Botifler es una palabra catalana que históricamente se refiere a lo que se les llamaba allí a los partidarios de Felipe V, en la Guerra de Sucesión española durante el siglo XVIII.

Posteriormente su significado fue variando hasta que recientemente se asimiló a la palabra castellana “traidor”.

Quizás la primera vez que en el resto del país se escuchó fue cuando en Septiembre de 2017 y después de haber llegado a un acuerdo con el Lehendakari Urkullu que mediaba con el gobierno de Rajoy, se filtró que Puigdemont iba a dejar sin efecto la declaración de independencia, convocando en Catalunya nuevas elecciones.

Ese rumor corrió como la pólvora por la plaza de Sant Jaume de Barcelona repleta de entusiastas independentistas que, paradójicamente (visto desde su posición actual), acababan de leer un twit de Gabriel Rufián, haciendo alusión a las 155 monedas de plata que el traidor Judas Iscariote cobró de los judíos por vender a Jesús de Nazaret.

A partir de ese instante esa masa incontrolada gritó cual denuncia brutal esa palabra referida al President y atravesando las paredes de su despacho acabó llegando a sus delicados oídos, pasando desde ellos hasta su cerebro llegando a sus partes nobles, produciendo un efecto de elevación que las llevó hasta su garganta.

Utilizando una palabra grosera el President se acojonó al escucharla y a partir de ese instante olvidó de manera cobarde e irresponsable todo lo pactado con el Lehendakari y sin ni siquiera tener tiempo para adecentar su ropa íntima acabó entregado a las demandas de la turba.

Malos tiempos para la lírica cuando un líder toma sus decisiones en función de su propia cobardía, porque para no ser el “botifler” de la masa acabó siéndolo de la ciudadanía que debía representar.

Cuando quienes deben liderar un tránsito democrático acaban entregados a la oclocracia, a los dictados de una minoría radicalizada, la democracia se pervierte. Eso pasó en Catalunya en aquellos instantes.

También cuando quienes deben ser valientes adalides de la libertad y la pluralidad se convierten en cobardes abducidos por el griterío, su ideología se acaba aproximando mucho al fascismo.

En los últimos días se vuelve a repetir la historia. Quim Torra que como incluso él mismo aseguró es un President interino, acaba sucumbiendo al terror de la palabra “botifler”.

Mal dirigente quien se quiebra sólo por una palabra de una parte minoritaria de su ciudadanía, cuando debiera intentar representar a toda, o al menos a la mayoría de ella.

Mal dirigente cuando se acobarda a la hora de valorar los acontecimientos ocurrido en Catalunya la pasada semana y en lugar de ponerse del lado de su propia gente, de los Mossos d`Escuadra que se dejaron la piel por guardar el orden, acaba haciendo con los delincuentes que destrozaron la ciudad.

Mal dirigente él y quienes como ERC acaban abandonando su posición de equilibrio moderado, acobardados después del episodio sufrido el pasado sábado por su portavoz Gabriel Rufián.

Para que no les acuse la minoría violenta y radical de “botiflers” acaban siéndolo de la inmensa mayoría del pueblo de Catalunya.

No es con cobardía como se va a solucionar este conflicto, ni por un lado, ni por el otro. Ni con esa cobardía ni con la de un PSOE atenazado por la presión de la derecha extrema. Así no!

Por estos lares vivimos instantes mucho más duros y aguantamos, resistimos al empuje de la turba violenta. Buscando eso sí complicidades en la otra orilla, pero no nos importaron ni los insultos, ni los gritos, ni las presiones y gracias a esa resistencia ahora estamos como estamos; en paz.

Un mensaje para las gentes sensatas independentistas comenzando por ERC: No os acobardéis ante los gritos de “botiflers”, resistir, aguantar y buscar vías de comunicación con el “otro”.

Ceder a la presión de presentar y aprobar la resolución que se aprobará la semana próxima en el Parlament no ayuda a solucionar el problema, lo agrava. Rectificar, ser valientes, audaces y seguir por la senda que habíais trazado sin importar el griterío. Es así como se escribe la historia con dignidad.

Estoy convencido de que os aterroriza la posibilidad que esta tensión pueda llevar a la derecha al poder el próximo 10-N. Ayudar a evitarlo, no a conseguirlo. Nunca cuanto peor ha sido mejor, nunca.

¿”Botiflers”? ¿Traidores? Ellos que imponen el terror en las calles, ellos que recurren a lo peor de otros lugares para conseguirlo, ellos que anteponen la violencia a la templanza, quienes irresponsablemente  intentan llevaros al despeñadero. No lo consintáis.

Toca ahora valentía, audacia, sensatez, imaginación, lealtad al pueblo (todo) de Catalunya y generosidad. La nuestra y la vuestra.

Hoy toca dirigirme a vosotros, mañana será a los otros.

Veremos.

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