«Defender la vida, defender la maternidad y defender que la mujer embarazada tenga otra opción que no sea el aborto, es incomprensiblemente, el enemigo a batir por el feminismo woke». Como ayer se contó sobre el uso de “woke” e “ideología de género” por unos cuadernillos para pintar, hoy les traemos a la portavoz en el Ayuntamiento de Zaragoza (clin, clin, caja) y diputada en las Cortes de Argón (clin, clin, caja) Carmen Rouco como ejemplo de voxera que toma por idiotas a los españoles, y en este caso más a las españolas. No hagan caso a la sintaxis de la frase.
La frase que tienen al comienzo del artículo ha sido ofrecida en una entrevista para Infocatólica, donde, con todo su derecho y de acuerdo a su moral, la diputada y concejala defiende el derecho a la vida y, por ende, el impedir el aborto. Desde un aspecto puramente democrático y católico no cabe reproche porque la libertad de expresión y pensamiento están, esperemos, garantizadas en España. La libertad religiosa también, de momento. Se está en una poliarquía, lo que los demagogos llaman democracia, aceptable y las palabras de Rouco encajan, gusten o no, dentro de lo que se puede decir en un país “libre”.
Es la coletilla que introduce lo que hace ver que sigue la estela de sus compañeros en Vox de tomar por idiotas a los españoles. «Feminismo woke» como sinónimo de algo malísimo, horrendo e impuesto por los poderosos —por los poderosos que no son colegas de Vox, porque si lo defendiese un colega de Vox se callarían— a todo el mundo y, por ende, elemento a ser desterrado de la vida social. ¿El feminismo woke defiende en soledad el aborto? ¿El feminismo woke qué defiende? ¿Saben en Vox realmente qué es lo woke? ¿Saben qué es el feminismo? ¿Saben algo?
La susodicha es funcionaria de la administración de Justicia, no se le conocen otros estudios, ni si se ha prodigado en la excelencia del conocimiento más allá de las leyes. Lo que ha dicho es posiblemente fruto de la profunda ignorancia, aunque jamás hay que descartar la maldad en un político. ¿Por qué? Porque las primeras feministas, especialmente las de comienzos del siglo XX defendían el derecho al aborto (muy limitado) y parece que woke no eran. Las feministas de segunda ola, tras la II Guerra Mundial, también defendían el aborto y parecen lejanas a lo woke. No parece que la gran mayoría de italianos que aprobaron en referéndum el aborto en Italia el 17 de mayo de 1981 fuesen wokes. Ni los franceses, comandados por Simone Veil bajo gobierno republicano, que en 1975 lo aprobaron. Ni las niñas pera españolas que se iban de compras una semana a Londres a finales de los 1970s y primeros 1980s parece que fueran woke, sino todo lo contrario. Ni los infanticidas de la Antigüedad. Ni las parteras de todos los tiempos…
Guste o no, para eso existen los debates y la libertad de expresión, no parece que el aborto sea una cuestión del feminismo woke sino mucho más antigua. Es más, seguramente sea tan apoyada por hombres como por mujeres sin necesidad de ser o profesar el feminismo. De hecho las “feministas no woke”, que son la mayoría de las feministas, que también detestan la ideología de género impulsada por lo queer, llevan defendiendo el derecho a decidir de las mujeres antes de que apareciese lo woke, antes de que los wokes fuesen pensados y procreados, antes de que esta señora supiese leer y escribir.
¿Por qué colar lo woke en todas las conversaciones? Desde luego por los manuales de expresión política que les envían, pero fundamentalmente por odio y mala fe. Odio porque se genera contra lo woke, personalmente tampoco está mal, un odio como algo maligno impulsado por el mismo Satanás. Mala fe porque, no los diputados y concejales que no tienen ni idea, se lanzan consignas que parecen malas para atacar a movimientos o personas que nada tienen que ver con lo woke o la ideología de género. Es una forma, como otra cualquiera, de mentir y colar como maravilloso y, ¡ojo!, único verdadero lo que en Vox piensan.
Cuando piensan, claro. Porque, como se dijo ayer, hoy son una cosa, mañana otra y al tercer día todo lo contrario. Patriotas de lo suyo y ponedores de orificios traseros ante los poderosos… Ante otra facción de los poderosos que no van a tocar el dinero de aquellos con los que parece que están peleados, sino que se irán todos en una nave de Xpace a Marte y Santiago Abascal le dejarán en tierra, salvo que hayn pensado en él como camarero para los cubatas.
Post Scriptum. Esta mujer también afirmó lo siguiente: «Mi despacho está abierto a gays, lesbianas, normales y no normales». Para que vean cómo están las cabezas.