jueves, 9 abril, 2026

Luis Gómez Llorente, el socialismo en esencia pura

Hay políticos que pasan por la vida renunciando día sí, día también a parte de sus premisas ideológicas y éticas por mantenerse en el “poder”, o por saborear las mieles de la lisonja. Hay otras, cada vez menos, que deciden que el ser y actuar deben ir en consonancia. Ser socialista y actuar como socialista implica una ética que se olvida en demasiados momentos. Y Luis Gómez Llorente fue un socialista que fue y actuó como tal. Tanto como para que Felipe González, el mismo día que abandonó la secretaría general del PSOE y en una entrevista en Antena3, afirmarse a la pregunta de “¿En quién se acuerda en estos momentos?”, que se acordaba “Luis Gómez Llorente, profesor de filosofía que siempre iba con papeles en los bolsillos”. Alfonso Guerra ha comentado que “la suya era siempre una visión ética, desvinculada de intereses o banderías”.

Su acercamiento al socialismo fue ético desde un primer momento. Por familia debía haber sido burgués pero su conocimiento y profundización de los clásicos del socialismo internacional y nacional hicieron que adoptase la vía socialista para la transformación de la sociedad y el ser humano. En 1956, junto a otros compañeros de facultad como Miguel Boyer, se decidió a formar la Agrupación Socialista Universitaria (la cual aún pervive), aunque en aquellas épocas no estaba vinculada al PSOE. De ahí saldrían numerosos cuadros del PCE, el Frente de Liberación Popular (el famoso Felipe) y del PSOE, pero también esa pertenencia le costó a Gómez Llorente pasar seis meses en la cárcel de Carabanchel por socialista. Y era tal su profesión ideológica que frente al Tribunal que le juzgaba se levantó y dijo “Sí, señor presidente, soy socialista”. Todo ello en 1961.

También tendría la valentía de calificar en una reunión del sindicato franquista de estudiantes, el SEU, donde había infiltrados de todos los bandos, al sindicato como un “instrumento político de opresión en manos del Estado para mantener el orden en la universidad y conseguir la enajenación intelectual de la juventud hacia la doctrina falangista y totalitaria del régimen”. Algunos que tanto alardean de sus hazañas durante el franquismo no se atrevieron ni a la cuarte parte.

Al no entenderse con los comunistas, ni con otras fuerzas de la oposición, Gómez Llorente entendió que el mejor instrumento de transformación debía ser el PSOE, el cual estaba en el exilio bajo la mano dura de Indalecio Prieto y Rodolfo Llopis. Así, en 1960 llegó a unos cursos de verano que se realizaban en Francia por parte de la UGT. Era más una forma de reunir a los hijos de los exiliados que de formar realmente a los propios asistentes, pero Gómez Llorente impactó a algunos de aquellos jóvenes. Los hermanos Martínez Cobo rápidamente le pidieron, bajo el plácet del partido, que crease las Juventudes Socialista en Madrid. Posteriormente, sería recordado por el enfrentamiento dialéctico que mantuvo con Prieto en defensa de una acción socialista más directa y mediante una alianza con comunistas. No le hicieron caso, pero eso y haber hablado sin esconderse, como hacían otros delegados del “interior” tras una cortina, sorprendió y sería la brecha por la que posteriormente entrarían los andaluces.

Y es cuando llegaron los jóvenes andaluces el momento en que Gómez Llorente toma peso en el PSOE. Su carácter más afable y coloquial le ponía en una tesitura de colaboración con los andaluces, quienes desconfiaban tanto de Pablo Castellano (por su carácter vitriólico), como de Francisco Bustelo. Era Gómez Llorente uno de los socialistas destacados, pero hasta 1976 no sería cuando le confiaron la responsabilidad de la Formación de las bases del PSOE. Algo que le abrumó por la enorme responsabilidad que ello conllevaba y a lo que, tras consultar con su compañera de vida, accedió poniendo todo su empeño y tesón. Su vocación pedagógica fue expuesta para dar a los militantes socialistas las herramientas necesarias para ser y actuar en consonancia con los principios del socialismo. Así pasaba en sus cuadernos de Formación de la ética a Marta Harnecker sin pestañear.

Así se llegó a la transición y la elección de Gómez Llorente como diputado por Asturias. Lo curioso de esta posición cunera fue que se solicitó por parte de la propia Federación asturiana. Querían al gran secretario de Formación como número uno de sus listas. El profesor aceptó con humildad y entrega. Y a diferencia de otros cuneros, los fines de semana los dedicaba a recorrer Asturias para conocer y recabar la opinión de sus electores. Con un verbo capaz de llegar tanto a la razón como el corazón, Gómez Llorente encandiló a los astures y sus mítines aún son recordados por los más viejos del lugar. Y resultó electo tanto en 1977 como en 1979. En 1982 ya no participaría, pero no adelantemos acontecimientos. De esos años queda su implicación en los temas de Educación que debían reflejarse en la Constitución y su defensa pasional de la República en el Congreso de los diputados. Tan hermosa fue esa defensa que algún diputado socialista estuvo a punto de votar que Sí en ese voto particular, como nos contaría pasados los años.

El creador del concepto de felipismo

Existen distintas versiones sobre quien fue el padre del término felipismo para referirse a lo que sucedía en el PSOE. En un partido socialista que siempre ha tenido un gran punto ácrata, como ha reconocido González, la deriva cesarista que estaba tomando tenía que ser fuente de fricción. El 28° Congreso que es más recordado por el del debate del marxismo, concepto el cual fue eliminado realmente en 1981, supuso un cambio radical en la forma de concebir el partido como instrumento y la separación del mismo de la clase a la que decía representar para mostrarse más interclasista. Como ha recordado en más de una ocasión Gómez Llorente, la inexistencia de una verdadera burguesía homologable a la europea, porque aquí lo que había eran ricos del franquismo, hacía del PSOE el partido que debía cubrir en parte esa carencia sistémica. Esto no empece para que el PSOE debía seguir siendo el elemento vertebrador de la clase trabajadora.

Felipe González, después de que Adolfo Suárez utilizase la televisión para prevenir al pueblo de la llegada de las “hordas marxistas” al poder, en las elecciones de 1979, expresó durante una charla en Barcelona que pediría al Congreso socialista que se eliminase la definición de marxista del PSOE. Bramaron las bases y los dirigentes de muchos lugares, especialmente los más críticos. Pero esto, que tenía su parte de razón práctica para González y Guerra, también era una tapadera para evitar las críticas a la forma de actuación de la Ejecutiva y para cambiar los estatutos del PSOE y hacerlo más centralizado. Como es conocido González dimitió porque las bases votaron en favor del marxismo, aunque, curiosamente, también querían al líder socialista como dirigente máximo. Lo mismo le pasaba a Gómez Llorente que no quería perder las esencias del PSOE y veía en González a un líder muy capaz. Pero entre la ética y la estética se decidió por la primera.

Es curioso que mientras Bustelo y otros se dedicaban a hablar de marxismo y demás cuestiones, durante el transcurso entre el Congreso normal y el Extraordinario Gómez Llorente legó una análisis del felipismo que aún sigue teniendo vigencia para otros que después han venido. Decía el profesor que, primero, existía una excesiva identificación entre el hombre y las siglas, “entre la imagen del partido y la personalidad de un afiliado concreto”. Segundo, otro de los rasgos del felipismo era la excesiva personalización de las campañas electoral. Tercero, no comprendía “la exaltación sistemática de un hombre”. En cuarto lugar, criticaba Gómez Llorente la “concentración semimonopolística de la representación del partido en solitario”, lo que llevaba a la concentración de la información y la asunción de decisiones a nivel individual. A ello, quinto, había que añadir el aparato especial del líder que generaba un efecto psicológico de jerarquía. Y, sexto, esto generaba en demasiadas ocasiones la confusión entre la lealtad al partido y la lealtad al líder, “entre la confianza al líder y la confianza al líder”. Esto se puede aplicar a la mayoría de partidos actuales, incluyendo al PSOE.

La sacralización del dirigente máximo, convirtiéndolo más que en un líder en un símbolo, aterrorizaba a Gómez Llorente, no tanto por las implicaciones orgánicas, como por las implicaciones políticas. Esta sacralización genera antagonismos, perdida de las señas de identidad del partido, falta de debate y discusión dentro del partido, o perdida de democracia real (no formal). La ética socialista, marcada profundamente en el caso de Gómez Llorente por el pablismo, se perdía con ese tipo de actitudes dentro del partido. Trasladen estas reflexiones al presente y piensen en lo que sucede en los partidos de la izquierda. Se asemejan ¿verdad?

El caso es que los críticos perdieron y Gómez Llorente inició una lucha por el reconocimiento de la pluralidad de enfoques, opiniones y actuaciones en el seno del PSOE. Entendía Gómez Llorente que en el PSOE se debían debatir profundamente las políticas y los postulados ideológicos, y una vez consensuada la línea a seguir, asumir con disciplina lo acordado, pese a que no se estuviese de acuerdo. Lo que no significaba mantener un talante totalmente acrítico, sino actuar de acuerdo a la conciencia propia, a la autonomía personal o colectiva, pero sin hacer de las discrepancias un enfrentamiento perpetuo.

Fundación de Izquierda Socialista y abandono de la política

Junto a las gentes que quedaron del sector crítico como Castellano, Bustelo, Jerónimo Saavedra, Carlos López Riaño, Manuel de la Rocha, Antonio García Santesmases, Antonio Chazarra y tantos otros, fundó Izquierda Socialista. Y no cejó Gómez Llorente hasta que la corriente de opinión fue reconocida por el partido, momento en el cual terminó de abandonar la política de partido para dedicarse a la enseñanza y el sindicato. Porque para nuestro personaje, tanto el partido como el sindicato deben ser uno en la defensa de la clase trabajadora. Por tanto, da igual si en el sindicato o en el partido, en ambos lugares se podía trabajar por la transformación de la sociedad (aunque fuese de forma gradualista y reformista).

En las elecciones de 1982 advirtió a González y Guerra que no seguiría como diputado en las Cortes. Que dejaba la actividad política. Ambos dirigentes intentaron que reconsiderase su postura. Desde la federación asturiana se lo pidieron. E incluso en la Federación madrileña también le pidieron que fuese parte de su lista. Gómez Llorente era querido por todos porque sabían que su crítica, profunda y sincera, beneficiaba al partido. Porque sus aptitudes como político y su ética eran necesarias en unos momentos que se antojaban difíciles para el PSOE. Pero esos mismos momentos difíciles era los que Gómez Llorente no quería vivir para evitar tener que decidir entre lo práctico y la ética de defender el socialismo. Y cogió su pipa y se fue.

La vida al margen de lo político pero en política

Gómez Llorente dejó la primera líneo política, lo político y mediático, pero siguió haciendo política mediante sus trabajos en el sindicato UGT. También acudía a todas las charlas que le solicitaban en las distintas agrupaciones, en especial para hablar de la historian del PSOE y del laicismo. Marco éste en el que desarrollaría una enorme y brillante producción intelectual. Pero también esa retirada le permitió volver a la pedagogía, que Gómez Llorente entendía como ayudar a iniciar el camino para los jóvenes. En sus clases el profesor enseñaba los conceptos necesarios para que los alumnos se manejasen con soltura, pero les incitaba a que ellos sacasen sus propias conclusiones. Que las debatiesen y las confrontasen. Una especie de Sócrates patrio.

Aunque desconocido para el gran público actual, Gómez Llorente tuvo una presencia decisiva en la creación de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Entendía que uno de los baluartes de la educación actual era educar ciudadanos y ciudadanas para poder tener una democracia más real, más participativa, para que las personas obtuviesen una autonomía personal y no fueran pasto de los deseos de “otros” o de las élites mediáticas. El equipo de Rodríguez Zapatero en Educación tuvo muy en cuenta sus observaciones para la formación de esa asignatura de ética cívica, aunque en algunas autonomías luego se desvirtuase y derivase hacia doctrinarismo. Porque el pensamiento socialista tiene uno de sus puntos nucleares en la educación, la cual es “transformar la escuela en sistema de nivelación social, el impedir que el privilegio económico se perpetúe a través de la enseñanza”.

El otro gran tema que cultivó en estos años y que tuvo una gran repercusión, aunque no a nivel de las masas, fue el laicismo. Todos los jueves Gómez Llorente compraba el ABC para poder leer la separata Alfa y Omega y conocer el pensamiento de la clase eclesiástica española. Quería Gómez Llorente separar claramente Estado e Iglesia, algo que entendía que no se había logrado por medio de lo que supuso la transición española. Las jerarquías eclesiásticas debían quedar apartadas de la política. Esto no supone que el hecho religioso fuese malo en sí, al contrario. La aportación de valores era extraordinaria, pero debían quedar en la esfera personal. Un recogimiento, que no negaba lo social, pero sí lo político de la religión. De hecho, su féretro tuvo una cruz.

En 2012 falleció la persona pero sus ideas perdurarán y se agigantan cada vez más viendo el panorama desolador del socialismo patrio. Ya no se verá más al friolero que era capaz de ir con chaqueta y chaleco en pleno verano, no se le verá con su pipa humeante (que Fraga quiso partirle en un arrebato en la cara), pero sus ideas perduran y son parte del ideario socialista español. Deberían los socialistas españoles guiarse como hacía Gómez Llorente por la razón moral o ética en sus decisiones y luchar por la libertad y la igualdad como hizo él. Porque para Gómez Llorente “el socialismo no es sino una gran pasión por la libertad […], poniendo las condiciones económicas y políticas adecuadas para que sea real en todos los seres humanos”. Pero por noble que sea esta lucha, sin la igualdad, la libertad por sí misma es totalmente manipulable.

Opción Sanpedreña apoyará la moción de censura del PP en Marbella

Apenas han pasado dos semanas desde que Opción Sanpedreña (OSP) anunciara que renovaba su pacto de gobierno con el PSOE e Izquierda Unida para los dos años que restan para finalizar la legislatura cuando todo ha dado un cambio radical. Todo nace de los enfrentamientos con los concejales de Costa del Sol Sí Puede (CSSP) con el Equipo de Gobierno marbellí por la renovación del convenio de la Zona Azul. De ahí que OSP haya decidido apoyar la moción de censura del Partido Popular para que Ángeles Muñoz vuelva a ser alcaldesa de Marbella. Según expuso Manuel Osorio, concejal de OSP, en rueda de prensa, el cambio de postura tan radical se debe a que “no pueden seguir trabajando con Costa del Sol Sí Puede de esta forma”.

El enfrentamiento por el convenio de la Zona Azul es del detonante del cambio de posición que se vio reforzada por los votos del Consejo Consultivo del partido en el que se decidió apoyar un cambio de Equipo de Gobierno encabezado por el Partido Popular. Según Rafael Piña, otro de los ediles de OSP, lo que se pretende dando la alcaldía al PP es que el Equipo de Gobierno “sea estable” hasta el final de la legislatura.

Se trata, principalmente, de que el partido OSP no podía continuar con el lastre de CSSP, según afirmó Piña, y no reprocha nada ni a PSOE ni a Izquierda Unida.

El nuevo acuerdo alcanzado contempla la creación de bolsas de empleo para la contratación de 120 empleados y la licitación de nueva maquinaria para la tenencia de alcaldía de San Pedro de Alcántara, así como la aprobación del reglamento de distritos que permita un presupuesto orgánico con el objetivo de darle una mayor autonomía a San Pedro.

El turismo-fanatismo de Jerez

El Clúster “Destino Jerez” ha elaborado una campaña en respuesta a los ataques que está sufriendo el sector turístico en otras zonas de España. Se trata de un modo de reforzar la imagen de Jerez de cara a los turistas y mostrar una cara amable de la ciudad que acoge a los visitantes en contraposición con la turismofobia desatada en Catalunya, Euskadi o Baleares.

Este Clúster reúne ya a más de 80 empresas e instituciones involucradas en la actividad turística bajo el paraguas de la marca Jerez. Entre sus fines incluye la creación de nuevos productos en el sector, fomentar el emprendimiento turístico local y la innovación con una apuesta clara por hacer de Jerez un destino sostenible y de calidad con capacidad de competir en un mercado turístico cada vez más complejo y exigente.

La campaña de “Destino Jerez” tiene como lema Somos turismo-fanáticos y se está desarrollando a través de la puesta en marcha de diferentes acciones, como, por ejemplo, la edición de un vídeo que está siendo difundido por diferentes redes sociales donde se deja un mensaje claro: Jerez recibió el año pasado a más de un millón de turistas y los seguirá recibiendo porque todos son bienvenidos a la ciudad.

También se han diseñado e impreso chapas con mensajes en español e inglés dando las gracias a los visitantes que han decidido visitar Jerez. Estas chapas se repartirán por establecimientos turísticos y comercios del centro de la ciudad con el fin de hacer ver al turista que Jerez es una ciudad amable y que nada tiene que ver con los ataques que se están produciendo en otros lugares de España.

El presidente del Clúster “Destino Jerez”, Antonio Mariscal” lo dejó claro en la presentación de la campaña: “En Jerez cabe todo el mundo”.

La ciudad gaditana tiene una oferta turística orientada a todos los sectores y ámbitos. “hay ofertas para todos los gustos, desde monumentos y casas-palacio, hasta referentes turísticos internacionales como las bodegas, los caballos, la Feria, el circuito de velocidad, y por supuesto el flamenco”, añadió Mariscal.

 

Mónica Oltra contra la exclusión de la juventud

La vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, Mónica Oltra, ha reivindicado en la conmemoración del 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud, la necesidad de “avanzar en los derechos de las personas jóvenes”. En este sentido, ha destacado que este año se ha firmado la Carta europea de información juvenil, y se ha presentado a Les Corts el proyecto de ley de políticas integrales de juventud, “en un diálogo permanente con los colectivos sociales representativos”.

La vicepresidenta ha publicado una entrada en el blog del IVAJ en la que afirma que es de justicia, “poner cada vez más el foco en aquella parte de la población joven que no tiene recursos para gritar sus miedos o proyectar con luz propia sus sueños”. Porque, como recuerda Oltra, “las personas jóvenes saben qué quieren y su visión es necesaria para la estructuración de la sociedad de la que forman parte indispensable”.

Oltra ha recordado que la ONU ha propuesto como lema ‘Youth Building Peace’, uno de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), junto con la reducción de las desigualdades. En este contexto ha destacado Oltra la «obligación de no permanecer pasivos viendo como el 26,2% de la Comunitat, según el indicador AROPE, se encuentra todavía en riesgo de pobreza y/o de exclusión social».

Al contrario, “estamos comprometidos con la creación de programas dirigidos expresamente a personas que no tienen recursos y con el acercamiento de la información a cada barrio, incluso a su puerta”, ha asegurado la vicepresidenta. Pero esto no excluye la necesaria mirada global, ya que existen muchas personas que “crecen sin esperanza y convencidas que no merecen la pena tenerla”. Por eso es cuestión del Gobierno del Botánico, recuerda Oltra, “irrumpir con la valentía como arma para sustituir los prejuicios por oportunidades”.

La ejecución de nuestro sistema de pensiones

La paga extraordinaria que nuestros pensionistas han cobrado en el mes de junio/julio ha terminado de agotar el Fondo de Pensiones, la Hucha que José Luis Rodríguez Zapatero dejó con más de 80.000 millones de euros. En 6 años Mariano Rajoy y, sobre todo, su ministra de Empleo, Fátima Báñez, se han fundido esa cantidad que se había dejado para garantizar el cobro de las pensiones a nuestros jubilados.

La ideología neoliberal que representan el Partido Popular y su apéndice Ciudadanos está totalmente en contra de que el Estado se haga cargo de absolutamente nada. Todo tiene que venir a través del sector privado y, por supuesto, del libre mercado. Ahí entra todo: sanidad, educación, servicios sociales, subsidios, y, por supuesto, las pensiones. Para el neoliberalismo no existe el bien común sino el bien individual, de ahí que uno de sus mayores intereses es la destrucción del Estado como institución destinada a dar protección a los ciudadanos porque, a menos Estado, más beneficios para las élites que sustentan y defienden la ideología liberal.

La Reforma Laboral fue la Ley que marcó el principio del fin de nuestro sistema de pensiones. No se planteó sólo como una norma que terminara con los derechos laborales y salariales de la clase trabajadora, sino que se diseñó con otros fines secundarios que permitieran abrir nichos de negocio para las entidades privadas que, hasta el año 2011, estaban vedadas para las grandes corporaciones porque el Estado velaba para que así fuera. Las pensiones era uno de esos nichos vírgenes que había que potenciar para que sociedades financieras y bancarias pudieran sacar provecho de la incertidumbre del futuro.

Las condiciones de precariedad laboral y salarial están haciendo mucho daño al sistema de pensiones porque, tal y como está diseñado nuestro modelo, son las cotizaciones de la actualidad las que garantizan que nuestros jubilados reciban su merecida paga a final de mes. No obstante, con los salarios que se están pagando y, con sus correspondientes, cotizaciones, el sistema se hunde.

Según los datos oficiales, más del 90% de los contratos que se firman en este país son temporales. En la última muestra de paro registrado correspondiente al mes de julio de 2017, de los 1,9 millones de contratos que se firmaron, sólo 0,15 fueron indefinidos. A esto se une que prácticamente 1,7 millones fueron de obra y servicio o eventuales por necesidad de la producción. Contratos precarios, contratos temporales, y salarios que se encuentran por debajo del umbral de la pobreza. Esa es la realidad que han creado Mariano Rajoy y Fátima Báñez, una realidad que va a destruir el sistema de pensiones.

Todo lo que está ocurriendo desde hace más de una década en un mundo cada vez más global está dentro del ordenamiento y del alcance del Business Plan de la derecha, de la estrategia a seguir para lograr que la sociedad se convierta en un reflejo de su ideología, de esa ideología clasista basada en la desigualdad y en la superioridad de las castas sobre los ciudadanos. En España sabemos mucho de eso con lo ocurrido desde que el Partido Popular llegó al Gobierno en 1996.

Aznar: el urdidor de la crisis actual en España

José María Aznar llegó a la Moncloa tras ganar por la mínima las Elecciones Generales de 1996. España era un país que estaba saliendo de la crisis del 93, un país que ya estaba creando empleo, pero con una elevada tasa de paro. El líder del Partido Popular tuvo que hacer muchas promesas en campaña en lo referente a la situación económica, y, sobre todo, tenía el reto de superar a Felipe González como Presidente de Gobierno tras la oposición mezquina que había realizado en la última legislatura del PSOE. Necesitaba un golpe de efecto y sabía que los españoles cifran la eficacia de un gobierno en su prosperidad personal. Para ello impulsó una serie de medidas para generar empleo rápido y crecimiento económico exprés.

Una de estas medidas fue la Ley 7/1997, de Medidas Liberalizadoras en Materia de Suelo y de Colegios Profesionales. Esta ley tenía la finalidad de rebajar el precio del suelo para que los ciudadanos tuvieran un mayor acceso a la vivienda. Para lograr ese abaratamiento previsto había que aumentar la oferta de suelo urbanizable y no se les ocurrió otra cosa que eliminar la distinción entre suelo urbanizable programado y no programado para que la totalidad de suelo disponible fuera urbanizable. A esta ley se unió la Ley 6/1998 que cubrió el vacío legal que dejó la Sentencia del Tribunal Constitucional que derogaba la Ley del Suelo de 1992 del gobierno de Felipe González. Estas dos leyes fueron la clave para que en España se generara la burbuja inmobiliaria que, por un lado, llevó a España a un crecimiento económico superior a la media europea, a unas cotas de creación de empleo desconocidas en nuestro país y, por otro, al endeudamiento de las familias, a la destrucción de la conciencia de clase obrera y a la sensación de vivir en una prosperidad que era falsa.

Por otro lado, el Gobierno de Aznar también legisló para que las entidades bancarias pudieran llenar el mercado del dinero suficiente para que ese monstruo que estaban creando pudiera echar a andar. A este hecho se unió el control deficitario del endeudamiento, tanto de los ciudadanos como de los propios bancos que necesitaban de créditos a otros bancos de Europa y Estados Unidos.

El Gobierno de Aznar afirmó que con sus medidas se crearía empleo, cosa que ocurrió, y que el hecho de tener mucha vivienda nueva haría que el precio de la vivienda bajara. En este aspecto se equivocaron porque el monstruo inmobiliario degeneró en movimientos especulativos no sólo de las élites empresariales o económicas sino de los propios ciudadanos. En España, antes de las leyes de Aznar, el metro cuadrado construido costaba aproximadamente 700€ de media, mientras que en 2004, cuando abandonaron el poder, superaba los 1.500€. Se benefició a unos pocos con soluciones a medio plazo, pero soluciones que generaron la crisis social más importante en España desde la Guerra Civil.

La burbuja inmobiliaria: el pilar sobre el que se apoya la estrategia de la derecha

La burbuja inmobiliaria de Aznar fue la verdadera herencia que recibió el Partido Popular en 2011. La crisis actual (por mucho que digan desde Europa que ha finalizado, sigue ahí porque los ciudadanos están en peores condiciones que en 2007) es la principal consecuencia de la orgía especulativa que las medidas del primer gobierno del PP. Sin embargo, dicha burbuja y dicha prosperidad no eran solo un movimiento económico sino que había algo más: la intención de perpetuarse en el poder, la intención de someter a los ciudadanos bajo su ideología, tanto política como económica.

La burbuja inmobiliaria fue la rampa de lanzamiento de una estrategia perfectamente estudiada. El hecho de que en España se creciera económicamente y se creara empleo hacía que la prosperidad de los ciudadanos aumentara. Eso es un hecho y no admite discusión. Sin embargo, ¿a qué precio? Al de la desgracia, el hambre, la miseria y la desigualdad, tal y como estamos viendo en la actualidad.

La falsa prosperidad y la eliminación de la conciencia de clase

La situación económica tras el lanzamiento de la burbuja hizo que se creara una falsa prosperidad en la clase obrera que provocó que muchos trabajadores tuvieran la sensación de ascenso social y un aburguesamiento de las costumbres. La banca, tanto la tradicional como las Cajas de Ahorro, hacían que la clase trabajadora entrara en el consumismo basado en el crédito, además de la posibilidad de tener en propiedad una vivienda, un buen coche, viajes al Caribe, largas vacaciones, etc. No se quiere dar a entender que un trabajador no pueda disponer de una vivienda digna, de un coche o que no tenga derecho a irse al Caribe. Es el trabajador quien más lo merece. Sin embargo, el acceso fácil al crédito por la irresponsabilidad de la banca y los salarios con un crecimiento de un 3% por encima de IPC hacía que el obrero se fuera aburguesando. Ya no eran trabajadores, eran clase media. En España se pagaban salarios a los obreros de la construcción superiores a directores de departamento en otros sectores. En los pueblos de Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha, sobre todo, se podía ver a los trabajadores de la construcción conduciendo coches de alta gama, comprando chalets o llevando un ritmo de vida propio de la clase media-alta. Se lo estaban ganando con sus jornadas de trabajo a destajo. Sin embargo, la derecha logró uno de sus objetivos: la eliminación de la conciencia de clase ante lo que tenían proyectado para el futuro y que trataré más adelante.

Los trabajadores vivieron en una falsa prosperidad que les hizo crearse unas necesidades ajenas hasta ese momento en sus vidas. Habrá quien afirme que la prosperidad estaba ahí, pero nadie en su sano juicio, salvo que pertenezca a aquellos que se convierten en propagandistas de la derecha a pesar de pertenecer a una clase social que jamás será defendida por los conservadores, podía prever que esa situación tuviera una permanencia en el tiempo.

Trabajadores manipulables y sumisos

La falsa prosperidad y los nuevos intereses creados provocaron que muchos jóvenes dejaran sus estudios para empezar a trabajar en la construcción, tanto de viviendas como de infraestructuras. Había demasiado dinero, se veía correr el dinero y los jóvenes buscaban cumplir sus sueños. La consecuencia de esto la tenemos en un 60% de paro juvenil, de jóvenes sin formación ni cualificación.

Las obligaciones adquiridas con las entidades bancarias, tanto en créditos personales como en las elevadas hipotecas provocaban que los trabajadores tuvieran la necesidad de tener un puesto de trabajo para poder hacer frente a las deudas adquiridas. La irresponsabilidad de la banca a la hora de abrir la esclusa, que no el grifo, del crédito dando el mensaje de que había pasta para todo el mundo y para todo causó que muchas familias se encontraran con que el total de deudas superaban el 60% de los ingresos de la unidad familiar, cuando lo lógico es que la totalidad no supere el 35%. Hipoteca, préstamos personales para muebles, viajes o coche, tarjetas de crédito (que las regalaban) eran los recibos a los que tenían que hacer frente cualquier familia absorbida por la falsa prosperidad y su nueva inclusión en la clase media. Cualquier error, cualquier situación sobrevenida era una desgracia porque la prestación por desempleo no cubría el total de las deudas. El miedo a la pérdida del empleo hace que los trabajadores acepten condiciones salariales y laborales que en otras circunstancias no hubieran aceptado. La falsa prosperidad de los tiempos de la burbuja inmobiliaria creó trabajadores sumisos, por un lado, y trabajadores manipulables, dado que la falta de formación y la necesidad hacen que se acepte lo que sea sin cuestionar nada.

La estrategia política y económica del Partido Popular

Cuando Aznar y su Gobierno aprobaron las leyes anteriormente citadas, cuando se empezó a crecer y a crear tanto empleo que llegaron a afirmar desde el Partido Popular que España era la locomotora económica de la Unión Europea, las miradas de los conservadores españoles no estaban en el bienestar de los ciudadanos sino en la puesta en práctica de una estrategia que les perpetuara en el poder en el largo plazo. Ellos eran conscientes de que la economía de un país no podía basarse en un modelo productivo centrado casi en exclusiva en el sector de la construcción y en toda la actividad que arrastra. Ellos ya sabían que la burbuja inmobiliaria en algún momento iba a estallar.

Todo estaba pensado para que la primera legislatura fuera la del despegue. Apoyados por los partidos conservadores nacionalistas legislaron y generaron las condiciones imprescindibles para que la burbuja y la especulación inmobiliaria se convirtieran en el motor de la economía española. Alta creación de empleo, necesidad de importar mano de obra extranjera y generación de esa falsa prosperidad para las clases trabajadoras. Todo ello con el apoyo incondicional de la banca (sobre todo las Cajas de Ahorro que estaban casi en su integridad en manos del propio PP) y de las élites económicas y empresariales.

Una vez lanzado el monstruo pensaron que iban a seguir gobernando durante otras dos legislaturas más, la última (2004–2008) ya con una bajada de la actividad económica y con destrucción de empleo. El propio José María Aznar se arrogaba los méritos y cedía esa presunta última legislatura a su sucesor. Eligió a Mariano Rajoy, el candidato a la sucesión con menos luces y que menos sombra le podía hacer a su legado y que, además, se iba a comer la reducción de la velocidad de crucero de la economía y el aumento del paro. Ese empeoramiento de las condiciones económicas provocaría la pérdida del poder para que el PSOE fuera quien gestionara lo más crudo de la crisis para recuperar ellos el poder en 2012 y volver a relanzar la economía en unas condiciones globales más favorables. Ese era el momento elegido para la aplicación de su ideología ultraliberal con la eliminación del Estado del Bienestar. Machacarían a los ciudadanos, pero ellos quedarían como salvadores de la patria, casi como el Caudillo por la Gracia de Dios.

Sin embargo, las cuentas le salieron mal al Partido Popular. El 11 de marzo de 2004, tres días antes de las Elecciones Generales el atentado contra los trenes de Cercanías de Atocha, Santa Eugenia y El Pozo y los intentos de manipular la información sobre la autoría del ataque terrorista para que no afectara al resultado electoral hizo que los ciudadanos le dieran la espalda al partido ultraconservador español para depositar su confianza en José Luis Rodríguez Zapatero y en el PSOE.  Fue en el gobierno de ZP cuando estalló la burbuja, como ya sabían en el PP. A esto se unió la crisis global con la quiebra de Lehmann Brothers, la crisis de deuda soberana y financiera en la UE. Como era lógico, en 2011 el PSOE perdió las elecciones y el PP llegó al poder con una mayoría absoluta. La situación económica era mucho peor de lo que ellos plantearon en 1996, pero tenían una mayoría absoluta que les iba a permitir imponer ese modelo donde lo público debía ser eliminado para abrir nuevos nichos de negocio para esas élites que les permitieron llevar a cabo su plan sobre la burbuja. La propia banca se beneficiaría de ayudas públicas para subsanar los desmanes que se les permitieron y socializarían las pérdidas que habían sufrido tras el estallido de la crisis.

Lo que los españoles están sufriendo con el Gobierno de Mariano Rajoy es la consecuencia de esa estrategia político-económica de la derecha española, la consecución de los objetivos marcados en el Business Plan. Han logrado crear una bolsa de millones de desempleados que con las obligaciones de deuda particular adquiridas durante la época de la burbuja, tanto hipotecarias como de préstamos personales, se convierte en una bolsa de trabajadores temerosos y dispuestos a aceptar cualquier condición laboral y salarial con tal de no perder algo tan básico como la vivienda. El propio aumento de los desahucios en los primeros años del Gobierno de Rajoy se podría interpretar como una forma de introducir más miedo en las verdaderas víctimas de la crisis. El Partido Popular ha logrado crear una masa de trabajadores manipulables por ese miedo y por la falta de formación de aquellos que dejaron sus estudios para trabajar en la construcción. El ejemplo lo vimos en las Elecciones Generales de 2011: muchos de los que se encontraban ya desesperados por el desempleo y la falta de ingresos se dejaron manipular por un programa electoral falso y votaron por la derecha, precisamente la opción que jamás les va a defender. El condenado a muerte aplaudiendo la subida del verdugo al patíbulo. Han logrado que la clase trabajadora no se enfrente directamente al poder tras los abusos aprobados por ley por el PP. Han logrado derogar derechos sin apenas presión en la calle. Todo ello por miedo. A medida que va pasando el tiempo de gobierno de Mariano Rajoy el Estado del Bienestar se está muriendo. Todo ello como resultado de la estrategia ultraconservadora que comenzó a fraguarse en 1996.

Ya han conseguido que la privatización de servicios básicos como la sanidad y le educación se vea como algo normal por más que los partidos progresistas, tanto los nuevos como los viejos, quieran revertir la situación dado que el PP firmó contratos blindados con constructoras, órdenes religiosas ultracatólicas o empresas en las que dirigentes populares están en sus consejos de administración. También han conseguido normalizar la precarización de los salarios y de los empleos. En Diario16 afirmábamos hace unos días que España ha perdido respecto al comienzo de la crisis 100 millones de horas de trabajo a la semana, un hecho que demuestra que los empleos que se están generando no hacen más que suplir un tercio de lo que antes era un puesto de trabajo digno. Esta depauperación intencionada de las condiciones laborales y salariales también tiene su reflejo en el sistema de pensiones. La imposibilidad de acceder a un empleo con unas condiciones dignas está provocando que el déficit de la Seguridad Social se vaya incrementando y, como consecuencia de ello, el Fondo de Reserva de las Pensiones ya se ha agotado y a nuestros jubilados se les ha tenido que pagar la paga extra del verano pidiendo un crédito.

Mientras las condiciones laborales se van precarizando cada vez más y, por tanto, el Estado pierde capacidad para hacer frente a las pensiones como consecuencia de la estrategia pergeñada en el año 1996, los grandes bancos aumentan su cartera de fondos de pensiones y trasladan a la sociedad que, si no se contratan estos productos, los españoles no tenemos garantizada una jubilación más o menos digna, mensaje que, de manera velada, apoya el propio Gobierno cada vez que comparece Fátima Báñez, por más que quieran hacer ver que con la pérdida de poder adquisitivo lo que están haciendo es garantizar el Sistema cuando, en realidad, es todo lo contrario, es hacer ver que la situación será peor a medida que pase el tiempo.

Mariano Rajoy, José María Aznar, Fátima Báñez, Cristóbal Montoro, Luis de Guindos o Rodrigo Rato han logrado ejecutar una de las joyas de nuestra democracia, un sistema por el que el Estado protegía la dignidad de nuestros mayores para favorecer los intereses privados, del mismo modo en que han hecho con el patrimonio de todos los españoles para entregárselo a las élites que les sustentan. Telefónica, Hidroeléctrica, AENA, son algunos ejemplos. Ahora quieren privatizar las pensiones. ¿Lo siguiente? Piénsenlo.

Unidos Podemos denuncia el “caso LexNET” a la Agencia de Protección de Datos

El día 27 de julio de 2017, como es conocido, usuarios de la plataforma descubrieron una quiebra en la seguridad del sistema de comunicaciones electrónicas en LexNET. Algo que desee el ministerio de Justicia ha sido minimizado, pese a las informaciones constantes que hablan de numerosos fallos. El reprobado ministro Catalá se ha escudado en cuestiones superficiales y baladíes. Pero cabe recordar que en los servidores de la plataforma se almacenan los datos de la totalidad de las operadoras jurídicas que intervienen con la Administración de Justicia a través de LexNET, así como datos de la ciudadanía usuaria de la Administración de Justicia.

Por esto motivos el Grupo Parlamentario de Unidos Podemos- En Comú Podem- En Marea ha registrado una denuncia ante la Agencia de Protección de Datos contra el Ministerio de Justicia de conformidad con el artículo 15 del Real Decreto 1065/2015, de 27 de noviembre, sobre comunicaciones electrónicas en la Administración de Justicia en el ámbito territorial del Ministerio de Justicia por el que se regula el sistema LexNET que dice textualmente: “El Ministerio de Justicia tendrá la responsabilidad de garantizar el correcto funcionamiento, la custodia y la seguridad del sistema, sin perjuicio de las atribuciones correspondientes a las Comunidades Autónomas que hayan recibido los traspasos de funciones y servicios en relación con los medios materiales de la Administración de Justicia en los términos de los convenios de cooperación tecnológica suscritos con estas”.

Como consecuencia del mencionado fallo la seguridad, pudo haberse producido una vulneración de la protección de los datos de los perfiles y ficheros personales, ya que posibilitaba el acceso a expedientes ajenos por parte de terceros no autorizados. De esta manera, la totalidad de los expedientes y de los datos que contenían fueron libremente expuestos ante cualquier persona con acceso a la plataforma. Este hecho, demuestra la probabilidad de acceder ilegítimamente a LexNET mediante un “hackeo” debido a la escasa seguridad digital que protege a la plataforma. Esta quiebra en la seguridad fue confirmada por el propio Ministerio de Justicia, que procedió a la desconexión temporal del servicio hasta el 31 de Julio de 2017.

Pese a que el Ministerio de Justicia niega cualquier tipo de consecuencia, informaciones publicadas en varios medios han informado de que un servidor no protegido del Ministerio de Justicia en Internet habría permitido a varias personas ver y acceder a “parte del código fuente de LexNET, la intranet del Ministerio y sus certificados digitales”. El material se encontraría en un servidor del Ministerio de Justicia, al que se podía acceder a través de una URL no pública pero que estaba desprotegida en su totalidad. Para entrar, sólo era necesario conocer la dirección de la página web.

En consecuencia, según palabras del portavoz del Grupo del Cambio en el Senado, “los hechos nos parecen lo suficientemente graves como para que deban ser objeto de comprobación, así como del procedimiento de infracción correspondiente”. Los senadores y senadoras también consideran preciso llevar a cabo “una auditoria digital y con carácter universal del sistema LexNET, así como replantearse el uso de este sistema que, desde su origen, ha resultado polémico”.

Servilletas contra la violencia machista en Sagunto

La concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Sagunto ha iniciado una campaña de sensibilización en contra de la violencia machista con el eslogan La Violencia de Machista no se tapa. ACTÚA. La iniciativa consiste en difundir el lema de la campaña, junto con el número del Servicio telefónico de información y de asesoramiento jurídico en materia de violencia de género (016), impreso en servilletas que se repartirán a todos los comercios hosteleros de Sagunto.

Se distribuirán un millón de servilletas impresas en valenciano y en castellano en bares, restaurantes, cafeterías y hoteles. El presupuesto de la campaña ronda los 3.000 euros y se financia a través de la subvención que concedió la Diputación de Valencia para campañas de sensibilización social.

María Giménez, concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Sagunto

Según María Giménez, concejala de Igualdad de Sagunto, “con este mensaje en las servilletas que se van a repartir en todos los bares, restaurantes, cafeterías, etc. de nuestra ciudad, pretendemos entrar  en los espacios informales de socialización con un mensaje claro y directo dirigido a toda la ciudadanía, porque contra la violencia de género tenemos que luchar tanto mujeres como hombres, todos los días, lanzando una llamada a la sociedad para que se implique activamente en la lucha contra la violencia machista. Con esta campaña, queremos llegar a un gran número de personas, y esperemos que tenga una gran acogida por  parte de los establecimientos hosteleros, que ya manifestaron  su agrado cuando se les propuso la idea.”

El reparto de las servilletas empezó ayer, y, según informa el área de Igualdad, si algún establecimiento se quedara sin ellas, puede ponerse en contacto con la concejalía por teléfono o en sus oficinas situadas en uno de los chalés de los jardines del Antiguo Sanatorio.​

El salario medio anual de los menores de 25 años no supera los 5.842 euros

A día de hoy tienen un empleo 2,4 millones de jóvenes de entre 16 y 29 años, menos que en los momentos germinales de esta crisis, según datos del el Instituto Nacional de Estadística (INE). En esa misma franja de edad, el 28% de las personas que trabaja lo hace a tiempo parcial, frente al 15% de hace diez años: actualmente hay 408.700 jóvenes con una jornada parcial no deseada pero aceptada ante la imposibilidad de conseguir un trabajo a jornada completa, mientras que en el segundo trimestre de 2007 quienes se hallaban en estas circunstancias eran solo 276.300. La temporalidad juvenil sigue subiendo, hasta situarse en el entorno del 58%, y el salario medio anual de los menores de 25 años no supera –según datos de la Agencia Tributaria- los 5.842 euros (14.422 euros en el caso de quienes tienen entre 26 y 35 años).

Estas cifras, sumadas al abuso –en muchas ocasiones fraudulento- de las prácticas no laborales, a la situación de absoluta carencia de derechos que rodea la figura del falso autónomo, al empleo sumergido, al paro -que aún afecta al 30% de la juventud menor de 30 años- o al riesgo de pobreza o exclusión social (37,6%, según la Encuesta de Condiciones de Vida, lo que convierte a este grupo de edad en el más vulnerable)  reflejan, a juicio de CCOO, una creciente e inaceptable precarización social y económica que golpea en su día a día a la inmensa mayoría de las personas jóvenes, que se ven de este modo incapacitadas para planificar y desarrollar proyectos de vida a medio y largo plazo. Esta circunstancia se evidencia en el descenso constante de la tasa de emancipación juvenil: en la actualidad, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, solo un 20% de los menores de 30 años viven fuera del hogar familiar.

Esta realidad exige un giro radical en las políticas que vienen aplicándose en los últimos años en España. Si en términos generales se hace necesario poner fin de una vez por todas a la mal llamada “austeridad”, impulsar un incremento sustancial de los salarios, reforzar los servicios públicos y con ellos el empleo público, aprobar una renta mínima como la que el movimiento sindical lleva más de un año reclamando y perseguir eficazmente la temporalidad injustificada y el fraude en el tiempo parcial y en el trabajo autónomo, en el caso específico de la juventud además resulta imprescindible que el Gobierno evalúe y replantee de un modo integral –con el consenso de los agentes sociales- la Garantía Juvenil, una iniciativa hasta ahora fracasada. En paralelo a lo anterior, se hace necesario incrementar la oferta de plazas de Formación Profesional y revisar el modelo de FP Dual, además de garantizar el acceso a la enseñanza universitaria a través de una fuerte reducción de tasas y de la articulación de un potente sistema de becas orientado a que la falta de recursos en ningún caso constituya una dificultad añadida para llegar a las aulas.

La conversión en contratos de trabajo de todas las prácticas no laborales extracurriculares, junto con la elaboración de un marco de calidad que asegure, entre otras cosas, una contraprestación económica suficiente a las prácticas no laborales curriculares, es otra reivindicación que no puede permanecer por más tiempo en el cajón.

Por último, las ayudas a la emancipación y el desarrollo de parques públicos de vivienda en alquiler son medidas que, sumadas a todas las anteriores, facilitarían que las personas jóvenes pudieran planificar sus propios proyectos de vida en unas condiciones sociales y laborales dignas y adecuadas.

 

Jorge Verstrynge, un gaullista en España

Si existe una carrera política, personal e ideológica increíble en España, sin duda, es la de Jorge Verstrynge. De formar parte de grupos fascistas a la izquierda populista sin dejar el poso del gaullismo en todo ese viraje. Porque en todo ese camino de cambio ideológico existe un profundo patriotismo emanado del pensamiento de Charles De Gaulle que perfuma todo el ser del profesor de Ciencias Políticas.

Haber nacido en territorio francés colonial (Tánger), formado por dos padres (el natural y el marido de su madre) con ideologías dispares (derechista y comunista) y vivir en una dictadura como la franquista tenía que generar un conflicto personal e ideológico, que él nunca ha escondido, que propició su acercamiento, mientras estudiaba en la facultad, a Manuel Fraga y al movimiento fascista Círculo Español de Amigos de Europa, más algún coqueteo con los Hijos de Cristo Rey. En una facultad con numerosos movimientos marxistas en su seno, también había espacio para la contrarréplica del régimen franquista en su versión más camisa azul. Y bien que lo agradecía José Antonio Girón.

Su verdadero acercamiento a la política activa vendría de su mentor Manuel Fraga y la fundación de Reforma Democrática. Una de esas agrupaciones políticas (no se podían llamar partidos) nacidas al albur del falso aperturismo de Arias Navarro, y que sería germen de Alianza Popular. Como politólogo, profesión que en aquellos momentos no era desconocida, se encargó tanto como le dejaron de llevar las campañas de los siete magníficos. Esto es, de los siete ex-ministros franquistas que conformaban la cara de Alianza Popular. Para su desesperación ni Fraga, ni ninguno de los demás candidatos, hacían caso de sus recomendaciones electoralistas, lo que le costaba disgustos con gran parte de los antiguos caciques franquistas. Su intento de hacer de Manuel Fraga un nuevo De Gaulle, chocaba con las bravatas del candidato y la imagen de bunker de la dictadura que se proyectaba. Como dijo Alfonso Guerra, buen amigo de Verstrynge, “Manuel Fraga tiene una cabeza en que le cabe todo el Estado”. Pero no le entraba el sentido patriótico que quería transmitirle su delfín.

Aun así, Fraga impuso a Verstrynge como secretario general de Alianza Popular, ya que el melindroso Gallardón no servía para esos menesteres. A lo que hay que sumar que aguantar a Fraga tampoco era fácil. Y de 1979 a 1986 cumplió con la labor de ser el número dos del partido de la derecha conservadora y fascistilla. Entremedias obtuvo acta de diputado en las elecciones de 1982 y 1986 hasta su retirada de la política activa en 1989. Aguantar las tonterías de gente como Herrero de Miñón no debió ser sencillo. Si recuerdan, Verstrynge se situaba detrás de Fraga en el hemiciclo, algo inusual para ser el número dos. Esto se debía por dos cuestiones. Una práctica, poder hablar con Fraga al oído desde arriba. Y una segunda propia de quienes piensan la política como algo patrimonial. Herrero de Miñón y los demás gerifaltes de AP querían sentarse en primera fila y había golpes por ello. Verstrynge pasaba de esa pelea y, para gran enfado del ponente constitucional, conseguía más imágenes periodísticas que los demás.

También tuvo el encargo del jefe de filas de presentarse a las elecciones a la Alcaldía de Madrid en 1983 frente a Enrique Tierno Galván. Un buen embolado que nadie se atrevía tomar, aún se ven las gafas de Gallardón escondidas detrás de un sillón en Génova para que no le nominasen, y que resultó un completo fracaso. La diferencia entre el viejo profesor y el candidato conservador fue de 11 puntos. No llegó a tener mucha influencia, pero su buen amigo Alfonso Guerra, que para estas cosas se bastaba él solo, a través de sus gentes en TVE puso el día anterior a la votación una película donde aparecía un niño rubito, con gafas redonditas, vamos clavado a Verstrynge, que denunciaba a sus vecinos y familia a las SS nazis. Más de dos españoles y españolas pensaron en el dirigente popular en esos momentos. Y algún “cabronazo” soltó el protagonista de estas líneas. Y es que en aquellos años tenía una gran proyección mediática, sin tener los medios de ahora. Tanto como para que a las pesetas se las llamase “las Verstrynge”, porque eran rubias, sin valor y nadie las quería.

Pero llegó el momento en que fracasado el proyecto gaullista de Fraga, había que dejar el seno de AP. No aguantaba la forma de hacer política de la derecha española. Patrimonialismo, sometimiento al Imperio estadounidense, vendido a los poderes económicos y el capitalismo. Todo ello pudo en el ánimo de Verstrynge y se marchó dando un portazo junto a dos diputados más que se quedaron en el grupo mixto y que se evitaron el bochorno de Hernández Mancha. Al poco pidió su ingreso al PSOE de la mano de Guerra para ayudar en lo que fuese menester y en apoyo de un Felipe González acosado por toda la artillería pesada de la derecha española.

Después de haberlo pasado mal y haber tenido que “vender escobas por las puertas” tras dejar el Congreso en 1989, obtendría una plaza de profesor en la Facultad de Ciencias Políticas. Desde allí comenzó a depurar su pensamiento y volver a numerosas lecturas de la situación del mundo. Esto haría que su visión fuese virando hacia la izquierda nacionalista y continentalista. Junto a un grupo de estudiantes formó el Grupo de Investigaciones Radicales (GIRA) donde salieron algunas ideas que posteriormente desarrollaría en libros y artículos. Poco a poco fue generando a su alrededor una atención ideológica, desconocida para gran parte de la población, pero que tendría consecuencias para el futuro de España.

Visto que no había mucho más que hacer en un PSOE que se derechizaba poco a poco, decidió abandonar la nave y aceptar asesorar al nuevo dirigente de Izquierda Unida y del PCE, Francisco Frutos. Juan Carlos Monedero también aparecía por allí y comenzó a fraguarse una alianza política entre ellos dos y algunos de los que luego darían el salto a Podemos. Jorge Verstrynge, durante el curso 2003 del doctorado del Departamento de Ciencias Políticas y de la Administración II conoció a un familiar de Hugo Chávez que se mostró sorprendido por el concepto de “Guerra Asimétrica” que había desarrollado el profesor, a lo que había que sumar sus ataques antiimperialistas y su estudio de los populismos.

De ahí llegaron las distintas invitaciones para ir a Venezuela e impartir charlas. También le requirió el presidente venezolano algún tipo de asesoramiento militar y económico. Y de esos encuentros Monedero sería el elegido para dar sustancia al pensamiento bolivariano. Poco a poco, los que luego fundarían Podemos, se fueron sumando, de forma muchas veces deslavazada, a ese movimiento de asesorar a distintos países latinoamericanos y en especial Venezuela. Como dijo Verstrynge en una ocasión “hay que apoyar al último intento serio de socialismo en América”.

Así llegamos a la época actual donde actúa como asesor de Podemos y de analista de la actualidad política en algunos medios de comunicación. Pero por ello no ha dejado de pensar distinto. No es Verstrynge un marxista ortodoxo, más bien ha tomado la vertiente anticapitalista de Marx, el antiimperialismo de Lenin y la revolución continua de Trotsky. A diferencia de otros intelectuales Verstrynge prefiere las lecturas de origen francés y alemán mucho más que los análisis “anglos” que pueblan las Ciencias Sociales. Lo que supone, en muchas ocasiones, una luz y verdadero refresco mental.

Destacan en su concepción ideológica el apoyo al populismo, no tanto como lo defiende Íñigo Errejón, que supone irse a unas proyecciones sumamente etéreas, sino como movimientos antisistema. Un recuerdo del gaullismo que se enfrentaba al Imperio USA, que apuesta por la nacionalización de las estructuras económicas que más afectan a la población general (energía, banca pública, etc.) y con un fuerte componente frente a la globalización. Mientras la mayoría de los pensadores defienden que la globalización económica es imparable, Verstrynge contrapone medidas mucho más nacionalistas o continentales. Marcado por su formación como polemólogo (estudioso de los conflictos armados), haciendo un paréntesis es uno de los mayores expertos en las batallas de la II Guerra Mundial y es afecto a simular las batallas, tiene una concepción del mundo marcada por el sueño eurosiberiano (uno de los títulos de su bibliografía) y los dominios regionales.

La globalización está intentando destruir culturas, como la europea y la asiática, para hacer del mundo un lugar simétrico, lo que beneficia al capitalismo por la posibilidad de implantar un modelo único y simétrico de explotación. Una cultura para una sola forma de consumo. Entiende por ello que los países europeos deben controlar la inmigración ilegal. No es falta de humanismo, sino que los inmigrantes están siendo utilizados por el Capital para tirar los salarios hacia abajo. La utilización que Marx aventuró para el lumpenproletariado es lo que hace el capitalismo europeo con los inmigrantes. Los cuales, además, hacen uso y abuso de los sistemas de protección social de los países europeos. Lo que a su vez genera, por parte de los capitalistas, una serie de datos objetivos para afirmar que lo público funciona peor. La bajada de salarios de los europeos, sostiene, no se produce en Bangladesh, sino aquí mismo por la gran apertura de puertas a la inmigración. Esto ha hecho que numerosos círculos podemitas le tengan entre ceja y ceja.

Otra cuestión clave en su pensamiento es su pertinente lucha contra el Imperio USA. Parafraseando a Hugo Chávez, para Verstrynge todo lo que proviene de ese país huele a azufre. Se constituyeron en Imperio militar y, en base a ello, económico imponiendo su cultura de usar y tirar, de consumismo desaforado, del “tanto tienes, tanto vales”, intentando controlar todos los espacios del sistema mundo. Pero, mediante la guerra asimétrica (concepto del propio Verstrynge) están sufriendo derrotas en distintas partes del orbe. Ya no hace falta sacar los misiles intercontinentales porque el enemigo no se ve, no tiene una región concreta, no juega en luchas entre países, sino que ataca tanto en el corazón del imperio como en sus bases a lo largo y ancho del mundo.

Pero USA ya no es Imperio económico. Su deuda y la emisión de dinero (o de posibilidad de dinero) es tan alta que si los acreedores y tenedores de bonos (como China) obligasen a pagar y hacer realidad esas cantidades, los Estados Unidos no podrían pagar ni vendiendo la mitad de los Estados miembros de la Unión. Y cada vez es menos importante su poderío armamentístico. Otros países ya son capaces de atacar con casi la misma potencia destructora de aquellos. Les salva la unión que se produce entre las distintas élites europeas y estadounidenses. Por eso reclama una vuelta al patriotismo gaullista. A enfrentar a los Estados Unidos en todos los frentes.

Este es el pensamiento, resumido y abreviado, del político español que ha hecho el camino a la inversa de lo habitual. De la extrema derecha a la extrema izquierda, eso sí manteniendo algunos posos ideológicos de juventud. Si Verstrynge hubiese conseguido hacer de Fraga un De Gaulle seguramente el camino se habría detenido en algún punto, o no porque estas predicciones siempre son elucubraciones. De lo que es seguro es que nunca podría estar en un PP del aznarismo con su bajada de pantalones constantes frente a los Estados Unidos, con su sentido patrimonial de España o con su forma de ver la política completamente elitista. Por eso su encaje natural es Podemos. Ahí se dan la mayoría de las partes que conforman su pensamiento.

El alcalde del PP de Sierro se queda con las subvenciones y no ofrece el servicio

Parece que los imitadores de Gabriel Amat aumentan en la provincia de Almería. Ahora es el alcalde de Sierro quien hace de su capa un sayo y decide cobrar subvenciones pero no ofrecer el servicio subvencionado, tal y como denuncian desde el PSOE local. Antonio Albalat, portavoz socialista, denuncia que el cierre desde hace nueve meses del centro Guadalinfo va a suponer a las arcas municipales un coste de 9.000 euros por la “ineficacia” de Juan Rubio, alcalde del PP.

Al no dar el uso que se pretendía, las administraciones subvencionadoras pedirán el reembolso de las cantidades aportadas más los intereses de esas cantidades. Todo ello “por la pésima gestión que ha realizado el acalde al no devolver las subvenciones correctamente”. Seguramente la Diputación de Almería no reclamará nada, no está dentro del código del Amat style, pero las demás administraciones sí lo harán.

Albalat exige al alcalde que corrija esta situación “por el bien del municipio” y que no le obligue a tener que sufragar la sanción que ha ocasionado él mismo, así como que ofrezca el servicio a la población que se presta en el centro Guadalinfo. “Confiamos en que la situación se restituya lo antes posible y que no suceda, como ocurrió en su día, con el centro de la tercera edad que sigue cerrado, pese a que en campaña electoral dijo que lo iba a abrir y lo haya destinado, ciertamente, a otro uso”, le ha recriminado al alcalde del PP el portavoz socialista.

El alcalde, ha añadido Albalat, “no cumple con lo que promete” y ahora, augura el portavoz del PSOE, cuando las administraciones reclamen el pago de la sanción “dirá que no hay dinero en las arcas municipales, cuando se ha gastado 48.000 euros en quitar los pilares del espacio escénico para tenerlo en funcionamiento tres veces al año con el agravante de subirles los impuestos a los ciudadanos de Sierro”, ha enumerado.