Somos la izquierda el nuevo eslogan del PSOE parece que está comenzando a difuminarse. Los diputados de la Comisión de Exteriores han apoyado a PP y Cs en la aprobación del tratado de libre comercio con Canadá, o CETA. Como ha manifestado en más de una ocasión Rocío de Frutos, diputada socialista y sanchista, este Tratado “esconde perversas intenciones entre sus mil seiscientas páginas de texto”. En el mismo sentido ha hablado Nuria Parlón. Por tanto, no es un acuerdo entre amigos, ni un avance para la Unión Europea como vende el portavoz socialista Ignacio Sánchez-Amor.

Lo más curioso del caso es que la ponencia que han aprobado los socialistas durante la celebración de su 39° Congreso decía claramente que “capitalismo neoliberal actual, descarnado y socialmente insensible [es] un adversario principal”. A la primera de cambio se observa que sí, que en efecto se lucha contra el capitalismo mediante la utilización del arma más “descarnada” que posee en la actualidad, el Tratado de Libre Comercio.

Sonia Farrè de Podemos ha pedido a los socialistas que más que palabras utilicen los hechos porque “si se apuesta por el comercio y la inversión al servicio de un empleo decente y sostenible, un PSOE de izquierdas, feminista, ecologista y juvenil debería votar no a esta nueva receta neoliberal que es el CETA”. Sánchez-Amor ha replicado diciendo que la “posición del PSOE es sumamente conocida”. ¿Es la misma que la del PSOE de la Gestora que tanto se demonizaba y se tildaba de derechas? Parece ser que sí por el voto emitido por los socialistas.

El PSOE defiende la soberanía única de España pero, sin embargo, aprueba un Tratado que, como dice Irene Montero, atenta contra la soberanía precisamente de España. “Ojalá se pueda concretar en que podamos estar juntos frente al CETA y contra el techo de gasto” ha expresado con cierta melancolía la portavoz de Unidos Podemos. Porque los antecedentes de la aprobación en del mismo en el Parlamento Europeo por parte del PSOE no presagia ese giro a la izquierda en materia económica, justo la estructura fundamental del sistema “descarnado”.

Si uno de los miembros de la UE rechazara el CETA, la puesta en marcha del Tratado quedaría paralizada y habría que regresar a la mesa de negociación para corregir aquello que hubiera sido rechazado. Tanto un Estado como un Tribunal, algo que en España es complicado porque PP, Cs y PSOE ya impidieron que el Tribunal Constitucional español pudiese revisar la legalidad del mismo. La oportunidad de demostrar que el “nuevo” PSOE de Sánchez es de izquierdas está ante su primer envite serio. De momento hace la misma política que Ciudadanos y el PP. La Gran Coalición maligna que presionaba a Sánchez vuelve a ganar.

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