Abinader

La Cumbre del Clima COP27 acaba de lanzar la iniciativa AWARe para abordar la seguridad hídrica en la adaptación al cambio climático. Promoverá la cooperación inclusiva para abordar los desafíos y soluciones relacionados con el agua en todo el mundo.

Ante esta noticia, hay dos razones por las que República Dominicana y el presidente Luis Abinader están de enhorabuena. La primera, por los beneficios que la iniciativa AWARe puede aportar al país en materia de gestión del agua. Y la segunda, las medidas en las que el Gobierno ya venía trabajando con anterioridad al huracán Fiona, porque son un paso adelante. En ellas se refleja la esencia de las acciones que estos días se discuten en la COP27. Luego quiere decir que Abinader vuelve a adelantarse en los puntos clave para una nueva cultura del agua en República Dominicana, que pasa, sin duda, por la eficiencia en el uso del elemento líquido. Esa eficiencia que el mandatario demuestra en el resto de sus políticas.

Precisamente, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) de República Dominicana daba a conocer, en fechas recientes, quemantiene su agenda para los próximos años con importantes proyectos hidráulicos para el país.

La construcción de presas es prioridad para evitar que las aguas de escorrentía vayan al mar, de modo que con un almacenamiento adecuado puedan ser aprovechadas para diversos usos.

Algunos ejemplos de la tarea del Gobierno Abinader quedan a la vista ante proyectos como la construcción de la presa de Joca, en Elías Piña, cuyo diseño de riego es presurizado para el aprovechamiento de las aguas.

La presa de Mijo, en San Juan, desarrollará nuevas tareas para la producción nacional.

Al tiempo, continúan los trabajos del Plan para el Desarrollo Económico de San Juan que pretende aumentar la disponibilidad de agua e incrementar la producción agropecuaria, lo que va a representar una revolución agropecuaria y económica para la importante demarcación sureña.

La presa de Monte Grande, en su etapa final, que abastecerá al Acueducto Múltiple del Suroeste (ASURO) con 3.5 metros cúbicos por segundo para llevar agua potable a las provincias de Barahona, Bahoruco e Independencia. Su gran estructura permitirá además la mitigación de inundaciones producidas por crecidas del río Yaque del Sur.

O la presa de Guagüí, en un limbo legal en justicia internacional, a la que, gracias a la gestión del presidente Luis Abinader, se ha dado continuidad por el alto interés en remediar la problemática hídrica que afecta el valle de La Vega Real.

Más allá de estos proyectos, los recursos hídricos deben ser manejados por consenso, tal y como lo propone el Pacto por el Agua compuesto por la normativa, que abarca las leyes de Aguas y de Agua Potable y Saneamiento, ambas en evaluación dentro del Consejo Económico y Social, CES. La otra parte es la de infraestructura, que se refiere las obras de captación y almacenamiento de agua.

En ambos casos, República Dominicana y el Gobierno de Luis Abinader al frente cumplen con las metas que los organismos internacionales están planteando en estos momentos respecto a una gestión sostenible del agua en el marco de la emergencia climática.

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