jueves, 15 enero, 2026

Derechos de todas las víctimas navarras

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“Conocer la verdad, toda la verdad y todas las verdades nos hará más libres como sociedad”, concluyó el reciente Vº Foro Social. La principal guía del trabajo del Foro Social Permanente en Navarra en relación a las víctimas ha sido y es clara: dotar a todas las víctimas de los derechos que les corresponden: derecho a la verdad, la justicia y la reparación.

Así pues, nos centramos en promover espacios de escucha y facilitar procesos de recuperación de la verdad a nivel local y a nivel institucional, para lograr el reconocimiento oficial y la reparación de todas y cada una de las víctimas. Hoy queremos expresar nuestra preocupación por la situación de discriminación que aún siguen sufriendo muchas de ellas; con especial relevancia, las que han padecido las violencias practicadas desde estamentos oficiales.

Estas víctimas siguen pendientes de las Leyes que les debían ofrecer ese reconocimiento: la Ley 16/2015 de la Comunidad Foral de Navarra, anulada tras ser recurrida por el Estado; y la Ley 12/2016 del Gobierno Vasco (de “abusos policiales”), en suspenso. Según el Informe Base del Gobierno de Lakua, de 2013, el efecto de estas leyes alcanza a familiares de al menos 244 muertes aún no reconocidas, una cifra altísima; pero aunque se tratara de sólo una víctima, ya sería grave. Y lo hacemos desde la legitimidad de haber estado siempre al lado de las víctimas de ETA. Desde el reconocimiento y la solidaridad.

Familiares de 49 personas reconocidas por varias leyes como víctimas del denominado “terrorismo de Estado” esperan aún el fallo del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo sobre los recursos presentados a la Ley Estatal de Víctimas del Terrorismo en 2011, cuando el Estado español se negó a equiparar las compensaciones económicas percibidas, como sí hizo en cambio con las víctimas de ETA. El trato igualitario se denegó en función de (o basándose en) informes policiales (no judiciales), criminalizando post-mortem a unas víctimas.

Y qué decir de las víctimas de la tortura. Tan solo 31 personas han sido reconocidas en sentencias judiciales como “víctimas de la tortura”, cuando el Informe sobre la Tortura en Navarra sigue sin poder superar sus numerosos obstáculos.

¿Por qué deben padecer esta exclusión todas estas personas? Por desgracia, en importantes sectores de Navarra se ha impuesto la idea de que el reconocimiento público de un dolor, de una vulneración de derechos humanos, justificaría la existencia de otro.

Ciertos sectores políticos siguen considerando que reconocer a una víctima de violencia de los estamentos oficiales (Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, grupos terroristas parapoliciales…), justificaría la violencia de ETA. Durante décadas, ha imperado la posición de negar la existencia de estas víctimas, causándoles con ello una doble victimización, ocultando el origen de la violencia que las golpeó, negando su existencia –“víctimas sin victimario”- o clasificándolas en otra “categoría”.

Estos sectores políticos negacionistas, que perviven con gran peso aún en Navarra en 2019, han tratado muchas veces de patrimonializar el dolor de algunas víctimas con el fin de justificar sus posiciones políticas y establecer así categorías –y jerarquías- entre víctimas.

Utilizar el aspecto emocional es una forma eficaz de influir en el análisis racional y el sentido crítico de las personas. Pero, en nuestra opinión, resulta grosero, peligroso y poco proactivo en estos tiempos. Alimenta posiciones de trinchera frente al necesario carril central: el de la construcción de una convivencia democrática.

Desde su voluntad de construcción de la convivencia, el Foro Social Permanente en Navarra considera que el compromiso con los principios democráticos y el respeto escrupuloso de todos los derechos humanos han de ser nuestro principio fundamental. Así, es necesario abordar la realidad de todas las víctimas navarras, todas, sea cual sea el origen de la violencia que las golpeó.

En los últimos meses, el Foro Social Permanente escucha. En estos contactos, sobre todo privados, víctimas de diferentes expresiones de violencia de nuestra comunidad nos transmiten que lo que desean es que su tragedia personal sirva para que no vuelvan a repetirse jamás hechos como los que sufrieron y para superar la confrontación vivida. Avanzar sí, sin olvidar nada de lo ocurrido. No se mueven por venganza. Solo desean que se reconozca su dolor, quién lo provocó y que se asuman responsabilidades por ello.

El campamento base de la convivencia en Navarra es el trato equitativo a las víctimas. “Es conditio sine qua non”. Ahí existe una línea roja que las instituciones navarras y su sociedad civil debemos respetar: a igual vulneración de derechos humanos, igual nivel de reconocimiento y reparación. No se pueden aceptar discriminaciones entre víctimas.

Hemos de referirnos a todos los dolores por igual, sin equidistancias pero sin discriminaciones. Conocer qué es lo que les sucedió a todas y cada una de ellas. Escucharlas. Nadie debería tratar de instrumentar su sufrimiento; el dolor es patrimonio exclusivo de quien lo ha sufrido. No sabe de siglas, ni de ideologías. Es idéntico para todos los seres humanos.

Las víctimas que durante largos años han sufrido la violencia practicada y auspiciada directa o indirectamente por estamentos oficiales, merecen exactamente el mismo nivel de reconocimiento del que gozan las víctimas de ETA. Comprometámonos, pues, con ese propósito.

Es necesario superar el discurso de las “tipologías” de víctimas. Demos visibilidad pública a todos los horrores que han tenido lugar en nuestra sociedad, dignifiquemos por igual a todas las personas que los han tenido que sufrir, sin exclusiones, sin categorías, sin “peros”. Tender puentes entre diferentes es el primer paso hac navarrasentes entre diferentes es el primer paso hacia la empatía.

ENTRESACA: “Acabar con la discriminación y categorización entre víctimas para continuar construyendo la convivencia”

Fdo.: José Luis Úriz, Fernando Armendáriz, Teresa Fagoaga, Roberto Oiz, Félix Jiménez, Expe Iriarte, Fernando Viedma y Txemi Perez.

Participantes del Foro Social Permanente en Navarra

Sánchez habla a la España de las personas, no de las banderas

La derecha trifálica está abonada a la España de las banderas, esa España irreal que sólo está en las cabezas de los dirigentes derechistas. Esa España que parece que no come, que sólo se alimenta de banderas. Por el contrario, el presidente del Gobierno (sí aún lo es señores del trifachito), Pedro Sánchez, ha comenzado la pre-pre-campaña electoral hablando a la España real, a la España de las personas. La España que realmente interesa a los españoles y españolas habría que añadir o acotar. Más que nada para que Pablo Casado y Albert Rivera dejen de intentar que coman banderas mientras algunos, sus amigos, se llenan los bolsillos. El PSOE sale a ganar las elecciones, como ha demostrado en Mérida, para toda la ciudadanía española, no sólo la España de parte.

Así lo ha dejado bien claro el presidente al criticar la España del trifachito, una España en la que “caben solo ellos y los que piensan como ellos”. O lo que es lo mismo, la minoría frente a una amplia mayoría para la que quiere gobernar el PSOE. Un partido que, una vez más, tiene la tarea histórica de recomponer en el Estado español lo que la derecha ha destrozado. En tiempos de Felipe González fue llevar a cabo la revolución burguesa y la regeneración de España, con su integración en los organismos internacionales y la incipiente economía global. Luego vinieron los derechos de la diversidad y las mujeres con José Luis Rodríguez. Y ahora… casi es salvar a España de la disolución como Estado y como red de solidaridad, cuando menos, que pretende la clase dominante (y en esto da igual española o catalana). Sólo así cobran sentido las palabras dichas ayer en Emerita Augusta: “Tenemos que apelar mucho más allá, a la España moderada, sensata, cabal, que lo que quiere es progresar y no retroceder”. A la mayoría social.

Los derechos sociales mediante la aprobación de los Presupuestos como primera medida anunciada por Sánchez, recupera cierto regusto republicanista del PSOE que parecía haberse perdido en estos tiempos gubernamentales. O lo que es lo mismo, situar al ciudadano en el centro del debate y la política. Algo que la derecha excluye por principio pues son neoliberales, neoconservadores o neofascistas y desean un pueblo aborregado capaz de tragarse todo pero que jubiloso se abrace a la bandera, al patrioterismo cuartelero y de las JONS, que sea súbdito del poder político y económico. No es que haya hecho un discurso de republicanismo socialista, pero sí que ha sacado al cuerpo social del vasallaje que pretende la reacción. Algo que ha sentado muy mal a Rivera quien sigue con su retahíla de mentiras compradas y difundidas por los medios del establishment con profusión.

Frente al cordón sanitario que PP y Ciudadanos quieren imponer al PSOE, mientras ellos se refocilan con los neofascistas, Sánchez ya les ha avisado: “Les digo que no hay cordón sanitario que vaya a resistir la movilización de la izquierda, de la España moderada y progresista”. El secretario general del PSOE ampliando la mirada en busca de la centralidad política que desestima el trio “fa-cha-cha”. En busca de la España real que sufre y pasa hambre. La España que quiere avanzar, aunque no se sepa hacia dónde realmente, y no volver al pasado como les gustaría a Rivera y Casado. Frente al populismo reaccionario de Casado y el sistémico de Rivera, Sánchez propone políticas públicas, las que permita la Troika al menos, que ayuden a las personas. No hay una utopía de un mundo mejor, pero tampoco la distopía que ofrece la derecha trifálica.

Le habrá gustado el discurso a Guillermo Fernández Vara porque la defensa de España del presidente del Gobierno ha sido clara y contundente, aunque ofreciendo el diálogo como arma política. No es que a Sánchez le guste tratar con Quim Torra, pero es parte de sus funciones gubernamentales, especialmente, por la cantidad de catalanes que no tienen la culpa de aguantar a los secesionistas y a Inés Arrimadas, que no se sabe bien quién es peor, mientras tienen problemas más graves. Unos problemas que las banderas de unos y otros no les van a solucionar. Esta España es a la que se ha dirigido Sánchez, veremos si le escucha o hace caso de los medios cavernarios. Porque esta batalla va a ser dura, sangrienta y con un establishment abonado a las fake news, a la desinformación y al periodismo basura.

Iglesias protagonista, Errejón fuera de plano

La convocatoria de Elecciones Generales el 28 de abril ha dejado a Íñigo Errejón fuera de plano político por, al menos, una buena temporada. La Comunidad de Madrid que parecía una plataforma de lanzamiento para cotas superiores, igual va a acabar siendo una tabla de salvación para quien es considerado un traidor a Podemos. Esto contando que tenga la suerte de que la campaña electoral de las generales no le acabe arrollando y mandando al limbo de los proyectos iluminados. Lo que sí es cierto es que la jugada de Pedro Sánchez le ha venido muy bien a Podemos y, especialmente, a Pablo Iglesias. Tras el beso de Judas recibido cuando comenzaba su “exilio político” de la paternidad, el nuevo ciclo electoral abierto le va a permitir reflotar Podemos y quitarse de encima el lastre de los conspiradores. Veámoslo con un poco más de detalle.

No es que la situación de la posible confluencia de Más Madrid, pese a las 2.000 personas que dicen acudieron a comer magdalenas, esté en su mejor momento. Sin contar con el contexto estatal, las cosas no acaban de marchar a nivel regional. Como bien han explicado Sol Sánchez y Raúl Camargo, de IU y Anticapitalistas respectivamente, la confluencia más importante está en otro lugar. A la espera que Podemos decida quién podría encabezar su parte de la confluencia, los grandes grupos de la izquierda madrileña están en otra cosa, en la construcción programática desde abajo. Errejón y Manuela Carmena podrían contar con Equo, pero sinceramente es poco o nada a nivel electoral y con poco simbolismo. Se sabe que Equo, de esta forma, intenta vengarse de Podemos e IU por las negociaciones en Andalucía. Pero el resto es errejonismo con y sin máscaras.

Más Madrid, quitando el devenir que tenga a nivel municipal de la capital, porque en otros lares no parece que puedan llegar a hacer sombra a Podemos e IU, tiene la Comunidad de Madrid en mente, pero lo hacían pensando en ampliar la plataforma a nivel estatal y competir directamente contra Podemos e intentar superarle mediante el populismo errejonista. Fíjense en los errejonistas más destacados y sus discursos, salvo contadas excepciones, todos tienen un aroma a programa para competir en un nivel que no es el autonómico. Buenas reflexiones, porque hay que reconocerles que piensan con método, sobre hacer patria, sobre la riqueza de la nación o el encaje de España en un mundo globalizado. Que como todos saben son cosas que se pueden decidir en la Asamblea de Madrid, la cual, ha desarrollado la capacidad de ser un núcleo irradiador de hegemonía. Vamos que están todos con el discurso estatal-populista sin bajar al barro de lo local, lo cercano. Y todo porque la conspiración errejonista estaba diseñada, junto a algún medio del establishment, para otra guerra. Madrid no era más que una batalla para dañar a Podemos y comenzar a captar votos del PSOE, de IU y de Podemos.

No contaban en esta estrategia, bien pergeñada y alentada por el establishment, que podría haber elecciones tan rápido. O que, en el caso de haberlas, sería después de las autonómicas donde Errejón podría venderse como la alternativa a Podemos y PSOE con total claridad. Una alternativa para acordar con PSOE y Ciudadanos si hiciese falta. Todo por la patria del populismo errejonista. La utilización de frases huecas (significantes vacíos) e, incluso, la utilización de Karl Marx (escondiendo que fue principalmente Friedrich Engels quien desarrolló los textos utilizados) para justificar el amor patriótico del pueblo español estaba ahí hasta hace una semana. Pero todo ha cambiado. El sol no se ha puesto para Podemos y, sin embargo, está mandando a la sombra a Errejón, el cual no podrá lanzar su Más España. No tiene infraestructura suficiente, algo que pensaba crear en las elecciones locales y autonómicas.

Iglesias, desde su exilio paterno, debe estar disfrutando el momento en grande. Le criticaron y le llamaron cacique por adelantar las primarias para elegir candidato y listas. Y ahora tiene Podemos el problema resuelto. Le dijeron que equivocaba la estrategia y parece, al menos, que algo sabía o se rumiaba antes de navidad. Ahora es él, bueno Irene Montero que está haciendo de portavoz, quien tiene todo el foco político en su rostro. Es Podemos, junto a los desechados por Errejón de IU, el partido que va a bregar en esta lucha contra el neofascismo y la reacción que los tres gerifaltes de la derecha quieren como fórmula de gobierno en España. Es Podemos el partido que tiene en su mano que el PSOE no tenga la tentación de pactar con la derecha (Ciudadanos) y seguir defendiendo los intereses de la clase trabajadora y demás desheredados. De defender, en una terminología muy usada por Juan Carlos Monedero, a los sin voz.

Ya está enfangando la prensa cavernaria, eso sí, afirmando que Iglesias ya purgó al errejonismo, el cual estaba pensando ya en la traición y no presentó batalla esperando a un escenario político que ya no se va a producir. Pero por mucho que intenten desgastar, Errejón no pinta nada en un contexto estatal de batalla dura y a cara de perro, donde la izquierda debe conseguir una gran movilización de sus huestes. Ahí el errejonismo entrará en un bucle porque si hablan mal de lo que proponga Podemos, quedarán marcados como colaboradores necesarios del neofascismo, y si apoyan sin reservas a Podemos demostrarán que su salida sólo tiene un componente personalista y de niños enfadados que no saben perder. Ninguna de las dos opciones le conviene y si quedan intentando transmitir algo fuera del debate estatal, ni se les escuchará, y si callan desaparecerán.

Pensar que las personas van a cambiar de voto rapidísimamente en un mes, cuando quien se ha fajado en las generales es Podemos, y que llenen la buchaca errejonista es más que un optimista. Más Madrid tendrá sus votos sin duda, pero lo que las encuestas les puedan dar hoy seguramente ni se parezca a lo que obtengan en mayo. La ciudadanía suele ser sino fiel, sí agradecida en los esfuerzos. Y esos esfuerzos no los van a hacer los errejonistas por un error estratégico que pueden acabar pagando. Basta que Podemos e IU saquen un buen resultado, no el hundimiento total que muestran las cocinas del establishment, para que el efecto Errejón quede en la nada. Porque el “tirón Partido”, que ya les ayudó en el pasado, podría volverse a producir. Errejón se ha quedado a mitad del camino que él pensaba y la clase dominante deseaba. Ha quedado fuera de plano político, como un secundario más. Iglesias, Montero y Alberto Garzón son los protagonistas del resto de la película hasta finales de abril.

IU Andalucía ratifica su apuesta por la unidad

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La Asamblea de Balance de IU Andalucía ha concluido en la tarde de hoy con la aprobación de una resolución que defiende “apostar por procesos de confluencia amables y abiertos, con acuerdos desde la fraternidad y garantía de presentación de proyectos de cambio”. Así mismo, recoge que “los ritmos naturales no coinciden con los plazos electorales”, por lo que “con la misma fraternidad que vamos construyendo espacios de unidad, debemos entender las excepcionalidades”.

Esta resolución, aprobada con el voto a favor del 92,7% –un 2,2% en contra y un 5,1% de abstención- “apela a la direcciones andaluza y provinciales, en el marco de sus competencias estatutarias, a que resuelvan en las próximas semanas la adecuación al momento de desarrollo de esas confluencias de las fórmulas electorales más satisfactorias para la gente a la que representamos y que deben tener la certidumbre de que hay proyecto de transformación para su pueblo, para su ciudad”.

Sobre la misma, el coordinador general de IU Andalucía, Antonio Maíllo, ha apuntado que con esta jornada IU demuestra que “es una organización que se arremanga para construir instrumentos que sirvan a la mejora de sus intereses”, por lo que se mantendrá en su estrategia de “construir unidad y no la modificamos”.

Según Maíllo, la Asamblea de Balance será un hito de cara a las elecciones municipales, para las cuales “hay que superar las diferencias siempre que sea posible y hay que atender las excepciones con normalidad”. En este sentido, el coordinador general de IU Andalucía ha asegurado que “IU tiene y reivindica nuestro patrimonio, que queremos acumular en las próximas elecciones y bajo la bandera de la unidad, que forma parte de nuestra identidad”.

En última instancia, Maíllo ha señalado que de esta asamblea sale una hoja de ruta para las asambleas locales de cara a las municipales, que tienen la certeza de que “IU estará, como siempre, conformando candidaturas creando espacios de unidad para seguir demostrando que se puede gobernar de otro modo en los ayuntamientos, donde también se juega el futuro de este país”.

Las encuestas apuntan a un Gobierno PSOE-Cs

Todo está a tiempo de cambiar pues sociólogos y politólogos son conscientes de que existe una alta volatilidad electoral, por tanto las encuestas que ofrecen estos días las empresas demoscópicas son sólo el punto de salida. Una fotografía de lo que podría pasar hoy, pero que no es segura para mañana mismo. Los periódicos catalanes, La Vanguardia y El Periódico, han ofrecido dos de esos puntos de salida, los cuales, con algunas diferencias, marcan un denominador común. La posibilidad de un Gobierno PSOE-Cs casi en solitario. Algo que no es descartable pues no lo han desestimado las propias cúpulas partidistas.

En El Periódico la encuesta, realizada por el Gabinet d’Estudis Social i Opinió Pública (GESOP), señala que el PSOE obtendría una horquilla de 115-117 escaños, Unidos Podemos 36-39; ERC 16-17, PDeCAT 2-3, Vox 43-46; Ciudadanos 44-46; y PP 75-77. No sumarían por el lado de la derecha (169), ni por la izquierda (156) sin ayuda de partidos de ámbito regional. Pero sí cabría una posibilidad, complicada a día de hoy, de sumar PSOE más Ciudadanos, junto con apoyos puntuales de PNV, Compromís o CC, por ejemplo. Estaríamos ante un Parlamento donde el desenlace gubernamental sería complicado, aunque de ningún modo imposible. En Ciudadanos son artistas para cambiar la opinión de un minuto para otro.

En La Vanguardia los repartos de escaños difieren bastante en la encuesta realizada por GAD3. El PSOE obtendría 119 escaños; Unidos Podemos 32; PNV 6; ERC 11; PDeCAT 6; Ciudadanos 60; PP 97; y Vox 16. En este caso por la derecha sigue sin sumar (173), pero PSOE y Cs sumarían en solitario mayoría absoluta (179). Algo que no hay que desestimar porque es más sencillo gobernar entre dos partidos con un programa definido, que entre tres cuando uno de ellos es un partido neofascista. Como se observa hay una gran diferencia en la adjudicación de los escaños de una encuesta a otra, pero no así en los porcentajes.

La opción gobierno PSOE y Ciudadanos es la más factible por lo que desprenden ambas encuestas. Algo que negarán hasta el día después de las elecciones en ambas formaciones políticas pero que es algo con lo que cuentan y no rechazan en absoluto. Es más, según hemos podido saber, es algo que gustaría en la calle Ferraz y en la calle Alcalá. No se asombren, aunque es normal hacerlo tras escuchar a Albert Rivera llamando a acabar con el sanchismo y afirmando que Pedro Sánchez es lo más inepto que ha visitado la Moncloa. Pero hay razones para que ese Gobierno se produjese, unas políticas y otras no tanto.

En el plano político, es evidente que a Ciudadanos le perjudica enormemente, tanto en España como en la UE, juntarse con Vox. Pese a decir que no pactaría con populistas, ahí le tienen haciendo el paripé en Andalucía. Y suerte que aún no se han enterado en el partido neofascista dónde están y siguen haciendo cosas de neofascistas. En cuanto comiencen a saber cómo funciona el Parlamento, empezarán a apretar las clavijas a PP y Ciudadanos. Pero en términos generales no les beneficia porque pierden electorado moderado que tiene estómago. Al menos más que Rivera, Girauta y compañía. Otra cuestión es que huyendo de los neofascistas sólo les queda abrazarse a Sánchez. Y, aunque hoy clamen contra él, mañana se abrazarán como a ese amor que tanto se quiere aunque se riña de vez en cuando. Más que nada para salvarse como partido político y como miembros de la clase política. No le queda otra a Ciudadanos que unirse al PSOE para salvarse. Es su bote de salvamento.

En el PSOE no quieren repetir una historia como la vivida en los siete meses de Gobierno. Bien está pactar con uno o dos partidos, pero tenerlo que hacer con diecisiete supone un desgaste emocional y físico impresionante. No sólo era hablar con ERC y PDeCAT, sino con Podemos, Compromís, IU, En Marea, En Comú Podem y las diversas facciones que se estaban generando. De esta forma si sólo tienen que hacerlo con uno o dos máximo, mucho mejor. Y si existe la posibilidad de un Gobierno de coalición sin tener que contar con nadie más, con mayoría absoluta, mucho mejor. Bien es cierto que la puñalada a Sánchez con la tesis de Rivera no la va a perdonar, se sabe que las guarda en secretario general del PSOE, pero por un bien mayor sería capaz de aceptar a Rivera como vicepresidente, siempre y cuando se disculpase.

Un Gobierno que sería bueno para ambas formaciones, así lo piensan al menos. Por un lado, las cuestiones sociales las podría vender Ciudadanos como un servir a todos. Por otro lado, no ir más allá en inversiones sociales podría ser vendido desde el PSOE como imposición de la parte derecha del Gobierno. Todos contentos y cuatro años gobernando. Y si sobreviene la crisis financiera que amenaza en lontananza ninguno de los dos partidos haría algo que molestase a la Troika. Un gobierno moderado con un partido de derechas y otro socialdemócrata y con la capacidad de apretar en el tema catalán hasta hacer que el diálogo sea casi forzoso.

Además, y esto no hay que olvidarlo, un Gobierno que gustaría al establishment. Un gobierno salido del molde de los deseos de la clase dominante. Tomando toda la centralidad del sistema para ponerlo al servicio de los poderosos. Tendrían excusas por la derecha y por la izquierda, con la buena suerte de poder desprenderse, al fin, de un partido como el PP que les ha salido demasiado caro y con un dirigente máximo al que califican de peligroso. Y la cabeza de Rivera, si hiciese falta, la servirían en bandeja de plata desde la fracción financiera. Aunque, seguramente no haría falta. Un gobierno bicolor que está en los sueños húmedos de muchos dirigentes del PSOE (y no sólo las baronías, sino en buena parte de la cúpula de Ferraz) y de la oligarquía naranja. Pero son las encuestas de hoy, igual mañana se desbaratan todos los planes. Porque esto está planeado a expensas del voto de la ciudadanía española.

Ciudadanía lúcida

Hace años, no tantos, el magnífico escritor José Saramago escribió su Ensayo sobre la lucidez donde, inexplicablemente, la capital de un Estado votaba en blanco mayoritariamente causando pavor en los partidos políticos. Tras repetirse la votación, pues así lo establecía la legislación, no sólo no bajo el voto en blanco sino que aumentó. Creyeron entonces ver la mano de una conspiración para derribar el sistema, para acabar con ellos, los políticos. Una conspiración muy secreta pues no había habido consigna pública por ningún sitio. El libro prosigue por otros derroteros, pero nunca la culpa se la adjudicaron los políticos a ellos mismos. Y la verdad es que el voto en blanco es un voto racional, igual más racional que los otros. Una racionalidad que desde la teoría política se pide con frecuencia e, incluso, desde los mismos atriles donde los políticos intentan convencernos de sus ¿excelencias?

En el caso español casi habría que hablar de excrecencias políticas. Pues como en el libro de Saramago son mayoría los que piensan como la élite que son, los que se sitúan más allá del bien y del mal y no quieren tener que responder ante la ciudadanía. Ellos, la gran mayoría, lo llaman pueblo degradándolo a mera borregada que les sirve para votar cada cuatro años y justificar un sistema de dominación. Democrático (o poliárquico que diría Robert Dahl), pero sistema de dominación tal y como está configurado en la mayoría de países occidentales. En España, aunque en otros países del entorno europeo no parece que sea mejor la cosa, la clase política ensoberbecida en su cumbre política es de las peores que se recuerdan. Cualquier calificativo que se les adjunte podría quedarse corto.

De ahí que, si hacemos un ejercicio de ensimismamiento, esto es mirar introspectivamente dentro de cada cual, seguramente la cabeza racional que se supone nos distingue del resto de animales con los que compartimos globo terráqueo, nos diría ¡qué ganas de votar en blanco! Una forma de abatir a la clase política no es irse a la abstención sino ejercer el derecho de voto pero diciéndoles que no nos gustan. Que son una recua de mulas que piensan que los demás somos estúpidos y somos incapaces de analizar “sus” asuntos. Ante las generaciones de personas más preparadas de la Historia de España, eso es arrogante porque sí que sabemos. Más que ellos que llevan toda su vida medrando para vivir del resto de la población. Por lo tanto, la ciudadanía sabe perfectamente qué son “sus” asuntos… por desgracia.

Pensemos en ese ensimismamiento. Quitando un 40% de la ciudadanía que vota a “su” partido pase lo que pase, esto es, personas que por diferentes motivos van con anteojeras a votar. Los “fieles y devotos” que pase lo que pase votan a los de siempre, da igual si son corruptos, tontos o han renunciado a los principios de la ideología que dicen adoptar. Si quitamos, por tanto, ese 40% queda un 60% de la ciudadanía que duda, que no tiene esa vinculación con los partidos, que suelen pensar su voto antes de depositarlo, más ahora con la diversidad existente. Un 60% que podrían pensar, lo que a continuación expresaremos, en ese ensimismamiento que les hace querer votar en blanco para darles una lección.

Comencemos por el lado derecho. En Vox son nuevos y poco se puede comentar. No ha dado tiempo a verlos como los neofascistas que son. Pero el PP y Ciudadanos ya llevan tiempo y sí que pueden tener muchos votantes que se ensimismen. En el caso del partido de la reacción, el Partido Popular, las personas que le han venido votando o se podían sentir más ideológicamente cercanas pueden pensar que Pablo Casado está exagerando los modos y las formas. Que es un niño pijo al que han regalado los estudios (que lo dice el Tribunal Supremo y le jueza del caso Máster). Que es un inculto enorme que, pese a lo que dice su CV, demuestra ser un chisgarabís. Que cada vez que abre la boca para expresarse dice una mentira tras otra. Que es un verdadero inútil y sus corifeos también. Quienes hicieran esta reflexión podrían derivar su voto a Vox, si piensan que están hartos de votar a un partido corrupto y acomplejado, como dice Federico Jiménez Losantos. También podrían pensar que en Ciudadanos son más moderados pero sus dirigentes son demasiado cuñados y chaqueteros. Algunos volverían a votar con resignación al PP pero habiendo pensado votar en blanco.

En Ciudadanos, pese a su corta edad, también tienen votantes racionales. De hecho, por la adolescencia muchos más. Aquí podrían pensar, si venía de la derecha, que Albert Rivera no es de fiar porque cambia mucho de opinión. Porque quiere ser la salsa en todos los platos. Porque es demasiado blando en algunas ocasiones. Y, además, ya tienen algún caso de corrupción y no saben gestionar, como demostraron hundiendo el Ayuntamiento de Valdemoro. Si han llegado desde el centro izquierda pueden pensar que Rivera es muy cansino con Cataluña, que ha pactado con los neofascistas de Vox y que se junta con el PP de la corrupción, sin aportar además soluciones reales. Todos podrían pensar que Rivera y su troupe son unos caraduras que están para servir a los ricos. Que Rivera no tiene suficiente riego sanguíneo en el cerebro por las cosas que dice y las contradicciones que comete día tras día. Que son muy cuñados y no se sabe bien dónde están ideológicamente. Que están cansados de sus frases huecas y sus conceptos vacíos. Algunos igual piensan en volver a sus orígenes electorales, pero una gran parte se quedaría con ganas de votar en blanco.

Llegamos a la parte izquierda y aquí también los hay que se lo piensan. Ver a Pedro Sánchez de presidente del Gobierno, con idas y venidas; con sus frases de izquierdas y sus zalamerías con el establishment; con una tesis mala y extraña habiendo estudiado siempre en Universidades privadas; con una mirada a lo Marty Feldman con un ojo a cada espectro ideológico; con el Falcón; con esa forma de abandonar lo que ha sido el PSOE toda la vida (de clase y estatalista); con esas maneras de colocar a dedo a sus amigos en las listas; pues igual muchas personas se piensan el voto. No confían en alguien al que ven a la altura de los otros dos de la derecha, en el mismo plano intelectual al menos. Un voto que no darían a la derecha jamás algunos, otros igual sí a Ciudadanos; pocos a Podemos (si Izquierda Unida no fuese en coalición muchos se decantarían por Alberto Garzón); así que la mayoría debe estar pensando en votar en blanco.

Pasemos a Podemos. Aquí las peleas entre unos y otras han hecho bastante daño porque siempre se acaba señalando a Pablo Iglesias como un dictador, que junto a su pareja Irene Montero son “los ceaucescu” y se han comprado un casoplón enorme. ¡Los que decían de que eran como la gente corriente! Eso ha hecho mucho daño. Así como la salida de pata de banco de Íñigo Errejón, donde los medios han obrado para que quedase mal la actual dirigencia, a los que se les ve incluso como malas personas con sus amigos y la pobre Carmena. Sus votantes al no querer al PSOE en buena medida, no tener al errejonismo para votar, seguramente se piense votar en blanco. En menor medida que los otros partidos pero de igual forma. A esto hay que sumar que la coalición con IU no les hace llegar el voto de los comunistas, un voto que sería en blanco al no ir seguramente al PSOE, ni a la derecha.

Ciertamente esto lo piensan muchas personas que creen en la democracia parlamentaria, lo hemos escuchado con profusión. No hay más que bajar a la calle y escuchar. Hay gentes de cada partido que pone a bajar de un burro a sus propios candidatos y que votarían en blanco si no fuese porque, por un lado, tienen miedo a que ganen los contrarios, y porque, por otro lado, no entienden bien que llenar las urnas de votos en blanco sería una patada en las gónadas a la clase política. No es que estemos animando al voto en blanco, pero ese pensamiento está ahí. Aunque con la llegada de los neofascistas y después de haber visto cómo son Casado y Rivera, hay que llenar las urnas con votos de izquierdas hasta que rebose. Ya habrá tiempo de ver si los que estén el mando son mejores o peores, pero, como decían en la batalla final de El Señor de los Anillos, “hoy no es el día”. Y esto también es racional como el voto en blanco. Incluso diríase que vital.

La propuesta de la Concordia del trifachito es un insulto al pueblo andaluz

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Esta semana se daba a conocer cómo el nuevo Gobierno andaluz aceptaba la primera medida de Vox: la creación de un Comisionado de la Concordia para sustituir la dirección General de la Memoria.  Para Diego Crespo «esta cesión evidencia la Es rendición del PP y CS ante las imposiciones de Vox». Desde Adelante Andalucía consideran que una Ley de Memoria Histórica, aprobada sin ninguna oposición en el Parlamento, y que contó con un consenso inigualable en la sociedad civil incluía una Comisión de La Verdad y para nada de la Concordia, como ahora pretende Vox.

«Esta propuesta es un insulto a las víctimas, a sus familias y al pueblo andaluz. No se puede comparar a quiénes asesinaron a miles de personas en La Desbandá con las víctimas del cruel y genocida bombardeo al que la sometieron» ha declarado Crespo, que continuó: “al igual que es un insulto que PP, CS y VOX le hayan dado a la ultraderecha negacionista la presidencia de la comisión que tiene las competencias sobre este asunto, y que nos hace tener ya su primera medida».

Para finalizar Diego Crespo declaró que «no pueden equipararse a Lorca o Blas Infante con quiénes ordenaron su fusilamiento, no pueden equipararse a quiénes obligaron a Machado o Alberti a exiliarse con ninguno de los dos poetas andaluces».

Diálogo: ¿viva la vida o viva la muerte?

El 12 de Octubre de 1936 ocurrió un incidente que marcó de negro nuestra historia.

Fue en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca en un acto que pretendía ensalzar al reciente régimen franquista y acabó con un enfrentamiento entre lo irracional representado por el Millán Astray y la  cultura y la razón de Don Miguel de Unamuno.

En pleno discurso del viejo profesor lleno de hermosura y sensatez se levantó Millán Astray desbordante de ira para gritar, ¡muerte a la inteligencia! y ¡viva la muerte!, a lo que Unamuno respondió con una reflexión de viva a la vida, culminada con una frase que hoy resuena y resonará en el futuro inmediato en el panorama político:

“Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir”.

Porque esa es la clave    en los tiempos que nos vienen, convencer desde el diálogo y los argumentos, desde posiciones de vida y no de muerte, incluso aunque se tenga la fuerza bruta de los votos.

En los últimos tiempos tres son los grandes problemas que amenazan nuestro país (ponga aquí cada cual lo que quiera), el paro-precariedad laboral, los políticos y partidos y recientemente Catalunya. Son problemas estratégicos que necesitan el largo plazo para resolverlos y especialmente altura de miras.

A partir de ahora ya tenemos una fecha para decidir, el 28 de Abril. Nadie sabe ni sabrá nunca si Pedro Sánchez ha acertado, si esa era la fecha, o si era el 26 de Mayo, o incluso Octubre, tampoco a quién beneficiaría una u otra, pero existen elementos comunes en todas que influirán en los resultados electorales.

Todo el vodevil ocurrido con los presupuestos, el intento de acuerdo con los independentistas catalanes, la reacción extrema de la derecha, con manifestación en Colón, las palabras gruesas lanzadas contra el Presidente, sumado al efecto Andalucía a quién ha fortalecido. ¿Por dónde va la sociedad española en estos instantes? ¿Qué electorado está más movilizado el de derechas o el de izquierdas? ¿Este país en estos instantes está escorado hacia un lado o el otro?

Estas incógnitas se dilucidarán ese 28 de Abril pero huele a que la suma de PP, Cs y VOX va camino de la mayoría absoluta, salvo que exista una reacción, visto desde hoy improbable, de las izquierdas debilitadas por su flanco de Podemos, que no dé para compensar la probable subida del PSOE.

Pero como la sociedad española es tan maquiavélica puede ser que los dos bloques no sumen mayoría absoluta y necesiten ambos para gobernar de nuevo los votos de nacionalistas vascos y catalanes. Con un PNV fortalecido, una ERC al alza, e incluso  una pequeña subida de Bildu cada vez más afianzada en su lado más político y pragmático, tampoco sería tan descabellado.

Así nuevamente volveríamos a la casilla de salida como un “día de la marmota” a la española, vasca, o catalana.

Porque aquí lo que se está dilucidando es si somos capaces, quién puede hacerlo y de qué manera, de resolver las viejas tensiones centro-periferia en un Estado de las Autonomías que hace aguas.

Hasta  ahora sólo la izquierda ha sido capaz de intentarlo, primero con Zapatero, ahora con Sánchez, pero las presiones a veces intolerables de unos y el empecinamiento irresponsables de otros no lo ha hecho posible.

Algunos añoramos el espíritu de entendimiento y generosidad de la Transición, incluso del primer gobierno Aznar (en estos tiempos de política líquida se olvidan esos momentos de nuestra historia) pero eso sólo nos puede llevar a la melancolía.

Tampoco favorece que los líderes actuales tengan, todos, vocación de breves y actúen a la corta y no con la altura de miras de los estadistas de largo alcance.

Por eso este momento histórico se parece más al de Millán Astray-Unamuno, que al de Fraga-Carrillo y así de nuevo los ¡vivas a la muerte! resuenan y resonarán durante toda la campaña.

Las preguntas que están en el aire pueden ser, ¿son los políticos que como sociedad líquida nos merecemos? ¿Es el tipo de política que demanda esa sociedad que consume sin pudor los GH, o MHYV de turno y hace caer los programas televisivos de debate? ¿El 29 de Abril estaremos en el mismo punto que el 15 de Febrero?

Malos tiempos para la lírica nos vienen, nos siguen viniendo, pero como declaración de principios desde esta reflexión grito alto y fuerte, ¡Viva la vida! ¡Viva el diálogo! ¡Viva el entendimiento y el acuerdo! ¡Viva la política sólida y de altura!

¡Os vais a hartar de comer bandera!

Ya hay elecciones convocadas para alegría de unos y otros. Unos los patrioteros de la derecha nacionalista, otros los independentistas catalanes. El resto pues entre amargura, resignación y/o desgana. Una campaña que va a tener como epicentro la pelea de banderas. Una pelea para ver quien tiene más grande la bandera… y el ego. Un ditirambo político sobre las patrias. El nacionalismo como centro articulador de la movilización y la ocultación de los programas políticos. El espectáculo de las banderas sin nada detrás. Por ello hay que decir a todas esas personas, de todo el espectro político, que sólo tienen como argumento lo nacionalista ¡os vais a hartar de comer bandera!

Vistas las encuestas la cosa no pinta bien para el gobierno saliente y la izquierda en general. Pese a que el PSOE podría ganar las elecciones del 28 de abril es factible que no pudiese articular un gobierno de izquierdas. Igual sí uno con Ciudadanos PNV y Coalición Canaria, lo que produce sueños húmedos en buena parte del Gobierno. Pero de aquí a esa fecha, con la volatilidad existente, y la negativa de Albert Rivera a juntarse con cualquier cosa que huela a sanchismo, lo más probable es que el trifachito pudiese gobernar. Y ahí es donde la frase que da título a este análisis cobra todo su sentido. Hasta el momento sabemos que España (o Cataluña) es algo que no se les cae a los patrioteros que quieren un gobierno trifálico. Da igual que estén en Madrid, Barcelona o Bruselas, todos quieren ese gobierno para seguir con su ondear de banderas. Ese pacto oculto que ya explicamos hace unos días.

El problema no es la campaña electoral en sí, ni que sean más españoles que nadie, el problema es que lleguen a gobernar porque, en ese momento, los que les apoyan y los que babean, aunque no les voten, con una rojigualda o una estelada no van a tener que comer salvo la puñetera bandera. El resto también lo sufriremos evidentemente, pero es hora señalar a los culpables de todo este embrollo, que no sólo son los políticos sino los que les apoyan y tienen orgasmos nacionalistas. Lo bueno es que en Andalucía ya se ve claramente lo que pasa por dar el gobierno al trifachito y los recuerdos del Gobierno de M. Rajoy no han desaparecido.

  • Cuando recorten aún más en Sanidad y las medicinas cuesten el triple, os curareis con banderas.
  • Cuando en vez de pagar a dependientes se llenen las cuentas corrientes del Ibex-35, los vais a cuidar con banderas.
  • Cuando impongan el contrato único y quiten la indemnización por despido, vais a comer bandera.
  • Cuando quiten el subsidio de desempleo y tengáis que aceptar cualquier trabajo en condiciones deplorables, casi de esclavitud en una economía uberizada, vais a comer bandera.
  • Cuando no podáis llevar a vuestros hijos e hijas a la Universidad porque las tasas sean muy altas, van a comer bandera.
  • Cuando lleguéis a los 67 años y queráis jubilaros con una pensión indigna, vais a comer bandera.
  • Cuando queráis protestar por las condiciones sociales y os acribillen a multas y prisión, mientras sus corruptos andes libres por la calle, vais a comer bandera.
  • Cuando pidáis a los sindicatos que salgan a la calle, pero no puedan porque se lo impide la ley, vais a comer bandera.
  • Cuando queráis ir de vacaciones y os cobren peaje en todas las autopistas, vais a comer bandera.
  • Cuando no tengáis dinero para pagar la luz y el gas, vais a comer bandera.
  • Cuando por ser mujeres os despidan por quedaros embarazadas, vais a comer bandera.
  • Cuando por ser mujer os diga la policía que “algo habrás hecho” después de que vuestras parejas os hayan dado dos hostias y/u os hayan amenazado, vais a comer bandera.
  • Cuando os suban el IVA hasta para ir al baño y se le bajen a los ricos y empresas los impuestos, vais a comer bandera.
  • Cuando los ricos tengan colegio gratis y vuestros hijos en lo público no tengan ni pupitres donde sentarse, vais a comer bandera.

Y así con tantas y tantas cuestiones del ámbito social que os van a llevar a comer bandera porque otra cosa igual ya no o queda que comer. El máximo interés del trifachito, como venimos denunciando durante años, no es servir a la ciudadanía, sino tener súbditos explotados para enriquecerse ellos y sus jefes, la clase dominante. Eso sí podréis llenar vuestras horas de esparcimiento con la deglución de basura televisiva, de espectáculo político de mensajes simples, con ilusiones de que en algún momento vais a ser ricos y tendréis una casa enorme, con promesas incumplidas porque la culpa siempre será de los nacionalistas (como si quien lo dice no lo fuese) y los rojos. Ahí también vais a comer bandera a 2,50 fabricada en China.

Dejar el Gobierno en manos de los tres incultos, ignaros, machistas y engañabobos es un verdadero peligro para la ciudadanía y para España. No es porque sean de derechas, sino porque han demostrado ser unos verdaderos incapaces que llevan toda su vida viviendo de la política. Y a eso se les junta que son de la peor clase de derecha que pueda existir nacionalista, individualista y neoliberal. Y con unas personalidades autoritarias que asustan. No tienen visión de futuro sino de pasado. Son el terror hecho política. Y si lo peor de todo es que acabarán arrastrando a buena parte de la izquierda a ese discurso nacionalista y de ver quien tiene la bandera más grande. Haciendo un inciso ¿imaginan que Íñigo Errejón hubiese podido sumarse a la campaña con su populismo patriótico?

Alberto Garzón, de momento el único que no ha dicho nada patriotero, se ha desmarcado del discurso de la bandera: “en este ciclo electoral vuestro trabajo [ha dicho a su militancia] será imprescindible a la hora de reforzar el espacio de la izquierda transformadora y de clase”. Pablo Iglesias esperemos que también articule un discurso social. Y parece que Sánchez también lo hará (hasta que Iván Redondo y demás asesores áulicos se asusten).

Vamos a asistir a la campaña más demagógica, mentirosa y nacionalista de la historia de España. No la más bronca, porque las de 1993 y 1996 con José María Aznar y los conspiradores rebuznando es insuperable, pero sí la más demagógica. Y la última vez que el nacionalismo y la demagogia se juntaron apareció el fascismo. Incluso el nacionalismo en sí mismo quiebra todo lo bueno que nos legó la Ilustración y las luchas de la izquierda. El nacionalismo es un mal y en estas elecciones lo tenemos por partida doble. Para todos aquellos patrioteros recodaros que ¡Os vais a hartar de comer bandera!

Moreno Bonilla hace pasar frío a ancianos dependientes

El convenio de colaboración entre la Junta de Andalucía y la Diputación de Almería respecto a la Residencia Asistida obliga a la primera a controlar que la actuación de esta última es consecuente con el bienestar de las personas dependientes allí ingresadas. Y Juan Manuel Moreno Bonilla parece que no ejerce sus funciones, ni obliga a ejercerlas. Bien está que antes como estaba al mando el capo del PP andaluz, Gabriel Amat, mirasen para otro lado y dejasen hacer porque les convenía. Ahora, tras haber logrado Moreno Bonilla que Amat acabe refugiado en Roquetas de Mar por el gravísimo caso de corrupción que le persigue (y al PP también porque los dineros despistados a saber dónde han acabado), debería ejercer el poder institucional e interior con Javier Aureliano García, el nuevo presidente.

Amat, mientras Moreno Bonilla callaba en la oposición pero bien que acudía a rendir pleitesía a Almería (incluso lo hizo Pablo Casado, como corresponde), hizo y deshizo con esta residencia donde hay personas que ya no se valen por sí mismas. Ancianos con demencia senil, alzheimer y otras situaciones que les hace ser grandes dependientes y que vienen sufriendo todas las maledicencias políticas habidas y por haber. Han utilizado las alas de la residencia, o lo han intentado, para dar cursos y utilizar de conejillos de indias a los ancianos y ancianas. No les ponen refrigeración adecuada en verano. Cierran alas a diestro y siniestro sin contar con la Junta. Quitan camas porque tienen intereses espurios para la Residencia. Y el personal que allí trabaja, pues en las condiciones típicas de un gobierno conservador. Con los ancianos se podría pensar que tendría cuando menos compasión católica, pero ni eso.

Según nos han contado familiares de los residentes ahora ni les ponen un poco la calefacción por las noches. No es que en Almería haga un frío terrible, pero estas personas sí notan el cambio climático y tienen que estar con abrigos dentro de la residencia. A ello hay que sumar la humedad propia de las plazas costeras y que genera una mayor sensación de frialdad. Les da igual a estos gobernantes del PP (con el apoyo implícito de Ciudadanos, hay que recordar) que estas personas lo pasen mal por el cambio de temperatura. Que no es algo de un día o dos, sino que es producto del paso de las estaciones, algo que es conocido y de sobra porque se viene produciendo desde hace siglos. Pero les molestan estas personas y esta residencia.

Y por si fuera poco, también nos cuentan, que carecen de alimentos para aquellos que tienen algún tipo de intolerancia alimentaria. Algo habitual en estos tiempos, como la intolerancia a la lactosa. Por ejemplo, según nos han contado los familiares, que no hay yogures sin lactosa que puedan tomar aquellos que tienen esta peculiaridad. No van a gastar un euro más para que estas personas tengan un final de vida digna y acorde a sus exigencias corporales. Viendo cual es el trato que, antes Amat, hoy García y Moreno Bonilla, les dan a estas personas dependientes parecería que desean su muerte cuanto antes. Los fuertes rumores existentes en Almería sobre un futuro distinto para el terreno de la Residencia, aunque sólo son rumores, dan que pensar malévolamente.

Después de todas las que han hecho, y que parece Moreno Bonilla va a seguir permitiendo, se suma la falta de calefacción al mínimo y la carencia de alimentos para intolerantes. Ya ha avisado Javier Imbroda que  los niños y niñas pasarán calor en los colegios, mejor no pensar en lo que van a seguir permitiendo sobre estas personas.