viernes, 16 enero, 2026

Los trabajadores de la NASA explican los problemas que sufren aquí en la Tierra

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Rafael Mayoral, secretario de Sociedad Civil y Movimiento Popular de Podemos se ha reunido esta mañana con Ángel García, presidente del Comité de Empresa de Madrid Deep Space Comunication Complex (MDSCC) para escuchar las demandas de los trabajadores del Centro de la NASA de  Robledo de Chavela en Madrid.

La actividad principal que desarrollan los trabajadores de la MDSCC es el seguimiento de satélites de espacio profundo, lo cual implica labores de mantenimiento industrial, administrativo y operacional.

Los trabajadores de la Estación Espacial de Robledo de Chavela en Madrid, llevan varias décadas denunciando el riesgo que corre su salud por una prolongada exposición al amianto.

Desde tejados de fibrocemento a losetas de suelo, aislamientos de escapes de generadores, juntas de unión, aislantes de cables hasta revestimientos de tabiques, son algunos de los materiales cancerígenos que conforman el entorno laboral de estos trabajadores y trabajadoras.

El secretario de Sociedad Civil de Unidos Podemos, Rafael Mayoral, ha interpelado al Ministro de Ciencia, Innovación y Universidades y además astronauta, Pedro Duque, solicitando su ayuda para pedir conjuntamente una reunión a la Dirección del Centro de Trabajo, entendiendo que él mejor que nadie sabe cuánto trabajo de miles de personas hace falta en la Tierra para que un hombre o una mujer puedan estar seguros en el espacio.

Por su parte, el presidente del Comité de Empresa, Ángel García, demanda el reconocimiento explícito de exposición al amianto de todo el personal que desarrolla su actividad en la estación espacial, jubilados, personal contratado y subcontratado; un seguimiento médico de las personas afectadas; que haya una mayor dotación humana y económica y mayor transparencia, así como un seguimiento más activo por parte de la NASA.

Europa utiliza la privacidad para ocultar documentos cruciales del Caso Popular

Una de las claves del Caso Banco Popular está en la documentación que muestra todos los procedimientos que se adoptaron para que un banco sistémico terminara siendo resuelto y vendido por un euro. Los organismos europeos están ocultando información en base a la protección de la privacidad de los datos personales y empresariales de los implicados en el proceso de resolución. Las instituciones europeas que estuvieron implicadas en la operación del Banco Popular están ocultando información crucial para los afectados, es decir, para el pueblo, puesto que, según los argumentos preparados por Linklaters, el despacho de abogados en el que trabajó Sebastián Albella, presidente de la CNMV, publicar dichos documentos o entregarlos a las familias arruinadas por la resolución, podría provocar un efecto negativo en el sistema económico de la Unión Europea.

La importancia de esos datos personales y empresariales es mínima, por lo tanto, el argumento de la protección de la privacidad se cae por su propio peso. Lo que en realidad se busca en esos documentos que mantienen ocultos a pesar de que deberían haber sido hecho públicos en los días posteriores al 7 de junio de 2.017.

Los datos que reclaman tanto los afectados como los bufetes independientes y que las instituciones económicas de la Unión Europea, algunas de ellas bajo la responsabilidad de, entre otros, Luis de Guindos, no son de carácter personal sino que buscan resolver la duda de qué acciones se ejecutaron durante el procedimiento de resolución, tanto personas físicas como jurídicas y su implicación directa o indirecta en los procesos de la propia intervención y de la venta al Santander por un euro.

Pongamos como ejemplo lo ocurrido en la madrugada del día 7 de junio en la notaría de don José María de Prada Guaita, sita en el Paseo de la Habana de Madrid, donde estaba presente, entre otros, representantes del despacho Uría y Menéndez. No tiene mucha importancia desde el punto de vista de la privacidad si los abogados del bufete de referencia del Santander participaron directa o indirectamente en la confección de las actas notariales, pero sí que la tienen los documentos se pusieron encima de la mesa del notario para la realización de las tres actas que se realizan y es la tercera la que se firma.

Esto sí que es importante puesto que el documento contractual de la venta del Popular al Santander por un euro provocó que hubiera que levantar hasta tres actas porque quienes estaban en el proceso desconocían el modelo de registro una operación de este tipo al ser el primero que se realizaba a través de la aplicación del Mecanismo Único de Resolución.

El Santander presionó para que se hiciera del modo más conveniente para sus intereses y finalmente se impuso un documento preparado por Uría y Menéndez.

La primera acta era un contrato de compraventa al uso, algo que el Santander no podía permitir porque había que blindar la operación. Por eso impusieron el documento preparado por Uría y en el que se recogía de forma específica que la venta era consecuencia de un proceso de resolución para, de este modo, evitar responsabilidades judiciales posteriores y que esas responsabilidades fueran para la JUR y el FROB.

Ese documento sólo se firmó una vez que el Popular había sido intervenido, es decir, cuando la JUR y el FROB ya habían ejecutado la reducción a cero del valor de las acciones y los bonos. Esta fue la forma por la que se justificó el euro que se pagó en metálico.

Esas tres actas son cruciales y no se hacen públicas porque iría en contra de la privacidad de las personas que estuvieron en esa notaría cuando, en realidad, lo verdaderamente importante es el contenido de esos documentos.

Hombres, mujeres e igualdad real

El primer mantra falso que lanzan desde Vox y desde una parte del PP es que las leyes de género están provocando desigualdad porque marginan al hombre. Eso es mentira. Las leyes que buscan la protección contra los criminales y terroristas machistas no criminalizan al género masculino sino sólo a los elementos que buscan perpetuar la supremacía patriarcal a través de la violencia. No se culpa al hombre por ser hombre sino sólo a aquellos que maltratan, torturan o asesinan a las mujeres por un concepto machista de las relaciones humanas. El problema es que esa propaganda contra el movimiento feminista está calando en una parte de la población.

Octavio Salazar, en una entrevista concedida a El Mundo, lo dejaba muy claro: «No se trata de culpabilizar al hombre, se trata de censurar el patriarcado. Hay que acabar con la masculinidad tal y como la entendemos. No es que la masculinidad esté en peligro, es que la masculinidad acaba siendo un peligro, porque está en la base de tantas injusticias y violencias que sufren mayoritariamente las mujeres, pero también otro tipo de masculinidades disidentes. Hay que acabar con ese modelo de masculinidad hegemónica tan tóxico».

Las asociaciones de mujeres han reaccionado, pero también es fundamental la presencia de los hombres, pero no sólo como aliados del feminismo, sino como un elemento fundamental para, en primer lugar, alcanzar la igualdad real basada en el respeto de los derechos humanos y, en segundo término, como una parte más de la lucha de las mujeres contra la intolerancia.

No se puede excluir a los hombres porque son un elemento clave para que las mujeres disfruten de los mismos derechos y que no haya más desigualdad. La propia Lydia Cacho, en su libro #Ellos hablan, muestra cómo el género masculino debe ser parte de la revolución de las mujeres, un movimiento que muchos hombres vieron como una amenaza, que han querido plantear como una guerra de sexos cuando, en realidad, no es así. Lydia Cacho lo define muy bien cuando afirma que «no se trata de batallas sino de encontrar una nueva forma de relacionarnos hombres y mujeres, de encontrarnos».

El hombre es fundamental para la revolución por la igualdad real porque sigue ocupando una posición de privilegio dentro de la sociedad patriarcal. Esto es una realidad. Sin embargo, en vez de utilizar esa posición de privilegio para destruir a la mujer, el hombre que se reconoce feminista y humanista sabe usarlo para generar las condiciones que provoquen las situaciones sociales para, poco a poco, ir transformando la utopía de la igualdad y de la diversidad en una realidad.

El hombre que ha sabido detectar que el concepto de masculinidad no es más que un modelo subjetivo que margina a la mujer, se convierte en una herramienta que las feministas deben acoger porque, trabajando juntos será más fácil arrinconar a quienes pretenden perpetuar la injusticia patriarcal.

Cada vez somos más los hombres que luchamos día a día por la igualdad real y eso es algo que desde los suburbios del machismo no se comprende.

Para terminar, vuelvo a Lydia Cacho cuando afirmó que el debate feminista está corriendo el riesgo de quedarse en la superficie y olvidar lo realmente importante: alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres, dado que «la democracia real no existe porque no hay igualdad real entre hombres y mujeres. Ahora les toca a los hombres trabajar entre ellos para transformar el mundo, como hemos hecho las feministas».

La ‘Ley de Concordia’ de PP y Vox pretende dulcificar el franquismo

Durante su mandato, Mariano Rajoy no puso ni un solo céntimo para la ley de Memoria Histórica, dejándola en suspenso, mientras la Fundación Francisco Franco seguía recibiendo dinero del Estado. Toda una declaración de intenciones. Hoy el famoso pacto PP/Vox en Andalucía contempla la derogación de la ley Zapatero y su sustitución por un nuevo texto legal que se llamará ‘ley de Concordia’. Que el acuerdo sobre este asunto se haya logrado precisamente en Andalucía no deja de ser un hecho simbólico, ya que esa región fue una de las más azotadas por el terror franquista y se calcula que hay unas 50.000 víctimas enterradas en 700 fosas comunes.

De momento el PP tiene preparado un borrador de documento, de manera que la intención de derogar la ley de memoria es anterior al acuerdo de Pablo Casado con Santiago Abascal y por tanto no puede atribuirse a esa especie de embrujo, hechizo o posesión diabólica en la que, según algunos, han caído los populares al negociar con la formación verde. En realidad, en ese asunto ambos partidos se entienden a la perfección, están en la misma onda, como suele decirse. No hay ninguna concesión o favor del partido más poderoso hacia el joven advenedizo que pretende abrirse paso a codazos entre la élite política. Ambos quieren acabar con un asunto que les produce urticaria. Punto y final.

La ley Zapatero de 2007 nunca gustó al PP como tampoco gusta a Vox (el partido ultra no deja de ser un hijo ilegítimo del Partido Popular gestado en el descontento y la insatisfacción de muchos votantes populares con Mariano Rajoy, El Blando). Al PP la memoria histórica le desagrada desde el principio porque lo coloca ante un momento incómodo y peligroso, como es la esquizofrenia que genera tener que aparentar ser un partido democrático y al mismo tiempo verse obligado a no deshonrar la obra y la imagen del venerado padre de las derechas españolas: el general Franco. Ahí siempre hubo un complejo freudiano no resuelto, llámese de Edipo o como se quiera, pero lo cierto es que de ese trastorno que no afecta a ningún otro partido de la derecha europea civilizada, de esa contradicción dramática, viene su alergia grave a una ley que no pretende otra cosa que hacer justicia con miles de personas que todavía tienen a sus familiares fusilados en cunetas y fosas comunes. El espíritu de la ley era noble, justo, necesario. Y pretendía acabar con una situación lamentable: que nuestra democracia aparezca siempre en la lista de países con más desaparecidos del mundo, en este caso como consecuencia de una cruenta guerra civil. El PP decidió dar la espalda a todas esas personas que buscaban a sus parientes desaparecidos e incluso Pablo Casado, en una de sus intervenciones más deleznables y desafortunadas, dijo aquello de que “los de izquierdas son unos carcas, todo el día con la fosa de no sé quién…” En realidad quien hablaba por su boca era Edipo, el complejo, su amor/odio (más amor que odio) hacia el padre ideológico Franco, y también el miedo ante la idea de perder a miles de votantes que apoyaban al PP porque no tenían otra opción más dura y a la derecha.

Hoy esa opción, lamentablemente, ya existe. Vox ha venido para ocupar el lugar y dar respuesta y satisfacción a los miles de votantes del PP a los que se les revolvieron las tripas cuando escucharon decir a Rajoy que iba a aplicar un 155 suave a Cataluña. Esos votantes defraudados, esos africanistas que pedían leña al catalán, esos belicistas que gritaron el “a por ellos oé” durante los días tristes del 1 de octubre, hoy se sienten orgullosos de verse representados por el partido verde. A Vox la ley de memoria histórica no le gusta no porque sufra un complejo enfermizo o porque le provoque una contradicción ideológica irresoluble. No le agrada sencillamente porque la odia, porque odia al rojo masón, porque odia todo lo que huela a democracia y porque desea la derrota del socialismo por aplastamiento, como en el 36. El votante de Vox, si pudiera, clonaría a Franco, lo reviviría, lo colocaría otra vez en El Pardo y a tomar viento la Constitución, el sistema parlamentario y todos esos políticos que están rompiendo España. Repudian hasta tal punto esa ley que en el partido verde la conocen como “memoria histérica” en un nuevo insulto a los represaliados y sus familias.

¿Pero cómo sería esa supuesta ‘ley de Concordia’ que dejaría a miles de personas sin poder dar un entierro digno a sus seres queridos y que han pactado PP y Vox? En la exposición de motivos del borrador que preparan los populares se asegura, según Pablo Casado, que desde que llegó la democracia a los represaliados por el franquismo se les ha otorgado 16.000 millones en ayudas, se han rehabilitado pensiones de oficiales del Ejército y las pensiones de viudedad se han reconocido. Probablemente la cifra sea una exageración, o quizá sea verdad, con el PP uno nunca sabe a lo que atenerse. Lo cierto es que de derogarse la ley Zapatero la primera consecuencia sería la congelación de las ayudas para multitud de iniciativas, no solo para la exhumación de los restos de los represaliados, sino subvenciones oficiales para numerosas asociaciones y estudiosos que trabajan en la tarea de recuperar la memoria y construir un relato de la historia tal como sucedió.

No solo estamos hablando de que PP y Vox pretenden asfixiar económicamente a aquellos que legítimamente desean recuperar los cadáveres de los desaparecidos sino que lo que realmente quieren es enterrar la verdad (quizá revisándola para adaptarla a su oscura ideología). No obstante, lo más inquietante de todo es el espíritu que puede insuflarse a esa llamada ‘ley de Concordia’ de las derechas y que hoy es todavía un misterio. Casado ha dicho que se hará desde una perspectiva “global” y para “retrotraer” esas medidas de Zapatero y Pedro Sánchez que a su juicio han sido “nocivas”. El punto de partida es revanchista en sí mismo, de modo que ya podemos imaginarnos en qué consistirá el engendro legal: respeto a la figura del dictador Franco, olvido de las víctimas del bando republicano y de sus familias y aplicación de ese revisionismo histórico de nuevo cuño que pretende imponer dos ideas tan falsas como demenciales: que el alzamiento nacional fue necesario para frenar la revolución bolchevique y que el franquismo fue el tiempo más feliz de los españoles.

El programa oculto de Vox

“En realidad, el fascismo no triunfó en el momento en que la burguesía estaba amenazada por la revolución proletaria: triunfó cuando el proletariado hacía mucho tiempo que estaba debilitado y obligado a ponerse a la defensiva, cuando la marea revolucionaria había disminuido. Los capitalistas y terratenientes no confiaron a las hordas fascistas el poder del Estado con el fin de protegerse de una amenazante revolución proletaria, sino con el fin de reducir los salarios, destruir los logros sociales de la clase trabajadora, suprimir los sindicatos y las posiciones de poder logradas por la clase trabajadora; no para aniquilar el socialismo revolucionario, sino para destruir los logros de socialismo reformista” escribía Otto Bauer en 1936 cuando la barbarie ya se apoderaba de Europa. Estas palabras, con escasas modificaciones explican bien a las claras el programa oculto de Vox, del neofascismo español que la clase dominante ha sacado a pasear para acabar con lo último que quedaba de los logros de años de luchas de la clase trabajadora. No haría falta escribir ni una coma más, pero en virtud de actualización de los datos se explicará ese programa oculto.

Ciudadanos y el Partido Popular están en el mismo juego dirán muchos lectores, pero tienen cierto freno al ser partidos insertados e instalados en el sistema político. Comparten la esencia del programa, pues no dejan de ser hijos de la clase dominante, pero en virtud del mantenimiento del poder político se andan con más remilgos. Ideológicamente comparten la lucha de clases soterrada de la entente capitalista, pero a un ritmo distinto al que imponen los neofascistas. Y ante necesidades primordiales de la clase dominante que los partidos “tradicionales” no terminan de ejecutar, más con un posible flujo hacia las políticas sociales estatalistas, compartidas con el Tercer Sector, han decidido, especialmente la fracción “ladrillera” o urbanística, sacar al monstruo del armario de la Historia para volver a reproducir lo que ya sucediera hace años. Con una diferencia, no hay un totalitarismo estatal, sino fetichista, comunicativo y espectacular.

Es lo que hace Donald Trump en EEUU, Jair Bolsonaro en Brasil o Viktor Orban en Hungría. Patriotismo de bandera, nacionalismo tradicionalista, pero entrega de los países al mercado financiero, la especulación y el saqueo de lo público. Dicen luchar contra la globalización pero en realidad están alimentando esa globalización al tapar los grandes agujeros que presenta a ojos de las personas que sufren sus consecuencias. De ahí que las camisas con bandera de España o caballitos que tanto gustan al facherío español son fabricadas por niñas explotadas en países asiáticos. Alimentan el fetichismo de la mercancía que portan, pero ocultan que realmente están alimentando la explotación, así sea a miles de kilómetros. Lo importante es el simbolismo espectacular que impide observar más allá de esa supuesta verdad que no es sino una máscara de la realidad. A eso sabe jugar, muy bien por cierto, el neofascismo español que, como el antiguo fascismo, aparece para favorecer a la clase capitalista y ayudarla en su proceso (el cual parece que obligatoriamente debe ser infinito) de acumulación de riquezas, mientras en el otro lado queda la explotación, la precariedad, la humillación humana y la destrucción de la sociedad.

Tradición y chivo expiatorio diverso.

A nivel español Vox añade cierto tradicionalismo que pueda resultar efectivo como banderín de enganche. Cierto catolicismo preconciliar que ayuda en la lucha hegemónica contra la sección cultural de la batalla. Así logran tapar la parte de la lucha que es la fundamental, la económica-política-social. Mientras levantan la bandera de España (que se fabrica en China) están tapando que quieren acabar con la gestión pública para entregar, con mayor coste, el servicio a sus amos. Mientras hablan de los valores católicos inherentes al ser español, ocultan que regalan terrenos públicos a esa iglesia para construir colegios que se concertarán, mientras niegan el colegio público que no ejerce, por mucho que digan, esa fuerza ideológica que conlleva el catolicismo. Se quita lo laico, que es un valor republicano y por tanto democrático, para fomentar lo religioso que sirve de adormidera de las conciencias y como mecanismo de claudicación. Una forma de dominación ideológica, entre otras muchas, que tiene la clase dominante. Esto también lo ha hecho el PP, pero no lo ha defendido con la virulencia de los neofascistas, los cuales intentan que parezca inherente a ser español. Mientras te dicen que eso es libertad de elección, cuando niegan la existencia de esa elección en realidad, llevan a la infancia hacia el sumidero de la sumisión.

Mientras el tradicionalismo funciona para un segmento de la población, especialmente el católico, aquel que añora los tiempos de la dictadura franquista y el inculto de la España imperial, la xenofobia que intentan destilar les sirve para reunir bajo su bandera al segmento de la población de clase trabajadora que se siente desposeída de sus trabajaos, cuando la realidad es que ha sido la clase dominante la que se los llevó. Son personas que están enfadadas con el mundo, muchas de ellas con estudios precarios derivados de su condición de clase, y que mediante esas soflamas son captadas para la causa en espera de recuperar, si es que alguna vez lo tuvieron, lo que piensan es suyo: un trabajo que les permita sentirse de clase media aspiracional, por ejemplo. Una xenofobia que en muchos casos no es más que un mecanismo selectivo (unos de los chivos expiatorios) pues realmente en Vox necesitan de esos inmigrantes para nutrir el ejército de reserva del capital y tirar por los suelos los salarios y las condiciones laborales, que en el caso de los inmigrantes casi son de esclavitud. Necesitan de los inmigrantes para tener un grupo que haga trabajos poco agradecidos y que no tengan ínfulas reivindicativas. Por eso hablan de inmigrantes legalmente llegados. En el otro lado de la moneda, la del racismo, utilizan a la inmigración para desvirtuar crímenes machistas o para encizañar socialmente. También para poder entrar como elefante en cacharrería en la sanidad y, lo que es más importante, la parte farmacéutica de la misma. Todo en beneficio de la clase dominante, de la que los neofascistas no son más que su guerrilla.

Hablan en su web, mediante frases cortas, de esas que no dan para pensar, pero sí para sentir mediante un mecanismo lingüístico de ocultamiento que quieren “Menos burocracia, Más eficiencia. Menos intervención, más riqueza para distribuir. Menos impuestos, más empleo”. Como se puede observar son pares que pueden carecer de conexión real, en el plano ideológico se pueden hacer las conexiones que se quieran, pero que sirven para a una situación negativa ofrecer una alternativa positiva, que no esté ligada por algo racional en sí. De esta forma negativizan y positivizan cuestiones inconexas pero que quedan en el inconsciente colectivo del grupo y les procura fuerza aparentemente racional. La burocracia es un mecanismo no sólo de gestión sino para garantizar que las personas son tratadas, en lo público, con igualdad ante la ley. De hecho la gestión pública, salvo que se piense que uno vive en otro país, es bastante eficaz, al menos en los mismos términos que la privada. Pero es lanzar un mantra falso. Quien trabaje con un modelo de gestión por procesos sabrá perfectamente cuán burocrático puede llegar a ser (y agotador). Pues ese tipo de gestión está implantado en numerosas empresas, especialmente tecnológicas e industriales. La gestión privada no es más eficiente que la pública pero “malmete que algo queda”. Pero el par intervención/riqueza que atenta contra el poder estatal no sólo es falaz sino que se ha demostrado en los últimos veinte años que a mayor liberalización la riqueza se ha quedado, en cantidades mayores eso sí, en las mismas manos que antes de liberalizar.

Acumulación por desposesión y autoritarismo.

Lo importante, al final, dentro de los neofascismos no es la cuestión racional sino la máscara con la que quieren llegar al poder, que al final es producto de un irracionalismo (o a-racionalismo, si lo prefieren) y de un juego antagónico donde prima la cuestión sentimental (amor/odio/miedo). La nación española imperial (odio a los catalanes y vascos por pensar distinto, en un caso de racismo interno); el español como único idioma histórico y legítimo (lucha por situar la educación en el ámbito privado vaticanista); la reconquista como elemento fundacional; la monarquía como garante de la unidad de destino (aunque roben a manos llenas); como son fascistas hacen del negacionismo de la dictadura un mecanismo de atracción de los verdaderos españoles; una educación realmente ideologizada hacia lo nacional rancio y casposo y el capitalismo de emprendimiento (como nuevo mecanismo de explotación/disolución de la clase trabajadora, como ya se contó en estas páginas); reacción frente a cualquier avance social o intento de lucha por derechos sociales (sólo existen los derechos naturales, que no dejan de ser una falsedad y con tufo religioso); y así hasta completar un cuadro donde pueden encajar a los distintos segmentos que les pudieran dar una mayoría. Y los mensajes, gracias al Big Data y el algoritmo, lo distribuyen eficientemente entre los segmentos.

Y dirán ¿qué tienen que ver los toros, los homosexuales, la violencia machista y demás cuestiones con la dominación que pretenden en favor de la clase dominante? Todo tiene que ver. No es que haya una determinación única en sí, eso sería caer en el mecanicismo. Pero apoyar los toros y los bailes regionales les entronca con sectores tradicionales que ven en la globalización, o la macdonalización del mundo, algo peligroso que está destruyendo pueblos y ciudades. También luchan contra eso, contra la gentrificación, desde otros partidos pero desde Vox lo hacen mediante la cuestión tradicional para llegar más allá de las puertas urbanitas. A ello le suman que les dicen a los terratenientes que les piensan libera las tierras y podrán hacer con ellas lo que quieran, desde construir casas, hasta especular con ellas y sacarse un buen pico. Contra el movimiento LGTBi y, especialmente, el de lucha contra la violencia machista hay un interés económico oculto, como sucede con el Tercer Sector en general. Las ONGs reciben subvenciones por servicios que prestan a la sociedad pero no hacen acumulación de capital, porque no está en su ánimo, ni pueden legalmente en muchas ocasiones hacerlo. Esos servicios que prestan que son variados, son servicios que las empresas como Cobra de Florentino Pérez no pueden ejecutar, pero que realmente necesita para engrosar sus cuentas de resultados. Así, por tanto, atacando a las asociaciones subvencionadas se les criminalizan para poder pasar al saqueo, a la acumulación por desposesión. Quitar a las ONGs, que son eficientes y eficaces, los servicios para dárselos a las empresas que bajan la calidad de los servicios, como se ha demostrado una y otra vez.

Y en medio de todo este camino está reducir la fuerza del Estado para que los derechos sociales y políticos, que tanto tiempo y tanto esfuerzo ha empleado la clase trabajadora, en conseguirlos se destruyan. Poco a poco, mediante un proceso de exageración por un lado y de ir destruyendo por el otro, el neofascismo español lo que pretende es acabar con los derechos sociales (huelga, paro, sanidad, educación, etc.) para ir reduciendo la libertad de las personas. No quieren sociedades en sí, sino sólo el imperio de un individuo que es nada frente a las multinacionales, pero como no hay posibilidad salvo en un mundo distópico del individualismo, y han de aceptar vivir en sociedad, prefieren que sea, en el caso español, una sociedad controlada desde parámetros tradicionalistas/reaccionarios. Una sociedad moralmente sometida a la voluntad de unas élites económicas y religiosas, las cuales están abrazadas felizmente, que dominen a la población y que mientras una la saquea y explota, la otra le hace comprender que es culpa de algún pecado y que un supuesto dios proveerá en el más allá.

Como habrán podido observar, no hay un chivo expiatorio sobe el que cargar todo el peso de la culpa, como los nazis con los judíos (curiosamente los neofascistas españoles son sionistas por mandato de uno de sus inspiradores José María Aznar). Al ser fascistas postmodernos, sus chivos expiatorios son diversos para poder atacar a diversas fuentes de legitimidad social. No pueden, como en la Europa de los años 1930s, fijar la mirada en un solo grupo pues resultaría incomprensible y no tendrían arraigo social. A ello súmenle los peligrosos rojos, que son sus verdaderos enemigos de clase, porque todo esto tiene ese trasfondo, más lo catalanes y los vascos (lo que se llama la anti-España) y tendrán un marco poliagonístico del odio y confusión válido para sus fines autoritarios. Todo ello con apariencia de democracia, que es el signo distintivo de los neofascistas, autoritarismo democrático. Todo esto es parte del programa oculto de Vox, un programa que no es muy lejano de lo deseado por el PP actual de los cachorros individualistas pero imperialistas y católicos. Pero mientras el PP tiene miedo a perder sus posiciones de poder que les sirven para vivir bien sin necesidad de trabajar, Vox se lanza a por ello. Su recompensa no será política, ni en el más allá, se lo pagarán los señores de la clase dominante, muy bien además. Eso sí, siempre y cuando ganen esta fase de la lucha de clases. Sí, porque la homofobia y la misoginia son sólo tapaderas de lo importante, la lucha de clases entre el capitalismo y sus oponentes.

Las Urgencias y el SUMMA se unen para luchar en favor de un servicio público digno

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Manifiesto:

En la mañana de hoy 10 de Enero de 2019 nos hemos reunido representantes de los trabajadores de los servicios de urgencias de los hospitales 12 de Octubre, Gregorio Marañón, La Paz, La Princesa, Henares, Ramón y Cajal y Puerta de Hierro, y del servicio de emergencias SUMMA 112.

Ante la dramática situación que viven nuestros servicios con la llegada del frío invernal, hemos acordado emprender movilizaciones conjuntas. Se va a proceder a recoger firmas de trabajadores, pacientes y vecinos en defensa de nuestros servicios y denunciando las causas del deterioro que sufrimos:

-Los hospitales públicos pierden camas anualmente. El Gregorio Marañón ha perdido el 20% de sus camas en 6 años. El Hospital La Paz ha perdido 72, lo que supone dos plantas enteras. Sin embargo, cada año atendemos más pacientes en urgencias. En el caso de La Paz, 25.000 más que en 2012. Por lo tanto, exigimos la reapertura de esas camas. Pasado el pico del invierno, deben acoger a los pacientes postoperatorios que llevan meses en lista de espera quirúrgica

-Los servicios de atención primaria sufren un gran deterioro. Actualmente se asignan citas de 4 minutos por paciente con sus médicos de cabecera. En esta situación, y  a pesar de que lo hacen consumiendo menos recursos, no son capaces de atender las urgencias leves, por lo que estos pacientes acuden a los hospitales, empeorando la situación. Por otra parte, el cierre anunciado de los centros de salud a partir de las 18.30 que se está estudiando va a volver esta situación aún peor. Exigimos una mejor dotación de personal a la red de atención primaria.

-Con el aumento de la demanda que supone el invierno, los servicios de urgencias y emergencias deben ser reforzados con personal de todas las categorías, no solamente enfermeras y TCAE. Estos refuerzos deben estar debidamente planificados y dotados e implantarse automáticamente con la llegada del invierno.

Por todas estas razones solicitamos a pacientes, trabajadores, familiares y a toda la ciudadanía de nuestra Comunidad que apoyen nuestra recogida de firmas. El día 25 de Enero a las 11 horas acudiremos a presentarlas al registro de la Consejería de Sanidad. En los próximos días solicitaremos reuniones con los distintos partidos políticos madrileños para exponerles la situación y solicitar su apoyo. Además, estudiamos emprender movilizaciones conjuntas de mayor calado en unas semanas.

¿Quién mató a Rosa Luxemburg?

El martes 15 de enero se presentará el Proyecto teatral: “¿Quién mató a Rosa Luxemburg?” de la compañía teatral Ojo de Muñeca, con un posterior coloquio. El evento se realizará en las instalaciones del Teatro del Barrio, con entrada libre y gratuita hasta completar el aforo. El público podrá disfrutar de un work-in progress, un ensayo general de la obra que se encuentra en preparación para su próximo estreno en salas comerciales.

La obra está estructurada en base a referencias históricas y pasajes de la obra de Rosa Luxemburgo. También incorpora referencias a temas de actualidad que permiten vincular la vida de las revolucionarias con las movilizaciones del movimiento de mujeres.

En el coloquio posterior participará Josefina L. Martínez, historiadora y periodista, autora del libro Revolucionarias (2018) y coeditora en España de La Rosa Roja, la novela gráfica sobre Rosa Luxemburg de la ilustradora británica Kate Evans.

El jueves 17 de enero, las actividades de homenaje y reflexión continúan a las 19 horas en la sede del CAUM, en calle Atocha 20 de Madrid con un Foro Debate sobre la vida y obra de Rosa Luxemburg. Las ponentes son la historiadora Josefina L. Martínez y la profesora de Filosofía (UCM) y concejala de Ahora Madrid, Montserrat Galcerán.

Rosa Luxemburg fue una de las más destacas dirigentes socialistas del siglo XX, con una obra teórica y política de gran importancia. En su vida desafió todos los cánones establecidos. En un momento en que el movimiento de mujeres aparece con fuerza en la escena mundial, las organizadoras del acto proponen recuperar el pensamiento y la obra de esta revolucionaria, para pensar también los desafíos del presente.

Las actividades están organizadas por Ojo de Muñeca y el colectivo de mujeres Pan y Rosas.

Martes 15 de enero, 18:45 en el Teatro del Barrio, C/Zurita 20, Madrid

Jueves 17 de enero, 19 horas. Sede del CAUM, C/Atocha 20, Madrid.

Valencia, sede del V Encuentro Estatal de la Plataforma 8M que convoca la Huelga Feminista de este año

Valencia será la sede del V Encuentro Estatal de la comisión 8M los días 26 y 27 de enero. El encuentro, que prevé la participación de centenares de mujeres se convertirá en un gran espacio para el debate y para la construcción de la huelga feminista del próximo 8 de Marzo.

La plataforma estatal 8M se creó como coordinadora estatal del movimiento feminista que impulsó la huelga del pasado año, aglutinando a numerosas organizaciones españolas, en el marco de una organización territorial, con comisiones autonómicas y locales, que  van aportando propuestas y acciones para la convocatoria de la huelga feminista. Los paros laborales y concentraciones lograron un éxito de participación sin precedentes el pasado 8 de Marzo de 2018.

En todas las ciudades del país, las mujeres secundaron la huelga masivamente como fue el  caso de las trabajadoras de los medios de comunicación. Las mujeres periodistas salieron a la calle, por primera vez, y protagonizaron una gran concentración en Madrid para reivindicar más derechos y más igualdad. También fue destacada la participación en la huelga de las instituciones públicas, donde centenares de representantes parlamentarias de todo el país secundaron la convocatoria dejando vacíos sus escaños. Entre otras, las consejeras del gobierno valenciano así como las diputadas de los grupos del PSPV, Compromís y Podem de Les Corts Valencianas, y alcaldesas y concejalas apoyaron mayoritariamente la huelga del 8M.

Este año, Valencia acogerá este encuentro en el que se ultimará el argumentarlo del Manifiesto reivindicativo de la ya convocada Huelga Feminista del próximo 8 de Marzo de 2019. Al igual que pasara el pasado año, las acciones reivindicativas irán más allá de la huelga del 8M, concentraciones y las manifestaciones de la tarde que se celebran en todo el país. Una agenda de acciones informativas y formativas completará esta convocatoria para visibilizar al máximo la convocatoria. Este año la violencia machista y el recorte de derechos y libertades que va a sufrir el feminismo con la presencia del partido fascista VOX en el gobierno autonómico de Andalucía, serán determinantes en el pliego de reivindicaciones y rechazo.

La Huelga Feminista del pasado año convocó para pararlo todo y se consiguió. Las mujeres dejaron claro en este país que están cansadas y hartas de los lentos avances que registran los derechos y libertades así como los constantes obstáculos y freno que sufre el objetivo de alcanzar la igualdad real. Si paramos nosotras, paramos el mundo fue una de las frases reivindicativas que marcaron el Día Internacional de las Mujeres del 2018.

Juntas somos más  fue la declaración que abría el Manifiesto 8M del pasado año. “Juntas hoy paramos el mundo y gritamos: ¡BASTA! ante todas las violencias que nos atraviesan. ¡BASTA! de agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones. Exigimos que el Pacto de Estado contra las violencias machistas –por lo demás insuficiente– se dote de recursos y medios para el desarrollo de políticas reales y efectivas que ayuden a conseguir una sociedad libre de violencias contra las mujeres y niñas. Denunciamos la represión a quienes encabezan la lucha por los derechos sociales y reproductivos”.

“¡BASTA! De violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas, que vivimos las mujeres sea cual sea nuestra edad y condición. QUEREMOS poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas. Señalamos y denunciamos la violencia sexual como expresión paradigmática de la apropiación patriarcal de nuestro cuerpo, que afecta de modo aún más marcado a mujeres en situación de vulnerabilidad como mujeres migradas y trabajadoras domésticas. Es urgente que nuestra reivindicación Ni una menos sea una realidad. ¡BASTA! al racismo y la exclusión. ¡BASTA! de discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral.” Denunciamos los recortes presupuestarios en los sectores que más afectan a las mujeres: el sistema de salud, los servicios sociales y la educación.

El Manifiesto del 8M denunciaba también “la corrupción como un factor agravante de la crisis, la justicia patriarcal que no nos considera sujetas de pleno derecho. Denunciamos la grave represión y recortes de derechos que estamos sufriendo. Exigimos plena igualdad de derechos y condiciones de vida, y la total aceptación de nuestra diversidad”.

La Justicia paraliza el Caso Popular, el Santander ataca a los afectados

El Caso Banco Popular es una de las causas más difíciles con las que se ha tenido que enfrentar la Justicia española en toda su historia. La complejidad de la operación, con la connivencia necesaria de todo el aparato económico del Estado español y de la Unión Europea, además del elevado número de afectados, hace que las instituciones del tercer poder se hallen en la tesitura de implantar una línea de investigación que haga justicia llegando hasta el fondo de la cuestión —para ello la Audiencia Nacional ya cuenta con la documentación presentada por Diario16— o mantenerse en la actitud pasiva que ha desarrollado hasta ahora, lo que, por desgracia, favorece a todos los implicados en la operación, desde los inductores, pasando por los ejecutores y terminando en el único beneficiario.

Han pasado ya diecinueve meses desde que las instituciones europeas decidieron resolver al Banco Popular. En todo este tiempo, la Justicia española ni siquiera ha llamado a declarar a los ex presidentes Ángel Ron, Rodrigo Echenique y, principalmente, a quien la llevó a la resolución por generar una grave crisis de liquidez, Emilio Saracho, tal y como han reconocido Deloitte, el Banco de España, la CNMV, el Banco Central Europeo, el FROB, el Santander y la Junta Única de Resolución. Tampoco se ha adoptado ningún tipo de medida cautelar que, tal y como reconoció el ex juez Elpidio Silva a Diario16, «La instrucción no va ni muy lenta ni muy rápida, es que no va, no existe. Esto es inconcebible. A día de hoy, en los elementos de prueba que podríamos utilizar para hacer una investigación, que yo sepa, que no se ha hecho nada. Las diligencias son secretas, no se han llevado a cabo intervenciones de fuentes de datos de la entidad respecto de las comunicaciones de los ejecutivos antes de que se produjera la intervención. No ha realizado una investigación acerca de la gestión bancaria previa a los hechos que ha determinado la caída de un banco como el Popular», para añadir más adelante en referencia a cómo llevó la instrucción Fernando Andreu, «en realidad, parece que no se quiera saber qué sucedió en este caso».

Esta última frase es definitoria de la sensación que tienen tanto los abogados como los afectados. El paso del tiempo está provocando que se haya generado un escenario de tierra quemada por la que el Santander está beneficiándose directamente de una operación que, según la documentación publicada por Diario16, está plagada de irregularidades que, de momento, no han provocado la reacción inmediata de la Justicia como sí ha ocurrido en otras causas.

¿Hay miedo en los órganos judiciales a tomar decisiones contrarias a todos aquellos que estuvieron, directa o indirectamente, implicados en la operación? El propio Elpidio Silva nos dio la respuesta a esta pregunta: «en un país en el que el poderoso pueda pensar que la Justicia le va a favorecer, llegarán hasta el final. Si no se prevé que la Justicia vaya a responder, y no está respondiendo, el banco está tranquilo. Esto hace que el propio magistrado esté muerto de miedo porque lo que me ocurrió a mí con Blesa ha dejado una sombra demasiado alargada».

En toda esta situación, además, tienen un papel muy importante los despachos de abogados que tienen conflicto de interés con el Santander y que, sin embargo, ocultaron dicho aspecto cuando estaban captando afectados para crear plataformas para presentar demandas colectivas. Casualmente, alguno de estos despachos son los que están logrando importantes acuerdos extrajudiciales con el Santander para sus clientes más importantes como, por ejemplo, la Sociedad Cooperativa General Agropecuaria Acor y la Sicav Pritur Inversiones quienes, junto a otros treinta y un afectados, ya han logrado pactos con la entidad cántabra.

Sin embargo, el banco presidido por Ana Patricia Botín continúa atacando a otros afectados que no tienen la cobertura legal que los que ya han conseguido esos acuerdos extrajudiciales. Según fuentes consultadas por Diario16, el Santander podría estar ejecutando préstamos a clientes del Popular que contrataron créditos para la compra de acciones en las ampliaciones de capital, por medio de la figura jurídica de ejecución de títulos no judiciales.

Por tanto, mientras la Justicia no actúe de manera definitiva y definitoria —algo que no ocurrirá hasta pasados varios meses para que el juez José Luis Calama Teixeira se ponga al día—, el Santander continuará aprovechándose impunemente del Banco Popular.

Caso Popular: el Santander reconoce su responsabilidad

A la extrema derecha se le gana con conciencia social, coherencia, ética y sacrificio

Ataque frontal de la extrema derecha a la lucha por la igualdad y contra la violencia machista. Sólo así se puede calificar la campaña contra el feminismo de la igualdad real y los derechos humanos que ha iniciado Vox y que ha seguido el Partido Popular sin poner ningún tipo de contraargumento.

Sin embargo, desde la mayoría de los medios de todos los sectores de la comunicación identificados con la derecha más reaccionaria y la ultraderecha se está dando pábulo a las teorías que llevan tiempo difundiendo desde los foros que defienden el patriarcado y que tergiversan el lenguaje al hablar de la «ideología de género» que es un concepto que no existe más que para quienes quieren evitar una igualdad real entre mujeres y hombres. Un ejemplo de ello lo tuvimos en el programa de Carlos Herrera en la Cadena Cope donde se utilizó una interpretación interesada de las medidas incluidas en la Ley de violencia de género de Andalucía y de los presupuestos que manejan tanto la Consejería de Igualdad de la Junta como el Instituto de la Mujer.

Esta campaña contra la revolución pacífica y justa de la mujer, como consecuencia del maltrato y marginación sufridos a lo largo de la historia hasta nuestros días, en la que estamos implicados mujeres y hombres con conciencia, está utilizando sin ningún tipo de rubor algunos de los principios de propaganda de Joseph Goebbels, en concreto, el de la simplificación y el enemigo único, es decir, las políticas de género, y el de la orquestación, por el que los mensajes deben limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad». Para ello son necesarios los medios de comunicación cómplices con la manipulación y la propaganda machista.

Esa manipulación viene porque se utilizan como fuente foros machistas que llevan años denunciando una desigualdad falsa porque las leyes de género jamás han tenido como pretensión el sometimiento del hombre sino, precisamente, proteger a las mujeres de los hombres sin conciencia, de los criminales y terroristas que matan o maltratan. ¡Ya está bien!

Estos supremacistas machistas han encontrado en los fascistas de Vox el altavoz que necesitaban para poder introducir en la ciudadanía sus teorías que pretenden que en España haya alguien que haga lo mismo que ha ocurrido en países presuntamente democráticos, como Rusia o Brasil, pero que esconden verdaderas dictaduras: despenalizar la violencia machista.

El feminismo, como idea y como revolución, en la que estamos implicados e implicadas tanto las mujeres como los hombres, todos con conciencia, debe responder a este ataque a partir de los principios de la ética, de la coherencia, de la igualdad, de la conciencia y de la justicia social. Sin esto, la causa está perdida porque ellos, la ultraderecha y los programas como el de Carlos Herrera, sí que son coherentes tanto con su ideología patriarcal como con los objetivos que pretenden alcanzar que no son otros que el retroceso de la mujer a la situación en la que se encontraba hace años: sin ningún tipo de derecho y sometida al hombre.

La lucha por la igualdad real no puede perderse porque hay millones de vidas en juego y para lograr una victoria contra la intolerancia, el machismo y el fascismo de Vox y de sus altavoces mediáticos sólo se puede ser coherente y estar dispuestos y dispuestas al sacrificio.

En este punto, precisamente, es necesario dejar patente el hecho del papel importante de los hombres en la lucha por la igualdad real, tal y como, ha expuesto en su último libro la escritora y periodista mexicana Lydia Cacho, #Ellos hablan, y en la frase lapidaria que dejó en su ponencia en el Foro16 de Sevilla al afirmar que «ha llegado el momento de que los hombres hagan su revolución» en referencia, claramente, al abandono del machismo y del patriarcado como modelo ideológico y de conducta vital.

Cuando se forma parte de una revolución la coherencia conlleva sacrificio. Por eso no es congruente el comportamiento de aquellos que se involucran en la lucha por los derechos de la mujer, por la igualdad y contra la violencia machista, pero acuden a ese tipo de programas ultraconservadores que reniegan de las políticas de género, programas que durante años han venido sosteniendo también los gobiernos socialistas y progresistas. ¿Se darán ahora cuenta de lo que, desde su ego, han alimentado?

Si las ideas y el pensamiento se pesan con la medida del interés personal…, esto es lo que se cosecha. Quienes no estén dispuestos y dispuestas a sacrificarse por la coherencia y la ética de los valores que se defienden, es mejor que se aparten y dejen la primera línea a quienes sí que están dispuest@s a ello.

Por otro lado, sin negar que haya podido haber clientelismo a la hora de manejar los presupuestos, también hay que decir que las cifras dadas por el programa de Carlos Herrera se han exagerado, manipulado o se han sacado absolutamente de contexto. En Diario16 lo podemos confirmar. Hace tres meses inició su andadura Foro16 Feminismo por la Igualdad Real, un conjunto de jornadas que jamás tuvieron el apoyo económico ni de la Junta de Andalucía ni del Instituto de la Mujer, unas jornadas que tuvieron como ponentes principales a referentes del feminismo y de la revolución de las mujeres, unas jornadas que no recibieron un euro público de las instituciones andaluzas. Por tanto, afirmar que los presupuestos prácticamente se regalan al o a la primera que llega es una afirmación falsa.

Sin embargo, este tipo de programas, este blanqueamiento del discurso ultrafascista de Vox que se está perpetrando en los medios de la derecha reaccionaria y la ultraderecha —que en algunos casos han llegado a España desde países latinoamericanos, incluso cambiando la línea editorial y la esencia de cabeceras históricas que han luchado por la libertad, la democracia y la igualdad— no es más que el ejercicio de la coherencia de la extrema derecha. Por eso, si esta revolución de las mujeres, esta lucha por la igualdad real y la violencia machista no se enfrenta con la misma coherencia, la ética y el sacrificio al machismo, estaremos todos y todas perdidos y perdidas. Es el momento de la coherencia desde la conciencia social colectiva, la igualdad real y los derechos humanos.