lunes, 19 enero, 2026

La ilusión se instala en el PSOE

Ilusión. Esa es la palabra que mejor podría describir el estado de ánimo de las huestes del PSOE en estos momentos. Ilusión, no tanto por lo que hay en estos momento de gobierno de Pedro Sánchez, sino por lo que ha de venir en las elecciones del año que viene. Ilusión que no hay que confundir con entusiasmo desaforado y sin cabeza. Bien al contrario en el PSOE saben perfectamente que las cosas pueden cambiar de la noche a la mañana, tal y como ha pasado en los últimos meses con su propia formación. Están alegres pero concienciados de que lo que vendrá no es sencillo, que la lucha va a ser dura, pero que se parte de una situación inmejorable para lograr el objetivo. El cual es, como ha querido recordar ayer el secretario general, “no mirar el coste y el beneficio sino el interés general”. Frente al individualismo de las derechas, frente a la insolidaridad de las derechas, frente a la crispación y odio que insuflan las derechas, un gobierno por y para las personas.

Y el PSOE se encuentra en esta situación porque, a diferencia de otras formaciones políticas, ya tiene los deberes hechos. Los candidatos a los gobiernos de las distintas Comunidades Autónomas están ya preparados y en acción, así como de la mayoría de pueblos y ciudades de España. Algunos y algunas ostentan ya la baronía regional y otros y otras se espera hagan lo mismo en mayo de 2019. Igualmente se espera ampliar el número de alcaldes y alcaldesas socialdemócratas en España.  Cuentan además, según afirmó Sánchez, con otra ventaja respecto a sus contrincantes se ha “entendido que la nueva política es acordar y, sobre todo, se tiene el apoyo social a nuestras medidas”. Es por ello que la ilusión que se vive en estos momentos, y se ve reflejado en los diversos sondeos que pululan por los medios de comunicación, es la piedra sobre la que Sánchez y su Ejecutiva quiere construir el proyecto futuro para España.

Por su parte, en el PP se han dado cuenta que no tienen el esperadísimo “efecto Casado”, que todo es más bien “sin efecto Casado”. Un PP que acostumbrado a la dedocracia aún no tiene muchos candidatos y se duda de algunas posiciones en ciertos ayuntamientos donde se gobierna. Las elecciones andaluzas serán las que determinen en buena parte esas decisiones que no se han querido tomar hoy por miedo o por incapacidad. Un PP que está siendo carcomido voto a voto por Ciudadanos y Vox. Y si la formación naranja les daña a nivel urbano, Vox sí que les quita voto en muchas comarcas campestres. La España vacía, que era la esperanza de aguantar el envite electoral, puede ir gota a gota cayendo en otras manos. Por ello, aunque de puertas hacia afuera sonríen, saben que la situación para las elecciones autonómicas y municipales no es tan buena como querrían.

En Ciudadanos más que ilusión hay esperanza de dar el sorpasso al PP y ser la fuerza principal de todas las derechas. Quieren lograr eso porque, de no producirse esa situación, saben que el Ibex-35 igual cortaría el grifo y los apoyos mediáticos. Ya no podría tomar café todas las semanas Rivera con Griso. Ya no les reirían las gracias en tertulias y pasquines. Incluso los medios del establishment más a la izquierda podrían comenzar a criticarles. En esa lucha por la supervivencia han decidido echarse al monte del odio y la violencia, incluso comienzan a desvelar el programa que han venido ocultando tanto tiempo, ese que quiere favorecer a los ricos y saquear lo público en España. Y aunque están dañando al PP en los entornos urbanos, en esa escalada de odio han dejado buena parte del imaginado centro político al PSOE y su presidente Sánchez. Difícil situación en Ciudadanos porque el cuñadismo tiene un límite y más cuando compites con cuatro partidos. Aunque, los estudios recientes establecen que existen dos bloques ideológicos claramente definidos y con pocas transferencias por ese centro que no existe, siempre unos poco cientos de miles de votos pueden dar una victoria o procurar una derrota.

Unidos Podemos, o como acabe llamándose, se estabiliza en torno al 16-20% del voto urbano y con poca penetración en las pequeñas localidades. Eso le impide superar al PSOE en términos globales y en alcaldías a conseguir. Tampoco les está ayudando que el PSOE gobierne y haga concesiones hacia la izquierda, simbólicas y materiales. Dudas que se trasladan al electorado y que no les permitirán aumentar el voto según los sondeos actuales. Por eso no extraña que vuelvan a la calle, que según algunos y algunas dentro de Podemos no debieron dejar, para no perder más voto y captar lo que puedan del abstencionismo de izquierdas, que es donde se encuentra el meollo en el bloque ideológico de la izquierda. Paradojas de la vida, lo que debían hacer éticamente les está perjudicando electoral y estratégicamente. Confían en la formación morada ser el consorte principal del PSOE en ciudades y Comunidades Autónomas, aunque a eso también aspiran en Ciudadanos con la boca pequeña.

Ilusión por tanto en las filas socialdemócratas y siendo conscientes que en muchos lugares se vencerá por el hundimiento del PP y el reparto de voto por la derecha. Pero si hoy, como la encuesta que da la victoria al PSOE en la Comunidad de Madrid, están cerca de la victoria, la militancia y la dirigencia saben que queda un último gran esfuerzo en favor de las diversas candidaturas. Se está cerca pero no se tiene ha querido transmitir Sánchez. Estratégicamente, esto no lo han valorado los estrategas tan inteligentes que tienen en el PSOE, hay que conseguir que el efecto band wagon (o subirse al caballo ganador) y esto aún no lo están provocando. Con transmitir ilusión no basta y más cuando las derechas poseen casi todos los grandes medios de comunicación (incluso los supuestamente de izquierdas). Por eso, más allá de la ilusión hay que transmitir que el PSOE va a ganar. Con todas las precauciones que se quieran, pero hay que transmitir la incapacidad de los demás y la capacidad propia. Y lanzar las primarias de Madrid cuanto antes es un buen mecanismo. De momento ya hay un candidato a las mismas, Manuel de la Rocha.

Girauta, el insultador profesional de Ciudadanos

Hace muchos años hubo un político que hacía chistes con los contrincantes. Podía llamar marmolillo a Leopoldo Calvo Sotelo o tahúr del Mississippi con chaleco floreado a un presidente del Gobierno como Adolfo Suárez. Tenía su gracia y su mordacidad política. Hoy en Ciudadanos hay un político que más que gracia, aunque él pueda creerse que la hace, es un puro esperpento. Por no decir un macarra de bar de copas infame saliendo a las cinco de la mañana. Juan Carlos Girauta es el insultador profesional de Ciudadanos, el macarra con cubata en la mano o desde el púlpito congresual. Es uno de los cipotudos de esa derecha cavernícola, montaraz y carpetovetónica que puebla esta nuestra España.

Ayer, sin ir más lejos, calificó al concejal de Izquierda Unida, Carlos Sánchez Mato, como “pedazo de carne con ojos”. ¿Por qué se lanza al insulto? Porque a su parecer decir que se planche el trapo, siendo éste la bandera, le parece mal, incluso un acto de terrorismo al señor Girauta. No dice el dirigente del cuñadismo naranja que esa bandera, que está a la entrada de la Junta de Distrito y por tanto, todos los que allí están saben de la representación, la llevan para provocar al concejal de izquierdas. Un republicano reconocido, como cristiano de base con más sentido que el cuñado naranja. Ante la provocación, utilizó el humor al decirles que podían planchar la bandera. Ya que tanto la quieren y la utilizan para acosar a las demás personas, para imponer su visión, para totalizar una visión de España y de su organización, pues al menos la podían llevar aseada y planchada. Esto le parece mal a Girauta y tirando de su gracejo habitual ha escrito el insulto citado más arriba.

No es la primera vez que Girauta se lanza a los insultos en Twitter o en una tribuna. Juntándose con personas como Arcadi Espada y siendo un sionista que apoya las matanzas de Israel en Palestina (allí sí que le importa poco que se respeten las leyes internacionales), es normal que el insulto sea su mecanismo de comunicación. No tiene la gracia de un castizo al utilizar ese tipo de lenguaje, ni se acerca a la chispa que tuvo en su momento Alfonso Guerra. Está más cercano al doberman del PP que a la utilización de una sorna elaborada. Demuestra de esta forma que su capacidad analítica y mental se acerca mucho más a lo que suele proferir antes que ese lugar elevado de ética pura en el que se suele colocar. Más bien justo lo contrario.

El concejal Sánchez Mato, por su parte, ha sido un ejemplo de elegancia política ignorando los insultos y recordándole que puede haber personas que piensen de forma distinta a él y tienen el mismo derecho a expresarse. Ha entendido que no merece la pena meterse en el barro con una persona que hace de la inmundicia su forma de pasar por la vida. Quien se hizo maoísta para ver si ligaba en su mocedad, hoy en día sólo puede ser lo que es: una persona sin ética y de estética muy mejorable. Y lo peor es que le da por cantar y tocar la guitarra, mientras los palmeros de Ciudadanos le ríen la gracia, pero los tímpanos de las personas sufren con esos acordes mal pisados y esas escalas lentas por incapacidad no por ritmo.

El pistolero del bloqueo en Twitter, el macarra de la Tribuna del Congreso (hasta ha desbancado a Rafael Hernando, que desde luego tiene más sagacidad y capacidad que él), el chulo de las Ramblas y el neoliberal al servicio de los poderosos que está al lado de Rivera para que éste parezca templado. La realidad muestra que es una persona intolerante; que no reconoce la posible parte de verdad que podría tener el otro o la otra; que va por la vida pegando empujones; el insultador profesional del partido cuñado de España. Un populista sin capacidad analítica e intelectual, pero que cuenta con el apoyo del establishment y de Federico Jiménez Losantos, lo que ya fija el lugar de esta persona en el mundo. Si pudiera acribillaría a sus enemigos, porque él no tiene contrincantes sino enemigos. Un liberal de mentira que hace del insulto su único argumento.

La Junta ha invertido 50 millones en depuración de aguas en Almería

El candidato del PSOE de Almería a las elecciones al Parlamento de Andalucía y secretario de Organización del partido, Antonio Martínez, ha puesto hoy en valor los casi 50 millones de euros que la Junta de Andalucía ha invertido en materia de depuración de aguas en la provincia de Almería, sólo en los cuatro últimos años. Martínez ha puesto esta cifra sobre la mesa a colación de las declaraciones realizadas ayer por los ‘populares’ de Almería sobre el destino del dinero recaudado con el conocido como canon del agua.

“Si no saben adónde ha ido ese dinero, pueden salir de su despacho y darse una vuelta por la provincia y verán cómo muchos municipios ya están depurando sus aguas gracias a las inversiones de la Junta”, ha sugerido Martínez.

El candidato del PSOE ha recordado que “ese dinero que los responsables del PP dicen que no saben dónde está” se ha invertido, por ejemplo, en obras como la ampliación de la capacidad de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de El Bobar, en Almería, por un importe de 9,3 millones de euros, las obras de saneamiento del Bajo Andarax por 22,5 millones de euros, o la EDAR de Uleila del Campo, que ha costado más de 2,5 millones de euros. “Todas estas obras están terminadas y a la vista de la senadora Maribel Sánchez”, ha apuntado Antonio Martínez.

Además, también hay otras obras en ejecución, como la EDAR para la aglomeración El Cautivo de Níjar, con un importe de 5,3 millones de euros; y la ampliación de la EDAR de Huércal-Overa, en la que se van a invertir 4,8 millones de euros. “Estas dos obras tienen como fecha prevista de finalización los próximos meses y también se va a iniciar en breve la agrupación de vertidos y EDAR de Antas, por 4,7 millones de euros, de modo que, si en el PP están atentos, podrán seguir descubriendo a qué misteriosos destinos ha ido el dinero recaudado con el canon del agua”, ha ironizado.

Martínez ha lamentado que el PP trate “permanentemente de engañar con este tema” y ha pedido a sus candidatos provinciales “un poco más de decencia”. “Las declaraciones que ha realizado la candidata Maribel Sánchez vienen de una persona que, siendo senadora, no ha movido ni un dedo por Almería”, ha reprochado. “El caso es faltar a la verdad”, ha añadido: “Cuando el gobierno de Rajoy estuvo cometiendo tropelías contra la provincia de Almería en materia de AVE o infraestructuras hídricas, los responsables del PP de Almería no abrieron la boca, pero sí lo hacen ahora contra la Junta para enredar con las cifras e intentar engañar a la ciudadanía”, ha criticado.

El candidato socialista ha vuelto a recordar, además, que el canon del agua es un impuesto solidario, lo que significa que “entre todos los ciudadanos contribuimos a resolver los problemas de depuración que existen”. “Al PP le gusta mucho azuzar a los territorios y generar malestar, haciendo ver que lo que se recauda en un sitio se invierte en otra parte, pero también tendrían que ir a los municipios de la provincia donde se están haciendo obras y explicar que esas depuradoras se han levantado gracias a que los vecinos del resto de municipios de Andalucía han colaborado solidariamente”, ha concluido.

El pueblo español se harta de la Justicia

Centenares de miles de personas han llenado este sábado las calles de las ciudades de España para manifestar su repulsa ante la situación en que se encuentra la Justicia y su sometimiento a los poderes fácticos, tanto públicos como privados. La sentencia de las hipotecas ha sido la espita que ha despertado definitivamente el descontento popular porque ha demostrado la capacidad de presión de la banca a la hora de lograr que se corrigiera la doctrina que determinaba que eran las entidades financieras las que tenían que hacerse cargo del pago del impuesto de actos jurídicos documentados (AJD) para volver a la situación en que eran los ciudadanos quienes asumían esa tasa impositiva. Pueden consultar todas las manifestaciones convocadas en España AQUÍ

Foto: Agustín Millán

La manifestación de Madrid ante las puertas del Tribunal Supremo ha congregado a más de 30.000 personas, un éxito de convocatoria que demuestra el malestar que tiene la ciudadanía con la Justicia.

Pablo Iglesias, en un momento de la manifestación. Foto: Agustín Millán

El líder de Podemos ha pedido una reforma de la ley para que los bancos devuelvan a los españoles todo el dinero que han pagado por el pago del AJD con carácter retroactivo. Según Pablo Iglesias ha indicado que la decisión del Supremo es «una vergüenza» y que, en su opinión, la Justicia se ha dejado influir por la banca, una institución que se cree que está por encima de la ley.

Iglesias, además, ha indicado que la indignación de la gente ha sido la que ha presionado a los partidos para que se posicionaran en contra de la decisión adoptada por el Supremo, para dejar claro que ser patriota o defender España se demuestra defendiendo a «las familias españolas» y no poniendo banderas en los balcones.

Foto: Agustín Millán

A la manifestación, además de Pablo Iglesias, Rafael Mayoral, Ione Belarra, Pablo Echenique o Alberto Garzón, han acudido representantes sindicales y de las asociaciones de la sociedad civil.

Foto: Agustín Millán

López Obrador: la banca al servicio del pueblo

Andrés Manuel López Obrador está ya cumpliendo el programa económico que tan nervioso tenía al poder financiero mexicano e internacional, sobre todo al Banco Santander.

Este año se celebraban dos citas electorales que eran primordiales para el futuro a corto plazo del Banco Santander: Brasil y México. En ambos países había candidatos, Lula da Silva y Andrés Manuel López Obrador, que eran contrarios a los intereses de la entidad cántabra por las promesas que habían realizado a la hora de limitar los abusos de la banca.

En el Senado mexicano, Morena, el partido del presidente electo, presentó una iniciativa por la que se restringirá a los bancos el cobro de comisiones, un hecho que cumple con una parte del programa económico presentado durante las elecciones. México es el tercer país de Latinoamérica que tiene las comisiones bancarias más altas. Así lo reconoció Bertha Caraveo, del partido de López Obrador: «La banca mexicana ocupa el tercer lugar de América Latina en registrar mayores ganancias respecto de sus ingresos totales por el cobro de altas comisiones a sus clientes. Es fundamental proteger la economía de las familias mexicanas, así como de las pequeñas y medianas empresas, en un entorno de voracidad financiera».

La medida adoptada por López Obrador es una muestra de cuándo la política se pone al servicio del pueblo y no de las élites bancarias. Cada vez que un partido o un político lo hace, la banca pierde en bolsa, tal y como se pudo comprobar en el parqué mexicano, o en Madrid donde el Santander perdió un 1,6%.

Lo mismo ocurrió en España durante estas semanas pasadas con la sentencia de las hipotecas. Cuando el Supremo revisó la doctrina, todos los bancos subieron mientras que, una vez que el presidente Pedro Sánchez anunció la aprobación del Real Decreto por el que los ciudadanos y ciudadanas no tendrían que volver a pagar el impuesto de actos jurídicos documentados, volvieron a bajar las cotizaciones.

Duro golpe al Santander en México

El proyecto de ley del partido de López Obrador por el que los bancos van a tener que eliminar una serie de comisiones a los clientes va a ser un duro golpe para el Santander, sobre todo si tenemos en cuenta la importancia estratégica del país azteca para el Grupo presidido por Ana Patricia Botín.

El Santander, entre otros, se verá obligado a dejar de cobrar comisiones por, por ejemplo, retirada de efectivo, consulta de saldo o las transferencias bancarias. Teniendo en cuenta el peso que México tiene en las cuentas del Santander, la decisión del partido de López Obrador supondrá una reducción de su índice de beneficios y, por lo tanto, un nuevo quebranto en sus cuentas:

Sin embargo, no son sólo las comisiones, sino que los controles sobre la banca o la garantía de la independencia del Banco de México son algunos de los aspectos que López Obrador incluyó en su programa. Además, exigirá a los bancos, Santander incluido, la ampliación de servicios a las comunidades que más necesitan de recursos porque en México aún hay muchas poblaciones que no disponen de sucursales. Ello implica, por tanto, un incremento de la inversión en un momento en que las entidades bancarias la están restringiendo en lo que a oficinas se refiere. Por otro lado, el presidente mexicano indicó su intención de fomentar la diversidad de actores del sector financiero para propiciar el incremento de la competencia lo que, en realidad, supone un reparto de los beneficios.

Que haya un presidente que gobierna para el pueblo no le ocurrirá al Santander en Brasil puesto que la victoria de Jair Bolsonaro le garantizará que no se aplicarán medidas que vayan en contra de las élites e, incluso, poder alcanzar puestos importantes dentro de la estructura económica del país carioca, tal y como informó Diario16 en referencia a la intención de Bolsonaro de nombrar a un alto directivo del Santander como gobernador del Banco Central de Brasil.

Europa tumbará el IRPH

Puede volver a ocurrir. Mientras la Justicia española dicta sentencias favorables a los intereses de la banca en lo referente a cláusulas abusivas, tiene que ser Europa la que ponga orden. Ocurrió con las cláusulas suelo, por ejemplo, y ahora puede ocurrir con el IRPH. Diario16 ya informó hace meses lo que implicaba este índice para más de un millón de personas.

El IRPH era uno de los indicadores que utilizan las entidades financieras españolas para actualizar hipotecas con tipos de interés variable. Es publicado mensualmente por el Banco de España en el BOE. Generalmente es un índice hipotecario que suele estar por encima del Euribor entre un 1,5% y un 3% y sus oscilaciones son mucho más lentas, sobre todo en las bajadas, algo similar a lo que ocurre con el precio de la gasolina cuando baja el petróleo. Durante la burbuja inmobiliaria las entidades bancarias comercializaron el IRPH con el argumento de que daba una mayor estabilidad a las cuotas mensuales. Algo que se demostró falso una vez que el Euribor comenzó a bajar.

Casi todas las entidades comercializaron productos hipotecarios con el IRPH, pero, sobre todo, la Unión de Créditos Hipotecarios (UCI) una financiera creada por el Banco Santander y BNP.

En el mes de noviembre de 2.017 el Tribunal Supremo sentenció que el IRPH no implicaba ningún tipo de falta de transparencia ni se trataba de una cláusula abusiva.

Sin embargo, la Comisión Europea presentó varias observaciones contrarias a este veredicto y la dejó abierta la puerta a la declaración de nulidad del IRPH y que, por tanto, los bancos tuviesen que devolver las cantidades cobradas de más. Según un estudio del bufete de abogados Martínez-Echevarría estaríamos hablando de una media de 20.000 euros por afectado lo que la banca tendría que devolver. Ese informe jurídico contrario ha sido elevado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

 

La Justicia española figura entre las peor valoradas de Europa

Las presiones de los políticos del PP a jueces y magistrados durante los años de Gobierno de Mariano Rajoy fueron sistemáticas y constantes y provocaron la reacción en forma de denuncia de un grupo de jueces, que hace un año, hartos de la situación, llegaron a remitir al Relator Especial de Naciones Unidas un informe sobre la gravedad de lo que estaba pasando en España. Según el documento, elaborado por Juezas y Jueces para la Democracia, el estamento judicial está muy preocupado por las “interferencias políticas” que soportan los magistrados en el desempeño de su función jurisdiccional.

Lo más grave, según JJpD, son los “ataques” a la independencia del Poder Judicial, así como a la imparcialidad de jueces y magistrados. Las denuncias de la asociación pusieron de relieve las graves carencias de la Justicia española, que en los últimos años de Gobiernos autoritarios del PP ha visto erosionado el principio de separación de poderes. Pero la preocupación por el deficiente funcionamiento del Poder Judicial no solo se ha instalado entre jueces y magistrados. Según JJpD, la progresiva degradación de la imagen de nuestra judicatura ha provocado que España caiga al antepenúltimo puesto entre los Estados miembros de la UE cuando se pregunta a los ciudadanos qué opinan de la calidad de su Administración de Justicia. Así, hasta un 58% de los españoles la consideran como “mala” (39%) o “muy mala” (19%), lo que supone que sólo dos de los 28 países de la zona euro están peor situados: Bulgaria y Eslovaquia. Según el citado estudio, son las “interferencias y presiones políticas del Gobierno” el primer motivo de preocupación, lo que pone en cuestión la independencia de todo el sistema judicial.

“La presión ejercida sobre jueces y juezas a través de descalificaciones y ataques a sus competencias profesionales por parte de dirigentes políticos, incluidos algunos miembros del Gobierno, así como de campañas lanzadas desde determinados medios de comunicación, lamentablemente se ha convertido en algo común, en particular en casos muy sensibles, por ejemplo, relativos a la libertad de expresión y reunión, corrupción y terrorismo”, asegura la carta enviada a la ONU por los jueces españoles. Estos ataques, según las asociación, buscan influir sobre jueces y juezas “para que cambien sus decisiones o el curso de las investigaciones y eso es un ataque a su independencia”, añaden los denunciantes.

El Gobierno señalado por Juezas y Jueces para la Democracia no era otro que el de Mariano Rajoy, que dejó tras de sí una Justicia aún más politizada, con medios cada vez más escasos para perseguir la corrupción, una ley de enjuiciamiento criminal que acortaba los plazos para investigar los delitos de políticos en ejercicio de sus cargos y la infame sustitución de la figura legal de “imputado” por la más suavizada de “investigado”.

La encuesta se realizó tras algunas polémicas declaraciones del ministro de Justicia, Rafael Catalá, en plena investigación de los sucesos acaecidos en Cataluña durante el procés. En aquella ocasión Catalá se atrevió a pronosticar “con total seguridad” el futuro procesal de los líderes soberanistas investigados y anticipó “sin ningún rubor las fechas y el contenido de las resoluciones judiciales”, hasta el punto de afirmar que la sentencia se dictaría antes del mes de diciembre del año en curso, según la asociación de jueces progresistas.

En aquellos días convulsos quedaron al descubierto supuestos contactos de miembros del Gobierno con magistrados del Tribunal Constitucional previos a la deliberación sobre la admisión a trámite del recurso interpuesto por el propio Ejecutivo contra las resoluciones del Parlament de Cataluña que pusieron en marcha el referéndum del 1-O. Aquellas presiones tuvieron lugar pese a que el Tribunal Constitucional es el intérprete supremo de la Constitución y a que sus magistrados son independientes e inamovibles en el ejercicio de su mandato, de forma idéntica a los miembros del Poder Judicial. No pocos juristas consideraron que tales contactos eran “inadmisibles” en un Estado de Derecho y no tenían otro objetivo que tratar de influir en el sentido de la resolución a dictar por el Constitucional. “Las injerencias, no conviene olvidarlo, socavan la confianza de los ciudadanía en los tribunales de Justicia, así como en el Tribunal Constitucional, y lastran la credibilidad de magistrados y magistradas en el ejercicio de su función”, añadió JJpD. Todo ello sucedió ante la “inacción y el silencio” del Consejo General del Poder Judicial, el órgano que precisamente tiene por misión fundamental defender la independencia de los jueces. El mismo CGPJ dirigido por Carlos Lesmes –el hombre que trabajó para el PP–, que hace solo unos días ha permitido el bochornoso espectáculo del Tribunal Supremo en la controvertida sentencia de las hipotecas.

Rivera hace cuñadismo con un inglés de la Barceloneta

Si en España ya es conocido que la ideología de Ciudadanos es el cuñadismo, esa extraña mezcla de nacionalismo españolista, populismo del sistema ye intentar ser la salsa de todos los platos, sus colegas europeos del ALDE Party (la unión de los partidos liberales de la UE) lo han descubierto ante sus propios ojos y oídos. Y, además, lo ha hecho en un inglés (leído, no hacía más que pasa páginas) y chapurreado al estilo Barceloneta (y tenía la cara de reírse de Pablo Iglesias con aquello de Price Waterhouse and Cooper). El mismo discurso contra los males que le tienen sin dormir y que los españoles nos desayunamos, almorzamos y cenamos gracias a los medios del establishment (lo raro es cuando no va a tomar café con Susanna Griso), ese mismo, se lo ha soltado a sus colegas liberales. Con un matiz importante y que cuando habla sobre España no se atreve a explicar.

“Existe una confrontación de dos visiones en Europa: los que le dan más importancia al interés nacionalista en lugar del colectivo y los que se unen para relanzar el sello europeo” ha dicho Rivera haciendo un gran reduccionismo porque lo suyo siempre es proponer dos posiciones antagónicas. ¿Por qué lo hace? Porque si no es imposible plantear la guerra en favor del Ibex-35 en términos dicotómicos, antagónicos. Siempre necesita de un malo malísimo para justificar su posición. Da igual que sea Puigdemont, Iglesias, Sánchez o ETA (que ya no existe). Por eso sólo quiere dejar ver que nada más hay dos visiones enfrentadas cuando eso es falso. Existen varias posiciones enfrentadas: unos que quieren una UE que sea principalmente económica; otros que la quieren más social; otros que la quieren destrozar, como los conservadores, para que el Imperio de EEUU no tenga un contrincante fuerte; otros que no quieren ningún tipo de UE; otros que sí quieren una UE pero sin tantos países iliberales; otros que no saben o no contestan porque esperan que les digan qué hacer. Pero Rivera lo sitúa todo en el plano nacionalista (en el sentido de secesionismo o populismo) o lo europeísta. Y se puede ser europeísta siendo nacionalista… como es él mismo. Pero no esto no lo cuenta a sus amigos.

No cuenta, tampoco, a los amigos y amigas de ALDE que él es más nacionalista que nadie en España, incluso más que el palo de la bandera si hace falta, y que por eso quiere acabar con todos los nacionalismos “periféricos” o minoritarios. Sólo cabe un nacionalismo para Rivera: el español. Que él, precisamente, no cataloga de nacionalismo porque es lo “normal” a su corto entender. El Estado-nación liberal sólo puede tener una nación y esa es la española, la quieren o no los españoles y españolas. Una visión ignorante, mezquina y muy adaptada a las vísceras del odio que suele insuflar cuando no está con los liberales europeos. Si le escuchasen día a día como se tiene que soportar aquí, se darían cuenta de que populista es un rato. Y no sólo es nacionalista sino que, como está al servicio del Ibex-35 y éste tiene ramificaciones e intereses financieros en la UE, quiere una UE muy comercial. O lo que es lo mismo el “sello europeo”. No quiere Rivera, como no quieren sus conmilitones liberales, que la UE sea un mecanismo fuerte de redistribución de la riqueza y que establezca verdaderos derechos sociales (como proponen las izquierdas). No. Quiere sólo lo comercial y acabar con los populismos, que no son del sistema, para que el capitalismo campe a sus anchas devastando las vidas de millones de personas. Quieren acabar con los derechos que no benefician a las empresas.

Y como suele ser habitual en él si tiene que mentir, miente. “Los partidos de derecha e izquierda suelen ver Europa como un gigante que no puede ser reformado, yo les aseguro que puede ser reformado y vamos a hacerlo juntos” ha expresado el dirigente naranja. ¿Desde cuándo los partidos de izquierdas dicen que la UE es un gigante irreformable? Igual Rivera no ha leído los programas de los partidos de izquierda, ni socialdemócratas, ni ecologistas, ni ex-comunistas, ni populistas. Todos hablan de reformar la UE, que no Europa que al fin y al cabo es un continente (geográfico y político), de hacerla más social. Para el dirigente naranja el problema está en que la quieren reformar no en el sentido que él desearía, en favor de los poderosos señores del dinero. Por eso miente.

Lo que sí debería explicar Rivera es eso que ha dicho sobre que la soberanía nacional/estatal ya no existe, que sólo se puede aspirar a una soberanía europea en este tiempo de globalización. Y lo debería explicar porque aquí, en España, habla y no para sobre la indestructible soberanía nacional. Todo su problema con Cataluña y los independentistas viene por eso, porque no se puede romper la soberanía nacional. Y si esa soberanía no existe, como ha explicado a sus colegas liberales, ¿por qué le importa que la soberanía nacional quiebre? ¿Por qué persigue ahora a los vascos diciendo que atentan contra la igualdad soberana? Si no hay soberanía nacional (eso de soberanía popular es demasiado democrático o populistas según se levante de la cama ese día), no tiene ningún sentido defender lo que no existe. Pero no. Rivera como buen nacionalista español defiende la soberanía nacional españolista que debe ser impuesta a los demás. Lo mismo que hace Torra en Cataluña. Exactamente lo mismo. De lo que habla Rivera con sus amigotes europeos es de la soberanía económica realmente. Esa soberanía que antes tenían los países para determinar los aconteceres económicos patrios y que el neoliberalismo se encargó de liquidar hacer tiempo en parte. Y esa parte de soberanía que aún mantienen los países es la quiere destruir Rivera. Ni más, ni menos. Quiere una soberanía europea de lo económico para que la fracción financiera domine libremente la UE. Para que el Imperio penetre aún más en los países. Esa soberanía es la que quiere para la UE y terminar de limitar a lo mínimo los Estados-nación. Quieren quitar los últimos mecanismos de control de los Estados que quedan en favor de la ciudadanía. Paradójicamente el partido que se llama ciudadanos quiere acabar con la ciudadanía y todo lo que ello significa.

Y como no podía faltar cada vez que habla, Rivera ha soltado su perla del día. Aunque esta vez en inglés de la Barceloneta. En inglés de “my taylor is rich and my mother is in the kitchen”. Hablando de la lucha contra los populismos, no los del sistema que él representa, y los nacionalismos, no el que él representa, ha situado esa lucha en una mesa: “The battle is on the table: nationalists and populists against liberals and democrats”. Juramos haber buscado la expresión en negrita por si fuese alguna frase hecha que tuviese significado tipo “it´s raining dogs and cats”, pero nada, no existe. Es más, la luminaria que le haya escrito el discurso, o si ha sido él mismo, ¿de dónde ha sacado en que en español se diga que la batalla está en la mesa? Desde cuando se dice, salvo que se juegue a algún juego de mesa, que una batalla está en la mesa. Es más, siendo menos militares, los suyo hubiese sido utilizar el término “struggle” (lucha) que es más propio de las Ciencias Sociales, incluso en inglés. El problema de todo esto es que se vende, y nos venden los medios de la derecha, que Rivera es un tipo preparado  con idiomas y resulta que hace frases macarrónicas. Que se inventa frases que no tienen sentido, o el sentido que él quiere darles, pero que muestran a las claras su concepción del mundo: lo que hay es una guerra con buenos y malos, como dijimos antes. No hay una lucha democrática sino una batalla con vencedores y vencidos. Un lenguaje, además, calcado de los discursos populistas que dice confrontar. Por cierto una lucha donde no están los socialdemócratas, ni los conservadores. Sólo puede haber neoliberales que son los buenos. El resto todos malos.

Felipe VI: ¿el último Borbón?

Felipe de Anjou fue el primer Borbón en ser proclamado Rey de España tras la guerra de sucesión generada por la muerte sin heredero de Carlos II, el Hechizado. Reinó bajo el nombre de Felipe V y fue un hombre infeliz por la añoranza que tenía de los jardines de Versalles que le llevó a construir una copia en La Granja de San Ildefonso. Los siglos fueron pasando y, tras algunos paréntesis —guerras napoleónicas, I y II República, el franquismo o el reinado de Amadeo de Saboya— la dinastía Borbón ha ostentado durante tres siglos la máxima representación de España. Sin embargo, en los últimos años el movimiento republicano ha ido creciendo en silencio por culpa de la poca visibilidad que se le da a nivel mediático e, incluso, con la complicidad de aparatos estatales como el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que lleva ya 5 años sin preguntar por la percepción de la ciudadanía sobre la Casa Real.

El pueblo está despertando y reclama, cada día con más persistencia, que se le permita votar y decidir lo que se les hurtó en el referéndum de la Constitución hace 40 años. La ciudadanía se está movilizando y ya hay muchas iniciativas en las que se reclama un cambio en el modelo de Estado. Lo que antes era tratado como anecdótico ahora se ha convertido en un movimiento imparable que reclama que se abran las urnas a los y las ciudadanas de este país para que sean éstos y éstas las que ejerzan la soberanía que tienen reconocida en la Carta Magna. Ya hay convocadas distintas consultas en universidades como la Autónoma de Madrid, la de Zaragoza y la Carlos III, todo ello, además con el apoyo de catedráticos y profesores universitarios de toda España que han hecho público un manifiesto en el que reclaman que se le dé voz a un pueblo que no vivió la Transición y que no pudo ejercer su derecho al voto: «casi dos terceras partes de la población que hoy tiene derecho a voto no pudo participar en el referéndum de 1978 que aprobó la Constitución española y que ampara la Monarquía». Ya no se trata de un movimiento estudiantil sino de algo más, porque ya son varios los Ayuntamientos de importantes ciudades españolas que han aprobado mociones en favor de la República y en contra de la Monarquía, además de crecimiento exponencial de la Red de Municipios por la Tercera República.

Por otro lado, mañana se celebra en Madrid el Encuentro Estatal por la República donde se plantearán como objetivos el debate y aprobación de «un plan unitario de acción republicana (hoja de ruta) y el inicio de un proceso de articulación del Movimiento Republicano para la consecución de la República. El avance de este proceso tendrá como base el desarrollo de un conjunto de acciones unitarias coordinadas en el conjunto del Estado por la República», según se afirma en la convocatoria al acto.

El pueblo, la gente que levanta el país cada mañana, se ha dado cuenta de que la Monarquía es un lastre democrático para nuestro país. Los hechos de los últimos años están ahí. La Monarquía ha demostrado que es una institución incompatible con la democracia. Mientras el pueblo sufría las consecuencias de la crisis, el anterior Jefe del Estado viajaba a Botsuana para una cacería junto con su amante o, a través de ésta, cobraba comisiones de grandes proyectos en los que había servido de intermediario con regímenes dictatoriales como Arabia Saudí. El New York Times calculó la fortuna del ciudadano Juan Carlos de Borbón en una cifra cercana a los 2.000 millones de euros, un dinero que no está obligado a desvelar, a diferencia del resto de representantes públicos españoles. Según la información del diario estadounidense «ha trabajado duro para generar su propia fortuna personal», más allá del presupuesto que tiene asignada la Casa Real. A todo esto hay que unir las sospechas sobre el patrimonio personal de la ciudadana Sofía de Grecia porque tampoco se explica el origen de la fortuna que, según distintas fuentes consultadas por Diario16, podría haber amasado con negocios iniciados junto con su hermano Constantino. ¿Por qué Sofía de Grecia renunció a la parte que le correspondía tras la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la que el Estado griego debía indemnizar a la familia real helena con 12 millones de euros? A esto hay que sumar los salarios desorbitados que cobran Elena y Cristina de Borbón en sus trabajos, empleos que, de no ser hijas de quienes son, no habrían alcanzado. Además, no podemos olvidar los casos de corrupción en los que se ha visto envuelta la familia Borbón, el más reciente el Caso Noos, en el que el yerno del ciudadano Juan Carlos está en prisión, Cristina estuvo imputada y fue procesada, aunque, como era de esperar, exonerada de las acusaciones que la llevaron al banquillo.

Todo lo anterior, unido a la ausencia tanto del ciudadano Juan Carlos de Borbón como de su hijo Felipe y el resto de la familia ante los problemas de los españoles generados por la crudeza de la crisis económica han provocado que el sentimiento republicano se esté extendiendo. Jamás se ha visto a la Casa Real apoyar a las víctimas de los desahucios, a las personas que tienen que acudir a los comedores sociales o al Banco de Alimentos para poder comer, a las víctimas de la violencia machista, a los trabajadores precarios o a los que sufren los abusos de los empresarios que han sido los triunfadores de la crisis económica o a las víctimas de los abusos de las élites. Sólo unos segundos en el mensaje de Navidad, eso es lo que dedica el ciudadano Felipe a los problemas de los españoles.

Por tanto, Felipe de Anjou fue el primer Borbón en España. ¿Será Felipe VI el último? El pueblo tendrá la palabra, el pueblo debe tener la decisión.