sábado, 24 enero, 2026

El camino español

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El presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, de viaje por Canadá esta semana, durante una rueda de prensa conjunta con el primer ministro canadiense Justin Trudeau ha afirmado rotundamente que Quebec: “es un ejemplo de que desde la política se pueden encontrar soluciones a una crisis secesionista”. Aunque como coletilla a su afirmación añadió que “cada país tiene sus caminos”. Estos, en realidad, son muy dispares, como veremos a continuación.

No habría nada que objetar a la idea del presidente español si hablara de negociación entre partes para discutir de manera serena problemas políticos. Sin embargo, el problema de su planteamiento radica en el profundo desconocimiento por parte de los políticos españoles de lo ocurrido en Quebec en los últimos cincuenta años y de la constitución canadiense en particular. En Quebec se ha intentado marear la perdiz, buscando la independencia ma non troppo; en Cataluña, se ha intentado quebrantar el ordenamiento jurídico vigente, lo que equivale a un golpe de Estado.

En absoluta puridad, la respuesta canadiense al secesionismo quebequés no ha sido política, sino jurídica: el Tribunal Supremo canadiense falló, y basándose en su fallo el gobierno de Canadá promulgó una ley cuyo efecto inmediato ha sido, mediante el estricto respeto a los mecanismos de jerarquía normativa que imperan en cualquier país del mundo, de tutelar un parlamento regional y encorsetar cualquier consulta y pregunta de referendo efectuada por el mismo, otorgándose el parlamento federal el derecho de determinar y de aprobar la claridad de la consulta, la mayoría conseguida por ésta, y la voluntad popular de la población. De no alcanzar estos supuestos, la consulta parlamentaria quedaría sin efecto, lo que en la práctica viene a ser un derecho de veto sobre un parlamento regional, algo parecido al artículo 155 de nuestra Constitución.

A diferencia de España, la Constitución de Canadá, a saber: el Acta de la América del Norte británica de 1867 (ley votada por el parlamento británico entonces, y repatriada como Constitución en 1982 por Pierre Trudeau, padre del actual primer ministro) no contiene en su origen ninguna provisión legal que estipule o establezca, como es el caso del ordenamiento jurídico español, la indivisibilidad del territorio nacional, ni que la soberanía nacional reside en el pueblo, ni establece ningún distingo entre lengua propia u oficial (en el 1982 se enmendó esta parte de la constitución), ni tampoco menciona, por ejemplo, referencia alguna a la competencia sobre referéndums, apartado éste que sí incluye el artículo 92.1 de Constitución Española de 1978 y que se otorga al gobierno central, y no autonómico.

En tal sentido, dado que no hay provisión legal que lo impida, una provincia canadiense puede dotarse de una ley sobre referendos y efectuarlos sin quebrar el ordenamiento constitucional, cosa que no puede efectuar una comunidad autónoma española porque así lo establece la constitución de 1978 (a menos que se admitan Estatutos de Autonomía inconstitucionales que consientan semejante aseveración, como parece ser la voluntad de Sánchez). Asimismo, las provincias canadienses deben proteger a las minorías lingüísticas (y en Quebec, hay un sistema educativo paralelo para la minoría anglófona), y no enjaular a la población mayoritaria en una ergástula del pensamiento único nacionalista, como sucede actualmente en Cataluña o en las islas Baleares.

Un poco de historia

En Quebec, como a buen seguro el lector recordará, hubo dos referendos, el primero en 1980, y en el segundo en 1995. Ambos referendos solicitaban permiso para negociar en nombre de la población un nuevo marco legal interpretable como una soberanía compartida, de medias tintas, pero nunca como una independencia integral. En ambos referendos, los nacionalistas “cocinaron” la pregunta del referendo, dado que los sondeos previos otorgaban una victoria aplastante al campo del “no” si se planteaba la cuestión de manera sencilla, tipo: “¿Quiere la independencia de Quebec: sí o no? Por ejemplo, la pregunta de 1995 fue:

 

¿Está usted de acuerdo en que Quebec debería convertirse en soberano después de haber hecho una oferta formal a Canadá para una nueva asociación económica y política en el ámbito de aplicación del proyecto de ley sobre el futuro de Quebec y del acuerdo firmado el 12 de junio de 1995?»

La redacción de la pregunta del 1980 era aún más farragosa si cabe [1]. Por ende, para soslayar el sentir popular con el partido nacionalista quebequés se planteó no pedir la independencia (palabra demasiado enérgica y malsonante), sino utilizar como sinónimo el concepto melifluo de soberanía, que debería alcanzarse en cuestiones de cultura y de lengua. En lo económico, los políticos nacionalistas quisieron mantener la unidad de mercado intacta (por la vigencia del NAFTA), así como el libre tránsito y tráfico de los flujos dinerarios y transacciones económicas: un Zollverein con Canadá, en suma. Como dijeran humoristas quebequeses de la época, los nacionalistas pretendían conseguir “un Quebec independiente dentro de un Canadá unido”…

Si en 1980 el resultado del referendo fue del 60% a favor de mantener el statu quo, en 1995, el “no” a la soberanía ganó por la mínima (50,58%), y el gobierno canadiense reconoció, in pectore, que había jugado con fuego. Fruto de sus reflexiones fue el que planteara varias preguntas al Tribunal Supremo de Canadá para que éste explicara como proceder en el caso de una hipotética victoria del “sí”. A pesar de la derrota infligida “por el dinero y el voto étnico” en palabras de Jacques Parizeau, primer ministro de la provincia de Quebec en 1995, los nacionalistas ya amagaban con un tercer referendo con el discurrir del tiempo, dado el escaso margen de su derrota. En tal sentido, para contrarrestar la tormenta que se avecinaba, el gobierno canadiense preguntó al Alto Tribunal:

  1. ¿Puede la Asamblea Nacional, la legislatura o el Gobierno de Quebec, en virtud de la Constitución de Canadá, proceder unilateralmente a la secesión de Quebec de Canadá?
  2. ¿Tiene la Asamblea Nacional, la legislatura o el Gobierno de Quebec el derecho, en virtud del derecho internacional, de secesión unilateral de Quebec de Canadá? A este respecto, en virtud del derecho internacional, ¿existe un derecho a la autodeterminación que otorgue a la Asamblea Nacional, a la legislatura o al Gobierno de Quebec el derecho a secesión unilateral de Quebec de Canadá?
  3. ¿Cuál de las leyes nacionales o internacionales prevalecerían en Canadá en caso de conflicto entre ellas sobre el derecho de la Asamblea Nacional, la legislatura o el Gobierno de Quebec a secesión unilateral de Quebec de Canadá?

El Tribunal Supremo de Canadá empezó muy acertadamente su análisis recordando que: “Los derechos democráticos basados ​​en la Constitución no pueden disociarse de las obligaciones constitucionales”. Lo opuesto también es cierto: si hubiera una mayoría clara de ciudadanos quebequeses que no quisieran formar parte de Canadá, siempre y cuando se respetaran los derechos de las minorías, las demás provincias y el gobierno federal tendrían que respetar dicha voluntad separatista, dijo el Supremo canadiense. Por añadidura, el TS estipuló que la definición de lo que constituía una pregunta clara y una respuesta clara, así como los mecanismos de negociación que hubiese que definir después, correspondería al sentir político del gobierno federal.

En cuanto a la segunda pregunta, el Alto Tribunal de Canadá recordó que el derecho a la autodeterminación de los pueblos según el derecho internacional se reservaba a los pueblos colonizados y sojuzgados mientras que, en los demás supuestos, “los pueblos […] alcanzan […] la autodeterminación en el marco del Estado existente al que pertenecen”, mediante su participación política en los procesos periódicos electorales. Por ende, no existe un derecho de autodeterminación unilateral, aunque dice el TS que: “el éxito final de tal secesión dependería de su reconocimiento por parte de la comunidad internacional, la cual, al decidir si otorga tal reconocimiento, probablemente tomaría en consideración la legalidad y legitimidad de la secesión, particularmente con respecto a la conducta de Quebec y Canadá.”

Con fundamento a las respuestas del Tribunal, el gobierno federal canadiense promulgó poco después la llamada Ley de Claridad (Bill C-20), que se resume de la siguiente manera:

  • El Parlamento federal canadiense se adjudica la decisión y determinación sobre si el enunciado de una pregunta formulada durante un hipotético proceso de secesión tiene la claridad suficiente antes de ser sometida a votación, así como determina qué constituye una mayoría clara para aceptarse;
  • La independencia no podría ser aprobada de manera unilateral, sino que sus condiciones deberían ser negociadas por todos;
  • Como todo Canadá se vería afectado por la separación de una provincia, todas las provincias canadienses y representantes de las minorías deberían ser consultadas en las negociaciones.
  • Las provincias canadienses carecen de facultades para separarse de Canadá unilateralmente y que, por tanto, la separación de cualquier provincia haría preciso modificar la Constitución de Canadá y tener en cuenta la opinión de todos.

Como respuesta al gobierno federal, el gobierno de Quebec promulgó la ley 99 la cual mediante su artículo 13 establece el derecho de autodeterminación de Quebec, afirmando con solemnidad: “Ningún parlamento o gobierno puede reducir los poderes, la autoridad, la soberanía o la legitimidad de la Asamblea Nacional, o imponer restricciones sobre la voluntad democrática del pueblo quebequense de determinar su propio futuro”. Sin embargo, esta ley tiene más de berrinche que otra cosa dado que, como ya recordamos anteriormente, invocando el principio de jerarquía normativa se podría invalidar la misma. También conviene recordarse el derecho que posee el gobierno federal de derogar cualquier ley provincial que contravenga al buen funcionamiento de la federación, prerrogativa que lleva en desuso desde 1910, pero sigue vigente constitucionalmente.

El resultado más evidente de la Ley de Claridad promulgada ha sido que el independentismo quebequés ha quedado relegado a la nada 23 años después, dado que el voto separatista se ha desinflado por completo. Los últimos sondeos recientes otorgaban menos de un 30% favorable a la independencia.

¿Un mismo camino?

Si, por una parte, el gobierno canadiense admitió la posibilidad que una parte importante de sus contribuyentes decidiera no quedarse en el país y legisló para ello, al hacerlo, reconoció implícitamente un derecho a la separación. Por otra parte, este planteamiento político y judicial choca frontalmente en España con lo dispuesto por el artículo 1.2 de la CE de 1978, que establece que “la soberanía reside en el pueblo español, del que proceden todos los poderes del Estado”. En pura lógica, si la soberanía nacional reside en el pueblo español, éste siendo también formado por ciudadanos catalanes, el referéndum secesionista en Cataluña debe ser extendido al conjunto del pueblo español, porque una parte no puede decidir por un conjunto. Asimismo, la ley de claridad canadiense en su artículo 1.5 dice que se tendrán “todas las opiniones en cuenta”; dado que la separación de una provincia supone una alteración importantísima a una Constitución, todos deberán negociar para la separación, abriéndose un proceso constituyente ex novo. La misma lógica tiene que ser de aplicación en España.

En Cataluña los secesionistas promulgaron una ley de referéndum “cocinada” a su favor con carencias democráticas importantes que iban desde no contemplar mínimos de participación ciudadana ni tampoco definir qué mayoría sería necesaria para promulgar la victoria secesionista: lo importante, no era la calidad ni las garantías del resultado, sino el resultado per se, siendo éste la legitimación de sus planteamientos políticos.

En tal sentido, y a la luz canadiense, si Cataluña quiere arrogarse el derecho de organizar referendos, no tiene más remedio que negociar su celebración al amparo de la Constitución Española existente, porque, como dijera el Alto Tribunal canadiense, “Los derechos democráticos basados ​​en la Constitución no pueden disociarse de las obligaciones constitucionales”. No es de recibo intentar forzar políticamente una situación en la que jurídicamente no se tiene razón.

En tal sentido, el camino español no difiere en absoluto del planteamiento constitucional canadiense, aunque con matices. En opinión del que esto escribe, el ordenamiento constitucional español salvaguarda derechos individuales y libertades de manera más eficiente que el modelo canadiense.

Notas:

[1] El Gobierno de Quebec ha anunciado su propuesta de llegar a un nuevo acuerdo con el resto de Canadá basado en el principio de la igualdad de los pueblos. Este acuerdo le permitiría a Quebec adquirir el poder exclusivo para aprobar sus leyes, recaudar sus impuestos y establecer sus relaciones externas, lo que es la soberanía, y, al mismo tiempo, mantener con Canadá una asociación económica que comprenda el uso de la misma moneda. No se realizará ningún cambio en el estado político resultante de estas negociaciones sin el consentimiento del pueblo en otro referéndum. Por lo tanto, ¿le da al gobierno de Quebec el mandato de negociar el acuerdo propuesto entre Quebec y Canadá?

Gonzalo Arriaga Rey es Doctor en Ciencias Políticas, Abogado e Historiador hispano-canadiense

No somos héroes. Somos justos

En más de una ocasión hemos dado espacio en estas páginas a las opiniones, cartas, correos electrónicos u otro tipo de comunicaciones recibidas en los diferentes buzones de los que dispone la redacción de Diario16 en referencia al Caso Banco Popular. En este caso, vamos a publicar un email que llegó el otro día dirigido a nuestro compañero Esteban P. Cano. El remitente era un afectado y decía lo siguiente:

«No entiendo bien lo que le mueve, salvo que sea el amor por su profesión, alumbrando la verdad oculta por los intereses de unos pocos, frente del escarnio de muchos, entre los que me encuentro. Sea lo que fuere, sé a ciencia cierta, aun no teniendo el placer de conocerle, que su trabajo le hace ser mejor persona y para todos nosotros, nuestro “héroe”, que lucha incansable frente a la villanía e injusticia a la que asistimos.

» Por favor, no desfallezca, en su loable labor, por más presiones y golpes que reciba, pues, su descanso, sería nuestra “muerte”. Cada día su trabajo nos llena de ilusión y de esperanza. Gracias por ser un buen hombre y mejor profesional».

El compañero Esteban P. Cano recibe a diario decenas de mensajes de los afectados del Banco Popular en las que le tratan de héroe, pero, en realidad, como él dice siempre, «nosotros no somos los héroes pero sí que tenemos que ser justos». Pertenecer al equipo de profesionales de Diario16 exige de todos nosotros, cuanto menos, la ética, la dignidad y la libertad que en la historia de esta cabecera ha sido la seña de identidad desde su fundación por Juan Tomás de Salas y que en esta última etapa ha recogido, actualizándola a los nuevos tiempos, pero sin perder su esencia, Manuel Domínguez Moreno.

El Caso Banco Popular está definiendo claramente lo que significa atender a la responsabilidad que llevamos implícita a la hora de trabajar con la documentación de la que disponemos. El equipo que encabeza Estaban P. Cano trabaja analizando la documentación y la información de la que disponemos para, como no podía ser de otro modo, dar y denunciar lo que ocurrió para que más de trescientas mil familias fueran arruinadas con nocturnidad y alevosía. Ese análisis meticuloso de la documentación y el desarrollo posterior de la información es lo que nos hace ser justos por llevar a cabo nuestro trabajo con ética, con dignidad y, sobre todo, con libertad. Estos tres valores es lo que hace ser justos.

Por eso, nosotros no somos los héroes pero sí que somos justos, tanto en lo ya publicado como en lo mucho que aún nos queda por publicar y por denunciar.

Pablo Llarena archiva el caso Casado con una interpretación que favorece a su mujer en un caso de soborno

Tal y como adelantamos en Diario16, la Sala de Admisión del “caso Master” compuesta por  Manuel Marchena (presidente de la Sala), Miguel Colmenero (ponente de la resolución), Francisco MonterdeAna Ferrer y Pablo Llarena, ha decidido archivar las actuaciones en la Sala 2ª del Tribunal Supremo por considerar en definitiva que no se ha detectado el necesario concierto de voluntades entre Pablo Casado y los responsables del máster en Derecho Autonómico y Local de la Universidad Rey Juan Carlos.

De esta forma la Sala del Alto Tribunal se prepara ante la posible imputación de la mujer de Pablo Llarena, Gema Espinosa Conde, en el “asunto de la hija de Marchena”, en el que se trata el mismo tipo de soborno que el del “caso Master” de Pablo Casado.

La Comisión de Selección, un órgano tripartito que conforman máximos representantes del CGPJ y de la escuela judicial – cuya directora es la mujer de Pablo Llarena–, la Fiscalía General del Estado y el Ministerio de Justicia, que son los que organizan las oposiciones a jueces y fiscales, este mes de julio pasado tomó la polémica decisión de crear una plaza de fiscales sin tener competencia para ello y con la finalidad exclusiva de favorecer a la hija del presidente de la Sala 2ª del Tribunal Supremo, Sofía Marchena, que perdió la oportunidad de acceder a la carrera judicial con su promoción al encontrarse enferma, apareciendo ambas mujeres de esta forma como protagonistas de lo que parece claramente que fue un soborno para pagar un favor anterior.

Como ya ha publicado Diario 16, Pablo Llarena era el último de los candidatos posibles – según las propias Normas de Reparto– para instruir las causas contra aforados debido precisamente a su inexperiencia, y sin embargo el presidente de la Sala 2ª del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, permitió su designación como juez instructor en la causa que ha procurado la crisis política más grave de toda la historia de nuestra democracia reciente.

Las Normas de reparto de la Sala 2ª del Tribunal Supremo previenen que en las causas penales contra aforados existan dos salas distintas, según se trate de conocer la admisión a trámite de las diligencias de investigación (Sala de admisión) o de los recursos contra las resoluciones del magistrado instructor (Sala de recursos). A parte se establece un turno riguroso de antigüedad para la designación del magistrado instructor, y para la designación de los ponentes de las dos salas.

Está claro que en la composición de las distintas salas debería tenerse la precaución de no impedir que la designación del magistrado instructor recayera en el que más experiencia tuviera de todos los que componen la Sala 2ª, tal y como por lo demás se ordena taxativamente en las Normas de Reparto, evitando el nombramiento del más inexperto.

Sin embargo Manuel Marchena lo hizo al revés. Nombró a los magistrados más antiguos para integrar las dos Salas de admisión y de recursos, lo que no era ni preceptivo ni conveniente, dejando para la designación del magistrado instructor a los más inexpertos.

Pero es que además, en el caso de Pablo Llarena él no era el único magistrado del Tribunal Supremo disponible para instruir la causa del Procés según las Normas de Reparto del año 2017, ya que también estaba liberada de las Salas de Admisión y de Recursos la magistrada Ana María Ferrer García, que es a quien realmente le correspondía la designación al ser la más antigua de los dos. Si a esta circunstancia le unimos lo del asunto de “la hija de Marchena”, la sospecha de que pudo cometerse prevaricación en la designación de Pablo Llarena como instructor del Procés está servida.

La decisión de la Sala de Admisión compuesta precisamente por  Manuel Marchena  y Pablo Llarena, que ha decidido ahora archivar las actuaciones del “caso Master” en el Tribunal Supremo, por considerar en definitiva que no se ha detectado el necesario concierto de voluntades entre Pablo Casado y los responsables del máster en Derecho Autonómico y Local de la Universidad Rey Juan Carlos, supone un evidente balón de oxígeno para todos los implicados en el asunto de “la hija de Marchena”.

Cuando ambos magistrados han afirmado en su resolución de archivo que “la jurisprudencia sobre el delito de prevaricación exige un concierto de voluntades”, están diciendo algo que es rotundamente falso porque ni una sola sentencia del Tribunal Supremo ha hecho tal afirmación. Es más, Manuel Marchena ha negado en dos sentencias dicho principio, y una de ellas además siendo ponente Pablo Llarena.

La doctrina del acuerdo de voluntades en el delito de prevaricación es una creación jurisprudencial del Tribunal Constitucional -en su Sentencia de 17 de octubre de 2016- que hasta la fecha de hoy no solamente no ha sido asumida por el Tribunal Supremo sino que además la ha rechazado expresamente.

Podríamos pensar que el Tribunal Supremo ha decidido simplemente cambiar de criterio con ocasión del “caso Master” de Pablo Casado, si no fuera por el hecho de que este cambio de criterio beneficia personalmente a dos de los Magistrados que han dictado la resolución, Manuel Marchena y Pablo Llarena, que sin embargo no han querido abstenerse de formar parte de la Sala  de Admisión a pesar de que concurría en ellos causa y motivo de recusación.

La libertad de expresión no es la coartada para la mentira y la injuria

Vivimos en unos tiempos en los que la máxima de Lenin «miente, miente, que algo quedará» está siendo utilizada con cada vez más peligrosa asiduidad para lograr fines espurios y favorecer intereses corruptos. Hace pocos años la publicación por parte de los medios de comunicación de noticias que rozaban la injuria, la superaban o que, directamente, eran mentira, estaba acotada a la prensa amarilla. Que a un medio se le incluyera en esa categoría era una infamia y generaba el desprestigio de la cabecera. Sin embargo, en la actualidad, con la globalidad que da a la información el formato digital con el soporte de las redes sociales está provocando que el fenómeno de las fake news tenga mucha más penetración entre la gente y esté por encima de la información veraz que se le exige a cualquier medio serio y digno que trabaja bajo los parámetros fundamentales de la deontología periodística y de la ética.

La utilización del sensacionalismo, la manipulación o, directamente, la mentira, es un modo de desacreditar al cuarto poder y de estafar a la sociedad en su conjunto. Podrá ser más o menos divertido, pero, desde luego, eso no es periodismo.

La vicepresidenta Carmen Calvo afirmó que «la libertad de expresión no lo resiste todo, no lo acoge todo». A raíz de esto han sido muchos los medios de comunicación que se han lanzado a afirmar sin ningún tipo de análisis de estas palabras es que el gobierno de Pedro Sánchez pretende amordazar la libertad de prensa.

La realidad es que esa regulación que la vicepresidenta afirmó tenía más que ver con la lucha contra el fenómeno de las fake news y, por supuesto, nada que ver con una restricción de las libertades reconocidas en la Carta de los Derechos Humanos y en nuestra Constitución.

Hay una corriente de pensamiento que afirma que la mejor ley para regular la libertad de expresión es la que no existe, algo que, evidentemente, nos lleva a la anarquía. Ya hay límites establecidos dentro de la libertad de expresión y se encuentran en el Código Penal en sus artículos 205 y 208. Si se hace una lectura detenida de ellos podremos encontrar la siguiente definición para el delito de injurias: «la acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación. Solamente serán constitutivas de delito las injurias que, por su naturaleza, efectos y circunstancias, sean tenidas en el concepto público por grave» y, respecto a las calumnias, el Código Penal indica que «es calumnia la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad». Además, el artículo 211 hace referencia a las calumnias propagadas a través de los medios de comunicación y la responsabilidad de la comisión de dicho delito recae en «la persona física o jurídica propietaria del medio informativo a través del cual se haya propagado la calumnia o injuria».

Por tanto, ya existe una regulación de la libertad de expresión y la libertad de prensa. ¿Hay que endurecerla aún más? No. ¿Hay que reformar el Código Penal para que sea mucho más exacto en las definiciones de los actos delictivos que se pudieran cometer con las fake news? Probablemente, teniendo en cuenta la situación actual de algunos medios de comunicación, haya que realizar dichas reformas. No se trata de coartar o amordazar la libertad de prensa. Hablamos de otra cosa.

Para mejorar nuestra salud democrática es fundamental que un gobierno valiente como el de Pedro Sánchez y Carmen Calvo actúen ante la cantidad de suciedad que está impregnando algunos medios y que está contagiando a los que históricamente se han caracterizado por, desde líneas editoriales totalmente antitéticas, el rigor y la ética profesional. La libertad de prensa representa, no sólo ser libre a la hora de publicar tal o cual contenido, sino que implica la responsabilidad de dar al pueblo una información veraz y contrastada porque los ciudadanos, además, tienen el derecho al acceso libre a la información. La publicación de noticias falsas o tendenciosas son, por tanto, un atentado contra esa libertad de prensa y de expresión.

Paradójicamente, son muchos de esos medios que caen en la tendenciosidad para favorecer intereses espurios los que ahora están siendo más virulentos contra la vicepresidenta. Tal vez pretendan convertirse en los paladines de la defensa de unas libertades en las que ni siquiera ellos creen.

La campaña de difamación orquestada contra el Gobierno porque no se pliega a las pretensiones de la derecha más rancia, del ultranacionalismo de Albert Rivera o de los intereses de quienes no podrán sacar beneficios de las políticas sociales del Ejecutivo Sánchez es insostenible. Muchos medios parece que funcionan como sicarios de quien les paga. Esa es la verdadera mordaza que se le está poniendo a la libertad de prensa: la que compra con treinta monedas de plata el silencio, la libertad y la ética de algunas cabeceras.

Algún día hablaremos de esas mordazas largo y tendido. Hoy no es el momento.

Pablo Casado insulta a los andaluces

Henchido de gloria porque el Supremo dice que el máster se lo regalaron pero no pueden juzgarle, algo que no ha comprendido que tiene un componente ético y no legal, pero en el PP son seres amorales. Recapitulemos. Henchido de gloria, Pablo Casado se ha lanzado a sentar cátedra, sin tener titulación eso sí, sobre la democracia y los caracteres de las personas que habitan en distintas regiones. En este caso se ha centrado en Andalucía donde ya se huelen elecciones regionales en breve. Por ello ha acompañado a la ejecutiva de Juan Manuel Moreno Bonilla y les ha ofrecido un discurso sorprendente.

“Llevamos 40 años con un gobierno socialista, algo que es inédito en todas las regiones europeas (Creo que hay otras dos regiones que en el último cuarto de siglo no han conocido otro partido). Esto es una anomalía. La democracia representativa se basa, en uno de sus pilares, en la alternancia política. ¿Qué pasa que los andaluces sois de peor condición? ¿No tenéis la capacidad aunque sea de equivocaros, experimentar, probar otras siglas políticas, otras ideas…?” ha expresado Casado. Y lo ha dicho sin rubor y sin pensar. Y ahí está el problema, que el señor Casado cuando no lleva el discurso escrito desde casa (Génova), no piensa y suelta lo primero que se le ocurre. Aunque lo que se le ocurra sea insultar a la ciudadanía andaluza.

Para Casado los andaluces son de peor condición porque no han cambiado mayoritariamente de voto en favor de una gran mayoría del PP. Recordemos que Arenas sí logró ganar unas elecciones, pero no alcanzó la mayoría absoluta y gobernó una coalición PSOE-IU. Por tanto, los andaluces sí han cambiado su voto, pero no todos los que Casado querría. Pero de ahí a afirmar que la ciudadanía andaluza es de peor condición, aunque sea mediante una pregunta retórica, que por mor de ser retórica es una afirmación, hay un gran trecho. Y ese trecho es el del insulto, la zafiedad, la mendacidad del presidente del PP. Un personaje amoral que va dando lecciones de ética, porque de estética no puede, mediante el insulto.

Luego acude el mamporrero de turno, que en el caso andaluz es Juan Manuel Moreno Bonilla (que pasó de sorayista a casadista en media hora), a decir que el conservador no ha mentido. Así le manda a la presidenta de la Junta de Andalucía que “no entrecomille palabras que Pablo Casado no ha dicho. Eso es mentir. Intuía que no le iban bien las cosas, pero no que iba tan a la desesperada”. Pues no señor Moreno Bonilla, el entrecomillado de “peor condición” sí lo ha manifestado su jefe. No puede tapar la grabación que todo el mundo puede escuchar. Y no sólo ha dicho que los andaluces son de peor condición por votar al PSOE, sino que les ha negado tener capacidad de elección. De ser presos del socialismo andaluz. De carecer de opinión propia. Señor Moreno Bonilla, se puede tener un desliz pero si dos frases que van unidas tienen una misma lógica es que hay una intención. Y esa intención en el caso de Casado es insultar a los andaluces. O atizar su amor propio, pero confundiendo los términos y las formas.

Por eso no extraña que haya salido Susana Díaz a defender Andalucía de injerencias que más parecen ser las del señorito madrileño que acude a la finca los fines de semana y que se cree con todo el derecho a caciquear. “Señor Casado, si quiere ganarse la confianza de los andaluces y las andaluzas, empiece por no insultarnos. No somos “de peor condición” por no votar al Partido Popular. Rectifique y discúlpese, pero no con el PSOE, sino con todos los que vivimos en esta tierra” ha dicho la presidenta de la Junta. Pero no obtendrá respuesta de quien carece de moralidad alguna y se piensa que es el elegido de los dioses de la historia para llevar a España a volver a ser imperial o algo por el estilo.

Y no sólo miente Casado sino que carece de conocimientos sobre democracia. Dice en sus frases que sólo hay un par de regiones como mucho que llevan tantos años como Andalucía bajo un mismo gobierno (recordándole que en Andalucía hubo un gobierno de coalición PSOE-IU). Y al menos hay tres con sólo mirar los estados federales alemanes. Baden-Wurtemberg tuvo un gobierno de la CDU, los amigos de Casado, desde 1953 hasta 2011. La CSU (los otros amigos de Casado y conservadores) lleva gobernando Baviera desde 1947. Sajonia está gobernada por la CDU desde la reunificación alemana. Renania-Palatinado está gobernada por el SPD (socialdemócratas) desde 1991. O el Sarre desde 1999 es CDU, como la Comunidad de Madrid lleva siendo gobernada por el PP desde 1995. No suele suceder pero no es tan anómalo como quiere venderlo. Y eso no impide que sea más o menos democrático.

Y no, una de las bases de la democracia representativa no es la alternancia en sí. Al no ir a clase pasan estas cosas, que te suenan las cosas pero careces del conocimiento real. La posibilidad de alternancia, que no la alternancia en sí, es una de las características de la representación. Se puede dar o no. Pero no deja de ser un gobierno democrático. Lo principal es que la mayor parte de las capas de la ciudadanía estén representadas en la cámara. Que hay un reflejo más o menos fiel de la sociedad en la cámara de representantes. Esa es la base y el pilar. Y puede ser con muchos partidos o pocos. Pero esto es como hablar a una pared, si no quiso aprender cuando podía ir a clase y no iba por estar en el trasteo político, ahora va a ser complicado que aprenda. Es de todos conocido que si el PSOE (o cualquier partido de izquierdas) gobierna mucho es porque la democracia es mala, está manipulada, etcétera. Cuando gobiernan ellos y ellas, se llega casi a la perfección aunque utilicen el dinero público para financiarse, pagar campañas electorales, comprar voluntades y demás. Señor Casado discúlpese con los andaluces y andaluzas por haberles insultado de mala manera.

Terrorismo machista: de lacra a masacre con el cómplice silencio

El terrorismo machista es el mayor problema que tiene España. Las cifras de mujeres asesinadas por los criminales machistas son estremecedoras sobre todo si se las compara con la actividad terrorista en nuestro país: en 14 años hay más asesinatos machistas que todos los que perpetró ETA en su medio siglo de historia o los provenientes del terrorismo islámico.

Mientras para combatir ese tipo de actividad delictiva se pusieron y se ponen de manera lógica todos los medios posibles, tanto económicos como humanos, el terrorismo machista sigue teniendo impunidad por la falta de efectividad de los protocolos de prevención y, sobre todo, por la falta de medios económicos para que eviten que más mujeres sean asesinadas por sus parejas o ex parejas. Esta ineficacia pasa el escalón de la crueldad cuando vemos cómo los hijos y las hijas de esas mujeres son asesinados y asesinadas por los criminales machistas como fórmula para hacer daño a las madres. Es intolerable y nos retrata como una sociedad democrática cuasi fallida.

Mientras para la lucha antiterrorista se destinan más de 5.700 millones de euros al año, presupuesto lógico y bien utilizado, no hay nada que objetar a ello porque está en juego la vida y la libertad para que las personas puedan vivir sin miedo, para la lucha contra el terrorismo machista se destinan sólo 200 millones, algo que es totalmente insuficiente. Lo más duro de todo esto, aparte de la diferencia, es que algunos partidos políticos que siguen llamando al asesinato en serie de las mujeres españoles «violencia de género» estuvieron regateando esa asignación durante las negociaciones para el Pacto de Estado contra la Violencia Machista, algo que es intolerable, bochornoso e, incluso, hasta obsceno.

Este año ya han sido asesinadas 38 mujeres más tres menores (y dos en investigación) por terrorismo machista. En los últimos cinco años han sido asesinados 27 niños y niñas con el único fin de hacer daño a la madre. Una democracia no se puede permitir esto. El ser humano no puede ser cómplice de esta masacre.

Tras el último asesinato en Torrox, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, pidió a la Justicia que reforzara sus esfuerzos para garantizar a las mujeres que son víctimas del maltrato de que estarán protegidas una vez que denuncien su situación y al maltratador. Estas declaraciones las hizo en el Parlamento de Andalucía donde, además, reclamó más recursos por parte de todas las administraciones para que todas las mujeres que son víctimas de la violencia machista tengan la garantía de que, si dan el paso y denuncian, no van a quedar desamparadas o expuestas a perder su vida o la de sus hijos a manos de un terrorista.

Las palabras de Díaz son ajustadas a las necesidades y las reclamaciones de la sociedad civil. Sin embargo, no vale sólo hacerlas desde el estrado del Parlamento. Hay que salir a la calle y transmitirlas uno a uno a todos los ciudadanos y ciudadanas, andaluces y de otras tierras de España. Hay que morir en la pelea para que esos recursos las administraciones los saquen de donde sea, empezando ella misma dando ejemplo con los Presupuestos de la Junta. El Parlamento no se puede convertir jamás en el micrófono de un mensaje que se queden dentro de sus paredes, sino que todos los representantes del pueblo tienen la obligación moral de transmitirlos cara a cara a la ciudadanía, en los bares, en los campos de fútbol, en los parques, en los colegios, donde sea y haga falta, porque cualquier esfuerzo, por pequeño que sea, siempre será un paso adelante en la lucha para evitar esta masacre.

Este año se firmó un Pacto de Estado contra la Violencia Machista que es un buen punto de partida pero que la trágica realidad está mostrando como verdaderamente insuficiente. El Gobierno de Pedro Sánchez y Carmen Calvo están intentando dar pasos hacia dar una efectividad real a las medidas que el Pacto contiene. Medios afines al gabinete de Albert Rivera no se han pronunciado respecto a los últimos asesinatos machistas. Esto es lamentable. Ese silencio roba, hurta y oculta a los lectores los verdaderos motivos por los que se puede envilecer un político o un gobierno por hacer invisible el terrorismo machista y la desigualdad. Estos medios tan afines al líder de Ciudadanos y a la derecha más casposa deben tomar nota de lo que verdaderamente es importante para la sociedad y no acompañando a la política miserable de recordar palabras dichas por el presidente Sánchez hace varios años sobre situaciones que no fueron reales. El pueblo, la verdadera izquierda, la gente progresista deben rechazar este cómplice silencio y dejarse de gilipolleces para afrontar los verdaderos problemas y evitar cuanto antes que la lacra se convierta en la masacre actual contra las mujeres.

Cualquier palo en la rueda que se ponga en la lucha contra el terrorismo machista, sea cual sea y venga de donde venga, sólo podrá ser calificado como de miserable y de complicidad con los asesinos.

 

IU pide elaborar una nueva Ley de Universidades

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Izquierda Unida, a través de su Área Federal de Educación, apuesta por la redacción de una “nueva Ley de Universidades consensuada con el conjunto de la comunidad educativa”. IU recoge de esta manera el guante tras el comunicado dado a conocer el pasado miércoles por la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) en el que demandan también esta nueva norma orgánica.

Enrique Díez, coordinador del Área Federal de Educación de IU, explica que esta formación “se suma a la demanda de la comunidad universitaria como Uni-Digna, el Foro de Sevilla y tantos otros colectivos que reivindican una Universidad al servicio del bien común y comprometida socialmente”.

“Estamos manifiestamente en contra -afirma- de la mercantilización y la privatización propiciadas por las políticas neoliberales y conservadoras que han convertido las universidades en empresas expendedoras de títulos, han devaluado la función docente y han sumido en la precariedad más absoluta a una parte muy considerable del profesorado”.

Ante la demanda concreta de la Conferencia de Rectores solicitando ‘a todas las instancias políticas parlamentarias que pongan a la Universidad española en el frontispicio de su acción política’, IU responde “situándonos frente al enfoque cada vez más neoliberal y menos universal y científico de la Universidad. Nos unimos al clamor de la comunidad universitaria para reclamar otra Universidad Pública posible, entendida como servicio al bien común y a la sociedad, para contribuir a hacerla más justa, más sabia, más equitativa, más sostenible, orientada a la formación de personas creativas y críticas con una elevada formación cultural, científica y profesional”, en palabras de Díez.

Izquierda Unida plantea y asume este decálogo de mínimos de cara a concretar esa nueva Ley de Universidades consensuada con la comunidad universitaria:

  1. Gratuidad: Establecer como objetivo la gratuidad de los estudios universitarios, priorizándola en los de Grado. Garantizar, con carácter inmediato, que las tasas universitarias no sean superiores a las de las anteriores licenciaturas. Equiparación de los precios públicos en los postgrados a los precios vigentes en los grados.
  2. Planificación de la oferta de plazas universitarias acorde con las necesidades sociales y no sólo en función de la demanda voluble y temporal del mercado, configurando un mapa universitario consensuado que garantice, en la medida de lo posible, el acceso libre a la opción de estudios elegida y siempre a través de una universidad pública.
  3. Acceso libre y gratuito a la Educación Superior sin pruebas de acceso generalizadas de carácter selectivo (“reválidas, EBAU, etc.”). En caso de limitación de acceso, éste se debería basar en la calificación obtenida en los estudios previos, normalizada por los centros.
  4. Revisar el sistema de titulaciones, evitando supeditar su planificación a los intereses exclusivos de las empresas privadas y garantizando una formación global, polivalente, laica y científica de los estudiantes, para que en un futuro puedan reorientar su actividad profesional y puedan desarrollar los conocimientos adquiridos y su capacidad investigadora en la construcción de una sociedad más justa y mejor al servicio de toda la humanidad.
  5. Sistema generalizado de becas-salario que posibiliten la plena dedicación al estudio de todo el estudiantado universitario sin depender de su familia, especialmente destinado al acceso de los sectores económicamente desfavorecidos. El estudio es una actividad socialmente útil, y por lo tanto debe ser retribuido, con sujeción naturalmente a responsabilidad en su desempeño, regulando a tal efecto la continuidad de los estudios universitarios.
  6. Autonomía y autogobierno democrático universitario: Defendemos una Universidad gestionada por la propia comunidad universitaria, superando los modelos empresariales centrados en costes y rendimientos, potenciando la participación y la corresponsabilidad de sus miembros, mediante la toma colegiada de decisiones y la electividad de sus cargos. Se debe equilibrar la representación democrática de todos los sectores universitarios en los órganos de gobierno, incrementando el peso del estudiantado y del PAS. Conversión de los Consejos Sociales en órganos de colaboración y control, por parte de la sociedad civil comprometida socialmente, respecto a la utilización de los recursos públicos en las Universidades y la orientación de los objetivos de las mismas hacia intereses sociales generales: la preservación del planeta y sus recursos naturales, la paz, la justicia social, la economía para el bien común, la igualdad de género…
  7. Mejora de las condiciones docentes y de investigación: Supresión de la contratación precaria y dignificación de salarios, dotando a todas las Universidades Públicas de recursos y personal suficiente para poder llevar a cabo una docencia personalizada y atenta al desarrollo académico y una investigación rigurosa.
  8. Formación didáctica como docentes: Formación didáctica inicial obligatoria para el profesorado universitario novel de 60 créditos: ser buen investigador/a es condición necesaria, pero no suficiente, para ser buen profesor/a de Universidad. Formación permanente sobre su propia práctica docente y las necesidades formativas que se tendrá en cuenta en los procesos de promoción. Facilitar las condiciones y recursos necesarios para que la docencia pueda desarrollarse con metodologías activas y participativas, en pequeños grupos, seminarios y tutorías. Reducción significativa de la ratio alumnado-profesorado.
  9. Evaluación justa de la producción científica sobre la base de modelos de Ciencia Abierta u ‘Open Science’ para el bien común y la paz, que fomenten el carácter social y colaborativo de la investigación, priorizando las publicaciones de acceso abierto, en consonancia con el mandato europeo ‘Horizonte 2020’. Evaluación de la actividad docente universitaria mediante intercambio y deliberación para la mejora y la autoevaluación, que valore la acción formativa del profesorado.
  10. Garantizar una financiación pública de la docencia y de la investigación en las Universidades Públicas del 2% del PIB, que garantice la suficiencia económica y no obligue o se supedite a depender de otras fuentes de financiación privadas que condicionen su independencia y rigor.

Lucas: Los datos del CIS reflejan que el PP está acabado

El vicesecretario general y portavoz del PSRM-PSOE, Francisco Lucas, ha asegurado que los datos del barómetro mensual del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) reflejan que el PP está acabado y el PSOE se está consolidando como una alternativa real para la Región de Murcia.
“En el PSRM recibimos estos datos de forma tranquila y prudente, pero sí es cierto que nos animan a seguir trabajando con ilusión de la forma que lo estamos haciendo”, ha indicado.
“Lo que sí refleja esta encuesta es que el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, no tiene un proyecto político y tiene fecha de caducidad, que es mayo de 2019”, ha añadido.
Según Lucas, estos datos no son fruto de la casualidad, sino que son el resultado del gran trabajo que están realizando el Gobierno de España y el delegado del Gobierno y próximo presidente de la Región de Murcia, Diego Conesa.
“Los socialistas estamos demostrando la apuesta del Gobierno de España por la Región de Murcia con hechos y realidades, frente a las promesas incumplidas de 23 años de gobiernos regionales del PP, que no han dado solución a los problemas que tienen los murcianos y las murcianas”, ha señalado.
Ha insistido en que en estos 23 años solo ha habido palabras, promesas incumplidas y venta de humo, sin concretar nada, frente a los hechos y realidades del Gobierno de Pedro Sánchez y el trabajo del delegado del Gobierno, Diego Conesa.

El lunes se abre el caladero de la chirla en el Golfo de Cádiz

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La Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural ha publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) la resolución por la que se reabre, a partir del próximo lunes, el caladero de chirla del Golfo de Cádiz. El consejero Rodrigo Sánchez Haro cumple así el compromiso adquirido con el sector el pasado día 18, durante la reunión mantenida para analizar los últimos resultados de los informes científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y en la que se acordó la reapertura de esta zona de pesca.

Con la premisa de compaginar la actividad con la recuperación de la especie, y teniendo en cuenta tanto la información obtenida en el seguimiento científico de la pesquería como las diferentes propuestas del sector, la Consejería establece una serie de medidas que garanticen ambos aspectos. Así, fija en 1.100 toneladas la cantidad de captura total por parte de las 96 embarcaciones de draga hidráulica y los 20 rastros remolcados que se dedican a esta pesquería. En el caso de las dragas, el máximo de captura o venta en lonja permitido para cada embarcación es de 150 kilos al día; y de 90 kilos para los rastros.

Asimismo, la resolución recoge que sólo se permitirá la pesca de chirla durante cuatro días a la semana, quedando prohibida la captura, descarga y primera venta de esta especie todos los miércoles. La venta, además, deberá realizarse, a través de los centros de expedición asociados a las lonjas, el mismo día en que se produzca la captura.

El consejero, que ha insistido en que esta decisión «se toma en apoyo de las familias que viven de esta pesquería, para que vuelvan a tener ingresos por su actividad», ha hecho un llamamiento a la responsabilidad del sector, que «tendrá que compatibilizar la actividad con la mejora del caladero».

La resolución especifica, asimismo, que las lonjas también velarán por el cumplimiento de las medidas. En caso de incumplimiento por parte de algún barco, la lonja deberá proceder a su denuncia comunicándolo a la delegación territorial pertinente.

Sánchez Haro ha resaltado la interlocución permanente que ha mantenido la Junta con todos los representantes del sector, consolidada con la constitución de una mesa de trabajo y de dos grupos técnicos para mejorar la pesquería de esta especie, habiéndose celebrado ya varias reuniones. Asimismo, para ayudar a paliar los efectos del cierre del caladero, la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural puso en marcha unas ayudas para armadores y tripulantes afectados, con base en los puertos de Isla Cristina, Punta Umbría y Ayamonte, en la provincia de Huelva, y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Esto ha permitido un apoyo económico a 70 familias durante este periodo.

Joaquín López: López Miras hace el ridículo como le dicta Casado

El vicesecretario general del PSRM y portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Joaquín López Pagán, ha señalado que es lamentable la imagen que está dando el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, haciendo siempre el ridículo en materia de infraestructuras.
En su opinión, el presidente regional está cruzando la línea de la mentira y de la confrontación como le dicta Pablo Casado, en detrimento de los intereses de la Región de Murcia.
“Frente a ello, el Gobierno de España está construyendo, aportando y apostando por la Región de Murcia, para que crucemos el umbral del siglo XXI en materia de infraestructuras ferroviarias, que no tienen parada y van a todo tren”, ha indicado.
Según López Pagán, nadie va a impedir que la ciudadanía de la Región de Murcia tenga los trenes de viajeros y mercancías que merece en un tiempo muy cercano. “El Gobierno de España y Diego Conesa están haciendo una apuesta sincera con dinero público, frente la demagogia y a la mentira inútil de López Miras y su Gobierno regional”.