miércoles, 28 enero, 2026

Guardias civiles de la valla de Ceuta sospechan que Rivera y Casado visitan la frontera sur solo para “hacerse la foto”

La saturación que se vive en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Ceuta (CETI) alcanza ya niveles insoportables. Las instalaciones, construidas inicialmente para albergar a unas 300 personas, se han quedado pequeñas tras la última oleada humana de la pasada semana, cuando unas 800 personas lograron sortear la verja y entrar en territorio español. Esta situación de hacinamiento casi total ha obligado al Gobierno a buscar nuevos emplazamientos para alojar a los inmigrantes y en principio los ha encontrado en una explanada del Centro Ecuestre Ciudad de Ceuta, una instalación de hípica donde se han levantando algunas tiendas de campaña del Ejército de Tierra. En las próximas semanas, y mientras se resuelve la situación legal de los recién llegados, ese será el nuevo hogar de los migrantes que lograron “colarse” a duras penas en territorio europeo.

Según fuentes de la Guardia Civil de Ceuta consultadas por Diario 16, sumando los inmigrantes trasladados al CETI y los que se encuentran alojados en estas tiendas de campaña podrían superarse ya las 1.200 personas, una cifra considerada por los expertos en inmigración como “muy elevada”. Aquello se ha convertido en un auténtico campamento de refugiados.

Mientras tanto, el malestar de la plantilla de la Guardia Civil sigue en aumento, ya que los agentes se sienten abandonados por el Gobierno de Madrid. “Nada ha cambiado aquí, todo sigue igual”, se lamenta un agente de la frontera de Ceuta que tomó parte en los últimos enfrentamientos con los migrantes africanos que pretendían saltar la verja, de forma masiva, el pasado jueves. En las últimas horas el director general del cuerpo, Félix Azón, ha visitado la zona para comprobar de primera mano cuál es la situación real que se vive en la ciudad autónoma. “No creemos que sirva para mucho. Ya hemos visto que Albert Rivera estuvo por aquí y que hoy viene Pablo Casado; bienvenidas sean estas visitas si sirven para algo más que para hacerse la foto”, asegura el guardia civil. Algunos guardias desconfían y creen ver una maniobra populista en ese gesto de los líderes de Ciudadanos y del PP, como aquella otra visita de Matteo Salvini a Lampedusa durante la gran crisis de los refugiados.

Por otra parte, el director general de la Guardia Civil ha dado órdenes de identificar a los inmigrantes que no solo saltaron la valla sino que además se enfrentaron a las fuerzas de seguridad con instrumentos peligrosos como sierras radiales y cal viva, provocando heridas leves a algunos agentes. Si finalmente se consiguiera identificar a estas personas podría incluso abrirse un proceso judicial contra ellas por atentado a la autoridad, “aunque resultará complicado saber las identidades de los implicados en los actos violentos”, asegura el guardia civil consultado por este diario.

El agente de Ceuta, que prefiere mantener su nombre en el anonimato por miedo a represalias del alto mando, asegura que tras la última crisis migratoria en la ciudad autónoma la situación se ha calmado un tanto, aunque se muestra pesimista de cara al futuro. “Esto ya ha pasado, pero vendrá otra oleada porque aquí seguimos igual que ayer; y mañana seguiremos igual que hoy. Nadie, ni en Madrid ni en Bruselas, nos hace caso”, se lamenta.

La situación en la frontera sur ha llegado a un punto insostenible y cualquier cosa puede ocurrir a partir de ahora. Se sospecha que al otro lado de la valla, en territorio marroquí, hay más de 50.000 personas esperando el momento propicio para dar un nuevo salto que les lleve hacia un futuro mejor lejos de la guerra, el hambre y la enfermedad que se ceban con África. “Sí, lo he leído en algún sitio; yo no sé si son cincuenta mil, mil o diez mil; lo que sí sé es que esta valla está preparada para contener a un grupo reducido, no para evitar el salto de mil personas a la vez”, asegura el guardia civil fronterizo consultado por este periódico.

 

Una canción para que Casado, Salvini, Rivera y Trump, entre otros, entiendan las razones de la crisis migratoria

Discotecas racistas en España: reservado el derecho de admisión

Madrugada de sábado. V.F., una mujer brasileña de 47 años, acude junto a su marido a una discoteca de A Coruña. Quieren comprobar por sí mismos si es cierto que en ese local no dejan pasar a extranjeros. Horas antes G., la hija de la pareja, había intentado entrar en la sala de fiestas sin conseguirlo, ya que los encargados de seguridad le habían denegado el acceso no solo a ella sino a unos amigos que la acompañaban. Todos los jóvenes del grupo, menos uno de nacionalidad española al que sí se le permitió la entrada, tuvieron que quedarse fuera del recinto. Cuando V.F. y su marido intentaron acceder al local para ver si era cierto que los responsables de la sala habían aplicado el derecho de admisión por raza a su hija, los encargados de seguridad les cerraron el paso.

–¿Por qué no podemos pasar? –preguntó V.F.

–Porque a mí no me da la gana –respondió el empleado del local.

La familia se consideró víctima de una persecución racista y decidió poner una queja en la Oficina de Consumo. Sin embargo, finalmente no llevaron el asunto a los tribunales.

Se trata de un caso más de supuesta discriminación en locales de ocio que pone al descubierto una situación cada vez más frecuente y preocupante.

En mayo del pasado año un joven senegalés acudió con sus amigos a una discoteca de Madrid para celebrar su cumpleaños pero al tratar de acceder al local no se les permitió la entrada. Nadie les dio explicación alguna. Los siete jóvenes presentaron una denuncia en el Juzgado de Instrucción de Plaza de Castilla por un posible delito de discriminación, según informó en su día la plataforma Es racismo.

Frente a esta situación claramente racista los propietarios de los locales se defienden argumentando que les asiste por ley el derecho de admisión de los clientes. En marzo de este año una sentencia declaró probado que a J. se le denegó la entrada a una discoteca de Barcelona en otro acto claramente xenófobo. “No queremos marroquíes”, le espetaron a las puertas del local. Sin embargo, el juzgado terminó absolviendo a los denunciados al considerar que no había pruebas concluyentes de que el demostrado acto racista “fuera obra de los hoy acusados”.

El último caso registrado se produjo en una discoteca de La Manga (Murcia) el pasado mes de junio. Aquella noche la dirección del local vetó la entrada a cuatro jóvenes de origen marroquí que celebraban su graduación. “Teníamos la entrada comprada con bastante antelación; de hecho, nos la vendieron cerca de nuestro instituto”, explicó uno de los chicos a los que no dejaron pasar.

El caso de la muchacha brasileña de A Coruña, y otros tantos, fueron denunciados en el informe de SOS Racismo correspondiente al pasado año. Esta oenegé se ha empeñado en demostrar que en España el derecho de admisión a un local solo es un pretexto que esconde actitudes racistas contra los extranjeros. Y va camino de conseguirlo. El citado informe recoge datos sobre 28 discotecas y bares de cinco ciudades españolas y arroja un dato preocupante: el 37 por ciento de los locales sometidos al test discrimina a la clientela por su raza. En esos establecimientos “a los negros, magrebíes, latinos y gitanos no se les permite la entrada o se les cobra un precio superior en taquilla para que no vuelvan”, asegura la oenegé.

Aquel estudio llevado a cabo en el año 2014 sirvió para demostrar que la sociedad española ni es tan tolerante con el extranjero como se dice ni está tan a salvo de padecer el cáncer de la xenofobia que se extiende por toda Europa. El informe, que fue financiado con fondos del Ministerio de Empleo y el Fondo Europeo para la Integración, se llevó a cabo en locales nocturnos de A Coruña, San Sebastián, Zaragoza, Barcelona y Madrid. En cada una de estas ciudades cuatro parejas de rasgos raciales distintos y “vestidos siguiendo los mismos estándares” intentaron entrar en una serie de locales elegidos de antemano. Curiosamente, los motivos que daban esos locales que se acogían al derecho de admisión para no aceptar a los clientes de otras razas eran muy similares en todos los casos, como no disponer de una supuesta invitación previa o no figurar en una lista confeccionada con anterioridad.

En las discotecas de A Coruña y San Sebastián pusieron la excusa de que se estaba celebrando una fiesta privada a la que no podían pasar los chicos de rasgos no europeos, aunque sí la pareja blanca, que podía acceder sin problemas. Por su parte, en locales de Zaragoza se exigió pagar el importe de una entrada solo a las “parejas de perfil extranjero” y en dos locales de Barcelona se les pidió una “invitación previa”. La oenegé SOS Racismo considera probado que “la discriminación por motivos raciales o étnicos es una realidad que en muchas ocasiones se encuentra oculta bajo el uso abusivo del derecho de admisión” y exige a las administraciones locales y autonómicas que tomen cartas en el asunto para frenar la discriminación.

 

PSOE: el PP utiliza la financiación autonómica como excusa

El diputado del Grupo Parlamentario Socialista Ángel Rafael Martínez ha criticado que “el PP esté embarcado en la demagogia más barata y utilice la excusa de la financiación autonómica para oponerse al fin de unos recortes, que ya no tienen razón de ser”.
Martínez Lorente pregunta al PP por qué hay que mantener los recortes, si el nivel de riqueza que genera el país, el PIB, ha alcanzado ya los niveles previos a la crisis. “Si esos recortes se hicieron debido a la pérdida de ingresos del sector público, motivado por la crisis, y si ya nos hemos recuperado, qué impide que se empiece a acabar con esos recortes. ¿O es que el PP no quiere que mejoren los servicios de educación y sanidad?”, se preguntó.
Por otro lado, señaló que “el Gobierno regional es capaz de decir que no van a tener dinero para financiar ese fin de los recortes, cuando acaban de oponerse a una relajación en los objetivos de déficit”. De hecho, agregó, y dada la mejora de la macroeconomía, los ingresos públicos se están recuperando y eso supone que las comunidades autónomas también tendrán más ingresos.
Ángel Rafael Martínez indicó que la necesidad de contención en el gasto no viene dada, por tanto, “por una reducción en los ingresos, sino por un objetivo de déficit muy exigente que obliga a ello. Su relajación habría ayudado a resolver el problema, pero está claro que el PP solo quiere crear problemas”.
Para el diputado socialista, el PP murciano es el menos indicado para criticar nada en términos de gestión presupuestaria, “pues año a año nos coloca a la cabeza de España en incumplimiento del objetivo de déficit. Este año, volverá a ocurrir una vez más. En definitiva, al PP regional le da igual cuál sea el objetivo de déficit pues se lo va a saltar igual. Demagogia elevada a la enésima potencia”, concluyó.

Elías Bendodo busca quien le quiera

Andan los últimos días en el PP andaluz pegándose codazos, empujones y hasta mordiscos en los tobillos para parecer más casadistas que nadie, por apoyar con más fuerza y empuje que los demás al nuevo presidente del PP. Y el que más Juan Manuel Moreno Bonilla que ve peligrar su futuro más allá de las elecciones autonómicas, él que no tiene ni oficio, ni beneficio. Aunque peor lo tiene su amigo del alma Elías Bendodo en Málaga. Allí Francisco de la Torre y Esperanza Oña han vencido pues apoyaron a Casado en el último cónclave popular. Y si tenía alguna esperanza en que una victoria sorayista hiciese caer al viejo alcalde, hoy es casi imposible si no es de motu propio.

Elías Bendodo busca quien le quiera. Es el presidente del PP malagueño, ha dejado sin deuda a la Diputación Provincial, pero las diputaciones no molan tanto como las alcaldías, ser diputado estatal o quién sabe si poder ser candidato a la Junta de Andalucía. No supo jugar sus cartas apoyando al sorayismo y haciendo caso a Arenas y Moreno Bonilla y hoy se arrepiente. Eso sí, jura lealtad y amor indisoluble por Casado a todo aquel que le pregunta por la situación. Dice que el partido, después de la época de apertura y debate, está más unido que nunca tras el nuevo presidente. Con el que se lleva bien, o eso dice. Pero sabe en su fuero interno que le va a tocar penar cuatro años más como poco en la Diputación malagueña, si le eligiesen claro, porque el Ayuntamiento de Málaga, su verdadera ambición lo tiene vetado por esos cuatro años como poco. Cualquiera le dice a Casado o a Zoido, que parece que poco a poco se va convirtiendo en el verdadero peso pesado del casadismo en Andalucía.

Busca quien le quiera porque ve que su carrera política entra en barrena por haber confiado en sus colegas de la región, con esos mismos que se pega abrazos enormes con fuertes palmadas en la espalda. Ahora no llega a arrastrase como Moreno Bonilla, pero pide árnica por las esquinas argumentando que él no quería, que Casado es su amor secreto pero que no quería ver fracturado el PP andaluz y cosas parecidas. Aunque en el PP ya sabemos cómo las gastan con vídeos para destrozar al adversario. Dice estar pensándose seguir en la diputación, por lo que no se descarta que vaya al parlamento andaluz a la espera de un golpazo, que se avecina, de Moreno Bonilla y de esta forma saltarse a su amigo y poder disputar la jefatura andaluza. Sin Arenas en la sala de operaciones, y con Juanma hundido, quién sabe si podría hacerse perdonar los pecados.

Claro que el PP malagueño, salvo Oña, tiene una serie de momias del pasado que debería limpiar y que le perjudican a nivel mediático. De la Torre, mientras sea alcalde, que ya se verá porque tiene algunas partes de la ciudad abandonadas, seguirá mientras quiera porque para eso ha ganado. Pero el resto de los sorayistas están tan mal vistos, o más, que él. Tampoco es el PP un partido de grandes fracturas, son de tendencias libidinosas y de cambios de chaqueta rápida. El caso es estar en el poder de una u otra forma, así que no es de extrañar que Bendodo, en la orfandad en la que se encuentra, busque que le quiera mucho Casado. Aunque tenga que dejar atrás viejas amistades de años. Siendo así el que peor lo tendría es Juanma Moreno que cada vez tiene menos personas que le quieran. Elías busca quien le quiera porque políticamente el futuro es oscuro. Y su amor platónico se llama Pablo y se apellida Casado.

Teresa crea pueblo andaluz, Susana no

Teresa Rodríguez es muy querida en la calle por ser una persona cercana, incluso a veces bastante tímida, y su unión con Antonio Maíllo no supone la conexión de dos políticos de aparato para controlar una organización y ser vanguardia, sino que son la cara representativa de la construcción del pueblo andaluz. Del pueblo andaluz que quiere libertad, igualdad y que no sean siempre los mismos los que paguen los platos rotos de lo que se cocina en las alturas. Quieren ser ellos y ellas partícipes del puchero político, y Adelante Andalucía es una buena plataforma para ello. O eso parece por la alegría y simpatía con que ha sido acogida la idea.

Desde los medios del susanismo y de la derecha azuzan el discurso de que es una idea de Rodríguez para liberarse de Podemos y de Pablo Iglesias. Desde algunos medios “progresistas” se dice casi lo mismo. Pero si uno pasea por las calles andaluzas y habla con la gente, con esa opinión no-publicada la realidad es bien distinta. No piensan en Iglesias o Echenique, sino en una formación de izquierdas que dice cosas como se dicen en el patio de casa, en los bares, en las fábricas, en los puertos o en los mercados municipales. De hecho, los medios del susanismo llaman a Teresa y Antonio el dúo Pimpinela, cuando entre ellos no parece que haya discusiones, ni tensiones de desamor. Una maldad más porque, aunque en San Telmo no lo reconozcan, hay cierto miedo a la plataforma Adelante Andalucía. Y hay miedo porque el pueblo andaluz que proponen en cada formación es radicalmente distinto.

Hay miedo en San Telmo, tanto como para el mismo día en que se presentaba Adelante Andalucía, Susana Díaz sacaba un vídeo copiando (mal) la puesta de largo de la plataforma andaluza, como denunciamos en estas mismas páginas. Y hay miedo porque Díaz dice defender un andalucismo que no es el mismo que defienden Rodríguez y Maíllo, ni por asomo son iguales la “verde, blanca y verde” de cada uno. Y la primera diferencia es que mientras Susana quiere encarnar al pueblo andaluz, Teresa quiere darle voz. La socialdemócrata piensa que Andalucía es ella, que ella encarna lo bueno del pueblo andaluz y, por tanto, es a ella a la que deben votar para que los defienda. Claro que no ha dicho de quién. Porque lo del puticlub sigue sin aclararlo.

Rodríguez y Adelante Andalucía no quieren ser la vanguardia orgánica del pueblo, sino crear un pueblo para que se exprese mediante la plataforma que se está creando. Algo muy distinto a ser la encarnación del pueblo. Díaz quiere que el pueblo andaluz sea una masa de personas que vean en ella a la persona que trabaja por ellos y su bienestar. No hay ni representación en el sentido liberal del término, sino encarnación aristocrática más bien. Rodríguez y Maíllo son los portavoces circunstanciales de esa formación del pueblo que se persigue. Saben que sin que ese pueblo tome parte del movimiento y la formación del bloque de cambio no hay nada que hacer. Ella y él (como cabezas visibles aunque detrás hay miles de personas) no se sienten imprescindibles, sino todo lo contrario. No son la encarnación del pueblo andaluz, son parte del pueblo que hoy en día están colaborando para dar forma a ese pueblo. Porque los pueblos, como entienden en el PSOE-A no son algo inmanente, algo que está ahí per se. Al contrario, son algo que se crea con la unión y el esfuerzo de todos y todas.

“¡Cómo está el patio!”, la estrategia de Adelante Andalucía para que ese pueblo tome la palabra y se constituya como tal es la forma palmaria de lo que significa el andalucismo para Rodríguez. Voces y cabezas unidas en la formación de un pueblo andaluz que quiere liberarse de tantos años de susanismo, de dominación de las clases dominantes, un pueblo que, como Blas Infante, pide libertad. Porque esa es otra, Díaz se acuerda de Blas Infante cuando se acerca el 28 de febrero o quiere hacer demagogia, en Adelante Andalucía lo tienen de referencia pero siendo conscientes de que el andalucismo del pueblo se construye de forma democrática y colaborativa. No es algo que una persona “iluminada” entrega a nadie. El pueblo es pote y gazpacho, penurias para pagar el butano y alegrías cuando Mágico González vuelve a Cádiz, reivindicación junto a Spiriman, pero también tensa espera cuando el barco del padre no vuelve de faenar. El pueblo andaluz, tal y como lo entienden en Adelante Andalucía, es mucho más que ir a Madrid a pedir millones, es hacerse valer en el día mediante una ciudadanía plena.

Una ciudadanía que pide más democracia, más participación, desborde popular, derechos y obligaciones para todos y todas independientemente de si tengas mucho o poco, una ciudadanía republicana de democracia, libertad y lucha contra los que saquean Andalucía. O contra aquellos que la quieren como el barrio gracioso al sur de Madrid, pero sometido con salarios indignos y prestaciones escasas. Una ciudadanía que se levanta contra la imagen que se tiene de ferias y cachondeos, mientras sus hijos e hijas se asan en los colegios porque no hay dinero para refrigerarlos. Una ciudadanía, un pueblo andaluz que no gusta a los poderosos, ni a los que les apoyan, se llamen Juanma, Juan o Susana. Un pueblo verde y blanco que defiende sus derechos no por pueblo en sí, sino por ser los más y los que ponen el lomo día a día currelando.

No es lo mismo lo que defiende Teresa Rodríguez que lo que hace Susana Díaz. Y por ello tienen miedo en San Telmo. Porque ya vieron que Javier Arenas cuando comenzó recorrerse Andalucía les hizo perder las elecciones, aunque las salvaron gracias a Izquierda Unida (a la que traicionaron rápidamente). Y hoy en día, Adelante Andalucía no es sólo el producto de viajes de Teresa y Antonio, sino de la movilización de patios, asociaciones, personas, partidos y quien se sienta andaluz con ganas de reivindicar. No pueden ir detrás del pueblo porque el pueblo está en todas partes. Por eso las elecciones están a la vuelta del verano y en San Telmo rezando a la Esperanza de Triana para que la derecha no sume y a Díaz le cuadren los números con Ciudadanos. Porque Díaz quiere encarnar al pueblo, pero no le quiere en las instituciones. Y no es por una cuestión de vanguardia, sino de elitismo y pensar que conocen mejor que el propio pueblo lo que quiere. Dos formas de ver Andalucía y parece que poco a poco gusta un poco más la de Teresa que la de Susana.

Mateos satisfecho tras conseguir que el PP se “baje del burro” y acceda a construir el paso a doble nivel en San Antonio

El Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Lorca, Diego José Mateos ha mostrado su satisfacción tras conseguir que el Partido Popular, finalmente, haya rectificado y, como popularmente se dice, “se hayan bajado del burro” accediendo a que se construya un paso inferior en San Antonio para aliviar los atascos diarios y también para mejorar la seguridad vial a la entrada por la A-7.

De igual modo, celebra que por fin hayan accedido a iniciar las obras de regeneración urbana del barrio de San Antonio. Un barrio que se había quedado “descolgado” del resto de obras en barrios.

Mateos asegura que los lorquinos recuerdan como, durante los últimos años, el Partido Popular ha protagonizado una incompresible oposición a este proyecto por el mero hecho de tratarse de una propuesta del PSOE, en la que han insistido en numerosas ocasiones.

De hecho, recuerda que el Partido Popular quiso dar prioridad a la construcción de un ascensor para subir al Castillo de Lorca por delante de este proyecto que, para el PSOE siempre ha sido necesario. De hecho, el PP catalogó la construcción de ese ascensor como un “clamor social” y tuvo que ser el PSOE, a través de su trabajo parlamentario tanto en el Pleno del Ayuntamiento  de Lorca como en la Asamblea, quien consiguiera que triunfara el sentido común y se destinara la partida del proyecto del ascensor a la construcción de ese tramo a distinto nivel en San Antonio.

No obstante, Mateos celebra que el Partido Popular haya sabido rectificar su oposición y aceptar esta propuesta vecinal recogida y liderada por el Partido Socialista, después de años despreciando esta proyecto que, aunque han acabado aceptando, siempre consideraron “innecesario e inviable técnica y económicamente”.

Diego José Mateos espera que la tramitación para la adjudicación de este expediente se realice con “normalidad” y con la “suficiente agilidad”, de manera que no ocurra lo mismo que está pasando con la adjudicación de los tramos 1 y 2 de la Ronda Central de circunvalación, para lo cual “el simple papeleo” el Partido Popular está destinando “años y años”.

Mateos ha hecho hincapié en este sentido debido a la “negativa experiencia” que está surgiendo con dejar en manos de la Comunidad Autónoma proyectos de semejante envergadura como los mencionados. El líder de la oposición recuerda que el tiempo juega en contra, pues el plazo para justificar la terminación de estas obras expira a finales de diciembre de 2019.

Podemos pide que la música vuelva al prime-time televisivo

El Grupo Parlamentario Confederal Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea ha registrado en el Congreso de los Diputados una Proposición no de Ley relativa a la ampliación y diversificación de la programación musical en las televisiones públicas, para su debate y aprobación en el pleno de la Cámara y en la Comisión de Cultura y Deporte. El grupo defiende una política cultural en medios públicos que promueva y garantice el acceso a las diferentes manifestaciones musicales que se dan hoy en nuestro país.

Esto implica, entre otras medidas, recuperar la programación musical activa para el prime time de Televisión Española; establecer cuotas de música total o parcialmente producida, escrita, interpretada o con contribución por parte de personas con origen o residencia en España en la programación de todas las televisiones públicas (RTVE y FORTA), de acuerdo con el modelo canadiense; y garantizar que todos los programas en televisiones públicas, específicamente musicales o no, usen al menos un 40% de música total o parcialmente producida, escrita, interpretada o con contribución por parte de personas con origen o residencia en España para sus entradas, sintonías, transiciones entre bloques, etc.

El diputado Eduardo Maura, portavoz del grupo confederal en la Comisión de Cultura, ha registrado la iniciativa en el Parlamento y ha recordado que “a lo largo de los ochenta y los noventa, la música fue protagonista de la programación cultural en medios públicos. Sin embargo, en los últimos años el papel de la música en la televisión, particularmente en Televisión Española, ha ido decreciendo o escorándose hacia formatos mixtos que, pese a su gran implantación, prescinden de la programación activa. La televisión pública debe programar música, en vivo y grabada, y procurar que se conozcan más artistas, estilos y manifestaciones”.

En ese sentido, para garantizar la igualdad de oportunidades y hacerlo en clave de diversidad y accesibilidad, es necesario implementar un sistema de cuotas musicales análogo al de países avanzados en materia de políticas culturales cuyas experiencias pueden ser muy provechosas (Portugal, Canadá, México, Australia, Argentina, Francia, etc.)

De manera complementaria, la iniciativa quiere establecer para Televisión Española cuotas de programación cultural en las diferentes lenguas del Estado. Las políticas públicas deben garantizar que todas las lenguas cooficiales, y aquellas que no siéndolo son vehículo de expresión cultural, tienen presencia en la programación cultural de TVE.

¿Es el juez Andreu el idóneo para el Caso Banco Popular?

Las circunstancias en las que se está desarrollando la instrucción del Caso Banco Popular, la lentitud del juez, que ha sido cuestionada por otros jueces y magistrados, está desesperando a las más de 305.000 familias arruinadas que ven cómo pasa el tiempo y ni siquiera han sido llamados a declarar los imputados o los testigos. Evidentemente, la pregunta surge a cualquier persona razonable, sea o no afectado: ¿es Fernando Andreu el juez idóneo para instruir esta causa? ¿A quién podría interesar que sea este juez el instructor y no otro?

Hace unos meses se presentó un libro en Madrid, Se vende banco por un euro del abogado, Manuel Medina, quien estuvo acompañado por Alberto Núñez Feijoo, presidente de la Xunta de Galicia y por Ángel Corcóstegui, el mismo que se llevó del Santander 108 millones de euros tras la fusión con el Banco Central. En esa presentación de un libro pro-Santander estaba Fernando Andreu sentado en la primera fila junto a Baltasar Garzón. Hay que recordar que éste fue acusado de prevaricación después de archivar una demanda contra el Santander, referida a un presunto fraude de Banesto, y, a los pocos meses, dar cursos y conferencias en Estados Unidos pagados por el banco entonces presidido por Emilio Botín. También es reseñable recordar aquel artículo firmado por el juez Garzón titulado «Querido Emilio» y que estaba dedicado al padre de la actual presidenta de la entidad cántabra. El pasado de Andreu tampoco parece que esté muy limpio respecto al Santander dado que fue quien archivó la causa contra la familia Botín por haber tenido ocultos en Suiza a la Hacienda española más de 2.000 millones de euros desde el año 1936. Los Botín pagaron a Hacienda la correspondiente multa y Andreu archivó el caso en el que se incluían delitos fiscales que, según la Ley, no deberían redimirse con una simple multa.

Con este currículum, ¿es idóneo este juez para un proceso en el que el Santander esta demandado, entre otras cosas, por enriquecerse ilícitamente a costa de los accionistas del Popular?

Andreu justificó a Diario16 su presencia en la presentación del libro pro-Santander en su amistad con el abogado Manuel Medina. No obstante, antes de acudir a la misma, antes de sentarse en la primera fila, debió pensar en la falta absoluta de ética que supone ese protagonismo estando instruyendo el Caso Banco Popular. Si es por amistad, pudo asistir perfectamente y sentarse en las últimas filas para intentar pasar desapercibido o, directamente, haber hablado con su amigo Medina y excusar su presencia por los sumarios que tiene en su mano, es decir, por ética y por respeto a quienes lo perdieron todo el 7 de junio de 2.017. El propio Andreu ya solicitó durante la instrucción del Caso Emperador ser separado del mismo por su amistad con uno de los imputados, el comisario Salamanca, algo que no ocurrió y, posteriormente, la causa contra este mando policial y otros fue sobreseído por el propio Andreu.

La ruina de más de un millón de seres humanos no es ningún juego. Habrá ya muchos afectados del Banco Popular que empiecen a pensar que la elección de este juez no fue casual, sobre todo después de que una persona tan significada e identificada con Ana Patricia Botín como la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se interesara a través de distintos canales por el proceso judicial del Popular.

Un magistrado no puede tener ni un ápice de sospecha sobre su parcialidad o imparcialidad en un proceso porque puede, en cualquier momento, ser reprobado como lo fue en su momento Concepción Espejel por sospechas de parcialidad respecto al PP en el Caso Gürtel. La lentitud en la instrucción, el aplazamiento de decisiones fundamentales para el Caso Banco Popular como, por ejemplo, la orden de una peritación caligráfica de la firma de Saracho o la adopción de medidas cautelares como la imposición al Santander de una fianza, a otros momentos procesales, el archivo provisional de los recursos contencioso administrativo en espera de que la Justicia europea se pronuncie respecto a los mismos o la falta de órdenes de registro en las sedes de las instituciones que se están negando a aportar la documentación reclamada por la Audiencia Nacional, unido al currículum de Andreu respecto al Santander, podría ser causa de que algún despacho de abogados que representa a algunos de los afectados esté planteándose seriamente la recusación del juez.

No es cuestión de afirmar desde estas páginas que Andreu sea o no idóneo para continuar instruyendo el Caso Banco Popular. Siempre fue catalogado como un juez independiente. Sin embargo, los hechos presentes y pasados están ahí. Nadie puede rebatirlos.

Una canción para que Casado, Salvini, Rivera y Trump, entre otros, entiendan las razones de la crisis migratoria

La actual crisis migratoria que vive España está siendo utilizada tanto por Albert Rivera como por Pablo Casado a través de mensajes y conceptos que se asimilarían perfectamente a las teorías supremacistas de Matteo Salvini, Donald Trump, Viktor Orban, Benjamin Netanyahu, Andrzej Duda, Marine Le Pen y un largo etcétera. A estos personajes públicos que ostentan tanto poder (bueno, Rivera no tiene ninguno, gracias a Dios) y que se están reforzando en base a la xenofobia les queremos recomendar una canción de la cantante italiana Noemi que les hará entender la realidad de lo que vive un refugiado sirio o un migrante subsahariano para jugarse la vida y la de su familia con el fin de alcanzar Europa. Se trata de una canción que nos pone delante de la cara y nos enfrenta los sentimientos con las realidades más duras de nuestro entorno.

En estos tiempos en que nuestro mar Mediterráneo se ha convertido en la mayor fosa común del mundo, hay un verso de su letra que lo dice todo: «Somos hijos de la misma tierra y estamos en guerra». Es así, lo creamos o no, la situación actual nos ha llevado a que todos nos encontremos en guerra contra muchas cosas y, lo peor, es que los ciudadanos de a pie estamos perdiendo esa guerra frente a muchos enemigos que se nos han creado, no que nos hemos creado. Otra frase es brutal para entender la crudeza del mensaje: «Me he puesto mi mejor vestido, por la fortuna que tengo de estar vivo».

Hace unos meses vimos cómo se despertó la polémica por la concesión del Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan. Los más puristas afirmaban que era una concesión injusta porque se había concedido a un cantante. Lo que esos puristas no parecen entender es que la música se ha convertido en el modo de transmisión de la poesía, al igual que ocurría en la Edad Media con juglares y trovadores. Este hecho lo vemos en las letras de la gran mayoría de cantautores de todos los países. ¿Quién no se ha sentido como leyendo un poema escuchando una canción de Sabina, Serrat, Aute, Silvio Rodríguez, Lucio Dalla, Franco Battiato o Vasco Rossi? Y, como decía Gabriel Celaya, «la poesía es un arma de futuro».

La canción Amén es un verdadero puñetazo de realidad, un verdadero desgarro. A medida que la vamos escuchando podemos imaginarnos que quien nos la canta es un refugiado que se juega la vida para escapar de la guerra. Les hago una confesión: la primera vez que la escuché se me vino a la mente la imagen de Aylan muerto en la playa. Pero también podemos imaginar que la protagonista del tema es una mujer víctima del terrorismo machista que nos cuenta su sufrimiento. Igualmente el protagonismo podría venir de una familia desahuciada o de quien es una víctima de la crisis y se ve obligado a comer en un comedor social. Pueden imaginarse la situación que quieran. Los sentimientos de quienes sufren están en cada uno de sus versos. Si a eso le sumamos la peculiar voz rota de Noemi, el dramatismo que transmite nos hace ver tantas cosas por las que todos estamos en guerra a pesar de ser hijos de la misma tierra.

Esta es la letra de la canción traducida al español:

Me he puesto el alma en el hombro

Pues estoy cansado de andar,

He visto demasiados tiburones llegar a la superficie

Demasiados sueños irse a la mierda

Tomé en mis manos mi corazón

Porque perdí demasiada sangre

Buscando en vano las pruebas

De aquello que llamabas amor

He puesto mi alma en paz

Pues ha estado en guerra demasiado tiempo

Y después de todo este tiempo

Se ha convertido en cemento

Pateé mi corazón

Porque había dejado de latir,

De hacer el amor

Pero ya es suficiente, ahora digo

Amén, en la tierra como en el cielo

Amén, aunque yo no creo

Amén, somos el mundo entero

Amén

Llené con barro mis ojos

Para no ver más perdedores en mi camino

Por el dolor o la rabia,

Por las injusticias del destino

Y escuché a mi dolor

Porque la vida me ha golpeado

Demasiadas veces por la espalda

Me he puesto mi mejor vestido,

Por la fortuna que tengo de estar vivo,

Aunque no espero que el mundo,

Me agradezca por ese motivo,

Y me disculpo con el amor,

Si no lo he reconocido,

Me disculpo con el Señor

Amén, en la tierra como en el cielo

Amén, ahora que lo creo

Amén, somos el mundo entero

Amén

Amén

Todos somos hijos de la misma tierra

Y estamos en guerra

Amén, Amén

Somos hijos de una misma guerra

En el cielo y en la tierra

Señor Pablo Casado, señor Albert Rivera, mister Donald Trump, signore Matteo Salvini, después de escuchar esta canción…, ¿no les da vergüenza decir lo que dicen de la inmigración? Dejen la demagogia y sean empáticos…, si es que pueden.

Valentina Rosendo Cantú. Víctima de tortura sexual militar, 16 años de lucha y un legado que inspira a las mujeres indígenas en México

En aquel momento Valentina tenía 17 años, era una niña indígena cuyas tareas cotidianas la llevaron a experimentar una cruel pesadilla que se extendió en un calvario de 16 años hasta encontrar justicia. Era un 16 de febrero del 2002, aproximadamente a las 2 de la tarde, cuando se dirigió a lavar su ropa en un río cercano a su casa. Mientras se encontraba lavando, 8 militares que llevaban detenido a un civil se acercaron armados y la rodearon, 2 de ellos la interrogaron en español (una lengua que ella no dominaba), le pedían información que no conocía. Acto seguido uno de ellos la golpeó con su rifle en el estómago. Ese golpe la hizo caer inconsciente sobre las piedras del río. Unos instantes después recuperó el conocimiento, solamente para percatarse de que un militar jalaba su cabello y la amenazaba con matar a todos los miembros de su comunidad, al mismo tiempo que rasguñaba su cara y levantaba su falda, mientras el otro le detenía las manos para abusar de ella. Apenas terminó, los militares intercambiaron lugares y fue violada por segunda vez. Mientras esta atrocidad ocurría, los otros 6 miembros del ejército miraban y se burlaban de ella. Apenas terminaron de violarla, escapó a su casa como pudo, corriendo, semidesnuda y lastimada. Después de ese día, Valentina no volvió a ser la misma, intimidada, golpeada, abusada y amenazada, esa tarde dejó en las piedras del río no solamente su ropa, sino también una parte de ella que no podrá recuperar jamás.

Pasaron 8 años hasta que la Corte Interamericana, en el año 2010, emitió una sentencia en la que por fin creyeron a una mujer indígena que, tras ser violada, caminó 3 horas hasta el centro de salud más cercano a su casa para que el médico le dijera que “no la podía atender porque no quería problemas con militares”. También caminó 8 horas para presentar una denuncia en la que no contó con un intérprete y se enfrentó a una revictimización por parte de las autoridades que no dieron crédito a sus palabras. Su caso fue llevado primero ante la justicia militar, acercándola con quienes habían sido sus agresores. Todos estos hechos, seguidos de un largo etcétera, fueron los que tuvo que enfrentar Valentina, sumados a un desprecio hiriente por parte de su comunidad porque, después de ese 16 de febrero, ella se convirtió en una mujer que “ya no valía”. Su esposo la abandonó, no pudo amamantar a su hija, finalmente tuvo que dejar su tierra para no seguir siendo acechada por los militares. La Corte Interamericana reconoció estos hechos y ordenó al Estado mexicano, entre otras reparaciones, a conducir en el fuero ordinario una investigación y sancionar a quienes resultaran responsables.

Pasaron 8 años más hasta que el 7 de junio de este año, la jueza Iliana Contreras dictó una sentencia paradigmática, atípica, pionera y de suma relevancia para quienes imparten justicia. En 307 folios analiza 16 años de un proceso judicial tardío y lento, en el que se incluyen dictámenes médicos y psiquiátricos, testimonios, pruebas circunstanciales y exámenes que, vistos desde una perspectiva de género, ayudan a construir un entramado de indicios y presunciones, acreditando la responsabilidad  penal de quienes abusaron de Valentina. Es aquí donde juristas y no juristas que cuestionan la perspectiva de género, como si se tratase de una mera imposición feminista, preguntarán por el principio de presunción de inocencia que, en ocasiones, es violentado por quienes creen que juzgar con perspectiva de género implica darles la razón a las mujeres siempre, por el simple hecho de ser mujeres.

Algo que llama la atención de esta sentencia es que la jueza dedica gran parte de su análisis a considerar las pruebas ofrecidas por los militares, siendo una de éstas el interrogatorio de Valentina que, tras el careo constitucional, expresó estas palabras respecto de uno de sus agresores: “Sí, claro que lo conozco y muy bien, su cara no se me olvida […] esa persona que está en la pantalla me violó […] toda su imagen la tengo bien grabada, y quiero decirle que reconozca y no sea cobarde, y que diga la verdad, que fue él” [1]. Un mes después de este acontecimiento, el segundo inculpado se negó realizar el careo, lo que a juicio de la juzgadora, lejos de desvirtuar las imputaciones que existían en su contra, hizo presumir que evitó encontrarse frente a frente con su víctima.[2]

También figura una declaración ampliada de uno de los ex militares que señala: “Juro por Dios […] que jamás le he hecho daño a nadie, […] lo demuestro con las constancias de buena conducta que me expidieron las autoridades de mi municipio […] soy una persona inocente, y no es mi deseo contestar las preguntas que me pudieran realizar[…]”[3]. Después de esta ampliación decidió “reforzar” su dicho con el testimonio de su esposa, que dice haberse casado con él, por “ser una persona que no le falta al respeto a los demás” [4], pero al preguntarle si conocía el motivo o los delitos por los que su esposo estaba siendo procesado, ésta respondió que no. Se sumaron otros testimonios de amigos y autoridades que declararon conocerlo de muchos años, y hablaron de su buena conducta y los cargos honorarios que desempeñó, sin pronunciarse sobre los hechos relativos al proceso penal. Como si los cargos y condecoraciones fueran garantía de no delinquir; las pruebas de los inculpados se enfocaron en mostrar su buena conducta, pero no su inocencia.

El resto del material probatorio se limita a señalamientos menores por parte de uno de los procesados, como el hecho de decir que no tenía una verruga en el cuello sino un lunar, o que su cabello era crespo y no lacio, como había señalado Valentina en una de sus declaraciones. En suma, estas pruebas contrastadas con otras, como

  • el álbum fotográfico del personal militar que realizó operaciones el día en que ocurrieron los hechos, donde aparecían los procesados, y cuyas fotografías en blanco y negro fueron identificadas por Valentina entre 31 imágenes diferentes;
  • las declaraciones de testigos que vieron a Valentina momentos después de ocurrida la violación, y corroboraron el estado en el que llegó corriendo semidesnuda a su casa;
  • dos inspecciones medicas donde quedó constancia de la presencia de huellas de violencia física (lesiones antiguas que dejaron cicatriz en la superficie corporal);
  • un peritaje psicológico que señaló estrés postraumático derivado de violencia física, psicológica y sexual;
  • el testimonio reiterado de Valentina que no varió sustancialmente desde su primera hasta su última declaración;
  • el careo en el que identificó sin ninguna duda a su agresor; entre otras, hizo que no fuera posible advertir evidencia en favor de los imputados.

Entonces, ¿de qué se trata la perspectiva de género? Simplemente mirar todo el proceso desde otro enfoque o punto de vista, especialmente en cuanto a la valoración de las pruebas, siendo capaz de advertir, desde el sentido común, que Valentina en ese momento era una niña indígena de 17 años que estaba sola y se vio rodeada por 8 militares armados que la interrogaban en una lengua que no era la suya, que actuaron con violencia valiéndose de su autoridad, y que los dos miembros del ejército que abusaron de ella, tenían en ese momento 33 y 26 años de edad. Estos hechos dejan ver claramente un desequilibrio de poder y de fuerza que requiere analizar a la víctima en su contexto, considerando su condición de desventaja. Alguien podría alegar que eso es lo que los jueces deberían hacer en todos los casos, pero no es así. La violencia sexual tiene causas y consecuencias específicas de género, es una forma de sometimiento, humillación y destrucción de la autonomía de las mujeres que genera al mismo tiempo discriminación y trunca sus proyectos de vida. No es que no existan hombres que también puedan ser víctimas de violencia sexual, pero en el contexto en el que se encontraba Valentina, son las mujeres quienes se enfrentan con mayor frecuencia a este tipo de violencia. Esta desventaja es la que determina que cambiemos el enfoque, con la esperanza de que un día, el equilibrio de la balanza llegue a ser tal, que ya no sea necesario juzgar con perspectiva de género.

Otra parte de la sentencia que resulta particularmente relevante, es la de prescripción de las acciones, donde la jueza alude al fallo de la Corte Interamericana construyendo una especie de puente entre la justicia interamericana y la nacional, manifestando que la obligación del Estado mexicano de investigar los hechos en el fuero común, aunado a la perspectiva de género presente en este caso, generan una determinación vinculante para que este tribunal local se pronuncie al respecto, mostrando así, lo que muchos países latinoamericanos no han entendido, y es que los sistemas regionales de protección de derechos humanos no son instituciones superdotadas que ponen el dedo en la llaga para recriminar lo que los Estados hacen mal, sino que, por el contrario, constituyen mecanismos que buscan colaborar con la impartición de justicia, brindando estándares, guías, pautas e interpretaciones, tendientes a cooperar y armonizarse con los sistemas jurídicos nacionales.

Las preguntas que siguen quedando en el aire después de este emblemático caso continúan siendo, por un lado, la deuda pendiente desde el caso Radilla sobre la regulación del código de justicia militar en México que no estará terminada hasta que tanto civiles como militares puedan acudir a fueros no castrenses cuando existan violaciones a derechos humanos. Por otra parte, la importancia de cuestionarnos sobre la preparación y formación raquítica en materia de derechos humanos que se brinda al personal militar una vez que ingresa al ejército. La mayoría de ellos tienen estudios muy básicos (en el caso de Valentina, ambos militares procesados terminaron solamente la secundaria), aunque es verdad que ningún título garantiza un buen comportamiento, las labores que realizan los cuerpos militares deben ser vistas como parte de un servicio de especial relevancia y cuidado que se presta a toda la ciudadanía, en consecuencia, debería tener mínimos estándares de actualización que permitan asumir medidas preventivas y solamente reactivas.

Finalmente, algo que resulta inquietante es la recién aprobada Ley de Seguridad Interior que manda el ejército a las calles sin darles herramientas para realizar labores en las que no están capacitados. No es que todos los militares sean malos es, simplemente, que el ejército en México, como en otros países, ve la comisión de delitos sexuales como algo normalizado e invisibilizado, asumiendo que las mujeres son botines de guerra que sirven para infundir temor en la comunidad y obtener información a través de la intimidación. Es, precisamente, esta cultura de la violación la que debe erradicarse al interior de la milicia a través de la educación y formación en saberes que no sean exclusivamente sobre el uso de armas.

Volviendo al caso particular de Valentina. Ya se han pronunciado organismos internacionales sobre las razones por las que el juez que conoce actualmente sobre la apelación de esta última sentencia debería ratificarla. La violencia contra las mujeres debe sacarse del plano de lo sensible para verse como un problema real que no es asunto solamente de mujeres. Es importante que el juez que tiene esta apelación en sus manos la ratifique, no porque sienta pena por Valentina o porque lo diga la Corte Interamericana. Tampoco porque exista presión mediática al respecto sino porque, jurídicamente, es lo que procede. De los hechos probados no se deriva un solo elemento de convicción que permita deducir la inocencia de los inculpados. Por el contrario, se perciben notables obstrucciones en el acceso a la justicia, denegación de atenciones mínimas de salud, autoridades sordas e indiferentes que revictimizan como una política institucional, pruebas e indicios que reflejan la veracidad sobre el testimonio de Valentina y 16 años de lucha de una mujer que en el nombre lleva su principal cualidad: la valentía. Una persona cuyo motor de lucha fue su hija, así como todas las mujeres que han pasado por lo mismo que ella, y se han quedado calladas por miedo o vergüenza. Valentina representa hoy, a una guerrera indígena que enfrentó a sus agresores levantándose todos los días durante más de una década para que nadie se atreva a volver a llamarla mentirosa.

Su comunidad debe valorar a esta gran mujer que, rompiendo el silencio, ha denunciado ante instancias nacionales y extranjeras que las mujeres valen por ser ellas mismas y que las circunstancias difíciles con las que se enfrentan niñas y mujeres indígenas todos los días no deben ser motivo de vergüenza o discriminación sino, por el contrario, signo de lo mucho que falta para lograr una sociedad igualitaria en la que nadie se sienta con el derecho de atropellar la dignidad del otro. Este caso no es solamente sobre Valentina, ni sobre las mujeres que han pasado por lo mismo que ella, es también una llamada para todos los que amamos nuestro país y vemos en él la oportunidad de sembrar esperanza y respeto hacia aquellos pueblos que, a pesar de ser la raíz que nos da origen, identidad y orgullo, son los más violentados y olvidados por la justicia. No hay que cansarse de denunciar lo que está mal, especialmente cuando se trata de darle voz a los más vulnerables, como bien señaló Estela Hernández, continuemos en pie de lucha ”hasta que la dignidad se haga costumbre”.

[1] Sentencia definitiva, causa penal 62/2013, Chilpancingo, Guerrero, 7 de junio de 2018, p.179-180

[2] Cfr. Ibid 1, p.197

[3] Cfr. Ibid 1, p.218

[4] Cfr. Ibid 1, p.220