domingo, 3 mayo, 2026

Arrimadas tiene razón: en Cataluña no hay presos políticos

0

La directora de opinión y editora general de Diario16, Beatriz Talegón se encuentra en Barcelona celebrando el dia de Sant Jordi. En este vídeo nos cuenta su encuentro con Inés Arrimadas.

La eterna transición de Santos Juliá

“La Transición, pensaba Juan J. Linz en 1996, es ya historia, no algo que sea objeto de debate o lucha política; es objeto científico, añadía, con el riesgo de que los que no la vivieron la ignoren, la consideren algo obvio, no problemático. […] hablar en estos últimos años de la Transición es hablar de política mucho más que de historia; o mejor: cuando se aparenta hablar de historia, lo que se hace cada vez con mayor frecuencia es un uso del pasado al servicio de intereses o proyectos políticos o culturales del presente”. Así comienza el ensayo histórico del profesor Santos Juliá, dejando claro cuál es el propio propósito del libro que el lector tiene en sus manos, liberar al concepto de cualquier utilización política y dejarlo en la Historia.

¿Lo consigue Juliá? Pues parece que no. Da la impresión de que el libro se dirige contra Podemos y demás fuerzas políticas y sociales que ponen en duda, no tanto los acontecimientos en sí, pero sí el concepto en sí. Como ha manifestado en más de una ocasión Santos Juliá, el libro intenta desmontar desde la ciencia histórica la recusación que vienen haciendo organizaciones y pensadores que “quieren cargarse el sistema”. Es pues, un libro para mantener el sistema, para mantener al establishment que utiliza ese sistema contra la ciudadanía en demasiadas ocasiones. Un establishment que está vinculado a la etapa anterior por unos cauces u otros. Por eso no es de extrañar que le hayan concedido el Premio Francisco Umbral al libro de año. Porque en una época de turbulencias políticas y sociales todo intento de legitimar lo dado tiene su premio.

Son 621 páginas de lectura tediosa y dedicada al servicio de una idea, hacer ver que la Transición no fue sino un largo camino que comienza en 1937 tras el estallido de la Guerra Civil y culmina, más o menos, en 1978 (o 1982 según el autor que analice el período). Una España en eterna transición parece ser el Espíritu absoluto que persigue a uno de los más antiguos países del orbe. Algo de lo que no puede desentenderse. Desde las conversaciones de Juan de Borbón con Indalecio Prieto, cuando se veía ya que la II Guerra Mundial la ganaban los aliados y parecía que igual Francisco Franco caería, hasta los pactos de la Moncloa todo es transición y negociaciones para la misma. Salvo que Juan de Borbón, con tal de mantener la corona en su familia, acabó donde, desde el primer minuto del levantamiento de 1936, quería, los brazos de Franco. Aunque éste le hizo la trece catorce y puso a su hijo y no a él como sucesor del dictador fascista.

Juliá pretende, de forma tediosa, aburrida, excesiva, quitar al concepto de la Transición su carácter de concepto y legitimador del sistema político para salvar a ese mismo sistema. Sin embargo, confunde lo que era la palabra en sí con el concepto que se ha creado posteriormente. Justo cuando la Transición comienza como historia, se genera la conceptualización. Como tótem político que no se puede tocar y se debe adular. Por eso es normal que tanto el autor como los que vivieron aquello estallen cuando se pone en cuestión la Transición. Pero se equivocan, como hace Juliá, porque lo que se cuestiona es el concepto, no los hechos en sí (salvo algunos políticos y/o pensadores). Porque, por ejemplo, Podemos no cuestiona el trabajo realizado en la transición histórica, poco más se podía hacer, sino el tótem Transición que niega la actividad de la ciudadanía para conseguir la democracia en España y se queda con la élites.

Por no entender eso, o por no querer entenderlo, es por lo que el libro es tedioso e insulso. No es lo mismo lo que se calificaba de transición en 1944 o 1945, lo que se hablaba en el contubernio de Múnich, que lo que ha quedado como Transición como concepto y tótem. Y Santos Juliá intenta salvar al concepto recorriendo todos los momentos en que se utiliza el sustantivo y lo que consigue, no sólo aburrir, sino dejar más claro que el tótem/concepto Transición debe ser puesto en cuestión. Es un libro, por tanto, que puede tener algún interés para historiadores del franquismo, pero es infumable como ensayo histórico con alguna pretensión legitimadora. Deja clara la posición del establishment y de su jauría intelectual y política. Totalmente prescindible, sin duda.

Cómo hacer una biografía de Marx sin Marx

Sin duda nos enfrentamos a la mayor estafa literaria de los últimos años. Karl Marx. Ilusión y grandeza de Gareth Stedman Jones es una biografía donde lo menos importante es el biografiado. Algo que tendría su gracia en otro tipo de personaje, pero que es inconcebible si se presenta como un análisis del pensamiento, de la obra de Karl Marx. El mamotreto de 882 páginas que ha editado Taurus es carne de estantería para quedar bien, porque lo que se dice describir la biografía de Marx y su pensamiento, pues no está en el libro. La crítica a su pensamiento sí, esa está por todos lados, pero el pensamiento del padre del socialismo científico no.

Si toman el libro con ilusión y empiezan a leer, igual hasta se extrañarán de ver que pasan las páginas, y las páginas, y las páginas, casi hasta la número 144 donde se vislumbre algo que tenga que ver con Marx en sí. Stedman Jones, como profesor de Historia de la Ideas, ha decidido contextualizar tanto a la persona y su obra que no ha dejado espacio para esa misma persona y su obra. Si buscan con ahínco qué dijo en el Manifiesto Comunista pueden gastar días, porque no lo encontrarán. Eso sí, las disquisiciones de Feuerbach y los hegelianos sobre el cristianismo ahí están todas. Quieren saber historia de Prusia y Francia, también les valdrá el libro. Pero el pensamiento de Marx, a cuentagotas y parcialmente.

Stedman Jones sólo utiliza a Marx para atacar de manera indirecta a sus colegas de la Universidad británica, o para quedar como un erudito en historia europea del siglo XIX. Tonterías y banalidades como que Marx no se consideraba marxista, como que no tenía teoría del Estado, o que no aceptaría las dictaduras comunistas no aportan nada a la obra de Marx porque ya se sabían desde hace muchos años. Es más para conocer eso mejor la biografía de Isaiah Berlin que es más corta y más barata. Sólo cuando se llevan casi 500 páginas leídas, al fin parece bosquejarse la teoría de Marx de El Capital, que le sirve al autor para decir que fue el padre de la Historia Social pero que económicamente no sirve de nada, ni su teoría de la plusvalía, o plusvalor, ni la del valor de uso y de cambio. Y tiene la cara de decirlo ¡haber presentado con detalle la teoría de Marx! Lo mismo pasa con el materialismo histórico o la lucha de clases. Se critican sin haberse expuesto los porqués de ese pensamiento marxista. Eso sí, las diatribas de autores hoy prácticamente olvidados como Moses Hess (y que deben gustar mucho al escritor), te las muestra al completo.

Si quieren conocer a Marx como persona, mejor compren la biografía de Francis Wheen. Si prefieren la biografía intelectual, la de Berlin. Y si quieren comprender su pensamiento y su obra, elijan entre cualquier autor o pensador que haya escrito sobre Mar como Henri Lefrevre, Herbert Marcuse o Anthony Giddens, porque encontrarán más que en la obra de Stedman Jones. Taurus la ha pifiado porque, costando lo que cuesta el libro, y sin ser medio pedagógica, difícilmente llegará a sacarle rédito. Si The Economist, verdadero centro del establishment mundial, dice que no hay mejor guía para abordar a Marx ya habría que sospechar. Lo que no pensábamos es que sería porque Marx casi no está presente en la obra y así se oculta su pensamiento.

Dice en la contraportada Ferdinand Mount que “Stedman Jones desarma la doctrina sin desestimar al pensador, cortando los hilos que unen a ambos con la delicadeza de un experto en explosivos. Un logro extraordinario e incomparable”. Y puede descubrir oro con el libro que le reportará un buen ingreso, pero decir que se desarma una doctrina prácticamente inexistente en el libro es tener mucha cara. Podría hasta desarmar los misiles norkoreanos mediante esta técnica. Sinceramente, este libro es una engañifa preparada al albur de los 200 años del nacimiento de Karl Marx.

Así se vivió la tormenta en Sevilla

El aviso por tormentas en Sevilla y provincia este domingo dejó impresionantes imágenes de los sevillanos en distintas partes de la ciudad y provincia, y que publicaron en las redes sociales.

El Ayuntamiento de Sevilla ha informado de que la tormenta eléctrica sufrida en la ciudad durante la noche de este domingo y a lo largo de la madrugada del lunes ha provocado un total de 47 incidencias, siendo la gran mayoría afecciones en los semáforos.

Seguir leyendo AQUÍ

Las separaciones matrimoniales aumentan un 12% en el último año

Las separaciones –consensuadas o no– crecieron notablemente el pasado año en la capital hispalense. En total, en 2017 se presentaron en los juzgados 152 demandas de separación –99 de mutuo acuerdo y 53 sin él–, un 12 por ciento más que el año anterior –136 en total, 83 con acuerdo y 53 sin él–, según se desprende de las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

En la provincia las cuantías se reducen. Pasando de las 277 separaciones de 2016 a las 275 del pasado año –164 consensuadas y 111 no–, lo que supone un decrecimiento del 0,7 por ciento.

Con respecto a los divorcios, en Sevilla capital fueron 2.613 las parejas que presentaron en 2016 una demanda –también de mutuo acuerdo o sin él–, mientras que en 2017 fueron 2.609, un 0,1 por ciento menos. En la provincia, la reducción es aún más notable, alcanzando el 3 por ciento, pues de los 5.165 divorcios de 2016 se pasó a los 5.022 del pasado año.

Seguir leyendo AQUÍ

El liberal Vargas Llosa

Si algo se puede decir del libro La llamada de la tribu de Mario Vargas Llosa (Alfaguara) es que, pese a ser un ensayo político, está deliciosamente escrito. Lo que es de agradecer y que seguramente reporte muchos aliados al liberalismo que defiende el autor hispano-peruano. Se podrá estar de acuerdo con lo allí expresado o no, desde luego quien esto escribe no lo está, pero presentar de manera concisa las ideas de los siete pensadores que le llevaron a él a pasar del marxismo sartreano al liberalismo no es sencillo. Una buena nómina, muy personal y que recoge en sí casi lo que constituye el neoliberalismo actual: Adam Smith como padre del capitalismo teórico; José Ortega y Gasset como referente español del liberalismo, entendido como distinto al dogmatismo de la izquierda, del autoritarismo conservador, del nacionalismo y del nacional-catolicismo; Friedrich A. von Hayek, como padre del neoliberalismo; Karl Popper, como el filósofo de la sociedad abierta; Raymond Aron, el francés liberal en la tierra de Sartre y Althusser; Isaiah Berlin, el elegante pensador pluralista; y Jean-François Revel, el socialdemócrata iconoclasta.

La virtud de la narración viene determinada porque Varga Llosa va contando el pensamiento de cada autor de forma histórica, como un proceso de gestación, y mezclándolo con las experiencias vitales de cada uno, lo que ayuda a la comprensión del porqué de su forma de pensar. Y genera envidia por haber compartido con muchos de ellos algún que otro café. Para los ignorantes de los autores y que se acerquen por primera vez a estos autores, de la mano del escritor hispano-peruano, descubrirán que muchos de ellos no sólo son judíos, sino que en su juventud fueron socialistas. Como Popper que reconoció hasta el final de sus días que si el socialismo diera espacio al individual como tal, seguiría siendo socialista.

También es virtud que no esconda el exceso capitalista de Hayek, quien siempre que hubiese capitalismo libre le daba igual que fuese bajo una democracia o una dictadura. Como bien atestigua Vargas Llosa al criticar la defensa que hicieron Hayek y los Chicago boys de la dictadura de Pinochet, frente a la democracia de Allende. Lo importante es el capitalismo. Pero es que Vargas Llosa mantiene cierta querencia intelectual con la izquierda al defender la igualdad de oportunidades, como hacen muchísimos liberales refiriéndose a la Justicia, por las perversiones que reconoce en el mercado. Pero nada más, deja claro por el recorrido que hace junto a los diferentes pensadores que el individuo debe ser soberano, lo comunitario es una construcción. La base del liberalismo que no deja de ser, paradójicamente, otra construcción. Porque el individuo soberano, racional, pleno y autónomo es tan construcción social e intelectual como la comunidad socialista.

Aun así, es recomendable para aquellos que se sienten liberales para poder comparar ese sentido que tienen de la vida política y social con autores liberales. Y también recomendable para aquellos que se sienten de izquierdas para conocer en qué se basan los intelectuales del establishment para cautivar a tantas y tantas personas. Y porque hay que leer de todo y no sólo aquello que deriva de la “cultura de tribu” de los distintos posicionamientos ideológicos.

Conocer por qué Podemos apoya un impulso constituyente

Es curioso que sean las personas del Instituto de Democracia 25-M quienes traigan a España algo que es muy habitual en otros países europeos, un libro sobre conversaciones entre dos intelectuales (o un intelectual y un político, o entre una entrevistadora y una intelectual). Jugar con el diálogo, no al modo platónico, para intentar expresar una idea clave y actual de la propia política o la sociedad tiene la virtud de la comodidad de lectura. En este caso es el diálogo entre el político Pablo Iglesias y el intelectual Javier Pérez Royo. El tema es la crisis del sistema español como bien indica su título: Crisis constitucional e impulso constituyente.

Mediante el diálogo entre ambos se plantean dos formas de ver la crisis existente. Por un lado, Pérez Royo, desde postulados constitucionalistas y/o jurídicos, pone en cuestión la pervivencia de la Constitución de 1978 porque siguen existiendo residuos del anterior sistema dictatorial que impidieron establecer un sistema político más acorde a la realidad social. Tanto la monarquía, como la presencia de la iglesia católica, como la propia composición de las cámaras legislativas son producto del franquismo y del “otorgamiento” de ese sistema dictatorial. Pero lo que ha puesto en cuestión al propio sistema ha sido el no respeto al Estado de la autonomías, no con el 155 (que es introducir el sistema de excepción, según Pérez Royo), sino por haber quebrado el PP los tres soportes democráticos del Estatut que impugnó ante el Tribunal Constitucional. “La Constitución sigue operando por inercia, las paredes del edificio siguen en pie, pero la vida está desapareciendo en el interior” explica gráficamente Pérez Royo.

Por su parte, Pablo Iglesias, sin cuestionar todo el armazón jurídico de Pérez Royo (que para eso son los diálogos), hace mayor hincapié en lo propiamente políticos, como el sistema electoral o como la elección que tomó Felipe de Borbón de hacer un discurso para plegar a los partidos (o a indicación  de parte, de un partido como el PP) a su voluntad, cuando debería ser el rey de todos y todas. Por el contrario Podemos defiende la democracia mediante un “rechazo a los discursos que excluyen a una parte de la población de nuestro país”. Tampoco se esconde en señalar claramente “el fracaso de la derecha a la hora de construir un modelo de país atractivo, incluso para sectores oligárquicos como los catalanes o los vascos”.

En general es un libro muy para el consumo interno de las personas que son afines a Podemos y sus confluencias. Para leer con tranquilidad y alejados de la inmediatez inmadura de las redes sociales. También sirve para aquellos que quieran acercarse a lo que piensan desde la izquierda respecto a la crisis sistémica directamente, sin el filtro de los medios del establishment. Interesante para marcar ciertos principios básicos, pero no se esperen encontrar profundidad de pensamiento. Es más la presentación de un discurso bien articulado y expresado, guste o no, de una de las formaciones estatales del sistema español.

Los grandes inversores hubieran entrado en la ampliación que Deutsche propuso a Saracho

Como venimos diciendo en Diario16, el día 2 de junio de 2.017 se decidió el futuro del Banco Popular. Ocurrieron muchas cosas ese viernes caluroso de finales de primavera. Por la mañana, Juan Miguel Goenechea, socio de Uría y Menéndez, envió al secretario del Consejo, Joaquín Hervada, las instrucciones sobre cómo había que anunciar la inviabilidad de la entidad. El despacho de referencia del Santander, además, remitió los planes a aplicar en el «Día R», entre los que, incluso, se encontraba el plan de comunicación tras resolución, intervención y venta al Santander. Por la noche, se produjo un cruce de correos entre Elke König, Jaime Ponce y Emilio Saracho en los que se preparaba la reunión que tendría lugar al día siguiente y de la que salió el plan por el que se iniciaba la intervención y la subasta del Popular, el Proyecto Hipócrates.

Sin embargo, aconteció otra cosa fundamental: Deutsche Bank se ponía en contacto con el Banco Popular para indicarle, entre otras cosas, que tras sus análisis y varias reuniones previas que el banco alemán había mantenido con grandes inversores e inversores institucionales, habían llegado a la conclusión de que estaban muy interesados en una ampliación de capital. Tal y como ya contamos en Diario16, esa ampliación garantizaba 2.000 millones de euros más otros 2.000 en base al nivel de captación. En concreto, el correo enviado por Israel Fernández del Sol a Miguel Escrig el día 2 de junio de 2.017 a las 19.45, dice, entre otras cosas, lo siguiente:

Es importante la frase «los inversores están positivos en relación a las probabilidades de ejecutar con éxito una ampliación de capital que disipe toda duda sobre la solvencia del banco y hacerlo rápido». No sólo había interés sino la ampliación que se podía haber realizado de manera inmediata. El día 5 de junio Emilio Saracho recibió la siguiente comunicación firmada por Antonio Rodríguez-Pina, presidente y consejero delegado de Deutsche Bank:

En esa misma comunicación, el presidente de Deutsche Bank indicaba a Saracho que el viernes 9 de junio, tendrían una reunión con «John Cryan que tiene dilatada experiencia de gestión de crisis y lleva años de conversaciones continuas con el regulador. Ojalá nuestros esfuerzos os sirvan a ti y al Popular para superar los retos actuales». Es decir, que Deutsche Bank no sólo garantizaba una ampliación de 4.000 millones, sino que ponía a disposición de Saracho a expertos externos que podrían haber solucionado el problema en que los que estaban implicados en la operación lo habían metido.

Volvamos al correo del día 2 de junio. Miguel Escrig lo reenvió a Saracho a las 21.06 realizando una afirmación inquietante: «BD está positivo sobre la ampliación… lógicamente sin saber la situación». ¿Qué quería decir con esta afirmación? Esa mañana ya se habían recibido en el Popular las instrucciones de Uría y Menéndez para anunciar la inviabilidad y el Plan del «Día R» que ponía fin al «Proyecto Noya» que Saracho contrató con el bufete de referencia del Santander en el mes de febrero de 2.017 cuando aún no tenía poderes para ello y por el que el despacho de abogados facturó al Popular más de 1,5 millones de euros, un pago que fue aprobado una vez que el Santander ya se había hecho con la sexta entidad financiera de España por un euro. ¿Estaba Escrig afirmando a las claras que la situación del Popular ya estaba predeterminada y en espera de que se produjeran las retiradas masivas de depósitos del mismo lunes 5 de junio? Todo indica que así pudo ser. El calendario y los hechos lo demuestran.

Esta comunicación de Deutsche Bank y este interés no fue trasladado al Consejo de Administración del Popular, al igual que el de Barclays. De haber hecho su trabajo, Saracho hubiera provocado que la Comisión Nacional del Mercado de Valores hubiese suspendido la cotización de Banco Popular, lo que habría generado un repunte una vez se reanudara, además de que el interés por ampliar capital por parte de dos bancos como Deutsche Bank y Barclays hubiese frenado la salida de depósitos y, por consiguiente, la crisis de liquidez provocada a partir del día 5 de junio se habría frenado.

Sin embargo, nada de esto sucedió porque Emilio Saracho no hizo su trabajo para el Banco Popular y ocultó toda la información que habría podido cambiar la situación de la entidad, provocando la ruina de más de 305.000 familias y el rescate del Banco de Santander.

¿Hay apagón informativo con Pedro Sánchez?

Se quejan amargamente en diversas redes sociales los militantes del PSOE porque, según parece, los medios de comunicación no hacen hueco a Pedro Sánchez. En cierto sentido tienen razón, existe un apagón informativo respecto al partido de la calle Ferraz, como ya se ha denunciado en estas mismas páginas. Más bien lo había. Porque hoy es patente que el dirigente socialdemócrata está pareciendo en los medios de comunicación bastante más que hace unos meses. Cuestión bien distinta es que la forma en que aparece, es tratado o es capaz de comunicar.

Según nos cuentan, ha habido algunas charlas desde la planta noble de Ferraz con diversos directores de medios de comunicación para quejarse de la situación y algo ha mejorado. Ahora bien ¿por qué cuesta tanto transmitir el discurso que se desea desde la cúpula socialdemócrata? Son varios los problemas, pero hay que advertir a las cúpulas partidistas que los medios no están a su servicio, ni deben transmitir sólo la visión social que presentan desde sus atriles mitineros, sino que los periodistas deben dar una visión más amplia de lo que sucede en sus artículos. Y así lo hacen en su mayor parte los plumillas destinados a cubrir las noticias del PSOE. No hay ni maldad, ni conspiración en sus escritos, sino intento de presentar la “verdad” con todas sus caras. Otra cosa es que esas noticias se destaquen más o menos en los propios medios, algo que se decide más arriba.

Aunque existen curiosidades informativas. Pongamos un ejemplo de esta misma semana, que también delata a ciertos próceres del PSOE y sus pactos o connivencias con las cúpulas de los medios de comunicación. Se ha conocido esta semana que José Manuel Franco había pedido a Manuela Carmena que se incorporase a la candidatura del PSOE para el Ayuntamiento de Madrid. Algo que se realizó como un chascarrillo porque la conversación versaba sobre posibles alianzas a futuro y los problemas que cada cual tiene con su “tropa”. Esta información era conocida por los diferentes trabajadores de los medios de comunicación que cubren la información madrileña. De hecho, varios intentaron dar la información y desde arriba se paró la misma. Es más, desde el propio PSOE se pidió como un favor que no se publicitase, aunque fuese un chascarrillo, cuando se les solicitó opinión sobre la información obtenida. Por tanto, tanto las cúpulas de los medios como el propio PSOE frenaron la noticia. Sin embargo, ¿por qué aparece casi cinco meses después?

Dos preguntas cabe hacerse: ¿será porque desde el PSOE se pensaba que así se hacía más daño a Podemos en su semana de peleas al poner en duda que Carmena quisiese seguir?; y ¿será porque desde el establishment se quería cercenar un poco la imagen de Franco? O ¿Será una mezcla de las dos? El caso es que desde la propia cúpula de Ferraz están ayudando a generar una distorsión comunicativa que afecta al partido. Porque si era la primera la pretensión, no calcularon que se podía volver en contra al hacer ver que no tienen a nadie (impuesto claro) para presentar al Ayuntamiento. Y si era la segunda intención mal van si ya quieren hacerle la cama al secretario general de Madrid. El caso es que la connivencia entre algún medio y gentes del PSOE en esta ocasión ha generado un mal.

Aunque la verdad es que los medios no tratan bien, precisamente, al PSOE como ya analizamos hace meses. Entregados al encanto del Ibex-35 y su partido Ciudadanos, los medios suelen destacar más lo negativo del PSOE. Porque le quieren, de momento, sometido a la formación naranja. Quieren una muleta que permita gobernar a Rivera y su muchachada infla-currículos (que a ellos no les pasa nada y pueden hacerlo sin sonrojarse mientras increpan a los demás) y mejor que no sea el partido de la corrupción. Y si tiene una pátina de izquierdas mucho mejor. En definitiva, se ve en los medios una campaña destinada a poner a Sánchez al servicio de Rivera. Pero eso no empece para dejar de ver que existen problemas inherentes al sistema de partidos y al propio PSOE.

Los partidos como medios de comunicación.

Con las redes sociales los propios partidos políticos se han convertido, mejor dicho, intentan convertirse en medios de comunicación de sus propias noticias. Cualquiera que sea la acción que desarrollan la difunden en redes, la amplían con su militancia y la dan como única verdad. A diferencia de los “medios de partido” que tenían una función social concreta, en muchas ocasiones, como era mostrar la otra cara de lo que decían los medios de la burguesía, en el caso de los partidos de izquierdas, hoy en día se trata de competir con los medios de comunicación tradicionales. Sigue habiendo en esa transmisión de noticias y memes un intento de reforzar el sentimiento de tribu propia, pero no perciben que pierden efectividad en la comunicación. Está bien que los partidos hacia dentro tengan esa comunicación, pero si pasan a competir con los medios sin los recursos analíticos de éstos cometen un doble error: acaban creando un bucle con su militancia, que la puede incluso agotar; y pierden en la transmisión hacia el resto de la sociedad.

A diferencia de los partidos, los medios de comunicación manejan eso que está tan en boga en la actualidad, el Big Data. Esto es, conocen perfectamente quienes leen qué noticia, en qué momento y hasta el tiempo de lectura. Eso, salvo que paguen una fortuna, no lo tienen los partidos. Sólo pueden conocer qué pasa en casa, pero no en la sociedad. Así que los medios de comunicación saben a qué dar preferencia o no. Y ¿por qué es esto importante? Porque los medios deciden que si una “noticia” lanzada por un partido no tiene tráfico de lectores porque ya se ha movido, no se vuelve a sacar. Así los partidos acaban siendo un mecanismo de distorsión de la comunicación. Ellos que quieren que su mensaje llegue a cuantas más personas mejor acaban perjudicando el mensaje por intentar ocupar el espacio de los medios.

Y es que los medios de comunicación para las personas, fuera de los ámbitos radicalizados de las militancias, siguen teniendo auctoritas. Siguen siendo los portadores de una supuesta “verdad” que los partidos políticos no tienen en sí. Por tanto, competir como suele hacer el PSOE con los medios de comunicación en la transmisión del mensaje le perjudica más de lo que transmite. No es de extrañar que, después de la campaña de cuadros y memes hecha con los Presupuestos Generales del Estado, ningún periódico se haya medio molestado en mostrar la propuesta socialista. No es que “todos” los medios estén contra el PSOE, es que en muchas ocasiones satura la comunicación y la hace desechable. Por ejemplo, Ciudadanos y Podemos (aunque desde hace poco) han entendido esto mejor y no saturan las redes salvo en contadas ocasiones.

En el PSOE, los responsables de redes y comunicación siguen empeñados en el error. Si transmiten todo lo que hacen como si fuesen un medio de comunicación más, generan que ya nadie les haga caso respecto a esos mismos temas. Deben contentarse con artículos de análisis que, por su propia naturaleza, pueden no ser positivos, ni darles las respuestas a sus errores. De esta forma se provoca una doble distorsión discursiva, la propia y la ajena. Con la adenda de que en el PSOE el Big Data es mucho más reducido, o no llega a todos los públicos. Al final, impulsan desde la calle de Ferraz a los medios a sacar las noticias que no desearían. Si todos hacen espectáculo, todos se decantan por la sociedad del espectáculo, el partido político suele perder. Y si cada diputado saca su noticia en Facebook, ahí se queda sin mover porque ya no hay cierta exclusividad.

Pedro Sánchez no traspasa la pantalla.

Otro problema, no menor, que debe enfrentar el PSOE y que se ha visto amplificado estas últimas semanas, es el problema de su dirigente máximo para “traspasar la pantalla”. O lo que es lo mismo parecer distinto a los demás dirigentes políticos con un discurso auténtico. No es cuestión de carisma, del que carece totalmente Sánchez, sino de tener un discurso propio y no al albur de los acontecimientos o la última encuesta. Eso le funciona a Ciudadanos porque tiene al establishment detrás y porque tienen algo de suerte como dice Federico Quevedo. Aunque la suerte la tienen comprada desde hace tiempo por ser el partido elegido por la clases dominante. Sánchez, por su parte, parece gafado. Y sin discurso. Gafado porque no se le ocurre mejor día para presentar los presupuestos alternativos justo cuando el jaleo de Cifuentes estaba en su momento álgido, por ejemplo.

Y por discurso no es la suma de propuestas que le animan a producir sus arúspices para ganar dos décimas en las encuestas. Porque el dilema del PSOE comienza a ser naranja y no tanto morado. Por discurso se entiende un posicionamiento claro y contundente, en su caso socialdemócrata, que comprenda una ética, una ideología y una visión de futuro. Porque tener ese discurso, que parecía que tenía al finalizar las primarias (giro a la izquierda, federalismo, plurinacionalidad, reforma constitucional, etc.), permite no tener que estar justificando cada vez las propuestas que realiza. Pedro Sánchez debe presentar su discurso, el que sea, guste más o menos a sus bases, y defenderlo hasta el final porque ello le permitirá una mejor comunicación. No es posible que se hable contra el imperialismo del capitalismo un día y al otro aprobar el CETA, por ejemplo. Y esas cosas le vienen pasando a Sánchez.

Esa cuestión que puede parecer nimia, sin embargo, es la que le impide que cuando realiza entrevistas (especialmente en televisión) su mensaje cale entre la población. Si de primeras se sabe que defiende el federalismo, puede hablar de diálogo con los independentistas sin tener que justificarse, por ejemplo. Si defiende un modelo de Estado puede acordar con mayor facilidad (hacia dentro del partido y hacia afuera) un nuevo modelo de financiación. Este es un trabajo personal y grupal. Personal porque Sánchez debe pararse y estructurar su mente de acuerdo a sus propias convicciones y deseos. Y grupal porque ese pensamiento que genere debe compartirlo con su equipo para depurarlo, debatirlo y hacerlo común. Ya, posteriormente, será el momento de difundirlo. Algo que no es sencillo porque exige lecturas, reflexiones, conocimientos y aguantar que te digan que haces mal las cosas en muchas ocasiones, pero sí es fundamental para comunicar.

El PSOE y Pedro Sánchez tienen un problema de comunicación, algo que se refleja en las propias encuestas que no le hacen repuntar. Bien sea porque los medios le hacen un apagón, bien porque en la cúpula se vendan a ciertos medios, bien porque sus campañas masivas distorsionan el mensaje, bien por no tener un discurso propio, la realidad es que no llegan más allá del grupo de fieles que cada vez se reduce más. Con una derecha naranja que le está empezando a comer la tostada no por girar a la izquierda, algo que no ha hecho y persiste en la socialdemocracia, sino por parecer con anclado en no se sabe bien qué. Aún está a tiempo de reaccionar, pero para ello debe prestar menos atención a los sondeos (propios o extraños) y centrarse en construir su discurso y su modelo de país.

El alcalde de Almería pone a su tía a desarrollar el Urbanismo de la capital

El Consejo de Administración de la Empresa Municipal Almería 20/30, encarga del desarrollo urbanístico de la ciudad de Almería, durante los próximos 12 años, se reunió en la mañana de ayer, 20 de abril 2018, bajo la presidencia del alcalde, D. Ramón Fernández-Pacheco Monterreal, quién ha aprobado el nombramiento de María del Mar Plaza Yélamos como gerente de la citada empresa tras el proceso de selección abierto por el Ayuntamiento de Almería.

Resulta que la agraciada es tía del Sr. Alcalde, casada con el prestigioso Abogado D. Joaquín Monterreal, del no menos conocido despacho LEALTADIS.

La Sra. Plaza Yélamos, también es Administradora Solidaria y Socia, conjuntamente con su marido D. Joaquín Monterreal, de la mercantil INATEC ASESORES SLP.

Esta sociedad, INCATEC ASESORES SLP, figura como PRESIDENTE en la sociedad LEALTADIS HOLDING SLP y en la que aparecen, entre otros, D. José  Pascual Pozo Gómez(Presidente del Colegio de Abogados de Almería), como Socio y Consejero de la mercantil.

El proceso de selección fue encomendado a la empresa almeriense Evalúa 360, de la que se le desconoce, al menos por ahora, procesos de selección de determinada envergadura o importancia y, presumiblemente vinculado o relacionado con algún conocido empresario almeriense de los que se dedican a firmar convenios urbanísticos y de cesión con el equipo de gobierno del Partido Popular.