miércoles, 25 marzo, 2026

#NovedadesLiterariasD16 Grupo Planeta (27 agosto)

Les ofrecemos las novedades de la semana entrante (novela, poesía, teatro, ensayo, historia…) del grupo Planeta (27 de agosto). La presentación de cada obra es la ofrecida por la propia editorial, sin ningún tipo de apreciación sobre ellas, salvo la elección de unos u otros títulos.

Narrativa

Leonardo Padura. Morir en la arena. Tusquets. 22,90€

La vida de Rodolfo siempre ha estado marcada por el trauma de la guerra de Angola, pero sobre todo por el asesinato de su padre a manos de su hermano Geni, apodado Caballo Loco. Ahora, recién jubilado, Rodolfo se encuentra con que recobra la intimidad inesperada de su cuñada Nora, viejo amor de juventud, pero también con una noticia inquietante: van a excarcelar a su hermano parricida, aquejado de una enfermedad incurable, y no tiene otro destino que la casa familiar. En esa tensa espera, y durante poco más de una semana, se reavivarán viejos rencores, secretos familiares que creían enterrados, y en especial los detalles del sangriento asesinato que cambió la vida de todos en la familia. Solo la llegada de la hija de Rodolfo, y la intervención de un joven triunfador en una Habana desahuciada, darán el último y desesperado apoyo a Rodolfo. Un relato dramático, una novela magistral, que cuenta cincuenta años de historia de un país.

Rafael Tarradas Bultó. La protegida. Espasa. 22,90€

Barcelona, 1880. Como protegida de una de las mujeres de la alta burguesía barcelonesa, Sara ha comenzado a trabajar en la colonia textil de la familia Bofarull. Allí, su prodigiosa mirada y su incomparable talento la llevarán a liderar el departamento de diseño, donde parece haber encontrado su vocación.

En la mansión de los propietarios, bien visible desde toda la colonia, su trabajo no pasa inadvertido, pero acechan demasiados problemas. Un trabajador ha sido asesinado y, cuando los sabotajes comienzan, Lourdes Bofarull, la fría e inteligente propietaria de la colonia, no se equivoca al creer que no serán los últimos.

Sin embargo, las amenazas no vienen solo de fuera. Los odios y las envidias de sus competidores se suman a la venganza de su más brillante trabajadora. Desde dentro, cerca de su hijo Diego, pegada a su socia y cuñada Carmen, y con acceso a su círculo más íntimo, Sara está dispuesta a vengar a su padre, muerto en una carga autorizada durante una revuelta obrera en la anterior fábrica textil de la familia.

Un viaje al lujo de la burguesía barcelonesa que hizo del Ensanche su patio de recreo, al Madrid de los palacios aristocráticos y a la prosperidad de la industria textil organizada en colonias fabriles, pasando por la lucha de clases, donde solo el amor y la vocación pueden frenar a la venganza y al odio.

Jaume Clotet. La calavera del apóstol. Destino. 21,90€

Un misterioso robo en Sant Pere de Rodes desvela la desaparición de unos restos arqueológicos de valor incalculable; el monje de Montserrat Bernat Balaguer y la mossa d’esquadra Berta Bosch, encargados del caso, se adentrarán en una investigación que los llevará mucho más allá de lo que nunca hubieran imaginado. La pista de un libro sagrado, robado en la Biblioteca Nacional de Francia, en medio de París, pondrá al descubierto una conspiración ancestral capaz de sacudir los cimientos de la fe.

De Sant Pere de Rodes al Canigó, de Montserrat a Jerusalén, del Vaticano a Barcelona, La calavera del apóstol —con un ritmo vertiginoso y una documentación rigurosa— es una novela llena de enigmas religiosos, intrigas ocultas, saltos en el tiempo y revelaciones impactantes.

Cuando la fe y el poder entran en conflicto, nadie está a salvo.

Julie Soto. Rose in chains. Crossbooks. 23,95€

La guerra entre Eversun y Bomard ha terminado. Briony Rosewood, princesa de Eversun, es capturada, despojada de su magia y subastada en Bomard al mejor postor: Toven Hearst.

A pesar de los horrores de su nueva realidad, la familia Hearst esconde secretos que hacen creer a Briony que no todo está perdido. ¿Y si su enemigo es su única esperanza?

Una princesa en peligro. Una pasión que desafía las reglas. Una rebelión latente.

La afición rojiblanca solicita el veto a los Teleñecos nocturnos

Porque el titular incluye el nocturnos, también se podría haber dicho «de la noche», sino cualquier lector despistado habría pensado que la afición rojiblanca sufre de algún tipo de paranoia —alguna más de las habituales, se entiende— que les hace odias a esos magníficos y cándidos personajes creados por Jim Henson. ¿Quién puede odiar a la rana Gustavo? ¿O a Gonzo? ¿O a Epi y Blas —con estos dos igual sí hay más debate? ¿O a los Fraguel? No parece muy lógico que les quieran imponer un veto.

Cualquiera que pensase eso tendría razón, pero no es a esos muñecos a los que se refiere el veto de la afición del Atlético de Madrid, sino otros muñecos que, al igual que los creados por Henson, tienen la mano de alguien metida dentro; aunque no se ven los palos o se notan que son manos de humano, también están controlados todos sus movimientos por alguien; sus historias siempre son de terror, de reproche y de insulto hacia el Atlético de Madrid, al contrario que los educativos Muppets. El Maligno es su creador y los quiere a pleno rendimiento por la noche, cuando los cerebros están más reblandecidos y se tragan cualquier cosa.

Son unos muñecos que no han tenido ningún reparo en robar exclusivas a gente como Rubén Uría; inventarse peleas, malos rollos en el vestuario o supuestas ventas traumáticas por decisión del Cholo Simeone; da igual lo que ocurra en el terreno de juego, que siempre será un cerrojazo, un mal planteamiento del entrenador o un robo clarísimo —pese a no estar el Atleti entre los siete primeros equipos a los que más penaltis han pitado a favor pese a ser el tercero que más ataca de primera división en las últimas siete temporadas—. Siempre van a hacer daño en los alrededores del Metropolitano —que siguen llamando Wanda, algo que no extraña pues la mayoría utilizan zapatillas con velcro o correas—, en busca del espectador más tonto —entre 65.000 los hay por estadística— que les haga el juego, o intentando crear un momento racista alentando ciertos gritos del sector VelcroATM.

Al final los aficionados rojiblancos se han cansado de estos tipejos, porque no ejercen el periodismo sino la ideologización que quiere el Maligno, que ya han comenzado a mentir y malmeter contra el entrenador, Julián Álvarez —quien va a renovar y se le va aumentar la ficha para tener estatus de lo que es, estrella mundial—, contra los fichajes, contra todo. No ha habido ningún programa en que el más listo de la clase no haya ido a malmeter. Listo porque quiere asegurarse la presencia un año pues en su trabajo, si es que lo tiene en realidad, no se come una rosca. A ello súmenle aquellos a los que parece que alguien del Atleti le hubiese sodomizado sin placer, porque no falla nunca el insulto y el menosprecio.

Por ello piden a Miguel Ángel Gil Marín que no entren más al estadio, ni a las ruedas de prensa, ni se acuda a sus programas —especialmente Cerezo que da vergüenza ajena siempre—. No se podrá conseguir ese veto por cuestiones de la democracia y las ventas de La Liga, pero al menos evitar cualquier contacto físico y visual sí se puede hacer. A los aficionados rojiblancos les queda ignorarles todos los días. Y si ven al típico que quiere decir «¡Mamá he salido en la tele!» —que hay que ser tonto para eso en los tiempos de Instagram y TikTok—, cogerle del brazo y llevársele como si fuese un demente. Nada de violencia. Ni cosas que puedan utilizar en contra. Completa indiferencia. Negación del ser. Ya se cansarán. No hay mejor veto que los propios aficionados les hagan el vacío y si alguien ve que están mintiendo, entonces sí, grabarles mientras mientes y subirlo a redes sociales y grupos de whatsapp. ¡No a los Teleñecos de la noche!

Los «nueves» que gustan al Cholo

El presidente del consejo de administración de SAD Atlético de Madrid ha dicho que el tema de los fichajes está cerrado. No se sabe si Enrique Cerezo lo ha afirmado después de almorzar, después de los canapés, antes de todo ello o lejos del desayuno. Algo que es importante para saber si es ocurrencia o realidad. El caso es que no se lo cree nadie porque siguen llamando a jugadores y equipos para fichar alguna cosa, aunque sea de saldo, que puede ser Sepu o calidad. Pero si lo ha dicho en condiciones igual es cierto y se le ha escapado, por ello lo que viene a continuación es, en cierto modo, especulativo.

Si saliera Sørloth —no parece que la campañita que le han montado haya dado sus frutos, como no parece la de Gallagher—, todo el mundo se lanza a pedir delanteros. Obviando que los que acaban de cambiar de equipo no van a fichar, es curioso cómo la afición rojiblanca opta por verdaderos deshechos de tienta, jugadores con lesiones crónicas, tanques de área y cosas similares. Ninguno señala a jugadores que, pudiendo reunir alguna característica de nueve puro, sean del agrado del Cholo Simeone.

Que si Vlhaovic, que si Højlund, que si la vuelta de Diego Costa —debe ser para rematar la faena con el cuerpo técnico argentino—, que si la abuela fuma. ¿Triunfarían medianamente esos jugadores? No. Ni uno. No lo vienen haciendo en sus equipos como para hacerlo en el de un entrenador al que los «nueves» no le gustan. Costa nunca fue un nueve, Villa tampoco, Falcao menos… Mandžukić fue el único que se aproximaba a la idea de nueve y miren cómo acabo. Buenos números, como el noruego, pero mejor lejos del argentino. Suárez aguantó dos temporadas porque tenía mucho gol y tonto no es Simeone, pero Torres o Morata acabaron de aquella forma, por su entorno o por su cabeza.

A Simeone le gustan los delanteros que muerdan mucho y se muevan más, incluso en el repliegue. ¿Qué jugadores ha así disponibles? Pocos de cierta calidad. Jean-Phillipe Mateta es uno de esos que se acercan a los parámetros del cholismo: pelea, remata, muerde, corre como si debiese dinero… pero no está disponible a un precio que quiera pagar Gil Marín. Ahora menos que en el Crystal Palace han vendido a Eze. Si como dicen Carlos Soler está enfilando el camino del Metropolitano, Gil podría aprovechar y pedir un paquete junto a Randal Kolo Muani. Igual le hacen precio. No es que sea el francés un lujo futbolístico, pero reúne ciertas características que gustan al Cholo. Total para ser suplente de Julián Álvarez y el proyecto de nuevo príncipe, Baena, vale. Woltemade, que cuesta un dinero, sería hacer las cosas mejor pero los cortycoles se han acabado.

Como no va a venir nadie más, ni van a salir, salvo heitingada nocturna, pueden tirar este artículo a la papelera. O se ficha algo que coincida con los gustos del entrenador, o no se ficha nada. Porque dicen algunos nombres entre la afición que son para dudar hasta de que vean fútbol o sólo se dejen aconsejar de todos esos que siguen la línea blanca. Aprovechar oportunidades de mercado reales o quedarse igual porque el Atleti no está para hacer favores a la Juve, ni al Manchester, ni a ninguno de esos que luego se descuelgan con millonadas cuando se pide precio.

¡Qué bien le salen las campañas para sacar jugadores a Gil!

Deslizado en párrafos de artículos anteriores ya se contó que había algún tipo de campaña contra algunos jugadores del Atlético de Madrid que se querían vender. Esos a los que los amanuenses tildan de «jugadores con mercado». Aquello que dijo Medina de los 200 millones de inversión netos, que la mayoría de las personas con cabeza y conocimiento del gilismo nunca creyó, quedó rápidamente en el olvido y las cuentas se deben cuadrar. Se podían gastar 60 o 70 kilos, eso se han gastado y por ello ha sido que han filtrado a los medios «oficiales» aquello de «plantilla cerrada… salvo si hay salidas». Lo de siempre, vemos.

El entrenador, como dijo en rueda de prensa, quiere más incorporaciones en puestos que él considera claves —el regateador y, posiblemente, otro mediocampista—, para ello tienen que salir jugadores y les toca a algunos que no gustan al Cholo Simeone, que pueden colocar fácilmente con algún amigo o intercambiar tipo «senderista luso». Para ello nada mejor que lanzar campañas de señalamiento en medios de comunicación, redes sociales o espacios rojiblancos filtrando aquello que interesa a cualquiera. Hoy a este del Twitch, mañana a los de Marca, al otro a los del streaming y posteriormente al insider de X. Se va creando de esta forma un caldo de cultivo para que la afición comience a coger asco a este o aquel jugador, a la par que se les vende el «gran fichaje» que se podría hacer si esto o aquel se van. Dejan ver que igual se lanzarían en un momento del mercado a por Gyokeres y ya tienen la campaña hecha.

Este año son tres los futbolistas que vienen sufriendo esa campaña de descrédito, esa campaña de dejar hacer a la redes sociales y los comentarios en los bares y chiringuitos de playa: Molina, Gallagher y Sørloth. A Molina le han puesto en la picota por ser extracomunitario, por lo que no podría venir el ¿Cuti Romero? —no le han hecho ni oferta seria al jugador— o cualquier otro inventado de la plaga de fichajeros que pululan por las redes. Era el más sencillo de atizar porque su calidad y sus prestaciones en el campo son desconocidas para la gran mayoría. Campaña contra el chaval en todos los espacios hasta que se le ha hinchado la vena o queda a la espera de decidir ir a un sitio que le guste. Se dice que al «Cholo le encanta y no quiere que se vaya», que a saber si es verdad —mientras tanto filtran que el hijo mediano del entrenador va a ser el representante del jugador para dar algún palo— y a otra cosa.

Con Gallagher ha sucedido tres cuartas de lo mismo. Desde el comienzo del período de fichajes, desde los amanuenses oficiales a cualquier espacio rojiblanco, se ha venido insistiendo con su salida para poder fichar a la «gran perla del fútbol» o a «ese jugador clave para el Cholo» porque tiene mucho mercado en Inglaterra y el chaval querrá ir al Mundial —obviando que Tuchel, actual entrenador inglés por si no lo saben, no es que se lleve muy bien con el chico—. De hecho se sigue insistiendo en ello, con menos ímpetu ahora —porque si no se ficha a un centrocampista el Cholo no le va a soltar—, pero dejando caer que igual es mejor que salga porque, total, también es un tuercebotas. No se puede olvidar que siempre hay que desprestigiar al jugador entre la afición.

Ahora llega el turno del tercer invitado, Sørloth. También desde el comienzo del período de fichajes se ha especulado con su salida para traer al «goleador de todos los goleadores», unos días con más énfasis, otros con menos. Su nombre aparecía en los diarios que todos ustedes conocen como posible salida para fichar más y mejor. Tras la llegada de Raspadori, de quien no se sabe si es salmón o salmonete todavía y culpa no tiene, las expectativas de la afición bajaron mucho. Las campañas para fichar delanteros de época no podían cuajar. Entonces, ¿cómo hacer que el noruego salga? Porque, esto es cierto, a Simeone los nueves puros no le gustan, nunca le han gustado —incluso se podría decir que los delanteros no le gustan, pero esto es subjetivo— y le han durado poco. Como no le han dicho nada al chaval… toca decir que está cabreado con el entrenador y bla, bla, bla.

Ayer mismo, Juantxito decía que le habían filtrado que Sørloth no tiene ningún problema, tipo Diego Costa de agarrarse a hostias, con Simeone, pero que traiga 35 si quiere salir. Mientras tanto, el jugador lleva aguantando un día de insultos, desprecios y el manido «quien no quiera estar que no esté» por parte de la gloriosa. ¿Se han fijado que los amanuenses habituales esta vez no han dicho nada? Campañita al canto que triunfa contra el pichichi en Liga de la temporada pasada.

De esta forma Miguel Ángel Gil Marín logra que la afición acabe siendo el mecanismo de presión para que salgan unos y otros. Es más sencillo decir al representante «mira la que tienen montada estos», «el chaval una temporada así no va a aguantar», etcétera. Ni él, con sus cuentas, ni el entrenador, en la mayoría de los casos, salen perjudicados cuando en realidad son decisiones técnicas/deportivas o económicas. Si esto de Sørloth sale ahora es porque Gil Marín ya tiene apalabrado un sustituto cedido con compra obligatoria el año que viene con su amigo Al-Khelaifi —tipo Kolo Muani o Gonçalo Ramos—, o porque va a trapichear con la Juve un intercambio, o porque quiere hacer caja y traer cualquier cosa rara que le ofrezcan las agencias amigas.

Todos los años hay alguna campaña así y lo peor es que si Molina da un pase a la grada, Gallagher mete un balonazo o Sørloth falla un gol cantado, la afición se les va a echar encima pues la campaña queda en el subconsciente y son culpables de no haber fichado a ese que jamás iba a venir. Siempre le salen bien las campañas y lo mejor es que participan alegremente todos sin percatarse de ello.

¡Ah, que ahora es pecado criticar algo!

«Es que los anticholistas esto…», «Es que los cholistas lo otro», es que parece que ya no se pueden criticar los partidos del Atlético de Madrid sin posicionarse o hacer banderías. Y sí, se puede porque esto no es nuevo, porque esto viene arrastrándose de varias temporadas, porque aquí culpables muchos, porque al final se busca cualquier excusa para no decir las cosas claras.

Como el Cholo Simeone ha dicho que se ha equivocado y que ha tomado nota, parece que ya no se puede criticar nada. Salvo que se ha equivocado en los cambios, el resto ya no es criticable porque se jugó bien el primer tiempo. Se llevan tantos años jugando mal, en términos generales, que lo de ayer, claro, parece el maná del cielo. Y en realidad se controló muy bien el partido pero se generó poco, muy poco. Ese tramo del partido fue como el guardiolismo exagerado de posesiones infernales pero que no llevan a nada hasta que le daba a De Bruyne por chutar de fuera del área —¿ha comentado el cuerpo técnico que no está prohibido a los jugadores?—.

Lo peor del Cholo no fueron los cambios, pueden salir bien o mal, lo peor es ese empeño en emperrarse en cuestiones deportivas, en manías, en jugadores que vienen lastrando al equipo los últimos tres años. El año pasado se fue tercero apurando casi hasta el final —bien es cierto que el Bilbao tuvo numerosas ayudas arbitrales, como ya se ha visto en este comienzo de liga—, pero es que el año anterior se fue cuarto frente al Girona. Ese fútbol infumable, ese no saber los centros laterales, ese no tener claras las marcas defensivas a balón parado, no es de ayer, no, es de hace tiempo. ¿Lo entrenan o se dedican al mate y los asados?

Ayer fue el primer partido y es seguro que alguna jerarquía mal entendida ha querido mantener el Cholo y su equipo técnico —¿hacen algo?, ¿algún periodista podría explicar qué hacen en los entrenamientos?—, pero es que hay jugadores que deberían haber salido y se quedan por a saber qué. El marido de Érica, que contra equipos andando metió dos goles en pretemporada, no está para jugar ni quince minutos de calidad y menos si tiene que ser centrocampista. ¿No lo ven como el resto de mortales? Le pegó el viejazo en las Navidades pasadas y se acabó el jugador, al menos, para jugar en un Atlético de Madrid que aspira a mucho más. Si no es capaz de cubrir una ausencia o unos minutos de Almada, mejor que vaya buscando piso en Nueva York.

Gallagher, por lo que sea, no le gusta mucho pero como no hay nadie más le pone —por cierto, que en un grupo con tantos amigos de los talismanes y demás zarandajas no se hayan dado cuenta que el inglés es talismán, pese a que no juegue perfecto…—, para quitarle inmediatamente. ¿Eso es gestión de vestuario? Y no es de ayer, lo ha hecho en otras ocasiones. ¿Como les zumbaron en las Malvinas se venga de los ingleses así? ¿La campañita de la directiva con sus amanuenses contra el guiri se suma a los cambios? Con lo fácil que es hablarlo. Alguno, para disculpar al entrenador, decía que es que estaba agotado…

Por cierto eso del agotamiento hay que explicarlo. Baena no ha jugado Mundial del Clubes ¿hay que cambiarlo por cargas y no puede jugar 80-90 minutos? La banda derecha, que ayer, y los demás días de pretemporada, estuvo nefasta, ¿no tienen reparto de cargas? ¿Dónde queda esa jerarquía del balón y el campo? Los nuevos fuera porque no los conozco a pesar de que lo hacen bien y saco a otros que sí conozco, mantengo a los cojos si hace falta y me salto todo lo que hizo del cholismo algo bueno. Porque el cholismo no es lo que se viene viendo desde hace tres años. Hace un año, el julio, ya se pidió en estas páginas que volviese a ser el Cholo de antes, del que paga al que lo merece; este año también se ha deslizado en algún que otro artículo; se llega al primer partido y… ¡¡¡agua!!! El problema no han sido en sí los cambios sino la pérdida de cholismo que se nota cada partido.

Y sobre esto se esconde Miguel Ángel Gil Marín. Simeone ha sido su parapeto muchos años, pero tres años de sacarse los ojos cansa al más fiel Sí, han hecho fichajes después de descapitalizar al equipo durante años. Lo peor de todo es que, a ojos de cualquiera, no se han hecho todos los necesarios o no se han cubierto todos los puestos. De momento se fueron ocho y sólo han venido siete, con uno que no ha entendido nadie como Raspadori —ninguna culpa tiene el chaval—, pero plantilla cerrada y a tirar con cojos, prejubilados y gente que no le gusta al entrenador por no se sabe bien qué. Si no quieren a Sørloth, se lo podrían haber dicho hace tiempo y no putearle en el campo y en la prensa. Pese a ser el pichichi en la última Liga, parece que no les gusta porque coge salmones con las manos y no hace bailecitos raros o toma mate.

Ha hecho lo de siempre, trae uno o dos buenos y el resto saldos, apaños con colegas y ofertas de mercadillo. Al final, cuando puedes vender algo son los buenos o los que te han salido buenos y te quedas con los saldos o los rodillas raras. Así ha construido un equipo que ha ido trampeando como ha podido estos últimos años porque el resto de equipos de La Liga son aún peores por los controles financieros. Al final no se sabe si las decisiones finales técnicas las toma el entrenador o la secretaría técnica, o es un «unos tú y otros yo» que destrozan la plantilla. Y, claro está, luego la no exigencia a los jugadores porque les da miedo pagar primas por títulos y al entrenador porque es el portavoz y parapeto de Gil. De ahí que, viendo la decadencia del Cholo, cualquiera se pregunte si habría alguien capaz de ser parapeto y tener los mismos resultados.

Desde luego lo que ha construido el Cholo es muy grande. Ha devuelto el ánimo de ganar a una afición desencantada por el gilismo. Cuando había choladas y se exponían sus manías se tapaban porque aquello de que el campo dictaba sentencia con los jugadores, los cuales podían pasar de titulares a la grada se mantenía. Hoy parece otra cosa muy distinta. Parece que los que le gustan, y no por sus cualidades futbolísticas, están en el campo, no tienen repartos de cargas y no pasan por el cholismo. Da igual que sea Giuliano —que como él mismo ha reconocido tiene numerosas carencias técnicas—, que sea Giménez —al que se consiente todo—, que sea el no-añorado De Paul.

Si ese Cholo no vuelve o está agotado, sí, mejor que venga otro. Y que se vaya Gil al mismo tiempo. A Luis Aragonés —¡pónganse en pie!— se le atizaba bastante más que al Cholo. Con broncas hasta en los descansos, aunque también se le aguantaban algunas luisadas, pero en cuanto bajaba el rendimiento… iba fuera. Porque lo que sucedió ayer en Barcelona no es una cuestión meramente táctica-técnica sino de carácter, gestión y cansancio. No se entrenan ciertas cosas porque ya parecer que da igual todo y sus ayudantes están muy cómodos haciendo rasquin-boling. El entrenador pasa de lo que diga el campo salvo con algunos a los que marca. Ya no hay carácter en el equipo para revelarse porque los más veteranos son unos tiernos. Se ha instalado una especie de buenismo dentro que no es nada bueno. Y se llevan dos años y medio ahí. Normal que la afición, pese a ser el primer partido, esté hasta los dídimos. No hagan trampas con lo del primer partido, hay un tumor que hay que extirpar sí o sí. El mejor cirujano es quien lo tiene que hacer, pero si no se ve capaz, que pase el siguiente.

Por cierto, se avisó del gafe del pantalón rojo y nadie hizo nada en la SAD.

Hace calor, hace calor y estaba esperando…

Resulta que la acción de cuatro o dieciséis hijos de puta que provocan fuegos —por cierto sería interesante que todos los periodistas, los cuales están estos días ávidos de sacar porquería, se interesasen por los juicios de esos a los que han detenido y los porqués— es producto del cambio climático. El otro día un señor murió por un golpe de calor tras recibir seis disparos. Y todo así, todos los días. Sin negar que hay un ligero aumento de las temperaturas, ese estado alarmista no es sino un mecanismo de opresión.

Sale Pedro Sánchez a hacer el tolili con el cambio climático, desplazándose en un helicóptero de un lado a otro y un avión que le va siguiendo sin pasajeros. No crean que los presidentes peperos están libres de culpa, recortan gastos en incendios —«pa’ dos o tres que habrá»—, se lo gastan en publicidad institucional y así tienen a todos esos periódicos lanzando soflamas contra el gobierno central y escondiendo que las competencia principales son de los «donantes». Pasó y sigue pasando con lo de la Dana en Valencia, ahí tienen a Carlos Mazón siendo alabado por la prensa, escondiendo que estaba a ver si metía en un apartahotel-restaurante mientras morían cientos de valencianos porque no se utilizaban los mecanismos de alarma hasta que… ya saben.

Culpables todos en mucho mayor porcentaje que el cambio climático. Ahora parece que hace más calor en las ciudades… que antes. Normal si ha habido un desarrollo urbanístico descontrolado en municipios gobernados por peperos y psoeístas. En la sierra madrileña ya no cae tanto la temperatura por las noches, pero claro hay casas casi hasta el Puerto de los Leones porque así lo han querido los gobiernos del PP durante veinticinco años. A más asfalto, más calor. A más ladrillo, más calor. Porque calor, lo que se dice calor, sigue haciendo parecido, un cambio de uno o dos grados y eso que las temperaturas con que pretenden asustar están tomadas en su mayoría en aeropuertos y secarrales.

Lo que sorprende, a cualquiera que se mueva en el ámbito rural, es que al señor que está podando un almendro de su propiedad le «cacen» con un dron los guardas rurales, que para hacer cualquier cosa agrícola en la finca deban enviar imágenes geolocalizadas, sean incapaces de ver a un tipo prendiendo fuego. ¿Sólo tienen los drones para hacer el hijoputismo contra los agricultores? O por si hay que impedir que se limpien los cauces de los ríos, algo que las cuencas hidrográficas —responsabilidad de la administración central— hacen constantemente salvo que sea un frigorífico, ya que se imaginan que habita por allí el ave fénix o similar. O para impedir que se limpien los montes llevándose madera de árboles caídos o piñas —esto es cosa de las Comunidades—, o para impedir que paseen cabras y cabritos —porque los cabrones ya se saben dónde están—, o para cualquier cosa que siempre ha servido, pero para pillar a un pirómano o ver un fuego rápidamente, ahí los drones como que no existen.

Miren se siente más el calor porque, a causa de sus políticas urbanísticas, las de hunos y hotros, hay más ladrillo, más concentración humana, menos agua en los cauces y más en explotaciones irracionales, salvo que se utilicen las desaladoras —que hacen falta unas cuantas más en el levante y buena parte de la costa española—, y parece que hace más calor, pero la realidad es que toda la vida ha hecho mucho calor en verano, en España, en casi cualquier lugar. No pongan mapas de rojo intenso, no intenten colar como cambio climático la nazificación de los trabajos en el campo, no intenten que se asusten las personas —por cierto, el nivel de incendios es casi menor en estos tiempos que antes—, no utilicen los incendios o el calor como serpiente de verano para tapar su mediocridad. Gestionen, a ser posible bien y pensando en el bien común de los españoles no de este o aquel lobby o empresario. Dejen sus mierdas de politicuchos y gestionen sin gastar en comprar periódicos y periodistas —la misma porquería es RTVE que todas las cadenas autonómicas— y sin subvencionar estupideces. Gestionen y gasten en abanicos, como toda la vida.

La mujer en el análisis católico o por otro tipo de feminismo

Si cualquiera de ustedes leyese, por casualidad o con intención, los medios y ensayos católicos, en términos generales se darían cuenta de la significante ausencia de la mujer en ellos. Al menos de la mujer como ser autónomo o en una idealización tradicional como sostenedora de no se sabe bien qué tronco de la historia. En términos generales el catolicismo mediático, no el doctrinal, es bastante patriacal y rancio. Sin embargo, son muchos los jóvenes teólogos —cabe recalcar el sentido masculino, no el nosotros general— que entienden que el papel de la mujer es muy distinto y no son las escrituras, en especial el Nuevo Testamento, una cárcel para la mujer. Por supuesto, hay muchas nuevas teólogas y filósofas católicas que proponen, aunque no sea el calificativo correcto, un «feminismo católico».

Entre esas pensadoras está Felicia Merino Escalera, una brillante filósofa que lleva años, casi en solitario, haciendo ver que lo católico tiene una vía abierta para la mujer que no sea la de quedar «en casa y con la pata quebrada» del tradicionalismo. En su reciente libro, publicado por la Editorial Comares, ya deja claro desde el título que hay otro camino: Otro modo de pensar. Pese a ser una recopilación de artículos publicados en revistas y prensa católica, la unidad de pensamiento y de los temas tratados hacen de él un todo que tiene la virtud de poder leer con pausa y, si así lo quieren, dando saltos, pues la autora y la editorial han decidido seguir un camino más temático, pero también se puede leer desde el aspecto relacional. Esto es, buscar en los diferentes capítulos continuidades de la mujer, lo cultural y el amor.

La autora no tiene ningún problema en dialogar con autores y autoras de eso que se ha llamado lo postmoderno porque intenta entender qué aspectos pueden tener una ligazón con el desarrollo cultural y qué aspectos son más producto de lo ideológico o político. Da igual que sea Michel Foucault que cualquier feminista de la últimísima ola, allí está Merino para hacer ver que la mujer no es ni lo que quieren unos, simple y mera identidad asumida, ni lo que quieren otros, esa costilla del hombre. Podría decirse que es una tercera vía entre los postmodernista y lo tradicionalista en el mundo católico.

En lo referente a la mujer se presenta un ser humano que debe y puede ser libre para desarrollar su propio ser en igualdad de condiciones que el hombre, pero que no debe de dejar de ser mujer por una cultura opresiva donde lo materialista es lo único que cuenta. Lo maternal, que no deja de ser fraternal también, se abandona o misnuvalora. La verdad es que es mucho mejor que se lean el libro y vean el camino tomado por Merino pues es muy sugerente para cualquier mujer y mucho más si es católica.

Paradójicamente, mientras se habla de la situación de la mujer hoy, la profesora de Antropología filosófica —¿recuerdan los libros de Ernst Cassirer sobre el tema?— logra desmenuzar de forma muy hábil la sociedad contemporánea. Cómo el liberalismo, muy influida por la Radical Orthodoxy y la Escuela de Granada de monseñor Francisco Javier Martínez, no es esa doctrina amable que desde muchos ámbitos del catolicismo se presenta. Como factor ideológico influye en el devenir cultural y no es contrario a todo lo postmoderno. Es un dragón con dos cabezas y una cola capitalista.

En algunos momentos puede llegar a recordar el análisis a la sobrerreprensentación althusseriana, pero su análisis proviene del catolicismo y toda su doctrina de siglos. Cierto que respecto a la mujer hay mecanismos culturales que la han desviado de lo que se pretendía, pero no es menos cierto que el ser humano en sí ha sido lobotomizado por el propio sistema actual. Pensar que existe una desconexión entre cultura y sistema económico es algo que ya la Iglesia había observado como peligroso. De este punto del análisis al amor conyugal, con lo que significa ser pareja hoy en día, hay un pequeño salto que Merino logra realizar con verdadero éxito y mediante una analítica completamente satisfactoria. Si Deus caritas est eso tiene muchos significados que deben luchar contra una cultura totalmente contraria y un peligro reaccionario inconsecuente.

Un libro católico que supone una pequeña ruptura a los análisis más divulgados, que no los únicos que se realizan respecto a la mujer, la cultura contemporánea y la convivencia general. Porque de todo lo analizado en el libro hay muchas lecciones que aprender para el día a día cuando cualquiera se topa con el otro.

Malditos hipócritas en la hora de la muerte

Se suele decir que no hay nada como morirse para que hablen bien de uno. En realidad, salvo que haya sido reconocido como una mala persona, un dictador cruel, un asesino o algo similar, cuando se muere alguien que no te cae bien, que consideras tu enemigo, al que has intentado putear siempre que has podido, lo mejor es guardar un sepulcral silencio en el momento del óbito. Lo mismo se puede decir de aquellos que no le han hecho ni caso, por tener una ideología distinta —lo cual es respetable—, o se han peleado en buena lid, tampoco es el momento de los halagos excesivos que van más encaminados a dañar la imagen de un tercero —por mucho que ese tercero haya sido un verdadero rastrero con la persona fallecida—.

Ayer falleció Javier Lambán y lo que se ha contado en el párrafo anterior ha hecho su aparición. Hipócritas asquerosos que hoy tienen buenas palabras para quien, cuando estaba vivo, deseaban su muerte política, deseaban que se callase, pedían su expulsión del partido y le hicieron todas las judiadas posibles para acabar con él. Da asco que algunos mininistros del gobierno salgan a lamentar su fallecimiento cuando han sido los más activos en la caza y depredación del historiador aragonés. En especial Pilar Alegría, a quien nadie quería y/o quiere en el PSOE de Aragón, pero que se aupó a lo alto de su secretaría general empujada por el morritos de Moncloa. Una verdadera incapaz que se hacía la dolida cuando ha sido el arma ejecutora del fenecido.

Lo del mensaje del PSOE, a nivel institucional, es de risa y de vergüenza ajena. Lo han tratado casi como un apestado. «Javier Lambán fue un socialista fiel a sus valores y principios hasta el último de sus días» han escrito en X. Fíjense que recalcan de los «sus» no los valores del PSOE, de la socialdemocracia o «a los valores y principios», el «sus» les delata. Es esa puyita que colocan como si los valores y principios del PSOE fuesen otros, como si la fuente del dogma estuviese en otro lugar, como si ser fiel a la socialdemocracia y a España fuese malo. También puede ser que no sepan escribir y tengan dificultades para una redacción sencilla. No lo descarten.

Esto último sería aceptable si no hablasen del legado en Aragón en el mensaje. No hace ni un mes, sancionaron a la senadora Mayte Pérez con 600 euros por no acudir a un pleno sin sustancia, ni votación —total el PP tiene mayoría absoluta en el senado y da igual— y sí acudir a la entrega del retrato oficial como expresidente de Aragón que el gobierno regional actual le entregó a modo de tributo, más sabiendo de la delicada salud de Lambán. Y eso que la senadora Pérez había avisado de que no acudiría al pleno por la circunstancia del homenaje, algo que la prohibieron si no quería recibir sanción. Por cierto, un homenaje al que no acudió nadie de la actual dirección porque querían convertirlo en una campaña de publicidad para Alegría y les dijeron que no, que era para entregar el cuadro a quien lo merecía. Esto es lo que en el PSOE querían a Lambán, por eso esas palabras utilizando el «sus» no parecen haber sido escritas sin mala leche.

Por supuesto que hay gente en el PSOE que ha sentido el fallecimiento: Ignacio Urquizu, Susana Díaz —otra a la que las hordas sanchistas querían ver muerta— o Emiliano García-Page —a este le quieren muerto, descuartizado el cadáver y su cabeza disecada puesta en una pica a la entrada de Toledo—, como algunos anónimos. El resto malditos hipócritas que siempre le tuvieron asco al fallecido. Incluso algunos se habrán alegrado porque así no habla, aunque estos seres al menos no pecan de hipocresía. Y en la derecha mediática tampoco se pasen con las loas, son tan asquerosas como las de los enemigos cercanos. Por una vez que Pedro Sánchez sale en plan institucional y aséptico…

Es el momento del gilmarinismo: heitingada, rodillas raras, fichajes que asustan

No será porque no se ha advertido en estas páginas. El fichaje de Raspadori ya mostró que el nivel de los fichajes entraba en su cuesta abajo. No siendo completamente malo el jugador italiano no suponía ese supuesto salto de calidad que vendían amanuenses y mediáticos de los espacios. El campo pone y quita razones, siempre, pero a priori genera cierta desafección en la gloriosa —aunque quien se pone la camiseta de las rayas canallas pasa a ser un apóstol del misterio del fútbol—. Lo que viene ahora es peor porque es el tiempo del gilmarinismo.

Carlos Bucero ya está prácticamente de vacaciones. Queda para asuntos menores de contactos y alguna discusión previa. Lo que se dice quitarle la paja al jefe para centrarse en el grano. La elección de los jugadores y los posibles fichajes están en la agenda rosa de Miguel Ángel Gil Marín. Es su tiempo. Lo disfruta. Hace y deshace. El patrimonio hay que cuidarlo. Las quejas del Cholo Simeone, sobre un fichaje más, le sirven al CEO para retomar contactos, hacer amigos por Europa y entrar en el cambalache que siempre ha gustado a los Gil desde el «caso negritos».

Durante todo el verano llevan llamando a todos clubes posibles en el mundo para preguntar por jugadores. «¡Hola, qué tal! Este jugador ¿se encuentra bien, es buen chaval? Pues me lo saluda» es lo típico de esos supuestos acercamientos que hacen las delicias de los insiders y demás caza-fichajes de medio pelo. Porque los publicitan, permiten que se sepa sin problemas para despistar, especialmente cuando son nombres atractivos —sea por juventud, sea por calidad, sea por exceso de alabanzas de los panenkitas que no ven ni dos partidos—.

Lo que la experiencia lo que nos dice es que en estos tiempos de gilmarinismo lo que vaya a llegar puede ser algo que no corresponda con las necesidades del equipo, puede ser algo parecido —como ha pasado con algunos fichajes realizados donde se pedía un sofá y han traído un butacón o un chaise-longue— pero con algún problema detrás. Ahí tienen el supuesto interés por Nico González, el argentino no el pivote español, jugador internacional, campeón del mundo —como Umtiti y algunos de ese estilo que no se sabe bien cómo han llegado a una selección campeona—, un tipo que se lesiona con mirarlo y cuyos mejores partidos ya han pasado. Y este es casi de los mejores que suenan. Luego llegan Otavio, Milla… o Kubo —ni cambiándole por Sørloth, aunque sea un «invento» de Juantxito—.

El año pasado se esperaba a Hancko y llegó Lenglet, que para más inri ha sido renovado. Ese es el juego que le gusta a Gil Marín. Los extraños, los casi acabados, los de equipos de amigos, los que no tienen números y cosas por el estilo. De ahí, de ese huerto saldrá el posible fichaje, si es que lo hay sin que ocurra algo raro tipo heitingada. Lo principal es que no cueste dinero, con una ficha que pague el club de origen o muy baja, o DAO. El gran DAO no salió mal, pero no siempre puede ser así como se ha visto con un francés con cara de despistado. Llegará un regateador pero igual es bizco, o uno de la cuadra portuguesa —apunten las iniciales MF—, pero nada que ver con esos nombres rimbombantes que suenan. Es el tiempo de Gil Marín y eso sólo puede ser peligroso… o divertido.

Con el pantalón rojo es posible que no gane

Están todos los analistas —y los anatontas— especulando sobre el sistema y los jugadores que pondrá el Cholo Simeone en el partido del domingo a las 21:30 horas —esto se pone para los despistados que todavía preguntarán «¿cuándo se juega?»—. Análisis muy sesudos, como suelen ser los de la afición rojiblanca, que quedan completamente destruidos por el señor de negro en cuanto ofrece la alineación y se ve la disposición de los jugadores. En este Atleti de los escalofríos habrá que ver si los quitan en el terreno de juego o permanecen. Análisis que dejan fuera dos factores principales: se juega fuera de casa y se llevará el pantalón rojo.

El año pasado, durante el mundial de clubes y en el partido contra el Oporto, ese jugar fuera quedó patente en la forma en que se disputaron los partidos. Incluso los que se ganaron, las ganas de sacarse los ojos fue la tónica predominante en la mayoría de ellos. El cortarse las venas vino con algunas derrotas escandalosas por la actitud en su mayoría. Jugando fuera de casa, siendo el Atleti de los escalofríos, ¿qué se puede esperar del comienzo liguero? ¿Saldrán con ganas de jugar al fútbol? ¿Se saldrá a verlas venir? ¿Los nuevos darán una patada en los dídimos a los anteriores para que se animen? ¿Habrá cambio de sistema o de forma de juego? ¿Será esperar atrás y ver si alguno de los buenos hace gol?

Todas esas preguntas no pueden dejarse fuera de cualquier análisis serio que se quiera hacer sobre el partido del domingo. Que sí, que Baena es muy bueno. Que sí, que con Hancko parece que hay más seguridad defensiva —habrá que ver los centros laterales—. Pero, al final, hay otro personaje que es el que decide, por cábala o por conservadurismo, la alineación y puede llegar a sorprender y confiar en algunos que siguen de años anteriores. Ergo, la actitud puede ser la de años anteriores. Da igual el 4-4-2 si se sale a verlas venir y como si no tuviesen alma. Y eso suele ocurrir en los partidos fuera de casa. Lo que más esperan los aficionados rojiblancos no es si juega este o aquel, sino si se sale con ganas o no. De momento sólo se ha visto un cambio en el partido con el Newcastle.

Y luego está la cosa de la mufa: «El pantalón rojo con la camiseta rojiblanca». Como el diseñador de Nike para el Atleti debe ser madridista o un mono con dos pistolas, se le ha ocurrido que la segunda y la tercera equipación sean azules. ¡Cuidado que hay colores en el mundo del diseño! Pues azul. En diversos tonos, incluso tipo babero, pero azul. El Espanyol, por esas cosas que tiene la tradición, juega con camiseta blanquiazul y pantalones azules, ergo el Atleti tendrá que cambiar de pantalón porque puede haber problemas de distinción. Salvo que el Espanyol tenga la amabilidad de ponerse el pantalón blanco que avece utiliza, toca el rojo en el Atleti porque los diseñadores son los más listos del mundo.

Entre la afición rojiblanca existe cierta aversión a esa equipación que parece más la del Olympiakos. Y es normal que tenga aversión a la misma porque suerte, lo que se dice suerte, no ha traído. En las últimas dos temporadas se ha utilizado en 14 ocasiones, de las cuales se ha vencido en seis partidos, se ha perdido en seis y se ha empatado en dos. Por ello, jugar con el pantalón rojo atrae la no victoria del Atlético de Madrid. Con lo que son en el cuerpo técnico de mufas, cábalas y gafes de todo tipo es incomprensible que permitan utilizar esa prenda que quita más que da. También es cierto que el Atleti es capaz de superar mufas raras, pero esta es demasiado persistente en el tiempo como para tomársela a broma.

Hagan cábalas sobre alineaciones y sistemas. Háganlas. Pero tengan en cuenta que se juega fuera, se utilizará el pantalón rojo y el Maligno tiene controlado al CTA.