jueves, 23 abril, 2026

Así fabrica Podemos una conspiración para atacar al PSOE

Las alarmas saltaban porque la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, se habría reunido con el director de OkDiario, verdadero azote de la izquierda, Eduardo Inda. El mismo día en que un juez determinaba que, al cumplir el tiempo de prisión preventiva, el ex-comisario Villarejo debía salir de prisión. Dos situaciones, en dos lugares distintos, de repente se interconectaban para formar parte de una segura conspiración de las cloacas (informativas y del Estado) para… pues no se sabe bien para qué, pero se interconectaban y estaba claro que algo tenían que ver y algo estarían tramando Delgado e Inda. Algo que seguramente acabe perjudicando a Pablo Iglesias, Podemos o al sursum corda.

En el vídeo que consiguió Willy Veleta, de Contexto (más conocido el medio como Ctxt), se pregunta a los personajes centrales por la salida de prisión del siniestro ex-comisario. Ninguno de los dos responde. Así, esa no respuesta –que, por ejemplo, a Inda igual le importa poco o nada- se considera que es la trama de la conspiración entre la fiscal y el periodista. ¿Les preguntan algo más? No y no hace falta. Se han reunido en el piso que tiene Baltasar Garzón, a la sazón pareja de Delgado, en el centro de Madrid y eso lo hace ya sospechoso. Con total seguridad, y mucho escándalo mediático de la prensa “progre” –que tiende a los tonos violetas-, algo conchaban.  Igual podría estar Manuel Cerdán estar haciendo una entrevista a la fiscal…, eso ni se contempla. Aunque en realidad sí estaban haciendo entrevista a Delgado como pueden comprobar aquí. Pero esta parte de la realidad no sirve para el propósito de hacer daño, realmente, al PSOE que es la intención del podemismo. Presionar y presionar para hacer claudicar a Pedro Sánchez.

Así, rápidamente, Pablo Echenique, al mando de las tropas en redes del podemismo, lanza la primera acusación contra la fiscal. “Ayer conocimos algo gravísimo y es que nada menos que la Fiscal General del Estado, el día que liberan al mafioso Villarejo, se reúne en secreto con sus principales socios de la cloaca mediática. ¿Por qué hay algunos medios que hoy ocultan esta reunión?” ha dejado por escrito. ¿Alguna referencia a la entrevista? No, no hace falta y además eso perjudicaría el relato conspiranoico que desean montar para perjudicar al PSOE. “¡Inconcebible que unos periodistas de derechas se reúnan con una fiscal!” claman las huestes podemitas. Evidentemente sólo cabe reunirse para conspirar, para hacer cosas de cloacas, para dañar a los demás.

Si piensan que su relato se iba a desmontar por la publicación de la entrevista a la fiscal general es que no conocen la capacidad de desvirtualización de los dirigentes de Podemos. Al faltar argumentos, aparece Juan Carlos Monedero para dar su visión de los hechos que, como ustedes pueden esperar, será para reafirmar la conspiración. “Pillan a la Fiscal General reunida con Eduardo Inda, pata mediática de la cloaca Villarejo. Como la mierda es tan grande nos quieren tratar de gilipollas y se inventan corriendo una entrevista. Sin fotógrafo, sin el jefe de prensa y con el 2º de fiscalía. El olor es irrespirable”. ¿Quién ha dicho que no había fotógrafo? Si se fijan en el vídeo y en las imágenes que se hacen a la Fiscal para la entrevista aparece con la misma ropa, camisa blanca, y la misma mascarilla. De hecho ¿cómo puede saber Monedero que no había fotógrafo si no estuvo allí, ni sabe cómo es ese piso, ni Veleta ha verificado las personas que han entrado y salido detrás de la fiscal o de Inda? El caso es mantener la teoría de la conspiración y decir que todo huele mal.

Luego está la parte de que algo más habrán hablado, para aquellos que no eluden la realidad de la entrevista, y eso tendrá que ver con Villarejo, con la causa contra el secretario de organización de Podemos por pegar a un policía o con la “niñera” de Irene Montero. Confidencias existen en todas las entrevistas. Que han hablado de cosas, seguramente sí. Como habla de cosas Iglesias con la prensa amiga (con la no afín y que no le hace la pelota no habla directamente). Que Inda no es el ejemplo de periodista que se pondría como modelo, lo saben hasta en Tombuctú. De ahí a lanzar una campaña de desprestigio de la fiscal, a montar conspiraciones de opereta, a señalar al PSOE como partido de las cloacas (como ha señalado amado líder), a pedir (como han hecho desde algún medio) a Delgado que deje su relación con Garzón, hay un techo muy grande. Todo sirve para señalar al contrario y para ofrecer una imagen de pureza que, ésta sí, confronta con la realidad. Como Carmen Calvo les tiene bloqueada la ley Queer hay que atacar al PSOE –por cierto, ¿explicará la ministra Montero por qué no puede modificar la ley? ¿Qué presiones hay detrás? ¿Qué inconfesables apoyos tiene?-. Como no les van a dar el poder judicial, hay que atacar al PSOE. Y así día tras día. Que un periodista, da igual la ideología que profese, haga una entrevista a un cargo público y esté presente su director es lo más normal en una democracia donde reina la libertad. Cualquier otra cosa es autoritarismo. Por muy mal que caigan ese director, periodista o fiscal. Cualquier otra cosa es no aceptar la realidad, ni el marco de libertad.

Cómo lo habrá visto Gil que ha salido de la cueva para hablar

Si ayer advertíamos que se está preparando uno de los mayores atracos que se han visto en los últimos tiempos en el mundo de fútbol, hoy toca sorprenderse por la fugaz aparición del CEO del Atlético de Madrid para hablar. Que Miguel Ángel Gil salga en los medios de comunicación para algo así como protestar un poco es anormal. Sale cuando defiende la marca, su negocio, su empresa, lo suyo vamos. Cuando hay cuestiones deportivas el silencio es lo normal. También en el caso de Enrique Cerezo. Cómo han tenido que ver la situación para salir de su cueva a medio quejarse. Ha visto peligrar el negocio y ha saltado como si le hubiesen pinchado en el lugar que más le duele: la cartera.

Gil pensaba que en época de transición del duopolio igual, si todo se daba bien, le permitirían al Atlético pelear e incluso ganar La Liga. No se ha querido enfrentar a Tebas, ni Rubiales por el proyecto de Superliga europea por este motivo –si fuese por dinero ni lo dudaba-. Si su empresa lograse ganar el título de liga su posición en Forbes crecería, podría hacer más negocios, conseguir más acuerdos con diversas empresas y subirse el sueldo un poco más. Pero, pese a no ver en directo los partidos, ha visto que empiezan a verse cosas sospechosas: jugadores que a la primera falta ven amarilla; penaltis que no se pitan; revisiones en el VAR hasta del color de los calzoncillos de los jugadores; interpretación de las reglas de forma distinta para el Atleti; y así hasta tomar conciencia de que la voracidad de sus competidores llega a límites insospechados. Ya debía estar advertido de las dos finales de Champions, pero eso lo debe asumir como peaje para ganar libertad en lo local.

Las declaraciones de Carlos Velasco Carballo –que la Federación ha matizado en dos ocasiones, algo inaudito- le han hecho despertar y acudir a EFE para, no tanto protestar, como advertir que sabe del tangazo que se está preparando. Así ha recalcado que los comentarios del jefe de los árbitros “son muy peligrosos, porque condicionan las decisiones de los colegiados”. Incluso defiende a De Burgos Bengoetxea: “No entiendo por qué el presidente del Comité Técnico de Árbitros reprende públicamente a uno de los mejores colegiados que tenemos en España, y más en una decisión que nunca se puede considerar como un error. En este caso concreto, el árbitro aprecia una jugada en el campo y toma una decisión tras verla por televisión, como la gran mayoría de aficionados al fútbol”.

Está todo el nacionalmadridismo apretando en la semana del derbi –ya se sabe que es semana de infundios desde los programas nocturnos y los periódicos de cabecera del viudo con gafas-, más cuando su equipo se va dejando puntos pese a ciertas ayudas, pero perder ese partido no es que le importe mucho a Gil. La cuenta de resultados no está en un partido. Sin embargo, sale para que no le tanguen durante el resto de la temporada. Si deportivamente no le da al equipo, mala suerte, pero que no le “hagan un Cabeza” que ahí sí que le tocan lo que más le duele. No pide que le den, sino que no le quiten y eso es algo que ha estado viendo de forma tan clara que no ha tenido más remedio que salir, de perfil, pero salir. Se ha asustado –por no decir acojonado- tanto que se ha visto obligado a decir algo porque no era ni normal. Y ha sido moderado al decir que son declaraciones que condicionan, porque todo el mundo ha entendido que es una orden para que no se escape la liga al duopolio.

¿Impedirá algo la salida a la palestra de Gil? El atraco habitual en un derbi no, pero igual sí sirve para el resto de lo que queda de campeonato. No hace falta que piten a favor, de eso no saben en el Atleti, pero que no atraquen. Y si el resto de equipos no llegan para competir que gasten en verano. Aunque según la prensa del régimen al Real Madrid les hacen descuentos (luego se descubre que Hazard ha costado 50 kilos más) y a los demás les piden 150 millones por el noruego. O igual quieren atracar en liga porque, como se dijo aquí, no tienen un euro y más vale enredar al madridismo con algún título y luego vender que Haaland y Mbappé vendrán otro año o no son los suficientemente madridistas. Ya saben cómo funciona la máquina del fango blanca. Para sorpresa de todo Gil ha aparecido, pero no esperen que sea por cosas deportivas sino por el valor de marca que es lo que le interesa.

El PP ve a la Guardia Civil y los manchegos como caraduras

No es la primera vez que en este periódico se han criticado las extravagancias y las limitaciones del presidente pepero Francisco Núñez. Al llegar a su cargo defendió con vehemencia la necesidad de privatizar la sanidad –luego se quejaría del Hospital de Toledo- y ahora señala a la población manchega y a la Guardia Civil como caraduras. Esto es, como personas que no cumplen las normas y que no actúan para hacerlas cumplir en referencia al cierre perimetral regional. Según han dejado caer desde el PP manchego el cierre perimetral no sirve de nada porque los manchegos se saltan las normas. En ello va implícito que la Guardia Civil no hace nada y que deja que todo el mundo se pasee por España alegremente.

Normal la respuesta que ha recibido desde el gobierno regional en voz de Blanca Fernández: “Ahora nos dice el PP que los cierres perimetrales no sirven para nada porque no se pueden controlar. ¿Qué está diciendo el Partido Popular? ¿Qué está diciendo el señor Núñez? ¿Que la gente no es responsable y no cumple las normas? La inmensa mayoría de la gente es responsable y cumple las normas. ¿Qué está queriendo decir el PP? ¿Que la Guardia Civil no cumple con su obligación? La Guardia Civil cumple con su obligación. Se esfuerza al máximo. No se puede estar recogiendo firmas en las calles supuestamente para apoyar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y tener declaraciones de este tipo que pone en cuestión la labor tan magnífica que están desarrollando en condiciones muy duras en los últimos meses. Por tanto, el perimetraje sí es eficaz”.

Los datos de bajada en el número de contagios dejan claro que las medidas han resultado eficaces. Tras haber permitido la movilidad durante las navidades, después de haber establecido un perímetro durante dos meses, aumentaron los casos de forma alarmante. Hoy tras casi dos meses de cierre sucede que en algún hospital, como el de Virgen de Altagracia en Manzanares, ya no hay ingresados por coronavirus. Algo que han conseguido los manchegos siendo responsables en el respeto a las normas que se han establecido desde el gobierno regional. Igual él, Núñez, se pasa todo el día transitando entre provincias, escondido en fiestas ilegales (las cuales han sido desmontadas por la Guardia Civil) y por eso piensa que los demás hacen lo mismo. O simplemente es que, como no sabe qué hacer, ni qué decir, ha tomado como ejemplo a la Comunidad de Madrid. Un ejemplo que tampoco es que sea el mejor en términos de casos positivos o destrucción de empleo.

Normal que desde el PSOE manchego hayan salido a ponerle las peras al cuarto. Sergio Gutiérrez, secretario de Organización ha sido contundente: “Queremos abrir Castilla-La Mancha pero Madrid, la única comunidad con riesgo extremo por la pandemia, no nos deja”. Sin citarle el propio presidente manchego, Emiliano García-Page, le ha dado una colleja dialéctica: “Insisto en la necesidad de que exista un mensaje único para combatir el virus y que todo el mundo entienda lo mismo, viva donde viva, porque la confusión y el ruido, que es de lo que viven muchos, no ayuda a entender el mensaje”. Y de ruido sabe bastante Núñez porque es lo único que sabe generar en La Mancha. Ruido por esto, ruido por aquello, ruido porque sí, ruido porque ha de demostrar a Pablo Casado que él es muy leal a su persona y por ello no debe quitarle. La realidad es bien distinta, Núñez es un no-dirigente político. Es la negación de lo que se entiende por político pues los único que genera es ruido.

La realidad es que tampoco es que importe mucho porque ¿alguien en Castilla-La Mancha sabe quién es Francisco Núñez? Salvo en Almansa y/o Albacete, en el resto de la región es el señor ese que hace cosas raras y copia a Casado en la barba. ¿Le importan los ciudadanos manchegos? No, como se ha podido comprobar al pensar que éstos no cumplen las normas, ni hacen caso al gobierno regional. Bien al contrario, la ciudadanía manchega ha dado ejemplo de aceptar restricciones muy duras de no salir ni de sus municipios –cuando quien conoce la región sabe que es casi imposible en algunos lares-. El señor Núñez sí tiene tiempo para hacer pancartas y pedir un Ayuso (se supone que debería ser él el elegido) en Albacete. Si lo hubiese hecho en Ciudad Real o Guadalajara igual les corren a gorrazos hasta la afueras porque son zonas, como Toledo, que han sufrido los desmanes ayusinos. O igual es que quiere que le abran para poder ir a hacerle más la pelota a Casado, incluso postrándose a sus pies. No lo descarten.

Velasco Carballo cocina el mayor atraco del fútbol que se verá en décadas

Tras inventarse la zona Dogso, que por cierto se olvidó en el partido entre el Villarreal y el Atlético de Madrid, ahora los árbitros españoles vienen a explicar jugadas (esas mismas que habían jurado no explicar) que perjudican al líder de La Liga… y por ende benefician a sus perseguidores, el duopolio FC Barcelona-Real Madrid. Como no tienen vergüenza en desdecirse e intentar lo que haga falta con tal de ocultar que trabajan a favor de obra, Carlos Velasco Carballo dio ayer una lección de cómo se han de entender los codazos siempre y cuando el jugador vista de rojiblanco y no de blanco. Porque si el codazo involuntario de Lemar es roja, los siete mil codazos en todas las partes de la cabeza de Ramos y Casemiro en córners, balones altos o faltas a favor son lances del juego.

Bastó que el viudo con gafas advirtiese de que se estaba arbitrando bien al Real Madrid para que cambiasen las tornas y todas las jugadas dudosas acaben siéndole siempre favorables. Y en cuanto existen dudas, aparecen las zonas Dogso, los criterios arbitrales o los fueras de juego de un metro atrás y toda la armada del nacionalmadridismo para justificarlo. Y si se protesta, aparecen las Schutzstaffel federativas para acabar con la libertad de expresión y sancionar con partidos a jugadores y entrenadores… salvo que se sea del Real Madrid (como ha pasado con Courtois). Ya tenían la calculadora a tope para ver en qué día no sólo se ponían líderes sino que ganaban la liga en el nacionalmadridismo, pero se les cayó el equipo empatando y ahora sólo cabe recurrir al plan que llevan utilizando toda su existencia: el colectivo arbitral.

Diego Pablo Simeone, que esta semana sufrirá el típico ataque desde la prensa para desestabilizarle (aunque él no consume), debería pensarse presentar un equipo competitivo el sábado en el Metropolitano. Debería pensarse salir con Vitolo de delantero centro y rendir las armas porque el tufillo a atraco del siglo se puede oler perfectamente en toda España después de las palabras de Velasco Carballo. No sólo es que les estén acribillando a tarjetas amarillas en cada encuentro con la finalidad (si es que el coronavirus no ha hecho su trabajo ya) de impedir reunir un once competitivo. Con la intención de amedrentar a los jugadores. Es que se prepara el terreno para que las patadas voladoras contra jugadores rojiblancos sean consideradas lances del juego y un roce en el hombro de un jugador atlético cadena perpetua.

Lo que no están pudiendo hacer por falta de fútbol, lo están trabajando en los despachos federativos para acabar con la posibilidad de que alguien que no sean los dos de siempre pueda ya no ganar la liga, sino pelearla. Desde hace cuatro semanas, no ha habido más que ayuda tras ayuda a los tres perseguidores (cuelan al Sevilla para aparentar, pero les atracan contra el duopolio) y todas las dudosas contra el Atlético de Madrid. Aun así no han conseguido descabalgarlo (pese a comerse penaltis que en caso de haberse cometido contra los jugadores blanco y blaugranas hubiesen tenido para dos semanas de quejas), pero lo llevan intentando partido tras partido desde todos los frentes, especialmente el mediático. Claro que si lo máximo que tienen es a Gargamel pues poco poder armamentístico. Por eso recurren a Velasco Carballo que ayer indicó de manera subrepticia el robo consentido del próximo domingo.

Echenique demuestra su incultura… otra vez

Si no fuera porque no se cansan de decirnos lo listos que son, los títulos que acumulan, la sapiencia que acumulan, este artículo carecería de sentido. Pero como se venden como los más listos acaban por aparecer en estas líneas cada vez que meten la pata o dicen alguna boutade antológica. Y en eso de las meteduras de pata Pablo Echenique es un maestro. No hay semana en la que, más allá de la rabia que le pueda tener a la ministra de Defensa, Margarita Robles, o a la de Economía, Nadia Calviño, no acabe por dejar alguna perla que atenta contra la más mínima cultura intelectual. La última achacar al calvinismo todos los males del capitalismo ¡¡¡en el siglo XX!!!

“El calvinismo (más allá de su definición religiosa) [es] la estrategia establecida por el capitalismo a principios del siglo XX mediante la cual el trabajador sin trabajo es capaz de culparse a sí mismo en lugar de ir en contra del sistema establecido” ha dejado dicho el portavoz de Unidas Podemos. El calvinismo como estrategia no lo supo ni ver Max Weber, padre de la supuesta unión entre el protestantismo (calvinismo, luteranismo y derivados) y el espíritu del capitalismo. El calvinismo como estrategia (no como espiritualismo) aparece como la ideología dominante por la cual la clase trabajadora se autoculpa por estar en el paro. Que el calvinismo determine que el paraíso celeste está reservado a algunos pocos de forma predeterminada por dios y que lo que se saque en esta vida de bueno es por esa predeterminación pudo haber sido impulso para lanzarse a la vorágine de la acumulación capitalista frente al feudalismo de las rentas, pero de ahí a establecer que es una estrategia es un completo dislate.

Entre los mayores individualistas y defensores del libre mercado, curiosamente, no hay calvinistas. Adam Smith era presbiteriano. Thomas Malthus era anglicano. John Stuart Mill era agnóstico (por no decir ateo). Benjamin Constant, teísta. Ludwig von Mises, judaísmo. Friedrich Hayek, agnóstico. Y así se podría extender la lista para configurar una politeísta. Por ello es extraño que se acabe por configurar el calvinismo como alma profunda del capitalismo en el siglo XX, como eje vertebrador de la ideología dominante. Tampoco parece una buena estrategia de los liberales y capitalistas buscar en una escisión del cristianismo del siglo XVI cuando al mismo tiempo desechan cualquier tipo de religiosidad como mecanismo legitimador del sistema que defienden. No hay, en sí, una teleología en el liberalismo (cada cual que ore a quien le dé la gana). Puede haber liberales más o menos religiosos, como hay comunistas católicos como Alberto Garzón.

Cuando se mezclan churras con merinas y se da como válidas cualquier idea peregrina de pseudopensadores de la izquierda pasa lo que pasa. El individualismo del capitalismo no es producto del calvinismo, ni del anabaptismo, ni de nada por el estilo, sino de una serie de sumas de diversos mecanismos ideológicos que pueden llegar al culmen de la autoculpa. De asumir que el destino te ha deparado tu pobreza. Pero no es el calvinismo el elemento fundamental sino una miríada de componentes que conforman la ideología dominante. Los liberales siempre defendieron el individualismo y la idea de progreso humano fuera de la presión calvinista en su mayoría. De hecho, lo religioso les daba un poco igual salvo en el aspecto de elemento profanador de la libertad de expresión. El individualismo se encuentra a lo largo de la historia, desde las narraciones heroicas, hasta los reyes taumaturgos, pasando por la Reforma hasta llegar a nuestros días. Pero el calvinismo como estrategia sólo está en la mente de Echenique y sus acólitos. Aunque cabe preguntarle ¿hay algo más individualista que la autoideintificación de género que defiende y que por tanto será producto de la estrategia calvinista?

Lo que nadie se pregunta sobre el vídeo viral que llaman “fascista”

Circula como la pólvora estos días un vídeo por todas las redes sociales que ha generado cierta polémica. Aplaudido por la mayoría –aunque ahora renieguen de ello-, el vídeo hace una exposición de motivos que para sesudas mentes de no es más que muestra de fascismo, de falangismo, de populismo o de cualquier mal que se le aparezca por el camino. Ha dado para analizar el contenido global, las frases, la no superioridad moral del pueblo, la espera de un dictador y mil cosas más, pero nadie, nadie en realidad, se ha preguntado por el factor clave ¿por qué el vídeo ha calado entre tantas personas de distintas afinidades políticas e ideológicas?

Lo que se muestra en el vídeo no es más que un mitologema muy bien trabajado de algo que está en el inconsciente colectivo de manera arquetípica. ¿Qué es un mitologema? «Un conjunto de representaciones, no tanto manifestadas en conceptos cuanto en imágenes y símbolos, ni ordenadas sistemáticamente, sino confundidas y amalgamadas en un todo, y susceptibles de modificaciones (pudiendo añadir o marginar representaciones) mientras se conserve el núcleo.» (Manuel García Pelayo, Los mitos políticos, Alianza Editorial). Sesudos opinadores les habrán dicho que el discurso no tiene ligazón alguna, que se superponen imágenes al albur de ciertos sucesos y que descansa en cierta pretensión de superioridad moral del pueblo frente a los de arriba. Cierto, eso hace y por ello está utilizando un mitologema. Y para que ese mitologema funcione debe haber algún arquetipo en el inconsciente colectivo que se active al escuchar ese relato.

Algunos, como pueden ver en el mensaje de arriba, han pretendido ver en el video un mensaje reaccionario tal y como explicaba hace tiempo Clifford Geertz (igual porque sabía que los sistemas de significados están mitológicamente mediados). Sí es un mensaje reaccionario, tanto como populista, tanto como demagógico, tanto como lo que ustedes quieran pensar. Pero ese análisis no explica por qué triunfa el vídeo. Como no lo hace el análisis de Pedro Vallín situando al pueblo en un nivel de ignorancia y carencia de ética como la clase política. Que viene a ser un sentido pesimista de “todos somos una mierda”. Nadie se ha dignado en analizar el contexto, la situación para que la viralización funcione y se haya visto ese vídeo tanto en foros de izquierdas como en foros de derechas con algarabía. ¿España está todavía trufada de franquismo sociológico como han dicho por ahí para que triunfe un vídeo reaccionario? No. Esa cuestión se debatió hace años cuando Felipe González era un líder carismático (de verdad, no los mercachifles actuales) y se decía que se había cambiado el “Franco, Franco, Franco” por el “Felipe, Felipe, Felipe”, pero hoy en día ni está, ni se espera un “capitán”.

Quienes han hecho el vídeo, no hay que culpar a Tatiana Ballesteros solamente, saben perfectamente lo que viene pasando y el sentimiento que existe en la población. No sólo en España, sino que es algo mucho más extendido por Europa. Lo tienen estudiado (podrían aprender algo el camarlengo monclovita, el comunicólogo progre que pierde elecciones a mansalva y unos cuantos más), saben que existe un momento de crisis y desazón entre las personas, saben que hay ciertos símbolos (pues han sido creados por las propias élites para legitimar su errático actuar) con los que se pueden manejar, saben todo eso pero… no tienen forma de articularlo. El vídeo se ha viralizado pero ¿existe un acontecimiento que permita la práctica?

En España hay partidos de izquierdas que han abandonado a la clase trabajadora, a las clases populares por decirlo en sentido amplio, para centrarse en cosas de minorías minoritarias, en postmoderneces, en cosas de políticos, en batallas espectaculares, en resiliencias, en políticas públicas ineficaces o insuficientes, en cosas muy alejadas de las necesidades reales. Algo tan básico como los pilares de la pirámide de Maslow. La derecha, además de la ineficacia política para todo el mundo y las batallas de políticos, ha aceptado el capitalismo globalizado y sin fronteras que destruye todo a su paso, ha dejado atrás el nacionalismo primigenio y ahora es tan global e internacionalista como era en su momento la izquierda. Se están separando de las gentes a las que gobiernan al igual que las élites globales se han secesionado de las sociedades (como bien explica Christophe Guilluy en No Society). En España puede causar más sorpresa porque parecía que se mantenía una especie de aislamiento en esta cuestión que es patente en el resto de occidente, pero desde hace unos años se observa la entrada en la globalidad.

Ya se advirtió en Diario 16 que la clase política estaba abandonando al pueblo, a los españoles para centrarse en sus cosas de políticos y de clase dominante. Una desafección que está en el núcleo de la viralización de un vídeo que se cataloga como fascista. Centrados en el mundo de las redes sociales (donde no están todas las personas, quedan muchas por fuera), en el mundo de los medios de comunicación, en el mundo de las ideas de las élites globales, se olvidan de lo que sienten por abajo, de las necesidades reales de las personas, de los problemas acuciantes. Son elites urbanitas globalizadas que tienen a bien utilizar a este o aquel grupo para teatralizar una demanda inexistente pero que al día siguiente, cuando no mira ya nadie, lo tiran al estercolero. Cuando el vídeo hace referencia a la simbolización del personal sanitario al que ahora se tiene medio olvidado no juega con algo que carezca de relación material, existe ese problema y el símbolo no lo han creado abajo sino arriba. Quien piense que ese arriba-abajo no opera en la práctica política y en la mente de la clase política es que no sabe lo que se cuece. Incluso los periodistas, especialmente los más mediáticos, son parte de esa escisión.

El vídeo puede ser reaccionario en su planteamiento pero no habla sin una base material clara, no habla fuera de contexto, no utiliza un mitologema que no esté ya en el inconsciente colectivo afincado. Que detrás estén reaccionarios no impide ver que existe un mucho de “verdad” en lo que dicen, por eso se extendió como la pólvora. Supo colarse “por la entrada secreta por la cual las inagotables energías del cosmos se vierten en las manifestaciones culturales” que diría Joseph Campbell (Las máscaras del héroe). No le ha costado años y millones de dólares en publicidad como ha tenido que gastar Coca-Cola porque esa puerta la ha dejado abierta la clase dominante. El ser humano es un “ser simbólico” (Ernst Cassirer) y por ello los comunicólogos intentan jugar con símbolos o fabricarlos a ver si cuelan, pero sin base material, ni historicidad sólo queda en mero recurso-espectáculo. Si el vídeo ha triunfado no basta con decir que es reaccionario, populista o del moco verde, más bien hay que lamentarse de que haya triunfado. No lo harán porque sería descubrir una verdad molesta a la clase dominante.

El miedo provoca que Marhuenda manipule datos contra Sánchez

El miedo debe ser el sentimiento que provoca la manipulación consciente de datos y titulares que viene realizando La razón en las últimas fechas –fechas que podrían extenderse a años visto lo visto-. Ayer mismo, gracias a una encuesta, Francisco Marhuenda lanzó a sus huestes a visibilizar una posible preocupación en Moncloa por unos datos que, a su buen entender, serían catastróficos. Un aviso al patrón del navío español para… En realidad no se sabe para qué, pero algo acabará saliendo a colación de esas informaciones manipuladas. Lo que sí es cierto es que en cuanto el PP se encuentra en dificultades (electorales, judiciales, aznarianas…) siempre aparece el “bueno de Paco” para intentar desviar la atención. Y como aparece en todas las televisiones, radios y esferas paralelas de lo mediático puede enseñar un papel –que nadie lee, por supuesto- donde se dice algo malo del PSOE. Un cherry picking de manual que dirían los anglosajones.

No es nuevo este tipo de servicios que ofrece el director de La razón, en su momento ya se conoció que realizó diversos ejercicios de coacción mediática contra Cristina Cifuentes por la corrupción dentro del Canal de Isabel II. Ahora sus jefes no le hacen bajar al fango de esa forma pero siempre él está alerta para apoyar a sus preferidos políticos. Ayer mismo salía una encuesta realizada por NC Report (que no es que acierten mucho) donde el PP caía en intención de voto en favor de Vox. Algo que se viene observando desde hace tiempo y se ha contado en este mismo periódico el porqué de los datos que no cuadran. El PSOE perdería un 0,6% respecto a las elecciones generales pero, por arte de birlibirloque, es la derecha la predilecta de España al sumar el 46% de los votos entre los tres partidos, eso dando por supuesto que son un bloque casi monolítico. El PP, pierde casi un punto de intención de voto, que siendo como es una encuesta prefabricada, no deja de ser un trauma porque hace poco hasta obtenían más escaños que el PSOE. Vox crece 3 puntos y Ciudadanos camina hacia la desaparición. Lo normal y que a nadie extraña.

Sin embargo, esos datos muestran más una pelea entre las derechas que un declive del principal partido en el gobierno, el PSOE. Como es conocido que Marhuenda siente más odio por este partido que por Unidas Podemos (al fin y al cabo trabaja en un grupo mediático que siempre ha tratado bien y ha servido de trampolín a Iglesias y cía.), algo había que fabricar para señalar a Pedro Sánchez y no a Pablo Casado. De ahí que inventen un artículo de supuesto análisis cuyo titular es: “Alarma en el PSOE: cede 344.000 votantes a PP, Vox y Cs y no recoge la caída naranja”. Desde que lo ha leído el camarlengo monclovita, Iván Redondo, no ha podido dormir ni comer seguro. Claro que si le ha dado por leer los datos igual hasta se ha comido un chuletón. Si se hace caso a la pérdida de 0,6 puntos y se extraen de los 6.792.199 votos que obtuvo el PSOE en 2019 (única cifra utilizable) la pérdida sería de 40.753 votantes. ¿Dónde están los más 303.000 votos que dicen que pierden en el PSOE? Es más, si se compara con la encuesta de enero del mismo periódico, Sánchez aumenta los apoyos, ¿dónde está la alarma?

No hay nada como manipular un titular para conseguir transformar la realidad. Es más, el análisis hasta intenta mostrar que no sólo pierde esos 344.000 sino casi medio millón más: “El PSOE, que pierde 422.118 votos respecto a las últimas elecciones cede más a su derecha que a su izquierda. Hasta 344.000 papeletas se reparten entre PP, Vox y Cs. 135.000 se fugarían al partido de Casado, 41.000 a Vox y 168.000 a Inés Arrimadas. Deben, además, prestar atención al núcleo de simpatizantes descontentos que hoy se quedaría en casa: hasta 472.000”. En realidad perdería sólo 40.000 votos con todos los cambalaches de cambio de voto, pero a Marhuenda y sus huestes les gusta más señalar que son casi un millón de euros la pérdida. Todo por la salvación del PP pero sin importar retorcer los datos o inventarlos por la causa. El problema no es que intenten hacer estas cosas sino que no sufren ni el mínimo sonrojo en engañar cuando es bien sencillo hacer las cuentas y desmontar las trampas. No importa porque el grupo mediático al que pertenece tapa todo y les vale el titular para encizañar.

Ayuso y MAR contra Feijóo en un intento de suceder a Casado

Quienes piensen que no lo van a intentar, que son fieles aliados de Pablo Casado, es que no conocen la ambición de Isabel Díaz Ayuso y de Miguel Ángel Rodríguez. Si pueden, si se pone a tiro, si les dejan lo intentarán con todas sus fuerzas. ¿El qué intentarán se preguntarán ustedes? Asaltar la presidencia del PP –o como llegue a llamarse en un futuro si hay fusión-disolución con Ciudadanos-. No lo entiendan como algo negativo pues es sumamente legítima esa ambición. A quien no gustará y pensará que es deslealtad será a la actual cúpula popular y al posible candidato de la gran banca española, Alberto Núñez Feijóo.

Por eso no extrañan las palabras de Díaz Ayuso contra el presidente gallego y en defensa, aparente, de su amigo y jefe Casado. Hace unos días, aunque debido a las cosas de políticos y pandemia pueda haber pasado desapercibido, la presidenta madrileña señaló indirectamente, como recogen en La voz de Galicia, a su compañero de partido por “poner recados y consejos a través de los medios de comunicación”, algo que a ella no le gusta. Dentro de la fuga hacia delante iniciada por Casado con la venta de la sede de la calle Génova, una cortina de humo –como se indicó aquí- que ha funcionado, Feijóo reclamó el derecho a sentirse orgulloso de las muchas cosas que ha hecho el PP pese a la corrupción. La cual, por cierto, está bastante localizada en dos regiones (Madrid y Valencia), una de las cuales es cuna de Casado y Ayuso. No es la primera pelea que sostienen Feijóo y Ayuso. En otras ocasiones se han debido a cuestiones de gestión pandémica, pero también, por qué no decirlo, a quitarse competidores a futuro.

Casado es un dirigente que está visto para sentencia. Por ponerlo en el contexto apropiado, un Hernández Mancha 2.0. Todo el mundo sabe que no es más que un muerto viviente hasta que los que mandan en la derecha política, y que no pertenecen a los partidos, decidan que se acabó y den paso a su sustitución. Buena parte de la gran banca desearía que fuese alguien de un perfil moderado pero una ejecutoria fría y cortante como Feijóo. El sector del ladrillo igual preferiría a otra persona más cercana a sus propias necesidades. Y ahí, en ese intersticio del poder, aparece Rodríguez para colocar a su muñeca. Sin necesidad de posicionarse contra el mundo financiero, sí intentará sumar alianzas con los ladrilleros. De hecho, si se fijan en los proyectos de Díaz Ayuso para recuperar la economía en su Comunidad, la mayoría están enfocados en el ladrillo en sus diversas concepciones. Es la vieja escuela del “PP constructor”, ese mismo que se aliaba con el “marxismo ladrillismo” madrileño para la torres de Castellana, en beneficio del Real Madrid. Cuestión bien distinta es que eso sea un pilar seguro para crecer y generar riqueza a los madrileños, pues se ha producido una quiebra en la lógica de las políticas de expansión por ese lado.

Casado es muy amigo y el valedor de Díaz Ayuso, lo que jamás pudo prever es que su amiga, al contactar con MAR, acabase siendo su oponente para presidir el PP. Es de la casa, gusta en los sectores más libertarios y tiene subvenciones para comprar voluntades en Madrid. Que por mucho que disguste sigue siendo el lugar perfecto para hacer proselitismo y conseguir un apoyo mediático con impacto. Por eso arremete contra Feijóo cuando viene por Madrid. Son dos formas de entender al, hasta el momento, el partido mayoritario de la derecha española. También es cierto que mientras uno ganó, e impidió la aparición de Vox en Galicia, la otra es presidenta de un gobierno de perdedores. A pesar de algunas campañas fomentadas en Castilla-La Mancha desde Madrid, Díaz Ayuso es un producto muy madrileño y poco exportable como se ha visto en Cataluña. Al final decidirán los poderosos porque ya permitieron votar en libertad y les salió rana con Casado. No se asombren si, en un momento dado, comienzan a caerle palos de todos los colores a la madrileña, será cuando visualicen que es una posibilidad real de chafar sus planes para suceder a Casado. Mientras tanto sirve para conseguir visitas en la derecha y la izquierda.

Fracaso de Vox en Sevilla

No se dejen engañar por los movimientos de las redes sociales, ni por las alharacas de algunos medios de comunicación, el mitin -o escrache institucional si lo prefieren- de Vox en Sevilla ha sido un auténtico fracaso. Un fracaso doble: por el discurso y por la asistencia. Esto no le verán reflejado en los medios de comunicación bien porque a algunos no les conviene señalar que “los suyos” fracasan en sus actos públicos, bien porque a otros les interesa seguir con el lenguaje antifascista para obtener dos visitas más o generar crispación para que no caigan las ventas/visitas. En cualquier caso nadie les dirá que, como pueden ver en las imágenes que corren por las redes, había casi más periodistas y cuerpos de seguridad en el mitin que sevillanos aguantando los berridos de los dirigentes voxeros.

Hace años Albert Rivera, en su campaña del odio por España, llegó a Sevilla y se llevó un batacazo enorme que indicó hasta qué punto las personas están cansadas de los populistas y de los demagogos. Ayer Macarena Olona acudió a decir cosas anticonstitucionales e irracionales (¿seguirán en el PP colocándoles en el grupo de los constitucionalistas?), es decir, acudió a hacer populismo con el mismo efecto que el dirigente naranja: fracaso. Al mitin o aquelarre voxista no acudieron más de 300 personas, lo que en una ciudad como Sevilla (con unos 700.000 habitantes) y en domingo –sumando el día de la fiesta de la región- es penoso y buen indicador de no conocer por dónde caminan. A esas 300 personas habría que descontar el cuerpo de seguridad de Vox, los dirigentes del partido que acudieron de las demás provincias y los periodistas. Incapaces, en total, de juntar a más de doscientas personas en Sevilla. Cualquier concierto conseguiría en algunas salas sevillanas meter más gente.

Pocos asistentes al mitin de Vox

Y no pueden decir que sea culpa del coronavirus. Al fin y al cabo no es eso algo que hayan asumido como malo –salvo que sea una concentración de la izquierda-, sin llegar al negacionismo, en Vox han hecho todo lo posible para hacer lo que les saliese de sus partes sin atender a cierres perimetrales o demás medidas. Llevan gritando que se abran los bares, los restaurantes y las casas de citas desde casi el comienzo así que sus gentes no deberían temer ese virus. El año pasado Ortega Smith se pasó dos días contagiando personas y no pasó nada. No han acudido porque para escuchar estupideces se quedan en casa. Si hubiese sido para defender los toros, la aceituna de mesa y el aceite frente a los EEUU y la UE –sobre esto callan los voxeros, por cierto-, seguramente habrían acudido más personas, pero para acabar con las autonomías no. Y para aguantar a Olona menos. A nadie le gusta que le griten y parezca que le están echando una bronca.

Las personas, por muy cortas que la clase política pueda considerarlas, entienden que si Juan Manuel Moreno Bonilla, estando al lado, poco hace por mejorar la sanidad andaluza, mucho peor será si el que decide está en Madrid rascándose sus partes con una mano mientras con la otra juega al Impostor. Han vivido muchos años de abandono los andaluces como para no tener memoria histórica. Lo poco que tienen, institucionalmente, se lo deben a la Junta de las autonomías no a un señor en un despacho madrileño. Pinchazo gordo de Vox que en cuanto se sale del discurso copiado a Marine Le Pen o del copiado a Donald Trump o del franquismo sociológico tropieza una y otra vez. Por muy voto del cabreo que tengan, el enfado del común no es contra las autonomías –miran mal a las que tienen privilegios- sino contra una clase política metropolizada (Sevilla como gran centro andaluz reproduce comportamientos capitalinos); no están en desacuerdo con un sistema institucional sino con los negados que lo dirigen; no se quejan de Cataluña sino de los independentistas y sus privilegios económicos. Para gobernar hay que entender España y en Vox no han entendido las quejas de castellanos, andaluces, murcianos, asturianos o gallegos, no son institucionales sino infraestructurales y económicas.

Cada vez quedan menos votantes del PP

En cuanto vendan la sede genovesa ya se quitarán cierta losa económica, ahora que no hay dinero negro que utilizar para gastar como si fuera pólvora del rey, pero Pablo Casado se enfrentará a algo bastante peor: igual no le quedan votantes a su partido. Algunas personas se asombrarán de esta afirmación pues los datos del CIS y otras encuestas muestran que el PP se mantiene e incluso crece en estimación electoral. Cierto es. Como cierto que en las encuestas regionales parciales los datos son a la baja y en las elecciones que se han celebrado, salvo el fortín gallego, han bajado en votos y escaños de forma asombrosa. En Cataluña y País Vasco son casi fuerza extraparlamentaria, en Andalucía pierden votos y se muestran incapaces de hacerse con el chorro naranja de Ciudadanos y así por todas las autonomías.

Podrán decir, con cierta razón, que existe en ocasiones un doble o triple voto que diferencia entre voto autonómico, local y estatal. Pero como lo que marcan las encuestas son tendencias y no hechos se ve perfectamente la divergencia entre unas tendencias y otras. Si el PP estuviese en fase de ascenso lo estaría en todas las regiones no sólo a nivel estatal. Así ha sucedido a lo largo de la historia electoral. Un alcalde de un partido puede vencer por su práctica institucional y contra la tendencia de su propio partido pero eso no se ve reflejado en las encuestas generales hasta casi el comienzo de la campaña electoral. Es complicado, especialmente en regiones no secesionistas, que las personas hagan una abstracción de tendencias para diversas votaciones. Hasta que no llegan las mismas no cambia su percepción. De ahí que haya habido sorpresas numerosas a nivel autonómico y local respecto a lo que algunas tendencias demoscópicas decían.

Además, no estarían tan preocupados en el PP y sus satélites intelectuales de los pactos, acuerdos o cambios de sentido político. Esa intranquilidad que muestran. Ese mirar de reojo a la derecha. Esa ansiedad para refundarse junto a Ciudadanos. Todo es muestra que las encuestas que “venden” no son las que realmente manejan. Eso o que hay infiltrados dentro intentando que se hagan un harakiri. Tengan en cuenta que los demoscópicos tienden a sumar los indecisos por recuerdo de voto y otras consideraciones (no se desvelarán todos los secretos de cocina), la mayoría tendrá recuerdos del PP -o del PSOE por lógica electoral- y la asignación puede contener numerosos errores, como se ha visto en las recientes elecciones. Esto lo saben de sobra en el PP que se mantiene fuerte en ciertas regiones frente a Vox (como lo estuvo frente a Ciudadanos) pero que no las tiene todas consigo. Entre otras cuestiones porque en algunas regiones no está sabiendo aprovechar el poder institucional (autonomía o alcaldías y diputaciones) o porque tienen al frente a una persona completamente inútil, leal pero inútil.

Que Juan Manuel Moreno Bonilla no consiga llevarse los votos que pierde Ciudadanos –cabe recordar que pactaron con el PSOE y subieron- y que Vox le eche el aliento en el cogote es un claro indicador de ese poco aprovechamiento del poder institucional. Puede que lo hagan mal, pero estando en pacto con los demás de la derecha, no es normal que no obtenga réditos. Eso trasládenlo a lo estatal, porque se van creando dinámicas mentales, y no cuadran los números en la calle Génova. Saben demasiado bien que no les dan los números y rezan para que Pedro Sánchez convoque elecciones cuanto antes y así salvar el cuello como sea. Cada vez más la prensa de derechas, casi toda, no sólo está contra el PSOE (algo habitual) sino contra Casado y su equipo. Cada vez más tornan los columnistas y los editorialistas hacia las posturas voxistas (no en todos los aspectos del programa).

Fíjense que en las entrevistas de ayer a José María Aznar, por su efemérides de ganar las elecciones, no había titulares en favor del PP o de su dirigente sino todo lo contrario. Y no es culpa de Casado, más allá de sus incapacidades propias, sino de unas élites que están jugando a otra cosa y necesitan de una extrema derecha (que al fin y al cabo no les perjudica económicamente porque no son proteccionistas como Trump) que asuste para lograr vencer conciencias y tener entretenidas a las masas. Aznar es parte de esas élites de carácter global que apoyan a los extremos mediante la publicidad en sus medios de comunicación… hasta lograr sus objetivos y algunos matrimonios de conveniencia. A Casado le han puesto fecha de caducidad hasta que se dé el golpe en la mesa y se cambie la estrategia de la élite. Así la encuestas ocultan datos o se muestran incapaces de percibir el cambio subterráneo que las élites están produciendo (ya lo intentaron con el PSOE), pero cada día que pasa a Casado le van quitando votantes. ¿Cuántos? No se sabe a ciencia cierta, pero como se descuide se quedará sin ellos.