viernes, 24 abril, 2026

Casado quiere a los socialdemócratas en el PP junto a los franquistas

El presidente del PP está buscando la fórmula para construir el Partido Único que tanto le gustaría dirigir. De hecho en “su” PP caben desde los socialdemócratas que “huyen” del sanchismo hasta los fascistas que pretenden dar un golpe de Estado, por no hablar de todos los cristianos que son, como dijo su ahijada Isabel Díaz Ayuso, los generadores del orden Occidental. En realidad lo del Partido Único no lo ha pensado porque da por hecho que el PP es el único partido que posee la verdad y el camino hacia la consecución de una España como unidad de destino en lo Universal, que es lo que siempre han querido. Pero no habiéndolo pensado es lo que anhela en realidad, un partido donde quepan desde socialdemócratas hasta falangistas y que luchen contra el radicalismo de los colectivistas.

Pablo Casado no es la primera vez que llama a la unión de los desencantados con el PSOE sanchista, lo peor es que lo hace insultándolos ideológicamente. Para Casado, como para sus secuaces, el liberalismo no es una ideología sino una doctrina de la realidad –eso piensan y dicen, sí- por lo que puede insultar a la inteligencia de las personas que se consideran socialdemócratas al requerirles que se sumen a su movimiento nacional bajo postulados individualistas (e idealistas), de capitalismo desaforado y donde los privilegios de las oligarquías se mantienen gracias al derecho. Porque el “derecho de autor” es de los radicales que quieren imponer colectivismos e identitarismos al resto de los individuos amenazándoles con la aplicación del derecho. No como la legislación mercantil que permite a las empresas hacer y deshacer casi a su antojo –especialmente a la aristocracia bancaria- cambiando los contratos de forma unilateral o cobrando más de 300 euros al año por mantenimientos de cuenta. La usura real, algo contra lo que los socialdemócratas se rebelan, es defendida por el PP porque eso no es “derecho de autor”…, es tan sólo el orden natural de las cosas.

Que Casado pida el apoyo de los socialdemócratas moderados (¿existen socialdemócratas radicales?) es una más de las boutades de esa factoría de la risa en que se ha convertido la sede de la calle Génova. Y todo porque según su opinión España está a punto de ser destruida por el gobierno sanchista-podemita. Muy curioso esa fórmula de separar al PSOE de lo que es Pedro Sánchez para crear una especie de orfandad política en los socialistas que se han cansado del actual inquilino de la Moncloa. No han debido analizar bien, de todas formas, las encuestas porque, más allá de algún elector que siempre cabalga entre la derecha y la izquierda, quienes más enfadados pueden estar con el actual PSOE no son precisamente personas que votarían al PP. Tampoco a Podemos o la actual IU (igual a la de Cayo Lara sí). Si leyesen las tablas del CIS observarían que el PSOE viene perdiendo votantes hacia la abstención pero de un perfil sociológico de izquierdas, con sentido de clase y de edad media. Ese tipo de elector socialistas no votaría a un sinsorgo como Casado porque, entre otras cosas, está hastiado de esta clase política en general. Así que ni votaría al PP por convicciones, ni a otros por convicciones también.

Casado sólo puede crecer por su derecha, recuperando a los falangistas, por lo que su táctica es errada. Cuestión bien distinta es que alentase la abstención al PSOE como provocaron en su momento con la primera Conspiración. El PSOE se mantiene en el “histórico” ±28% y de ahí no bajará porque lo que pierde de abstención lo gana por su izquierda –dicho así a brochazo electoral-. Esa abstención no irá a Ciudadanos o el PP. De hecho Ciudadanos ya ha recogido todo lo moderado que podía recoger y el PP, al no tener sentido de Estado con la renovación del CGPJ (¿por qué otorgó a IU un vocal con menos votos y quiere impedir que Unidas Podemos entre en las discusiones?), tampoco va a conseguir a un votante socialista moderado y cabreado. Esto no lo han estudiado porque lanzan la caña sin nada en el anzuelo. Y claro se ve que hay un pincho, que en el caso del PP es el de siempre, entregar lo público a manos de los amigos y perseguir al que disienta con mordazas.

Se dice liberal y en su vida Casado ha demostrado tener un carácter liberal. De hecho es mucho más colectivista que aquellos a los que señala de colectivistas porque, pasando por encima de ese espectro que es el ser individual, siempre ha querido imponer su opinión y su ideología carpetovetónica. Formar un colectivo de españoles que callen y otorguen. Que traguen con todas las trapacerías de la Casa Real; que calle ante la corrupción generalizada del PP; que mire hacia otro lado cuando se nutren los bolsillos de los empresarios amigos con miles de millones en sobrecostes; que se envuelvan en la bandera como único modo de sentir España, esto es, su forma de sentir y pensar España; al fin y al cabo un franquismo sociológico camuflado de democracia capitalista. Paradójicamente se dice liberal y rechaza cualquier tipo de deliberación y de confrontación de opciones pluralistas. Tanto es así que su propuesta de unir a los socialdemócratas al PP –al yugo partidista- es una forma de acabar con el pluralismo que defienden los liberales… de verdad.

Porque en el PP son liberales de boquilla pero no de acción. Cualquier análisis que quiera acercarse mínimamente a la verdad tiene que pasar inexorablemente por las prácticas, por la acción, no sólo por el discurso. Y las prácticas dicen que el PP no es lo que dice que es. Se dice liberal pero acaba ampliando los poderes estatales –en vez de reducirlos-; acaba interviniendo el poder judicial; acaba interviniendo los aparatos represivos y utilizándolos contra los discrepantes; acaba ejerciendo lo punitivo contra la población; y siempre intenta imponer como verdad única e indubitable lo que sus jefes deciden que así sea. Ahora, nuevamente, a pedir el apoyo de los socialdemócratas a los que quiere mezclar en su Partido Único con los falangistas/franquistas para ¿liberar a España? ¿Para obtener la concordia? Por cierto para esto último hay que tener libertad de expresión, de pensamiento y de manifestación algo en lo que no ha destacado el PP como firme defensor, más bien lo contrario. Llegar a acuerdos sólo es posible si todos se sientan en la mesa, sin exclusiones, como pasó en la Transición y algo que ahora no quiere Casado porque se instala en el apriorismo de los “destructores de España”. Siéntese usted primero señor Casado y que sean los demás lo que no acepten debatir, parlamentar y acordar. Pero a eso no se atreve por si se sientan de verdad y queda con las posaderas al aire. Prefieren luchar contra la razón que tenerla.

El PSOE a punto de perder el apoyo del feminismo

“Bastantes problemas tenemos entre los dos partidos del gobierno de coalición para detenerse a discutir por una ley que no significa nada” habrá pensado Pedro Sánchez, un presidente sorprendido por la vehemencia de la vicepresidenta primera Carmen Calvo en su intento de frenar lo que se ha venido en catalogar como Ley Trans, pero que realmente no lo es en sí, como verán. No puede comprender el presidente, ni muchos de los ministros del PSOE que se sientan en el Consejo, y mucho menos puede entender el camarlengo Iván Redondo cómo es posible que dar “derechos” a personas pueda ser producto de enfado, de lucha a muerte y de señalamiento. Ese es el problema que piensan en términos de derechos y no de ciertos privilegios o de pasar por encima de las personas como vienen demostrando las feministas en su lucha de los últimos tiempos.

Se deben haber tragado, como han hecho algunos medios de comunicación, que el proyecto de ley Trans cuenta con el respaldo del 96% de la población. Difícilmente pueden estar de acuerdo las personas con una ley de la que se desconoce casi por completo su articulado y las consecuencias que pueden tener. Una mentira más de la propaganda de Podemos que los asesores monclovitas se han tragado hasta el estómago. Ni ha habido consulta, ni ha habido publicidad, ni nada. Es todo un engaño tramado desde el ministerio de Igual-da con ciertos cabildeos, dispuestos a la subvención, para intentar lograr un apoyo para una legislación que la mayoría del feminismo rechaza. De hecho, hasta que desde el PSOE se ha dado la orden de dejar hacer a Podemos e IU en este tema y ha ordenado callar, las mujeres con cargos socialistas se han destacado por luchar contra este tipo de acciones que llevan a hundir el feminismo y poner en peligro las conquistas de años de lucha de las mujeres.

Tiene poco sentido lanzar una ley Trans cuando el colectivo trans tiene la posibilidad, reconocida, de hacer la transición de un sexo al otro bajo unos parámetros lógicos y mínimos, con la ayuda sanitaria para proceder al cambio de sexo. Ahí tienen a diversas personalidades que han hecho esa transición y ahora son mujeres u hombres. Por tanto, el derecho a transicionar existe y está reconocido desde hace años. Esto fue apoyado por el PSOE, por el feminismo y por cualquiera con dos dedos de frente. Ahora bien ¿por qué ahora existe un debate tan intenso? Ninguna feminista se niega a que las personas transicionen, lo que no están dispuestas es a abrir la puerta a espantajos, mentiras, problemas personales o cambios de humor que acaben destrozando los logros del feminismo y sus “espacios de seguridad” como mujeres. Que un hombre, con todos sus órganos de hombre, su aspecto de hombre acabe siendo mujer, además lesbiana, es una pantomima que el feminismo no está dispuesto a aceptar.

No es un hombre que entiende que es mujer, lo asimila, lo proyecta y acaba transicionando a mujer con protección y cuidado médico, no. Es que cualquier gachó, sin cambiar su aspecto (con lo cual juega con los roles de género que el feminismo quiere destruir), diga que es mujer y lesbiana, se le acepte con un simple cambio registral y ya entre en los lavabos de mujeres, en las duchas de mujeres y niñas, en las cárceles de mujeres, etcétera. De hecho, siendo hombre a la visión de cualquiera optaría a las cuotas de mujeres que se utilizan para la equidad intersexual. Para tener una imagen más gráfica de lo que supone, en las listas del PSOE en las próximas elecciones podrían ser 100% hombres según su sexo real y visual pero cumplir con la paridad hombre/mujer. ¿Está llena España de transexuales? No, pero de caraduras bastante.

Otra cuestión que pretende esta ley, según las filtraciones, es que cualquiera menos los padres y madres puedan decidir que su hijo de seis años es trans y medicarlo, sin supervisión psicológica. Si un profesor observa que su hijo juega más con muñecas, algo que desde el feminismo se ha defendido para acabar con los roles de género, con avisar al poder institucional, le meterían hormonas para cambiarle el sexo. Los padres no podrían decir esta boca es mía por lo que supone quitarle la potestad y guardia y custodia de sus propios hijos. Y si es niña y juega al fútbol la convierten en niño. Lo curioso de todo esto es que esta legislación acaba adoptando los roles de género impuestos por el patriarcado para determinar la condición de la persona. Rancio no, lo siguiente. O imaginario porque si usted siente que tiene 65 años debería poder cambiarse la edad biológica y pasar a ser pensionista, por ejemplo.

Frente a esto se han manifestado socialistas (han tenido cargos en el PSOE o para el PSOE) como Ángeles Álvarez, Amelia Valcárcel o Alicia Miyares. Personas que son insultadas constantemente por las hordas queer moradas. A las que aún ostentan cargos las han obligado a callar y tragar con todo para que no haya más problemas en el gobierno de coalición, en una especie del fin justifica los medios. El problema para el PSOE y, por ende, para Pedro Sánchez es que con esta actuación y esa permisividad lo que hace es destruir un vínculo de décadas con el feminismo. De hecho, cuando desde Podemos se comenzó a gestar estas cosas “raras” (queer significa raro) las feministas pensaban que “al menos en el PSOE no defienden estas cosas y los frenarán”. Pues parece que no y eso supone un ruptura con el movimiento feminista. ¿Qué tiene que decir ahora Adriana Lastra que gusta de colgarse todas las medallas feministas habidas y por haber? ¿Va a permitir que esto siga sucediendo? Y cuando desde Podemos quieran implantar los vientres de alquiler –otra reivindicación de los colectivos subvencionados que les apoyan- ¿también tragarán con todo para que no haya peleas en el Consejo de ministros? ¿Dónde quedan los principios? ¿Se aceptará legalizar la prostitución como quieren en el ministerio de Igualdad? ¿Están cayendo en el PSOE por la presión de farmacéuticas y grupos de clínicas que llevan esos temas?

El problema puede parecer menor a día de hoy cuando se han aprobado los PGE y parece que va a haber más estabilidad en España –si el coronavirus lo permite-, pero esto no se va a olvidar y el feminismo, que son muchos cientos de miles votos, por no decir millones, dejará de votar al PSOE. Si el PSOE se nutre de clase trabajadora y mujeres en su mayoría, de seguir por esta senda se pueden quedar sin su nicho de votos. Aunque sólo fuera por esta cuestión electoralista en el PSOE deberían estar preocupados. Pero no sólo son votos, son principios fundamentales del socialfeminismo que se decía en el 39° Congreso defender. A las puertas de 40° Congreso del PSOE se rompen los lazos con el feminismo por una legislación que, en realidad, no concede más derechos grupos de personas. Al contrario concede privilegios a hombres que si fuesen violadores disfrutarían en una cárcel de mujeres con un simple cambio registral; si son pedófilos se les permitirá entrar en los baños públicos donde mujeres protegen a sus hijos e hijas… Y esto no es que puedan ser casos imaginados sino que allí donde este tipo de legislación existe ya se han producido. Los trans tienen la posibilidad actual de cambiar de sexo, esto que pretenden aprobar con el silencio cómplice de Sánchez es otra cosa. Cuatro décadas de lucha feminista en el PSOE y para el PSOE que quedan arruinadas por cuarenta monedas de plata y dos días más de legislatura.

El aniversario de la Constitución desnuda a la clase política

Si existe un día en el que la clase política queda más al desnudo sin duda ese es el 6 de diciembre de cada año. Entre los golpes de pecho patrióticos llenos de estulticia en los discursos, los revolucionarios del aire y los iliberales, todos y cada uno de los personajes que conforman el teatro de la política acaba desnudo. En un día en que podrían expresar lo común, lo que une, lo que supone ser constitucionalista, acaban haciendo todo lo contrario y señalan lo que les diferencia a ellos –aquí no cabe generalizar-, lo que les mueve a ellos, lo que al final no es más que el egoísmo de partido. Que sí, que luego uno de Podemos se va de cañas con uno de Vox, pero esa parte tras la tramoya no es más que producto de un sentir de casta, pero en los discursos pareciera que no tienen tiempo de señalar algo que una.

Por extraño que pueda parecer, a la vista de las últimas informaciones de los medios (de izquierda y derecha), el presidente Pedro Sánchez ha sido el único que se ha acercado al ideal que una fecha como esta debería reflejar. En una entrevista en El periódico se ha expresado en términos conciliadores, sin buscar en los intersticios de la oposición o los socios para hacer un discurso de la división. Ha actuado como presidente de todos y cada uno de los españoles defendiendo la Constitución. Lamentablemente sólo la ha defendido en un sentido positivista, es decir, en un sentido de derechos y no tanto de valores y prácticas. No es culpa suya pues no le han asesorado de forma correcta –el presidente es lego en esta materia aunque el ministro José Manuel Rodríguez Uribes le podría haber pasado una cuartilla pese a la envidia de los asesores monclovitas-, pero aun así ha sido quien ha pedido a todos los partidos que defiendan y trabajen en el marco constitucional. Lo que incluye a los separatistas que han apoyado la investidura y los presupuestos –algo que igual ha gustado poco en el paseo del Prado-.

De independentistas, regionalistas, trotskistas y radicales diversos no podía esperarse nada en este día en torno a valores y defensa del marco de convivencia –gracias al cual, por cierto, pueden expresarse en libertad y actuar como actúan-. Tampoco llega a extrañar, tal y como vienen actuando desde su horrible aparición, todo lo que viene de Vox. Por mucho que desde su Fundación Disenso intenten engañar a las personas con su amor hacia los libertarios liberales, al final se encuentran en buena compañía de los nazis. No de falangistas –al fin y al cabo estos son anticapitalistas en el discurso-, sino de nazis del III Reich. Lo más execrable que ha generado la humanidad como tal. Grupos nazis apoyando a Santiago Abascal en Barcelona a los que no han echado sino que han sido acogidos amistosamente por las tropas voxistas. Con eso queda claro de parte de quiénes están. Por mucho que digan que defienden la Constitución en realidad son iguales que todos aquellos que la destruirían para imponer un régimen totalitario.

Desnudo también ha quedado Pablo Iglesias pues su discurso populista, inventando una supuesta voluntad del pueblo que se sitúa por encima del marco de convivencia, por lo que éste debe adecuarse a esa voluntad que sólo ÉL conoce y define, se instala en el idealismo mágico de lo futurible. Populismo y demagogia al hablar de horizonte republicano –sólo el 40% apoyaría una república y eso sin conocer los detalles concretos sobre cómo quedaría constituida, lo que es como preguntar si quieren que no haya guerras-, mezcla de conceptos sin ton, ni son –si se fijan en el artículo que ha lanzado en Público se entiende que no conoce lo que significa la fraternidad-, y mucho voluntarismo de la emoción. Eso sí, las prácticas, que al final acaban definiendo realmente los proyectos, señalan que no se va por ahí, por ese camino. Y lo peor es que termina por dar la razón a ciertos argumentos de la derecha al decir que “la derecha no volverá a estar en el Consejo de ministros”. Cuando deroguen la ley mordaza –mucho más importante que esas leyes de igual-da que quieren impulsar-, cuando deroguen la ley laboral y todas esas cosas para evitar la pobreza de verdad, entonces, en ese momento, igual hay horizonte para otras cosas. Por cierto modificación constitucional que requeriría no sólo de un referéndum sino de un cambio constitucional para el cual no se cuenta en el Congreso con los votos necesarios (si PP y Cs no hay posibilidad). Mientras tanto demagogia y populismo.

Pero quienes peor han salido parados han sido los dirigentes del PP. Estas gentes sólo son constitucionalistas cuando observan que pueden hacer mella al gobierno. El resto del tiempo demuestran que sólo piensan en sus cuitas y que además terminan por apoyar medidas, como poco, autoritarias. Así, Isabel Díaz Ayuso no ha tenido reparos en decir que desde el gobierno se quiere destruir la Constitución –difícilmente se puede destruir una ley, salvo que quisiese decir derogar- y en apoyar la carta que los militares mandaron al monarca Felipe de Borbón para que intervenga en la política directamente, algo que la Constitución prohíbe expresamente, por cierto. Nada de hablar de valores o de lo que une, al contrario señalando todo lo que puede dividir y hacer daño a España. Porque lo que les gusta es que España esté siempre mal y dividida para poder mangonear a sus anchas. Al carecer de alternativa y no presentar debate pues carecen de ideas más allá de la mera tecnocracia y el gestionar mejor o peor el capitalismo, deben enfrentar a los españoles siempre que pueden para tener algún argumento, ficticio eso sí, con el que seguir en la poltrona. Así es normal que Pablo Casado haya afirmado que “la Constitución es la consolidación de la reconciliación nacional y del éxito de una democracia que Podemos, los independentistas y el partido sanchista han puesto en la diana. No les gusta lo que representa: concordia, pluralidad y Estado de derecho”. O lo que es lo mismo, utilizar la Constitución para pegarle en la cabeza con ella al gobierno y los socios “momentáneos” del mismo. Utilizar la Constitución para agredir a los demás en base al pensamiento mágico que pone a Sánchez contra la misma. Bien que hable de valores pero no para atizar a los demás en un intento de apropiación de la Constitución que al final provoca lo contrario de lo que se dice que se quiere hacer.

Y tiene, además, la cara de hablar de libertad Casado cuando el PP ha generado el mayor atentado contra la libertad de expresión y de pensamiento con la ley mordaza, con su imposición de una sola religión posible –si se es sionista se permite pero con cuidado- que debe ser la que aromatice toda la legislación, de unas relaciones laborales que impiden en realidad la plenitud de establecer relaciones entre patronal y sindicatos salvo la de dominio de unos sobre el resto… Tiene cara para esto y mucho más, como pedir el voto a los socialdemócratas “moderados” -¿existen socialdemócratas radicales o es ignaro el pepero?- cuando él mismo es el epítome de todos los valores contrarios a la socialdemocracia. Un día más en la oficina de la ignominia y el insulto a la inteligencia de Casado.

Eso sí, por mucho que digan y hablen todos maravillas democráticas, todos y cada uno de los dirigentes políticos siguen incumpliendo el artículo constitucional que exige democracia en los propios partidos políticos. Todos y cada uno no dejan de ser sino dictadorzuelos de partido en mayor o menor grado. Pero de esto no hablan porque no les interesa. Un año más, la clase política demuestra que en demasiadas ocasiones está muy lejos del sentir de la calle. Si en los años de Transición todos los partidos modificaron sus propuestas para ajustarse a lo que la calle, con más o menos sapiencia pedía, cuarenta y dos años después sus herederos son incapaces de interactuar con la ciudadanía. O conmigo o contra mí es el aroma de época que se sufre, de momento, en silencio, aunque los gritos enmudecidos por el ruido mediático y político van elevando su volumen. Igual cuando sean ya chillidos es tarde. Nadie les pide que estén de acuerdo en todo pero sí que al menos sean capaces de acordar lo mínimo.

Libros para navidades

Dado que las editoriales ya están, en este año tan extraño, preparando lo que va a ser la llegada de 2021, nada mejor que hacer una serie de recomendaciones para ese libro que se quiere leer durante las navidades; ese que los reyes magos depositan en el sofá con la esperanza de que este año sí el crío o la cría al fin dedique más tiempo a leer que al dispositivo electrónico; ese ensayo que puede hacerle cambiar la vida o verla desde otra perspectiva; ese gran clásico que lleva años queriendo leer y que se ha reeditado; o el regalo para un “ser allegado” si es que le dejan verlo. Da igual el motivo, leer siempre permite abrir la mente o evadirse de la realidad sin caer en la locura. Para todas esas personas unas recomendaciones para esta navidad o para las rebajas de enero que están las cosas muy ajustadas.

NOVELA

Rayos de Miqui Otero, Blackie Books, 21 €

Fidel Centella se va de casa sin saber qué busca, y quizás por eso todo le llegará por sorpresa: el dilema de si Bárbara, la chica que roba y silba, o Diana, la que tiene mucho y lo ofrece todo; las hazañas en el ruinoso piso compartido que apenas duerme; las leyendas urbanas de un barrio con casi tanto color como sombras; los brindis con su padre enfermo. Siempre rebotando entre la memoria gallega de su familia emigrante y la promesa de muchas vidas posibles. Cuando quiera orientarse, mirará los rayos de luz que nacen en la montaña de su ciudad. Esos que, como Justo, Iu y Brais, siempre han estado ahí. Los que, como sus amigos, brillan más cuando todo está oscuro. Los que le muestran el camino a casa.

Rayos es la novela más íntima y poderosa de uno de los mejores narradores del panorama literario nacional. Otero retrata una realidad compleja con una mirada luminosa. Caleidoscópica, sutil y, sobre todo, viva.

Todo en vano de Walter Kempowski, Traducción de Carlos Fortea, Libros del Asteroide, 22,95 €

Prusia Oriental, enero de 1945. Ha comenzado el éxodo de los alemanes que huyen hacia el oeste ante el avance del Ejército Rojo. En su camino, varios de ellos encontrarán refugio en Georgenhof, la privilegiada hacienda donde Katharina von Globig vive, en ausencia de su marido, con su hijo Peter y una tía lejana que ejerce de ama de llaves metomentodo. Por la casa desfilarán personas de origen muy variopinto: una violinista nazi, un economista, un aristócrata báltico o incluso un prófugo judío; cada uno de los testimonios de estos visitantes revela un punto de vista distinto sobre la guerra, el nazismo, el enemigo o el porvenir. En la hacienda resuenan así las opiniones de los alemanes comunes sobre su propia historia mientras la tragedia se va cerniendo sobre la familia.

Inédito en español hasta la fecha, Walter Kempowski es uno de los grandes escritores alemanes de la segunda mitad del siglo XX. Esta ambiciosa novela, publicada en 2006, se considera un hito literario por su exploración de un periodo de la historia alemana largamente silenciado en la literatura de este país. La rica panorámica de Kempowski retrata magistralmente, sin juicios y con rigor documental, el sufrimiento, las complicidades y las negaciones del pueblo alemán ante la caída del Tercer Reich.

El fantasma y la señora Muir de R. A. Dick, Traducción de Alicia Frieyro, Impedimenta, 20,50 €

Publicada en 1945, y germen de la célebre película de Joseph L. Mankiewicz, El fantasma y la señora Muir es una comedia romántica, deliciosa y refrescante sobre la capacidad del amor para romper cualquier frontera no solo en la vida, sino también más allá de esta.

Lucy Muir es una joven viuda a la que todo el mundo considera «muy poca cosa» a pesar de que ella se tiene por una mujer muy decidida. Agobiada por las deudas tras la muerte de su marido, decide mudarse a Gull Cottage, una casita ubicada en un pintoresco pueblo costero inglés llamado Whitecliff. Según los rumores que corren por la zona, la casa está embrujada, y el espíritu del atractivo y arisco capitán Daniel Gregg, antiguo dueño de la casa, vaga por el lugar importunando a todos los que osan alterar su descanso. Inmune a las advertencias, Lucy se plantea descubrir por sí misma si esas historias son ciertas. La relación estrambótica y a la vez sumamente tierna que establece con el capitán Gregg se convertirá en un refugio para ella y en un amor que desafiará todas las leyes de la lógica.

Forastero en el matrimonio de Emir Kusturica, Traducción de Nicole d’Amonville Alegría, Acantilado, 16 €

Zeko, un niño presa del dolor, confiesa sus secretos a una carpa; Azra y Braco, un matrimonio que se oculta secretillos, termina coincidiendo en un mismo hospital sin saberlo; unas especiales serpientes salvan al soldado Kosta de una muerte brutal… Seis relatos ambientados en la Sarajevo de los años setenta y ochenta que comparten la fantasía y el realismo mágico característicos de la obra de Emir Kusturica. Sus personajes pelean, se protegen o se aman, pero la triste realidad que los rodea se transforma, gracias al genio del escritor, en expresiva fábula.

Odisea de Homero, Traducción de Miguel Temprano García, Blackie Books, 24,90 €

Todos conocemos la historia de la «Odisea», aunque no la hayamos leído. Está en canciones, en novelas, en poemas, en cuadros, en chistes. Blackie Books arranca su colección «Clásicos Liberados» con la historia de todas las historias occidentales, dando voz tanto a Nick Cave como a Mary Beard u Ovidio. Tomando la adaptación favorita de Borges para incluir, además, una versión de la historia de Margaret Atwood en una edición cuidadísima, pero no cara, ilustrada a todo color por el gran Calpurnio. Liberar a los clásicos es acercarnos a ellos de nuevas formas.

Atrapa la liebre de Lana Bastasic, Traducción de Pau Sanchís Ferrer, Navona, 19 €

Después de doce años sin saber nada una de la otra, Sara, que ha emigrado a Dublín y vive alejada de los fantasmas del pasado, recibe una llamada de Lejla. Ella le pide que vuelva a Bosnia y la acompañe a buscar a su hermano, desaparecido durante la guerra. Juntas irán en coche de Mostar a Viena en un viaje que, más que un reencuentro inofensivo entre dos viejas amigas, será un camino a un corazón de las tinieblas profundamente balcanizado.

He aquí una road trip literaria, una novela brillante y devastadora que, con un lenguaje sutil y auténtico, retrata la complicada relación entre dos personajes inolvidables. A la vez, nos muestra, sin temor a los tabús, cómo los traumas de un grave conflicto siguen resonando a lo largo de los años.

“Lewis Carroll y Elena Ferrante en un País de las Maravillas balcanizado”. Jasmina Vrbavac.

Despojos. Sobre el matrimonio y la separación de Rachel Cusk, Traducción de Catalina Martínez Muñoz, Libros del Asteroide, 17,95 €

En 2009, el matrimonio de Rachel Cusk llegó a su fin y su mundo se fracturó: «la vida que habíamos construido juntos se desarmó, como un puzle convertido en un montón de piezas con los bordes recortados». Despojos es el relato de esa ruptura, en el que una escritora y madre de dos niñas observa sus propias reacciones ante la destrucción de la vida tal y como la había entendido hasta entonces. Una mujer que, mientras crea una nueva individualidad para ella y un nuevo modelo de familia para sus hijas –en una sociedad que sitúa el amor conyugal como centro sagrado e inquebrantable de una familia–, descubre una inesperada vulnerabilidad, pero también libertades y fortalezas desconocidas.

Rachel Cusk, una de las voces más aclamadas y más originales de la literatura actual, utiliza su talento narrativo para crear una obra profundamente turbadora por su singularidad, cuya arrolladora franqueza y feroz autoconocimiento ha deleitado y conmocionado a partes iguales.

Los terranautas de T. C. Boyle, Traducción de Ce Santiago, Impedimenta, 25,95 €

En 1994, en el desierto de Arizona, ocho personas se confinaron bajo una cúpula de vidrio. El experimento buscaba poner a prueba su capacidad de aguante ante el aislamiento, la desesperación y los anhelos de una sociedad cerrada. Esta es su historia.

Recién llegados al desierto de Arizona en 1994, «Los Terranautas», un grupo de ocho científicos (cuatro hombres y cuatro mujeres), se prestan voluntarios, en el marco de un exitoso reality show retransmitido a nivel planetario, para confinarse bajo una cúpula de cristal bautizada como «Ecosphere 2», que pretende ser un prototipo de una posible colonia extraterrestre, y que busca demostrar que pueden vivir aislados del resto del mundo durante meses y ser autosuficientes. La cúpula es obra de Jeremiah Reed, un ecovisionario conocido como «D. C.» —«Dios el Creador»—, pero pronto empieza a surgir la duda de si se ha logrado un excitante descubrimiento científico o si se trata de un simple gancho publicitario bajo la excusa del experimento ecológico más ambicioso del mundo. Los científicos serán vigilados por otros investigadores, la Misión de Control, que supervisarán sus movimientos desde este «nuevo Edén», mientras se enfrentan a una serie de catástrofes que amenazan su vida y que pueden conducirles al desastre más absoluto.

El maestro y la margarita de Mijaíl Bulgákov, Traducción de Marta Rebón, Navona, 29,90 €

No existe ninguna obra comparable a El Maestro y Margarita.

Una tarde de primavera, el Diablo, arrastrando el fuego y el caos a su paso, sale de las sombras hacia Moscú. La sátira fantástica, divertida y devastadora de la vida soviética, que nos brinda Bulgákov, se combina en dos partes distintas pero entrelazadas, una ambientada en el Moscú de los años treinta del siglo XX, y otra en la antigua Judea del siglo I, cada una llena de personajes históricos, imaginarios, espantosos y maravillosos. Escrita durante los días más oscuros del reinado de Stalin, y finalmente publicada en 1967, El Maestro y Margarita se convirtió en un fenómeno literario que trasciende lenguas y fronteras. La actual nueva traducción de Marta Rebón parte de la edición canónica de Marietta Chudakova, y le agrega nuevas aportaciones fruto de la investigación de los últimos dos años de nuestra traductora.

La ciudad y las sierras seguido de «Civilización» de Eça de Queirós, Traducción de Javier Coca, Acantilado, 22 €

La ciudad y las sierras cuenta la historia de Jacinto, que abandona los lujos y el confort de su palacete parisino y, en compañía de su amigo Zé Fernandes, se adentra por primera vez en la tierra de sus antepasados en el Bajo Duero. El viaje de los personajes permite a Eça de Queirós reelaborar el tema del antagonismo entre campo y ciudad con inusitada fuerza y modernidad, haciendo a su manera—irónica y sincera, humorística y grave—el inventario de los progresos de la técnica, pero también de sus contratiempos y adversidades. La novela, editada por primera vez en 1901, un año después de la muerte del autor, tiene su origen en un cuento titulado «Civilización», publicado en la Gazeta de Notícias de Río de Janeiro en 1892, que incluye este volumen.

Basilisco de Jon Bilbao, Impedimenta, 22 €

Con una prosa perturbadora y poderosa, Jon Bilbao transita la frontera entre los géneros, mezclando lo clásico con la cultura popular. Con la máscara de un western crepuscular, Basilisco pone en jaque nuestra realidad.

Insatisfecho con su trabajo como ingeniero, el protagonista de Basilisco se traslada a California, donde conoce a dos personas que cambiarán su vida: Katharina, una joven que acabará siendo su mujer, y John Dunbar, un trampero, veterano de la guerra de Secesión y pistolero ocasional que lleva muerto más de un siglo. Dunbar encarna lo más genuino del Lejano Oeste. Huraño y temido, se ganó el sobrenombre de «Basilisco», y nos lleva de la mano por la fiebre del oro en Virginia City, por una expedición paleontológica y en su huida de una banda de asesinos. Mientras, el ingeniero desengañado, ya convertido en escritor, se adentra en las responsabilidades y frustraciones de la mediana edad. Basilisco se ordena así en una serie de capítulos autoconclusivos, alternando los que acontecen en el presente con los que tienen lugar un siglo atrás por los parajes de Nevada, Idaho y Montana, y proponiendo un diálogo entre realidad y ficción.

Bartleby el escribiente de Herman Melville, Traducción de Enrique de Hériz, Navona, 17 €

Herman Melville (Nueva York, 1819-1891), autor fundamental de la literatura estadounidense, fue también un joven marinero que se embarcó a bordo de un ballenero por los mares del Sur. De aquella experiencia surgieron sus primeras novelas, ampliamente superadas con la publicación de Moby Dick (1851; Navona, 2018), una obra dotada de una profundidad simbólica y psicológica que encumbrarían al autor al lugar que ocupa hoy.

Poco después llegaría este magnífico relato, Bartleby, el escribiente (1853), precursor del existencialismo y de la literatura del absurdo con ese anodino empleado que un día decide dejar de escribir amparándose en su célebre fórmula: «Preferiría no hacerlo». Casi desde su publicación la influencia de esta obra ha sido imponente. Albert Camus lo consideraba uno de sus referentes, Borges veía en él temas kafkianos, otros autores lo comparaban con la obra de Beckett o con el Yvonne del polaco Gombrowicz… Y así hasta nuestros días, en los que Vila-Matas acuñó el término bartleby para hacer referencia a los escritores que renunciaron a seguir escribiendo. Pocas veces un relato breve ha imprimido una huella tan amplia en toda nuestra cultura literaria.

Recursos inhumanos de Pierre Lemaitre, Alfaguara, 19,90 €

El antaño flamante director de recursos humanos Alain Delambre ha perdido toda esperanza de encontrar trabajo y se siente cada vez más marginado. Cuando una empresa de reclutamiento considera su candidatura, está dispuesto a todo con tal de conseguir el empleo y recuperar su dignidad, desde mentir a su esposa hasta pedirle dinero a su hija para poder participar en la prueba final del proceso de selección: un simulacro de toma de rehenes. Sin embargo, la ira acumulada en años de agravios no tiene límites… y el juego de rol puede convertirse en un macabro juego de muerte.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes de Tatiana Ţîbuleac, Traducción de Marian Ochoa de Eribe, Impedimenta, 20,50 €

Plena de emoción y crudeza, Tatiana Ţîbuleac muestra una intensísima fuerza narrativa en este brutal testimonio que conjuga el resentimiento, la impotencia y la fragilidad de las relaciones maternofiliales. Una poderosa novela que entrelaza la vida y la muerte en una apelación al amor y al perdón. Uno de los grandes descubrimientos de la literatura europea actual.

Aleksy aún recuerda el último verano que pasó con su madre. Han transcurrido muchos años desde entonces, pero, cuando su psiquiatra le recomienda revivir esa época como posible remedio al bloqueo artístico que está sufriendo como pintor, Aleksy no tarda en sumergirse en su memoria y vuelve a verse sacudido por las emociones que lo asediaron cuando llegaron a aquel pueblecito vacacional francés: el rencor, la tristeza, la rabia. ¿Cómo superar la desaparición de su hermana? ¿Cómo perdonar a la madre que lo rechazó? ¿Cómo enfrentarse a la enfermedad que la está consumiendo? Este es el relato de un verano de reconciliación, de tres meses en los que madre e hijo por fin bajan las armas, espoleados por la llegada de lo inevitable y por la necesidad de hacer las paces entre sí y consigo mismos.

Tercer acto de Félix de Azua, Literatura Random House, 18,90 €

Esta novela es un brillante e implacable retrato generacional que sigue a un grupo de amigos en su peripecia vital por la Cataluña franquista, la disidencia francesa, la modernización de España y el declive físico y mental de todos y cada uno de sus miembros.

Un viaje resumido a través de imágenes fugaces y saturado de estimulantes lisérgicos, tertulias parisinas, tabernas barcelonesas, viajes ampurdaneses, coros eslavos, visitas a Jünger… todo sazonado con la mirada lúcida y el humor característico de un escritor imprescindible para entender a toda una generación de intelectuales y literatos. La filosofía, la muerte, la paternidad, la frivolidad y la locura son solo algunos de los temas de una novela que, en cierto sentido, cierra un ciclo en la obra de su autor.

¡Absalón, Absalón! de William Faulkner, Navona, 34 €

“El método no es absolutamente original, pero Faulkner le infunde una intensidad que es casi intolerable. Una infinita descomposición, una infinita y negra carnalidad hay en este libro de Faulkner. El teatro es el estado de Mississippi: los héroes, los hombres desintegrados por la envidia, por el alcohol, por la soledad, por las erosiones del odio. ¡Absalón, Absalón! es comparable a El ruido y la furia. No se me ocurre un elogio mayor”. Jorge Luis Borges

“Cualquiera que tenga curiosidad por la novela del siglo XX en cualquier idioma tiene la obligación de leer a William Faulkner. Su nombre, que han pronunciado bien alto autores como Cabrera Infante, García Márquez, Onetti, Rulfo, Vargas Llosa, Borges o Juan Benet, no debería estar nunca entre paréntesis, como pretenden algunas escuelas de las grandes universidades norteamericanas”. Javier Marías.

William Faulkner nació en Oxford (Mississippi) en 1897. Tuvo una vida opaca y hermética como pocas, como pocas reacia a la luz pública, pero cuya luz pública asistió a la contemplación de un conjunto compuesto por más de una obra maestra, entre las que destacamos: La paga de los soldados (1926), Sartoris (1929), El ruido y la furia (1929), Luz de agosto (1932), ¡Absalón, Absalón! (1936) y Una fábula (Premio Pulitzer 1954). Esa luz que él tanto se empeñó en mantener lejos, gracias al genio de su escritura la encontramos en su obra. El Faulkner juvenil en Europa, el Faulkner erigido en personalidad sureña ante la problemática local, el Faulkner íntimo, el Faulkner en lizas editoriales, el Faulkner a vueltas con el mundo de Hollywood… Todo en la obra de una persona concreta, no de un mito literario sino de un caballero del Sur llamado William Faulkner. En 1950 se le concedió el Premio Nobel de Literatura.

INFANTIL/JUVENIL

Un día con mus de Claire Lebourg, Traducción de Isabel Obiols, Blackie Books, 12,90 €

¡Ah! La vida es bella… y qué paz cuando uno vive frente al mar, lejos del tumulto del mundo, con el sonido de las olas como única compañía. Y así es la vida de Mus. Cada mañana sale a pasear por la playa, espera a que la marea baje y revisa los tesoros que el mar ha arrastrado hasta su casa. Los selecciona con mimo, y luego los vende por Internet. A Mus le gusta imaginar que con sus envíos consigue que las personas que viven lejos del mar puedan disfrutarlo un poquito y lo sientan cerca. Estas son sus pequeñas rutinas y Mus adora su vida tranquila. Pero hoy, un extraño visitante se ha plantado en su salón. Un visitante verdaderamente inesperado…

La historia imposible de Sebastian Cole de Ben Brooks, Traducción de Rebeca González Izquierdo, Blackie Books, 16,90 €

Oleg y Emma llevan todo el curso jugando a un juego: el de inventarse a un tercer amigo. Así pasan el rato. Un día se inventan a Sebastian Cole, un niño capaz de millones de locuras. Nadie en su sano juicio creería que alguien así existe… Solo que un día Sebastian Cole aparece en la guarida secreta de Emma y Oleg, a bordo de una nave espacial de cartón. ES IMPOSIBLE. Y lo que todavía no saben es que muchas otras cosas imposibles están a punto de suceder.

Perro Apestoso, ¡feliz Navidad! de Colas Gutman, Ilustrador de cubierta: Marc Boutavant, Blackie Books, 12,90 €

Perro Apestoso jamás ha vivido unas Navidades en familia. Para él no hay más celebración que la de las basuras recién tiradas ni más regalos que las latas de conservas que puede relamer. Pero un día conoce a la familia Noel, y piensa que las cosas pueden cambiar… ¿Qué aventuras le esperan en esta época tan fría del año? ¡Acompaña a Perro Apestoso en su primera Navidad de verdad!

ENSAYO

En letras de sangre y fuego de George Caffentzis, Tinta Limón, 18 €

Los ensayos que conforman este volumen se ofrecen como un puente entre las concepciones y luchas del movimiento obrero “pasado” (de los siglos XIX y XX) y los nuevos movimientos que irrumpieron con la “revolución inconclusa” de la década del ’60. Caffentzis se propone dotar de base teórica a las luchas en un contexto en el que las mutaciones del capital obligan –según una imagen tomada de Frantz Fanon– a “estirar” los conceptos clásicos para hacerlos iluminar las formas actuales que adopta la explotación y el rechazo del trabajo. La categoría de trabajo se extiende, así, hasta alcanzar una multiplicidad de terminales donde la explotación queda velada. O hasta volverse el par trabajo/energía, clave para comprender la crisis energética y financiera. El concepto de acumulación originaria también se estira y se vuelve proceso en curso: las sucesivas crisis del capitalismo demandan nuevos cercamientos, con sus cuotas de violencia y despojo, sobre la tierra y sobre todas las formas de vida social. Una manera renovada de asumir la lucha de clases que pone en el centro el problema de los comunes como un modo de enfrentar al capitalismo en su fase totalitaria. Una lucha que involucra la producción y reproducción de la vida; la solidaridad entre trabajadores, mundo animal y naturaleza.

Elogio de las sombras de Junichiro Tanizaki, Traducción de Lourdes Porta, Navona, 11,90 €

Uno de los mejores novelistas de nuestro tiempo escribe esta joya ensayística sobre la estética de la oscuridad. De la arquitectura a la vajilla, pasando por los adornos, la comida o los baños, los ojos de Tanizaki dirigen este viaje por la cultura nipona para que aprendamos a mirar y a comprender desde otra perspectiva. Las descripciones de las lacas a la luz de las velas o la tenue vista de las mujeres en las sombras de las casas de placer adquieren un sentido propio, como el espacio de la casa para el arquitecto. Con delicadeza y sabiduría, estas páginas nos muestran, así, el profundo contraste entre los tonos apagados, profundos, de la antigua cultura oriental y la deslumbrante luz de la era moderna occidental. Una visión imprescindible que se ha convertido en un clásico de nuestra época.

La carne, la muerte y el diablo en la literatura romántica de Mario Praz, Traducción de Rubén Mettini, Acantilado, 46,50 €

Documento fundamental para comprender la sensibilidad y la mentalidad europea del siglo pasado, esta obra es ya un clásico de la historiografía y la crítica literarias. En su búsqueda y fijación de los temas recurrentes, Mario Praz visita el lado más oscuro de las literaturas francesa, inglesa e italiana del Romanticismo, y determina con exactitud los medios a través de los cuales se efectuó la transmisión de esos temas tan ocultos, y a la vez tan familiares entre los artistas. En el presente libro, Praz plantea de forma muy atractiva—incluso para un lector no especializado en problemas históricos, literarios y psicológicos—esa ligazón, mostrando una sutil afinidad con las personalidades extrañas, ambiguas, visionarias o sublimes que constituyen su objeto de análisis.

La noción de Autoridad de Alexandre Kojève, Traducción de Luis González Castro, Página Indómita, 20 €

Alexandre Kojève es una de las personalidades más fascinantes del siglo pasado. Nacido en Rusia, abandona el país tras la Revolución y, después de formarse en Alemania, se instala en Francia, donde en la década de los treinta impartirá un célebre seminario sobre Hegel que marcará el pensamiento francés del siglo XX y, tras la Segunda Guerra Mundial, desempeñará un papel esencial en la creación de la futura Unión Europea. Además, sus tesis sobre el fin de la historia y su debate con Leo Strauss ejercerán una enorme influencia en los EE UU.

La noción de Autoridad, escrita en 1942, cuando Francia ha sido derrotada por el nazismo y Kojève participa activamente en la Resistencia, es junto con la obra de Weber, Schmitt o Arendt uno de los textos esenciales en cualquier discusión sobre la soberanía y la autoridad política. Asimismo, representa una breve introducción a la filosofía del derecho de Kojève, y nos muestra cuáles eran sus intereses intelectuales justo antes de convertirse, como ya se ha dicho, en uno de los arquitectos de la reconstrucción de Europa y de la futura Unión Europea.

«Kojève veía el fin de la historia como efectividad en movimiento y no como término: la historia continúa tras el fin de la historia. El porvenir, desde la Revolución francesa y Napoleón, está jugado. El fin de la historia es la carrera hacia el Estado mundial, en el que deben primar los principios universales y los derechos del hombre que surgieron de la Revolución. Aunque la historia acabe, o mejor dicho, se viva el comienzo de su fin, siguen, claro está, ocurriendo acontecimientos, y estamos, según Kojève, en una fase de imperios regionales.» Andrés Ortega.

El Jesús histórico de Antonio Piñero, Trotta, 21 €

Circulan entre los lectores de lengua castellana dos tipos de libros sobre Jesús de Nazaret. Uno, la mayoría, escrito por autores de una u otra confesión cristiana. Otro, minoritario, compuesto por estudios de autores independientes no confesionales, pero que procuran no ser militantes, en pro de una opción que exponga los resultados de una aproximación a Jesús obtenida con los mismos medios empleados para estudiar otras biografías o libros parecidos de personajes ilustres de la Antigüedad. Poner a disposición del público un panorama breve pero bastante completo de lo que se está escribiendo en lengua española en estos momentos es pues la finalidad de estas Otras aproximaciones.

Este panorama se divide consecuentemente en dos secciones. La primera contiene apreciaciones positivas y negativas respecto a las obras sobre Jesús de autores confesionales, es decir, dependientes de la fe de una iglesia determinada. La segunda ofrece por medio de análisis históricos otras aproximaciones al personaje que el autor defiende como más cercanas a la figura histórica de este y que no dependen de iglesia alguna. Ahora bien, también esta segunda parte es crítica. Setrata de construir una imagen de Jesús sobre la base de lo que razonablemente podemos saber hoy acerca de él utilizando todas las herramientas usuales en la investigación de la historia antigua.

La lista de libros comentados no es muy grande teniendo en cuenta que sobre Jesús se escriben cerca de mil libros al año, aunque la mayoría sin valor histórico alguno. Con los libros aquí presentados cree el autor que tiene ya el lector suficientes herramientas intelectuales para formarse una idea de cómo debe discurrir hoy día la investigación del Jesús de la historia. La imagen del Nazareno obtenida de este conjunto crítico está escrita con la consciencia plena de que su vida, aun siendo la de un personaje históricamente remoto, está totalmente viva en la inmensa mayoría de los cristianos. Por ello, esa vida sigue interesando por sí misma.

Una vida crítica de María Gainza, Clave Intelectual, 18 €

Llegamos a diciembre con el que es, para nosotros, uno de los títulos más especiales del año. Se trata de Una vida crítica, el nuevo libro de María Gainza . Mientras que para los lectores españoles María es una recién llegada al mundo de la escritura, en Argentina llevaba una larga trayectoria con las palabras, que utilizaba como nadie para hablar sobre arte.

Durante más de una década, Gainza colaboró en la revista Art Forum y en el suplemento Radar del diario Página/12, y escribió para catálogos y cursos para artistas. Estos textos, a medio camino entre el ensayo poético y la crítica de arte, han sido escogidos para dar forma a un libro que sirve como un catálogo del arte argentino de principios de siglo.

Una vida crítica está formado por más de treinta textos en orden cronológico que, a pesar de lo que pueda parecer, no están orientados únicamente a los aficionados al arte contemporáneo. María tiene la capacidad -que muchos conocemos ya tras el éxito de El nervio óptico- de tejer el arte con la vida, la estética con las vivencias personales y su propia biografía con los amplios conocimientos teóricos que posee. Por eso sus textos apelan a todos los lectores: con un poco de sensibilidad basta.

Culpables por la literatura de Germán Labrador Méndez, Akal, 32 €

Han pasado cuarenta años de las elecciones de 1977 y el mito de la transición se ha desmoronado. ¿Pero sabemos lo que ocultaba? Este libro plantea que, entre 1968 y 1986, existió una ciudadanía luchando por una democracia real más allá del estado y los partidos y cuyas ideas, a veces, recuerdan a las del 15M. En la contracultura, política y cultura se unían radicalmente y la democracia era una nueva sensibilidad que lo afectaba todo: el amor, el trabajo, los cuerpos, el espacio público y el privado. Aquella creatividad fue reprimida y cooptada: política y cultura se dividieron e institucionalizaron mediante la Constitución de 1978 y La Movida de los ochenta. Sólo en el ámbito cotidiano, la ruptura con el franquismo fue más nítida. Aunque hemos olvidado los elevados costes personales y sociales de aquellas luchas contraculturales, que llevaron a la marginación de la juventud democrática (suicidios, cárceles, sida, heroína), hay una deuda de memoria con sus sueños, que este libro estudia, a partir de las voces de sus protagonistas y usando la literatura como guía de una democracia por venir.

El honor de los filósofos de Víctor Gómez Pin, Acantilado, 26 €

Desde el sobrino de Aristóteles, Calístenes de Olinto, al filósofo francés Albert Lautman, pasando por Hipatia, Plinio el Viejo, Miguel Servet, Descartes, Simone Weil, Spinoza, Olympe de Gouges, Condorcet, Leibniz y tantos otros, en la historia de la filosofía abundan los nombres de quienes mantuvieron la entereza en circunstancias que hacían extremadamente difícil guardar fidelidad a las exigencias del pensamiento: personas que rechazaron postulados religiosos, políticos o científicos que no superaban la prueba del recto juicio, fuera cual fuera el peso de la autoridad individual o institucional que los apoyaba. Las biografías de quienes fueron fieles a la razón en diversos contextos pese a la condena de sus contemporáneos ilustran el alcance de la radical apuesta a favor del pensamiento a lo largo de la historia y constituyen, en suma, una incomparable lección viva de moral.

Soldados de Franco de Francisco J. Leira Castiñeira, Siglo XXI, 20 €

El golpe de Estado de julio de 1936 partió España en dos, configurando un tablero de terror, miseria y muerte que daría fin a la República y sustento a la dictadura. En el territorio sublevado, los soldados de Franco a menudo no eran adeptos convencidos, sino meros peones obligados a luchar por el devenir de una España en la que el único elemento de cohesión iba a ser el miedo. Francisco J. Leira desvela cómo el Ejército sublevado se formó mediante levas forzosas y desmitifica la historia, una y otra vez repetida, de que media España se alzó contra la República por cuestiones ideológicas o políticas. Soldados de Franco es el relato de cómo el dictador situó al país ante un terrible dilema: convertirse en verdugos o morir.

Ya sentarás la cabeza. Cuando fuimos periodistas (2006-2011) de Ignacio Peyró, Libros del Asteroide, 24,95 €

«El Madrid de la prensa ofrece estas curiosidades: uno empieza el día en el Ritz, al mediodía está en el Intercontinental, termina la tarde en el Palace y –por supuesto– sigue siendo igual de pobre.» Abrirse paso en la vida cuando uno es un joven corresponsal político en Madrid –entre barras y redacciones, libros y novias– puede ser un pretexto para la picaresca o el estoicismo, pero también la mejor educación para el periodista que quiere ser escritor. Lúcido en la observación, sin una gota de cinismo y con una misantropía templada por su vocación de felicidad, este diario es un viaje, tan literario como placentero, a ese momento entre juventud y edad adulta en que la vida comienza a ir en serio.

En la mejor estirpe de los escritores de diarios españoles e internacionales, la prosa inconfundible y la voz sabia de Ignacio Peyró –tan capaz de piedad como de sátira– lo confirman como el diarista de su generación.

BIOGRAFÍA

Miguel Ángel de Martin Gayford, Taurus, 29,90 €

A los treinta y un años ya se le consideraba el mejor artista de Italia, y probablemente del mundo; pero para sus enemigos Miguel Ángel era arrogante, zafio y extravagante. Durante décadas, se movió en el centro de la vorágine en la que la historia de Europa se vio sumida durante el paso del Renacimiento a la Contrarreforma.

Como un héroe de la mitología clásica -similar al Hércules que esculpió en su juventud-, fue sometido a constantes pruebas. Esta biografía, fruto de una investigación minuciosa y capaz de englobarlo todo -desde las cartas de la época y aquellas primeras biografías repletas de chismes, hasta las últimas investigaciones acerca de Miguel Ángel- tiene también, en sí misma, algo de epopeya.

Para Martin Gayford , el mayor logro de Miguel Ángel no estriba tanto en sus mejores obras como en su inmensa personalidad, que transformó para siempre nuestra noción de lo que puede llegar a ser un artista.

#ChatMilitares La prensa de derechas es la culpable

Según se van descubriendo más partes del famoso chat de los militares de la XIX del Aire más claro va quedando el alto nivel de desinformación, cuando no directamente de ideologización, que sufren ciertos grupos en España. No es que en la izquierda tampoco es que sea la cuestión mucho menos ideologizada pues, al fin y al cabo, los medios de comunicación no dejan de ser sino Aparatos Ideológicos, pero desde luego no llega a los extremos tan cavernarios. Sí, los medios de comunicación de la derecha, que son casi todos (la Brunete mediática), viven en la oscuridad de la caverna mientras que los de la izquierda intentan asomarse a la luz y ver cierta realidad. Si se fijan bien en la derecha sólo informan, en el sentido más cercano al concepto, cuando hay alguna pelea dentro del Consejo de ministros, el resto del tiempo son inventos, malinterpretaciones o directamente mentiras.

Sin exceptuar la formación fascistoide que pueda haber recibido, una persona de derechas conecta la radio y escucha a Carlos Herrera y su cómplices o a Federico Jiménez Losantos asesinando al periodismo. Se informa con OkDiario, ABC, La razón, Vozpopuli, El español, o el lanzador de bulos de fascista mediterráneo digital. En televisión ve la casquería de la mañana con Susanna Griso o Ana Rosa Quintana, el telediario de Vicente Vallés o el canal obispal 13tv. Si a eso se le suman los columnistas del tipo Juan Carlos Girauta, Miguel Ángel Belloso, Carlos Cuesta, Isabel San Sebastián, Mario Vargas Llosa, Jorge Bustos o peores, que los hay. Y no hacen más que aparecer en todos ellos personajes como Eduardo Inda o Francisco Marhuenda, normal que puedan pensar que en España el gobierno de coalición va a implantar una dictadura, comisarial además, como la venezolana o la soviética. No han dejado de azuzar el tema de la dictadura que les sirvió para hacer otra conspiración durante la época del confinamiento, como se desveló en estas páginas.

Es un goteo ideológico constante el que sufren las personas que sólo se informan mediante los aparatos técnicos de la derecha. Un goteo lleno de mentiras o medias verdades –que a veces son peores que las mentiras- que no forman una idea exacta para la persona que se enfrenta a ellas. Y si encima aparece el muy machote Arturo Pérez Reverte diciendo que toda la clase política es una mierda, normal que estén limpiando las armas para dar un golpe de Estado. Cierto que venían autoritarios de fábrica pero sin ningún tipo de contrapeso, alguna racionalidad, lo que hacen desde los medios de derechas en confirmar el propio sentimiento y provocar la reacción de quienes tienen las armas. Algo clásico en la prensa de derechas española que tiene acostumbrada a la población a llenar todo de mentiras (recuérdese la famosa Conspiración contra Felipe González). Como se ha dicho antes en la izquierda también sucede algo similar pero entre el cainismo propio de ese sector político y que quedan personas con ética en su trabajo (magnífico trabajo el de las gentes de Infolibre) suele haber algo más de luz. Pero no extraña que siempre aparezcan los axiomáticos de Sánchez e Iglesias a defender lo indefendible cuando aparecen críticas, aunque no llegan al extremo de las gentes de derechas.

Son muy cucos quienes ejercen en la prensa de derechas, no sólo hablan de dictadura sino que tienen la cara dura de utilizar conceptos como “delitos de autor” en referencia a la legislación penal contra la violencia machista, pero ocultan que mayores delitos de autor no existen más sino en la legislación mercantil o laboral. O hablan de “populismo punitivo” –este concepto les encanta a los liberales libertarios- como fórmula de utilizar el derecho de forma ideológica. Olvidan que en la izquierda toda la legislación siempre ha sido calificada de ideológica o punitiva. De hecho el derecho es coactivo y castigador sino no lo sería. Vamos que lo que no les gusta, ni beneficia a la clase dominante, de la que son quienes escriben en los medios meras subcontratas ideológicas, es malo, malísimo. Y así día tras día, llenando la cabeza no de ideas sino de soflamas ideológicas para acabar con el gobierno de la forma que sea… y si dicen de la forma que sea entonces ya tienen los militares fascistoides la cerilla para prender la bomba.

Culpables los militares y todas esas personas que carecen de personalidad democrática, sin duda. Pero igual de culpables son los medios de comunicación de la derecha (¿se puede incluir a La sexta ahí?) por estar aportando leña para que comience la pira. Sin duda el gobierno comete errores, no son infalibles; sin duda hay que tener mucha precaución con algunos socios de la investidura y los PGE; sin duda Iván Redondo es nefasto; sí todo eso está ahí, pero cambiar el régimen para pasar a una república bananera es no conocer España, ni a Pedro Sánchez. Jamás el presidente del gobierno permitiría algo así, aunque sea por propio egoísmo. Por el contrario, todas esas gentes de derechas acaban viendo como un sinsorgo como Pablo Casado se cree y azuza que quieren implantar una dictadura y además acabar con el monarca, llevándose a la monarquía como institución a la derecha (algo que parece gusta en Zarzuela y que será su tumba). Normal que si el referente político de la derecha se lanza con esas estupideces, los militares quieran dar un golpe de Estado pues piensan que España les apoya… y no. Ni España (se sea de derechas o de izquierdas), ni la Unión Europea, ni la OTAN. La culpa, como se ha reiterado, búsquenla también en quienes dan la matraca todo el día y están soportados por las distintas fracciones económicas de la clase dominante (que tampoco hay que olvidarlo).

Casado acepta que se fusile a 26 millones de españoles

Cualquier demócrata, que realmente lo sea, se indigna ante cualquier situación que atente contra los valores que conlleva serlo. Si un sátrapa como Nicolás Maduro se inventa unas elecciones trucadas, un demócrata no se felicita por el mero hecho de que se deposite el voto en una urna. La democracia no comienza, ni se acaba en un voto. Cuando Carlos Puigdemont y sus colegas se liaron la manta a la cabeza y lanzaron una asonada parlamentaria cualquier demócrata de España se indignó. Fueran de derechas o de izquierdas. Las charlotadas para el cine no para la vida social pensarán ustedes. Cuando los valores democráticos son puestos bajo la bota del autoritarismo cualquier demócrata reacciona contra eso… si realmente es demócrata.

Parece, de lo dicho anteriormente, que Pablo Casado los valores demócratas no los tiene asimilados. Tan preocupado todo este tiempo porque Pedro Sánchez estaba dando un golpe de Estado silencioso y por la gatera, y resulta que cuando un general retirado advierte en un chat de militares que habría que empezar fusilando a 26 millones de españoles, el presidente del PP recula en chiqueros. O lo que es lo mismo se acobarda. ¿Cobardía o carencia de principios? Siendo Casado como es no sería de extrañar que ambas cuestiones. Cobardía porque piensa que si habla mal de un militar la mayoría de los mismos dejarán de votarle y lo harán por los neofranquistas de Hayek (Vox). Cobardía por un puñado miserable de votos. Hasta Clint Eastwood, según se lo escribió Sergio Leone, acaba por tomar una decisión de Justicia en la película que se ha parafraseado por haber sido atacado el único amigo que tenía en un pueblo de bandidos. Casado ni eso. A Casado le viene mejor al pelo otro film de Eastwood: Infierno de cobardes.

Lo cual nos lleva a la carencia de principios democráticos. Pareciera que Casado sólo es demócrata o le aparecen los principios demócratas cuando gobierna el PP. Entonces sí existe la democracia plena –bueno esto no porque se sabe que vivimos en poliarquías antes que democracias-. Entonces cualquier discrepancia es calificada de no saber respetar la voluntad del pueblo –en ese momento tornan a populistas-. Entonces todo debe ser consenso y cooperación, incluso para renovar los vocales del CGPJ. Si no está el PP en el gobierno (da igual el nivel institucional) lo que antes era bueno y democrático pasa a ser autoritarismo y control de los medios de comunicación –respecto a esto igual habría que hablar de distribución equitativa de los fondos de publicidad que dejan de ser digitales (por lo del dedo)-. Pese a los años que han pasado y ser de una generación que ni conoció la transición, Casado no ha asimilado los principios democráticos básicos y universales.

Cuando la reportera de La sexta le ha preguntado por el chat de los militares Casado, en vez de escaquearse dando la callada por respuesta, podría haber dicho que igual ese general estaba borracho –así se evita el sufrimiento de hablar mal de ellos-. También podría haber dicho que en los chats particulares se dicen muchas estupideces y que lo deja en manos de la ministra de Defensa. O podría haber actuado bajo los principios democráticos y haber condenado semejante salvajada, más cuando también han contado que, y para esto hay que estar muy bebidos, se hablaba de provocar un golpe de Estado aprovechando el confinamiento. Haber actuado en defensa de 26 millones de vidas humanas. Tampoco ha dicho nada en el Congreso por lo que parece que a Casado le preocupan más 26 millones de venezolanos que de españoles por lo que dice cada día. Una vergüenza que el dirigente que se considera el jefe de la oposición calle, y por ende consienta (“Quien calla otorga”), ante esa salvajada. Si hasta el militar que ha escrito eso se ha bajado los pantalones y se ha echado para atrás, Casado bien podría haber dado un ejemplo como buen demócrata… pero no, ha preferido quedar como un cobarde o como un autoritario. O porque piensa que esos 26 millones de españoles son hijos de puta.

Fracaso de las campañas de desinformación del PP

Acusan a todo el mundo de populistas en el sentido de engaño perpetrado en virtud de señalamiento del pueblo como sujeto único de decisión. Acusan a los demás de estar lanzando campañas de bulos contra ellos (algunos siguen negando la corrupción de su partido y dicen no conocer a M. Rajoy). Acusan y señalan a los demás de infectos nacionalistas. Mientras dicen esto, en el colmo de la desfachatez, actúan como populistas, como demagogos, lanzan bulos y son los mayores nacionalistas que existen en España –con todos los defectos del nacionalismo cabe decir-. Así son y así se muestran en el PP, pero la ciudadanía parece haberles cogido el tranquillo y ya no se fía de ellos por lo que todas sus campañas de desinformación acaban en el retrete de la comunicación política. Un fracaso total.

Seguramente alguna de las campañas que aquí se les presentan ni las hayan visto. Mejor para ustedes –tampoco se van a contar con pelos y señales no vaya a ser que se contagien-, pero ya mostrarían el hecho del completo fracaso de las mismas. Hace poco se señaló cómo desde el PSOE se estaban cometiendo errores de comunicación política básicos, suerte tienen los socialdemócratas que en el PP hay asesores aún más incapaces en esas lides y quedan a resguardo. Si el camarlengo monclovita no hace más que copiar la estética y las formas estadounidenses, los peperos tampoco se quedan atrás en el lanzamiento de bulos o desinformaciones à la yanqui. El problema, que para ustedes como ciudadanos no es tal, se sitúa en que todo el aparataje y espectacularidad estadounidense tienen poco recorrido en una cultura bien distinta. De primero de comunicación política vamos. No por eso insisten los peperos mientras provocan memes o se observa una completa irrelevancia. Tras la vergüenza ajena –porque ellos carecen de ese sentimiento- que han provocado el hospital sin quirófanos, los aeropuertos son aviones, las estaciones sin trenes o las autopistas sin coches, como se contó ayer mismo, ahora están las campañas que nadie sigue.

Pablo Casado no se sabe si pretende conseguir el centro político –que como advirtió Maurice Duverger hace décadas no existe- o acabar en algún concurso del nuevo Canal Sur de chistes. No hay campaña que intente emprender, con todo el andamiaje ideológico de los medios de comunicación de la derecha (prácticamente todos) que no acabe en fracaso. Ya durante el confinamiento advertía con cara demudada que el gobierno de Pedro Sánchez pretendía dar un golpe de Estado e implantar una dictadura chavista. Como todo el mundo ha podido comprobar… ni se ha cumplido, ni se cumplirá. Pero eso no empece para que de forma estólida Casado siga erre que erre con el chavismo y demás estupideces. Por cierto quienes más se han acercado a algo dictatorial han sido los del PP y su ley mordaza –la cual todavía no ha sido eliminada, por cierto-, o cuando han querido eliminar palabras del uso político en una dictadura del habla. Parece que la pulsión autoritaria sigue estando donde siempre, en los herederos de los Siete Magníficos del franquismo, aunque se les llene la boca con la palabra libertad. Palabra que no hacen más que ensuciar pues si ha habido legislación contraria a la libertad ha sido la del PP –en vez de dejar que las empresas fracasen por su libre incompetencia, no hacen más que llenarlas de euros, por ejemplo-.

Tras la incongruencia de la dictadura castro-chavista que sólo está en la imaginación de Casado, sus edecanes y sus subrogados de la prensa, han intentado colar una campaña, que no ha durado ni un día, sobre el ministerio de la Verdad de claros tintes orwellianos. Según dicen Sánchez pretende vetar todas las informaciones que no le gusten mediante el consejo presidencial para cotejar las noticias falsas y los bulos. Aquí se advirtió del peligro que podría conllevar si se utilizaba mal y se dejaba fuera del ámbito parlamentario, lo cual es algo bien distinto a la campaña del PP donde se asegura que se van a prohibir las publicaciones en redes sociales y en prensa –una especie de censura previa-. Existe un problema que no han pensado en el PP –parece que lo de pensar no es propio del casadismo- como es que las redes sociales (Twitter, Facebook, Tik-Tok, Instagram y demás) no son públicas, no son del Estado sino empresas privadas que determinan por sí mismas sus reglas. Por tanto, si quieres las usas y si no quieres no. No hay obligatoriedad en ello y si cancelan un mensaje es en base a sus propias reglas, no porque lo diga Sánchez o Macron. Un error tan estúpido que hace pensar que, al final, lo de la libre empresa no lo tienen claro en el PP.

Otra campaña que ha fracasado, a pesar de que Periodista Digital –que últimamente se ha especializado en bulos (se tragaron que Joe Biden había perdido en el recuento)- se haya hecho eco. Una campaña donde señalan que algunos ayuntamientos socialistas han empleado a familiares de altos cargos. El problema es que meten a personas que han hecho un concurso con hijos de ex-cargos, sin negar que hay, como en Móstoles –verdadera inmundicia para el PSOE-, casos en que sucede. El problema es que no se han mirado el ombligo porque si existe un partido donde se contrata hasta a los amantes (hombres y mujeres) es el PP. No es cuestión de perder el tiempo pero si los periodistas que cubren las informaciones regionales del PP por toda España hablasen y contasen igual el escándalo serviría para taparles la boca –en el buen sentido-. No, en realidad taparles la boca es casi imposible y como la cara de vergüenza no se les va a caer, no cabe otra que dejarles que sigan fracasando en sus campañas de desinformación, las cuales podrían ser más imaginativas. Es que esta última hace recordar a una ministra que no sabía que coches había en su casa, casa que era de un alcalde ¿o es que eso no es enchufismo?

Si el PP pretende ganar las elecciones así va dado. La izquierda puede estar casi tranquila porque el peligro nunca va a llegar de los peperos y sus campañas de incomunicación política. Más efectivas son las algaradas de los medios de comunicación, esos potentes aparatos ideológicos que están al servicio de intereses particulares y no del bien común. Pero de esto se ha contado mucho y con profusión en estas páginas a lo largo de los años y no es cuestión de aburrir con ello nuevamente. Así el BOE del PP, más conocido como El mundo, asegure que todo lo que dice Casado es de una veracidad tremenda –hasta que dejen de abonar la cuota-, así periódicos como Diario 16 está para contarles la realidad, o algo más próximo a la misma que otros medios. Mentir en política es barato en España por eso la mitomanía es la característica principal del PP, más con un mitomaníaco como Casado al mando. El aznarismo que afirmaba saber que había armas de destrucción masiva en Iraq está de vuelta. Hasta para mentir era más gracioso, aunque igual de peligroso, Mariano Rajoy. Los comunicólogos del PP deberían tener en cuenta que trabajan con dos sinsorgos en la actualidad y las campañas de desinformación resultan poco o nada creíbles. A la vista están los resultados.

Hospitales sin quirófanos, aeropuertos sin aviones y autopistas sin coches: así es la “ejemplar” gestión del PP

Cuentan y no paran los subrogados del PP que no ha existido mejor gestión en España a lo largo de la historia; que el despilfarro es propio de los “rojos” que sólo quieren acabar con la patria hundiendo las finanzas públicas; que sólo hay un partido que haya demostrado gestionar y este es el PP. Menos mal que todo el mundo conoce que gracias a las subvenciones esos entes subrogados hablan por orden de quienes les nutren con publicidad y exclusivas porque parecería que en este país existe una gran disonancia cognitiva en la prensa respecto a la realidad. Que sí, que existe porque la mayoría de diarios se han convertido en panfletos de partido o de posición ideológica –que viene a ser casi lo mismo en España-, pero aun así hay intersticios por donde la verdad, la materialidad de las acciones acaba apareciendo cual neonato se abre paso a la vida humana.

Ayer Isabel Díaz Ayuso se fue a inaugurar un supuesto hospital de pandemias, que no está terminado pese a que se afirmó que a finales de octubre estaría a pleno rendimiento, el cual carece de quirófanos. Se ha descubierto el engaño –una sala de curas no es un quirófano- gracias a que el simplón de Pablo Casado tuvo la ocurrencia –de lo más racional para ser él- de preguntar por los quirófanos. Le habían vendido al presidente pepero que el hospital no sólo serviría para la actual pandemia sino por si hubiese accidentes aéreos en el Aeropuerto Adolfo Suárez y claro, en buena lógica, preguntó por los quirófanos para asistir a los enfermos más graves y que necesiten cirugía. Han querido engañar a todo el mundo y les han pillado desde dentro además. El coronavirus en pacientes graves necesita en algunas ocasiones de cirugías porque puede afectar patologías previas (problemas cardiacos, por ejemplo) y no sólo intubar o una traqueotomía. Para lo primero se necesita total asepsia y una serie de equipamientos y para lo segundo algo menos. Por lo tanto es un hospital, si es que se puede calificar con tal nombre (¿sería mejor calificarlo de ambulatorio?), que carece de lo primordial si es que se va a dedicar a situaciones críticas.

Y en ello todavía no se sabe lo que se han gastado. Dijeron cuando empezaron que saldría sólo por casi 50 millones de euros. De momento van por casi 100 debido a los sobrecostes -en esta ocasión se ven hasta lógicos, salvo para quienes lo planificaron por colgarse una medalla- y subiendo. Pero no se preocupen, como buenos trileros, aparecerá la presidenta o el consejero de Sanidad con tres cubiletes y una bola en la rueda prensa siguiente para esconder el gasto total. “Mira la bolita. ¡Aquí está! ¡Aquí ya no! 50 millones más para los amigos” será la representación que mostrará la dirigencia madrileña. Los Florentinos del mundo llenándose los bolsillos a cargo de los bolsillos de los madrileños –como pasó con la gestión del IFEMA y como se previó en estas páginas- y a otra cosa. Mientras la deuda de la Comunidad subiendo con unos servicios públicos pésimos. Esta es la gran gestión del PP…

Bueno no, tienen casos similares o peores. Todo el mundo recuerda el famoso aeropuerto de Castellón que se hizo e inauguró sin aviones que llegasen al mismo. A día de hoy tampoco es que esté lleno el mismo y sea un punto nodal del transporte aeroportuario. Pero desde la Diputación, esa que aparece corrompida, y desde la Comunitat de la Gürtel, la Fórmula 1, el viaje del Papa, los barracones como escuelas, las pistas de pádel y así hasta sumar miles de millones de euros despilfarrados o en bolsillos de militantes y amigos del PP, se mandó construir y se vendió como la última maravilla en gestión. Curiosamente al final se miran las empresas participantes y suelen aparecer algunas repetidas, algunas que aparecen en las instrucciones judiciales por cierto.

También es una buena gestión las autopistas sin coches. Esta semana pasada se ha conocido que las famosas radiales de Madrid ya suman 3.000 millones de euros como inyección de dinero público a fin de rescatarlas. ¿Por qué si eran una buena idea según el PP? Porque apenas si tienen coches que transcurren por ellas. Sin coches no hay autopista que sea rentable económicamente ya que son de pago. Tampoco hay rentabilidad social, que es la verdadera cuestión por la que cabe admitir poco tráfico, como sucede con la “gratuita” M-45 que se hizo ¿para qué? Sólo cabe pensar que para nutrir los bolsillos de algunas empresas ya que la rentabilidad no se veía por ningún sitio ya en su momento. Como sucede con las de peaje que decían servirían para evitar aglomeraciones y resulta que sales del peaje y acabas en… ¡un atasco! Como sucedía con la R-2, la R-3 y la R-5. Muy inteligente la apuesta no parece, pero ya están los españoles para pagar las tonterías del PP de sus impuestos.

Esos impuestos que dicen deben bajar pero callan ante los desastres económicos que han provocado desde que llegaron al gobierno en 1996. Hospitales con sobrecoste (hasta tres hospitales se podrían pagar con esa colaboración pública-privada); autopistas con sobrecostes; AVE con sobrecostes o de una inutilidad enorme –como sucede con la línea Madrid-Granada que es como el parto de la burra desde Antequera a Granada, todo por no haber invertido más dinero lanzándola por Jaén-; escuelas sin profesores y sin servicios; puertos con sobrecostes… Da igual la obra que haga el PP, ni dónde la haga, siempre tendrá sobrecostes para regocijo de los Florentinos de España… Por cierto, el viudo con gafas está en las autopistas y en el nuevo hospital metido. Ya saben “Florentino nunca pierde” y el PP está ahí para ayudarle en lo que haga falta. Mientras tanto los subrogados diciendo que hay una eficiente y magnífica gestión… hasta que se corte el grifo de las subvenciones claro.

¡Mamááá que Sánchez no me coge el teléfono!

Cuando alguien es patético en el histórico de su vida no cambia al llegar a un puesto de mayor enjundia o se hace públicamente más conocido. El presidente pepero llegó a su puesto como rechazo al marianismo-sorayismo. En la rebelión de los militantes del PP no tuvieron mejor idea que aupar al menos capaz –ese hablar cantinflesco como vicesecretario de comunicación ya indicaba lo que había- porque pensaban que ya habría tiempo de cambiarle por alguien con más capacidad o cuajo político. Una forma patética de llegar a la presidencia que encaja con el propio patetismo del personaje, el cual no duda en confirmarlo en cada una de sus intervenciones en público.

Pablo Casado acudió ayer al programa de la casquería matutina para que Susanna Griso le masajease políticamente y buscando el casito que parece no le dan otras personas. Entre ellas el presidente del gobierno Pedro Sánchez, contra quien el pepero ha sacado su faceta más patética al quejarse de que no le responde las llamadas. Parece que es obligación del presidente del gobierno escuchar las ocurrencias de la oposición siempre y cuando le venga en gana a ésta. No hay manual de estilo sobre eso, pero tampoco es que exista una regla de cortesía que suponga aguantar al primer tontolaba político cuando para lo importante se esconde detrás de una roca en Ávila o Palencia jugando al escondite para hacerse el interesante. Resulta, como pueden escuchar en el vídeo adjunto, que Casado llamó a Sánchez para hacerle saber cuáles eran sus propuestas para el estado de alarma justo antes de una reunión con presidentes autonómicos y dirigentes de la UE. Se queja que, después de esa llamada, no le haya devuelto la misma sin percatarse que ese tema quedó resuelto un día después de la llamada.

Casado es como esas personas odiosas que siempre hacen una perdida para que les llamen y ahorrarse el consumo o bien dárselas de importantes. “Le he hecho una perdida al Sánchez y no me contesta. ¡Jo tía!” es la traducción mejor para las palabras entre el pepero y la masajista mediática. Si ya había explicado en los medios durante tres días su propuesta para el estado de alarma –repitiendo como un papagayo “Hay que salvar la navidad!” que era su única obsesión- ¿para qué le van a coger el teléfono? Bastante tenía el presidente intentando cuadrar los apoyos para los presupuestos, algo mucho más importante para los españoles que las estolideces de Casado, como para estar a cosas infantiles. Porque en el fondo, el pepero se comporta en política como lo haría en clase –cuando iba claro-, quejándose a la profesora o a la mamá al llegar a casa de que tal o cual no le hacía caso. Y lo dice cinco semanas después –si se fijan cinco semanas ahora son un mes según Casado- para aparentar ser agraviado por la soberbia del presidente. Más que soberbia es cansancio de escucharle para cosas poco importantes.

¿Ha llamado Casado para renovar el CGPJ? Hasta apagado debe aparecer el teléfono en esas ocasiones. Como eso no le interesa, pues se debe a aquellos que le salvaron de acabar imputado por fraude en sus estudios, no llama ni responde llamadas. Para estupideces y bravuconadas sí está siempre dispuesto, para lo que afecta a todos los españoles no. Si afectase solamente a las empresas, especialmente de sus jefes, entonces perdería el culo corriendo para lo hiciese falta. De hecho bien que ha salido a defender a las empresas turísticas frente a la ministra Reyes Maroto, quien no ha visto ningún motivo para bajar el IVA al turismo, pues cabe recordar que numerosos benefactores y altos cargos del PP están relacionados con ese sector.

También el masaje televisivo de Griso ha servido para comprobar que Casado no es más que la contradicción hecha persona. Dice una cosa y la contraria a la vez sin parpadear. Resulta que los supuestos 70.000 muertos por la pandemia son culpa de Sánchez pero donde gobierna el PP las cosas se hacen bien. A ver, si la gestión es gubernamental para cargarle los muertos, también lo es para los bueno. Porque si resulta que la gestión es autonómica, y de ahí saca pecho –aunque para hundírselo como verán-, los muertos son autonómicos. Claro que saca pecho no se sabe muy bien por qué. En Madrid se ha sabido estos días que han vuelto a mentir con las cifras de positivos. Y cuando decían que estaba bajando la curva y sólo había 3.000 resulta que ocultaban otros 4.000 contagiados. Cuando dicen que sólo han muerto 19.000 resulta que esconden otros tantos. ¡Y qué decir de Juan Manuel Moreno Bonilla! Está Andalucía, donde no han podido vacunar contra la gripe a toda la población de riesgo, como para echar cohetes sí. No se sabe bien a qué se refiere Casado con hacer bien las cosas en las comunidades gobernadas por el PP… ¿se referirá a los milloncejos que están desviando hacia los bolsillos de los de siempre?

Se ha enfadado Casado porque el presidente del gobierno no le devuelve la llamada –es para imaginar a Sánchez viendo el móvil con la llamada entrante y pensar, como hace todo el mundo con los pesados y cansinas, “ya está el pesado este”- y se va a contarlo a la televisión para ver si le hacen casito. En realidad, por mucho que intente aparentar, nadie en España conoce realmente qué habría hecho Casado en estas circunstancias salvo los mantras de “bajar impuestos”, “salvar la navidad” y “todos los fondos europeos para las empresas”. Nadie sabe lo que habría hecho pero lo sospecha que es casi peor. Después del masaje habrá salido de los estudios diciéndose “eres un machote”, “vamos campeón que le tienes acorralado”, mientras Sánchez estaba a cosas más importantes en Canarias. Defendiendo a España mientras otros que la llevan en la boca no hacen más que pisotearla. Por cierto, los socialistas patriotas pueden no estar de acuerdo con ciertas cosas que hace Sánchez, especialmente en lo que respecta al vaciamiento del PSOE, pero desde luego jamás van a apoyar a una persona como Casado, ni a seguirle el juego así que lo mejor es dejar de insistir en el tema.

¿No está Sánchez siendo demasiado confiado con sus socios?

No lleva ni un año constituido el gobierno de coalición y los medios de comunicación no perdonan ni una. No respetaron ni los cien días de cortesía. Si se les hiciese caso parecería que en España el presidente del gobierno es una especie de Viktor Orban –el amigo de José María Aznar, por cierto- autoritario que quiere hundir al país en el siglo XIX poco más o menos. O construir un Estado soviético, que de todo hay en la alegre muchachada de la derecha y la progresía intelectual. Un contexto complicado y poca visión de algunos de sus asesores para no complicárselo más, como se contó hace poco.

Ni un solo minuto de descanso ha tenido Pedro Sánchez y cuando el fuego no es enemigo, aparece el amigo. Como lo que contó ayer mismo Esther Palomera sobre el enfado de podemitas y algunos socialdemócratas con Nadia Calviño por las pegas que pone a los diversos gastos que quiere cada equipo ministerial. Se habla de su intransigencia, de su mal carácter, de su alianza con el poder económico y todo lo que se inventan por el camino… pero no es algo que se desconociese desde el primer minuto en que fue nombrada ministra de Economía y, posteriormente, vicepresidenta tercera. Sánchez situó a Calviño como ministra como cuota de la Unión Europea para que se cumpliesen los objetivos de déficit y de gasto que exigían desde Bruselas. Mucho más aún hoy en día en que van a llegar miles de millones de fondos para superar la pandemia, muchos de los cuales habrá que devolver y aumentarán el déficit en breve. La mayoría de las fuentes son moradas y ello debería ya hacer ser precavido en las cuitas que se quieren liquidar. Esto lo sabía Sánchez desde el primer día y no es seguro que vaya a deshacer lo que vino casi como imposición.

El problema es que el gobierno de coalición es realmente un gobierno de dos partidos y muchos deseos por aparentar. ¿Cuántas leyes o regulaciones de Podemos no son presentadas hasta tres o cuatro veces para aparecer en los medios y poder pasear su propaganda? Lo mismo puede decirse algún ministerio del PSOE que intenta tener su cuota de cariñito mediático. Si no hace mucho la malvada de toda la película era Carmen Calvo, ahora es Calviño y mañana será Reyes Maroto, por poner un ejemplo. Por cierto, esta última, ministra que calla y trabaja para que la industria española no se quede en la estacada. Al final, en la prensa “afín” al gobierno, todas las culpas son del PSOE. ¡Qué raro! ¿No? Es el PSOE siempre el que no quiere hacer cosas sociales… como si el dinero sobrase, que por desgracia no es así. Siendo realistas y ajustándose a lo que hay haría falta muchísimo dinero para aguantar lo que se ha estado aguantando con fondos públicos y, además, hacer todo lo que dicen que quieren hacer. Normal que proteste Calviño, cualquier con dos dedos de frente no puede hipotecar el futuro económico del país. Austericidio no, desde luego, pero gasto en tontadas para quedar bien tampoco.

Son esos miles de millones que llegarán de Europa los que provocan la alianza de todos los partidos que conforman esa extraña alianza que aprobará los PGE de 2021. Da igual si se es más o menos nacionalista, si se es más o menos regionalista (que de estos tiene el PSOE unos cuantos), si se es más o menos de izquierdas, todos están a la espera de la llegada del maná europeo para sacar tajada. La bronca que hubo, y que la prensa ha vendido como una más de las veces en que ha doblado el brazo Pablo Iglesias a Sánchez, por la presencia en la comisión de gestión de los fondos no sólo es por aparecer en la foto (algunos viendo tantas series de televisión necesitan fotos para aparentar que hacen algo), sino por trincar para ellos y los amigos. Aquí está el punto que podría acabar con la presidencia del PSOE y acabar en la convocatoria de elecciones y algo en lo que parece confiar demasiado el propio presidente. Una confianza que en algún momento no se entiende por los avisos que algunos socios no han tenido reparos en hacer públicos y que han provocado el cabreo de propios y extraños.

Sánchez ha sido claro en todas y cada una de sus intervenciones, el PSOE y él mismo no van a permitir de ninguna manera la destrucción del orden constitucional. Sea Paco o sea Pepe quien lo pretenda. Además, sabe que sería su muerte política. El voluntarismo de algunos miembros del gobierno pensando que lo que manifiestan las redes sociales es la única realidad o que las palmaditas a escondidas de algunos doxósofos de los medios es la corroboración de una teleología que se acerca no encaja con lo que dicen las encuestas, incluida la del CIS. Hay cosas que no se perdonarían, por eso la confianza del presidente Sánchez respecto a las intenciones de los independentistas, da igual vascos que catalanes, cuando históricamente se ha comprobado que son capaces de apostatar de lo que un día antes juraban ante una biblia, debería ser bastante menos confiado –en alguna ocasión incluso menos condescendiente- pese a que la aritmética parlamentaria es la que es para mantenerse en el cargo. Confía demasiado en que las negociaciones que ha dejado en manos de su vicepresidente segundo, con ciertos grupos, no tienen una cara oculta. No es ni medio normal, con la que está cayendo, que algún socio presupuestario haga afirmaciones como las del cupo vasco y la armonización del resto de España.

Por suerte para Sánchez todos esos grupos políticos están esperando, incluyendo a los socios gubernamentales, los fondos europeos para surtir a sus redes de activistas, sus medios de comunicación, sus grupos de vanguardia publicitaria y bastante menos las personas del común. Algo que choca con las verdaderas pretensiones del PSOE como el mismo Sánchez quiso dejar claro. Los fondos que, a día de hoy, serán finalistas –aunque los catalanes ya han pedido un tercio de los mismos (algo que debería activar una pequeña alarma en los socialdemócratas)- serán la gran disputa entre los pactantes y, no se olvide, los barones de los distintos partidos. Todo el mundo necesita dinero, incluyendo a las distintas fracciones de la clase dominante, y todos quieren catar el maná europeo. Esto será fuente de fricciones y también de retirada de apoyos al propio presidente. Igual no mañana, ya que la derecha mediática está muy altiva y socarrona, pero sí pasado mañana cuando no lo espere.

Muestra, por tanto, el presidente una confianza que los hechos del día a día no pueden corroborar. No sólo se insulta a ministros del gobierno desde los medios morados, sino que algunos que se han presentado como afines –para ganar lectores- ya están clavando puñales al ejecutivo… siempre a espaldas rojas y no moradas casualmente. Demasiada confianza tiene Sánchez cuando lo que se observa desde el exterior, y conociendo a los intervinientes bastante bien, haría recomendar mucha precaución. Porque es de todos conocido que en cuanto puedan algunos el gobierno caerá, por cuarenta monedas o por millones. Mientras tanto la militancia socialista tragando sapos con socios y declaraciones de algunos grupos –y no sólo de Felipe González-.