viernes, 24 abril, 2026

Vilches: “El liberalismo en Madrid es así: libertad frente a la injerencia gubernamental y la ingeniería social”

La entrevista estaba prevista para hablar sobre liberalismo, sobre teoría, sobre libros, especialmente sobre el libro Contra la socialdemocracia del que se ha hecho una crítica ayer mismo. Las circunstancias políticas del día a día han propiciado que el comienzo de la entrevista cambie un tanto ya que Jorge Vilches, coautor del texto centro de la entrevista, ha dimitido de su cargo como asesor técnico de Isabel Díaz Ayuso. También es un buen motivo para señalar que en febrero de 2021 la editorial Almuzara publicará un nuevo ensayo de Vilches y Negro que seguramente pasará por estas páginas y no dejará indiferente a nadie.

D16. Nunca has sido una persona que se haya arredrado ante las situaciones complicadas, ¿por qué dimitir justo en este momento? ¿Tan fuerte es la vocación pedagógica como has comentado en redes sociales o es que te han pillado realmente?

JV. He vuelto a la Universidad porque ya había cumplido mi compromiso con la Presidenta, a quien me une una amistad desde hace años. Me pidió ayuda en la campaña electoral de 2019 y luego, cuando se forjó la mayoría de gobierno, para estar en su Gabinete. Yo preparé las respuestas a la izquierda en el debate de investidura. La respuesta a Iñigo Errejón, que tuvo una gran repercusión, estaba pensada para lo que finalmente ocurrió: perdió la compostura, sacó su vena machista y acabó tirando los papeles en su escaño. De hecho, no aguantó ni dos meses en Madrid. Mi vuelta a la Universidad ha sido voluntaria. Era mi voluntad desde el principio: ayudar a la Presidenta a convertirse en una líder relevante de la derecha con un discurso liberal firme y coherente, capaz de generar identidad y empatía en el electorado, como ha confirmado “Le Figaro”, e inmediatamente volver a mi carrera académica, a leer, pensar, escribir y dar clases, que es mi vocación. A diferencia de la mayoría, yo tengo una profesión muy buena fuera de la política. Era el momento justo para volver a la Universidad porque acababa el primer semestre, y podía incorporarme al comienzo del segundo semestre, como va a suceder. También he de decirte que en junio de este año me hicieron un pre-diagnóstico de cáncer linfático. Ha sido un punto de inflexión en mi vida. Decidí centrarme en lo que verdaderamente quiero y me gusta. Quien ha pasado por eso sabe de qué hablo.

D16. ¿No te parece extraño que justo en el momento de disputa por unas medidas del gobierno autonómico que parecen estar dando resultado aparezca este artículo en el periódico de Soros?

JV. No sé si es el periódico de Soros. No me metas en más líos (jeje). Ese artículo de Fátima Caballero tenía un error de bulto: no era alto cargo ni tenía funciones directivas en el Gabinete. Hubiera sido suficiente con haber verificado en el BOCM mi nombramiento como “personal eventual” y haber mirado en la web de transparencia de la Comunidad de Madrid. Por tanto, al no ser alto cargo no estaba incurriendo en incompatibilidad, tal y como me achacaba en su artículo. Un asesor técnico no es alto cargo y, en consecuencia, es ajeno a la Ley de Incompatibilidades de Altos Cargos de 1995 a la que eludía la periodista. No hice nada ilegal. Seguro que para ellos cometí algún delito de opinión, porque ya sabemos cómo se las gasta esta izquierda. Es broma. Escribí a Caballero y rectificó su artículo. Sin embargo, el daño ya estaba hecho porque lanzaron contra mí en las redes sociales a todos sus trolls y bots.

D16. ¿A qué crees que se debe la irascibilidad de cierto escritor, al que llamas “documentalista”, contra ti? ¿Mera defensa de una de sus empresas?

JV. No conozco a Antonio Maestre nada más que por sus insultos y difamaciones. En el periodismo siempre ha habido gente así. Son personas que viven de la polémica porque no tienen nada más que ofrecer. Es un personaje de Twitter y poco más. Viven de irritar, no de informar. Luego todo el mundo se olvida de ellos. Son de usar y tirar. He estudiado historia del periodismo y siempre ha habido plumillas de este tipo.

D16. Al albur de esta ofensiva de un solo medio (salvo el replicante El plural nadie le ha dado demasiado importancia) han aparecido “viudas” del Vilches profesor, ¿buscan casito?

JV. Sí. Tengo la sensación de que mucha «intelectual» se refugia en el feminismo rabioso como un código de tribu para disimular su mediocridad.

D16. Si lo que pretendían era acabar con tu asesoramiento a Ayuso ¿no crees que han olvidado que ese trabajo lo puedes hacer sin necesidad de estar contratado directamente? De hecho tendrás, si cabe, aún más libertad de acción.

JV. Nadie ha acabado con mi asesoramiento. Como te he dicho, este verano decidí irme por razones vitales, de salud y vocacionales, en cuanto la situación fuera buena, como lo es ahora. Nunca ha estado mejor Ayuso. Me voy tranquilo. Conocía a Isabel desde hacía tiempo, y siempre me pareció una persona sólida, honesta, con las ideas muy claras, sobre todo comprometida con la libertad y el servicio público. Se está dejando la vida en este trabajo.

D16. La conversión de la presidenta Díaz Ayuso en un fenómeno mediático fundado en la tradición “liberal olvidada”, los que la conocemos de hace tiempo sabemos que no era el actual “martillo de herejes”, supone poner en primer plano un debate con fuerte carga ideológica ¿crees que está preparada la política actual para algo así?, ¿eres víctima del consenso de la política espectáculo?

JV. El liberalismo no es una ideología, sino una filosofía. Los liberales no buscamos la utopía comunitaria, como comunistas o fascistas, ni fabricar el Hombre y la Sociedad nuevas, sino que la libertad esté garantizada y aumente. Los liberales no hacemos ingeniería social, como hacen los ideólogos, sino que pretendemos que cada uno decida su vida. Es la idea de la política de Ayuso en Madrid, por eso se ha repetido mil veces en eslóganes sencillos, como “A Madrid se viene a que te dejen en paz”. Por eso se bajan los impuestos o se defiende la libertad educativa, para que cada persona decida qué hacer con el fruto de su trabajo, o qué estudiar y cómo, o dónde llevar a sus hijos. La tradición liberal en Madrid es así: libertad frente a la injerencia gubernamental y la ingeniería social. No nos dedicamos a abroncar a la gente porque no es el tipo de hombre o de mujer que dicta nuestra ideología, sino a procurar la libertad individual. Lo significativo es que defender esta filosofía, que es el verdadero progreso, se haya convertido en algo raro. Esta es la razón de que haya que debatir con los ideólogos de un lado y de otro, y contar a la gente la verdad: que son arcilla en manos de grupos mesiánicos.

D16. En tus ahora famosos artículos y opiniones en diversos medios has criticado la suficiencia ética de buena parte de la izquierda. En estos momentos se ha montado un aquelarre ético contra ti, por algo conocido de todo el mundo (al menos el periodístico madrileño), pero esos mismos que protestan callan ante el nombramiento en Moncloa de Iván García Yustos (que tuvo que dimitir de concejal en Móstoles tras descubrirse que se hacían llamadas a teléfonos eróticos con su teléfono público) o de Francisco Pérez nombrado alto cargo en Renfe tras haber sido condenado por las tarjetas black de Bankia, ¿qué tienes que decir o añadir a esa postura que has mantenido estos años?

JV. Mises ya decía que la paz en libertad es la fórmula del progreso. Añado que no es solo la paz exterior, sino también la interior. Tengo la conciencia muy tranquila. Por cierto, no conocía a esos dos que citas. Llevo en el columnismo desde 2003. Negar la existencia de un vaso comunicante entre el periodismo y la política profesional es ser un hipócrita. ¿O es que no sabemos por dónde va cada periódico, columnista y periodista?

D16. En mi caso nunca me he escondido desde luego. Una última pregunta sobre este tema antes de entrar en el meollo que realmente iba a ser el fondo de la entrevista, el liberalismo. Ahora que has probado la crueldad de la política del día a día ¿te arrepientes de haber dado el paso de asesorar a Isabel?

JV. No me arrepiento. Sabía dónde me metía. Lo hice por amistad y teniendo en mente que iba a volver a la Universidad en cuanto pudiera. Además, como te dije al principio, la enfermedad lo aceleró.

Charla sobre el liberalismo.

D16. Poco a poco los liberales (no confundir con neoliberales) os vais haciendo hueco en los medios de comunicación. En el libro y en tus tribunas haces publicidad de esa tradición del pensamiento que parece escondida ¿por qué existe miedo al liberalismo, especialmente en los partidos de derechas?

JV. El liberalismo no vende porque estamos en el momento álgido del Estado Minotauro, como señaló Jouvenel, en esa situación en la que cada persona sacrifica su libertad al Estado para que éste decida su vida desde la cuna hasta la tumba. Lo señaló Spencer hace más de cien años: con la excusa de reglamentar todo, vamos cediendo espacios de libertad hasta que se extingue. Además, el progresismo se ha instalado como una religión secular; es decir, la búsqueda de una sociedad perfecta basada en ideales socialistas. Todo lo que salga de ese paradigma te señala como un apóstata, un traidor, un reaccionario, y la tribu te rechaza. Mira lo que ocurre en el mundo del cine, la música, el teatro o incluso la Universidad. El individualismo es un pecado mortal para el colectivismo, ese colectivismo que es la trampa de los totalitarios. No hay “hombres” y “mujeres”, por ejemplo, sino personas. Caemos en su trampa. Ser liberal, por tanto, es estar siempre contracorriente, señalar las falacias autoritarias, la feligresía ciega de la gente, las manipulaciones del poder y las injerencias en nuestra vida privada. ¿Quién es el Gobierno para decirnos cómo hay que pensar, o para enajenar el fruto de nuestro trabajo? Criticar esto tiene un coste social importante. Hoy se vive muy bien siendo de izquierdas o progre.

D16. En el libro citas a Peter Sloterdijk y hay un apunte de su libro Normas para el parque humano (Siruela) que es muy indicativo de lo que venís denunciando: “Es decisivo el inquietante hecho de que tales retornos al estado salvaje, hoy  como siempre, acostumbren a desencadenarse en situaciones de alto desarrollo del poder, bien sea directamente como atrocidad imperialista o bélica, bien como embrutecimiento cotidiano de los hombres en los medios destinados a la diversión desinhibida”. ¿Luchar contra el poder, especialmente estatalista, es hoy una utopía?

JV. El estado salvaje es un mito. En realidad es el uso de una figura retórica para deslegitimar una sociedad presente. Esa falsificación es propia de los totalitarios. Todos los han hecho, como señalaron Talmon y Popper, desde Rousseau hasta los nacionalsocialistas, o nuestros nacionalistas “periféricos”. Se inventan una Historia mítica y dorada para recrear un discurso político. Es la vieja tríada de la Edad de Oro, la Decadencia actual, y el Paraíso futuro. Está muy visto, pero la Historia es impredecible. Someterla a reglas matemáticas, a determinismos, como vio Asimov, es ciencia ficción.

D16. Creo que habláis del populismo un tanto de forma alegre y poco “científica”. En el libro calificáis a secesionistas y podemitas (a los que se podría añadir voxistas) como populistas ¿no es una forma de no saber a qué enfrentarse si todo el mundo es populista? Al fin y al cabo es similar a cuando se llama fachas a toda la derecha o comunistas a toda la izquierda.

JV. No. El populismo es un estilo, no una ideología. Es esa forma de hacer política fundada en un discurso centrado en la diferencia entre los de arriba y los de abajo, enemigo del “establishment” y de los medios, que reclama el “verdadero pueblo” o “hacer patria”, que presenta a su líder como un mesías que reconstruirá la comunidad enfrentándola a sus enemigos internos y externos. Sabemos que Chantal Del Sol habla de otro tipo de populismo, pero el realmente existente lo han aplicado y lo aplican partidos socialistas y conservadores en todo el mundo en los últimos cien años. Te recomiendo la obra de Flavia Freidenberg, “La tentación populista: una vía al poder en América Latina” (2007).

D16. Tomo nota del libro pero te recuerdo que siguiendo a Alain Minc, Pedro Sánchez y Albert Rivera son populistas del sistema…

JV. Es importante no confundir electoralismo con populismo. Lo primero es competir en la oferta electoral, lo segundo es una forma de hacer política.

D16. En cierto sentido, sin caer en vaticanismos, pedís la recuperación de la fuerza del cristianismo como uno de los pilares liberales ¿por qué?

JV. No soy demócrata cristiano, a quienes considero socialdemócratas con prejuicios, y soy laicista. El hecho religioso es algo natural al ser humano. Siempre ha existido. Llevamos más de doscientos años con ideólogos que intentan sustituir una religión tradicional por una secular, con su iglesia política, su clero, sagradas escrituras, mártires y milagros. Han fracasado. Ahora estamos con las bioideologías, otras imposiciones dogmáticas para colectivizar. El cristianismo, por contra, se basa en la libertad, el respeto a los derechos humanos y la idea del bien común universal, y es inseparable de la historia de Europa. Su recuperación es una cuestión personal, no gubernamental ni de partido. Ahora bien, sí es conveniente no despreciarlo, ni diluirlo, en beneficio de un falso multiculturalismo.

D16. Es paradójico que los liberales os hayáis apropiado de conceptos que fueron generados por la izquierda intelectual (biopoder, política espectáculo, clase dominante…), aunque haciendo como Marx con el hegelianismo, dándoles la vuelta ¿tan mal no debían pensar?

JV. Marx nunca definió los conceptos “capitalismo” ni “clase social”, y ahí están todos los marxistas con su biblia. El pensamiento político, como cualquier conocimiento, se hace por acumulación de tradición e innovación. Un verdadero estudioso de la historia de las ideas no desprecia a los pensadores que no son de cuerda, y toma aquello que le parece útil. Un buen ejemplo es lo que significa el anarquista Proudhon para los liberales: tiene partes muy interesantes, y otras que no sirven.

D16. Otra cuestión que me llama la atención es endilgarle todo a la Nueva Izquierda sesentayochista ¡pero si han acabado todos en el liberalismo! ¿No estáis relativizando problemas reales como la violencia machista, el ecologismo…?

JV. Las ideas de la Nueva Izquierda del 68 conforman la religión secular del progresismo. De ahí procede la dictadura silenciosa que vivimos, la imposición de un dogma sobre la corrección y la moralidad que emana del Estado, a cuyo servicio están casi todos los medios, la educación y la cultura. Ninguno de estos tres elementos que conforman la mentalidad de la gente es ajeno al control estatal. Fíjate que tu pregunta forma parte de la corrección política que elimina la crítica y la libertad de pensamiento. Ahora resulta que criticar la ideología de género es un anatema y relativizar el problema. Lee las diferencias entre las distintas corrientes feministas y lo entenderás. No es lo mismo el feminismo del PSOE, basado en el hecho biológico, sobre el que legislan leyes en beneficio del género femenino, que el feminismo de Podemos, basado en la autodeterminación del sexo en función de los sentimientos, no de la biología. Esto supone un quebranto para las leyes de género. Ejemplo: un hombre puede decir que se siente mujer para acogerse a una cuota de participación en un consejo de administración, o que se sentía mujer cuando agredió a su esposa. ¿Qué leyes aplicamos, las biológicas, las culturales o las sentimentales? Por eso un liberal prefiere seguir hablando de personas.

D16. Para terminar ¿se volverá alguna vez al derecho y se acabará la legislación o no es más que un parapeto de las oligarquías (algo en lo que coincidiríais con los estudiosos, pocos, de las élites de izquierdas)?

JV. No soy optimista. El realismo político nunca lo ha sido.

D16. Supongo que con las nuevas leyes y esta entrevista acabaremos en prisión por desafectos al sistema…

JV. Siempre he querido huir a Baviera.

D16. ¡Ja, ja! Casi prefiero la isla de Antigua. Un placer como siempre haber podido compartir un rato contigo.

Libros, libros, libros VII

Ofrecemos las novedades que nos han enviado desde las editoriales y distribuidores durante esta semana. Libros interesantes, ensayos fuera del ámbito de la actualidad, biografías interesantes y libros para todas las personas y gustos.

NOVELA

Altiplano de Alain-Paul Mallard, Editorial Minúscula, 13 €

«El techo del Land Cruiser 4×4 va cargado con una docena de rollos de vinilo de colores primarios. Lleva también, firmemente sujetos con ligas elásticas, picos y palas, sogas, equipaje. Carlos, nuestro piloto, es hombre de talante optimista y risa fácil. Mestizo oriundo de Los Yungas, de mejillas picadas por remotos acnés juveniles, gusta mientras conduce de irme explicitando misterios del alma boliviana o contando momentos, más bien íntimos, de su vida. Bombos y zampoñas andinas escapan en intermitencias del autorradio, crepitantes de estática. En el asiento trasero viaja Scarlett, algo adormilada por la gripe. Más atrás van Evaristo y Carlitos, fornidos y silenciosos muchachos aymaras. Han de asistirla en la realización de un par de obras en el Salar de Uyuni, nuestro desolado punto de destino.» Así empieza el viaje del que aquí se narra. El viaje —el verdadero, el abrasivo— acrecienta hasta la incandescencia el roce entre el Yo y el Mundo. Bolivia. Cinco semanas de tumbos y tropiezos por el pétreo Altiplano, y dos lustros para cernir, asimilar y hacer justicia literaria a lo vivido.

Alain-Paul Mallard logra con Altiplano un libro formidable que aborda el extrañamiento en dos pasos: por un lado, el que padece el viajero, y por el otro, el que el viajero produce al contarnos lo que ha visto. Ahí, en la tensión que supone la narración de lo vivido, es posible distinguir a Mallard gracias a sus propios méritos: por su capacidad para involucrar íntimamente al lector en el equilibrio de sus frases, que operan como unidad de sentido. Menos epifánico que riguroso, Mallard se decanta por la precisión con una voluntad de estilo inquebrantable, con un gusto por la divergencia constante respecto de los caminos previstos, como si su propósito fuese dispersar el texto, y con ello lo vivido, para que no se instale como letra fija.

Como cambia el mar de Elizabeth Jane Howard, Traducción de Raquel García Rojas, Siruela, 24,95 €

Catorce años después de su muerte, el recuerdo de su hija Sarah persigue aún al famoso dramaturgo Emmanuel Joyce y a su esposa Lillian. Acompañados siempre por Jimmy —el devoto representante de Emmanuel—, el matrimonio viaja continuamente de ciudad en ciudad, recurriendo a distintas estrategias para sobrellevar la pérdida: él seduce a todas sus secretarias y ella coloca las fotos de su hija en el tocador de cada nuevo hotel en el que se alojan. Hasta que, la víspera de su partida a Nueva York para seleccionar el reparto de su próximo montaje, un incidente con la última conquista del dramaturgo les obliga a encontrar de inmediato una sustituta. Cuando Alberta Young, hija de un clérigo de Dorset, llega a la entrevista con un ejemplar de Middlemarch bajo el brazo, las vidas de todos ellos no volverán a ser las mismas nunca más…

Narrada por sus cuatro personajes principales, la acción de Como cambia el mar se desarrolla entre Londres, Nueva York, Atenas y la evocadora isla de Hidra. Elizabeth Jane Howard, la indispensable autora de Crónicas de los Cazalet, despliega de nuevo en esta novela toda la inteligencia y la elegancia estilística que hicieron de ella una de las más grandes escritoras de la literatura inglesa del siglo XX.

La novena casa de Leigh Bardugo, Traducción de Carlos Loscertales, Hidra Editorial, 21 €

El fascinante debut para adultos de Leigh Bardugo, una historia de poder, magia oscura y asesinatos ambientada entre la élite de la Ivy League. Galaxy «Alex» Stern es sin duda alguien a quien muchos no esperarían ver en Yale. Criada en Los Ángeles por una madre hippie, Alex abandonó la escuela temprano y se perdió en un mundo de novios sombríos, traficantes de drogas, trabajos sin salida y cosas mucho, mucho peores. De hecho, a los veinte años, ella es la única superviviente de un horrible homicidio múltiple sin resolver. Quizá ha tirado su vida a la basura. Pero en su cama del hospital, a Alex se le ofrece una segunda oportunidad: asistir a una de las universidades más prestigiosas del mundo. Pero ¿cuál es el truco y por qué ella?

Yo fumo para olvidar que tú bebes de Martín Casariego Córdoba, Siruela, 18,95 €

Finales de los años ochenta. Max Lomas, guapo y sentimental, culto y descreído, vive a caballo entre Madrid y San Sebastián, donde trabaja como escolta privado para un profesor amenazado por la banda terrorista ETA. Mientras en la capital Max se enamora de Elsa Arroyo nada más verla, en el País Vasco su ambicioso y temperamental colega García empieza a plantearse a qué lado de la línea que separa el crimen de la ley conviene situarse. Y lo que es peor, a interesarse también por Elsa…

Martín Casariego, uno de los nombres de referencia dentro de la prosa contemporánea en español, inicia con este libro una original serie negra rebosante de referencias literarias, cinematográficas y musicales, un recorrido trepidante desde las cloacas de la política y los negocios hasta las más altas esferas de la sociedad. Con un estilo sobrio y preciso, unos diálogos cargados de ironía y un inteligente humor que la distingue de otros libros de su género, la primera novela de la serie de Max Lomas Yo fumo para olvidar que tú bebes hará, desde el primer capítulo, las delicias de todos los aficionados al género.

La conspiración de los conspiranoicos de Felipe Benítez Reyes, Renacimiento editorial, 19,90 €

En su nueva novela, Benítez Reyes nos sitúa en una tertulia ambulante en la que, en plena pandemia, cinco conspiranoicos dan rienda suelta a sus hipótesis y a sus conclusiones exóticas, siempre a la contra de las informaciones oficiales, que ellos consideran falseamientos flagrantes de la realidad. Al hilo de las noticias del día a día, y al dictado de unos razonamientos alejados lo más posible de la razón, comentan, discuten y sientan cátedra sobre cualquier asunto científico, geopolítico o socioeconómico. Una novela basada en datos tan reales que hasta parecen pura fantasía. Una historia que asegura la carcajada y que ofrece un desenlace del todo inesperado. Una sátira desternillante y demoledora del pensamiento alternativo.

La tetera de Russell de Pablo Sebastiá Tirado, Reino de Cordelia, 16,95 €

El futuro. Después de haber pasado una guerra civil, España se ha convertido en 2072 en una potencia científica mundial. Un ejemplo de esa pujanza es Deux ex machina, el proyecto que pretende comunicar un mensaje en tiempo cero con cualquier parte del universo, que se halla en manos de una joven científica, Hipatia. Sin embargo, los enigmáticos resultados del proyecto apuntan hacia algo que su creadora no es capaz de concebir, incertidumbre que se agrava al encontrarse en mitad de una relación sentimental que provoca que todo su mundo se tambalee y de una conspiración con demasiadas incertidumbres. Una novela que, con hechuras de thriller. ¿Al margen de las supersticiones religiosas, tiene cabida dios en un universo dominado por las leyes racionales de la ciencia?

Pájaros en un cielo de estaño de Antonio Tocornal, Versatil ediciones, 17,50€

Un domingo por la mañana llega a Las Almazaras, un pequeño pueblo andaluz en algún momento de la posguerra, una furgoneta desvencijada y abarrotada de bártulos. En su interior, un extranjero pelirrojo con dos de sus hijos y una jaula con un pájaro pinzón.

Se instalan en una vieja granja, un cortijito en estado ruinoso en la misma linde del pueblo, que reconstruyen con sus propias manos y con escasos medios. Más tarde hacen llegar al resto de la familia: en total, un matrimonio con doce hijos y una hija.

El padre, ayudado por sus hijos, emprende todo tipo de negocios y cambalaches para mantener a su familia. Poco a poco se integran entre gente poco acostumbrada a lo foráneo mientras intentan conservar algunas de sus costumbres extranjeras y, de alguna forma, llegan a transformar Las Almazaras y a sus gentes.

Loción de lengua de Juan Ramón Torregrosa, Los días terrestres, 14,25€

Cansado de explicar en clase los conceptos gramaticales y literarios más elementales, sin que un alumnado poco motivado acabase de asimilarlos, a Juan Ramón Torregrosa se le ocurrió escribir, a modo de juego, una serie de microrrelatos, gramaticuentos o como se les quiera llamar en torno a estos conceptos que ahora se reúnen en esta obra. Dividida en varias secciones según su intención, tanto en Juego de espejos, donde se recrean pasajes de obras literarias famosas, como en Ejercicios de retórica o Gramaticuentos, en los que los recursos retóricos y los elementos gramaticales se convierten en protagonistas, el ingenio y el humor los hace accesibles y los aleja de la aridez de los manuales y libros de texto.

Se completa esta “ensalada o silva de varia lección” con sonetos al revés, décimas a Violante, etopeyas, homonimias y otros artefactos verbales que nos remiten al conceptismo satírico de Quevedo, a las greguerías de Ramón Gómez de la Serna o a los inolvidables Ejercicios de estilo de Raymond Queneau. Loción de lengua es un libro que, en su conjunto, siguiendo la máxima clásica de instruir deleitando, invita a refrescar conceptos gramaticales y literarios, a releer de otro modo obras célebres o a poner en práctica las inmensas posibilidades expresivas de nuestra lengua. Es también una obra que derrocha ingenio e ironía, y, sobre todo, conocimiento y amor por la Lengua española y la Literatura.

Mortaja de barro de Carlos Ollo Razquin, Erein, 19,50€

Bajo el embalse se encuentra el antiguo pueblo de Eugi, anegado en nombre del progreso. La quietud de la superficie se ve alterada por la aparición de un cadáver que viene a abrir heridas del pasado. El inspector Villatuerta, acompañado de su hija la oficial Nerea Villatuerta y el siempre malhumorado subinspector Javier Erro, tendrán que investigar un nuevo caso en el silencio del pirineo navarro.

La vida en los años cincuenta del siglo pasado, los contrabandistas que burlaban una frontera impermeable, una fábrica de armas abandonada y un hombre que encerraba bajo siete llaves a su mujer y sus hijas.

Nada es lo que parece, todos tienen algo que ocultar.

NOVELA GRÁFICA

¡PAM!  de Miguel Noguera, Blackie Books, 23 €

Cigarros de doble boquilla, arqueros con mascarilla, vampiros de lengua afilada, rampas de espuma, cucarachas con esvástica, cruceros sumergidos, serpientes que usan bastón, un niño Jesús bromista, apariciones en el pis, basura navideña, un sepulcro en una barca… ilustraciones, poemas, fotografías, notas al pie. Bienvenidos al Mundo Noguera. Un volumen impresionante.

«Hay que rendirse a él o matarlo para que no se rinda otro.» Manuel Jabois.

ENSAYO

Los demonios del mediodía de Roger Callois, Traducción de Luis Eduardo Rivera, Siruela, 19,95 €

Los demonios del mediodía es, al tiempo que un evocador estudio sobre la mitología mediterránea, una prodigiosa reflexión sobre esa hora inmóvil en la que el hombre, enfrentado a las fuerzas misteriosas, está expuesto a todos los peligros y a todas las tentaciones. La tradición occidental nos tiene acostumbrados a que los fantasmas aparecen siempre al caer la noche. Sin embargo, en el mundo antiguo, no es con la llegada de la oscuridad cuando dioses y demonios se muestran, sino a mediodía, cuando el sol está en su cénit y no existe la sombra, el único momento en que pueden ser identificados con total claridad.

Publicado por primera vez en 1937 en la Revue d’Histoire des Religions, este ensayo analiza tanto los nexos que vinculan a las divinidades meridianas con los hombres como los diversos modos de seducción de estas, aprovechando el paroxismo y el abandono que al mediodía se apodera de los vulnerables seres humanos.

La cultura de la conversación de Benedetta Craveri, Traducción de César Palma, Siruela, 36 €

Benedetta Craveri ofrece en este libro, tan riguroso y sugerente como ameno y erudito, un periplo literario apasionante en el que da voz a figuras femeninas emblemáticas que hicieron posible una cultura basada en el poder de la palabra, germen de la sociedad civil moderna y de la opinión pública.

Antes de la Revolución de 1789, Francia conoció dos siglos convulsos. Este largo periodo de transformaciones tiene como hilo conductor el salón literario, donde la mujer es la figura central y la conversación, el eje civilizador.

El arte de la conversación, que en principio era un juego destinado al placer y a la distracción, se nutrió de la literatura para dar lugar a la introspección, a la historia, a la reflexión científica, filosófica y política. En ese ambiente estrictamente laico las mujeres de la época, carentes de derechos civiles y jurídicos, establecieron las reglas del juego: rechazaron las injerencias del poder en la vida privada para crear y fomentar así un espacio de libertad que se les negaba en el exterior. 

A través de anécdotas, de dichos memorables, de retratos, de descripciones de ambientes y lugares, la autora reconstruye un mundo en el que términos como sociabilidad, ingenio o gracia expresan un ideal de civilización que pretende plasmarse a través de la palabra, una palabra que Benedetta Craveri analiza y recrea de una manera magistral.

Manifiesto por la lectura de Irene Vallejo, Siruela, 7,95 €

«Somos seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosofía y de ciencia, de leyes y leyendas. Por eso, la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella. No puede desaparecer lo que nos salva. Los libros nos recuerdan, serenos y siempre dispuestos a desplegarse ante nuestros ojos, que la salud de las palabras enraíza en las editoriales, en las librerías, en los círculos de lecturas compartidas, en las bibliotecas, en las escuelas. Es allí donde imaginamos el futuro que nos une».

BIOGRAFÍA

La leona de Tom Buk-Swienty, Traducción de Rodrigo Crespo Arce y Victoria Alonso Fernández, Ediciones del Viento, 28€

Yo tenía una granja en África, a los pies de las colinas de Ngong». Así comienza Memorias de África, una de las obras más conocidas de la literatura universal del siglo XX. La granja estaba situada en las cercanías de lo que entonces era apenas un poblado de casas de madera llamado Nairobi, en los altos de Kenia, que había nacido como consecuencia de la construcción del “tren lunático”, que unía Mombasa con el lago Victoria. Allí, como en una tragedia griega o shakespeariana, trascurrieron unos años de pasiones en que la sangre de los anocheceres y de las cacerías, el calor del clima, de las hogueras y del deseo, los eternos problemas económicos, la Gran Guerra, marcaron las vidas de aquellos colonos elegantes y cultos, que cazaban leones y escuchaban a Mozart en medio de la savana (sic).

Rubalcaba. Un político de verdad de Antonio Caño, Plaza & Janés, 21,90€

Alfredo Pérez Rubalcaba fue una figura singular y decisiva en todos los ámbitos de la política española de las últimas décadas. Químico de formación, cambió muy pronto la bata blanca del laboratorio por el traje y la corbata, más propios de los pasillos del Congreso en el que representó a los españoles durante seis legislaturas. Consagró treinta años de su vida a la construcción y al fortalecimiento de la democracia, hasta el punto de que ninguno de los grandes acontecimientos sucedidos desde el primer gobierno socialista hasta nuestros días puede explicarse sin su presencia.

Su temprana e inesperada muerte nos arrebató a un hombre de Estado en el mejor sentido de la expresión. Inteligente y lúcido, fue un rival temido por sus adversarios, pero también respetado por su lealtad y discreción, por su elegante forma tanto de dedicarse a la política como de abandonarla. Quizá porque ya no quedan perfiles como el suyo, su desaparición causó un impacto profundo entre los ciudadanos que, al margen de ideologías y por encima de las diferencias políticas, supieron reconocer su honradez, su talento y su generoso servicio al Estado.

Antonio Caño compartió con Rubalcaba sus últimos años en el Comité Editorial de El País, una etapa difícil en la que fue testigo de las inquietudes y desvelos de un hombre que siempre antepuso los intereses de España a los suyos. Esta biografía, que cuenta con los testimonios de amigos y colaboradores, así como con documentos inéditos en los que dejó reflejado su pensamiento, llena un vacío clamoroso en torno a su figura. A falta de esas memorias que Alfredo nunca quiso escribir, sirva este libro como homenaje al legado de un político de verdad.

FEMINISMO

Reencantar el mundo de Silvia Federici, Traducción de María Aranzazu, Tinta Limón, 19 €

De Nigeria a México pasando por Bolivia, Brasil o Estados Unidos, las mujeres están siendo las guardianas de la tierra y de la riqueza comunal. Silvia Federici ofrece en este libro una historia detallada de los comunes desde una perspectiva feminista, en el marco de un análisis de las transformaciones de la economía global en las últimas décadas. Estudia el efecto que las políticas neoliberales tienen sobre las condiciones de reproducción de la vida de las personas, y especialmente sobre las mujeres. Frente a nuevas formas de acumulación capitalista y ante nuevos cercamientos, están resistiendo ataques violentos, y al mismo tiempo están creando infraestructuras de reproducción colectiva que cuestionan la separación entre lo público y lo privado.

No hay en Federici una mirada nostálgica ni idealizada en este intento por mapear experiencias sobre lo común. No hay grupos aislados y felices. Hay una búsqueda por encontrar potencia organizativa, formas de vida no capitalistas: “la posibilidad de recuperar el poder de decidir colectivamente nuestro destino en esta tierra”. En tiempos de catástrofe, guerras y pandemia este libro se propone como un conjuro para el desencantamiento del mundo.

ECONOMÍA

Inversión y deporte de Luis García Álvarez (coord.), Editorial Pirámide, 18 €

¿Se parecen la bolsa y el mercado de fichajes de jugadores? ¿Hay enseñanzas que los inversores puedan aprender del trabajo de los directores deportivos de los clubes? ¿Sucede lo mismo en el sentido opuesto? Aunque resulte sorprendente, la respuesta a todas estas preguntas es afirmativa.

Tanto el mercado de valores como el de fichajes están formados por seres humanos que toman decisiones en condiciones de incertidumbre e influidos por sus emociones. Esto provoca que, con frecuencia, se produzcan ineficiencias, en forma de diferencias entre el precio de un activo y su verdadero valor, que podemos aprovechar para encontrar acciones o jugadores infravalorados por el mercado.

En el deporte no siempre el equipo más rico es el que gana los campeonatos y en los mercados financieros existen gestores que han sido capaces de generar rentabilidades muy por encima de la media a lo largo de los años. Curiosamente los principios que han llevado a este grupo de inversores y directivos de clubes deportivos a lograr resultados extraordinarios y batir a sus competidores son en ocasiones muy similares.

El objetivo de este libro es explicar en qué se basa esta particular filosofía de trabajo y cómo el lector, a través del trabajo y el esfuerzo, puede aprovechar estas enseñanzas en su propio beneficio. Luis García Álvarez es gestor de inversiones y director de posgrado.

En esta obra ha coordinado los capítulos de un grupo de expertos en el ámbito de las finanzas, la industria del deporte y la investigación económica, como Eduardo Cerdán, Esteban Granero, Javier Flórez, Juan Huerta de Soto, Paco Lodeiro, Julio García Mera, Pedro Rey Biel, Alberto García, Jorge Rodríguez, Adrián Godás y Javier Ruiz.

A lo largo del libro se explica cómo organizar una metodología de trabajo sólida, de qué manera nos afectan las emociones a la hora de tomar decisiones, cuáles son las técnicas que podemos usar para encontrar acciones y jugadores infravalorados o qué nos pueden aportar las nuevas tecnologías.

JUVENIL/INFANTIL

Azules salvajes de Beth Kephart, Traducción de María Porras Sánchez, Siruela, 17,95€

«Elige», le pide su madre a Lizzie, una adolescente de trece años, cuando comienza el verano.

Lizzie elige quedarse con su tío Davy en su cabaña, rodeada de las montañas Adirondack, en Estados Unidos, cerca de Canadá.

Elige a Matías Bondanza, el vecino del tío Davy, como su mejor amigo en el mundo.

Elige su guía de supervivencia, El arte de Keppy, huevos revueltos y pupusas, un trozo de roca, el frescor bajo los árboles del bosque.

Pero pronto suceden cosas que escapan a su control. Cosas que nunca habría imaginado: una fuga de una prisión, un secuestro, una tormenta torrencial…

Y Lizzie tendrá que volver a elegir, porque el destino de todo lo que ama pende de un hilo.

El error de comunicación política de Sánchez

Que Pedro Sánchez aparezca para exponer sus líneas directrices de gobierno no es una mala idea, de hecho debería hacerlo cada seis meses como poco. El problema es que cuando alguien se autocalifica de asesor en comunicación política, se arroga –en este caso- poderes de camarlengo y acaba por copiar todas las campañas que se hacen en otros países, especialmente EEUU, debería cuantificar tanto el qué como el cuándo.

Ayer el presidente del gobierno expuso en una exposición en la sede central de Ferraz su posición respecto a lo que queda de legislatura, ahora que parece se ha asegurado la misma con unos presupuestos propios, con el lema La España que nos merecemos 2021-2026, donde se destaca que “acabaremos en 2023 la legislatura con un crecimiento más sólido, más empleo y mayor justicia social”. El primer error es el propio lema que, por buscar un quinquenio como unidad de medida, traspasa los tiempos que, de no suceder nada raro, darían por terminada esta legislatura. Algo que reflejan en el destacado de la noticia que ofrecen a los medios. ¿Por qué tres años más de la legislatura? Soberbia sin duda al pensar que ganará de calle las siguientes elecciones ¡a tres años vista! Y cortedad de miras porque de vencer en esas futuras elecciones recortaría en un año la legislatura de forma prematura, señalando que no tendría mayoría suficiente y se vería obligado a ello. Con tanta fecha que no cuadra, al final, se acaba por embarrar el efecto simbólico que se cree necesario. En el pasado Alfonso Guerra propuso aquello del Programa 2000 como marco simbólico. No se llegó pero marcaba un horizonte de esperanza ante el cambio de siglo, dejando atrás el infausto siglo XX.

En el discurso que le han preparado a Sánchez le han intentado unir a una tradición que surge con Pablo Iglesias de tal modo que la imagen que acaba proyectando es que él no ha hecho nada que merezca la pena. Salvo luchar contra el coronavirus, ni la sanidad, ni los servicios sociales, ni la extensión educativa a la clase trabajadora, ni el matrimonio igualitario… son obra suya, quedando sin ofrecer nada nuevo. Y cuando se hace una apuesta por una exposición de estas características, sabiendo que sólo lleva dos años gobernando –y de aquella manera con limitaciones por la minoría en que se encuentra- se debe ser más propositivo. Si estableces el marco simbólico en el pasado y no ofreces más, aumentar la apuesta que se dice, aparentas justo lo que no querías aparentar con la comparecencia. Un error estúpido, que cualquiera que haya pasado por una facultad de políticas con cierto provecho sabe… ¡Ah que no han pasado por una facultad de esas los asesores! Se entiende.

El presidente ha hecho un esfuerzo por sintetizar su posición política, algo no complicado, pero lo ha hecho, y aquí se encuentra el más grave de los errores cometidos por sus asesores –sí, señalando especialmente a Iván Redondo-, un día en que la repercusión va a ser mínima. Un sábado los periódicos y las televisiones están bajo mínimos respecto al personal disponible. Por tanto se va a hacer un “corta y pega” de la nota de prensa y poco más. Al no haber debates televisivos, ni radiofónicos mañaneros o vespertinos/nocturnos lo que haya dicho el presidente del gobierno se lo lleva el viento. Salvo la tropa de militantes activos en redes (los famosos sugus) no existe mayor movimiento como se ha podido comprobar en todos, y todo son todos, los medios de comunicación. ¿Para qué hace es esfuerzo comunicativo si nadie va a hacer ni caso? De hecho las redes sociales estaban más pendientes del fútbol, del acoso trans a la alcaldesa feminista Nuria Parlón o de la última tontería del clan Pantoja.

Parece que, por los brutales errores que viene cometiendo, el camarlengo monclovita Redondo trabajase para el PP o para Podemos. No se entiende que haga salir al presidente a soltar un speech sin prever que nadie le iba a hacer caso y con  un discurso francamente malo de solemnidad. Curiosamente ha dejado en las redes una imagen con un admirador en su despacho de Moncloa donde había colocado el libro de Julio Feo (director de gabinete con Felipe González) Aquellos años. Lo ha debido leer pero no lo ha entendido bien. ¿Cómo es posible que planifique una salida del presidente al hospital La paz de Madrid sin avisar al PSOE para que acudiesen al menos dos docenas de militantes a aplaudir y hacer frente a los peperos que allí estaban? En el PP se dieron prisa en enviar a los suyos, en el PSOE… Haciendo la comparecencia en Ferraz han querido mostrar que el partido estaba muy activo, o algo por el estilo porque con esta gente nunca se sabe, frente a las críticas de esta semana de los ex-dirigentes del partido. Y realmente sus acciones demuestran que aquellos van a tener razón. Cuando González, Almunia, Rodríguez o Rubalcaba viajaban se avisaba, siempre, a los del PSOE del lugar para que no estuviese el secretario general solo. Hoy están a ver si copian lo que pasa en series estadounidenses. Una pena porque la intención podía ser buena pero está muy mal ejecutada.

El libro de cabecera de Ayuso: Contra la socialdemocracia

Cuando se califica a Isabel Díaz Ayuso de poco menos que una mema sin conocimientos se olvida que, a diferencia de otros políticos que muy ufanos se presentan como muy listos, ha leído al menos un libro con un fuerte contenido ideológico. Este que presentamos hoy es, posiblemente, su biblia política. En realidad la biblia política de numerosos liberales, incluida la presidenta de la Comunidad de Madrid, no porque hayan descubierto nada nuevo sino por haber logrado hacer una recensión del pensamiento liberal, que no neoliberal, ofreciéndola con sencillez y aplicada a numerosos aspectos prácticos. Paradójicamente, han aceptado la máxima marxista de unión de teoría y práctica, o filosofía de la praxis, y los autores la exponen con contundencia. Si quieren conocer el porqué de algunas cosas que dice la presidenta madrileña o el porqué de la insistencia en el uso del concepto de libertad deberían leer el texto, aunque si son de izquierdas igual les resulta doloroso.

Jorge Vilches y Almudena Negro lograron esa unificación de la, podríamos calificarlo así, tradición oculta del liberalismo. Cuando hoy desde tribuna de personas que se dicen intelectuales se habla de neoliberalismo para hablar de cualquier cuestión que exponga la derecha, olvidan que hay cuestiones que quedan fuera y que los liberales de verdad siguen defendiendo. ¿Qué es hoy el neoliberalismo más allá de una forma de calificar a la ideología dominante? En este sentido los autores son claros y señalan con acierto cómo se califica de neoliberal algo muy distinto del liberalismo, tampoco se puede decir que sea todo consenso socialdemócrata, esto es una exageración en la que abunda el texto, sino que las oligarquías dominantes al final van tomando de aquí y de allí lo que les conviene a sus propios intereses conformando una ideología que para los liberales tiene mucho de socialismo y para los socialistas (no socialdemócratas) tiene mucho de liberalismo.

El principal aspecto que tratan en el libro es cómo el consenso socialdemócrata se ha ido de madre. Reconocen que tras la segunda guerra mundial ese consenso se extendió a todos los grupos políticos a derecha e izquierda con un buen provecho económico, pero critican que la desmesura de las medidas al final está extinguiendo al ser humano como ser libre. El Estado minotauro, ese Estado que cada vez pide más y más ingresos y abarca más aspectos de la vida, es el núcleo irradiador de un proceso autoritario, dicen, que afecta a las libertades más simples del ser humano y de la sociedad misma. Sin duda si Hegel analizase la forma del Estado actual se asustaría sobremanera con las dimensiones y lo que acaba abarcando en las vidas de las personas. Se llega a legislar casi hasta cómo se ha de vestir al salir a la calle.

En este sentido tienen razón los autores pues se asiste a una estadolatría exagerada pero olvidan en esa defensa del liberalismo como único frente contra el Estado minotauro que existe una larga tradición en la historia de la izquierda, especialmente marxista seria, donde se critica el tamaño y el exceso del Estado. Por ejemplo, Louis Althusser en Las vacas negras señala que “la noción de un Estado que fuera el Estado de todo el pueblo es un disparate absoluto” (p. 135), pues en la época socialista lo que habría sería un no-Estado, una forma política no estatal (algo con lo que los liberales estarían medianamente de acuerdo). También dice Althusser que el exceso de derechos inscritos en las legislaciones es estúpido: “Uno no combate, pues, por hacer inscribir meros derechos conquistados por la fuerza, en el código burgués” sino por la transformación (p. 199). La democracia cristiana, esto sí lo señalan en el texto al hablar de Jacques Maritain o Marc Sangnier, sí hablaba de intervención del Estado para el bien común, un salario mínimo y la justicia social (p. 186 del libro de Negro y Vilches). Es más, si queremos ser malvados, sólo hay que recordar al padre del liberalismo Adam Smith que expresaba lo siguiente en su Teoría de los sentimientos morales: “El individuo sabio y virtuoso está dispuesto en todo momento a que su propio interés particular sea sacrificado por el interés público de su estamento o sociedad particular. También está dispuesto en todo momento a que el interés de su estamento o sociedad sea sacrificado por el interés mayor del Estado, o soberanía, del que sólo es una parte subordinada”.

La parte más aburrida del libro es aquella en que todos los males de la historia se achacan a la izquierda mientras que los virtuosos liberales se han destacado en la defensa de la libertad y el progreso… Olvidan, porque los liberales tienden a olvidar algunas cosas, que un liberal como Richard Ely ya propuso en su tiempo que las personas a las que era difícil colocar en un trabajo se las mandase a colonias de trabajo llegando incluso a la eugenesia. Siendo Vilches historiador político es normal que acepte que el contexto es fundamental… para unos y para otros.

Tampoco está muy lograda la parte en que se trata el populismo (p. 145 y ss.) porque da la impresión de que todo acaba siendo populismo o socialdemocracia y no es así. No pasa nada por señalar a los nacionalistas por ser nacionalistas e independentistas. Evidentemente hacen reclamos al pueblo elegido y demás, pero siempre y cuando sea un pueblo nacional… por cierto que fue otro liberal el que abrió la vía para la autodeterminación Immanuel Kant tal y como recoge un no izquierdista como Elie Kedourie. Tampoco el populismo de Podemos es socialista, pues en ningún momento han hablado de socialismo en sí ya que no conciben ese tipo de sociedad como ideal. No encaja con el populismo como arma de lucha política si se quiere entrar en la disputa agonística. La tradición socialista ha ido por otro lado bien distinto al populismo. Señalar también que no se puede catalogar a Jacques Rancière como populista ¡por favor! Si justo su libro El odio a la democracia es una oda en favor de la democracia directa y contra populismos de todo tipo o el consenso socialdemócrata además. Dice el autor francés “[la democracia] es la acción que sin cesar arranca a los gobiernos oligárquicos el monopolio de la vida pública, y a la riqueza la omnipotencia sobre las vidas”. Esto mismo es defendido por los autores españoles (lucha contra las oligarquías) en su propio libro. Es más, en la página 123 hasta ataca al consenso establecido.

Hay aspectos sumamente interesantes en el libro, como la actualización del mal que supone la partitocracia que ya expusiese en su Ensayo sobre las libertades el francés Raymond Aron. Incluso analizar la historia como una lucha de oligarquías y no de clases supone abrir un debate sumamente interesante si hubiese posibilidad de ese debate que, en esto hay que darles la razón, seguramente sería aplacado por la clase dominante y sus aparatos ideológicos. Desde la página 222 hasta el final está lo más ideológico y lo que más asustaría a la clase política. Da igual del PP (hacen un ataque duro a Aznar, un poco menos, y a Rajoy, un poco más) que del PSOE. Por cierto, ya que hacen un análisis sobre los años del PSOE en el gobierno y otra parte de la historia del regeneracionismo, cabría apuntar que podrían haber consultado una muy buena tesis doctoral de la Facultad de Políticas (El factor del liderazgo en la España contemporánea: el caso del PSOE 1974-2000) donde se explica claramente que Felipe González jamás fue un marxista, como mucho lo utilizó de tapadera de estrategia electoral, y sí el último regeneracionista convencido. Cambiaría bastante el argumento que sostienen en el libro respecto al personaje y lo que vino después. Un libro curioso, raro en lo editorial en España (salvo Deusto, Unión Editorial o Ediciones Encuentro las demás editoriales no suelen adentrarse en estos textos), y que es la mejor plasmación para entender el liberalismo que defienden algunas personas en el PP (otras desde fuera). Un texto donde se dicen algunas verdades (la diferencia entre consenso y acuerdo es brutal), salvo que se tenga un amplio sesgo cognitivo hay que reconocerlo, y donde hay mucho agitprop liberal también. Un texto para que, en otro contexto, se pudiese hacer una verdadera lucha en la teoría, pero no es este el contexto más propicio, ni existen los dirigentes políticos que pudiesen apoyarlo. Eso sí que utilicen al chileno Axel Kaiser como referente (por cierto la Fundación Disenso de Vox lo tiene como ídolo), cuando está medio-zumbao (digamos que es el Zizek de la derecha) y en más de una ocasión ha mentido con los datos de su país, y se abandone a De Jouvenel, Gambescia, J. S. Mill (a este lo llaman padre de la socialdemocracia), Chantal Delsol o Freund (menos mal que el profesor Dalmacio Negro está espiritualmente) me ha dolido, pero esto no le importa a nadie. Si tienen el ánimo con fortaleza y son de izquierdas lean y confronten, si dicen que son liberales verifiquen si realmente lo son.

Socialistas piden expulsar a González del PSOE

Tras afirmar que a él no le va a hacer callar nadie, salvo la parca le ha faltado decir, durante una entrevista las redes sociales se han llenado de peticiones al secretario de Organización, José Luis Ábalos, para que expulse al ex-secretario general del PSOE. Realmente, siguiendo la letra del reglamento que aprobó el sanchismo podría hacerlo… siempre y cuando hubiese citado a alguna persona en concreto. Algo que no ha hecho aunque todo el mundo haya entendido que las palabras que ha dedicado han tenido como destinataria a la vicesecretaria general o general vicesecretaria Adriana Lastra. Es perro viejo en lides partidistas Felipe González y tan fácil no se lo iba a poner.

Está cansada una parte de la militancia, la sanchista, de las palabras que suele proferir el ex-presidente González respecto a la política española. La otra parte calla y aguanta por lealtad y por aburrimiento. Entiende Isidoro que el gobierno se está equivocando respecto a ciertos pactos con partidos que desean la independencia, aunque obvia en esas declaraciones que los demás partidos “constitucionalistas” están echados al monte y no acordarían nada. Eso suele faltar en sus reflexiones porque aún se siente engañado por Pedro Sánchez, al que apoyó cuando peor lo estaba pasando en abril de 2015, aunque su voto fue para Eduardo Madina según confesó, cuando le prometió que si no era elegido presidente se abstendría en favor de M. Rajoy. Y desde entonces ha aprovechado cada ocasión que ha tenido para señalar algún aspecto negativo del presidente.

En lo que respecta a las palabras que todo el mundo ha entendido iban dirigidas hacia Lastra, no cabe duda que le ha sentado mal eso de dividir el partido entre viejos y menos viejos, o entre los que tienen derecho a hablar y los que tienen derecho a callar y abonar cuotas. No concibe González en su cabeza un PSOE idólatra y de eso algo sabe. Paradójicamente muchas de las personas que hoy piden su cabeza son las mismas que en época del felipismo pedían a los críticos que se callasen. Sólo han cambiado de un ídolo de la tribu por otro, pero siguen en el mismo ejercicio de militancia mal entendida… salvo que todas esas personas hayan sido de Izquierda Socialista. Lo cual no es posible porque la corriente de opinión hubiera sido casi hegemónica en tiempos felipistas. Lo curioso es que nadie, respecto al discurso interno del PSOE se haya preguntado si González tiene o no razón. Si hay militantes de primera o de segunda. Si se puede hablar y criticar o se debe callar y tragar con todo lo que haga el gobierno por el simple hecho de ser el gobierno. Bueno, Lastra no es gobierno, se abstuvo para que gobernase Rajoy y salvar su cargo, por lo que carece de auctoritas, aunque sabe mucho de nadar en todas las aguas.

En el PSOE siempre hubo una tradición de respeto a los mayores, aunque estuviesen equivocados, ahora se les manda callar y se pide que se les expulse. Algo que no harán en la secretaría de Organización o en su derivada que tiene Santos Cerdán porque saben que supondría el levantamiento de todas aquellas personas que por autodisciplina han callado hasta el momento. Personas que se muerden el labio cuando ven que Pablo Iglesias se pasa el día, además de viendo series de televisión, echando pulsos al presidente del Gobierno para estar en todas las salsas –algo que permite Iván Redondo-. No habiendo colaboración de más fuerzas parece que hay que aguantarse para sacar los presupuestos adelante con lo que hay, pero sabiendo medir y sin tragar con todo lo que se traga. Echar a González sólo serviría para calentar más las cosas y dar pie a señalar a Sánchez como un dictadorzuelo. Lastra se equivocó en sus declaraciones porque el PSOE siempre ha sido muy ácrata y muy entregado a discrepar, ahora González se equivoca porque no es el momento. Mucho menos cuando se está honrando la memoria de un compañero como Alfredo Pérez Rubalcaba, que gustaba de discrepar por cierto.

Y dios se hizo carne junto a un balón

Cuando a Bergoglio el espíritu santo en cónclave dentro del Vaticano decidió designarle máximo pontífice romano, comenzó a extenderse una especie de broma respecto a los argentinos. No sólo tenían, en ese momento, a dios, al hijo sino que también al espíritu santo hecho carne en Roma. El hijo, como pueden pensar, era un Messi en estado de gracia, pero el dios de los argentinos siempre fue y será Diego Armando Maradona.

Incluso la residencia de dios en la Tierra será disputada a Roma por Nápoles porque allí un pequeño chaval de Lanús hizo milagros que cuenta la leyenda eran imposibles de realizar en un tiempo donde los defensas no eran elegantes, sino que empleaban las más malas artes futboleras, aprendidas sin lugar a dudas en la pérfida Babilonia, tenían melenas, patillas y hasta frondosos bigotes. Los pies de esos monstruos hijos de Baal, sin embargo, iban siempre al tobillo, a hacer daño, a dejar sin posibilidad de reacción durante unos minutos a quien osara enfrentarlos.

Maradona fue, no sólo para argentinos y napolitanos, lo más cercano a ver la perfección en el fútbol de aficionados, en el fútbol sin estadísticas, en el fútbol sin especialistas en fútbol extranjero capaces de elevar a mediocridades, en el fútbol sin Valdano hablando en los micrófonos, en el fútbol normal y con estadios sin nombres comerciales. En ese fútbol que jugaban once contra once y ganaban siempre los alemanes… hasta que apareció él y dijo “la historia se va a volver a escribir”. Y gambeteando a personajes de la pérfida Albión, burlando al dragón inglés con una mano que se aupada por encima de la cabeza por el aliento de dios, derribando panzers, el sólo junto a un pequeño grupo de forajidos dirigidos por el doctor Bilardo –genio de las triquiñuelas y el fútbol sencillo-, lograron alcanzar la cima futbolística.

Se puede llegar a discutir si el primer puesto del podio futbolístico es para “el Diego” o para Pelé, lo que es seguro es que para todas esas personas que disfrutan del fútbol y que cuentan con entre 40 y 60 años –y no pudieron ver a la perla brasileña- no hay nadie más grande que Maradona. Ni Messi, ni Ronaldo, ni Cristiano, ni nadie por el estilo consiguió ese estatus y hacer milagros futbolísticos con una selección regular como la Argentina de 1986, ni con un Nápoles muy lejano a las grandes potencias del norte. No ganó balones de oro, ni copas de Europa (una UEFA solamente), pero logró lo más importante de todo maravillar con un juego excelso y entusiasmar con un carácter en el terreno de juego como no se ha vuelto a ver en todos estos años. Los personajes destructivos recordarán la vida de mierda que llevó y que le destruyó. Los de siempre dirán maravillas de él sin haberle visto jugar pero porque era de los suyos. El mundo del fútbol le llorará porque, por un tiempo muy breve, dios se hizo carne junto a un balón. Yo he visto a Maradona…

Mayúscula felonía de Casado

En su vano intento de aparentar ser lo que no es Pablo Casado ha cometido, nuevamente, un acto de felonía contra el pueblo español y el gobierno de España. Si ya cuando terminó el confinamiento tuvo la osadía de reunirse con los embajadores de la Unión Europea –quienes graciosamente aceptaron la invitación y no dijeron nada- para pedirles que controlasen los dineros que fuesen a entregar al gobierno o, casi mejor, no le diesen ningún euro, todo con la finalidad de derrocar a Pedro Sánchez provocando la asfixia económica, ahora vuelve a entablar conversaciones “de Estado” con embajadas extranjeras. No es que sea malo que un opositor al gobierno dialogue en sí con embajadores o dirigentes de países extranjeros, que no lo es. El problema es lo que se trata en esa reunión y el momento de hacerla.

Por ejemplo, si Casado desease ir a ver al jefe del Vaticano podría hacerlo siempre y cuando no fuese en un momento en que haya una disputa entre el gobierno y la iglesia católica respecto a la renovación del concordato. Si existe un problema entre la República saharaui y el reino de Marruecos donde el gobierno está trabajando junto a la ONU para solventar un problema generado hace 45 años y en el que tiene voz por ser la potencia colonial que aún conserva el territorio y no la administración sobre él hasta que haya un referéndum, Casado no puede verse con la embajadora marroquí. Y menos tratar temas referentes a la relación de la dictadura alauí con la UE, con España y con el territorio saharaui. Eso en otros tiempos hubiese sido considerado alta traición y el cuello del presidente pepero hubiese sido quebrado por el garrote vil. Una felonía propia, entonces, de un felón.

Los intentos por aparentar que puede ser presidente del gobierno del opositor Casado, los cuales miran en muchas ocasiones más a lo poco que queda a su derecha que hacia el propio gobierno, le llevan a cometer imprudencias y felonías. Quiere, ya que todo el mundo es consciente de estar ante un mequetrefe aprobado de aquella manera, que le vean como un posible relevo de Sánchez. Por ello no duda en acudir a ver a Angela Merkel para que apriete en las negociaciones contra el presidente del gobierno, a ver si con suerte acaba provocando su caída sin percatarse que apretar al presidente es apretar al fin y al cabo a España. Por mucho que la palabra no se le cae de la boca, tanto como para intentar que España sea suya o del PP nada más, sus actos, que son los que importan, señalan que tan sólo persigue el poder por el poder importándole los españoles un higo. Sólo quiere el poder para entregarlo a la fracción dominante que le apoya y hacer que las oligarquías que llevan dirigiendo España en la sombra sigan haciéndolo con mayor libertad. O liberticidio, según se mire.

Casado vuelve a cometer felonía contra su propio país y es tan estólido que lo publicita en todas sus redes sociales y hasta envía nota de prensa sobre el asunto. Si antes de ayer se le veía entregado a la rancia monarquía española –que quiere en propiedad de la derecha-, ayer se entregaba a la alauí del vecino Marruecos. Se reúne dice Casado para hablar sobre la lucha contra el tráfico de personas en el estrecho… Igual no ha leído el ABC en los últimos tiempos, pero eso es algo que obtuvo ya el gobierno español hace tiempo junto a la Europol, después de sospecharse que el propio gobierno marroquí estaba detrás de la permisividad con las mafias y el negocio de más de 160 millones de euros anuales. Justo ahora que hay un problema con la inmigración y en el Sáhara Occidental, Casado va a hacerse la foto con la embajadora de una dictadura, sin llevar soluciones pero sí cometiendo alta traición. Cuando miente es menos peligroso que cuando actúa contra los intereses de España.

“Simón” Otero, XXXI Premio Ojo Crítico de narrativa

En realidad no ha sido un señor llamado Simón el que ha recibido el premio sino el autor de la novela que va captando la atención día a día, boca a boca, página a página, de las letras españolas: Miqui Otero. Si hace poco les contábamos que las ediciones de Simón, recién salidas de la imprenta, se van agotando como nunca habían visto el Blackie Books, ahora les podemos decir que esa euforia lectora ha recibido el XXXI Premio Ojo Crítico de narrativa con un jurado compuesto por Alberto Olmos, Irene Vallejo, Ignacio Martínez de Pisón, Sara Mesa, Use Lahoz, la periodista de RNE Susana Santaolalla, y la jefa del área de cultura de los servicios informativos de RNE, Laura Barrachina. Jurado que ha destacado el universo personal que el autor ha sabido crear a lo largo de su carrera.

Ahora les dejamos con la sinopsis del libro Simón que tanta alegría está dando al autor y a su editor: «Simón querría vivir en cien libros, piensa que solo así vivirá cien vidas. Y tiene hambre de vivir, de salir del bar en el que crece y del que desaparece Rico, su primo hermano, su mejor amigo. Simón vive en este libro y no sabe qué es lo que le deparan sus páginas. No adivina que su historia irá saltando de decorado en decorado, de cocina en cocina (pues en ellas encuentra su vocación resignada). De vida en vida, ya que recorrerá muchas: la de Estela, la misteriosa chica del pelo verde, transgresora obcecada y activista convencida, la de Betty, mujer de identidades cambiantes y antagónicas, la de Biel, optimista insobornable (como lo son muchos cuando nacen con un colchón debajo del culo) y la de su hermana Ona (menos orgullosa del mismo colchón). Se encuentra a tanta gente que no puede evitar sentir que se está extraviando a sí mismo por el camino.

»Simón no entiende a su familia y cuando sale al mundo entiende aún menos. Solo quiere encontrar a su primo y que le explique, como cuando era niño, en qué consiste vivir. No puede hacer más que confiar en la suerte, en el azar, pues sabe que “el azar puede desordenar la vida pero ordena la ficción”. Nunca el desorden dio lugar a una ficción tan conmovedora y auténtica, tan llena de vidas a las que regresar cuando no se sabe bien dónde queda “casa”».

Aquí la biografía del premiado:

« Miqui Otero inauguró la década de los 80, y creció en una Barcelona que hoy conoce al dedillo y no duda en reproducir en sus novelas. En especial su barrio de la infancia, Sant Antoni, y su eterno mercado donde quemó horas con la nariz pegada a libros de segunda mano. Todas sus propinas se fueron en apadrinar el mayor número posible de ellos. De padres gallegos, siempre ha sentido especial simpatía hacia aquellos que, como su Fidel Centella en Rayos, no saben nunca si están donde deberían, o siquiera adónde se dirigen. Pero en el proceso de perderse Miqui escribe, y lo hace increíble.

»Debutó en 2010 con la aplaudida novela Hilo musical (Alpha Decay), premio Nuevo Talento FNAC, y dos años después llegó La cápsula del tiempo (Blackie Books), que tras ser elegido libro del año en Rockdelux y entrar en la lista de los diez mejores de cabeceras como ABC, en su tercera edición lleva vendidos más de 10.000 ejemplares. El mejor premio es, no obstante, el que tantísimos lectores hayan asegurado haber vuelto a la infancia y a aquellas aventuras elegidas que regalaban los libros entonces, de los cuales Miqui leyó muchos, (quizá todos y ya solo le quedase imaginar el relevo).

»Ha escrito en medios como El País y Cultura/s La Vanguardia, tiene su columna semanal en El Periódico, colabora en Rac 1 y Onda Cero y es profesor de periodismo y literatura en la UAB y en la ESCAL. También ha participado en libros colectivos de ensayo como Una risa nueva (Nausicaa, 2010) y CT o la cultura de la transición (Random House Mondadori, 2012), entre otros, y en antologías de narrativa como Última temporada (Lengua de trapo, 2013), que engloba a la nueva generación de autores españoles. Con Rayos se consolidó como una de las voces más sobresalientes e imaginativas del panorama literario español.

»Ahora, con Simón, logra su novela más ambiciosa, más tierna y reivindicativa. Es sin duda su mejor novela, y su mejor protagonista. De su mano, Miqui recorre los escenarios más memorables de la historia Barcelonesa, los momentos que le marcaron, los triunfos y derrotas que escribió en su propia historia y las intuiciones que, entonces, anotó como útiles y que le han llevado a convertirse en uno de los mejores escritores del momento».

Pablo Casado mete la pata… y van

Son incontables las veces en que Pablo Casado, intentando aparentar cierta sofisticación intelectual o procurando ofrecer un discurso lejano de los insultos, mete la pata. Ha habido meteduras que le han llegado hasta el sobaco –aquella vez que aprovechando el confinamiento pidió el despido libre/gratuito-, otras han sido más sutiles. La que hoy se trae a estas líneas es de esas que mostrarían que su paso por las aulas, da igual si instituto o universidad, fue efímero y poco aprovechado. Igual por ello fue Harvardaravaca ya que hablan en inglés –ese idioma que dice aprendió de au pair en Inglaterra- y no es español, porque de este último, pese a defenderlo con ahínco de los “destructores socialcomunistas”, parece que no controla ni las personas del sujeto y su unión con las formas verbales.

Ayer mismo, mientras hacía la pelota a Felipe de Borbón como un cortesano más, escribió lo siguiente en su cuenta de twitter: “Se cumplen 45 años de la restauración de la monarquía, símbolo de nuestra continuidad histórica. El pueblo español la elegimos por referéndum constitucional como forma política del Estado, y al Rey como símbolo de su unidad y permanencia. Felipe VI nos representa impecablemente”. Si observan la parte que se ha destacado en negrita sitúa al “pueblo español” que pese a ser un sujeto colectivo es tercera persona del singular con un verbo que sería primera persona del plural “elegimos”. Un error gramatical enorme y que demuestra una vez más la escasa cultura lingüística del presidente pepero. Si hubiese utilizado la fórmula “Nosotros el pueblo”, como hace la constitución estadounidense, podría haber utilizado el verbo en primera persona del plural, pero no se equivocó de mala forma. Que igual escribió el mensaje mientras conducía por la Castellana madrileña, lo que sería sancionable y reprobable también. Puede decir que lo ha dictado al teléfono, pero entonces lo habría dictado mal.

Podrían pensar que esa equivocación es una estupidez y es meter el dedo en la llaga de la presunta incapacidad del muchacho. Podría ser, pero el resto del mensaje es para valorarlo en su justa medida. Más allá de que pretende quedarse la monarquía para su partido –en pelea con los neofranquistas y cortesanos de izquierdas-, como ha hecho con la bandera de España u otros símbolos patrios (el Cid se lo puede quedar porque era un mercenario como él), justifica la legitimidad monárquica no en la voluntad general del pueblo por mucho que la haya elegido sino en la permanencia y continuidad histórica. Los tradicionalistas, aunque en su mayoría son un tanto carlistas, estarán aplaudiendo a rabiar con tan manifiesto retroceso en lo constitucional hasta llegar a la pureza de los orígenes.

“Símbolo de nuestra continuidad histórica” escribe y habría que preguntarle ¿respecto a qué? ¿A la dictadura franquista? ¿A la Segunda República? ¿A la dictadura de Primo de Rivera? ¿A la Restauración? ¿A la monarquía saboyana? ¿A la Primera República? ¿Al felón destructor del orden constitucional Fernando VII? ¿A la borbonada o a los Austrias? ¿A los Trastámara? ¿A los godos? ¿A los romanos, suevos, vándalos, alanos, celtas, íberos…? Que un Borbón sea símbolo de continuidad de algo que se pueda catalogar como España, habiendo llegado a la restauración monárquica del brazo de un dictador sanguinario igual no es muy simbólico. Más cuando se está viendo cómo ese Borbón ha estado esquilmando a todo dios para pegarse la vida padre. ¡Si es que escribe él mismo lo de restauración!

Tomar como mito unificador, fundador y preservador de España a la monarquía borbónica es un chiste. Se sea de derechas o de izquierdas. Isabel II tuvo que exiliarse expulsada por el pueblo español por sus trapacerías masivas. Alfonso XIII, bisabuelo del actual, salió corriendo cuando en las grandes ciudades vencieron las candidaturas republicanas –aunque en general ganaran los monárquicos-. Si tanto quieren a España lo normal es quedarse y aguantar, no irse de najas a un emirato árabe a esconderse. España por suerte “es” a pesar de sus monarcas. No es un mito unificador la monarquía si es lo que desea hacer Casado, más bien lo contrario. Une más Del Bosque que Borbón. Y lo de la representación de forma impecable podría debatirse. En todo caso ni la borbonada es símbolo de continuidad de nada que tenga que ver con España –ya saben el dicho aquel de “Por un Borbón perdimos el peñón ¡Gibraltar español!”-, salvo que han estado en la cúspide del poder político, ni Casado tiene conocimientos de historia o lengua. Y de lo que dice que ha estudiado parece que tampoco…

Ley Educación: control ideológico y falta de comunicación

Paradójicamente en un mundo que nos cuentan es muy complejo, en una época donde nos señalan que si una persona no se informa es porque no quiere, al final la última batalla se viene planteando en términos clásicos: control de aparatos ideológicos (educación y medios de comunicación) y carencias en comunicación racional. Esta última batalla se plantea alrededor de la llamada Ley Celaá o en su acrónimo LOMLOE. Desde la derecha afirman que es mayor mal de todos los males y un intento de la izquierda de ideologizar a los menores para construir un “nuevo ser humano”. Desde la izquierda critican la pérdida que supone el rescindir las humanidades (ética y filosofía básicamente). Desde el gobierno afirman que todo va a seguir más o menos igual salvo lo que sucede en los colegios que segregan por sexo y que llegará más dinero a los servicios públicos. Al final no se sabe ni quién tiene razón, si la tiene alguien, o si todos tienen razón, o si no la tiene nadie.

Como han olvidado lo que es la comunicación racional pues todo debe ser transmitido de forma emotiva (así sea una modificación de una reglamentación de derecho administrativo hay que hacerlo con emotividad), todo debe tener sentimientos, cada cual, según le afecte la vaina, acaba por sentimentalizar su apoyo o su negativa a la legislación que se acaba de aprobar. A las personas de derechas les han dicho que les quitarán sus privilegios educativos y han salido en manada de coches a protestar por ello. A los correligionarios de los partidos gubernamentales les han dicho que así se acaba con los privilegios de los ricos e inundan las redes sociales de memes y eslóganes fabricados en Ferraz, Moncloa o la sede de Podemos/IU. El caso es ser emotivos, abandonar toda racionalidad y seguir en la misma pelea mientras las oligarquías se sientan a mirar mientras juegan sus batallas por detrás. ¿Alguien se ha preguntado en todo este maremágnum de sentimientos si la nueva legislación mejora la educación de las criaturas? Salvo lo que acontece con Ética y Filosofía, nadie ha hablado sobre la significación de las modificaciones y su afectación en uno de los principales aparatos ideológicos en el Estado.

Desde la derecha, empujada por la iglesia católica y algunas empresas privadas, han visto como la nueva ley cercena el control ideológico de los educandos en favor de lo público, donde suponen que les administrarán ideología. O peor bioideología sin ningún tipo de cortapisa como sucede en los colegios religiosos y algunos laicos pero de educación tan ideológica como los religiosos. Una pelea por el control de un aparato ideológico no tanto en lo que se refiere a las asignaturas en sí, al fin y al cabo se va a seguir enseñando matemáticas o inglés, sino en la capacidad de llegar a más personas para formarlas ideológicamente a futuro. Cuando la educación debería ser, dentro de lo posible, lo más aséptica posible respecto a las ideologías que conforman la ideología dominante y sus antagonismos (se debería enseñar a pensar, analizar y tener perspectiva crítica independientemente del componente ideológico), en este supuesto la lucha es por controlar la mayor cantidad de personas para que, a futuro, sean parte de una u otra fracción. Por eso la disputa tan enconada que existe entre las derechas españolas y las derechas regionales y entre la derecha y la izquierda a nivel estatal.

Carencias comunicativas.

Todos los medios de comunicación vienen ofreciendo las protestas de la derecha en favor de la libertad educativa (ya se ha visto que es falsa esa premisa) y desde el gobierno responden con eslóganes vacuos o memes. Un error de comunicación por dos motivos. Uno, no se han preocupado, y esto viene sucediendo con todas las leyes, de hacer pedagogía previamente a la presentación de la ley en el parlamento. Siempre es necesario, por mucho desgaste que ello pueda suponer, explicar el porqué de la modificación y las ventajas que se tienen con esta nueva legislación. Dando por hecho que Isabel Celaá es incapaz de comunicar cualquier cosa con un mínimo de coherencia, desde el gobierno y, especialmente, el PSOE deberían haber puesto a tres o cuatro personas para hacer ese trabajo previo. Si hubiesen explicado lo concerniente a la LOMLOE anteriormente, resolviendo dudas y apareciendo en medios de comunicación de todo tipo, hoy no sufrirían este acoso. También si se hubiese intentado algún tipo de acuerdo general sobre la misma sin dar por hecho que la iglesia católica, las empresas educativas, las editoriales y demás instituciones que están implicadas en la educación a todos los niveles se iban a negar, algo se habría avanzado. Error del equipo del ministerio de Educación y del gabinete presidencial. Es de suponer que el PP, echado como está al monte, igual hasta hubiese tragado pactar si la iglesia se prestaba a ello. En política hay que buscar aliados y dialogar… al menos desde que lo expuso Maquiavelo (ese autor que dicen han leído muchos).

Ahora que esos errores ya se han cometido no sirve con argumentos tipo “lo que quieren los ricos es que se les pague la educación privilegiada a sus hijos” algo que puede tener algún viso de razón en algunas zonas concretas de las grandes urbes y sus alrededores pero no en otros lugares. Lo que habría que denunciar es el intento de control ideológico de toda la educación, de forma emotiva si quieren, pero es que ahí está el quid de todo el embrollo. Educar para formar trabajadores que asuman su dominación por ciertas clases sociales es lo que se esconde detrás de todo el meollo, aunque en ello también están algunas personas de la izquierda. En lo emotivo y sin contar con los medios suficientes se acaba perdiendo la batalla a largo plazo. Por suerte Pablo Casado ha afirmado que derogará la legislación en cuanto sea presidente…, así que durará un tiempo esta ley. Y no porque el PP no vuelva a gobernar en algún momento, que lo hará, sino porque Casado no será la persona que consiga ese objetivo. A ello hay que sumar que paradójicamente el PP en su conjunto, que se autocalifica de liberal, apuesta por subvencionar a empresas privadas y no permitir que se desarrolle el espíritu empresarial en libertad y que dedica la mano invisible del mercado. ¿Por qué? Por el control ideológico no por el dinero.

El control de Prisa.

Igual esos errores en comunicación del gobierno se deben a que el camarlengo Iván Redondo está a otras cosas en estos momentos y no a diseñar la acción general de comunicación de sus jefes y jefas. Que la ministra de Educación hable de equidad frente a elitismo respecto a la educación es una boutade porque en lo que respecta a los contenidos da igual donde se estudie, es el mismo temario. Respecto a los medios, salvo excepciones, la equidad está garantizada. De hecho cuando el PSOE estableció la dualidad pública-concertada se buscaba la equidad y ahorrar costes. Eso debería ser controlado por Moncloa, en parte, porque acaba afectando a la presidencia del gobierno. Pero claro, como camarlengo, tiene que estar en todas las salsas del poder y mover los hilos para que sus amigos de los medios de comunicación, en este caso un grupo de gentes que estaban en Atresmedia (Antena 3 y La Sexta) donde era habitual Redondo, se hagan con el poder del grupo Prisa, tal y como ha contado Jesús Cacho en Vozpopuli.

El error de Cacho, empero, ha sido no cotejar los movimientos del presidente del gobierno y del grupo americano que quiere hacerse con la parte del león del grupo Prisa y del grupo Amber sobre los medios de comunicación de Prisa (El país y las radios). En esta segunda operación, como se contó en Diario 16, está implicado el presidente Pedro Sánchez. De ahí que el camarlengo esté obviando su trabajo y los intereses de su jefe en favor de los suyos propios. Normal que en los últimos tiempos la calidad de la comunicación monclovita esté teniendo fallos graves que perjudican al presidente. Algo que tendría que ver con ciertas acciones del jefe de gabinete en favor de diversas disputas internas del PP, como se denunció aquí. Se ha creído el personaje, se ha situado por encima del bien y del mal y ahora actúa como si él fuese más que quienes le han puesto en el cargo, perjudicando los intereses del principal partido gubernamental, el PSOE. Por ello, respecto a la LOMLOE existen esos fallos comunicativos, esa falta de contundencia en la comunicación y en la acción gubernamental, porque parece que se está dedicando quien debería controlar los equipos ministeriales a sus cosas de poder y de futuro. En los últimos tiempos, como ha contado Manuel Domínguez Moreno en Diario 16, Redondo daña más que apoya a Sánchez.