jueves, 1 enero, 2026

Iglesias y Anticapitalistas: penúltima bronca

Que la llegada al Gobierno de los principales jerarcas de Podemos no iba a calmar las aguas dentro de la organización era algo previsible porque hay demasiados intereses confrontados. Evitando hablar de aquellos más espurios y personalistas, en el plano ideológico organizativo se presuponía que Anticapitalistas presentarían batalla a Pablo Iglesias. Y así ha sido. Desde posiciones ideológicas (el error admitido sobre Billy el niño) y desde posiciones orgánicas (Andalucía), la corriente interna de Podemos han expuesto las contradicciones propias de un partido que viene mutando de oposición a Gobierno y de plataforma a partido en sí. Ya se advirtió en estas páginas que no iba a ser sencilla la tarea que tiene por delante el dirigente máximo de Podemos, pero la cuestión se agrava cuando todos los problemas tienen el mismo camino: la relación de Iglesias (y su núcleo) con Anticapitalistas. La penúltima bronca se titula el artículo porque lo más probable es que haya más o llegue la última.

A algunos les gusta “cabalgar contradicciones” como ya advirtiera en su programa de televisión Juan Carlos Monedero, a otros parece que les preocupa más el seguir impugnando el sistema en su totalidad. Es el gran dilema de Podemos hoy ese estar en el Gobierno y a la vez hacerse oposición. Normal que Monedero pidiera el apoyo de la calle para sacar adelante lo que venga en estos años, aun reconociendo que no será todo lo que se quiere. Por su parte Anticapitalistas, en este tema de lo programático-ideológico, son más puristas, más pegados a los principios fundacionales de Podemos y de ahí que les chirríen algunas cuestiones. Raúl Camargo lamentó profundamente la votación que se produjo respecto al expediente del torturador franquista. Entendiendo que algunas renuncias hay que pagar por estar en el Gobierno hay cuestiones éticas que le resultan inexplicables. “En este caso creo que el sapo es demasiado grande y demasiado indigesto. Urge una explicación sobre este dislate acerca nada menos que del torturador Billy el Niño” dejó por escrito en redes sociales con razón. Tanta que hasta desde Podemos corrieron presurosos a presentar una explicación legalista que no se ha llegado a entender por parte de las bases. Aunque Miguel Urbán, otro de los dirigentes de Anticapitalistas, ha aceptado la excusas disciplinadamente tras haber realizado una crítica que iba en el mismo sentido que el de su camarada.

El verdadero punto de fricción, sin embargo, se sitúa en Andalucía donde la relación de amor-odio entre las dos facciones partidistas es patente. Por su parte, Iglesias quiere hacerse con el control de la plataforma andaluza, incluso contando con la ayuda de las huestes de Izquierda Unida, para conformar la idea de partido que tiene en mente. Un partido donde las estructuras intermedias existan pero no provoquen disfuncionalidades al centro de poder. Mientras tanto Teresa Rodríguez, que ha recogido a una buena parte de los excluidos por Pablo Echenique en diversos puestos de podemos, quiere para Andalucía una plena autonomía en la región. Construir poder popular desde abajo y en unión con las personas directamente. Hasta el momento Anticapitalistas y demás grupos andalucistas han aguantado los envites de la calle Princesa pero ahora Iglesias ha decidido presentar batalla con todo. Aprovechando que está en el Gobierno, con el efecto simbólico que produce, ha decidido echar el resto por controlar Andalucía.

Alberto Rodríguez y Rafael Mayoral son las personas que están recorriendo Andalucía tanto para retrasar la III Asamblea andaluza como para ir estableciendo una red de contactos. De esto se ha percatado la dirigencia andaluza y ha salido el secretario de Organización Pablo Pérez Ganfornina a quejarse y enfrentar a Iglesias. Han esperado a que la prensa hablase de un tema que era conocido por muchos periodistas para tener un hilo al que agarrarse. Así se ha expresado en las distintas redes sociales: “No queremos ser las representantes de un partido en Andalucía, sino andaluces y andaluzas que construimos Andalucía y construimos Podemos desde el lugar en el que respiramos y nos sentimos, desde el lugar, no solo geográfico, desde el que vemos el mundo y la vida”. Toda una declaración de intenciones  y que deja bien a las claras la distinta concepción de partido que tienen ambas facciones.

Un choque, afirma el secretario de Organización andaluz, totalmente evitable, culpabilizando a Alberto Rodríguez, su homónimo estatal, como responsable de la mala relación. La realidad es que las relaciones llevan bastante tiempo rotas entre la región sureña y la cúpula del partido al haber habido numerosos desencuentros a lo largo del tiempo. Si bien es cierto que la fórmula Adelante Andalucía salvó los muebles para Podemos respecto al número de escaños, los cuales no fueron disputados por los anticapitalistas, y la representatividad del mundo Unidas Podemos (no como en Madrid que tras la traición errejonista el paso atrás ha sido evidente), la coyuntura ha cambiado radicalmente, Eso es, al menos, lo que piensa Iglesias y su núcleo duro. Por muy verso libre que se quiera vender Monedero, la realidad es que siempre está al quite para salvar a Podemos de las numerosas emboscadas que le tienden. Tanto la externas (que son ya hasta paranoicas) como las internas. Nunca da puntada sin hilo el profesor y en esta semana ya ha advertido que, estando en el Gobierno, los experimentos con gaseosa. Que hoy se necesita un Podemos adaptado a las circunstancias históricas y que empuje a los compañeros que están gobernando. Con críticas, algo que en una formación de izquierdas es casi imposible impedir, pero algo de disciplina y abandonando aventuras. Y en Madrid se entiende que la III Asamblea andaluza y la autonomía que se pide es excesiva.

Un asunto complejo porque Andalucía es, se quiera o no, muy de Rodríguez, aunque no dejan de querer a Iglesias. Aquello de querer más a mamá o papá se cumple en la región, por ello desde algunas partes del partido se pide actualmente la intervención de alguna persona o personas que puedan actuar como intermediadores de las dos partes. También piden a Anticapitalistas que dejen de hacer cosas raras como los acercamientos que tienen con las CUP. Un embrollo que puede ser utilizado por la caverna mediática para dañar la imagen del Gobierno en general y de Iglesias en particular. De ahí que no guste dentro de las bases no andaluzas esta pelea que no es sobre cargos en sí sino sobre principios ideológicos, estratégicos y orgánicos. Las bases entienden que ahora hay que apoyar con toda la fuerza que se pueda a las compañeras que están en el Gobierno de Coalición. Desde el otro lado dicen sí pero sin llegar a perder los principios.  Y no piensen que esto es contra Iglesias personalmente, en Anticapitalistas también critican a Alberto Garzón por su propuestas para la publicidad de las casas de apuestas (desde IU también lo hacen realmente) como pueden ver en el mensaje de Brais Fernández. En la calle Princesa, mientras tanto, trabajan en silencio para voltear la situación y copar los órganos andaluces. Más fraternidad y camaradería por parte de ambas posiciones sería mucho mejor, pero Iglesias es consciente de que, al final, va a tener que tomar la decisión que no quiere, como es la expulsión de Anticapitalistas de Podemos. Algo que la mayoría de las bases de la formación morada apoyan.

El PP se niega a reformar la Justicia (les va la cárcel en ello)

Hay dos cuestiones que el Gobierno de Coalición, respecto a la Justicia española, tiene apremio por modificar: la renovación del Consejo General del Poder Judicial y la Reforma de la Justicia. En los programas de ambos partidos un nuevo Pacto de Estado por la Justicia está presente y a la vista de la alarma social que generan las noticias de diversos ámbitos judiciales (violaciones, corrupción, insuficiencia de recursos…) quieren que en esta legislatura se avance en ese asunto capital para la ciudadanía española. Sin importar la ideología de cada ciudadana o ciudadano, la indignación de observar el mal funcionamiento, el partidismo de la magistratura y el sentimiento de que se hace de todo menos Justicia es patente. Algo que, sin embargo, desde la derecha miran con desdén y pereza. Al menos lo hacen el PP y los neofascistas. Ciudadanos son tan poca cosa que carecen de fuerza en sí para cambiar algo en el debate dentro de la derecha política. Más cuando todo indica que les han obligado a unirse al PP desde las altas esferas.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, como dirigentes de sus respectivas formaciones políticas, ya han avisado de la necesidad de esa reforma a la que la mayoría de grupos que apoyaron la investidura se suman. Por tanto sólo hace falta que las derechas tomen parte de un reforma necesaria y que vienen solicitando, incluso, desde las distintas asociaciones judiciales. Despolitizar la Justicia, dotaciones presupuestarias y un sistema interno más democrático son cuestiones evidentes. Pero antes de todo ello hay que reformar la cúpula de CGPJ que lleva ya un tiempo en funciones, aunque no dejan de actuar en la toma de decisiones. Algunas bastante estrafalarias y otras con marcado tinte político (como reemplazar a la jueza Pilar de Lara que lleva asuntos de corrupción del PP). A estos nombramientos se niega el PP rotundamente y protegiéndose de lo que podría pasar. Al no tener sino una exigua cantidad de diputados, en el reparto proporcional de las magistraturas no es que ya no tuviese mayoría, algo importante, sino que otros grupos políticos tendrían derecho a nombrar a jueces cercanos a sus postulados. De esta forma el PP pasaría de controlar a los jefes del Poder Judicial a estar a las negociaciones entre jueces “no amigos”. Por eso se niega y prefiere que siga todo como está pues sale beneficiado como partido. Con estos jueces les ha ido bien en sus cuitas judiciales, especialmente, a su actual dirigente que se libró de estar imputado por su famoso máster, mientras que las personas en su misma situación sí están imputadas.

Pablo Casado no está haciendo política de Estado en este tema sino política personal y de partido. Al ser el presidente del CGPJ el mismo que el del Tribunal Supremo se asegura que no tendrá que dar explicaciones sobre su supuesto fraude escolar. También se asegura que las acciones de los distintos tribunales, a causa de la corrupción de su partido y de la utilización de las cloacas del Estado para beneficio partidista, se vayan retrasando y ralentizando. No tanto por tener jueces afines, sino porque desde el CGPJ pueden restar recursos necesarios para llevar las causas a buen puerto: el juicio. No quiere renovar el órgano de dirección de la judicatura porque les va la cárcel en ello. Mejor dejar que pase el tiempo en connivencia con el poder judicial para que las causas decaigan por superar los tiempos máximos. O permitir que no se investigue la desaparición en distintas administraciones de documentación necesaria, lo que podría constituir delito también.

También tiene su lado político. Al no participar de la renovación tanto del CGPJ como del Tribunal Constitucional, Casado y su alegre muchachada popular podrán vender que PSOE y Podemos lo que quieren es un cambio de régimen y todas esas invenciones que les ha dicho José María Aznar que digan. Vuelta a la infamia del relato para esconder la corrupción que está enquistada en las mismas bases de su partido y que de cambiar las cosas les llevaría a la desaparición o la cárcel. El problema es que como la visión de la cárcel puede hacer hablar a ciertas personas, igual caerían también algunos empresarios importantes de esos que controlan jueces desde palcos o desde despachos de abogados por mandato financiero. Y eso sí que supondría un desenmascaramiento general del entramado clase dominante-PP que montaron en los años de Aznar y de Mariano Rajoy. No se dejen convencer de que actúan como actúan por un fin superior, por unos principios engarzados en la historia, sino simplemente por interés particular.

Al final se hará la renovación por las bravas tanto del CGPJ como del Tribunal Constitucional y del Tribunal de Cuentas, ya que por mucho que se niegue el PP a participar la ultraderecha y Ciudadanos, que podrían colocar peones suyos en esos organismos, acabarán por aceptar pues en la actualidad están en un proceso de instalación en algunas estructuras del Estado. Y como, aunque sea a propuesta de un partido, realmente los electos y las electas no rinden cuentas a partido alguno (otra cuestión es la ideología de cada cual y los vínculos con la clase dominante que suelen existir), podrán vender que es algo necesario. Así arrastrarán al PP al acuerdo, que no es sino para no quedarse sin representantes. Antes de eso, sin embargo, patearán y llorarán cual críos mal criados afirmando las típicas monstruosidades de la derecha cuando no está en el Gobierno. Todo ello amplificado por la caverna mediática que, paradójicamente, de este asunto poco o nada habla.

Mayor problema habrá para lograr un Pacto de Estado por la Justicia. Ahí sí que nadie de la derecha actuará para que salga adelante. Lo torpedearán de todas las formas posibles porque, una vez que han sido capaces de estar infiltrados en la estructura de poder por haber ganado las luchas, no van a permitir que desde las izquierdas le echen. El Estado no es una estructura inamovible y fija, bien al contrario está compuesto por una multiplicidad de estructuras que tienen marcadas el signo de las distintas luchas políticas y sociales que las han venido conformando. Por ello atacan a la educación pública y protegen a la Justicia, porque en una han ido perdiendo luchas y en la otra las han ganado. Luchas ideológicas que no quieren emprender ahora porque la correlación de fuerzas no es mayoritaria para sus intereses. De ahí que dirán que se suman al Pacto y lo impedirán desde dentro con el añadido de criticar al Gobierno por ser incapaz o de intentar montar una Justicia politizada. Politizada en su contra claro, porque a todo el mundo le es evidente que la Justicia en España tiene una clara ideología y defiende una serie de intereses particulares. En lo que respecta a la Justicia el PP no quiere hacer nada porque les va la cárcel y la derrota social en ello.

El gafe del PP sigue: se le mueren o se incapacitan en casos de corrupción

La verdad es que ser político del PP es una profesión de riesgo que debería proteger el Estado. Por unas circunstancias o por otras, en cuanto un dirigente popular o empresario se ve envuelto en trapicheos las probabilidades de morir aumentan estrepitosamente. Bien les da por suicidarse, bien mueren en circunstancias cuando menos extrañas. Sin duda algún escritor con buena pluma podría hacer un ejercicio literario con una trama conspirativa porque no es ni medio normal. El último suceso que se ha conocido es que el “falso cura” que amenazó a Luis Bárcenas en su propio domicilio, tal vez instigado por José Manuel Villarejo, ha sufrido un ictus que le impide hablar y expresarse con normalidad. De esta forma el posible testimonio de Enrique Olivares  en un juicio queda en suspenso hasta saber si se recupera o no de la enfermedad. Vistos los antecedentes lo más probable es que, como en el caso de Pinochet, se recupere cuando todo haya pasado o no llegue a ver el final de la trama Bárcenas.

Justo el día en que la prensa ha presentado con todo tipo de detalles dos circunstancias de la corrupción institucionalizada del PP, se conoce esa noticia que ha pasado más desapercibida. 500.000 euros de todos los españoles utilizaron desde el Gobierno de Mariano Rajoy para espiar y establecer un complot contra el ex-tesorero del PP. También se ha conocido, igualmente, que la Comunidad de Madrid ha perdido numerosos expedientes y contratos que impedirían seguir con una de las piezas de la trama Púnica. También se conoce que la Junta Electoral Central no tiene intención de multar ni sancionar al PP de Pablo Casado por mandar ilegalmente mensajes electrónicos a millones de españoles. También se ha conocido (sí se juntan muchas noticias en pocos días) que la jueza Pilar de Lara, que llevaba varios casos de corrupción menos conocidos pero que afectan al PP, ha sido destituida por el Consejo General del Poder Judicial (ese órgano que está en funciones hasta que pueda renovar, algo a lo que se opone el PP curiosamente).

Lo del párrafo anterior es menos sorprendente porque es conocido y patente que el PP tiene potentes relaciones con las distintas magistraturas. Una estructura judicial de partido, ideologizada claramente, de clase y que actúa en consecuencia. Siempre acaban favoreciendo al PP en sus entramados corruptos o a los grandes empresarios españoles, mientras que perjudican (imputando sin pruebas, por ejemplo) a políticos y políticas de izquierdas (para agitar la guerra judicial) o dictaminan contra propuestas que podrían catalogarse de progresistas. Y que en el PP, da igual dentro del partido como en las instituciones en las que está, se destruyan pruebas a martillazos o mediante la trituración es ya un clásico. Vomitivo en términos éticos pero un clásico sobre el que la Justicia, aquí está la pescadilla que se muerde la cola, no investiga en profundidad porque es una Justicia de partido y de clase. Entonces para qué investigar muertes sospechosas o enfermedades sobrevenidas.

Las más sorprendentes, sin lugar a dudas, fueron el suicidio de Miguel Blesa y la muerte inesperada de Rita Barberá. Si de la primera se han escrito todo tipo de posibilidades conspirativas, de la segunda (según dictaminó el forense se debió a problemas relacionados con la cirrosis) Rafael Hernando abrió la posibilidad de las sospechas al decir que había “fallecido por culpa de las hienas” de la prensa, o lo que es lo mismo un posible suicidio al estar siendo investigada por financiación ilegal del PP. Hasta en el PP lanzaban sospechas, cuando lo más normal en este caso es que le cayera el gafe del PP en estos temas y cenar tortilla de patata con JB también hubo de ayudar. Pero no son los únicos porque la lista se puede completar con Juan Pérez Mora (antes de ir a juicio); Isidro Cuberos (muerto según se dicen en accidente de moto y ex-jefe de prensa de Javier Arenas); Francisco José Yáñez (asesor económico del PP, amigo de Bárcenas y justo unos días antes de acudir al juicio); María del Carmen Rodríguez Alonso; Francisco Sánchez Arranz (colaborador de Francisco Correa y vinculado al “Albondiguilla”); Leopoldo López; José Martínez Núñez; María José Alcón (amiga de Barberá y esposa Alfonso Grau, otro condenado del PP, por suicidio cayendo desde un balcón) y el juez Antonio Pedreira que estaba instruyendo la causa Gürtel. Así entre Gürtel y la operación Kitchen han caído unas cuántas personas.

La verdad es que, como se dijo anteriormente, todas estas muertes e inhabilitaciones (como la que sufrió Álvaro Lapuerta, que falleció pero sin duda por edad) proporcionan muchos datos para la conspiración y la sospecha. Si en una cárcel de máxima seguridad, sin contactos físicos sin vigilancia, las gentes de la Baader-Meinhoff lograron ocultar pistolas para suicidarse colectivamente; si la red Gladio acabó con la vida de Aldo Moro pero culpabilizaron a las Brigadas Rojas (muchos de cuyos militantes fallecieron en extrañas circunstancias también); si el papa Juan Pablo I fue asesinado por un complot que no se ha sabido hasta hace poco; si la carrera y el master de Casado los consiguió con esfuerzo; si hay tantas historias truculentas en la historia más reciente, es normal que las personas piensen mal. Salvo la manipulación judicial y administrativa lo demás es, más bien, producto de algún tipo de gafe. La ciudadanía española sabe bien que el PP les ha maltratado pero igual todo era producto del gafe que tienen. O igual no.

“El malvado Sánchez no quiso impedir el asesinato de Dato”

No se asusten que el titular no ha sido proferido por alguien en un estado mental grave. De hecho es un mero titular metafórico de lo que vienen comentando diversos cargos públicos del PP para insistir en una batalla de mentiras contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Éste, por si cabe alguna duda, no había nacido cuando el presidente Eduardo Dato fue asesinado el 8 de marzo de 1921por tres pistoleros anarquistas en respuesta a la aplicación de la ominosa “ley de fugas” contra sindicados de la CNT que ejecutaba su lugarteniente Severiano Martínez Anido en Barcelona. Algo que no les importaría aplicar a muchas personas del partido conservador en la actualidad pero contra independentistas, todo sea dicho de paso. Pero no. El actual presidente del Gobierno ni mató a Dato, ni pudo impedir las guerras púnicas, ni participó en la gran marcha roja por mucho que insistan en el PP en cargarle muertos que son suyos.

Dolors Montserrat ayer mismo señaló al presidente por no haber actuado dentro de la Unión Europea para conseguir recuperar Gibraltar. No debería desconocer la ex-ministra, a fuer de acabar siendo calificada de zopenca, que las negociaciones del Brexit se llevaron a cabo en su práctica totalidad durante el mandato de Mariano Rajoy, en el cual era ministra de Sanidad. Salvo algunas cuestiones puntuales mínimas estaba ya todo más o menos cerrado, tal y como cuenta José Manuel García Margallo en sus memorias. En lo que no lo estaba, como es el posible acuerdo comercial que les ofrecen ahora a los británicos (y que supone una bajada de pantalones de la UE, eso sí, en interés de la economía germana como siempre) el Gobierno algo dirá para salvar los puestos de trabajo del Campo de Gibraltar. Respecto a pedirle cuentas al Gobierno por el movimiento de fronteras marítimas de Marruecos habrá que esperar, aunque habría que dar una respuesta contundente con el apoyo de la UE. Siempre pueden preguntar al jefe del Estado que, por esas cosas de tener una relación especial con el monarca marroquí, siempre tiene la última palabra (como debería saber Montserrat).

No sólo respecto a estas cuestiones de política internacional han culpado a Sánchez sino que también le señalan por los aranceles que ha impuesto Donald Trump a productos hortofrutícolas españoles. Será respecto a los que dice que va a poner en breve porque los aranceles al aceite, al vino a granel, a la aceituna de mesa y demás productos se elaboraron bajo mandato de su anterior jefe, Rajoy. En estas mismas páginas se informó de las quejas de la, por entonces, presidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz  al respecto. También de los avisos de Emiliano García-Page respecto al vino. Todo ello cuando la popular estaba en el Gobierno y parece que, como decía Alfonso Guerra, debía estar de miranda. Curiosamente, el bloqueo que promovió y toda la Unión Europea aceptó sin rechistar, metiéndose la soberanía europea en el bolsillo (tanto que alardean los europeístas coñazo) el presidente de EEUU contra Rusia, supuso un grave perjuicio económico para España en sectores tecnológicos y agrícolas y nadie dijo nada. De hecho en las declaraciones de los dirigentes del PP eso se olvida pues están, como se sabe, antes a las órdenes del Imperio que de solventar los problemas reales de los españoles.

No son más caraduras porque aún no se ha encontrado palabra adecuada para hacer encajar la realidad que encarnan cuando hablan y culpabilizan a los demás de todos sus actos. Cuando el 11-M ya dieron muestras de no tener ningún tipo de consideración ética, de que la mentira era su forma normal del uso del habla, pero señalar a un Gobierno por cuestiones que todo el mundo sabe que son responsabilidad del gobierno anterior, y más siendo ministras o altos cargos, aún no tiene definición que recoja todos los matices necesarios para que significante y significado encajen a la perfección. Que Pablo Casado sea el mayor experto en mitomanía y en artes de la invención de historias (relatos que dicen ahora los postmodernos y si quieren ser más sofisticados dicen storytellings), lo que en otros tiempos se catalogaba de embaucador, no sorprende a nadie. Pero tener el rostro de aparecer en los medios de comunicación, donde la guerra de medios hace que cualquier matiz sea analizado, a decir que es culpa del gobierno actual lo que no supo hacer el gobierno anterior es como, de ahí el título, decir que Sánchez no impidió el asesinato de Dato.

Todo en el PP es mentira e intentar montar un escándalo tras otro con la finalidad de que no se vean sus casos de corrupción, que no le supere la fuerza ultraderechista y que Casado salve su cabeza (que lleva un tiempo pendiendo de un hilo). García-Margallo ha dicho una verdad, los afiliados y afiliadas del PP eligieron a Casado no por sus cualidades sino porque no querían a Soraya Sáenz de Santamaría. Si hubiese pasado a la siguiente fase un pollo, hoy el pollo sería presidente del PP (¿lo haría mejor?). Todo un aviso a navegantes para que acepte las órdenes que le ha transmitido Aznar y que es expreso deseo del establishment. La verdad es que con mentiras constantes no van a conseguir sus propósitos esta comisión nacional, bien al contrario están dando pie a que les liquiden antes que después. Lo peor para la ciudadanía es ver en manos de quién están algunas decisiones que afectan a todos por igual. ¿Creen que se puede hacer algún tipo de Pacto de Estado donde este Casado y sus huestes de indocumentados? Dicen los medios de la caverna de Sánchez y su gobierno socialcomunista pero eso es que no se han parado a ver a quienes están potenciando. Mentirosos con orgullo de serlo.

PP y Cs una fusión ordenada por el poder económico

Que las actuales dirigencias de PP y Ciudadanos sean vistas como unas meras ramas del poder económico es normal y lógico. Albert Rivera ya no está al frente de la formación naranja por oponerse a los deseos de la fracción financiera, la cual ya le estuvo buscando recambio desde el mismo momento en que lanzó su campaña “Con Sánchez no”. De ahí que Ciudadanos esté descabezado oficialmente aunque no oficiosamente. Y no es porque la futura candidata sea la que mande in pectore sino porque el partido naranja ha dejado de ser interesante para quienes les han venido apoyando hasta el momento, la clase dominante. No mucho mejor están en la calle Génova, donde mandar, lo que es mandar, el presidente no es que mande mucho y está a la espera de recibir órdenes del exterior para actuar en consecuencia. A nivel orgánico sigue decidiendo, pero a nivel político real su conducta está determinada en buena manera por los deseos de los poderes fácticos.

Tanto Inés Arrimadas como Pablo Casado han dado el visto bueno a la creación de Cataluña Suma con vistas a la próxima campaña electoral en la región del norte peninsular (que se podría extender a Euskadi y Galicia). Un acuerdo que se vende como instrumento para obtener mayor representación en el parlamento catalán y así tener un fuerte grupo “constitucionalista”, al que ofrecieron la entrada al PSC sabiendo de antemano que no aceptarían. Miquel Iceta, ese nacionalista frustrado, no tiene intención de juntarse con las derechas nacionalistas españolas porque se ve más cómodo con la pequeña burguesía catalana en el Gobierno. Pero esto le daba igual a Arrimadas y Casado porque las órdenes que tienen son otras y el ofrecimiento era una mera mascarada para que no parezca lo que va a ser en realidad: la fusión entre PP y Ciudadanos a corto plazo.

En Ciudadanos han protestado algunos cargos porque dicen que Arrimadas quiere acabar con el componente más socialdemócrata de la formación naranja. Como si alguna vez en los últimos dos años haya habido muestra de existir ese componente. La realidad es que deben rumiarse lo que va a pasar, la fusión fría con el PP, un partido plagado de corrupción y que echa para atrás a algunos cargos de Ciudadanos. Bien porque salieron del PP espantados por la lepra corruptil, bien porque todavía piensan con ingenuidad que Ciudadanos tiene algún futuro en solitario, más si dejan de depender de Vox para mantener ciertos gobiernos. La realidad es que, incluso económicamente hablando, la situación de la formación naranja es de desahucio completo. Las encuestas más optimistas les ofrecen cierto estancamiento, que en el caso catalán sería hundimiento desde la primera a la cuarta posición (por detrás de Junts, ERC y PSC), y las demás indican claramente la evanescencia hacia la que caminan. Si se fijan, pese a darles cabida en los medios de comunicación de la derecha, cada vez aparecen menos, siempre y cuando hablen de cosas que sirvan para nutrir el relato de esos mismos medios. En otras palabras, si ayudan a la guerra de la derecha mediática por obtener más visitas les dan cuartelillo, en caso contrario sólo aparecen noticias negativas. Tampoco ayuda que Arrimadas no sea la persona más valorada en términos políticos sino todo lo contrario, ofrece bastante repulsa incluso entre las personas de derechas.

En el PP ha tenido que llegar José María Aznar, que como todo el mundo sabe no habla sino por voz de la clase dominante a nivel mundial (estatal también), para intentar poner orden en el guirigay que han provocado sus hijos bastardos. Cuando toda la prensa de derechas ha querido ver que el ex-presidente pedía a Casado y Abascal la unión, se han olvidado que lo que realmente pedía era primero la unidad de acción y de organización a Arrimadas y Casado. Que a Aznar la presencia de los populistas de ultraderecha no le preocupa suele ser la opinión mayoritaria, de hecho comparte intereses comunes en el lobby sionista, pero no es lo que desea ya que sabe que las batallas se ganan más en el centro que en los extremos. Cuando hablaba de cambio de régimen por la coalición de Gobierno de las izquierdas no era para alarmar o crear un estado de opinión crítico, eso es función de los medios de comunicación, sino para desplazar al PSOE hacia la izquierda e intentar captar el centro político. Sabe perfectamente Aznar que Casado no es su hombre. Lo considera un buen chaval pero carente de las facultades necesarias para ganarse la confianza de la mayoría de españoles. De momento es una pieza más para uso de la clase dominante, pero no ha tardado en colocar a sus propios peones de FAES detrás de él.

Una vez habló Aznar, Casado y Arrimadas han comenzado a trabajar en esa plataforma, Cataluña Suma, que debe ser el paso previo a una fusión a no más tardar. Un España Suma donde la derecha, a excepción de los neofascistas, se reagrupe. Esa es la orden que han lanzado desde la clase dominante a futuro. Unidad de acción, unidad de organización, unidad de las derechas. Han visto cómo el experimento, tras desvelarse los casos de corrupción del PP, no ha funcionado y se encuentran con tres derechas que no les sirve para que sus peones políticos tengan la mayoría. En primer lugar necesitan la unión de PP y Ciudadanos, aunque sea de forma escondida, y ya verán qué hacen con Vox. De hecho Narciso Michavila ya ha dado la justificación empírica en el diario ABC. Algo que venía pidiendo desde hace tiempo, bien es cierto, pero que casualmente ha vuelto a dejar por escrito ayer cuando Arrimadas y Casado han recibido la orden. A medio plazo desaparecerán las siglas de ambos partidos, pues la marca PP está profundamente manchada por todos los casos de corrupción y la marca Ciudadanos está demasiado vinculada a la anterior ejecutiva.

Ahora harán teatro para parecer más dignos y discutir los repartos pero a las siguientes elecciones estatales y/o autonómicas no llegarán por separado. Lo han ordenado los poderes económicos y esta vez harán caso. No es sólo aritmética electoral, aunque lo venderán así, sino cambio total de papeles. Ya se advirtió en estas mismas páginas que a Casado se le había puesto fecha de caducidad y en esta fusión deberá ganarse las futuras lentejas fuera de la posibilidad de ser presidente del Gobierno con total seguridad, pero en algún lugar le situarán por los servicios prestados a la clase dominante. Arrimadas tres cuartos de lo mismo. Primero Cataluña Suma, luego Euskadi Suma, Galicia Suma y después España Suma. De momento, si se han percatado, tienen el mismo guión político aunque aparenten que se pelean. Que Ignacio Aguado recele de Vox no es porque a él le importe realmente, tienen tragaderas para eso y más, sino porque les conviene a PP y Ciudadanos que hagan de policías malos. Lo mismo ocurre con algunos de los intelectuales orgánicos del PP que ya comienzan a señalar a la formación ultraderechista. Un perfecta distribución de las funciones con un objetivo claro, la unión de la derecha a no más tardar.

Cómo plantar cara a Vox en redes de forma sencilla

En las redes sociales existe un debate sobre cómo confrontar a Vox y sus mamarrachadas. Unas dicen que lo mejor es hacer caso omiso a todo aquello que transmitan. Otras plantean la necesidad de combatirles con sus mismas armas. Y al final lo que acaba pasando es que por unas circunstancias o por otras Vox acaba copando la agenda pública con sus exabruptos y sus actuaciones teatrales. Pensar que en Vox la cuestión de la comunicación es producto de ser una banda de animales cérvidos que sólo plantean cuestiones fascistas es infantil. Saben perfectamente lo que dicen, cómo lo dicen y cuándo lo dicen. No piensen que desconocen los datos estadísticos. Los conocen perfectamente y por eso los manipulan. No piensen que sueltan las cosas porque sí, lo hacen cuando saben que tienen que hacerlo y contra quién hacerlo. Están asesorados por gentes que conocen el funcionamiento de las redes sociales mejor que cualquiera de ustedes.

Cuando la prensa de derechas comenzó a blanquear a Vox en sus programas televisivos y en sus periódicos Vox ya había contactado con personas como Steve Bannon para hacer lo mismo que hicieron con Donald Trump, utilizar los algoritmos y los temas concretos en cada momento para hacerse con el poder paso a paso. El control del algoritmo por parte de la Internacional del Mal es una parte de su estrategia a la que añaden un cuidado análisis de los mitos de la derecha. Cuando Santiago Abascal montado a caballo hablaba de la Reconquista de España en Andalucía no era una cuestión de fascistas de medio pelo sino que intentaban entroncar con ciertos mitologemas que están muy insertos en la conciencia colectiva de la derecha. Porque, hasta el momento, sólo han intentado conseguir el apoyo de las personas de derechas con los temas que estaban a su mano y que habían sido activados por las otras dos derechas a las que se quieren comer: nacionalismo españolista y peligro rojo. Son ideas que están en la ideología cultural de derechas y sobre ellas actúan. En breve, como ha pasado con las protestas agrícolas, intentarán ir a por la clase trabajadora pero aún tienen que ganarse a unas cuantas personas de derechas. Mediante la guerra cultural dividen entre buenos y malos, hasta que llegue el momento en que pasen a hablar no sólo de cuestiones culturales sino económicas para captar a gentes fuera de su órbita.

“¿Cómo actuar en redes sociales para que no expandan su influencia?” parece una buena pregunta dado que desde los medios de comunicación van a seguir blanqueando y apoyando directa e indirectamente a los neofascistas. Es increíble que un medio que se tiene por progresista, como El País, publique un artículo hablando de Javier Ortega Smith y su gusto por pegar tiros. Eso es darle una publicidad gratuita, porque a ustedes que leen esto les puede parecer grotesco u horroroso, pero a sus gentes eso les gusta y reconfirma su apoyo. Da igual que diga que ha matado a gente del Daesh o a un señor de China, es un mitologema muy potente entre las personas de la ultraderecha que al final se potencia desde un medio que, supuestamente (ya se sabe que está a las órdenes de Ana Botín), es más progresista que los demás. Este tipo de artículos (o vídeos) jamás habría que moverlos, ni criticarlos en redes sociales y grupos de mensajería rápida. Jamás porque suponen hacerles publicidad gratis por mucho que se critiquen. Esto es lo que esperan cuando filtran los vídeos o los suben a sus redes sociales. Mal El País y mal criticarles o burlarse en redes sociales.

Algunas personas, pensando que trastocarían a los algoritmos, utilizan “coz”, “fox” y otras fórmulas para referirse al partido neofascista. Así se evita uno que le envíen mensajes y cosas de Vox pero no se les combate algorítimicamente en sí. Seguramente se sorprenderán que el mundo Google (incluida la publicidad) les mande siempre consejos sobre PSOE, Podemos o IU preferentemente, eso es por culpa del algoritmo que según las palabras que se utilizan y los artículos que se leen les mandan lo que puede interesarles. Pero esa guerra no es la que interesa, lo que interesa es que los vídeos y los artículos que dan vida a Vox no se vean tanto y que las críticas sí copen los registros de las redes sociales potenciándolos en las redes sociales. Es decir, que un artículo como este se posicione, por ejemplo, antes que uno de Abascal berreando. Porque obviar cualquier artículo sobre Vox no es una solución inteligente sino que les acaba favoreciendo porque se pierden los críticos que son los que interesa que estén en lo más alto de las búsquedas. Otro ejemplo, si Cristina Seguí dice que Irene Montero es un “putón” ni caso, por mucho que duela u ofenda, ni mencionarlo para criticar. Porque en una red como Twitter, al final, se les acaba haciendo tendencia y eso anima a que personas que igual no son críticas comiencen a apoyar a Vox.

En la campaña de Trump se puso en práctica todas estas cuestiones, así como en otras en Europa como Matteo Salvini o Viktor Orban, y se sabe que van a decir la salvajada más grande que engarce con el pensamiento de un grupo grande de personas. Por eso hay que evitar utilizar los artículos o vídeos que no sean críticos con Vox, aunque se quiera criticarlos. Porque no sólo se hacen tendencia sino que se va expandiendo la onda explosiva y llega a personas que pueden caer en sus redes. En Facebook, por otro lado, no dar me gusta (o cara de cabreo) a ningún artículo de Vox que no sea crítico. Si ven el de Ortega Smith ni caso para que no se viralice más. Esto es lo que hay que evitar. Ahora bien, si es un artículo de Juan Carlos Monedero, por ejemplo, criticando algunas cuestiones sí que hay que intentar que se expanda. Si es un artículo donde se cuentan las trampas del dúo Espinosa de los Monteros-Monasterio, sí hay que intentar que se posicione alto en las búsquedas y tendencias. Si es un artículo donde dicen que han llegado a la política para llevárselo crudo, también. Si es un artículo, en general, donde se les señale como lo que son en realidad hay que apoyarlo. Decir que ni esos hay que aceptarlos supone que sólo los que ayudan a que capten personas triunfen en las redes.

Bien es verdad que en sus redes de mensajería lanzan muchos bulos y vídeos de refuerzo. Contra eso es más complicado de luchar si no se tiene algún tipo de artículo de verificación, pero si es en un grupo donde hay cierta coherencia ideológica, hay que señalar a quien lo ha puesto y explicarle que ni para criticar hay que mover esos elementos. Si ha sido su cuñado pues paciencia. Lo que se pretende no es que la palabra Vox no se encuentre, algo difícil, sino que cuando se encuentre vaya asociada a algo malo, algo negativo. Ya que algunos políticos españoles son bastante torpes y entran al trapo de todas las tonterías que dicen, cuando no deberían hacer ni caso y actuar sin hablar, como ya se contó en estas páginas, lo mejor es no expandir ninguna de sus salvajadas más. Toda la prensa, y cuando es toda es toda, va a intentar ganar visitas con esas salidas de tono, pero si ven que no es rentable (por mucho que cueste no entrar a mirar a veces), que no se sigue el juego de dominar la agenda política, dejarán de publicarlos.

Los artículos y vídeos negativos y críticos, sin embargo, sí hay que potenciarlos para conseguir el efecto que no desean. Al final es una guerra simbólica y en ese terreno no hay que potenciar los símbolos favorables a Vox y sí los negativos. Unas veces dará resultado, otras no, pero en términos generales por muy salvajada que sea lo que digan o hagan, es mejor evitarlos porque ellos sí han pensado lo que iban a hacer. No piensen que son estúpidos para esas cuestiones. ¿Por qué no suelen debatir con gentes de alto conocimiento de los mecanismos simbólicos? Porque les pueden desmontar. Entran en batalla con políticos aparateros, con los todólogos y doxósofos de las tertulias y con gente de ese nivel que no están entrenados en el manejo del juego simbólico de la sociedad espectáculo. Si a ustedes les dicen progres y que va a matar a millones de personas, no les hagan caso porque quieren provocar una reacción irracional. En todo caso díganles que les preocupa mucho que el trabajo fuerte de la clase trabajadora se vea recompensado salarialmente. Si su interlocutor lo entiende igual hasta se achanta, si es un cérvido cretinizado bloquéelo. Porque, por último, si en su cuenta de Facebook o Twitter se encuentra con un neofascista lo mejor es ni discutir, se bloquea y a otra cosa. Decía Guy Debord que “la desinformación se despliega ahora en un mundo en donde no queda sitio para verificación alguna”, no ayudemos a desinformar en su favor sino contra sus intentos.

Page no está sólo dentro del PSOE

Emiliano García-Page parece haberse constituido en la única voz crítica del PSOE respecto a la acción de Gobierno en el tema catalán. A pesar de que, como información desde la prensa, Santos Cerdán tuvo una reunión con él para que moderase las críticas, no ha hecho mucho caso y el presidente castellano-manchego ha seguido señalando que es muy mucho español y que con las cosas constitucionales no se juega. Esto ha irritado a una parte de la militancia socialista y a muchos de los activistas, más cuando parece que Susana Díaz, quién sabe si por buscarse una morada cómoda a futuro, ha reconocido que se equivocó con el PP en aquellas fatídicas fechas. La realidad es que no ha estado muy afortunado en los momentos elegidos para hablar el toledano, justo cuando había reuniones para conformar un Gobierno del PSOE, con Unidas Podemos sí, pero del PSOE o cuando se está intentando solucionar atraer a ERC a la senda de las leyes. Esas leyes que pide que se cumplan paradójicamente.

García-Page ha insistido en defender un PSOE que el dúo Félix Bolaños e Iván Redondo están dispuestos a hacer desaparecer y es ahí donde están las verdaderas cuitas. No es que las baronías hayan perdido peso en las decisiones sino que la propia militancia no es más que una masa de activistas en redes a la que se consultan algunas cosas pero otras no. Esto enfada al presidente de Castilla-La Mancha, como hizo saber al edecán de José Luis Ábalos para cuestiones orgánicas, y le molesta que no se haya ni convocado el Comité Federal cuando menos para debatir los acuerdos ya tomados. Tampoco es que él haga algo muy diferente en su propia región pero su enfado camina por ahí. La vaselina no ha debido hacer el efecto que suponía y no pierde ocasión en criticar algunas acciones del Gobierno y en las que hay en juego cuestiones de dinero o agua de la Junta. No es que aspire a sustituir a Pedro Sánchez como la caverna a aventurado (el famoso mirlo blanco que nunca existió), si se atreve lo hará cuando el PSOE no esté en el Gobierno. Cuestión bien distinta es que se rumie que de esta legislatura no pasa, de ahí que anime al secretario general a presentarse otra vez a las primarias y a ser investido candidato para que no queden dudas.

Ahora bien ¿está solo García-Page en estas críticas y en el cambio a futuro? No. No está solo. Más allá de las discrepancias que tenga con otras baronías (Lambán o Fernández Vara) son muchos los militantes del PSOE que no concuerdan con la vida del partido bajo el sanchismo y otros que no lo hacen con sus posturas políticas. Se entrelazan dos movimientos críticos con intereses partidistas y políticos que podrían llegar a ser complementarios en algún momento. Se entiende, dentro de estos grupos, que se está en un momento de reflujo partidista, donde las siglas PSOE son tan sólo una plataforma electoral del secretario general, donde no importa que la política estatal pueda acabar haciendo daño a otras instituciones. Y a la propia vida interna del partido. Ese cerrar filas, además de forma penalmente establecida en el Reglamento, no es propio de la cultura tradicional del PSOE donde el debate y la discusión han sido santo y seña del partido. Incluso en los tiempos del felipismo.

Los vaivenes programáticos del presidente del Gobierno que hoy dice una cosa y mañana otra sin importarle el principio de contradicción, como ha señalado uno de los críticos Eduardo Madina, no son parte del fermento político del PSOE donde se discutía en los Comités Federales (que han llegado a durar hasta dos días), se decían lo que había que decir a la cara y luego a actuar como una piña. Hoy en día las decisiones del partido las toman dos personas que están en la Moncloa, una de ellas sin ser afiliado incluso, y como lo acepta Sánchez, la militancia debe decir sí sin más es el análisis que hacen los críticos. Esto está en una buena parte de las bases del PSOE. Da igual que sea en Madrid (lugar donde el núcleo en torno a Tomás Gómez está muy vivo) que en Bilbao, hay militantes de muchos años que no aceptan ese culto al líder (muchos se enfrentaron a Felipe González por ello), ni que las decisiones del partido se tomen fuera de los órganos de partido. El activismo sanchista en redes acaba escondiendo una realidad como la existencia de una masa crítica que calla hasta mejores tiempos. Eso lo sabe García-Page y lo saben otros dirigentes socialdemócratas.

No sólo acontece que cada día hay más reuniones en bares, algunas agrupaciones (ya que muchas están cerradas o sin actividad alguna) y otros lares para ir juntándose personas que son del PSOE pero no son sanchistas sin más. Personas que incluso apoyaron a Sánchez en las primarias y hoy se sienten defraudadas. Entre esas reuniones, de hecho, se está produciendo la creación de una nueva corriente de Opinión de marcado carácter izquierdista y feminista. Al estar Izquierda Socialista desaparecida por la acción de Adriana Lastra, algo que no extraña pues ya Sánchez I y César Luena quisieron acabar con ella, así como la Gestora posterior, han tomado la decisión de ir trabajando en una nueva sección que suponga la vuelta a los valores del viejo partido y una nueva visión crítica de la vida política en general. Pensaron en llamarse Izquierda Obrera, pero parecen haberse decidido por La Izquierda como la formación alemana y en el futuro Congreso Federal piensan presentar su propia ponencia y enmiendas. No son, precisamente, de la cuerda más moderada de las baronías pero podría darse el caso de tener intereses comunes. Así que no se descarta que los críticos permitiesen la recogida de firmas en sus respectivos territorios.

Hay malestar en el PSOE por la deriva de culto a la personalidad y de políticas volubles y cambiantes, lo que no supone que se vayan a lanzar contra Sánchez en estos precisos momentos. Bien al contrario, disciplina trabajadora obliga, van a esperar al momento más preciso, cuando el acontecimiento permita levantar la voz algo más. Mientras apoyarán al presidente del Gobierno, quien está siendo sometido a una campaña brutal de acoso desde el primer día por parte de la caverna mediática y política. Que no gusten los modos autoritarios de Sánchez en el interior del partido, no es suficiente motivo para que toda España sufra el autoritarismo de las derechas. El fermento está. Hay muchas personas que están regando el huerto crítico. Y florecerá cuando sea su estación. Bien en el Congreso Federal de principios del año que viene. Bien cuando la situación se torne insostenible. Para suerte de Ferraz los críticos ni son homogéneos ideológicamente, ni están bien organizados de momento.

Recuerdan a Marcos Ana y tapan que le expulsaron de IU

A Marcos Ana (Fernando Macarro su nombre real) habría que hacerle no uno sino cientos de homenajes por su compromiso político, social y su calidad poética. Una lucha, asentada en profundos valores marxistas, que fue real contra el fascismo que encarnaba la dictadura franquista, la cual le se las hizo pasar canutas en sus cárceles. Un comunista como los que hoy se añoran, aunque dicen que pueblan el Consejo de Ministros, porque supo conjugar la conciencia de clase con valores que hoy parecen perdidos dentro de la dirigencia que se dice representante de la clase trabajadora como la austeridad. Tras pasar 23 años en la cárceles franquistas, acusado de un delito que no había cometido, aunque Manuel Fraga pagó con fondos ministeriales un panfleto destinado a destruir su imagen pues la lucha internacional había desnudado al régimen dictatorial, se exilió en Francia donde continuó la lucha contra la dictadura franquista, pero no pensaría que un día acabarían expulsándole (brevemente) de su propio partido.

Alberto Garzón ha reconocido los valores de Macarro/Ana como militante comprometido pero ha olvidado que junto a Cayo Lara y otros más expulsaron a cinco mil militantes de IU en Madrid entre los que se encontraba el homenajeado y Josefina Samper, más conocida en la prensa del colorín (la política como colorín también se incluye) por haber sido la compañera de Marcelino Camacho, o el histórico militante de la clandestinidad Víctor Díaz Cardiel. Desde IU dirán que no, que aquello fue un reajuste (un branding porque son muy posmos), pero la realidad es que el 14 de junio de 2015 Ana y 4.999 militantes más ya no pertenecían a IU. La llegada de Podemos, los tejemanejes de unos y otros para confluir y reventar IU desde dentro y ciertos problemas con los consejeros de Bankia provocaron que la dirección expulsase a toda la militancia madrileña. A la que dieron tres meses (los de verano por cierto) para volver a afiliarse a la nueva IU que se inventaron desde la coordinadora federal. Les pusieron justo donde querían los “traidores” Tania Sánchez, Hugo Martínez Abarca y otros cuantos más (como Carlos Sánchez Mato) que se pasaron a Ganemos Madrid que acabaría entrando en el Ahora Madrid de Manuela Carmena y en los cargos de Podemos a nivel Comunidad (hoy están en Más Madrid o lo que quede de eso).

Cuenta siempre le dejan hacerlo el histórico socialista Antonio Chazarra que, durante las peleas del sector crítico con el felipismo, allí por 1979-1980, se enteraron de que Alfonso Guerra, a través de la Comisión Gestora, fue a expulsar a toda la ejecutiva de cierta Agrupación. Al enterarse de ello, renunciaron todos, les dejaron el poder a los felipistas que acabaron siendo expulsados del PSOE. Lo mismo sucedió, aunque no lo quieran reconocer, con IU. Para no tener que estar seleccionando a quien se expulsaba, se llevaron por delante a toda la federación. Por un tiempo esas cinco mil personas estuvieron fuera de IU por haber sido expulsados, algunos volverían, otros no. Lara y Garzón expulsaron a Macarro/Ana durante un tiempo y parece que se les ha olvidado. Total al actual coordinador federal le venía de perlas esa expulsión masiva para quitarse al sector crítico madrileño ya que estaba a pactos de botellines y aspiraba a hacerse con todo el poder de IU en breve.

Eran los tiempos en que el cielo se tomaría por asalto y todas las encuestas señalaban que Unidas Podemos sería la principal fuerza de la izquierda. Luego se vio que no, que les faltaban unos cuantos potitos por tomar para ser el referente de la izquierda. Pero el plan que tenía en la cabeza funcionó y poco le importó que Marcos Ana fuera expulsado. Hoy le homenajea, ayer le quitó el carnet del partido. Y ambas cosas son compatibles en la mente del nuevo ministro de Consumo. Intentar aparentar que sigue siendo de muy mucha izquierda (de momento ha renunciado a la derogación de la reforma laboral en menos de dos semanas) y negar los hechos del pasado. Mientras pueda vender dos o tres libros, que no son más que remedos de estudios y ensayos serios, y le digan “señor ministro” ya si eso la lucha de clase queda para otro día. Como decía Lenin en El Estado y la revolución (gracias Carmen por el apunte): “Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para consolar y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando el filo revolucionario de ésta, envileciéndola”. Honor al poeta.

La Derecha Satisfyer

Si ustedes no conocen el famoso aparato erótico, el Satisfayer es un masturbador femenino que está causando furor entre las féminas porque parece proporcionar numerosos y placenteros orgasmos. Con esto no se quiere decir que las féminas de la derecha sean adictas al uso de este aparato (aunque luego se confiesen), sino que la derecha española encuentra el placer mediante el onanismo político. O lo que es lo mismo en la búsqueda individual del placer en un mundo imaginario que se han creado y que no deja de ser algo paralelo a las relaciones políticas y sociales. En una sociedad del enfrentamiento mediante el recurso a mecanismos espectaculares (donde nada es lo que parece) las derechas españolas han abdicado de sus antiguos postulados, bien liberales (razón, laicismo, democracia parlamentaria), bien conservadores (religión, sociedad, meritocracia), para lanzarse al esperpento. Han recreado una especie de neo-utilitarismo nebuloso donde la maximización de la felicidad pasa por obtener placer consigo mismo.

El mayor utilizador del Satisfayer político sin duda es Pablo Casado. No sólo es que tenga un problema grave con el padecimiento de mitomanía (mentir constantemente) sino que esas mentiras han permutado en la conformación de una realidad donde sólo se busca placer retorciendo la realidad hasta límites insospechados. Se puede decir, como ha hecho Alfonso Guerra, que el presidente de Cataluña es producto para el estudio antropológico, sabiendo que se suelta la barrabasada. O se puede pensar que el ministro de Transportes va a dimitir por el empuje de las masas enfadadas (aunque esto se sabe que es una cortina de humo para esconder lo que ha salido en las últimas semanas sobre corrupción y cloacas del Estado) sobre una idea que se le ha ocurrido al presidente del PP. El placer que consigue se supone que debe ser por la utilización del aparato por parte de toda la cúpula partidista porque exhiben sus mejores sonrisas cuando da la razón al jefe de partido. Y cuando interponen una demanda que saben van a perder pero que cuadra con su mundo, entonces es satisfacción total.

También son derecha Satisfayer Teodoro García-Egea o Cayetana Álvarez de Toledo, que no sólo se suman al placer proporcionado por Casado, sino que tienen sus propios momentos de obtención de placer al idear más universos paralelos donde las personas les hacen caso y entienden lo que dicen. En el caso del lanzador de aceitunas cuando culpabiliza al PSOE del desastre del Mar Menor, o en el caso de la aristócrata franco-argentina cuando…, bueno cuando dice cualquier cosa en general. Por si se lo interrogan, la presidenta de la Comunidad de Madrid venía así de fábrica, con el Satisfayer incorporado. Crean en sus mentes una realidad completamente paralela donde hablan de falta de libertad o de peligros inexistentes, como el gobierno socialcomunista que pacta con la patronal, pero que les proporciona un inmenso placer pues así no tienen que enfrentar la realidad: que se están masturbando políticamente en su soledad.

Tampoco se quedan atrás, aunque de forma mucho más tradicional, en la búsqueda del placer autoinflingido las gentes de la ultraderecha. Ven montar a su jefe en un alazán y profieren gritos de placer. Dicen que van a salvar España (aunque realmente están a un placer más material como llenarse los bolsillos que trabajando no podrían) y las huestes gimen de placer. Sacan la bandera a pasear mientras escuchan a Manolo Escobar y el orgasmo llega a ser colectivo. Como el PP, han creado una realidad paralela donde cada graznido o rebuzno es seguido de un momento de placer. De hecho quieren que a sus hijos no les metan esas cosas sexuales marxistas para que no descubran que sus padres en realidad no son más que los peleles de la clase dominante y que practican el onanismo con nocturnidad y alevosía. Es escuchar un “¡Viva España!” y obtienen un orgasmo. Al tener detrás a las diversas sectas católicas reaccionarias son un poco menos de Satisfayer, pero tienen sus momentos. De Ciudadanos poco que decir ya que son tan pocos que no se sabe si tienen orgasmos políticos o directamente deberían ser tratados como orates.

No piensen que esto de la derecha Satisfayer es sólo producto de la derecha marcadamente española, también las derechas catalanas son muy adictas al aparato político del placer. Más allá de las poses de Quim Torra haciéndose fotos frente al espejo, que no es más que producto del narcisismo, también han creado un mundo donde lo racional desaparece y todo es una gran mentira pues ni ha triunfado el procés, ni han derrotado al Estado opresor español, sino más bien un fracaso que está empezando a costarles caro (sin contar a los que están en chirona que eso, salvo masoquismo, de placer político poco). Pero da igual gritan que lo que hacen es dar pasos seguros hacia la independencia y gimen con el mismo placer que hacen las huestes de Vox. Le quitan el acta de diputado al presidente y todos se relamen de placer, sin entenderse bien el porqué. Viven en su mundo independentista donde todo es de color de flores y el placer es constante, eso sí, en cuanto les tocan el bolsillo a pedir cuestaciones entre las masas, no vaya a ser que a Carles Puigdemont (a quien Ramón Cotarelo comparó con Carlomagno) le embarguen el sueldo por hacer un referéndum que se sabía iba a fracasar. En ERC, que son derecha pequeño burguesa, han ido dejando un poco la autosatisfacción. Parecen que se han cansado y buscan relaciones sociales con otros seres humanos, pero aún tienen momentos de onanismo político.

¿En la izquierda no son a veces usuarios del Satisfayer político? Depende del momento y de las personas. Bien es cierto que la recuperación del culto a la personalidad provoca momentos de onanismo político pero, por años de enseñanzas materialistas, acaba por salir el crítico o la crítica en potencia. También es cierto que como las relaciones sociales son más fluidas el Satisfayer se deja para momentos más íntimos. Y eso que lo de los aparatos es muy del gusto de los dirigentes políticos, pero cuando menos no están en la busca perpetua de placer de la derecha postmoderna. Son más de inventar luchas nuevas que provoquen placeres individuales, buscar más fórmulas de representación que satisfagan a todo el mundo. En realidad han acogido los valores liberales clásicos o de la modernidad y con eso van tirando. Momentos orgásmicos colectivos sin duda existen pero no esa búsqueda constante del placer. Ahí tienen a Guerra que no puede dormir por las noches.

El viejo utilitarismo que predicaba que había que maximizar la felicidad o el placer social ha devenido en tragedia con la derecha postmoderna o neoliberal. Entendiendo todo mal han acabado por inventar realidades paralelas, algunas directamente individuales, con los que lograr aquella maximización placentera. Las teorías de la Justicia, o del Liberalismo Político, son obviadas porque eso supondría tener que defender de verdad valores democráticos. Algunos se dicen anarcoliberales pero parece que no entendieron los textos de Robert Nozick, en concreto su Anarquía, Estado y Utopía. Cuando, en su disputa con la teoría de la Justicia de John Rawls, habló como solución de la Máquina de Experiencias para obtener placer. El problema es que él no la recomendaba, pero como entienden poco y mal, al final se han agenciado un Satisfayer político donde viven experiencias placenteras pero acaban limitados a una realidad falsa donde “no hay ningún contacto efectivo con ninguna realidad más profunda; aunque su experiencia se pueda simular”. Con el añadido de la estupidez mediática de la caverna al final lo que se logra es una suplantación de la realidad que acaba componiendo una vida informativa por sí sola devorando la vida real, llena de placeres y dolores, de los políticos y políticas de derechas.

La afición señala a Gil y Cerezo como grandes culpables

La no llegada del delantero uruguayo Edison Cavani puede acabar siendo la tumba del dúo de la apropiación ilegal del Atlético de Madrid. La afición colchonera más activa ha tenido siempre claro quiénes son los culpables y quién la persona que ha traído algo de grandeza al club, pero ahora son la mayoría de aficionados los que abren los ojos frente a la mala gestión y demás añagazas de Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo. Un equipo, el rojiblanco, que pena por la liga de fútbol por no tener una plantilla compensada y con algo de calidad y/o cuchillo entre los dientes; que cayó ante un Segunda B por esas carencias; y que es complicado, por no decir heroico, que pueda pasar a la siguiente fase de la Champions League.

Diego Pablo Simeone bastante ha hecho con lo que le han ido entregando. Jugadores asentados y conectados con la filosofía futbolística que había encumbrado al club vendidos, en esos trapicheos de comisiones y favores debidos, o no renovados por una política de renovaciones que, en el caso de Cavani, se hubiese demostrado papel mojado. Fichajes desconocidos y de calidad jamás probada o por probar que las huestes gilistas de los medios han vendido como maravillas que ni Pelé. Incluso el Pelé actual, a sus 79 años, tiene más calidad que alguno que otro. Jugadores inadecuados pero que servían para no se sabe bien qué encajes de bolillos, porque con el dúo siempre hay que sospechar,  y con los que ha tenido que tragar el entrenador por razones económicas o de club.

El derbi contra el Real Madrid no es que se vea negro para los aficionados colchoneros sino que la mayoría tiene sudores fríos de pensar que sólo hay trece jugadores disponibles y los que hay igual ni aguantan o tienen poco carácter para el envite. Y sin una sola alegría, como podía ser Cavani, la afición ha dicho basta. El “Que se vayan” vuelve a copar las redes y atronará como nunca en el próximo partido a disputar en el Metropolitano. Tienen la caja vacía por fichajes incomprensibles como pagar 70 millones por Thomas Lemar o pagar algunos sueldos que se antojan incompatibles con lo que demuestran algunos jugadores en el terreno de juego. Y a la par los rivales se refuerzan, con sus ventas, y acercan más nubes negras a la afición. La cual ya piensa que ni el clavo ardiendo que siempre ha sido el Cholo esta vez será insuficiente para quedar cuartos.

Han hecho una plantilla al gusto de los representantes o con futuribles, siempre es complicado adaptarse a la exigencia del Cholo, pero dejando en cuadro la plantilla. Venden que al entrenador le gustan las plantillas cortas, pero de cortas a incompletas hay una distancia. No le gustan al Cholo las plantillas tipo Sudamérica donde se tienen hasta treinta jugadores, pero al menos con la capacidad de formar dos onces en los entrenamientos sí. Claro que con tres laterales derechos igual hasta quieren convencer los plumillas amigos que es algún tipo de novedad estratégica. Cuando la realidad es que en todo esto sólo hay dos culpables Gil y Cerezo, a los que añadir Andrea Berta que es su esbirro para cuestiones deportivas.

Lo normal, al final, es que el Cholo se canse y acabe tomando la determinación de irse al final de temporada y dejarles pastando en el Metropolitano. En el vídeo que mostraron de la reunión del martes, ni Simeone, ni Vivas, ni el profe Ortega salían con buenas caras. Es más la del entrenador era todo un poema y parecida a la que tuvo cuando estuvo a punto de irse tras perder la final de Champions. Han estado tentando a la suerte demasiado tiempo por el buen hacer del Cholo pero sin mimbres no puede construir una canasta. Ya pueden conseguir una cesión de cualquier centrocampista con rodillas raras que eso no hará que se vuelvan hacia el palco partido tras partido. Por mucho que han alentado desde sus corresponsalías en los medios para que se señalase al entrenador, la gran mentira ha quedado al descubierto. Cavani era su tabla de salvación y la han dejado pasar sin plan B satisfactorio. “¡Diles que se vayan!”.