jueves, 1 enero, 2026

La burda treta de Vox para hacer creer que doblegan a Twitter

Haciendo gala de la arrogancia que le caracteriza, la dirigencia de Vox ha publicitado en sus redes sociales que han enviado un burofax a Twitter para que les devuelva su cuenta de la citada red social. Lo han dicho muy enfadados, muy cabreados y con toda la chulería del mundo. Vamos como cuando hablan de la negación de la violencia machista o llaman derechita cobarde al PP. Su dirigente máximo, Santiago Abascal (o ¿debería escribirse Abas-Kal por su financiación iraní/persa?), ha lanzado una vez más una soflama ultraderechista para doblegar a la multinacional de los mensajes cortos y así demostrar que cualquier español, como si fuera Blas de Lezo, puede luchar contra molinos de viento sin que su cabeza sea afectada por paranoia alguna.

Un mensaje autoritario que no se sabe muy bien si es parecido al del “¡Usted no sabe con quién está hablando!”, el del señor que dan una gorra de plato y se cree mariscal de campo; o el de un pasado de camisas pardas, azules o negras. Los peleles de la clase dominante, en su versión fascista, se lanzan a por una victoria contra la empresa malvada que prohíbe la libertad de expresión, pese a que esa supuesta libertad de expresión atente contra los derechos de colectivos y personas que tienen el derecho a no ser vilipendiados o insultados alegremente. Si hubiesen leído al gran liberal John Stuart Mill (leer no es que esté entre las prioridades vitales de estas personas, por no leer no leen ni las leyes que dicen que para ejercer de arquitecto hay que tener el título y la colegiación en regla) se habrían dado cuenta de que la sociedad tiene el derecho y la obligación de permitir hablar a todo el mundo, salvo cuando esa persona (o grupo de personas) expresen opiniones que provoquen el mal, así mismas o a los demás. Y eso es lo que ha hecho Twitter con la cuenta de Vox, impedir que produzcan el mal a otras personas (a ellos mismos es difícil de calibrar si cada mensaje que suben a las redes o profieren en los medios les afecta o es simple demostración de problemas más profundos).

Sin embargo, nada es verdad en el universo Vox salvo que se lo llevan crudo y les han financiado grupos islamistas de origen iraní. La cuenta de Twitter del partido neofascista se suspendió por un período de una semana incluso si retiraban el tuit ofensivo. Así la suspensión temporal caduca en un día o dos. Al enviar el burofax (un burofax que como pueden comprobar casi ni se puede ver en su mensaje) dos días antes de la finalización de la suspensión temporal quieren hacer creer a la población que les quitarán la suspensión gracias al burofax enviado. O lo que es lo mismo, gracias al ímpetu de los dirigentes de Vox, España vencerá una vez más al mal. Toda una gran mentira de la que esperan sacar un rédito político entre sus huestes y mostrar que tienen capacidades innegables para dirigir los designios de país, evitar que España se rompa y volver a los tiempos en que la espada y la cruz dieron gloria a una nación (que no existía aunque esto lo eviten) milenaria. Mentira y manejo de los tiempos para jugar en la política espectáculo que arrastra toda reflexión o análisis de la realidad material. Mentira que le comprarán los medios de la carcunda, que no dirán que en Vox se han rajado y han borrado el tuit de la discordia. Mentira pero se les ha pillado y siempre podrán pedir ayuda al ministro de Consumo o a Facua que seguro les hacen caso. ¿A que sí?

Bolaños y Redondo construyen la presidencia jupiterina de Sánchez

Andan en la prensa, tanto de la derecha como de la izquierda, preocupadas por el cariz que está tomando el nuevo Gobierno de coalición. Por un lado, la inexistencia de algo considerado a oposición interna en el PSOE y, por otro, el poder atesorado por Iván Redondo en Moncloa. Desde una y otra parte del espectro mediático se preguntan sin conocer respuesta por las consecuencias de una y otra cuestión para el futuro más inmediato. La derecha critica la concentración de poder en manos del asesor de Pedro Sánchez y desde la izquierda que el PSOE no tenga voz en todo este entramado. Tal vez, en ambos lados, lo que busquen es sacar algún tipo de tajada en forma de visitas y publicidad de todo ello, pero como analistas parecen no percatarse de que ambas cuestiones van unidas. Ahora verán por qué.

Muchas personas achacan todos los males que lastran al presidente del Gobierno a Redondo, pero no hay que olvidar que otro de los arquitectos políticos preferidos por Sánchez es Félix Bolaños. Ese personaje que muchas personas descubrieron el día de la exhumación/inhumación del dictador y que en realidad es mucho más que un simple edecán. Si Redondo es su mano derecha, Bolaños es su mano izquierda. Fue esta persona la que diseñó el Reglamento interno del PSOE que le ha transformado en una especie de URSS. Ese partido donde el que alza la voz es depurado sin piedad como pueden demostrar algunos ex-militantes y algunos trabajadores de los medios de comunicación que han recibido avisos de expulsión. Cristina Narbona ha tenido que salir a defender la libertad de expresión de Emiliano García-Page haciendo un recuerdo del derecho a la discrepancia que era parte del alma del PSOE. De hecho, en sus tiempos de presidente del Gobierno, Felipe González declaraba que el partido tenía “un alma ácrata bastante acentuada” y que no le molestaba. Hoy en día ese “alma ácrata” está escondida viendo el reflujo de democracia interna que existe en el partido. Los barones pueden discrepar, al menos los dos que suelen hacerlo habitualmente, porque tienen una posición de poder, pero poco más se permite. De hecho la rama marxista del PSOE tiene en parte la voz secuestrada.

Esto parece preocupar mucho a la derecha mediática por no tener carnaza para infectar la vida política y preocupa a la parte progre de la prensa porque ven cómo el PSOE carece de voz propia para defender a su presidente del Gobierno en los medios y en las instituciones. No se permiten voces discrepantes, pero tampoco se construye una voz propia como dejó constancia la directora de Público, Ana Pardo de Vera. Todo ello es, en parte obra, del tándem Bolaños & Redondo para “entronizar” a su asesorado. Con un partido transformado en plataforma personal, con una hueste de activistas en las redes sociales que sólo mueven lo que les dicen desde Moncloa y sin análisis y/o  debates internos se puede transformar la presidencia del Gobierno en una presidencia jupiterina. ¿Qué es una presidencia jupiterina? Quien primero lo estableció fue el presidente de la República francesa Emmanuel Macron. El francés decidió elevarse de esta forma por encima de los mortales para actuar en consonancia a otros grands como Luis XIV, Napoleón Bonaparte, Luis Bonaparte (quien influyó en el concepto marxista de bonapartismo) o Charles de Gaulle. Esto es, apoyarse en las masas pero actuar de forma más o menos libre de prejuicios y ataduras.

En Francia han calificado a este estilo de ejercer la presidencia como autoritario o populismo del sistema. Un estilo de ejercicio del poder que toma cuestiones simbólicas del pasado (como asemejar a Pablo Iglesias, fundador del PSOE, con el actual secretario general); que concentra el poder en la cúpula presidencial; que, evidentemente, la imagen lo es todo; y el discurso es movible pudiéndose decir hoy A y mañana justo lo contrario sin que se caiga en principio de contradicción alguno (de derogar la legislación laboral a sólo quitar los despidos por enfermedad y de paso meter la mochila austríaca). Respecto a la imagen, es obvio que todo lo que pueda servir para potenciar la imagen de Sánchez como hombre que conecta con el espíritu (hegeliano) de la historia, como preocupado por los problemas de los españoles o como “líder” internacional se potencia. Lo que pueda dañar su imagen se evita y se obliga a los subordinados a “comerse el marrón” (caso Ábalos). En una sociedad del espectáculo como la actual, el actor principal debe llevarse los aplausos sin que otro actor o actriz le quite protagonismo. Nada nuevo y que hacen todos los dirigentes políticos de la actualidad.

Ahora bien ¿es la concentración de control que se está produciendo una fórmula iliberal? En la presidencia de Macron también se ha producido algo por el estilo y con el añadido de personal por fuera de los nombramientos oficiales que actúan en coordinación con El Elíseo, como demostró el affaire Benalla. Sánchez y sus dos escuderos, con esta concentración del control de los ministerios, desean saber lo que hacen las ministras y ministros de Unidas Podemos, por un lado, a la vez que controlan a los propios; por otro lado, quieren en cierto modo deconstruir los mecanismos de control y las mediaciones políticas del presidente del Gobierno para poder atacar de mejor forma a los contrapoderes y ejercer el poder de manera más autónoma. No es de extrañar que José Antonio Zarzalejos hablase de iliberalismo en las medidas tomadas para evitar el control parlamentario de algunas posibles decisiones a tomar, pues algo así existe en ese andamiaje que Bolaños y Redondo han tenido a bien copiar de Macron. Ahora bien, más allá de autonomizar la presidencia del Gobierno con este jupiterismo, hay que tener en cuenta que todo dependerá de cómo se comporten las personas y el uso que den a este andamiaje elusivo.

Es conocida la obsesión por el trabajo de Sánchez, Bolaños y Redondo. De ello pueden dar buena cuenta los asesores de los distintos órganos establecidos en La Moncloa. Jornadas de trabajo hasta altas horas de la madruga para elaborar informes apremiantes, conocimientos básicos de distintos países o respuestas a esta o aquella información. En control del flujo de la información es una máxima del presidente del Gobierno y su equipo. Algo lógico para poder crear una imagen perfecta, que en Génova ni han intentado con Pablo Casado, y sin ningún tipo de aristas. De ahí que se eviten las ruedas de prensa del presidente o se limiten las preguntas, no quieren que le pillen en algún renuncio. Sin duda comprensible pero para eso no hacía falta crear órganos de control elusivos, a su vez, del control político o mediático. Concentración del poder no sólo para desmontar a sus socios de Gobierno (que vienen renunciando a casi todo), sino para poder de forma autónoma respecto al Parlamento (en tanto en cuanto sea posible), al PSOE (que nadie rechiste) y en favor de la entronización de su figura. Si concentra el poder podrá cambiar siempre que quiera el discurso sin necesidad de dar explicaciones u ofrecer análisis, así sean para explicar que la coyuntura apremia sobre otras cuestiones. Por ello Bolaños y Redondo han copiado al presidente francés la estructuración de El Elíseo, como por otro lado hace siempre Redondo que copia todo lo que ve por ahí sin importarle el contexto, y generar una presidencia jupiterina. Una presidencia que se eleve sobre la estructura política en sí. Y aunque esto moleste a la derecha, dada la coyuntura actual, habrá que ver si es para bien o para mal.

Casado monta broncas para tapar la corrupción del PP

Cuando el PP se ve rodea por la corrupción o las cloacas del Estado, esas que utilizó M. Rajoy, rápidamente saca a colación Venezuela, ETA o cualquier cuestión identitaria que tenga a mano (alguien rompe España casi siempre). Eso viene haciendo desde hace unas semanas Pablo Casado. Igual ustedes no se han enterado pues los medios de comunicación de la caverna nada han dicho del tema y sí han escandalizado la agenda política con pines, con helicópteros o con “venezoladas” diversas. Una serie de escándalos que tienen su origen en bestialidades dichas por los neofascistas o por los populares para que pierdan la atención de lo que han contado otros medios sobre la corrupción del PP. Incluso han sacado a pasear a la momia de la CIA, José María Aznar, para despistar a las propias huestes de derechas.

Ayer Casado y Aznar volvían a lanzar una maldición a España. De seguir apoyando al Gobierno de las izquierdas lo normal es que se provocase un estado preguerracivilista. Otros personajes como Isabel Díaz Ayuso, con nula capacidad analítica, avisan de que España está como Venezuela antes del chavismo. Y en algo hay que darle la razón a Ayuso, antes del Gobierno del PSOE, como pasaba en Venezuela, lo que había era un partido corrupto y que utilizaba las cloacas estatales para acabar con la oposición. Había lo mismo sí, con una sociedad y unas garantías democráticas diferentes también hay que decir. Pero esto en el PP ni les interesa porque, al fin y al cabo, lo que quieren es tapar sus corruptelas con todas las cosas extrañas que son capaces de encontrar por ahí. Que si José Luis Ábalos a saber qué habrá hecho con la vicepresidenta de Venezuela (reconocida por la ONU como legítima representante, por cierto); que si Pedro Sánchez le quita el helicóptero al equipo de salvamento; que si ETA vuelve…, todo menos que se sepa lo que pasa realmente.

Hace unos días se ha conocido que el ex-alcalde de Boadilla, Arturo González Panero, señalaba directamente a Esperanza Aguirre ante el juez como la principal responsable de la trama Púnica. Casi ni se habrán enterado porque las declaraciones de “El Albondiguilla” quedaron tapadas por los pines de la ultraderecha y las voces exageradas del PP con otra de sus bravatas españolistas. Todo con tal de tapar la cantidad de millones de euros que se desviaron a ciertos bolsillos y la caja B del PP para sufragar todos los gastos electorales y sobresueldos. Lo curioso es que desde Vox o Ciudadanos tampoco hayan dicho algo, que les podría beneficiar electoralmente, o igual han recibido un aviso desde altas instancias para callar. Bastante tienen en el partido naranja con sus supuestas relaciones con los personajes que expoliaron Venezuela. Hasta el momento se han ido salvando los que tienen cargo público porque el juez está esperando para así evitar que le quiten la causa desde el Supremo y entregarla completamente cerrada. Pero Juan Manuel Moreno Bonilla y Dolores Cospedal también esperan a las puertas. En el caso de la segunda se teme que pudiese hablar, del segundo se teme que ahora que tienen el poder en Andalucía lo pierdan para toda la vida.

También se ha escondido el destino penal de Ignacio González, ex-presidente de Madrid, y que en cualquier momento comenzará a hablar para reducir las penas que le piden por los millones que se embolsó con el Canal de Isabel II. O que M. Rajoy pidió al ex-ministro Jorge Fernández Díaz que hablase con el comisario Eugenio Pino a fin de interceder por el comisario José Manuel Villarejo no fuese a contar todo lo que sabe. A esto súmenle todo lo que está previsto que vaya a juicio en estos primeros meses del año, con las distintas piezas de Gürtel como juicios estrella. ¡Ah! ¿No se habían enterado que todo eso había pasado en estos días? Claro porque la caverna mediática en connivencia con el PP prefiere desviar la atención con cuestiones completamente baladíes. Lo del pin, como ya se contó aquí, una tontada más para la guerra cultural de los neofascistas; lo de Venezuela una forma de desviar la atención con algo que beneficia más a EEUU que a España o la Unión Europea; lo que sea que les cause escándalo hoy mismo, otra tapadera para que ustedes se queden absortos con los fuegos artificiales, con la cooperación de Quintana, Griso y Ferreras.

Bien que se han enterado de las palabras de Aznar sobre no hacer caso a Vox y sí lanzarse contra el peligro socialcomunista. De eso habrán tenido hasta rebosarles por las orejas tanta palabra. Porque cuanto más infantilizadas estén las personas o más abjuren de la información política por hastío, mejor para la clase dominante y sus peones políticos que así podrán hacer y deshacer a su antojo. No vaya a ser que el Gobierno de coalición haga bien las cosas y los españoles vean que ni hay peligro (¿no han visto a Alberto Garzón abandonando todo lo que defendía hace tres días?), ni lo hacen tan mal. Más bien al contrario y sin robar tanto como han hecho en el PP. Y sin utilizar a las cloacas del Estado contra los adversarios políticos. Intenta despistar, además, Casado para que no vea realmente el pueblo español que es un incapaz o un simple fantoche del señor de las mentiras de las Azores. Quieren desviar la atención con escándalos que provoquen el enfrentamiento, como se contaba ayer, para que no se vea la mano que mece la caja pública. Quieren mandar ellos y cada vez de forma más autoritaria.

Extraña obsesión por Irene Lozano y Marimar Blanco

Todo el mundo conoce a centenares de hombres y mujeres con cargo público que se aferran al sillón cual ave rapaz a su presa. No lo sueltan ni echándoles ácido sulfúrico. Matan y acuchillan por la espalda a quien haga falta con tal de seguir en el machito y no tener que trabajar (¡con lo cansado que es eso!). Algunas de esas personas son aparateras que controlan a diversos grupos muy necesarios para las disputas internas y las correlaciones de fuerza, de ahí que persistan en el cargo. Sin embargo, hay seres que ni son fundamentales para el aparato partidista, ni han destacado por algo en el ámbito de sus partidos (a veces hasta poco en la vida) que, de forma extraña, aparecen en los cargos públicos como por designio divino. No cuentan los antiguos deseos borbónicos pues esas personas sí tenían un motivo de ser para permanecer en el cargo, proteger los intereses del Borbón de turno.

Entre esas personas que inexplicablemente pasan de cargo en cargo sin haber destacado tenemos a Irene Lozano y María del Mar Blanco. Comenzando por la segunda. La “hermana de” Miguel Ángel Blanco ha transitado por todos los cargos habidos y por haber de las administraciones controladas por el PP sin que nadie haya podido conocer iniciativa, discurso o acción pugilística destacada. En algunos casos hasta sería complejo que ustedes recordasen su voz y eso que lleva años en diversos cargos públicos. En el PP hay una extraña obsesión por situarla siempre donde se pueda. Da igual el cargo. Da igual que carezca de la experiencia o los conocimientos necesarios para desempeñarse. ¡Hay que colocarla cueste lo que cueste! El problema es que costar, cuesta a las cuentas públicas que se nutren del esfuerzo del resto de españoles. Ahora la han colocado en el Ayuntamiento de Madrid como asesora de Vivienda, pero antes fue diputada en el Congreso, en el Parlamento Vasco, asesora de la mesa del Senado…

Con ese perfil desde luego asesorar en vivienda en complicado que lo haga. Eso es lo de menos, en el PP entienden que hay que colocarla en cualquier lado. ¿Por qué? ¿Sabe algo de las corruptelas internas y así se consigue callarle de algún modo? O simplemente ¿es por ser hermana de? Si fuese por lo segundo sería una completa mezquindad por parte de Pablo Casado. Utilizar una desgracia para pasear a una persona e intentar simbolizar algo que no es, pues bien que el PP de José María Aznar pactaba con el Movimiento de Liberación Vasco cuando aún mataban y el cuerpo de Miguel Ángel estaba casi fresco, al menos en la memoria de los españoles. Y si la susodicha acepta, por no buscarse una forma de vivir que no sea en memoria de la víctima de ETA, carece de la misma ética que se le puede demandar a la dirigencia del PP. Muchos hay que temerse que a Blanco sólo le pondrán delante de los micrófonos cuando suceda algo que tenga que ver con terrorismo y no con vivienda.

Lozano, la que insultaba a socialistas.

El caso de Irene Lozano es casi más extraño y difícil de explicar que el de Blanco. Ni familiares suyos han sido víctimas de ETA, ni nunca ha sido afiliada del PSOE, ni jamás habló bien del partido antes de que Pedro Sánchez impusiese su nombre en las listas de su propio partido. Otro caso en el que los nombramientos no tienen ningún sentido con las capacidades demostradas en su vida al margen de la política (en este caso sí ha tenido vida profesional), ni con excelencias que haya demostrado cuando era diputada de UPYD, ese engendro derechista que la caverna potenciaba para acabar con el PSOE en su momento. Encargada en su momento de escribir los editoriales de El Mundo y haber sido reportera de guerra, ha escrito algún libro que otro sobre sus artículos y lo visto por esos lares (peros sus dos ensayos son malísimos). Lo curioso es que estuvo a punto de entrar en Ciudadanos, tras salir derrotada en las primarias de UPYD para sustituir a Rosa Díez, pero no cuajó el traspaso porque no le garantizaron un puesto, como ha reconocido el ex-secretario de Organización Francisco Hervías.

En eso aparece Sánchez I, el de antes de la semana negra del PSOE, y decide que le va a situar en los puestos de salida de Madrid. El cabreo y las voces que se oyeron en aquellos momentos igual no se recuerdan, pero fueron de todo menos amistosas. En primer lugar porque Sánchez decidió poner a todos los independientes del mundo en la lista quitando a los elegidos por el partido madrileño. Segundo porque lo más destacado en política de Lozano fue insultar constantemente a las gentes del PSOE (como pueden ver en el tuit de muestra) de forma barriobajera y acusándoles de colocar a “amigantes”. Luego desapareció de las listas pero Sánchez II decidió rescatarla para que hiciese de amanuense de su libro y colocarla en un cargo en el ministerio de Asuntos Exteriores: secretaría de Estado de la España Global. Defender la “marca” España por el mundo era su cometido. No se sabe si por agradecimiento por haber escrito su libro, pero hacer no ha hecho nada destacable en la secretaría. Ayer mismo era nombrada presidenta del Consejo Superior de Deportes. ¿Sabe algo sobre las infraestructuras, las federaciones o los deportes en general? Si lo sabe jamás lo ha demostrado y su vida no parece muy ligada al tema deportivo.

¿Qué ocurre entonces? Lo único plausible es que Sánchez conozca cosas que todo el mundo desconoce de esta señora. O simplemente es que sean muy amigos y la coloca donde haga falta. Porque si era por nombrar a una mujer, en el PSOE hay (en el interior o cerca de) muchísimas mujeres vinculadas con el deporte desde abajo y de élite. Si era como miedo a que Mariano Rajoy o Albert Rivera se hagan con las riendas de la Federación Española de Fútbol, no tiene porqué quitarle el sueño ya que la vida federativa es bastante más compleja para que el primer soplagaitas se haga con el poder. Por tanto sólo puede ser por obsesión o por amistad. Y si fuese por alguno de estos motivos estaría confrontando con lo aprobado en el 39° Congreso y la concepción ética que animó a las bases del PSOE a rebelarse contra los intentos de controlar el partido de los barones. Hastiadas de tanto nepotismo, tanto aparatero y tanto amiguismo, las bases sanchistas no estarán muy contentas con este nombramiento. Con el añadido de que Lozano ni controla gentes dentro del PSOE, ni atrae personas al voto, ni es de alguno de los lobbies que presionan al secretario general. ¿Será una amigante?

Desde luego es rara la obsesión de Casado y Sánchez por colocar donde sea y como sea a estas dos personas. Y si fuese por lo que se sospecha no les dejaría en muy buen lugar. Ni colocar a los amigos ha sido seña de identidad del socialismo, ni utilizar a familiares de víctimas del terrorismo es éticamente aceptable en una democracia consolidada. Cada cual que acabe sacando su propia opinión pero muy éticos no parecen estos nombramientos, ni técnicamente hay capacidad en las personas designadas.

Esto se pone feo

La sensación de que la convulsión que sufre nuestro mundo, en lo climático, ambiental, o exclusivamente moral tiene visos de definitiva, aumenta a cada instante.

Es como si nadie hiciera caso de los avisos que constantemente nos va dando nuestro planeta, por cierto cada vez de manera más clara y contundente.

El ser humano con su prepotencia siempre ha considerado y ahora mucho más, que de alguna manera era inmortal como especie, que cada generación se iba turnando con la anterior pero sabía que le sucedería otra y otra, así hasta la eternidad.

Pero a algunos últimamente nos surge el interrogante: ¿y si estamos equivocados? ¿Y si esto tiene fecha de caducidad que hemos ido adelantando constantemente por nuestra soberbia y torpeza?

Sólo somos capaces de reflexionar sobre esos interrogantes, algunos, sólo cuando observamos con una cierta capacidad crítica lo que vemos a nuestro alrededor.

La reciente tormenta “Gloria” (manda narices a quién se le ocurriera ese nombre) que ha asolado nuestro litoral mediterráneo, nos debiera hacer sentir más pequeños, bajarnos de nuestro pedestal siendo conscientes de que los daños que hemos producido a nuestro planeta, se va volviendo contra nuestra especie y como efecto colateral sobre el resto de las especies.

La imagen de un mero agonizando sobre la calle de uno de nuestro pueblos arrasados no nos perturba, pero debería hacerlo. Al igual que los koalas abrasados en los incendios de Australia, o los jabalís hambrientos que se pasean por las calles de nuestras ciudades.

Para culminar esa cadena de avisos ahora nos llega la noticia del coronavirus (¿quién conocía esa palabreja hace apenas unos días?) que nos viene de Wuhan, una lejana ciudad de China que en los nuevos tiempos se sitúa justo a la puerta de nuestras casas.

Comienzan a saltar las alarmas y uno acaba siendo consciente de que la realidad, cada vez se parece más a las películas de catástrofes que antes tanto nos gustaban.

¿Qué será lo siguiente? ¿Un asteroide amenazando colisionar contra la Tierra? ¿Una cadena de huracanes, erupciones volcánicas, enormes sequías coincidiendo con inundaciones salvajes, o una guerra entre EE.UU. e Irán?

Mientras tanto los humanos entretenidos con nuestra mezquindades. Allí el Brexit, el Impeachment, o las tensiones con Irán, o Siria, aquí que si Ábalos se ha reunido con la número 2 de Maduro, o Casado con Guaidó, el pin parental, o los acuerdos presupuestarios de Navarra que algunos analizan resucitando a ETA.

O sea, en conclusión, mirándonos al ombligo mientras que nos llegan avisos claros de que esto se acaba. Sí, sí, se acaba, para los americanos de Trump, los ingleses de Johnson, o los sirios de Assad. También para los votantes del PP, PSOE, Podemos, incluso para los de VOX.

¿Podemos hacer algo para evitarlo? Parece muy improbable, aunque milagrosamente nos volviéramos generosos con la naturaleza y con nuestros prójimos, o fuéramos capaces de aparcar nuestro ego renunciando a nuestra comodidad actual, para poner en práctica una gigantesca y generosa campaña dirigida a salvar el planeta.

Porque es probable que hayamos cruzado ya la línea roja de no retorno y no nos hayamos enterado.

¿Qué queda por hacer pues? Parece que lo único posible sea disfrutar y hacer disfrutar a quienes nos rodean de lo poco que nos quede. Ser capaces de alcanzar la felicidad de una manera sencilla, a pesar de lo que observamos al asomarnos al mundo exterior.

Quizás si los líderes, los que mandan, entendieran el mensaje la cuestión sería más fácil, pero no parece que eso sea probable.

Veremos…………..

Soros, Bannon, Aznar y los golpes blandos del establishment

La internacional del populismo, los emperadores del mal, los hacedores de gobiernos o los seres que aparecen en todas las teorías conspirativas. Steve Bannon y George Soros son sin lugar a dudas dos de los personajes más influyentes de la política globalizada porque, directa o indirectamente, tienen la capacidad de determinar ciertas políticas. ¿Por qué la derecha española, por ejemplo, quiere saber lo que discutieron y cuántas veces se ha visto el actual presidente del Gobierno con el magnate húngaro-estadounidense? No por lo que se hayan podido contar sino por tener argumentos para establecer algún tipo de conspiración mundial contra la patria española. Mientras tanto, eso sí, callan que Bannon está detrás de Vox y de ciertos personajes de FAES. Dos polos aparentemente opuestos que tienen la misma finalidad: el imperio absoluto y sin críticas del sistema capitalista.

Bannon y Soros, por mucho que les cuenten, al final defienden las mismas posiciones con las mismas estrategias. El primero más vinculado a la derecha populista y el segundo a los movimientos progresistas: el primero más vinculado al cristianismo, el segundo al sionismo; el primero con un cariz más autoritario, el segundo con una falsa democracia como bandera; ambos en beneficio de la clase dominante. Paradójicamente cada uno se presenta como un personaje antiestablishment. Bannon afirmó durante la campaña electoral que encumbró a Donald Trump a la Casa Blanca lo siguiente: “Los obreros, los bomberos, etc., simplemente gente normal que adoramos a Donald Trump. ¿Sabes por qué? Es el primero que le ha dicho al establishment que se vaya a la mierda”. ¿Qué es el establishment para Bannon? Los políticos que llevan años en los cargos o en chiringuitos administrativos. ¿Les suena? Vinculado con Matteo Salvini, Viktor Orban o Santiago Abascal pretende, en una táctica de gatopardismo, que cambie todo para que nada cambie. O lo que es lo mismo, que la clase dominante ejerza su poder sin ningún tipo de cortapisas políticas. Si para ello hay que implantar gobiernos autoritarios y que hagan una lucha cultural para ganar la lucha de clases, se hace.

Al contrario que Bannon, Soros, más bien su hijo Jonathan Soros que parece estar al frente de todo en realidad, se presenta como el garante de la democracia, de la Sociedad Abierta. Como antiguo alumno de Karl Popper, padre del neoliberalismo intelectual, desea que el mundo sea una constelación de sociedades abiertas, con Estados reducidos a la nada y donde el conflicto no sea económico sino cultural. Dicen las malas lenguas que está detrás del conflicto catalán por su apoyo a las huestes independentistas o que es quien ha potenciado las migraciones de África a Europa o de Centro y Sudamérica a EEUU. Teorías conspiranoicas sin probar pero que no distan de estar muy lejos de algo que parece real pues desde su fundación se habla y no se para de la diversidad, la ecología o la inmigración. En España se le sitúa como el dueño en la sombra de eldiario.es, de colaborar con Roures y de estar relacionado con el ascenso de Podemos y el apoyo casi total a Pedro Sánchez en la actualidad por parte de ciertos medios de comunicación. Ahora va a entregar 1.000 millones de euros para financiar estudios contra el autoritarismo y en pos de la democracia… liberal.

Como bien cuenta el pensador francés Christian Salmon, estamos en una época del enfrentamiento donde la palabra ha perdido toda validez a nivel político. Ahora prima la transgresión, el desdecirse sin que ello importe, la impredicibilidad y sustentar que cada uno tiene la verdad (sin verificación alguna) y debe ser impuesta. O lo que es lo mismo vivir alegremente en las aguas pantanosas del vacío discursivo y político donde todo deviene enfrentamiento y escándalo. Una sociedad del espectáculo, por recuperar a Guy Debord, donde lo espectacular salvaje es lo único que se ofrece a la audiencia. No sólo sucede en el ámbito político sino que en los deportes, los concursos o unos premios cinematográficos debe haber enfrentamiento a cara de perro. Ante el ruido comunicativo de la hiperconectividad social se responde con una hipermediatización del enfrentamiento. Sólo hay que ver los programas de Susanna Griso o Antonio Ferreras para darse cuenta que se pasa de un tema a otro desde el asombro y el escándalo perpetuo. Pues detrás de todo esta confrontación están, por activa y pasiva (como símbolos sociales), Bannon y Soros. Personajes que determinan nuestras vidas sin implicarse directamente mediante el control de medios de comunicación y acciones de ciertos partidos políticos.

Desde las dos posiciones se abandona la consideración de la persona como ente adulto para llevarle a una niñez perpetua. Como dice Witold Gombrowitz: “La cuculación es un procedimiento […] que consiste en tratar a un adulto como a un niño, en infantilizarlo”. Por eso la dirigencia internacional ha rebajado, en algunos casos por carencias propias, la calidad del lenguaje utilizado para adecuarlo a la infantilización. Por eso, aunque se mienta descaradamente, se finge que el receptor no ha entendido el mensaje por ser infantil. Incluso entre los propios políticos se hablan como si fuesen críos o adolescentes mal criados. Una especie de telerrealidad social donde Bannon y Soros son los máximos exponentes de un enfrentamiento entre dos posiciones que sirve para tener entretenido al personal. La realidad es que unos y otros ponen en cuestión al capitalismo y hacen todo lo posible para que la dirigencia política les haga caso. Dependiendo de quién obtenga más beneficios, protestará una parte u otra del tablero político. Como sucede en España con el control de ciertos medios por Florentino Pérez o Ana Botín. Unos se venden como defensores de la patria (a la que sacan todo lo que pueden y más) y otros como defensores de las cuestiones culturales (ecocapitalismo, feminismo liberal, el movimiento queer, etcétera).

Y José María Aznar manejando lo que puede.

Como ya se explicó en estas mismas páginas el ex-presidente José María Aznar tiene vínculos con Soros a través de la Fundación Concordia y comparte causas comunes como la defensa del Estado de Israel en sus acciones contra Palestina o Siria. Algo que apoya Bannon y de ahí el apoyo de asociaciones y fundaciones semitas a Vox o el PP. Pero no sólo se dedican a hacer lobby israelí sino que actúan contra Gobiernos de todo el mundo, especialmente latinoamericanos, para conseguir que reinen los intereses del capitalismo global. Quieren Estados mínimos y con apariencia democrática por todo el orbe, pero cuya base sea el capitalismo especulativo y extractor de riquezas humanas y materiales. Si Soros se presenta como un humanista, Aznar como un capitalista. Pero al final los dos están con el capitalismo como sustento de todo, el primero como pelele de los poderosos y el Imperio, el segundo como actor de la clase dominante en sí. Y si hace falta se acude a los golpes blandos para acabar con un gobierno y colocar uno afín. Y aquí aparece en escena la estrategia de Bannon.

La teoría del Golpe Blando o cómo llevarse por delante un gobierno, sin necesidad de guerra o intervención militar, y al que no se considera amigo es tan antigua como la vida humana misma. No obstante han perfeccionado sus estrategias para generar esos cambios. Atilio Borón ha hecho un buen resumen de cómo operan en ciertas ocasiones, pero básicamente, ahora que no hay guerra fría (aunque se inventen comunistas por todos lados), se trata de desestabilizar gobiernos mediante la utilización de recursos mediáticos y presiones de países amigos. ¿Han visto a EEUU, Soros, Bannon o Aznar preocupados por la irrupción de Salvini en Italia? No. Pero sí les habrán visto, a través de sus medios de comunicación y de las agencias de inteligencia que filtran datos a conveniencia, preocuparse de lo sucedido en Chile y de ahí el apagón informativo. En contrapartida nos muestran todos los días a los golpistas de Bolivia como ejemplo de demócratas. Lo que pretenden Bannon o Aznar es lo mismo, acabar con los gobiernos que no les gustan mediante la manipulación, la exageración y el enfrentamiento colectivo para provocar la caída de un Gobierno al que se acusa de todos los males, sin pruebas reales aunque sí falsificadas.

Ahora están hablando sobre la financiación de Podemos, sí otra vez, como el peligro que rodea al Gobierno español. Que si Sánchez quiere o tiene información delicada sobre Pablo Iglesias; que si una consultora vinculada a Podemos se lleva mucho dinero (hasta de Podemos según llegan a explicar en sus teorías conspirativas); y así hasta señalar que el presidente quita el helicóptero para una búsqueda. Un intento de golpe blando de manual, apoyado por agencias de inteligencia y medios de comunicación que son propicios al enfrentamiento. Si toman todas las informaciones pueden comprobar que al final se contradicen todas. El caso no es ejercer el juego democrático de toma y daca parlamentario, sino vivir en la bronca permanente y con los medios de comunicación desinformando y escandalizando todo. Y como el sistema en sí ha infantilizado a las personas hasta el punto de hacerles crédulas o sumamente incrédulas, para buscar afección o desafección, el paso a que de forma autoritaria se obtenga el poder sin percatarse está ahí. Y no es que la derecha lo haga solamente, también la izquierda se entrega a ese juego pues al final se necesita un antagonista. Esto es lo que quieren Aznar, Soros y Bannon y donde mejor se mueven para que nada cambie. Al final las personas, hastiadas de tanto escándalo, tiende a apreciar cierto comportamiento autoritario. Lo venden como una democracia, pues hay al final elecciones más o menos libres, pero en el fondo lo que se legisla es sumamente represivo.

Represivo para la transformación del sistema porque, como bien hace Vox, se dedican a cuestiones culturales o nacionalistas para que no se vea ese Estado de excepción permanente. Soros, suponiendo que haya tenido algo que ver, potencia a los secesionistas pero no para que obtengan la independencia (es algo que le da lo mismo), sino para tener a España en tensión permanente y así poder ganar adeptos y gobiernos cercanos a él. Bannon, por su parte, aparece en escena para, desde el otro lado, utilizar el sentimiento nacionalista-español y que sus adeptos alcancen una posición de privilegio político. Aznar aparece, al final del espectáculo, como muñidor de una nueva unión de la derecha, pero en una coyuntura de enfrentamiento bien distinta a la dejaba o tenía Mariano Rajoy. Unos y otros acaban teniendo beneficios económicos y políticos, mientras la pobreza crece, se expulsa del mercado de trabajo a cada vez más gente y se precariza como nunca a la clase trabajadora. Pero como están pendientes de batallas culturales sobre masturbaciones en el aula no se unen, como sucede en Francia (país donde no han podido aún meterse del todo las fuerzas del mal), para luchar por las cuestiones materiales. Soros, Bannon y Aznar se muestran como distintos pero no son más que las tres cabezas de Cerbero, el perro guardián del capitalismo. Y tienen un arma para ello: el Big Data.

Semana machista de El Mundo y las mentiras de ABC

Semana de crispación por parte de la prensa de derechas gracias a la cual se ha podido comprobar las carencias éticas y el poso machista que persiste en ciertas redacciones. Invenciones de noticias (o fake news utilizando el anglicismo), escándalos que no existen salvo en la cabeza de la carcunda, machismo en las expresiones y todo para ocultar la acción del Gobierno. Una acción que ha tenido la primera “victoria” en el acuerdo entre CEOE, Gobierno y sindicatos, el cual ha sido logrado mediante el diálogo del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Nada de imposiciones “totalitarias” del Gobierno “socialcomunista”, diálogo y deliberación como fórmula de hacer política. Algo que en la derecha trifachita desconocen, como lo desconocen en la prensa cavernaria.

Francisco Rosell, director de El Mundo, debería plantearse la línea editorial de su periódico, no porque deje de apoyar a la clase dominante (esto se da por descontado), sino porque las páginas y las pantallas comienzan a rezumar olor a naftalina. Centrarse en un lenguaje que era ofensivo incluso bajo el franquismo (se escribía mejor y de forma más creativa para evitar la censura) o inventar noticias y entrevistas no parece el mejor camino para reflotar un medio que comienza a tener serios problemas de ingresos. Para hacer amarillismo ya hay otros medios que llevan más tiempo y al final sólo conseguirá que buenos profesionales que allí trabajan acaben engrosando las filas del paro. Además de las tonterías y fake news de todos los días (tener como columnistas Federico Jiménez Losantos, Jorge Bustos, Fernando Sánchez Dragó y demás ralea ya indica por dónde van los tiros), se le añade un lenguaje machista que provoca estupor a los lectores.

Comenzaron insinuando que la televisiva Ana Pastor había logrado llegar a dirigir la empresa de verificación de noticias por su relación con Antonio Ferreras. Cuando la propia Pastor reclamó la asquerosidad que habían escrito, borraron del titular “con chanclas” y no “de Ferreras” que es donde estaba la cuestión machista. Cierto que los periodistas actualmente leen poco y leen mal, pero proponer un titular como “Ana Pastor de becaria con chanclas de Ferreras…” es de no tener ni una mínima perspectiva de género. Siendo El Mundo y conociendo a Rosell que va inventando noticias y se escandaliza por las frases normales que proponen las gentes de izquierdas, con la misma cara que ponen los críos cuando se dice alguna palabra escatológica (“¡Ha dicho caca!”) y la misma mala uva que usa Steve Bannon, o donde, el director de Opinión, Bustos se regodea de ser un cipotudo, normal que lleguen a esos extremos. Lo malo no es que pongan titulares machistas sino que en la misma semana en que les sacan los colores insistan en el tema.

En los comentarios de la gala del cine español, ante una foto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la redactora no ha tenido mejor ocurrencia que llamar accesorio a la esposa del mandamás español. Una cosificación de la mujer de esas que gustan a los cipotudos y a las gentes cavernícolas de la derecha, la ultra derecha y la extrema derecha (coloquen ustedes a su partido preferido del trifachito en cada calificativo). Begoña López deja de ser una mujer, casada con Sánchez, para ser el accesorio preferido de la prensa de derechas. ¿Es que nadie se toma la molestia de hacer algún tipo de control sobre lo que se publica? ¿Dónde está el obligatorio Plan de Igualdad del periódico que no lo deben haber leído (si es que existe)? Parece que todo vale contra las personas que dicen situarse a la izquierda del espectro político, aunque algunas sean de derechas sin saberlo. Rosell con tal de ganar visitas prefiere tener un medio inmundo, de combate contra el Gobierno, de lucha de clases en favor de la dominante, antes que respetar medianamente la ética periodística. Claro que otros medios tampoco es que le vayan a la zaga.

Cómo inventar una historia en el ABC.

Ayer nos despertamos con una noticia terrorífica en la portada de ABC, el presidente del Gobierno había quitado un helicóptero a los grupos de rescate de personas desaparecidas para darse un garbeo por Mallorca. Eso, al menos, insinuaba el rotativo dirigido por Bieito Rubido. Insinuaba porque los hechos desmienten la historia completamente. Fake new de manual en el periódico monárquico, católico y conservador (sí lo tienen todo). Resulta que no, que el helicóptero estaba sin servicio ese día, como ha confirmado la delegación del Gobierno, porque se estaba empelando la búsqueda por tierra y mar. Algo lógico si se tiene en cuenta que las personas llevaban desaparecidas más de tres días y cada vez las posibilidades de encontrarlas con vida entre riscos es más improbable. Pero como el helicóptero era el que se venía utilizando para esos menesteres nada mejor que señalar a Sánchez como un ser tan egocéntrico que prefiere hacerse fotos desde el transporte aéreo antes que encontrar a las desaparecidas (o sus cadáveres). Eso es lo que han intentado transmitir.

Cierto que a Sánchez le gusta utilizar todos los transportes a su disposición más que a un adolescente Billie Eilish; incluso se podría aceptar en un debate discutir sobre la personalidad ególatra del presidente; pero insinuar que para hacerse una o dos fotos se quitan recursos de salvamento es, cuando menos, de mala persona y mal informador. Como todas las fake news se toma un dato que tiene cierta veracidad y se tergiversa hasta que explique justo algo distinto y señale contra quien va dirigido como un bellaco. Curioso que esto salga tras intentar llevarse por delante al ministro de Fomento, José Luis Ábalos, por una estupidez de venezolanos incapaces de arreglar su propios problemas; por una ausencia más que destacada de los dirigentes de la derecha de los lugares devastados por la ciclogénesis Gloria; y por el acuerdo ya citado para subir el SMI. Y en El Mundo diciendo que hay problemas en el Gobierno por sus historias inventadas.

Miserias del periodismo patrio para conformar un estado de opinión contra el Gobierno, nada nuevo pues se lleva haciendo desde que existe la prensa (incluso la diseminación de rumores para provocar guerras se practica desde tiempos antiguos), con un problema añadido y es que la esencia de la política de opinión en la actualidad es tan efímera que en sí que mañana nadie se acordará de la estupidez que difundieron el día anterior. Han alimentado a una masa de personas para que carezcan de raciocinio y se crean casi cualquier cosa, por improbable que parezca, que ya ni existe la sorpresa, ni prende nada en la conciencia pues se ha enseñado a las mentes a vaciarse con suma rapidez. Esto que aprovechan los partidos políticos para no tener militantes y sí activistas, en la sociedad supone pasar de una estupidez a otra sin acabar prestando atención a alguna en sí. ¿A quién le interesan los problemas de los venezolanos en sí? A los propios venezolanos y a Trump que quiere quedarse con su petróleo. ¿A quién le preocupa el uso del Falcon? Sólo a la derecha cuando no lo usa ella, porque cuando lo usan lo venden como un instrumento imprescindible de Gobierno. El problema viene cuando, de tanto pensar que las personas son capaces de tragarse cualquier cosa, se descubre que no, que gracias a la educación pública hay una masa crítica que aún sabe distinguir y acaba señalando a Rosell o Rubido como dos mercachifles de la derecha y, por ende, de la clase dominante.

¿Por qué Abascal y Casado se reunieron con Guaidó?

La visita del autoproclamado presidente de Venezuela ha dejado la imagen de una derecha unida en virtud de un lazo imperial contra el sátrapa Nicolás Maduro. Todo lo que se haga en pos de extender la democracia será bienvenido, salvo que se utilice esa democracia para saquear los recursos naturales de esos países por parte de EEUU y la clase capitalista de los mismos. Instaurar una democracia en América Latina nunca ha significado que esos países entrasen por la senda del desarrollo tal y como se conoce en Europa, sino que ha sido el vehículo para lavar la imagen de gobiernos que siempre han estado al servicio de la potencia imperial del norte. Da igual donde miren, siempre al servicio de los intereses materiales y extractivos de EEUU. Y la verdad es que, tras la pátina democrática, a los gestores de Washington poco o nada les ha importado que haya redistribución de la riqueza o una corrupción generalizada, sino tener el patio tranquilo y tener fuentes de materias primas a su libre disposición.

El problema ha venido cuando un grupo de dirigentes de América Latina han coincido en el tiempo con políticas más sociales y más nacionales. Esto quiere decir que han defendido el libre mercado de sus materias primas pero al mejor postor y al que más beneficios sociales o monetarios dejase en el país. Han intentado, guste más o menos, establecer Estados medianamente fuertes y no todos esos Estados fallidos que gustaban tanto a la CIA para poder hacer y deshacer. Esto ha molestado bastante a los señores del norte que han hecho todo lo posible para acabar con ese tipo de políticos, algunos de ellos con una marca autoritaria clara. Han acabado con Correa en Ecuador o con Morales en Bolivia y ahora intentan acabar con Maduro en Venezuela. Para ello han gastado ingentes cantidades de dólares a través de la agencia USAID, controlada por ex-mandatarios como Álvaro Uribe (colombiano más conocido por sus vínculos paramilitares y los crímenes cometidos bajo su mandato) y (¡Oh, sorpresa!) José María Aznar, con Mario Vargas Llosa actuando como pelele intelectual en Sudamérica. Lean a Atilio Borón si quieren saber más sobre las distintas componendas de USAID y sus golpes blandos o recuerden lo que ya se publicó aquí sobre los títeres políticos.

Una vez hecha la panorámica de lo que sucede en Sudamérica, ya pueden entender por qué Santiago Abascal y Pablo Casado se han dado codazos para hacerse fotos con Juan Guaidó, no sólo defienden los intereses de Estados Unidos y Donald Trump, sino que siguen las pautas marcadas por Aznar en relación a la geopolítica americana, de la que saca pingües beneficios por cierto, como ya demostró al hacerle la hoja de ruta a Albert Rivera cuando era visto como la esperanza blanca de la derecha. En esto, como en muchas otras cuestiones subjetivas o materiales, la derecha es una e indivisible y siempre con la mano negra del ex-presidente sobrevolando. Por eso había que ofrecer un recibimiento como si fuese jefe de Estado en visita oficial al pelele de Trump. No vean la calificación de pelele como un descalificativo sino que es la mejor forma de ejemplificar la forma de actuación de una persona a la que han dado a gestionar fondos estadounidenses de los que, por cierto, han desaparecido cerca de 180 millones de dólares de USAID que pidió la National Endowment for Democracy (NDE, que es donde está Aznar).

Sí, parece que como tantos políticos sudamericanos, incluyendo muchos altos cargos del gobierno de Maduro, el señor Guaidó tiene la extraña habilidad para hacer desaparecer el dinero que debía ir destinado a paliar los problemas de los venezolanos que han tenido que salir hacia Colombia huyendo de Maduro. Ese dinero que debía servir para que esas personas tuviesen la posibilidad de una vida digna en el país vecino parece ser que no ha llegado a su destino sino que se ha despistado por el camino. Al menos es lo que afirman desde el gobierno venezolano, en concreto su ministro Jorge Rodríguez. Para este desvío de fondos se ha servido de antiguos mandos del gobierno chavista que, tras robarse lo que no está escrito, salieron huyendo del país entregándose con armas y bagajes a EEUU para que no les deportaran. Una vida de lujo viajando por todo el mundo sin fondos oficiales resulta sospechosa, pero siempre hay una derecha para legitimar lo que haga falta. Total en España eso de desviar fondos a los partidos lo llevan haciendo toda la vida.

A esto hay que sumar algo que se esconde en todos los medios de comunicación de la caverna, los vínculos de todo tipo de Guaidó con el clan narcotraficante y paramilitar de Los Rastrojos. Y no es que lo diga el gobierno venezolano o la agencia Sputnik, si les parecen un tanto parciales, es que una revista de derechas como la colombiana Semana ha hablado de ello sin ningún tipo de problema. Un grupo narcotraficante que ha ayudado, porque así lo han reconocido, a hacer incursiones entre Venezuela y Colombia. Tanto hablar la derecha de los gobiernos de izquierdas como narcogobiernos, con el fin de desprestigiarlos en España porque en América Latina se sabe si lo son o no, y resulta que su amigo al que reciben con honores de jefe de Estado está vinculado a uno de los cárteles de la droga y paramilitares más famosos de Colombia. Y hablar de paramilitares en Colombia no es mirar a la izquierda, como pueden intentar hacernos ver la carcunda, sino a la derecha más radical de todo el continente, el uribismo que está ahora en el poder.

Este es el amigo del trifachito español. Alguien que debería haber convocado ya elecciones generales en Venezuela, que para eso le eligieron y se llama presidente encargado, y ha decidido que mejor lo deja para otro momento, mientras se pega la vida padre por todo el mundo haciendo que es el presidente de verdad, con su respectiva caja o cuenta corriente llenándose. Eso sí, dice vivir en una dictadura que le permite entrar y salir del país como y cuando quiere. De hecho, se han inventado una visita oficial a España induciendo a un posible caso de prevaricación (por una miserable llave de oro y demás fastos) al alcalde Martínez Almeida y la presidenta madrileña Díaz Ayuso. La oficialidad o no de una visita la establece el Gobierno estatal y la llave de oro sólo se entrega cuando el visitante lo hace de forma oficial, no la tournée de este hombre para vender la moto luego a los venezolanos dispersos. Por cierto, que estos grupos dicen que España está como Venezuela a la llegada de Hugo Chaves a los medios de derechas. Una mentira sin lugar a dudas porque la situación venezolana con golpes de Estado no se parece en nada. Lo que sí se parecen son las personas de derechas a uno y otro lado del océano. Da igual por abajo o en la élite, mentiras y corrupción.

Mientras el Gobierno se preocupa por Gloria, la oposición incita al odio

Un país democrático se mide por la calidad de sus partidos cuando están en la oposición. En España es evidente que el ethos democrático es paupérrimo ya que la derecha cuando no gobierna se dedica a inventar historias, elevar anécdotas a la categoría de asuntos de Estado y a intentar la inoculación de odio entre la población. Si hace falta se pone en portada a Alberto Vázquez Figueroa diciendo una soberana memez como que la situación social de España es similar a la de Venezuela antes de Hugo Chávez. Eso supone o no conocer lo que era Venezuela en aquellos años, o no conocer lo que es España actualmente. Pero hay que insinuar la existencia de un estado de excitación social que pudiera encajar con medidas represivas a futuro. Que quede en el aire que algo hay aunque sólo sea en la fantasía de un reducido grupo de personas, importantes porque controlan los medios de comunicación y a sus títeres políticos.

En un fin de semana lluvioso de enero lo normal es que la actividad política fuese anodina, insustancial…, pero la derecha no para y ha tenido que recurrir a un acto diplomático para montar revuelo no vaya a ser que las personas se den cuenta de que el Gobierno, mal que bien, intenta gobernar en favor de todas las personas. Que mediante acuerdo gobierno, clase dominante y sindicatos se haya aumentado el salario mínimo ha sido una bofetada a las conspiranoicas de la derecha, la cual estaba liada con un pin. Un golpe que tenían que ocultar utilizando cualquier ardid posible, como la llegada a España del pelele de Donald Trump, Juan Guaidó. Esa misma persona que no ha convocado elecciones en Venezuela como prometió y que pide que potencias militares invadan su propio país para echar al sátrapa sin importarle lo más mínimo que por el camino mueran venezolanos. Así piensa siempre la derecha cuando quieren conseguir sus objetivos, que suelen tener siempre un fin económico. A esto se ha apuntado el trifachito desde hace días sin preocuparse de la realidad material de los españoles.

A la vez que la derecha trifásica está hablando la lengua del Imperio, el Gobierno de izquierdas se encuentra muy preocupado por el paso de la ciclogénesis “Gloria” por España. La devastación que ha provocado, especialmente en las zonas costeras, ha sido suficiente para que el presidente del Gobierno haya decidido desplazarse a la zona para ver in situ lo ocurrido. Pedro Sánchez en primera línea de trabajo, aunque sea algo simbólico en sí pues el desarrollo será cuestión de la colaboración de distintas instituciones, y el Gobierno en pleno aprobando destinar una gran cantidad de dinero para paliar lo más urgente. Muertos, casas derruidas, daños en edificios, ríos desbordados, playas barridas…, es lo que a Sánchez como a Pablo Iglesias preocupa realmente. Y no las cosas de venezolanos raros al servicio del Imperio estadounidense. Preocupación, en primer lugar, por los españoles, luego se verá qué posición debe tener España en la geopolítica internacional. Curioso que hablen y no paren de España pero no dejen de ser unos adoradores del “America first” de Trump anteponiendo los intereses de este personaje a los de los españoles.

En toda la semana pasada y el fin de semana, Pablo Casado no ha dedicado un mínimo de atención a lo que ha sucedido con la ciclogénesis que ha asolado el litoral. Lo tenía fácil porque podía trasladarse a Málaga, zona donde ha afectado bastante, y pasearse con los “suyos” como el alcalde De la Torre y el edecán de la Junta Bendodo. Ni le ha interesado lo más mínimo porque está a cosas de fachas. Les molesta que les llamen fachas pero la realidad es que obvian lo material de los españoles para entregarse a conspiraciones y apoyar el malestar del Imperio. Lacayos lamebotas del fuerte y abandono total de su propia población. Serían demócratas de derechas si actuasen de otra forma, pero tal y como actúan son personajillos autoritarios ergo fachas. Ni un solo tuit en los últimos días de preocupación por lo acontecido. “Son hilillos” como argumento general sobre estas cuestiones. Si fuese algo relacionado con el banco de Santander seguro que hablarían de asunto de interés nacional. No se equivocaba Iglesias en su momento cuando les señalaba como poco patriotas en sí. Sánchez les ha vuelto a marcar el camino de lo principal. Hoy en España lo principal, además de las cuestiones cotidianas, es ayudar a las personas que han llegado a perder hasta sus casas por el efecto climático.

Como niegan que haya un cambio climático, también es verdad, estas cosas les dan igual. Son cosas de rojos y si hay olas grandes que hubiesen construido más lejos del mar, olvidando que han sido ellos mismos los que permitieron construir hasta el mismo borde de la playa; los que jamás limpian las ramblas en los municipios donde gobiernan; los que han destruido el Mar Menor; los que quieren mucho turismo por a día de hoy les importa más hacerse fotos con el pelele venezolano de Trump que con los españoles que sufren las consecuencias de la ciclogénesis. Hay que odiar al Gobierno porque se reúnen con ministros de otros países que caen mal a Trump, pero bien que aceptan el dinero de los bolichicos que están comprando medio barrio Salamanca. Un dinero extraído corruptamente de la dictadura pero que viene muy bien a ciertos bancos y a ciertos partidos. Cuando incitan a odiar al Gobierno señalando con un dedo, con la otra mano están esperando su paga por los servicios prestados. Mientras el Gobierno trabaja en beneficio de todos los españoles, en la derecha lo hacen en favor del Imperio…, o lo que es lo mismo gentes que no son españoles. Mucha bandera pero a la hora de la verdad todos llevan el sello de las barras y estrellas en las posaderas.

#TeQueremosCholo o cómo decirle a la prensa qué siente la afición

El viernes, cuando todos los medios de comunicación sacaban sus garras, la improvisación de una afición increíble propició que el hagstag #TeQueremosCholo fuese tendencia durante la tarde-noche. No había un motivo sin más, por haber caído ante un equipo de segunda B por ejemplo. No. Bien al contrario suponía enfrentar a la prensa madridista desde el verdadero corazón atlético. Idea de The lion @loloutlaw, más conocido por ser el jefe de The Protocolo, uno de los memes más esperados del día de partido, para defender al entrenador que ha conseguido la etapa histórica más grande del Atlético de Madrid, el hagstag fue tomando carrerilla hasta encumbrarse a lo más alto de las tendencias en España.

El propio Diego Pablo Simeone ha reconocido que le ha encantado, no por él, sino porque “todo lo que sea natural es de agradecer. Fortalece la seguridad y la ilusión que siempre tengo en el día a día en el club”. No eran las típicas campañas desarrolladas desde las alturas, o en el caso de Real Madrid o Barca desde la prensa súbdita, sino gente que quiere al Atleti; que se cabrea con cada derrota pero al día siguiente vuelve a apoyar como nunca a su equipo; que tiene esa enfermedad rojiblanca incurable que no entienden desde la prensa y los equipos aupados al duopolio mediático-político; que está con los suyos cuando lo dan todo a muerte. Un contraataque de una afición que está cansada con la campaña que llevan desde hace tiempo en los medios de comunicación contra el Cholo Simeone. Especialmente Marca y AS, con la ayuda inestimable Josep Pedrerol, el hombre de Florentino Pérez para todo lo que sean campañas de desacreditación.

Medios de comunicación que hacen del arte de la manipulación una especie de constatación empírica como esas encuestas donde votan, especialmente, desde los madridistas hasta un señor holandés que ni conoce realmente lo que pasa en Madrid. Encuestas fácilmente manipulables, como las de los televisivos Cuatro o Gol, donde se pregunta si la culpa es de los jugadores, del entrenador o de un señor que pasaba por allí para intentar que los votos se vuelquen contra su pieza de caza: el Cholo. Nadie niega, las redes del Atlético de Madrid son sumamente críticas, que el estado del equipo no es el mejor. Producto de una mala elección en los fichajes y de falta de adaptación de otros para jugar a lo que ha dado la vida misma a un equipo que penaba por los lugares medios de la Liga. Eso está ahí, pero lo que se esconde detrás de todo esto es que desde el otrora falangista Javier Tebas hasta la misma federación de fútbol desean que el duopolio persista en el tiempo para sus cuitas económicas. Lo deportivo les interesa poco o nada, sólo vender y vender una disputa entre dos equipos en todos los frentes posibles. Y ahí el Atlético molesta.

Como molesta hay que laminar lo único que tiene de sólido el proyecto de los dueños, el entrenador. Desde hace tiempo, especialmente desde el florentinista El Chiringuito, llevan con la campaña de descrédito del entrenador hispano-argentino. En verano, después de la goleada contra el Real Madrid, ya surgieron voces de becarios contrarias al entrenador. Ahora es la elección de los tipos más extraños que encuentran en la puerta cinco del Metropolitano para que critiquen al Cholo. El hagstag que arrasó ayer en las redes, hasta propició que el propio Miguel Ángel Gil sacase una nota de prensa, no era por un amor ciego con su entrenador sino contra toda la prensa madridista que se lanza al cuello del entrenador. Eso sí, ninguno dice que con los jugadores que tiene bastante hace. Ni que hay una mala confección de la plantilla por culpa de los de arriba. Ni que hay algunos que parecen ya ex-jugadores. No quieren cazar la presa y desde la afición atlética han respondido con contundencia: el Cholo no se toca. Se irá cuando quiera o le apetezca, pero hasta ese momento es en la única persona en la que confían. Si pensaban vender más periódicos u obtener más visitas atacando al Cholo, la afición espontáneamente ha respondido. “¡¡¡Biberones for all!!!” que diría The Lion.