jueves, 1 enero, 2026

Sánchez defiende a España y Casado a EEUU

Cuanto más afirman ser patriotas, más quedan en evidencia con sus actos. Hoy mismo el PP piensa utilizar una manifestación de venezolanos en Madrid para atacar al presidente del Gobierno, defendiendo con ello los intereses económicos y geopolíticos de Estados Unidos, sin temer pisotear esos mismos intereses de España. Tanto hablar sobre la ruptura de España y los mil males que traerá el Gobierno de coalición para acabar siendo un miserable lacayo de los intereses imperiales de Donald Trump. No sólo tiene analfabetismo jurídico sino de relaciones internacionales, por no hablar de no saber estar en cuestiones fundamentales para intereses económicos de España en el extranjero. No es la primera vez que lo hacen porque bien que tragaron (y siguen tragando) con la destrucción de importaciones agrícolas a Rusia y a EEUU en beneficio no de España sino del Imperio.

Juan Guaidó, que se autoproclama presidente de Venezuela por medio de una Constitución que dice no respetar y que no ha convocado como prometió elecciones libres en el país sudamericano, viene de visita a España. El pelele de Trump se pasea estos días por Europa para decir que Nicolás Maduro es un malvado y que deben apoyarle a él como símbolo del pueblo venezolano. Se reúne con unos y con otros, gracias al respaldo de Washington, y acaba exigiendo reunirse con el presidente del Gobierno de España. Ningún otro máximo dirigente de la Unión Europea ha charlado con él pero lo exige de España (Boris Johnson, el premier británico no cuenta porque ya se sabe que están saliendo de la UE y no dejan de ser el brazo de EEUU en Europa). Que Maduro es un sátrapa es conocido y a nadie le agrada lo que está haciendo en Venezuela, pero no por ello España y  la Unión Europea tienen que hacer lo que diga Trump, quien evidentemente defiende sus propios intereses. El Gobierno de España, por su parte, defiende los intereses de España en la zona. Intereses que son bastantes, más allá de la unión imperial de antiguo. Un Imperio que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, ha querido recordar y revitalizar al nombrar a la ciudad como “capital de Iberoamérica”. Para que vean en qué sentido piensan.

El problema, alentado por la prensa de la carcunda, le cae al presidente Pedro Sánchez (siempre mirando de reojo los filibusteros mediáticos a Pablo Iglesias) por no recibir al criado de la CIA. Sí recibirá a Guaidó la ministra de Exteriores, Arancha González, en calidad de lo que es realmente presidente de la Asamblea Nacional Venezolana. Algo que ha sentado mal al político venezolano, quien se está pensando rechazar la invitación a verse con la canciller española. No sólo el pelele de EEUU sino soberbio (como la mayoría de políticos de la derecha internacional). Desde EEUU ya han advertido que lo que tienen que hacer todos los súbditos imperiales, así lo ha expresado Carrie Filipetti, secretaria de Estado de “Asuntos Imperiales” de EEUU: “No sé los motivos del presidente Sánchez, pero instamos a los jefes de gobierno a que se reúnan con el presidente interino, por una razón en concreto: para escuchar de primera mano lo que sucede sobre el terreno”. Pues deberían saber en EEUU, donde suelen tomar por estúpidos a los demás, que en España se sabe perfectamente lo que pasa en el país sudamericano, es más, los motivos de Sánchez son los mismos que los de Trump en el tema: elecciones libres, democracia y… negocios.

En efecto, Sánchez, más allá de desear que haya una democracia en Venezuela y que se respeten los derechos humanos, quiere proteger los intereses comerciales de numerosas empresas españolas que podrían perder miles de millones de euros por estar al servicio del Imperio. Que Trump quiere el petróleo y el gas venezolano es evidente. Ya se han apropiado del petróleo colombiano, querían el argentino y ahora van a por los minerales y el gas boliviano (o ¿piensan que el apoyo a la golpista Jeanine Áñez tiene algo que ver con la democracia? Por cierto en Bolivia, España también tiene muchos intereses económicos que defenderá). Repsol es uno de los socios preferenciales de Venezuela en la extracción de gas natural, como las compañías chinas y rusas lo son también. Telefónica, aunque está pensando desinvertir en toda Latinoamérica, está plenamente asentada allí, como la aseguradora Mapfre y así muchas más empresas. No es que la balanza comercial ofrezca grandes cantidades a día de hoy, por culpa del bloqueo estadounidense, pero hay inversiones mil millonarias que no se pueden perder. ¿Sabían ustedes que por culpa de Mariano Rajoy Repsol estuvo a punto de perder 1.200 millones de euros por jugar a amigo del jefe imperial? Esto Sánchez lo tiene claro.

Ábalos, Rodríguez y González.

El flojo de pantalón de Casado piensa que utilizando a la carcunda venezolana conseguirá dos objetivos: dañar a Sánchez y ser el más fiel y sumiso amigo de EEUU en Europa. De momento está consiguiendo que los intereses económicos españoles puedan ser pisoteados, como lo han sido en Rusia, que antes del embargo que aceptaron los cobardes dirigentes de la UE era uno de los mayores compradores de productos agrícolas de España; como lo están siendo en el caso de la aceituna de mesa y el aceite de oliva en EEUU. El PP no quiere a España con sentido patriótico, sino para expoliarla. Morgan Ortagus, la portavoz en materia exterior del Imperio, ha afirmado lo siguiente respecto a este tema: “Las democracias a las que les preocupe la nefasta influencia del régimen de Putin en Rusia o del Partido Comunista chino, deben posicionarse con Estados Unidos para apoyar elecciones justas y libres en Venezuela y en el resto del mundo”. Los enemigos geopolíticos de EEUU tienen que ser los enemigos de los demás. Y lo de las elecciones libres es un completo invento. ¿Cuándo le han preocupado las dictaduras si eran amigas al Imperio? En España sabemos bien cómo apoyaron durante treinta años una dictadura atroz donde se mataba a la gente por pensar distinto. O lo que hicieron en Chile con Augusto Pinochet y han hecho hace bien poco con Iraq, donde no hay democracia y sí saqueo estadounidense del petróleo. La democracia les importa bastante poco si pueden sacar beneficios comerciales. Esto es lo que está apoyando Casado por influencia, cómo no, de José María Aznar el agente de EEUU para los temas latinoamericanos y europeos. No defienden a España sino el bolsillo de su amo.

José Luis Ábalos, al que ahora persiguen por verse en la zona internacional de Barajas con el ministro de Turismo venezolano y la vicepresidenta del país, no ha hecho otra cosa que hablar sobre los intereses españoles en Venezuela. Lástima que no coincidan con los del poder imperial, pero España defiende lo suyo como hacen los demás en el resto del mundo. El austericidio para que las exportaciones alemanas siguiesen siendo rentables se ha sufrido en las propias carnes. Al menos un Gobierno defiende, dentro de sus capacidades, los intereses de su propio país en el orden internacional, cosa que no haría el PP, con Casado aún menos, porque siempre han sido los lacayos lamebotas de la fuerza imperial. Tanto amar España para pisotearla a las primeras de cambio. Tanto hablar de imperiofobias para acabar como perritos falderos de Trump.

En el caso de los dos ex-presidente del PSOE sus opiniones son divergentes porque sus intereses son bien distintos. José Luis Rodríguez, toda vez que no aspira a morir como el más rico del cementerio, está empeñado en conseguir sociedades mejores en todo el mundo. Buenismo loable, de difícil consecución, pero que es lo único que le mueve. Sabe mejor que los miles de bocas agradecidas que hay en España lo que pasa en Venezuela y cómo un nuevo bloqueo imperial tiene asfixiada a la población venezolana. Porque sin el bloqueo comercial, que se saltan los “malos de siempre” Rusia y China en lo que pueden, Venezuela, más allá del sátrapa Maduro, no tendría ciertos problemas. El leonés quiere y aspira a que la sociedad no se divida de tal forma que el futuro sea imposible. Felipe González, por su parte, no hace más que defender los intereses económicos de amigos suyos como Gustavo Cisneros o Carlos Slim, por ejemplo. De ahí que diga que el único representante de Venezuela es Guaidó. ¿Han visto quejarse a González de los más de 12.000 asesinatos de sindicalistas o activistas sociales propiciados por el Gobierno o sus grupos paramilitares en Colombia teniendo la doble nacionalidad? Ni esta boca es mía. ¿Han escuchado quejarse a González de los asesinados y torturados por el gobierno de Piñera en Chile durante las protestas sociales? Como decía el novio de Malú, “el silencio”. Una gran diferencia que define no los valores democráticos sino éticos de cada persona.

El nuevo ruido semanal, tras el pin, viene de Venezuela y deja claro cuáles son las preferencias del PP, defender los intereses económicos y geopolíticos de EEUU. Hoy cientos de venezolanos (por cierto ¿puede un extranjero sin residencia en España montar una manifestación sin que le apliquen la ley mordaza?) lucharán por una democracia, los dirigentes que allí se reunirán, con todo el aparato mediático de la derecha, no. La democracia históricamente nunca ha sido una preocupación de las derechas sino el dinero y el poder sin más. Si el sátrapa venezolano colaborase con EEUU ni le darían importancia. Franklin D. Roosevelt ya saben lo que dijo del dictador Somoza: “Es un hijo puta pero es nuestro hijo puta”. Lo mismo dijeron de Franco, de Batista, de Trujillo y tantos otros dictadores que han apoyado en favor de sus intereses económicos y geoestratégicos. ¿Es Guaidó el “hijo puta” del PP? Tal y como han reaccionado parece que sí. Lo más gracioso de todo esto, más allá de señalar al PP como poco patriota en realidad, es que a la mayoría de españoles estás cosas le dan igual. Ni con todo el invento venezolano consiguieron derrotar a Podemos. Ni ahora Ábalos dimitirá. Venezuela merece unos gobernantes mejores, pero no piensen que éstos que nos pasean por Europa de vez en cuando son mejores que el sátrapa actual. Como tampoco España merece a Casado.

El “analfabetismo” de Casado y su guerra judicial

Hace unos días el catedrático de derecho constitucional Javier Pérez Royo calificó a Pablo Casado como un analfabeto jurídico. Sostenía que es prácticamente imposible cursar 16 asignaturas de derecho en un cuatrimestre y sacarlas todas adelante sin “ayudas exteriores” y que eso se notaba. Y tenía razón, entre otras cuestiones porque se nota cada vez que habla sobre cuestiones judiciales como en el caso de Quim Torra. No se percata el dirigente popular que mete la pata asiduamente y no observa el principio de sentencia firme, el cual, en el caso del presidente de la Generalitat no se ha producido en ningún caso y, por ende, no está inhabilitado.

Para quienes no están al día del conflicto jurídico lo normal es pensar que si algún juez o cuerpo administrativo ha inhabilitado a Torra debería dejar la presidencia ipso facto y dejar el paso a otra persona. Normal que piensen esto cuando las informaciones, de un lado y otro, se encuentran completamente manipuladas y son tendenciosas. Dejando de lado lo que dicen los secesionistas es curioso que la derecha mediática española no para de afirmar que la Junta Electoral Central ha inhabilitado a Torra quitándole su acta de diputado; que el Tribunal Supremo da la razón a la JEC y que el Gobierno protege al presidente catalán con sus ardides jurídicos. Si ustedes han escuchado estos argumentos raro es que no estén a punto de asaltar la Generalitat y tirar por una ventana a Torra por, cuando menos, irrespetuoso. Lo curioso es que todo parte de una presentación de la realidad completamente deformada por los medios de comunicación.

En realidad a nadie le agrada, salvo los fieles, un señor supremacista y manipulador como Torra pero eso no implica que sus derechos como español (por mucho que le moleste está bajo el Estado de derecho español) deban ser vulnerados por la presión mediática y la guerra jurídica de la derecha. La JEC es un órgano que no puede inhabilitar post-elecciones, es un mero órgano administrativo que pueden sancionar pero no juzga y en el caso que se trata debería hacerlo para las siguientes elecciones si hubiese sentencia en firme. Además, este órgano se ha pronunciado por una denuncia de la derecha partidista que tampoco ha respetado la inexistencia de sentencia en firme. Luego les dicen que el Tribunal Supremo se ha pronunciado en el mismo sentido que la JEC y piensan que sí, que ya hay sentencia en firme y hay que echarlo a patadas. Pues tampoco porque les ocultan que el órgano judicial que se ha manifestado, con una rapidez que ya querrían millones de españoles en sus cuitas contra el Estado, es la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, no la Sala de lo Penal que es a la que corresponde decidir si Torra ha cometido un delito de desobediencia por no quitar los lazos amarillos. ¿Qué ha dicho la sala de lo contencioso-administrativo? Que la sanción de la JEC se atiene a derecho. Vamos que no vulnera los principios administrativos del Estado.

De todo eso saca Casado y sus marionetas de Ciudadanos que hay que echarle inmediatamente y que Pedro Sánchez no se puede reunir con una tipo inhabilitado. Falso todo porque hasta que la sala penal del Tribunal Supremo resuelva la apelación que presentó Torra no hay forma de inhabilitarle sin vulnerar sus derechos constitucionales. Si el Supremo dijese que no ha cometido delito o que lo ha cometido pero la pena no debe ser la inhabilitación y Torra hubiese sido expulsado del parlamento catalán y la presidencia de la Generalitat se hubiese vulnerado todos sus derechos. Si dijese la Sala de lo Penal que todo queda igual a como ha dictado el TSJC entonces ordenaría a los distintos órganos políticos y administrativos aplicar la sentencia. Porque, mientras haya posible apelación ante un tribunal superior, las sentencias nunca son firmes y las penas (salvo casos como asesinatos, etc.) no se cumplen. Como pasa con la sentencia de los ERE, por ejemplo, donde José Antonio Griñán no ha entrado en prisión, ni los demás están inhabilitados porque ha habido apelación al Supremo y no hay sentencia firme. Lo mismo sucede con Torra, guste más o menos. Por eso Oriol Junqueras pudo presentarse a las elecciones europeas.

Esperando les haya quedado claro el entramado judicial en el que Casado muestra su analfabetismo, la realidad es que la “guerra judicial” que viene desatando la derecha, que no se oculta en la utilización de los órganos administrativos y judiciales que controla (pues ha colocado en su cima a “sus jueces”), tiene como finalidad lo que siempre han hecho, enturbiar las relaciones sociales y políticas para deslegitimar las acciones del Gobierno de izquierdas. Sánchez no sólo no puede hablar con Torra porque va a vender España al secesionismo (falacia política) sino porque está inhabilitado (falacia jurídica). Sobre una gran mentira construyen un discurso que sus ramales mediáticas extienden por todo el país. “Torra inhabilitado” gritan a las masas para cretinizarlas, que piensen que los tribunales ya se han pronunciado firmemente y se levanten contra el Gobierno de las izquierdas.

Saben perfectamente que todas las denuncias judiciales que hagan, en eso en Vox son expertos también, no van a ir a ningún lado realmente pero como la judicatura es de derechas les alimenta de sobra para nutrir la guerra judicial que ponen en marcha. Así pueden decir que el “denunciado tal” o “el inhabilitado cual” no deberían estar donde están, salvo cuando son de los suyos que entonces se deben respetar todos los derechos constitucionales habidos y por haber. Y nada mejor que tener al frente de todo este entramado político-judicial a un analfabeto jurídico que sólo sabe que tiene que decir lo que le digan que diga y como no sabe explicarlo, enredándose en perífrasis incomprensibles, el resultado es inicuo para el poder judicial en sí. Pero sus medios de comunicación aprovechan para atacar inculcando el mínimo ético de la veracidad de las informaciones. Una treta para la que se requiere en la cima a un inculto carente de toda ética o moral y con Casado han encontrado al mejor.

Pablo Iglesias y la dificultad de (re)construir Podemos

En breve, como ya adelantó el secretario general, Podemos se embarcará en un nuevo Congreso sumamente importante para la formación morada. Pablo Iglesias sabe perfectamente que existe una complejidad que debe afrontar de inmediato para que el proyecto de Podemos persista en el tiempo y no sea producto tan sólo de su presencia en política. Que haya ministras y ministros de Podemos en el Gobierno es parte de esa complejidad, de esa incertidumbre que traerá el nuevo Congreso, que está por ver si será un Vistalegre III o una nueva denominación, a lo que hay que sumar la posible suma de IU dentro de la formación morada. Dificultades diversas para avanzar en el asentamiento tras las traiciones de algunos antiguos compañeros de camino, de malestar en distintas regiones y crear un verdadero partido.

Cuando el núcleo primero de Podemos decidió crearlo lo concibió más bien como un modelo de plataforma electoral asentado sobre los Círculos. Algo que les permitía sumar por aluvión a una gran cantidad de personas alejándose de las rigideces que muestran los partidos en sentido clásico. Una idea basada en las ideas consejistas de Rosa Luxemburgo y los situacionistas, los clásicos soviets o algunas experiencias latinoamericanas que habrían desarrollado los fundadores. En principio y para unas elecciones europeas, tras no aceptar Izquierda Unida a Iglesias como candidato, bastaba ese tipo de organización de base sin relaciones jerarquizadas. Con el sentimiento de amistad, algunas ya perdidas, y buena dosis de fraternidad y debate se fue construyendo Podemos. El primer dilema que enfrentaron, tras el resultado más que aceptable de aquellas ya lejanas europeas, fue conformar candidaturas para las Autonómicas y Locales de 2015. Más luego las generales que se convocaron a finales de año. No había infraestructura y el sistema de círculos no era suficiente para aglutinar la cantidad de candidaturas a elegir. De ahí que sólo se conformasen listas autonómicas (menos cantidad de personas) que locales.

Sabían perfectamente que sin estructura territorial la formación podía ser pasto de arribistas y gentes raras, pero no pudieron impedir que en cada pueblo surgiese un Ganemos o similar que aprovechase el empuje de Podemos pero que poco o nada tuviese que ver con la formación en sí. Esos grupúsculos y algunas gentes que se les colaron han sido los nutrientes de extravagancias de toda la prensa de derechas, casi en mayor medida que los informes falsos de las cloacas del Estado. A esto hay que sumarle que a Podemos llegaron desde socialistas aburridos con el PSOE hasta comunistas (algunos incluso dinamitando paradójicamente IU para dar el salto a Podemos), queer, feministas, animalistas, anarquistas y algún fascista como Sáenz de Ynestrillas. Esto es, un aluvión de ideas variopintas que tenían en común atacar al sistema por haberles engañado y, evidentemente, seguir la estela de Iglesias. Ese componente paracarismático siempre se olvida como elemento de unión. Muchos de los problemas de Podemos han venido por esa fusión imposible que suponían tantos colectivos, en algunos casos sin soporte social detrás, y tantas personas.

Normal que estallase en Vistalegre II la diferencia estratégica e ideológica. Ya se vio como el errejonismo prefería esperar y seguir la senda populista, mientras que Iglesias prefería una confrontación más ruda y seguir una senda socialista o socialdemócrata de lucha por reformas fundamentales, incluso se podría llamar constitucionalista radical. Los anticapitalistas, pese a ser en muchas ocasiones los más certeros en sus análisis, quedaron al margen por su posicionamiento estratégico. Un partido roto que estalló cuando el errejonismo, ese cuerpo de chusqueros de la política, traicionó a Podemos haciendo más daño que el beneficio obtenido. El problema no son los diputados y diputadas perdidas por la división del voto, algo que se recuperará, sino la situación de inestabilidad orgánica, de carencia de estructura partidista y una concepción ideológica mínima como partido. Para pesar de Juan Carlos Monedero, el más ácrata de todos los fundadores, Iglesias se ha dado cuenta de que se necesita un partido y por eso es tan importante el siguiente Congreso y tan complicado.

(Re)construir Podemos.

Se ha utilizado en el titular el paréntesis para indicar que el próximo Congreso de la formación morada no sólo tiene el reto de reconstruir Podemos después de las puñaladas traperas que han dejados algunos personajes, sino construir algo no nuevo, porque las esencias deben pervivir, pero sí novedoso para los inscritos y quienes se quieran acercar. Reconstruir la fraternidad o, mejor dicho, espacios de formación, confraternización y que sean capaces de ofrecer a la organización nuevos cuadros para el futuro. Iglesias y los demás dirigentes de Podemos se han percatado de las dificultades para nutrirse de personas ahora que están en el Gobierno. Personas de confianza se entiende porque ya tienen experiencia de abandonos y portazos. Y eso se puede ir evitando si se tiene una organización que permita ir generando nuevos cuadros. Los círculos podían valer para esa función pero no son productivos más allá de las grandes urbes y Podemos necesita estar presente en toda la geografía española. También en la España rural donde casi no tiene presencia. De ahí que no sólo sea reconstruir lo dañado por los traidores sino construir, algo que Pablo Echenique no ha logrado como han reconocido en la dirección.

Construir partido porque, al fin y al cabo, es la estructura existente la que obliga a adaptarse aunque se quiera derribar. Si España está conformada por miles de ciudades, provincias, autonomías y esfera estatal (más lo internacional europeo), Podemos debe estar presente como partido en esos ámbitos. Para construir un movimiento fuerte se necesita crecer desde abajo y no desde la cúpula; estar presentes donde está la ciudadanía a la que se dice representar y tener un símbolo de partido (una sede al menos). Eso no se tenía y por ello los malos resultados locales y autonómicos cuando ha llegado el reflujo. De un partido de notables, como dice la Ciencia Política, se quiere pasar a un partido igual no de masas pero muy cercano a eso. En los primero tiempos bastaba con los mecanismos digitales para conectar con los inscritos, pero dejaba unas relaciones cúpula-inscritas muy jerarquizadas y que han podido causar apatía al final. Con la formación de un partido en sí las posibilidades de aumentar la participación y de llegar a personas que obvian un poco las redes sociales tendrán que promoverse y aprobarse esos cambios en el Congreso futuro.

Más allá de lo orgánico, que es importante, también quiere Iglesias dotar a Podemos de coherencia ideológica. Se quiere abandonar el populismo de origen laclauiano del principio, donde caben todas las demandas y posiciones, para pasar a un cuerpo doctrinal mucho más cohesionado. Dentro del pluralismo ideológico, quiere la dirección actual establecer un mínimo que dote de coherencia a todo el partido, incluso dotándose de nuevos canales de debate y formación con sedes o elementos digitales. Quieren un partido que tenga solidez programática y no la mezcolanza que ha habido hasta ahora. No tanto la FAES de izquierdas que quiere montar Monedero, que no deja de ser una buenísima idea, sino tener claro qué es Podemos a nivel ideológico para evitar algunas propuestas de algunos colectivos que son ciertamente risibles o estrambóticas. No es lo que “diga Pablo” y ya está. Aunque Podemos ha sobrevivido en los últimos tiempos gracias a eso, sino lo que diga Podemos esté quien esté al frente. Un compendio doctrinal para construir un Podemos de futuro.

La fusión con IU.

Dentro de las dificultades de (re)construcción de Podemos está la más que posible fusión o unión con Izquierda Unida. Se sabe que Yolanda Díaz y Enrique Santiago (secretario general del PCE) beben los vientos por esa fusión sin pensar mucho más. Sin embargo, Alberto Garzón es mucho más reacio a que sea una simple fusión. El modelo de Adelante Andalucía siempre se ha tenido en mente, pero es cierto que el valor de las marcas que ya están asentadas a nivel psicológico en muchas personas no sería buena idea. Iglesias desearía construir un Unidas Podemos que fuese una especie de Izquierda Unida pero bien montada, sin tantas corrientes y partidos políticos casi uninominales. Garzón quiere salvar las siglas y que no le acusen de ser el enterrador de IU o el PCE, algo lógico porque el simbolismo de las siglas históricas pesa mucho más de lo que piensan algunas personas. No hay debate en sí sobre posicionamientos ideológicos pues todas y todos comparten una visión similar del mundo y de la estrategia.

A Podemos le interesa la red de sedes de IU que hay por toda España para asentar el nuevo partido y a IU quitarse las deudas cuanto antes. Pero existen cuestiones como qué hacer con la Fundación de Estudios Marxistas y otras más que llevan años haciendo un trabajo bueno. O cómo estructura el partido en sí tras la unión porque en Podemos no se permitían partido y eso supuso el paso de Izquierda Anticapitalista a Anticapitalistas como corriente no ciertamente oficial. Pasar de ser de IU a ser de Podemos no gustaría en muchas sedes y células del partido porque tienen una cultura política que puede diferir bastante de la que existe en Podemos y de la que se quiere implantar. Es un debate sumamente importante y de resolverlo bien saldría un Podemos fortificado o debilitado. Hasta el momento se tiene la impresión en la calle que Podemos es Iglesias y su corte, con la entrada de IU no se quiere pasar de esa imagen a la del Comité Central del PCUS, sino algo más plural. El problema es que habrá bajas y que muchas personas de IU, más habituadas a la batalla interna, coparán en las distintas regiones cargos en detrimento de personas que lleven más tiempo en Podemos. En algunos sitios será hasta aconsejable, pero en otros pueden llegar a surgir fricciones. Confraternizar todo esto no es sencillo sino todo lo contrario pero será un elemento central del futuro Congreso.

No lo tiene fácil Iglesias, ni Garzón, ni ninguna de las personas que ocupan los altos cargos de Unidas Podemos porque el reto es mayor en tanto en cuanto se quiere construir algo que dure algo más que el Gobierno de coalición. Otro punto de debate interesante, por cierto, pues hay que planificar una estrategia que tenga en cuenta esa situación dada la actual correlación de fuerzas a nivel general. Sin duda la derecha mediática atacará a los ministros de Unidas Podemos por ser la parte más débil de la coalición. Les provocará e incluso, hoy que les llaman rojos peligrosos y comunistas, llegarán a decirles que han renunciado a sus ideales. Esto hay que manejarlo a nivel interno sin duda, pero mayor es el problema de tener a la cúpula del partido en cargos gubernamentales y la organización languideciendo. “¿Cómo debe actuar la organización estando en el Gobierno?” es algo que piensa la dirigencia de Podemos y supone un reto al querer asentar un nuevo modelo de partido como parece. Difícil sin duda, pero en una situación que nadie imaginaría hace tan sólo seis años.

CEOE aprueba nuevo SMI: ¿seguirá la derecha hablando de apocalipsis económico?

Desde los medios de comunicación de la derecha, casi todos, se ha venido hablando de la destrucción de la economía que iba a provocar el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos. Suponía subir el Salario Mínimo Interprofesional la ruptura del primer sello del Apocalipsis y acabaría por arruinar a las empresas, traer más paro y conflicto social. Resulta que en la primera semana de ejercicio la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se ha reunido con los agentes sociales (sindicatos y patronal) para ver si había posibilidad de acordar una subida salarial que acerque a España a las obligaciones de la Carta Europea. Mientras los medios de comunicación de la carcunda hablaban de los males por venir, la CEOE ha aceptado de buen grado una subida hasta los 950 euros brutos al mes. Lejos de los 1.000 euros que querían desde el Gobierno y que los sindicatos (CCOO y UGT) habían negociado (vía Convenio Colectivo) con anterioridad.

Antonio Garamendi ha hablado de alivio pues la subida de 100 euros, a día de hoy, podía ser perjudicial para las pequeñas empresas y los autónomos con trabajadores a cargo, pero contento de ver que el Gobierno de las izquierdas tiene una plena disposición a dialogar y llegar a acuerdos con la clase dominante. Mientras todo esto se producía, se supone que los directores de los principales medios como Francisco Rosell (El Mundo), Francisco Marhuenda (La Razón), Bieito Rubido (ABC) y Eduardo Inda (OkDiario) habrán estado tragando bilis y dándose de cabezazos contra la primera columna que hayan encontrado en sus respectivas redacciones. O igual piensan que la patronal, esto es, los edecanes de la clase dominante que tienen para estas cosas, es también una traidora a España por dialogar con el Gobierno del Apocalipsis. La destrucción económica que se preveía y los despidos masivos con los que amenazaban parecen quedarse en humo más allá de las determinaciones propias de vivir en una economía global. Hasta el propio presidente de la CEOE les ha “troleado” desviando la atención de las negociaciones (el medio digital El independiente, que no tiene nada de lo que dice su nombre, titulaba “La CEOE carga contra Sánchez por una subida del SMI a 1.000 euros”) y utilizándoles como ariete negociador.

¿Dónde queda la prensa de titulares objetivos, de informaciones veraces, de saber realmente lo que acontece? En algún sitio seguramente, pero de un tiempo a esta parte parece que los medios están más pendientes de mirarse unos a otros, de ver tertulias, de tomar vinos (no se garantiza que españoles), de quedarse en la mera apariencia en vez de patear calle y buscar la noticia donde realmente está. Evidentemente la subida a 1.000 euros no era posible, ya se contó aquí, de una vez pero siempre en una negociación cada cual lleva sus cifras y sus quejas máximas por delante, sabiendo que igual en el término medio está la solución. Esto no les importa a los Rosell, Inda, Rubido o Marhuenda pues están más a la apariencia y a poner el grito en el cielo mientras sus dueños son más listos y trabajan por detrás para evitar que desde el Gobierno movilicen a las masas trabajadoras y sea peor el remedio que la enfermedad. Todos pensando en el pin y las tonterías de la ultra derecha que les tiene tan fascinados, porque les gustaría decir esas cosas (su corazoncito falangista se lo pide) pero no se atreven, y mientras la izquierda acordando con la clase dominante. Como se decía ayer en estas mismas páginas “menos pin y más pan” (por cierto no se ha hablado con Daniel Bernabé para publicar el mismo tipo de artículo sobre guerras culturales y materialidad el mismo día, no piensen que existe una campaña de los rojos en ese sentido sino que es pura casualidad) es lo que hace falta.

Si usted es lector habitual de estas páginas ya sabrá que siempre se le pide que ponga en cuestión las campañas de la derecha mediática e, incluso, lo que está leyendo aquí si así lo entiende. Nuevamente se ha demostrado que, mientras la realidad económica, política y social va por un camino, la derecha mediática y política viven en un mundo paralelo, en una realidad que se han inventado y que utilizan para sacar de la verdadera realidad a la mayoría de las personas para poder manipularlas. Piensan esos directores y sus “más cualificados” columnistas y doxósofos que gracias a esa falsificación de la realidad se ganarán el cariño de la clase dominante, cuando con suerte lo que se ganan es su salario. Mentalidad pequeño burguesa del que se siente superior al resto de la población pero no es consciente de ser un dominado más del sistema. Un dominado que sin salario (o estipendio como autónomo porque cobra de siete sitios distintos en lo que se conoce como la rueda de los opinólogos) estaría debajo de un puente y dejando de pisar moqueta y restaurantes caros (de gañote como pueden imaginar). Intentos de engañar mientras sus jefes saben que frente a un Gobierno de izquierdas más vale algo de consenso y más cuando hay disposición a ello desde el propio centro de poder político. Políticos socialdemócratas que se juntan con capitalistas para evitar el conflicto social. Nada nuevo. En los foros mediáticos hablando de ruptura de España y quebranto económico, en los despachos periodísticos pensando cómo derribar al Gobierno y mientras poder político y económico riéndose en sus caras. Verán cuando se enteren que a la CEOE le interesa que haya diálogo en Cataluña para seguir con sus negocios. Interés que comparte toda la pequeña burguesía catalana que está viendo cómo merman sus ingresos por cierto veto anticatalán que en el resto de España promueven desde la ultraderecha. Bilis y más bilis van a tragar.

Pablo Casado, Santiago Abascal e Inés Arrimadas no dirán nada porque, como poco, deben estar ingresados en urgencias y al residir en Madrid, con lo mal gestionada que está por el PP, igual no salen en dos o tres días.

En el PSOE se preguntan: “¿Qué hacer con Susana Díaz?”

Con fuertes rumores internos sobre la posibilidad de que el secretario general del PSOE apueste por adelantar un año la celebración del 40° Congreso Federal del partido, ahora que las cosas están más calmadas con su presidencia gubernamental, algo que también está aprovechando su socio de gobierno Podemos, las dudas de los gerifaltes socialdemócratas vienen del sur peninsular. “¿Qué hacer con Susana Díaz?” se preguntan sin encontrar respuesta acorde a la magnitud del desafío andaluz. Salvo en Galicia y Euskadi, donde tienen elecciones regionales, tras Congreso Federal toca convocar Congresos Regionales y ello provocará que en Andalucía pueda haber un cambio en la jefatura del PSOE, no sólo por cambiar a la persona en sí, sino porque los datos demoscópicos no son nada buenos.

Si Pedro Sánchez, que sabe que este Gobierno durará lo que dure el apoyo de ERC, desea volver a vencer a dos o tres años vista necesita un PSOE andaluz que le proporcione una buena cantidad de diputados. No sólo vencer en Andalucía sino ganar como se ganaba hasta hace no mucho. Ahí es donde Susana Díaz aparece como elemento discorde de todos los análisis. Los sondeos muestran que el PSOE sigue siendo la fuerza mayoritaria en la región pero ni despega, ni podría volver a ocupar la Junta de Andalucía con la actual secretaria general al frente. Pareciera que tras la pérdida del poder, el PSOE y su cabeza de filas estuviesen disolviéndose como un azucarillo. No se puede achacar este bajón a su pronta maternidad porque cuando tuvo al primero bien que actuó y se movió para descabalgar a Sánchez I e intentar hacerse ella con el poder. Más bien es que sabe que ni sus propios compañeros andaluces le tienen en estima. Cuando era la todopoderosa jefa aguantaban el tirón por disciplina, pero una vez que manda menos que un cura en un convento no hay disciplina que valga y sí muchos reproches sobre cómo actuó en otros tiempos. Cuando la humildad y el diálogo no es el leitmotiv de vida suceden estas cosas, los antes humillados se rebelan y te dan la patada.

Candidatos y candidatas suenan todos los días pero sin saber realmente si tendrían el apoyo no sólo de la burocracia maldita del PSOE andaluz (no hay partido que sea tan soviético, ni los comunistas), sino del propio pueblo andaluz. María José Montero ha dado para unas cuantas chirigotas en sus años como consejera y por ese lado podría ser aceptable, aunque en el aspecto más partidista habría que ver si tiene la capacidad de hacerse con las riendas de la compleja federación andaluza. Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, por otro lado, sí tiene un mayor conocimiento del entramado burocrático andaluz, siempre estuvo al lado de Díaz en las batallas por el cargo desde los años de Juventudes Socialistas hasta que se enfrentaron. En la propia región no se observa a nadie que, no habiendo estado en la guardia de corps susanista, pudiera hacerse con las riendas de la amalgama de taifas en que convirtieron Chaves y Griñán al PSOE. Felipe Sicilia dicen desde la parte oriental que podría ser la opción sanchista, pero no deja de ser complicado porque los modos y formas de la socialdemocracia andaluza no han ayudado a que personas válidas pudieran ganarse la confianza de la ciudadanía y del resto de compañeros de partido. Con la consigna “o conmigo o contra mí” típica del guerrismo-chavismo-susanismo es imposible que las mentes libres, críticas y que tengan sitio donde trabajar hagan carrera.

Una situación compleja sin duda y con el agravante de que las encuestas no ayudan de momento a vislumbrar una salida clara para los intereses del Ejecutivo de Ferraz. Ciudadanos, que podría jugar un papel bisagra contra Vox, está camino de desaparecer e integrarse en el PP, lo que supondría más votos para Moreno Bonilla. Los neofascistas, como tienen acongojado al Gobierno andaluz, pueden seguir creciendo. Adelante Andalucía no se sabe si llegará a las siguientes elecciones, si se dividirán en siete secciones o qué ocurrirá tras la pérdida de Antonio Maíllo. Así, sólo queda que el PSOE tire del carro y se eleve hasta los datos de hace una década y para eso Díaz, ni su equipo sirve como están demostrando. Incapaces, porque no saben ni cómo hacerlo después de tantos años, de movilizar a la población; de virar a su favor la agenda política; de intervenir con claridad en los debates; o de saber utilizar las redes sociales, generan dudas más que razonables. En Ferraz y en cualquier agrupación del PSOE andaluz o no andaluz.

Emiliano García-Page es conocido que se marchará y dejará el paso a alguno de los suyos, o al menos lo intentará. Javier Lambán igual se inmola y se marcha a dar clases de historia al fin. Ximo Puig seguirá porque, aunque tiene algunas discrepancias internas, en general nadie lanzará una alternativa mientras sea presidente. El resto de baronías, como no son ni baronías pues seguirán algunos y otros caerán, especialmente Caballero o Mendía si no vencen en sus respectivas elecciones. Más complicado lo tendrá José Manuel Franco porque ya hay un gran movimiento interno, de antiguos dirigentes de las senectudes socialistas, que quieren quitarle de en medio y podrían conseguirlo en Madrid. Así que realmente sólo queda un problema para el PSOE y es qué hacer con Díaz. Sin repuntar en las encuestas, sin capacidad para manejarse en aguas tormentosas, sin apoyo ciudadano y eso que el trifachito andaluz está acabando con todo lo que sea público, no cabe más que darle puerta. ¿Cómo? Nombrándola embajadora de buena voluntad en Kinshasa; mandarla a algún sitio donde no necesite idiomas; o directamente que vaya a engrosar las listas del paro como miles de andaluces. Lo que queda claro es que su discurso de “muy mucho española” y “muy mucho andaluza” colaba siendo la jefa del cotarro, ahora que hay que fajarse políticamente de verdad se le están viendo todas las costuras y las incapacidades. Desde luego algo harán porque el espanto es la otra alternativa.

Menos pin y más pan

Que vivimos en una sociedad distópica parece confirmarse poco a poco. Cualquier estupidez que se le ocurra al primer populista o indocumentado de turno copa portadas y debates en todos los medios de comunicación. Desde la aberración de tirar comida a los pobres de dos mujeres “influencers”, sin que nadie las haya denunciado por vulnerar los derechos humanos, hasta todas las cuestiones sin sentido que utilizan en Vox para copar la agenda política semana tras semana. En esta ocasión asistimos a sesudos análisis sobre el “pin parental” en los que nos cuentan que quieren acabar con la educación pública o incidir sobre la educación en libertad. Y mientras todos están enredados con el dichoso pin, los gobiernos del trifachito que existen por toda España (por suerte no son tantos) socavando la base material a las personas.

En Madrid durante la postguerra en la fuente de Neptuno, hoy más conocida por ser el lugar de celebración de los títulos del Atlético de Madrid, colgaron un cartel donde hacían hablar al dios romano: “Dadme de comer o quitadme el tenedor”. Una referencia al tridente que porta en la mano y la situación de hambruna que la devastación había creado en el país. Los políticos de izquierdas deberían hacer más caso al cartel de Neptuno y olvidarse la guerra cultural que están lanzando desde Vox continuamente. Es decir, “Menos pin y más pan”. La estrategia de los neofascistas es clara, sin tocar para nada la estructura básica del sistema (capitalismo), promueven una guerra cultural a la que entra como novillo aguijoneado toda la izquierda. No falla nadie, desde una ministra hasta el último personaje de la más recóndita asociación. Y ustedes dirán que aquí se ha dicho por activa y por pasiva que la lucha de clases también se propone en la teoría. Cierto, pero olvidan lo importante del término “lucha de clases” no guerra cultural.

La guerra cultural es un arma de sistema porque es capaz de asimilar y de rentabilizar todas esas batallas que no afectan al núcleo duro del sistema. Ni al capitalismo en sí, ni a los aparatos del y en el Estado. La lucha por la igualdad de gays, lesbianas, trans y demás identidades sean raciales o religiosas sirve de entretenimiento a los medios de la clase dominante. A ello súmenle que de esas batallas no sólo obtienen una forma de entretenimiento de las masas sino una rentabilidad económica (viajes gays, camisetas de apoyo, libros de temática X, etc.), mientras las verdaderas batallas, las que consiguen transformar el sistema (o reformarlo para darle un rostro más humano), quedan arrinconadas o vilipendiadas. “¡Cómo vais a hacer una huelga si el país está a punto de desaparecer!” gritan columnistas y doxósofos a los cuatro vientos para criminalizar las luchas materiales en pos de batallas culturales/identitarias. En esto los neofascistas de Vox son expertos más allá de su pensamiento más o menos anacrónico en lo religioso, desvían la mirada porque saben que los medios de comunicación y los dirigentes políticos van a entrar al trapo. Desde el PP, por ejemplo, tienen al portavoz andaluz tragando con el famoso pin y a Díaz Ayuso muy ofendida diciendo que na nai de la China.

Como la izquierda ha ido dejando a un lado esas batallas materiales, esa lucha por el pan como símbolo, y se ha convertido en la campeona de lo cultural, de la lucha por el reconocimiento, se acaba enredando en todas las tretas de los populistas de ultraderecha. Con lo sencillo que hubiese sido decir “¿Han aprobado un pin parental? Pues muy bien, problema suyo” y a la vuelta de dos meses, justo antes del verano, haber cambiado la legislación mediante decreto ley, a lo que se habría sumado el PP por hacerlo con cierta nocturnidad. Por muchos principios que haya en juego, si se deja de darle importancia y se actúa cuando se piensan que han ganado igual la guerra la ganas. Si se entra en esas disquisiciones e intercambios que duran casi una semana, por mucho que no implanten el control, ya habrán ganado la batalla porque a alguien habrán convencido o atraído a sus postulados por el contraataque en avalancha. Así con todas las cuestiones. Dejarles decir e intentar hacer sin darles importancia. Por mucho que en los medios insistan, ignorarlos y esperar a utilizar el BOE cuando menos lo esperen. ¿Qué pasó con la destrucción de España? No se les hizo caso y las personas, por mucho que han ladrado desde los medios de la derecha, han dado más la razón al Gobierno.

En lo que sí tienen que estar desde el Gobierno de coalición es en mejorar las condiciones de vida de las personas sin entrar en disputas culturales. En un ambiente donde todo es ruido lo indicado no es intentar hacer pedagogía sino callar y actuar. El ruido provocado por toda la prensa de derechas (casi toda desde la local hasta la internacional) jamás va a permitir vencer a la izquierda en la guerra cultural. Así lo hicieron Reagan y Thatcher para extender el neoliberalismo, inventar cuestiones culturales mientras segaban las piernas a sindicatos y movimientos de la clase trabajadora, con el añadido del hundimiento del sistema soviético. De ahí pasaron al miedo y la lucha identitaria de las religiones, el cual aprovecharon para cambiar el sistema financiero en su favor y precarizar a toda la población occidental con el emprendimiento como santo y seña. Ahora, con la irrupción de los populismos de corte neofascista o ultras, utilizan los señuelos de las identidades tanto a favor como en contra. A favor de mostrar un sistema político permisivo con la diversidad, pero represor con las luchas materiales (leyes mordaza, porrazos o disparos contra manifestantes…); o contra esa misma diversidad cuando lo que se pretende es acabar con gobiernos de izquierdas, o desviar la atención por cuestiones puramente económicas.

No es fácil aguantar el tipo frente a las chabacanerías y las tretas de este tipo porque, si es que la izquierda tiene superioridad moral como dicen algunos, mostrarse impasible ante artimañas de tal calado es sólo posible si se es una persona curtida. No es sencillo, para alguien que es gay y se considera de izquierdas, aguantar que le señalen como un enfermo contagioso. Deben aprender de los viejos socialistas y comunistas que les dijeron de todo y avanzaron día a día, lucha tras lucha para arrancar a las garras de la clase dominante los derechos de los cuales hoy se disponen. Pero en una sociedad de ofendiditos es más complicado tener la frialdad necesaria para aguantar el tipo y esperar el momento propicio para atacar donde más duele: en lo material. Si la iglesia apoya el pin parental tan sencillo como denunciar el Concordato y fuera la financiación. No al día siguiente sino cuando no lo esperen. Pero sin dejar de pensar que el verdadero enemigo para la izquierda no son los populistas o lo eclesiásticos sino los que conforman la CEOE y la AEB. Al fin y al cabo los que financian esos medios de comunicación que montan las guerras culturales para tapar el hambre y la precariedad de la población. Lo dicho “menos pin y más pan”, “menos batallita cultura y más batalla material”.

En Vox reconocen que carecen de neuronas

El nivel de intelectual de las gentes que componen Vox nunca ha sido objeto de debate porque se entiende que muy alto no debe ser. Que en su cúpula estén tres o cuatro bien informados (sí no piensen que dicen las burradas sin pensarlas pues están muy bien estudiadas) no impedía pensar que el resto de la afiliación no iba más allá de repetir tres eslóganes, mucho “viva España” y ponerse un fachaleco. Gracias a un tuitero se ha podido demostrar que el analfabetismo funcional es más preocupante de lo que parece pues llegan a reconocer su total carencia de neuronas cerebrales.

Demókritos_21, que así se hace conocer el tuitero, contestó a un mensaje de Vox Vicálvaro donde salía Rocío Monasterio tocando la guitarra para que se duerman sus hijos. Más bien destrozando la guitarra en un intento de tocar el Romance, canción que se utiliza para enseñar a los novatos habitualmente, pero a mayor velocidad eso sí.  Las gentes del partido neofascista, haciendo más culto al líder que en los tiempos del PCUS con Stalin, dejaron por escrito: “A diferencia de Irene Montero, que duerme a los suyos con la Internacional cantada por La Pasionaria.! (sic)”. Ya la escritura de adoración de Monasterio dejaba entrever que muy lúcidos (o lúcidas) no son en Vox, porque podrían haber elegido infinidad de canciones y cantantes comunistas con canciones protesta o reivindicativas, pero su incultura en general (recuérdese que en los mítines de Vox suena Manolo Escobar), musical en particular, les lleva a estar cosas.

Demókritos, para molestar a los voxeros, escribió que “A los rojos nos encanta irnos a dormir con la Polla Records”. Algo que no sentó nada bien a los neofascistas de Vicálvaro que contestaron “Con Records seguro, lo otro no tenéis… Jijiji”. Haciendo alarde del macho español, que tiene miedo a ser sodomizado excepto si lo es en un confesionario, señaló a la persona de izquierdas como un eunuco y de ahí su carencia del bravío necesario para defender España como hacen los patriotas (con fachaleco y a caballo, según nos han enseñado en sus videos). A lo que Demókritos contestó: “tengo tantas pollas como tú neuronas” (queriendo señalar que las gentes de Vox tienen una y que hace juegos de eco en sus cerebros). Se debió envalentonar el voxero y como lo que leen no lo entienden por sus carencias formativas tan sólo se le ocurrió contestar lo siguiente: “O sea, ninguna jijiji”.

¿Incomprensión lectora o reconocimiento de carencia de neuronas? O ¿ambas a la vez y sin separar? Así es la gente que está detrás de Abascal y su alegre muchachada. ¿Quieren que personas así, a las que añadir todas las perversiones que se imaginan en la cúpula, gobiernen algo? Parecen incapaces de gobernarse a sí mismos como para dirigir un país.

El papa Francisco beatificará a Sánchez e Iglesias

Vistos los acontecimientos que suceden en España, en la casa de Pedro, en la ciudad del Vaticano, están planteándose seriamente la beatificación de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. El papa Francisco observa en el presidente y el vicepresidente segundo una especie de proyección temporal de los dos grandes constructores de la iglesia católica, Pedro y Pablo, como los actuales, perseguidos por poner en cuestión el dogma existente en su época. Si a eso se le suma que el apellido de uno de ellos no podría ser más apropiado, Iglesias, para que se salten el nombramiento de siervos de dios y de venerables, además se sumarían don nuevos doctores a la iglesia. Esto no habría tenido lugar sin la intercesión de los insultos al santo padre de Iván Espinosa de los Monteros señalándole como un cura rojo, lo que ha provocado que el portador del cetro de san Pedro mirase lo que sucedía en España ya que, uno de los supuestamente suyos, le ha maldecido.

Bergoglio, como le llaman los carcas vaticanistas, ha comprobado que Sánchez e Iglesias son unos verdaderos mártires modernos. No hay día en que dejen de atacarles con noticias inventadas; con peligros que provocarán por seguir expandiendo la palabra; con acusaciones y señalamientos infames todo con la finalidad de que acaben muertos (políticamente al menos) por intentar demostrar que hay otra forma de hacer política mediante el diálogo y la perspectiva social. Para ello, incluso, han llegado a renunciar a desmontar el sistema (el famoso régimen del 78) y seguir por una senda apostólica para concienciar que hay un mundo que se extingue de verdad con todos los seres humanos dentro y que hay que atajar la pobreza dentro del camino marcado por la Troika. Esto ha conmovido Francisco pues él mismo no es ajeno a esos insultos y amenazas. De hecho muchas personas se interrogan sobre la larga duración de su papado pues la última vez que un descendiente de Pedro intentó caminar por el lado social y legal de la vida fue asesinado impunemente por los poderes fácticos. Debe ser que la CIA está ahora a otras cosas como consolidar en el poder a los golpistas bolivianos o ver cómo montan otra guerra, esta vez contra Irán, para el control del crudo mundial.

Para confirmar el martirio, el sumo pontífice ha leído medios como El Mundo u OkDiario y ha recabado opiniones de algunos buenos católicos como Oriol Junqueras, preso en la cárcel de Lledoners pero en contacto con su confesor. Dicen desde Roma que el papa se ha sentido molesto con ABC pues pensaba que era más provaticanista y se ha dado cuenta que es de lo que digan en la Conferencia Episcopal española, en la que sabe bien Bergoglio que están todos los carcas parafascistas de Europa. También se ha sorprendido por las palabras de Pablo Casado que afirmaba que los hijos eran suyos, cuando la buena fe católica afirma que todos son hijos e hijas de dios, si es que son de alguien en propiedad como si fuese un caballo o un coche (que en el caso de la derecha es diésel por contaminar un poco y demostrar que eso del peligro ecológico es una filfa progre a la que se ha sumado el papa). De Vox se espera casi cualquier cosa porque sabe que están infiltrados por la secta El Yunque y esos pelmazos que le rondan por el vaticano como son las gentes del Camino Neocatecumenal.

Con todas estas cuestiones normal que piensen en beatificarlos como mártires del populismo y el neofascismo. A ello hay que sumar que han acabado con el peligro de los comunistas de un plumazo, no hay más que ver la moderación y la pulcritud con la que Alberto Garzón piensa que sólo hay que tocar algunos puntos de la reforma laboral. Este señor que era vendido como el diablo con patas de cabra y resulta que ha sido coger la cartera ministerial y convertirse casi en un párroco de barrio, obrero si quieren, pero párroco. Ese milagro es muy tenido en cuenta por Bergoglio para la beatificación. También está muy pesaroso por las palabras del jefe de la patronal CEOE que amenaza con no contratar a personas para acabar cuanto antes con el Gobierno de coalición. Una amenaza, con la cara de Antonio Garamendi como portavoz de la clase dominante, contraria a la doctrina de la iglesia y que preocupa bastante a Francisco. Combatir a la pobreza no sólo allende las fronteras de occidente sino incluso dentro de éste. Por eso, tras comentarlo con sus allegados, ha decidido beatificarlos por ver si así puede ayudarles en la muy católica España. Eso sí, también piensa excomulgar a Juan Manuel de Prada por excesivamente católico y carca (como le pasaba al personaje de Sazatornil en Espérame en el cielo que acaba en el Valle por franquista) y a Emiliano García Page.

Por si alguien, llegados a este párrafo, piensa que es todo verdad no se asusten que no lo es. Que se sepa el papa Francisco no tiene intención de beatificar a Sánchez e Iglesias, algo que sería cuando menos una astracanada, pero la ironía explica en muchas ocasiones lo que queda oculto por una apariencia que nos cuentan es realidad. Católicos queriendo empobrecer a sus congéneres y meterlos en cárceles; conservadores y patriotas arruinando la economía nacional sólo porque gobiernan aquellos que no les gustan; santificaciones en la izquierda perdiendo todo sentido crítico (aunque es cierto que para esto y visto cómo está el patio mejor esperar un poco o usar la ironía de vez en cuando); nacionalistas iracundos por todos lados; enredos en cuestiones identitarias que se alejan de lo material que es lo que da de comer; y una iglesia católica, apostólica y poco romana que amenaza pensando que ejerciendo poder ideológico, cuando lo ejercen como fracción económica no espiritual; y así España se convierte en el país de las paradojas y las importaciones de todas las tonterías que se encuentran por todo el orbe (sí Iván Redondo las copia también) mientras españoles y españolas penan para llegar a fin de mes. Normal que el dios de Enrique Jardiel Poncela (La tournée de dios) huyese de España tras haber llegado a la misma corporizado. Cuando la historia, no se sabe si bajo el espíritu hegeliano o no, señalaba que España iba por el camino adecuado, aparece la peor generación de políticos y patrios en la derecha y acabarán con el sistema que dicen defender. Habiendo conseguido la suprema moderación de la izquierda, que debería ser una medalla a mostrar por la clase dominante, han decidido que el expolio a los españoles debe ser total y lo dejan en manos de unos verdaderos incapaces. Normal que Bergoglio pudiera beatificar a Sánchez, a Iglesias y hasta a Garzón… y como siempre la izquierda a salvar la democracia.

Post Scriptum. No es por nada pero a este ritmo se está quedando un momento bueno para una revolución… si se sabe trabajar a la clase trabajadora claro.

El Mundo y sus problemas con las fake news

El que fuera presidente del Gobierno francés, Manuel Valls (actual concejal del Ayuntamiento de Barcelona), ha propinado una bofetada al diario El Mundo que dirige Francisco Rosell. En una información publicada donde situaban al dirigente liberal dentro de una agrupación de “constitucionalistas” con el fin de presentar una plataforma electoral de los mismos a las futuribles elecciones catalanas, Valls ha respondido en su cuenta de Twitter que era la primera noticia que tenía de esas conversaciones y reuniones para tal fin. Un guantazo público (no producto de la ironía), como pueden ver en el mensaje adjunto, que deja otra vez en muy mal lugar al diario de capital italiano y al director Rosell, el cual lleva una semana en la que no hay día en una información de su medio no sea centro de la polémica.

Valls demuestra cómo las fake news son el elemento habitual no sólo de la prensa puramente amarillista (como OkDiario o Periodista Digital) sino que están muy dentro de medios que se autocatalogan como serios. No todos los informadores e informadoras de El Mundo son así. No se dedican a inventarse noticias sino que hacen su trabajo de forma muy digna, pero entre el jefe de Opinión (Jorge Bustos quien afirmó que quería acabar con Pedro Sánchez a cualquier precio), Javier Negre (que se inventa las noticias como han demostrado los tribunales de justicia) y el director Rosell que, además de permitir columnistas que piden golpes de Estado o simplemente vociferan falacias, está llevando al periódico a vivir todos los días en el mundo de las “noticias mentira”. Una transformación por ganarse el apoyo, pecuniario, de la clase dominante española pero que señala a la cabecera que dirige como un panfleto con el cual, si es en papel, hasta los bocadillos de sardinas dudarían en sudar aceite para no mancharse.

Gracias a los rumores y las confidencias todos los periodistas y aquellas personas que escriben en periódicos como analistas ofrecen noticias con una alta plausibilidad. En este medio se ha publicado que en el PP hay gente que quiere acabar ya con Pablo Casado (proponiendo a personas del perfil de Feijóo o García Margallo) por haber perdido la moderación. Un rumor sustentado en ciertas evidencias y que ha tenido su verificación “empírica” con las palabras de José María Aznar pidiendo al presidente popular que se modere; con foto amplia y titulares destacados de Alberto Núñez Feijóo hablando de lo mismo; o a Juan Manuel Moreno Bonilla el domingo pasado afirmando que “los moderados ganaremos las elecciones” sin referirse a su propio presidente de partido. Casado podría decir que es mentira, como es lógico, pero todo lo que ha sucedido a continuación confirma que se había dado en el clavo.

En El Mundo y otros medios con muchísimos menos lectores, aunque mucho apoyo institucional (euros) de las presidencias del PP en diversas autonomías y ayuntamientos, lo que se conoce como Brunete mediática, se viene mintiendo de forma descarada, bien mediante la manipulación de los titulares para decir o señalar algo que no se corresponde ni con la realidad, ni con el desarrollo del artículo en sí (no es un titular de búsqueda de visitas que es algo más espectacular); bien con la invención directamente de noticias como la que ha dejado en evidencia Valls. O como hace OkDiario que directamente busca la cosa más extraña y excepcional que puede y lo convierte en general (poner a un vegano, por ejemplo, como modelo del gobierno socialcomunista). Una fórmula de la derecha mediática, que tiene su extensión en las televisivas y manipuladoras Ana Rosa Quintana y Susanna Griso (o el descontrol de La Sexta que dice todo y nada a la vez), para deslegitimar no sólo al Gobierno actual, sino a la propia política y crear el estado de ánimo suficiente para desmovilizar a las personas y aplicar ese Estado de excepción del que hablase Giorgio Agamben, que tiene apariencia democrática, elecciones pero es una dominación sumamente represiva.

Evidentemente los medios de comunicación tienen su propia ideología, aunque casi todos comparten la ideología dominante, y ofrecen artículos marcados por ese posicionamiento ideológico que sólo es total respecto a la conservación del capitalismo y el poder de la clase dominante. De ahí que ustedes puedan pensar que El País es liberal; que El Diario es socialdemócrata; que Público es de Podemos; que ABC es conservador (aunque realmente recoge a todo bicho pensante de la derecha); o que este mismo diario es (pongan lo que les indique el predictivo del móvil…); pero eso no empece para que en estos medios, más allá de alguna metedura de pata que es lógica con tantos artículos al año, se sepa qué les van a decir y cómo se lo van decir sin inventarse nada. Pero no se puede decir lo mismo de muchos otros medios que están entregados a la manipulación, la mentira y acabar con todo lo que huela mínimamente a izquierdas, llevándose por delante a España si hace falta, pues es obvio que necesitan el tema catalán (o el vasco) sin resolver para poder despistar con cuestiones identitarias y culturalistas mientras la realidad material lleva a la ciudadanía española a la más absoluta de las miserias. Es bueno que algunos políticos señalen esas fake news (noticias falsas) para que ustedes como lectores y lectoras aprendan a conocer quién le manipula y de qué forma. Todos los medios tienen su ideología y sus intereses, pero no todos mienten para sustentarlos.

43 años de un Enero negro que no debemos olvidar

Memoria histórica no es un término ambiguo y retórico, tiene una carga profunda que nos obliga a recordar los elementos importantes del pasado, especialmente reciente y volverlo a situar de actualidad.

Eso debe ocurrir con el terrible Enero que sufrimos justo hace ahora 43 años y que viví en primera persona. Por eso hoy como cada año lo recuerdo buscando la complicidad de los medios de comunicación para ayudar a conseguirlo y lo hago en primera persona.

En el instante de escribir estas líneas tengo muy vivos en mi memoria aquellos dramáticos días. En aquel tiempo militaba en el PCE y en Comisiones Obreras; en la Universidad de Madrid donde estudiaba y en el sector de Artes Gráficas donde trabajaba.

Aquel Enero se inició el domingo 23 de 1977, cuando un grupo de ultraderecha asesina al joven anti fascista Arturo Ruiz en una manifestación pro amnistía en el cruce de las calles de Silva y Estrella, en la trasera de la Gran Vía (entonces avenida de José Antonio) de Madrid.

En aquel instante me encontraba cerca con los compañeros de la Universidad y aún me llegan las sensaciones de indignación, miedo y rabia contenida al ser informados de ello.

Al día siguiente muere la estudiante de sociología María Luz Nájera, por el impacto del bote de humo que recibe en la manifestación en protesta por la muerte de Arturo. Recibe el golpe en la esquina de la Gran Vía con la calle de Libreros, también cerca de donde estábamos. Impactados por ambos hechos toda la izquierda antifranquista se conmociona.

Precisamente aquel terrible 24 de Enero teníamos previsto reunirnos el PCE de Artes Gráficas en el despacho de los abogados laboralistas de Atocha, lugar que alternábamos con el de Españoleto, pero nos llamaron para suspenderla porque había otra más importante, la del Transporte que por entonces estaba en huelga. La sustituimos por una mini reunión en mi casa, que también solíamos utilizar en momentos puntuales.

Había negros nubarrones, y algo se barruntaba pero a pesar de la rabia y la indignación se nos recomendó desde la dirección del PCE tranquilidad, y en tras el debate que tuvimos decidimos acatar esa decisión.

A medianoche sonó el teléfono de mi casa. Un camarada, Eugenio, me informaba de lo de Atocha. Asesinados Enrique, Sauquillo, …seis en total y heridos graves Lola, Alejandro…Pensé que podíamos haber sido nosotros. Luego una vorágine de reuniones, asambleas, contactos, y sobre todo un mensaje claro: hay que mantener la calma, no responder a la provocación.

A pesar de la rabia contenida por nuestros camaradas asesinados apretamos los dientes y tragamos el sapo. Éramos comunistas y por tanto teníamos una mayor responsabilidad, más aún en los complejos momentos que nos tocaba vivir.

Portada de Diario 16

Después el impresionante entierro en el que participé activamente en el “servicio de orden”, con la sensación de estar viviendo momentos históricos. Incluso la anécdota nunca aclarada de aquel helicóptero que la sobrevoló, la leyenda negra se encargó de asegurar que era el propio Rey Juan Carlos I quien lo pilotaba. Luego con el tiempo entendí que aquel llamamiento a la calma de mi partido fue clave para conseguir la democracia, y desde entonces defiendo esa misma reacción en circunstancias parecidas.

Antes otro día de Enero, fatídica casualidad, el 21 pero años atrás en 1969, caía asesinado por la policía franquista Enrique Ruano. Conocí a Enrique en la lucha anti fascista, era de mi misma quinta, aunque en aquel tiempo yo militaba en el PCE y estudiaba en la Escuela de Telecomunicaciones.

Allí un día de Enero nos enteramos de su muerte, de su asesinato, recuerdo las conversaciones con José Luis “Avinareta”, Pepe Carpintero, Manolo Briso, Manolo Gamella, aunque los dos últimos eran de la FUDE teníamos una muy buena relación, nos estremecimos al pensarlo. El franquismo agonizaba, lo sabíamos, pero temíamos sus últimos coletazos, y éste fue uno de ellos.

También conocíamos a sus torturadores, a sus supuestos asesinos, el comisario Conesa, el temible Yagüe, y un sádico, “Billy el niño”, o lo que es lo mismo Juan Antonio González Pacheco. No los conocíamos físicamente todavía pero circulaba por los círculos de lucha antifranquista su crueldad.  Posteriormente la conocimos de manera directa.

En aquel tiempo se estaba discutiendo el Estatuto para la Politécnica, y la izquierda lideró esa lucha, yo era representante de Teleco, y después de una reunión clandestina en Caminos, al salir camino del autobús, paró bruscamente un Seat negro a mi lado, supe enseguida lo qué suponía aquello, bajaron dos policías de la Brigada Político Social, uno de ellos era “Billy el niño”.

Creo que nunca se borrará de mi mente aquella cara. Ahora vuelven a mí los recuerdos de aquellos interminables días en la DGS, en la Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol. Aquel tétrico edificio que aún me da escalofríos al pasar delante, por más que ahora sea la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Hoy al recordar aquellos hechos pienso que también en esa ocasión pude ser yo, cuando Billy “actuaba” y uno de sus compañeros le decía “ten cuidado que se te va a ir la mano otra vez y lo vas a matar”, resuenan esas palabras y las recuerdo como si fueran ahora, y su respuesta “no importa, hacemos como con Ruano, lo tiramos por la ventana y decimos que se quería escapar”.

Pienso en Enrique, en todos los Enriques que dejamos por el camino, en aquellos camaradas, los abogados de Atocha, por eso escribo estas líneas, que son, que quieren ser un homenaje a quienes lucharon codo con codo conmigo y hoy ya no están. Mirar la vista atrás no te convierte en estatua de sal, es una obligación para mantener viva el recuerdo.

Estamos en otro tiempo, pero esta mañana de invierno recuerdo aquellos momentos, aquellos días, aquellos interrogatorios crueles, aquellas gentes, a mis camaradas caídos con sensaciones profundas, muy profundas, y alguna lágrima asomando por mis ojos.

Os recuerdo hoy, os recordaré siempre camaradas, compañeros…..vuestro ejemplo me guía y guiará, sé que también vosotros no consentiríais sin alzar vuestra voz que la izquierda no se una para frenar a la derecha extrema.  Os recuerdo, y a través de esta reflexión intento que os recuerden todas aquellas personas que la lean. No perdono a vuestros asesinos ni a sus herederos ideológicos que ahora comienzan a asomar su existencia sin pudor.

Lo hago precisamente hoy cuando negros nubarrones amenazan de nuevo nuestra convivencia, con el acoso de la derecha extrema y la extrema derecha que cada vez se parecen más. Porque más que nunca debemos mantener viva la llama de esa memoria colectiva.

Nuestra democracia estuvo en peligro entonces y a pesar de la satisfacción de tener un gobierno de las izquierdas lo podría estar ahora 43 años después, por eso olvidar es tan peligroso.

Veremos……….