jueves, 1 enero, 2026

No son patriotas sino sólo de derechas

Las derechas antes que defensoras de sus supuestas naciones son defensoras realmente los dineros de la burguesía y cierta pequeña burguesía. Lo material siempre por delante de lo subjetivo. Lo tienen claro desde que comienzan a balbucear en el kínder. Y así ocurre realmente cuando la imagen de su patria, esa con la que se pegan golpes de pecho y cuya bandera sacan a pasear constantemente, confronta con las necesidades de la clase dominante, la propia o la global. Esto ha ocurrido en Bolivia con la contraria a la legislación internacional intromisión del gobierno boliviano en las actividades de la legación diplomática española. Como sabrán se ha impedido entrar, en coches de la embajada española y por ello sujetos a inmunidad diplomática, a varios funcionarios españoles en la embajada mexicana. Desde el Gobierno boliviano, que como saben está designado por dios (no se sabe cuál, pero por dios), se afirma que es por el miedo de Podemos a no se sabe qué invenciones de la presidenta Jeanine Áñez, una indígena (visto desde una concepción occidental de la raza, no vean una cuestión racista en ello sino irónica) que dice ser blanca y muestra su racismo contra los indígenas, y que no es más que una muestra real de desprecio de clase.

No le ha faltado tiempo a la derecha española en ponerse a las órdenes de la presidencia de Bolivia (que ahora se entiende el país como tierra conquistada por el capitalismo, como se verá) y lanzar toda una serie de improperios contra el Gobierno español. Resulta que un gobierno, que no ha sido elegido por el pueblo, que debería estar convocando elecciones y no ejecutando a opositores y metiendo en prisión a todas aquellas personas que les caen mal, saltándose la Convención de Viena, ataca al pueblo español y las derechas no se sienten humilladas. La patria, en principio, se defiende esté quien esté en el Gobierno. No se es menos patriota por no estar en el Gobierno, siempre y cuando se sea patriota y no un embaucador o embaucadora. La bandera la tienen para enseñarla en actos públicos y para que se la coman los pobres que van dejando a su paso, porque la realidad es que para ellos el dinero es lo importante.

Como no podía ser de otra forma, en máximo patriota, el macho man de lo español, Santiago Abascal ha sido el primero en lanzarse contra el gobierno español para criticarlo. Desde Vox no se sienten afectados, ni sienten herido su honor patrio, por la ofensa diplomática sino que culpan a Pedro Sánchez de todo, eso sí, comprando los argumentos imaginarios de la presidenta Añéz. Así Vox pedirá que el Gobierno explique relaciones con narcos y terroristas encerrados en la embajada mexicana. ¿Las pruebas? Ni existen pero son narcos y terroristas, como en el 11-M era ETA la causante de los atentados. La caza de brujas que está llevando el gobierno boliviano para acabar con todas aquellas personas que pudieran gobernar y seguir con la senda socialdemócrata de los gobiernos de anteriores es apoyada por Abascal. No es un problema de haber metido la mano en la caja, ni de trampas electorales (Morales se proclamó presidente sin tener los resultados finales y se comprometió a nuevas elecciones por haberse producido un empate. Lo curioso es que le acusan de algo que está permitido en España, presentarse todas las veces que se quiera a las elecciones) sino de hacerse con las materias primas bolivianas que ahora estaban en manos del Estado.

Tras saltar Vox ¿qué partido no se ha podido estar callado? En efecto, Ciudadanos. Por medio de la portavoz del día, Begoña Villacís, también han tenido que criticar al Gobierno ya que entienden “los recelos del gobierno boliviano con Sánchez dada su afinidad con los populismos latinoamericanos”. ¿Cuándo ha dado muestras el Gobierno de esa afinidad? Nunca, pero Villacís inventa que “el presidente en funciones ha comprado completamente la tesis de Podemos y no reconoce a la actual presidencia interina, a pesar de que esta ha sido admitida por la Unión Europea”. Otra mentira más pues nadie ha dicho nada sobre la presidenta transitoria hasta nuevas elecciones. Lo que hace Villacís, más bien, es comprar la usurpación del poder que están haciendo en Bolivia para eliminar a cualquier fuerza de izquierdas, mediante el asesinato, la violencia, la mentira o el ultraje. Como es un tema que a los españoles ni fu, ni fa, pues bastante tienen con lo que hay aquí, cuela como algo malo que está haciendo el Gobierno español. Pero, siendo un incidente internacional que daña a España ¿por qué Villacís no defiende la patria? Porque defiende los intereses imperiales de la misma forma que Vox.

En ambos casos demuestran que la subjetividad de la patria y la bandera es para consumo de las masas, para engañarles con un pathos españolista pero en la realidad están defendiendo los intereses de Estados Unidos y de las empresas tecnológicas que necesitan los ricos recursos naturales bolivianos a coste de usurpación para su producción. No defienden a España porque defienden el capitalismo. Ni defienden los derechos humanos, ni la democracia ante las acciones dictatoriales de Añéz. Ni un solo comentario en favor de España sino todo lo contrario. De repente asimilan Podemos al incidente y por ello todas las cláusulas democráticas desaparecen de escena. ¿Recuerdan el extraño incidente Cañamero? Allí bien que defendieron todos la patria (hoy le han colocado en el Ayuntamiento de Madrid), pero hoy no porque la patria para ellos es de usar y tirar. Lo que les importa siempre es la cuestión material; la cuestión de explotar a los países latinoamericanos; la cuestión de enriquecerse unos pocos gracias a la explotación; la cuestión de utilizar la bandera y el pathos nacionalista para esconder las verdaderas intenciones: privatizar España. No son patriotas son de derechas con todo lo que significa, lo primero servir al Imperio y al capital (que a veces son lo mismo y otras no), luego, si eso, al resto de la población. La patria no es nada frente al capital. Lo subjetivo desaparece frente a lo material… a ver si se enteran en la izqueirda.

Manipulación mediática: (des)informar con el titular

Lo mediático digital ha ampliado un tipo de (des)información que en los tiempos de la información en papel estaba reservado a la “prensa amarilla”, esto es, a los periódicos destinados conscientemente a lo escandaloso o “lo rosa”. La información digital actual de los medios de comunicación que se autocatalogan de serios ha seguido esa senda de (des)información utilizando el titular como mecanismo de generación de opinión pública. Titulares escandalosos que no tienen nada que ver con el contenido mismo del texto; o titulares, directamente, inventados con noticias que son completamente falsas. No hablamos de las columnas de opinión donde, desde que la prensa irrumpió en la cotidianeidad de las masas, se dice cualquier barrabasada. Ahora más bien todos los titulares acaban remitiendo a opinión y allí es donde triunfan los manipuladores y los doxósofos.

Muchas personas, en los medios digitales tenemos esos datos, tan sólo se informan por los titulares. Ni entran en los artículos para ver el desarrollo de la noticia, ni se preguntan por la posibilidad de que la realidad no se encuentre reflejada en el titular. No es sólo que se proponga un titular para la obtención de visitas o me gustas (el click bait) sino que se conoce que las personas en su mayoría ni leen esas noticias por lo que se juega a la manipulación mental mediante el uso del titular. Al final da igual el propio contenido de la (des)información, con el mero titular ya se acusa a un político, se deslegitima a un partido o se induce a pensar en tal o cual política implementada. Es todo un mundo de mentiras, en realidad, que propician las propias personas que sólo se informan por los titulares. Cuestión bien distinta de ver todos los titulares y elegir cuál sí o cuál no leer, la mayoría de personas que utilizan las redes sociales y lo digital como mecanismo de información tan sólo leen el titular. Si coincide con sus prejuicios lo dan por bueno, si no lo hace lo consideran falso o mentira sin entrar a analizar en detalle la propia información. Cientos de miles de comentarios en redes sociales señalando la mala fe de unos y otros por un titular determinado dan buena prueba de ello.

Sin ir más lejos, en estas mismas páginas, ayer propusimos un artículo “inocente” por ser el 28 de diciembre con un titular que incluía una irrealidad, si se piensa en términos racionales, en el propio titular pero lo suficientemente verídico para alentar a la lectura de un texto carente de sentido. Miles de personas clamaron contra la UE y Pablo Casado sin percatarse de la inocentada lo que confirma que la (des)información mediante los titulares está extendida por las redes sociales. No ayudan a informarse mejor según parece sino a la vagancia de la lectura del texto en sí y a quedarse en el mero titular. Esto lo saben en la derecha mediática y dan buena muestra de ello diariamente. Especialmente se observa en dos medios El Mundo y OkDiario aunque el resto de los medios de comunicación no son ajenos a este uso escandaloso y manipulador. Eduardo Inda reina en el mundo de la desinformación (ahora sí sin paréntesis) y se le ha sumado Francisco Rosell. En ambos casos los titulares no tienen nada que ver con la información o la ofrecen de manera completamente sesgada alejándose de la realidad de los hechos. Unos hechos que pueden ser analizados poliédricamente pero no obviados como suelen hacer estos dos directores que se dedican a la mera manipulación y desinformación en favor de intereses de una fracción de la clase dominante.

Y este tipo de periodismo triunfa y tiene la capacidad de manipular las mentes de las personas porque éstas mismas se han entregado a la pereza y a informarse por el titular sin leer el texto o la información en sí misma. Esa (des)información genera al final una ciudadanía más pobre, menos capaz de hacerse una idea de lo que le rodea verdaderamente y pierde elementos de juicio para enfrentar la realidad. Se está creando, mejor dicho, están creando un mundo paralelo de virtualidad irreflexiva donde parece que el mero titular ya contiene toda la verdad y deja de ser una invitación a la lectura de todo el texto. Una manipulación que llega al extremo cuando lo que se utilizan son porcentajes o datos que se presentan sesgados. No es lo mismo decir “Un 10% de la mujeres matan a sus parejas” que “Un 90% de los hombres matan a sus parejas” y la información es la misma. En términos políticos, por seguir con los ejemplos de esa manipulación empírica, no es lo mismo decir “El Gobierno de Coalición tiene una deuda de 350.000 millones” que “El Gobierno de Coalición reduce la deuda a 350.000 millones” y ambos dicen algo factible. Quien sólo se queda en el titular acaba mal informado si no accede al texto y piensa, en el primer caso, que el Gobierno de Coalición es una ruina. Con el tema de las negociaciones con ERC se están viendo los ejemplos más llamativos de este tipo de manipulación, cuando la realidad es que no hay información y el secretismo es máximo.

Embarcados en esta pereza informativa, los partidos, esencialmente los de derechas, utilizan esa posibilidad de manipulación y desinformación para lanzar sus diatribas pues son conscientes de que la mayoría de las personas no se informa realmente y obvia los textos explicativos. Es una nueva forma de la política espectáculo donde lo virtual-teatral se toma como real mientras lo material-real sigue su curso histórico generando sociedades acríticas y sin capacidad de reacción ante el sometimiento que este tipo de fórmulas supone. Nada mejor para la clase dominante que este tipo de (des)información al que suman diversos mitos identitarios para terminar de someter a la población. Así la mayoría de las personas piensan que Rusia es una dictadura enfrentada a los buenos EEUU, mientras que se desconoce que como fuerza imperial, al menos, hace obras públicas en países africanos donde sus empresas están haciendo fortuna. Mientras tanto EEUU se queda el petróleo y deja muertes y violaciones por donde pasa, por ejemplo. Por eso, cuando se enfrenten a un titular escandaloso o que les parezca interesante lean el texto (que puede estar igualmente sesgado, pero eso lo deberían saber dependiendo del medio al que pertenezca) y saquen sus propias conclusiones. No se dejen informar sólo por el titular porque no estarán informados sino en una realidad paralela.

La directiva europea que utilizará Casado para impedir la investidura

Andan preocupados en el PP por la posibilidad de que Pedro Sánchez al final obtenga la investidura. Les da igual que sea con el apoyo de ERC (casi lo prefieren para seguir con su campaña de destrucción de la nación española, si es que existe algo así), o con el apoyo de Ciudadanos. Quieren terceras elecciones pues entienden que de llegarse a esas, Pablo Casado sería el elegido por los españoles frente al “Dr. Fraude”. Así, el presidente del PP ha puesto a toda su tropa jurídica a investigar si existe algún resquicio legal que les permita impedir la investidura del actual presidente en funciones y así lograr la convocatoria de esas terceras elecciones que tanto anhelan en la calle Génova.

Los juristas del PP no han conseguido descubrir ese resquicio pues quedan pocos en el partido ya que están sin dinero y los que quedan son amigos personales del presidente y como a él pareciera que la carrera se la “apañaron”. Sin embargo, teniendo conocimiento de estas pesquisas, el famoso despacho de abogados de Ramón Calderón (expertos en derecho comunitario) les ha encontrado la solución a sus males en forma de una directiva recién aprobada por el parlamento europeo. En concreto se trata de la directiva R2-C3-D2-PO de 2019 por la cual “todos los gobiernos de la Unión Europea renunciarán a renovar mandato si personalmente sus miembros han excedido los niveles de CO2 mínimos que establece la norma”. En una reunión de urgencia el día 26 de diciembre, y que se ha mantenido en secreto hasta el momento, Casado se juntó con Isabel Díaz Ayuso, Rafael Hernando y Teodoro García Egea (Cayetana Álvarez de Toledo estaba descansando después de quemar demasiada materia gris con sus comentarios) para valorar el informe remitido por el despacho de abogados.

Según nos cuentan, fue Hernando quien rápidamente señaló la clave: el excesivo uso del Falcon por parte del presidente en funciones Sánchez. También se valoró que los gases producidos por cierto miembro del Gobierno, que no se citará por prudencia, especialmente después de comer la fabada del menú del ministerio son apocalípticos y seguramente habría que medirlos para sumar a ese gasto de niveles CO2 que no se permiten. Casado afirmó que el uso del Falcon, los Puma, los coches oficiales y las ventosidades ministeriales igual no terminaban por sumar la cantidad suficiente de CO2 necesaria para desalojar a Sánchez. García Egea respondió que también se podrían sumar los gastos en electricidad y en papel que supuso el libro del presidente como gastos individuales a lo que asintieron los demás reunidos, excepto Díaz Ayuso que se quedó mirando el techo mientras los demás hablaban.

Por tanto, en el PP han encontrado la fórmula para evitar que el PSOE y Podemos puedan gobernar en España y hacer de ella un país mejor, más solidario, con mejores servicios públicos y con un sentido de pertenencia que no esté anclado en tradiciones inventadas por reaccionarios y sí por el orgullo de pertenencia mediante la participación en la construcción de esa identidad patria. El problema es que Sánchez puede aducir que su ministra Teresa Ribera ha felicitado el solsticio de invierno y no la navidad, lo cual es un claro ejemplo de luchar contra el cambio climático al dar presencia a lo natural por encima de lo metafísico. También, así lo permite la directiva, puede señalar que el famoso casoplón de su futuro vicepresidente Pablo Iglesias tiene un amplio jardín con árboles y dos paneles solares, lo que resta niveles de CO2 de la suma que quieren hacer los conservadores. Además, si incorpora a Alberto Garzón (que igual no le hace falta) sumaría un ser entrópico y por tanto una materia libre de gasto energético.

Post Scriptum. La ironía (hoy es 28 de diciembre) forma parte de la vida, lo terrible es que parte del relato es completamente verídico y en la derecha española no saben qué hacer para evitar que exista en España un Gobierno de izquierda, con o sin apoyo de los catalanistas. No quieren un gobierno de izquierdas de ningún modo y para ello están moviendo Roma con Santiago para conseguirlo… sin fruto alguno para suerte de la ciudadanía española. Hoy puede ser una directiva europea, mañana un golpe civil y mercantil. Nada les es ajeno si no pueden controlar el sistema de la forma y manera que desean y están acostumbrados a hacer. Y no sólo es el PP sino que la verdadera clase dominante lo alienta y fomenta desde sus compradas tribunas mediáticas.

¿Quedan comunistas en España?

Andan preocupados en la derecha porque la socialdemocracia va a formar gobierno de coalición con comunistas para extender todo el pensamiento marxista y bioideológico por la otrora imperial nación española. Si no fuese porque estamos en 2019; porque el muro de Berlín cayó hace tiempo; porque el capitalismo campa a sus anchas por todo el orbe; porque la ideología dominante neoliberal ejerce como tal, incluso, las personas del común podrían alarmarse. Esa retórica rancia de la derecha, sin embargo, choca con la realidad de una élite política donde ni marxistas, ni comunistas parecen ser mayoría. Preguntar “¿Quedan comunistas en España?” puede ser un mero recurso retórico o puede servir para analizar si realmente entre los políticos españoles quedan comunistas o sólo hay socialdemócratas radicales o izquierdistas postmodernos.

¿Quedan comunistas en España? Pocos pero quedan unos cuantos comunistas que persisten en la lucha de clases, en el análisis materialista, en la solidaridad de clase, en enfrentar el esquirolismo, etcétera. Muchísimas personas en España se reclaman comunistas o de esa tradición de lucha sin lugar a dudas. Cuestión bien distinta es que quede un partido comunista o queden comunistas en las instituciones representativas. Zamora puede ser esa aldea gala de resistencia por ejemplo, pero no busquen mucho más lejos. Mientras en Madrid cierran la sede del partido comunista en un barrio tan simbólicamente proletario como Carabanchel, nos intentan hacer creer que sí que son comunistas, marxistas-leninistas y revolucionarios. Todo eso mientras se toman un gin-tonic con amapolas en Lavapiés, claro. La realidad es bien distinta para desgracia de una tradición donde al partido se le ponía con mayúsculas, por un cierto carisma de la tradición todo hay que decirlo, pero también por un componente de lucha y de tener las ideas claras. Casi se puede decir que el último comunista que hubo en el Congreso de los diputados fue Cayo Lara, hoy quedan fantasmagorías de aquello.

Comencemos por Podemos pues es a este partido al que señalan mucho más que a Izquierda Unida como prototipo comunista del peligro que se cierne sobre España. La formación morada surgió como movimiento populista emparentado con los indignados contra el sistema que no les concedió lo que les prometía. Una revuelta primigenia de pequeños burgueses que se estaban dando cuenta de la expulsión que genera el capitalismo, a la que se sumaron diversos ismos a cada cual más postmoderno y terminó por confluir en un alegato de socialdemocracia radical postmoderna y altermundista. Pablo Iglesias, si es que algún día lo fue, no es comunista, ni casi populista, es un socialdemócrata clásico radicalizado en defensa de ciertos derechos sociales. Lo que no es malo, no se vayan a creer. No les gusta a los neoliberales porque supone defender el Estado de bienestar que desean desmontar para afianzar su poder sobre la sociedad y dentro del propio armazón estatal como ya se contó en estas páginas. ¿Hay en Podemos personas comunistas? Muchísimas sin duda, como las hay socialistas, pero su capa dirigente no es comunista en sí.

Se supone que el partido que dentro de sus siglas tiene al Partido debería ser comunista y por ello dar la razón a la derecha en la conformación de un Gobierno social-comunista. Y comunistas quedan en IU y en el PCE pero ya hace mucho tiempo que dejó de ser el Partido para transformarse en un engendro político donde siempre están repensando. Y de tanto repensar y poco actuar han dejado eso de la “filosofía de la praxis” en mera praxis acomodaticia de sus élites. Alberto Garzón, por mucho que se empeñe en escribir libros defendiendo su posición comunista, es un economista con una mirada rojilla. Mucho simbolismo de análisis marxista (que llevan sin hacerlo años), mucho conquistar hegemonías gramscianas, mucho ecologismo pero en cuanto se está cerca del poder se abandona el republicanismo y se ponen fotos simbólicamente estadounidenses en Instagram. Y ¡qué decir de Enrique Santiago secretario general del Comité Central del otrora Partido! Ni un solo análisis materialista, ni una sola confrontación o lucha de clases en la teoría. Todo al servicio de la bufonada mediática del capitalismo.

No vean en ello un intento de deslegitimar todo. Al contrario es un mero ejercicio de quitar la razón a la derecha cavernícola. Tanto en Podemos como en IU hay magníficos y magníficas comunistas comprometidas en la lucha de clases, solidarias, feministas de verdad, ecologistas y que no piensan dar su brazo a torcer. Por suerte en España queda este tipo de personas a las cuales se pueden añadir a las personas socialistas, el problema es que cada vez más, producto de las condiciones marcadas por el propio sistema, los partidos tienden a alejarse de las personas a la que dicen representar. No puede ser porque en su mayoría la clase trabajadora no vote a IU, por ejemplo, desde hace más de treinta años, se abandone toda lucha. Así empezaron en otros países, con compromisos históricos gramscianos y acabaron en los libros de historia. De seguir por esta senda, como la socialdemocracia no despuente, existe un claro peligro de que la clase trabajadora acabe en brazos de demagogos de derechas. No es que en la base social española no haya comunistas es que la élite partidaria de los partidos se ha alejado de ella. ¿Recuerdan cuando Podemos llegó y asustó de verdad a los poderosos? Hablaba el lenguaje de las personas del común. Lo mismo pasaba con la IU de Lara o cuando el PSOE ha virado algo a su izquierda. Cuando hablas de los verdaderos problemas de las personas, de la clase trabajadora, y se ven representadas se movilizan. Para ello también es cierto que hay que bajar al barro y dejarse de diversidades, subjetivismos y ser materialistas.

Y aquí es donde ese peligro de las hordas marxistas se hace más gracioso. Ni uno solo de los actores políticos de toda la izquierda se maneja bajo parámetros de análisis materialistas. Mucho simbolismo y utilización de lugares comunes (con sus correspondientes palabras) pero a la hora de la verdad nada. También es cierto que en España ya no quedan intelectuales marxistas. Hay muchos que hablan de Marx pero eso no les convierte en marxistas. Y para ello no hay que hablar con palabras raras (el caso del errejonismo es claro), ni hacer revoluciones de las sonrisas, ni happenings, ni batukadas, ni zarandajas de esas, sino que hay estar en la lucha desde la propia base. Todo el mundo alabó a las espartanas de la bebida gaseosa porque en su lucha veían reflejada su propia existencia, pero en otras luchas al final pareciera que no hay tal reflejo, salvo en el feminismo (quitando lo queer que no es feminismo). Hay toda una clase trabajadora que sigue votando a los partidos de izquierdas pero nadie garantiza que eso dure y más vale volver al materialismo como fórmula analítica y centrarse en lo importante, la lucha contra la clase dominante.

¿Quedan comunistas en España? Sí en la calle, pocos ya en las instituciones. Y la derecha lo sabe perfectamente y por eso avisa del peligro para hacer de asustaviejas porque, de producirse un viraje ideológico real, España es más roja de lo que se piensa.

PP y Vox quieren meter a Sánchez en la cárcel

Ha descubierto la Constitución de 1978 la derecha española pese a que la rechazaron cuando se corroboró (dándoles el pueblo español una lección) y lo que debería ser motivo de felicidad y orgullo, empero, es casi tan nefasto como su postura anterior. Los “constitucionalistas” tan sólo se fijan, luego dirán que son de centro, en los artículos represivos con todo lo que no sea religión, defensa y protección de los contratos mercantiles. Los artículos sociales los desconocen, así como aquellos que permitirían intervenir en el mercado, llegando hasta a socializar las energías por ejemplo. En ese descubrimiento de la Constitución, cuyo artículo 155 es el más solicitado, ahora han descubierto otro artículo con el cual PP y Vox pretenden que el Parlamento mande al Tribunal Supremo a Pedro Sánchez para meterle en prisión.

El citado artículo reza así: “1. La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. 2. Si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo. 3. La prerrogativa real de gracia no será aplicable a ninguno de los supuestos del presente artículo”. Fulgencio Coll, que ha recibido la aprobación de sus palabras por parte de Iván Espinosa de los Monteros, planteó en una columna en el diario El Mundo (que cada día está más volcado hacia el neofascismo) que de pactar con los catalanes a Sánchez se le podría aplicar ese tipo de acusación, la de traición y atentar contra la seguridad del Estado. Quedándose la cuestión en las tribulaciones de la excrecencia verbal que suelen utilizar todas las personas de Vox, lo normal es seguir avanzando y pasar de las provocaciones continuas de los neofascistas. Pues esa es la lógica que les mueve, escandalizar con sus palabras para estar en primera plana y así inocular su discurso del odio.

El problema es que esa intención de utilizar el segundo punto del artículo 102 de la Constitución también la tienen en el PP. Mientras Pablo Casado aún busca la fórmula de no parecer un sinsorgo frente a los españoles, sus correligionarios ya piden que se acuse a Sánchez de traición a España y se utilice la prerrogativa parlamentaria para acabar con de una vez con él y que “vuelva a España el verdadero Gobierno de los españoles”. Es decir, el PP de las cloacas y la corrupción. Esto no lo dicen pero es bueno recordarlo pues ha sido Jorge Fernández Díaz, alias “el cloacas”, quien en el periódico del fascio patrio de Eduardo Inda ha pedido a los españoles de bien que se actúe contra Sánchez, ese ser que está dispuesto a entregar España a las manos de los sediciosos y pérfidos catalanes… “a los que habría que meter en la cárcel también o en campos de concentración” le ha faltado decir. Mientras los jefes de filas adulaban y besaban los pies, sin ser cuestión fetichista sino por cortesanía, a Borbón, sus compinches de partido estaban instigando a las masas contra el presidente del Gobierno para meterle en la cárcel (sin posibilidad además de que salga en toda la condena). “El PSOE quedará marcado en la Historia como el partido que se prestó a mancillar la dignidad nacional para acceder al Gobierno ha dejado por escrito “el cloacas”.

Da igual intentar argumentar racionalmente con estos dos partidos. Si se pudiese se les podría decir que la Constitución es el marco que tendrá el futuro gobierno “socialista-comunista” y por tanto no habrá ningún paso hacia el reconocimiento de un Estado catalán, ni nada por el estilo. Da igual, eso no lo entienden porque en sus mentes enfermizas y dogmáticas (veremos qué tipo de dogmatismo) sólo cabe interpretar la vida y la historia según sus únicos parámetros. España sólo puede ser lo que ellos digan, permitiéndose incluso insultar a Arturo Pérez Reverte (que no es partidario de los soviets precisamente) por indicar que el pesimismo español es latente frente a las construcciones pseudoimperiales de un pasado lleno de gloria. También insultarán a Juan Manuel de Prada (otro que no es bolchevique) porque ha dicho que el mayor pecado español es la envidia. Esa misma envidia que sienten en la derecha cada vez que España avanza en derechos, en ciencia, en técnica, en llenarse de mundo bajo gobiernos de izquierdas. Porque las derechas realmente, además de proteger los intereses de la clase capitalista (esto siempre es lo primero), no quieren que España progrese sino todo lo contrario.

Quieren una España católica (doble dominación); una España de personas que trabajen hasta la extenuación por un salario indigno y estén lo más calladas posible; una España de toreros y bailaoras, de camareros y amas de casa; una España donde una élite viva a cuerpo de rey (incluyendo al monarca) y el resto no bajo la amenaza de la bota. Por eso les gustan a las personas de derechas las leyes represoras del cuerpo y la mente, no tanto las que impiden a los ricos hacer y deshacer a su antojo. Nunca ha sido una derecha comparable a la europea en los modos democráticos y el respeto a la alternancia en el Gobierno (salvo que estuviera controlada por ellos mismos); siguen llevando la cruz y la espada en cada una de las manos y la Constitución no es más que un instrumento que si sirve a sus intereses es perfecto y si no lo hace se obvia completamente. Por eso quieren meter en la cárcel a Sánchez, porque no soportan que pacte con Podemos (catalogarles de comunistas es excesivo pero si lo fuesen ¿qué?, al fin y al cabo el comunismo ayudó a acabar con el fascismo y por esto les gusta menos); no soportan que pueda llegar a arreglar el problema catalán y ya sin ETA no tienen a otro clavo que agarrarse para ocultar sus fechorías. Hablan de traición a “su” España, pero igual no lo es a la España que desde hace cuarenta años quieren construir la mayoría de españoles y españolas. Una nueva España que sea obra de todos y todas y no de una élite, o de una iglesia, o de un dictador. Igual no será una España imperial pero podría ser una España querida por todos porque se sienten reflejados en lo que es. A esto tienen miedo, a que las españolas y los españoles despierten de una puñetera vez.

Felipe de Borbón: el discurso de la espada y la cruz

El jefe del Estado, Felipe de Borbón, retrasó la grabación de su discurso por si la actualidad política alteraba algo lo que tenía negociado con el Gobierno de(l) turno. Una alteración de sus ocupaciones que según dicen las malas lenguas de la derecha mediática han quedado limitadas por el ego exacerbado del presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Lo que ha dicho es lo mismo de todos los años, con más o menos matices según el Gobierno, y no deja de ser una impostura pues lo que igual le gustaría decir a él libremente le apartaría del trono genético sobre el que tiene sus posaderas. Se harán sesudos análisis, tamizados por gin-tonics u otras bebidas espiritosas, pero toda la prensa alabará o criticará dentro de los márgenes del cortesanismo lo dicho son percatarse que ese mensaje, como símbolo, está corrompido por su misma fuente.

Borbón, como su antecesor, está en el trono no por voluntad popular sino por la unción de la espada (la dictadura fascista) y la cruz (la iglesia que necesitaba una figura en favor suyo en lo más alto del Estado). Gracias a la espada, de la que es el capitán general cabe recordar, la borbonada tiene asegurado su lugar de privilegio pues, como ha manifestado hace pocos días el ex-militar Fulgencio Coll, si hiciese falta el ejército actuaría contra el Gobierno de “los rojos” por traición a España. El mismo argumento que se utilizó en 1936 y provocó la Guerra Civil. Una asonada que no es producto de la locura de un dirigente neofascista sino que está presente en los cuarteles entre muchos altos mandos. Así se ha escuchado a más de un general y coronel decirlo, algo que Borbón aceptaría gustosamente porque, sin tener la gracia y el donaire de su antecesor, se le ven las costuras de sus preferencias políticas. Como portador de la espada, llegado el caso, la utilizaría contra los malos españoles, en principio los ariscos catalanes, pero una vez lanzada la andanada no se puede saber hasta dónde llegaría. Evidentemente no se instauraría una dictadura militar pero una modificación constitucional en un sentido más conservador (algo que también se ha escuchado en los cuarteles del PP) no quedaría descartado.

Son suposiciones sobre lo que el “todo Madrid” suele hablar entre cafés y diversos licores en ciertos ambientes de la clase dominante, pero no se puede esconder que por mucho que se presente en el discurso vestido de paisano, en el fondo Borbón es un militar, el de mayor graduación, la espada es su símbolo y de la espada recibió la corona que ostenta hoy en día. El poder militar de coerción de la propia población, aunque Sánchez haya aludido a ser la primera línea de defensa del país, es una imagen sumamente ruda, por eso todo queda diluido gracias a portar la cruz. El designio divino, y no la sangre y la dictadura, es el que ha permitido estar en el trono a la familia Borbón. Una religión que le infunde poderes carismáticos para elevarse por encima del resto de los mortales pues, al fin y al cabo, son monarcas dei gloriam. Carecen de los poderes taumatúrgicos de sus antepasados (tampoco es que curasen los antiguos reyes sino que era una pantomima carismática), pero siguen vendiendo desde los medios de comunicación esa capacidad adaptada a los tiempos presentes.

Esa capacidad carismática (tal y como Pablo se adjudicó en la primera carta a los romanos) nos es transmitida por los medios de comunicación (todos, incluso los que van de republicanos y rojeras) como un poder innato de la corona para desfacer entuertos políticos, como si la mera posesión de la corona dotase de capacidad de diálogo a quien la ostenta. Como si representar al país a nivel internacional, más allá de los negocios de amigos y comisiones diversas, inmanentemente proporcionase beneficios al país siempre y cuando sea el monarca quien los lleve a cabo. Si prestan atención todo tiene solución en la figura carismática de Borbón. Todo gracias a portar la cruz, ya que es de la cruz (el poder eclesiástico que no condena a los pederastas) de quien ha obtenido esa capacidad carismática. Confluyen, por tanto, sin haber tenido ningún papel importante, ni destacado en toda su vida, la espada y la cruz de la tradición más antigua y que año tras año nos venden por televisión. ¿Tiene sentido ese discurso navideño? Lo hacía Franco, lo hacía su padre y ahora lo hace él para hacer ver que el carisma sigue presente. Si se fijaron bien en el aparataje trasero del discurso tanto la espada como la cruz tienen allí su representación simbólica de una u otra forma. No es España la que está representada simbólicamente, sino una forma monárquica que se eleva por encima de toda la ciudadanía y, por eso, tiene completa inmunidad.

Post Scriptum. El carisma es un don divino cuyo significado ha sido pervertido por toda la recua de doxósofos, opinólogos y juntaletras para hablar de empatía con las personas. No hay líderes carismáticos en política (mesmerizadores si acaso), ni hay personas con carisma (ser simpático o tener capacidad de comunicación no te hace portador de carisma), sólo en el ámbito de la religión hay personajes carismáticos. Por eso se utiliza el término carismático en el texto en su sentido verídico y no en el teatral de aquellas gentes que hablan de carisma como si se comprase en el supermercado de lo político.

Rafael Hernando: bufidos en 280 caracteres

Entre toda la dirigencia política del país, sin lugar a dudas, ocupa un lugar destacado por la capacidad para generar excrecencias y bufidos Rafael Hernando. El otrora portavoz del partido condenado por robar a los españoles, esos a los que dicen defender, y llenarse los bolsillos con sobresueldos, ha sido apartado de la primera línea de fuego parlamentaria con su traslado al Senado (pago por el deber cumplido), pero eso no empece para que siga bufando en las redes sociales. No hay un solo mensaje en las redes que no sea un insulto, un gesto de mala leche o una perfidia en las cuentas del popular. En el caso de twitter hasta le sobran los 280 caracteres en muchas ocasiones pues es capaz de expulsar bilis incluso con 100. Aquí les traemos una muestra de todos esos bufidos en la red de los 280 caracteres.

La mayoría de los mensajes que lanza el pérfido Hernando, como no podía ser de otra forma, están dirigidos contra el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, al que acusa de las siete plagas y la caída de Roma en cuanto tiene ocasión. Acusa, mediante el mote de Dr. Fraude, al presidente del Gobierno de no se sabe bien qué humillación de España. Como todo el mundo sabe, el acto jurídico procesal del TJUE ha sido realizado a consultas de los mismos jueces conservadores que puso su ex-jefe Mariano Rajoy. La interpretación del Gobierno ha sido ajustada a derecho y son más bien sus amigos de la prensa cavernaria los que de continuo insinúan, mediante una imputación falsa, las nulidades y las excarcelaciones.

Pero a Hernando, como pueden ver en el mensaje anterior, le da igual todo, incluso insultar a la lógica y la rectitud de la ley para señalar que Sánchez quiere “blanquear a los golpistas delincuentes”. ¿En qué momento el presidente del Gobierno ha blanqueado a los condenados? En ninguno, pero Hernando que sí blanquea delincuentes, como sus compañeros de partido condenados o por condenar (como su amigo Amat en Almería), se inventa las cosas para hacer ver una realidad que no existe salvo en su cabeza. No le vendría mal un poco de psicoanálisis para ver qué actos o imágenes reprimidas tiene en su inconsciente para bufar de esa forma en las redes.

Con Hernando, sin embargo, todo puede mejorar. Esto es, puede llegar a insultar a las inteligencias menores incluso. No sólo blanquea Sánchez a los sediciosos sino que pacta con “delincuentes convictos y confesos”. También ha pactado con otros delincuentes, que estaban en el PP, y en ese momento decía que era un hombre de Estado. Lo curioso es que no dice quiénes son esos delincuentes. ¿Por qué? Porque para Hernando hasta Rubalcaba era un delincuente al que, si se podía, se le daban dos hostias (¿recuerdan cuando intentó agredir al ex-secretario general del PSOE?). Esa es la forma política, chulesca, de fascista con cadena de hierro repartiendo mamporros por la calle Goya de Madrid no hace tantos años, que suele utilizar el senador (lo que se puede llegar a ensuciar una palabra que en la Antigüedad era señal inequívoca de auctoritas). “Una de las maniobras más negras e indecentes de nuestra democracia” dice que es la negociación del futuro Gobierno. No debe recordar que las ha habido más indecentes. Por recordar alguna, la participación de España en la guerra contra Iraq de su amigo Aznar que acabó constando a los españoles centenares de muertos y miles de heridos mientras se buscaban unas armas de destrucción masiva que jamás aparecieron. Por contentar a sus amigos y sacar tajada del control petrolífero en la zona (buenos millones le ceden a sus organizaciones los lobbies energéticos estadounidenses), se llegó a la indecencia de poner en peligro las vidas de los españoles. Esto para Hernando no consta en la historia y sí pactar con partidos que, siempre evitan decirlo, están legalmente constituidos, pues el PP no se ha atrevido a denunciarlos ante los tribunales.

Tiene guasa que Hernando, amigo de uno de los políticos sobre los que pesa la imputación Gabriel Amat por un posible desfalco de 2.000 millones que dejaría los ERE en nada, hable de gastarse el dinero en putas y cocaína. En su propio partido se dijo aquello los “volquetes de putas” y si lo premian nombrando a Alejandro Halffter secretario general de la Cámara de Comercio de Madrid, estaría mejor un tanto callado. En el PSOE les expulsan del partido. En Sanidad parece que no invierten y cierran los consultorios. En Educación hasta el momento sólo se conocen entregas a los antiguos socios del consejero Imbroda y las personas de la Dependencia siguen sin recibir un solo euro. Para colmo se atribuyen los magníficos resultados económicos de 2018 cuando ellos no gobernaban y sí lo hacía el PSOE en un mensaje donde critica al PSOE. Insulto a la inteligencia y una nueva excrecencia de Hernando.

También miente respecto a Podemos. Les achaca delitos inexistentes, incluso si fuesen ciertas las patrañas del abogado despedido por acoso sexual. Se sorprende de pagos en negro (no probados hasta la fecha) quienes se han hecho ricos con los sobres en B de Bárcenas. Tiene cara Hernando hasta para pedir a los demás lo que él jamás hizo cuando se supo que cobraban por detrás con dinero robado a los españoles. Algo muy distinto a lo de Podemos que sería la utilización legal del dinero que les entrega la Administración del Estado para su funcionamiento (como si lo quieren gastar en porros). Por tanto no hay ni fraude a Hacienda, ni dietas falsa, ni nada de nada. De hecho hasta el momento, y cuidado que insiste el cavernario Inda en ello, no hay ninguna prueba de lo que les achacan. “¡Así cobra en B el tesorero!” y ofrecen unas facturas sin otra prueba que la sospecha de un señor. Pero esto a Hernando le da igual siempre y cuando le sirva para difamar a los demás. Y así todas sus redes sociales.

En esta época de la política como espectáculo el papel de duro o de malo lo han confundido algunos, Hernando entre ellos, con el de bufón o insultador profesional de la política. La verdad es que así muestran todas las carencias mentales, intelectuales y afectivas de quienes sólo se dedican a malmeter, bufar o esparcir excrecencias. El troll de twitter tiene en Hernando un espejo donde mirarse porque ha llegado a la política no a preocuparse por la ciudadanía (tienen en Almería una residencia de personas dependientes casi abandonada y con malas condiciones y no ha hecho nada en todos estos años en las Cortes), sino a pasearse cual matón de organización mafiosa. Ahora, para su desgracia, han llegado los matones de verdad, veremos si no lo acaba pagando.

Manipula que algo queda: hoy Marhuenda

La derecha mediática está en plena efervescencia manipuladora en los últimos meses. La posibilidad de un Gobierno de Coalición de las izquierdas les tiene alterados y les impulsa a manipular todo lo que puedan a fin de establecer un entorno social contrario a ese gobierno legítimamente elegido. Ya han desfilado por estas páginas diversas manipulaciones, falsedades y demás muestras de intentos de adaptar el pensamiento de las personas que conforman la sociedad a las pretensiones de la derecha política y económica. Especialmente han salido en estas páginas las manipulaciones del periódico que alabó la llegada de Hitler o Franco al poder, el ABC. Hoy le toca el turno a La Razón, cuyo director suele actuar como ariete mediático ejerciendo de doxósofo de la derecha en diversos medios radiofónicos y televisivos. A esto hay que añadir que Francisco Marhuenda en su propio periódico va colando diversos artículos, a veces no destacados, pero que se van lanzando para intentar conformar una realidad que se asemeje a los deseos de quienes mandan.

Esto se ha producido durante el fin de semana. Un claro ejemplo de eso que los anglosajones califican de cherry picking. Como suelen hacer los directos de diversos medios, Marhuenda ha pedido a su redactor de internacional que mire ciertos datos para afirmar que la izquierda a la izquierda de la socialdemocracia en Europa está fatal y es una ruina. Eso sí, no aportando todos los datos, evitando ciertos partidos y dejando fuera de Europa Rusia, a quien deben situar en otro continente o siguen con la cosa soviética en la cabeza y no lo consideran más que el peligro rojo. “La ultraizquierda europea, en horas bajas” se titula el artículo manipulador. Desde el titular ya existe un claro ejemplo de falseamiento porque se considera ultraizquierda o extrema izquierda (como dicen en el texto) a cualquier partido que se sitúe a la izquierda socialdemócrata. De esta forma, así todos esos partidos no sean antisistémicos, no sólo se coloca a la socialdemocracia en la izquierda plena sino que se permite vender que los partidos liberales y conservadores son de centro o centro derecha. Ya desde el lenguaje del titular están induciendo a la transformación social en la misma cabeza de las personas.

Tras este dirigismo psicológico de uso del lenguaje comienzan a aportar datos, unos sí y otro no, porcentuales (no se dicen los escaños ocupados y se evitan ciertos partidos) para intentar hacer ver que la izquierda europea está fatal por culpa de los populismos de derechas (eufemismo de partidos neofascistas que para eso escriben en La Razón) y un supuesto giro a la izquierda de la socialdemocracia. Por lo pronto el Movimiento 5 Estrellas italiano de Beppe Grillo, que fue el más votado en las últimas elecciones generales italianas (25,5%) y ha obtenido un 21,2% de los votos en las europeas, debe ser que ni es de izquierdas, ni de derechas en esta falacia de la omisión de datos. Pues ahí tienen a un partido de izquierdas que no está tan mal. Como Italia no sirve de muestra, entonces hay que criticar a Jean-Luc Mélenchon que ha bajado desde las elecciones presidenciales y como allí el PSF está en descomposición, no queda nada de izquierdas. Lo malo dando un dato cierto (6,31% de los votos), en eso consiste la falacia, esconden que los ecologistas (que cambian sus apoyos en las presidenciales por el tipo de sistema electoral mayoritario corregido) sacaron un 13, 48% y el Partido Comunista Francés un 2,49%. Hagan la suma y se muestra que la extrema izquierda en Francia suma realmente 22,28%, lo que no es un mal porcentaje.

Alemania parece no existir pues con el giro a la izquierda, vamos la vuelta a ser socialdemócratas nada más (tampoco piensen que los alemanes van a hacer la revolución), ya no cuentan los partidos de ultraizquierda en el Bundestag. Y a la izquierda del SPD está Die Linke o Los Verdes con casi 140 diputados de 709 que no está mal. Esa ultraizquierda alemana ha obtenido un 26% de los votos. ¡Sí que están mal! Igual es que los partidos verdes no son ultraizquierda, son otra cosa que está ahí y sólo se sitúan en la izquierda cuando interesa al director de turno. Da igual que sea Der Spiegel o La Razón. En Gran Bretaña dicen que no existe la ultraizquierda y esconden que está aliada con el Partido Laborista, por ejemplo. Y así con diversos países europeos ocultando datos para hacer ver que la izquierda es casi un sueño del pasado en Europa. Lo peor es que, si se quiere hacer justicia, la ultraizquierda en general y mediante un análisis histórico está igual o mucho mejor cuando sólo se contaban los partidos comunistas. Incluso cuando estaban en el gobierno como ocurrió en Francia hace bien poco durante el gobierno de Lionel Jospin con el añadido del comunista Robert Hue.

¿Por qué esta manipulación? Por una simple razón, intentar deslegitimar el Gobierno de Coalición pretendiendo hacer ver que es algo extraño e impropio a los parlamentos europeos lo que sucede aquí. Si la ultraizqueirda está en franca decadencia, según el argumentario de Marhuenda, no tiene sentido que en España el PSOE (que según La Razón ha virado a la izquierda sin explicar en qué) pacte con Unidas Podemos y no con el PP o con Ciudadanos (da igual que ni quieran desde la derecha o no den lo números). El corolario de esta falacia es que mejor ir a terceras elecciones y ver si así suman los neofascistas con los conservadores y así se cumple el deseo de la fracción más politizada de la clase dominante, especialmente, la mediática. Ni más, ni menos. Marhuenda intenta deslegitimar, sin importar la voluntad popular reflejada en el Congreso, el futuro gobierno con un ejemplo del exterior. Ese hacer ver que la izquierda es decadente no es algo coyuntural a lo que pasa en España, bien al contrario es un intento de manipulación para inyectar en las clases subalternas la ideología dominante, cuya máxima es la izquierda es siempre mala. Esta vez no ha colado.

Los villancicos como acoso laboral a las trabajadoras

En estos días de felicidad impostada, menos para algunos directores de periódico ya que Pedro Sánchez podría ser presidente antes de terminar las festividades, los trabajadores y trabajadoras de centros comerciales, grandes superficies y demás almacenes de venta sufren acoso laboral por parte de sus patronos. No sólo les explotan mediante la extracción de plusvalías, con horarios infames y con horas extras no abonadas, sino que les martirizan constantemente durante su jornada laboral con cierta musiquilla taladradora: los villancicos.

Imaginen a esa dependienta de tienda de ropa que no sólo tiene que lidiar con personas excitadas en busca de una talla imposible; no sólo tiene que recolocar de vez en cuando las prendas de ropa que las personas, que cada vez carecen de menos educación o pensamiento en que dejar tiradas las mercancías supone que alguien tendrá que recogerlas y colocarlas para que otra persona vuelva a realizar la misma acción (mientras hacen esto piensan que es su trabajo, con esa mentalidad de clase media o nuevo rico que ha perdido las formas educativas si es que alguna vez las tuvieron), dejan por cualquier lado; no sólo tiene que estar pendientes de que no roben el género (ya que su jefe ha decidido que igual si roban mucho es porque las trabajadoras son compinches y cuentan fórmulas de quitar los chivatos que hacen sonar la alarma); no sólo tienen que estar de pie ocho horas (con el calzado menos adecuado) y volver a casa en un transporte público atestado de gente y sin poder sentarse, para que además tengan que escuchar las cancioncillas de la época navideña una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez…

Los villancicos no son grandes canciones, ni tienen letras hermosas que eleven los espíritus, más bien al contrario. Salvo muy raras excepciones son canciones reiterativas o que te animan a cortarte las venas por la tristeza que transmiten (ejemplo: Noche de Paz o Silent Night). A todo esto suelen hacerse grabaciones con niños y niñas de voz chillona que evocan al niño o niña repelente de nuestra infancia, que no sólo se dedicaba a hacer la pelota al profesor o profesora, sino que te apuntaba en la pizarra ejerciendo un totalitarismo de la tiza que con el tiempo hace comprender por qué los burócratas de la Alemania nazi consintieron el exterminio. Niños y niñas con voz de pito (que cuando pasa por el sistema de autoafinación provoca un mayor tono agudo) cantando una y otra vez como si les fuese en ello la vida. Y como tampoco es que sean recopilaciones muy extensas de villancicos, el suplicio se repite cada hora aproximadamente.

Hay que ser muy cruel para hacer escuchar a las trabajadoras y trabajadores cancioncillas como “El burrito sabanero”, “La marimorena” o “A Belén pastores” durante ocho horas seguidas. Aunque la mayor crueldad es aguantar esas dos tonadas navideñas que son como la gota malaya para el cerebro de la clase trabajadora que está en esos centros de consumo masivo. “Hacia Belén va una burra, rin, rin” con sus puñeteros cascabeles tintineando continuamente que se clavan en la cabeza y no se van de ahí. Y el “Fun, Fun, Fun” que en cuanto se escucha eso de “veinticinco de diciembre” comienzan los sudores fríos y el temor a una canción que es como el taladro que se utiliza para levantar aceras y asfalto. Pero si hay un villancico cruel que se ha puesto de moda en los últimos tiempos es “Feliz navidad” cantado por José Feliciano y un niño chillón. Esa canción una y otra vez debería ser considerada como un crimen contra l humanidad. ¿En qué momento se desvió el magnífico músico portorriqueño?

¿Por qué no mezclan y quitan a los niños chillones y ponen algunas canciones un poco más rockeras, por ejemplo? Ahí tienen de ejemplo a Lynyrd Skynyrd con un villancico actualizado y con sonido rock. Bruce Springsteen adaptando a su estilo junto a la E Street Band “Santa Claus is coming to town”. En España, por desgracia, no hay adaptaciones que no impulsen al suicidio como “El tamborilero” de Raphael. Quizás algunos villancicos flamencos pero no a todo el mundo le gusta el estilo. Y “el villancico del rey de Extremadura” de Extremoduro seguro que los centros comerciales y grandes superficies no lo emitirían. Como les da igual el sufrimiento de los trabajadores y trabajadoras, raro que algún reponedor no acabe cogiendo algún toro de almacenamiento y cometa algún crimen, tiran de lo barato, de lo que no hay que pagar derechos de autor aunque sea un suplicio y un acoso laboral flagrante en el que debería la fiscalía entrar de oficio. Eso sí, todo con sonrisas y por la venta que al fin y al cabo es lo que importa. La salud mental de la clase trabajadora no es problema y si se enferman, el sistema de dominación español permite que se les eche a la calle. Poco pasa en los centros comerciales para lo que aguantan esas mujeres y hombres especialmente en estas fechas.

La navidad es un asco

Se acerca el final de año y con él esa época del año en que pareciera que toda la felicidad no utilizada durante el resto del año confluyese de tal forma que provocase una explosión de la misma. Un estado de completa felicidad normativamente decretada que, como tal, obliga a sonreír en calles atestadas de gentes que se transforman en esa masa única que tanto asustaba a Elías Canetti. Masas que arrasan por donde van y para las que la educación ante codazos, apretujones y empujones en los centros comerciales y tiendas del dios capitalismo pareciera no existir. Sonreír sí, pero disculparse por el codo hincado en el lomo del ser humano de al lado no. Unas ¿festividades? donde al final es el capitalismo el que reina más allá de las sonrisas y las felicitaciones a personas que, a veces, ni se conoce. Y como el capitalismo reina sobre estas fechas, su hija la hipocresía no puede dejar de faltar a la cita anual de la estructura social de las sociedades occidentales.

Una época donde hay que ser feliz y consumir hasta decir basta por obligación sin preocuparse de la realidad, donde se pasa al estado de idealismo construido abandonando todo materialismo (aunque sea la época más materialista paradójicamente) y acaba con las cuentas corrientes de las personas. Todo ello queda disuelto en el discurso social mediante la utilización del mito del nacimiento del “señor”, el ser dominante de todos los seres mortales. O lo que es lo mismo, se nos vende que hay celebrar el ser esclavos de una divinidad, que seguramente no se mostraría muy de acuerdo con la bacanal consumista de la época, pero la contradicción hace tiempo que desaparición porque la institución que él fundó hace siglos que está apegada al poder del momento (en su tiempo los monarcas, hoy el capital). Claro que los que, abjurando de lo religioso del cristianismo, dicen celebrar el solsticio de invierno también incurren en contradicción porque no es que sean agricultores, ganaderos o demás profesiones que en estas épocas cesaban la actividad por un tiempo. Al fin otra forma como cualquiera de, separándose de lo religioso, buscar su propio mito que justifique la bacanal festiva del capitalismo.

Cierto que la tradición es una estructura de acción muy potente y que las celebraciones y, si tienen suerte, los días de asueto permiten descansar del trabajo del día a día. No es la celebración lo que merece una crítica sino en lo que se ha convertido la celebración en sí. Ahora, en el largo proceso de aculturación que impone EEUU, se cuelan papás noeles en las casas y centros comerciales cuando es algo lejano a la tradición española y todas esas películas navideñas de personajes totalmente ajenos a lo europeo y español para aculturizar). Pero así también el mercantilismo tiene otro día de regalos y por tanto consumo. “Es que así los niños juegan con los regalos” dicen quienes están entregados a la dicha consumista. Mientras lo dicen esconden que a los niños los tienen con los abuelos, doble sufrimiento para estos, en el mejor de los casos o metido en centros de actividades mientras ellas y ellos trabajan. Así que jugar con los regalos poco o nada. Si es que hay suerte y tienen regalos esos niños porque, esta es otra, los progenitores pasan las de Caín para poder entregar muchas veces a sus hijos ese regalo que anhelan, quitándose de comer algún día si hace falta. O recurriendo a la vieja estrategia de “no han debido entender tu carta bien” y así entregar esa otra muñeca o coche mucho más adaptada a las posibilidades reales de las personas.

Quienes tienen paga extra la dilapidan en pantagruélicas comidas en las que siempre sobra comida y en los regalos hasta a un señor que pasaba por allí porque, como se dijo anteriormente, hay que transmitir felicidad mediante una fórmula de consumo. Y cuanto más exagerado ese consumo mucha más felicidad. Amigos invisibles; decenas de décimos de lotería; marisco a tutiplén, el solomillo o el cordero lechal turrones que duran hasta agosto, frutas escarchadas y orejones que se quedan petrificados; regalos a la parentela de ese abrigo que en otras fechas no se podría comprar; exquisiteces en forma de patés, güisquis, ginebra; y así hasta el infinito y más allá. Estar todo el año sin saber lo que es el sabor de una gamba para comerse todo Huelva en una noche. Y todo porque hay que ser feliz mediante el mayor gasto posible y más si llegan cuñados y cuñadas a comer a la casa (ahí hay que intentar ganar y sorprender más que nunca en una batalla estéril).

Eso las personas que tienen paga extra y pueden dilapidarla porque tienen garantizados los pagos usuales. Aquellas personas que viven de una paga prorrateada, que suelen ser de los servicios precarios y que no suelen descansar en estas fechas, se las ven y las desean para aparentar y poder seguir la moda de las fechas consumistas. Si ya lo pasan mal para llegar a fin de mes durante el año, en estas épocas sufren y utilizan el crédito para que no se diga y estar a la altura de las expectativas sociales. Y luego están los que son pobres de toda pobreza y parecen quedar escondidos durante las fechas, como si no existiesen, aunque con suerte el ayuntamiento de turno les ofrece, en otra oda a la hipocresía, una cena apañada en nochebuena, eso sí, con todo el aparato mediático detrás. Una celebración de la pobreza que tanto santifica la amada iglesia católica. Al día siguiente si no tienen donde caerse muertos da igual. Como ocurre con los familiares ingresados en residencias que les sacan para nochebuena y nochevieja y luego, igual si hay suerte, se acuerdan de ella o él alguna vez durante el año. Más hipocresía.

Gasten, consuman como si mañana se acabase el mundo, sean gentes de paz y sonrían en estas fechas. Hagan lo que les dé la gana realmente, pero el “hijoputismo” no se cura con dos semanas de felicitaciones y consumo exagerado. El resto del año ya se sabe que ese jefe no tendrá piedad y despedirá a la empleada que está de baja mientras lucha contra un cáncer o en espera de una diálisis. Que los dirigentes políticos hoy desean lo mejor y el resto del año piensan en mantenerse en el poder y, en demasiadas ocasiones, se olvidan de procurar una existencia material digna. Esto no quiere decir que no celebren, realmente hagan lo que quieran, total nos quedan dos días, pero piensen que no hace falta consumir como si no hubiese un mañana para estar en familia (quien pueda) y disfrutar de los hijos e hijas. Celebren con hipocresía o sin ella que total, igual mañana están despedidos por faltar al trabajo debido a la gastroenteritis que les ha dado por comerse dos kilos de langostinos con todas las salsas que le pusieron. Ya están captados por el Imperio estadounidense en su vertiente cultural y laboral, disfruten como hacían los esclavos en la antigüedad en estos días en los que les condonaban penas de muerte, latigazos y demás. Al fin y al cabo es lo que el capitalismo hace con todos en estos días, pero sacando el máximo beneficio que el negocio siempre está por delante.

Post Scriptum. Todas las personas tenemos dentro ese demonio que odia lo navideño, si no lo quieren sacar hasta el siete de enero, respeten a las que no lo esconden. Con cuernos de ciervo o alce, que como todo el mundo sabe es muy tradicional de España, o con sonrisa impostada, pero respétenlas.