viernes, 2 enero, 2026

La ultraderecha dispuesta a boicotearlo todo en la XIV Legislatura que arranca esta semana

La XIV Legislatura arrancará este martes bajo la sombra de unas nuevas elecciones. Meritxell Batet será confirmada casi con toda seguridad como presidenta del Congreso de los Diputados, mientras Pilar Llop, jueza especializada en violencia de género, tomará posesión de la presidencia del Senado. La elección de Llop es un mensaje directo para la ultraderecha española que ha crecido exponencialmente en número de escaños: ni un paso atrás en la defensa de los derechos de las mujeres y en la lucha contra el terrorismo machista.

El mismo martes llegará el aperitivo del plato fuerte que será la sesión de investidura: la elección de la Mesa del Congreso de los Diputados, donde Vox se ha planteado el reto de colocar a alguno de sus representantes, un hecho que sería histórico, ya que nunca en democracia un miembro de la extrema derecha ha logrado llegar tan alto en las magistraturas de nuestro sistema político. Acto seguido llegará el momento del juramento o promesa de los parlamentarios, que tendrá su morbo con las habituales “coletillas” de acatamiento de la Constitución. Será el momento del ya clásico “por imperativo legal” que suelen emplear los independentistas de Esquerra, Junts per Catalunya, Bildu y la CUP, la formación antisistema que llega al Congreso con la misión de hacerlo “ingobernable”.

En la pasada legislatura, algunos diputados de Esquerra prometieron sus cargos por “la libertad de los presos políticos y exiliados” y por “la República catalana”, mientras otros de Unidas Podemos prometieron la Carta Magna “por la democracia y los derechos sociales”. A su vez, el presidente de Vox, Santiago Abascal, juró “por España” mientras otros diputados soberanistas la acataron “con lealtad” al mandato del referéndum de autodeterminación de Cataluña del 1 de octubre de 2017. Sin duda, ese será el primer rifirrafe de la legislatura que comienza a dar sus primeros pasos. La derecha, con más gasolina si cabe por la fuerza de Voz, calentará el ambiente alegando una nueva “humillación” de la Constitución por parte de los enemigos de España. El PP ya le ha pedido a Batet, o a quien controle la Mesa, que limite las distintas fórmulas de acatamiento, a lo que la diputada socialista ha respondido que en el caso de que salga elegida presidenta de la Cámara actuará como ya se hizo en mayo, aplicando el Reglamento y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional (TC). Lo más probable es que finalmente PSOE y Unidas Podemos, con mayoría en el órgano de Gobierno, den por válidas todas las fórmulas de acatamiento ante las protestas de PP y Ciudadanos, que en la fallida XIII Legislatura llevaron el caso al TC. Estos recursos aún están pendientes de tramitación y sentencia.

También tendrá su interés ver en qué escaños del hemiciclo se sientan los diputados de Vox, ya que en la anterior sesión constitutiva ocuparon los asientos del PSOE, una especie de puesta en escena, a la vez que una usurpación simbólica de poder, que esta vez tendría mucha mayor potencia visual, ya que los cargos electos del partido verde son muchos más: tantos como 52 diputados. En Ferraz hay orden estricta de madrugar para que los neofalangistas no puedan dar el “escañazo” con la intención de colocarse en los primeros asientos del hemiciclo, chupando cámara y prietas las filas. Esa imagen que los ultras van buscando y que querrán vender como la reconquista del Parlamento español no dejaría de tener su impacto en la opinión pública.

Por lo demás, PSOE y Unidas Podemos han pactado un “cordón sanitario” para evitar que Vox tenga representación en la Mesa del Congreso. El PP, que con sus votos tiene asegurados al menos dos puestos, ha rechazado sumarse al veto, pero tampoco ha aclarado si prestará o no votos al partido de Abascal, según informa Europa Press. Los de Santiago Abascal, que con sus 52 diputados son la tercera fuerza parlamentaria, pueden conseguir por sí solos dos puestos en la Mesa (una vicepresidencia y una secretaría) siempre que no triunfe el “cordón sanitario” en su contra.

Socialistas y morados suman 155 diputados tras el pacto Sánchez/Iglesias, de modo que podrían hacerse con cinco de los nueve puestos. Para ello ya cuentan con el apoyo expreso de PNV, Más País y Compromís, que han anunciado que harán todo lo posible para excluir a Vox. Así las cosas, el reparto más probable, dada la correlación de fuerzas tras las elecciones del 10N, serían tres puestos para PSOE, dos para Unidas Podemos y el PP, uno para Vox y otro para Ciudadanos.

Concluidas las votaciones, los nueve diputados elegidos ocuparán sus asientos en la Mesa y la nueva presidenta irá solicitando de los demás diputados el juramento o promesa de acatamiento de la Constitución. El acto se cerrará con el discurso de la presidenta, que dará la bienvenida a sus señorías y declarará inaugurada la legislatura. Entonces empezará lo más difícil: que Pedro Sánchez reúna los apoyos necesarios para ser investido presidente. Algo que, a día de hoy, se antoja un imposible encaje de bolillos.

Vargas Llosa vuelve a ejercer de portavoz del Imperio en América Latina

Nuevamente el prolífico escritor Mario Vargas Llosa se dedica a lo que más le gusta, erigirse en el factótum del imperialismo estadounidense en América Latina. Mediante el uso de la ideología dominante, que le procura una especie de aura protectora, el premio Nobel de Literatura vuelve a señalar a todos los gobiernos que no concuerdan con los deseos, no de la ciudadanía, sino de los señores del norte del continente.

El dolor por haber sido rechazado por su propio pueblo peruano, que se olía perfectamente lo que llevaba tras de sí, le sirve para separarse de la realidad y ponerse al nivel de un dios cualquiera más allá del bien y del mal, pero ejerciendo conscientemente de mandarín del Imperio. En esta ocasión lo ha hecho con motivo del golpe de Estado perpetrado en Bolivia por las fuerzas reaccionarias y, en lugar de utilizar su pluma, ha recurrido a algo que raya con el desprecio y el racismo más absoluto.

En España hemos conocido su opinión por medio de una tribuna en el diario El País pero la misma se publicará (así suele hacerlo) en diversos medios distribuidos por el continente americano. Como en otras ocasiones ha hecho con otros dirigentes, el octogenario escritor ha señalado a Evo Morales y a Álvaro García Linera (intelectual que tiene más predicamento que él en la universidades latinoamericanas. ¿Habrá envidia en sus palabras?) como seres cercanos al maligno, como personajes despóticos, como caudillos que pretendían perpetuarse en el poder… todo ello recurriendo al totalitarismo neoliberal de no aceptar las elecciones de los pueblos. El “hechicero de la tribu”, como le ha calificado Atilio Borón, ha perpetrado un nuevo sermón dominical en el que se atreve a calificar a Morales de “monito del zoológico y encima parlanchín”, o ejecutor de asesinatos a García Linera.

El pecado de Morales habría sido considerar a Cuba como país amigo y tener el mismo discurso radical de lucha contra el imperialismo estadounidense, porque Vargas llosa acaba reconociendo que las políticas que desarrollaban desde el Gobierno eran más bien socialdemócratas. Algo que en América Latina, como mandan desde las diversas organizaciones montadas por la CIA para doblegar la voluntad de los pueblos mediante la inoculación de la ideología dominante o dar golpes de Estado, es casi como mentar la soga en casa del ahorcado. Ni por asomo, después de haber conseguido que todo el continente sea su patio trasero donde saquear materias primas, permitirán que allí exista algo parecido a lo que se disfruta en Europa. Los quieren pobres y explotados. Esto lo sabe bien el escritor hispano-peruano porque ejerce como intelectual orgánico del imperialismo. Todo para el capital, nada para el pueblo. Y en Bolivia, precisamente, estaban llevando a cabo políticas redistributivas e impidiendo el saqueo de su riqueza mineral. Es cierto que Morales diseñó una estratagema para seguir en la presidencia, pero reconoció que habría nuevas elecciones generales pues el resultado había sido extraño. Reconocido y aceptado por la Unión Europea, que no por Washington que acabó perpetrando el golpe de Estado.

Vargas Llosa, en su increíble intento de falsificar la realidad, llega decir que han sido los seguidores de Morales los que han cometido los asesinatos de más de veinte personas. Como siempre hacen en América Latina, intentan dar la vuelta a las cosas para señalar siempre a la víctima y no al victimario (en España el PP siempre ha intentado hacer eso, igual porque José María Aznar también pertenece a esas organizaciones imperiales). Sólo hay que ver que los diputados del MAS han votado a favor de nuevas elecciones sin Evo Morales, nos dice el escritor, para comprobar que hasta los suyos detestaban al caudillo. No cabe la posibilidad, como han dicho desde el propio partido, de que vista la situación mejor recuperar el poder que se han adjudicado las minorías de la derecha para seguir con las mismas políticas del tándem Morales-García Linera. Esto lo oculta Vargas Llosa porque su artículo perdería legitimidad, si es que en algún momento la tiene. Falseamiento de los hechos y cortina de humo, la típica táctica de la CIA para que no se vean sus movimientos.

Como la jugada con Morales se le quedaba coja, nada mejor que lanzarse a por Andrés Manuel López Obrador por haber impedido que las tropas de la derecha acabasen asesinando a Morales y García Linera. Como lo leen: “¿Qué papel ha jugado México? Tristísimo, por supuesto [obsérvese el énfasis], una reminiscencia atroz del viejo PRI que, cuando estaba en el poder, se jactaba de ser el país donde todos los perseguidos por esos malos gobiernos sudamericanos encontraban asilo, y podían despotricar a su gusto contra sus verdugos”. Malvadamente Vargas Llosa oculta que los gobiernos del PRI también sirvieron de refugio para Trotsky o los exiliados españoles a los que Franco hubiese puesto ante un pelotón de fusilamiento. Quiere hacer ver que México es tan sólo un país en el que se ha recibido solamente a los latinoamericanos cuando no es así.

“Bolivia parecía perdida para la democracia y la auténtica libertad” ha querido utilizar como frase para concluir su alegato en favor de la potencia imperial del norte. Le ha faltado decir que llegaron las huestes salvadoras del neoliberalismo, ese que tanto defiende él, para salvar Bolivia de la ignominia de las políticas socialdemócratas y el sátrapa Morales. Un mensaje propio de la ideología dominante, impoluto pero prefabricado para que la CIA tenga justificación de intervención mediante sus organizaciones y los millones de dólares que se entregan a los luchadores por la causa imperial. Y ahí es donde Vargas Llosa toma especial relevancia. Como ya se ha contado en estas mismas páginas, fue el escritor quien, junto a Aznar, diseñó el viaje a América Latina de Albert Rivera cuando se pensaba en él desde la clase dominante mundial como el próximo presidente de derechas en España. Pero no sólo eso, Vargas Llosa influye en la entrega de fondos, junto a Aznar de nuevo y Álvaro Uribe, de la National Endowment for Democracy (NED) y de USAID que son las organizaciones de los Estados Unidos, por tanto de la CIA, para provocar diversos golpes blandos, como el boliviano, en favor siempre de los intereses de la metrópolis imperial.

El grupo de Lima que cita Vargas Llosa no es más que la internacional del Imperialismo estadounidense en América Latina. Curioso, aunque no sorprendente, que el escritor hispano-peruano no diga nada de las manifestaciones que vienen produciendo en Chile o Colombia, donde se piden políticas sociales en favor del pueblo, acabar con la perenne corrupción política e impedir que el Imperio se quede con las materias primas. En todas ellas ha habido muertos, torturas y violaciones, algo que parece ser que a Vargas Llosa no le preocupa porque son perpetradas por los suyos. Un cinismo ideológico que intenta ocultar pero que brota como suelen hacer las contradicciones perpetradas por los imperialistas a sueldo. Se falsifica lo de Bolivia y se esconde lo de los otros dos países. La CIA no deja cabo suelto y los intelectuales orgánicos de la clase dominante saben perfectamente los parámetros en los que se pueden mover. Si se fijan en lo que defienden Aznar y el escritor es lo mismo, con distinta formas, pero lo mismo apoyo a Israel en todas sus fechorías; apoyo a todos los presidentes neoliberales, por muy corruptos que sean (se llamen Duque, Macri, Piñera…) y crítica a todos los que hagan políticas sociales; militarismo (no les habrán visto criticar el paramilitarismo cancerígeno de Álvaro Uribe y sus edecanes en Colombia); defensa de los valores cristianos mediante el uso de falsas formulaciones liberales, etcétera. Lo mismo y dividiéndose el espectro de publicación, el ex-presidente en los medios cavernarios y el escritos en los supuestos medios progresistas.

Como escribe Borón: “Por más que se administre de modo ejemplar la economía como lo hizo el gobierno de Evo, se garantice crecimiento, redistribución, flujo de inversiones y se mejoren todos los indicadores macro y microeconómicos, la derecha y el imperialismo jamás van a aceptar a un gobierno que no se ponga al servicio de sus intereses”. Es eso ni más ni menos lo que defiende Vargas Llosa, poner al servicio de los intereses imperiales a toda América Latina. También hay que tener en cuenta esta advertencia de Borón: “Hay que estudiar los manuales publicados por diversas agencias de Estados Unidos y sus voceros disfrazados de académicos o periodistas para poder percibir a tiempo las señales de la ofensiva”. Así que ya sabemos que el presidente mexicano López Obrador está en el punto de mira de la potencia imperial, pues Vargas Llosa ya ha señalado el objetivo con claridad. No es conspiranoia sino desvelar cómo funciona el poder de verdad en el mundo y el premio Nobel se sabe que es uno de sus máximos voceros en España y América Latina.

La semana ecologista donde no dirán que el culpable es el capitalismo

Esta semana les van a contar que hay que reciclar, que hay que bajar las emisiones de CO2, que debemos dejar de comer carne y pescado, que hay que comprar coches que no contaminen, que hay que subir los impuestos con tasas ecológicas y todo lo que se les ocurra por el camino para evitar el calentamiento global, pero no les dirán que en realidad todo es culpa de un sistema depredador conocido como capitalismo. Mientras les intenta concienciar individualmente, casi causándoles un trauma por lo mal que hacen las cosas y todo lo que contaminan, esconderán que todo es producto del sistema económico global. Y no lo harán porque las fiestas que montan, como la organizada en España, están financiadas al fin y al cabo por los mismos que potencian el sistema depredador.

La celebración de la COP25 es, sin duda, una buena noticia para el país y un símbolo de la implicación del presidente en funciones Pedro Sánchez. Son necesarias estas celebraciones para concienciar a las personas que su forma de consumir provoca desequilibrios climáticos y ecosistémicos, pero no se dejen engañar porque la forma de producción es más nociva. Por mucho que reciclen en bolsas distintas y lleven bolsas de tela el problema persistirá. No hay que negar el calentamiento global, ni las emisiones de CO2, pero hay que señalar al culpable que no es otro que el sistema capitalista. Ninguno de los presentes, salvo raras excepciones, dirán que hay que dejar de producir de la forma en que se está haciendo porque al final lo que se acaba ocultando es una lucha entre potencias económicas detrás de todo. En Europa, sin duda, se está plenamente concienciado y se tiene conciencia ecológica. Empresas que intentan contaminar menos y con menor gasto de energía, pero empresas capitalistas que al final requieren de productos que se fabrican en otros lugares a los que se ha desplazado la contaminación para ser ecofriendly que se suele decir. Sólo hay que ver la posición del PP madrileño, por ejemplo, con Madrid Central y se percibirá que manda primero el dinero y luego la salud del ecosistema (donde el ser humano no deja de ser una parte).

Estos días verán que se acusa a Rusia, China, la India y EEUU por ser los países más contaminantes, lo que no se reconocerá es que parte de esas mercancías tienen un origen financiero europeo/estadounidense, son fábricas deslocalizadas o son parte del sistema de reproducción capitalista. Se acusa a los países, especialmente en tiempos de batalla económica por el poder imperial, porque acusar a Apple, Hewlett Packard, Microsoft, Volkswagen o Samsung, por ejemplo, no es políticamente correcto según el patrón de la ideología dominante. Y no es que China contamine más porque son unos dejados y no tienen conciencia del cambio climático, sino porque allí está el 90% de la producción de esos móviles que a usted le obligan a cambiar de cuando en cuando. Bien sea porque se fabrican con fecha de caducidad, bien porque le engatusan mediante la publicidad de todo tipo para ello. No puede comer usted carne pero es fashion porque tiene un iPhoneX. Una lógica que potencia cierto tipo de consumo que es la clave de la reproducción del propio sistema. Explotado pero con enorme cantidad de fetiches a elegir para dotarse de una falsa libertad.

Es el sistema general de dominación y reproducción el que se encuentra detrás de lo que viene sucediendo en el ecosistema. Tampoco dirán en la cumbre que la industria más contaminante es la que tiene que ver con internet. Móviles, ordenadores, mantenimiento de servidores, prensa digital, youtube y demás Apps que se utilizan contaminan más que las pobres vacas que, parece, cagan demasiado. Pero en la cumbre, los ecocapitalistas les intentarán vender que coman menos carne para ser más ecológicos, pero eso sí cuéntenlo en Twitter, que al ser digital parece no nocivo. Si puede después de gastar más del 50% de su salario en la vivienda, gaste el 30% en un coche eléctrico porque como la energía ni se crea ni se destruye, tan sólo se transforma, pareciera que producir la electricidad y las baterías de litio es casi gratis. Y no. Para producir y mantener esas baterías hay que esquilmar países y ecosistemas. Esto se lo esconderán posiblemente. Así como, si ustedes hacen cálculos, tras gastar el 80% en pagar casa y coche, van a vivir con el 20% restante. Producción y reproducción sistémica unidas para hacerles ver que el sistema es bueno, que los malos son otros (y si son comunistas le da más dramatismo) o ustedes que no saben consumir (pero no dejen de hacerlo) y que todo se puede cambiar sin tocar la base económica.

Los ecocapitalistas esta semana venderán su buena nueva de consumo ecológico sin contarles todas las contradicciones. Vienen con su nueva biblia y aquellos que responden en contra o ponen pegas son los nuevos herejes que quieren que el mundo se extinga. Visto cómo va el mundo igual no es mala idea que se extinga, pero, más allá de lo irónico, hay una realidad que es la siguiente: más o menos ecológica la forma de producción, lo que está matando al mundo es el propio sistema. Por muy ecológico que sea, el capitalismo se basa en la acumulación de riquezas mediante la producción, circulación y venta de mercancías (materiales o humanas). Y como el capitalismo va depredando y extendiéndose hasta el último confín del mundo, seguirá habiendo peligro ecológico. Y el peligro social que no advierten los ecocapitalistas, la exclusión de cada vez una mayor parte de la población que no podrá adquirir esos fetiches ecológicos. No sólo habrá pobres excluidos por no tener capacidad de entrar en el ciclo de producción y reproducción, sino que habrá pobres ecológicos que no podrán adquirir los fetiches-mercancías. Y en todos los casos apunta a que serán las mismas personas, las pertenecientes a la clase trabajadora. O ¿es que piensan que la comida vegana es más barata o que hay catamaranes para que viaje todo el mundo? Cuando se hable de Greta Thunberg en estas páginas verán lo reaccionario de algunas propuestas.

Un sistema que es depredador en sí mismo no puede ser ecológico jamás. No es cuestión, como hacen algunos, de culpar a los consumidores sino a los productores. ¿Desde cuándo han comenzado a comer papaya en Albacete? ¿Desde cuándo no se produce una simple camisa en Europa? No es culpa de las personas el aumento del crimen ecológico que se está perpetrando sino del sistema capitalista que ha colonizado el mundo con sus fetiches y sus fábricas. ¿Por qué creen que los partidos de derechas son, en cierto modo, negacionistas del cambio climático? Porque son conscientes que detrás de todo está el capitalismo. Por eso hablan de libertad de acción como antagonismo del ecologismo, porque lo que defienden es la libertad del empresario para saquear el planeta. Se llame Apple o se llame Zara, todas las empresas multinacionales, los intermediarios y los grupos que financian todo eso son los culpables más allá de buenos hábitos de consumo. ¿Qué es menos ecológico, comerse un filete o tener en la casa un césped que ni el Camp Nou? Los ecocapitalistas les dirán que lo primero. Por eso, dentro del apoyo necesario a la lucha contra el cambio climático, guárdense de muchos de los discursos que escucharán, especialmente si les señalan a ustedes como consumidores.

¡Maldigo a quienes no continúan la lucha contra el SIDA!

En memoria de mi hermano Javi, siempre en mi recuerdo

Llega un nuevo 1 de Diciembre, Día Internacional de la lucha contra el sida. Un día para reivindicar mayores esfuerzos contra esta cruel enfermedad, reflexionar sobre lo que no hacemos bien, denunciar a los gobiernos y instituciones que no se implican lo suficiente, o simplemente para recordar a nuestros muertos.

Precisamente en referencia a los recuerdos vividos vuelvo la vista atrás al no tan lejano 1992, en el que la pérdida de mi hermano por este monstruo me hizo implicar de lleno con quienes llevaban años en una desigual lucha, en concreto con la Comisión Ciudadana Anti Sida.

Una época cruel en la que la ignorancia se llevó por delante una parte cualificada de nuestra juventud. La más sensible, creativa y rebelde, especialmente en la música y las artes.

Entre ellos mi hermano pequeño Javi líder del grupo de rock “Retales” que se pateó los garitos de Madrid a finales de los 70 y principios de los 80. Jugaron inconscientemente a la ruleta rusa intercambiando la muerte entre ellos, que se llevó por delante  a cuatro de sus cinco componentes.

Recuerdo en ese 1992 los esfuerzos por convencer al Parlamento de Navarra, del que en aquel instante formaba parte, para que aprobaran medidas que intentaran frenar la expansión de la pandemia, o la terquedad de un Gobierno de Navarra de UPN empeñado en no entender, que el uso del preservativo era una de las medidas más eficaces.

Incluso, no sin una cierta vergüenza ajena, aquel episodio que nos hizo ser noticia nacional, cuando descubrimos que el entonces Consejero de Salud había dado orden de quitar el preservativo de un kit anti sida, cuya distribución se aprobó por dicho Parlamento después de  una ardua lucha política.

No ha pasado demasiado tiempo de aquello, y aunque todavía hoy sigue existiendo reductos conservadores en nuestra sociedad, que defienden la abstinencia sexual como forma de evitar su contagio, algo hemos avanzado. Pero no conviene bajar la guardia y síntomas de ello se detectan especialmente entre los jóvenes, por eso este 1 de Diciembre debe servir también para alertar a las autoridades de ese peligro. Ni un paso atrás en esta difícil lucha.
Hay que continuar igualmente con el apoyo a las víctimas. Uno de los mayores problemas es la estigmatización  de las personas afectadas, que aún se detecta desde sectores importantes de nuestra sociedad.

Apoyo que debe ir dirigido no sólo a su atención sanitaria, también a la social, e incluso a la cultural o económica. Se ha avanzado bastante en este terreno desde aquel 1992, pero aún nos queda mucho camino que recorrer.

Pero no podemos, no debemos, quedarnos sólo en la atención de los más próximos, tenemos que alzar nuestra mirada y dirigirla a la tremenda e injusta situación en el Tercer mundo, en especial en ese continente masacrado por las guerras, el hambre…., y el sida: África. Sin olvidar el sudeste asiático, parte del Caribe y los países del este europeo.
Allí cada día más de 8.000 personas mueren de sida. Cada hora, cerca de 600 personas se infectan, y lo que resulta aún más dramático, cada minuto un niño muere a causa del virus. En África la irresponsable actuación de las industrias farmacéuticas, impide que los medicamentos genéricos que existen se puedan repartir al resultar mucho más baratos.

Una forma de crimen colectivo, de genocidio encubierto que debemos denunciar contundentemente. Eso con la colaboración de sectores de la Iglesia Católica, empeñados en hacer campañas irresponsables contra el uso del preservativo.

Afortunadamente la aparición de un nuevo Papa Francisco está cambiando el sentido de la marcha, de una jerarquía que marchaba de espaldas a la realidad, pero lamentablemente ese cambio va demasiado despacio.

Mucho se habla en la época actual de la defensa de los Derechos Humanos. ¿No es el principal el derecho a la vida? ¿Cómo consentimos entonces esta vulneración en masa? ¿Seguiremos mirando hacia otro lado, siendo cómplices de esta situación, cuando nos enseñan esas terribles imágenes?

Defiendo la relativa eficacia de los denominados “días internacionales de…”, porque cumplen la función de recordar, de volver a denunciar. Por eso escribo estas líneas en la proximidad de este nuevo 1 de Diciembre.

A los que nos ha tocado de cerca esta terrible enfermedad no nos hacen falta, porque cada día pasan por nuestra memoria imágenes del ser querido que nos arrebató, y la maldecimos mil veces, pero para el resto de nuestra sociedad sí resultan necesarios, aunque sólo sea para que no se olviden de que existe.

Por eso desde aquí manifiesto mi solidaridad con quienes la sufren, así como mi apoyo a las organizaciones que colaboran a “pie de obra” para hacerles una vida más fácil y evitar que nuevas personas acaben sufriéndola.

Al mismo tiempo alzo mi voz, denuncio y maldigo a todos aquéllos, sean gobiernos, industrias, o instituciones religiosas, o políticas que impiden  poner medios eficaces para evitar su progresión, ya sea abaratando las medicinas o con medidas preventivas eficaces como el uso del preservativo.

Este 1 de Diciembre de 2019 será otro más de lucha contra el sida, y nuevamente el lazo rojo lucirá en nuestro ropaje, aunque no debemos quedarnos exclusivamente en eso, ni que solo sea durante este día, sino que nuestra implicación, nuestra lucha, se traslade a los 365 días del año.

También debe ser un momento para criticar, denunciar, maldecir, a quienes individual o colectivamente no hacen nada por ponerle freno, o incluso a aquellos que por acción u omisión acaban siendo cómplices de esa situación.

Veremos…………

El discurso de Guerra que Vox aplaude

Que no le guste el posible Gobierno de Coalición a Alfonso Guerra, cuando en su tiempo de actividad política era el defensor de los descamisados, parece que tiene un profundo sentido ideológico. Se ha derechizado tanto que hasta la Ley contra la Violencia de Género le parece injusta con el hombre. Obnubilado por la bandera de España (seguro que se envuelve en ella mientras lee a Kavafis y escucha a Mahler), olvidado el socialismo, el otrora poderoso vicetodo está acabando sus días de presencia en este mar de lágrimas siendo alabado y ponderado por la ultraderecha franquista. No hay día en que, aprovechando esta o aquella pregunta de algún medio de comunicación, Guerra ofrezca alguna disquisición, la cual es verbalizada y aplaudida por toda la caverna mediática y toda la derecha política y social.

Si fuese otro político, tipo Corcuera, se podría pensar que producto de su carencia de sentido común y deseo de publicidad cae en las garras de los medios de comunicación (el 90% de derechas). Siendo Guerra, que no es para nada un estólido, la carga de la prueba recae completamente en él. Sabe que lo que va a decir es antagónico a lo que defiende la izquierda y que gustará en la derecha, por lo que sólo se puede pensar que lo hace adrede. Se cree un santón de la democracia española y debe pensar que todos los demás deberían seguir sus juicios y opiniones al pie de la letra. Defiende como nadie el sistema global, incluido el capitalismo (de amiguetes como el practicado por su hermano Juan o el que sea). Dejó hace tiempo de ser socialdemócrata (nunca fue socialista salvo en lo estético) y ahora no es más que un nacionalista del sistema al que le da igual lo social como bien muestra en el discurso que las redes de Vox han difundido ampliamente.

La anécdota (que pueden ver en el video adjunto al tuit de arriba) sobre el proceso de legislación de la Ley contra la Violencia de Género no es más que la expresión de un machirulismo jurídico pues sabe y es consciente de que, como dijo el Tribunal Constitucional, no era aplicar distinta pena para el mismo delito, sino añadir una serie de agravantes como sucede en muchísimo delitos no relativos a la violencia machista. Lo sabe pero, infectado del virus patriarcal, tiene que hacer la gracia con un tema grave, que supone lanzar un torpedo a la línea de flotación de la izquierda y el feminismo, y que supone dotar de argumentos al discurso machista de la formación ultraderechista y todos los grupos católicos que están atacando la legislación. Que Guerra sea machista es lógico por una cuestión de edad, no es incomprensible, pero que alguien que se vanagloria de su intelectualidad y su posición de izquierdas diga eso, o bien no es tan intelectual o tan de izquierdas, o bien se ha transformado en un ente de la derecha más franquista. Y luego está la presión recibida como algo negativo cuando, si se es demócrata, asume esa presión de la sociedad civil. Es lo que tiene pasar de mover la línea y sacar a personas de las fotos, a sólo ser agasajado por la derecha.

Iván Espinosa de los Monteros, más conocido como “el chapuzas”, ha salido inmediatamente a las redes sociales para utilizar la imagen de Guerra como fundamento teocrático de su discurso contra la violencia machista. Contentos en Vox porque una persona que se dice de izquierdas apoye sus argumentos, en una especie de remedo falangista pero ordoliberal en lo económico. Debería preguntarse Alfonso Guerra por este apoyo de los neofascistas y pensar sobre si está en lo cierto o simplemente ha evolucionado (en su caso más bien habría que hablar de involución) hacia posiciones derechosas. No lo hará porque, como se dijo, entiende su persona como la de un eremita que sale de vez en cuando de su gruta para aleccionar a los seres humanos. Una especie de Zaratustra hispánico que no camina sino levita al estar entre los demás mortales, los cuales deben escucharle con atención pues cada una de sus palabras están dotadas de la única verdad posible. Mientras piensa eso, la extrema derecha española saliva de placer al ver que las momias del PSOE les están haciendo el juego entre la clase trabajadora. Si miran el tuit del dirigente ultraderechista donde pregunta si Guerra es facha… igual hay que leerlo como afirmación.

Sí, porque Guerra, González, Rodríguez Ibarra, Leguina y demás fantasmagorías del PSOE están promoviendo que la clase trabajadora vea con ojos distintos a los neofascistas. Sus discursos similares y tendentes a lo mismo, comer bandera y seguir explotados por sus amigos capitalistas, entrañan un grave peligro para la izquierda que dicen defender. No sólo hacen daño al PSOE, a Podemos o a Izquierda Unida sino que permiten a la derecha cavernaria (mediática y política) justificar su discurso en esta lucha de clases que se está planteando en el país. No es cuestión de mal envejecer, que también, porque hay personas de su quinta que salen a defender las pensiones, a manifestarse junto a generaciones más jóvenes en la lucha por los derechos sociales y laborales, sino de ser agentes del capital introducidos en la franja izquierda con la clara intención de genera una disputa inexistente. Tras la derrota de Felipe González tras intentar establecer un cordón  frente a Unidas Podemos, sale Guerra a acabar con el feminismo (a pesar de que las mujeres juristas que elaboraron la ley sabían perfectamente como presentarla). Ambos aplaudidos y citados por el PP y la ultraderecha, por cierto. Acabar con los dos pilares de la clase trabajadora (el ecosocialismo y el feminismo) es lo que pretenden estas momias gatopardistas cuyo momento de gloria acabó hace tiempo. No es que quieran dar consejos, es que quieren imponer la estrategia de la clase dominante, aunque sea la misma que la de Vox. La conclusión es que ni fueron socialistas, ni lo pueden seguir siendo. Pequeños burgueses que lucharon contra el franquismo por estética, ni por conciencia, ni por ética.

¿Por qué los medios sacan lo que Vox dice pero no lo que hace?

Si dentro de la maraña de noticias sobre el grupo ultraderechista de Vox se parasen a comprobar cuántas de ellas tienen relación a acciones políticas o a discurso políticos se llevarían la sorpresa que la segunda arrasa en las publicaciones. Se puede decir, sin temor a equivocarse, que los medios de comunicación están comunicando más lo que los neofascistas dicen que lo que hacen realmente en el mundo político. Dejando a un lado los problemas de las distintas ilegalidades cometidas por Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio como supuestos empresarios (que sirven para dejar claro cómo son esas personas), si exceptuamos la no votación de los comunicados institucionales contra la violencia machista, poco o nada se sabe de lo que votan, apoyan o defienden en alcaldías, autonomías y gobierno estatal. Se sabe todo lo que dicen sin embargo. ¿Por qué se produce esta situación donde el discurso acaba teniendo preeminencia sobre la acción?

Son varias las causas que hay detrás de esta situación que está permitiendo a los neofascistas ir inoculando sus ideas en la población española sin recibir la mínima respuesta. Piensan en la izquierda (porque a la derecha la tienen secuestrada) que eso sería hacerles el juego, que hay que obviarles para que no marquen la agenda. No tienen razón porque hay que enfrentarles tanto en lo teórico como en lo político. Hay que dar respuesta no bajo su mismo marco discursivo sino el antagónico o directamente ejerciendo la demagogia en algunas ocasiones. Las mujeres sí responden, como no podía ser menos, a todos los ataques contra ellas porque, en principio, han comenzado por el feminismo al ser el sujeto movilizador de la actualidad. Que si el aborto, que si la ideología de género, que si esto y lo otro, pero en muchas ocasiones eso no es más que cortinas de humo para actuar a escondidas. Que no haya ni un euro en gasto para las casa de acogida a las mujeres maltratadas en la Junta de Andalucía, a lo que se han sumado alegres y contentos PP y Ciudadanos, no lo verán contado en los medios de comunicación de masas. Al final se plantea el debate donde ellos quieren.

Que la respuesta de los partidos de izquierdas sea errónea tiene que ver con una cuestión interna a los partidos, carecen de un mensaje ideológico en sí. Hablan de muchas cuestiones de acción política tan diversas que sin el apoyo de una ideología coherente quedan ocultas ante el arrollador tiempo que le dedican en los medios de comunicación a las extravagancias de los neofascistas. Al neofascismo, como a la derecha en general, hay que disputarles el terreno ideológico no con cosas tan evanescentes como eso que les gusta a los dirigentes de izquierdas como el progresismo. Concepto polisémico y muy banal en el que caben ideas de derechas tantas como de izquierdas. Y como ese discurso no vende, tan sólo sirve para ocultar carencias y miedos en el extremo centro, pues pierde en comparación con lo neofascista. Porque desde los partidos políticos no han entendido ni las redes sociales, ni lo que significa la llegada de Vox en sí. Al no pararse a pensar, bien por incapacidad, bien por falta de tiempo; al no querer asumir que están bajo la influencia de la ideología dominante y los deseos de los dominadores, no pueden presentar un discurso contundente frente a las derechas y, por tanto, trabajar bajo esos parámetros en las redes sociales. Vox sí que sabe hacerlo y eso lo aprovechan los medios de comunicación para lograr audiencias y visitas. La distribución de memes y los enlaces a la web del partido con las declaraciones del dirigente de turno no sirven para nada. Incluso, ni para darse publicidad.

Y ¿por qué los medios sacan lo dicen y no lo que hacen? El mundo digital es mucho más visual que reflexivo. Un titular escandaloso se mueve más y, por ende, consigue más visitas y quienes hoy por hoy ofrecen la posibilidad de ese titular escandaloso son los neofascistas. Además, y esto es importante, están de moda tanto como para que una cadena como La Sexta, por ejemplo, tenga hasta tres cámaras con sus redactores persiguiéndoles en parlamentos regionales, ayuntamientos o congreso. Imaginan que al PSOE o al PP les hiciesen esa cobertura, no sucumbiría nunca el bipartidismo imperfecto. Porque lo importante en sí no es lo que se diga, sino debatir hasta el hartazgo lo que han dicho por toda esa pléyade de doxósofos y comentadores (que son siempre los mismos por cierto) en las diversas tertulias televisivas y columnas periodísticas. Las personas tienen preferencia por la visualización y escucha que por la lectura (un problema de la estructura educativa española), así que para qué explicar lo que hacen o dejan de hacer (la inacción a veces es tan importante como la acción).

Bajó égida de la política espectáculo, el embrutecimiento mental de la ciudadanía a la que se prefiere masa amorfa para poder manipularla y controlarla y un mercado de la publicidad más pequeño que los medios en disputa, lo normal es que los extravagantes, los raros, los neofascistas o el mensaje etéreo triunfen  y sean potenciados. Más si cabe cuando ese tipo de espectáculo circense en el que se ha convertido la política no ponga en duda el poder en el sistema. Al no ver peligrar la clase dominante esa capacidad de dominación, permiten pues son los que controlan los medios, que el espectáculo continúe. En cuanto, como ha sucedido en España, cabe la posibilidad de que parte de esa dominación sea disputada, por la izquierda en este caso, nada mejor que sacar al monstruo antagónico para que, tras la advertencia a los distintos directores de periódicos, se potencie a los neofascistas. Esos mismos que trabajan para ellos en las votaciones y las peticiones políticas, pero que lo esconden todo mediante una batalla cultural que ni les interesa ganar porque saben que ya están ganando en lo material. Muchas banderas, muchas broncas pero apoyando al capitalista a seguir explotando, dominando y acumulando riquezas. Ahí está la cuestión en el caso español (y en buena parte de Europa). Como buenos trileros con una mano te enseñan el premio (muy mucho español o muy mucho catalán en la versión del noreste peninsular) y con la otra te quitan el dinero (pobreza y derechos sociales). Por eso los medios hablan de lo que dicen (lo estrambótico y la máscara) pero no de lo que hacen, porque al final tienen los mismos dueños, los capitalistas.

El continuo ridículo verbal de Díaz Ayuso

“De donde no hay no se puede sacar” afirma el dicho y cuánta razón lleva. La clase política actual es catalogada por los dominados como la peor en décadas. Por mucho título que muestren en sus currículos pareciera que han sido regalados, en algunos casos existe la más que fundada sospecha, o que pasaron por la Universidad sin que la Universidad pasara por ellas y ellos. Políticos de otros tiempos con menos estudios se aparecían a los ojos de la ciudadanía como más preparados, más cultos y más responsables. Economistas que cuando hablan de economía se quedan en la lengua oculta de los mandarinatos universitarios; licenciados en derecho (porque decir abogados es casi un insulto a los profesionales de la materia) que desconocen las leyes o su significado; politólogos de lo etéreo; sociólogos del idealismo empirista; en general, políticos y políticas que muestran carencias por todos lados. Entre todos dentro de la clase política destacada, con gran ventaja, la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso.

Pendientes más del eslogan, propio de la sociedad del espectáculo actual, del meme, del pensamiento evanescente, de lo chusco y la frase hecha, la clase política se arrastra por las pantallas televisivas, las redes sociales y las ondas hertzianas. No es la mediocracia que alguno ha denunciado, el problema es estructural a la vida interna de los propios partidos políticos (o la inexistencia de esa vida) y a la elección del más obediente/pelota al jefe de turno y a la mínima cultura política que se supone deberían tener. En el caso de la presidenta de la Comunidad de Madrid se suma la incapacidad para saber de qué habla o qué afirma en realidad cuando se expresa. Le han debido decir que haga referencia a la libertad, dando igual respecto a qué hable, y que a ser posible haga uso de su cantinfleo discursivo. Así parece liberal y, de paso, nadie la entiende. El problema es que las personas la acaban viendo como una completa ignorante por los continuos ridículos que hace verbalmente. A ello súmenle que, sin saber, se lanza a una actividad frenética (como hacía su antecesora Cristina Cifuentes) que provoca muchos momentos expresivos ridículos o incultos.

Tras escucharle día tras día hay una conclusión clara en el discurso de Díaz Ayuso, no sabe qué significa el concepto libertad. Cuando se usa para todo y en cada momento o se es Isaiah Berlin o se hace el ridículo. Como la capacidad intelectual del pensador no la tiene es obvio que hace el ridículo. Si fuera pareja al primero sabría que, dependiendo del contexto y la coyuntura, la libertad hace referencia a una cosa u otra. Un preso, por ejemplo, habla de la libertad como un deseo; un palestino lo hace como una aspiración a no ser masacrado por Israel; y en una sociedad occidental como la española supone, por ejemplo, tener los recursos suficientes para poder alquilar una casa en condiciones (algo que no se puede hacer con los salarios de miseria que ha cronificado el PP). Pero en Díaz Ayuso todo es defensa de la libertad. Da igual que sea para que los pobres acaben pagando el colegio de los ricos (que eso es lo que hay detrás de los conciertos educativos que llevan aplicando desde la presidencia) o para el mundo de los toros. Sí, como lo leen, los toros están sufriendo un “acoso liberticida de lo políticamente correcto”. Criticar el mundo de los toros, donde se matan animales para goce y disfrute de los espectadores, es un atentado contra la libertad según Díaz Ayuso. Que los niños y niñas madrileñas no tengan comedores abiertos en verano para poder desayunar y hacer una comida decente en el día, es colectivismo según esta señora.

Hay que defender los toros “porque son una expresión de la libertad y nos sirven como prueba de que una sociedad es libre”, al tiempo que se ha mostrado convencida de que “prohibirlos es un síntoma que debería encender todas las señales de alarma de una sociedad sana”. Como ven en las frases resaltadas, todo gira en torno a la libertad que, según su mente, está en peligro. ¿Sería capaz de explicar el porqué de esa afirmación más allá de la frase hecha? No puede porque desconoce el significado de la libertad, si lo conociese sabría que matar animales por disfrute puede ser condenado sin que la libertad afecte a nadie y sin que la sociedad sea insana. De hecho la mayoría de las sociedades europeas carecen de los toros y parecen tan sanas (o más) que la española. Si fuera por una cuestión de expresión cultural habría que recuperar las luchas a muerte entre gladiadores en Mérida, por ejemplo; o permitir las ablaciones de niñas; o siguiendo esa lógica acabar dando la razón a los secesionistas catalanes que aseguran tener una cultura propia que está siendo oprimida y reclaman libertad. Es lo que ocurre cuando no se sabe de qué se habla, que se acaba dando la razón a las cuestiones más estrambóticas. Los toros como signo de libertad es una de ellas pues lo que sería libre es el debate sobre su prohibición o no, pero esto en el PP no lo reconocerán porque mucha libertad pero sólo para la clase dominante.

Y cuando no habla de libertad (hay momentos en que lo hace por raro que parezca), deja otras perlas como la siguiente: “El hombre no es un ser violento en sí mismo, porque hay hombres que agreden a otros hombres”. Cantinflear en modo máximo. De abrazarse a Jean-Jacques Rousseau y darle una patada con Thomas Hobbes en la misma frase. Lo explicamos. El pensador ginebrino decía que el hombre (entiéndase como ser humano en versión no patriarcal) es buen por naturaleza y que la sociedad lo pervierte. Eso es lo que viene a decir en la primera parte de su frase, que el hombre entendido como sujeto de acción no muestra signos de violencia. Hobbes, por su parte, decía que el hombre es lobo para el hombre, esto es, que agrede a otros hombres. O bien se le aparecen seres extraños (como a Pedro Picapiedra) que le hacen decir esas cosas, o lo que hace cada vez que habla fuera del guión que le han dado es mostrar numerosas incapacidades. Lo prudente es callarse cuando no se sabe sobre lo que se está hablando y, en esta época de asesores, no te lo han dado por escrito antes. Pero como la prudencia no es lo más llamativo de la personalidad de Díaz Ayuso, recuérdese que era quien llevaba la cuenta del perro de Esperanza Aguirre, los asesores deberían impedirle hablar por esa prudencia necesaria.

Lo peor de todo es que esa frase servía para justificar el discurso machista de Vox. Y como en el PP piensan de forma similar a la formación neofascista (sólo hay que ver lo que se publica en ambas formaciones) pues la presidenta no sabe cómo parecer lo que no es. Decir que el hombre no es violento en sí supone reconocer lo que vienen defendiendo las feministas, que el maltratador no nace, se hace por culpa de la estructura patriarcal que habita en las distintas sociedades. Esto, además, sería reconocer que sus socios de gobierno (porque mandan más estando fuera que dentro) están equivocados, como lo está la cúpula de otro de los poderes que condicionan la vida partidista del PP, la iglesia católica. Porque en el PP, es necesario que se sepa más allá de dirigentes incapaces puestos a dedo, están aterrados con Vox. No porque les esté quitando su preponderancia en el espacio de la derecha marcándoles la agenda política (eso es evidente y se potencia por parte de los medios de comunicación de sus jefes los capitalistas), sino porque no se atreven a criticar lo dicen (ya que hacer, hacen poco) no vaya a ser que les dejen sin poltrona. Así prefieren blanquear a quienes les pueden acabar devorando (es lo malo que tiene juntarse con los monstruos como han comprobado en Ciudadanos) antes que criticarles. Saben que sin cargos son un partido muerto y, en el caso de la Comunidad de Madrid, puede haber hasta miedo a que se revisen actuaciones y papeles de las décadas ominosas. Y en todo ello no hay mejor papel que el desempeñado por la presidenta cantinflera de la Comunidad de Madrid.

“Progenitor gestante”, ¿concepto feminista o antifeminista?

Pensar en feminismo y pensar en Unidas Podemos es, en ocasiones, ver aparecer una antinomia en su máximo esplendor. En Podemos y en IU sin duda hay muchos y muchas feministas pero por las palabras y hechos que se conocen día a día queda claro que los misóginos y el patriarcado sigue campando a sus anchas en lo referente a los temas que conciernen  a la mujer. Igual habían pensado que era cosa del errejonismo y que al irse se había llevado a todas las personas que están destruyendo el feminismo desde donde más duele, desde dentro. Parece que no a tenor de la última ocurrencia de las huestes moradas. Ni más ni menos quieren modificar el artículo 139 del Código Civil para quitar la palabra “mujer” y cambiarla por “progenitor gestante”. Más reaccionario imposible porque, de primeras, hacen desaparecer al ser mujer y cambiarlo por un ser indeterminado y masculinizado. Ni las tribus bárbaras se atrevieron a tanto y no lo hicieron porque respetaban bastante más a la mujer como la antropología clásica se ha encargado de mostrar.

El citado artículo afirma lo siguiente: “La mujer podrá ejercitar la acción de impugnación de su maternidad justificando la suposición del parto o no ser cierta la identidad del hijo”. Esto supone que es la mujer la que puede quitar el reconocimiento paterno o, en términos más jurídicos, impugnar la paternidad. Una cuestión del ordenamiento jurídico que seguramente nadie se ha percatado, incluso, que existiera. Aquí Unidas Podemos quiere cambiar el texto por el siguiente: “El progenitor que figure como gestante podrá ejercitar la acción de impugnación de la filiación justificando la suposición del parto o no ser cierta la identidad del hijo o de la hija”. ¿Sirve para algo el cambio? Pues viendo la naturaleza humana y mientras los robots no sean capaces de gestar, no cambia nada el sentido porque gestar, lo que se dice gestar, es tan sólo responsabilidad del sexo femenino. Sólo pueden gestar las mujeres. ¿Para qué entonces este cambio absurdo? Ahí es donde entra en juego el antifeminismo de un sector de Podemos y una parte muy localizada de IU.

Dos son las cuestiones que están detrás de la modificación planteada, que no se llevará a cabo, pero que muestra bien a las claras que el feminismo como organización deja mucho que desear. Primero, la institucionalización de la teoría queer en los partidos postmodernos de los pequeño burgueses que acaban siendo más reaccionarios que un diputado liberal victoriano trae consigo una campaña constante contra la mujer como sujeto reprimido sexual y socialmente. Desde lo queer le niegan a la mujer su condición sexual (que catalogan de constructo social) y niegan la represión que sufre en sus roles sociales (lo que se conoce como género). Lo sexual no existe para estas personas, sólo el género que debe ser constantemente deconstruido en favor de las voliciones de cada cual. Vamos que no existen hombres, ni mujeres, sólo lo que cada cual estime oportuno ser en cada momento de su vida. Una visión postmoderna de la vida que conlleva una búsqueda constante del placer que no se puede reprimir, ni por feministas, ni por movimientos de clase. De hecho es usual que “todes les queer” (para escribirlo en su neolengua) suelen calificar a quienes les critican, con toda la razón del mundo, con cualquier palabro que incluye fobia al final. Esta parte la pueden consultar en el magnífico artículo de Paula Fraga donde explica cómo la teoría queer es perversa para el feminismo. Como dice la autora, una institucionalización de la misoginia, que es la primera fase del cambio en el artículo citado.

¿Cuál es la segunda cuestión oculta en el pretendido cambio? Legitimar la explotación reproductiva de los vientres de alquiler. Acabar con la mujer como depositaria de la maternidad en sí permite a los explotadores reproductivos poder comprarse niños y niñas sin impedimento legal. Si se fijan bien las palabras que desaparecen son mujer y maternidad y se cambian por progenitor gestante y filiación. No sólo es completamente misógino y antifeminista sino que busca por el camino poder señalar como gestante a cualquier persona, tenga o no la capacidad de gestar. Basta con que sea señalado como gestante para hacerse con el fijo extraído de las entrañas de una mujer mediante la compra de su capacidad reproductiva. Da igual que el progenitor gestante sea hombre o mujer mientras figure como gestante. Así puede impugnar la filiación de la parte contratada sin más. Una táctica como otra cualquiera del lobby explotador de la mujer. Una posición reaccionaria mediante la modificación del lenguaje en un artículo que carece de gran interés para la mayoría de las personas pero que les permite cosificar completamente a las personas.

Lo curioso es que este tipo de planteamientos sean presentados y/o asumidos por partidos y personas que se dicen de izquierdas. La postmodernidad más carca y antifeminista se cuela por los intersticios que dejan estos supuestos izquierdistas. Dicen en los medios que si comunistas, que si radicales, pero la realidad es que, ya que se jactan de haber leído a los clásicos del marxismo, no debieron comprender a Friedrich Engels en su El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. De haberlo hecho no permitirían cosas como la propuesta de cambio de terminología que se está denunciando. El problema, seguramente, es que poseen una mentalidad burguesa y para ellos todo este constructo patriarcal es lo ideal como denunciase uno de los padres del marxismo. “El primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino” dejó escrito Engels en la citada obra. El cambio propuesto no es más que una regresión y un intento de dinamitar la lucha de clases de las mujeres para acabar con esa opresión por parte del patriarcado. Mucho lenguaje inclusivo, hasta el esperpento si hace falta, pero en el fondo acaba latiendo la mentalidad burguesa que significa a la mujer como una cosa. Cosificación que en el caso de la teoría queer lleva a considerarla “progenitor gestante”. No es que sea antinatural, que lo es, sino reaccionario.

Los movimientos postmodernos, y el populismo de Podemos como del errejonismo lo es, intentan resignificar y reconceptualizar todo pero sin tocar la base misma del propio sistema. Como hedonistas andantes, al fin y al cabo; como danzantes con batukada del subjetivismo absoluto; como totalitarios moralizantes que son pretenden mediante el cambio de los significantes y los significados permitir al capitalismo seguir avanzando en su proceso de acumulación constante pero en un medio ideológico que pelea por palabras y no por cuestiones materiales. Hasta las tribus más antiguas tenían más respeto, dentro de lo que se puede entender en su coyuntura, que los que se están insertando en el campo de la izquierda con el único fin de destruir todo lo que huela a posibilidad emancipadora. Pequeños burgueses camuflados y con problemas psicológicos en algunos casos que pretenden tener a la mujer en el mismo encierro en que le viene teniendo la burguesía desde los albores de la modernidad. La modernidad les molesta por su racionalidad y reflexividad, de ahí que la deconstruyan para mayor gloria de lo postmoderno hedonista y explotador. No hay lucha de clases sino lucha de significados/significantes, algo que la clase dominante mira con satisfacción, potencia y alienta pues supone acabar con la posibilidad de transformación sistémica. Todo esto no es más que la pretensión de conformar una nueva estructura o campo ideológico que diría Pierre Bourdieu para explotar a la mujer y a la clase trabajadora, pero a ser posible que sean felices en su miseria.

El problema, visto en la perspectiva corta de los aconteceres inmediatos, es que es más que posible que Podemos obtenga el ministerio de Igualdad. Y si sobre Irene Montero, posible ministra, puede que no quepan dudas sobre su feminismo, nadie puede asegurar que el resto de los cargos vayan a parar a personas comprometidas con la mujer. De hecho, salvo alguna excepción, los textos de la formación morada, como los de una buena parte de IU, tienen un tufo queer y postmoderno que asusta a las mujeres feministas de hace años. También es cierto que las mujeres feministas han demostrado saber librar más de una batalla y si tienen que presentarla contra una ministra de Igualdad capturada por lo queer lo harán sin dudarlo. Porque son mujeres y no meros progenitores gestantes. Paradójicamente les queer que niegan la sexualidad de la mujer al catalogarlas como progenitores gestantes (con todo el machismo de no llamarlas progenitoras) acaban dando la razón a las feministas. Lo sexual determina a la mujer. Pero con tanta resignifiación, desconstrucción, reasignación y demás postmoderneces no les queda tiempo para racionalizar. Son burgueses hedonistas y reaccionarios, no se les puede pedir además que tenga capacidad analítica. Pero a los partidos que presentan ese tipo de propuestas sí. Así que Podemos e IU deberían cuando menos pedir perdón a las mujeres para empezar. Y si volviesen al pensamiento de izquierdas mejor porque, que a estas alturas de la Historia, Engels parezca más avanzado que ellas y ellos es para cuando menos pararse a pensar.

Los conservadores recurren a Leguina contra el PSOE

¡Cómo estarán de mal los sectores conservadores que debe recurrir a los viejos dirigentes habituales del liberalismo-social para poner en duda todo lo que hace el PSOE! Sí, no recurren a ninguna persona que tenga cierta ascendencia dentro del partido; ni a nadie que represente el sentido crítico que existe en el PSOE; ni a persona alguna que posea cierta capacidad intelectual del arco izquierdo porque no las hay o no quieren dar carnaza, que es lo que al final buscan, de ahí que busquen, cual arqueólogos de lo cárnico visceral, entre el pasado del PSOE. Estos días la conservaduria mediática busca y encuentra a personajes del pasado (un pasado penoso en algunos casos) que están en el PSOE sólo por molestar, porque no se entiende su indisposición continua a todo lo que se diga o haga en la calle Ferraz.

En esta época de la política espectáculo, donde importa más el gruñido que el razonamiento, Joaquín Leguina es la estrella conservadora preferida. Con su ya archiconocida socarronería, la misma que gastaba con Pepe Acosta y sus edecanes, hoy bien colocados como Rafael Simancas, Iván García Yustos (el del teléfono erótico a costa del Ayuntamiento de Móstoles) o Francisco Pérez, siempre que puede intenta dejar en mal lugar a Pedro Sánchez. Da igual lo que haya dicho, hecho o pactado, al ex-ex-PSOE siempre le parece mal. Le parece mal que el PSOE haya perdido la esencia como partido. Algo en lo que puede tener razón pero que no es muy diferente a lo que pasaba en sus años de mandamás, pero como estaba en el machito nada decía. Le parece mal que el PSOE pacte con el resto de la izquierda, pero cuando él lo hacía con comunistas entregados a la URSS era maravilloso. Le parece mal todo lo que hace el actual secretario general porque, al fin y al cabo, le gustaría que entregase al Partido Socialista Obrero Español a la cuarta palabra del nombre del partido, a lo español reaccionario. Tal y como es su pensamiento, reaccionario y entregado a la clase dominante. Esa misma que le invita a altos copetes y le doran la píldora para que siga malmetiendo contra “ese chaval”.

Lo común a toda la vieja dirigencia del PSOE, no sólo es que se crean más importantes de lo que son en términos de influencia, sino que es anteponer la bandera a lo social. Hablan de grave quiebra del Estado español por el tema catalán, camuflando realmente la verdadera quiebra que se está produciendo en España, la social (pobreza, precarización, privatización de lo público). Como buenos pequeño-burgueses de los de toda la vida acaban apoyando y utilizando las estrategias de cortina de humo (Cataluña) para que no se vea la verdadera quiebra de España (pobreza y pérdida de derechos laborales). No le habrán escuchado a Leguina, ni a González, ni a Corcuera quejarse de la posibilidad de despedir a una persona por enfermar (ni por la manipulación de las mutuas de ciertas enfermedades laborales que se esconden de otras formas). Eso les importa poco o nada porque están insertos dentro de los amancebados del capital. Les preocupa la nación española, esa construcción del siglo XIX propiciada por la burguesía para obtener y mantener privilegios frente al pueblo español y que contradecía la pluralidad de las distintas gens o tribus ibéricas. Acabar con Sánchez y la posibilidad de un Gobierno de Coalición no es culpa de Cataluña, sino porque quieren una gran coalición que no resolvería el tema catalán pero sí el tema capitalista, que es el que les interesa a estas personas.

Traemos a Leguina hoy, no por ser un esbirro del capital, siempre lo fue y no es desconocido para la gran mayoría (piensen que ya hace años era la derecha pequeño burguesa del PSOE), sino porque la última ocurrencia que ha tenido es afirmar “sin dudarlo” que la consulta a la militancia ha sido manipulada. ¿Cómo lo sabe? ¡¡¡Porque le han enviado un mensaje!!! Si fuese esa la respuesta de cualquier estólido o profano en las ciencias sociales cualquiera podría pensar que “se ha dejado llevar por un bulo más”. El problema es que Leguina ha sido un científico social durante su juventud y por ello sabe, salvo que tenga problemas de memoria, que la recepción de un mensaje no es prueba alguna para confirmar cualquier tipo de pucherazo. Es más, de tener las pruebas debería hacerlas públicas y así sacar de la supuesta ceguera a la militancia del PSOE. Ni las sacará, ni las tienen realmente porque es conocedor que sus palabras serán utilizadas para dañar a su enemigo Sánchez. Por eso, cual populista (en este caso del sistema) lanza bulos contra la dirigencia de su propio partido no en busca de un mejor funcionamiento interno, no en busca de una cota ética mayor, sino por el simple hedonismo del ególatra que se piensa indispensable para la sociedad. Como le pasa a su otrora enemigo Guerra, la verdad es que no asumen la pérdida de presencia social. Devoradas sus personalidades por la sociedad espectáculo que han ayudado a construir para someter a la clase trabajadora, quedan unas fantasmagorías del pasado que, contra lo que querría Derrida, espantan no por su valor sino por su ajada posición ideológica. Es normal que con los años las personas se puedan moderar, pero ser reaccionarios como son estas personas tiene que ver con problemas psicológicos mayores. O que en el final de sus vidas surge el burgués real que han llevado escondido. Sea como fuere, saben que hacen daño y con más saña acuden a lanzar sus esputos mediáticos. España no les importa, lo que quieren es acabar con Sánchez y el PSOE.

Sánchez necesita a Garzón en su Gobierno

Cada día se van conociendo más detalles de la posible futura composición del Gobierno de Coalición si se diese el caso de que ERC apoyase tal opción. Los republicanos catalanes están jugando sus bazas en el campo de lo simbólico pues necesitan no sólo separarse de los puigdemonts de la burguesía catalana del 3% sino justificar ante la sociedad secesionista el impasse del procés que está en la mente de la dirigencia de ERC. Eso está en negociación, con sus brindis al sol y los bulos de la prensa cavernaria incluidos. Pero la parte sustancial de la composición del Gobierno, que está en fase de cierre ya, tiene algunos matices que serán fundamentales para el devenir de la acción política posterior al posible nombramiento de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Ahí es donde el PSOE se juega algunas cartas políticas frente a Podemos (no frente a Unidas Podemos, ¡ojo!) y donde el coordinador de Izquierda Unida juega un papel fundamental.

Alberto Garzón anda estos días de promoción de su último libro (que no recomendamos su compra porque no aporta nada al debate, aunque él insista que sí, pues los datos ofrecidos y las conclusiones no son más que un refrito de lo que se viene escribiendo desde ¡¡¡1950!!! en los análisis sociológicos y politológicos empíricos) y por ello es de los dirigentes de la izquierda que más aparecen. Bajo la apariencia de una falsa modestia, pues ha mostrado su disposición a ser ministro, el dirigente de IU ha defendido el futuro Gobierno de Coalición apelando a la importancia de unir las siglas que representa a este proceso histórico (al menos hasta que llegue otro que será más histórico pues ya saben cómo funciona hoy en día lo de los momentos históricos, uno cada semana). Y en cierto modo tiene razón en la necesidad de la incorporación de alguien de IU a ese conglomerado de aspiraciones y deseos que será el posible Gobierno de la izquierda. Tiene razón en que IU debe tener presencia, no sólo por ser parte de Unidas podemos o cuestiones históricas de defensa de la clase trabajadora, sino porque es necesario un actor que sirva de unión entre ambas partes, PSOE y Podemos.

Hasta el momento se han negociado tres ministerios para Podemos que serán compartimentos estancos del partido morado, esto es, donde será Pablo Iglesias el que decida todo lo referente respecto a nombramientos y políticas a desarrollar desde su vicepresidencia y el resto del Gobierno que dependerá del propio Sánchez. En las últimas horas han deslizado fuentes socialistas que igual se podría aprobar un nuevo ministerio para un dirigente de IU, algo que es fundamental para el equilibrio que querría tener el PSOE en el Consejo de Ministros. ¿Por qué es fundamental? Siempre y cuando no sea para Yolanda Díaz o Enrique Santiago, el ministro o ministra de IU no debería estar bajo el brazo tutelar de Iglesias. ¿Por qué excluimos a Díaz o Santiago? Porque pese a militar en IU (el segundo incluso es el secretario general del PCE) están entregados completamente a Podemos. Sólo hay que escuchar a los dirigentes gallegos de EU para comprobar hasta qué punto no hace caso a su partido de origen salvo cuando lo necesita la gallega. O ver cómo el comunista ha sido más bien el quintacolumnista de Iglesias en la propia IU. Esto se sabe en el ambiente político y lo sabe perfectamente Garzón que ha dejado hacer.

Sánchez necesita a Garzón en el Consejo de Ministros (y si no fuese el malagueño de Logroño, bien podría valer la ex-diputada Eva García Sempere) para tener una voz a su izquierda que tenga un verdadero compromiso con lo que allí se decida. En Garzón encontrará Sánchez un duro aliado pero que no intentará hacerle la cama al menor roce. Como comunista de años, sabe del valor de la palabra dada y, personalmente, tampoco es una persona incapaz de acomodarse a lo que le manden siempre y cuando tenga el prurito de ser ministro. Garzón no torpedeará, ni irá a contar cosas a Iglesias como sí harían, dado el caso, los otros dos componentes de IU. Garzón no es que se vaya a callar las cuestiones que vea mal en el propio Consejo, no lo hará, pero sí es cierto que defenderá como si fuesen suyas las propuestas que plantee la parte del PSOE. Para es único y lo ha demostrado dentro de la coalición de Unidas Podemos. No le importa torcer las frases para defender lo que está apoyando, algo que no le asegurarán otros camuflados de IU, más leales a Iglesias que a su propia formación. Y esto que ustedes pueden ver como nimio y propio de peleas de egos entre políticos (esto segundo sin duda aparece sobrevolando la situación), es clave para el devenir cotidiano de un Gobierno formado entre partidos que hasta ayer se estaban matando y acusando de las peores cosas que puedan imaginar.

Dando por supuesto que el tema ideológico es inexistente en ambos lados de la Coalición, es necesario para Sánchez tener personas que defiendan al Gobierno de manera global. Se sabe, porque así se ha podido comprobar en niveles institucionales de nivel inferior (Autonomías y ayuntamientos) que en la formación morada son muy dados a alabar hasta el límite sus propuestas, mientras que las que parten del otro lado ni se hablan. Siempre intentando sacar un rédito, en muchas ocasiones personal, antes que un beneficio global y común. Pregúntele a Emiliano García-Page o a alcaldes actuales que han tenido o tienen coaliciones de Gobierno con Podemos y verán que esto es así en la mayoría de las ocasiones. Sin embargo, todas las personas de izquierdas pueden recordar como en esos mismos niveles institucionales, en las coaliciones PSOE-IU, la dirigencia de IU, como la del PSOE, más allá de venderse un poco que es normal, defendían la acción de gobierno en global. Por ello Sánchez necesita a Garzón en su Gobierno, para tener a alguien que no sea del propio PSOE que tenga la capacidad de defender la acción de Gobierno en general. Es más, si se dan cuenta en sus declaraciones de estos días, lo viene haciendo de forma soslayada, no vaya a ser que se enfaden en la calle Princesa, y no sólo privativa.

No será fácil, ni sencillo manejar la cantidad de egos, de un lado y otro, que se van a juntar en ese futuro y deseable Consejo de Ministros. Nada mejor para ello que tener a alguien como Garzón que con hacerle un poco de promoción de las cosas que escribe de vez en cuando, decirle que debe seguir repensando la izquierda y dejarle que haga alguna entrevista de vez en cuando como ministro tiene el ego más que cubierto. No va a pedir cosas muy de izquierdas, ni asaltar el palacio de la Zarzuela, pero sí va a defender a capa y espada la acción de Gobierno. Un contrapeso a Iglesias desde la misma posición es necesario para Sánchez. Que no le intente colar otros nombres porque tienen otras lealtades. Garzón es leal a sí mismo y a lo que le digan que lo sea y eso, dadas las circunstancias, es muy beneficioso para Sánchez en el manejo del campo simbólico que va a suponer el propio Consejo de Ministros. No habiendo ideología de por medio, lo simbólico será fundamental y ahí, Sánchez, debe tener algún aliado y nadie mejor que Alberto Garzón.