viernes, 2 enero, 2026

¿Miedo al socialcomunisno? Después de Aznar nada puede ser peor

Están las élites españolas e internacionales intranquilas con la posibilidad de un Gobierno de Coalición de la izquierda, de ahí que estén utilizando todos sus comodines para generar un ambiente contrario a tal posibilidad. Tuvieron la oportunidad de que no se produjera desde abril, pero sus chicos les fallaron (uno no está ya y el otro veremos) y hoy han de recurrir a momias y lacayos de todo tipo. Si cada palabra ejecutada desde cualquier baronía del PSOE es tomada como un indicio de malestar en el seno del partido (alguno no puede estar callado y, paradójicamente, impide en su propio territorio que las críticas se expresen); si el 92% de los apoyos a un gobierno de coalición de la izquierda les parece que es producto del radicalismo de las bases y su entrega total al secretario general; si todo esto no provoca ningún tipo de reacción entre las personas de izquierdas, sólo les queda sacar al embalsamado mayor del reino para que oriente espiritualmente a esas masas: José María Aznar.

Sí, la clase dominante considera a Aznar como el guía espiritual de Occidente en España. Debe ser por sus vinculaciones con el lobby judío que permite las matanzas en Palestina; debe ser por sus vínculos con el gobierno estadounidense para sofocar cualquier conato de socialdemocratización en América Latina; debe ser porque tiene una empresa que sin facturar gana más de cien mil euros al año; debe ser porque sus hijos tienen fondos de inversión que están buitreando con las casas públicas; debe ser porque en sus años de gobierno se perpetró, por su culpa, la mayor masacre contra el pueblo español; debe ser porque es la conexión europea de los grandes lobbies estadounidenses que quieren una Unión Europea rendida a los pies del Imperio; si no es por esto, no se entiende que la clase dominante española (especialmente su fracción financiera) presente a Aznar como el salvador de la patria. Menos si se considera que toda la corrupción del PP comenzó con él y hasta Mariano Rajoy, a pesar del austericidio, cae mejor.

Cuando Aznar habla no son sus pensamientos los que toman forma de palabra, sino los deseos de la clase dominante. Ayer lo hizo al lado de Nicolás Sarkozy (otro al que los franceses tampoco es que le tengan mucho aprecio) en un acto de su fundación para advertir del peligro que supone para la democracia el gobierno de coalición. “Quiero advertir a los españoles de la coalición de radicales de izquierdas” ha dicho el expresidente como si declamase desde el púlpito los versículos del Apocalipsis. La entrada de los comunistas en un gobierno supone, según su parecer, de “máximo riesgo”. ¿Por qué? Pues no lo ha explicado, salvo farfullar algo de la nación española y no sé qué del terrorismo. Pero si quiere ser un buen analista debería tener cierta visión histórica y mirar que radicales ya ha habido en el Gobierno español. Precisamente su Gobierno fue el del radicalismo de la derecha neoconservadora y entregada al poder del Imperio estadounidense. Por no hablar la cantidad de sus ministros que están condenados, o en espera de condena, por casos de corrupción. Corrupción que significa que meten la mano en la caja de la nación para vaciarla y llenar sus cajas privadas. Muy españoles pero no les importa el saqueo de la nación.

En comparación parece que es más peligroso robar que gestionar socialmente. Sarkozy, que tiene más inteligencia que Aznar y ha pasado por un Gobierno socialcomunista, ha callado. Y se ha mantenido en silencio porque sabe que Francia no despareció cuando Mitterrand y Marchais acordaron un gobierno del PSF y el PCF. Un partido comunista, este último, de los de verdad. De lucha de clases, movilizaciones, intelectuales y demás tópicos de la izquierda. Hoy PSOE y Podemos son, más bien, dos plataformas socialdemócratas, una más moderada y otra más radical, en comparación a aquellos partidos. Y en Francia no pasó nada y se hicieron políticas sociales mientras en el resto del mundo el neoliberalismo comenzaba a destruir las bases sociales de convivencia en los Estados, porque les interesaba para la mundialización financiera que estaban impulsando. Por eso calla Sarkozy lo que Aznar (con fuertes vínculos empresariales con los millonarios venezolanos) no puede. Lo curioso es que ambos dignatarios hablan del problema de escisión catalán (no quiere el francés problemas con los corsos), afirman que hay que volver a la política de diálogo sobre bases rígidas y les parece mal que se dialogue con los independentistas para encajarles en el país España. Dicen que falta liderazgo porque se está entregado (lo que es cierto) a lo que digan las encuestas, las redes o la “última asociación” y cuando alguien da el paso de no hacer caso a las masas, a los medios de comunicación y a los políticos caducos se enfadan. Esto sí que es peligroso porque indica que para esta derecha europea todo aquello que no vaya por el camino que ellos creen no es legítimo.

Y ¿cuál es el camino a seguir? “Vivimos en un mundo muy desordenado donde todo el mundo hace lo que le da la gana. Para tratar de evitar el caos es importante mantener el pacto atlántico. ¿Pero cuánto dinero de su presupuesto está dispuesto a invertir España para mejorar la defensa europea? Como me temo la respuesta, lo mejor que podemos hacer es reconstruir la OTAN. Si se cuestiona el pacto atlántico, más pacto atlántico. Si se cuestiona la economía libre, más economía libre” ha dicho Aznar. Como pueden observar una posición belicista, frente a la advertencia de Sarkozy del desplazamiento por cuestiones demográficas del centro sistémico a Asia desde Europa, y de defensa no del mercado (siempre ha existido mercado, al menos desde que se produjo el primer intercambio) sino del capitalismo. Los ordoliberales (liberales asalvajados) siempre utilizan el eufemismo para esconder que la producción y la reproducción capitalista es parte del problema y núcleo del sistema en sí. Si el mundo está desordenado es producto, en última instancia, de los movimientos constantes de los flujos capitalistas por todos los lugares del orbe. Y, como en Europa se conoce históricamente, esto propicia cambios radicales y desigualdades enormes que son las que acaban estando detrás de esos desórdenes y protestas que escandalizan a los ordoliberales como Aznar y Sarkozy. Lo que realmente quieren, por eso el deseo de potenciar el armamentismo de la OTAN, es seguir controlando el mundo y ponerlo a sus pies económica, moral e ideológicamente, no hay que olvidar que Aznar es el hombre de Trump en Medio Oriente y Europa del Este.

“Una cosa es reconocer la diferencia y otra las sociedades multiculturales que rompen la escala de valores de los países occidentales y generan más radicalismo, más populismos de izquierda y de derechas” ha constatado Aznar. ¿Qué significan estas palabras? Ni más ni menos que Occidente debe seguir siendo el alma del mundo y que la única forma de conseguirlo es mediante los valores del cristianismo. Como buenos neocons en lo moral, no conciben otra forma que la unión entre la tradición católica y el capitalismo (con su sucedáneo ideológico el neoliberalismo) para dotar al mundo del alma que asegure el dominio a unos pocos. Sólo les gusta la diversidad si es dentro del cuadro de la moral cristiana, en cuanto se es ateo, animista o budista comienzan a torcer el gesto porque al final no son más que supremacistas. Del evangelista Bolsonaro al muy católico Pinochet, todos son válidos, por muy populistas que sean, ya que están dentro de la lógica cristiana como factor ideológico. Una moral cristiana de asumir con resignación la pobreza y la explotación (al fin y al cabo es un castigo divino) y que sirva para esconder las distintas fórmulas de dominación. Paradójicamente, lo que defienden Aznar y Sarkozy no es una pluralidad cultural europea sino la homogeneización del mundo bajo los valores estadounidenses (de ahí la necesidad de la OTAN).

No pueden admitir que haya alternativas y por eso advierten de los peligros de los movimientos antisistémicos (por ello no democráticos). Por ello, después de ver el panorama que nos ofrecen los voceros de la clase dominante, no es posible que un gobierno socialcomunista sea peor que Aznar y sus amigos. A poco que hagan en materia social ya habrán mejorado lo que pueden ofrecer los amigos de estos señores (que en España con Ciudadanos, Vox y PP, no se olvide). A poco que defiendan los valores del pluralismo y del derecho a rebelarse contra el sistema (¿Acaso no se puede luchar por acabar con el sistema capitalista a largo plazo?); del feminismo; del ecologismo sensato y de la justicia social, como ven todos ellos valores poco socialistas y comunistas (socialdemócratas nada más), ya será mejor que lo que quiere Aznar y su teleñeco Casado para los españoles. Enredan con el tema catalán sólo para que no se vea que detrás del malestar mundial que se viene reflejando en las distintas protestas hay personas que se enfrentan al capitalismo y a los regímenes liberales. Después del Aznar gobernante y del Aznar vocero del sistema (y vocero muy bien pagado como ya se contó en otra ocasión), ¿no les parece que un gobierno socialcomunista hasta es deseable?

Resurgen las luchas sociales ante los ataques patronales

Cuando la clase trabajadora y los pueblos se ven obligados a saltar a la lucha es que la política, la economía y el cumplimiento de los derechos sociales van muy mal.

Sectores del catalanismo vienen protagonizando desde hace tiempo unas movilizaciones populares que habían sido un ejemplo de pacifismo en defensa de sus derechos democráticos, sociales, políticos y económicos, pero los dirigentes de los partidos y los gobiernos,  con sus errores, divisiones e incluso corrupciones, han llevado al pueblo a una situación de violación de la legalidad Estatal  que ha provocado enfrentamientos con una escalada muy peligrosa.

Salvo las excepciones violentas e incendiarias de una ínfima minoría en relación con los millones de las personas que han actuado pacíficamente en sus movilizaciones democráticas y legales, esos grupúsculos violentos e incendiarios, aplicando esos métodos que todos debemos condenar, lo que han conseguido es distorsionar el maravilloso ejercicio democrático de todo un pueblo multiétnico y plurinacional.

Todo marchaba mientras que se ejercitaban activamente los derechos democráticos ganados a la Dictadura, como son los derechos de asociación, reunión, libre sindicalización, petición,  manifestación,  libertad de movimientos y ejercicio de la huelga, como mecanismos propios para la reivindicación de la ciudadanía en esta democracia,  que aunque sea burguesa, daba la oportunidad de tomar las calles y expresar la necesidad de encontrar un camino dialogado y democrática a dichas reivindicaciones.

Era la clase política  la que tenía la obligación de buscar una respuesta, pero el Presidente Rajoy, en un gesto más de su permanente “Tancredismo” optó por “JUDICIALIZAR EL CONFLICTO” demostrando su incapacidad política para resolverlo y ahora, de aquella “polvareda” de errores tenemos este “lodazal de brutalidad, violencia y enfrentamientos”.

La juventud siempre,  a la larga o a la corta, toma la vanguardia de la lucha, tanto en Cataluña como en otras zonas del estado y han dado una respuesta laboral  y estudiantil inmediata con movilizaciones que han aglutinado a centenares de miles de jóvenes tomando calles y plazas, reivindicando el derecho a decidir y algunos partidos reclamando la independencia.

El movimiento feminista también se viene movilizando contra la violencia machista de este Estado Patriarcal, donde se siguen asesinando y violando a mujeres, como el caso de las Manadas. La Audiencia Nacional emitió su sentencia del juicio, dejando al descubierto unos rasgos machistas de las instituciones judiciales que son más bien reaccionarios que conmocionó a la población extendiéndose a todo el Estado, mezclándose con otras protestas y conflictos.

La Audiencia considera que no hay intimidación en una violación grupal donde un grupo de “verracos descerebrados” abusan de una chica, porque bajo los efectos del alcohol la joven no pudo oponer resistencia suficiente, actuando esos violadores penetrando a la joven, mientras la sentencia ha sido leve e incluso incomprensible cuando, en una de esas Sentencias,  “La sala absuelve a este último que se masturbaba alegando que no podría haber hecho nada efectivo para evitar los delitos”.

Esas acciones y esas sentencias producen terror en la población, mucho malestar, indignación y aceleran los procesos de radicalización y polarización que se crean ante tamañas injusticias.

Muchas personas ven esas sentencias como relativamente leves y lentas actuando así los jueces, que indignan a las organizaciones y a la ciudadanía, incrementando las protestas del movimiento feminista, que radicalizan sus posiciones porque las mujeres se ve desamparadas bajo este sistema capitalista, machista y patriarcal que no hace lo suficiente por garantizar su seguridad ni castiga a esos delincuentes como se merecen.

No solo las organizaciones feministas, sino pensionistas, ecologistas, sindicalistas, sectores agrarios, industriales, luchas por deficiencias en sectores como Educación, Sanidad que es un caos,  etc,  están entrando en actividad cada vez más amplias como reflejan los datos que siguen:

En el primer semestre de 2019, las horas perdidas a causa de conflictos laborales han sido 16.180.000, afectando a 845.018 trabajadores que secundaron huelgas, con un aumento de más de un 100 % con relación al mismo período de 2018, que se registraron 8.066.392 horas perdidas por huelgas  por lo que ejemplos hay a millares:

Hemos visto que el 24 de octubre, los trabajadores de la Empresa Municipal de Transporte de Madrid, en una asamblea de más de 2.000 trabajadores,  debatieron y votaron ir a la Huelga en defensa del transporte público, reivindicando que se contraten más conductores porque no se cubren las plantillas y oponiéndose a las medidas del Alcalde de Madrid, Martínez-Almeida, que calificó la huelga de “injustificada” y “política”, pero se convocaron paros de 2 horas varios días y  una Huelga para el 2 de diciembre, porque se están planteando “externalizaciones” que equivalen a privatizaciones encubiertas que favorecen a los capitalistas.

Una  lucha muy  importante es la que se lleva a cabo en la planta Ford de Valencia donde ha habido despidos represivos y fraudulentos, contra miembros de la plantilla, que tuvieron cargos sindicales, lo que se rechaza por los trabajadores porque es una “presunta violación” de la legislación laboral. Se han planteado campañas de solidaridad contra el despido de Carlos Naranjo, habiéndose implicado los sindicatos llevando a cabo recogidas de firmas que se entregan como protestas ante la Patronal y la Justicia, pidiendo la nulidad de esos despidos, convocando concentraciones en las puertas de la Factoría Ford de apoyos al despedido, cuyo juicio está señalado para el 25-N habiendo recibido actos de solidaridad, no solamente de otras plantas y sectores sino incluso a escala internacional.

Los abusos de las patronales siguen creciendo, como ocurre igualmente en Asturias, que está sufriendo un proceso salvaje de desindustrialización. Por ejemplo, la empresa ALCOA ha vendido la factoría de Avilés a un fondo Suizo de Inversiones, PARTNER CAPITAL, destruyéndose empleo.  ARCELOR, en plena negociación del convenio colectivo, ha presentado un ERTE que afecta a 1.700 obreros.

Igualmente en la Factoría de Navantia en Ferrol, los trabajadores han tenido que llevar a cabo una Huelga en la que reivindicaban la readmisión de 15 compañeros obreros despedidos, ganándose esa lucha después de 3 semanas de protestas, manifestaciones y paros, con unas acciones  practicando la solidaridad de la plantilla en defensa de los despedidos.

Asimismo en Navantia-San Fernando los trabajadores también han organizado, como consecuencia de la muerte de un obrero de 39 años, Andrés Vias que perdió la vida mientras realizaba su faena y al conocerse la noticia, los trabajadores de las fábricas de Puerto Real y San Fernando realizaron asambleas y tras un debate, votaron la decisión de ir a la Huelga como protesta por las malas condiciones laborales a las que son sometidos y el 21 de Octubre se  convocó huelga en Solidaridad con el fallecido y sus familiares.

La clase trabajadora de Euskal Herría empieza a moverse igualmente y preparan una Huelga General para enero, pues la Carta de Derechos Sociales de Euskadi, con los sindicatos ELA y LAB al frente, deciden apoyar la lucha con el lema; ”Trabajo, Pensiones y Vida Digna”.

Con estas acciones de lucha plantean dar un apoyo solidario a la maravillosa y ejemplar movilización que vienen llevando a cabo los PENSIONISTAS desde hace 2 años, reclamando los derechos y atrasos que nos han sido arrebatados.

Los trabajadores de la Empresa Municipal de Transporte de Madrid (EMTM) fueron a la huelga el 24 de octubre en defensa del transporte público, reivindicando que se contraten más conductores y oponiéndose a las medidas del Alcalde de Madrid, Martínez-Almeida (P.P), que calificó la huelga de “injustificada” y “política” cuando se están planteando “externalizaciones” que equivalen a privatizaciones encubiertas que favorecen a los capitalistas.

El sector agropecuario andaluz también está movilizado, porque tanto los agricultores, aceituneros, de las hortalizas, las naranjas, etc)  que tienen pequeñas propiedades, al igual que a los jornaleros que contratan,  con muy bajos salarios, no pueden vivir. Los primeros porque las multinacionales que tienen potentes lobbies de compras en régimen de oligopolio para grandes superficies,  les pagan sus productos por debajo del costo de producción, estando el sector al borde de la quiebra técnica y los jornaleros, muchos de ellos inmigrantes, están cada vez más explotados y oprimidos, viviendo en una situación de esclavitud, bajo insalubres mares de plástico en Almería o en la faena de la fresa en Huelva, y otras zonas similares, malviviendo en chabolas y auténticas pocilgas peor que los animales.

Los políticos que “desgobiernan” las administraciones públicas, tanto Local, Autonómica y Estatal que conocen y consienten estas fragrantes violaciones de los Derechos Humanos, se encuentran siempre sin capacidad de tomar las medidas necesarias para resolver esos dramáticos problemas, porque siempre falta dinero para atender la pobreza mientras que el número de Multimillonarios, si se comparan los grandes patrimonios de los que declaran más de 30 millones de euros desde 2007 a 2017, se han TRIPLICADO CRECIENDO UN 162%. (Datos: Agencia Tributaria).

Los movimientos sociales y la lucha entre clases están resurgiendo con una fuerza colosal, tanto aquí como vemos también las oleadas de diversas acciones de masas en Latinoamérica, Chile, Bolivia, Ecuador…  igualmente en Hong Kong, Líbano, Iraq, Mali, Yemen…con golpes de Estado y guerras sangrientas.

¿Acaso no es esto la bancarrota del Liberalismo de mercado y la competencia, expresando un capitalismo en agonía? ¿Acaso existe bajo este capitalismo mafioso y corrupto algo de humanidad para atender estas cuestiones, que violan flagrantemente la dignidad de la persona, incumpliendo la C.E. y demás leyes que favorecen a los trabajadores?

El nuevo Gobierno PSOE-U.P. en cuanto se ponga en marcha, debiera entender que para desarrollar y consolidar los avances propuestos en el programa, tendrán que recaudar fondos para llevarlos a cabo, que tendría que salir del bolsillo de los ricos, corruptos y estafadores, NO de la explotación de la clase trabajadora como hasta ahora.  Tendrá que venir y podría ser fruto de las lucha conjunta y masiva de las izquierdas, tanto políticas, sociales y sindicales, para que paguen en verdad los que más tienen, porque este país es de los más ricos del planeta y uno de los más corruptos.

Más temprano o más tarde se pondrá sobre el tapete la disputa del poder económico a la clase dominante y a la oposición burguesa en el Parlamento y tendremos en frente a los insaciables banqueros, al reaccionario Clero, a la influyente Patronal y sobre todo, al Trifachito que saldrán todos como una piña para torpedear e impedir las tímidas reformas del documento presentado.

Las izquierdas, los sectores menos favorecidos de la sociedad,  necesitan y están esperando que se rompa con la austeridad, los recortes, los bajos salarios, se solucione el paro, el problema de la vivienda  y que se desmonten las leyes antisociales y regresivas que vino aplicando el PP de Rajoy, por lo que no queda otro camino que ser firmes y plantar cara sin complejos, explicando que la lucha social es por la transformación socialista de la sociedad, utilizando los derechos adquiridos por los trabajadores con una Democracia participativa en un ejercicio amplio para elevar el nivel de vida de los pobres y la clase trabajadora, objetivos que nunca debieran ser abandonados por las izquierdas.

Vox quiere subir el precio del pan

Realmente ni los que les han votado, cegados con la bandera, se han leído el programa económico de los neofascistas de Vox. Si lo hubiesen hecho, seguramente no habrían cambiado su voto (el ejército unga-unga no se maneja por criterios racionales), pero serían aún más corresponsables de lo que se les viene encima. Si Hannah Arendt hablaba de la banalidad del mal al pergeñar entre las declaraciones del máximo responsable de los trenes de la muerte nazis, Adolf Eichmann, que el aparato burocrático se impuso a la mínima moral y el sentimiento humano, ahora los votantes de Vox banalizan la violencia simbólica y el costo para la mayoría de la población en su día a día. Son cómplices de lo que sufriremos todos en términos económicos con la ayuda de sus socios de PP y Ciudadanos.

Ayer las mujeres les demostraron a los neofascistas que no se van a amilanar en la lucha contra ellos, tanto en el plano de las políticas públicas (donde reducen los presupuestos) como en el plano ideológico-simbólico. El feminismo tiene claro que le va la vida a cada mujer con estos australopitecos utilizando las instituciones contra ellas, reiteramos, por el apoyo explícito de PP y Ciudadanos como cooperadores necesarios. Ahora bien, fuera de los parámetros del feminismo, el resto de la población se deja deslumbrar por el lenguaje macarra, ese que tanto blanquean desde las televisiones y medios de comunicación de la derecha (casi todos), y no se percata de la letra pequeña de los apoyos con el resto del trifachito. Acuerdos en los que todos se acaban jugando la vida. En el programa electoral tienen la pretensión de establecer un tipo único de IVA del 21%, no especificando si será para todos los productos (a las compresas seguro que sí que la petición de bajar al tipo mínimo es parte de la ideología de género, o algo así son capaces de decir) por lo que es obvio que el pan y los alimentos subirían unos cuantos céntimos que a final de mes serían unos cuantos euros y a final de año unos centenares. Eso sí, si usted tenía pensado comprarse un Ferrari o un Yate, no se preocupe, que le bajará el precio del impuesto de lujo a ese 21%. Realmente es una bajada de impuestos a los ricos y de subida a todos los demás… y si no lo pueden pagar hay que aguantarse.

No les habrán visto quejarse de las bajadas de impuestos, haciendo dumping fiscal, de los diferentes trifachitos. De hecho, los neofascistas piden la reducción del IBI para las familias numerosas a la mitad. Saben, porque las estadísticas no mientes y ellos se las saben aunque las manipulen, que quienes más hijos acaban teniendo son los que pueden “permitirse” el gasto que acarrea tener tres o más hijos (para ellos las madres solteras son pecadoras). De ahí que, realmente, es una rebaja de impuestos para las familias más pudientes. Y el IBI de un chalet en Somosaguas es un pastón, como lo es en cualquier lugar de residencia de los ricos y pudientes. Normal que quieran poner el tipo único del 20% del IRPF (que supone subir los impuestos a los trabajadores que ganen unos mil euros al mes), porque esta gente quiere beneficiar a los suyos. Da igual que Iván Espinosa de los Monteros no pague el IVA, ni a los trabajadores que le construyen su casoplón, realmente está llevando a cabo rebeldía impositiva de rico con fortuna de origen franquista (lean a Antonio Maestre).

Para engañar, dirán que en algunos producto quieren bajar hasta el 4% el IVA (para cortarse el pelo no, por ejemplo, mejor que los pobres vayan greñudos para identificarles mejor). ¿Dónde van a bajar el IVA? “Para la compra de productos y fármacos infantiles y geriátricos”. Que no sólo tienen que pagar en B a la dominicana que cuida de sus progenitores, sino que además los productos de los ancianos son muy caros. El taca-taca de titanio o el cochecito eléctrico de marca, porque menos es aparentar pobreza (típico pensamiento burgués, por otra parte), deben bajar de precio. Y si no les hacen caso a privatizar las pensiones que la fracción financiera de la clase dominante no tiene recursos suficientes. Y ustedes se preguntarán, si bajan tantos impuestos ¿cómo se pagarán los servicios sociales? No se pagarán. Como están haciendo en Andalucía donde los Hospitales de Día donde se cura a los enfermos de cáncer están dejando de dar sesiones de quimioterapia; como hacen donde gobiernan que quitan los pisos públicos donde se esconden las mujeres que huyen del maltrato; quitando el dinero a las Casas de la Mujer (garantizan dos o tres cargos a dedo y pasan a dar cursos de macramé); quitando dinero a los abogados de oficio (algo que el PP lleva haciendo tiempo en la Comunidad de Madrid sin necesidad de que les animen los neofascistas); o quitando las subvenciones a todo el mundo menos a la iglesia católica.

Vox quiere subir el coste de la vida a la mayoría de los españoles. Desde el pan al material escolar y la cultura. Porque no quieren que existan elementos culturales más allá del amor a España y la historia inventada del Imperio y los cuarenta años de paz. Quieren que los españoles coman banderas pero no comida. Quieren que vean las cadenas de televisión que les están blanqueando (especialmente Susanna Griso, Antonio Ferreras y Ana Rosa Quintana) pero que no compren libros ni vayan al cine porque eso está lleno de rojos que piensan, escriben, actúan o dirigen. Todo lo que sea dotar de capacidad de análisis crítico a las personas tendrá un IVA del 21% para que cueste acceder a esos productos. Y mucho más “esos libros que incitan a las mujeres a emanciparse del patriarcado”. Todo lo que huela a rojos más impuestos. Incluida la comida para que así gasten en alimentación y vivienda todo el sueldo y no les dé por juntarse varios. Puede parecer chusco y exagerado, sin duda lo es un poco, pero mediante esta exageración es más factible que se den cuenta de lo que pretenden hacer. No es exageración que quieren subir todos los impuestos culturales y alimenticios (no han escrito nada en sentido contrario) al 21% y que quieren bajar todos los del consumo de alto copete, lo pone en sus programas. Lo peor viene después, porque les culparán a ustedes por ser pobres, por no poder alimentarse bien y, en ese momento, comenzarán a decir que la sanidad pública no puede estar para curar a pobres que han fracasado en la vida y que cada cual se pague su sanidad. Lo han probado en otros lugares ya, no es nueva la táctica. Hoy les suben el precio del pan y mañana les quitarán la sanidad y la educación, eso sí, curas y monjas que velen por sus almas todos mamando del Estado.

Importante: Esto no lo podrían hacer sin el consentimiento y la colaboración de PP y Ciudadanos. Por lo que queda demostrado que hay un monstruo de tres cabezas en la derecha.

25-N: violencia contra la mujer

Vivimos un momento de la historia de la humanidad especialmente negro. Hay quien como mi desaparecido amigo Enrique Curiel definió y lo hizo hace seis años, que estábamos entrando en una Segunda Edad Media. Es probable y si lo hubiera analizado desde el momento actual confirmaría su diagnóstico.

El drama, el dolor, la angustia, la injusticia, la violencia aparecen en cada esquina y tiene diferentes maneras de manifestarse. Desahucios, paro, pobreza, malnutrición infantil, aunque en los últimos tiempos quizás la que debiera acaparar la mayor parte de las portadas, de los informativos, de los análisis y comentarios, si no fuera por la madre de todos los problemas: el conflicto de Catalunya, sea la violencia sobre la mujer.

Un drama que parece irresoluble hasta este momento, esa violencia sobre la mujer mal llamada de género, porque género induce a pensar que también se produce sobre el hombre cuando el 99% de casos es de éste hacia la mujer. Es la perversa idea que VOX intenta imponer contagiando al resto de la derecha, PP y Cs.

A veces da la impresión de que la atención es solo desde el punto de vista informativo, para a continuación apartar inmediatamente nuestra mirada. Sólo cuando se acerca este mes el Día Internacional contra la violencia sobre la mujer viene a la primera plana de la actualidad.

Resulta desolador para quienes pertenecemos a la generación que luchó contra el franquismo, observar como toda la lucha que se desarrolló a finales de los 70 y 80 a favor de la igualdad de derechos, que concienciaba al hombre evitando viera a la mujer como un objeto de posesión, se ha visto quebrada en los últimos años, quizás por una relajación en la educación de origen, en especial en las propias familias.

Ver a los y las jóvenes de ahora volver a los principios de antes de nuestra democracia provocando esta plaga de violencia, produce preocupación y un cierto desánimo.

¿Cómo es posible que después del recorrido realizado los y las jóvenes actuales sean más machistas que los de nuestra generación? ¿Qué está fallando para que eso ocurra? ¿Qué pasaría si en un año se siguieran produciendo 70  asesinatos a manos de ETA de ellos, 10 niños y niñas? Responder a estas preguntas, abrir un debate social y político sobre ellas debiera dar lugar a medidas eficaces para evitarla.

No basta con las campañas, la indignación, manifestaciones y cncentraciones, o la solidaridad con las víctimas, la solución, como en el caso de la inmigración, está en origen. En las familias que deben procurar inculcar valores de igualdad y respeto, de intransigencia con cualquier síntoma de falta de ellas, de medidas sólidas de educación en el seno de esas mismas familias.

La violencia que se ejerce sobre la mujer no es sólo a través del asesinato, también llega desde el acoso sexual, desde las agresiones sexuales, incluso desde algo tan arraigado en nuestra sociedad como comentarios zafios, chistes machistas, piropos, etc. etc.

Cuando un macho decide piropear a una mujer,  ¿acaso sabe si ésta lo desea?, ¿si realmente lo considera una falta de respeto, una intromisión intolerable? Cuando un grupo de machos cuenta chistes ofensivos contra la mujer, ¿acaso no entienden que es igualmente una falta de respeto, una agresión?

Quizás una de las manifestaciones más graves de estas agresiones, que pueden considerarse un escalón inferior al asesinato aunque no lo sean, es la violación. Gravedad incrementada cuando esta se produce en grupo, en manada, más como supuesta diversión, humillación que para el puro placer sexual.

El caso de la violación de cinco jóvenes sevillanos a una joven madrileña de 18 años, puso en primera página de los medios de comunicación, de los comentarios de café, este gravísimo aspecto, que lamentablemente después se ha conocido que era epidemia.

Una sociedad generalmente morbosa, en muchos casos se recrea en los elementos más oscuros de la misma, pero si escarbamos un poco veremos el dramático sufrimiento de esa joven y otras en sus mismas circunstancias mientras cinco canallas la usaban en contra de su voluntad.

Una sociedad que reclama el derecho a la inocencia y a que tengan un juicio justo, ha puesto el listón muy alto, quizás demasiado, en los aspectos garantistas en estos casos, probablemente en detrimento de la víctima. Se abre así un debate que debiera ser profundo sobre este otro aspecto.

Quien escribe estas líneas no tiene ninguna duda de que las víctimas son agredidas contra su voluntad, tengo derecho a pensarlo porque yo también las creo. Creo su versión, creo en que las consecuencias han sido y probablemente sean por mucho tiempo extremadamente graves para ellas y por tanto que las alimañas implicadas en ese tipo de casos deben pagar con la máxima pena su canallada.

Pero lo que debiéramos interrogarnos es sobre qué tipo de sociedad estamos creando en la que jóvenes educados, con buen porte, simpáticos y supongo que con labia, que en una sociedad tan abierta pueden conseguir satisfacer sus necesidades sexuales o afectivas con una relativa facilidad, acaban violando en grupo a una mujer.

¿Cómo es posible? ¿Qué mecanismos están fallando? En muchos de los casos leyendo sus comentarios de antes y después, se deduce que probablemente lo hayan repetido en otras ocasiones empleando drogas para acabar con la resistencia de la víctima. A partir de ahí nos debemos interrogar: ¿Qué está pasando? ¿De dónde sale esa falta de respeto y empatía? ¿Son los nuevos asesinos en serie?

Quizás para encontrar las respuestas debamos ir a Hannah Arendt y su teoría de la banalidad del mal. ¿Son psicópatas, criminales, o simple y banalmente malos? ¿Esta sociedad está banalizando el mal, en manada?

Los poderes públicos no sólo debieran estar dispuestos a trabajar en campañas de prevención, de ayuda a las víctimas, sino hacer un plan estratégico en los centros educativos, en las familias, para erradicar esta lacra. No sólo los 25 de Noviembre sino todo el año durante muchos años, de lo contrario estaremos creando un monstruo que nos acabará devorando.

Con ETA se acabó cuando la campaña contra su violencia de los cuerpos y fuerza del estado, la presión judicial y la colaboración internacional se vieron acompañadas por un trabajo eficaz en la base social que la apoyaba, o sea en el lugar de donde nace el problema. En este debiera ocurrir lo mismo.

Que no haya más “manadas”, que no existan más canallas dispuestos a agredir de una u otra manera a una mujer y si los hay que exista una Justicia justa que les castigue de manera contundente y la sociedad les excluya, les margine. Prevención, apoyo a las víctimas y castigo a los culpables.

También un trabajo político para poner un cinturón de protección frente a los planteamientos machistas y fascistoides de  VOX y su contagio al PP y Cs. Lo ocurrido en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid resulta absolutamente intolerable. Debemos prepararnos para una larga y dura lucha.

Veremos………….

Díaz Ayuso utiliza el discurso guerracivilista contra el Gobierno de Coalición

Parece ser que quienes se han quedado petrificados en 1936 sean los miembros de los partidos de la derecha española. Da igual la derecha extrema que la extrema derecha, en ambos casos vienen utilizando un lenguaje guerracivilista contra todos sus enemigos. Sí, enemigos porque como buenos neocons y discípulos del Alt-right estadounidense, sólo entienden la política como un completo antagonismo donde al enemigo hay que aniquilarle utilizando todas las armas a disposición de los contendientes. En el caso de Isabel Díaz Ayuso, a la que la sombra de Avalmadrid y sus trapicheos allí persigue, no es un caso distinto al resto de estos supuestos liberales que conectan más con Donald Trump que con Isaiah Berlin o Raymond Aron (en el caso de que sepan quiénes son estos grandes intelectuales del liberalismo). Con suerte llegan a los collares de perlas de Margaret Thatcher, pero sí tienen bien asumido ese discurso del odio al contrario que desde instituciones como FAES o DENAES (regadas con muchos millones desde el gobierno de la Comunidad de Madrid) se ha ido inoculando en la dirigencia del PP o Vox.

Ayer la presidenta de la Comunidad de Madrid habló largo y tendido en una entrevista en el diario de la derecha extrema ABC (magnífica la periodista Sara Medialdea consiguiendo declaraciones jugosas), que fue apoyada desde su propia tribuna mediática por el director Bieito Rubido. Lo que allí se puede leer no es más que la muestra más palpable del porqué de la unión de PP y Vox en graciosa fraternidad. Tanto como para llegar a afirmar que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había accedido al cargo de forma tumultuosa y violenta. Directamente acusa al secretario general del PSOE de “derrocar” al gobierno del PP. Toda una manera de mostrar simbólicamente que sólo la derecha tiene el derecho (¿divino?, ¿patrimonial?) de gobernar mientras que la izquierda lo que hace es usurparlo con ardides. Una fórmula, muy utilizada por los elementos de la ultraderecha americana y europea (aunque parece que se extiende por el mundo como demuestran las declaraciones de los filofascistas de Bolivia) que en el caso español es bien conocida desde el infausto año en que la derecha dio un golpe de Estado. Los “rojos” sólo traen miseria (debe ser que el gran desarrollo de los años de Felipe González los suman a la derecha malévolamente) y no respetan la libertad. Fíjense en el titular de la entrevista para entender esto: “Sánchez mintió, derrocó un Gobierno, ha bloqueado el país y nos está sumiendo en el caos”. No sólo derrocó un gobierno sino que mintió, no se sabe en qué, pero ahí dejan colgando que los “rojos” son mentirosos (le falta decir que incluso comen niños, aunque eso suele ser más de la cúpula eclesiástica católica) y tienen el país manga por hombro. Una falsedad que lanzan para que cale entre sus huestes y que la prensa cavernaria utiliza para generar un clima social contrario a todo lo que no sea la voluntad de la clase dominante.

La utilización de un mecanismo constitucional, cuando no dejan de hablar de constitucionalistas paradójicamente, es visto como un derrocamiento de un partido condenado por corrupción y que tiene a casi toda la cúpula de la Comunidad de Madrid en los juzgados. Para que no se vea toda la cantidad de mentiras y de cuestiones intrascendentes (¡¡¡Pide un AVE Valladolid-Sevilla directo!!! Sin explicar el motivo y los intereses que hay detrás), no les queda otra que poner a todo la coletilla del concepto de libertad. Concepto maleable donde los haya pero que en sus mentes no deja de ser un camuflaje lingüístico para esconder que realmente están defendiendo los intereses de los poderosos. Sean de la fracción financiera, sean de la educativa, sean de la eclesiástica, sean de los amigos que sean. Pregunta la periodista qué piensa la presidente que traerá el Gobierno de Coalición, a lo que ésta responde: “Un ataque contra la libertad de empresa, porque Madrid es el motor económico para el resto de España y ellos quieren romper con ello. Y luego quieren acabar con la libertad de horarios comerciales; y no les gusta que las familias decidan el colegio y el tipo de educación para sus hijos. Y sobre todo, irían contra la magia de Madrid, que es la libertad de que cada uno elija el tipo de vida que quiere llevar”.

En cursiva remarcamos que en una sola respuesta utiliza el término hasta en tres ocasiones. Atentar contra la libertad de empresa porque el Gobierno estatal quiere que la Comunidad de Madrid rebaje su altísima deuda (más de 30.000 millones de euros) y está haciendo dumping fiscal a costa de endeudamiento. Acabar con los horarios comerciales de libertad de apertura que han provocado que todo el pequeño comercio madrileño haya prácticamente desaparecido pues, esas personas que libremente pusieron sus negocios, no pueden competir con la política de centros comerciales, en manos de grupos financieros y grandes empresas. Del colmado del barrio las políticas del PP han conseguido que se pase al chino del barrio (y lo venderán como multicultural), al pan congelado, al desplazarse media hora para comprar unas bragas, etcétera. Engañan a sabiendas con estas cuestiones que atentan contra los pequeños empresarios. Lo mejor lo deja para el final la libertad para que cada uno elija el tipo de vida que quiera llevar. ¡Ojalá se pudiera! Pero esa es otra mentira que demuestra que es una inculta en el conocimiento de la libertad.

Parten los neoconservadores del falso supuesto de que la persona es libre por naturaleza, negando con ello cualquier limitación por nacer dentro de una sociedad, por nacer dentro de una clase social, o por nacer en según qué lugar. Esos tres condicionantes no existen para los neoconservadores quienes culpan al Estado (al que suelen llamar minotauro) de todos esos males, especialmente cuando los dirigen los rojos. Lo que esconden tras esa bella arenga libertaria es que si un niño o una niña es de familia de clase trabajadora siempre tendrá una limitación vital (por eso no les gustan los colegios públicos que igualan desde la base); es que si un niño o una niña nacen en una zona más pobre que otra, tendrá más dificultades para desarrollar su personalidad; es que si un niño o una niña no cuenta con un servicio público que permita igualar las oportunidades, estará determinado por su cuna. Díaz Ayuso igual esto no lo ha pensado, ni lo sabe, pero sí hay personas en el PP y en Vox (que últimamente son lo mismo) que lo conocen y por eso manipulan el discurso (siempre conectado con el poder social) para ocultarlo detrás de una palabra siempre con connotaciones positivas como libertad. Realmente en el PP no quieren la libertad de todos, sino de los pocos. Pero la culpa de que no suceda eso será de los rojos y el Gobierno de Coalición.

Por cierto, un Gobierno de Coalición que “nace de la hipocresía, de la conveniencia y de espaldas a los intereses de los ciudadanos”. No como los gobiernos del trifachito que están arruinando el ecosistema del Mar Menor (se han negado a que intervenga el gobierno estatal); que están destrozando la sanidad andaluza (sin importar que perezcan las personas); que tienen con un nivel de atraso considerable Castilla y León. O como el gobierno de la derecha catalana, porque siempre se les olvida que, más allá de ser nacionalistas (como lo son en el PP, Ciudadanos o Vox), son de derechas precisamente. Hermanos de sangre de la clase dominante. Pero que todo esto no les amargue un buen titular guerracivilista que esconda la corrupción, la desigualdad, el hambre (Madrid es la segunda capital europea con mayor pobreza) y la explotación. Libertad para ser explotado y humillado es lo que quieren, a costa de la propia democracia que no respetan como se deriva de sus frases.

La militancia socialista pide a Page que se vaya a Ciudadanos

Empiezan a estar bastante molestas las bases del PSOE con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, por sus declaraciones durante los últimos días. Pareciese que se sintiese molesto por algo con el resto de su propio partido; o que le hubiesen puesto algo en la bebida cuando acudió a la cadena de los obispos; o que se haya dado un golpe en la cabeza; o que directamente haya visto la luz, cual Saulo cayendo del caballo, y le haya dicho “Emiliano, tú serás mi guía en la política española”. De otra forma no se entiende, en el caso de Javier Lambán todo es comprensible por ser como es, que mientras todas las baronías apoyan al gobierno, no porque les guste en sí sino por la necesidad que tiene el país de un Gobierno mínimamente estable, él esté dando mucho más que hablar. Tanto como para que los conspiranoicos le hayan situado en el centro de un golpe de Estado de la derecha.

Por mucho que diga y hable, es por todos conocido que el preacuerdo con Unidas Podemos para conformar gobierno no le ha gustado nada. Él es más de varón dandy que de conciencia de clase. Así lo aprendió a los pechos de José Bono (quien curiosamente sí apoya el acuerdo); así se lo han hecho ver desde la prelatura más carca que existe en España (en competencia con la valenciana); y así se maneja en el interior de un PSOE que no reconoce por el giro a la izquierda que llevaron a cabo las bases. Él es más de liberalismo social y de bandera española con crucifijo al lado. A diferencias muchos otros castellano-manchegos que sí les gusta la izquierda socialista de la Justicia Social. De ahí que esta semana, como vienen haciendo desde Ciudadanos, PP y Vox, García-Page utilizando el mismo lenguaje que el trifachito haya defendido la falsa libertad de elección de los padres como vía para defender la educación concertada. Son muchos colegios religiosos los que él tiene así en su región y sabe que los obispos se le pueden poner en contra. Le da igual que el concierto educativo no sea sustitutivo del público, le da igual que el laicismo sea seña de identidad del PSOE, él defiende el crucifijo todo lo que haga falta. El problema no es defender el concierto es hacerlo en los mismos términos en que lo hacen las derechas, lo que deja bien a las claras que igual, sólo igual, quien está equivocado es él y no conoce el sentido del concepto de libertad.

Esto no ha sido lo peor, lo que ya ha llevado a las huestes socialistas a pedir que abandone de una vez el PSOE (cuando deje la presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha como prometió como mucho), son sus palabras sobre la necesidad de incorporar a Inés Arrimadas al PSOE si “Ciudadanos desapareciese”. Al presidente manchego le parece que sería un gran fichaje por sus cualidades y el PSOE no debería permitir que se fuese al PP (o a Vox por el perfil que maneja). En cuanto han leído esto las y los socialistas el fuego interior ha provocado que las órbitas oculares se llenasen de sangre y se hinchasen más de dos venas en la parte parótida. Esto lleva plantearse varias cuestiones interesantes respecto a la forma de ver la política de García-Page y sobre su capacidad intelectual y comprensiva de las acciones de los contrincantes (al menos que se dé cuenta de que está apoyando la conjura contra Pedro Sánchez). Vayamos por partes pero, como gran punto central, debería el barón liberal darse cuenta de que Arrimadas es de ¡¡¡derechas!!!

Arrimadas ¿dónde encajaría en un PSOE feminista abolicionista y contrario a los vientres de alquiler cuando ella defiende la legalización de la prostitución que las mujeres sirvan de vasijas para aquellos que tienen el suficiente dinero para alquilarlas? García-Page parece que no se ha enterado de “esas cosas feministas” que se cuentan y defienden en su propio partido. No basta con que el cuñado le cuente las cosas sino que debería leer un mínimo y escuchar a sus propias compañeras para entender que Arrimadas no es feminista y encajaría mal en ese aspecto dentro del PSOE. Cabe la posibilidad, no lo descarten, de que con el fichaje de Arrimadas quiera destrozar el PSC y que dejen de hablar de una España plurinacional. Igual quiere meterles una bomba de relojería, montando pollos a todas horas, y así acabar con la rama catalana del socialismo español. El problema es que Arrimadas es una niña pija y liberal, mientras que en el PSC son liberales por de la gauche caviar. Es otra forma de concebir la vida. Más chic que el pijerío de estudiante de Administración de Empresas de la onubense. No encajaría, por lo que sólo cabe que García-Page le aguante en Toledo y no intente colocarla en otra federación. Las ideas de manicomio para el loco que las propone.

También puede ser que se sienta muy solo en el PSOE. Que nadie entienda su amor a la bandera, a la nación única e indivisible, al reino de Toledo, a los mazapanes y la caza (por la comida evidentemente). Arrimadas sí le entendería y formarían un tándem perfecto para convertir al PSOE en un Ciudadanos y acabar como ha acabado la formación naranja. Pero eso sí, muy mucho españoles y mucha bandera. Son factibilidades, pero que hable en ciertos términos alguien en el partido que comenzó en España la lucha de clases es para hacérselo mirar. Esto no es lo de Indalecio Prieto de “socialista a fuer de liberal” (que lo decía por la democracia parlamentaria en un sentido muy bernsteiniano), esto es “nacional-liberalismo en un partido socialista” que es algo bien distinto. ¿No tiene alguien que le aconseje y le haga ver que tiene el mismo discurso que las derechas y la patronal? ¿Qué le haga ver que lo que se está jugando se le llevará a él por delante también? Por eso la militancia socialista, cansada de escuchar palabras de derechas en uno de los suyos, y ya que ha hablado de la formación naranja, amable y educadamente le pide que se vaya a Ciudadanos. Otros recuerdan las palabras de Labordeta a la bancada popular que no recogeremos en estas líneas.

Por qué quieren destruir al PSOE

El Gobierno de Coalición propicia algo que desde hace unos años se viene rumiando entre la clase dominante española: acabar de una vez por todas con el PSOE. Desde la izquierda y la derecha se han fomentado diversas operaciones políticas para lograr ese fin. Tanto apoyo a Podemos en sus comienzos como a Ciudadanos aún hoy en su casi desaparición han estado dentro de la lógica del sistema para lograr terminar de una vez por todas con el partido más antiguo del campo político español. Ahora con la llegada del monstruo de la extrema derecha y el giro hacia posiciones ordoliberales del PP (ordo en su acepción de salvajismo) creen tener en sus manos una nueva posibilidad visto que ni Podemos, ni Ciudadanos lo han logrado. Ustedes que leen estas palabras se preguntarán, con toda la razón, ¿por qué quieren cargarse al PSOE si es un partido constitucional y que ha fundado el régimen del 78? Pues entre otras cuestiones por eso.

Cuando Pablo Iglesias o Juan Carlos Monedero dicen que el PSOE es el verdadero partido constitutivo del régimen del 78 no están cometiendo una boutade, bien al contrario saben perfectamente lo que dicen y por qué lo dicen. No tiene que ver con ser el único partido actual que haya sobrevivido de los que comenzaron la transición (junto a los nacionalistas PNV y ERC, más el ente evanescente del PCE que no se sabe si sigue estando), eso le confiere un sentido histórico a su acción, pero poco más. El PSOE puede estar orgulloso, entre otras cuestiones, de haber sido el verdadero pilar de la democracia española tal y como la conocemos en la actualidad. Y no tiene que ver con esa, esta vez sí, boutade de que el PSOE es el partido que más se parece a la sociedad española. Bien al contrario en la sociedad española no hay muchas personas como las que conforman gran parte de los cuadros del partido (piensen ustedes en quien les caiga peor). En general ningún partido llega a ser representativo puro de la sociedad en la que está inserto, entre otras cuestiones porque la famosa ley de hierro no siempre premia a los mejores, ni a los más éticos, ni a los más trabajadores, y España tiene muchos currantes, científicos de todo tipo, grandes médicos, excelentes personas y cada vez más mujeres en la élite de sus profesiones (¿dónde pondrían a Casado, Rivera…?). La grandeza del PSOE se debe en gran parte a los gobierno de Felipe González.

No es tanto lo que consiguió González en sus casi catorce años de gobierno en la acción de gobierno en sí. Hubo numerosos claroscuros que todos conocen. Fue una buena acción de Gobierno, más pensando de dónde se venía, pero lo importante en el caso del PSOE de aquellos años fue la construcción de una estructura mental o ideológica en la población española donde algunas cuestiones quedaron como indisputables. ¿Qué cuestiones? Todo lo que tiene que ver con las materias sociales. Por mucho que los gobiernos ordoliberales intenten privatizar los derechos sociales (pensiones, sanidad, educación…) las personas tanto de derechas como de izquierdas se revelan ante esos intentos. Lo que podemos catalogar como felipismo para lo que viene siendo el artículo. Con ello se crea un freno a las intenciones expansivas en el expolio de los españoles por parte de la clase dominante. En el PP actual la mayoría de sus dirigentes consideraban a Mariano Rajoy y a Soraya Sáenz de Santamaría como socialdemócratas. José María Aznar no pudo privatizar lo que hubiese querido por esa estructura ideológica que está en todos los españoles y menos dedicándose a montar guerras por el mundo. José Luis Rodríguez no hizo otra cosa que seguir la senda felipista y ampliar derechos esenciales y poner a la mujer y sus derechos en el centro de la política, algo que González por cuestiones coyunturales había dejado de lado. Y lo pudo hacer porque había esa mentalidad o cosmovisión de cómo debe ser España heredada del felipismo.

En ningún momento el PSOE puso en peligro las bases materiales del sistema capitalista, bien es cierto, pero tendió una alianza sui generis con la clase dominante para poder ir tejiendo sociedad. No se molestaban los unos a los otros, consiguiendo el PSOE una verdadera autonomía relativa de los aspectos económicos. Lo mismo le pasó al felipista Rajoy pero eso ya no se lo quieren consentir a Pedro Sánchez. Tras darse cuenta de que Podemos, al fin y al cabo, no es más que un felipismo radicalizado o lo que es lo mismo, una acentuación de esa estructura ideológica de los españoles; a lo que hay que añadir que se les hundió el proyecto de un PSOE de derechas con Ciudadanos, la batalla contra el factible Gobierno de Coalición se ha tornado inexcusable para la clase dominante. Un gobierno PSOE-Podemos, que además dialogue con una parte del independentismo catalán (que tiene una importancia esencial en toda esta lucha), provocaría que esa cosmovisión que tienen todos los españoles se acentuase y se perpetuase al menos para otra generación más. Evidentemente el enemigo cuenta con tontos útiles en el terreno del PSOE como los barones o la ministra Nadia Calviño. Unos por insistir en una Gran Coalición que subsumiría al PSOE en el orden ordoliberal que se está planteando a nivel mundial (las revueltas en numerosos países europeos y no europeos son parte de esas intenciones de privatizar todo) y la otra por ser el miembro de la Troika en el Gobierno proponiendo cosas como la mochila austríaca o no derogar las lesivas reformas del PP. Y todo ello planteado bajo una falseada disputa identitaria. A la clase dominante le interesa que el tema catalán siga presente para que no se vea la miseria y tener así un método de movilización para que sus huestes (PP y Vox) puedan conseguir que mientras la bandera cubre la vista se puedan introducir los cambios necesarios para acabar con la estructura montada por el felipismo y privatizar la sanidad y las pensiones que son la joya que desean conquistar. ¿No se han dado cuenta que todos los medios de comunicación de la derecha o bien dicen que el sistema de pensiones es insostenible o que hay precios muy buenos en el sanidad privada (esconden que si tiene cáncer o algo complicado no te lo cubre)? Y ahí siguen los barones socialistas envueltos en la bandera y con una miopía enorme.

No se ataca a Sánchez por ser él mismo sino porque se quiere destruir todo lo que él representa. Ni va a vender España por parcelas, ni seguramente sea consciente de este juego, pero la cosmovisión de la ciudadanía española es socialdemócrata y eso quiere ser destruido por la clase dominante para imponer sus políticas privatizadoras y desigualitarias. Las cuestiones de las demandas de reconocimiento les dan igual porque no afectan al núcleo duro de la estructura económica. Incluso utilizan la aporofobia escondida de xenofobia para ir criminalizando la pobreza en general. Si eres pobre es por tu culpa nunca porque el sistema capitalista esté en pleno proceso de transformación hacia un ideal donde han sacado a los monstruos fascistas o parafascistas a fin de domeñar a la población y dividir a la única clase que puede combatir, la clase trabajadora. El Gobierno de Coalición, con su pilar básico del sistema constitucional del régimen del 78 como es el PSOE, desde luego no va a caminar de ese lado. Como ha reconocido ayer mismo Iglesias igual no es momento de avanzar más en la radicalización de los postulados constitucionales, pero sí hay que defender todos esos derechos constitucionales que Casado y Abascal quieren destruir. Y para ello necesitan que no exista el PSOE porque es el elemento simbólico de toda esa estructura mental que la clase dominante no ha conseguido derruir aun.

¿Por qué quieren derruir al PSOE si es el partido del régimen del 78? Porque ese mismo régimen está en disputa por parte de la clase dominante. Ya han hecho caer por la fuerza de las armas o de la utilización identitaria gobiernos en América y Europa del Este, ahora están practicando en España gracias al conflicto catalán. De ahí que desde la caverna mediática, incluyendo la catalana que está al servicio de la burguesía del 3%, se ataque sin piedad la apertura de diálogo dentro de la Constitución con ERC. Es que la clase dominante ya no quiere ese marco constitucional. Piensen que Casado, Díaz Ayuso, Abascal, Moreno Bonilla, Espinosa de los Monteros o García Egea surgen todos del mismo campo neocon y ordoliberal en lo económico, son lo mismo con los rasgos franquistas más o menos acentuados. Quieren una sociedad sometida a una estricta moral católica (por tanto el feminismo es tan enemigo con el PSOE), que viva de la caridad (añadiéndole en autosentimiento de culpa) y que en materia económica sea una libertad total del dominio de la clase capitalista. No quieren esta constitución que ha generado un Estado fuerte (fortaleza que viene de su aspecto federalizante y plural) porque ellos quieren un Estado donde la autonomía de la política y los movimientos sociales sea inexistente. Un Estado policía para someter las revueltas (calificadas de terroristas siempre) y despojar a las personas hasta de su propio ser libre. Pero mientras el PSOE aguante de pie (a ver si se enteran los barones adocenados) no podrán deconstruir España y a los españoles. Paradójicamente, uno de los partidos que se potenciaron para destruirlo, Podemos, puede ser el elemento que lo salve y con ello la cosmovisión del nacionalismo español (ese que el felipismo construyó frente al rancio nacional-catolicismo) de la que son parte radical, pero parte. Y eso habrá que agradecérselo en algún momento también. Queda claro que no es una lucha cualquiera la que se presenta, sino la madre de todas las luchas de los últimos decenios, de ahí que las memeces de ciertos supuestos felipistas asombran porque muestran hasta qué punto están impregnados de la ideología dominante o es que son simplemente unos estólidos.

Cómo combatir a Vox

Frente a los libros de blanqueamiento del partido ultraderechista Vox que han perpetrado desde la carcunda, ad majorem gloriam dei, Miguel Urbán acaba de publicar un libro de combate. Un libro escrito, con palabras sencillas, para que toda aquella persona que se considera de izquierdas tenga suficientes elementos para combatir a Vox (e incluso al PP como se verá) sin tener que jugar en su mismo terreno, sino fuera de su marco de combate. Porque, pese a lo que les cuenten en Antena 3, Telecinco, La Sexta y todos los periódicos de la derecha mediática (incluido El País no se olviden), Vox no ha venido a hacer de lo políticamente incorrecto su frente de batalla. Eso ya lo hacía muy bien Ciudadanos. Vox llega para llevar al sistema a su terreno, al de la batalla contra todo lo que sea lucha social, reconocimiento de los derechos (especialmente de las mujeres) y las conquistas sociales. En este sentido el libro de Sylone Editorial, con un concepto de libro de bolsillo y a un precio muy asequible, es un arma fundamental.

La presentación del libro La emergencia de Vox. Apuntes para combatir a la extrema derecha española (desde el mismo titular ya se advierte de lo que hay dentro) se produjo ayer en La Libre (coqueta y muy buena librería con numerosos volúmenes que las personas de izquierdas deberían tener, si no todos algunos) en Leganés. Acompañaron al autor su compañera eurodiputada María Eugenia Rodríguez Palop y la ex-concejala madrileña Rommy Arce. Antes de la explicación del propio autor, las dos mujeres (muy importante que fuesen mujeres frente en este combate contra la extrema derecha española y europea) expusieron al numeroso público asistente (apara un día de perros un éxito sin duda) sus impresiones no sólo del texto de Urbán, sino sus propias experiencias de lucha contra la ultraderecha. Rodríguez Palop quiso remarcar que el libro explica perfectamente las bases de Vox sobre un discurso trufado de xenofobia, aporofobia, impuestos agresivos (todo lo concentran en el IVA que pagan todas las personas por igual) y lo que ha catalogado como eurofobia selectiva. Concepto que remite a demostrar lo que realmente les importar de la Unión Europea como es conseguir dinero para sus formaciones y sus chiringuitos partidistas. Para eso, da igual el partido que se quiera mirar de esa ultraderecha europea, son los primeros en pasar el cazo.

Más importante, en términos de combate, ha sido la exposición de Rodríguez Palop sobre la importancia del feminismo como antídoto frente a la ultraderecha. En un momento en que la ultraderecha, utilizando el concepto de ideología de género, tiene en su punto de mira al feminismo, no sólo por su concepción patriarcal de las relaciones sociales y familiares, sino porque han visto el potencial transformador del movimiento de las mujeres. Una unidad de lucha por derechos fundamentales que quieren derribar a toda costa. De ahí sus intentos de acabar con todo el entramado de la sociedad civil que han construido solidariamente las mujeres (los ataques a la Casa de la Mujer en Fuenlabrada no son más que el reflejo de esa actitud). Porque, como ha dicho la eurodiputada, son las mujeres las que están en mejor disposición para combatir a la ultraderecha. O como dice el propio texto de Urbán, los ultraderechistas lo que pretenden es controlar “el cuerpo de las mujeres como campo de batalla política”, ante lo que Rodríguez Palop ha dicho, alto y claro, que nadie le puede decir a una mujer qué hacer con su cuerpo (ni para parir, ni para ser gestante explotada). “El auge de la derecha autoritaria tiene así una lectura en clave de masculinidad” (p. 134) como se ha comprobado en la actitud de machirulos que tienen la mayoría de candidatos de Vox.

Rommy Arce por su parte ha querido centrarse un tanto más en ciertas claves de esa penetración que está teniendo Vox y que, aunque aún no llega a copar los barrios de clase trabajadora, en ello están y podrán si la izquierda “no plantea alternativas”. Por ejemplo, el grupo de concejales en el Ayuntamiento de Madrid está haciendo todo lo posible para que les quiten la subvención a la poderosa Federación de Asociaciones de Vecinos, la cual hace un trabajo impagable por mejorar las condiciones de los distintos barrios. En la ultraderecha saben que esta articulación de la sociedad civil madrileña supone un freno a sus intenciones de captar a las masas trabajadoras y no dudan en quitarle los elementos materiales que puedan. De momento, advierte Arce, no han “ganado la calle” pero ya empiezan a dar muestras de querer hacerlo. Algo que también ha señalado Urbán en su intervención al destacar que la potencia de la izquierda en la sociedad civil, que está debilitándose, tiene la contraparte de la derecha, la cual también se organiza, evidentemente, con más dinero y por arriba, pero ahí están para presentar la batalla.

Conocer al enemigo para combatirlo.

Centrando la narración en el propio texto del volumen escrito por Urbán cabe destacar que permite a la lectora o lector comprender por qué y de dónde surge Vox. No es algo que haya aparecido porque sí, porque como en el resto de Europa existen partidos de ese calado en España debía haberlos y dejar de ser la excepcionalidad. Muy al contrario, la ultraderecha estaba presente en el PP desde sus inicios y en las diferentes estructuras y aparatos del Estado. Estaban latentes pero no presentes como muestra el recorrido histórico que muestra Urbán. No sólo era Falange o Fuerza Nueva o España 2000, o más recientemente la propuesta de Hogar Social (jonsistas), sino que en el propio Partido Popular se estaba cociendo el caldo propicio para que surgiera el monstruo. Durante un tiempo lo tuvo amaestrado o escondido, pero en cuanto ha habido la ruptura entre los neocons y el marianismo, las puertas a la aparición de la bestia se abrieron. Esto lo podrán leer en el libro, así como sus relaciones con ciertos grupos ultracatólicos, la jerarquía eclesiástica y fundaciones revisionistas.

Más importante que la intrahistoria de la ultraderecha es la plasmación de las verdaderas intenciones de Vox. Para muchas personas, que no tienen los datos necesarios y viven al albur del blanqueamiento que hacen los medios de comunicación, porque le interesa a la clase dominante que el monstruo ande suelto (cuestión distinta es si podrán encerrarlo como les pasó a los burgueses alemanes con Hitler), ver cómo fabrican sus mensajes, cómo la chulería que muestran está estudiada y cuáles son sus estrategias de combate, como las explica el eurodiputado, supone tener una herramienta contra la manipulación y, por ende, para combatir. Sin destripar el libro (Cómprenlo que es muy bueno), es interesante que se sepa que “la trasgresión de los políticamente correcto se construye sobre una dialéctica de la provocación que utiliza todo tipo de bulos y noticias falsas sin pudor alguno, porque todo vale en su particular concepción del free speech”. O lo que es lo mismo, apoyados en la Brunete mediática (Periodista Digital, Mediterráneo Digital, EsRadio, Libertad Digital…) y especialmente en el portal mayor de bulos Caso Aislado, los ultraderechistas van inoculando sus mensaje y controlando la agenda política que se refleja en la opinión pública. Y la mayoría de medios, como tontos, a tragar sin hacer un cordón democrático que sería deseable. Pero claro en España con medios que acuden a cubrir el “evento” de la posibilidad de que las masas acudieran a venerar al dictador fascista en su nueva ubicación qué se puede esperar (había más periodistas que fascistas).

Gracias al libro de Urbán podrán saber que “lo que busca el grueso de la extrema derecha es más azuzar la guerra entre pobres para contener el renacimiento, la extensión y la agudización de la lucha de clases” (p. 163). Frenar a la clase trabajadora en sus luchas frente a la austericidio, la precarización o la privatización de los servicios sociales esenciales. Pese a que utilizan un discurso de pequeño burgués, apoyo a la pequeña empresa, los autónomos y el obrerismo, en realidad, nos cuenta el autor, sus medidas reflejadas en su programa económico (“¿Por qué los medios de comunicación no hablan del programa de Vox?”, se preguntaba Urbán en la presentación del libro) sólo tienen la intención de favorecer a la fracción financiera de la clase dominante. Para ello envuelven todo de un nacionalismo y una plegaria religiosa como mecanismo de ocultación de sus verdaderas intenciones. Una conexión que les lleva a conectar con el franquismo y el revisionismo histórico de la ultraderecha intelectual. Como dice el eurodiputado “no es la simple reedición del fascismo, pero está relacionado con un regreso de los valores que el fascismo tuvo en cuenta”. ¿Cómo frenar a la ultraderecha visto que los partidos de la derecha no le hacen el cordón sanitario? En el libro encontrarán respuestas, pero por no desentrañarlo y dejarles con la curiosidad, sólo decir que habrá “que oponer el aliento cálido de las solidaridades y de los bienes comunes como única forma posible de enfrentarnos a las identidades oscuras como al aliento helado de la sociedad mercantil” (p. 166). Porque, no lo olviden, aunque lo económico es determinante en última instancia, se encuentra detrás de los monstruos que nos acechan.

Acusan a Sánchez e Iglesias de instaurar la Dictadura del Proletariado

Es cuando menos gracioso ver a los esforzados columnistas de la carcunda buscar la cuestión más asombrosa, por esperpéntica, para poder dinamitar el Gobierno de Coalición entre PSOE y Unidas Podemos. Lo que sorprende en muchas ocasiones es que incluso les paguen por ese esfuerzo baldío pues recurren a los típicos tópicos que acaban por confirmar que estamos ante una conjura de los necios. Necios porque no saben ni de lo que hablan e intentan, dentro de sus limitadas capacidades, enganchar a las masas con ciertos mitologemas del franquismo, por lo que acaban demostrando que más que defender la democracia parlamentaria y la constitución española, defienden en realidad el fascismo franquista. El medio que se lleva la palma en estas cuestiones, aunque muy en disputa con los medios cavernícolas usuales (Periodista Digital EsRadio, COPE, El Mundo u OkDiario), es el decano de los periódicos españoles, ABC.

Hasta el momento desconocemos las razones por las que un medio que, por muy prosistema, católico y con tufillo carca que fuese, cuidaba los temas y la calidad de sus articulistas hoy está entregado a la carcunda más inepta, inculta y juntaletras de España. Salvo dos o tres articulistas de fuste, el resto no es que opinen o planteen cuestiones más o menos de derechas (monárquicas, tradicionalistas, carlistas, falangistas…) sino que buscan o colocar su libro (metáfora de un tema que les reporta beneficios económicos por tratarlo) o quedar señalados como personas que carecen de los mínimos esenciales para escribir algo. Bieito Rubido, hombre culto, en la batalla mediática que existe por conseguir lectores frente al resto de periódicos de derechas (casi todos) se ha entregado a la expectoración de mantras cavernícolas que, paradójicamente, acaban por destruir la monarquía y la democracia que dice defender. Hay que comer sin duda pero hacerlo a costa de dejar a cualquier iletrado escribir columnas infantiles nos permite mostrar el verdadero pensamiento de la fracción mediática de la clase dominante. Y como ahora hay que acabar de todas las maneras posibles con Pablo Iglesias y Pedro Sánchez a sacar toda la artillería. El problema es no han mirado si llevan munición o no. Permiten a la izquierda echarse unas risas en general y recuperar viejos temas ya olvidados.

Entre todos los artículos dedicados a despotricar contra Sánchez e Iglesias por el caso de los ERE, como si tuvieran alguna ambos dos que no pintaban nada en política cuando se produjeron los hechos, destaca uno escrito por Ignacio Ruíz-Quintano, que dice ser periodista y futbolero lo que ya indica el sesgo mental, titulado “Leninismo”. Claro el señorón de la calle Velázquez ve ese titular y ya se teme lo peor, no porque tenga conocimiento alguno sobre el leninismo en sí, sino porque piensa que vuelven las hordas marxistas aliadas con la masonería (los judíos ya no porque ahora José María Aznar y Santiago Abascal les han dicho que son amigos de España y financiadores de sus cosas). Si lo ve alguien que sí sepa qué es el leninismo se asombra y comienza a leerlo en busca de un análisis, se espera que crítico evidentemente, profundo contra el pensamiento de Vladimir Ilich Ulianov. Lo que ocurre, empero, es que se encuentra una chabacanería mal traída, que pretende ser graciosa, y resulta estúpida. Por dos razones, una, ni Sánchez, ni Iglesias son leninistas (lo son en el sentido orgánico de partido pero no lo saben en realidad, como tampoco lo saben en la organización más leninista de España el Partido Popular), y, dos, el que ha escrito el artículo tampoco sabe ni conoce el leninismo. Es el típico “graciosete” de la carcunda que utiliza un remedo del pasado para calificar el nuevo Gobierno de Coalición como peligroso.

Y ese peligro lo encuentra en el establecimiento de la Dictadura del Proletariado. ¡Casi nada! La dictadura del proletariado ya está aquí y no nos hemos enterado. Los suecos dijeron en los años setenta que su sistema era la perfección de la misma, pero más allá de esa curiosidad, nos encontramos ante la primera dictadura del proletariado bajo un sistema capitalista y un orden burgués pleno. Ruíz-Quintano ha conseguido lo que cientos de pensadores marxistas y millones de horas de lucha de clases no habían conseguido hasta el momento en la Historia. Se asombrarán al leer esto aunque tiene una explicación, el autor no sabe ni lo que es la dictadura del proletariado. Un camino estratégico que el PSOE abandonó a principios de los años 1970s casi a la par que los partidos eurocomunistas como el PCE. Debían estar equivocados o habían escondido el mecanismo de transición del capitalismo al comunismo durante años. Habían ocultado el socialismo en sí, algo que sí reconocen Sánchez e Iglesias ser. Si fuese producto del momento y de la gracia podría perdonarse al juntaletras (llamarle autor, que viene derivado de auctor y por tanto dotado de auctoritas, es excesivo), pero justo el día de la firma del acuerdo llamaba a Iglesias “tonto útil” y trataba el tema de la dictadura del proletariado. Que debe ser lo único que se le ha quedado del marxismo al señor.

¿Qué es eso que da tanto miedo a los conservadores españoles? En primer lugar, se puede decir que la siguiente fase histórica que supera a la dictadura capitalista o burguesa actual. Porque lo curioso del caso del columnista de ABC es que si reconoce que ahora hay una dictadura del proletariado implícitamente nos lleva a que lo que ha estado presente en España era la dictadura capitalista. Algo fácilmente comprobable porque a la banca se les ha entregado 65.000 millones de euros para salvarse mientras se precarizaba al resto de la población. El término dictadura, viciado por las nefastas consecuencias de los regímenes totalitarios, se refería en su sentido romano a un “estado de excepción” donde se interrumpían las libertades políticas pero permanecían las demás. Algo muy distinto a lo que hoy entendemos por dictadura. Por ello, el filósofo comunista Louis Althusser ya recomendó, sin perder el sentido del concepto, resignificarle como dominación de clase (en su texto Marx dentro de sus límites, Akal, 2003). Allí advertía los siguiente: “la definición falsa de la dictadura del proletariado consiste en tomar la palabra dictadura en su sentido político, muy precisamente en el sentido de un régimen político [que] impone una voluntad violenta y arbitraria” (p. 107). Esta falsa definición es la que utiliza Ruíz-Quintano para señalar que el Gobierno de Coalición no es más que una forma violenta y arbitraria. Vamos que los rojos son siempre violentos y totalitarios, pero esconde la violencia inherente a la dictadura capitslista. Esa misma que criminaliza a los pobres, expulsa a las personas de las viviendas, impide a los jubilados llegar a fin de mes, etcétera.

La realidad, siguiendo de nuevo a Althusser que trató el tema en su momento, es que la toma del poder del Estado del proletariado se hará “no porque el Estado sea un determinante en última instancia, sino porque es el instrumento, la máquina o el aparato del que todo depende cuando se trata de cambiar las bases económico-sociales de la sociedad”. El Gobierno de Coalición, por tanto, no quiere matar a nadie, ni quitar libertades a las personas en sí, sino cambiar las bases económico y sociales, lo que significa poner en primer lugar la justicia social, la equidad impositiva, la lucha contra la pobreza, la lucha contra el cambio climático, la lucha contra la violencia machista, la búsqueda de la igualdad entre mujeres y hombres, la redistribución de la riqueza que genera la clase trabajadora echando horas en el tajo… Para eso sirve el Gobierno de Coalición, todo lo contrario de lo que defiende el columnista de la caverna mediática. Esa es la aterradora dictadura que viene y que, bien visto, parece un poco mejor que la dictadura del capital actual.

¿Por qué estas ganas de meter miedo? Habrá que recurrir a Étienne Balibar, quien dedicó todo un libro a analizar qué era eso de la dictadura del proletariado (Sobre la dictadura del proletariado, Siglo XXI, 2015), curiosamente traducido y compilado por un articulista actual de ABC, Gabriel Albiac, quien le podría haber recomendado al colega de columna que no metiese la pata. Balibar afirma que “basta que en cualquier país del mundo capitalista las masas comiencen a intervenir en persona sobre la escena política, aun cuando sea para imponer cambios sociales limitados […] para que el imperialismo intervenga, e incluso para que, tomando la delantera, comience a prever y organizar la contrarrevolución” (p. 145). De menor intensidad lo que ocurre en España (aunque ejemplos claros de eso es lo que viene sucediendo en Chile y Bolivia donde asesinan a tiros a la clase trabajadora), pero lo que vienen haciendo en los medios de comunicación de la derecha es prevenir y lanzar un contramovimiento antes incluso de constituirse el Gobierno de Coalición. La clase dominante española (que no deja de ser una fracción de la mundial) no quiere que haya el mínimo cambio social en el país. No sólo han invocado al monstruo del neofascismo sino que en todos los medios de comunicación tienen a sus juntaletras a sueldo para hacerles el caldo gordo contra lo poco que van a poder cambiar en el Gobierno. No quieren a la izquierda gobernando porque están muy cómodos expoliando a los españoles y hundiéndoles en la miseria. Por eso hablan de dictadura del proletariado, porque saben que es un término gordo y que puede movilizar a las personas en contra de Sánchez e Iglesias. Pero lo mejor para terminar es reproducir el siguiente párrafo de Balibar en el libro comentado para que tomen conciencia de lo que viene: “las masas no se lanzan a la lucha contra el capitalismo por simple convicción, por fe en las promesas o por un hermosos sueño venidero, sino tan sólo por la experiencia que realizan entre la incompatibilidad entre sus intereses vitales y las relaciones económicas y políticas bajo las que viven” (p. 80).

Alfonso Guerra, a su derecha el abismo

El varon dandy del PSOE que faltaba para el duro salió a la palestra como no podía ser menos. Alfonso Guerra no podía estarse callado y no opinar sobre el Gobierno de Coalición entre PSOE y Unidas Podemos. Algo le subía por el estómago viendo que Pedro Sánchez estaba firmando un acuerdo progresista con Pablo Iglesias. No llegó a vomitar pero casi. Así que tras el resto de momias mal enterradas del PSOE que han pasado por todas las televisiones y periódicos de la derecha (salvo José Bono que sí apoya el pacto), “el Guerra de la política” hubo de salir a decir que el preacuerdo le parece mal, muy mal, nefasto, un horror para España. Que lo que hay que hacer es pactar entre los partidos constitucionalistas y acabar de una vez por todas con esa milonga de los nacionalistas periféricos que están arruinando esa constitución tan bonita que él fabricó, junto a Fernando Abril Martorell, en un reservado del restaurante José Luis.

¡Pero que se han creído estos niñatos socialdemócratas y postcomunistas! Bastante tiene con las traiciones de José Félix Tezanos y Rafael Simancas para que ahora no hagan caso a los poderes del capital y se junten con quien deben, el Partido Popular de olor franquista y rancio acento neocon. “¡Que hay que pactar lo que diga la clase dominante y la señora Merkel!” le ha faltado decir al otrora todopoderoso vicesecretario general del PSOE. El hombre que todo lo sabía no puede entender cómo Sánchez se entrega a Iglesias y no mira a los constitucionalistas para salvar a España. No se sabe bien de qué hay que salvarla pero él lo dice. Unos constitucionalistas que, según ha afirmado Pablo Casado, incluye a los neofascistas de Vox. ¿Quiere Alfonso Guerra que el PSOE pacte con los hijos de los que le perseguían a él durante la dictadura? Para alguien que dice de sí mismo estar muy enterado de todo, parece que esta vez no se ha enterado que el término constitucionalista se utiliza como eufemismo, porque decir neofranquistas, nacional-católicos o el instrumento del Ibex-35 puede sorprender un poco.

Guerra con el mazo. Fuente: Todocolección

Le parece mal a Guerra que Sánchez e Iglesias intenten romper el bloque secesionista catalán, desde el respeto a la catalanidad, atrayendo a ERC a las posiciones legalistas. Él no querría hablar con nadie. De hecho en sus años de todopoderoso amenazó a los burgueses de la gauche caviar del PSC (siempre fueron un tanto sibaritas) con fundar un PSOE catalán y acabar con ellos. Así que ahora, con los hijos de Heribert Barrera “leña al mono” como diría su monigote televisivo. Da igual que Joan Tardà hay afirmado que el camino que quieren seguir desde el resto de partidos secesionistas es un error. O que Gabriel Rufián ande buscando la forma de que no les maten a palos los CDR comandados por Quim Torra si acuerdan dejar la senda del pujolismo vocinglero. Guerra no quiere nada sólo una Gran Coalición que salve España y donde los españoles coman banderas porque no habrá otra cosa al ritmo que lleva la Troika y la clase dominante de asfixia social.

Quien en su momento dijese que a su izquierda el abismo, señalando con ello a Izquierda Socialista, en primer término, como elemento más de izquierdas del PSOE (¡cómo iba a ser más de izquierdas que él Luis Gómez Llorente!) y al PCE de Gerardo Iglesias como la izquierda estatal (“¡A mi izquierda no cabe nada más!” llegó a manifestar por activa y por pasiva), parece hoy en día en mutar la frase y que se pueda decir de él que “a su derecha no cabe nada más”. Al menos en formas constitucionales. Claro que las reglas en el caso de Guerra nunca fueron un problema, tras la raya que marcaba a los buenos y los malos, la cual tenía la virtud de moverse a consideración del vicepresidente, llegó el silenzio stampa donde no se movía nadie que él no quisiese. No quiere el señor Guerra un acuerdo de la izquierda y para molestarle parece que la población sí que lo quiere. Sus “descamisados” le han abandona para transitar por lugares de izquierdas y que no le obliguen a pactar con el señorito de bota dura en las posaderas que es lo que vienen instaurando en Andalucía los tres partidos con los que quiere hacer piña Guerra. ¡Qué mala vejez están teniendo algunos!