viernes, 2 enero, 2026

El “viejo PSOE” que gusta a la derecha condenado por los ERE

La sentencia del juicio de los ERE ya ha sido dictada y, más allá de los recursos que seguramente harán a instancias superiores, es obvio que un pasado de partidos que pensaban que no pasaba nada ha caído con estrépito. Lo curiosos del caso es que el PSOE que ha sido condenado en las figuras de Griñán, Chaves, Zarrías o Álvarez es ese “PSOE auténtico” que hace pocos días reclamaba Eduardo Inda que volviese a la palestra para acabar con Pedro Sánchez y el Gobierno de Coalición con Unidas Podemos. Paradójicamente la derecha mediática quería un “PSOE auténtico” porque, en realidad, los casos de corrupción no les importan en sí, lo que les molesta es que haya partidos que cambien el discurso hacia la batalla material y no a cultural-simbólica que es donde se encuentran más a gusto para someter a la clase trabajadora y sacar cada cual sus réditos de ello.

Cabe recordar que tanto Chaves como Griñán fueron ministros del ahora adorado por la clase dominante (al fin y al cabo es parte de ella) Felipe González. Zarrías era el plenipotenciario del felipismo en Andalucía, el hombre de los trabajaos sucios. Ese “PSOE auténtico” que parece finiquitado, no tanto por las vicisitudes de la batalla interna, sino por la apuesta firme y decidida de la militancia del PSOE para acabar con las mamandurrias, los colegueos y las amistades peligrosas. Después de ver cómo está de podrido el PP, las militancias de los demás partidos (la del PP, por cierto) han sabido entender, como parte de la ciudadanía que son, que por ese camino no se puede transitar ni un minuto más. Es verdad que en el PSOE andaluz eliminar esas derivas totalitarias y de componendas es más complicado erradicarlas del todo pues son muchos años de “compras de voluntades”, pero esta sentencia tendrá su efecto purgador en el interior del PSOE de Andalucía. Y Susana Díaz, mater dolorosa del “PSOE auténtico”, haría bien en ser tajante. La actual cúpula del PSOE (no auténtico para la derecha) poco o nada tiene que ver con ese pasado ignominioso de creerse por encima del bien y de mal por lo que, aprendiendo de lo acontecido, pueden fijar su camino (interno y externo) de mejor manera.

Volviendo al tema principal del artículo, el Gobierno de Coalición está mostrando que los dirigentes de los principales partidos de la derecha, a los que hay que sumar a todos los directores de periódicos de la derecha (casi todos), están trastornados. Hace unos días pedían a los diputados que están bajo las baronías supuestamente contrarias a Sánchez que provocasen un tamayazo (lanzando unos cuantos bulos sobre esa posibilidad); han pedido que vuelva el PSOE del felipismo, ese mismo que dicen está encarnado en las baronías (hasta se inventaron que García-Page podría ser el presidente del Gobierno de Salvación Nacional, García Margallo dixit); están furibundos por las no-noticias del acuerdo y la posibilidad cada vez más real del gobierno de la izquierda (que cuenta con el beneplácito de la Comisión Europea); intentan manipular a los militantes del PSOE para que voten no pues se supone que Sánchez ha hecho perder las esencias verdaderas del partido (les gusta al final más el felipismo que el sanchismo); y tras todo esto no tienen otra que señalar a Sánchez como culpable de la corrupción del PSOE felipista que vienen reclamando. Lo cual demuestra que carecen de un mínimo de capacidad racional y, además, piensan que la ciudadanía es estúpida.

Tanto Pablo Casado como Albert Rivera (lo que digan los neofascistas no interesa porque son inmanentemente corruptos) han salido a decir que Sánchez tiene que dimitir por un caso de corrupción donde el PSOE no se ha llevado ni un solo euro. Es una campaña que estaba diseñada desde hace tiempo pero que se encuentra más apoyada por la fracción mediática de poder al batallar contra la posibilidad del gobierno de la izquierda. Realmente el caso de corrupción les importa bien poco, ellos son hijos y actores esenciales del capitalismo de amiguetes que representa el caso de los ERE. La unión entre políticos y empresarios para repartirse el pastel del dinero público y salir todos beneficiados (unas veces con pagos en metálico, otras con ayudas a futuro). Tanto PP como Ciudadanos, como se observa en Andalucía, en Murcia o en Madrid, están trabajando para favorecer a la clase dominante esquilmando las arcas públicas. Da igual que sea la fracción constructora, que la financiera, que la educativa. En todos los casos, pensando en que les invitarán al palco del Bernabéu, trabajan en favorecer a los amigos empresarios.

Alberto Garzón ha dicho una verdad, que está implantada en el seno de la militancia del PSOE, con esta sentencia se acaba una época de hacer política en Andalucía. La sociedad ya no permite esos desmanes. Pero tampoco va a culpar a quien no tiene la culpa (¿Puede Casado estar tranquilo con los casos de corrupción de la Comunidad de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos?). El “PSOE auténtico” que le gusta tanto a Inda, a Bieito Rubido, a Francisco Marhuenda y demás jefazos de la prensa conservadora murió ayer con la sentencia de los ERE. Es más, si ya los barones estaban tocados, esa forma que tienen de entender el PSOE está en camino de desaparecer. ¿Qué es eso de que el PSOE pacte con la derecha por la salvación de los intereses de unos pocos cuando la mayoría está precarizada y en fase de pobreza? No basta con defender lo que se conquistó mediante la lucha de la clase trabajadora (porque fue la que apretó para que ciertas cosas cambiasen), también hay que situar los problemas actuales no en mágicas identidades nacionalistas, sino en realidades materiales. No se es más patriota por defender una nación inventada (como todas las naciones), más que nacionalista hay que ser socialista (en sus diversas concepciones). Porque el “PSOE auténtico” era muy nacionalista y poco socialista como ha dejado clara la sentencia famosa.

Pablo Iglesias también ha criticado contundentemente los hechos probados por la sentencia de los ERE, pero como buen conocedor de la política de poder pura no ha señalado al PSOE actual, sino al sistema en sí que provoca este tipo de casos de corrupción. El bipartidismo como sinónimo de un sistema que genera la corrupción. Pensar que el capitalismo es ajeno a los casos de corrupción es ser iluso. Al contrario es el propio capitalismo el que genera una clase dominante cuyo único fin en la vida es seguir acumulando riquezas de donde sea y al precio que sea. Es esa clase dominante capitalista la que corrompe todo lo que toca para la consecución de sus fines privativos. Que ahora haya coaliciones supone un fuerte límite a la corrupción desde el ámbito político, pero no hay que olvidar que para que existan corruptos deben existir corruptores y estos están en lo más alto de la escala de dominación del sistema. El bipartidismo vivía feliz y contento dentro de esa lógica de la posibilidad de corrupción (capitalismo de amiguetes como se ha dicho) y el “PSOE auténtico” que escondía sus miserias tras un nacionalismo español era voz y parte (como lo es el PP y lo serán los demás partidos de derechas por su dependencia de la clase dominante). ¿Por qué creen que la mayoría de doxósofos y directores de la prensa de derechas quieren volver al bipartidismo? Porque había más dividendos directos (vía publicidad institucional) e indirectos (vía empresarios) de reparto de los beneficios del sistema capitalista español.

No se dejen engañar, pese al execrable acto que ha quedado constatado en la sentencia, la misma les importa bien poco a los jefes de la derecha mediática. La utilizarán no para acabar con Sánchez sino con la posibilidad de un Gobierno de Coalición de la izquierda que tenga en cuenta las cuestiones materiales de la vida de las personas. La clase dominante quiere que el conflicto catalán perviva; quieren que los neofascistas impugnen cualquier cuestión social; quieren desviar la atención de todo lo que signifique mejorar las condiciones de vida de los españoles. Y la coalición gubernamental (además de resolver el conflicto catalán pues ERC está deseando desvincularse del procés) sabe que lo fundamental no está en la bandera, ni en las identidades sino en lo económico (más lo que engarza con el feminismo y el ecologismo que también es económico). La clase dominante no quiere que se produzca un gobierno que esté centrado en mejorar la vida de las personas, sino todo lo contrario y por eso utilizarán la sentencia de los ERE para criminalizar hasta a Iglesias si hace falta como colaborador de corruptos (y de terroristas y de independentistas y de salvajes). Por mucho que digan que el capitalismo (aunque utilicen el eufemismo de libre mercado, algo que existe desde que se hizo el primer cambalache) y la democracia liberal son la única opción, saben muy bien que el socialismo siempre vuelve al primer plano. Y más ahora en el momento en que se ve con mayor claridad que están boqueando y necesitan explotar a las personas hasta la propia defunción. A la trena los que hayan cometido delito pero ojo avizor contra los poderosos.

Efemérides como recuperación de la memoria colectiva

Según el diccionario de la RAE efeméride es un “acontecimiento notable que se recuerda en su aniversario”.

Estos días van llegando una tras otra tres efemérides, diferentes pero con significados profundos, todas ellos de muertes. Acabamos de pasar los 20 años de la de Enrique Urquijo, el 20 los 44 de Franco y el 21 los 19 de Ernest Lluch, aunque esta cabe definirla como asesinato.

De Enrique ya hablé en mi anterior reflexión, por eso ahora toca recordar que este miércoles 20 de hace 44 años Franco dejaba de existir. A menudo echando un vistazo a los medios de comunicación diarios se puede dudar de que efectivamente haya sido así.

Uno tiene la extraña sensación de que nuevamente hay que situarse en primera línea de fuego, intentando frenar la posibilidad de que Franco y sus ideas sigan vivas, recordando aquella madrugada gris y tenebrosa.

Me viene a mi memoria como si fuera hoy, la reunión de gentes del PCE unas horas antes, con la sombra de que una época más negra aún podría llegar como algunos preveían. Recuerdo el recorrido en mi SEAT 600 hasta mi lugar de trabajo sin saber muy bien como saldría de allí.

No fuimos capaces de derrotarlo en las calles, en las fábricas y universidades, pero de allí salió una generación curtida que hoy aún sigue en las trincheras. Como en el libro de Ostrovski “Así se forjó el acero”.

Gentes antifascistas, inconformistas, librepensadoras, republicanas, ateas y un pelín utópicas, además de ingenuas, que en los tiempos actuales observamos con estupor como en algunos lugares vuelven a gobernar sus sucesores. Ese extraño conglomerado de derecha extrema más extrema derecha que significan PP, Cs y especialmente VOX.

Me llega la imagen de aquella madrugada negra, de mi desayuno con mi amigo en silencio, apenas algún comentario sobre lo que podría pasar. Ambos militábamos en el PCE, él en la fábrica Estándar donde trabajaba, yo en la Universidad y en Artes Gráficas. Se hablaba de la “noche de los cuchillos largos”, que la extrema derecha camparía a sus anchas este día, detenciones, quizás desapariciones, muertes….

No teníamos miedo, pero fue un desayuno extraño, como de despedida. Luego en el viaje que siempre hacíamos juntos hacia la zona de Atocha en aquel emblemático SEAT 600 que tanta propaganda anti franquista cobijó, hablamos de prepararnos por si nos detenían, antes ambos habíamos “limpiado” la casa y ese día la despedida fue más intensa, más emotiva. Lo vi caminar hacia la entrada de su fábrica volviéndose cada 10 metros y saludándome con la mano con un intento de sonrisa.

Pensé que quizás era la última vez que podía verle, los dos teníamos un historial en la BPS y éramos candidatos firmes a poder resultar afectados por la represión y un estremecimiento me recorrió el cuerpo.

Hoy miro por mi ventana y recuerdo ese momento, observo el panorama político y me vuelvo a estremecer…..

Por último el miércoles 21 de hace 19 años asesinaron a un compañero de lucha por el diálogo y el entendimiento, como yo constructor de puentes; Ernest Lluch.

Al enterarme sentí como me sacudían un directo al mentón que casi me tiró a la lona. Mantenía con él la misma línea de pensamiento respecto al conflicto vasco y a la actividad de ETA y fueron a por él, como antes a por otro amigo: Juan Mari Jáuregui, porque precisamente atacaban a los constructores de puentes, esos que ellos intentaban dinamitar con sus armas, con su violencia.

Recuerdo igualmente que al final de la manifestación que recorrió las calles de Barcelona como repulsa por su asesinato, la periodista Gemma Nierga, que fue la encargada de leer el manifiesto final, se saltó el guion pronunciando una frase que dejó seco, con cara de póker, al duro José María Aznar allí presente y por entonces Presidente del Gobierno: “Estoy convencida de que Ernest, hasta con la persona que lo mató, habría intentado dialogar; ustedes políticos que pueden, dialoguen, por favor».

Fue como un puñetazo que la sociedad civil a través de Gemma, daba en la mesa de unos políticos enquistados en la confrontación y la guerra. Esa reflexión se pronunciaba después de un infame asesinato y en un momento muy duro de la banda terrorista ETA.

Viene ahora a mi memoria aquella famosa frase que quizás marcó el devenir de la solución de un conflicto que parecía eterno e irresoluble, observando la tensión centro-periferia actual, que muestra los mismos síntomas.

Se refería Gemma a la necesidad de solucionarlo por la vía del diálogo y el entendimiento entre diferentes, incluso entre muy diferentes y de alguna manera así se hizo, aunque fuera de manera minoritaria, paciente y discreta.

Hoy 19 años después aquella situación ha cambiado radicalmente aquí, aunque aún existan rescoldos sin apagar y gentes ancladas en el inmovilismo en un lado y otro de ese río hoy de aguas remansadas.

Me pregunto ahora que veo esta otra dura confrontación, en éste caso entre el Estado y Catalunya, si Gemma no debiera pronunciarla de nuevo en las calles de esa Barcelona convulsa, o directamente en cada sesión del Parlament, o en cada sede de los partidos de ámbito catalán y estatal.

Dialoguen, dialoguen entre las izquierdas, dialoguen entre los diferentes. Construyan puentes por los que comunicarse. Ernest Lluch si aún viviera seguro que lo estaría intentando. Aquí en situaciones más extremas fuimos capaces de hacerlo. ¿Por qué allí no?

Efemérides, diversas, complejas, pero que merecen ser recordadas, porque el olvido es lo más terrible que nos puede ocurrir.

Esta reflexión pretende impedir ese olvido.

Veremos………

Confirmada la conjura contra Sánchez

Lo bueno que tienen los cuñados es que en las redes sociales acaban actuando como lo hacen en la barra de un bar, justo en ese momento en que se califican de cipotudos. Así le ha pasado a Jorge Bustos, jefe de Opinión del periódico El Mundo, quien al final ha dicho una verdad como un templo, que en su periódico no tienen otra cosa que hacer que intentar acabar con Pedro Sánchez. No es malo que digan esas cosas en público, así las personas de bien que vean un titular o una información de ese medio ya saben a lo que atenerse. Aunque teniendo entre sus columnistas a Arcadi Espada, Federico Jiménez Losantos, Fernando Sánchez Dragó y el resto de la patulea intelectualoide no es que se escondiesen mucho antes.

https://twitter.com/JorgeBustos1/status/1196374200912666624?s=19

La afirmación de Bustos, sin embargo, ofrece una verdad que habíamos denunciado en estas mismas páginas, desde que se anunció el preacuerdo entre PSOE y Unidas Podemos, todos los medios de derechas se vienen dedicando a inventar informaciones, a criticar cualquier movimiento de pestañas de los intervinientes y a generar un medio ambiente político irritado. Una conjura completa que tiene como único fin cazar la cabeza de Sánchez. Como explicó en su libro Espectros de Marx el deconstruccionista Jacques Derrida conjura tiene un doble significado que bien se podría aplicar a lo que están haciendo Bustos y sus colegas de la estructura mediática. En primer lugar, conjura se puede referir a la unión de unas cuantas personas que se juramentan para llevar a cabo una acción conjunta contra un enemigo común, por ejemplo. En este sentido es obvio que, como sucedió hace años contra Felipe González, o ha ocurrido siempre que la izquierda a la izquierda del PSOE ha subido en apoyos, que los medios de la derecha (casi todos no hay que olvidarlo) se han conjurado para cavar con cualquier posibilidad de que la izquierda en unidad gobierne. Sólo hay que ver las mentiras, como le han afeado los supuestos afectados, de un Eduardo Inda al servicio de los intereses florentinos.

Luis María Anson (que por cierto también escribe en El Mundo) habló hace años de la conspiración, pero después de que se hubiese producido (Ramón Cotarelo sí lo denunció en el momento de la conjura). Hoy Bustos y demás cómplices de la clase dominante lo dicen abiertamente. ¿Por qué? Porque tienen un arma que tiene que ver con la segunda acepción de conjura. Conjurar también es llamar a los espectros, a los espíritus o a los monstruos para que se aparezcan. La clase dominante ha lanzado el conjuro del monstruo de la ultraderecha o neofascismo. Los mismos que se lanzan a por el cuello de Sánchez son los que blanquean constantemente a Vox. Piensan utilizar a ese monstruo que han conjurado contra la socialdemocracia (en sus dos versiones liberal y radical que son PSOE y Podemos), vencer en la lucha de clases y poder sojuzgar sin problemas a la población entera. Da igual que usted se piense de clase media por tener muchos fetiches y una bonita casa, también está expuesto al monstruo porque no deja de ser clase trabajadora al fin y al cabo (no tiene medios de producción propios).

Hacer imposible no sólo un gobierno de coalición de las izquierdas sino evitar cualquier posibilidad de que las ideas de esas izquierdas puedan ser dominantes. En el primer caso, actuarán contra cualquier posibilidad de mejoras materiales (como sí han logrado en Portugal) de un gobierno de tal categoría. Y de conseguirse hablarán y no pararán de cuestiones inventadas; centrarán sus esfuerzos en un mal dato por banal que sea, lo que es muy efectivo porque las personas viven en el idealismo del dato (no saben, ni se preocupan en ver qué hay detrás de la mera cifra); criticarán hasta el color del bolígrafo que se utilice en la firma de un tratado que puede tener ventajas para los españoles; o, como vienen haciendo, dirán que el gobierno español abjura de la potencia imperial de Estados Unidos, como si eso fuera malo. En el segundo caso, van a intentar que la ideología dominante neoliberal siga prevaleciendo. Por ello sacarán “expertos” de debajo de las piedras si hace falta y les sacarán todos los días en televisiones, radios y periódicos pugnando contra el discurso del Gobierno. Una lucha de clases en lo político y en lo ideológico (que están imbricados). Y si a esto se suma que no quieren que acabe el conflicto catalán porque les sirve para reforzar su postura identitaria-nacionalista, normal que se jacten en público de lo que van a hacer.

Sin duda estamos ante la conjura de los necios, pero estos necios y amargados tienen parte del poder en sus manos (la fracción mediática) y al verdadero poder en última instancia detrás de ellas y ellos. No les importa prostituir el periodismo, el cual no consiste en derribar gobernantes, sino en informar de la realidad. Esta parte hace mucho que se olvidó porque jamás informan de la realidad que se encuentra oculta tras las máscaras diversas del poder. La mayoría de medios hoy se dedican a ocultar a la fracción dominante (la económica), a apoyar a “su” partido de derechas preferido (PP o Ciudadanos en estos tiempos) y a blanquear los monstruos conjurados para acabar con todo aquello que huela a izquierdas. Así es como actúa la clase dominante, la cual siempre tendrá el recurso de la represión armada. Por ello el Estado es un aparato que suelen utilizar. No es verdad que los ricos no tengan patria (su dinero no la tiene), sí que la tienen porque les sirve para protegerse contra los enemigos exteriores y, principalmente, los interiores. Los que no tienen patria son las clases trabajadoras y hoy estamos ante una nueva lucha de clases a nivel global. El neoliberalismo como ideología dominante, el neofascismo como asustaviejas y el capitalismo como determinante en última instancia son los peligros a los que se enfrenta la mayoría de la población. Por eso hoy la clase trabajadora (objetivamente entendida) se enfrenta a una gran batalla en España, la más dura de cuantas ha enfrentado en los últimos decenios.

Los “corruptos ideológicos” de Ciudadanos apoyan a Arrimadas

A Aristóteles siempre le preocupó la corrupción tanto de las formas políticas como del alma de los seres humanos (la mujer no porque no tenía esa consideración para el filósofo ateniense). Corrupción no es un término que sólo indique, por tanto, meter la mano en la caja o hacer favores a los amigos a cambio de otros favores. Corromperse puede ser entendido como la desviación del estado ideal de la persona o del sistema político concreto. Desde que vieron la posibilidad de asirse al poder, son cientos los cargos de Ciudadanos que se han corrompido al perder los valores que decían defender. El cargo, el boato, la pompa y la circunstancia (no se puede olvidar el peculio recibido que es otra fuente de corrupción del alma) les han llevado a abandonar sus principios para aposentarse en el mero nicho de poder por el poder. Sin importarles los valores o las tragaderas necesarias para pactar con quien sea con tal de poner sus respectivas posaderas en un sillón institucional.

Entre los más corrompidos de Ciudadanos destacan los andaluces que antiguamente se daban golpes en el pecho diciendo que no iban a tener una pléyade de cargos con amigos contratados como hacía el PSOE. Tan grande no es sino que han batido todos los records de amiguismo y colocación a dedo de todas las administraciones públicas. Mientras Albert Rivera criticaba los nombramientos del Gobierno de Pedro Sánchez callaba ante los centenares de los suyos. Cómo será la cosa que hasta los medios de la derecha han destacado que Francisco Hervías ha pedido que le coloquen en Andalucía para dejar de ostentar la secretaría de Organización de Ciudadanos en la nueva ejecutiva que salga del próximo Congreso. Una completa podredumbre de un alma ya poseída por el ansia de seguir en el machito de la política y no tener que volver a sufrir en un trabajo. Tanto Marta Bosquet como Juan Marín, que son los jefes de la agencia de colocación naranja, rápidamente han salido a apoyar a Inés Arrimadas en cuanto ésta ha afirmado que dará el paso para hacerse con la presidencia de Ciudadanos e intentar sacar al muerto de la UVI.

Se puso en conocimiento de los lectores hace muchos meses que la clase dominante había obligado a Rivera a situar a Arrimadas en las listas del Congreso de los Diputados porque querían tenerla como recambio del entonces presidente no fuese a ser que no cumpliese con el mandato dado. Como ha reconocido Juan Carlos Girauta, pasaron de la petición que hicieron Ana Botín y otros poderosos (muy difundido por Pedro J. Ramírez), y obtuvieron la más mísera derrota que se recuerda en los últimos decenios. Así que Bosquet y Marín, ávidos de seguir en la poltrona y que el partido se mantenga mínimamente hasta tiempos mejores, se han echado en brazos de la persona que el establishment ha elegido para dirigir Ciudadanos. O ¿creen que su confirmación del acceso a la presidencia naranja en los programas televisivos es gratuita y no controlada? La clase dominante no da palos de ciego y saben que lo que queda de Ciudadanos debe quedar en manos de la única persona que no desprende asco en el electorado. No en vano la invitaron a acudir al Club Bilderber.

Ignacio Aguado, por su parte, ha estado tanteando la posibilidad de hacerse él con el poder del partido. Un movimiento ingenuo, por mucho que el lobby energético sea su apoyo, pues todo el mundo entiende que no da más de sí. En la dura batalla política, salvo hacer viajes a Turquía, no se le recuerda un buen discurso, una buena confrontación o algo que tenga que ver con una capacidad analítica mínima. Nada de eso se encuentra en el vicepresidente de la Comunidad de Madrid. Si no ha sido capaz de derrotar a Isabel Díaz Ayuso (sí, como lo leen) pensar en algo más grande es utópico. Además, algunos medios ya están en la carrera de buscar apoyos a Arrimadas y encumbrarla frente a cualquier otra opción que no sea deseada por los poderes fácticos. Si no fuese por su secretario de Organización en Madrid, Aguado no se enteraría ni de la misa la media. No tiene capacidad política por mucho que le lisonjeen ahora que tiene capacidad de colocar a gente y corromper su alma aún más. Porque el dirigente madrileño es otro de los corrompidos y que han mandado sus valores a tomar viento, más sic abe porque habló mucho y ahora hace y apoya todas las cuestiones estrafalarias de los neofascistas (por no dejarles solos ha dicho el elemento).

Almas corrompidas no por el poder sino por no tener principios ni valores. El cuñadismo ideológico es la ideología de la corrupción total del alma de un político. Si a eso se le añade que no fueron sino unos simples populistas del sistema, queda claro que los que quedan en Ciudadanos (no hay que olvidar a los murcianos que están escondidos por lo que ocurre en el Mar Menor) han visto cómo el poder ha elegido y se lanzan a apoyar los deseos de la clase dominante. No vaya a ser que por elegir a un ser corrompido como ellos y ellas les olviden y no vuelvan a estar en disposición de mantener el carguito y ayudar en lo que haga falta a todos esos poderosos. Toni Roldán, que se marchó, y Luis Garicano, no sabe lo que tiene alrededor, defendían los valores mientras sus conmilitones se dedicaban a trincar cargos y mamandurrias a tutiplén, y por ahí se les fueron los votos. Esperan en los oscuros lugares del poder económico que Arrimadas recupere en cierto modo esos valores porque esa conexión tan clara con los neofascistas les comienza a perjudicar ya que quedan señalados. La clase dominante no quiere deshacerse aún de Ciudadanos porque le han visto las orejas al lobo y saben que como calienten mucho el ambiente con su rama neofascista, los siguientes en ir para adelante serán ellos. A los corrompidos esto les importa bien poco porque ellos están al cargo y la prebenda.

Las izquierdas ganan y las derechas pierden

El anuncio del preacuerdo para un Gobierno de Coalición  que han firmado Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en representación del PSOE y Unidas Podemos respectivamente, que podría permitir el desbloqueo, si se consiguen los apoyos suficientes, es un acontecimiento muy relevante que ha levantado expectativas y simpatías enormes entre las izquierdas, que han vencido limpiamente en las urnas  mientras que las derechas  pierden, como demuestran las matemáticas que no mienten, tal cual expresan las cifras de votos que analizaré más abajo.

A partir de ahora se despliega la oportunidad que las masas esperaban para poder avanzar hacia un futuro mejor, tras una década de crisis estructural del capitalismo que ha castigado a la clase trabajadora, a las capas medias y a los pobres, por lo que se requieren medidas urgentes para desmontar la política antisocial  que vino aplicando el PP.

Es preciso derogar la contrarreforma, acabar con los recortes, con la austeridad, poner fin a la precariedad, a los salarios de miseria, a la explotación, al paro y demás lacras del modelo capitalista, contaminado por las pestilentes cloacas del Estado que es necesario desinfectar.

Para todo eso se necesitan recursos financieros y si en verdad el nuevo Gobierno quiere recaudar fondos suficientes para aplicar una política de izquierda tendrá que acometer una lucha firme contra la corrupción, combatir los saqueos a las arcas públicas y demás despilfarros para poder avanzar, poniendo impuestos a los ricos que pagan poco en comparación con los asalariados,  para poder llevar a cabo la política de progreso anunciada.

La cuestión no va a resultar fácil porque para atender y cumplir las aspiraciones del pueblo trabajador, al que se debe un Gobierno de las izquierdas y satisfacer las necesidades de la mayoría, se necesitará firmeza y apoyos de las fuerzas políticas,  sociales y sindicales más afines,  para enfrentarnos a la clase dominante y sus poderes económicos.

Cualquier persona decente tiene que exigir que se persiga y denuncie a los corruptos y a las mafias bancarias, algunos de cuyos dirigentes vienen siendo investigados y otros ya encarcelados.  Urge crear una Banca Pública bajo control social y democrático, y a su vez,  rechazar la hoja de ruta de la austeridad que está marcando la Unión Europea, diciéndoles que el dinero existe, pero hay que batallar por recuperarlo,  legislando para que devuelvan tanto como han robado, publicando las listas de evasores y defraudadores que se han llevado los dineros a Paraísos Fiscales.

Tras este breve preámbulo, paso a las cifras, como he comentado anteriormente, analizando que el Bloque Azul compuesto por PP, Vox, C’s y Navarra Suma, pierden votos en conjunto, a pesar de ganar 3 escaños. Rivera se ha estrellado y su partido agoniza en un colapso general quedándose solo con 10 escaños y entre las 4 fuerzas mencionadas consiguen 10.395.920 votos. En Abril obtuvieron 11.276.920, es decir, que el bloque involucionista y reaccionario de las Derechas pierde 881.000 votos en conjunto.

El bloque progresista compuesto por PSOE, U.P, Más País y el resto de formaciones pequeñas  consiguen 12.141.507 votos (49,3 % y 179 escaños), superando a las derechas en 1.745.587 votos, todo ello incluso contemplando la caída de U.P que consiguen 3.097.185 votos, lo que significa un retroceso de 635.744 apoyos,  respecto a abril y pasa de 42 escaños a 35 asientos el 10-N, pero queda diáfanamente comprobado que las izquierdas han vencido a las derechas.

Estos resultados muestran que han quedado hecho añicos los planes de la clase dominante, cuyo objetivo era conseguir un Gobierno entre PSOE y las derechas, fracasando tras el naufragio de Rivera (C’s) que ha dimitido,  consiguiendo poner en dificultades los intentos de la clase dominante de ensanchar su cantera de votos, que se han desviado hacia Vox, pero en general se han repartido parte de su misma tarta porque las derechas pierden apoyos en las urnas globalmente como demuestran las cifras examinadas anteriormente.

Una enorme jauría de plumíferos de prensa, radio, redes sociales y TV, auténticos mercenarios de esa caverna mediática al servicio del capital, intentan convencernos de lo contrario, de que las derechas tienen que gobernar  “por la gracia de Dios”, como decía aquel  Dictador.

Junto a esa derecha provocadora y soez se dedican a impartir mentiras, calumnias y van a la “caza del rojo”, desprestigiando tanto a Pablo Iglesias  como a Pedro Sánchez, potenciando la campaña de acusaciones llamándoles “chavistas,  dictadores y demás epítetos”, a la vez que azuzan la crisis interna de las izquierdas.

También he leído algunas cosas de lo que se ha publicado recientemente: “Barones del PSOE preparan una alternativa a Sánchez liderada por Page si el Gobierno socialcomunista estalla” (okdiario.es 16-11-19), noticia que ha sido desmentida por García-Page. “”Madrid, 14 nov (EFE).- El expresidente de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha reiterado este jueves su decisión de abandonar el PSOE si el partido opta por formar gobierno con Podemos y las fuerzas independentistas”. (Lavanguardia.com). “”Vuelven los dinosaurios”: González, Ibarra, Leguina y Aznar braman contra el pacto PSOE-Unidas Podemos”” (Público.es 15-11-19)

Las opiniones son libres y cada cual tiene su punto de vista,  estando inundadas las redes sociales de reflexiones llenas de buenas y malas voluntades, fake news, noticias inventadas y verídicas, sugerencias y propuestas, algunas muy positivas hacia el nuevo gobierno que esperamos empiece a actuar pronto para desarrollar ese Pacto Progresista que se debe poner en marcha para iniciar de inmediato la regeneración y la lucha contra la corrupción.

Pero sin conseguir financiación,  sin atacar a fondo a los que siguen medrando ilegalmente (para lo cual es preciso limpiar las cloacas del Estado), la ecuación se pondría muy complicada,  teniendo en cuenta la crisis que nos llega, por lo que, el nuevo Gobierno tendría  dificultades para cumplir el programa, que no es socialista, sino progresista y de mínimos, (como ambos firmantes reconocen) sobre todo  si no disponen de recursos suficientes.

La clase trabajadora en esos años de gobierno del PP, corrupto hasta la médula y “condenando por la Justicia a título lucrativo”, ha sido castigada y ahora no va a dejar de considerar la enorme oportunidad que se nos abre para cambiar y avanzar hacia una recuperación de lo perdido, por lo que las luchas y acciones reivindicativas serán inevitables.

El Gobierno de Coalición tendrá que ser firme y conseguir los apoyos de los partidos progresistas, los sindicatos y los movimientos sociales para,  entre todos, acabar con las miseria dejada por el PP y poner fin al entramado podrido del sistema, a la vez que encauce el conflicto político de Cataluña, abriendo el diálogo para darle una salida política y no militar como plantean Vox y sus colegas, lo cual sería una catástrofe.

Esa extrema derecha no es nada nueva, sino que viene con la camisa vieja del franquismo, pues Vox surge del seno del PP donde han estado agazapados y financiados por los capitalistas, los empresarios corruptos y la negra reacción.

Las derechas, tanto nacionalistas españolistas/franquistas y las nacionalistas independentistas/pujolistas, enfrentadas ahora,  se han venido nutriendo y amasando enormes fortunas con la crisis social del capitalismo y descargando los costes sobre las espaldas de la clase trabajadora, las capas medias que han quedado arruinadas, dejando al pueblo en la pobreza y la desigualdad que han crecido pavorosamente.

Si el nuevo Gobierno de Coalición  no consigue que devuelvan lo robado y dejen de saquear las arcas estatales no se podrá hacer una verdadera política reformista de izquierdas, ni atender las necesidades de la mayoría de la sociedad y si las reformas fracasan podría abrirse un proceso revolucionario, como está ocurriendo ya en Latinoamérica.

La clase trabajadora, la juventud, los pensionistas, el ecologismo y el feminismo necesitamos organizarnos más y mejor, fortaleciendo las izquierdas para consolidar los pactos hacia el socialismo pero incluso algunas llamadas “baronías”, procedentes o afiliados del PSOE,  insisten en preferir pactos con las derechas y cuestionan públicamente el preacuerdo PSOE y Unidas Podemos.

Los partidos tiene que mantener una coherencia, sobre todo los de izquierdas y una orientación clara, incluso entendiendo que la Democracia y el Socialismo, son también procesos inacabados y que, por tanto, todavía no existe ni ha existido un país del mundo que sea 100 % Democrático y mucho menos Socialista.

También debemos entender que eso no podrá ser mientras que exista este sistema explotador y opresor, pues como decía el Abuelo Iglesias, “el capitalismo es la causa de todos los males que padece la clase trabajadora”, pero sabiendo igualmente que no podrá haber Socialismo sin Democracia, ni a su vez, Democracia sin Socialismo.

El objetivo debe ser continuar la lucha por un Socialismo Democrático que será participativo y al servicio del pueblo, donde se pongan los recursos financieros y las palancas principales de la economía,  al servicio de los seres humanos, con igualdad, libertad, justicia y Paz, porque esa es la batalla permanente de la clase trabajadora que ha luchado, lucha y luchará a través de la historia, por conseguir las mejoras de las condiciones de vida y existencia para la Humanidad. Como decía Diamantino, “no hay causas imposibles sino causas difíciles pero son tan justas que algún día las alcanzaremos”.

Vox quiere que los pobres le paguen el colegio a sus hijos

Poco a poco los neofascistas, que en todo esto van coaligados con PP y Ciudadanos,  van sacando sus temas a la opinión pública para conseguir más adeptos. Si al comienzo tan sólo hablaban de cosas de fascistas como inmigración, machismo y la España imperial, con el fin de hacerse con un nutrido grupo de fieles que habría perdido la fe en otros sacerdotes de la derecha, hoy ya están mostrando claramente sus verdaderas intenciones, que no son otras sino nutrir del dinero de todos los españoles tanto sus cuentas bancarias como las de sus amigos empresarios. Y lo hacen, como suelen hacer los fascistas, apelando no a la racionalidad sino a una cuestión tan difusa como la libertad de elección, metiendo por medio a la clase trabajadora, a la que los rojos no permiten ser libre.

El tema de los conciertos educativos les tiene muy preocupados, más si cabe porque el Gobierno de España ha tomado cartas en el asunto y, habiendo que hacer recortes, donde primero deberían estar es en esa parte. En Vox han saltado como si les hubiesen puesto unos calzoncillos o bragas del PCUS mientras dormían y ya intentan manipular las conciencias. Como todo el mundo sabe, los colegios concertados son un suplemento del Estado en aquellos sitios donde, por cuestiones demográficas o de desarrollo local, hay más demanda de plazas educativas que colegios públicos.  En la derecha, sin embargo, lo entienden como una obligación para no desarrollar infraestructuras públicas. Al fin y al cabo son sus amigos los empresarios y la iglesia católica los que crean esos colegios donde llevan a sus hijos todos ellos y ellas para evitarse un gasto y mezclarse con gentes de clase trabajadora. “¡Siempre ha habido clases!”, se dicen los unos a los otros en comandita, cuando en el fondo es el clasismo lo que sudora por sus poros. En realidad, ya que los empresarios eluden impuestos, así como las grandes fortunas lo hace con las famosas Sicavs, lo que quieren es que el esfuerzo de autónomos y clase trabajadora revierta en la gratuidad de los colegios de sus hijos.

Isabel Díaz Ayuso, siempre tan dispuesta a plegarse a los intereses de los empresarios, más si tienen sotana, les apoya con toda la fuerza del mundo. Lo mismo ocurre con Ignacio Aguado de Ciudadanos que, como buen lobbista del mundo energético, sabe que defiende unos intereses de clase. En el caso de Vox, además, se junta que sus grandes apoyos son la secta El Yunque, el Opus Dei y el Camino Neocatecumenal (los kikos) que son quienes más colegios concertados poseen para difundir la doctrina católica. La más reaccionaria además. Esa que segrega por sexos, que entiende la homosexualidad como una enfermedad y que pide resignación a quien es pobre porque dios le ama. Concierto educativo para conseguir no difundir una fe sino una ideología de sometimiento, y si son de clase trabajadora mejor porque así se garantiza la reproducción social de la dominación capitalista. No entender que ambas cuestiones están ligadas (fe y dinero) es no haber comprendido la forma en que funcionan ciertos aparatos ideológicos. Pero esto, que la clase trabajadora pague el colegio a los ricos con sus impuestos y vean como sus propias hijas y nietos se ven en centros educativos sin medios (para agravar la situación y señalar a esos menores como menos capaces), no es lo peor del discurso de los fascistas y sus amigos y amigas. Lo peor es que ya han comenzado a apelar a la clase trabajadora.

Unión de patria y clase.

La apelación a la clase trabajadora es una segunda fase del discurso fascista. Tras comprobar que su discurso no penetra con fuerza en ese estrato social; al ver que no consiguen llevar a su subjetividad identitaria y racista al corpus de la clase trabajadora, han comenzado a intentar una fusión similar a la de otros populismos. Algo que vienen haciendo Diego Fusaro o Marie Le Pen desde prácticas distintas. Esa frase de Ramiro Ledesma sobre la carencia de patria de la clase dominante fue el primer aviso. No funcionó pero es la parte estratégica que ahora comienzan a seguir, más aún cuando los propios partidos de izquierda parecen haber perdido la identificación de clase en sus discursos. Los evanescentes clase media-trabajadora, el pueblo, los de abajo y demás zangolotinadas de los asesores de comunicación permiten a los neofascistas intentar abrirse hueco en la batalla del día a día y con un Gobierno de coalición.

Todo una farsa, desde luego, pero que lo están intentando es obvio. Dominar a la clase trabajadora mediante la asunción de su lenguaje y señalarles que los intereses de la clase dominante son los suyos también porque una patria rica, como buena madre, reparte sus riquezas. Y si no las obtienes es por culpa de los inmigrantes, las feministas y los rojos colectivizadores que impiden desarrollar las propias capacidades. Eso sí, si se tienen las capacidades es culpa de la propia individualidad por no dejarte explotar más y mejor. Donald Trump consiguió en parte ese objetivo aludiendo a los red necks estadounidenses. Apeló a su orgullo y consiguió su apoyo. En España, por suerte, las cosas no funcionan igual pero la cuestión nacionalista-católica-fetichista que manejan en Vox (y en algunos sectores del PP) podría ser atrayente si las circunstancias materiales de existencia no mejoran para la clase trabajadora (esa misma que se piensa de clase media por comprar muchas cosas). Los estudios postelectorales muestran que la clase trabajadora sigue votando al PSOE, principalmente, y a Unidas Podemos, pero eso no empece para que, con el apoyo de toda la entente mediática, los neofascistas vayan a la caza y captura de ese tipo de sujetos.

Ayer se advirtió que lo que existe en España, más allá de banderas y demás apelaciones identitarias, es una lucha de clases que la clase dominante ha comprendido a la perfección con la firma del preacuerdo de Gobierno de coalición entre las izquierdas. Falta por ver si desde PSOE y Unidas Podemos son capaces de entenderlo y situarse en esa lucha desde la materialidad, porque si sólo piensan hacer la disputa desde los subjetivo, tras el blanqueamiento de los neofascistas por la mayoría de la prensa, acabarán ganando los de siempre. Al intento de fusión de identidad y clase sólo cabe responder con políticas de clase y que aseguren la materialidad de las cosas. En Portugal lo han hecho y no ha pasado nada, más bien todo lo contrario. No hay que tener miedo en hablar en términos de clase y quitarse ciertos prejuicios pequeño-burgueses. Eso y estar avispados en tener una red que luche en lo subjetivo-ideológico para enfrentar al poder mediático de la clase dominante. La cual, al fin y al cabo, blanquea y protege a los neofascistas, como hicieron con Hitler, Mussolini, Franco o Pinochet no hay que olvidarlo.

20 años sin Enrique Urquijo. Te he echado de menos

Escribir un artículo que no hable de política, de la de aquí o la de allí, produce un cierto vértigo, un punto de pudor. Si no hablamos de los temas actuales, pacto para nuevo gobierno o Catalunya, tenemos que sacar a la luz sentimientos y sensaciones, en un mundo donde ocultarlas se convierte en deporte nacional.

Es probable que nos dediquemos a analizar, reflexionar, exponer temas que se denominan serios, esos dos más Monarquía, Bolivia, Brexit, crisis, porque es mucho más fácil y así no nos exponemos a aparecer públicamente en carne viva.

Como dice una estrofa de “Ojos de gata”, “cómo evitar que me vuelva vulgar al bajarme de cada escenario”. O sea que los que escribimos constantemente sobre actualidad política, corremos el riesgo de volvernos vulgares al bajar del escenario de hacerlo sobre otros temas donde nos desnudamos y eso….., eso produce terror en un mundo de cobardes.

Pero esta mañana gris, tanto como sus canciones, me arriesgo y me lanzo al abismo provocado por las sensaciones tenidas al escuchar de nuevo los discos antiguos de mis queridos Los Secretos

Antes de comenzar recordar aquella comida de hace 16 años con Álvaro y Víctor su manager, repleta de recuerdos de nuestros respectivos hermanos. De quienes se nos fueron demasiado pronto, quizás por vivir muy deprisa en una época donde dejamos atrás a las gentes más audaces, creativas, imaginativas y sensibles.

En esa emotiva conversación le hablé de Javi, mi hermano que se lo llevó aquella cruel pandemia; líder y compositor de un grupo de rock que se pateó los garitos de Madrid allá por finales de los 70 y principios de los 80: RETALES. Sentí que a través de ambos, Javi y Enrique, se construía un vínculo, un fino hilo de comunicación entre nosotros.

Quizás la música actual sea un reflejo de la sociedad líquida que nos toca vivir-sufrir y la razón por la que un grupo como Los Secretos hayan cumplido 40 años sobre los escenarios, cuando los que aparecen hoy en día, al igual que sus canciones, duran apenas un telediario porque como la mayoría de las relaciones actuales son de usar y tirar.

Los Secretos continúan porque son verdad, compromiso, profesionalidad y especialmente sentimientos a borbotones. Por eso emocionan, te llegan hasta lo más profundo y las gentes que asisten a sus conciertos se saben de memoria cada una de sus canciones y son unas cuantas.

Ahora recuerdo que este domingo 17 se cumplen  20 años de la pérdida de su líder Enrique Urquijo. Los aniversarios múltiplos de 5 adquieren una relevancia especial.

Cada año suelo escribir una pequeña reflexión como humilde homenaje, para mantener vivo el recuerdo de quien me acompañó en tantas tardes, tantos viajes, instantes, tantos momentos especiales, buenos y no tanto. Su vida se truncó ese día de hace 20 en una calle de Madrid, se quebró como un juguete roto por la vida como se quebró la de Javi.

Estaba solo, o quizás con una mala compañía, y a muchos se nos heló el alma al enterarnos. A todos aquellos que admirábamos su música y la poesía de sus letras, a veces amargas como la vida misma, impregnadas de soledad y tristeza.

Esa misma tristeza que se extendió entre quienes nos estremecíamos con sus palabras musicadas, en las tardes de cualquier otoño como el que se lo llevó, quizás porque sentíamos lo mismo que él aunque nos faltaba su creatividad, su sensibilidad a flor de piel. El 17 de nuevo volveremos a emocionarnos al recordarlo.

Canciones de amor pero especialmente de desamor, de tristeza, llenas de poesía, de pasión, salidas de lo más profundo del ser humano, de esos terrenos que hoy apenas nos atrevemos a pisar en esta sociedad fría y líquida. Caricias hechas canción, cataratas de emociones que te hacían SENTIR, así con mayúsculas y al mismo tiempo vivir cuando él estaba dejando de hacerlo.

Ese día también entendí que había perdido a un compañero de viaje en esto del vivir de manera especial, a un amigo aunque nunca crucé una palabra con él, porque solo lo conocí a través de su música y de las veces que fui a verle actuar, alguien que entendía lo que había sentido muchas veces, y era capaz de transformarlo en letras, en canciones. De alguna manera volvía a perder a mi hermano.

Canciones que a uno le habría gustado haber compuesto: “Volver a ser un niño”, “Cambio de planes”, “Quiero beber hasta perder el control”, “La calle del olvido” y tantas otras y que ahora suenan en mi tocadiscos. Esas que forman parte ya de la banda sonora de mi vida, de la mía, y de una parte de aquella generación, aunque quizás nunca se hayan parado a pensarlo.

Ahora la mayoría de los jóvenes no le conocen, quizás su música hoy suene demasiado densa, probablemente les atemorice porque activa sensaciones hoy casi desaparecidas. Se pierden un tesoro.

Mi “amigo” mi “compañero de viaje” Enrique Urquijo seguirá vivo mientas sigamos vivos los que aún escuchamos y somas capaces de sentir su música. Nos seguirá acompañando en nuestros bajones, en los momentos de penumbra, de pena o desamor, y nos levantará el ánimo, nos hará un poco más felices al comprender que no somos los únicos.

Sentado frente al ordenador para escribir esta reflexión, que más que nunca sale de lo más profundo de mí, pienso en Javi, en Enrique y me emociono haciéndolo…

El mejor homenaje que le podremos dedicar a Enrique ese 17 de Noviembre será escucharle, saborearle despacio como le gustaba a él. Ojalá las radios de nuestro gris y triste país lo tengan en cuenta y hagan programas especiales que lleven su música a las nuevas generaciones.

Descansa en paz Enrique Urquijo, hermano, compañero del alma. Gracias por haber sido así, por ser capaz de activar nuestro lado más oculto, sensible y vulnerable.

Gracias, eskerrik asko Álvaro, Jesús, Ramón, Juanjo, Santi por seguir ahí manteniendo su bandera, gracias por mantener viva su memoria, no os vayáis nunca por favor

La derecha querría dar un golpe de Estado

En los mentideros de la burguesía madrileña no se habla de otra cosa. Aterrados como están por el acuerdo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias deslizan a aquellos que lo quieran escuchar que ya va siendo hora de dar un golpe de Estado para quitar a los bolcheviques  y al “sociata ese” del poder.

Está muy bien la voluntad popular pero sólo cuando se ajusta a los deseos e intereses de la burguesía. De ahí que, tras la comida que mantuvieron en Horcher Felipe González y José María Aznar junto a tres directores de medios de comunicación, se haya puesto en movimiento la maquinaria necesaria para perpetrar el golpe. Los medios de la derecha sacarán constantemente a los viejos felipistas para deslegitimar al dirigente máximo del PSOE; el PP moverá sus piezas pidiendo a los diputados castellano-manchegos y andaluces que se sumen a un nuevo tamayazo; Vox apretará con el tema identitario; y todo ello se expondrá a la luz del día mediante artículos muy florentinos con los articulistas predilectos del amarillismo.

El fin último, que es apoyado por la borbonada (ahí tienen a la tía del jefe del Estado alzando la voz de peligro), es que, como ha sucedido en Bolivia o en Venezuela, Pablo Casado se autonombre como presidente plenipotenciario. En la fiesta, la burguesía catalana también ha prestado su apoyo y no hay más que escuchar a Carles Puigdemont negar el pan y la sal al gobierno de coalición, pero siempre y cuando no sea Josep Borrell (a quien habrían tanteado las cancillerías europeas) el plenipotenciario. Un golpe que contaría, como no podría ser menos, con el apoyo del jefe del Imperio estadounidense e, incluso, Vladimir Putin.

Si han llegado hasta este párrafo y no se han acordado de la madre de quien escribe es que el alto nivel de noticias falsas que circulan estos días por España les ha alcanzado de lleno y han conseguido desde la clase dominante su objetivo: que usted carezca de criterio selectivo en la asunción de las noticias. Si estaban riéndose hay suerte porque no se tragan cualquier cosa que se publica. Como se avanzó hace unos días, tras la firma del acuerdo la clase dominante movería a sus escritores preferidos a fin de acabar con un gobierno de izquierdas a cualquier precio. Emponzoñar hasta el máximo la situación y llenar de dudas a la ciudadanía mediante todo tipo de falsedades.

La clase dominante, esa misma que en su patriotismo suele llevarse el dinero de España porque nos quiere pobres, ha iniciado una batalla contra el PSOE y Unidas Podemos para la cual va a emplear todos los mecanismos a su alcance. Manipulaciones como decir que los críticos de Podemos (tres personas) están contra el acuerdo de Gobierno o situar como próximo presidente del Gobierno a Emiliano García-Page cuando la mayoría de los diputados y diputadas del PSOE son sanchistas (con sólo hacer cuentas no salen por ningún lado salvo que la extrema derecha se sumase), aunque ya sabemos que Eduardo Inda siempre ha sido de obedecer a su jefe.

Han pasado tantos años sin una batalla medianamente ideológica en España que un Gobierno entre dos formas de concebir la socialdemocracia (esos son PSOE y Podemos) parece el summum del rojerío. Si leyesen incluso a Alberto Garzón se darían cuenta de los propósitos y el camino a tomar. Pero en la clase dominante, que incluye a toda la derecha mediática, tiene claro un concepto que se olvidó en la izquierda (y sigue olvidado): la lucha de clases. En la derecha tienen claro que se deben proteger y blindar los intereses de la clase dominante a toda costa, mientras que se debe entretener con fetiches e identidad españolista (o catalana, o vasca, o gallega) a las masas. Una forma de dominación que siempre han tenido presente los poderosos pero que había perdido su sentido para la inmensa mayoría. Ahora con un gobierno de coalición, con todos sus debes si quieren, de unas izquierdas que no van a proclamar soviets pero sí repartir mejor lo impositivo vuelven a la lucha de clases para mantener sus privilegios. Donde la izquierda ve Justicia social, la derecha ve peligrar sus privilegios y sus dineros de ahí que lancen una batalla más de la lucha de clases.

Y como el control de los medios de comunicación es completamente suyo, nada mejor que difundir bulos que mellen la conciencia de las personas y así desviarles de la lucha de clases, de la realidad objetiva, de lo material que acaba siendo lo que es determinante en última instancia. Hace unos días Juan Carlos Girauta publicó en twitter un mensaje, que borró al darse cuenta de la verdad que estaba diciendo, donde daba las gracias a Ana Patricia Botín por la campaña contra Ciudadanos. Recordaba de esta forma el poder que tiene la clase dominante para controlar la vida política de unos y otros. Es evidente que hay una autonomía relativa del mundo político; ese intersticio por donde los partidos de izquierdas cuelan las políticas que van dirigidas al bien común; pero cuando desde arriba deciden que algo no puede ser, tienen más probabilidades de lograr sus propósitos. Más si cabe si, como se ha contado al comienzo, las personas están más relajadas mentalmente. No por otra cosa se sugirió aquí enfrentar a esa clase dominante con los intelectuales que se sitúan a la izquierda (y no son tan pequeño-burgueses como para evitar bajar al barro), pero si tienen conciencia de la lucha que se está llevando a cabo en lo mediático y lo teórico.

En estos días de quebranto informativo y de acoso patente de la clase dominante, créanse poco lo que lean, más si esas informaciones son de medios de la derecha; de programas televisivos de la política espectáculo y/o la caspa; o de personas que no les generen confianza. Esto no es nuevo y lo vienen utilizando desde 1932 en la prensa de derechas. Por primera vez en España, como dice el editor de Diario 16 Manuel Domínguez Moreno, “el pueblo puede tener un gobierno que base su actividad en la justicia social y en devolver al pueblo lo que las élites les ha arrebatado durante años”. Y eso no les gusta y les molesta mucho, tanto como para llegar a un golpe de Estado si hiciese falta (ya lo hicieron). No es el caso actual, pero internarán llevar la situación  social de España en este mes que queda para la primera sesión de investidura hasta el límite, ahora sólo hacen falta los tontos útiles que difundan sus ideas, que no luchen contra esas manipulaciones y/o que entren en el juego de la clase dominante. González y Aznar son parte de esa clase burguesa que no quiere perder sus privilegios, su derecho de pernada económica, pero no son los que mandan. Estos, como Casado o Abascal, no son más que edecanes del sistema. Cualquiera que se considere de izquierdas ha de tener en cuenta la lucha de clases que se está planteando y analizar toda la información que se distribuye con la intención de engañar y enfrentar a unos con otros. De momento no ha colado… pero lo volverán a intentar.

El establishment consigue unir a las bases de PSOE y Unidas Podemos

Tras meses, sino años, de una batalla cruenta en el seno de la izquierda entre los fieles del PSOE y Podemos, con las intermitencias de gentes de IU (poniendo paz o atacando según el día), el establishment español ha conseguido lo que parecía increíble e imposible, unirlos a todos y todas en una causa común. Dejando atrás, no sin dificultad, peleas y encontronazos pasados, los fieles de ambos sectores han comenzado a sentir como propio el preacuerdo al que llegaron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Algo que no era sencillo pues se han calumniado cada vez que han podido desde ambos bandos y, pese al recelo que puede quedar, han entendido que esta batalla va más allá de los dirigentes políticos; más allá de si unos u otros son más de izquierdas; más allá de una u otra política concreta; han entendido que lo que hay en juego es la propia vida como ser humano.

No ha sido una gran idea de la carcunda utilizar a las momias del pasado socialdemócrata. Eso de pasear a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, a José Luis Corcuera (más conocido como “el puertas”) o a Joaquín “darme argo” Leguina no era buena idea desde el principio. No es que tengan ya algún tipo de predicamento entre las bases del PSOE; no es que representen a una parte de la “comunidad” del PSOE; es que cada vez que aparecen y se relaciona su nombre al partido más antiguo de España, las ganas de vomitar suelen aparecer en quien escucha sus palabras. Si alguien gusta más a los contrarios que a los propios igual no es buena idea sacarle a la palestra para encizañar; igual se consigue el efecto contrario. Si nadie del PSOE actual quiere hablar contra el acuerdo, ni a las posibilidades de diálogo en Cataluña, o bien es porque la inmensa mayoría están de acuerdo, o bien es porque es un barón nacionalista (nacionalistas hay en los dos bandos no lo olviden) que surge entre el olor a incienso.

Se advirtió desde estas páginas que la batalla iba a ser dura, que el establishment iba a atizar fuerte, pero no se podía pensar que llegasen a ser tan estúpidos de lograr lo contrario a lo que se pretende. Pasear a todos los traidores de clase del pasado del PSOE ha generado que la militancia socialista, en su gran mayoría, y la militancia morada hayan comprendido que no es sólo un preacuerdo lo que hay en juego, sino que el “hijoputismo” de esa clase dominante se quiere elevar a la enésima potencia.  Cuando Felipe González hablaba de sus cosas, sin salirse un milímetro de la ideología dominante, los socialistas entendían que los poderosos los quieren seguir teniendo explotados y hambrientos. Cuando han salido todos los medios de derechas a avisar del peligro bolchevique (como ha afirmado José Manuel García Margallo al pedir un gobierno de Salvación Nacional en una Tercer de ABC), las gentes de Podemos e Izquierda Unida se han dado cuenta que el sistema liberal representativo, sí que les pone vetos. Esto es, que no es una verdadera democracia (como la Italia del siglo pasado). Todo esto genera, aunque sólo sea por solidaridad de parte, una unión entre quienes hasta hace escasos días se estaban machando unos a otras.

Llevan demasiado contándonos mentiras pero al final se verifica que no es lo identitario lo que está detrás de diversas peleas sino la condición de clase. Que la burguesía catalana no quiera que Esquerra Republicana se junte con PSOE y Podemos, no es por perder catalanidad u oportunidad de vaya-usted-a-saber-qué, sino porque no quieren dejar de ser la clase dominante (incluso contra la pequeña burguesía nacionalista que representa ERC). Cuando los intereses de PP, Ciudadanos, Vox, Junts y la CUP son los mismos (que no haya gobierno de izquierdas) no es por una cuestión de identidades enfrentadas sino porque quieren expoliar a la clase asalariada más. Lo de la identidad es un recurso movilizador sin duda, pero realmente les importa su nación bastante menos que su bolsillo. Miren cómo los fascistas no renuncian a subvenciones ni mamandurrias colocando a los hijos y cuñados. No es la patria sino el capital lo que protegen todos. Y como la clase dominante ha lanzado la guerra contra el gobierno de coalición, los partidos burgueses salen desde diversos puntos cardinales al ataque (el PNV no porque hay cierta idiosincrasia vasca y, además, les robaron de mala manera el BBV-A en una lucha dentro de la fracción dominante).

Las bases amplias de PSOE y Podemos han entendido esto perfectamente y por eso ahora caminan unidas. Saben que el gobierno saliente, porque saldrá con el apoyo de ERC (olvídense de conspiranoias que ya se leen por ahí), no podrá hacer mucho de lo que querrían por todas esas presiones constantes que van a sufrir (lo ha reconocido Iglesias). Pero saben que dando un solo paso hacia delante habrán vencido y habrán ganado terreno a los poderosos. En Portugal pasó lo mismo y hoy es envidia mundial. Lo mismo podría pasar en España donde se han estado forrando los grandes empresarios (a los pequeños los han machacado desde la derecha y con el favor de los grandes fondos de inversión) a costa de alienar al máximo a las personas. De tal forma que sintiesen que no eran válidas por su propia culpa, no por culpa del sistema. Al no quedar mucho más que expoliar, la clase dominante no quiere gobiernos de izquierdas que les impidan quedarse con lo público mediante privatizaciones. Vean lo que están haciendo en Andalucía o en Madrid, se quitan los fondos a lo público para dárselos (con más coste) a las empresas privadas. Sean del consejero de Educación, sean del Opus Dei, sean de Florentino Pérez. Pero como la clase dominante española no es capaz de entender el momento de la lucha de clases han abierto la puerta a la unión de las bases de la izquierda. Algo que se verá reflejado en las consultas internas.

¿Dónde está Spiriman ahora que sí están destrozando la Sanidad?

Ahora que el trifachito andaluz está acabando con la Sanidad pública muchas personas se preguntan lo mismo ¿dónde está Spiriman? El médico que criticaba por activa y por pasiva a Susana Díaz; que afirmaba que el PSOE estaba destruyendo lo sanitario por culpa de las mamandurrias; que convocaba a las masas para manifestarse en defensa de lo público; ese personaje que devoró al profesional ¿dónde está? Que le hayan asustado con una sanción de algunos meses de empleo y sueldo por los insultos proferidos no empece para que siga defendiendo la Sanidad pública o ¿es que tenía otro tipo de interés que no era en realidad defender lo público? Porque es lo que parece habida cuenta de su desaparición casi total de las arengas a las masas o de mantener la ética que decía guiaba su vida profesional. ¿Dónde está Spiriman cuando ahora sí que están destrozando la Sanidad?

Juan Manuel Moreno Bonilla, con quien Jesús Candel se escribía mensajes (suponemos que de amor), está tan contento de esa bajada de pantalones que ha tenido el otrora terror de la Sanidad. Está deshaciendo a pleno rendimiento lo que tantos años costó construir en beneficio de la sociedad andaluza. Dejando al mando de las operaciones al consejero, Jesús Aguirre (famoso por decir públicamente que había colocado a todos sus amigos en la Consejería), el trifachito andaluz deja a Jaén y Málaga sin médicos; el Hospital Virgen de las Nieves granadino sin quimioterapia y con quirófanos sin utilizar; el Clínico de Málaga cierra una planta; el centro del Aljarafe tres cuartas partes de lo mismo; a una niña no le dan el tratamiento contra el cáncer por los recortes; los paritorios cerrados; y así hasta llegar a la más absoluta ignominia humana que se pueda concebir (como no actuar contra el brote de listeria). Y ¿qué hace Spiriman? Escribir tres tuits por el qué dirán. Nada de videos incitando a las masas, ni señalando a los culpables. Eso quedó para tiempos mejores cuando se hablaba en amor y compaña con Moreno Bonilla.

En vez de hacer lo que hacía, hoy sigue increpando a la UGT (¡qué obsesión con los sindicatos de clase tiene este hombre!) e, incluso, a sus propios compañeros de profesión. Hipócritas les llama. También tiene para la gente de Podemos, como se puede ver en el tuit adjunto, pero jamás le verán criticar a los dirigentes del PP que son los que están destruyendo esa Sanidad que dice defender. De refilón acusa a Juan Marín de estar montando una agencia de colocación, pero no le verán gritar y clamar como hacía en tiempos de Díaz. Igual es que en su mente el culpable de todos sus males es Pedro Sánchez (otro al que ataca de vez en cuando), o la izquierda española, pero nunca sus verdaderos amigos. Esos que tienen tufillo fascista y para los que parece trabajar continuamente.

Jamás dice que el PP o las derechas son el mal absoluto como decía con los anteriores ¿por qué?, ¿tienen algo contra él que podrían utilizar en su contra?, ¿hace críticas para quedar bien con los tres seguidores que le quedan pero en el fondo está esperando su recompensa? Todo se encamina siempre hacia la misma pregunta ¿por qué no actúa como actuaba Jesús Candel? Y la única explicación plausible es que son los suyos los que gobiernan, aunque no estén en el Gobierno. Que todas sus acciones y reivindicaciones sólo valieron para derrocar a la izquierda y que está tan contento con las derechas en el Gobierno a la espera de que llegue un bello doncel a caballo para rematar la faena. Huele a camisa parda que apesta la nueva situación de Spiriman. Haciendo cuarenta veces más daño a la Sanidad pública, el médico Candel está mil veces más relajado que antes. ¿Postureo o interés?