viernes, 2 enero, 2026

Con la ley en la mano se podría ilegalizar a Vox

En efecto, como dice el titular, con la ley de partidos en la mano, el lunes se podría solicitar a los jueces que actuasen para ilegalización de Vox. Debe ser con la ley en la mano para poder leerla, interpretarla y comprenderla, porque si se pone en el sobaco, las posaderas, bajo un misal o bajo el zapato de un empresario la ley pierde toda su capacidad de acción hacia la consumación de la legalidad existente. Nunca es agradable tener que iniciar un trámite tal como la ilegalización de un partido, salvo casos excepcionales y belicosos, el demócrata siente malestar en este tipo de procesos pues piensa que la razón prevalecerá. Hablamos de un demócrata que suele ser un blandengue y al que le cuelan todos los fascismos y aberraciones posibles porque no entiende que hay un conflicto político que se vale de lo irracional para lograr sus fines. Una vez lo racional deja de funcionar y de procurar estabilidad, el sistema suele generar productos malignos que sirven al propio sistema, en este caso capitalistas y liberal.

Vamos analizar esta posibilidad, en primer término, bajo los parámetros que han expuesto sus compinches de la derecha, que Abascal llama cobarde, siguiendo lo dicho por el portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, Alfonso Serrano. El portavoz, tras el escándalo que supuso la petición de ilegalización de los partidos independentistas, aclaró que era una moción cuyo fundamento era iniciar los trámites judiciales (dando orden a la Fiscalía ¿no?, si es que…) contra todos aquellos partidos que atenten contra la democracia. Serrano añadía en su explicación el texto de la ley donde se indica ese matiz de atentado contra la democracia. ¿Qué significa atentar contra el régimen democrático? La ley expone que dos cuestiones claves para ilegalizar a Vox. Primero, como pueden ver en el tuit adjunto, afirma que los partidos deben responder a los principios democráticos y el respeto a los “valores constitucionales que deben ser respetados en su organización interna o en su actividad externa, como en lo que afecta a los procedimientos para hacerlos efectivos”.

¿Cumple Vox los valores constitucionales? No. Un partido que niega el valor constitucional de la democratización del aparato del Estado, mediante la utilización de las autonomías, como Abascal afirmó constantemente, de forma vehemente y pública en el debate no cumple con la defensa de ese valor. A esto añádanle la negación de la existencias de nacionalidades, algo que hacen PP y Ciudadanos por cierto, tal y como se refleja en la Constitución para tener un primer incumplimiento del respeto a los valores constitucionales. En Vox quieren un Estado mínimo y policíaco para garantizar el dominio de los poderosos y el suyo propio (porque se ven en la cúspide del aparato estatal), lo cual conculca uno de los grandes valores que los constituyentes fijaron en la Constitución de 1978: el Estado de las autonomías como fórmula de democratización de la toma de decisiones y de la gestión pública. Esto no lo quiere Vox, como no quiere que existan pensiones públicas, las cuales también están insertas en texto constitucional. Dos a cero contra Vox.

Sin embargo, el texto de la ley, como amablemente nos recuerda el popular Serrano, incluye unas indicaciones clarísimas sobre algunas actuaciones de los partidos que serían suficientes para iniciar el procedimiento judicial de ilegalización. Veamos el texto: “El objetivo es garantizar el funcionamiento del sistema democrático y las libertades esenciales de los ciudadanos, impidiendo que un partido político pueda, de forma reiterada y grave, atentar contra ese régimen democrático de libertad, justificar el racismo y la xenofobia, o apoyar políticamente la violencia y las actividades de bandas terroristas”. Vuelvan a leer el texto en negrita y piensen si Vox se ha mostrado xenófobo contra los menores no acompañados, contra personas árabes o contra el mundo LGTBi a los que quieren internar para tratarles de “su enfermedad”. ¿En qué momento el partido de Iván Espinosa de los Monteros y Abascal han defendido la pluralidad de las expresiones individuales? En ninguno. Es más las combaten mediante el uso de la violencia verbal e institucional de forma reiterada y grave, como indica la ley. En su búsqueda de enemigos internos para lograr que su mensaje cale entre las masas se han dedicado a criminalizar a menores sin familia, a gays y a extranjeros de religión diferente a la cristiana (esto es importante porque incluye un doble mecanismo de exclusión).

Isabel Díaz Ayuso, al ver el error cometido, ha querido justificarse como suele hacer ella, sin utilizar mucho la sesera, y casi ha sido peor. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha afirmado que apoyaron la moción para no dejar solos a los voxistas. Casi peor que haberse mostrado fascista, porque entre sus votantes se habrían alegrado, pero claro el problema es que, como dijimos ayer, abrir la espita de la ilegalizaciones por atentar contra la democracia, un concepto disputado por derecha e izquierda en su concepción y potencia, lo que significar es caminar hacia un régimen autoritario. Desde este punto de vista podrían ser ilegalizados tanto PP como Ciudadanos (normal que Albert Rivera se haya desmarcado de la estúpida moción), o el PSOE y Podemos, dependiendo de quien estuviese al frente del Gobierno central. Lo más gracioso es que Vox les ha dejado tirados en otra proposición de ley para blindar los privilegios de clase que pretendían los hijos e hijas del capital. Son tan ineptos que hacen el juego a Vox y luego ser ríe de ellas y ellos.

Abandonemos la disputa de la democracia, para volver a señalar que Vox es un partido racista, xenófobo y que atenta contra las libertades de la ciudadanía, como afirma el texto legal, pues ataca al colectivo LGTBi, al colectivo de las mujeres (especialmente las mujeres maltratadas) y esperemos cuáles son los siguientes. No es que sean iliberales y populistas como dicen muchos “analistas mórbidos” sino que son fascistas del siglo XXI. Pero fíjense, que hasta los demócratas impecables de la bohemia burguesa postmoderna (para que quepan todos) se sienten angustiados ante esas expresiones homófobas, xenófobas, machistas y racistas de los chupacirios del Yunque y les da por pedir que acabe ese ultraje continuado. Sencillo. Aplicando la ley porque Vox, en los términos que nos ha enseñado el popular Serrano (no es una invención del rojerío), atenta contra la democracia. Y ejemplos suficientes y públicos para que la Fiscalía ejerza su función existen. ¿Se atreverán los jueces? Ningún padre tiene el valor de condenar a su hijo.

¿Bajarán las naranjas hasta los diez euros en la subasta de mañana?

El mercado político de frutas anda un tanto desquiciado en estos días. Las rosas se mantienen al frente de los productos más demandados y con un precio que oscila entre los 115 y los 120 euros para la subasta del domingo. El agua casa de Casado cotiza en un rango entre 84 y 88 euros, pero llegó a cotizar casi 100 euros hace una semana. El Brócoli fascistilla ha cotizado al alza en los últimos días hasta casi alcanzar (algunos prevén incluso superar) los 54 euros. Las berenjenas de Galapagar parece que bajan en su cotización respecto a la última subasta de abril y se quedarán en unos 36-40 euros aproximadamente. Las mazorcas del niño de las gafas entraron fuerte en su oferta pero parece que se quedarán en dos o cuatro euros solamente. Pero si hay un producto que nadie desea son las naranjas de la rivera que caen, según las últimas cotizaciones, por debajo incluso de los 10 euros cuando en abril habían llegado a valer más de 50 euros.

Un descenso que todo el mundo entiende es culpa del agricultor mayor de las naranjas. Alberto Carlos, más conocido como “el adoquines”, parece ser el culpable de esta considerable bajada en la cotización de su producto. En la propia fábrica naranja dicen que no ha sabido ver bien las tendencias; que no supo cuándo haber entrado en el negocio de la distribución con las rosas, algo que les habría permitido estar en los lugares de distribución a nivel estatal y más cuando los bancos acreedores se lo habían pedido; que se ha dedicado a ensalzar la procedencia española del producto pero que ha descuidado la calidad y los derivados; que por salir en la televisión se ha creído que no eran naranjas lo que vendía sino oro o algún metal precioso; en resumidas cuentas, que su egolatría y mala praxis en ventas ha hundido el producto.

Consultados algunos compradores las respuestas son claras respecto a las naranjas. La mayoría de las mismas acaban amargando y provocando acidez de estómago, más cuando se han juntado con el brócoli y el agua en una combinación lamentable en sabor y presentación cuentan estas personas. Otras han afirmado que al pelar la naranja se han encontrado en muchas ocasiones con colores parduzcos; con la inexistencia de fruta en sí, vamos que la naranja estaba vacía; o con un fruto completamente podrido e incomestible. También se quejan de la inexistencia de, al menos, alguna mandarina en buenas condiciones para compensar la compra de esta empresa frutícola. Ni el producto toledano, ni el almeriense, ni el catalán eran de una calidad mínima para poder competir en el mercado.

Así están las cosas antes de llegar a la gran subasta de productos de mañana domingo. Una subasta que no se sabe si habrá despertado la misma expectación que la de abril, algo que no gusta al vendedor de rosas, ni al de berenjenas, pero que sí está siendo muy apreciado por el vendedor de brócoli fascistilla, pese al disgusto que esto produce en el aguador de la gaviota. Una subasta con muchos indecisos que podría traer consigo la quiebra del mercado zurdo a poco se los distribuidores no consigan llenar las sacas dominicales. El mercado regional, por su parte, parece que seguirá estable con alguna aparición nueva pero sin mucho más movimiento. Lo único claro para esa gran subasta es que a nadie parecen interesarle las naranjas.

Vox quiere eliminar el SMI y los partidos que no les gustan

Abierta la puerta al fascismo por parte de los partidos que se autocatalogan como constitucionalistas, lo que supone un potente componente de legitimación, Vox ha salido con todo en esta campaña electoral. No sólo son las mentiras de las cifras, que ellos bien saben que son falsas (no crean que son estúpidos); no sólo la chulería y altivez con la que indican a los grupos que señalan para incitar el odio contra ellos, como ocurre con los menores extranjeros sin familia; no sólo esa pestilencia a tiempos pasados que destilan; sino que ahora, bajo la protección de PP y Ciudadanos, se lanzan a pedir el regreso a la esclavitud y la democracia orgánica. O lo que es lo mismo, la eliminación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y los partidos políticos que, en principio, atentan contra la democracia de España. Y decimos en principio porque ya han dado pasos para criminalizar a comunistas y socialistas bajo el marco del marxismo.

Dado que se creen seguros por, como dijo el otro día Pedro Sánchez, la pusilanimidad de las otras dos derechas, su candidato en Málaga ha puesto al descubierto sus verdaderas intenciones para la clase trabajadora española, dejarla sin SMI para favorecer a los empresarios, así lo ha dicho Rubén Manso. Más que favorecer es someter a esclavitud (la explotación va de suyo en el mismo momento de la forma asalariada) a millones de personas en España que o bien trabajan por lo que quieran ofrecer, o bien pasan a la miseria absoluta. Y decimos absoluta porque si ya tenemos la tercera clase trabajadora más empobrecida de la Unión Europea, pasaríamos a algo mucho peor. No son ingenuos y saben que tienen el favor de la clase dominante, la cual siempre ha recurrido al fascio cuando ha tenido problemas de orden global (mírense los años 1930s del siglo pasado). Dejar sin SMI a los españoles, que comerían mucha bandera porque otra cosa no, supone situar a España como país periférico para que los demás países de la Unión Europea, más Estados Unidos of course, tengan un ejército trabajador de reserva frente a sus propias clases trabajadoras. Nada nuevo bajo el sol en el pensamiento de este tipo de partidos.

Curiosa la forma de actuar de ciertos candidatos como se vio el otro día respecto a Santiago Abascal en el debate televisivo. Sánchez y Pablo Iglesias defendieron cuestiones democráticas mientras Pablo Casado y Albert Rivera callaban cobardemente porque dependen de los fascistas para gobernar en Madrid y Andalucía, sus últimos bastiones de colocación de cuadros del partido. Ahora callan también respecto a la eliminación del SMI porque, en el fondo, desearían lo mismo pero son tan melindres que no se atreven a decirlo. Son hijos de la misma madre (la clase dominante) pero de distintos padres (PP padre franquista constructor y Ciudadanos padre financiero) y por ello actúan de la misma forma en cuestiones económicas y casi en las mismas en temas políticos como se ha podido comprobar en la Asamblea de Madrid donde el trifachito (término que molesta mucho a las derechas por cierto) ha aprobado una petición al Gobierno de España para ilegalice “inmediatamente” (ya sabemos que los fascistas son muy de imponer las cosas) a los partidos que atenten contra la democracia (unidad en el fondo) de España. Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado, tras hacer el paripé un rato, han apoyado la moción. Eso sí, todos muy agarrados a una bandera de España mientras tienen la sanidad hecha unos zorros y con los amigos y amigas colocadas en chiringuitos (algo que callan en Vox recíprocamente).

Si usted está contaminado por el discurso españolista que se viene escuchando los últimos días, pensará que es normal que se ilegalice a las huestes del cobarde Puigdemont o a Esquerra Republicana de Catalunya. El problema no es ilegalizar a estos partidos, que sí sería un problema, sino que los fascistas, con el apoyo de PP y Ciudadanos, ya han citado a PNV o Compromís como siguientes en la lista de excluidos. Y al dejar tan abierto eso de atentar contra la demcoracia de España pueden caber todos aquellos que reconozcan que el Estado español es plurinacional (¿vieron el otro día a Casado intentar que Sánchez cayese en esta trampa saducea?) o los que quieran cambiar la constitución, o establecer una democracia socialista. Y como las gentes normales entienden que Canarias, Galicia, Aragón o Andalucía, entre otras más conocidas, se han declarado naciones pues ya se tiene el camino abierto para señalar a quienes deben ser eliminados de la vida política y social. Esto no es nuevo y ya se ha visto en otros tiempos, donde se perseguía a las personas por su ideología, su raza, su preferencia sexual o su religión. Y no piensen que era cosa sólo de fascistas pues liberales racistas y supremacistas (entendiéndose en su contexto histórico) los hubo en gran cantidad. ¿De dónde creen que cogieron los fascistas sus ideas?

https://twitter.com/IsaacParejo/status/1192427395011219456

Hoy son el PNV y Compromís, mañana serán Unidas Podemos (por comunistas) o el PSOE (por marxistas, aunque éstos no sean mayoría en el seno del socialismo español) y quienes no se plieguen a los baremos que ellos determinen (miren el tuit anterior y su frase “El PSOE es un partido que da miedo”). Y decimos ellos porque su postura es patriarcal e instrumental respecto a la mujer. No quieren autonomías, no por el gasto, sino por la descentralización del poder del Estado, la cual permite ciertos intersticios por los cuales los partidos de izquierdas pueden aplicar políticas sociales y tan de clase como las que quieren los partidos de las derechas. Porque todo lo que ocultan con la bandera, con el nacionalismo y con sus bravuconadas no es más que permitir a la clase dominante tener un aparato estatal para su uso y disfrute. Un Estado mínimo que se encargue de proteger los derechos naturales, que suelen decir, y que no son más que los derechos de propiedad y explotación de la clase dominante. Por tanto un Estado simplemente policía para que la clase trabajadora se vea obligada a la esclavitud de aceptar cualquier salario, sin prestaciones por desempleo (que Vox ha propuesto), sin sanidad pública (ya vemos como dónde gobierna el PP se desmantela a pasos agigantados, costando más paradójicamente), donde solamente unos tienen libertad realmente. Alienada la población por las cosas que pueden comprar, a eso llaman libertad aunque no deja de ser fetichismo, la libertad sólo la desean para unos pocos. La clase media, ese constructo liberal para acabar con la clase trabajadora realmente, está siendo pauperizada y más que lo estará por esa pérdida del salario mínimo.

En realidad desearían (miren el tuit de Iván Espinosa de los Monteros) una democracia orgánica basada en la familia (tradicional habría que decir porque los demás tipos de familias no se consideran más que como aberraciones en su mente), en la empresa (los empresarios, por tanto la clase dominante, aunque se presenten fraternos con los trabajadores como en el tuit), en los moralistas (la iglesia) y en los movimientos de los verdaderos patriotas (el partido-movimiento casi unipersonal que los populismos han traído a derecha e izquierda). Tanto Casado como Abascal desearían eso pero no lo dicen abiertamente, sí en pequeños círculos, por no perder la defensa de la constitución. Ese constructo político al que se le dota de poderes carismáticos, por tanto religiosos e intocables. Van poco a poco, en resumidas cuentas, bajo la protección de la ideología dominante socavando todos los pilares del Estado social construido en base a la lucha de clases. De hecho, los postulados de Vox son claramente plantear la lucha de clases en favor de la clase dominante, aunque disfrazado con chaleco rural y apelaciones a una historia que jamás existió y una nación completamente moderna (hasta el siglo XIX España no se constituyó en nación, que no les engañen). Los fascistas sólo tienen capacidad de movilizar recurriendo a emotividades porque si planteasen las cosas tal como son no les votaba ni su padre. Así que envueltos en un nacionalismo reaccionario, alentado profusamente por los medios de comunicación (esa Ana Rosa Quintana que cuela todas las tradiciones chabacanas durante 200 días al año, por ejemplo), lo que vienen haciendo es acabar con los derechos sociales arrancados con su lucha por la clase trabajadora. La soberanía que piden defender los fascistas y sus colaboradores de la derecha hace tiempo que se entregó al poder del dinero, que hoy como ayer no tiene patria (sólo hay que ver como todos los nacionalistas de todo tipo tienen el dinero en Suiza o paraísos fiscales), aunque sí tienen Estados para proteger ese dinero. Y naciones para despistar ese poder.

Resumiendo para finalizar, Vox propone quitar el Salario Mínimo Interprofesional, acabar con los partidos que le son molestos, privatizar la sanidad y las pensiones, quitar la prestación por desempleo y no dicen pegar latigazos a los y las trabajadoras porque sería demasiado evidente su mentalidad. Hablan mucho de los gulags de los demás, pero ellos quieren meternos en uno que parezca hasta democrático. Una dictadura de clase más profunda que la hoy en día se vive en la mayoría de países. Utilizar la bandera y la criminalización de los extranjeros para acabar sometiendo realmente a la clase trabajadora española a los designios de la clase dominante, con los fascistas y sus aliados (para que parezca democrático y todo) en el gobierno. Todo eso es lo que se esconde tras esas propuestas y acciones que parecen muy lógicas porque ya nos vienen inoculando la ideología dominante en los medios de comunicación. Usted no es racista, a usted le hacen racista. Usted no es nacionalista, a usted le hacen nacionalista. Pero lo que es obvio es que usted sí es clase trabajadora, incluso siendo autónomo para malvivir o pequeño empresario subsidiario de grandes corporaciones estatales o internacionales. Y es a usted a por quién van todas las medidas de los fascistas y sus cobardes amigos. Aunque le vienen convenciendo de otra realidad y es ahí donde los fascistas aprovechan para llevarle a su causa. De momento le tendrán contento en su pauperización.

Pregunta a Pedro Sánchez de la que depende mi voto

Después de los sucesivos fracasos de las izquierdas, incapaces de alcanzar un acuerdo de gobierno de progreso en un momento favorable, con las derechas vencidas y humilladas, más la mayoría de los nacionalistas en posiciones sensatas, tomé una decisión dura y dolorosa; el 10-N las urnas no contarían con mi voto.

Después con el paso del tiempo el cabreo de un primer momento dio paso a la reflexión serena. Recordé aquellos duros momentos donde luchábamos contra el franquismo, entre otras cosas para conseguir poder votar libremente, lo que me hizo cambiar de opinión; iría a votar aunque aún no sabía qué o a quién.

Las gentes de mi generación funcionamos de manera reflexiva, con la razón, condicionados por nuestro concepto ético, pertenecemos por eso a una especie en vías de extinción en un momento de decisiones impulsivas, a menudo irreflexivas y banales.

Por eso aguanté con espíritu masoquista el debate de ayer, dejé una parte de mi derecho al descanso intentando percibir indicios que ayudaran a decidir mi voto, sabiendo que siempre iría dirigido a opciones de izquierdas.

Fue una decepción, escuché más de lo mismo, la misma cantinela cansina y pocas certezas después del constante bla, bla, la de los líderes que ya parecen viejos a pesar de su juventud. Vi a un Pablo Iglesias enquistado en su “sillonitis”, que me lleva a descartarlo como opción electoral.

Qué tropa señor, pensé justo al principio del esperpento, sensación agudizada a medida que pasaban los minutos, las horas. Ignoro si fui un bicho raro o hubo más gentes, especialmente en la izquierda, que tuvieron la misma sensación de hastío y frustración.

Siempre he pensado que la izquierda debería estar trabajando para intentar transformar la sociedad por encima de tacticismos electoralistas y no sólo en interpretarla a través de encuestas como sucede ahora. De ahí una parte de mi decepción que me llevaba a un aluvión de interrogantes.

¿Por qué Pedro Sánchez no defiende ahora los principios por los que muchos le apoyamos durante su campaña en las segundas primarias? ¿Por qué ahora en lugar de buscar soluciones políticas para las tensiones centro-periferia opta por medidas duras y punitivas? ¿Por qué sustituye ahora el diálogo y la negociación por el palo judicial y policial? ¿Dónde queda ese concepto que comparto de “España como nación de naciones”, como Estado Federal Plurinacional?

Complejas preguntas que llevarían para una tesis en la Universidad de Políticas. Pero algo sí parece evidente, que el delirio de su gurú de cabecera le lleva a decir alguna insensatez como la de prohibir los referéndums.

Por dos razones que si lee estas líneas entenderá con facilidad. Porque los referéndums ilegales ya están prohibidos y si no que se lo cuenten Junqueras y compañía y porque existe un mecanismo que los hace legales y mira tú por dónde figura en la sacrosanta Constitución, en su artículo 92.1 que señala: “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos. El referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados”.

¿Pretende entonces Sánchez prohibir algo que garantiza nuestra Constitución? ¿O simplemente no lo sabía y se tiró a la piscina sin agua?

Pero lo más preocupante y de ahí el título de este artículo, fue la incongruencia de que después de reconocer que PP, Cs y VOX representan la versión más cutre y extrema de dicha ideología, fuera capaz de pedirles su ayuda para poder gobernar. Se supone que en forma de abstención ya que parece y esto me lo creo, que descarta la “Grosse koalition” a la alemana.

Creo que si es así ignora que comenzar dirigiendo un gobierno con la abstención de un PP crecido, más una extrema derecha al alza, le va a llevar a que le dejen cocerse a fuego lento de las diferentes crisis (Catalunya, Brexit, crisis económica) y cuando las encuestas les den para gobernar dejarle caer.

O sea a una legislatura corta en la que tendrá que asumir una parte del ideario derechoso para su gestión, convirtiéndose en un traidor para una parte de su base social entre la que me encuentro.

Y aquí viene mi pregunta a Pedro Sánchez que decidirá mi voto el próximo domingo: ¿De verdad vas a ser capaz de acceder a la presidencia del gobierno con la abstención de la derecha extrema que hoy representa el PP? ¿Sí, o no? Sin soliloquios por favor.

Dudo mucho que lea esta reflexión y mucho menos que me conteste, por lo que tendré que tomar la decisión por la percepción, por las ondas magnéticas que perciba. Pero tiene toda la pinta que va a tener que ser dolorosa.

Querido compañero Pedro, te apoyé a muerte en los momentos difíciles, llevo votando al PSOE desde 1991, pero ahora no me fío nada, por eso recurro a este método para eliminar mis dudas, a esta pregunta que desde posiciones de izquierdas debiera ser fácil de contestar.

Veremos……….

No comparto la abstención pero comprendo a los indecisos

Estamos en plena campaña electoral hacia la convocatoria a la que estamos convocados para el 10-N y comprendo a muchos trabajadores que todavía tienen dudas a quién votar o simplemente podrían apostar por la abstención, pero no comparto esta última decisión, porque existen miles de razones para acudir a las urnas; eso lo entendemos bien los que luchamos contra la Dictadura que nos impidió votar durante muchos años.

En la época del final del franquismo y comienzos de la Transición, muchos, que éramos jóvenes, luchamos por las libertades, militando en sindicatos y partidos “clandestinos” hasta conseguir conquistar los Derechos Civiles y Sociales que hoy tenemos.

Algunas personas no les dan la importancia que tienen, incluso siendo muy críticos con el modelo del 78 (que algunos seguimos  siendo), porque tiene enormes deficiencias, pues ésta no es una democracia burguesa homologable al resto de los países europeos del entorno, así pues, la lucha continúa…

Siempre aposté y participé en las acciones sindicales conjuntas entre CCOO y UGT defendiendo la UNIDAD en la acción, pero entiendo y he comprobado durante muchos años que la unidad es difícil y no planteo fusiones orgánicas, sino que defiendo la lucha en corrientes definidas, para apoyarnos en las más afines, con el máximo respeto a todas las demás, desde el progresismo renovador, las izquierdas, hasta grupos revolucionarios.

Las acciones políticas y sindicales entiendo que deben ser pacíficas,  no violentos, encaminadas a actuaciones y proyectos hacia el bien común, evitando ataques personales y descalificaciones que favorecen a las derechas, siendo éstas últimas las que se benefician de nuestro divisionismo izquierdista.

La coalición conocida como “Trifachita” todos entendemos que es un producto  residual del franquismo compuesto por PP, C’s y Vox, los verdaderos adversarios a vencer, para frenarles e impedir que sigan creciendo sus retoños pues a la derecha de Vox todo es violencia   fascista.

Llevo años militando en la corriente crítica del Partido Socialista desde que Felipe ganó el Congreso donde renunció al socialismo marxista y por tanto, está claro que he sido crítico y lo sigo siendo con las alianzas del sector socio/liberal del PSOE.

Cuando se gobernaba con la derecha como C’s en la anterior legislatura de la Junta de Andalucía,  esa colaboración fue vista por nuestros votantes como “contra-natura”. Al final colapsó por la abstención, así que la Dirección del Partido tendría que dejar claro y cumplir luego, con qué tipo de fuerzas prefiere pactar, pero recordando el grito de la militancia: ¡Con Rivera No¡, con el PP tampoco y con Vox mucho menos.

Vimos cómo en las elecciones últimas de Andalucía,  propiciaron una alianza ultraderechista PP, C’s y Vox. No es que esta conjunción de reaccionarios derrotara al PSOE, que fue el partido más votado, sino que perdieron las izquierdas, porque cerca de 2.700.000 votantes se abstuvieron, lo que confirma, que la abstención de la izquierda favorece objetivamente a las Derechas.

He sido crítico con la deriva hacia el centro que vino tomando el PSOE porque de esa forma, las corrientes reformistas dejan de hacer reformas y se convierten en “gestores económico de la clase dominante”, ya que un reformismo socialdemócrata escorado al centro se agota siempre, como ha ocurrido históricamente en toda Europa.

Cuando se produjo la controversia entre la corriente “socio/liberal” (no declarada) apoyada por las baronías y la “corriente socialdemócrata” dirigida por el compañero Pedro Sánchez, participé junto con la corriente Izquierda Socialista en dar la batalla con un apoyo crítico a Sánchez como Secretario General, para poder avanzar hacia la Presidencia del Gobierno, al comprometerse y basarse en la militancia para restaurar la democracia interna saludando positivamente la acción democrática de las bases que apostamos por el giro a la izquierda.

Tanto la Dirección del PSOE como la de Unidas Podemos tienen que reconocer y ajustarse a las preferencias de los votantes y no a sus comportamientos personales, tanto unos como otros, porque esta izquierda que quería tomar el testigo y “asaltar los cielos”, en Andalucía tampoco fue capaz de convencer a esa enorme cantidad de abstencionistas.

Los votantes de izquierdas esperan y confían en los partidos cuando no se alejan de las reivindicaciones de la clase trabajadora y presentan un programa claro con voluntad transformadora y cumplen. Quieren explicaciones claras para salir del conflicto territorial, como el de Cataluña y resolver cuestiones sociales, que son asuntos urgentes que afectan a la población, clase trabajadora y capas medias principalmente, que representan la abrumadora mayoría de la sociedad.

Las soluciones deben plantearse a corto, medio y largo plazo pues el resto de las nacionalidades y regiones requerirán un debate a fondo con la participación de toda la población para un proyecto Federal y Plurinacional, hablándose también con claridad de cómo superar las distorsiones y desigualdades sociales que crecen bajo el capitalismo.

Muchos de los que se pudiesen abstener reflejan la indignación o se sienten traicionados por los dirigentes de izquierdas, rechazando sus rencillas, divisiones y malos modos, tanto en el interno de los partidos, como sobre todo, en el foro público reflejado permanentemente en los Mass Media.

Pienso que las derechas PP, C’s y Vox  no podrán resolver los problemas de la clase trabajadora y los pobres porque son defensores del modelo de las élites neoliberales del capitalismo que se desliza hacia una nueva recesión, actuando al servicio de la Banca y del Ibex 35.

Habría que desinfectar las cloacas del Estado, donde sigue chapoteando el actual modelo semi-democrático de una Monarquía heredada de la Dictadura, sin haber completado a fondo el  procedimiento democrático de la forma de Estado que el pueblo con su voto directo haya podido refrendar libremente.

Las izquierdas han votado siempre mediante el chantaje del miedo al golpe en la Transición, o mediante la imposición de las decisiones que se dictaron bajo aquellas dramáticas condiciones con la rémora del franquismo como espada de Damocles sobre la cabeza del votante.

Por tanto, rechazo la verborrea de las derechas radicalizadas y unificadas en estos momentos de reacción pendular, pero también entiendo que los votantes tengan un cierto recelo al populismo de izquierda si  se plantea un “reformismo socialdemócrata”, sin decir claramente cómo se financiarán esas reformas, si lo harán haciendo que paguen banqueros y multinacionales o lo cargarán de nuevo sobre las espaldas de la clase asalariada y capas medias, lo que sería una falta de coherencia e incumplimiento del giro a la izquierda  que prometen en campaña.

Sin recursos suficientes para desarrollar un plan de salida por la izquierda será imposible reorientar la economía,  dentro del estrecho margen de maniobra que ofrece el capitalismo, máxime si entendemos que la economía está entrando en un nuevo  proceso de desaceleración que nos llevará a un recrudecimiento de la crisis estructural del Capitalismo, de la que no podrán evadirse sin un Cambio profundo del modelo actual.

Pienso que hay que ser más crítico contra el sistema imperialista globalizado, pues con los nuevos adelantos tecnológicos, la robótica y los acelerados crecimientos de la productividad que éstos producen, saturan los mercados, provocan guerras comerciales incruentas que se transforman en cruentas,  porque a su vez, han intentado salir mediante la depauperación de las masas que han sido empobrecidas hasta sus últimas posibilidades y han acumulado deudas impagables, tanto en el plano personal como Estatal.

Condeno y combato este modelo capitalista/imperialista de creciente desigualdad, paro masivo y crónico,  abusiva precariedad similar a la explotación salvaje que no encontrará solución oprimiendo, expoliando y explotando a los pueblos, sometiéndolos a guerras salvajes y posteriormente cerrando fronteras e impidiendo que huyan hacia Europa desde sus países destruidos por la explotación y las guerras buscando una vida mejor.

Criticable es igualmente el “Patrioterismo Hipócrita” de las derechas que ven a “España como su Cortijo Privado”, sin entender que no puede ser una “patria” individual para ellos solos porque ya ni siquiera Europa y EEUU lo son.

Somos realidades plurinacionales y mestizas porque las migraciones vienen siendo constantes desde hace miles de años y requieren soluciones Federales y Plurinacionales mediante el ejercicio de la autodeterminación confirmado en la Carta Internacional de los Derechos Humanos, utilizando el diálogo y la democracia participativa y solidaria para resolver conflictos,  en aplicación del Derecho que debe ser debatido entre todos y sometido al final a la voluntad democrática de la ciudadanía.

Una Democracia cerrada,  sin posibilidad de avanzar en los cambios necesarios, se convierte en una Tiranía,  si impide o niega el derecho del pueblo a cambiar democráticamente el modelo estatal y si la C.E. impide la Democracia, habrá que cambiarla.

Democracia significa someterse al poder soberano de la ciudadanía para que resuelva los conflictos, junto a la práctica de los Derechos Civiles y  luchas sociales,  con el objetivo de marchar hacia un  mayor grado de igualdad, solidaridad y avances sociales entre los pueblos,  resolviendo asimismo los conflictos territoriales.

Necesitamos una democracia participativa y sana, que respete las  reclamaciones de la ciudadanía en lucha por una vida mejor, por la paz,  la pluralidad,  la convivencia solidaria entre personas libres,  batallando globalmente por la Igualdad y los Derechos Humanos, que las grandes potencias y sus gobiernos títeres desatienden negándose a avanzar, impidiendo adoptar la Democracia Participativa que las luchas sociales reivindican.

Debemos ser defensores de una profunda democracia y recordar  aquellas palabras del Abuelo Iglesias cuando  decía: “En momentos clave hay que optar: O con los unos o con los otros. O con la Burguesía, o con la clase trabajadora. No se pueden servir a dos amos a la vez”.

Pensionistas, feministas, ecologistas, asalariados y juventud luchamos por los Derechos en un plano de completa igualdad entre mujeres y varones, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad, poder económico,  puesto de trabajo, lugar de procedencia o cualquier otra condición con la que queramos identificarnos y definirnos libremente.

Considero que toda persona debemos reclamar el mismo derecho a participar en las actividades y luchas sociales, políticas y sindicales, de forma organizada, pacífica y colectivamente en defensa de la democracia,  la libertad y el socialismo o cualquier otro tipo de modelo dentro de la democracia, rechazando las dictaduras y los métodos violentos que esos elementos aplican.

Estamos llamados a las urnas el próximo 10-N, con el objetivo de elegir a nuestros representantes y formar Gobierno. Cabe la posibilidad de que sea de Evolución y progreso, que correspondería a una coalición de izquierdas o de Involución y reacción como plantean las derechas.

Cabe también una tercera opción que sería un gobierno híbrido contra-natura (izquierda y derecha), que significaría una derrota de las izquierdas y así sería visto por los votantes de estos partidos.

La clase dominante se presenta aparentemente dividida en tres fuerzas, PP, C’s y Vox, pero como vimos en Andalucía y se ha repetido en las últimas elecciones en otras zonas, dispuestas a pactar ocurra lo que ocurra, si suman un escaño más que las izquierdas.

Ese grupo “Trifachito” fue el más interesados en apostar por elecciones anticipadas, actuando en bloque contra el PSOE, con la esperanza de que la burguesía pudiese tener tiempo para sacar al PP del hundimiento y batacazo que representaron las últimas elecciones.

Los Poderes Fácticos afines a las derechas con sus estrategas más inteligentes y sus Mass Media, prefieren y hacen todo lo que está en sus manos (y sus  bolsillos), por conseguir resultados favorables al PP e incluso no les importa sacrificar al C’s a costa de que pueda subir Vox, con el objetivo de poder llegar a formar un Gobierno Derechista que representaría una INVOLUCIÓN hacia el franquismo  del que proceden.  Estas son mis razones y a ti lector,  te corresponde decidir si desperdicias tu voto con la abstención o lo empleas inteligentemente.

El «cadáver político» de Rivera comienza a oler

Deambula estos días Albert Rivera como esos personajes estrambóticos que dibujara frase tras frase Valle Inclán. Un hombre sin sombra ya y que está muerto, políticamente claro, pero aún no se ha dado cuenta. Lo peor es que su «cadáver» comienza a oler y él no se ha dado cuenta del principio de descomposición. Un cadáver por suicidio habría que advertir, al que todo el mundo ya da de lado, incluso dentro de su propio partido, y que no es más que un epifenómeno de lo que pudo ser y no quiso ser: un liberal de verdad. Tanto tiempo inoculando odio contra todo aquello que no le gustaba tenía que estallar por algún lado. Por dentro mismo le ha ocurrido porque la soberbia le ha carcomido el cuerpo y la mente a una velocidad insospechada.

No es el único cadáver de Ciudadanos, el neotoledano y mentor de los peones negros Juan Carlos Girauta también es un cadáver al que parece que ya hasta le han preparado el ataúd político. Fernando de Páramo murió hace mucho más tiempo pero ha logrado momificarse y no huele tanto. Aquellos que no han sido infectados aún por la enfermedad de su dirigente máximo y aquellos otros que intentaron sanar al enfermo ya no le siguen las gracias. Según hemos podido conocer, parece que pretende acabar la campaña electoral montando en bicicleta estática, algo que a lo que se han negado buena parte de las personas de la ejecutiva naranja. Hartos de las estupideces, pretendidamente para captar votos, de Rivera se niegan a reírle las gracias con los adoquines, los perros que huelen a leche o hacer ejercicio sin un mínimo sentido del ridículo. Gentes con preparación de verdad, incluso con cierto prestigio internacional, que le han dicho a Rivera “tú estás muerto pero no quieras llevarnos contigo a la tumba”.

Años de cuñadismo ideológico, de vaivenes, de postureo, de populismo del sistema en términos generales han sido mortales para un Rivera que, siguiendo con sus complejos interiores, no ha mostrado más que soberbia y no saber interpretar, ni una sola vez, el sentido de los tiempos. Y esto es fundamental en política para lograr avanzar en la misma (también está la táctica mariana que es esperar a que los demás se maten solos). Cuando podía, y debía, ejercer como partido liberal y haber apoyado al PSOE en más de un lugar, ha decidido juntarse con el PP de la corrupción y los neofascistas. De atacar la corrupción (incluso en el último debate habló de ello, aunque se equivocó en cargarle las culpas a Sánchez por algo en lo que ni pincha ni corta) a ser compadre de los corruptos y los neofascistas. Cuando desde la clase dominante le pidieron que pactase con Sánchez, su ego de verse a la sombra, le impidió tener sentido de Estado y garantizar estabilidad política pensando que las masas le llevaría a él a Moncloa. Y lo que ha pasado es que le están llevando al cementerio de políticos inútiles, junto a Hernández Mancha por citar a alguno cercano.

Ni ha tenido visión política, ni compromiso de Estado sino que, presa de sus propios miedos personales, se ha creído por encima de todos los mortales al contar con el apoyo del establishment. Pero hace tiempo que los florentinos, las botines y demás empresarios que le apoyaban dejaron de hacerlo. Siguen permitiéndole algún espacio en la televisión, pero sin la constancia y el mandato de antes, sólo por aparentar pues son más las críticas de los medios de la derecha que las alabanzas. De hecho su gran benefactor Pedro J. Ramírez dejó claro el pasado lunes que Rivera no es más que un pelele ya. Los adoquines se le han indigestado y la soberbia le ha devastado dejando a su partido para el arrastre y pidiendo la entrada en el PP como favor personal y forma de perdurar en política de más de uno y más dos. Sin duda Rivera es un cadáver político que ya se ha vuelto pestilente. El entierro se celebrará el día 10 de noviembre a las 20:00 horas.

Los marxistas tienen una conspiración mundial

Andan las derechas preocupadas con los y las marxistas de España (del mundo en general). Los acusan de los peores crímenes, inventando cifras si hace falta que los fascistas y conservadores con tufo franquista para eso son únicos. Y claro las personas del común se preguntan si aquella conspiración judeo-masónica del marxismo internacional sigue viva y quiere acabar con la pobre España. Y ante esto, los marxistas responde que no. De hecho los judíos de Israel cada vez se parecen más a los que cometieron la Shoá (Holocausto). Los masones están a sus cosas de masones y poco más que lo que han hecho siempre. Los marxistas, empero, sí tienen una conspiración mundial, la misma que tenían desde la publicación por parte de Marx y Engels del Manifiesto, unir a todo el proletariado mundial para acabar con el capitalismo. Nada nuevo.

La clase trabajadora en el poder como clase hegemónica (cada una en su respectivo Estado), acabando con la dictadura de la burguesía para implantar la verdadera democracia de la libertad, es una conspiración de dos siglos. Además una conspiración que no se esconde y que siempre ha dicho públicamente que quiere cambiar el mundo de base. Así que no se entiende la preocupación de fascistas y conservadores con los marxistas, salvo que sean tan estúpidos de confundir un método de análisis de la realidad, un método de combate en la lucha de clases, un método de comprensión de la realidad social, con una ideología. La ideología será socialista o comunista (a elegir), pero la forma de entender la realidad es marxista. Así que el marxismo dudosamente mata gente, salvo que le caiga a alguien los tres tomazos de El Capital, versión encuadernada, en la cabeza. En estas cuestiones es donde se les ve la patita fascista y franquista a quienes se esconden detrás de presuntas ideologías como liberalismo o conservadurismo. Ideologías que también tienen sus cientos de millones de muertos aunque no lo quieran reconocer. Como decían Monty Python mejor no hablar de quién mató a quién ahora.

¿Imagina ustedes que les acusasen, si son liberales, de haber utilizado el funcionalismo para masacrar a la población iraquí? ¿O que les acusasen de haber utilizado el individualismo, la teoría de sistemas, la teoría de juegos o la teoría de la justicia para masacrar indígenas en las selvas de América Central o imponer la dictadura de Pinochet? Se quedarían absortos y pensando que quien se lo dice es profundamente un memo. Pues pónganse al lado de los marxistas que piensan que Espinosa de los Monteros o Almeida son memos por confundir el culo con las témporas. Lo dicen así porque se han criado en la estructura franquista que decía esas cosas y como no tienen capacidad de análisis, ni para hacer negocios, pues lo sueltan sin pensar. Eso sí su confesor opusino o yunquero les felicitará y les premiará para poder quitarse el cilicio durante dos semanas o tener relaciones sexuales con preservativo.

Tampoco es que queden muchos y muchas marxistas en España o en el mundo. Hay mucho postmoderno que cita y cita a Marx para parecer de izquierdas pero que eso de la lucha de clases le parece antiguo y poco chic o fashion. Hay mucho bohemio burgués que se ha leído, incluso, las obras completas pero sin entender mínimamente algo más allá de las cincuenta manidas frases de Marx, Lenin y, obviamente, Gramsci. De ahí saltan a los estudios altermundiales, la disputa del género y cualquier extravagancia intelectual que les haga parecer lo más izquierdista pero con ropa cara. Marxistas, por desgracia quedan pocos, combativos pero pocos para lograr cambiar la estructura del sistema capitalista y que la miseria (de todo tipo) en la que se encuentran la mayoría de las personas en el mundo desaparezca. Y aunque sean pocos tienen claro que hay que conspirar contra el capitalismo, comenzando por destripar la ideología dominante y señalar las contradicciones del sistema así como sus engaños constantes. Y ya si los fascistas se enteran que los marxistas son feministas les da algo. “La clase trabajadora no tiene nada que perder, salvo sus cadenas”, esas mismas que son sujetas y apretadas por quienes tienen miedo al marxismo… y bien que hacen en tenerlo.

La diputada García Sempere considerada peligrosa por Bayer

Las grandes empresas internacionales parece ser que tienen listas negras de diputadas y diputados que no aceptarían sus caprichos. Al menos es lo que se deduce de la lista negra del grupo Monsanto (Bayer, el de las aspirinas para que se comprenda mejor) en la cual han incluido a la diputada de Izquierda Unida por Málaga Eva García Sempere. La diputada “aparece señalada en esa misma lista negra como influencer (persona con capacidad de influencia por su condición de parlamentaria) y también se señalan indicaciones sobre los mensajes que la diputada debe recibir, entre ellos excluir el glifosato de la agenda política” han relatado desde su partido. Nada sorprendente si han leído estas páginas con asiduidad pues ya se ha advertido del peligro de las grandes corporaciones y sus intentos de “comprar” voluntades entre la clase política.

“Según los datos hechos públicos, buena parte de ellos por la propia Bayer, las referidas listas negras contienen supuestamente datos de, al menos, 1.475 personas de 10 países, incluidas 339 pertenecientes a instituciones de la Unión Europea de varias nacionalidades. En ellas se incluye a políticos, periodistas, científicos y responsables de asociaciones agrícolas en función de su posición sobre productos que contienen organismos genéticamente modificados, entre ellos el herbicida glifosato, que Monsanto comercializó bajo el nombre de Roundup” prosigue la información que ha sido proporcionada. Atentan contra la salud de las personas (es un cancerígeno probable), de forma indirecta dirán, con esos pesticidas y cuando existen políticas valientes que lo denuncian y que están preocupadas por la vida humana y no por los beneficios empresariales, las incluyen en listas negras para hacerles llegar avisos. Método mafioso donde los haya y que es plenamente aceptado en muchos países europeos, incluyendo ese mundo de los lobbies en que se ha convertido la Unión Europea.

“García Sempere ha podido comprobar también que en la información que aparece en su lista negra se indica que entre las formas de reconducir la opinión contraria al glifosato en España está la organización de talleres y se cita también como representante de la industria a la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA), un lobby o grupo de presión español al que pertenece Bayer y, en su momento, Monsanto, que se encarga en la práctica de representar a los fabricantes de productos fitosanitarios en nuestro país” le han reconocido a la diputada. Una forma clara de intentar comprar voluntades que no deja de ser algo pestilente dentro de la política. ¿Cuántos diputados, ministras o presidentes de todo tipo no habrán aceptado esas recomendaciones? A saber, pero lo que queda claro es que a las empresas la salud pública les importa poco o nada, sólo el beneficio empresarial y si matan a 1.000 o 2.000 por cáncer ya nacerán otros deben pensar.

Lo curioso del informe es que seguramente han visto las aficiones de la diputada y cómo intentar convencerla de que dejase su batalla en pro de la sanidad pública. Si la han seguido seguramente no entiendan nada salvo que tiene una gran conciencia ecológica, que no le impide tener conciencia de clase. Aquí los espías habrán dudado con el significado pero bastante menos cuando se hayan dado cuenta que sufre el síndrome de la “Diógenes lectora”. Una enfermedad que te provoca comprar libros y leerlos para aprender y que cuando te llegue algún lobby a intentar convencerte le mandes a paseo, con argumentos sólidos eso sí. Tampoco habrán comprendido sus problemas con la adolescencia pues no concuerda con su edad, pero mejor no explicárselo porque sería darles pistas a los espías. Y cuando hayan visto que es comunista se habrán procedido a santiguarse y reclamar el concurso de algún sacerdote del liberalismo para intentar un exorcismo.

Nuevamente se descubre que las grandes multinacionales intentan tapar los intersticios que dejan los diversos Estados, que son medianamente democráticos, mediante la compra de voluntades, el ejercicio de la influencia de diverso tipo y, no es este caso que se sepa, el pago a medios de comunicación para que hagan campañas contra diputados y diputadas. Cuando gobierna el PP está el uso de las cloacas del Estado para lo mismo, cabe recordar. La multinacional Bayer y su filial Monsanto se dedican a hacer listas negras con aquellas personas que tienen capacidad de intervenir en los procesos de decisión, como hacen otras empresas españolas, para ver qué hacer con ellas. Por suerte la red Gladio parece que está inactiva ya porque sería para asustarse, sólo hay que ver lo que hicieron con el pobre Nicos Poulantzas supuestamente (le tiraron desde la ventana de su apartamento junto a sus libros). La clase dominante no se para ante nada por seguir acumulando riquezas, aunque por suerte en esta ocasión sólo ha sido aparecer en una lista negra.

¡Ojito!

El debate del lunes pasado entre cinco de los candidatos permitió que Pedro Sánchez salvase los muebles de forma digna. Como habíamos dicho que debería hacer en estas mismas páginas, obvió durante casi todo el debate las interpelaciones de los demás candidatos y sólo respondió de manera puntual. Presentó sus propuestas y dejó la pelea en el barro para sus oponentes. Sin vencer claramente, salo para algunos analistas, sí salió con aura de presidente del debate, lo que es casi más importante que la victoria en el mismo. Pero ha sido el blanqueamiento que se ha realizado a los fascistas de Vox. En todas las encuestas, incluida la de El País, Santiago Abascal ha aparecido como vencedor del mismo. Por muchos robots digitales que se usen, todos lo hacen y pueden hacer incluidas las respectivas militancias, el dato es aterrador.

En el debate, siendo objetivos, fue el único, junto con Sánchez, que expuso claramente sus propuestas y opiniones. No se enredó demasiado en peleas con los demás y cuando las tuvo les dejó hacer sin réplica sino insistiendo sobre sus argumentos. Típica táctica de los grupos fascistas para conseguir ir llegando a más personas. Y parece que eso lo han logrado porque captó, de momento, la gracia de la mayoría de las personas que se consideran de derechas (liberales, conservadores, fascistas…) como reflejan los estudios más serios post-debate. De hecho, en la encuesta que da como vencedor a Sánchez si se analizan los datos de preferencias por los distintos candidatos, salvo para los votantes de PSOE y Podemos, Abascal es el mejor considerado tras sus propios dirigentes, incluyendo el Más País de Íñigo Errejón. No sólo es el blanqueamiento que vienen haciendo desde PP y Ciudadanos de Vox, como hemos denunciado en estas páginas, sino que hay algo más. Algo peligroso para la democracia española y sobre lo que hay que tener un ojo avizor.

Que una gran mayoría de las personas que vieron el debate entiendan que Abascal o venció o fue el segundo que mejor estuvo, es una clara alerta de que el discurso fascista está instalándose en la sociedad española. El racismo, el machismo, el nacionalismo reaccionario, la destrucción de las bases de la Constitución o la persecución de los contrincantes están cada vez más en la cosmovisión de los españoles. De derecha, principalmente, a izquierda se está asumiendo con total naturalidad un discurso fascista que poco a poco es inoculado mediante mentiras o medias verdades y que, al final del camino, tiene como intención establecer una sociedad autoritaria bajo un régimen económico ultraliberal. De hecho para que exista este régimen económico es necesario lo autoritario y represivo. Cuando ahora las personas se quejan de represión desde el Estado lo hacen utilizando palabras que parecen muy izquierdistas pero que, más allá de una de las funciones principales de cualquier Estado, no son más que un tiro en la línea de división para que los fascistas entren en el juego. Al pensar que derrotan al Estado, no lo han debido pensar, acaban permitiendo que surja la línea dura de la clase dominante que no es otra que el fascismo. La bohemia burguesa y el nacional-catolicismo burgués catalán son así de simples.

Que nadie rebatiese las sandeces que dijo Abascal en el debate, cuando eran patentes, supone que blanquearles (como hacen los partidos de las derechas) o utilizar la táctica de evitar la confrontación para no darles más presencia de la obligatoria (como hicieron Sánchez e Iglesias sólo replicando en el caso del franquismo, que es movilizador para la izquierda). Hubo un tema que debieron decirle que mentía claramente como son las denuncias falsas en casos de violencia de género. No tenían que rebatirle la cifra porque ellos saben que es mentira y tienen preparada la contrarréplica, sino haberle dicho que él apoyaba a ese 30% de maltratadores porque le parece bien pegar a una mujer. O algo similar. Esto es, desviando la atención de donde la han centrado ellos, las cifras (falsas porque no superan el 3% las denuncias falsas) para señalarles en su punto débil. Pero dejarle ir sin más, como sugieren personas como Antonio Maestre, no es una gran estrategia.

Desde que la izquierda en general dejó de formar a las masas, ahora hay más adoctrinamiento y regañinas, una buena parte de la población española no tiene las armas necesarias para combatir esas mentiras. Absortas ante la presencia exagerada de cifras y más cifras, lo que se conoce como idealismo empirista, donde no se explica bien qué significan, ni se desechan las inútiles, las masas carecen de capacidad para enfrentar esos datos. Si los políticos del debate callan y no desvían, las personas acaban creyendo que son ciertas esas cifras. El abuso de las cifras para ocultar, en todos los partidos políticos de cualquier escalón institucional, las carencias o exagerar algún que otro logro, para mentes que no son capaces de asumirlas todas en su complejidad, genera mentes débiles. Los medios de comunicación tampoco ayudan porque están tan absortos con al cifras para lograr audiencia que ni se paran a analizarlas sino que las utilizan al buen tum tum para justificar lo que sea. Y no. Los datos en sí no significan nada porque esconden, en la mayoría de las ocasiones, una realidad más cruda. Una ONG siempre va a exagerar las cifras que le permiten obtener más subvenciones. Un partido las que digan que lo hace bien. Y así se genera una sociedad-masa donde el fascismo puede campar a sus anchas.

Piensen que ustedes que leen estas líneas pueden estar bien informados, pero hay millones de personas que sólo leen artículos de variedades, de titulares escandalosos (los preferidos por los medios parafascistas como OkDiario, Libertad Digital o Mediterráneo Digital) y jamás leen medios escritos. En televisión, que sigue teniendo una fuerte capacidad de difusión en los estratos generacionales más mayores, los programas políticos carecen de análisis serios. Son pura política espectáculo, saltando de un tema a otro y donde la salvajada más grande tiene más cabida. ¿Quién suele decir las mayores salvajadas? ¡El fascista de turno! Ver a Susanna Griso (¡menuda vergüenza la suya con Iván Espinosa de los Monteros!), a Ana Rosa Quintana o a Antonio Ferreras es ver y asimilar constantemente los deseos de la clase dominante. Una clase a la que el fascismo no le molesta. Bien al contrario le es útil porque, en su versión 2019, quiere privatizar todo y contener de forma autoritaria a la sociedad crítica. Pero millones de personas se creen lo que allí se dice y el run run se expande con otras personas similares y acaba configurándose una cosmovisión donde el discurso fascista penetra con facilidad. Y suerte que, pese a intentar penetrar en la clase trabajadora, aún no lo han conseguido como en otros países por el abandono de la alusión de clase de las izquierdas. Pero veremos en las siguientes elecciones.

Todo lo que viene sucediendo en los últimos tiempos respecto a Vox es peligroso para la democracia. Están las masas tan formadas en la ideología dominante, más los restos del franquismo y la iglesia católica, que no se ve el peligro que acecha tras la esquina. Hoy se les pronosticas cuarenta y tantos diputados, pero tras ver la paliza verbal que dio a Pablo Casado y Albert Rivera, hay motivos más que suficientes para preocuparse. Que hable Abascal del peligro marxista (cuando no es más que un método de análisis social y una contraideología) y todo el mundo se calle es para preocuparse. Cuando habla de una nueva moral, que sabemos que es la misma moral de la secta ultracatólica El Yunque, de las gentes del Camino Neocatecumenal (los kikos) o del Opus Dei (estos están en todas las tartas), para acabar con la barbarie progre está señalando a los enemigos de España con los que hay que acabar, antes que incluso los inmigrantes que trabajan barato para sus huestes (son racistas pero el dinero manda). Por eso no queda otra que, dentro de las armas que posee la izquierda, votar masivamente en las elecciones del 10 de noviembre a los partidos de izquierdas. No quedarse en casa pensando que no hay un peligro cercano pues sí lo hay. Nada de votar a partidos pequeños o del animalismo ecológico que nunca sacan nada, sino concentrar los votos en los partidos que sí pueden sumar mayoría. Ya habrá tiempo de quejas con los distintos dirigentes, pero lo que es seguro es que si la izquierda no gana, el fascismo entrará con todo en el gobierno de España. Ya habrá tiempo de formar a las personas para que no sean una mera masa, pero ahora toca convencer al vecino, a la amiga, a la compañera de trabajo… Pocos días pero con un peligro, del que ya avisamos aquí desde hace tiempo, más real de lo que parece.

Iglesias ofende a los socialistas

Nadie parece haberse percatado de unas declaraciones de Pablo Iglesias durante el fin de semana. Ningún analista les ha prestado la mínima atención, posiblemente porque con la cantidad de memeces que hacen los políticos españoles la atención se disipa con perros que huelen a leche (todos los postmodernos haciendo artículos graciosos), con la última salvajada de los fascistas o, sin más, se consideran tan listos y listas que se dedican a las más sesudas parrafadas que no entienden ni ellos. La vacuidad intelectual de los analistas (de quienes se autocalifican así sin más mérito que escribir en los medios de la clase dominante en muchas ocasiones) provoca que no se paren en frases dichas en mítines que reflejan perfectamente lo que anida en el subconsciente de quienes las dicen. Y esto es lo que ha pasado el fin de semana pasado con el dirigente de Podemos y los socialistas.

Durante un mitin en Galicia Iglesias afirmó lo siguiente: “Hay mucha gente votante del PSOE, socialistas de corazón que saben que, o estamos nosotros en el Gobierno, o su partido no va a hacer las cosas que quieren ellos que se hagan en este país”. A esos, y no a otros, les pidió el voto. Si se lee deprisa y sin pararse a pensar en el significado de la frase, esto es, si sólo se queda con el significante como mero recurso mitinero perderán la dimensión de lo que quiso decir el dirigente de Podemos. Lo primero, siguiendo la línea de la soberbia tan característica de Iglesias, antepuso su presencia en un futuro gobierno para que en España se hagan “cosas” que, mediante poder adivinatorio, sabe que piensan los millones de votantes del PSOE. Si no está ÉL y su gente más cercana (Irene Montero de vicepresidenta por supuesto), en España es imposible hacer “cosas” de izquierdas. Es más, le falta decir, que en España si no está ÉL cualquier política que se lleve a cabo jamás será de izquierdas. Sólo ÉL tiene la capacidad de hacer políticas de izquierdas. Esto no es una ofensa para nadie en concreto salvo para la inteligencia de las personas. Adanismo puro y duro típico de populistas que hablan de “cosas” (así sin especificar qué) y no de políticas a desarrollar (con lo rico que es el lenguaje español y lo mal que lo utiliza este hombre que dice haber leído mucho).

Más allá de esa soberbia que muestra cada vez que habla pasemos a lo que es una ofensa contra los socialistas que votan al PSOE. Si se fijan dice que pide el voto a esos “socialistas de corazón”. No a otros socialistas, ni a los que han llegado al socialismo por vivir en sus propias carnes las políticas de la clase dominante; ni los que lo han hecho por su presencia en la lucha de clases; ni a los que han llegado al socialismo por conocimiento de las distintas ideologías; ni a las que lo han hecho por la defensa del feminismo (abolicionista, a ver si le queda claro a las de Podemos, y contrario a la explotación de la mujer mediante los vientres de alquiler); ni a quien lo haya hecho simplemente por ser un partido histórico de izquierdas. No sólo a los socialistas de corazón que parecen ser los más puros si se compara con los demás. Los otros socialistas no tienen corazón, ni sentimientos. Le ha faltado decir que son la peste o unos aliados de la clase dominante. Sólo los socialistas que le gustan a Iglesias tienen cabida en el reino en la tierra que quiere instalar el señor morado.

Todo aquel socialista que no le ría las gracias a ÉL y su corte (cada día más reducida) carece de corazón, es un desalmado o un rastrero. Paradójicamente, frente a esto, la realidad es que los socialistas de toda condición (socialdemócratas, socialistas, marxistas, tribuneros, social-liberales…) hace tiempo que se dieron cuenta de que Iglesias, en el fondo, no es más que un pequeño burgués infiltrado en la izquierda. Tras destrozar al PCE/IU, que era un partido serio que tampoco le permitió ser candidato e imponer su lista, la única intención de Iglesias fue acabar con el PSOE. Su odio a lo que significa la socialdemocracia y el socialismo es tan patente que nadie que se sienta socialista podría apoyarlo. Muchos lo hicieron en 2015 cuando se creía que era verdaderamente el ogro de la clase dominante y no un bohemio burgués en busca de cargos y prebendas. Hoy aquellos nada quieren saber de ÉL y su gente. Tras el casoplón nada fue igual para Podemos. Tras las purgas estalinistas porque no admitió que le llevasen la contraria, la gente huyó ante un monstruo de siete cabezas. Ese mismo monstruo que si no se hace lo que ÉL dice cae en el anatema y la hoguera.

¿A quién se le ocurre pedir el voto a los socialistas del PSOE cuando toda la campaña electoral se está insultando al PSOE y a los socialistas? Sólo a un megalómano que entiende la política sólo desde el patrón “conmigo o contra mí”. Si no se hace lo que dice malo y si se hace, las pruebas hasta ahora no es que hayan sido para catalogarlo como mejor sino todo lo contrario. Como mal leninista se considera la vanguardia del pueblo español o de la gente (jamás dirá proletariado o clase trabajadora fíjense bien) por sus títulos y sus “cosas” que le hacen estar por encima de los demás. No hay nadie más listo que Él y sus edecanes morados. Por eso sitúa a los socialistas que le ríen las gracias como “de corazón”, calificativo sensiblero y postmoderno donde los haya. Porque en la revolución de las sonrisas sólo cabe el amor fraternal (tampoco entendió el significado de fraternidad con todo lo que ha leído) y el odio a quienes no hacen caso de las órdenes del ser superior. Y como Pedro Sánchez no le ofreció los ministerios más importantes, porque ellas y ellos lo valen (eso piensan), le dejó en la estacada, sin gobierno y acusado de querer engañarle. La realidad dada la vuelta como muchas personas comprendieron. Y luego se sorprende de que los socialistas le tengan tan poco aprecio y bastante asco. ¡Si lleva siete años insultándolos! Es lo que ocurre cuando una persona se cree el portador de la verdad, el faro de la “berdadera hizquierda”, el mesías de la “única izquierda” posible. Un pequeño burgués que no ha sabido asumir sus derrotas es lo que queda como imagen. Ni de izquierdas, ni de abajo, sino de los que viven de asaltar permanentemente los cielos pero bajo los parámetros de la ideología dominante y en chalet en el extrarradio obviamente.