viernes, 2 enero, 2026

¿Desde cuándo lleva Alberto Garzón repensando la izquierda?

La respuesta a la pregunta no es complicada, desde que  nació, allí en Logroño, Alberto Garzón ya estaba repensando la izquierda en aquellos lejanos días. Una vida entera dedicada a la cuestión, importante sin duda, pero con no muy buenos resultados hasta la fecha. Es curioso que el dirigente político de Izquierda Unida sea de los políticos más valorados por la población en general (salvo aquellos que le ven como un comunista peligroso) por su capacidad pedagógica; ese intento constante de explicarse y que le entiendan. Y es curioso y paradójico a la vez ya que luego no le dan el voto ni el apoyo. Así, le tienen penando entre sus reflexiones sobre la izquierda y el sometimiento al que le ha condenado su unión con Podemos.

No lo dice, pero en las dos entrevistas que se han podido conocer ayer deja claro que ese sometimiento existe. Sólo hay que leerle entre líneas para descifrar que cuando pide que el espacio de Unidas Podemos necesita reconfigurarse para dar una mayor cabida a las gentes de IU está señalando que no puede ser sólo la plataforma personalista de Pablo Iglesias. Eso que en el periódico controlado por el banco de Santander ha calificado de “elevar la coordinación” no es más que un eufemismo de “¡joder Pablo danos hueco en las decisiones!”. No lo dice muy alto, ni con mayor claridad porque la ira de Iglesias le puede alcanzar (aunque ya contamos que por la cabeza del dirigente morado ya ha pasado el moverle la silla y cedérsela a Enrique Santiago o Yolanda Díaz), aunque también es verdad que si no fuese por la deuda salvaje que tiene IU igual Garzón no estaba con Iglesias. Volviendo al tema, sorprende que el dirigente comunista vuelva a insistir en repensar la izquierda algo que lleva diciendo desde 2015.

La primera vez pudo ser una cuestión de marketing para colocar su libro Por qué soy comunista, cuyo subtítulo es “Una reflexión sobre los nuevos retos de la izquierda”, porque no se entiende que aquella pensada no sirviese de algo y dejase una base para dejar de pensar y pasar a la acción. Esto o que ha confundido lo de la filosofía de la praxis gramsciana, o que con lo turras y pedantes que son en Podemos lo diga para mimetizarse en el ambiente, que todo es posible.  La intención de Garzón es la siguiente, como ha expresado en El Salto: “Hay que repensar Unidas Podemos [da por hecho que se queda en esa plataforma] para que se integren gentes que se han marchado y nuevos actores sociales y políticos”. En otras palabras que le gustaría recuperar a los errejonistas, no se sabe bien el porqué, pero por ahí parecen ir los tiros, ya que los comunistas y la clase trabajadora que abandonó IU no piensan volver. No quiso estar con Unidas Podemos, porque no les soportan y porque no se fían de los populistas, bohemios burgueses y demás calificativos que les dedican. Entonces parte de un error analítico Garzón ya que piensa que quienes se fueron o no se quisieron juntar fue por algo que se puede reformular, cuando no es así ya que en podemos son como el niño que dice “el balón es mío y me lo llevo” (que le gusta tanto decir a Monedero).

Es cierto que Garzón está atrapado por no tener la valentía de decir lo que seguramente piense, que está junto a Podemos porque no le queda otra, pero de ahí a perder el oremus y decir cosas raras, al menos para un comunista, supone entender que está atrapado en algo más que lo económico y ya empieza a hablar como ellas y ellos. Decir que lo principal es “colonizar el sentido común de la sociedad” es de la boutades más grandes del comunismo reciente. Lo primero porque utilizar el término colonizar, después de hablar mal de la colonización española, no permite dar una imagen de persona consecuente. Más allá del “orden del discurso” si estás reconociendo que, en las buenas, no te apoya con suerte más que un 15% de la población, cualquier intento de colonizar algo es, no ya utópico, sino irreal. Y alejado del análisis materialista desde luego. La estrategia de volver a estar imbricado en la sociedad civil como el PCE del tardofranquismo no debería ser, como en aquella época, una fórmula no para colonizar sino para ser vanguardia y poder formar. Aquello sirvió para los ayuntamientos democráticos y ha seguido sirviendo hasta hace bien poco, el problema es que, como economista, si analizase las relaciones de la sociedad civil con los partidos verá que la mayoría son de demanda y no de colaboración (una especie de saqueo de los fondos públicos por los vividores del tercer sector).

Aunque lo mejor lo ha dejado para el final en ambas entrevistas. Resulta que todo el ese repensar la izquierda tiene como finalidad conformar un bloque histórico. Viendo quienes lo compondrían habría que catalogarlo como bloque histérico más bien. Desde luego cualquier socialista queda excluido, pero lo que quiere Garzón no es formar un bloque histórico sino una alianza de grupos de personas: “El bloque histórico de la izquierda es una gran alianza. Como la Podemos e IU hoy”. Curioso que, dentro de las perversiones de lo gramsciano, utilice Garzón una de ellas, la mala utilización de bloque histórico como alianza ya que en Gransci es, para que entiendan los profanos y simplificando demasiado, sinónimo del bloque en el poder. Dice en los Cuadernos de la cárcel: “La estructura y la superestructura forman un bloque histórico, esto es, el conjunto complejo contradictorio y discorde de la superestructura es el reflejo del conjunto de las relaciones  sociales de producción”. Quien controlaría ese bloque histórico sería la clase dominante. Entonces ¿quiere decir Garzón que la unión de Podemos, IU y demás grupúsculos y asociaciones son capaces de pasar a ser clase dominante sin tocar la estructura del sistema? ¿Cómo? ¿Por arte de magia? ¿Con menos de un 15% de los votos van a constituir un bloque histórico? Sin duda, quiso decir bloque histérico. Cuidado que podía decir Frente Amplio, Frente Popular, el frente del cambio o cualquier invento pero para no parecer menos gramsciano que los podemitas suelta eso de bloque histórico.

Si en las conclusiones de su libro dice que “desmitificar las estrategias discursivas dominante es, de hecho, parte de la acción política”, ¿para qué se mete en berenjenales discursivos que nada tienen que ver con lo suyo? ¿No se ha dado cuenta que por el camino que lleva ni bloque histórico, ni bloque de helado, ni nada por el estilo? Igual es que hay, al final de todo, otro libro en lista de espera y vuelve a hablar de repensar la izquierda y conformación de bloques histéricos para ir haciendo la campaña. Por de pronto, debería comenzar por analizar el papel de Unidas Podemos en el contexto actual y sus resultados antes de embarcarse en historias que cualquiera ve claramente que serán un fracaso. Garzón debería dejar de hacerse daño por quedar bien con Podemos porque, en términos generales, las personas corrientes le ven como una especie de “tonto útil” para Iglesias. En Adelante Andalucía las cosas fueron bien ¿por qué no funcionan en Unidas Podemos? Una pista. Hay cuestiones subjetivas que suelen tener importancia, como la personalidad de alguna persona.

Los sionistas entran en campaña atacando a Sánchez

Están tan desesperados en Ciudadanos que han debido recurrir al lobby sionista para intentar dañar la imagen de Pedro Sánchez. Y como el lobby sionista (ACOM) ha sido uno de los poderes en la sombra que impulsaron a la formación naranja y así conseguir apoyos en su ocupación de Palestina y el terrorismo de Estado contra la población, pues favor con favor se paga. Este ente sionista ha sacado un comunicado durísimo contra el candidato del PSOE en el que piden, ¡perdón!, exigen una completa rectificación por “banalizar” el exterminio nazi. Y ustedes se preguntarán ¿cuándo se ha burlado el presidente del Gobierno en funciones de la shoá? Pues nunca, pero hay que entrar en campaña apoyando a los amigos.

“Cualquier tipo de referencia o comparación del exterminio de más de 6 millones de personas, incluidos 1,6 millones de niños, es una acción de una bajeza moral indescriptible y supone un acto tremendamente insultante para los judíos de España y del mundo” han escrito en su comunicado los sionistas. En ningún momento banalizó Sánchez el holocausto sino que criticó la banalización de la dictadura fascista por parte de Albert Rivera, quien dijo que como era de antes de nacer él no le incumbía. Ante esta banalización de un sistema criminal, el candidato del PSOE dijo que esas palabras del candidato de Ciudadanos son tan graves como si un alemán negase el holocausto por haber nacido después de 1945. Para los sionistas, tan acostumbrados a masacrar palestinos (incluidos niñas y niños), parece que un régimen dictatorial que tuvo campos de concentración, fusiló sin piedad llenado las cunetas de muertos y que mandó a Hitler matar en campos de exterminio, compartidos con judíos, a los republicanos españoles, les parece banal. Ya dijo Hannah Arendt, judía a la que le dijeron de todos los sionistas, aquello de la “banalidad del mal”. Y como a estos sionistas no les toca lo de la dictadura fascista lo banalizan.

No se quedan ahí solamente sino que se pueden ver perfectamente las intenciones de este grupo: “Además, este tipo de pronunciamientos es extremadamente preocupante viniendo de un presidente de gobierno que llegó al poder de la mano de antisemitas reconocidos, como lo son sus socios políticos de la extrema izquierda, con los que gobierna en diferentes localidades”. El párrafo en sí es una falsedad enorme. Esos grupos de los que hablan no son antisemitas. Sí antisionistas que es algo bien distinto y como consecuencia de las masacres continuadas de palestinos en su propia tierra con el consentimiento y apoyo de la mayoría de potencias occidentales. Es más, incluso dentro del PSOE, hay muchísimas personas que observan con pavor cómo se asesinan a palestinos con crueldad y sin miramientos. En España, al menos, se sabe distinguir lo racial de lo religioso. Se puede respetar al judío como comunidad cutlural-racial, como se hace con el árabe, por ejemplo, pero no se comparten las acciones políticas del sionismo.

Y para rematar se lanzan a por Josep Borrell: “Además, este Gobierno cuenta con un Ministro de Exteriores, Josep Borrell, que simpatiza y blanquea públicamente al régimen de la República Islámica de Irán, que busca el nuevo genocidio de los judíos”. No sólo son sionistas sino que son enfermos de fanatismo religioso, tanto como para meter al actual Comisario de Asuntos Exteriores de la Unión Europea en complots con Irán para llevar a cabo un nuevo genocidio, cuando el único genocidio que se está viendo es el de los palestinos ¡¡¡en Palestina!!! Fanatistas religiosos, siempre peligrosos sea cual sea su religión, acusando a un presidente del Gobierno que les cae mal de banalizar el mal, algo que no ha hecho, y señalándole de colaboracionista de vaya usted a saber qué genocidio nuevo. Los amigos de Juan Carlos Girauta entrando en campaña para acabar con el presidente del Gobierno en funciones. En realidad, defendiendo sus intereses en la zona del medio oriente que tan bien les cuida José María Aznar en el lobby mundial que han montado.

Resurgir “neofascista” y exhumación del dictador

El fascismo es un movimiento de ideología y práctica totalitarias y violentas, de carácter nacionalista y capitalista. Históricamente el capitalismo surgió como un nuevo sistema económico que derrotó al modelo caduco de los feudos comenzando un desarrollo vigoroso de las fuerzas productivas tras la decadencia del Feudalismo.

Hasta el estallido de la I Guerra Mundial dicho desarrollo económico experimentó un largo periodo de auge, consiguiendo un crecimiento del nivel técnico y cultural de la humanidad que afectó principalmente a los países ricos, desarrollando las potencias coloniales, aunque a base de esclavitud y sangre.

Hubo un crecimiento de las riquezas en los países capitalistas principales aumentando relativamente el nivel de vida de las masas trabajadoras.

El desarrollo técnico y el aumento consiguiente de la productividad,  permitía una expansión de la industria que arrasó los viejos métodos artesanales de producción.

A su vez se desarrollaba la clase obrera industrial pasando a crecer esos sectores a costa del sector primario, con la necesidad de importación de esclavos, robados a los pueblos de África para atender las necesidades de mano de obra en América y también parte de Europa.

Para luchar contra la explotación salvaje del capitalismo, la clase obrera empezó a crear sus propias organizaciones de clase, como sindicatos, partidos obreros y asociaciones de solidaridad.

Dictadores como Franco, sublevado  contra la República, junto a Hitler y Mussolini en Europa, masacraron a la clase trabajadora destruyendo sus organizaciones y asesinando a los que atrapaban con una saña represiva feroz a todo el que pensaban que eran sus “enemigos”, es decir, toda persona que no era “fascista o nazi”.

No podemos olvidar que los derechos conquistados hasta el día de hoy, de reunión, libre sindicación, manifestación, huelga, libertad de expresión, prensa libre,  derecho al voto, entre otros, no ha sido un regalo de la burguesía capitalista, sino que fueron conquistas de las masas en la llamada Transición de la Dictadura a la Democracia a base de potentes movilizaciones y luchas obreras.

En los años 30, esos derechos se habían conquistado y se ganaron tras una implacable y dramática lucha de clases, con muchos sacrificios e incluso sangre derramada por la clase trabajadora, que luego se vio obligada a oponerse al golpe fascista defendiendo la Democracia y la República, que fueron arrancadas de manos de los trabajadores a sangre y fuego.

En su época  inicial el capitalismo había traído consigo la concentración de recursos y el crecimiento de las multinacionales y sus monopolios, que siguen  concentrando el capital cada vez en menos manos, a la vez que con cada crisis arruinan a las clases medias e incluso a los estratos de la población que ocupan posiciones entre la clase obrera y la clase capitalista, como tenderos, agricultores, autónomos, etc., hundiendo en el paro y la miseria a la clase trabajadora.

Cuando se descompone la economía debido a la aparición de la crisis estructural de onda larga,  como ocurrió en las pre-guerras mundiales, los capitalistas ya no pudieron basarse en el viejo aparato represivo para mantener a raya y combatir a la clase trabajadora que, aunque semianalfabeta y esclavizada, se organizaba para luchar por sus derechos y la cultura. La Burguesía necesitaba algo más potente: Ejércitos y Armas.

En la actualidad, ningún Estado podría durar mucho tiempo en bases capitalistas, si no poseyese un aparato represivo acorde con el potencial de lucha que pueden desarrollar las masas en acción, incluso pacífica y democráticamente, cuando están organizadas y bien dirigidas por partidos de izquierdas firmes y que planteen el Cambio de modelo de sociedad.

Por ello, las tendencias naturales en el capitalismo consisten en desarrollar a su vez un potente aparato policiaco-militar, que sirva para mantener a raya al supuesto “enemigo exterior”, pero para la burguesía, el verdadero enemigo,  ese “enemigo exterior está en el  interior de su sistema”, pues la clase dominante considera a la clase trabajadora como su principal enemigo.

En los años 30,  los capitalistas utilizaron a Hitler, Mussolini, Franco y demás dictadores,  para buscar una salida a sus problemas desarrollando el “nazi-fascismo” que encuentra también sus colaboradores entre las capas medias y el lumpen, gracias a su verborrea demagógica e hipócrita, asumiendo rasgos propios del discurso “proletario-nacionalista-patriótico”.

El fascismo representa un movimiento de masas, compuesto por grupos paramilitares de gente indignada e incluso furiosa que practica el odio y la extensión del caudillismo, militarismo, autoritarismo,  racismo, machismo y xenofobia  contra todo adversario que califican de “enemigo”.

La gran burguesía desilusionada pero financiada por el Capital, busca alarmada ante situaciones convulsivas a un “salvapatria” que les saque las castañas del fuego, sobre todo,  cuando ven que la clase trabajadora está iniciando una lucha en defensa de un cambio socialista, como ocurrió en España con el Golpe de Franco, en Chile con Pinochet, Videla en Argentina,  etc.

La polarización en líneas de clase se produce por la disputa entre los intereses del capital y los de la clase trabajadora, que es lo que representa la lucha entre clases, que no fue una invención de Marx, como algunos ignorantes le atribuyen.

Ante esa disputa, más tarde o más temprano, cada clase expresa y defiende sus aspiraciones y necesidades, con luchas a través de sus organizaciones; la clase trabajadora incluso crea otras nuevas direcciones más radicales, cuando comprueba que sus herramientas están algo desgastadas, aumentando la politización.

Los asalariados unidos por la producción, organizados como clase explotada en grandes empresas, desarrollan en sus luchas, ofensivas o defensivas, por necesidades vitales, floreciendo  el “proceso molecular de toma de conciencia, pasando de clase en sí, a clase para sí”, en términos de buscar una solución socialista a la problemática que padecen y  afecta a su vida cotidiana.

La posición social,  escasez de recursos,  salarios menguantes, junto a los recortes sociales, políticas de ajustes y austeridad que implanta el sistema burgués, desarrolla y fortalece la conciencia, sobre todo en las luchas, aunque ese proceso no es automático, sino dialéctico, como explicara Marx, que también dijo: “un gramo de experiencia vale más que una tonelada de teoría”. 

Las capas medias se balancean entre las dos clases sociales principales, oscilando a medio camino entre la clase trabajadora y la clase capitalista; unas veces apuestan por una clase y otras por otra, según la  correlación de fuerzas que observa, junto a otros factores económicos y sociales.

En ciertos momentos de la historia, si la clase capitalista no es capaz de encontrar una salida y sale derrotada por las izquierdas, a través del voto de los trabajadores en elecciones democráticas, prueba con Gobiernos distintos, moderados o radicales. Esos bandazos pueden intentarlo varias veces sin resultados concretos pero los procesos de agudización de las luchas, cuando la crisis arrecia o cuando se entra o sale de una crisis, podrían profundizar las luchas  e incluso precipitarse con cambios bruscos y repentinos.

La clase trabajadora luchará y desarrollará tendencias radicales e incluso revolucionarias; asimismo la clase capitalista lo hará en sentido inverso, girando hacia el bonapartismo o el fascismo, como vimos en los años 30 y se repite el proceso en la actualidad, aunque todavía a un nivel inferior, cuyos candidatos aquí y ahora son los miembros del Trifachito compuesto por PP, C’s y Vox.

El capitalismo en crisis, enfrentado a la competencia feroz por los mercados menguantes y en puertas de una profundización de la recesión económica mundial,  será incapaz de asegurar un nivel de vida digno para las masas trabajadoras y los pobres.

Si ganan las Derechas buscarían una salida a la crisis a costa de la destrucción de las organizaciones sindicales, sociales y políticas de izquierdas, intentando privar así a la clase trabajadora de sus derechos y libertades.

Si la crisis se contagia de un país a otro, como es probable por la unificación de los mercados globalizados, la burguesía podría apoyarse en el movimiento “neo-nazi-fascista mundial”, con el intento de aplastar a los trabajadores.

El fascismo necesita reducir a la clase trabajadora a un estado de apatía, desgana o “enajenación mental” completos, empleando su aparato de propaganda con métodos “goebbelsianos” que penetran en el cerebro de las masas, para a su vez, obstaculizar y desprestigiar a las organizaciones de izquierdas para poder destruirlas. En eso reside la esencia del fascismo, que es en sí, “El Capitalismo Químicamente Puro”, que significa destrucción y horror sin fin.

Cualquier persona medianamente inteligente que llegue hasta el final de este artículo podrá entender la gravedad de la situación actual a la que nos enfrentamos. Tenemos la esperanza de que al menos comprendamos claramente a “quienes NO debemos votar”.  Animamos a que el voto sea positivo para el progreso y  para frenar el peligro del fascismo que es otra vez una realidad creciente.

Recordamos la frase de Marx, cuando dijo: “La historia se repite dos veces: La primera como tragedia, la segunda como farsa”; esperemos que la tragedia se vaya terminado  con el traslado el pasado jueves 24-10-19  de la momia de Franco del Valle de Cuelgamuros al cementerio de El Pardo.

Debemos saludar eso como un paso positivo pero todavía insuficiente para muchas personas que, en cuanto a la recuperación de la Memoria Histórica, siguen esperando (algunos más de 80 años) y solicitando una demanda permanente de JUSTICIA, VERDAD Y REPARACIÓN en honor de aquellos que lucharon y ofrecieron con gran valor y generosidad sus vidas rechazando el Golpe fascista, defendiendo la Democracia y la República.

Para continuar resolviendo  este largo drama humano debe plantearse una alternativa inmediata para dignificar a los asesinados por órdenes del Dictador, que todavía yacen en cunetas y fosas comunes, para rehabilitarlos  y entregar los restos a sus familiares.

Existen historiadores que han intentado permanentemente ocultar la verdad de aquellos dramáticos acontecimientos con una fraseología cínica, haciendo apología del golpismo, queriendo igualar la responsabilidad de los “Verdugos” con la de sus “Victimas”.

Pero cada vez está más presente que aquella llamada “guerra civil” provocada por Franco al servicio del Capital, representó un combate de una minoría de burgueses, militares traidores y el Clero, contra la mayoría de la población que eran obreros y campesinos.

La CEDA como punta de lanza de las Derechas reaccionarias apoyaron a Franco y no dudaron en llevar a cabo un baño de sangre, con el objetivo de defender los privilegios y beneficios de la burguesía capitalista, los terratenientes y la oligarquía financiera, encabezada por la Banca March, cuyo accionista principal era Juan March Ordinas, contrabandista de armas y sustancias tóxicas,  que fue el principal financiador del Golpe contra el Gobierno Republicano.

Los recursos económicos de los capitalistas, españoles y europeos, éstos últimos escudados en una falsa “neutralidad”, fueron la clave para el triunfo de los sublevados y aquellos fascistas furibundos que buscaban el exterminio de la clase obrera y la destrucción de sus organizaciones, apoyados por un potente armamento suministrado por sus “camaradas” Hitler y Mussolini, con la ayuda del “Clero y la bendición de Su Santidad”, todo sea dicho en honor a la verdad histórica.

Concluyo recordando una vez más la famosa frase del filósofo Santayana cuando dijo: “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

Sánchez se excedió con su oferta a Podemos en julio

Crece entre la militancia y la ciudadanía que votó al PSOE el 28A la sensación de que la oferta que realizó Pedro Sánchez a Podemos en el mes de julio para conformar un gobierno de coalición fue excesiva. A la vista de la actitud de Pablo Iglesias y el resto de la cada vez más reducida dirigencia morada, las personas socialdemócratas entienden que con estas personas no se podía ir ni a buscar el pan a la vuelta de la esquina. No sólo son los ataques constantes de las redes contra cualquier persona que ose criticarles o defender al PSOE, sino también la propia actitud de Iglesias y sus gentes durante esta, ya larga, campaña electoral.

Si prestan atención a lo que se comenta en las redes sociales, siempre mucho más politizadas que la propia realidad, o en la misma calle mientras se hace fila en la carnicería, las personas cercanas al PSOE echan pestes de Iglesias, Irene Montero o Juan Carlos Monedero, no sólo porque están todo el día en las televisiones intentando dar lecciones desde una atalaya de la soberbia insoportable, sino porque en esta larga campaña electoral no se les ha escuchado una sola crítica a los partidos de derechas. Ni a Albert Rivera, ni a Pablo Casado, ni a los neofascistas han criticado en todo este tiempo. Pero sí que no pasa el día en que critiquen a Sánchez o al resto de la dirigencia del PSOE por esto o por aquello. Una izquierda infantil y gruñona, como dijimos, a la que haga el partido en el Gobierno lo que haga todo le parece malo y de derechas. Sólo ellas y ellos parecen tener la capacidad y la sabiduría para hacer las cosas. Y, claro, las personas del común acaban viéndoles como al repelente niño Vicente de los antiguos tebeos.

Sacar a Franco y acabar con la violencia simbólica del mausoleo del dictador; intentar apaciguar por el camino de la vía constitucional el tema catalán; ser abolicionistas en los temas de la prostitución y los vientres de alquiler; y así hasta un sin número de acciones que desarrolla el PSOE acaban siendo todas malas para Podemos. Tanto porque carecen de posición propia en algunas ocasiones; tanto porque la bohemia burguesa acaba apostando por la diversidad explotadora de la mujer; tanto porque prefieren apoyar a la burguesía catalana frente a la clase trabajadora, Podemos siempre anda con el ceño fruncido. Da igual al dirigente que se vea o escucha, siempre parece cabreado contra Sánchez. No contra el sistema, o las derechas. No. Contra Sánchez que encarna todos los males según parece por sus palabras. Y esto ha llegado a agotar a la militancia del PSOE y, por extensión, a sus votantes (por no hablar de casi todo el mundo). Prefiere gritar Iglesias “viva Cataluña libre y soberana”, pedir una ¿amnistía?, y conceder un referéndum sin explicar de qué tipo o en qué condiciones antes que apoyar a un partido con el que, más tarde que temprano tendrás que negociar. Por cierto, esto de la soberanía lleva a una contradicción en las palabras de Iglesias. Hace poco, cuando falleció el sociólogo Immanuel Wallerstein, afirmó que siempre lo recomendaba a su alumnado. Igual no lo ha llegado a comprender del todo porque el pensador afirmaba (El capitalismo histórico, Editorial Siglo XXI) que la soberanía nacional-estatal había sido utilizada por la clase capitalista para conseguir explotar a la clase trabajadora.

El partido socialdemócrata hoy no entiende, ni apoyaría en su mayoría, apoyarse o que se negociase con Podemos. Es tal la tirria que les han cogido por insultos personales, persecuciones, acosos y hacer una campaña que parece la de cualquier partido de la derecha que no los quieren ni en pintura. Es cierto que Podemos, habiendo perdido el apoyo de la clase trabajadora que se abstendrá (los que antes votaban al PCE y basculaban entre el PSOE e IU sin Podemos), quiere disputar a Sánchez el voto urbano. En las zonas rurales (por favor no lo llamen España vacía o vaciada que es casi un insulto) no les apoyan ni los despistados, así que están en lucha permanente por la captura de votos de lo urbano.

El problema es que después de unas cuantas elecciones, en las que cada vez pierden más y más voto, donde no han conseguido sobrepasar a los socialdemócratas, igual como presupuesto de partida, es que algo no funciona y que por ahí no rascan nada. Igual el problema, por muchas buenas ofertas que hagan, es que las personas (incluso las eruditas y profesionales) se han cansado de la soberbia que muestran cada vez que hablan. Que parece que sólo ellas y ellos tienen títulos, cuando la realidad es que cometen muchísimos errores y tienen numerosas contradicciones. Igual es que el PSOE ofrece algo que ellas y ellos no ofrecen. Igual es que a la gente no le gusta que les digan lo que tienen que hacer, leer, sentir y votar para ser de los buenos. A la gente no le importa que la confronten y la (in)formen, pero odia al que le quiere imponer las cosas.

Visto cómo van los diversos sondeos electorales, no quedará otra que entenderse o intentarlo, eso sí, Podemos no contará con el respaldo ni de la militancia, ni de la ciudadanía del PSOE. No habrá ministerios, ni subsecretarias, ni nada. Como mucho la socialdemocracia española aceptará un acuerdo programático y que se muestren un poco menos soberbios y adanistas. Sánchez no lo tendrá fácil pero este apoyo casi unánime para no darles ni un solo cargo lo tiene desde ahora mismo. Tras sólo criticar al PSOE y no a las derechas, tras intentar negar la alegría por la salida del dictador (curiosamente el nieto del fascista se puso de su lado), tras estar cegados por destruir al PSOE y no construir en ese amplio espacio de la izquierda que deja el PSOE institucionalizado, tras todo esto, y si les quedan algo más de 30 diputados, no obtendrán el apoyo para nada que no sea “programa, programa, programa”. Sánchez no les ha perdonado y la militancia y la ciudadanía se han cansado y enfadado con ellas y ellos. Les da igual porque son tan ególatras y adanistas que prefieren destruir la izquierda antes que claudicar y reconocer los errores.

Loor y prez a quienes lucharon contra la dictadura

Según salía el féretro del dictador en la fría soledad del mausoleo en que se encontraba, a muchas personas de bien seguro les vinieron a la cabeza familiares represaliados, desaparecidos (en cunetas o ¡vaya usted a saber dónde!) o a los que las fuerzas represivas de la dictadura fascista visitaban en casa de vez en cuando por la sola razón de ser rojo, darle una paliza, destrozarle lo poco que tuviese en la casa y así activar el miedo. Esa gran cantidad de personas anónimas que merecen todo el reconocimiento por haber luchado contra el fascismo al completo (nótese que Hitler y Mussolini probaron en España armamento y tácticas que luego utilizarían en la II Guerra Mundial). Pero hoy es tiempo de otros reconocimientos, a otras personas que se jugaron el tipo, pasaron bastante tiempo en prisión o recibieron palizas por luchar contra la dictadura desde dentro. Algunos, mejor dicho, muchísimos anónimos merecen ese loor y prez que se otorga a las personas distinguidas. Ellos y ellas tienen ese mismo reconocimiento que las que aparecerán en estas breves líneas.

Escuchando a parte de la clase política actual decir las cosas que dicen en un día de alegría seguramente hubiese provocado en estas personas rabia e indignación. Ellas y ellos se dejaron el alma y, en algunos casos, la vida por luchar contra fascistas y aparatos represivos de verdad. Si hay una organización que lucho de veras fue el Partido Comunista de España, o el Partido como se conocía sin más. El resto o eran grupúsculos, aventureros o habían sufrido una represión tan tremenda que casi ni quedaban militantes en la propia España, como le sucedió al PSOE. El PCE sostuvo, con más o menos errores de apreciación (ese empecinamiento en la Huelga General Pacífica que derribaría la dictadura sin tener la capacidad de analizar realmente las estructuras sólidas de la misma), la lucha clandestina en toda España. El Partido logró captar adeptos mediante un trabajo soterrado, con numerosas caídas y delaciones. Especialmente, a partir de 1956 (esa generación del 56 era prácticamente comunista al completo) el PCE estaba situado en casi todos los lugares estratégicos. Centros de producción, universidad, administración pública…

Antes de esa fecha, tanto los socialistas en Asturias, como los comunistas con su invasión del valle de Arán, habían estado practicando una lucha armada que se vio como inútil frente al poderío y equipamiento de las fuerzas dictatoriales. Si a eso se le suma que las potencias occidentales aceptaron la dictadura fascista, el capital no es demócrata por naturaleza, no se dejen engañar, el cambio de táctica se trasladó hacia la penetración en las estructuras donde había esos intersticios que permitían comenzar la lucha por ahí. Gente como Simón Sánchez Montero, Jorge Semprún (alias Federico Sánchez), o Marcelino Camacho en la organización de las Comisiones Obreras (los sindicatos verticales permitieron ese intrusismo que sería vital en las huelgas de comienzo de los años 1970s) se la jugaron de verdad y seguro se habrían alegrado de lo sucedido el otro día. Estas personas, junto a muchos otros, fueron los que lograron captar esa intelligentzia universitaria y profesional que cubrió buena parte de la universidad española. Pequeño burgueses captados para la lucha de clases. Desde hijos de falangistas como Javier Pradera, hasta judíos como Enrique Múgica. Otros se acercarían, aunque sin militar en sí, por su cuenta como Rafael Sánchez Ferlosio (hijo del, nada más y nada menos, número tres de falange Rafael Sánchez Mazas).  Muchos militantes comunistas estuvieron en la lucha soterrada contra la dictadura y ayudaron a generar una conciencia que permitió una transición medianamente pacífica (la estructura dictatorial mató desde 1976 a cerca de 300 personas).

Desde luego en Cataluña y dentro del PSUC hay que recordar especialmente a Francisco Fernández Buey, Josep Fontana y Manuel Sacristán entre las personas de la universidad. Gerardo Iglesias, quien sería secretario general del PCE tras Santiago Carrillo, pasó largas temporadas en la cárcel por las revueltas mineras promovidas por PCE y UGT. Escritores como Manuel Vázquez Montalbán, actores como Francisco Rabal, o artistas diversos que apoyaron ya en aquellos años y que algunos pagaron con largas condenas como Marcos Ana. Por no olvidar a asesinados por el régimen como Julián Grimau.

En el bando socialista, de esa generación de 1956 sólo estaba Luis Gómez Llorente y poco más en Madrid (curiosamente Miguel Boyer y Mariano Rubio). Sólo en Euskadi y Asturias, gracias al trabajo de UGT había algo. Nicolás Redondo, Ramón Rubial, Tomás Centeno (que murió torturado) y Antonio Amat los más destacados. El grupúsculo andaluz surgiría a finales de los años 1960s. Enrique Tierno Galván o el FELIPE fueron más importantes en ese ámbito no comunista a nivel sector educativo. Los Manuel Mella, Manuel Pastor (que escribía sobre el bonapartismo en aquella época) o Ramón Cotarelo salieron de estos lares. También hubo falangistas que salieron huyendo del franquismo y se enfrentaron a él como Dionisio Ridruejo. Los curas obreros se la jugaron sin duda, como hicieron miles de personas que sotto voce pasaban Mundo obrero o El socialista. Muchas personas que se la jugaron de verdad por traer a España una democracia. Que tragaron sapos y culebras con esa esperanza. Loor y prez a todas esas buenas gentes.

La clase trabajadora chilena dobla la cerviz al neoliberalismo

Un millón y medio de almas han convulsionado el laboratorio de experimentos del neoliberalismo desde hace casi cincuenta años. Una semana de protestas mortalmente reprimidas han provocado que la clase trabajadora haya tomado el mando de la acción para hacer doblar la cerviz al neoliberalismo. Esas imágenes, ampliamente difundidas en redes social y, como no podía ser de otro modo, ampliamente ocultadas en los medios de comunicación de la clase dominante, muestran que sólo cuando la clase trabajadora se sitúa en la vanguardia de las protestas los poderosos se achantan. Por muy multitudinarias que sean las happy-manifas contra el cambio climático, o en favor de aquellos o estos derechos de carácter identitario-diverso, la clase dominante sólo se ha acongojado realmente a lo largo de la historia cuando la clase trabajadora, transformada en ese acontecimiento en pueblo, ha estado presente. El resto es asumido e incluso fetichizado por los poderosos.

Sebastián Piñera ha sido pillado in fraganti reconociendo que igual se habían pasado con sus privilegios y que gestionar Chile como laboratorio neoliberal (por ende capitalista en última instancia) tal vez se les haya ido de las manos. El país sudamericano tiene el deshonroso privilegio de haber sido el ejecutor del Frente Popular democrático mediante la utilización del bonapartismo dictatorial. Los Kissinger y demás águilas de la administración norteamericana, guiados por lo que les aconsejaban en la Trilateral (Samuel Hunttington) y en Mont Pelerin (lugares de cultivo primigenio del neoliberalismo), no tuvieron piedad con un gobierno elegido democráticamente que servía de ejemplo a nuevas formas de gobierno desde la izquierda alejadas del ámbito de la URSS. Justo en el momento en que Portugal, Grecia y España abandonaban sus dictaduras fascistas; justo cuando comenzaba a valorarse en la Francia gaullista un nuevo Frente Popular; justo cuando el Partido Comunista Italiano estaba más cerca de ganar las elecciones, decidieron dar una lección a cualquier demócrata de izquierdas. Y fue allí, en Chile, con la dictadura de Pinochet.

Desde entonces ha servido de lugar donde experimentar todas las políticas que el FMI, el Banco Mundial, la Troika o los espacios de pensamiento neoliberales han impuesto, en algunas ocasiones, o lo están intentando aun hoy. La mochila austríaca curiosamente lleva implantada en Chile desde hace años, como lo lleva en Colombia. Los planes privados de sanidad son lo habitual allí. La carencia casi completa de derechos laborales allí se ha ido probando. Chile, además, ha ejercido de agente del sindicato del crimen neoliberal en la región, junto con los colombianos. Pero ahora, cuando el capitalismo boquea y se desangra en la completa especulación, justo cuando su poder imperial parece inexorable, la clase trabajadora, poniendo como siempre los muertos, ha dado una lección de dignidad y de lucha que servirá de ejemplo al resto de organizaciones con conciencia.

La represión de verdad de los aparatos de Estado, no algunos porrazos en manifestaciones, es la respuesta habitual del neoliberalismo contra las protestas de clase. Muertes, violaciones, arrestos aleatorios, desapariciones y la negación de cualquier tipo de aspecto democrático es lo habitual cuando la clase dominante intenta proteger sus privilegios expoliados a la población. En Europa censuran o acotan la transmisión de informaciones no vaya a ser que, frente a una nueva crisis donde Alemania (la potencia que quiere ser imperial en la zona) está sufriendo más que los demás países por su exposición tecnológica y financiera (como le sucede a Gran Bretaña), a la clase trabajadora le dé por copiar ese tipo de acciones de protesta. Si en Chile pueden reprimir sin temor a que se extienda a otros países, en la Unión Europea podrían conseguir algo que nunca ha sucedido, que la clase trabajadora europea se una más allá de las fronteras nacionalistas y derrumbe al sistema. Chile es un ejemplo de acción para una acción en el mismo corazón de la bestia.

“Botiflers”; ¿traición o cobardía?

Botifler es una palabra catalana que históricamente se refiere a lo que se les llamaba allí a los partidarios de Felipe V, en la Guerra de Sucesión española durante el siglo XVIII.

Posteriormente su significado fue variando hasta que recientemente se asimiló a la palabra castellana “traidor”.

Quizás la primera vez que en el resto del país se escuchó fue cuando en Septiembre de 2017 y después de haber llegado a un acuerdo con el Lehendakari Urkullu que mediaba con el gobierno de Rajoy, se filtró que Puigdemont iba a dejar sin efecto la declaración de independencia, convocando en Catalunya nuevas elecciones.

Ese rumor corrió como la pólvora por la plaza de Sant Jaume de Barcelona repleta de entusiastas independentistas que, paradójicamente (visto desde su posición actual), acababan de leer un twit de Gabriel Rufián, haciendo alusión a las 155 monedas de plata que el traidor Judas Iscariote cobró de los judíos por vender a Jesús de Nazaret.

A partir de ese instante esa masa incontrolada gritó cual denuncia brutal esa palabra referida al President y atravesando las paredes de su despacho acabó llegando a sus delicados oídos, pasando desde ellos hasta su cerebro llegando a sus partes nobles, produciendo un efecto de elevación que las llevó hasta su garganta.

Utilizando una palabra grosera el President se acojonó al escucharla y a partir de ese instante olvidó de manera cobarde e irresponsable todo lo pactado con el Lehendakari y sin ni siquiera tener tiempo para adecentar su ropa íntima acabó entregado a las demandas de la turba.

Malos tiempos para la lírica cuando un líder toma sus decisiones en función de su propia cobardía, porque para no ser el “botifler” de la masa acabó siéndolo de la ciudadanía que debía representar.

Cuando quienes deben liderar un tránsito democrático acaban entregados a la oclocracia, a los dictados de una minoría radicalizada, la democracia se pervierte. Eso pasó en Catalunya en aquellos instantes.

También cuando quienes deben ser valientes adalides de la libertad y la pluralidad se convierten en cobardes abducidos por el griterío, su ideología se acaba aproximando mucho al fascismo.

En los últimos días se vuelve a repetir la historia. Quim Torra que como incluso él mismo aseguró es un President interino, acaba sucumbiendo al terror de la palabra “botifler”.

Mal dirigente quien se quiebra sólo por una palabra de una parte minoritaria de su ciudadanía, cuando debiera intentar representar a toda, o al menos a la mayoría de ella.

Mal dirigente cuando se acobarda a la hora de valorar los acontecimientos ocurrido en Catalunya la pasada semana y en lugar de ponerse del lado de su propia gente, de los Mossos d`Escuadra que se dejaron la piel por guardar el orden, acaba haciendo con los delincuentes que destrozaron la ciudad.

Mal dirigente él y quienes como ERC acaban abandonando su posición de equilibrio moderado, acobardados después del episodio sufrido el pasado sábado por su portavoz Gabriel Rufián.

Para que no les acuse la minoría violenta y radical de “botiflers” acaban siéndolo de la inmensa mayoría del pueblo de Catalunya.

No es con cobardía como se va a solucionar este conflicto, ni por un lado, ni por el otro. Ni con esa cobardía ni con la de un PSOE atenazado por la presión de la derecha extrema. Así no!

Por estos lares vivimos instantes mucho más duros y aguantamos, resistimos al empuje de la turba violenta. Buscando eso sí complicidades en la otra orilla, pero no nos importaron ni los insultos, ni los gritos, ni las presiones y gracias a esa resistencia ahora estamos como estamos; en paz.

Un mensaje para las gentes sensatas independentistas comenzando por ERC: No os acobardéis ante los gritos de “botiflers”, resistir, aguantar y buscar vías de comunicación con el “otro”.

Ceder a la presión de presentar y aprobar la resolución que se aprobará la semana próxima en el Parlament no ayuda a solucionar el problema, lo agrava. Rectificar, ser valientes, audaces y seguir por la senda que habíais trazado sin importar el griterío. Es así como se escribe la historia con dignidad.

Estoy convencido de que os aterroriza la posibilidad que esta tensión pueda llevar a la derecha al poder el próximo 10-N. Ayudar a evitarlo, no a conseguirlo. Nunca cuanto peor ha sido mejor, nunca.

¿”Botiflers”? ¿Traidores? Ellos que imponen el terror en las calles, ellos que recurren a lo peor de otros lugares para conseguirlo, ellos que anteponen la violencia a la templanza, quienes irresponsablemente  intentan llevaros al despeñadero. No lo consintáis.

Toca ahora valentía, audacia, sensatez, imaginación, lealtad al pueblo (todo) de Catalunya y generosidad. La nuestra y la vuestra.

Hoy toca dirigirme a vosotros, mañana será a los otros.

Veremos.

La izquierda infantil y gruñona

Escribió hace años Vladinir Ilich Ulianov, Lenin, un artículo titulado “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo” donde criticaba que algunas partes de la izquierda, al situarse en una pureza extrema, acababan por separarse de las masas y dejar empantanada las posibilidades revolucionarias. No es lo que les ocurre a Podemos, IU y demás añadidos en sí. Algo de ello hay en su comportamiento, especialmente en lo referente a lo infantil del mismo. Pero han debido leerlo en alguna ocasión y siguen sin percatarse que por muy puros y verdaderos que sean al final se acaban alejando de las masas, o las masas se alejan de ellos y ellas. En el caso español esto puede suceder porque no hay ser humano que los aguante más dos minutos de escucha ya que, da igual el tema, siempre aparecen o infantilizados o enfurecidos por el devenir de la cotidianeidad.

Comportamientos infantiles tienen, especialmente, cuando aunque se haya logrado un objetivo de progreso en beneficio de la sociedad en general, un bien común en resumidas cuentas, siempre, siempre tienen que apostrofar lo hecho. Siempre está la coletilla de “si pero yo lo hubiese…”. Todo les parece poco cuando no reniegan de lo hecho, a pesar de haberlo apoyado. Así ha sucedido con el intento de amargar a millones de españoles la destrucción simbólica del Valle de los Caídos como se comentó en estas mismas páginas. Pero eso mismo sucede con cualquier tema. Se sube el Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros y les gusta, porque han participado ellas y ellos, pero, siempre el pero no lo olviden, ellos y ellas lo hubiesen subido a 1.200 euros. Que eso sí que puede destruir puestos de trabajo, de manera objetiva, les da igual. Ellas siempre más que nadie. Como si estuviese en una competición permanente por ver quién es más. Una forma muy patriarcal, por cierto, de enfrentar la política, pero como son postmodernos y bohemios burgueses esto no les afecta. De hecho son tan infantiles que lo patriarcal es sólo lo que ellos (en este caso no ponemos ellas) digan.

Más ejemplos, después de apoyar continuamente a la burguesía catalana en su enfrentamiento contra el Estado español, de forma enfurecida y cabreada añadiendo ese “pero nosotros lo haríamos mejor y sin represión”, les preguntan en entrevistas qué hubieran hecho de estar en el Gobierno: “lo mismo pero dentro del Gobierno”. Así que hubiesen sido agentes de la “represión” pero como son ellos los que reprimen ya deja de ser represión, si es que lo ha sido en algún momento. Los actos vandálicos son reflejo del hastío de una sociedad y de las imposiciones del Estado del “régimen del 78” hasta que están ella y ellos en el Gobierno y entonces pasan a ser casi una sublevación. Siempre enfurecidos y con una mentalidad infantil cuando no están en el Gobierno. También se ha visto en el Ayuntamiento de Madrid, donde la Operación Chamartín como la había proyectado ellas y ellos era lo mejor del mundo y lo más beneficioso para todas y todos (salvo las protestas, que le costaron la delegación, de  Carlos Sánchez Mato y pocos más). Lo que no deja de ser una operación especulativa de ciertas entidades pasa a ser defensa del bien común. ¡Ahhh! Pero, siempre el pero, como se han peleado con los que estaban en el Ayuntamiento ahora sí es malo.

Recorte de D16 señalando el problema de la mochila austriaca en febrero de 2019

Rafael Mayoral se viene quejando, lo normal vamos, de que no les hacen caso con el tema de la mochila austriaca que quiere imponer Bruselas y el gobierno parece que acepta a la economía española, lo que tendría graves repercusiones para las relaciones laborales. Dice amargamente en twitter que ningún periódico saca la campaña que están haciendo contra la mochila porque están vendidos a los poderosos. Muchos medios desde luego son del capital, se ha contado aquí en infinidad de ocasiones, pero olvida Mayoral que cuando algunos medios sacaron el tema en ¡¡¡febrero!!! ellas y ellos no dijeron ni esta boca es mía. Eran los tiempos de alegría y posibilidad de entrar en el Gobierno. En Diario 16 se contó con todo tipo de detalles, no sólo las intenciones sino lo que suponía para las relaciones laborales y la reproducción del sistema. La necesidad creciente de la fracción financiera de la clase dominante para tener dinero líquido de alguna forma. Cuando la especulación financiera deja de dar de sí y la rama productiva entra en recesión comercial hay que buscar fórmulas para nutrir a esa fracción que parece la dominante. Este análisis no lo encontrarán en la izquierda gruñona desde luego pero seguro que si estuviesen ellas y ellos en el Gobierno dirían que es por el bien de la ciudadanía. Como niñas y niños consentidos lo que no admiten es que no se les haga caso, cuando ellas y ellos sólo hacen caso a «sus» medios.

Alberto Garzón, al que buena parte de la sociedad española antes le veía como un “chico majete y comprometido”, está haciendo de lacayo de esa izquierda infantil y gruñona. Llevar el peso de unas siglas históricas, junto a Enrique Santiago, como son las del PCE, parece que no le impide caer en el infantilismo también. Con la salida del dictador fascista de su mausoleo comenzó escribiendo un mensaje en las redes sociales alegrándose, como cientos de miles de comunistas españoles, del hecho. Pero debieron decirle algo desde la sede morada y ya luego acudió al “si pero”. O igual observó que sus mensajes nada tenían que ver con los que estaban sacando los gruñones y su cohorte mediática y se dijo “vamos a enfadarnos un poco”. Cómo será esa izquierda infantil que hasta alguien que se alegra por sus camaradas de lucha tiene que entrar en el juego de la mentira. Porque, producto del infantilismo, esta izquierda gruñona acaba por tergiversar la realidad tal y como es. Esto no es culpa de la dialéctica, cosa que no saben ni lo que es en Podemos, de a una tesis contraponer una antítesis para llegar a una síntesis. No. Esto es culpa de una falta de aceptación de la realidad que su mente infantil acaba transformando en la pulsión gruñona y en la negación en sí de lo que acontece.

George Marchais, el que fuera secretario general de partico Comunista Francés, uno de los creadores del eurocomunismo, en su informe al XXII Congreso del PCF en febrero de 1976 (lo pueden encontrar en L’Humanité del día 05/02/1976) advertía de estas derivas infantiloides de ciertas izquierdas: “Tenemos la convicción de que el socialismo en nuestro país debe identificarse (so pena de permanecer en las puras palabras) con la salvaguardia y el florecimiento de las adquisidores democráticas que largas y pertinaces luchas han permitido obtener a nuestro pueblo. Debe y puede hacerlo”. Esto lo decía frente a aquellos que siempre estaban quejándose desde algún tipo de pureza. Aquí, lo escucharán a todas horas, las conquistas sociales y políticas de las luchas de la clase trabajadora, porque ha sido la clase trabajadora la que siempre ha luchado, son calificadas de régimen del 78. Una forma de deslegitimar esas conquistas y adquisiciones democráticas que abren la puerta al populismo y al fascismo de igual forma y magnitud. Como no pudieron luchar ahora todo lo conseguido es un régimen represivo y franquista. Si lo escuchase Marcelino Camacho les daba de collejas hasta llegar al Chad como poco. Adanismo de fundar la mejor sociedad posible desde la pureza del ideal que realmente no se conoce porque su populismo les impide presentar ese ideal al escrutinio público.

También decía Marchais, entre otras cosas igual más interesantes, que existía “el peligro de adelantar consignas o emprender acciones aventureras que no se corresponden con las posibilidades reales, que se inspiran en la voluntad de ‘quemar etapas’, y conducen las fuerzas revolucionarias al aislamiento y la derrota”. Esto es lo que el infantilismo de Unidas Podemos está consiguiendo, para desgracia de toda la izquierda, moderada o más radical, pero con conciencia de clase. Aislamiento y derrota porque se lanzan a campañas de desgaste inútiles, cuando no caen en la absoluta indignidad de dar el nombre de una persona a la que sus camisas moradas están acosando (además de ser un delito) y sin verificar realmente la historia detrás de la supuesta denuncia. Un ridículo, que ha dado de lleno a Irene Montero, quien no se ha atrevido como las niñas enfadadas a pedir perdón, por adelantar acciones. Una izquierda infantil y gruñona que con sus acciones no sólo acaba con la posibilidad de victoria electoral de las fuerzas de la izquierda, sino que hay que aguantarla día sí, día también con sus lloros, quejas y pataletas. El problema es con todos los ridículos que llevan a sus espaldas cuando dicen algo coherente ha perdido fuerza su discurso. Por no hablar de los trolls asustaviejas de las redes sociales.

Encontrarán gentes parecidas de este tipo de especímenes en todos los partidos de izquierdas, normalmente nunca están contentos con nada, pero no a este nivel de ensimismamiento y de análisis de una realidad paralela. Críticas a las desviaciones, siempre derechistas, de las direcciones (la famosa ley de hierro de la oligarquía) se han encontrado, se encuentran y se encontrarán, mas llegar al falseamiento de la realidad sólo los izquierdistas gruñones e infantiles. Un izquierdismo adanista al que añaden el cabreo perpetuo para ocultar, al final esta es la realidad, que la bohemia burguesa carece de proyecto de país y de transformación de la realidad. El infantilismo parece que también se extiende por toda la clase política con la salvedad de que, como buenos postmodernos, todo en ellas y ellos es líquido, evanescente y reciclable. Si hace años el fantasma del socialismo recorría Europa, ahora son los fantasmas infantiles y populistas del izquierdismo postmoderno (versión pequeño burguesa pero bohemia).

La “verdadera izquierda” quiso amargar la felicidad por la exhumación del dictador

Es tanta su pureza ideológica que la idea absoluta hegeliana parece una excrecencia idealista a su lado. Cuando ayer millones de socialistas, comunistas, republicanos y gente de bien estaban prestos a disfrutar de la destrucción del último símbolo de la dictadura fascista; cuando los familiares de los represaliados, de los asesinados, de los encarcelados, de los apalizados por Billy el niño; cuando, en resumen, millones de españoles estaban en un estado de alegría sólo comparable al de hace casi 44 años, aparece la “verdadera izquierda” a intentar amargar la fiesta de los demócratas. No les había gustado que se procediese a la exhumación del “enano sanguinario del Pardo”, como le calificó un histórico militante comunista (que hoy hubiese disfrutado con el hecho), de hecho lo calificaban de electoralista y de tardío, como contamos ayer mismo. Por lo que había que chafar la fiesta a los que querían disfrutarla lanzando a toda el clan de escribientes, voceros y altos dignatarios de la ínsula de Barataria morada.

Sin duda el excesivo tiempo de retransmisión del hecho en sí es criticable. Con haber mostrado solamente la salida del féretro y su salida en helicóptero igual habría bastado para la alegría de todas esas personas que llevaban años, que parecían siglos, esperando el momento de quitar el símbolo a la dictadura fascista. Pero si lo hubiesen hecho así, la verdadera izquierda se habría molestado y habría dicho que se coartaba la libertad de información. Nunca están contentos con algo salvo que lo hagan ellas y ellos y entonces, como por arte de magia, todos es perfecto y puro. Es lo que tiene vivir en la pureza siempre, que no te permite ver la realidad y disfrutar de las cosas buenas de la vida. Les hace parecer enfurruñados siempre. Ariscos, amargados, malhumorados o resentidos son términos que se  pueden aplicar a la verdadera izquierda en su conjunto. Es tal su visión, distorsionada por el idealismo e infantilismo de su visión del mundo, que han llegado a afirmar que la exhumación era un funeral de Estado; que el gobierno de Pedro Sánchez se había plegado a los deseos de los fascistas porque son colaboradores necesarios; que la policía no pegaba palos a los fascistas congregados en Mingorrubio…

Al igual que los pocos cadáveres, que se han ido sacando de las fosas comunes en que los golpistas de 1936 fueron enterrando a los que no pensaban como ellos, los cuales han tenido inhumaciones acordes con los deseos de los familiares, unos portados en hombros por camaradas, compañeros o familiares con banderas del PCE, PSOE o de la II República; los familiares del dictador han hecho lo mismo. Antonio Maestre protestaba porque iba con la laureada de San Fernando que se había concedido a sí mismo, o sea que es poseedor de la misma. Otros porque iba con una corona de flores y la bandera de España (la de la URSS seguro que no se la pondrían). Otros que si la ministra estaba allí, cuando al ser una exhumación por decreto ley estaba allí como notaria mayor del Estado para dar fe del cumplimiento del acto. Otros que si se gritaba “¡viva Franco!” (“¡viva Mao!” seguro que no iban a decir) cuando estaban sacando a Franco (muchos no entenderán esta frase). Y así toda la entente mediática de la verdadera izquierda, desde Ana Pardo de Vera, hasta Cristina Fallarás, pasando por todos los trolles del ámbito morado de la política española como Protestona, Gerardo Tece o Ancleto Panceto. Como no son ellas y ellos los que han tenido la oportunidad de llevar a cabo el acto les molesta. En su imaginación pura, donde nunca hay errores sino que la culpa es de los demás siempre, hubiese sido de otra forma.

Como ha dicho Gaspar Llamazares son incapaces de disfrutar de los pequeños triunfos, actuando siempre contra el resto de la izquierda. Ayer se pudo ver que gentes de la verdadera izquierda llamaban fascistas a comunista de largas batallas por alegrarse de la salida del mausoleo fascista. Se pudo ver cómo en un momento, así lo hizo Pablo Iglesias, pasaban de criticar a alegrarse (hay que rascar algún voto) y volver a enfurruñarse. Comportamientos rayanos en lo psicótico en muchas ocasiones, especialmente Albano Dante Fachín, el hispano-argentino, que parece no haber entendido nada, ni saber realmente cómo son las cosas en España más allá de su pureza mental. Como pueden ver en el tuit de abajo, este hombre saca la imagen de un helicóptero del reino de España que transporta el ataúd. Dice que es funeral de Estado por eso. Si alguien le calificase de indigente moral seguramente se acercaría a la realidad. En España, los helicópteros militares (sin camuflaje) del reino de España (porque por desgracia vivimos en una monarquía) llevan que son del reino de España, como en Argentina ponen que son de la república argentina. Igual es incapaz de entender esta frase porque es independentista y confunde las cosas. Pero, para llevar en España desde 1992, no ha asimilado los conceptos. Les pasa a muchos y muchas.

Tal y como se ha desarrollado la exhumación, en contra de lo que piensan los puros y puras, se les ha dado una lección de saber estar y no comportarse como ellos. Desde el respeto a la voluntad de la familia (que si quiere hacerle un responso está en su derecho), la soledad de la sacada en hombros, el desprecio institucional del nihilismo del momento es la perfecta contraposición de lo que hacen los fascistas cuando tienen el poder. Ellos y ellas no permitieron jamás que se vaciasen las cunetas y las fosas comunes, jamás permitieron que las personas de izquierdas que eran católicas tuviesen cristiana sepultura (de hecho sus hijos putativos siguen impidiéndolo)…, pero los demócratas les dan una lección de dignidad en su soledad del acto en sí. A casi todas las personas les hubiese gustado volar Cuelgamuros, sin duda, pero se les ha respetado su voluntad (salvo poner la “bandera del pollo”), que es algo que les habrá molestado. Pero la verdadera izquierda no sabe disfrutar de escucharles que el gobierno no es demócrata; no disfrutan de la rabia de Santiago Abascal; no disfrutan de lo estúpidas que han sido las manifestaciones (minúsculas) de apoyo; no disfrutan de nada que no sea la pureza que tienen en su cabeza. Dicen que los extremos se tocan, y ayer casi parece que sí porque los “puros” estaban tan cabreados como los fascistas.

Ahora toca sacar con dignidad los más de 115.000 cadáveres que están en cunetas y fosas comunes. Toca impulsar la transformación de las estructuras y aparatos de Estado para profundizar en la democracia. Toca hacer muchas cosas, lo primero ganar las elecciones a la derecha, pero ayer millones de personas disfrutaron de un pequeño triunfo que intentaron chafar los puros y perfectos… gruñones. Como decía Labordeta: “¡Anda usted a la mierda!”.

PP y Vox quieren llevar Andalucía a 1950

Si pudiesen volverían al siglo XIX pero eso de que haya autopistas, trenes y demás avances “tecnológicos” igual no cuadraría con sus intenciones. Pero 1950, justo antes del desarrollismo, donde el señorito sometía a libre voluntad al aparcero, al “limpia” de la calle Sierpes y al pescador malacitano o gaditano sí que es lo que desearían. Más allá de la destrucción de la sanidad pública para dejarla en manos de lo privado; más allá de la destrucción de la educación pública para dejarla en manos de la iglesias o las empresas de algún consejero; más allá de destruir lo público hay una intención de forjar una ideología del sometimiento del pueblo andaluz a los deseos e intereses de los nuevos señoritos que ocupan San Telmo.

Juan Manuel Moreno Bonilla no ha podido encontrar mejor aliado que el portavoz de Vox Francisco Serrano para consumar la gran obra de imponer a las andaluzas y andaluces una ideología propia, que destierre el socialismo andalucista de andar por casa de sus sucesores, y vuelva a poner bajo su bota a la ciudadanía. ¿Cómo hacerlo? Gracias a los aparatos ideológicos de Estado. En la educación ya están metiendo todas las patrañas que desean en Vox para acabar con el nefasto feminismo y esas suposiciones de la igualdad no sólo de sexos sino de las personas. En Andalucía la unión de PP y Vox supone volver a que los que tienen el dinero campeen a sus anchas por donde quieran. Lo de la epidemia de Magrudis, que tan bien ha contado Natalio Blanco en Diario 16, no es más que el hecho en sí de la ideología que quieren imponer vía escuela, privada o concertada a ser posible.

Como muchos medios viven de la publicidad de la Junta pues callarán para crear ese caldo de cultivo de cambio ideológico para que el pueblo andaluz sea explotado y que no se le ocurra levantar la cabeza. Nada de idiomas en el colegio, deporte que fortalece el cuerpo para ser buen camarero o peón; nada de música o filosofía que da por ser creativo y pensar, a estudiar la caza y los toros. Pero no porque la actividad cinegética pueda ser utilizada como oportunidad empresarial, sino para que conozcan bien lo que tienen que hacer cuando vayan con el señorito a cazar. Que sepan identificar bien las piezas, no vaya a ser que cacen conejo y no liebre. Recortes en educación, quitar cualquier atisbo de cultura política o visión de la realidad de las aulas para instruirlos en ser esclavos de los poderosos. No quieren que las chicas sean algo más que madres, con algún trabajo referido a los cuidados porque los sueldos no serán altos. Ni quieren que los chicos aspiren a algo más que peón o mecánico. Sólo la descendencia de los ricos estudiará libremente hasta llegar a la Universidad. “¡Eso de la igualdad de oportunidades es de rojos!” les falta decir.

La Andalucía de Moreno Bonilla y su asociado Serrano no puede avanzar más. Debe permanecer estancada y domeñada para el disfrute de los turistas y la clase dominante. Al menos, según van aplicando políticas es lo que dejan entrever desde la presidencia de la Junta. Comparado con los recortes de Susana Díaz de los que tanto se quejaban, va a parecer una dadivosa y una populista. Eso sí, la fiesta del langostino, donde casi se fundieron todo el presupuesto para comidas de la institución que no falte. Como buenos señoritos y mandamases eso es lo mínimo que exigen para sus estómagos. Mucho comer hamburguesas en campaña pero a la hora de la verdad el gañote a cuenta de los dineros públicos es de máxima calidad. Y como Juan Marín, tras legalizarse su chalet ya no tiene nada más que hacer, pues a hacer como las marionetas de los ventrílocuos, a mover la boca pero que hable su Juanma por él. Volver al pasado, pero con móvil de 1.500 euros, casa pagada y dietas de todo tipo, es lo que desean PP y Vox y para ello están utilizando los aparatos a su alcance para hacerlo. Esto no lo verán en Canal Sur… por ese motivo.