viernes, 2 enero, 2026

No señor Iglesias, Franco no podía ser exhumando hace 40 años

Que Pablo Iglesias es la contradicción perpetua va quedando claro a la mayoría de españoles. Bien por su carácter populista, bien porque quiere ser la niña en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro. Ahora, justo hoy que el dictador fascista va a ser sacado de su mausoleo, dice que le parece mal que el Gobierno saque a Francisco Franco del Valle de los Caídos. Hace unos meses decía que el Gobierno no se atrevería a sacarlo hasta diciembre como poco. ¿Hay alguna forma de que sus dos personalidades se pongan de acuerdo en algún momento? Porque le parecía mal la tardanza y ahora la prontitud. Que si el gobierno era melifluo y ahora electoralista. ¿Qué parte es verdad y cual comedía señor Iglesias?

Ha sentado muy mal a la dirección de Podemos que saquen al dictador por lo que se ve. Tanto Iglesias como Irene Montero (ver tuit adjunto y perdónenle algún dequeísmo) han afirmado, sin ruborizarse, que la exhumación se podía haber llevado a cabo hace cuarenta años. ¡Anda! ¡Adolfo Suárez, que había dejado la camisa azul tres días antes, debería haber exhumado al dictador! Sí, porque era Suárez el que gobernaba en 1979. O ¿utilizan cuarenta como podían utilizar cincuenta para que parezca mucho tiempo y quedar ellas y ellos bien? Tiene pinta de que es más por lo segundo, pero que digan algo así es contradictorio con las capacidades que dicen tener por sus estudios. Primero, la correlación de fuerzas en favor de las izquierdas no es que fuera propicia, ni hace cuarenta, ni hace 35 años, además que había cuestiones más importante por las que luchar como el desempleo salvaje, una economía deficitaria y unos derechos de laborales y cívicos sin asentar. Segundo, llevaba un año en marcha la constitución saliendo de cuarenta años de dictadura y con unas fuerzas armadas plenamente fascistizadas. De hecho dos años después, por la tramitación de la LOAPA, la ley de desarrollo de las autonomías, se cargaron a Suárez y se dio un golpe de Estado. Tercero, ¿no decían que el régimen del 78 era continuidad de la dictadura? Entonces ¡cómo iban a sacar del mausoleo al fascista si todos eran fascistas!

El adanismo, que parece ser la enfermedad actual del izquierdismo, de Podemos parece que les lleva a no asumir que todo aquello que no hagan o digan ellas y ellos no es ni de izquierdas, ni bueno. Sólo si la formación morada hubiese estado en el Gobierno la exhumación habría tenido sentido pleno. Incluso pueden los lectores imaginarse empujones entre los adanistas para aparecer en la foto. De hecho hubiesen pedido que fuese televisado para aparecer en la televisión sacando con sus propias manos el ataúd. Pero si lo hace Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, es electoralismo. Da igual que el procedimiento judicial, por culpa de los familiares del dictador, haya retrasado más de un año la posibilidad. La culpa hay que echársela a alguien porque ellos y ellas no se pueden llevar los méritos.

En un día en que millones de personas, como sucedió en aquel 20 de noviembre de 1975, respirarán aliviadas al ver como se saca al dictador fascista del mausoleo en que le metieron para mayor vergüenza de un país que tiene  las cunetas plagadas de cadáveres de asesinados por la represión del fascismo (del de verdad no el de risas e insultos de esta infantil izquierda), Podemos tiene que dar la nota y en vez de alegrarse tiene que protestar. Tienen tal ansia de protagonismo, ese que van perdiendo cada vez más, que hasta una fecha en la que muchas personas incluso brindarán con sus seres queridos, con camaradas, con compañeras, con demócratas de bien, les parece mal. Podemos, al final, parecen ese tipo de persona que sólo va a bodas y celebraciones a sacar los defectos de los demás. Marcelino Camacho, si estuviera vivo, se lo reprocharía seguramente. Y citamos al legendario sindicalista porque las personas del PCE han tenido tan poca cabeza de decir que hoy lo más importante era el documental sobre su figura. Tienen un sentido de lo histórico, aunque sea recomendable ver en La2 el documental, un tanto atrofiado. Pero éstas al menos no lo han hecho con la mala fe de aquellas.

A todas las personas de bien le hubiese gustado que Franco fuese exhumado mucho antes, pero no se pudo por circunstancias históricas. Tal vez José Luis Rodríguez Zapatero podía haberlo hecho porque tenía el viento a favor, pero se le pasó, como otras tantas cosas. Pero pedirle a Suárez o a Felipe González que lo hubiesen hecho con un ejército en armas de verdad y mil problemas más importantes sobre la mesa es no tener sentido histórico, ni capacidad de análisis. Claro que sus opciones de destruir el régimen del 78 apoyando a la burguesía catalana son casi tan estrambóticas como el cabreo por no poder sacar ellos mismos el ataúd.

¿Florentino quiere cargarse a Zidane y a Simeone?

Quienes están en lo interno de los clubes madrileños, quienes cubren la información de Real Madrid y Atlético de Madrid saben y, en algunos casos, callan lo que es evidente a todas luces: Florentino Pérez se ha cansado de Zinedine Zidane y quiere frenar al Atlético de Madrid señalando a su verdadero pilar el entrenador Diego Pablo Simeone. Ambos entrenadores son parte de la historia de los equipos y por ello hay que trabajarlo con paciencia y generando un caldo de cultivo propicio para que los aficionados, en concreto los más anuentes a la manipulación informativa, acaben empujando a los demás a pedir la cabeza de sus misters.

Comenzando por el entrenador del Real Madrid hay que decir que la campaña contra él comenzó hace dos meses. Un conflicto por el no fichaje de Paul Pogba, la incapacidad del entrenador para dar la baja a pesos pesados señalados y un comienzo irregular ha sido el detonante. Al comienzo fueron críticas soterradas sobre el juego, pero como los resultados acompañaron, salvo algún tropiezo en Champions, la cuestión no ha pasado de críticas, unas más despiadadas que otras. Ahora el emperador del Real Madrid ha mandado a sus huestes contra el Zidane para que caiga cuanto antes mejor. Recrudecer las críticas y hacer ver que podría llegar José Mourinho para poner al Bernabéu y el resto de aficionados en su contra. Aunque debería darse cuenta que ya el capitán Sergio Ramos le ha enviado un aviso directo al defender públicamente a su entrenador.

El epicentro de la crítica se sitúa en dos espacios completamente entregados a Pérez: OkDiario y El Chiringuito. Es conocido que tanto Eduardo Inda como Josep Pedrerol son los «portavoces» oficiosos del presidente de ACS y que lo que ellos digan viene a ser como la transmisión de la voluntad de aquel (¿conocen algún medio que tenga publicidad de Clece, empresa dentro del grupo ACS?). Tanto desde el programa nocturno, al que acude Inda de vez en cuando, como por prolongación en los grandes diarios deportivos madrileños se está elevando el tono contra Zidane desde todos los puntos de vista posibles. Un entrenador incapaz de manejar el vestuario; un equipo que no entrena; carencias en lo estratégico; no se prepara los partidos; no tiene valor para sentar a las vacas sagradas, etcétera. Dentro de poco le criticarán que se afeite la cabeza y no se deje una melena a lo Pirri para ser más madridista. Los deseos de Florentino son órdenes para toda la troupe de tertulianos bajo su mando y sólo han dejado de criticarle cuando empató con el Atlético y porque el enemigo impedía criticarle.

Odio al Atlético de Madrid.

La misma táctica que están empleando con Zidane la utilizan con Simeone. Florentino, como es conocido ampliamente, tiene enemistad deportiva con el FC Barcelona pero al Atlético de Madrid le tiene verdadero odio. Le sentó fatal perder de goleada durante la pretemporada. Esos siete goles los lleva clavados dentro de sí. En las dos últimas temporadas, además, los rojiblancos les han superado en liga y ganado la supercopa de Europa (ese trofeo que cuando lo gana otros es un torneo veraniego y cuando lo ganan los blancos es lo máximo) y esto lo lleva muy mal Florentino. Quiere acabar con el Atlético atacando a su mayor pilar deportivo, su entrenador; el que ha conseguido la mejor racha deportiva de su historia en liga, en Champions y en títulos deportivos. Ese entrenador que ha revitalizado a numerosos jugadores y ha creado un sentimiento rojiblanco de unidad que ahora quieren destruir.

Desde hace un mes, aproximadamente, las huestes no dejan de criticar todo lo que hace Simeone. Curioso el caso de Pedrerol porque jamás ha dedicado más de dos minutos a los rojiblancos en su programa, como mucho al finalizar el programa cuando ya no le ven ni los suyos. Ahora todos los días, especialmente cuando juega en el Metropolitano, salen con críticas al juego, sacan a aficionados seleccionados como hacen en el Bernabéu y aumentan los pitos que se puedan haber producido y que han sido alimentados por ellos. Si ustedes viesen sus últimos programas sólo verán críticas a Zidane y Simeone, pero no se percatan de sus propias críticas que entran en contradicción con alabanzas de pocos días atrás.

Dicen que el Atlético juega mal, lo que es casi evidente, pero es curioso que eso lo alaben en la victoria pírrica del Real Madrid en Sevilla y el empate con el Atlético. Se felicitaban porque Zidane había hecho gala de cholismo en esos encuentros pero critican al Cholo por ser el Cholo. Seguro que aun leyendo estas líneas ni se darían cuenta de su error. Luego está, como pueden ver en el tuit adjunto, la manipulación de los hechos. Dice Pedrerol que las gentes que están coreando el cántico de “Ole, ole, ole Cholo Simeone” lo hacen porque los aficionados de la Champions no son los mismos que los de la liga. ¡Lástima no haber recogido más críticos! Pero la verdad es que al Metropolitano acuden los mismos a Champions y Liga porque el Atlético, como el Real ahora, tienen abonos europeos que cubren ambas competiciones. Dice eso Pedrerol porque está acostumbrado a lo que pasaba hace tiempo en el Bernabéu y que no ha pasado ni en el Calderón, ni en el Metropolitano. Pero hay que manipular la realidad para que el jefe superior esté contento y cargarse a Simeone. Y la otra es para que vuelvan a la facultad, no hace mucho calificaban a jugadores que están en el equipo rojiblanco como excelente clase media en su equipo (léase Morata) y hoy les exigen como si fuesen la creme de la creme.

Así es como Florentino intenta acabar con los entrenadores de los dos equipos madrileños. Uno porque se ha enfadado con él y otro porque odia a ese equipo. No hace mucho decía Javier Clemente que criticaban al Cholo Simeone porque su equipo molestaba. Y parece que sí.

¿La derecha mediática quiere que persista el conflicto catalán?

Escribir en un medio que es plural y respeta las diversas opciones políticas como Diario 16, sin tener que posicionarse en sí con alguna de ellas, siempre desde la visión zurda de la realidad, permite escribir con la serenidad que da no verse prisionero más que de la propia ideología o cosmovisión del que analiza la realidad. Esto no sucede en los demás medios de comunicación que, por regla general, se atienen con total doctrinarismo a la opinión de la editora del medio en cuestión. Lo que por regla general lleva a ocultar ciertas oscuridades del sistema o a actuar en pro de los intereses de la clase dominante (o fracción de esa clase que controla de diversos modos al editor). Lo que ha sucedido en estos días en Cataluña se ve reflejado perfectamente en los artículos de opinión, los editoriales y el sentido de las publicaciones de los distintos medios de comunicación.

Da igual que miren hacia la derecha o hacia la izquierda, se pueden ver perfectamente los intereses económicos y políticos de los editores o sus protectores. Desde la defensa de España como unidad indivisible en lo universal de medios controlados por ACS hasta la alegría por la primavera nacionalista de George Soros. De Inda hasta De Prado todos los directores siguen las líneas marcadas no sólo por la ideología editorial sino por los intereses detrás de la cabecera. Por eso es interesante ver cómo en la derecha mediática se insiste en seguir atizando el fuego de la barricada de la plaza de Urquinaona, permítannos la metáfora; quieren seguir con el conflicto catalán en su máximo apogeo de violencia, de irritación y de perversión para sus propios intereses económicos y políticos. El mundo mediático quiere más leña que echar a ese fuego de la lucha entre dos entes tan mágicos como movilizadores. Como en la caverna platónica, de ahí les viene el apelativo, no quieren que la realidad, que la forma, que la idea, que la verdad en resumidas cuentas florezca y muestre bien a las claras los intereses detrás de todo el tinglado que existe. Prefieren apedrear a quien intente pacificar o solucionar la situación como le pasaba al personaje del mito platónico que había salido de la cueva y había contemplado la realidad y no sólo las sombras. De un lado y otro quieren mantener a España (y dentro de ella a Cataluña) en las sombras, en el mundo de las metáforas, de la falsedad, del teatro, de la mentira en términos generales.

Desde las distintas tribunas se critica por igual al Gobierno de Pedro Sánchez, en cosas que si las hiciesen los suyos serían alabadas, como al de Quim Torra obviamente. Los improperios hacia el nacionalismo catalán se asumen vista su ideología de origen, sin embargo la deslealtad con el gobierno de España tan sólo persigue acabar con la izquierda en un futuro gobierno, sea Sánchez, sea Podemos, sea una coalición de progreso. El ataque premeditado y antipatriótico (según los estándares que la caverna marca en otras ocasiones) tiene un claro sesgo político y estratégico, nutrir al PP de Pablo Casado y a la extrema derecha de Vox (Ciudadanos ya está descontado para la clase dominante como avisamos hace meses). Ahora que las encuestas permiten visualizar una mejora considerable del PP y un fuerte asentamiento de Vox, los directores de los medios han salido en tromba a echar gasolina al fuego catalán para ver si consiguen que su Partido consiga ganar aunque sea sólo en escaños. Antes de ayer en 13 TV, la cadena de los obispos, Narciso Michavila, director de GAD3 advertía que el PP estaba subiendo a un ritmo de un punto o punto y medio en las encuestas por semana, lo que faltando tres semanas serían de tres a cuatro puntos y medio, lo necesario para empatar o ganar a un PSOE que se mantiene con una pequeña bajada.

El Editorial del ABC de ayer mismo es incendiario contra Sánchez y para alimentar el conflicto. Bajo el anonimato editorialista Bieito Rubido sacaba a relucir lo mal que lo viene haciendo el presidente del Gobierno, con el que no hay que tener consideración. “La peligrosa inacción del presidente” se titula el editorial que podría dar a entender que critican a Sánchez por ese pasmo que parece mostrar ante el requerimiento de diálogo por parte de Torra. “La gestión realizada por Pedro Sánchez para paliar el daño causado por el separatismo en Cataluña es tan ineficaz como temeraria. Durante la última semana, lo único que se conoce de lo realizado por Pedro Sánchez se reduce a contener a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mientras eran atacados, a no atender las llamadas telefónicas del chantajista Joaquim Torra y a una operación propagandística de lavado de imagen visitando a los agentes heridos en el hospital” comienza, dando la impresión de que la crítica tendrá sentido de Estado como reclaman. Pues no, no es una crítica constructiva sino todo lo contrario. Tras decirle al presidente que debería atender al teléfono del president, da un giro a los argumentos para señalar lo siguiente: “El presidente defensor del «diálogo siempre y antes que nada» debería hablar con Torra para decirle que está poniendo en peligro la democracia en Cataluña, que es el primer pirómano, que es un irresponsable político y que Cataluña no merece menos que su dimisión inmediata”. Y que le digan que es “un mierda” les ha faltado escribir. Desde ABC sólo se les ocurre decirle al presidente que caliente más de la cuenta a Torra, que ya viene cargado de casa. Y se le conmina a hacer algo más que hablar: “No basta con las palabras. No basta con que Sánchez diga que los miembros de las guerrillas urbanas de los últimos días pagarán ante la Justicia. Faltaría más”. Vamos que le piden al ejército masacrando catalanes sin ton ni son. A esto súmenle artículos de tertulianos como Ignacio Camacho titulados “Nadie al mando”, opacando a dos análisis de derechas pero bien traídos como el de Pedro García Cuartango (“Berlin y el nacionalismo”) o el de Gabriel Albiac con reminiscencias de su juventud althusseriana (“Lo que no se entiende”).

Si van a El Mundo verán lo mismo que en ABC. En La Razón Francisco Marhuenda no se queda atrás en sus ataques antipatriotas al presidente Sánchez al que acusa de no defender a los españoles no independentistas en territorio catalán (“¿Quién defiende a los otros catalanes?”). Comienza por recriminarle que no hayan dejado pasar a su candidato electoral, el señor Casado (ese de quien no encuentran las actas de convalidación de su Master): “Es inadmisible que el Gobierno haya prohibido la entrada a la Jefatura Superior de Policía al líder del PP, Pablo Casado, que acudió con la misma misión que el candidato socialista: mostrar su apoyo a los que habían sufrido el asedio durante horas por manifestantes independentistas”. No es admisible porque realmente lo que quiere es fundirse en un abrazo de amor con ERC, pues así le ha informado el malvado Miquel Iceta, viene a decir mientras soterradamente le culpa de electoralismo (el mismo de Casado acudiendo a hacer de presidente sin serlo) y de antipatriota. “No debería menospreciar el desamparo político de una buena parte de los catalanes, que esperan algo más que una visita de dos horas a Barcelona –obligada, por supuesto– y no contemporizar una situación en la que nos jugamos el futuro” al igual que Rubido, Marhuenda insiste en las medidas duras contra los secesionistas y le añade que no está preocupado por el resto de catalanes no independentistas. Le ha faltado decir como sí lo está mi adorado Casado, pero hubiese sido demasiado descriptivo y se atemperó por guardar las formas.

Si leen a Eduardo Inda o escuchan a Federico Jiménez Losantos verán algo muy cercano a posiciones fascistas en sus medios, quiere no sólo acabar con Sánchez (que es lo esperado) sino hacerlo con el nacionalismo catalán. Lo primero en momentos de crisis puede ser execrable pero entra dentro del juego, lo segundo es una lucha larvada desde hace tiempo. Si en estos últimos días se ha criticado en estas mismas páginas al nacionalismo catalán como pernicioso, como instrumento de la burguesía para hacerse con el control total y expoliar a las clases populares, no es menos cierto que el nacionalismo español es tan pernicioso y patológico como el catalán. Un nacionalismo reaccionario de terrateniente y contrario a todo mecanismo democrático. Nacionalismo tan mágico como el catalán (recuérdese que la nación española no se constituyó hasta el siglo XIX y de mala forma) y con un tinte autoritario similar al del otro lado del Ebro. Un nacionalismo que desea ser hegemónico por el aplastamiento de los demás nacionalismos. Ni el federalismo, ni el autonomismo le parece bien a ese nacionalismo español que acepta el Estado actual por conveniencia (mejor control y posibilidad de acumulación por desposesión).

El nacionalismo español, como el catalán, tiene un componente totalitario y por ello desean un Estado (que aquí es donde se encuentra el verdadero problema) para ellos solos, para su uso y disfrute utilizando el nacionalismo como mecanismo de encubrimiento de la verdadera acción de extracción de la clase dominante. En esa lucha entienden a ambos lados sólo puede quedar uno y por ello, salvo que haya intelectuales suficientes y una educación profunda en sentido contrario, necesitan el conflicto en sí. El conflicto acaba por legitimar sus posiciones mágicas que no son más que imponer una dictadura (de clase) al resto de conciudadanos. Tan infeccioso es el nacionalismo catalán como el español. Enfermedades a tratar y extirpar del cuerpo estatal. Tantos años de educación perversa, sin embargo, no es fácil de eliminar. No es acabar con las nacionalidades (en su sentido clásico más allá de lo folklórico) sino con los nacionalismos lo que se debería hacer para evitar que burgueses de uno y otro lado lo utilicen como arma arrojadiza que esconde otras aspiraciones, ninguna en el buen camino del progreso humano. Lo identitario es capaz de movilizar porque es fácil de transmitir, se basa en muchas ocasiones en la mentira o la falsificación de la historia, y por ello es utilizado en esta ocasión por la caverna mediática para atacar al presidente del Gobierno Sánchez. Daría igual si la presidencia la ocupase otra persona de izquierdas (si fuese mujer se añadiría bastante machismo seguramente), la derecha mediática sabe que está ante la oportunidad de utilizar un conflicto grave para todos los residentes del Estado español y lo utilizará sin dudar para conseguir sus intereses. Que, como hemos visto, son políticos, económicos e identitarios. La lucha de los nacionalismos siempre ha provocado muertos en las cunetas, la lucha entre dos nacionalismos más fosas comunes aún y sociedades quebradas. Si en España está costando acabar con la fractura por la irrupción del nacionalismo español reaccionario del franquismo, imaginen acabar con el odio que están generando las derechas a ambos lados del Ebro.

El “libre mercado” ha caducado

En la economía de “libre mercado” capitalista se aplica unas veces el modelo político de “democracia burguesa” y otras el de la “dictadura” de la clase dominante, que cuenta con el Estado a su servicio y que solo tolera lo que no entra en contradicción con sus intereses de clase.

Si entran en contradicción despreciando la democracia  suprimiendo derechos y aplicando la tendencia totalitaria que representa “el monopolio de la violencia”  reservada al Estado, que se mantiene latente en las cloacas del sistema, algo se habrá hecho mal.

Condeno rotundamente cualquier tipo de violencia, sea individual, grupal o estatal. Defiendo el diálogo político, el debate y el voto para resolver conflictos, pero a veces los Estados imponen la violencia introduciendo el discurso de la manipulación con el método “goëbbeliano” del engaño y la mentira mil veces repetida, hasta que la población la acepte como válida.

Vino ocurriendo algo parecido entre el Govern de Catalunya y el Estado español, desde el “cepillamiento del Estatut” y su “judicialización por Rajoy”, desembocando ahora en fuerte espiral de conflictividad donde millones de personas  toman las calles pacíficamente, con algunos rasgos minoritarios de una violencia extrema por parte y parte. Pero ¿Por qué no se ha utilizado la democracia y el Voto en vez de la violencia y las Botas?

No analizaré hoy “conflicto de los nacionalismos”, sino de algunas de sus causas como el “libre mercado capitalista”, que ha dejado de existir en esta fase superior del capitalismo que es el imperialismo dominado por las grandes multinacionales que funcionan en régimen de oligopolio.

El llamado “libre mercado” es un mecanismo adulterado e hipócrita que beneficia a los ricos y perjudica a los pobres de forma más pronunciada que en las primeras fases del capitalismo.

Tomemos esta hipótesis: Supongamos que en los países ricos estallara un nuevo colapso de la economía y empezaran a escasear productos de primera necesidad como la carne, la lecha o cualquier otro alimento básico para la supervivencia.

El precio subiría de tal forma que los pobres no tendrían suficiente capacidad de compra para alimentar dignamente a la infancia, mientras que los ricos tendrían dinero para alimentar a sus hijos e incluso para dar a sus perros y gatos algún que otro filete o tazón de leche migada. En ese caso los niños de los pobres vivirían mucho peor que un perro propiedad del rico.

¿Pero acaso eso no está ocurriendo ya? Levantemos la vista y hagamos la comparación entre países ricos y países pobres.  El relator sobre pobreza extrema y derechos humanos de la ONU, Philips G. Alston se refiere así a EEUU en un informe: “”Su enorme riqueza y conocimiento contrastan de forma chocante con las condiciones en las que viven grandes cantidades de sus ciudadanos. Unos 40 millones viven en pobreza, 18,5 millones en pobreza extrema y 5,3 millones viven en condiciones de pobreza extrema propias del tercer mundo”».

“Pobreza: “La ONU denuncia que hay 1.300 millones de pobres en el mundo y la mitad son niños”(…) “El 84,5 % de personas pobres viven en Asia del Sur y África subsahariana”(…) “Sudan del Sur y Níger tienen un índice de pobreza del 91,9 % y 90,5 % respectivamente”(…)

(Fuente:http://www.rtve.es/noticias/20190711/onu-denuncia-hay-1300-millones-pobres-mundo-mitad-son-ninos/1970360.shtml)

El llamado “libre mercado” está controlado por las grandes multinacionales que lo distorsiona a favor del capitalismo imperialista. Ejemplo: cuando ocurren colapsos económicos se rompe la poca  lógica que existe del “mercado libre” y aquellos que se autodenominan “liberales”  ponen los recursos del Estado a rescatar bancos con dineros de impuestos que paga el pueblo trabajador,  para que los ricos capitalistas  afiancen su tasa de beneficios.

Así engordan la Deuda Pública que afecta a toda la ciudadanía, cuando sabemos que la mayoría de los impuestos los soportamos la clase trabajadora y capas medias, mientras que las grandes empresas pagan relativamente muy poco y encima practican las estafas, saquean los presupuestos del Estado y atesoran sus recursos en Paraísos Fiscales.

Esas son las formas en que el “mercado libre”, (Los Estados están bajo el capitalismo al servicio de la burguesía), dicen querer solucionar los problemas, pero cualquier persona sensata y honesta, si reflexiona, podrá llegar a la conclusión que eso es una tremenda injusticia.

Igualmente ocurre entre países ricos/países pobres, haciendo a los ricos más ricos y empobreciendo a los menos desarrollados, esquilmándoles materias primas, dejando morir a la población, o invadiéndolos,  saqueándolos y hundiéndolos en la miseria.

Desde el punto de vista de la ética, cualquier persona que se considere honesta debe entender que las vidas de los niños pobres tendrían que ser más importantes que esos capitalistas mafiosos y belicosos, para que cualquier ser humano pudiese satisfacer sus necesidades vitales.

Así lo mandata la Declaración de los Derechos Humanos, violada sistemáticamente por los gobiernos que permiten que un niño se acueste sin comer, o no tenga una escuela donde formarse, u hogar donde vivir dignamente…etc., pero  seguimos viendo que los gatos, los perros, los animales de compañía de los ricos burgueses, prefieren gastarse su dinero en alimentar a sus mascotas sin pensar que existen niños hambrientos bajo una  pobreza severa.

Si reflexionamos sobre estos problemas, a renglón seguido debiéramos preguntarnos: ¿No hay forma humana de cambiar ese modelo “inhumano” con el que opera ese pretendido y falso “libre mercado”, cuando el capitalista exige y consigue “completa libertad de movimientos para sus capitales”, mientras restringe o prohíbe “la libre circulación de las personas”?. ¿De qué “libre mercado” hablan esos energúmenos de “liberales” cuando eso no se sostiene desde un punto de vista justo o del Derecho Internacional? ¿O no es más cierto que ese Derecho Internacional está viciado a favor de los ricos y en contra de los pobres?

Se gastan recursos inmensos en organismos que dicen defender a los pobres, como la FAO, UNICEF, ACNUR, PMA, OOPS, PNUAH, PNUMA, CÁRITAS, CRUZ ROJA, MEDIA LUNA ROJA, CRISTAL ROJO, que son organizaciones de protección humanitaria, junto a las tropecientas mil ONGs  (dependan o NO de la ONU y sus Gobiernos), cuyas costosas burocracias son incapaces de dar una respuesta válida al problema del hambre y la pobreza, bajo el escudo y la excusa del “libre mercado”.

“En España hay cerca de 12.2 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social”(…) “Casi 2,2 millones de personas padecen privación material severa” (…) “El informe coloca a España entre los países peor situados de la U.E.”(…). “Extremadura (44,6 % en riesgo de pobreza y exclusión y el País Vasco (12,10 %) superado por 32 puntos” representan los extremos…(Fuente: elpais.com 16-10-19)

La ideología socialista que plantea una democracia participativa para una planificación científica de los recursos productivos, defiende el programa de transición para construir una nueva sociedad, desarrollando un modelo económico alternativo al capitalismo para producir en base a cubrir las necesidades vitales de la población.

Por tanto, es legítima la lucha social pacífica de masas con el objetivo de que toda persona tenga sus derechos garantizados por su Estado respectivo, anteponiendo los intereses y derechos de las personas al lucro privado de unos cientos de multinacionales que están siendo un freno absoluto,  no solo para la alimentación, la vivienda, la sanidad, la educación y demás derechos tan cacareados y firmados por todos los gobiernos, (incumplidos sistemáticamente), sino que desde hace tiempo, han hecho caso omiso a las advertencias de los científicos y ambientalistas, cuando éstos,  año tras años,  han venido explicando que el Cambio Climático podría destruir la vida sobre el planeta a medio y largo plazo, si no se invierten los recursos necesarios para poder salvar la Tierra de la depredación de las multinacionales.

Las condiciones objetivas están maduras para un cambio profundo, dado el alto nivel de desarrollo tecnológico y científico. Con las redes sociales,  la robótica y las modernas tecnologías, se podrían cubrir y erradicar problemas como el hambre, la vivienda, repartir el trabajo, la cultura…  que son cuestiones ineludibles si queremos de verdad considerarnos “seres humanos”.

Para ello es preciso tener la voluntad y el espíritu  de lucha para batallar por una sociedad moderna, justa, democrática y solidaria, abandonando el inviable método venenoso capitalista de la competencia feroz, los “nacionalismos” y sus carreras bélicas fomentadas por los patronos que roban las plusvalías a los asalariados y luego se disputan las riquezas de unas naciones contra otras por medio de “guerras comerciales incruentas” o “sanguinarias guerras reales”. 

El modelo del llamado “mercado libre” está destruyendo a la clase trabajadora, la explota, la oprime,  la destroza y la desecha con guerras de rapiña entre las grandes potencias, con el único objetivo de enriquecer cada vez más a unas cuantas multinacionales capitalistas, llegándose a la situación de que el 1% de la humanidad controla ya el 99 % de las riquezas.

En la actualidad, el proceso de acumulación de riquezas en un polo (las multinacionales financieras) que lo único que producen en realidad es solo “desigualdad”, se enfrenta al otro polo (clase trabajadora y pobres) donde  millones de seres humanos se encuentran inmersos en pobreza extrema, producida por guerras y sus disputas económicas.

El llamado “libre mercado capitalista” se enfrenta a contradicciones imposibles de superar, como son las fronteras nacionales y la acumulación de la propiedad privada de las riquezas que producen crisis cíclicas cada vez más profundas y graves, estrangulando la producción. Los economistas avisan que se acerca otra recesión. Eso podría dislocar más a la sociedad recrudeciendo la lucha entre clases.

Es falso como pregonan los “liberales” que el “mercado” regula los precios armoniosamente. El precio global de los productos que lanzan al mercado los capitalistas (oferta  global) es superior a los recursos que tienen en sus manos los consumidores (demanda global), dado que esa oferta (como demostró Marx en su obra El Capital),   lleva acumulada las “plusvalías” que genera la mano de obra de los asalariados y que el patrón capitalista le sustrae a éstos permanentemente, siendo esa tesis una de las explicaciones científicas más evidentes que demuestran cómo y por qué se producen las crisis cíclicas del modelo capitalista.  

¿Cómo han intentado sortear ese último problema los capitalistas, durante toda la historia?

  1. Con más deudas, tanto individuales como Estatales.
  2. Con los conflictos bélicos de rapiña, asesinando al sobrante de mano de obra de forma drástica y sanguinaria.
  3. Alternando ambos métodos a la vez, pero con nulos resultados, si analizamos el modelo capitalista con amplitud de miras históricas, económica y socialmente.

Esos “liberales de pacotilla” defienden su modelo para confundir a las masas pero en cuento llega la crisis y se hunden los mercados,  entrando en pérdidas sus empresas y haciendo colapsar a la Banca, son los primeros que acuden a “Papa Estado” para que les subvencione y sanee sus cuentas para volver a empezar el ciclo de explotación, corrupción y opresión.

Es totalmente indecente ese comportamiento porque cuando obtienen enormes beneficios se los guardan,  pero cuando presentan pérdidas, quieren que la pague el contribuyente. Aplicando el caduco “libre mercado” a todos los sectores, el sistema capitalista se hundiría y ellos lo niegan, porque entienden que la alternativa será el Socialismo.

El sistema capitalista en su fase imperialista multinacional está completamente agotado, corrupto y caduco, no ofreciendo ninguna salida viable y pacífica.

Necesitamos un nuevo modelo económico para la aplicación científica de las fuerzas productivas, de forma armoniosa y humana,  a base de una democracia participativa y un programa auténticamente socialista, con lo cual sería viable garantizar a cada persona sus derechos básicos.

Eso requiere tomar el control democrático por la clase trabajadora de las palancas fundamentales de la economía mediante una potente banca pública.

Estoy convencido de que existen alternativas para que podamos utilizar toda la maravillosa creatividad y solidaridad de la que disponen los pueblos. Esa alternativa se llama Socialismo Ético y Democracia Participativa.

¿Por qué quieren sentarse y hablar ahora con un «Estado fascista»?

El movimiento secesionista parece estar dando boqueadas porque las contradicciones que están generando en la última semana así lo permiten analizar. Desde el independentismo catalán lanzaron ayer un eslogan en redes sociales (en inglés por la internacionalización del conflicto, of course) “Sit and Talk”, o lo que es lo mismo, “Sentarse y Hablar”. Como el presidente del Gobierno les ha dicho que hablará cuando a él le parezca, o cuando se lo diga Iván Redondo que nunca se sabe, el secesionismo quiere presionar a Pedro Sánchez para que ceda a sus pretensiones y hable. ¿Sobre qué? No se sabe porque está claro que de secesión o referendo no lo van a hacer. De hecho eso les va a quedar vedado casi por una década después de las imágenes de violencia que han provocado en los últimos días.

¿De qué quiere hablar entonces Quim Torra a quien se le ve angustiado por charlar con el presidente? ¿Indultos? Eso hasta dentro de un tiempo es imposible. ¿De dineros? Pues podría ser porque parece que las arcas de la Generalitat no están boyantes. ¿De buscar una salida a los secesionistas que la han liado sin proyecto, ni capacidad? Posiblemente también porque deben estar acongojados en los cuarteles del independentismo al ver que ya no son capaces de controlar a ciertos grupos nacidos del odio a todo lo español que llevan inoculando desde años y a los que prometieron una república independiente. El problema es que no les dijeron que, como en el anuncio de la conocida marca de muebles, era la república independiente de la casa de cada uno.

En algún momento Sánchez se sentará a hablar con Torra pero que haya diálogo no quiere decir que haya acuerdo. Ad calendas graecas le dirá el presidente al president, salvo que reconozcan que se equivocaron, que no tienen ni plan de independencia y que vuelvan al orden constitucional. Conociendo a Torra eso será imposible porque, tras subir y bajar de la montaña mágica, no cederá a lo que está inserto en su mente como una verdad incontestable. El fanático president de Cataluña no admitirá jamás que se equivocaron, ni admitirá jamás que deba existir una negociación “con España” que no sea la desconexión o más dinero para seguir con el proyecto republicano. Pero lo más sorprendente es que la Arcadia de la democracia en que dicen que se ha constituido Cataluña quiera hablar con un Estado fascista, represor y que desprende hedor a franquismo, según las propias palabras de algunos líderes independentistas.

Esta es la gran contradicción. Han estado toda una semana con el eslogan (en inglés también) de Spain is a fascist state, que traducido es «España es un Estado fascista» (aunque alguno ha escrito Estate que significa finca y no Estado) y ahora piden árnica a ese mismo Estado fascista. Incomprensible salvo que se quiera dar una pátina antifascista a un proyecto supremacista como el que defiende Torra, lo cual es doblemente contradictorio. Parece que sí, que Torra se aviene a hablar con fascistas como hicieron sus antecesores que negociaron con Franco una salida para Cataluña y contra la República. La burguesía ya se sabe que no tiene apego democrático sino es para hacer negocios. Si una dictadura les ofrece la misma libertad de mercado no tiene escrúpulos. O igual como Carles Puigdemont se habla con partidos neofascistas europeos para conseguir apoyos a la independencia ha pensado Torra que por uno más no pasaba nada.

Lo paradójico de calificar a España como un Estado fascista es que reconocen que las actuaciones de la Generalitat (parte del Estado) han seguido la lógica del fascismo desde que consiguieron la autonomía. Un Estado no tiene partes independientes sino que es una estructura, compleja, pero estructura de poder donde todas las ramas y bifurcaciones están plenamente conectadas. Hay intersticios por donde se puede actuar dentro del Estado en ciertas luchas de la clase trabajadora, pero en sí la estructura que se conoce como Estado es una. De ahí que Torra sea agente del aparato fascista también. Dejando de lado esta contradicción, chusca si quieren pero contradicción, desde el independentismo catalán han fomentado que se viese al Estado español como un totalitarismo fascista con el que desean dialogar. Si tan demócratas son ¿qué tienen que dialogar con los fascistas? ¿Cosas de fascistas?

En los análisis con lenguaje marxista se suele calificar como dictaduras de clase a los Estados liberal-democráticos en el sentido, romano sin duda, de acción de gobierno en beneficio de una minoría que es la que casi capitaliza el poder en base al control de los medios de producción. Es una forma de hablar de las democracias liberales, pero el fascismo es otra cosa mucho más grave y peligrosa. El fascismo es nacionalismo, más racismo, más totalitarismo, más negación de derechos salvo los dictados por la clase dominante y su bonapartista de turno. Es una dictadura en el sentido moderno del término, no en el marxista. Algo que, por fortuna y con todas sus imperfecciones, no es España.

Carentes de una forma de legitimación, porque no la pueden encontrar, los secesionistas de Puigdemont y Torra, que quieren implantar una dictadura burguesa con ellos gobernando, han decidido recurrir al fascismo como insulto hacia el Estado español del que forman parte. Desprestigiar la democracia española como fascista, que si fuera fascista de verdad no estarían hablando, a lo que se han sumado alegremente toda una panoplia de supuestos izquierdistas con el pensamiento de hacer caer la monarquía “franquista”. Y justo lo que están haciendo es reforzarla. Cuando la monarquía estaba en sus peores momentos, cuando la borbonada estaba acongojada, los secesionistas y sus amigos populistas y postmodernos la han revitalizado. Cuando el camino a la III República tenía mejor pinta que nunca y un más que posible apoyo de la población, después de tantos años, los catalanes nacionalistas han venido a cargársela otra vez sin haber llegado. Anticapitalistas que piensan que cualquier movilización es un acontecimiento de verdad que traerá la revolución al fin (mala interpretación de la revolución permanente), gentes de izquierdas que apoyan el mecanismo burgués de división de la clase trabajadora por excelencia (como es el nacionalismo) pensando que así acaban con el “régimen del 78”, o magufos de todo tipo son los que han ayudado a reforzar el sistema que estaba casi en quiebra y derribo. Reforzamiento del nacionalismo español y de la monarquía borbónica es lo que han conseguido. Ahora ¿cómo se va a conseguir que se quite la ley mordaza, se consigan unas pensiones dignas o se acabe con la reforma laboral de la precariedad si estas gentes han reforzado la ideología dominante?

Hong Kong llama tiranía a España

Los habitantes cabreados de Hong Kong califican a España como una tiranía similar a la República Popular China se supone. Intentando conseguir apoyos para su causa, los hongkoneses tildan de régimen tiránico a una democracia plena como es España, todo por reírle la gracia a Carles Puigdemont que les apoya en sus protestas. Así, convocan una marcha en defensa del pueblo catalán contra la tiranía española. En el propio cartel del evento (o happening que es más postmoderno) ese grupo de chinos y chinas se entregan a la descalificación de un país y a la adulteración de la realidad. Igual les molesta que España mantenga buenas relaciones con China y de ahí su fobia. También las mantiene Gran Bretaña y sin embargo desean volver a estar bajo su Imperio. Contradicciones de las luchas postmodernas fomentadas por las agencias estadounidenses.

Los hongkoneses seguramente no conozcan de España más que lo typical spanish si no se habrían cuidado de insultar a un país democrático. Igual no saben que a quienes apoyan no sólo son de derechas, algo que no les importa porque ellos y ellas también lo son, sino que son supremacistas y defienden posturas antidemocráticas con los que no piensan igual que ellos. Pero en la internacional de las primaveras, conducentes a asentar sin discusiones la dominación total del capitalismo en el mundo y los dos o tres países hegemónicos de carácter imperial, todo vale porque el apoyo es evanescente, etéreo, no tiene fundamento material sino que es producto del deseo sin más. Hoy apoyan al secesionismo catalán y mañana al corso. Les da igual mientras se genere inestabilidad y se imposibilite la acción de verdaderas fuerzas de izquierdas. Y en Cataluña tan contentos de recibir ese apoyo de fuerzas del protectorado imperial estadounidense porque ya tienen a alguien con cierta visibilidad que les apoya.

Cartel de la manifestación hongkonesa

Los seis diputados del Plaid Cymru (nacionalismo galés), más los dos del nacionalismo escocés, son vendidos como un apoyo británico cuando no llegan a presentar ni el 1% del parlamento británico. Los apoyos de Matteo Salvini también son saludados porque, en el fondo, piensan de manera similar y tienen los mismos rasgos autoritarios. Así como los distintos coqueteos del señor de Waterloo con partidos plenamente neofascistas. Si se les suman los hongkoneses apoyados por la CIA, igual piensan que así Donald Trump puede llegar a preocuparse por ellos y darles apoyo militar a su imposible camino hacia la república catalana. Imposible porque ni con treinta años de adoctrinamiento han sido capaces de sumar más allá del 46% de la población. Años de recortes y de austericidio en beneficio de la burguesía catalana que cada vez ha ganado más dinero han sido ocultados con nacionalismo y futura independencia, pero no tuvieron el valor de hacerlo y no lo tendrán en el futuro más cercano. De hecho Artur Mas y la pequeña burguesía de ERC ya se están rajando.

Los dineros de todos los catalanes sirven para que un grupo de hongkoneses apoyen al señor Puigdemont y a Quim Torra. Mientras los hospitales tienen carencias; las escuelas cada vez están más dañadas (y no sólo por el adoctrinamiento); el PIB se enquista; la clase trabajadora se encuentra más precarizada; los señores de la independencia gastándose el dinero en buscar apoyos de un grupo de chinos que no quieren ser chinos sino una colonia, bien potenciado por los clásicos de los medios que van desestabilizando países. ¡Anda como en España con los grupos mediáticos de Soros! Mientras el pueblo catalán las pasa canutas, aunque les dicen que es culpa de España, el president, los consellers y los huidos tienen, como se dice vulgarmente, el riñón cubierto. Son burgueses y no se pueden permitir menos dinero por su lucha en favor de los suyos, que no son el pueblo. Esos sólo son unas marionetas.

¿Puede explicar Pablo Iglesias por qué apoya al independentismo?

El titular más lógico debería haber sido el siguiente: “¿Puede explicar Pablo Iglesias su apoyo al independentismo burgués que ha acabado con los derechos sociales de los catalanes sin entrar en enorme contradicción?”. Como verán es más comprensible la pregunta formulada así pero también se entiende que es excesiva para un titular. Debería explicar Pablo Iglesias, con pausa y tranquilidad, sin utilizar eufemismos, ni escondrijos lingüísticos, por qué apoya el independentismo catalán ya que contradice gran parte del discurso que viene manteniendo desde que irrumpió en la vida política española. Por qué apoya a la casta catalana y deja desamparada a la gente. Por qué dice ser de izquierdas y apoya a personas racistas, con ínfulas autoritarias y con la biblia por delante en muchas ocasiones. En general debería explicar por qué apoya a la burguesía en un territorio y la ataca en los otros.

Lo normal es que respondiese que, no estando de acuerdo con la secesión, apoya un referéndum de autodeterminación para que se exprese la gente. Considerando la legalidad de la ONU, que es a lo que hacen referencia siempre desde Podemos, Cataluña no cumpliría ninguna de las condiciones exigidas para aplicar el derecho de autodeterminación. Ni bajo la constitución de la URSS lo encontrarían. Siendo el apoyo al independentismo de un 46-48% en todas las elecciones habidas hasta el momento ¿de dónde saca que es obligatorio un referéndum? Podría responder porque así se soluciona el problema del conflicto catalán. Tendría en parte razón porque ¿quién asegura que, de perder, volverían a la senda constitucional y no intentarían provocar otro y otro y otro referéndum hasta ganar? Podría contestar que estableciendo medidas legales para que eso no suceda, lo cual nos llevaría a judicializar otra vez el conflicto si no aceptasen esas reglas del juego. De momento tanto ERC como Artur Mas han hablado de volver al Estatut y plantear las cosas de forma distinta, y Ada Colau no se sabe porque siempre está a lo que le haga quedar bien.

Podría decir Iglesias, como ha hecho profusamente, que se necesita diálogo y no judicializar la política. Tiene razón que el diálogo se debe establecer entre ambas partes en conflicto, eso no quiere decir que se llegue a algún acuerdo. Mariano Rajoy intentó conversar y Oriol Junqueras le acabó toreando (¿Recuerda la operación diálogo de Soraya Sáenz de Santamaría?). El diálogo es bienvenido pero sabiendo que para sentarse a dialogar debe haber una base mínima de lealtad a lo acordado. De igual forma que el PP no respetó el Estatut salido de la soberanía popular española, y por ende catalana, ahora deberían mostrar desde el independentismo que sí se comprometen a respetar los pactos. Hasta que no den pruebas de ello ¿por qué apoyarlos mientras están echando un pulso al Estado? Pero aún no habría respondido a la parte crucial de la pregunta efectuada ¿por qué apoya a la burguesía catalana?

No debería dejarse engañar por las siglas de los partidos. Esquerra Republicana de Cataluña no es de izquierdas, es el partido de la pequeña burguesía catalanista. ERC es republicano pero burgués. No dudó en apoyar todos los recortes sociales que se han producido en Cataluña en los últimos años. No les ha importado que las farmacias no pudiesen dispensar medicinas porque el dinero para tal fin se estaba gastando en construir un imperio mediático secesionista. Tampoco les ha importado mucho tener los hospitales en condiciones precarias, con médicos hablando en catalán sí, pero precarizados. Tampoco les ha importado que se insulte al que opina distinto (hasta que le han calificado de botifler a Gabriel Rufián), al que no quiere ser catalán de sólo una forma, ni las actitudes racistas de algunos intelectuales del procés (Quim Torra el primero, por cierto). Cuando ante graves atentados contra los derechos humanos son consentidos, de izquierdas igual no son. Y ¿qué decir de los sátrapas de la burguesía como Pujol, Mas o Puigdemont? Y a esta gente que no son de izquierdas hay que apoyarla ¿por qué? ¿No hay que defender los derechos sociales de la gente sin importar raza, sexo, nacionalidad o religión? Parece que en el caso catalán las cosas cambian para Iglesias y Podemos.

Sin capacidad de explicar de forma subjetiva su apoyo a la burguesía catalana que es la que comanda y capitaliza el procés, debería hacer su análisis materialista del tema catalán. Lo primero debería preguntarse ¿quién se beneficia de la independencia? La clase trabajadora no. ¿Mejorarán los servicios sociales y los derechos laborales en una Cataluña independiente? No. Y la muestra la tiene en que fue CiU el grupo que apoyó para la legislación de la ley mordaza, el austericidio, el salvamento de los bancos antes que las personas y la ley laboral que precariza las relaciones de producción. Son de derechas y las personas les importan en tanto en cuanto mercancías disponibles. Pura alienación económica. Si ni subjetivamente, ni materialmente se justifica el apoyo a unos grupos de derechas ¿por qué les apoya y habla de represión del Estado? Mal abogado es cuando desconoce las leyes (sí Iglesias estudió primero derecho) y peor politólogo cuando no conoce la naturaleza misma del Estado, reprimir y proteger la propiedad privada. Y como supuesto conocedor de los mecanismos de la fase imperial del capitalismo, más conocido como globalización, ¿puede explicar con claridad cómo toda esa miríada de Estados que quiere para España pueden hacerle frente si el Estado como tal se las ve y las desea para ello? ¿Una Unión Europea del neomedivalismo podría hacer frente a la globalización? Al final contradicción tras contradicción se desmorona el artificio idealista que nos ha presentado en todos estos años.

Aún queda una última contradicción que debería explicar Iglesias ¿Por qué defiende el cumplimiento de la Constitución en todas las cuestiones sociales y civiles y apoya saltársela en el tema catalán? Es realmente contradictorio que quien hace alarde de defender más que nadie todos los artículos de la constitución al final apoye que no sea así. ¿Por qué unos sí y otros no? Lo suyo sería todos, incluidos los de modificación de la misma. Pero claro, los que le molestan son los que permiten, según su análisis idealista, acabar con el régimen del 78. Esa cosa malvada que perjudica a la gente y beneficia a los poderosos. Ese constructo monárquico franquista con el que hay que acabar para fundar no se sabe bien qué. ¿Otra constitución mejor porque participa la bohemia burguesa del adanismo cósmico? Por cierto, ¿sabe Iglesias que la constitución catalana sería igual de represiva y burguesa que lo que existe hoy en día? Para acabar con la monarquía no hace falta apoyar a burgueses. Para cambiar la constitución no hace falta apoyar a burgueses por muy nacionalistas que sean (ya decía Marx que el nacionalismo es un invento de la burguesía para dividir a la clase trabajadora). Hay que convencer a la clase trabajadora, porque cuando ésta se ha movilizado es cuando han cambiado las cosas de verdad (otro día hablaremos del intento de monopolizar el movimiento de los pensionistas, por cierto). Pero si se está en transversalidades mágicas y demás temas que gustan tanto a la bohemia burguesa pasa lo que pasa. Igual algún día contesta a esa pregunta, mientras sus gentes en las Castillas, Andalucía o Extremadura (las pocas que les quedan) pasando vergüenza ajena.

El autoritarismo de Albert Rivera

Albert Rivera se quita la careta de demócrata y liberal con los resultados de las encuestas y lo sucedido en Cataluña durante la última semana. Tras esa careta de populista del sistema, como hemos dicho en numerosas ocasiones, aparece el rostro deformado por el odio de un ser autoritario. Una personalidad autoritaria que estaba escondida, aunque algún ramalazo había dejado entrever. Ahora que no es más que un «juguete roto» de la inmisericorde clase dominante, se nos muestra como lo que es: un autoritario que no consiente que nadie haga algo contrario a su voluntad.

“Quiero ser presidente para meter en la cárcel a los que intenten romper nuestro país” ha dicho en la plaza de Sant Jaume en una de esas reuniones que suele utilizar para provocar al respetable. Todo un ejemplo de perfil liberal dialogante, consecuente con la separación de poderes y el Estado de derecho y dispuesto a dar cauce político a los problemas políticos. ¡Ah no! En realidad es la mejor plasmación verbal del autoritario que mete en la cárcel al que opina de forma diferente a él. Cinco años hablando de Venezuela sin parar, con el fin de criminalizar a una formación política de izquierdas, para acabar diciendo lo mismo que el dictador sudamericano pero intentando parecer demócrata. Meter en la cárcel al que piensa distinto, por pensar distinto, se ha hecho a lo largo de la historia y quienes lo han realizado durante la modernidad han sido considerados dictadores. Lo que pasa es que algunos tenían el apoyo de una u otra parte de la división mundial.

Cuando alguien ocupa la presidencia del gobierno no es para meter en la cárcel a las personas que opinan de forma distinta sino para resolver los problemas de la ciudadanía. Las contingencias y las posibilidades que esa persona y su partido creen más oportuno. Meter en la cárcel sólo lo hacen en las democracias liberales los tribunales de Justicia. Quien vulnera la ley acaba en prisión (salvo que seas de la clase dominante que ya te buscan la salida, pero esto no lo reconocerá jamás Rivera), no es necesario que un presidente del Gobierno encierre a nadie, ni señale a nadie para que sea hecho preso. Eso lo hacen en dictaduras que parece que es lo que le gusta al dirigente naranja por su forma de expresarse. La verdadera faz de dictador, algo que ya sabíamos por su forma de actuar dentro de su partido, y que no es sólo privativa de su persona (son cientos los dirigentes naranjas que poseen esa personalidad autoritaria).

Por suerte la encuestas son bien esclarecedoras, Ciudadanos no va a servir para nada en el próximo parlamento. Ni para apuntalar al PP, mediante la coalición trifachita, ni para apoyar al PSOE como le pidieron en las pasadas elecciones desde la clase dominante. Será un partido inútil, molesto y camino hacia la desaparición o la fusión fría con el PP. Por mucho que diga Rivera que espera ser presidente del Gobierno, la realidad es que como mucho quedará para ser uno más en la corte de Casado. O palmero, si es que sabe llevar el ritmo en algo, porque en política esos bandazos, que le han permitido fundar el cuñadismo como estrategia política, y ese autoritarismo han demostrado que ni ritmo, ni compás. “No hay fuego, ni barricada, ni bola de acero, no hay señalamiento ni amenaza que pueda frenar la ilusión del proyecto que tiene Ciudadanos para España” ha dicho en Barcelona, sin percatarse que no ha citado lo que sí le va a frenar: la ciudadanía española cansada de su carácter autoritario.

Casado y Torra se alían contra Sánchez

Dicen que la política hace extraños compañeros de cama y algo parecido es lo que está sucediendo estos días con el tema catalán de fondo. Da igual que el presidente del Gobierno en funciones se haya mantenido firme hasta que el gobierno de la comunidad autónoma haga algo y se exprese contra la violencia desatada en Cataluña. Las derechas, española y catalana, han establecido una alianza de destrucción de Pedro Sánchez. Ante lo que entienden es un flaqueo del dirigente socialdemócrata se han lanzado al cuello sin respetar, al menos desde la parte española, el mínimo de decencia política en cuestiones de Estado. Y todo desde el primer minuto en que hubo algaradas y protestas violentas.

Pablo Casado y Quim Torra tienen los mismos intereses, al fin y al cabo. Tanto los particulares como los generales. Ambos son parte de la clase dominante (versión política); ambos apoyan el capitalismo más salvaje y depredador (sólo hay que ver las políticas austericidas que han implementado ambas organizaciones); ambos piensan su “patria” en torno a un falseamiento de la historia vil y mezquino; ambos están entregados al imperialismo de la misma manera y con la misma alegría; ambos son el Partido de la burguesía a un lado y otro del Ebro. Las diferencias entre ambos dirigentes políticos es mínima, tan sólo se diferencian en su posicionamiento nacionalista, pero no dejan de ser parte de organizaciones que desprecian a la clase trabajadora y al que ose llevarles la contraria de manera racional.

Casado necesita el conflicto catalán para intentar nutrirse de votos y alcanzar el gobierno azuzando el miedo a la ruptura de España. Por ello critica al presidente del Gobierno pidiéndole más mano dura y acabar con la política en Cataluña. Torra necesita que el PP gobierne (¿Recuerdan que Rajoy y Mas son los causantes de todo esto?) o que muestre su cara más autoritaria para seguir azuzando a “sus masas” contra el Estado español por medio de la violencia. Intenta fingir con las marchas de medio millón de personas, aunque oculta el fracaso del paro convocado donde hasta la tienda del FC Barcelona abrió sus puertas, pero la violencia, el “apreteu, apreteu” es la otra cara de la moneda de su movimiento. Quiere que a sus muchachos les apaleen para seguir con el cuento de la represión y la opresión y sabe que la influencia del PP mediático para ese ambiente de violencia es fundamental. El odio de cada dirigente sirve de retroalimentación del otro. ¿Qué hacía, rodeada de más escoltas que personas, Cayetana Álvarez de Toledo en Barcelona? Alimentar el odio y la violencia. No busquen más.

Da igual que Alberto Garzón pida volver a la senda del diálogo; da igual que José Luis Ábalos afirme que se seguirán la pautas constitucionales según se vayan desarrollando los acontecimientos; da igual que ERC haya pedido la convocatoria de nuevas elecciones intentando salir de esta locura de violencia, tal vez buscando un gobierno con los comunes y el PSC; da igual todo porque a quienes poseen los medios de comunicación de ambos lados, la clase dominante, les interesa el conflicto y que gobiernen los suyos. Violencia en los medios para calentar a ambas facciones. Mentiras y manipulaciones informativas (especialmente en el lado catalán) para llevar a las masas hacia un estado de opinión que es de no-opinión y sí lleno de emotividades, mitos y patrañas. ¿Qué beneficio material obtendrán? Dos gobiernos de derechas que apliquen recortes y opriman aún más a la clase trabajadora.

En ambos lados las declaraciones son incendiarias. Y sólo en el último momento, cuando el desprestigio internacional se les ha hecho patentes a los cerebros del procés, tanto a los de Barcelona como a los de Waterloo, quieren que el presidente del Gobierno les coja el teléfono sin condenar la violencia. ¡Cómo va a condenar la violencia Torra si es parte de esa misma violencia! Pero esta llamada no deja de ser otra estrategia de la derecha catalana. Tras haber tenido los cachorros del fascismo independentista sus noches de gloria, ahora quieren culpar al presidente del Gobierno de no dialogar. Esos mismos que han llevado a las masas a incinerar Cataluña, ahora se hacen los desentendidos y quieren aparecer como los ofendidos. Para más inri, el presidente de la Generalitat envía una misiva en catalán cuando lo cortés hubiese sido en español si es que se quiere algún tipo de diálogo. ¿Y sobre qué quiere dialogar? Sobre una “sentencia injusta contra personas de paz y democracia [la cual] ha desencadenado la indignación de los catalanes”. ¿No les parece que en ese párrafo está justificando la violencia de su parte?

El problema no es la estrategia de Torra, el problema es que les siguen el juego desde la derecha y la izquierda. El PP tiene su argumentario para acusar al presidente de blando por dialogar, si lo hiciese. El independentismo de Torra si no lo hace, contando además con la izquierda que piensa que está ante una revolución de la que sacar provecho (cuando son incapaces de sacar provecho de acontecimiento de verdad que diría Alain Badiou). El caso es afirmar que España es un Estado represivo cuando es Torra el que dirige, desde una institución del Estado español, la supuesta represión. Y por si faltase algo los Comunes diciendo que la “brutalidad policial es la principal gasolina del conflicto”. Vamos que no sólo debe haber infiltrados sino que los destrozos de tiendas, la quema de contenedores y el lanzamiento de piedras es culpa del aparato represivo del Estado. Típico de la bohemia burguesa que no sabe lo que es la violencia de los aparatos de Estado (ideológicos o no) porque son parte del entramado. Curioso que no diga nada la izquierda pura y verdadera de la utilización por parte de los cachorros de Torra de la bandera negra de los fascistas (no como insulto sino de verdad) de Estat Catalá, facción Bandera Negra.

Y en mitad de esta alianza de las derechas está Sánchez. En el PSOE más de uno y más de dos se están haciendo cruces por la convocatoria de elecciones y no haber llegado a un acuerdo menor (algunos con Cs y otros con la izquierda que de todo hay). Lo que está claro es que la estatua a Iván Redondo no se la van a hacer, incluso entre las gentes más sanchistas están preparando una tirada al pilón. Un error, que no sólo es achacable a Sánchez ya que Podemos no aceptó los ansiados cargos, el convocar elecciones, pero mayor error el de gestión de la crisis.

La moderación de Sánchez es perfectamente normal en alguien que gobierna, pero la comunicación de Moncloa y Ferraz deja sin apoyo a la brega que tienen los militantes y simpatizantes del PSOE en las redes sociales. Las derechas española y catalana están dirigiendo la comunicación y los incentivos electorales hacia donde desean. No es nuevo y por ello la estrategia debería haberse planeado en estos últimos ¡seis días! Ante una «alianza» tan evidente entre Casado y Torra deberían salir “con el mazo” y señalando que tan incendiarios son unos y otros. Porque, al final, esa alianza le está costando votos y escaños hasta quedar en 117 según el barómetro de Electomanía. Mientras las derechas, salvo Ciudadanos, suben. PP y PDeCAT más los neofascistas de Vox. La clase dominante siempre gana porque da igual en catalán o en español son quienes ejercer esa dominación. Y ahora les interesa deshacerse de Sánchez o de tenerle sometido, quién sabe.

¿Catalunya no tiene quien le construya puentes?

Gabriel García Márquez escribió “El coronel no tiene quien le escriba” cuyo título, que no la trama, ha influido en el de esta reflexión.

Quizás también a pesar del río de tinta de estos días Catalunya no tenga quien le escriba, o al menos quien lo haga con la lucidez suficiente para construir puentes para comunicarse con el resto del país, pero también entre ellos mismos.

Llevo viviendo en Navarra los últimos 38 años, aunque cinco los pasé precisamente en Catalunya, antes los hice desde mi nacimiento en Madrid durante 33, por tanto conozco las tres almas con bastante precisión.

Aquí viví la parte más dura del denominado “conflicto vasco” una parte importante desde puestos institucionales que me llevó a sufrirlo en primera persona.

Sentí el zarpazo de esa violencia muy cerca, a veces demasiado cerca, también la presión de la irracionalidad, de los extremistas que me consideraban como enemigo a exterminar y no me gustaría que nadie lo volviera a sufrir, ni en Catalunya ni en cualquier otro lugar.

Pero en esa vorágine de odio y confrontación aprendí también a ver al “otro”, a entender sus ideas por muy confrontadas conmigo que fueran, a palpar su sufrimiento. Entendí que sólo desde el diálogo y la negociación era posible solucionarlo. Con imaginación, audacia y dosis enormes de generosidad y empatía.

Comencé entonces junto a otras gentes de mi orilla un arduo trabajo de construcción de puentes por los que pudiéramos comunicar las dos orillas de aquel río de aguas turbulentas, hoy afortunadamente remansado.

Fui de la mano de uno de los artífices que aquella locura acabara, Enrique Curiel y también con Odón Elorza, Gema Zabaleta, Koldo Méndez, Jesús Eguiguren, Ernest Lluch o Juan Mari Jáuregui. Los dos últimos paradójicamente fueron asesinados por un sector de quienes intentábamos comunicar.

Pero para afrontar esa construcción, necesitábamos encontrar también en la otra orilla gentes de las mismas características que lo hicieran desde su lado. Y las encontramos, desde Jonan Fernández, Paul Ríos, Patxi Zabaleta, Pernando Barrena en incluso en el tramo final el propio Arnaldo Otegi cuando fue consciente de que la violencia no conducía a ningún lado.

Fue un trabajo arduo, discreto, complejo, con incomprensiones, riesgos e ingratitudes pero lo conseguimos y ahora existen puentes robustos construidos sobre las ruinas de los que demasiadas veces nos dinamitaron. Así las gentes de ambas orillas podemos comunicarnos con naturalidad.

¿Existen en Catalunya ahora gentes como nosotros que estén colaborando a construir esos puentes de comunicación?

Probablemente sí, incluso puede ser que alguno desde la cárcel, pero desde este artículo les recomendaría que conocieran nuestra experiencia, como fuimos solventando las dificultades y convenciendo a los que mandaban para que con imaginación buscaran nuevas soluciones para los viejos problemas.

Catalunya hoy es un polvorín que las gentes sensatas de ambas orillas no pueden ni deben dejar explotar.

Es probable que las leyes actuales resulten un corsé demasiado asfixiante como para buscar soluciones, pero existen recovecos, atajos, interpretaciones flexibles que sí pueden serlo.

¿Por qué no explorar el artículo 92.1 de manera flexible? ¿Por qué no ser generoso con un nuevo pacto fiscal generoso? ¿Por qué no serlo también con la aplicación de indultos después del 10-N? ¿Por qué no………..?

¿Catalunya no tiene quien le construya puentes? ¿Existen allí los Enrique Curiel, Eguiguen, Elorza, Zabaleta, Barrena, Paul Ríos de aquí? ¿Existen organizaciones transversales como Elkarri, Lokarri, o Foro Social?

Pues si no los tiene y no existen busquémoslos con urgencia y consigamos que se pongan a ello.

La terminología usada en el “conflicto vasco” es de aplicación al “conflicto catalán”. La terminología, la metodología y todo lo demás…………

Veremos…………