viernes, 2 enero, 2026

¿Serían tan amables Sánchez e Iglesias de criticar a la derecha de una vez?

Dejando a un lado las cuitas personales, los desencuentros y centrándose en la campaña electoral que hay por delante, lo más lógico es que los dos partidos situados a la izquierda (no vamos a discutir sin más o menos a la izquierda, ni si más o menos verdadera) comenzasen a centrar sus ataques en los partidos de la derecha. Da igual Pedro Sánchez que Pablo Iglesias. Ambos parecen enzarzados en una guerra cainita por una coma o un punto y seguido que ya ha quedado en el pasado. Ni uno, ni otro supieron o tuvieron la habilidad de conformar un gobierno del tipo que sea, pero esto no empece para estar peleándose en el barro. Porque, además de ser muy sucio, permite que los verdaderos antagonistas cojan ventaja y se sientan con la suficiente fortaleza para intentar llegar al poder presidencial. Y ahí sí que veríamos un perjuicio para todas las personas.

Es cierto que el tema catalán todo lo opaca y todo lo llena de polvo del camino. Pero no es tema para reproches entre unos y otros y preguntas retóricas o sin fundamento sobre qué hubiera pasado. Sin duda cualquier situación mejor que si estuviese la derecha gobernando. Desde el PSOE afirman que el gobierno se hubiese roto por la posición de Iglesias y todo Podemos respecto al procés y la condena. Puede que sí y puede que no. No lo podemos saber porque no en todas las circunstancias las personas actúan de la misma forma. El contexto y la coyuntura tienen capacidad de influencia en el comportamiento. Cualquiera de las personas que leen estas líneas seguro que no tienen pensamientos de matar a nadie, pero si se viesen en la tesitura de tener que hacerlo para salvar la vida propia… veríamos. También es cierto que no sabemos cómo se habría comportado Sánchez de haber formado gobierno y tener que depender de los votos de ERC. ¿Hubiese sido menos brusco en sus manifestaciones y habría hablado de diálogo e indultos? A saber, lo único cierto es que nunca lo sabremos porque no ha pasado así. Y hoy, con una campaña por delante, cada uno de los candidatos se han comportado mirando a las urnas del día 10 de noviembre.

El candidato Pedro y el presidente Sánchez.

Comencemos por Sánchez pues no sólo es el presidente en funciones sino que las encuestas le dan como favorito para volver a vencer. Desde Moncloa, el camarlengo Iván Redondo, junto a José Luis Ábalos y demás edecanes, han diseñado una campaña dividida en dos partes. Hasta ayer era la campaña del “candidato Pedro” donde se supone que debía plantear las cuestiones programáticas y una segunda donde actuaría como presidente. En general, ha decidido el equipo estratégico que el candidato socialdemócrata haga una campaña mirando más hacia la derecha que hacia la izquierda. Mirando más a esos “votantes huérfanos” (que dijo Sánchez) que ha ido dejando Albert Rivera en el hundimiento del Titanic naranja. Es una estrategia como otra cualquiera y ya se verá si resulta bien. La lógica es acabar con Ciudadanos y quedarse con la mayor parte de esos votos, de ahí la firmeza en el tema catalán o las críticas a esa formación. Un partido que da boqueadas buscando oxígeno y que ya ha transferido sus votos a PP y Vox, más lo que esté captando el PSOE.

Está muy bien esa estrategia pero en vez de criticar constantemente a Podemos, parece que ponen los ojos para cada lado como Marty Feldman, debería señalar la corrupción del PP o el peligro que supone un Vox que viene creciendo y que con el tema catalán veremos qué pasa. A Podemos le puede criticar sin duda, pero tal y cómo se muestran las encuestas mejor que no se pase y rompa puentes no vaya a ser que no pueda negociar a su izquierda y sólo le quede la derecha. O permita que el PP siga subiendo hasta situarse a su altura. Una campaña electoral puede cambiar hasta un 5% el voto y si no centra sus ataques en lo mal que gestiona el PP, con sus privatizaciones, igual se encuentra con una sorpresa porque la abstención aún no se sabe a quién afectará. El PSOE debería obtener votos si ataca a la derecha (PP y Vox) tanto de gente de Ciudadanos asqueada de la corrupción popular y la misoginia neofascista, como de gente de Podemos/IU que entienda que sí ataca a la derecha. Si sólo ataca con dureza a Podemos igual hace perder voto a las dos formaciones por mandar a la ciudadanía a la abstención o entregarlos al chico de las gafas “ahora sí, ahora no”. Que los “malos” están a la derecha, no a la izquierda es de primero de izquierdas.

Iglesias y los traidores.

Y como los malos están a la derecha Iglesias debería aplicarse el cuento él también y dejarse de atizar día sí, día también al PSOE. Que si no quiso pactar, que si va a hacer gobierno con Ciudadanos (imposible según las encuestas, por cierto), que si es Sánchez realmente de derechas, que si sólo con Podemos puede haber un gobierno que mire a la izquierda… ¿Qué izquierda? A saber porque ambos candidatos están peleando por una izquierda que las personas no acaban de ver de forma plausible. Cierto que Iglesias por su posición en el tablero político si ataca a su derecha acaba atacando al resto de partidos menos al PCTE, pero hay que saltarse al menos al PSOE para que tenga efecto su campaña. ¿Piensan en Podemos el argentino y demás asesores que atacando despiadadamente al PSOE ganarán algunos votos? Seis, siete. Si aún no se han dado cuenta que la mayoría de sus votos están en la abstención y que sólo los ganarán atacando con dureza a la derecha van tarde.

A Iglesias cuando mejor le ha ido en todos estos años es cuando ha metido el miedo en el cuerpo a los poderosos de verdad. Cuando banqueros y empresarios han sentido que iban a por ellos es cuando la formación morada ha tenido un gran apoyo. En cuanto se ha dedicado a peleas internas y disputas con los demás partidos de la izquierda olvidando quienes son los malos ha bajado su peso político. Que critique algo a Sánchez es medio lógico, hay que cubrir todos los flancos, pero sin ser hirientes. Más que nada porque, como le sucede a los socialdemócratas, Errejón está presto a llevarse esos votos sin prácticamente hacer nada. Es lo que tienen los traidores que se mueven a gusto en el barrizal y lo peor que pueden hacer Iglesias y Sánchez es permitir que haya un barrizal en el que algunos puedan ganar apoyos con la pelea de los demás. Así que Iglesias debería atacar con más dureza y siendo menos populista. Diciendo con claridad que se perjudica a la clase trabajadora (no esa cosa evanescente de la gente), que los empresarios y financieros están robando a las personas y que el peligro es que gobiernen PP y Vox de la mano.

Ustedes se preguntarán que Errejón también podría decir algo contra la derecha. Eso es porque son muy amables y le sitúan en la izquierda. Además, ¿alguien les escucha, alguien les oye hablar, alguien sabe quiénes son? Populistas que acabarán ocupando el hueco que deje Ciudadanos ni más ni menos. Y si llegan a eso y no acaban con los cuatro del gallinero del establishment mediático.

Sólo hay dos opciones serias en la izquierda y son PSOE y Podemos, a los que preguntamos ¿serán tan amables de criticar a la derecha de una vez? Que cuando quieran darse cuenta igual les han levantado la cartera desde la derecha, lo que significa que se la habrían levantado a toda la izquierda. Cuando terminen las elecciones díganse lo que quieran, pero dejen las peleas en las redes, en los medios y en las calles y pónganse a criticar a la derecha. Ellos sí saben a quienes atacar y lo hacen todos los días. No les verán pelearse entre ellos salvo con indirectas, pero Podemos y PSOE a garrotazos como en el cuadro de Goya.

Post Scriptum. Como habrán visto en el artículo, y si no lo han comprendido por eso lo explicamos, damos por hecho que sí se critica a la derecha pero no con la suficiente virulencia, y que los medios de comunicación controlados por la clase dominante lo único que sacan son las declaraciones cainitas. Si dejan de atizarse unos a otros se evitará que los medios estén nutriendo de carnaza el debate público y tengan que llenarlo con otras frases. Lo cual nos hace recordar que los gestores y gestoras de las cuentas de los partidos y los políticos deberían evitar esos mensajes y centrarse en la derecha. ¡Que a Juan Marín vicepresidente andaluz de Ciudadanos le van a legalizar una casa ilegal en Andalucía por parte del trifachito y no se ha escuchado nada!

El Mar Menor dice basta

Después de 20 años de denuncias ante todos los organismos posibles, multitud de acciones de protesta, cientos de reuniones, decenas de documentos de propuestas, proyectos demostrativos sobre el terreno, campañas de sensibilización de todo tipo, y una respuesta desastrosa de las administraciones, el Mar Menor ha dicho basta.

La Comunidad Autónoma de la Región de Murcia pedía ayer a ANSE sugerencias de acciones inmediatas ante la catástrofe, mientras decenas de operarios retiraban los peces muertos de la orilla y un grupo de motos de agua removía el fondo de la orilla  revolviendo los fangos con la idea de producir oxígeno. El presidente de la Comunidad Autónoma y su equipo dicen que no son responsables de lo que ha pasado, pues han llegado hace poco, y que no podían cerrar la pesquería. La Cofradía de Pescadores decidía hacerlo por su cuenta un poco más tarde.

Las autoridades de la Comunidad Autónoma han demostrado su desconcierto y falta de previsión ante una crisis ecológica de esta magnitud, planteando soluciones absurdas y carentes de rigor científico alguno como oxigenar la superficie mediante el uso de motos de agua y zodiac, que solamente han contribuido a empeorar el enfangamiento de la playa de Villananitos. Esta situación me recuerda los momentos más dramáticos de la crisis del Prestige en Galicia”, explica José Luis García Varas, responsable de Oceanos de WWF.

Después de una primera declaración de la Comunidad Autónoma atribuyendo la muerte de peces al sur del Mar Menor a la interacción con redes de pesca o como consecuencia de las tormentas y riadas, la Comunidad Autónoma asegura ahora que la nueva mortalidad masiva de peces y crustáceos al norte del Mar Menor se ha debido a la DANA.

ANSE y WWF aseguran que la DANA solo ha multiplicado los efectos, y la muerte del Mar Menor tiene como causa un desarrollo agrícola y urbanístico desaforado, de espaldas a la Naturaleza,  y la inacción de los responsables políticos.

Tras las denuncias de WWF y ANSE, la Comunidad Autónoma se ha apresurado a publicar el Plan de Gestión Integral de los espacios protegidos del Mar Menor y la franja litoral mediterránea de la Región de Murcia, conscientes de que la solución llegaba tarde, diez años tarde durante los cuales las organizaciones han estado demandando dicho Plan de Gestión.

Las organizaciones advierten a la Comunidad Autónoma y al Estado que eviten poner en marcha acciones de emergencia como el bombeo de agua dulce contaminada por nitratos hacia el Mediterráneo sin las medidas adecuadas que pudieran trasladar parte de los problemas del Mar Menor a la costa próxima.

Además, opinan que hay que recuperar medidas que han sido descartadas del Plan de Vertido Cero, como la creación de filtros verdes y grandes superficies naturalizadas eliminando parte de los cultivos intensivos del entorno de la laguna, e incluir otros como la eliminación de alguno de los puertos deportivos de la zona sur y la eliminación de parte de las construcciones situadas en zonas de inundación.

ANSE y WWF consideran, por último, que los Comités Social y Científico del Mar Menor creados por la Comunidad Autónoma carecen de credibilidad, y deben ser sustituidos por otros órganos de participación gestionados también por el Ministerio y con participación de observadores externos cualificados e independientes.

 

La inexplicable tirria al Cholo Simeone

Si hay algo que está sorprendiendo en las redes sociales atléticas, especialmente en Twitteratleti, es la constante crítica que está recibiendo su entrenador Diego Pablo Simeone. No es que el Cholo no pueda ser criticado, bien al contrario. Lo que asombra es la descarnada crítica, tapada de conocimientos especiales, y lo que parece una obsesión contra el entrenador del Atlético de Madrid por motivos que se desconocen. Tan extraño es que hasta se ha sospechado que fuese una maniobra del florentinato para acabar con el entrenador atlético, pero para estos trabajos de limpia ya tiene sus propios peones.

No siendo el florentinato quien está detrás, pues las críticas vienen de lejos, la afición atlética se pregunta de dónde viene esa inquina. Estar estudiando el curso de entrenadores no le hace entrenador y suele caer en el pecado de todos los que empiezan carreras, creerse que ya saben todo con sólo unos cursos aprobados. Pero molestar, molesta lo suyo. Un artículo publicado recientemente ha hecho estallar a las huestes atléticas, que ya sufrieron la semana pasada el acoso de los anticholistas azuzados por periodistas del régimen.

Comienza diciendo que no hay casi periodistas que hayan criticado al Cholo tácticamente, pero críticas ha habido todas las semanas prácticamente. Aunque después de conseguir en los años que lleva como técnico la mejor racha de clasificaciones, con diversos títulos estatales e internacionales, lugar para muchas críticas no hay. Desde que llegó Simeone, en sus temporadas completas no ha bajado del tercer peldaño liguero. Pero eso puede parecer poco y debe pensar que el Atleti debe jugar como los equipos de Pep Guardiola. “Se le ha visto dudar especialmente con lo del equipo del pueblo” dice como crítica al discurso del gusto por la pizza. Pero lo mejor llega cuando comienza a mezclar discursos de tono político con la posición del Atlético en el mundo de fútbol. “Y era sencillo hablar de la clase media, de lo aspiracional, de que te cambias de un piso en Carabanchel a un chalet en otra zona, de que en vez de un Seat te puedes comprar un Lexus o un BMW, porque vas creciendo…” ha dejado por escrito. Como si Simeone fuese Pablo Iglesias o Daniel Bernabé, porque con este hombre que oye campanas pero no sabe dónde todo puede ser.

“Si siempre comes lo mismo, aunque te guste mucho, te aburres y si comes mucha pizza te suben los triglicéridos. Resulta que lo suyo es tener una dieta equilibrada y comer hidratos de carbono y proteínas. Necesitas verduras, frutas, carne, pescado… no se puede comer todo el día pizzas o hamburguesas, por más que te gusten. En fútbol hablaríamos de alternancia en el juego” se afirma en el artículo. Resulta que al “entrenador”. ¿Quién de la actual plantilla del Atlético es futurible al balón de oro o premios similares? Quitando Oblak, el resto son buenos jugadores pero no verdaderas estrellas. Eso es lo que le traen al Cholo, pero si critica a los jefes no le invitan a cochinillo. Así que lo mejor es decir que el Cholo se ha mourinhizado o recomendar al entrenador de verdad dónde colocar a João Félix.

Cataluña vuelve a opacar lo importante

Como viene ocurriendo con demasiada asiduidad, el tema catalán viene opacando lo importante tanto en Cataluña como en el resto de España. El bien común queda preterido por el bien particular de dos nacionalismos que llevan décadas de enfrentamiento soterrado o a la vista de todos. Dos nacionalismos que actúan en beneficio de los menos pero engañando a los más. Tanto como para que una parte de la izquierda compre el discurso de uno de los nacionalismos para confrontar al otro al carecer de capacidad de movilización y de penetración en la clase trabajadora. Como Ernest Gellner demostró hace tiempo, el nacionalismo, que es anterior siempre a la nación (no se dejen engañar con existencias evanescentes), es producto de la clase burguesa de cada lugar o región. Fíjense que el término nación hasta 1885 no tuvo ningún sentido político y son esas burguesías las que los activaron. Posteriormente, desde la URSS (III Internacional) en colaboración con los EEUU (lo que el historiador marxista Eric Hobsbawn ha llamado el wilsonismo-leninismo), sacaron aquello del derecho de autodeterminación para acabar con los imperios e intentar dominar ellos, como las dos partes de la lucha, el orbe. Y aquí, la transmutación kantiana del individuo autónomo abrió la espoleta a cosas peores.

Anticapitalistas, esa facción dentro de Podemos, se ha lanzado a apoyar las acciones de protesta en Cataluña para así acabar con el régimen franquista de 1978. La misma que ha seguido Oriol Junqueras en su comunicado comparándose con dirigentes pretéritos caídos bajo la represión del Estado fascista de Franco. “Políticos presos”, “Amnistía”, “Libertad” y demás lugares comunes como si los dirigentes catalanes sediciosos (según la condena) sólo hubiesen estado de broma. “Frente a un sistema político heredero del franquismo, diseñado para restringir en vez de ampliar los derechos colectivos, desde Anticapitalistas reivindicamos el derecho legítimo a ejercer los derechos civiles más allá de los límites que impone el Estado” han escrito los anticapis en su comunicado. Tienen razón en que la condena a los “Jordis” supone un peligroso antecedente para cualquier acción reivindicativa de la clase trabajadora, una simple manifestación tumultuosa podría ser óbice para un castigo similar: “Cualquiera que desobedezca para ejercer un derecho será perseguido, bien sea en una huelga, parando un desahucio o en cualquier acción de protesta social”. Esto es lo que trae enaltecer los ánimos nacionalistas de un lado y otro, que al final las reivindicaciones y luchas de clase puedan ser reprimidas con mayor contundencia. Algo que a los nacionalistas de todo tipo no preocupa al parecer.

El problema de ese apoyo al nacionalismo catalán es que han olvidado su propia base marxista cegados por hacer caer el régimen del 78 de cualquier forma y no recuerdan que si el Estado español es una dictadura de clase (Marx, Lenin…), el futuro gobierno de la República catalana sería igualmente una dictadura de clase. Curiosamente de la misma clase que manda en el Estado español: la burguesía. En vez de tener un solo aparato de represión, los anticapis quieren tener los dos. ¿En qué momento la izquierda perdió el norte del análisis del Estado para acabar enfangado en la ideología nacionalista burguesa? Sólo hay que leer los mensajes de dirigentes de Podemos o de Izquierda Unida para darse cuenta del error de intentar hacer claudicar al Estado español con la apuesta por dos Estados burgueses. Esto pensado desde parámetros marxistas que son los propios de esta dirigencia. Y todo porque querían votar. Sí, votar sin la más mínima garantía democrática y judicial (esto lo apoyan aquellos que lanzan las mentiras sobre Indra cada vez que hay elecciones), sin el mínimo respeto hacia el que piensa distinto y sin cobertura legal y legítima. Pensar que el Estado español caerá por apoyar a la burguesía catalana en su huida hacia delante (el 3% siempre sobrevuela, como el helicóptero de Artur Mas huyendo de los suyos), es no saber nada del Estado.

Lo importante queda fuera de plano.

¿Y qué es lo importante se preguntarán ustedes a estas alturas del artículo? Lo material del día a día. Mientras nos despistan con el tema catalán, que por cierto nutrirá a los neofascistas españoles, las personas normales y corrientes siguen penando y siendo explotados mediante la precarización. El nacionalismo, como se ha demostrado a lo largo de la historia, no da de comer. Puede servir para composiciones literarias y señalar fiestas diversas, pero comer, lo que se dice comer no sirve. En España tenemos la tercera clase trabajadora más pobre de la Unión Europea. Una clase trabajadora (activa y pensionista) que tiene problemas para llegar a fin de mes, que no tiene estabilidad laboral, a la que se está quitando perspectivas vitales, a la que se explota hasta llevarla al suicidio incluso… Todo eso es más importante que la pelea de banderas y políticos burgueses que las portan.

Estamos en el momento, de los últimos cincuenta años, en que la clase trabajadora está siendo explotada como nunca. Recortes en derechos sociales (en Cataluña la sanidad pública está destruida por el Procés, por cierto), en derechos civiles (manifestarse es un peligro constante por la ley mordaza), en derechos fundamentales (el disenso sistémico contra la monarquía capitalista es perseguido) que nada tienen que ver con banderas sino con el control ideológico y biológico de la clase trabajadora. ¿Salvará Cataluña este problema? No, porque allí, como ocurre en Euskadi, gobiernan los mismos que en España, la clase dominante en sus fracciones nacionalistas. Se sienten catalanes pero el dinero no tiene patria y si la República catalana no funcionase, que no lo hará, sacarían en dinero ipso facto. Un engañabobos más de la burguesía para que los problemas que afectan a la base del sistema, como esa crisis económica que amenaza con destruir más derechos sociales y económicos de la clase trabajadora, no estén en el primer plano.

La fascinación de la izquierda por los nacionalismos no es más que el reconocimiento implícito de su incapacidad para movilizar al sujeto de cambio político que le es propio: la clase trabajadora. Por eso utilizan el nacionalismo (como hacen los populismos neofascistas) como vía de escape e intentos de derribar el régimen sin saber que el régimen se refuerza con esos apoyos. ¿Un referéndum solucionaría muchas cosas? Sí. Pero un referéndum en condiciones no lo querrían los independentistas porque saben que lo podrían perder como sucedió en Canadá o Escocia. La vía unilateral de Carles Puigdemont, es lo que verdaderamente quieren. Y en esa tesitura no cabe apoyo ni a desobediencias, ni nada por el estilo. Cuando se rebelen contra el núcleo del sistema ya se verá, pero hoy hay que pelear por los derechos de la clase trabajadora que quedan escondidos por la trama de los nacionalismos burgueses. Ambos, no se olvide.

Ludopatía: enfermedad que destruye a la persona como otra droga más

El auge de los establecimientos de juego viene proliferando de forma muy preocupante. Potentes multinacionales copan las redes, la TV y otros medios con atractivos mensajes que fomentan la LUDOPATÍA.

Un ludópata podemos afirmar que es un drogadicto del juego de azar, es decir, un enfermo que necesita tratamiento, pues una vez atrapado en las redes de ese círculo vicioso, necesita ayuda para sanar.

El perfil del ludópata es un joven que se engancha en la actualidad al juego “on line” o a las innumerables casas de apuestas locales que han proliferado por todas partes.

Según la DGOJ (Dirección General de Ordenación del Juego) “solamente durante el tercer trimestre del año 2017 se registraban más de 700.000 usuarios en casas de apuestas y casinos “on line” autorizados”. El número de jugadores “on line” creció de 280.000 en 2013 a 830.000 en 2018 un aumento del 196 %.

El sector empresarial del JUEGO está alcanzando un volumen tan  inmenso que drena la economía productiva a la vez que destroza la vida de muchas familias cuando algún familiar cae enfermo con esa patología.

Compiten las empresas multinacionales y locales con un nivel tecnológico muy avanzado entre el Sector Privado y el Sector Público, en detrimento de éste último, que nos hacían creer que tenía un objetivo redistributivo y social, como la ONCE o la Lotería Nacional, pero todo ha cambiado.

El dinero que circuló en el juego en 2018 ha sido de 41.829 millones de euros. La redistribución entre los que ganan y los que pierden se estima en un 77,5 % (34.421 millones €). El margen bruto para las empresas que organizan el juego legal es de un 22,5% de media (9.408 millones €).  La ONCE reparte alrededor del 50 % de lo recaudado y la Lotería Nacional un 70 %, pero el juego privado aumenta exponencialmente mientras el juego Estatal o se estanca o disminuye. (Datos del Anuario del Juego en España 2018).

En compras de billetes de lotería, cupones de la ONCE, casinos, bingos, apuestas deportivas, de todo tipo, incluso apuestas asesinas con “Kamikazes en las carreteras”, etc,  se mueven cantidades astronómicas, muchas de las cuales no pagan ni siquiera impuestos, como peleas de gallos y otros “deportes y competiciones ilegales”.

La proliferación del juego privado legal está descontrolada y desde 2015 a 2018 el juego privado legal ha creado 6.000 empleos, pero las consecuencias para la vida de muchos jóvenes y sus familias es  irreparable, incluyendo las demás drogas.

Desde el punto de vista del socialismo democrático, que lucha por una nueva sociedad, esa problemática no es solo una cuestión individual, sino que representa un grave problema social que se ceba principalmente en los barrios más humildes, distorsionando la lucha contra el capitalismo y como ocurre en esta sociedad dividida en clases, no afecta por igual a una clase social que a otra.

Este modelo capitalista degenerado y corrupto utiliza el juego, las drogas, la trata de blanca y demás lacras para neutralizar la participación consciente de la juventud y la clase trabajadora en la lucha en defensa de sus  legítimos derechos sociales y civiles.

El consumo de juegos de azar, drogas y demás, hunde sus raíces en las insoportables condiciones de existencia que padecen millones de personas bajo el capitalismo, que sufren paro, miseria, degradación y escasez.

Empleo escaso y mal pagado, explotación salvaje del asalariado, futuro negro para la juventud, fracaso escolar, presión del aparato de propaganda de la economía de consumo, derrumbe del modelo familiar, polarización entre ricos y pobres, cansancio de tanta corrupción, mentiras y broncas entre la clase política, etc, son todos ellos elementos que enrarecen el ambiente para la búsqueda de una salida, haciéndoles pensar que con el “juego se harán millonarios” o con “las drogas se olvidarán” de tanta problemática y lo interpretan erróneamente al considerarlo una forma rápida de evasión de esta cruda realidad que les ahoga y atenaza.

Toda esa problemática que representa una lacra para la sociedad se ceba y extiende, no solo ya en los barrios periféricos de las grandes ciudades, sino que llega a todas partes con las nuevas tecnologías, aunque esos problemas lo padecen con más agudeza las familias trabajadoras, no los hijos pijos de papá que pueden costearles todo tipo de medios en lujosas clínicas para poder superar esas terribles pesadillas que representan para los afectados.

La realidad es que el Estado burgués de los capitales, con todo su enorme aparato al servicio de las empresas, incluida la Banca y los Mass Media de derechas, quieren dar la impresión en algunos programas y nos quieren convencer de que el Estado es un arma que lucha contra el tráfico de drogas, contra la trata de blanca o contra la ludopatía, pero es falto, porque en realidad, como todo eso es un enorme negocio que mueve según algunos cálculos entre un 15 % y un 20 % del comercio mundial y combinado con el turismo internacional, no pueden luchar con eficacia porque en realidad, los verdaderos Gobiernos bajo el capitalismo son los Poderes Fácticos, es decir, Banca, Clero y Fuerzas Represivas.

Debemos conocer y denunciar que es el imperialismo y sus estados afines, los que han empujado en Latinoamérica, Marruecos, Afganistán y otros países a miles de campesinos para que abandonen sus modelos de sembrados alimenticios y lo dediquen a producir DROGAS.

Solo hace falta dotarse de información de lo que ocurre en Colombia, Perú, Bolivia… donde la bajada del precio de los productos agrícolas y el empuje de los narcos ha hecho que cientos de miles de familias campesinas vean que es más rentable y seguro el cultivo de la droga, porque incluso si se niegan, los sicarios del narcotráfico les arrebatan la vida.

Bajo el capitalismo los negocios legales e ilegales están bastante bien interconectados. Las mafias del juego, la droga y demás especuladores, invierten en empresas legales, operan en Paraísos Fiscales, son dueños de Bancos… para a su vez, canalizar recursos financieros hacia esa economía criminal, tomando el control de empresas y comprando a banqueros que se dedican al blanqueo de dinero.

Los grandes financieros internacionales están implicados hasta los tuétanos en esos negocios fraudulentos que les reportan sustanciosos beneficios. Los bancos de EEUU desarrollaron unos métodos de transferencias de recursos, que aplican todos los bancos que operan con ellos, tanto de fondos “legales” como “ilegales”.

Los mayores bancos del mundo cuentan con cientos de miles de millones de dólares de depósitos de particulares en cuentas secretas, en Paraísos Fiscales que todos los gobiernos conocen y amparan, que favorecen a clientes inmensamente ricos a los que, sabiendo que son unos mafiosos y ladrones, se les garantiza la más completa confidencialidad e impunidad.

Ante todo este estado de cosas existen dos corrientes principales en el plano político:

UNO.1.- La mayoría de las derechas  quieren seguir mirando para otro lado e incluso privatizarlo todo, tolerando los desaguisados, para continuar haciendo a los ricos más ricos y a los pobres más pobres, haciéndonos creer que la legalización total de esas actividades “delictivas y peligrosas” permitirían mejorar el problema. Pero a su vez esos mismos burgueses pregonan la reducción de impuestos, que llevará a una reducción de los gastos sociales y a privatizar la sanidad pública, lo cual perjudicaría la asistencia, ahora muy deficiente, para sanar y salvar a esos enfermos más pobres de la situación a la que han sido arrastrado por el ansia de lucro a que les empuja este  modelo capitalista de competencia feroz.

UNO.2.- Con la legalización y privatización de todo ese comercio criminal en manos de esos personajes de “honorables empresarios” podrían seguir actuando como personas “honestas” e incluso “benefactoras”, pero en realidad  provocarían un agravamiento de la situación y no evitarían las muertes por suicidios o por exceso de drogas de miles de jóvenes y trabajadores, apropiándose de cada vez más plusvalías, pues su legalización no acabaría con el problema sino que solo serviría para aumentar los Beneficios de esas mafias capitalistas.

DOS.1.- La mayoría de las izquierdas están en contra de la legalización y privatización de ese comercio que esclaviza, enferma y mata a la juventud y explican que ni con represión, ni con hacer que sean legales podrán resolver esos tremendos problemas sociales. Por tanto, tenemos que defender las reivindicaciones de un cambio de modelo de sociedad que garantice un puesto de trabajo digno y bien remunerado, vivienda para todos y mejoras sociales, pero sobre todo un ocio alternativo, sabiendo que, mientras que exista ese modelo de rapiña capitalista siempre habrá jóvenes y trabajadores que se verán empujados a caer en esa pesadilla.

DOS.2.- Algunos programas de izquierdas contemplan medidas amplias para atacar y empezar a resolver esa tremenda problemática  que afecta a cientos de miles de personas, como por ejemplo, la nacionalización total del juego, para que sea el sector público quien lo gestione con el objetivo de dedicar recursos para curar a ludópatas y drogadictos e ir eliminando progresivamente tanto el juego y las drogas así como las enfermedades que producen.

DOS.3.- Expropiación por el Estado de todos los bienes y fortunas de esas empresas de tráfico ilegal, para invertir sus recursos en programas de rehabilitación, controlados por organizaciones de familiares de afectados, incautación de los bancos y empresas colaboradores con los implicados en el blanqueo de dinero, eliminando el secreto bancario, para constituir una Potente Banca Pública al servicio de la sociedad. Defensa de una red Sanitaria Pública y gratuita que cubra todas las demandas de asistencia a la ciudadanía, incluyendo planes para curar a ludópatas y toxicómanos con atención especial a esos enfermos, incluyendo a los que estén o quieran incluirse en planes de rehabilitación,  tanto dentro como fuera de las prisiones,  hasta su  sanación y encuadramiento en un puesto de trabajo digno.

DOS.4.- Desarrollar por el Estado planes de prevención en institutos, universidades y sobre todo en colegios, para explicar desde la infancia las causas, los efectos  y los peligros que nos acechan con la ludopatía, las drogas y demás lacras de este capitalismo caduco y agónico. Exigir un Plan de Ocio recreativo, en base a deporte para la juventud: Polideportivos, Piscinas públicas, Casas de la Juventud, Centros Culturales, desarrollo de actividades como campamentos al aire libre y demás acciones que aumenten las actividades lúdicas, que preparen a las nuevas generaciones con el objetivo de una sociedad más sana, justa, libre, solidaria y humana.

Conclusión: En esos dos modelos se observa también las orientaciones entre las Derechas y las Izquierdas. El socialismo democrático y científico considera que con la fuerza numérica que tiene en la actualidad la clase trabajadora, la juventud, los pensionistas, los sindicatos y  las organizaciones sociales, en lucha organizada por la transformación social serían posibles esos cambios que son  más necesarios que nunca. Pero para ello necesitamos seguir construyendo un fuerte movimiento de masas y organizándonos masivamente. Esa tarea nos exige un mayor grado de participación tanto de la juventud y los familiares afectados, como trabajadores, estudiantes, parados, pensionistas, junto a partidos y sindicatos de clase que defiendan los programas necesarios para avanzar hacia la transformación socialista de la sociedad, porque otro mundo es necesario y posible para la Humanidad. El futuro que nos espera bajo el capitalismo  es de catástrofes laborales,  medioambientales, paro, miseria, explotación y opresión;  es decir, como dijo el clásico “horror sin fin”.

Iglesias: «Estas elecciones van de quién defiende a las familias españolas y a la gente»

Todos dicen quererla, protegerla, defender sus intereses, pero la clase trabajadora al final está casi huérfana de representación en el Congreso. Unos dicen que si la clase media-trabajadora, otros que si la clase media y trabajadora, algunos que si el pueblo, pero al final, la realidad, es que los intereses de la clase trabajadora quedan siempre en el limbo con las graves consecuencias que eso tiene para las personas. Si hay dos clases objetivas respecto a las relaciones de producción son la clase propietaria y la clase trabajadora, el resto no son más que subjetivismo derivado de la reproducción perpetrada por la ideología dominante. Vistos los discursos de los distintos candidatos hasta el momento, se puede decir que Pablo Iglesias defiende a la clase trabajadora como lo que es, sin artificios, ni composturas.

Lo suyo es que el PSOE de Pedro Sánchez debería defenderla de igual forma que hacen en Unidas Podemos. No por ser socialdemócratas tienen menor compromiso que la formación morada con las demandas de clase. Pero leída la entrevista del presidente del Gobierno no queda clara esa defensa, sino todo lo contrario. La utilización, como veremos, de eufemismos, circunloquios y economicismos varios muestran bien a las claras que podría tener un ojo puesto también en la clase dominante tanto como en las demandas trabajadoras. Y eso en el tercer país donde la clase trabajadora sufre más los estragos de la pobreza es indicativo de muchas cosas. En los discursos de Iglesias, por el contrario, se pueden atisbar esas demandas de acabar con la precariedad laboral, de que no existan trabajadores pobres, ni pobreza en general, que se piense antes en la mayoría que en la minoría. Merece la pena analizar algunas frases de Sánchez para ver de qué estamos hablando.

En la entrevista concedida a Pedro J. Ramírez y Daniel Basteiro en El español afirma Sánchez ante la cuestión de los límites de la clase media: “La clase media y trabajadora pueden ser muchas de las personas que lean su diario. Es un concepto subjetivo, pero creo que el IRPF, sobre todo en el aspecto más vinculado con la nómina, es evidente que afecta a la clase media y trabajadora”. Afirma el presidente que la clase es un concepto subjetivo y bajo el discurso neoliberal así es. Es subjetivo porque esa clase media aspiracional se ha construido bajo el paraguas de la ideología dominante. Luego, siguiendo con la lógica del discurso neoliberal, casi acierta a definir la posición de clase al señalar la nómina y el IRPF como mecanismos de objetivación. Poco o nada aprendió de las clases sociales en la Universidad (privada, no se olvide), porque el poseer nómina ya es indicativo de haber vendido, eso que se llama proceso de alienación, la fuerza productiva a otro que la trata como mera mercancía. Ahí hay objetividad para saber quiénes forman parte de la clase trabajadora. La diferencia está, si se quiere hablar de clase media, de su posición en las relaciones de producción. Aquellos que comparten, mediante un salario, la dominación/explotación serán clase media. Esto es, las escalas de mando y los funcionarios estatales son clase media, el resto de forma objetiva, ganen más o menos, clase trabajadora. Pero le molesta a Sánchez decir clase trabajadora en solitario. Fíjense que dice clase media y trabajadora. Como creemos que no habrá leído a Erik Olin Wright y su clase media en una posición de contradicciones,  lo normal es que no es más que un artificio del lenguaje.

Respecto a la derogación de la ley de empleo del PP, mejor que se vayan olvidando las personas. Sin ruborizarse ha declarado en esa entrevista respecto al mercado de trabajo: “Tenemos una flexibilidad que tenemos que preservar en un momento de ralentización económica”. Así que la precariedad en el empleo, que parece que sólo se mide en términos de subcontratación, persistirá porque beneficia a los empresarios y a la economía. Y no piensa derogarla sino hacer un nuevo Estatuto de los Trabajadores que negociará con todos los partidos para crear un nuevo marco “de regulación laboral acorde al siglo XXI. Ahora tenemos los riders, los falsos autónomos, la igualdad real entre hombres y mujeres, que tiene que ser incorporada de manera mucho más fehaciente a nuestro ordenamiento laboral, la racionalización de los horarios laborales, familiares y personales o los derechos de propiedad intelectual de los trabajadores en el propio puesto de trabajo”. Ni una sola mención de la temporalidad, la explotación o las cuestiones que afectan realmente a toda la clase trabajadora. Pero no se asusten que esto ya lo tiene cerrado con los empresarios: “En mis conversaciones que tengo con los empresarios, ellos son conscientes de que tenemos que caminar hacia un nuevo ordenamiento laboral”.

Esto, al menos, no se encuentra en el discurso de Iglesias. Tendrá otras cuestiones erráticas y a mejorar sin duda, pero cuando menos sabe que la clase trabajadora es la que más ha sufrido el austericidio y que los malos son la clase dominante. Sánchez se encuentra cómodo con quien debería ser al menos su contrincante. Hablar con los empresarios para un nuevo Estatuto de los Trabajadores es como meter al zorro en el gallinero, además ya sabemos que su ministra de Economía, Nadia Calviño, está deseosa de meter la mochila austríaca en la legislación. En la presentación del programa morado no habrán escuchado frases de ese estilo, ni deseos de consenso (mecanismo de dominación por antonomasia), bien al contrario Iglesias ha hablado de disputa y confrontación para la consecución de las mejoras necesarias. Ha señalado, por ejemplo, a las grandes empresas como los mayores contaminantes, no como hacen otros que parecen cargar el peso de la culpa en las personas: “Hay 100 empresas multinacionales que son responsables del 70% de las emisiones. Cuando decimos que hay que crear una empresa pública de energía, estamos diciendo que es la única forma de apostar por las energías renovables”. Un discurso estatista si se quiere, pero donde las demandas de clase se ven reflejadas: “Los derechos sociales que consagra nuestra Constitución son la base del programa de Podemos. Los derechos de la gente y los servicios públicos siempre han estado y estarán en el centro de nuestras políticas”.

Oculto, tal vez, bajo el populista “la gente”, Iglesias, como han hecho los demás intervinientes ha desgranado lo que hoy es esencial para la clase trabajadora. Muy lejos de la flexibilidad laboral que tanto gusta a Sánchez y al FMI. Pero ha dado en la clave principal, que es eludida hacia lo neoliberal por el presidente Sánchez: “La pregunta es cómo vamos a defender los derechos de todos cuando llegue una recesión económica. De eso van estas elecciones, de quién defiende a las familias españolas y a la gente”. ¿No es la vivienda digna una demanda de esa clase trabajadora que apenas puede llegar a fin de mes? ¿No es tener los servicios mínimos una demanda de la clase trabajadora? ¿Qué miedo hay al intervencionismo o a la nacionalización de empresas fundamentales como las energéticas? ¿Acaso la corrupción no es un elemento que impide que la clase trabajadora disponga de mejores servicios sanitarios, educativos o burocráticos? Todo eso, bajo el populista término de la “gente”, es lo que han defendido con vehemencia Iglesias y las demás personas. Menos España como concepto y más España como bien común parecía el eslogan de la presentación.

“El PSOE puede representar a los moderados que Rivera ha dejado huérfanos” ha dicho Sánchez en la segunda parte de la entrevista, lo que inconscientemente indica un posible giro hacia el centro derecha. Está más preocupado de establecer reglas institucionales que le permitan ser presidente del Gobierno sin tener que negociar con alguien (que gobierne la lista más votada porque sí) que por las cuestiones materiales del día a día. Ese ensimismamiento sanchista provocaría una destrucción de la base de la democracia parlamentaria y todo porque parece que a él le molesta dialogar para llegar a acuerdos gubernamentales. No quiere en el gobierno a nadie, incluso a costa de una inestabilidad política mayor que la repetición de elecciones. ¿Imaginan un gobierno sin mayoría cómo aprobaría los presupuestos? Tras haber escuchado a Casado ofrecerse para pactarlos, ya sabemos dónde quedarían las demandas de la clase trabajadora.

¿Aparece Sánchez como negacionista de la izquierda?, término que le parece sólo utilizable para eslóganes publicitarios, porque ha alabado lo que significa ser progresista: “El concepto progresista representa a más gente”. De ahí que sólo quiera acuerdos de Estado para los que, reconoce, tendrá que pactar con PP y Ciudadanos. ¿Cuáles son esos pactos de Estado? ¿Reforma pensiones, de relaciones laborales y alguna cuestión de políticos como el sistema electoral? Esas tres cuestiones afectarán a la clase trabajadora directamente, por ejemplo. La primera por garantizarlas de acuerdo al nivel de vida; la segunda para acabar con la explotación precaria; y la tercera para no negar la representatividad de clase. Sin embargo, pactar con la derecha esos tres temas no indica nada bueno en beneficio de cumplir con las demandas de la clase trabajadora. Iglesias, cuando lo ha hecho, al menos ha mostrado estar más cerca de esa clase que de la dominante. Por eso el título del artículo, con todos sus errores a día de hoy sólo Iglesias defiende a la clase trabajadora.

Mi solidaridad con las familias de los jóvenes de Alsasua

Hace unos meses la Audiencia Nacional condenó a 8 jóvenes de Altsasu/Alsasua, un bello, pacífico y solidario pueblo de la Navarra del norte, a penas durísimas por las agresiones que consideró probadas a dos oficiales de la guardia civil fuera de servicio y sus respectivas novias en un bar de esta localidad en Octubre 2016.

El Tribunal Supremo acaba de rebajar la gravedad de esas condenas en algunos casos hasta un tercio, suprimiendo el concepto de terrorismo así como la agravante de discriminación y abuso de superioridad respecto al atentado a la autoridad..

Según la sentencia definitiva a falta de posible recurso al Tribunal de Estrasburgo que han anunciado las familias se les condena a penas desde un año y seis meses hasta 9 años y seis meses. Aún así esta sentencia sigue siendo de una extrema dureza

Como socialista sin carnet, como demócrata aunque siempre soy respetuoso con las decisiones de la justicia, considero desproporcionadas dichas condenas y ojalá un Tribunal externo como el de Estrasburgo aplique una sentencia proporcional y justa a los hechos acaecidos.

No entraré a valorar si estos realmente fueron de la gravedad descrita en la misma, al igual que me manifiesto inequívocamente en contra de que un grupo de personas, sean de la ideología que sean, agredan en grupo a otras, tengan la profesión que tengan, mucho más si entre ellas hay dos mujeres.

Eso lo quiero dejar absolutamente claro antes de continuar, para evitar interpretaciones interesadas y torticeras.

El problema es que considero que el trato que se está dando a este caso y a los jóvenes implicados, tanto desde la justicia como desde ciertos medios de comunicación y partidos políticos resulta muy diferente a otros similares. Ahí está la clave de mis argumentos.

En todo el Estado se han producido decenas, incluso centenares de hechos de agresiones a la autoridad y en ningún caso, repito, NINGÚN CASO, las condenas, las indemnizaciones y el tiempo de prisión provisional, han sido tan elevadas.

Incluso algún caso mediático con condenas parecidas ha merecido en cuanto al derecho a la libertad provisional un trato diferente. Recordar que alguno de estos jóvenes llevaba ya 36 meses en prisión y hasta el pasado miércoles 9 todavía sin una sentencia en firme.

Puede parecer y eso es tremendamente peligroso para una democracia que se precie, que se ha intentado dar a través de estos jóvenes un escarmiento.

Por eso escribo esta reflexión como demócrata y militante sin carnet de un socialismo que tiene como bandera la justicia y la igualdad, para reclamar también para ellos ambos conceptos.

Discrepo de los actos de esa noche de Octubre 2016, del comportamiento de estos jóvenes, pero igualmente considero que las condenas resultan excesivas, al mismo tiempo que es injusto no haberles concedido antes la libertad provisional.

La justicia nunca debe tener la sospecha de supuestamente moverse por sensaciones de venganza, o de ser diferente dependiendo del código postal donde se desarrollen los hechos, debe ser siempre sin excepción una justicia, justa e igual para todos.

No es lógico que un mismo hecho producido en Almería, Madrid, o Alicante tenga un tratamiento y si es en un pequeño pueblo del norte de Navarra otro.

O que en unos casos mientras no hay sentencia definitiva puedan acceder a la libertad provisional, a pesar en alguno de ellos del escándalo social que produzcan y en este caso no haya sido así.

Por eso he decidido a lanzar este escrito, para desde la condena a las agresiones a guardias civiles y sus novias, solicitar trato justo e igualitario para los acusados. Porque defiendo desde una democracia con ambas características (justa e igualitaria), una justicia de la misma manera.

Lo traslado a la sociedad de este país para que conozcan también otra cara del caso, otras opiniones diferentes esperando y deseando que las decisiones del Tribunal de Estrasburgo sean más ajustadas y adecuadas a la realidad de lo que ocurrió esa noche.

Impunidad no, de hecho llevan ya 36 meses en prisión, pero injusticia y trato discriminatorio por su lugar de origen tampoco.

Lamento profundamente que ahora que en este lugar de nuestro país estamos realizando un profundo trabajo de reconciliación y convivencia después de años de desgarro y trincheras, este caso venga de nuevo a dificultar ese empeño.

Los padres y madres de estos chavales han convocado una próxima movilización a la que por todos estos motivos acudiré. Dejando claro y así se lo trasladé, que me sitúo en contra de lo que hicieron, pero igualmente considero que sus consecuencias han sido desde el punto de vista judicial y penal profundamente injustas.

Por eso estaré con ellos con mi apoyo y solidaridad, como en su día lo estuve con las personas agredidas. Porque no deben resultar incompatibles ambas posiciones.

Ningún dirigente de la derecha critica los insultos a Sánchez

Debe ser que cuando la presidencia del Gobierno es ocupada por una persona del PSOE, el mismo cargo dota de un aura especial a quien lo ocupa por el cual se puede insultar sin respetar a la institución. Le ocurrió a Felipe González, a José Luis Rodríguez y ahora a Pedro Sánchez. En el desfile militar por el día de la Fiesta Nacional, nuevamente el presidente del gobierno ha tenido que soportar los insultos de las personas allí congregadas en el momento en que llegó al tenderete montado para la ocasión. Sánchez acude como presidente del Gobierno de todas y todos los españoles, no sólo como el señor Sánchez, secretario general del PSOE, pero eso parece que no es comprendido ni por las personas que acuden, ni por los dirigentes políticos de las derechas.

Cuando ha ocurrido algo parecido con simples políticos de PP o Ciudadanos, especialmente a estos últimos porque ya se sabe de su afición a montar pollos, han pedido que el resto de partidos se solidaricen, que se persiga a los que han insultado (el día del orgullo gay, por ejemplo) y han pedido que la clase política sea tenida en consideración y respeto. Bueno cuando ellos y ellas insultan constantemente, como hace habitualmente Rafael Hernando, es parte de la vida política, pero que alguien de la izquierda ose hacerlo es una afrenta condenable. Cuando a Mariano Rajoy se le ha insultado en algún acto institucional desde el PP han tardado poco en señalar a PSOE o Podemos como instigadores de acciones de violencia. Cuando es en sentido contrario, se dice que los políticos y políticas de izquierdas tienen la piel muy fina, que si va en el sueldo y bla, bla, bla.

Los insultos a Sánchez no han recibido apoyo alguno por parte de los dirigentes del trifachito, los cuales peleaban por parecer más españoles que los demás, más patriotas que la cabra de la Legión y más de derechas que las personas que han estado insultando. En ese momento de la fiesta montada ad majorem gloriam de la monarquía, Sánchez no es socialdemócrata, ni del PSOE, es una proyección de cada español y española al que se debe, por tanto, respeto. Esto no lo entienden en el trifachito porque, para ellos, si no es la derecha quien está en el poder, todo es usurpación e ilegítimo. Cuando están ellos, empero, es la proyección del destino común de la nación española en su misión histórica de apostolado y sometimiento de los infieles.

Ni una sola palabra porque se sienten cómodos con esos insultos, aunque deberían, cuando menos, hacer pedagogía para que no se insulte a nadie en ningún momento. Pero como les molesta que Sánchez (o cualquiera de izquierdas) gobierne y, para más inri, les estén sacando a la momia del mausoleo, están que se suben por las paredes y no tienen la más mínima educación. Insultan al presidente del Gobierno de España, pero bien que aplaudían en su momento a las tropas del Imperio estadounidense. No soportan que alguien sea tan español como ellos y además de izquierdas y por eso insultan a Sánchez mientras el trifachito se regocija en ello. Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal bien firmes y disfrutando de los insultos al presidente del Gobierno. Si fueran ellos mandaban a una compañía de las que desfilan con bayoneta calada en carga mortal. Así es la derecha española.

El infantilismo de la clase política

La clase política, o si lo prefieren, el establishment político, mantiene una interacción emotiva con la sociedad a la que pertenece. Los flujos de una a otra parte son fiel reflejo de la sociedad dada. Esto es lo que nos suelen decir porque la realidad, más allá de la falacia idealista, es que el establishment político está influenciado en mayor medida por estructuras de pensamiento e intereses muy diversos y mediados por intereses muy concretos. Lo económico es determinante en última instancia para la conformación de la estructura de pensamiento de esa clase política, de ahí que el reflejo social no sea el de un espejo. Los monstruos aparecen reflejados en esa imagen devuelta y generan en el establishment político tanto el trauma como el cinismo. El poder de la ideología dominante aparece en ese reflejo especular contraviniendo lo que la persona conscientemente califica de principios. El espejo es ese inconsciente (individual o colectivo) que es la clave para la conformación del establishment político (y mediático, no lo olvidemos). Esto no empece para que ciertas características del comportamiento sean generales a dominantes institucionales y dominados.

La actual ideología dominante viene estructurando la sociedad, las relaciones sociales, desde hace casi cuarenta años. El neoliberalismo, producto en última instancia del capitalismo como base, comenzó con un proceso de individualización de cada persona. Un proceso que prosigue y tiene numerosas consecuencias para lo político (y social) y beneficios para el proceso de acumulación económica. Un individualismo que hace tiempo penetró en el mundo académico plagando todo de teorías con esa ideología que genera como ideal la ruptura de las relaciones y de los agrupamientos sociales más allá de lo cívico y el parentesco. Especialmente este último permite el traspaso del poder intraclase. El ejemplo más claro de esto lo vemos en este texto de Dalmacio Negro, un pensador liberal: “El Derecho de juristas, al que se atiene la idea liberal, protege las dos instituciones básicas del orden social, la familia y la propiedad que son jurídicamente la misma cosa” (La tradición de la libertad, Unión Editorial). Ese individualismo no es más que una de las armas que utiliza la clase dominante en la lucha de clases con el fin de desunir, de imposibilitar cualquier tipo de unión, a las clases populares, a los sin-parte (que diría Jacques Rancière).

Hedonismo e infantilismo social.

Ese individualismo como ideología dominante es potenciado por el hedonismo, el principio del placer, el utilitarismo de la máxima felicidad para la mayoría que se ve reflejado en las diversas demandas como la amplia oferta de consumo, el consumo a la carta (todos esos canales de televisión, series que se pueden ver en cualquier momento para satisfacción del consumidor individual), el servicio individualizado y con claros tintes burgueses (Cabify, Uber, Glovo…), el deseo como generador de derechos, la primacía de la diversidad, etcétera. Un individualismo hedonista que genera un infantilismo con graves consecuencias. Como acontece con los niños y niñas pequeñas, el placer deber ser alimentado constantemente y el dolor evitado en casi su totalidad. Es más cuando se produce algún tipo de dolor, como darse un golpe, se produce la culpabilización del propio individuo: “¡Mira que no darte cuenta!”, “¡Si es que no miras por donde vas!”. Esa culpa hacia el infante se transmite en la época actual al adulto cuando, dentro de la lógica individualista que promueve el sistema, se le expone como placer (moda pasajera) ser emprendedor, proactivo, ser el que más y mejor (hipercompetitividad), pero con su contrapeso del dolor como la depresión, el estar quemado y, en última instancia, el suicidio o la exclusión social. Sin olvidar que no dejan de ser “nuevas formas de violencia” (Byung-Chul Han). La ideología dominante está creando este tipo de ser humano que, buscando la personalidad única como máxima, acaba convirtiéndose en un grano de arena en la masa de la playa.

Lo fundamental del neoliberalismo es que rompe sus cadenas con el proyecto ilustrado del nuevo ser humano racional, culto, fraternal y que busca la mejor sociedad en la que vivir (aunque de forma un tanto escatológica) Partiendo del idealismo empirista (el mejor refugio del economicismo y la ideología dominante) se le niega a la persona individualmente considerada un pasado, una mirada atrás, salvo que sea para alguna cuestión comercial o una cuestión de afirmación de la ideología dominante (todos el coaching se basa en dejar atrás todo y vivir el momento, el presente). El ser humano debe progresar técnica y económicamente para generar más y más riquezas que, ¡vaya por dios!, son acumuladas por aquellas personas que vienen haciéndolo desde hace años o siglos. No hay alternativa como eslogan del sistema, el cual esconde una dominación de clase y la continua explotación del ser humano. Individualismo, al final, para infantilizar; para negar que lo colectivo produzca placer (más allá de lo espectacular y circense) y transformaciones radicales; para negar la evidente lucha de clases (sí se permiten las luchas individualizadas como mecanismo de conflicto controlado, mediante partidos políticos, equipos de fútbol, identidades varias, etc.); para dominar culpando al individuo e impidiéndole que se mire al espejo y observe sus cadenas.

Como acontece con los niños y niñas pequeñas, el placer deber ser alimentado constantemente y el dolor evitado en casi su totalidad.

Carencia de acción política, sólo espectáculo.

Todo esto que se produce en el ámbito social se traslada al ámbito político y por eso existe esa infantilización del establishment político (con muy pocas excepciones). Un infantilismo, una individualización, que se observa claramente en las promesas de acción política y en el culto al líder (bonapartismo neoliberal como placer de seguir al elegido). Bajo el clima social propicio donde el yo (¿o el superyó?) es la absolutización del mundo, donde el principio del placer domina la acción humana, en el mundo político acaba apareciendo un cambio en las relaciones representante /representado que se ha denominado democracia de audiencia o democracia demoscópica (Bernard Manin). De la democracia liberal representativa en la cual los representantes políticos no sólo trasladaban las demandas al parlamento sino que actuaban como generadores de esas demandas (toda la tradición de la izquierda se ha basado en eso), se pasa a una clase política que, lejos de transformar algo, se dedica a apoyar, o impugnar en algunas ocasiones, aquellas peticiones que cuentan con mayor respaldo social o provienen de un acontecimiento específico. Por ejemplo, cada vez que hay un asesinato truculento aumenta el apoyo a la cadena perpetua o la pena de muerte. La clase política pierde su carácter pedagógico o la función de filtro para ponerse a disposición de las masas infantilizadas que claman pidiendo que sus deseos se cumplan.

Es por culpa de la democracia de audiencia que la clase política actual hoy dice una cosa y mañana lo contrario sin el menor asomo de ruborización. Lo importante no son los principios, ni la posesión de una ideología (¡esa antigualla!), la ideología dominante lo cubre todo, sino la búsqueda de la satisfacción de las demandas de esas masas cretinizadas. El hedonismo popular de las masas (abiertas al principio y cerradas después como bien explicó Elías Canetti en Masa y Poder), generado por una ideología dominante que acaba sacando beneficio económico de ese hedonismo, es toda la base programática de la clase política. Pero no sería justo cargar las culpas en las masas, procesos similares se produjeron a finales del siglo XIX y en buena parte del siglo XX bajo otros parámetros, otras luchas y un capitalismo en fase de desarrollo imperial. Las masas expulsadas de su condición de ciudadanía quedan al albur de los grupos de interés o lobbies, de los potentes y totalitarios grupos mediáticos y una clase política más pendiente del último sondeo que de la defensa de principios o transformación hacia el bien común. El establishment político está tan infantilizado como esas masas, aunque en grado adolescente, y sólo busca el placer del poder por el poder. Una oligarquía hedonista que prefiere hacer más caso de las demandas más “populares” que a las demandas más necesarias. No gastan neuronas en cultivarse, en pensar (en la izquierda ha desaparecido el análisis materialista, por ejemplo) más allá del último eslogan que le ofrecen asesores y asesoras igualmente infantilizados. Normal, entonces, que hoy en día se hable sin tapujos de gobierno de los mediocres (…) o de los chaqueteros. El sentido democrático de ciudadanía languidece (¿han escuchado en discurso políticos decir “la ciudadanía tal o cual” o suelen escuchar arengas al pueblo, la nación, el país o la gente?) y queda todo totalitarizado por el individuo hedonista e infantil.

No gastan neuronas en cultivarse, en pensar más allá del último eslogan que le ofrecen asesores y asesoras igualmente infantilizados

Ahora bien si las demandas realmente fuesen de esas masas infantilizadas, cuando menos se estaría cerca del principio utilitario del mayor placer para la mayoría. Curioso que los neoliberales ataquen con fiereza ese principio utilitario que comenzaría con los padres del liberalismo económico (Adam Smith y Jeremy Bentham), aunque ya John Stuart Mill (otro liberal que esconden) afirmase como legatario del utilitarismo que la máxima del placer para la mayoría no podía ser el cálculo de las políticas públicas sino que había que buscar otro principio, justamente en un libro titulado Utilitarismo (Alianza Editorial). ¿Qué placeres, por seguir utilizando esa terminología, son tenidos en cuenta como demandas entonces? Excluyendo los de la clase dominante (que son siempre tenidos en cuenta por aquello de la determinación en última instancia e inscritos en la ideología dominante por ende) tenemos que las demandas principales son los deseos de los lobbies y grupos mediáticos. O lo que es lo mismo, aquellos grupos que son capaces de alterar la agenda política más allá de la clase dominante. A la par que se deslegitiman los partidos y los sindicatos, fundamentales para la clase trabajadora y la lucha de clases, se potencia a asociaciones que viven en su mayoría de los fondos públicos y a colectivos que permiten al sistema distraer mediante la diversidad (Daniel Bernabé en La trampa de la diversidad) y el falso conflicto social. Eso sí, no permitirán llegar nunca al punto de quiebra del propio sistema. Sensu contrario, las luchas de la clase trabajadora, de pensionistas, de sindicatos son criminalizadas o negadas desde el control mediático.

Los lobbies, que tienen el apoyo de la clase dominante (donde hay que incluir, no se olviden a la iglesia católica en el caso de España y otras iglesias en los demás países) o están engarzados a ella, consiguen situar sus demandas en el debate de los deseos más allá de algunas cuestiones de justicia social que quedan como recuerdo de los tiempos felices del Estado de bienestar o de la lucha por derechos humanos (provenientes muchos del placer, por los derechos de según qué grupos o personas se pueden pisotear en beneficio del capital). Por ejemplo el gaycapitalismo quiere explotar a las mujeres para reproducirse genéticamente y por ello se intenta introducir el debate de los vientres de alquiler como derecho humano. En la polémica entre los taxis y las empresas que no pagan impuestos (Uber y Cabify), el establishment se puso de parte de las empresas como buena parte de esas personas infantilizadas que desean ser lo que no son. La clase política miró para otro lado en su mayoría pasándose la pelota unos a otros, también habría que recordar. Y así es como se acaban dejando fuera los derechos humanos y el bien común de los sin-parte. La democracia de audiencia, por tanto, no es más que la expresión del infantilismo generado por el propio sistema y que oculta la verdadera fuente del dominio. La clase política de este tipo de democracia acaba dejando de cumplir sus funciones y se enfanga en una constante lucha por el placer donde el insulto infantil y la gresca por cuestiones baladíes están a la orden del día. Una lucha por el placer… del cargo podría ser el lema de la actual clase política.

los partidos se desvanecen para transformarse en movimientos políticos personalistas donde la adoración al dirigente máximo deviene obligación

El bonapartismo neoliberal.

Esa democracia de audiencia, esa sociedad del espectáculo, esa sociedad infantilizada, ese sistema económico determinante en última instancia posibilitan el culto al líder. Bueno líderes sin liderazgo más allá de la corte de fieles que busca el placer del cargo y muchos fans que cambian de un día para otro, mostrando así la liviandad de las relaciones entre el supuesto líder y los supuestos seguidores. La individualización económica y social provoca que las organizaciones o la lucha colectiva sean repudiadas en sí. En el reino del yo supremo (sólo hay que ver a todos esos cretinos y cretinas de youtube) los partidos se desvanecen para transformarse en movimientos políticos personalistas donde la adoración al dirigente máximo deviene obligación, siempre que no se quiera ser tildado de hereje. Cualquier crítica, por constructiva que sea, es calificada de anatema y por ende perseguida hasta la muerte. Por suerte al ser una sociedad excesivamente digitalizada y mediatizada la muerte no es real sino virtual, pero el fanatismo de las personas en las redes siguiendo las órdenes del jefe del movimiento buscan la muerte del otro ser humano (una acción típica es bloquear o denunciar al que piensa distinto). Los movimientos mezclados con masas infantilizadas cerradas (siguiendo a Canetti nuevamente), que temen a la libertad (que diría Erich Fromm) retrotraen a épocas donde la delación, el asesinato y la incapacidad de pensar dejaron los campos de exterminio. Un culto al líder, sin líderes, que tiene su base infantil y adolescente en el placer de proyectarse en la otra persona típico de los fenómenos de los fans. Son fanáticos de una persona más que de unos principios (aunque los utilicen como parte consciente) en su mayoría porque la mente infantil de los y las infantes rechazan planteamientos complejos. Mejor adorar a esa persona a la que se supone que sí pensará de manera compleja. El problema es que, al ser la clase política tan infantil, se observa que tampoco tienen capacidad ni ganas de asumir esa complejidad analítica que existe en la vida común. Recurren, por incapacidad y como mecanismo de transmisión del mensaje, a lo simple, los dicotómico, a decir que todo es muy complejo para explicarlo, ocultando que realmente son incapaces de analizar lo complejo e, incluso, de conocerlo medianamente. Mejor generar conflictos de otro tipo, infantiles y de peleas de adolescentes, para que el sistema siga regenerándose. Peleas de niños y niñas pequeñas entre el dirigente máximo y sus cortes contra los otros dirigentes y sus cortes. Una debate que oculta la realidad y carece de trascendencia alguna.

De ahí que podamos decir que el bonapartismo neoliberal (como dictadura de masas que es) es la forma del régimen de dominio actual. No es de extrañar el auge del populismo, base política del bonapartismo, necesitado de unas sociedades infantilizadas y cuyos conflictos no sean económicos. En sí toda la clase política actual es populista, en sentido analítico y como demagógica. No verán a populista alguno criticar al capitalismo en sí, al etéreo establishment o la casta sí, pero a la estructura básica del sistema no. En la mayoría de los casos los populistas  se quedan en la batalla cultural o superestructural. Contra los inmigrantes los neofascistas, contra el no respeto de los derechos humanos los bohemios burgueses, contra el ecocidio individualizado los ecocapitalistas y así hasta completar el cuadro completo de bonapartistas del actual sistema ideológico neoliberal y su base capitalista. El bonapartismo como totalitarismo y lucha ficticia entre dirigentes mediocres que alimentan los deseos de unas masas entregadas al hedonismo, pero que se escapan por principios o incapacidad de la crítica al propio sistema. A lo máximo que llegan es a poner parches e impedir que los acontecimientos puedan generar cambios y sujetos de cambio y con ello transformar el sistema.

Si antes el bonapartismo burgués necesitó el espadón, hoy en día con una legislación (divinizada y por ello casi intocable) opresiva (¿conoce cuántas leyes incumplen al día?), como la ley mordaza para las protestas y la ley laboral para las relaciones de producción; un poco de desvío de la atención con algo de espectáculo, que genere algo de carnaza en los medios, ya sea político o social; unos dirigentes mediocres pero puestos en el centro del escenario; y con unos medios de comunicación, propiedad de la clase dominante, que dicen poseer la verdad única (postverdad más bien), ya no es necesaria la espada, ni el ejército bonapartista (que siempre estará ahí por si acaso, el aparato represivo no descansa). Ya lo advertía hace años Guy Debord (Comentarios sobre la sociedad del espectáculo): “El incesante tránsito circular de la información que vuelve a cada instante una lista muy sucinta de las mismas sandeces que se anuncian apasionantemente como noticias importantes; mientras sólo raras veces se transmiten, como a tirones, las noticias verdaderamente importantes, relativas a lo que cambia efectivamente”.

Hoy con movimientos-partido, dirigentes infantilizados y hedonistas y un control total de los medios de comunicación de masas el bonapartismo neoliberal funciona a las mil maravillas. Mientras la base del sistema sigue siendo intocable porque la clase política está a otras cosas que no sean complejas (¿cuándo no han sido las situaciones complejas?, ¿no les pagan para “descomplejizarlo”?) y las críticas acaban siendo pasto de frases típicas como “eso son teorías”. Saben, porque así se lo han transmitido quienes les gobiernan, que “no se puede reformar el menor detalle sin deshacer el conjunto” (Debord). De ahí que prefieran la política del meme, ideal para mentes infantiles, el eslogan etéreo, el culto al dirigente de turno como si fuera un dios en la tierra, en general mejor que no se piense. Los infantes son aquellos que carecen de palabra en la asamblea, por eso quieren a la sociedad infantilizada, y aunque parezca que la clase política tiene la palabra, la realidad que ocultan es que sólo tiene palabra de verdad la clase dominante.

¿Errejón plagia a Tezanos y a Podemos en su programa?

Como ya habíamos aventurado hace unos días, el errejonismo copiaría a Podemos y al PSOE gran parte de su programa, en concreto las propuestas que puedan canalizar un mayor apoyo hacia su partido. Al leer que plagia a José Félix Tezanos o Podemos estamos utilizando esos nombres como símbolos de la capacidad del populismo de Íñigo Errejón. Respecto al presidente del CIS, el errejonismo toma cuestiones que vende como nuevas pero que son antiguas. Respecto a Podemos, toma prestado todo el armazón social. Lo dijimos hace tiempo en estas mismas páginas, tomaría prestado hasta de Ciudadanos porque realmente el programa electoral no le es necesario, incluso al movimiento errejonista le molesta tener un programa en sí.

Presentan como novedoso la reducción de las horas de trabajo semanales (hasta 32 horas por semana, que vendrían a ser cuatro días completos) cuando es algo que, cuando menos, lleva planteándose desde mediados de los años 1990s. Lo que presentan hoy ni es nuevo, ni es novedoso. Hemos utilizado a Tezanos porque, en su trabajo de sociólogo, lleva casi tres décadas investigando y analizando las consecuencias del capitalismo tecnológico y el reparto del trabajo. Podríamos haber dicho que plagian a Jeremy Rifkin, al PSOE y los sindicatos de clase de las 35 horas (total son tres más) porque también lo hacen.

La recuperación de la Nueva Izquierda (postestructuralista y no marxista) que no pudo vencer al neoliberalismo en esa lucha por la hegemonía, no es novedad, es cosa del pasado fracasado como advertimos. En el errejonismo todo es un juego de máscaras y artificios (ya lo advirtió Clara Serra respecto al feminismo), un continuo disfraz aprovechando la política espectáculo, que presenta como novedoso o bien cuestiones que llevan años trabajándose (como si se les hubiese ocurrido a ellas y ellos), o bien propuestas de otros partidos y personas a las que cambian el color del papel en el que se presentan. Errejón no es más que un peón del sistema, pero un peón que sabe disfrazarse y que no sólo piensa dejar atrás a Podemos sino devorar en cuanto pueda al PSOE. De ahí que plagie a los dos partidos.

Con respecto al plagio de las propuestas sociales de Podemos, era de esperar porque las tienen más frescas en su mente. Saben cuáles funcionan entre las personas, cuáles son  movilizadoras y cuáles no. Nada nuevo más si cabe cuando son conscientes de que el primer gran bocado lo pueden dar a esa formación. ¡Ojo! El gran bocado, no el único bocado. Ya se contó en estas mismas página que Errejón ha optado por ubicarse en el espectro izquierda porque es donde había hueco, si lo hubiese visto a la derecha no hubiese tenido ningún remilgo en hacerlo allí.

A Podemos le ha quitado parte de las propuestas sociales para dañarle por ese lado y al PSOE, más que al PSOE al pensamiento socialdemócrata, ideas muy antiguas que siguen vigentes. Ecologismo, reparto del trabajo, feminismo, defensa de la identidades subjetivas…, todo esto lleva años y años peleando por ser los principales temas a debate dentro del espectáculo alienante del sistema. ¿Qué aporta de nuevo Errejón? Nada porque sigue sin mirar a lo material. Se queda en el idealismo, en el Estado ético hegeliano, en el limbo de lo que no amenaza al sistema en sí. De ahí que su supuesto giro a la derecha, buscando incluso dañar a Ciudadanos, podría situarle en contra de la clase trabajadora.

Post Scriptum. Busquen cuestiones como la ley mordaza, la mejoras de las condiciones laborales de la clase trabajadora y demás propuestas de la izquierda… no las encontrarán. Hoy el mantra del sistema es el ecocapitalismo (que la alerta climática es importante sí), proteger la naturaleza pero sin tocar la base destructora del sistema que está destruyendo esa naturaleza, el capitalismo.