viernes, 2 enero, 2026

El “lema neonazi” y el hundimiento en las encuestas de Ciudadanos

El televisivo Antonio Maestre lleva desde hace bastante tiempo escudriñando todo el movimiento neonazi, neofascista y demás extrema derecha. Debido a esa pericia documental e investigadora ha descubierto que el lema elegido por Ciudadanos, donde no puede faltar España como es tópico en esta campaña, es el nombre de un movimiento neonazi. Tal y como ha publicado en su cuenta de Twitter ese “España en marcha” más que una copia del movimiento En Marche! de Emmanuel Macron es algo bien diferente. “No me puedo creer que el lema de Ciudadanos sea España en marcha. Puede que a muchos no os sonará. Pero a los que llevamos años investigando a la extrema derecha nos suena mucho” ha escrito Maestre para avisar de lo que se venía en un hilo de tuits.

España en marcha resulta ser una coalición electoral formada por grupos falangistas, neonazis y franquistas que se había formado en 2013. Normal que Albert Rivera ni se haya percatado porque en aquellos tiempos sólo estaba en el Parlament catalán y desnudándose en las elecciones. Es obvio que el lema elegido no deja de ser un plagio del movimiento del presidente francés, es habitual en Ciudadanos plagiar todo cuanto pueden tanto en lemas como en acciones propagandísticas. No se puede esperar algo de originalidad. Desde los peones negros de Juan Carlos Girauta hasta el totalitarismo caciquil de Marcos de Quinto, todo es una copia de otras personas que son las que han pensado antes que ellos. Copiar a Peter Drucker, a grupos neonazis o a la red Gladio. Da igual pues han venido contando con el colchón que les proporcionaban los medios de la clase dominante, fuesen más conservadores o de George Soros. Como dice Maestre: “Si quieres copiar marcos ajenos sin contar con los propios pues en vez de parecer que plagias a Macron pues acabas plagiando a los neonazis españoles”. Igual hasta quien lo haya propuesto pertenecía a esa coalición y lo ha querido recuperar.

El pavor que les provocan las encuestas.

A este ridículo en el lema, algo que ya viene siendo habitual en Ciudadanos, tampoco nos alarmemos, hay que sumarle un nuevo giro. Nada extraño para un veleta o cuñado como Rivera. Salvo por un detalle nada nimio. Decir hoy que se pactaría con Pedro Sánchez si gana las elecciones, cuando hasta hace unos días podía haberlo ofrecido y tener un gobierno estable con 180 diputados, tiene mucho que ver con el electoralismo permanente que se vive en la formación naranja. Si el otro día Ignacio Aguado afirmaba que no permitirían que se quemasen iglesias para no perder comba al PP y a Vox en la batalla por la derecha, hoy el jefe máximo de Ciudadanos intenta que no se le vayan más votos. Las personas, que no son tan necias como piensan en los gabinetes de los partidos, se han percatado que la formación naranja no es un instrumento útil para el sistema político. Pudiendo pactar con el PSOE no lo han intentado (cuestión bien distinta es que hubiesen aceptado en la sede de Ferraz) y eso les persigue.

Comienzan a hundirse en las encuestas peleando con Vox y Más País por no ser los últimos de la fila. Una pérdida de 3 puntos porcentuales, nada descartable, respecto a lo que dicen las encuestas y Ciudadanos pasaría a tener 15 diputados desde los cincuenta y tantos actuales. De creerse la gran esperanza de la derecha española a ser un grupúsculo de odiadores profesionales hay un paso que las encuestas están mostrando cada día con más claridad. Saben que sus próximos escaños igual ni sirven para formar gobierno, pero al ser parte del bloqueo de la anterior legislatura deben aparentar otra cosa. Muy tarde sin duda, más cuando Ana Botín pidió directamente y por medio de sus aparatos mediáticos ese pacto PSOE-Cs. Y no hacer caso a quienes te financian y te abren sus pantallas tiene un coste que hoy se cobran.

“En Ciudadanos sabemos lo que es negociar y acordar, pero siempre con los que defienden la Constitución y el Estado de Bienestar y con los que les importa España” ha dicho Rivera en la presentación del lema «neonazi». Unas palabras que no se cree nadie hoy en día porque ni en Andalucía, ni en Madrid están defendiendo el Estado de bienestar y de España les importa el beneficio de la clase dominante, nunca los españoles. Porque en Ciudadanos, como en el PP, España es un eufemismo de la clase dominante. Aún ha sido más estrambótico Rivera en su apertura hacia Sánchez. Quiere diez grandes acuerdos “nacionales para los que se necesitarán de muchos escaños, mucho sentido común y muy poco sectarismo”. ¿”Poco sectarismo” en una frase de Rivera? Sí, lo ha manifestado sublimando su propia personalidad sectaria que dicta quienes son constitucionalistas y quienes no; quienes son la derecha buena y quienes la mala; quienes son los listos y quienes los tontos; quienes tienen la razón y quienes no… Una acción desesperada para tapar las fugas de votos que está teniendo y que provocará una debacle tal que no les quedará otra que la fusión fría con el PP en el mejor de los casos. Rivera observa que se le acaba la canonjía y ha entrado en un estado de pánico. ¿Qué será lo siguiente?

El PSOE no tiene quien le piense ni defienda

Al leer el titular gran parte de la militancia podría decir que ya están ellas y ellos para defender al partido y que no se necesita a ningún teórico que piense por su cuenta. El voluntarismo, por desgracia, no sirve para conformar la opinión pública y la publicada, las cuales se asemejan pero acaban de ser lo mismo. Con el titular se expone una realidad, ni el PSOE posee intelectuales cercanos al partido (mucho menos intelectuales orgánicos), ni hay columnistas u opinólogos en la prensa que defiendan las posturas y los principios inherentes a la organización política. No hay quien piense, aunque sea de manera crítica, qué es el PSOE hoy, a dónde debería ir o cómo debería actuar en el sentido de marcar unas líneas de debate cuando menos. Ni hay personas de esas que tanto aparecen en los medios que hagan una defensa mínima de los principios de la socialdemocracia española. Muy pocas excepciones hay, como veremos, que se vinculen de manera clara al PSOE.

Podemos posee casi en propiedad varios medios con todos los columnistas y redactores bien entrenados para escribir siempre en el sentido de conformar un conglomerado ideológico que ayude al partido morado. Intelectuales orgánicos o amigos tienen a lo largo y ancho de los medios de comunicación con jueces, profesores de universidad (incluido Juan Carlos Monedero), activistas de la sociedad civil, además de los propios miembros del partido. Cuestión bien distinta es que esos análisis sean correctos, pero la gran cantidad de personas que apoyan a la formación morada y tienen presencia amplia en televisiones y periódicos es apabullante. Incluso Anticapitalistas tienen su propia revista donde exponen análisis un poco más escorados que los de la propia formación morada. El PP no sólo tiene intelectuales que escriben en los medios conservadores, sino que cuenta con Universidades y Cátedras que defienden sus postulados, a lo que habría que añadir la iglesia católica, la cual no deja de ser un aparato ideológico. Algo parecido, aunque con numerosas fugas, sucede con Ciudadanos que también cuenta con una pléyade de columnistas e intelectuales de apoyo.

Les puede parecer una cuestión nimia, empero, no lo es. No contar con tus propios intelectuales (orgánicos o no) supone que tienes que hacer uso de mercenarios del pensamiento. Esos que hoy, cuando las cosas van bien, se acercan al poder y al partido y mañana, cuando vienen mal dadas, se ponen de perfil. Es evidente que hay numerosos profesores e intelectuales socialdemócratas pero carecen de cualquier tipo de compromiso con el partido que recoge su pensamiento. Bien porque se piensan que los intelectuales no se pueden comprometer salvo con las ideas (idealismo), bien porque piensan que ese apoyo no les reporta nada a su imagen pura (estética). El caso es que al no tener quien le piense, el PSOE debe entregarse en muchas ocasiones a lobistas de las ONGs o movimientos de la diversidad, los cuales, por defecto, no piensan en términos socialdemócratas y si lo hacen es bajo el prisma del beneficio privativo a alcanzar por su grupo o lobby. Lo mismo sucede con economistas, completamente liberales y acríticos con el sistema, que se acercan al PSOE para ver qué rascan.

Con Antonio Carmona (que no es un intelectual en sí), Juan Andrés Torres Mora (lean su último libro para entender algo de la moderna socialdemocracia) o los magníficos análisis sociológicos de Ignacio Urquizu, lamentablemente, no se puede ir muy lejos. Aunque sólo sea por cantidad estas voces acaban opacadas. Igual Rafael Simancas diría que él piensa, pero hace años que lo abandonó o se ha dedicado a calificar de biblia de la socialdemocracia el libro de Thomas Piketty sobre desigualdad (El capital en el siglo XXI), algo que ya sabían todos los marxistas que había en el PSOE y a los que no se hacía caso. Economistas por la crisis, especialmente, Manuel Escudero aportan su punto de vista economicista, lo que no está mal, pero no sirve para pensar en términos más globales. Y los sermones del pater Eduardo Madina son eso sermones sin chicha ni limoná. Salvo alguna aportación de la corriente marxista, como contábamos ayer, no hay nada más. No hay personas con capacidad de análisis y pensamiento (que estén entrenadas para ello cuando menos), lo que acaba reflejándose en el debate interno y el externo. Ni se puede formar y dar armas retóricas a la militancia, ni se puede establecer una posición fuerte en el debate político. En el tema del feminismo, todo hay que decirlo, es otro mundo pero reducido por desgracia y sin presencia pública suficiente.

Esto último es importante porque dejar al albur de la experiencia de cada cual y el eslogan de turno supone, en no pocas veces, meter la pata, equivocarse o no saber bien cómo defender la posición del partido. Con la postura anti-intelectual, aunque así lo crean algunas personas, no se llega a la siguiente esquina. A base de eslóganes tampoco. La carencia de formación y la inexistencia de intelectuales de referencia en la defensa del partido impide, no sólo obtener mejores resultados electorales (el PSOE cuenta muy poco en la opinión que conforman los medios de la clase dominante y se mantiene por tradición en muchas ocasiones), sino que la militancia pueda contrarrestar los argumentos a diestra y siniestra. Sin personas que le piensen y le defiendan en la lucha de clases teórica y mediática el PSOE es menos PSOE.

La tradición marxista del PSOE sigue viva

En estos tiempos en que algunos grupos se arrogan la pureza ideológica de la izquierda, cuando columnistas de distintos medios se atreven a catalogar mediante pontificación quién es y quién no es de izquierdas, conviene recordar la larga tradición marxista que existe, sí existe en presente, en el PSOE desde su fundación. No sólo el fundador Pablo Iglesias, muy influenciado por Karl Kausky, sino posteriormente Julián Besteiro, Luis Gómez Llorente o en fechas más recientes Antonio García Santesmases, Manuel de la Rocha o José Antonio Pérez Tapias trazan un largo recorrido de pensamiento marxista en las filas socialdemócratas. Incluso ha existido una corriente cercana al leninismo, cuya principal figura fue sin duda Francisco Largo Caballero, al que lisonjeaban como el Lenin español que aún genera algún ramalazo en el interior del partido, especialmente entre grupos sindicalistas. Toda esa tradición no ha muerto, bien al contrario, sigue muy viva dentro de la organización y es posible escucharla si se afina el oído.

Que la cúpula dirigente del PSOE no sea marxista, desde hace años no lo es, no quiere decir que el número de marxistas no sea más que significativo. Si ustedes preguntan a militantes socialistas les confirmarán que en sus agrupaciones siempre hay uno o dos que siguen defendiendo la lucha de clases, que protestan contra alguna que otra dirección afirmando que están abandonando los principios… Hace dos años, por ejemplo, quienes primero se presentaron medianamente organizados ante el Comité Federal en el cual dimitió Pedro Sánchez fueron los marxistas del PSOE. Más allá de la recogida de firmas, que fueron utilizadas de manera espuria no para convocar un Congreso sino para hacer un censo en favor de uno de los candidatos, fueron los grupos marxistas quienes presentaron batalla, incluso antes de formar plataformas y demás, a los barones. Luego quedaron acallados por la lucha en la élite, pero muchos de ellos resultaron fundamentales para el giro de Sánchez hacia la izquierda y el programa aprobado en el 39º Congreso.

Como decíamos, pregunten por esos dos o tres marxistas que quedan en cada agrupación, cuando no son bastantes más, y se darán cuenta que dentro del PSOE hay cerca de unos 10.000 marxistas a ojo de buen cubero. Una cantidad que es casi lo mismo que la militancia de Izquierda Unida (donde también quedan marxistas leninistas) y bastante más de los que hay en Podemos. Por eso causa sonrojo escuchar a ciertos columnistas y políticos decir que en el PSOE no queda nadie de izquierdas. Pues quedan unos cuantos miles, más aquellas personas que sin ser marxistas en sí, tienen un espíritu libertario y contra-establishment. En el PSOE hay casi un 10% de marxistas cuya voz es ocultada en muchas ocasiones, como ocurre en ciertas baronías del sur de la península (las más de derechas curiosamente), o se encuentran con el secuestro de Izquierda Socialista que era parte de su estructura de transmisión de mensajes y pensamientos. No la única, pero la legalmente aceptada.

Se preguntarán, con toda la razón del mundo, ¿por qué no se les escucha más? Quitando la utilización por parte de algún alto cargo del PSOE de la corriente de opinión, utilización para silenciar, existe una razón evidente, los marxistas del PSOE sí son disciplinados y más en tiempos de elecciones de distinto nivel. No son como otros grupos en otros partidos que se pasan el día opinando en contra de la dirección de su propia formación política. Lo que no quiere decir que no se expresen públicamente. Pueden encontrarles en blogs como el de Izquierda Socialista de Málaga, en publicaciones como Argumentos Socialistas o en escasas columnas en distintos medios de comunicación. Porque el veto a las posiciones de los marxistas del PSOE son un clásico en el ámbito de los medios “progres”. En los medios no tienen problemas para pedir colaboración pero sólo cuando se quiere dañar al PSOE, por lo que siendo conscientes de esa artimaña de los aparatos ideológicos deciden no participar. En otros partidos igual tienen menos escrúpulos.

Que las personas no lean o no tengan una cabeza reconocible en estos momentos, no significa que no exista una corriente marxista en el PSOE. Los medios del establishment de George Soros no les quieren dar voz salvo que sea para atacar a Sánchez, como en su momento los querían para atacar a Felipe González, pero eso no significa que no tengan voz. Más bien no interesa que se sepa que tienen voz y en algunos análisis y propuestas pasan por la izquierda hasta a Podemos. No interesa a todos esos columnistas de la “izquierda verdadera”, ni a los partidos que compiten con el PSOE, pero tampoco a ciertos grupos dentro del propio PSOE por diversas razones, entre ellas, está el poder tener una voz más obrerista por parte de ciertos cargos y a mantenerse en esos sillones mullidos de los que hoy disfrutan. No es una cuestión de poder, siendo el 10% tampoco se puede aspirar a mucho, sino de autolegitimación de personas que con esa voz marxista parecerían otra cosa. Y estas personas sí que se manejan en relaciones de poder. Siguiendo el análisis de Angelo Panebianco en su libro Modelos de Partido, el silencio de los marxistas permite a ciertas personas de la cúpula autocalificarse de izquierdistas ocupar esa área de incertidumbre ideológica que de tener voz los marxistas estaría vedada para sus intenciones.

Marxistas, ocultos en algunos casos y ocultados en la mayoría de los otros, existen en mayor cantidad que en los demás partidos políticos. Cuestión bien distinta es que su voz, por impericia, o por deseos de la clase dominante, no sea lo suficientemente fuerte para cuando menos condicionar algunos aspectos éticos y analíticos del PSOE. Una corriente, que siempre se ha considerado pablista, que defiende no sólo la lucha de clases, sino la austeridad intrapartido y exopartido, el pacifismo (anti-OTAN), el republicanismo, el laicismo, el feminismo, la lucha contra el imperialismo y que sigue utilizando el materialismo histórico en la mayoría de sus análisis. Una corriente que en un mundo político donde la diversidad, lo chusco, la tontada, los lobbies y los políticos chaqueteros dominan tiene un trabajo doble o triple. Antes, al menos, el Juventudes Socialistas había cierto apoyo aunque fuera por radicalismo. Hoy convertidas en senectudes y empresa de colocación a medio plazo ni eso. Con los marxistas del PSOE ocurre como las meigas, que haberlas haylas.

Las parroquias que ardan serán restauradas por Florentino

En muchas ocasiones algunos altos cargos del PP y de Ciudadanos al leer lo que publicamos han dicho somos muy duros. Tras lo visto ayer en el Pleno de la Asamblea igual nos hemos quedado cortos porque eso de preguntarse sin sonrojo si se quemarán parroquias como en 1936 tras sacar los restos del mausoleo del dictador fascista…

Isabel Díaz Ayuso, que dice y hace cualquier cosa para tapar sus vínculos con Púnica, suelta esa barbaridad dentro de un sistema democrático similar contra el que dio un golpe de Estado el dictador al que se va a inhumar. Lo peor es que Ignacio Aguado no sólo le sigue el juego a la presidenta de la Comunidad sino que aumenta la apuesta al afirmar sin sonrojarse que “desde el Gobierno de la Comunidad se hará lo necesario para que no se quemen parroquias”. ¿De verdad se ha creído la salvajada dialéctica de Díaz Ayuso? ¿Por qué no ha añadido Venezuela que es ya un clásico en sus exposiciones? ¿En Ciudadanos no tienen a alguien que hable en serio o de manera racional? Lo de la presidenta es un clásico del PP en todas sus épocas, el peligro de los rojos asalta iglesias, es lo que aprenden en los seminarios del Opus, de los Kikos o esas comunidades ultraconservadoras que siguen pensado en la Guerra Civil como una cruzada. Pero que alguien que se dice liberal debería cuando menos no seguir la estela. Por mucho que Aguado pudiera pensar que los rojos son el peligro y acabarán con las esencias de España, igual debería callarse ante una boutade y no darle visos de realidad.

citar la quema de parroquias tiene que ver con la llegada de elecciones y así movilizar el voto católico

Esto se puede interpretar cómo, en realidad, todo se podría tratar de un plan mucho más elaborado y que tiene como finalidad llenar las arcas de la fracción constructora de la clase dominante y ayudar a la iglesia católica. Han debido pensar en la presidencia de la Comunidad que si queman unas cuantas parroquias, culpando a los CDR por ejemplo, el gobierno madrileño tendría que reconstruirlas como una obligación moral. De esta forma, como las constructoras tienen cierto problema con el flujo de caja, tendrían unos dineros extras hasta que se puedan hacer grandes proyectos.

De igual forma la iglesia católica, que cada vez pierde más fieles y tiene las parroquias vacías, podría cerrar algunas parroquias en buenos distritos y conseguir dar algún pelotazo construyendo viviendas. ¿Quién se lo negaría siendo mártires de los ataques del mal? Si hay cinco parroquias en el barrio Salamanca, pues tres que sean quemadas, una se reconstruye y dos quedarían para otros usos.

Es todo tan histriónico en la política española, especialmente en la madrileña y la andaluza (donde curiosamente gobierna el trifachito), que un tipo de operación así se podría llegar a plantear en la sede de la Puerta del Sol. Díaz Ayuso y Aguado son capaces de esto y mucho más. Se benefician los empresarios de la construcción y la iglesia católica, justo dos de las fracciones de la clase dominante que apoyan a PP y a Ciudadanos. Normal que en Más Madrid se lo acaben de tomar a guasa y pregunten al gobierno si tienen alguna previsión de quema de parroquias como pueden ver en la imagen.

Realmente citar la quema de parroquias tiene que ver con la llegada de elecciones y así movilizar el voto católico ante el peligro de los rojos en el gobierno. No tiene nada que ver con Franco en sí, sino con activar el mitologema inserto en buena parte de la ciudadanía católica de derechas. Por eso ha salido Aguado a buscar su cuota, aunque éste no se percate que el voto católico que gane por un lado lo perderá por el lado liberal. O por el lado de cualquier persona racional sin más. Lo que en Díaz Ayuso es una forma de quitar votantes a Vox en Aguado es simplemente ridículo. Demuestran que en Ciudadanos son unos chisgarabises de la política que por salir en la foto dan empujones a quien haga falta, como les pasó en Colón. ¿Cuál será la siguiente de Aguado?  Esto pasa cuando sólo se mira el voto y no el bien común; cuando lo que importa es tener tu cuota mediática y no estar al servicio de la ciudadanía; cuando se llega a la política por el apoyo de un lobby y no por el apoyo de militantes. Ciudadanos en su caída en barrena está llegando al absurdo y no, no da risa.

Como se descuide la izquierda el PP ganará las elecciones

Tal y como afirma el titular hay posibilidades de que el PP de Pablo Casado pueda ganar las elecciones. Para ello deberían darse una serie de condicionantes que no están tan lejos de lo que se pueda pensar. Y gran culpa de esa victoria, complicada pero factible, la tendrían las fuerzas de izquierdas. Primero por no haber logrado un acuerdo, ni en julio, ni en septiembre. Y segundo por la lucha cainita que están mostrando en las redes sociales, más los vaivenes estratégico-ideológicos que tienen según se levanten esa mañana o les digan esos gurús que les han sorbido la razón. Abrir la repetición de elecciones era dar una posibilidad de que el enemigo se rearmase y pudiese pensar con tranquilidad qué hacer. Cada cual que aguante su vela. Vayamos por partes.

Hegemonía en la derecha para el PP. En esto culpa no tiene la izquierda como es evidente. Es una batalla intrabloque de la derecha que va a quedar resuelta en estas mismas elecciones. Quedará, con toda probabilidad, una pequeña ultraderecha gritona que es necesaria para el propio sistema, un PP ocupando la mayoría de los escaños y un grupúsculo naranja representando a cuatro o cinco provincias en el mejor de los casos. Ocurre que cuando Ciudadanos sólo sirve para que gobierne el PP, sin importar los casos de corrupción que tengan a sus espaldas (casos de Madrid y Castilla y León), quienes les han votado teniendo claro que su voto es de derechas, lo normal es que vuelvan al original y abandonen la copia. Una copia, además, que está henchida de soberbia y se permite el lujo de gritar y señalar a los demás. Para eso ya está Vox, así que el PP recogerá buena parte del voto útil. ¿Suficiente para ser el partido más votado? Si el PP como dicen las actuales encuestas está tan cerca del PSOE podría ser dependiendo del comportamiento de los socialdemócratas y lo que quiten a Ciudadanos.

El factor de la segunda vuelta. En los países donde hay segunda vuelta se ha demostrado que en la primera se vota a la opción que le dicta la conciencia y en la segunda se hace un voto estratégico. En esta ocasión, las elecciones se pueden considerar como esa segunda vuelta, con el hándicap de que ha sido la izquierda la que se ha mostrado incapaz de garantizar un Gobierno. Mucho voto del centro derecha podría volcarse con el PP como estrategia a corto para ver si se puede lograr la victoria, cuando menos, frente al PSOE. Sabiendo de antemano que Ciudadanos y Vox apoyarían sin pensarlo al partido conservador, el cálculo racional de buena parte de los votantes de Ciudadanos y Vox será ese. Especialmente en provincias pequeñas y medianas, lo que podría provocar ganar el primer y último escaño en reparto, algo que había logrado el PSOE en las elecciones de abril.

¿Se producirá ese voto estratégico hacia el PSOE en la izquierda? Sin la aparición de Más País es muy factible que los socialdemócratas hubiesen recepcionado ese voto estratégico de segunda vuelta, pero la llegada del errejonismo y un pequeño error de Pedro Sánchez no dejan claro que el cálculo racional-estratégico vaya a funcionar de igual forma que en el PP. Si Sánchez no hubiese dicho que “no dormiría tranquilo por las noches” con ministros de Podemos, añadiendo el tono clasista (como si él tuviese mucha experiencia) de la no preparación, seguramente ese voto iría a su formación. Pero ese grave error provocará que en el mejor de los casos el voto que pueda perder Podemos, bastante menos del que esperan y desean en el establishment, se irá al errejonismo y no al PSOE. A esto hay que añadir la cruenta guerra en las redes sociales entre unos y otras, lo que provoca una tensión innecesaria pero que sirve para hacer grupo y romper con el voto estratégico.

Vaivenes ideológicos. El cambio en la estrategia del PSOE virando hacia la derecha con la intención de captar el voto de ese centro derecha (no existe en centro-centro y el centro izquierda es del PSOE en buena parte) que abomina del PP por la corrupción, deja el flanco izquierda abierto a que lo que se sume por un lado se pierda por el otro. El problema es que, como dicen numerosos estudios, la campaña electoral es capaz de movilizar o desmovilizar entre un 10% y un 15%, bastante en una disputa tan reñida. Si se le suma que el PP vuelve al marianismo (si son capaces de tirar bien de las bridas a Casado), o lo que es lo mismo a la moderación y la visión de Estado (que es lo mismo que la conservación del sistema de dominación), no está claro que todo el voto que pierda Ciudadanos vaya al PSOE como han diseñado en el laboratorio de los iluminados monclovitas. Ciudadanos, evidentemente, no se ha rendido, pero está en una campaña de insultos y demandas contra el PP y el PSOE que les muestra ante la mayoría como desesperados por conservar sus prebendas y sillones y alejados del bien común. Podemos no baja tanto y en campaña suele sacar algún redito mayor que lo expresado por las encuestas. Más País parece que le está quitando más voto a PSOE y Ciudadanos que a Podemos realmente.

Campañas antagónicas y dilemáticas. En el planteamiento de campaña de PSOE y PP se centran en España pero desde posturas antagónicas. Los socialdemócratas desde lo dicotómico (“O nosotros o el bloqueo”) y el PP desde la unión de todos los españoles (bajo el gobierno conservador desde luego). Tiende a ser más productivo lo que une que lo que separa, lo que llama a la unión que lo que sitúa a la población en un dilema. Plantear una votación dilemática sin estar asentada la opinión favorable a lo que se propone y sin contar con un dirigente carismático capaz de movilizar es un error tremendo. Ni el estar en el poder puede salvarte, como le pasó a Cameron en Gran Bretaña, por ejemplo. Y existe una cuestión a la que no se presta mucha atención en los medios pero se está difundiendo entre la población. El tema de la crisis se está tratando de manera muy distinta siendo algo bastante movilizador pues hay una memoria reciente de la austeridad y demás. Vuelven desde el PSOE a negar la llegada de la desaceleración, pero en el PP ya hablan con claridad de tomar medidas antes de que sea demasiado tarde.

Cataluña. A ello hay que sumar que el tema catalán va a sobrevolar toda la campaña electoral y no hay diferencia entre lo solicitado por Casado y lo que ha comunicado Sánchez que haría. En un tema peliagudo y que las personas prefieren que se resuelva con mesura, ninguno de los dos partidos con posibilidades de ganar se diferencian. Eso puede ser bueno para la derecha y veremos qué ocurre por la izquierda porque todo el mundo es consciente de que un gobierno del PSOE se apoyaría en ERC al menos. Este asunto puede ser movilizador y aún no se sabe a ciencia cierta qué pasará a nivel social e institucional.

Lo normal a día de hoy es que Sánchez gane las elecciones con los mismos diputados y que junto a Podemos y Más País esté cerca de la mayoría, pero un simple cambio de cinco puntos, nada descartable (que Ciudadanos se quede en el 9% y Vox en el 5%), en favor del PP podría cambiar todo el tablero político. Y no es la primera vez en España en que se ha logrado cambiar ese 5% de voto durante una campaña electoral (González en 1993 y Rodríguez en 2004). Por tanto, la izquierda debería dejarse de dar puñaladas traperas y ponerse al lío con cabeza pues lo que hay en juego no es baladí. Aunque parezca lejano y poco probable el PP es el único partido que sube en todas y cada una de las encuestas y muchos votos se ganan por sumarse al “caballo ganador”. Y como la mayoría de medios están con la derecha pues es obvio que acrecentarán los errores de la izquierda (menos Errejón) y minimizarán los de la derecha (salvo a Rivera). ¡Ojo! Que el pescado aún no ha llegado a puerto y es mejor no venderlo sin saber si tendrás suficiente cantidad. Pero Iván Redondo y los estrategas de Ferraz son mucho más listos que todos nosotros… o eso se creen al menos.

Rivera entra en barrena

Sabedor de que su vida política está cada día más cerca por los errores cometidos en el pasado, Albert Rivera intenta una última jornada que le sirva para presentarse ante el pueblo español, ese mismo que le señala como cuñado, como el salvador de España. Ya que la campaña quieren los dirigentes máximos de los principales partidos, salvo Unidas Podemos, que se desarrolle bajo los parámetros de la disputa de España con diversas dicotomías, en Ciudadanos no han tenido mejor idea que presentar una moción de censura contra Quim Torra. Una moción que llega a destiempo y que no cuenta con el respaldo de ningún partido salvo el PP, el cual la apoya por no dar que hablar. Pero, dada la escasa capacidad de análisis en la formación naranja (a Garicano le tienen apartado de estas decisiones), no se han percatado de varias contradicciones fundamentales.

Primera. Rivera no puede culpar al PSOE, en este caso PSC, por no apoyarla pues la formación naranja lleva meses insultando al máximo dignatario del partido socialdemócrata. Decir que el sanchismo es el mal y que por ello no se reunía con el presidente del Gobierno tiene como contraprestación que no le apoyen en una moción condenada al fracaso más estrepitoso. No se puede ir por la vida montando pollos y luego esperar que te solucionen un problema que no has sabido solventar a tiempo. La misma moción de censura hace un año, por ejemplo, hubiese tenido más sentido que hoy que ya todo el mundo sabe perfectamente lo que es el PDeCAT, o como quiera que se llame el puigdemontismo. Una burguesía echada al monte con claros síntomas de totalitarismo.

Segunda. Antes de unas elecciones generales la moción aparece como lo que es, una medida electoralista en busca de salvar la cara. Las encuestas de casi todos los medios, incluido el “malvado” CIS, tienen en común que Ciudadanos va camino de un fracaso electoral como no se recuerda en tiempos (salvo el de UCD en su momento). De ser la tercera fuerza política y disputar la hegemonía de la derecha al PP, Ciudadanos ha pasado a pelear por no desaparecer. La irrupción de Más País, y el giro hacia el españolismo y el centro del PSOE estrechan la posibilidad de Ciudadanos de volver al centro desde la extrema derecha populista en la que se ha metido en sus ansias por ser el jefe de la derecha española. Ansias porque en este caso el factor psicológico, lo subjetivo, es fundamental dentro del reducido grupo de palmeros y gurús de la secta naranja para virar hacia posiciones colindantes al populismo europeo. Tras dejar de ser liberales en la praxis ahora intentan la última pirueta mediática.

Tercera. Presentarse como defensores de la unidad de España, como garantes de la estabilidad cuando rechazaron no hace mucho tiempo entrar en el Gobierno, o formar coalición gubernamental, tal y como pidieron desde la clase dominante. Haber impedido un posible Gobierno de ciento ochenta y tantos diputados, con la posibilidad de actuar contra los desmanes de Torra y el jefe en la sombra Carles Puigdemont lo saben todas las españolas y todos los españoles. Y si lo basas en una gran mentira peor. Sólo a Rivera se le ocurre decir que “la moción de censura servirá para recuperar la normalidad y acabar con la pesadilla del procés”, cuando dependen para ganarla de los votos de la CUP. O se piensa que el resto de las personas son idiotas, o es que la mitomanía ha hecho presa en él. Populismo electoral sin más ya que realmente le importa más su propio devenir que el del pueblo catalán. De hecho, sin Torra y Puigdemont, Rivera no sería nada políticamente. Necesita el conflicto catalán para intentar sobrevivir.

Todo esto demuestra que Rivera ha entrado en barrena y que la clase dominante ya no le va a apoyar como hizo hasta el momento. Toda vez que negó las órdenes de quienes le auparon al Congreso de los Diputados, la cabeza del dirigente naranja ya tenía precio. Si a ello se le suma que no ha hecho nada contra la corrupción del PP (véase Madrid donde), que donde gobierna implanta los recortes y destruye lo público con mayor ferocidad que el PP, que sus grandes fichajes resultan un bluf (véase a Imbroda que pide menos estudiar y más hacer carreras deportivas porque nos prefieren incultos a fin de manejarnos), que no se ha comportado como el liberal que dice ser o que siempre gesticula extrañamente demasiado, normal que el electorado le abandone. Pablo Casado sin decir esta boca es mía y dejándose una barba mariana (Losada dixit) le ha dejado en una posición subalterna. Ha quedado como ese político inservible que molesta (tipo Rosa Díez), que se vuelve insoportable y que, al final, la gente desea que se vaya a su casa. Igual pasa antes de tiempo.

El PP se aprovecha de la campaña del PSOE

Una lona cubría ayer por la mañana la fachada de la sede del PP donde se apreciaba el siguiente interrogante “¿Ellos o nosotros?”. Más adelante se ha descubierto la respuesta “Todos”. Si no nos han leído bien podrían pensar que en el PP los que diseñan la campaña se han tomado unos copazos y lanzan mensajes crípticos. Pero no, es más astuto de lo que parece y es un aprovechamiento de la campaña que ha diseñado Iván Redondo para el PSOE. Frente a las dicotomías de campaña que presentan los socialdemócratas, el PP responde con unidad. Aún no se sabe por dónde acabará discurriendo la campaña en sí pero han sido astutos para enmendar a Pedro Sánchez.

Es conocido que Pablo Casado es capaz de destruir una campaña electoral él solo. Su muy conocida mitomanía provocó en el pasado un rechazo de gran parte del electorado de la derecha. Ahora que ya tiene controlada a la extrema derecha, que parece cada día más cobarde, y observa cómo Ciudadanos se lanza al precipicio en solitario, igual hace caso a sus asesores y no desbarra. Al menos en la primera parte han sabido en el PP meterse en el intersticio electoral que el PSOE ha dejado. Plantear la campaña electoral como una dicotomía tipo ¨PSOE o bloqueo”, “Nosotros o el caos”, “Buenos y malos” cuando lo que han inoculado desde los aparatos ideológicos es estabilidad gubernamental y unión de los partidos sistémicos, o lo que es lo mismo un apaño centrista o una gran coalición (lo han pedido empresarios y medios como el ABC), a lo que se añade un patriotismo chabacano de última hora, puede pasar que desde el PP hagan un llamado a la unión.

Ni ellos, ni nosotros, sino todos juntos para… lo que nos cuenten en los próximos días. Unión desde luego en mantener el sistema frente a la crisis que asoma a la vuelta de la esquina, unión frente al peligro secesionista (ayer insistió de forma gubernamental en ello Casado), unión de los españoles sin distinción para lograr un bien superior. Aunque ese bien superior no coincida con el que la ciudadanía viene pidiendo desde hace tiempo y sí con los intereses de las grandes empresas. Unión en el cambio climático también porque el greenwashing que están llevando a cabo las empresas energéticas y financieras españolas apunta en ese camino. No señalarán en el PP ni el feminismo, ni lo ecológico, sino que reclamarán la unión de los españoles, centrada evidentemente en el PP y no en quien no logra ni un solo apoyo a su investidura (el PRC no cuenta). Y todo ello porque el PSOE ha permitido ese tipo de discurso de la unidad por el bien común.

No van a entrar en las dicotomías en esta ocasión, aunque han sido los mayores exponentes de este tipo de campaña. Con una diferencia respecto a lo que hacen ahora Redondo y los estrategas de Ferraz, el PP siempre ha contado con todo el aparato mediático para crear el clima necesario a fin de que la llamada emotiva tenga receptividad. El PSOE, como dijimos el martes, no tiene ese clima creado, ni da tiempo a crearlo. La suerte para los socialdemócratas es que la corrupción del PP, especialmente en Madrid, le sigue penalizando en parte porque no dejan de imputar a personas del partido. Esta campaña le servirá para dejar de lado a Ciudadanos y no descuidar el voto del centro-derecha. Posicionarse claramente como principal partido de la oposición y quién sabe si partido de gobierno coaligado al PSOE como vengan un poco mal dadas. Aunque para esto Ciudadanos y Unidas Podemos deberían hundirse bastante en el voto, algo que en el caso de la formación de izquierdas no parece que vaya a suceder. Ayer avisábamos de lo que podía ocurrir cuando una campaña no está bien pensada, hoy el PP confirma que aquello no eran fábulas teóricas.

Post Scriptum. Evidentemente ese “Todos” también es un dardo envenenado hacia Albert Rivera y su negativa a ese constructo de la derecha (España Suma) que pretendían poner en marcha desde el PP para, como poco, ganar el Senado.

¿Por qué está durando tanto el franquismo?

La mayoría de la ciudadanía recibe con nueva esperanza la Sentencia del Tribunal Supremo, avalando que los restos del Dictador Franco, se retiren del Valle de los Caídos y pasen al cementerio de El Pardo; al parecer se abre el camino para avanzar hacia el traslado de la momia, pero aún no está todo concluido pues la familia amenaza con más recursos.

Es inaudito que incluso un cambio a una nueva residencia, produzca tal la situación anómala en esta pseudo “Democracia Burguesa”, por haber sido consentida por todos los Gobiernos anteriores, debido a su sumisión a los Poderes Fácticos, principalmente la Iglesia y el neonazifascismo incubado en las filas del PP que ahora se quitan la careta apareciendo con su “Cara (dura) al Sol” del Trifachito.

La historia nos narra que tras el Golpe de Estado de Franco del 18 de Julio de 1936, auxiliado por la Falange y el Clero, financiados por la Banca y el Gran Capital, la clase trabajadora española se levantó y luchó heroicamente durante tres años en defensa de la República, pero no solo de esa república sino que querían algo más.

Ante el colapso y la ruptura del Estado que todavía tenía un  gran componente burgués en aquella República, los golpistas traidores a la democracia y al pueblo que la había votado, se sublevaron y una gran parte de oficiales se pasaron al bando franquista.

La clase obrera trató de repeler el golpe e intentaron tomar el poder o mantenerlo allí donde triunfaba el pueblo, ocurriendo así de hecho en muchas provincias: Barcelona, Madrid, Málaga, Valencia, y muchas otras zonas resistieron dirigidos por comités de Acción de CNT/UGT que asaltaron algunos cuarteles de los sublevados para defenderse de los golpistas que estaban masacrando a la clase obrera y sus organizaciones.

En principio como pudieron, defendieron la República y los derechos conquistados, prepararon la autodefensa,  armados con lo que tenían a mano, escopetas de caza, viejos rifles o armas rescatadas a los rebeldes, palos, cuchillos, hoces…  En muchos lugares aplastaron a los reaccionarios derrotando al fascismo y el poder quedó en manos de la clase obrera, como podemos ver en películas como “Tierra y Libertad”, “Libertarias”. En otras zonas dominaba el fascismo como muestra la película “Mientras Dure la Guerra” de Amenábar que vi el domingo: Muy ilustrativa mostrando la brutalidad asesina y la ignorancia del generalato franquista en la controversia contra la cultura y el conocimiento, encarnada entre el General Millán Astray y Umamuno con la frase del primero “Viva la muerte y muera la inteligencia”, escena escalofriante,  con la respuesta de Don Miguel cuando les dice “venceréis pero no convenceréis”. .

Cabe reflexionar que si hubiese habido un Gobierno Republicano de izquierdas,  compacto y unido, y no se hubiese practicado la política divisionista y broncosa (similar al espectáculo actual de los líderes en el Parlamento, guardando las distancias), la historia habría sido distinta, pero también se sometieron a algunas alianzas contra/natura, con el ala burguesa republicana.

Partidos como el PSOE y el PCE tuvieron que admitir, pero tardíamente, que el movimiento obrero había alcanzado límites de lucha y organización que sobrepasaban los límites de la “república burguesa” que, tras el golpe la habían derrocado de hecho aunque no de derecho. Algunos historiadores achacan la derrota en la guerra a los errores y la sumisión de algunos dirigentes clave, proclives al viejo orden burgués, que se empeñaban en restituirlo.

Historiadores como Ronald Fraser en su obra Historia de la Guerra Civil Española (Recuérdalo tú, recuérdalo a otros), describe así la situación  recogida a un combatiente: “(…)…””Era una revolución a fondo. El pueblo estaba luchando para conseguir todas las cosas de las cuales las fuerzas reaccionarias de este país, les habían privado durante tantos años;  tierra, libertad, el fin de la explotación, el derrocamiento del capitalismo…El pueblo no luchaba por una democracia burguesa, que eso quede bien claro””…

Cualquier Estado consiste en destacamentos armados en defensa de la propiedad (privada o pública), como banca, grandes empresas, terratenientes…  ya que quién mantiene el Estado mantiene el Poder.

La clase obrera se levantó en 1936 contra los fascistas,  así su golpe fue la causa primaria de las matanzas en cada bando, respondiendo las izquierdas “legítima y legalmente” al golpe militar,  que era  ”ilegítimo y traicionero” con Franco y su banda de fascistas y nazis, cuyos herederos actuales, todavía siguen haciendo impunemente “apología del golpismo”, tras 40 años de dictadura y otros más de 40 de psudodemocracia. Ya es hora de que se acabe con tanta mentira y corrupción y veamos una democracia sana, al menos asimilable a las de los países que nos rodean.

Los actuales herederos de esos “ideólogos golpistas” todavía se ufanan defendiendo a aquellos criminales y piden “Ducados y Prebendas”, obstaculizando a la Justicia, al igual que ha venido haciendo la Iglesia que por fin, parece reconocer que un Estado Democrático debe prevalecer ante una “Dictadura Teocrática”, por muy pacifica que se muestre ahora, que es lo que políticamente representa el Vaticano, por lo que, mientras el pueblo no se libere de la Dictadura del Capital y de la Dictadura Religiosa, avanzando hacia una República, Laica, Democrática, Socialista, Solidaria y Plurinacional, no habremos conseguido superar el franquismo cuyos cachorros siguen rampantes.

Algunos historiadores nos relatan que al inicio del golpe, el viejo ejército quedó superado por las luchas obreras y fue reemplazado por milicias populares que resistieron tres largos años de agonía los ataques del ejército de Franco, ayudado por fuerzas Hitlerianas, Mussolinianas y la aparente “neutralidad” de las potencias “democráticas” que con su actitud hipócrita  preferían el triunfo de los rebeldes.

Hubo varias causas que impidieron la victoria final de la clase obrera, como división y errores en sus direcciones, que fueron incapaces de estar a la altura de las circunstancias, no  comprendiendo y no actuando con previsión y perspectivas a favor de la causa por la que el pueblo combatía: Por la Democracia Obrera y el Socialismo.

Las masas obreras habían aplastado a la reacción, en amplias zonas que quedaron aisladas desde sus inicios, corriendo los burgueses  asustadas hacia el bando franquista, mientras que los dirigentes de los partidos obreros del Frente Popular (PSOE, PCE y POUM, IR, UR, FNJS, Partido Sindidalista e incluso los anarquistas de la FAI) aceptaron un gobierno burgués, con diferencias profundas,  pues los más moderados querían restaurar el orden anterior y los más radicales querían luchar por superarlo;  eso se convirtió en un gran obstáculo por sus errores tácticos y estratégicos que impidió que los trabajadores ganaran la guerra.

Quizás sin comprenderlo ellos mismos o algunos con conocimiento de causa,  elementos pro-burgueses y estalinistas coincidían en la táctica de “primero ganar la guerra y luego la revolución”, cuando el ala izquierda decía “primero la revolución para poder ganar la guerra”.  No sabemos si con la segunda opción se hubiese rechazado el golpe, pero lo que sí es cierto que con la táctica primera se perdió la guerra.

La realidad es que las direcciones,  objetivamente, traicionaron el movimiento espontáneo de las masas en aquella lucha heroica de la clase obrera que se batió valiente y dignamente, con el apoyo de las brigadas internacionales, contra el levantamiento fascista, perdiendo la vida, unos en el frente y otros asesinados en fosas comunes por el franquismo, cuyos familiares siguen esperando y exigiendo todavía, “Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, para poder decir que se ha terminado la Dictadura y empieza una etapa de paz entre los pueblos. Para ello falta una Ley que condene la apología del “golpismo” y “terrorismo”, sean individual o de Estado.  

Uno de los libros que más me han impactado investigando lecturas de estos hechos históricos, es uno que escribió Felix Morrow, un  brigadista internacionalista que luchó solidariamente en las trincheras como voluntario a favor de la clase obrera y contra el franquismo. Lleva por título “Revoluciòn y contrarrevolución en España” (Fundación Federico Engels),  que ninguna persona que se considere progresista o de izquierda debiera dejar de leer para intentar comprender mejor lo ocurrido desde el punto de vista de un combatiente activo.

Los hechos demostraron que la amalgama que representó el Gobierno de la República, con sus disputas internas permanentes, ni siquiera podría denominarse una alianza con la “burguesía progresista”, sino más bien una “alianza con la sombra de la burguesía”.

La verdadera burguesía, capitalistas, terratenientes,  grandes empresarios y militares traidores derechistas que apoyaban a Franco se habían unido o huyeron a la “zona azul”. El movimiento obrero buscaba el socialismo, la transformación social y una vida mejor y eso espoleaba la  llama de la revolución Internacionalista.

Temiendo el triunfo y la extensión de la clase obrera española, la política de Stalin propiciaba buscar acuerdos con las burguesías occidentales, porque sabían que Hitler y Mussolini ya estaban preparándose para la Guerra Mundial desarrollando una política armamentística y de hostigamiento a las izquierdas con provocaciones y acciones nazi-fascistas y utilizaron a Franco como punta de lanza en su laboratorio bélico de pruebas, experimentando con nuevo armamento, bombas, ametralladoras, aviones… asesinando al pueblo español, produciendo matanzas como Gernica o la masacre tras la toma de Málaga y la huída del pueblo desarmado por la Carretera de Almería, que se llamó por algunos historiadores “La Desbandá”.

Los errores del estalinismo, con su “teoría del socialismo en un solo país”, en este caso Gran Ruso, demostraba que la URSS no estaba interesada en más revoluciones, porque en su día Stalin había incluso firmado un pacto con Hitler que éste traicionó. Consideraba el triunfo de la clase  obrera española como quizás un acicate y refuerzo de la oposición de izquierda  que se estaba dando en las bases del PCUS y el PCE y tenía el temor de que pudiese extenderse una revolución socialista sana hacia otros países, que ellos no pudiesen controlar, con el peligro para ellos  que  distorsionase la “Dictadura contra el Proletariado”, que tras un proceso termidoriano se había implantado en la URSS y que pondría en peligro su régimen burocratizado y degenerado, como explicara Trotsky en su libro ”La Revolución Traicionada”  en la que se había convertido el régimen de estalinista.

La historia se repite, pero unas veces como tragedia (1936) y otras como farsa (2019), basta observar el cisco Parlamentario que han montado. Se comenta que “Franco lo dejó todo atado y bien atado” en esta especie de Nudo Gordiano que representa la C.E. del modelo del 78, con el freno de la Ley D’hont, la amenaza permanente del golpismo en la transición y el dominio descarado de los Poderes Fácticos sobre los Gobiernos elegidos por el pueblo.

Cuando Alejandro Magno avanzaba para invadir el imperio Persa, tras la conquista de Frigia se encontró con el reto de desatar el “Nudo Gordiano”.  El “oráculo”  había predicho que quien lo desatase sería el nuevo soberano.  Alejandro sacó su espada cortándolo de un tajo diciendo: “Es lo mismo cortarlo que desatarlo”. Así actúan los Generales invasores y golpistas, cortando nudos y cabezas. Esperemos que la ciudadanía impida el 10-N que algún nuevo General tenga la oportunidad de cortar este “Nudo Gordiano” del alboroto de la ingobernabilidad en que está atascado el Parlamento.

Me gustan las citas históricas;  recuerdo aquella frase atribuida a Confucio, Marx o Santayana que dice: “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Pienso que todavía estamos a tiempo de evitar que se repita la nueva tragedia que algunos están propiciando, porque “solo el pueblo podrá salvar al pueblo”, pero mejor intentarlo con los votos para evitar que pudiesen llegar los de las botas.

Óscar Urralburu: “Podemos ya no sirve para mejorar la vida de las personas”

Óscar Urralburu, uno de los diputados regionales de Podemos-Murcia, ha decidido abandonar la formación de Pablo Iglesias y apoyar la candidatura de Íñigo Errejón en Más País. En las redes sociales moradas ya le han colgado el cartel de villano, cuando no de traidor, como suele suceder en el oscuro mundo de la izquierda cainita, pero más allá de cuestiones viscerales y sentimentales, él trata de explicar su cambio de posición con argumentos de pura lógica política.

 

¿Por qué ha decidido dejar Unidas Podemos y pasar a Más País?

No es sorpresa para nadie que nosotros en Vistalegre II nos posicionamos con el ánimo de recuperar la ilusión con Íñigo Errejón. Las diferencias, por más que se pretendan, son diferencias políticas, netamente políticas. Cuando Podemos irrumpió en la política española algunos habíamos militado en organizaciones sociales, sindicales y en oenegés, pero no veníamos de las estructuras de partido tradicionales. Y creímos en la apertura a una política ciudadana mucho más basada en los intereses de la gente que en las estructuras de los partidos clásicos. Intentamos recuperar la ilusión con la propuesta más proporcional, más democrática, hacia dentro con el mantenimiento de la pluralidad en el partido y hacia fuera con una visión de la política mucho más pragmática, más constructiva, más buscando el acuerdo. Eso fracasó en Vistalegre II pero asumimos la responsabilidad de trabajar desde dentro y así volvimos a presentar un proyecto muy similar en la Región de Murcia desde que salimos elegidos como dirección regional. Hemos trabajado muy intensamente estos cuatro años, especialmente los dos últimos, pero es verdad que este año 2019 empezó mal, muy mal, con la expulsión de Íñigo Errejón, una expulsión no deseada por el propio Íñigo sino una expulsión decidida de facto, unilateralmente, por Pablo Iglesias que no deja formular la propuesta de Más Madrid, una propuesta que es perfectamente democrática y que no pudo ser gestionada de una manera adecuada en el interior del partido. Y eso desencadenó una serie de crisis internas con un capítulo clave como fue la declaración de Toledo, donde hasta once secretarios autonómicos nos posicionamos por una resolución política en la crisis planteada por Íñigo Errejón, una resolución política que tenía que suponer la integración de todas las sensibilidades y el acuerdo político para que fuera posible una candidatura conjunta en Madrid que tuviera a Podemos dentro −por supuesto a Íñigo Errejón que era la imagen de Podemos−, pero también el apoyo de todo el partido a esa plataforma que es Más Madrid encabezada Manuela Carmena. Esa fue la voluntad que declaramos en Toledo y la negativa de Pablo Iglesias supuso la dimisión de Ramón Espinar, supuso la crisis dentro de Madrid, el cese del secretario de organización adjunto, el señor Casamayor. Fue un momento muy crítico para el partido, que asumimos con responsabilidad porque teníamos unas elecciones generales convocadas para el mes de abril, porque teníamos también unas elecciones autonómicas convocadas para el mes de mayo y teníamos candidatos y candidatas.

 

Y la crisis interna se agravó tras las elecciones…

Vimos la respuesta y la reacción de la dirección estatal ante las elecciones del 28 de abril, con una muy baja autocrítica; después vimos como desde nuestro punto de vista hubo un cierto castigo a las direcciones autonómicas por los resultados autonómicos y municipales. Y no se hizo valoración ni crítica de lo que supuso el resultado de las europeas, donde perdimos más de un millón y medio de votos. Y vimos además cómo ese punto de inflexión, los malos resultados electorales, ni siquiera llegó a recibir de la dirección estatal la propuesta que hicimos de buen grado en el Consejo Estatal de junio pasado de mantener una conferencia política que permitiera abordar todo ello con una voluntad de análisis político. Somos una organización política y no tenemos un debate político desde hace muchísimo tiempo. Nos lo merecemos, lo necesitamos. No ha sido posible.

 

¿Cómo ha influido en su decisión la negociación fallida con el PSOE?

Hemos tenido una negociación con el Gobierno de España en funciones del PSOE que ha sido infructuosa. Evidentemente, sabemos y somos conscientes de que el principal responsable es Pedro Sánchez, pero también somos conscientes de que desde la organización de Podemos se tenía que haber hecho un análisis crítico de lo que suponía renunciar a una vicepresidencia y tres ministerios. No ha habido ese análisis crítico, pero tampoco ha habido un debate interno sobre esto; es una cuestión que ha decidido exclusivamente Pablo Iglesias y sus personas más cercanas. No se ha debatido orgánicamente. El Consejo Ciudadano Estatal se ha reunido el 28 de septiembre. Es decir, durante todo el periodo de negociación ni una sola vez el órgano director y rector del partido entre asambleas ha tenido un solo debate ni información sobre la negociación con el Gobierno de España y esto es un planteamiento orgánico intolerable. Yo hice una llamada de atención en torno al 18-19 de septiembre, cuando se anunció que no había Gobierno y que se repetían las elecciones. No ha habido ningún tipo de respuesta por parte de la dirección estatal y advertí de que tenía que haber un acuerdo también, como lo advertían otros compañeros, por ejemplo Teresa Rodríguez en Andalucía. Lo que pasa es que yo no lo dije en público, no quise hacerlo, e hice todas mis declaraciones en privado. Pero claro, ya no tiene ningún sentido seguir intentándolo en privado. No hay vida orgánica dentro de Podemos, no hay democracia orgánica dentro de Podemos, y no tiene mayor sentido seguir en una organización en la que no puedes desarrollar un proyecto, donde a cualquiera que plantee una alternativa se le informa de que tiene abierta la puerta de salida. Antes de que me lo digan he tomado la decisión siendo consciente de que la situación era un poco insostenible porque el anuncio de la candidatura de Más País supone que fuera de Podemos se está desarrollando un proyecto político que ya quisimos impulsar algunos dentro de Podemos.

 

¿Se ha puesto en contacto Pablo Iglesias con usted para tratar el problema, para preguntarle por qué se va con Más País?

Yo le escribí una carta y unos telegrams; no he obtenido respuesta. Y por parte de la dirección estatal de Unidas Podemos solamente Ione Belarra se puso en contacto conmigo, me envió un mensaje, yo le contesté y no volví a recibir respuesta. Es decir que no ha habido contacto telefónico con nadie de la dirección de Podemos.

 

¿Cree que con Errejón el final del bloqueo político en España puede estar más cerca?

Esa es la clave, esa es la clave… No se trata de hablar tanto de programas políticos, los programas políticos están, pero lo que tengo muy claro es que las instituciones y la política sirven para resolver los problemas de la ciudadanía. Lo dije, yo creo que bastante claro, en la rueda de prensa. Hoy mismo he vuelto al instituto a retomar mis clases y seguimos con la misma realidad, con los mismos recortes, la misma situación de precariedad, con los mismos ajustes económicos en la escuela pública y lo mismo si hablamos de vivienda, de energía, de política medioambiental o de política fiscal. Hablemos de lo que hablemos prácticamente no ha habido ninguna mejora institucional en el conjunto del país desde el Gobierno de España y del Congreso de los Diputados en los últimos cinco años. ¿Para qué servimos los políticos si no conseguimos desbloquear la situación y hacer una política mucho más práctica? Desde ese punto de vista estoy convencido de que había una sensación de frustración y a todos nos lo trasladan en la calle, me lo dicen mis vecinos, mis compañeros me lo recuerdan: “¿Qué estáis haciendo, para qué sirve todo esto? No tiene sentido votar el próximo mes de noviembre si vais a volver a hacer lo mismo”. Estoy totalmente de acuerdo, la desazón, la frustración está ahí, y lo que plantea Más País es recuperar la ilusión, que las ideas se tienen que poner al servicio de las personas, para mejorar la vida de la gente, que aquí no venimos a calentar un asiento en el Congreso de los Diputados o a una Asamblea parlamentaria regional por muy cómodo que se esté, sino a mejorar cosas. Yo creo que esta candidatura va a cambiar el panorama político en el país y en la comunidad autónoma.

 

Es decir, que según usted, Unidas Podemos ha devenido en una herramienta política ineficaz, inservible, inútil…

Lo dije el otro día: Podemos no sirve para ayudar a las personas. Podemos ya no es esa herramienta útil en la que creímos en el año 2015. Se ha convertido, y lo dije así en la rueda de prensa, en un partido más, en un partido clásico que confunde los fines para los que nació con el corporativismo, con una deriva personalista en su grupo de dirección que está completamente inutilizada, que permanece ajena a lo que está ocurriendo en el conjunto del país. Lo dije de una forma muy gráfica: a mí me resultaba muy difícil seguir haciendo campaña por Pablo Iglesias, pero ya me resultaba imposible hacer campaña por Iglesias estando Íñigo Errejón. Iglesias sabía lo que nosotros pensábamos y creo que por eso no le ha cogido de sorpresa.

 

¿Cree que la crisis interna de Podemos es de ideas, de liderazgo o de exceso de carisma por parte de su líder político?

Es que yo no lo llamaría carisma. Iglesias tiene una dosis de liderazgo clara, una base electoral evidente, pero le ha faltado capacidad de liderazgo a la hora de decidir cuáles eran los objetivos más importantes del partido y a la hora de comunicarlos adecuadamente y a la hora de valorar si estar en un Consejo de Ministros era una cuestión importante o menos importante. Uno no viene a la política, y en general a la vida, a que las soluciones sean perfectas, uno sabe que las soluciones siempre son imperfectas. A veces es difícil nadar contracorriente y tomar ciertas decisiones pero ante la decisión de volver a repetir elecciones generales o alcanzar un acuerdo yo creo que era mucho más importante haber alcanzado un acuerdo por lo que puede suponer también para Podemos de reducción de peso político en el Congreso de los Diputados.

 

La pregunta concreta es si cree que el excesivo personalismo de Iglesias está pasándole factura a Unidas Podemos…

Lo dije, lo dije en la rueda de prensa… La pérdida de entidad democrática, la pérdida de Estado de Derecho en Podemos, ha ido paralela a una especie no tanto de personalismo como de bunkerización. Es decir, el liderazgo en cualquier faceta de la vida no es malo si es algo democrático. Cuando esas decisiones las toma solamente uno ya estamos hablando de monopolio del partido.

 

¿Qué tiene que decirle a los que opinan que Errejón es un político en manos del PSOE y del Íbex 35?

Esto de las teorías de la conspiración es un clásico de la izquierda. Cuando apareció Podemos recuerdo a compañeros de Izquierda Unida decir que éramos un invento de la CIA y que teníamos el apoyo de las grandes empresas mediáticas del país, que La Sexta nos apoyaba y que eso jamás hubiera ocurrido con Izquierda Unida. Y que por tanto teníamos tendencia a hacer política como el partido socialista. Es es un clásico dentro de la izquierda hablar de conspiraciones y supuestas tramas ocultas pero de lo que hablamos de verdad es de mejorar la vida de las personas. Yo nunca he militado ni votado al PSOE y estoy absolutamente convencido, porque conozco a Íñigo, que él no va regalar absolutamente nada y va a poner un precio alto a lo que significa la mejora de la vida de las personas. Pero lo que tampoco va a hacer es poner a su partido por delante de los intereses generales.

Abogados de oficio denuncian ante el Europarlamento la precariedad y la explotación que sufren

Hace un mes, aproximadamente, Diario16 informó sobre el nacimiento de #R, la Red de Abogados y Abogadas de España, un contrapoder para remover los cimientos de la Justicia. Esta Red ha puesto muy nerviosos a los lobbies que controlan la Justicia española, puesto que una abogacía independiente, una abogacía necesaria, una abogacía libre y ética, se convierte en un poder muy importante a la hora de oponerse a la situación actual de la Justicia y ser el trampolín para la reforma integral que necesita el tercer poder en España.

La Justicia española se encuentra, en realidad, secuestrada por los intereses de las élites que son los que, finalmente, se acaban imponiendo en los tribunales. El tercer poder de la democracia se encuentra secuestrado por una serie de lobbies que defienden los intereses de los poderes fácticos, sobre todo de los económicos, y que tienen capacidad de acceso hasta las más altas instancias del Poder Judicial y de la Fiscalía.

Un ejemplo de estos lobbies lo pudimos comprobar con la presentación del libro del letrado Manuel Medina Se vende banco por un euro, acto en el que se reunieron representantes del poder político (Pablo Casado), del poder empresarial (Florentino Pérez), del mundo jurídico (Baltasar Garzón, Dolores Delgado (aún era fiscal y no había accedido al ministerio) o Fernando Andreu) o del poder financiero (Juan Manuel Cendoya o Ángel Corcóstegui).

El 85% de la abogacía española está compuesta por abogados y abogadas que trabajan solos o agrupados en pequeños despachos. Son profesionales para los que clasificaciones en «juniors» o «seniors», tan querida para los grandes bufetes, les es totalmente ajena. Estos profesionales están ligados a sus clientes por nexos personales que hacen de su vínculo profesional una relación personalísima y donde la identidad y características del abogado o abogada son determinantes de su elección. Además, ese porcentaje de profesionales trabaja en pequeños despachos o por su cuenta, es decir, son autónomos o pymes y, además, presuntos falsos autónomos del Ministerio de Justicia por llevar el turno de oficio.

Esta abogacía, que no sale en las páginas de economía de los diarios ni en sección alguna de la prensa salmón, que no mide su éxito en términos del beneficio económico y cuya cuenta de resultados no se expresa en dinero sino en términos de defensa de los derechos de sus clientes, tiene problemas específicos que siente que no son adecuadamente defendidos.

La Red de Abogados y Abogadas presentará hoy en el Europarlamento sus demandas y la problemática que viven día a día, principalmente en dos ámbitos. En primer lugar, sobre el propio turno de oficio, puesto que es un trabajo que está muy mal pagado, casi de manera miserable, y que se ha convertido en obligatorio. Según afirman los letrados y letradas de la Red, estaríamos ante un claro ejemplo de «trabajos forzados».

En segundo término, presentarán ante los eurodiputados la imposibilidad que tienen de conciliar la vida profesional con la laboral, porque los plazos corren y no se detienen. En muchos tribunales de España, informan desde la Red, se puede ver a abogadas dando el pecho a sus hijos porque presuntamente se les está negando el plazo mínimo de permiso de maternidad que tiene reconocido cualquier trabajadora o autónoma.

Estos falsos autónomos no tienen reconocida su relación laboral con el Ministerio de Justicia puesto que les fue denegada por la Audiencia Nacional, tal y como ocurre con los riders de Glovo o Deliveroo. Esta es una de las razones por las que se ha convocado un congreso fundacional de la Red en Córdoba, evento en el que ya hay más de 600 inscritos, puesto que es fundamental para poder representar los derechos de los abogados y abogadas que la Red se convierta en Asociación Profesional.

En el Europarlamento la Red estará representada por su presidente, el abogado José Muelas, quien estará acompañado por los eurodiputados Manuel Pineda y Sira Rego y por el abogado Josep Jover, presidente de ASPERTIC, que intervendrá en nombre de las confederaciones patronales CIAE-AUTONOMOS Y COPYME poniéndose a su disposición de la Red, para que, ya que no se les permite ser un sindicato, sean una patronal, posiblemente la de mayor cantidad de afiliados directos de España.