sábado, 3 enero, 2026

La paranoia se instala en Podemos

En el momento en que su relato pierde fuelle, en que su movimiento está cayendo en picado, la Fortuna les echa una mano y sólo saben repudiarla. ¿De quiénes hablamos? ¿De Ciudadanos que son los típicos por su vertiente cuñada? No, quienes están desperdiciando la aparición de la Fortuna es, como no podía ser de otra forma, de Podemos. La formación morada cuando tenían una oportunidad de presentarse como defensores de la clase trabajadora, aunque ellos sean pequeño burgueses, estropean la jugada y se intentan presentar como mártires de una persecución de los poderes oscuros de la clase dominante para acabar con ellos. La paranoia instalada en toda la organización, esa manía persecutoria que se inventan al cabo del tiempo, les hace arremeter contra el Gobierno del PSOE por una inventada persecución policial y judicial que no existe salvo en sus “enfermas” mentes.

Una jueza ha imputado a Yolanda Díaz, Rafael Mayoral y Antón Gómez Reino por atentado contra la autoridad (eufemismo de poder que es más feo) debido a que se enfrentaron, como pudo ver todo el mundo, a unos policías cuando los trabajadores de Alcoa protestaban frente a las puertas del Congreso. La jueza se acoge a la infame “ley mordaza” que impuso el PP para atentar contra las libertades de la clase trabajadora cuando inician protestas legítimas en su lucha política por sus derechos vitales. Esa ley, que es un intento de asegurarse que parte de la lucha de clases sea criminalizada, es la que provoca que una jueza, saltándose el fuero de los diputados (si fuese del PP no lo hubiese hecho), les haya propuesto como investigados. Una vergüenza que los representantes del pueblo no puedan defender a éste en sus diferentes expresiones y acaben viéndose pasear hacia el juzgado. Pero los cargos públicos y numerosos sindicalistas que llevan unos años de martirio judicial.

En vez de utilizar la infame acusación para cargar contra la “ley mordaza” y los aparatos represivos del Estado en Podemos no tienen otra gran idea que presentarse como mártires de una persecución política. Una persecución que asignan al ministro Marlaska y, evidentemente, al PSOE como reflejo del bipartidismo que no quiere hundirse ante la verdad revelada que dicen portar algunas y algunos. Es cierto que las “cloacas del Estado” actuaron para colocarles algún informe falso cuando metían miedo a la clase dominante, allá por 2015. También es cierto que han intentado tapar asuntos turbios, como no pagar impuestos, no pagar la seguridad social de los empleados, o utilizar los despidos baratos o una mansión, diciendo que todo eso era por culpa de las cloacas. Y claro, puede haber ingenuos que crean todo, pero no todas las personas son tan ingenuas para creerse que las “becas black” son mentira y producto de una conspiración. Pero no hay que dejar que una buena historia se estropee por ser mentira y más cuando la paranoia acecha las cabezas de los dirigentes de Podemos. Miren lo que han dicho unos y otras.

“Que nos citen como investigados por lo sucedido en la concentración de Alcoa es una muestra de la reactivación de las cloacas del Estado, un ataque inaceptable al sistema democrático. Se está pisoteando la soberanía popular persiguiendo a quienes defienden a la gente trabajadora” dice mayoral haciendo uso de esa paranoia inserta en la dirigencia de Podemos. Que es un ataque al sistema democrático sí, pero no porque desde el gobierno hayan reactivado las cloacas del Estado sino porque existe una ley que le permite a una juez hacerlo. Da igual que se llame Rafael o se llame Benito y no pisa la soberanía popular ya que no han investigado a todos los diputados, sino a los tres que salieron a buscar su momento televisivo enfrentándose a la policía. Y como la ley es la que es, les han denunciado. El problema no es que sean de Podemos, el problema es que es una ley contra la clase trabajadora en general. Pero en Podemos se sienten los presentantes del todo, da igual que sea una clase social, o el pueblo en general. Y se lo creen tanto que dicen salvajadas como las anteriores.

“La persecución política a los cargos electos de Podemos es sistemática, pero no nos impedirán apoyar y defender las reivindicaciones justas de los trabajadores y las trabajadoras” dicen desde el partido como si la Gestapo o la red Gladio les persiguiesen todos los días. Carentes de luchas de verdad, de una verdadera formación en el barro de la lucha de clases no les queda otra que inventarse una persecución contra ellas y ellos para dotarse de un aura de lucha que sus vidas pequeño burguesas les han impedido tener. A ver. A Nicos Poulantzas sí lo suicidaron los de Gladio, como dicen que se hizo con la Baader-Meinhof o con Aldo Moro (para culpar a la Brigadas Rojas), pero más allá de tres documentos falsificados para afear la imagen de Iglesias y Podemos no ha habido (lo máximo un robo de un móvil). Que se montan unas películas en las cabezas que hacen pensar en procesos paranoicos que deberían ser tratados a no más tardar. Con su paranoia a cuestas hay que vender que son mártires y suerte que no estamos cerca de la semana santa, porque capaces son de salir en procesión con Iglesias y los tres investigados bajo palio y el resto de penitentes (al menos el color morado ya lo llevan incorporado).

Y como no podía ser menos, el señor de la estructura Juan Carlos Monedero (quien no avisó a su empleador que estaba haciendo trabajos por ahí) ha tenido que decir algo. Al menos, lo ha hecho en forma de pregunta que es la forma de decirlo pero sin que parezca brusco. De su declaraciones, empero, cabe preguntarse algo ¿por qué dicen que son falsas acusaciones sin hacer referencia a la ley que les están aplicando?  Porque igual la ley sí permite iniciar el procedimiento que ya se verá si llega a buen puerto o sólo se llevan por delante al trabajador que también ha sido imputado.  Lo grave no es la mentira que están montando en Podemos sobre una persecución inexistente desde hace años, sino que por sus payasadas (que ahora se llaman performances) la clase trabajadora pierde capacidad de acción en la verdadera lucha contra la clase dominante.

Y por si faltaba poco Irene Montero inventando la historia de las negociaciones diciendo que si hubiesen querido cargos ella sería vicepresidenta. Ya se ha contado por activa y pasiva que ni una sola línea programática y que la preocupación por la gente era cambiar el ministerio de Sanidad por el de Interior. ¿Se imaginan a esta gente controlando la policía y con la ley mordaza activa? Mejor no hacerlo, pero lo grave es el estado paranoico, megalomaniaco y dictatorial que destilan todas las palabras de la dirigencia de Podemos. Si la realidad no es como imaginan, la reinventan. Si no consiguen los cargos, se inventan no-se-sabe-qué sobre pactos con Ciudadanos que sólo han visto ellos. Eso sí, Montero tiene un problema con la caducidad de los yogures, igual porque el “juego de la ruleta rusa”, ya que esta pareja se toma la política como un juego o una serie de televisión, les salió mal. Todo el mundo escuchó que la oferta del PSOE de los ministerios era para julio, luego no habría oferta. En su paranoia de seres superiores no creyeron que la verdad era esa, que los niños mayores les iban a quitar el balón, de ahí que hoy estén llorando e inventándose que les pegan. Lo hacen los críos.

El pablismo es un estalinismo

Podemos, para ser una construcción/movimiento tan postmoderno, parece que tiene en su seno lo peor de la tradición comunista. Tanto tiempo parafraseando a Gramsci con aquello que mientras se desarrolla lo nuevo, lo viejo no termina de irse para acabar tomando lo peor de lo nuevo (postmodernidad) y lo peor de lo viejo. Y ¿qué es lo peor de lo viejo? El estalinismo. Esa infección que ha recorrido la mayoría de partidos creados al albur de la Tercer Internacional y que, pese a su denuncia en el XX Congreso del PCUS, ha permanecido dentro de la intrahistoria de las estructuras partidistas, bien en los viejos partidos comunistas (los pocos que quedan), bien transmitida la infección al portarlas las personas que en esos partidos estuvieron.

Gracias al socialdemócrata alemán Robert Michels sabemos que la ley de hierro de los partidos políticos actúa sin remisión. Siempre que se habla de organización hay que hacerlo de oligarquía. A esto no escapa ningún partido y menos en estos tiempos de concentración en las “personalidades” que dirigen las organizaciones como si fuesen movimientos personales. Da igual que sea Pedro o Juan quien dirija un movimiento político la ley de Michels actúa indefectiblemente. Pero no es esto, mejor dicho, no es sólo esto lo que ocurre en Podemos. En la organización morada se va más allá de la simple personificación y la oligarquización para entrar en el terreno del estalinismo (o el peronismo si prefieren la referencia más populista). Carente de una organización fuerte y asentada, ya que nada de eso tiene, Podemos se ha construido en torno a su dirigente máximo y su voluntad como única fuente de emisión de mandatos e ideología. Todo surge de él para volver a él mismo. Un eterno retorno hacia lo único que se ha permitido construir como organización: la figura de Pablo Iglesias.

Al igual que Josef Stalin se quitó de en medio a todos aquellos que formaron parte de la Revolución de Octubre con acusaciones de traición y de revisionismo (los espantosos Procesos de Moscú y el asesinato de Trotsky), Iglesias ha ido laminando a todas aquellas personas que lanzaron a su vera el proyecto que impugnación del régimen del 78. Tomaron esas personas la corriente interna que emergió del acontecimiento del 15-M para lanzarse a la política, como instrumento de traslado de las demandas populares; le situaron por su locuacidad al frente, llegando incluso a utilizar su imagen como logo del propio partido; establecieron el ideario (Iglesias peca de ser muy limitado a este respecto); y con el paso del tiempo fueron purgados por no plegarse a los deseos personales del líder. Los apellidos Bescansa, Alegre, Espinar, etcétera han desaparecido de la escena morada acusados de traición, de sedición o asqueados de ver en qué se había transformado el movimiento/organización que había creado brazo con brazo. Verdaderas purgas por separarse no del ideario, que al fin y al cabo había sido parido por ellas y ellos, sino por disentir de los deseos de “amado líder”.

Todo queda reducido, por tanto, al culto a la personalidad. Podemos es lo que quiera Iglesias que sea. La verdad no está afuera, no se escudriña entre la tonelada de relatos, palabras o imágenes que pululan en la sociedad del espectáculo, no. La verdad es aquello que Iglesias dictamina que es verdad. El diktum es aquello a lo que el dirigente máximo confiere la categoría de hecho. No hay más verdad que las palabras del secretario general y su oligarquía. Una oligarquía, por cierto, que tiene una circulación de las élites basada simplemente en los deseos del líder y la regla máxima de no discrepar de su voluntad. Izquierda Unida, como reconocen los viejos dirigentes de la misma, ha quedado subsumida hasta tal punto en la voluntad de Iglesias que es él quien elige qué personas de esa formación participan de las negociaciones y lo que tienen que decir. Alberto Garzón, a quien han reprendido interna y públicamente (le mandaron una legión de trolls para señalarle y que volviese al redil), ya no tiene voluntad propia (algunos críticos de IU dicen que nunca la tuvo) sino que debe transmitir el mensaje ideado por otra formación política y renunciar a sus propias ideas (como partir de un programa acordado en las negociaciones). Como hacía Stalin con los partidos de la órbita soviética a los que obligaba a seguir los dictámenes del Buró Político del PCUS o caían condenados, como le pasó a Tito. Ni IU, ni Equo, ni los comunes tienen voluntad  propia; no hay decisión colectiva; no hay órganos colectivos de debate; todo surge del “núcleo irradiador” que no es otro que la persona de Iglesias.

La manipulación de la realidad.

De todo esto se deriva que la realidad que transmiten es la que ha decidido que sea la realidad. Una realidad completamente ideologizada que se extiende no sólo entre los dominados del movimiento, sino entre los aparatos ideológicos afines a “amado líder”. Medios de comunicación que se han transformado en el Gramma podemita porque les conviene o porque su verdadero dueño ha establecido que le conviene utilizar esa realidad para conseguir sus fines espurios. Una ideología separada de la realidad pero que se impone, incluso, a los socios. Veamos dos ejemplos.

En primer lugar Irene Montero intenta convencernos de que lo que ha pasado es otra cosa y que el futuro sólo tiene una salida gracias a la pareja que comanda Podemos. Así se ha expresado en Twitter: “Sánchez quiere resucitar el bipartidismo. No aceptan que un gobierno en solitario es cosa del pasado. Aún [sic] así le hicimos presidente a cambio de nada en la moción y fracasó: duró 8 meses, incumplió lo pactado con nosotros (ej: regular precio alquileres) y seguimos con PGE del PP”. Como pueden comprobar, al ser el populismo inmanente en la ideología podemita, la culpa es de Sánchez porque querer volver al bipartidismo (¿En qué momento han podido Ciudadanos o Podemos gobernar como fuerzas mayoritarias? Es lo que tiene no saber algo sobre sistemas políticos) que es lo viejo y ellos son lo nuevo. Olvida que lo nuevo no tiene por qué ser mejor que lo viejo. También es culpable de incumplir el acuerdo de los alquileres, algo para lo cual no había mayoría suficiente en la cámara, pero la culpa es suya, como lo es que ERC decidiese tumbar los presupuestos por dar una lección.

Lo mejor llega cuando comienzan a falsear la realidad: “El PSOE nos lleva a elecciones por no aceptar que España ha cambiado y ya no es un país en blanco y negro, PSOE o PP. Y de paso se da una oportunidad para cambiar el “con Rivera no” por un “Estimado Albert, contigo si”. Cambiar, cambiar, lo que se dice, cambiar parece que no tanto. Que si a Podemos le quitas un millón de votos de IU, eso del 15-M y sus cosas se queda en dos millones con suerte. Pero es que, además, hasta el momento, como ha quedado refrendado en votaciones en autonómicas y locales, sí sigue siendo una alternativa PP-PSOE al frente del poder. Con coaliciones o sin ellas, pero los que tienen las presidencias son militantes de esos partidos. Los ayuntamientos del cambio son parte del pasado, han sido efímeros y malísimos para la izquierda en su conjunto. Para tapar esto, que es la realidad, hay que señalar a Sánchez como socio de Rivera a futuro porque lo dice el Ibex-35. Podría ser verdad pero la realidad es que sólo ha ofrecido ministerios a Podemos pasando por encima de los deseos expresos y expresados de la clase dominante.  Y llegamos al mejor punto, al de la única solución para España: votar a Iglesias. “Siendo conscientes del hastío, nuestra obligación es trabajar para que los cambios que parecen ser bloqueo terminen de nacer y haya en España un Gobierno feminista, que regule los precios de los alquileres, garantice empleo estable y luche con decisión contra el cambio climático”. Curiosamente todo lo que pide Montero en ese tuit lo podría hacer el PSOE perfectamente porque no altera la estructura de dominación de la clase dominante. Es más, el feminismo del PSOE es más feminista (por abolicionista y contrario a los vientres de alquiler) que el de Podemos.

Monedero, el agente ideológico de Iglesias.

Numerosos intelectuales trabajaron bajo el auspicio ideológico del estalinismo, eran intelectuales estalinizados (o acongojados). En Podemos, más allá de la turra de palabras extrañas que suelen utilizar para expresarse, palabras y frases que en realidad esconden la nada tras de ellas (muchos significantes sin significado), siempre acaba estando Juan Carlos Monedero para establecer el dogma oficial de Podemos. Es él quien, tras consultas con “amado líder”, siembra las redes e induce a los activistas con el fermento ideológico necesario para cada momento. Da igual que sea en televisión o en los papeles. “La única vez que Pedro Sánchez ha gobernado ha sido porque Pablo Iglesias le organizó la moción de censura. Ahora quiere hacer campaña insultado a Podemos  y esperando a Rivera. Pura izquierda. Viene una campaña sucia que va a dar vergüenza. Con buitres y mucha mierda” ha dicho el profesor universitario. Debe ser que no ha leído la cantidad de insultos que vienen profiriendo desde las redes controladas por Juanma del Olmo contra el PSOE y los discrepantes (el otro día sin ir más lejos a Laura Camargo). En el arte del insulto ganan en Podemos de sobra pero, manipulando la realidad, son los demás los que hacen eso. Y cómo no, el amor perdido de Rivera en el horizonte.

Esas frases al final son el nutriente de las redes sociales, que no son todo en Podemos ni en la realidad social, pero es más curioso como manipula Monedero desde los medios de comunicación gracias a los artículos que escribe. Ayer mismo en Público se expresaba así: “Es lo que tienes cuando a la cúspide de los partidos llegan los mediocres que solo valen para moverse con astucia frente a otros mediocres. Y como no tienen proyecto, son kamikazes. Y cuando no se matan ellos, pues van llegando pronto a los sitios”. Los mediocres creados en las burocracias anquilosadas de los viejos partidos del bipartidismo tienen la culpa de todo lo que sucede y de venderse al Ibex-35 le ha faltado escribir, pero para no querer insultos está bien eso, salvo un detalle, se le ha olvidado citar en el texto que Sánchez ofreció a Podemos una vicepresidencia (asegurada para Montero como condición para negociar cualquier cosa) y tres ministerios, que sí que pueden ser más o menos discutibles en su composición, pero es que la formación morada quería el Gobierno para ella sola con Sánchez al frente en un primer momento. Aunque ¿no habíamos quedado que lo principal era controlar la deriva derechista del presidente? Pues con esos cuatro cargos de sobra tenían y si el PSOE es de derechas ¿por qué pactar con él?

Ahora les proponemos un juego tomando las palabras de Monedero. El ideólogo de Iglesias ha dejado escrito lo siguiente: “Cuando no tienes un proyecto de país, cuando te escriben los libros, los discursos y las tesis, cuando solo te sabes mover en los engranajes de las elecciones y en la burocracia del partido, tu horizonte es dentro en un ratito, no más tarde, y el gigante sobre cuyos hombros vas no es un intelectual con algún prestigio y tampoco una persona reconocidas por su honestidad y sus valores. No. Es Iván Redondo, una persona simpática e inteligente que ha hecho un receso después de asesorar a Monago y Albiol para decirle al socialismo cómo tiene que comportarse ese partido de más de cien años”. Hagamos una pequeña modificación al texto para que diga lo siguiente: “Cuando no tienes un proyecto de país, cuando te abren las televisiones para dividir la izquierda, cuando solo te sabes mover en los engranajes de las elecciones y en la cúspide del partido, tu horizonte es dentro en un ratito, no más tarde, y el gigante sobre cuyos hombros vas no es un intelectual con algún prestigio y tampoco una persona reconocida por su honestidad y sus valores. No. Es Pablo Gentili, una persona simpática e inteligente que ha hecho un receso después de asesorar a Kirchner y Rousseff para decirle al populismo podemita cómo tiene que comportarse ese movimiento surgido del 15-M”. ¿Curioso verdad?

El caso es que Monedero sirve en sus artículos y sus demás intervenciones públicas el nutriente necesario para la falsificación de la realidad y del futuro, aunque por su nombre mismo debería ser impredecible: “Intentan cargarse a Podemos y preparan a Ciudadanos y al PP para, sea cual sea el resultado de noviembre, cedan a una gran coalición”. A Podemos ya no hace falta cargárselo, desde dentro están haciendo todo lo posible para llevar a cabo esa operación, la cual, por cierto, no está tan mal vista por las personas de izquierdas pues podría construirse algo transformador de verdad. No tanto de las cenizas sino del espacio dejado. Podría producirse un encuentro, un enganche, que conformase algo distinto a lo que ha sido y es Podemos y que pueda dar respuesta realmente a las preocupaciones de las clases subalternas. Un espacio donde lo programático realmente sea lo importante y no los cargos. Monedero se pregunta “¿Quién es el ideólogo del PSOE?” igual buscando un partenaire con el que debatir. Lo paradójico es que lo programático, eso que ahora sacan a pasear Montero y Monedero, no ha existido en todas las negociaciones que han mantenido con el PSOE. Esconden a sabiendas, como sólo los buenos estalinistas saben hacer, que al final todo era cuestión de poder no de programa. “Hubo un tiempo en donde las ideas eran lo más importante en los partidos de izquierda. La verdad era revolucionaria y con la verdad se podía convencer a la mayoría del pueblo para ensanchar la democracia” ha dicho en Twitter Monedero y tiene razón, ya va siendo hora que se lo aplique a Podemos y deje de manipular la realidad para presentar una verdad que es ideológica, en el sentido que le quiso dar Althusser (otra vez que les quita la razón el fallecido pensador), como ejercicio de dominación no como eje revolucionario. Más allá de Iglesias y su oligarquía no hay ni izquierda, ni nada, de igual forma que en tiempos pretéritos hacía el PCUS. Lo viejo perdura con mucha insistencia en Podemos, tanto como para avejentar en sólo cinco años la organización: culto a la personalidad, purgas y distorsión de la realidad.

Sánchez devuelve de su propia medicina a Rivera

Todo el mes de agosto desaparecido para que, de repente, Albert Rivera quiera presentarse ante la sociedad como el salvador del país. Lo normal en estas circunstancias, a pesar de vivir en una política espectacular, es que se acaben mofando de esos actos. Y así ha sido. Pedro Sánchez, con una cachaza que parece copiada del gallego antecesor suyo en el cargo, le ha respondido haciendo uso del cuñadismo político. Ese mismo cuñadismo que había instaurado el líder de Ciudadanos para pretender ser siempre “el más”. Da igual sobre qué tema, o sobre cuál situación, Rivera siempre se ha visto como “el más”, haciendo de lo cuñado un arte. Pero el cuñadismo tiene un tiempo corto y si no se busca otro tema te acaban pintando la cara como ha hecho Sánchez. Y claro, se ha enfadado.

Al salir de departir sobre la nada con Felipe de Borbón, el dirigente naranja ha estado llorando amargamente porque el secretario general del PSOE le ha tomado el pelo. “La oposición ha estado a la altura y ha propuesto una solución de Estado, pero Sánchez pretende despacharla con falsedades” ha dicho entre otras lindezas. ¿Qué falsedades? En principio ante una propuesta cuñadista ha habido una respuesta cuñadista. Ante la petición de renunciar al gobierno navarro para entregárselo a la coalición de PP, Cs y Opus Dei, Sánchez le ha contestado que quienes componen el mismo son constitucionalistas. Aunque el presidente en funciones no ha caído en que la adjetivación de constitucionalista es privativa de Rivera quien, debido a su incapacidad para elaborar teorías o pensamientos políticos, se dedica a poner adjetivos a los demás. Subido a su trono naranja y sentado sobre su propia soberbia dicta la ubicación de los partidos políticos. Eso sí, negando que el verdadero colocado es él y por la mano de la clase dominante.

Sánchez ha utilizado un recurso cuñadista para desmontar en un segundo el intento de farde del dirigente naranja. Le ha dicho que lo pedido ya existe, sabiendo que ese argumento no sería aceptado por él, de la misma manera en que Rivera suele ocultar que pacta con la ultraderecha de Vox. Ración de cuñadismo, de la propia medicina que suele utilizar el dirigente naranja, para chafarle su plan para aparentar ser el salvador de la coyuntura actual. Mucho más hundido por el rechazo de Casado a entrar en sus maniobras, devolviéndosela por no aceptar el España Suma. “Si Sánchez rectifica y gira hacia el constitucionalismo, España se podrá poner en marcha. Si no lo hace, el problema será él por su incapacidad de llegar a acuerdos” ha expresado de forma lastimera tras ver que su estrategia se ha derrumbado. Buscaba, al igual que lleva buscando Pablo Iglesias desde que rechazó entrar en el gobierno y provocando una pinza entre antagónicos, salvar su figura ante las próximas elecciones. Quiere tener un punto al que agarrarse después de haber estado sin hacer nada y sin reunirse con el presidente desde la finalización de las elecciones.

Da igual lo que haga, la realidad es que Ciudadanos está en franco declive y estas charlotadas no le servirán para salvar el cuello. Su vida política está sentenciada por decisión de la clase dominante y este intento de última hora ni le salva a él, ni le salva a su partido. De hecho, en los núcleos de poder capitalinos, ya se comienza a pensar que sale muy caro tener tres partidos y puestos a elegir se quedan con la ultraderecha antes que con Rivera. Sánchez, por su parte, con una carta ha desmontado la estrategia de querer ser “el más” del dirigente catalán y le ha enseñado, aunque cabría aplicar esto a toda la clase política, que la política es algo más que anuncios y ser un actor mediocre de la comedia perpetrada mediante la política espectáculo. Le ha contestado por deferencia, y mostrando que sabe guardar mejor las formas que él, pero en la misma acción ha parecido querer decir: “¡Ahora vas y lo cascas!”. Salvo escasas excepciones nadie ha creído a Rivera, ni nadie se ha tomado en serio su propuesta. Eso sí, le ha dado munición a Podemos para hacer la pinza que tanto tiempo llevan deseando mover. Paradójicamente, Rivera se ha convertido en el mejor aliado de Iglesias y viceversa. Así muere la “nueva política”.

Crisis en el sector del taxi

El juzgado de lo mercantil número 3 de Madrid fue el primero que, en el mes de abril de 2018, admitió a trámite una de las muchas demandas del sector del taxi dirigidas contra cinco compañías de VTC: Cabify y Uber, que actúan como plataformas de intermediación, y Ares Capital, Cibeles Comfort Car y Gesstaxi Gestión, que son las verdaderas tenedoras de licencias.

Los demandantes eran más de mil taxistas profesionales representados por el ex juez y abogado Elpidio Silva. La demanda se fundamentaba en la acusación a estas compañías de competencia desleal. Los demandantes pedían el cese de su actividad y una compensación económica por daños y perjuicios. La admisión a trámite de esta demanda provocó que fueran interpuestas más en todo el territorio nacional que tuvieron, en gran medida el mismo camino, es decir, fueron admitidas a trámite.

Lo mismo sucedió con la querella criminal interpuesta por más de 2.000 profesionales del taxi contra diversas plataformas de vehículos de alquiler con conductor, entre ellas Uber y Cabify, por ocho delitos que van desde la estafa masiva hasta el blanqueo de capitales, pasando por la alteración de precios mediante engaño, administración desleal, contra la Hacienda pública y contra el derecho de los trabajadores, que ha sido admitida por el Juzgado Central de Instrucción número 3 de Madrid.

Este primer éxito profesional de los abogados del taxi, no obstante, se ha visto oscurecido por una guerra fratricida desatada en el sector para la gestión de unos posibles beneficios que no se esperaba que llegarían tan rápido.

Nada más saberse que la querella fue admitida a trámite por la Audiencia Nacional, uno de los líderes que encabezó la huelga del pasado mes de febrero abandonó una de las asociaciones profesionales, bajo acusaciones de presunto fraude, para embarcarse en lo que él mismo calificó como un «proyecto personal». Lo cierto es que semanas después, el antiguo líder del taxi publicó una serie de tuits en los que cuestionaba, a veces entre líneas o de forma expresa, la labor de sus abogados y procuradores, poniendo en entredicho sus honorarios, y terminando por reconocer que ya se había puesto en contacto con otros profesionales.

Este comportamiento ha causado desazón entre los profesionales del taxi. El propio Elpidio Silva se ha visto obligado a salir a la palestra en varias ocasiones, utilizando también las redes sociales para lanzar esta vez mensajes de calma al sector. Según fuentes consultadas por Diario16, la crisis que estas tensiones pueden provocar en la buena marcha de los procedimientos en los juzgados no tiene precedentes en los y pueden resultar de muy difícil solución.

El Santander y el negocio de la guerra

En distintos artículos publicados en Diario16 venimos mostrando la hipocresía de la estrategia del Santander de intentar mitigar su riesgo reputacional con campañas de imagen donde, desde el departamento de comunicación capitaneado por Juan Manuel Cendoya intentan aparecer como un banco responsable y comprometido con el feminismo o con el cambio climático y «alineado con los intereses de la comunidad y de la sociedad» cuando la realidad demuestra todo lo contrario. Recientemente Juan Manuel Cendoya ha manifestado en un tweet que el Santander es el banco más sostenible y que están orgullosos de como consiguen sus resultados.

El Santander consigue esos resultados, en parte, financiando empresas fabricantes de armas, hecho que han demostrado diferentes intervinientes en las juntas de accionistas del Santander y denominado como un ejemplo de la «complicidad del Santander con el drama de las guerras y los refugiados».

Estas intervenciones se vienen sucediendo desde hace 10 años, por lo que el Consejo de Administración presidido por Ana Patricia Botín no podría alegar desconocimiento. El hecho de que el Santander haya seguido financiando a estas empresas demuestra su complicidad «con el negocio de la guerra», tal y como manifestó Enrique Sebastián Molina Merino en la junta de abril de 2019.

Los intervinientes en las últimas dos juntas generales ordinarias (marzo de 2018 y abril de 2019) fueron Enrique Carlos Sánchez Ocaña, Audrey Jéssica Esnault, el citado Enrique Sebastián Molina Merino y Nuria García Castelo, todos ellos miembros del movimiento «Banca Armada».

En la junta de marzo de 2018 intervinieron Carlos Sánchez y Jéssica Esnault que pusieron de manifiesto que el Santander ha concedido financiación por importe de 2.190 millones en los últimos años a trece empresas fabricantes de armas (Boeing, Honeywell International, Thales, Sener, Oesia, Fluor, Leonardo Finnemecanica, Safran, Airbus Group, General Dynamics, Indra, Navantia y Maxam).

Según su exposición dichas empresas exportan armas al norte de África y a Oriente Medio haciendo «escalar la violencia de los conflictos armados en tales territorios, que aumentaban el número de muertes» y «obligaban a millones de personas a abandonar sus hogares» buscando refugio en otros países.

Pusieron ejemplos concretos «que mostraban la complicidad del Santander en el drama de las guerras» con tres empresas españolas: Indra, Maxam y Navantia.

El Santander habría financiado con 48 millones a Indra (empresa de la que fuera presidente Javier Monzón de Cáceres, hoy presidente de Openbank, el banco digital del Santander, y del Grupo Prisa) que tiene como principal cliente al Ministerio de Defensa, participa indirectamente en transacciones de armamento a países en conflicto y controla el 20% de la Sociedad Española de Misiles. Carlos Sánchez manifestó que era una de las principales adjudicatarias del concurso destinado a la construcción y mantenimiento de las vallas de Ceuta y Melilla. Definió «un círculo vicioso de sufrimiento sostenido» al suministrar armas para conflictos armados mientras vende equipos de seguridad y control de fronteras para evitar la entrada de los desplazados por las guerras.

Se refirió también a la empresa Maxam, que había recibido del Santander 142 millones de euros entre 2011 y 2016, como una de las empresas de explosivos militares más grandes del mundo, que había fabricado minas antipersona y bombas de racimo y se había visto involucrada en un escándalo de venta de armas con destino a la guerra de Siria. También se refirió a la venta de explosivos de dicha empresa a Arabia Saudí, país que no cumple con los tratados y convenciones internacionales de la Carta de Derechos Humanos.

Finalmente se refirió a Navantía, como empresa también financiada por el Santander, que tendría a la dictadura saudí como cliente preferencial.

Por su parte Jéssica Esnault manifestó que el Santander «estaba entre las entidades líderes y referentes en inversión y financiación del sector armamentístico y especialmente de las armas nucleares» habiendo financiado a empresas de armas nucleares con más de 1.986 millones de euros entre 2013 y 2017 según el informe Don´t bank on the bomb de 2017 lo que implicaba un incremento del 35% respecto de las cifras del año 2016.

Esnault, además, afeó a Ana Patricia Botín que, aunque las directrices de la entidad establecían la prohibición de mantener relaciones comerciales con entidades que comercializaran armas nucleares, entre 2013 y 2017 Honeywell International había recibido créditos del Santander por importe de 129 millones de euros. La empresa Honeywell es una de las mayores empresas relacionadas con armamento nuclear especializada en el mantenimiento de armas nucleares como el Trident II y en la fabricación del misil balístico M-51 para submarinos.

También expuso que la empresa Leonardo Finnemecanica, que había sido financiada por el Santander con 178 millones de euros, era la responsable del diseño y desarrollo del vehículo de transporte del misil intercontinental Minuteman III.

Jéssica Esnault destacó que, en junio de 2017, el banco presidido por Ana Patricia Botín había apoyado dos emisiones de bonos por valor de más de 251 millones de euros y concedido 218 millones de euros de financiación durante 2017 a la empresa Safran, responsable de la producción del misil nuclear M-51.

Finalizó poniendo en evidencia que resultaba anacrónica la concesión de financiación por el Santander a empresas relacionadas con el armamento nuclear cuando se había aprobado en julio de 2017 en el marco de las Naciones Unidas el Tratado sobre la prohibición de las armas nucleares.

En la junta de abril de 2019 los representantes del movimiento Banca Armada, Enrique Molina y Nuría García, recordaron una vez más a Ana Patricia Botín y al Consejo de Administración que el Santander seguía financiando las empresas fabricantes de armas con más de 2.470 millones de euros lo que suponía un incremento respecto de los 2.190 millones que se habían concedido hasta el año anterior.

En definitiva, expusieron que durante los últimos 10 años en los que habían asistido a la junta de accionistas recibían buenas palabras de la presidencia del Santander pero que el banco continuaba concediendo financiación a las empresas fabricantes de armas.

Estos hechos, que demuestran la financiación por el Santander de empresas de armas nucleares, son contrarios a las afirmaciones de Ana Patricia Botín y Juan Manuel Cendoya en sus tuits alardeando de ser un banco justo, amable, sostenible, responsable y comprometido con la sociedad. Esto no es más que una campaña de marketing. Ana Patricia Botín sólo está interesada en incrementar la cuenta de resultados y, para ello, continuará financiando empresas armamentísticas como lo demuestra que lo haya estado haciendo durante los últimos años pese a las constantes denuncias de los componentes del movimiento Banca Armada en la junta de accionistas ante todo el Consejo de Administración del Santander

«Yo tengo más respeto para un hombre que me permite conocer cuál es su posición, incluso si está equivocado, que otro que viene como un ángel pero que resulta ser un demonio». Malcolm X.

Caso Popular: las cifras negativas del Santander en 2017 que taparon con la ampliación de capital

En el día de ayer publicamos cómo los propios datos hechos públicos por el Santander y entregados a la CNMV muestran que la ampliación de capital de 2017 fue utilizada para algo muy diferente a lo comunicado al mercado en un Hecho Relevante en el que se especificaba claramente la finalidad de esa operación de reforzamiento de capital de la entidad cántabra: «reforzar y optimizar la estructura de recursos propios del banco para dar adecuada cobertura a la adquisición del 100% del capital social del Popular».

La cuenta de pérdidas y ganancias (PyG) y de patrimonio contable del Santander, a 31 de diciembre de 2017, indicaba lo siguiente:

En esas cifras se puede ver claramente que en el ejercicio se habían obtenido unos beneficios después de impuestos de 8.207 millones de euros y que el resultado atribuido a los accionistas minoritarios (aquellos que tienen participadas y que logran directamente el beneficio que debe ser deducido del resultado global del banco) era de 1.558 millones. Por tanto, el resultado atribuible a los accionistas del Santander fue de 6.619 millones.

Este es el resultado que se hizo público y fue difundido por el banco. Sin embargo, un análisis más detallado de la auditoría de cuentas y de otra información publicada por el Santander, revela elementos significativos que harían comprensible la realidad de la entidad cántabra en los meses de la operación del Banco Popular.

En la página 25 del Informe de Auditoría y Cuentas Anuales de 2017, se puede ver un apartado titulado «Otro resultado global» que da unas pérdidas de 7.320 millones de euros:

En la misma página aparece otro apartado al que denominan «Resultado Global Total del Ejercicio» y que da una cifra de 887 millones de euros con un atribuido a los minoritarios de 1.005 millones. Por tanto, el resultado total para los accionistas del Santander en el ejercicio 2017 fue de -118 millones.

Realizando un análisis más profundo del origen de los datos mostrados en ese apartado, que muestra cifras de forma aislada y no computadas dentro de la información compartida por el banco a los medios, se pueden encontrar diversas partidas con un resultado negativo como, por ejemplo, elementos que no se reclasifican en resultados (-88 millones) y elementos que pueden reclasificarse (-7.232 millones).

Estos dos aspectos son los que muestran la necesidad de adquirir el Popular para el Santander. Según un documento presentado en los tribunales y que ha sido admitido como prueba, estas última partidas, que analizaremos próximamente con más profundidad, son las que demuestran que el Santander tenía un agujero mil millonario y que la adquisición del Popular sirvió como excusas perfecta para justificar una ampliación de capital que, de otro modo, habría supuesto otro duro golpe para la entidad presidida por Ana Patricia Botín.

Juicio contra la caza en el Tribunal Constitucional

Será la primera vez que la más alta magistratura de la Justicia española examina con lupa los efectos de la actividad cinegética en el entorno natural. El Tribunal Constitucional ha admitido a trámite el recurso de inconstitucionalidad contra la Ley de Caza de Castilla y León presentado por el Defensor del Pueblo a petición del Pacma, según informan fuentes de este partido animalista. El Alto Tribunal ordena que se dé traslado de la demanda al Congreso de los Diputados, al Senado, al Gobierno, así como a las Cortes y a la Junta de Castilla y León para que puedan personarse y formular las alegaciones que consideren convenientes.

Se trata de un paso importante en la abolición de una ley que según las organizaciones ecologistas atenta contra el medio ambiente. El Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, considera en su escrito que la norma se aprobó sin los estudios necesarios y con la intención de “eludir el cumplimiento y dejar sin efecto los autos del TSJ de Castilla y León” que a finales de febrero, y tras las denuncias de Pacma, paralizó la caza de forma cautelar. En concreto, según Marugán, la Ley de Caza adoptó medidas “sin contar con los estudios científicos y técnicos necesarios que avalen la declaración de especies cinegéticas”. Con ello se vulneró “la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, al no garantizarse la adecuada conservación de las especies silvestres”.

Organizaciones como Ecologistas en Acción han denunciado que la normativa ignora, entre otras, cuestiones como la regulación y sanción del abandono de cartuchos en el campo; la retirada de los conejos cazados en gran número en las autorizaciones excepcionales por daños, por cuanto el plomo que contienen es un peligro para especies protegidas que se alimentan de sus cadáveres (águila imperial, águila real, alimoche); la lectura de microchip de los perros de caza por parte de agentes medioambientales para que su control sea efectivo y prevenir así su abandono; y la prohibición de la caza de hembras de corzo entre el 1 de abril y el 31 de agosto por estar en avanzado estado de gestación o al cuidado crías indefensas de corta edad. Además, denuncian que los supuestos estudios medioambientales “no se han hecho públicos, como debería ser, por lo que parece que siguen la estela de los utilizados para aprobar el decreto 10/2018, que regulaba el aprovechamiento de las especies cinegéticas”.

El decreto del Gobierno castellano-leonés está suspendido cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León precisamente porque los estudios de las poblaciones carecían de valor para asegurar la conservación de las especies que iban a ser objeto de aprovechamiento. A finales de mayo, el TSJ de la comunidad autónoma tramitó la cuestión de inconstitucionalidad contra esta ley y dio traslado de la misma al Alto Tribunal.

“Valoramos de forma muy positiva esta noticia porque permite continuar en la batalla para declarar ilegal la actividad cinegética y conseguir su prohibición”, aseguran fuentes de Pacma, que añaden que la Ley de Caza de Castilla y León “vulnera la Constitución y fue aprobada para saltarse la resolución judicial del TSJ, que suspendió la caza en la región por primera vez en la historia”.

Tras esta “victoria sin precedentes” −que por primera vez llevó a los tribunales la “violenta actividad de los cazadores” que el partido animalista lleva años denunciando−, las Cortes de Castilla y León aprobaban una modificación de la ley para saltarse la decisión judicial, según Pacma. “Con esta maniobra los partidos políticos representados demostraron su absoluto desinterés en la protección de los animales y el entorno natural y se rindieron a las presiones de los cazadores”, añaden las fuentes consultadas de Pacma. “Ya en aquel momento consideramos esta maniobra una artimaña por la puerta de atrás y una burla al sistema judicial, ya que esta nueva ley incumplía igualmente las directivas europeas que vulneraban el reglamento y la orden de caza suspendidos.

El pasado mes de febrero el TSJ admitió las medidas cautelares solicitadas por el partido animalista y suspendió la actividad cinegética en toda la comunidad autónoma de Castilla y León al considerar que la fauna silvestre, “el interés más sensible, más frágil y vulnerable y, por ello, más necesitado de protección”, estaba en peligro por la práctica de la caza. Ahora será el Tribunal Constitucional el que se pronuncie de una vez por todas sobre la caza. Una sentencia en contra de los cazadores sentaría jurisprudencia, abriría la puerta a una mayor restricción, y quién sabe si a la ilegalización de la actividad cinegética en el resto del país.

La “democracia burguesa” no funciona

“La suma de todos los sueldos pagados en España el año pasado fue de 550.272 millones de euros. (…)  El peso de los salarios en el conjunto de la economía española cae hasta el 47,3% del PIB, el más bajo desde hace 30 años. (…) Justo antes del comienzo de la crisis, la parte de la riqueza del país que se destinaba a pagar nóminas estaba en el 50,1% en 2008. (…) A partir de ese momento ha ido bajando hasta los niveles actuales”. El Producto Interior Bruto en 2018 ascendió a 1 Billón 208.248 euros. Un punto porcentual del PIB está en torno a los 12.000 millones €. La pérdida salarial global ha caído un 2,8 % lo que representa una pérdida de masa salarial de 33.600 millones de € que pasan del sudor de la frente del trabajador al bolsillo del empresario.

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, percibió una remuneración total de 11,01 millones de euros, durante el pasado año, lo que supone un 4% más que los 10,58 millones de euros que recibió en 2017, según consta en el informe anual de la entidad. Recibió en metálico 6,245 millones, un 10% más, en tanto que el dinero destinado a la hucha para su jubilación se redujo un 54,3%, hasta 1,234 millones. Se da la circunstancia de que fue este año el ejercicio completo en el que Santander gestionó también Banco Popular”.  El salario base actual está en 900 € mes, es decir, en 14 pagas = 12.600 euros al año. Las personas más ricas como Ana Botín ganan más de 873 veces lo que percibe un asalariado a sueldo base.

Un pequeño número de personas maneja todos los negocios en beneficio de la Banca y el Gran Capital y en detrimento de la clase trabajadora, que es la que realmente produce. He realizado una breve investigación de las 5 primeras empresas del mundo y del Estado español con mayor número de empleados que se insertan en los cuadros de abajo.

El Consejo de Administración en las grandes empresas o el director en las pequeñas son un bajo número de personas (1, 3, 6, 10 ..),   las que componen la dirección y luego están las masas trabajadoras que podemos decir que en algunas grandes empresas la mano de obra son millones, como muestran las siguientes tablas:

 

Empresa: Ranking mundial año 2014 Empleados:
1.- Wal Mart Stores 2.120.000
2.- State Grip 1.486.000
3.- China National Petroleum 1.117.345
4.- U.S. Postal Service   785.929
5.- Sinopec   634.011

 

Empresa:         Ranking español 2015  Empleados:
1.- Grupo A.C.S.   83.750
2.- El Corte Inglés   80.930
3.- Mercadona   76.000
4.- Corporaciòn Mondragón   63.000
5.- Correos   50.000

El número de personas que gestionan una empresa es muy pequeño comparado con el número de asalariados que es enorme. ¿Quién toma las decisiones y a favor de que clase?  Bajo el capitalismo las decisiones las toma una “minoría” en contra de la “mayoría”.

¿Y quién tiene que vivir con las decisiones tomadas? La mayoría abrumadoramente más numerosa que son los asalariados. ¿Es eso Democracia?  Eso es una dictadura laboral capitalista de las mafias de los Poderes Fácticos.

La Democracia obrera socialista sería posible cuando cada  persona pueda tener su voto para acordar los planes de trabajo, como se hace en algunas cooperativas democráticas  de trabajo asociado. Trabajé en una de ellas 12 años con 65 compañeros cooperativistas y las decisiones se tomaban en Asamblea General cada mes, con rendimientos de cuenta, con igualdad salarial total, con elección y revocabilidad de cargos.

Tendríamos que tener el mismo derecho a votar para elegir a la Dirección de cualquier proyecto de trabajo  como lo hacemos en una cooperativa democrática o  para elegir al Alcalde de cada pueblo y a cualquier cargo de la empresa pública y privada, sobre todo, votando el programa o proyecto que mejor nos convenza, para llevarlo a cabo en el plazo acordado.

Porque en democracia se deberían tomar las decisiones que nos afectan para la convivencia con las que tenemos que coexistir y puedes protestar cuando consideres que una dirección lo hace mal o incluso intentar cambiarlo cuando cometa errores, pero para ello se necesita acordar un procedimiento justo y democrático o  cuando nos llamen a las urnas de nuevo  votar para cambiar a los que dirigen y no cumplen. En una empresa  no se puede protestar aunque veas que están incumpliendo la Ley porque existe la política del terror del despido libre y represión de derechos laborales. El Patrón en el lugar del trabajo toma decisiones que tienes que cumplir sin ningún tipo de votación.

Qué interesante sería un país gobernado por una auténtica democracia social efectiva y participativa.  Sin embargo en los países que se llaman “Democráticos”, es claro que se ejerce la Dictadura del Capital que aplica el Patrón contra sus asalariados y el Gobierno a sus “ciudadanos” que en realidad son tratados como “súbditos” y en algunos casos como “esclavos”.

El asalariado termina su jornada laboral y bajo esa aparente “democracia burguesa”  piensa que fuera existe “democracia” pero durante sus 8, 10 o 12 horas de trabajo el trabajador se ve sometido a la “dictadura patronal”, y luego le queda poco tiempo mientras va y vuelve al puesto de trabajo, quedando pocas horas para dormir, para la familia, el ocio y la cultura.

En una Democracia Socialista sana, el método de decisión por los votos debería ser introducido si de verdad estamos convencidos que sería un modelo más justo y mejor para el bien común.

Está claro que si una persona no llega a comprender la necesidad de ser profundamente “democrático y solidario” (se pretende pero luego no se cumple hasta las últimas consecuencias), los cambios profundos necesarios no podrán conseguirse, porque esto es tarea de la mayoría abrumadora de los asalariados, que tendremos que dotarnos de una nueva cultura democrática de participación enfocada al bien común.

La ideología de la clase dominante nos hace creer que la prosperidad de las empresas repercute en la prosperidad de todo el pueblo, pero eso es una falsedad, porque el capitalista nos roba las plusvalías y tiende a pagar lo menos posible, e incluso a veces por debajo del límite de una supervivencia mínima digna violando el salario mínimo que es totalmente insuficiente.

El liberalismo extendió la mentira, incrustándola a sangre y fuego en el cerebro de las masas desde la infancia, haciéndonos creer que las transacciones comerciales de todas las empresas afectan a la mejora de toda la ciudadanía y diciéndonos que estamos en un modelo “democrático” pero esto deja mucho que desear.

No vemos ningunos cambios fundamentales en los últimos 10 años que nos dura la crisis, más bien experimentamos como clase trabajadora bastantes retrocesos, con respecto a las conquistas que hicimos en la Transición, donde se llegaron a plantear e incluso a conseguir importantes reivindicaciones;  en algunos convenios se consiguió aprobar cláusulas para repartir algún porcentaje de los beneficios.

Antes se fomentaba más la economía social,  el cooperativismo y la solidaridad por los asalariados, cuestión casi olvidada en la actualidad por este  “sindicalismo domesticado” actual que ha abandonado la lucha político-social, quedando anclado en las garras del sistema con poca capacidad de crítica, porque las organizaciones están vacías y se tendrían que hacer mirar las direcciones cuál es la causa de tal estancamiento.

Los aparentes logros del inicio de la Transición han saltado por los aires y estamos observando un proceso muy reaccionario que está exterminando las conquistas, derechos y avances conseguidos con luchas y huelgas, algunas de ellas muy duras e incluso dramáticas, por la actuación de las fuerzas represivas que venían directas del franquismo.

La unidad en la acción en las luchas de la Transición entre socialistas, comunistas, anarquistas y cualquier trabajador que se considerase simplemente progresista o demócrata era admirable.

No importaba que unos fuesen reformistas y otros revolucionarios porque el objetivo y las reivindicaciones en una huelga o en una lucha, eran los mismos para toda la clase trabajadora.

Son las diferencias de las Direcciones sindicales y políticas entre reforma o revolución con sus disputas, las que dividen a la clase trabajadora porque hay demasiado sectarismo y oportunismo.

Eso ha seguido dividiendo al movimiento obrero de una forma tan terrible y paralizante que el nivel de conciencia de clase, que mayormente se fortalece en las luchas sociales, cayó de una forma peligrosa, pero ahora empieza de nuevo la clase trabajadora a ejercer los músculos y los batallones pesados del movimiento obrero empiezan a despertar a la lucha.

El empeoramiento de las condiciones de  trabajo indigna e impacienta a los asalariados, que sin saber si es reformista o revolucionario, se siente mucho más a la izquierda que sus direcciones y se ve obligado a luchar para recuperar lo que siente que le han estado robando durante estos largos años de crisis capitalista.

La pérdida salarial y del nivel de vida de las masas han sido tremendos por el robo que ha representado la aplicación de la Contra-Reforma Laboral del PP que desarrolló el Gobierno Rajoy.

Cada vez más trabajadores se están dando cuenta que el problema  básico es el sistema de reparto injusto y explotador que representa el capitalismo, que se radicaliza más tomando posiciones neofascistas con el surgimiento del Trifachito, que trae una política cada vez más injusta a favor de  privatizaciones y grandes capitales a los cuales defienden y sirven, como vemos ya en Andalucía.

Este sistema injusto está contaminado por la corrupción institucional heredada del franquismo y podrido hasta los  tuétanos,  carcomido por las putrefactas cloacas del Estado, que nunca fueron desinfestadas y las leyes laborales castigan al trabajador honrado que se parte el lomo para sacar adelante su familia mientras los corruptos se van de rositas.

La grave situación que sufre la juventud, sobreexplotada y que entiende que le han robado el futuro es intolerable,  mientras que la Justicia tarda 10, 15 y hasta 20 años en condenar los actos de corrupción,  porque lo dejan que “prescriban” o por “defecto de forma”,  la mayoría salen absueltos y encima, la lista de evasores de esos más de 2.000 ladrones de guante blanco,  siguen siendo secretas desde antes de Montoro, con Montoro y después de Montoro, que convierte en cómplice a ojos de la ciudadanía a todo Gobierno que no haya querido evitarlo.

El colmo de las injusticias después de tanto que han robado los empresarios, que apenas pagan impuestos en relación a lo que lo hacen los trabajadores, es la situación en la que quedan las personas que van al paro con más de 45 años, porque hasta los 30 ó 35 se les pide mucha “experiencia” y luego dicen que ya son mayores y quedan como desecho.

Muchos jóvenes bien preparados, terminan de estudiar y hasta con 2 y 3 carreras, con idiomas,  han tenido que estar de camareros, o salir al extranjero o en trabajos mal remunerados lo cual es una terrible injusticia que crea a su vez una tremenda frustración que más temprano o más tarde se expresará en rabia, indignación y frustración con luchas espontáneas y explosivas que aterrorizarán a los responsables de tantas injusticias, por lo que necesitamos organizarnos mejor.

Si nos mandan de nuevo a las urnas, ese cabreo se podría expresar en abstención abriéndoles el paso triunfal a las derechas “Trifachitas”. La movilización y la lucha contra la reacción es lo que nos podría dar la Victoria, pero para ello, las “direcciones responsables del fracaso de la investidura”, deberían prepararse para movilizar a la clase trabajadora, defendiendo un programa de izquierdas, unidos en la acción en  calles y  el Parlamento, porque divididos nos llevarán a la derrota.

Rivera e Iglesias le hacen la pinza a Sánchez

Como el muerto de la canción de Peret, Albert Rivera no estaba muerto sino que «andaba de parranda» y ha terminado por aparecer para improvisar un show que le reporte unos cuantos minutos en la política espectáculo. Ha aparecido con una propuesta que él, reunido con su mismidad, ha elaborado para “que el fracaso de Sánchez no arrastre a España”. No sabemos a dónde arrastra, pero parece que la gota fría peninsular se extiende a lo político y el dirigente naranja quiere evitarlo. Propone tres cuestiones que pueden considerarse una auténtica memez, dadas las circunstancias, para abstenerse junto al PP y evitar unas elecciones que le vienen mal.

“La ruptura con Otegui y Bildu en Navarra para que gobierne Navarra Suma, estudiar la aplicación del 155 en Cataluña además de respetar las sentencias judiciales no pidiendo indultos en caso de condena en el juicio del procés y revertir sus políticas económicas en favor de la clase media y los autónomos de nuestro país” ha pedido Rivera a Pedro Sánchez para conseguir esas abstenciones “patrióticas”. Con guasa y cierto cinismo, el presidente en funciones le ha contestado que, como se dan esas condiciones ya, se abstengan y dejen de marear la perdiz. Justo cuando están las reuniones con el jefe del Estado sale el populista del sistema a intentar quedar como el salvador de España, pero lo que oculta realmente es su propio fracaso en la estabilidad del sistema. Ítem más, lo que refleja es su decadencia por no haber obedecido a su verdadera jefa, la clase dominante, que le había indicado que pactase, pues así dan los números, con Sánchez un gobierno centrista, dadas las circunstancias globales.

Lo curioso es que Rivera ha hecho una oferta similar en la forma a la que viene pidiendo desde hace meses Pablo Iglesias, algo que, de aceptar, perjudicaría al partido ganador de las elecciones. Si en el caso de Podemos, que no aceptó de manera inexplicable los cargos ofrecidos, se tiene la certeza de que harían dentro del gobierno oposición, no tanto por principios como por actuar dentro de lo espectacular, en el caso de Ciudadanos tendría a la “mosca cojonera” de la demagogia y el odio dándole lecciones de ética de libro malo de autoayuda. El PP ya ofreció ser leal en cuestiones de Estado, dicho de otra forma en cuestiones que interesen a la clase dominante, e incluso en los presupuestos, pero tanto Ciudadanos como Podemos sólo piensan en su propio interés. En la formación morada quieren cargos para sobrevivir, aunque ello les lleve a contradicciones inasumibles, no por hacer un gobierno de izquierdas ya que lo programático parece que les interesa poco o nada y les vale el programa del PSOE. En la formación naranja quieren alcanzar el liderazgo de la oposición y que su jefe no tenga que hacer las maletas. En ambos casos no desean nuevas elecciones porque no tienen claro qué pasaría y si se reforzarían, como parece, los partidos clásicos. De ahí que los neófitos, los que venían a comerse el mundo, los adanistas de un nuevo tiempo de grandeza de España, los que han perdido toda ideología y ética (los naranja moviéndose hacia la extrema derecha y los morados perdiendo sus referentes ideológicos) acaban haciendo la pinza contra el PSOE.

Esto no es como lo de Julio Anguita y su teoría de las dos orillas, que estaba pensada, de forma errónea, pero pensada, esto es por pura supervivencia. Según nos cuentan, las arcas naranjas podrían no tener los fondos suficientes para llevar a cabo una campaña electoral de nuevo y la clase dominante ha cortado el grifo debido a sus devaneos personalistas y no introducir estabilidad en el sistema. En Podemos, la cúpula dirigente teme por sus puestos ya que otra derrota les llevaría al cierre patronal del partido que ahora se sustenta sobre veinte personas. Miedo en ambos lados que provoca unir esfuerzos con los antagonistas para acabar con el enemigo común: el sanchismo. Una alianza para cual no tienen que haber hablado, ni firmado documentos, sino que es palpable en las palabras de cada dirigente de turno. Desde Ciudadanos se critica a Sánchez por no haber sabido pactar con Podemos, esa misma formación que decían iba a transformar a España en algo parecido a Venezuela. Y desde Podemos, ahora que ha hablado Rivera, insisten en que todo estaba orquestado para que el PSOE pactase con la derecha. Como ven, tal vez sin desearlo, ambos populismos se complementan perfectamente pese a su antagonismo sobre el papel.

Rivera e Iglesias realmente desearían que no existiese el PSOE para captar a sus votantes. Saben en la calle Alcalá que, sin el PSOE, o con una socialdemocracia en mínimos, ellos podrían ganar elecciones. Saben en la calle Princesa que, sin el PSOE, Iglesias podría ocupar el trono que tanto ambiciona y coronarse como el más grande líder de las izquierdas. Uno soñando con ser Macron y el otro con Perón. Pero juntos, al fin y al cabo, en la lucha para acabar con el PSOE al que han definido como el partido sistémico del régimen del 78. Acabar a toda costa con Sánchez para poder finiquitar al partido de los 140 años. Eso sí, sin una sola propuesta política real y plausible sobre la mesa. Pero, según parece, la suerte está echada y habrá elecciones que nadie sabe cómo saldrán pero tiene visos de que Rivera e Iglesias, por muchos conejos que quieran sacar de la chistera, no lo van a pasar bien. Mientras tanto nada mejor que hacer la pinza unos y otros olvidando que la política debería ser algo más que el mero espectáculo o los deseos íntimos y personales.

Caben ciertas preguntas que nos mostrarán cómo ambas formaciones políticas están a lo suyo y no piensan más que en términos individualistas. ¿Por qué Rivera no ofreció esta u otra solución hace una semana? ¿Por qué Iglesias no aceptó los ministerios en la investidura? ¿Por qué cada vez más se van turnando en atacar al PSOE abandonando, cada uno, los ataques más ideológicos? ¿Por qué desde Podemos llevan cinco meses insultando a los votantes y militantes del PSOE y a toda persona que no piense como ellos si realmente quieren un acuerdo? ¿Dónde han dejado la fraternidad que predican en sus artículos y programas televisivos con la clase trabajadora, que vota mayoritariamente al PSOE, y los demás partidos de izquierdas en Podemos? ¿Por qué Rivera lleva insistiendo en luchar contra el sanchismo y ahora quiere venderse como salvador cuando si hubiese querido un acuerdo con el PSOE sumando mayoría, como quieren en la clase dominante, igual ya lo tendría? A todas estas preguntas se puede responder con “¡yo, yo, yo, yo!”, poniendo los sinónimos que quieran (cargos, líder, etc.). Es cierto que la ideología dominante, gracias a sus aparatos ideológicos, está inoculando el individualismo en todas las esferas de la vida, pero a los políticos se les pide el mínimo de pensar en términos de conjuntos, más si una de las formaciones se dice de izquierdas. Es raro incluso para dos partidos prototípicamente populistas, pero lo subjetivo de sus dirigentes hace imposible lo que sería recomendable. Y así, sin quererlo, se conforma la pinza.

El éxito de la compra del Popular suena a burla

En la ciudad de Santander, en la Junta Extraordinaria de Accionistas celebrada el pasado mes de julio, un accionista de 92 se dirigía a la presidenta en estos términos: «Ana contéstame, si todo va tan bien por qué la acción está tan baja». No hay que ser un experto en bolsa para comprobar cómo desde que Ana Patricia Botín llegó a la presidencia del Santander tras la muerte de su padre, el primer banco de España ha perdido más de un 40% de su valor bursátil. Por otro lado, el Santander es el banco con menos solvencia de las entidades españolas, tal y como se puede comprobar en los resultados del primer semestre de 2019. Entonces, como decía el veterano accionista, ¿por qué todo el mundo pretende hacer creer a la ciudadanía y a los accionistas (sobre todo a los minoritarios) que el Santander está muy bien?

En las últimas semanas, Diario16 ha publicado diferentes artículos en los que se puede comprobar que la situación del primer banco de España no es como la pretenden pintar y cómo desde el departamento dirigido por Juan Manuel Cendoya se pretende dar una imagen de «banco amable» ante los graves problemas reputacionales de la entidad. Dentro de esa estrategia, evidentemente, se está utilizando a los medios de comunicación que controla directamente el Santander por ser uno de los máximos accionistas de los mismos. Por tanto, la publicación de una hagiografía de Ana Patricia Botín sin ningún tipo de crítica, más allá del evidente relato de los fracasos de su gestión, entra dentro de ese nuevo modelo de comunicación basado en hacer creer a la ciudadanía que el Santander es un «banco amable» con una almiranta al timón de un barco que sigue en pie pero que tiene la carena carcomida.

Juan Manuel Cendoya no esconde su estrategia, como se puede comprobar en el siguiente tuit:

En ese artículo del país se hablaba de la operación del Banco Popular como de un éxito porque el Santander había hecho «un gran favor a los supervisores, que temieron un nuevo cataclismo bancario en la noche del 6 de junio de aquel año». ¿Esto es una broma? Podría tomarse como tal si la resolución y la compra por un euro del Popular no estuviera causando tanto dolor.

Sin embargo, el propio artículo de El País, al reconocer que la adquisición de la sexta entidad por un euro fue un éxito, está reconociendo en realidad que el Popular sirvió para reforzar las cuentas del banco y que, como hemos publicado en estas páginas, tapó algún que otro agujero multimillonario. De todas formas, el final de la historia del Popular todavía no está escrito e intentar deshonrar a un rival con honor, incluso después de muerto, es el peor error que se puede cometer. Así ha sido a lo largo de la historia, así será.

El Santander, al que deberían tener bien controlado sus accionistas, ha cerrado el Popular con ventanas o miles de vistas pendientes sobre infinidad de posibles delitos cometidos, ha recibido miles de millones de patrimonio y recursos propios del Popular, de sus accionistas, ahora de sus ejecutivos, todo ello sin presentarse un balance, una sentencia concreta al respecto. ¿Qué le dio el Santander al Popular? Nada. ¿Qué pasivo tuvo que afrontar el Santander, con cargo al Popular, por el cual se demuestre que el Santander pagó un justo precio por lo recibido? Ninguno, porque el banco era viable y solvente, tal y como afirmó el informe pericial del Banco de España. ¿Qué hizo el Santander para evitar la ruina de los accionistas? Nada, sino reembolsarse decenas de miles de activos del Popular y estar, incluso, reclamando a clientes del Popular créditos, con o sin razón, que estaban provisionados. ¿Con qué titularidad, con qué derechos, con qué honestidad, con qué justicia? Tal vez estos grandes beneficios y su posicionamiento en el sector pymes que consiguió gracias a hacerse con el Popular por un euro fue la razón por la que Rami Aboukhair, CEO del Santander, afirmó que el banco cántabro «parte tras la integración del Popular con una situación de ventaja».

Además, las 305.000 familias arruinadas, algunas muy potentes, que se conforman solo con leer estas páginas, se dejan pisotear. No sólo están permitiendo que les sustraigan, de una u otra manera sus ahorros, sino que dejan que les roben el honor y que escupan y más en sus derechos. Esas grandes familias también deberían hacerse responsables de los pequeños que han sido arruinados como ellos porque sus pérdidas, en muchos casos, suponen encontrarse con la nada.

Es cierto que las administraciones españolas y europeas no les apoyan ni hacen justicia, pero los afectados, unos más que otros, con su pasividad, están ayudando en cierta manera a que se den sentencias o decisiones judiciales como las que afirmaban que no hubo enriquecimiento ilícito, la desimputación penal del Santander que creó una nueva Doctrina Botín o como la de pasada semana a Ángel Ron.

Solo el activismo, la unión verdadera de los afectados podrán llevar a conseguir el objetivo de recuperar el dinero que se les sustrajo el día 7 de junio de 2017. Desde luego eso no ocurrirá con despachos que cuando asocian a miles de afectados declaran después conflictos de interés, utilizando métodos parecidos a los de Ausbanc. El Santander sabe mucho de estos juegos tan poco éticos, y no solo en este caso, puesto que esos despachos, lobbies rendidos al poder financiero, intentan callarnos, en connivencia con corruptos, y saben perfectamente con quienes del Poder Judicial lo están haciendo. Sin embargo, de un modo u otro, Diario16 seguirá del lado de los afectados. De derrota en derrota, hasta la victoria siempre. A mí, desde la Justicia justa, ni me callarán ni me comprarán, por mucho que lo intenten, ni muerto. Sigo.