miércoles, 7 enero, 2026

Avanzar hacia un mundo mejor requiere derrotar al capitalismo

Los plazos se están agotando para que Pedro Sánchez sea investido como Presidente de Gobierno y si la investidura fracasa de nuevo, se forzaría automáticamente a la ciudadanía a asistir una vez más a las urnas el 10-N.

La imposibilidad de llegar a formar gobierno demostrará la incapacidad y el fracaso de las direcciones de las fuerzas parlamentarias de hacer cumplir el mandato que recibieron de los votantes en las últimas elecciones, pues el fracaso  será de ellos ya que el pueblo soberano, mayoritariamente no quiere repetirlas,  ni es  responsable de las “pataletas y peleas” de sus líderes que a muchos nos tienen avergonzados y deberían castigar más a los que consideren  máximos responsables de esta situación.

Con unos  nuevos comicios, en vez de conseguirse una solución, se podría agravar el desgobierno en el que hemos entrado, con consecuencias graves ante las perspectivas que se abren, enfrentados a una posible nueva recesión, por lo cual, debemos admitir que se ha perdido demasiado tiempo y tendremos que pedir autocrítica y debate sobre los errores cometidos, en caso de que no se llegue a buen puerto, pues la ciudadanía votó para que se formase un gobierno, con un programa que empezase a solucionar los problemas sociales y territoriales que existen, como así se nos prometió en la campaña electoral,  y no para que se dé el espectáculo de luchas por los sillones, que es al menos, lo que nos muestra la información a través de los medios de comunicación. 

En estos momentos de ingobernabilidad, en el que la clase dominante refuerza su ofensiva ideológica y propagandística contra las fuerzas de izquierdas, torpedeando la posibilidad de un Gobierno PSOE, sea de coalición con Unidas Podemos, a la Portuguesa o cualquier otro modelo, pero de izquierdas como sentenciaron las urnas en las últimas elecciones generales,  la clase trabajadora, si se produce el fracaso,  debemos hacer un esfuerzo en la búsqueda del sendero que nos permita avanzar hacia la unidad para un  cambio de modelo de sociedad, porque el capitalismo está agotado y en puertas de una nueva recesión.

El populismo reaccionario ultraderechista, avanza en toda Europa y también aquí con el “Trifachito” del PP, C’s y Vox, rememorando a la CEDA como ocurría en los años treinta con las formaciones fascistas y una vez más, recurren a la demagogia, el insulto y las descalificaciones, camuflando su opción antidemocrática, para conectar con la rabia, la desmoralización y la frustración de amplios sectores de la ciudadanía, condicionando y actuando de forma mucho más contundente, reaccionaria y decidida que la derecha europea que sigue haciendo impunemente apología del golpismo franquista.

En realidad, estas derechas impresentables,  no son más que los agentes que el capital financiero y la patronal necesitan utilizar para llevar a cabo nuevos y más duros ataques a la clase trabajadora, la juventud, los pensionistas y demás oprimidos por este capitalismo mafioso de casino trucado, todavía podrido por las aguas albañales que rezuman las cloacas del Estado remanente del franquismo feroz y sanguinario

Las direcciones de las izquierdas han cometido errores, uno de ellos ha sido abandonar la formación de cuadros rechazando las enseñanzas del materialismo dialéctico, que es la filosofía que mejor defiende los intereses del movimiento obrero y los pobres, como demostraron Marx y demás fundadores del socialismo científico. El bajo nivel de las direcciones de izquierdas, en coherencia con su deriva a la derecha y cuyas tesis son ahora más bien socio/liberales, no defienden ni siquiera un programa “Socialdemócrata Avanzado”.

Por tanto, debemos volver a los clásicos para poder asimilar los ideales, los métodos, las enseñanzas y los objetivos programáticos y la táctica adecuada de las generaciones anteriores, corrigiendo los errores cometidos, para lo cual es imprescindible combatir cualquier elemento de sectarismo ultraizquierdista y a su vez,  con toda firmeza,  al oportunismo que se ha instalado en la cúpula de las direcciones de izquierdas con demasiados carreristas, trepas y  “tamayazos”,  descubiertos u ocultos.

Tenemos que hacer frente al peligro de las camarillas, la rutina, la burocratización y la introversión, que es absolutamente fundamental para un buen desarrollo de la política, la economía y las luchas sociales sindicales y partidarias, restaurando la democracia interna que ya no se aplica de abajo hacia arriba, sino al revés,  cayendo más bien en el bonapartismo y el culto a la personalidad que son ajenos al verdadero socialismo democrático.

Con la nueva etapa que se abre, se agotan las esperanzas de que sea un gobierno de izquierda el que se pueda formar, si se consigue en los días que restan, de lo contrario nos llevan forzados a nuevas elecciones a las que podríamos estar abocados, con lo que podríamos encontrarnos con sorpresas (esperando lo mejor pero preparándonos para lo peor), pues acecha el “Trifachito de ultraderecha”.   

Ese es el peligro si no se consigue otra alternativa  que acudir de nuevo a las urnas, pero la clase trabajadora tendrá que luchar a fondo, si es incapaz de conseguir ahora una Coaliciòn de Izquierdas,  un Gobierno a la Portuguesa u otra fórmula,  para derrotar a las “Derechas Trillizas” que se presentan compactas que nos retrotraerían a aquella “Democracia Orgánica”, como era llamada por los elementos del antiguo régimen procedentes del Golpe de Estado del 36, todavía no superado por las deficiencias de esta “pseudodemocracia híbrida”. 

Necesitamos un Gobierno que favorezca a los trabajadores, a las clases medias empobrecidas por la  crisis, a los pensionistas, a la juventud y a los pobres que aumentan sin cesar, porque aunque daba la impresión de que el PP rodeado de corrupción y condenado por la Justicia, estaba en descomposición, vemos que la burguesía que financiaba y apoyaba a C’s buscando una alternativa,  por si los populares se iban al garete, ahora se han fortalecido con el refuerzo que los ultras les han facilitado a través de Vox que recibe apoyos de la Internacional Nazi-Fascista y cuya fuerza ha sido muy bien recibida por un cierto sector de los Poderes Fácticos simpatizantes del antiguo régimen franquista

Aunque algunos sectores lo nieguen, la realidad es que se vislumbra un proceso de frentes antagónicos, dado que la Derecha Trifásica se consolida como Frente Azul, por lo que la viabilidad y existencia de una alianza fuerte de un Frente Rojo de las izquierdas va a depender, en última instancia y más temprano que tarde, de la capacidad de seguir ligados a las luchas sociales y reivindicativas, para que tanto los partidos como los sindicatos de clase, puedan seguir ganándose la confianza de los movimientos sociales que, golpeados de nuevo por la crisis próxima, se verán forzados a dar las batallas vivas de clase, defendiendo un discurso y un programa socialista, que cada vez estarán más inspirados en el marxismo.

Inevitablemente se abrirán debates y realineamientos, estratégicos y tácticos, avanzando en la aplicación del método solidario y compañero en relación a las demás fuerzas de las izquierdas, reivindicando y defendiendo en la práctica de las luchas, en calles y plazas, en fábricas y sectores industriales, agrarios y comerciales,  un programa auténticamente socialista, que será necesario desarrollar mediante una verdadera democracia participativa, para lo cual habrá que desinfestar la podrida democracia burguesa contaminada por la corrupción con un Partido Popular condenado a título lucrativo que sigue siendo tolerado por un cierto sector de votantes y que por sí solo demuestra el grado de tolerancia hacia la corrupción de ese sector de la sociedad que sufre la llamada “enajenación mental” de la que hablara Marx en sus científicos análisis basados en el método del materialismo dialéctico, excepto los herederos y partidarios del antiguo régimen que saben lo que defienden y en contra de qué clase lo hacen.

Es tarea de las Direcciones de los Sindicatos y Partidos de clase formar y preparar a los trabajadores, haciendo llamamientos a la organización y el encuadramiento, cada cual de acuerdo con su ideología y necesidades, para dar las batallas sociales que nos esperan, ya que las clases y sectores más perjudicados por la anterior crisis capitalista, de la que todavía no nos hemos recuperado, tenemos la tarea y el legítimo derecho de luchar por el cambio de este modelo capitalista con el objetivo de construir un mundo mejor para la humanidad, porque nadie nos va a regalar nada y este capitalismo mafioso de casino trucado será incapaz de resolver los problemas sociales y territoriales que nos afectan.

¿A qué espera Garzón para salvar a la izquierda?

Estamos en tiempo pre-electoral y quien no quiera verlo debería ser consciente del autoengaño. El PSOE de Pedro Sánchez fue claro en junio-julio “acuerdo ahora porque en septiembre no habrá segunda oportunidad”. Cedió más de lo deseado personalmente el presidente en funciones, porque es patente que no soporta a la gente de Podemos (ojo Podemos, no Unidas Podemos), y ofreció la vicepresidencia para Irene Montero (cuestión principal y casi única para sentarse a negociar por parte de Pablo Echenique, algo que se oculta de manera torticera) más tres ministerios. Esos mismos que ahora suplican por tener pero que rechazaron. Que Sánchez y Pablo Iglesias no congenian, como tampoco hacen otros dirigentes de ambas formaciones, es patente y pone en marcha, después de todos los insultos habidos y por haber, el proceso electoral.

En todo este meollo, aunque él no lo tenga claro o se encuentre acobardado, Alberto Garzón podría tener un papel decisivo. No Yolanda Díaz o Enrique Santiago que ya están entregados a la causa podemita con alborozo y pleitesía suma al dirigente morado. Sino Garzón. Estuvo a punto de conseguir el acuerdo con el PSOE, algo que molestó muchísimo en Podemos (tanto para ponerle en la lista negra del pablismo), y no se arredró al pedir un acuerdo programático como mínimo, además de comenzar cualquier negociación por esa parte (más alto en la lista negra). Estaba siendo coherente con lo que se lleva pensando en Izquierda Unida desde hace años, primero lo programático y luego ya se verá si hay reparto o no de cargos según demande la coyuntura. Ha reconocido en una entrevista que seguirá intentando el acuerdo aunque, no se sabe si por propia voluntad o por regañina de la oligarquía morada, ha comenzado a comprar la idea del gobierno de coalición. En realidad una impostura para salir del paso pues es perfectamente consciente de que desde Podemos le están moviendo la silla.

Si obviase los deseos de Iglesias, pues son deseos ya que lo programático no lo han presentado hasta dos meses después, para la salvación personal de la chupipandi morada, Garzón podría ser ese nexo de racionalidad en las negociaciones. No le van a dejar, de hecho ya le han excluido (como han excluido a Eva García Sempere), porque sólo la voluntad de “amado líder” debe ser llevada a cabo, sin caminos alternativos, los cargos o los cargos. Garzón, con toda una tradición de luchas, esfuerzos y militancia de calle (no de red social) tras sus espaldas, debería ser consciente de que, a pesar de los vetos que le están poniendo, en su mano está o impedir las elecciones (difícil) o posibilitar un espacio alternativo a la izquierda del PSOE.

Adelante Andalucía no ha funcionado mal, pese a algún que otro problema menor, y puede ser una experiencia a tomar en cuenta para futuras posibilidades de alternativa de izquierdas. No el socialpopulismo postmoderno en que se ha convertido Podemos, muy alejado de lo material y empeñado en batallas que alimentan el espectáculo deseado por el establishment, sino un espacio de izquierdas donde se consiga una unidad desde la diversidad de las distintas tendencias de izquierdas (nada de fascistas de izquierdas como proponen algunos pardos en Podemos). Desde la experiencia andaluza, mucho más que lo que han dejado las mareas diversas y los comunes elitistas, construir una alternativa que cuente con el gran apoyo estructural de IU (y si recuperasen a los 5.000 expulsados mejor) más Anticapitalistas, ecologistas y partidos menores. Ni errejonismo, ni pablismo. Es más, mejor abandonar los ismos personalistas.

Aquí Garzón tendría algo que decir sin necesidad de estar mediado por la fuerte deuda que acumula. Para una campaña, sabiéndose mover entre los medios de comunicación, las redes sociales y con unos actos estratégicos, no hace falta demasiado dinero. Sí el esfuerzo y colaboración de militantes, pero esos los tiene Garzón y otras formaciones. No son meros nombres en un registro para que voten de vez en cuando en simulaciones digitales. Son personas de carne y hueso, bregados en mil batallas y con ideología firme algo que de lo que no pueden presumir otras formaciones. Animarse a dar el paso, toda vez que ha comprobado que en Podemos no le quieren y que la fusión fría no favorecería a IU sino a algún dirigente, podría animar a más militantes y formaciones de la izquierda a plantear una alternativa seria de izquierdas.

No es algo inventado tal posibilidad. En Anticapitalistas llevan mucho tiempo hablando de refundar lo que supuso Podemos en un primer momento, como también han dicho los pocos críticos que han dejado sin purgar en la propia formación morada. Sólo hay que dar el paso e Izquierda Unida podría ser el elemento vertebrador. ¿No se ha sentido avergonzado Garzón (porque Díaz y Santiago vemos que no) cuando se ha insultado a un camarada como Cayo Lara desde las huestes podemitas? Debería darse cuenta con acciones como esta que la formación que dirige es subalterna, con suerte, a los deseos de la cúpula de la calle Princesa. Pero muy subalterna, aunque necesita de sus sedes, de sus militantes para sobrevivir pues carecen de implantación territorial. ¿Lo que le pasó con Nuet en Cataluña no le ha hecho aprender que los populistas actúan de forma irresponsable por la propia esencia de su pensamiento (no osaremos hablar de ideología populista pues comparten la de la clase dominante)? Igual Garzón no es la persona adecuada para llevar a cabo esa empresa, pero él es quien está al frente de IU. García Sempere también podría pero es demasiado buena gente y tiene una disciplina monacal.

¿Quiere pasar a la historia Garzón como el enterrador de la alternativa al sistema en España? ¿Quiere entregar gratuitamente a Podemos la historia de lucha antifascista, antifranquista y anticapitalista que se condensa en las siglas que dirige? ¿Quiere dedicarse a escribir malos libros llenos de lo que los viejos intelectuales comunistas criticaban como idealismo empirista (aportar datos sin reflexión)? ¿Quiere hacer algo de izquierdas por una vez en su vida? Hay cerca de un millón o más de votos esperando a tener una representación que no sea la socialdemocracia, ni el populismo personalista y pro-sistema. Igual ya no hay tiempo, pero con un amago sería suficiente, más cuando el otoño se presenta caliente con un PP de nuevo en los papeles por la corrupción y cuyo máximo mandatario es hijo de esa corrupción, lo mismo que le pasa a la extrema derecha; a lo que habría que sumar el tema catalán. Está ante una oportunidad única, aunque no lo hará porque ya está más solo que la una en el grupo de Unidas Podemos y es el títere de Iglesias para parecer plural en los medios de comunicación. Aun así está a tiempo, la izquierda y el país se lo agradecerán.

The End, al borde del abismo

Quién no recuerda la impactante escena de una de las mejores películas de la historia del cine, Apocalypse Now, en la que un Martin Sheen atormentado observa como el ventilador de su habitación gira sobre su cabeza mientras suena una profunda y terrible canción de The Doors, The End.

He querido escribir esta reflexión con el sonido de fondo de esa canción. El fin, el horror de la locura de la guerra de Vietnam.

Quizás porque esa misma sensación la sintamos en estos instantes las gentes más sensatas de la izquierda de este país.

Parece que estamos a punto de acabar, quedan poco más de veinte días y el cuento, el sainete, o la ópera trágica llega a su fin. Además parece que tiene muy mala pinta, al menos para la izquierda y que el final no va a ser feliz. Nos encontramos así al borde del abismo.

Uno que no es Nostradamus, aunque acierte bastante porque observa, escucha a la gente e intuye, lo percibe así. A menudo la intuición es más importante que las los estudios demoscópicos, o los sesudos análisis de los gurús de turno, pero lamentablemente está, también como otras muchas cosas de valor en la política, en vías de extinción.

Ahora que estamos en privado comentaré lo que creo que va a pasar:

Podemos va a forzar la máquina hasta última hora pensando que el PSOE al final se quebrará. El señor Gentili susurrará al oído del jefe, que los socialistas no se atreverán a utilizar el mecanismo de las elecciones anticipadas, porque considerarán que los electores de izquierdas les acusarán de romper la baraja y les castigarían.

El último movimiento de Pablo Iglesias ha tenido un tono patético. Después de un largo silencio salir para afirmar que aceptan la última propuesta del PSOE de Julio, pero con una coletilla que desactiva el impacto que podría tener en la opinión pública.

Un sí pero no que supone un nuevo traspiés para un amortizado líder de Podemos.

En el PSOE mientras, como los oráculos, especialmente los de Redondo y Tezanos, dicen que es mejor ir a nuevas elecciones porque arrasarán, tampoco les va a interesar llegar al pacto. Además continúan dando el mismo argumento de culpabilización pero justo al revés.

Vistas así las cosas se llevará la situación al límite y se nos irá el tiempo, sonará la campana entre dimes y diretes y habrá elecciones el 10-N.

La izquierda siempre tan cainita y gilipollas (con perdón).

Reconozco no entender el por qué de la insistencia de Podemos para entrar en el gobierno. Con la que nos espera en el futuro inmediato no parece lógico y más aún teniendo en cuenta que en los de coalición siempre sale perdiendo el partido más débil y vulnerable, como recientemente le pasó al SPD en Alemania.

Tampoco por estas mismas razones que el PSOE no lo acepte. Así, si las cosas salen mal dadas se reparten la responsabilidades y si salen bien siempre el activo se lo lleva el Presidente del Gobierno y el partido mayoritario.

¿Si alguien de la base lo ve cómo es posible que los sesudos de la élite no lo hagan también?

Sólo podría explicarse esta anómala situación si ambos estuvieran pensando más en la batalla del relato, en que sea el otro el que resulte ser el culpable del fracaso, que en proponerse en serio a gobernar juntos.

Pero la intuición de nuevo hace percibir, que si vamos a elecciones una parte de ese electorado de izquierdas que el pasado 28-A votó en masa ilusionado, el sector menos militante y sectario, se quedará en casa o hará voto nulo introduciendo ambas papeletas, PSOE y Podemos, rotas en mil pedazos como mensaje de protesta.

Para entonces el escenario internacional será mucho más complejo con el Brexit agravando la situación, lo mismo que el interno porque ya se conocerá la sentencia del Procés y sumados al económico con la recesión llamando a la puerta llegando de Alemania, terminará de cuadrar un panorama diabólico.

En este escenario apocalíptico es donde mejor se mueve la derecha, que además se ha recompuesto en este tiempo, como se ha demostrado en los diferentes acuerdos a los que ha llegado en Madrid, Murcia o Castilla y León.

La percepción social es que ellos tienen más facilidad para hacerlo y además en estos meses a VOX ya no se le percibe como un peligro sino que cada vez más está integrado en el sistema. Ese elemento que movilizó a una parte del electorado de izquierdas ha dejado de existir, o al menos se ha atenuado.

Además la buena suerte de Pedro Sánchez parece haberle abandonado los últimos tiempos. La cadena de incendios, las violencias contra la mujer o en las grandes ciudades, la crisis reciente abierta con el Open Arms, o el episodio de listeriosis así lo indican.

¿Qué pasará por tanto ese 10-N?

Las previsiones y la intuición indican que Podemos se llevará una bofetada histórica, el PSOE crecerá porque recogerá una parte pequeña de esa pérdida, VOX y Cs perderán y PP lo recogerá y algo más debido a la ineptitud de esa izquierda incapaz de rentabilizar los resultados del 28-A.

La suma de las izquierdas bajará y es probable que la de las derechas, PP, Cs y VOX les supere.

Para entonces el independentismo catalán estará muy enfadado debido a la sentencia del TS. Ya no habrá disposición a favorecer un gobierno de izquierdas y se encontrará pertrechado con armas y bagaje dispuesto a la pelea para vengarse.

Después de un breve periodo de tiempo PP, Cs y VOX se pondrán de acuerdo con UPN, CC, y PRC, incluso con PNV y accederán al gobierno.

Las izquierdas estaremos una temporada a guantazos echándonos la culpa del desaguisado unos a los otros y separados por una grieta irreparable.

Por otro lado Iván Redondo fichará como asesor de un Casado Presidente y Pablo Gentili se irá a Argentina para colaborar con Alberto Fernández y el clan de los Kirchner.

Conclusión….al menos 8 años de machaque a las clases menos favorecidas, mientras yo diré que tenía razón. Pero…¿y qué? Después dedicaré unas semanas a lamerme las heridas, molesto porque no se me hizo caso.

Eso sí los palmeros de ahora desaparecerán y a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias les lloverán las crítica de los ahora leales suyos, incluso de los suyos, suyos y como se dice coloquialmente “les correrán a gorrazos” hasta Algeciras.

Algunos, pocos, los más sensatos, lamentarán la ocasión perdida.

Y colorín colorado………..este cuento se habrá acabado y nos habremos despeñado por el abismo abierto a nuestros pies. The end.

Veremos………….

La Junta de Andalucía nombra presidente del IFAPA a un imputado por corrupción

Al Ejecutivo andaluz del trifachito lo han llegado a denominar como el «Gobierno del Cambio» y, en parte es cierto, las cosas están cambiando en Andalucía…, a peor. En estos meses hemos visto cómo se han producido purgas y persecuciones ideológicas promovidas por el socio preferente de Moreno Bonilla y Juan Marín: el juez Serrano. La ciudadanía andaluza ha sido testigo de cómo se ha permitido que se insulte desde Vox a la figura del padre de Andalucía, Blas Infante sin que la Junta moviera un dedo. Como se puede comprobar, todo un cambio.

El pasado jueves el Consejo de Gobierno aprobó el nombramiento de José Cara, ex alcalde de La Mojonera (Almería), como presidente del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA). Hasta aquí todo hubiera sido normal, salvo por el hecho de que el señor Cara está imputado por la Justicia por el caso Hispano Almería, es decir, por presuntos delitos relacionados con la corrupción. José Cara fue también diputado en el Parlamento de Andalucía y es uno de los hombres de confianza de Gabriel Amat, el pluriimputado alcalde de Roquetas de Mar.

Este nombramiento sorprende, no sólo porque Juan Manuel Moreno Bonilla lo haya permitido sino porque desde Ciudadanos, ese partido que, según sus discursos, ha llegado a la política para regenerarla, no se haya reaccionado de ninguna forma. El poder cambia todo, pero, principalmente, las buenas intenciones. Juan Marín, con este caso, demuestra la hipocresía de la formación naranja, una actitud de laxitud con la corrupción que no sólo se ha mostrado en Andalucía, sino que los ejemplos de Madrid con el caso Avalmadrid o en Castilla y León demuestran cómo, si es por mantenerse en el poder, Ciudadanos permitirá y defenderá lo que haga falta.

Hay que recordar que el caso Hispano Almería (HALSA) trata, entre otras cosas, de la presunta financiación ilegal del Partido Popular de Almería. La empresa hizo importantes aportaciones para las campañas electorales, tal y como se puede comprobar en los recibos presentados en la causa.

Esta causa contra la corrupción en la que se trata, principalmente, la presunta financiación ilegal del Partido Popular lleva más de cinco años abierto y se calcula que ya tiene más de cuarenta tomos a pesar de que a la acusación particular sólo les han sido facilitados los cuatro primeros. La pregunta es clara : ¿qué hay en los otros treinta y seis? La acusación particular, ejercida por la asociación AMAyT, ha presentado escritos solicitando al Juzgado toda la documentación: «Recordar que en la denuncia que interpuso mi cliente, ante la Jefatura de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, y que sirvió de base para la instrucción de las presentes diligencias, se mencionaban y denunciaban otra serie de hechos de los que a esta fecha y según los tomos aportados a esta Acusación Popular nada de ello se menciona. Se denunciaba, entre otros, la más que posible existencia de una financiación ilegal del Partido Popular y/o altos cargos del mismo y que podía afectar, entre otros, a municipios como los de Níjar, Roquetas de Mar, Adra, La Mojonera etc…, igualmente afectaba a otro posible delito de prevaricación o actividades prohibidas a funcionarios, especialmente y entre ellos a algunos del Ayuntamiento de Roquetas de Mar sobre los que, supuestamente, se están investigando conforme figura en el encabezamiento de las distintas resoluciones emitidas por ese juzgado y que han sido notificadas a esta parte. Como decíamos, extraña a esta acusación popular, a la que represento, que tales funcionarios se encuentren en investigación cuando la información facilitada a esta parte solamente hace mención a las supuestas actividades supuestamente delictivas cometidas en el seno del Ayuntamiento de La Mojonera, al ser estos funcionarios del Ayuntamiento de Roquetas de Mar».

Tampoco hay que olvidar que la empresa Hispano Almería fue la encargada de la construcción del Auditorio de Roquetas de Mar y que tuvo un coste final de 14 millones de euros, es decir, un 120% por encima del valor presupuestado.

Por tanto, ¿qué oculta el nombramiento de José Cara? ¿Se está pretendiendo que el ex alcalde de La Mojonera calle? Estas preguntas nos llevan a otros cuestionamientos aún más peligrosos desde el punto de vista de la salud democrática de la Junta de Andalucía. ¿Por qué el «partido de la regeneración», es decir, Ciudadanos, permite que se le dé categoría de alto cargo de la Junta a un hombre que está imputado por la Justicia por la presunta comisión de delitos relacionados con la corrupción?

Iglesias y el Proceso tuitero contra la izquierda

A Julián Marías no le gusta Pablo Iglesias porque encarna el “pensamiento mágico” que el autor incrusta en el medievalismo. Sin entrar en lo incorrecto del calificativo del novelista, algo que no viene al caso, no verán a las huestes de Podemos atacarle con fiereza. Representa Marías al establishment patrio, a la clase dominante, al poder instituido y sus posibles descalificaciones se asumen con una medalla que colgarse. El problema surge cuando las críticas llegan de los sectores de la izquierda, de dentro o de fuera de la formación morada. Justo en ese momento comienzan los procesos contra quien haya osado diferir del pensamiento del “amado líder” o de la oligarquía partidista protegida bajo su manto mosaico.

“Los procesos de Moscú” asombraron a la sociedad occidental por la crueldad psicológica que se mantenía con aquellas personas juzgadas, bien por desviarse de la doctrina oficial (no del marxismo) del régimen estalinista, bien por oponerse al culto a la personalidad. En todos los casos se provocaba, mediante torturas en numerosas ocasiones, la confesión de la persona juzgada de haber caído en el pecado del pequeño burgués, del desviacionismo y de lo que hiciese falta (según la tortura fuese mayor o menor). Este tipo de procesos están instalados actualmente en la política española en general (la discrepancia es castigada con fuerza por las cúpulas de los partidos que paradójicamente hablan de democracia día sí, día también), pero no llegan al extremo y crueldad de los procesos en redes sociales lanzados desde la cúpula de Podemos contra aquellos que divergen de los deseos de “amado líder”. No hace falta confrontar racional o ideológicamente con la cúpula, sino no estar de acuerdo con los deseos, con el hedonismo, del máximo dignatario podemita.

A la protección de los deseos se suma el carácter intocable de Iglesias y su comandita dirigente. Nada se puede decir contra Irene Montero (luego se quejará de que les llamen “los Ceaucescu” tras negociar lo primero con el PSOE que ella estuviese en la vicepresidencia), de Juan Carlos Monedero, de Juanma del Olmo, de Ione Belarra y demás generalato morado. Son los intocables hasta que caigan en desgracia respecto al jefe. En ese momento la turba de las redes sociales se lanza al cuello de quien haya osado profanar la “santa” imagen del líder. Eso le pasó a Ramón Espinar (ahora el traidor Espinar) que, aunque se equivocó en los tiempos como explicamos en su momento, no dejaba de tener razón sobre repensar Podemos para sacarlo del culto a la personalidad y la burocratización infecta que está pudriendo la casi inexistente estructura de partido. Hoy, por el camino que han tomado en la dirección, ya ni la petición de Espinar puede salvar el movimiento morado y, lo peor, igual imposibilita la creación de otra estructura alternativa. El caso de Íñigo Errejón es diferente porque provocó una escisión a traición y cuando más daño podía hacer.

Que el PSOE y, en especial, Pedro Sánchez estén en la mirada de los ataques de Podemos es normal, entra dentro de la lógica de combate entre partidos y sirve para tapar lo propios errores. Pero lanzar campañas de insultos y críticas a otras personas de la izquierda lleva la batalla en redes al lado del Proceso. Así le ha pasado a Cayo Lara, persona que siempre defendió con contundencia, coherencia y saber estar las posiciones de Izquierda Unida contra la clase dominante. Antes de que los adanistas morados creyesen que la Historia les estaba reservando un hueco en ella para… no se sabe bien qué, el señor Lara ya estaba bregando en la lucha de clases. Primero en Castilla-La Mancha (contra los caciques, el PP más reaccionario y José Bono) y posteriormente a nivel estatal. Destacar que cuando fue sustituido por Alberto Garzón tenía IU 11 diputados en el Congreso y numerosos concejales y diputados autonómicos. Este currículum no es de izquierdas para la gente de Podemos y todo porque ha osado hablar en contra de los deseos de “amado líder”.

Insultos clasistas de la bohemia burguesa que está enfadada porque no pudieron llegar a ser opresores como les habían prometido. Les parece que un campesino como Lara no tiene la credibilidad para hablar de acuerdos de gobierno, de posibilidades de lucha, ni nada por el estilo ya que hay personas más preparadas, Iglesias y sus secuaces, que ya piensan por los incultos y los de abajo. Ya están para pensar por todos, de ahí que Lara no debe ni pensar en un acuerdo programático y controlar al gobierno como oposición de izquierdas en el Congreso. Normal que el exdirigente de IU hablase de la soberbia del jefe de los morados que anula la inteligencia. Ya con los insultos lanzados contra él demuestran ese carácter soberbio de la formación morada, ese tener siempre la razón porque los demás son estúpidos pero sin saber por dónde llegan los golpes en la actual fase de la lucha de clases. Realmente Podemos, en su proceso socialdemocratizador, es un sarpullido del propio sistema que está siendo utilizado por la clase dominante (en boca de Francisco Marhuenda, por ejemplo) para alcanzar el poder estatal y dominar sin ningún tipo de cortapisas. No verán en Podemos ningún análisis de clase, ningún análisis antisistema, ningún análisis en términos generales porque el dirigente máximo lo impide. Un mínimo análisis como hizo Lara durante la entrevista fue lo que terminó de enfadar a Podemos.

Paradójicamente, tras tratarlo de rastrero en redes, de haberlo apartado de los asuntos importantes de Unidas Podemos tras solicitar un acuerdo programático y entrometerse en la negociación para salvar la posibilidad de un gobierno de coalición, reclaman a Garzón como figura emblemática de IU frente a Lara (de 11 diputados a 2 o 6). Claro que esto durará hasta que Enrique Santiago y Yolanda Díaz terminen el fin de semana y vuelvan, como buenos conversos y edecanes de Iglesias, al primer plano del espacio (casi invisible) de IU en el universo de Podemos. Cayo Lara es un antiguo de la modernidad que no entiende la complejidad social como sí hace Iglesias y su equipo de magnas mentes del pensamiento banal postmoderno. El ex-coordinador de IU no ganaría el trono de la serie esa que entusiasma a los morados y que parece la biblia estratégica, pero igual sí ganaría la batalla material que es la importante. Eso sí, ante la propuesta de que las personas de izquierdas de todos los colores se lanzasen a las calles a pedir entendimiento a PSOE y Podemos, un entendimiento de mínimos programáticos no han querido decir nada. No vaya a ser que funcione y los deseos de Iglesias no sean bien correspondidos.

Y más ahora que Iglesias se ha transformado en Muhammad Ali y está desarrollando la paciencia. No se sorprendan. Influenciado por un artículo de Pedro Vallín, uno de los columnistas de cabecera de “amado líder”, ahora quiere imitar al campeón mundial de los pesos pesados en su combate contra George Foreman en el Rumble in the Jungle de Kinshasa. Lo que ocurre es que ambos no deben ser avezados en las cuestiones de las 12 cuerdas y se lían con lo que quieren decir. Lo primero, como pueden ver en el tuit, es que “Ali bumaye” significa “Ali mataló” en clara referencia a Foreman a quien vendían como el negro malo. ¿Quiere decir Iglesias que quiere matar a Sánchez o a la izquierda? Como no saben de boxeo el famoso rope-a-dope, o lo que es lo mismo aguantar en las cuerdas mientras el contrario se cansa de darte golpe, poco o nada tiene que ver con la paciencia. Un buen golpe de Foreman lo hubiese mandado a la lona, sino que fue una estrategia suicida ante un rival muy fuerte. Salió bien porque Ali ya había sido campeón mundial y había cambiado el boxeo de los pesos pesados, algo que Iglesias no ha conseguido en la política. Ni ha ganado nunca algo, ni tiene capacidad para marcar la agenda general. Al contrario va detrás de los demás partidos porque se ha separado de la realidad hace un tiempo y sólo busca la salvación mediante los cargos. Ni las ideas, ni la defensa de los de abajo son una prioridad ya en sus posicionamientos estratégicos. Hacer el rope-a-dope en estos casos no es paciencia es imposibilidad de hacer algo distinto. Se recula en las cuerdas esperando que ya no le hagan más daño, pero manda a sus huestes contra todo lo que huela a izquierdas y no siga los deseos del dirigente máximo. Los deseos o la interpretación de los mismos que es otra fórmula de actuación de los sistemas totalitarios de pensamiento.

PSOE y Podemos comienzan la batalla por el relato electoral

Salvo milagro, a la espera de la sentencia del juicio de la subversión catalana, es patente que habrá elecciones el 10 de noviembre. Lo tienen claro en todos los cuarteles generales de los partidos políticos, especialmente, en las calles Ferraz y Princesa. Cuando Podemos no quiso lo que hoy reclaman, en un sentido de propiedad pequeño burgués por cierto, no cavilaron que la oferta de Pedro Sánchez de “hoy o luego no habrá más” era una mera estrategia. No conocen al dirigente social-liberal. Las cuestiones subjetivas, esas que tanto les gusta utilizar a los populistas, importan en ocasiones y en este caso Sánchez no dará su brazo a torcer pues se siente humillado. Y jugar con los egos de personalidades tan bien pagadas de sí mismas tiene consecuencias. ¿Si le hubiese pasado a Pablo Iglesias sucedería lo mismo? Evidentemente sí porque es otra persona soberbia.

No extrañará, por tanto, que los equipos de ambos partidos estén intentando ganar el relato electoral del 10 de noviembre desde este mismo momento. Las reuniones de Sánchez con diversas entidades sociales (eso que desde Hegel se llama sociedad civil) no van encaminadas a presentar un programa que posibilite un acuerdo programático en sí, eso es lo secundario, sino a hacer publicidad de la personalidad del dirigente de la formación socialdemócrata como “hombre de Estado” preocupado por los aconteceres de las personas a las cuales gobierna en funciones. Quiere presentar un programa de la sociedad civil no para pactar sino para ganar las elecciones de noviembre. Para dejar a Podemos herrumbrado en los anaqueles de la historia. Un programa para acabar con Podemos e Iglesias o, cuando menos, situarles en una verdadera posición subalterna a su persona.

En el lado contrario, gracias a las redes de jubilados y cargos del partido controladas por Juanma del Olmo y Pablo Echenique, también han comenzado su lucha por el relato electoral. Visto que hacer batalla por una propuesta que rechazaron, lo que supone pensar que las personas son estúpidas y no se dan cuenta, han cambiado el signo de la crítica (después de su fracaso en intentar dañar al gobierno por el Open Arms) hacia la presentación de Sánchez como un irresponsable. Iglesias ha lanzado el mensaje en sus redes sociales para que sus gentes sepan lo que hay que decir de forma acrítica. De momento sólo en referencia al poco tiempo que dejan para negociar, pero en próximas fechas veremos que inventan nuevas irresponsabilidades. Puro relato electoral para justificar, otra vez, que no les dan los cargos, esos que ansían tanto y por el mero hecho de ser deseos los transforman en derechos como buenos postmodernos que son.

En esta batalla no están solos ambos contendientes. A un lado y otro captan apoyos muy sesudos, en algunos casos. Así Javier Pérez Royo, que sonó como independiente para Justicia en la primera oferta de Sánchez a Iglesias, ha salido a defender el relato de Podemos en un artículo (que habrán visto muy difundido en las redes) con tanto acierto que ha afirmado inconscientemente que la democracia liberal representativa es un engaño, pero que los ministerios se los den. En efecto, tomada utilizando el idealismo empirista de la clase dominante es un engaño porque nunca quien gobierna tiene mayoría social (salvo Felipe González en 1982 seguramente), pero la base de este tipo de democracia (o poliarquía) no se sustenta en los números a la proporcionalidad perfecta, ni a reunir mayoría sociales en un solo partido. Bien al contrario, se basa en la posibilidad de alternancia; en la consolidación de mayorías, bien por pactos, bien por mayoría de escaños; en el debate parlamentario para llegar a acuerdos; y, sobre todo, especialmente, fundamentalmente, la confianza. Nada que ver con las disquisiciones del abogado constitucionalista. La democracia burguesa es una farsa en los números para Pérez Royo y en sus principios añadiríamos desde aquí, pero es el sistema con el que tenemos que librar hoy y ahora, por lo que su justificación del relato de Podemos no es más que parte de una batalla, no contra la clase dominante, sino contra aquellos que no quieren cumplir los deseos de los amigos. Lo que quebraría la confianza necesaria que emana del propio sistema.

Llegados a este punto ¿qué opinan las bases de ambas formaciones? Nada, salvo excepciones. No hay opinión porque ambas formaciones tienen los mismos problemas, burocratización y culto al líder. En otros tiempos, Sánchez no habría podido hacer lo que está haciendo sin haber convocado un Comité Federal (de aquellos que duraban dos días) y haber escuchado a los representantes de la militancia allí reunidos. Para bien o para mal un mecanismo de control que ha quedado reducido a la insignificancia perdiendo el sentido de sus funciones. En el PSOE todo lo que diga la oligarquía sustentada en los burócratas de turno no tiene posibilidad de contestación mediante un debate. Así se van a proponer 300 medidas que no han sido valoradas, debatidas y aprobadas por la militancia. Sólo por el deseo del jefe hay que aceptarlas como buenas y a callar.

En Podemos la cuestión es aún más extrema. Es el mismo culto al líder y la misma carencia de autocrítica (salvo Anticapitalistas y alguna voz en el desierto) con el añadido de la inexistencia real de estructuras de partido. Han llegado al culmen de establecer una burocratización de un partido sin estructuras. Nadie dice nada, por ejemplo, cuando el principal aspecto para sentarse a negociar con el PSOE en julio era el no veto a Irene Montero, quien quiere Iglesias que le suceda en el trono de la serie en que ha convertido a Podemos. Nadie dice nada del fracaso de las negociaciones, ni de la propuesta programática porque en Podemos no existe la militancia sino los consultados y consultadas. Al ser sumamente listos ellos y ellas piensan por todos y el resto, lo que llaman las bases, a votar sin debatir. Meros clicleadores delante de un ordenador y siguiendo la voluntad del jefe. En ambos casos una mentira democrática hasta en el sentido burgués del término.

Elecciones en noviembre con el riesgo de que la izquierda no llegue a sumar, aunque tampoco está la derecha para tirar cohetes con sus excesos de odio y carencia de moderación alguna. Manuel Castells, eminente sociólogo de los que lucharon de verdad contra el franquismo, ha advertido que lo mejor para construir algo a la izquierda del PSOE es quedarse en la oposición con un acuerdo de mínimos. También advierte de la capacidad autodestructiva de la izquierda, pero no se asombra de acudir a elecciones porque ambos partidos son como un calco en los aspectos esenciales. Lo otro el relato es pan para hoy y hambre para mañana. Sólo cuando las izquierdas vuelvan al discurso (que tiene la solidez que le falta al relato) podrá transformar la sociedad y afrontar los retos de un capitalismo desbocado, radicalizado y destructor de las sociedades.

Twitter censura por decir la verdad sobre Cristiano Ronaldo

La última campaña de censuras de la red social Twitter tiene en su epicentro al jugador de fútbol Cristiano Ronaldo. Tras sus declaraciones afirmando que esperaba que en el Metropolitano no le dijesen cosas muy fuertes, desde la red social se han lanzado a explicar, con insultos o no, que esas cosas fuertes del jugador portugués no eran insultos sino verdades que le pueden molestar, pero verdades al fin y al cabo. Así Twitter ha censurado tuis a @ReyCholo14 o le ha suspendido la cuenta a @jclamoso por decir que Ronaldo es un defraudador a la Hacienda Pública, que ha utilizado los servicios de la explotación reproductiva o vientres de alquiler, o que ha abonado algo más de trescientos mil euros para evitarse un juicio por abusos sexuales.

Esa es la verdad, se diga como se ha expuesto, o se diga diciendo que ha evitado pagar lo que debía al pueblo español, que es un “compra-bebes” (hasta en dos ocasiones) que utiliza la explotación reproductiva (alguna feminista añadiría que machista), o que es un presunto violador. Parece que Twitter, al ser una persona famosa ha decidido protegerle impidiendo que la verdad se abra paso a este nuevo ídolo con pies de barro. Messi también defraudó a la Hacienda Pública y fue condenado, si se explica en un tuit ¿cerrarán las cuentas que lo digan? El ejemplo de Ronaldo no es más que el símbolo la censura ejercida tanto por los anónimos, necesarios en todo tipo de autoritarismo, o por el ejército de asistentes que mantienen limpia y pura las imágenes de estos idola tribu actuales. A un activista por los derechos de las mujeres se le puede insultar, se le puede desear la muerte, que Twitter no hace nada. Más si quienes insultan son poderosos lobbies, da igual de compra-bebés, que financieros.

Esto no es más que el reflejo de una época en la que cada vez, poco a poco, la censura se va haciendo hueco de forma opresiva para acabar construyendo una dictadura de los bien pensantes. Un mecanismo utilizado por aparatos ideológicos con la finalidad someter cualquier tipo de disidencia, cualquier tipo de alteridad, cualquier tipo de patrón de conducta que se salga del establecido por los sacerdotes de la moral de la clase dominante. El ejemplo de lo políticamente correcto es obvio, pero también lo es el revisionismo histórico que se sufre o la ocultación de las luchas sociales en favor del espectáculo como norma ideológica de control. Es más sencillo que bloqueen una cuenta a una sindicalista que a un político, por mucho que insulte y haga alarde de violencia verbal e ideológica. Es más sencillo que cierren la cuenta a alguien que llame fascista a un fascista que a un fascista que llame comunista a un comunista.

Twitter, como pueden ser las demás redes sociales, no dejan de ser empresas que quieren que la reproducción de las relaciones sociales (y las relaciones de producción) sigan tal y como están en la actualidad. No se puede esperar que una empresa del sistema apoye discurso contrarios al propio sistema, por eso fomentan (mediante el uso de algoritmos y robots) lo anecdótico, lo que hace daño a los antagonistas al capitalismo. Que una granja de una gente rara esté una y otra vez en primer lugar no es casualidad. Con ello se pretende deslegitimar a quienes se posicionan contra el capitalismo, algo que se puede conseguir sin duda, aunque no sea producto de una lucha contra el propio sistema sino producto de la desconexión con la realidad de la lucha materialista. Por si aún no se lo creen vamos a darles un ejemplo que ha sucedido con crónicas de este mismo medio. Cuando intentamos subir los artículos de la X Universidad Anticapitalista Twitter no nos mostraba el hagstag que venía funcionando desde principios de semana #XUniAnticapi. ¿No se había utilizado? Claro que sí y con profusión pero de esta forma impide que aparezca en un lugar destacado. Y no es paranoia sino simple uso de algoritmos que establecen una censura por el mecanismo de ofrecerle no lo que usted desearía sino lo que quiere el sistema. ¿Cuántas veces se han preguntado por qué no le sale gente que le gusta lo que dicen? Ahora van entendiéndolo un poco mejor.

Urbán: “De Quinto es más Salvini que Abascal”

Mientras los políticos profesionales velaban armas para un Pleno vespertino en el Congreso de los Diputados, a mayor loor y prez de la política espectáculo, ya que no hablarían de lo fundamental, de lo material del problema de las migraciones en el mundo. Mientras eso sucedía a no muchos kilómetros de distancia la X Universidad Anticapitalista seguía su marcha con intervenciones interesantes como la de Francisco Louça del Bloco portugués, quien, acompañado del profesor Jaime Pastor, explicaba los pormenores de la alianza de las izquierdas en el país vecino. En síntesis ha venido a decir que como los socialistas y el resto de las izquierdas no se querían los unos a los otros acabó por funcionar el acuerdo programático. Lo que tiene una ventaja pues “cualquier conflicto importante se resuelve dentro por aceptación o ruptura”.

Mientras los políticos profesionales preparaban el espectáculo justificativo de sus salarios a finales de agosto y sobre una materia que para lo único que servirá es el blanqueamiento de las posiciones de la extrema derecha española, Miguel Urbán ha tenido a bien hacer una presentación sobre el proceso histórico que ha permitido a esta extrema derecha aparecer en las instituciones y, lo que es aún peor, introducir su discurso en el tuétano mismo de la democracia española. Mucho más explicado lo podrán leer a partir de octubre gracias a la editorial Sylone que publicará un texto del propio eurodiputado sobre la materia. Esto no empece para que Urbán no haya explicado cuestiones sumamente interesantes para conocer el fenómeno de Vox y los movimientos ideológicos y/o discursivos de toda la derecha española.

A diferencia de lo que ha venido sucediendo en otros países europeos, en España la aparición de la extrema derecha ha sido tardía por el propio contexto patrio. Los analistas siempre pensaron que el neofascismo brotaría con seguridad en los países del sur de Europa donde se habían sufrido dictaduras fascistas, tal vez como recuerdo. Sin embargo, ha sido el los países que se “aparecen” como democracias más asentadas donde viene irrumpiendo desde hace años la extrema derecha. Todo ello porque la transición española y el tardofranquismo provocaron el ocultamiento de esas posiciones de extrema derecha. Cabe recordar, ha dicho Urbán, que Fuerza Nueva apenas si duró tres años en las instituciones pasando sus cuadros y militancia a Alianza Popular. A ello hay que sumar que la propia dictadura franquista impidió una renovación ideológica de la derecha, algo que se ha visto como fundamental para el desarrollo de esos grupos extremistas. En España ha habido “una presencia ausente de la extrema derecha”. ¿Por qué?

La respuesta se encuentra en la capacidad de asimilación de las posiciones extremistas en Alianza Popular y UCD/CDS. Ambas formaciones provenían del franquismo, más si cabe en el caso del partido de Manuel Fraga con sus “siete magníficos”, y el discurso de la clase dominante los convirtió en partidos reformistas pero su genética era puramente franquista. Así esta derecha genéticamente franquista acaba por adoptar a la extrema derecha, por eso la Agrupación de excombatientes que fundase Girón pedía el voto útil para AP-PP, todo quedaba en casa en realidad. Lo que queda fuera de ese contexto heredero del franquismo son posiciones como los neorrevolucionarios que niegan a Primo de Rivera y defienden la herencia de las JONS y Ramiro Ledesma porque Vox no es más que una escisión del PP. Una escisión propiciada por un caldo de cultivo de muchos años como ha explicado el eurodiputado.

En España la extrema derecha siempre ha estado vinculada a los aparatos represivos del Estado. Gentes de esa extrema derecha fueron los que provocaron las cerca de 200 muertes de militantes y personas de izquierdas durante la transición; las que formaron parte de ATE-ETA, la Triple A, el Batallón Vasco Español o el GAL, más la suma de mercenarios de las fascistas OAS francesas y otros grupos italianos. Por eso no extraña la concordancia de nombres de aquellos años y las cloacas del Estado que se han ido conociendo. Mientras toda esa estructura de extrema derecha permanecía dentro del Estado, el PP intentaba vender que dejaba su pasado franquista atrás y avanzaba hacia el centro, en lo que ha catalogado Urbán como “la primera vez que la derecha intenta desvincularse del pasado franquista pero sin perder su esencia”, esto es, “sin perder su conexión con el franquismo sociológico”, algo que analizamos no hace mucho tiempo aquí.

Abascal Ese hombre blanco que ya no existe pero quiere seguir existiendo

Y la mutación que permite que en estos tiempos surja Vox es la adhesión del PP a los posicionamientos neoconservadores estadounidenses. El mundo neocon irrumpe de la mano de José María Aznar (mientras hablaba de la Tercera Vía) mediante su conexión con George Bush Jr., los grupos sionistas y el impulso propugnado de este tipo de pensamiento desde FAES. Atlantismo, subordinación al Imperio estadounidense, aceptación de las tesis de Huntington y la radicalización de las posturas. “No se puede entender el surgimiento de Vox sin analizar la radicalización de la derecha española tras perder el gobierno en 2004” ha expuesto el eurodiputado. Una radicalización que, gracias a la financiación prestada por la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre, genera la construcción de organizaciones de masas para plantear una serie de guerras culturales (género, biopolítica, etc.).

Madrid es el laboratorio, como pretenden que sea ahora también, de las políticas y las actitudes neocon, se crean Hazte Oír, Denaes (base de Santiago Abascal) y otras organizaciones y fundaciones, con la intención de construir una sociedad civil desde arriba. A ello hay que sumar todo el apoyo monetario y político a lo que se llama la “Brunete mediática” (Libertad Digital, Intereconomía, EsDiario…), más los apoyos bien remunerados de la carcunda habitual de la derecha (esto lo ha olvidado el ponente). O el revisionismo histórico operado por personajes como César Vidal o Pío Moa, o las gentes de Gustavo Bueno entre otros. Así, en el momento en que el PP de Mariano Rajoy toma el camino de la moderación, las organizaciones se separan y se produce la ruptura con los elementos más “asalvajados” vinculados a estas organizaciones creadas desde el reino de las ranas. ¿Es una simple ruptura ideológica cabría preguntarse? Urbán expone con la precisión de un cirujano que buena parte de lo que hoy se ve en Vox ya se había ensayado en los lugares donde el PP está en minoría en el espectro de la derecha (Vitoria o Badalona, por ejemplo).

La ruptura de Vox no ha alcanzado a las clases populares pues sus bases de votantes son clase alta, pero porque realmente no han querido disputar el voto popular más allá de cierta escenografía. Santiago Abascal tan sólo ha querido disputar la hegemonía de la derecha al PP y a Ciudadanos al ser un producto de todos esos aparatos neocon que creó y potenció el PP. Por eso se explica que Abascal tenga más en común con Jair Bolsonaro que con Matteo Salvini (por eso Falange se permitió enmendar la plana a Vox no hace mucho). Es la derecha neoliberal autoritaria (¿Cuándo han podido implantarse las medidas de los chicos de Chicago sino bajo dictaduras?), de ahí que su propósito, más allá de las algaradas dialécticas, sea la devaluación fiscal, el populismo de la pequeña empresa para hacer política en favor de las grandes empresas, lo que lleva a cierto transformismo político. Hay que fijarse en su programa económico para ver que no se diferencia de los de PP y Ciudadanos.

construir realidades comunes, de autogestión y de lucha

También en este autoritarismo neoliberal se juntan las relaciones con el fundamentalismo cristiano que no se produce en otras extremas derechas. La vinculación de Hazte Oír con la sociedad paramilitar El Yunque, el fomento de campañas contra el aborto en Argentina, o los coqueteos con los Kikos tienen parte en el fermento de la ideología voxista. A ello sumar el sionismo heredado de Aznar, que ha sido ampliamente explicado en estas mismas páginas, que lleva a una islamofobia cuya máxima representación es ver a Abascal a caballo en plena reconquista. “Ese hombre blanco que ya no existe pero quiere seguir existiendo” ha explicado Urbán. Islamofobia y la utilización de elementos de pinkwashing y del feminismo contra los inmigrantes y contra los propios colectivos. Sin duda elementos populistas que manejan perfectamente desde las redes sociales, como hemos contado en estas páginas.

Ante esto el PP gira hacia el discurso de los años de radicalismo, algo que no les cuesta pues todos los actuales dirigentes peperos se han criado a las ubres de la Comunidad de Madrid y el aznarismo. Discursos similares en ambas formaciones para cerrar la escisión producida pero que permite que la agenda de la extrema derecha esté en primera plana. Es la extrema derecha, desde su minoría, la que dirige la agenda de las grandes formaciones políticas y al comprarle el discurso se normaliza. Como ha dicho Urbán, con la compra “no se cierra la puerta a la agenda sino que se normaliza y acaban entrando en el relato cotidiano”. Si el PP gira hacia las posiciones antiguas, en Ciudadanos se encuentran en el dilema eterno que han tenido desde su creación, la duda entre ser Macron o ser Le Pen. Algo que no extraña a nuestros lectores pues ya hemos explicado profusamente las derivas fascistas de Albert Rivera. Por eso es más probable que el Salvini español acabe siendo Marcos de Quinto, por situación y contexto, que Abascal que no deja de ser un neocon.

Ante esto la eterna pregunta de la izquierda ¿qué hacer? Para Miguel Urbán es claro que hay que potenciar el trabajo de base, el trabajo en los barrios para que cuando lleguen los monstruos se tengan armas suficientes para derrotarlos. Dicho de otra forma se necesita “construir realidades comunes, de autogestión y de lucha” ya que estamos ante un “tiempo radicalizado que exige medidas radicales”. No se puede hacer frente al radicalismo de las derechas en general con medidas moderadas. Por ello no hay que tener miedo a hablar de expropiaciones, nacionalización de industrias fundamentales, por ejemplo, aunque la izquierda tiende a hablar desde lo políticamente correcto lo que es improductivo en la propia lucha.

Pérez Tapias y la hipótesis del gobierno de coalición

Seguramente tras leer lo manifestado por el socialista José Antonio Pérez Tapias algunas personas que le acosan por las redes sociales se lo piensen, o se radicalicen ante su postura, que de todo hay en esta vida, pero la propuesta de catedrático de Filosofía de la Universidad de Granada sigue en estado latente dentro del PSOE. Al menos eso es lo que se dejó por escrito en los textos emanados del 39º Congreso. En términos vagos, plurinacionalidad, republicanismo, intervención de la economía, lucha internacionalista, derechos humanos y un “somos la izquierda” cada día más descafeinado.

No por estar en la X Universidad de Anticapitalistas iba a cambiar su discurso el filósofo andaluz, bien al contrario, como buen marxista-republicano se ha situado en el contexto, en la coyuntura, para desgranar su análisis sobre las posibilidades de encontrar una salida al globalismo capitalista financiarizado desde una perspectiva socialista. Preocupado por el gran tema y peligro que sufre el sistema político, que podría ser utilizado por la clase dominante para persistir en la precarización de las personas y la disolución de lo común, no se ha escondido al manifestar que la salida del conflicto catalán pasa, primero, por el diálogo sin tibiezas y, segundo, por el establecimiento de mecanismos democráticos para que la voluntad popular catalana se exprese. Eso sí, siempre y cuando se abra un proceso constituyente. Proceso al que tienen miedo y que ha sorprendido a Pérez Tapias pues, en la batalla del relato, todos se dicen demócratas.

Si se piensa que el tema catalán es baladí o producto de una mera escisión identitaria, ha advertido el socialista que la imposibilidad del pacto PSOE-Podemos se articula sobre el factor catalán que sigue operando como un obstáculo. Que Pablo Iglesias haya dado el paso de renunciar al tema es indicativo de lo fundamental del tema y, esto no lo dice Pérez Tapias, del ansía de cargos de la cúpula morada. Eso sí, ha advertido el profesor que la generación de unas “expectativas tan intensas al principio han ido acompañadas de un notable nivel de hartazgo o hastío en los votantes de izquierdas”. Algo que no sólo tiene que ver con el incumplimiento de las expectativas sino con un problema subjetivo. ¿Cuál es el problema subjetivo? La personalidad de los protagonistas más directos de las negociaciones y las direcciones de ambas formaciones políticas. Un factor que “no es desdeñable y ocurre en ambos lados”. Un culto a la personalidad que es proclive a imponerse por el propio contexto en el que se desarrollan, tanto estructural, orgánico como social.

También se ha sorprendido Pérez Tapias del peligro que se encuentra inoculado dentro de las sociedades capitalistas. Esa postverdad que genera una cultura cínica que está implantada a lo largo y ancho del ámbito político y social. De ahí que los partidos insistan en “construir un relato” donde no es la verdad el sustento del mismo sino la “agitación de las emociones para concitar el apoyo hacia un líder”. Frente a esto no cabe otra que recurrir a la “conciencia republicana activada entre emotividades”. Más democracia participativa, una defensa de lo común que va más allá del bien común y que tenga claro que sin reconocimiento no es posible la redistribución. Y así es como ha surgido la hipótesis que ha planteado Pérez Tapias como remedo de la hipótesis de Pascal. Ésta afirmaba, en relación a la existencia de dios, que si no es cierta su existencia no pasaba nada y si era cierta se salía ganando. Trasladado al ámbito puramente español, la hipótesis de Pérez Tapias supone la construcción de un gobierno plural donde tenga parte no sólo Unidas Podemos sino otras organizaciones como Compromís, el PNV o fuerzas independentistas como ERC. Puede que no se logre pero no pasa nada por ello, pero si se lograse sería mejor para todos. Un Gobierno para resolver un grave problema, afrontar desde la intervención económica la crisis que se viene e iniciar un proceso constituyente.

Una socialdemocracia avejentada.

Laura Camargo, al provenir del sector Anticapitalista, ha sido mucho más dura con el PSOE que el profesor andaluz, aunque ha reconocido su sorpresa al ver que en el ámbito de la socialdemocracia hay pensadores y militantes que opinan de forma parecida a como ellas hacen. En su contraparte a Pérez Tapias la anticapitalista ha querido destacar los dos graves errores que ha cometido la socialdemocracia europea (de la que el PSOE no es excepción) y que la alejan de la senda de la construcción de una alteridad. La primera circunstancia sería la tibieza de la socialdemocracia respecto a los grandes poderes, que se ejemplifica en la tibieza frente a la presión de la Unión Europea, cuando no ha sido una genuflexión hacia la banca alemana, que al fin y al cabo, es la que controla la UE mediante el BCE. De ahí que se haya preguntado, con una tristeza en el rostro evidente, ¿dónde estuvo la socialdemocracia cuando se expolió y atacó a Grecia? En el chauvinismo.

La socialdemocracia ha dejado de defender la intervención de la economía, donde tenía su mayor fuerte, para hacer seguidismo de las fórmulas neoliberales que alertaron (y siguen haciendo) de una crisis fiscal del Estado de bienestar que no deja de ser una excusa para desmontarlo hasta la raíz misma. Es decir, que la socialdemocracia se ha pasado en bloque a asumir como propios y parte de su ser los tratados de la Unión Europea y toda su legislación. Por eso es normal que sigan con las políticas de austeridad allí donde gobiernan, instalando el precariado y utilizando la mano dura, si hace falta, contra la clase trabajadora cuando protesta y lucha. Pareciera que se ha pasado al lado contrario al que dice defender y eso se ve reflejado en la inexistencia de un pensamiento socialdemócrata sobre la alteridad al capitalismo. Han quedado como meros gestores de la clase dominante.

En España, ha dicho Laura Carmargo, el PSOE tiene un problema. Después de la vuelta de Pedro Sánchez a caballo de la vuelta a la izquierda, se ha acabado por convertir en un Frankenstein entre Macron y Tsipras. Una tensión persistente entre su alma izquierda, que se refleja en buena parte de la militancia y los votantes, y su alma derecha que está en el aparato del propio partido y su ejecutiva. Por eso la exdiputada balear entiende que queda invalidada la posibilidad de pactar con él porque no cabrá la posibilidad de defender una alternativa en favor de las clases populares. No entiende la persistencia de la cúpula de Podemos en el gobierno de coalición ya que obligaría a la formación morada a ser copartícipe de apretar las tuercas a las clases populares.

Sin embargo, respecto al discurso de Pérez Tapias, se ha alegrado Camargo al comprobar que hay muchos nexos de unión y posibilidad de un debate que potencie la lucha de la izquierda en favor del ecosocialismo (que tiene inserto el republicanismo) y el feminismo radical (por distinguirlo de algunas trampas feministas). Una posibilidad de diálogo y construcción de espacios, como Momentum en el Labour Party británico, que posibiliten el respeto a todas las tendencias y corrientes que existen en los senos de los partidos y la propia sociedad. Un espacio de lucha contra el capitalismo y la devastación que está provocando a todos los niveles, pero eso sí, con otra socialdemocracia y menos culto a la personalidad.

UniAnticapis: El último espacio de debate plural de la izquierda

En un entorno de calma y alejado del mundanal ruido de las grandes urbes, la X Universidad de Anticapitalistas se ha convertido en el último espacio de libertad para el debate de la izquierda, o las izquierdas si ustedes lo prefieren. Un espacio donde más allá de los posicionamientos habituales de Anticapitalistas se concitan debates en torno a las más diversas contradicciones del sistema capitalista y sus aparatos de dominación. Desde un socialdemócrata hasta un anarquista tienen su voz en la Universidad de estos infatigables militantes de la lucha contra el capitalismo. Un espacio que no es posible en otros lares, más habituados bien a presentar a los que piensan igual o a los amigos temporales de esta o aquella coalición, bien a hacer una presentación de sus estrellas del momento. En la X Universidad Anticapitalista, empero, la fuerza reside en opinar, de forma argumentada, debatir y de ahí sacar conclusiones si las hubiere.

No dejar tampoco de sorprender, igual por el contexto donde se desarrolla, igual por la propia personalidad de las convocantes, el relajo en las formas, la cordialidad en el trato (de compñaeros/camaradas de verdad) y la preocupación porque nadie deje de aprender o deje de participar. Se reúnen personas de todas las generaciones de la lucha (de clases). Hermoso observar cómo algunos miembros de la histórica, y nunca bien ponderada, LCR se vuelven a encontrar con ese ansia de aprender y la posibilidad de aportar su experiencia de sus luchas antiguas. Y alguna batalla seguro que también cae. Jóvenes que buscan conocer experiencias de lucha más allá de las tristes fronteras de España o contar, por si fuera útil, su propia experiencia en su provincia de origen. Una verdadera Comunidad de los Iguales donde el debate es primordial y fundamental para construir desde la base un movimiento capaz de subirse a los lomos del acontecimiento en cuanto se produzca o se genere.

Una pluralidad de políticas, pensadoras, activistas que recorren todo el espacio de la izquierda. A los propios como Raúl Camargo, Brais Fernández, Laura Camargo, Rommy Arce, Miguel Urbán o el histórico Jaime Pastor hay que sumar intelectuales como Clara Ramas, profesores como José Antonio Pérez Tapias, políticos internacionales como Francisco Louça, activistas como Laia Facet y Leopoldina Fortunati, o la eurodiputada María Eugenia Rodríguez Palop. Un recorrido desde la izquierda del PSOE hasta el libertarismo. Dirán que no hay más personas del PSOE, por ejemplo, pero es que el partido socialdemócrata no es que tenga muchos intelectuales, casi ninguno. Y en Podemos, sin querer meter el dedo en la llaga, tampoco es que sobren últimamente y lo de debatir lo tienen un tanto olvidado. Pero la representación es más que suficiente para establecer un debate serio, abierto y rebelde. Si otras u otros no quieren participar del debate aduciendo que “Ahí sólo se debate pero nada más”, “¡Ojo que acuden marxistas!”, “¡Ya me gustaría verles gobernar!” o frases manidas de la izquierda burocratizada, de culto al líder y entregada al mainstream de lo cercano, del espectáculo o del cargo, el problema lo tienen esas izquierdas no el foro donde se permite el debate. Luego dirán que si el feminismo son ellas…

Y como todo no es pensar, aprender y debatir, el entorno en que se desarrolla la Universidad de Anticapitalistas permite el diálogo mediante el esparcimiento, las actividades lúdicas, la comida y la posibilidad de llevar a las hijas e hijos. Si alguien desea hacer un poco de senderismo tiene la posibilidad, así como irse a ver el palacio de la borbonada en La Granja de San Ildefonso. No se puede pasar la ocasión de destacar la buena organización llevada a cabo por abnegados militantes, unos precios de bebidas y comidas suficientes para costear los gastos y sacar algo para la caja de resistencia sin abusar, que en otros lares se llaman de izquierdas pero ponen precios de derechas en muchas ocasiones. Y, ¡cómo no!, una librería con buenos precios y las publicaciones no sólo de Anticapitalistas sino de clásicos del pensamiento de izquierdas, algunas ediciones muy cuidadas de Sylone Editorial y la revista Viento Sur. Un entorno político, cultural, social-lúdico que es ya una rara avis en la vida política de las izquierdas españolas.