jueves, 8 enero, 2026

Crítica a las direcciones políticas que impiden la gobernabilidad

La actitud de los estrategas del capitalismo se caracteriza por cambios de opinión entre euforia y pesimismo en cada auge o crisis,   actuando como drogadictos que pasan del regocijo sin límite a la depresión o histeria, como ahora están demostrando los “Trillizos Aznarianos”, porque saben que la crisis se acerca y quieren controlarla ellos para descargar sus costes sobre la clase trabajadora y los pobres como hizo Rajoy.

La fase de polarización entre las clases ha comenzado, en Europa y el mundo. La radicalización se está haciendo inevitable como vemos en el proceso molecular de toma de conciencia de las masas que apuntan hacia la agudización de las luchas.

Los populismos (para unos Vox, para otros UP), afectan al PSOE y demás organizaciones desde las bases hasta el Parlamento, lo cual podría expresarse en crisis internas y externas buscando nuevos realineamientos, si las direcciones siguen mostrando su incapacidad pactante.

Esos procesos harán que las controversias, tanto en derechas y ultras,(PP, C’s Vox) como izquierdas, sean reformistas, centristas o marxistas (PSOE, ERC, UP…)  se hagan cada vez más visibles.

Según la teoría marxista el centrismo no es despectivo sino que contempla un significado científico. Expresa la corriente que se halla en transición entre el reformismo de izquierdas y el socialismo científico marxista.

Cuando se producen crisis sociales fuertes y convulsivas, las direcciones “reformistas socio/liberales” (que se creen socialdemócratas”), entran en crisis, al ser incapaces de hacer las reformas que han prometido y empiezan a descomponerse, como vimos en Europa en los últimos años, las cuales han quedado debilitadas o incluso desaparecidas.

En condiciones adversas son inevitables crisis internas e incluso escisiones, por los agitados debates que surgen en su seno,  buscando alternativas a la ingobernabilidad o por los sillones.

Los hechos son tozudos quedando en evidencia que sin reformas, (porque el capitalismo impide su financiación), no puede haber un verdadero reformismo dentro del estrecho margen que ofrecen los presupuestos “otorgados” por la banca y grandes capitalistas que defienden sus intereses.

Por tanto, si la “socialdemocracia” no rompe con el capitalismo, seguirá actuando como “antirreformista”, pues se encuentra atrapada en el sistema, cumpliendo el papel designado por los Poderes Fácticos como simples “gestores de los intereses burgueses”.

El Gobierno se verá obligado a rechazar las reivindicaciones de la clase trabajadora a la cual teóricamente representa, asumiendo los dictados de la Troika. Podría ocurrirles como en Grecia que sucumban a las presiones, atacando las conquistas sociales ganadas anteriormente por luchas de la clase trabajadora.

Históricamente desde el Franquismo y la Transición, vimos cómo el Gobierno PSOE liderado por  Felipe González, quedó presionado entre las dos  fuerzas irreconciliables, (burguesía y clase trabajadora),  cuando se tuvo que enfrentar a UGT y CCOO por las potentes huelgas de distintos sectores obreros y la juventud. Ésta se rebeló surgiendo el Sindicato de Estudiantes arrancando con sus luchas mejoras en Educación, al igual que la clase trabajadora, cuyas reformas importantes pudieron ser posible gracias al auge que experimentaba el capitalismo entre 1982/1990, a la vez que recibía un cierto apoyo desde Europa.

Compensatoriamente, la misma Europa exigía a Felipe la aplicación de Reconversiones Industriales que indignaba a la clase obrera cuando se encontraba con despidos masivos. El sistema entró en una fase negativa, perdiendo las elecciones el PSOE frente a Aznar, al ser incapaz el Gobierno de cumplir las expectativas de los votantes cuya gestión se complicó por la entrada de oportunistas y corruptos. 

Aquellas gloriosas Huelgas de 1988 del movimiento obrero dirigidas por Camacho (CCOO) y Redondo (UGT) que tuvo su máxima expresión en el llamado “Huelgón General del 14-D”,  quedará como el primer acto de lo que podría suceder en la escena de la historia en el próximo futuro.

La etapa de Zapatero comenzó con gran ilusión al repatriar las tropas de Iraq. (Guerra del “Trio de las Azores”). Las reformas fueron progresistas en cuestiones de Derechos Sociales, pero débiles con escaso aporte presupuestario en temas profundos ya que sucumbió y tuvo que “adaptarse” a las contrarreformas.

La Unión Europea exigió anteponer los intereses de la Banca a los de la clase trabajadoras con el famoso Artículo 135 que obligó a reformar la C.E. con “presunta” nocturnidad y alevosía, para garantizar el pago de la deuda pública antes que cualquier gasto del Estado. Los votantes retiraron su apoyo al PSOE llegando triunfante Rajoy, dopado por la corrupción de las mordidas,  aplicando sin contemplaciones los recortes sociales y la Contra-Reforma Laboral que benefició a la Patronal.

En la etapa actual, Pedro Sánchez lidera el PSOE intentando formar nuevo Gobierno, tras duros escollos para recuperar la Dirección. Consiguió una insuficiente victoria en las urnas que dificulta la gobernabilidad. Crece el malestar entre las izquierdas, tanto en régimen interno como externo, que podría acarrear problemas de fisuras, tanto en  PSOE como  U.P. y demás fuerzas.

La victoria de Vox que ha arrastrado a las derechas de PP y C’s a un giro ultraderechista en Andalucía, Madrid y otras zonas, es fiel reflejo de la inestabilidad y malestar en la ciudadanía, tanto contra las derechas como contra las izquierdas, lo cual representa un claro rechazo al bipartidismo que se venía practicando.

Las direcciones de PSOE y U.P. sufren cierta confusión al interpretar los conflictos actuales, sobre todo por el enfrentamiento de diversas corrientes latentes, como por ejemplo: Podemos: con IU, Compromis, Anticapis y demás grupos internos.

Asimismo en el PSOE existen varias corrientes no declaradas junto a Izquierda Socialista que es la que conquistó el derecho estatutario a ser reconocida, pero hay otras como la Corriente Socio Liberal que ha recibido el apoyo de las llamadas baronías, tensionando bastante (ahora más calmada ante la necesidad de formar Gobierno), pero que ante la ambigüedad existente, dado que hay personajes del Partido declarando que prefieren pactos con las Derechas, existe igualmente sectores que prefieren pactos con UP ya que el gobierno en solitario sería muy débil.

El peligro de escisión quedó aplazado,  pendiente de resolver antes de que pudiese resurgir espontáneamente, aunque muchos  votantes lo interpretan como una pugna por sillones entre un cierto sector de la burocracia, ya que algunos quieren romper el vínculo con el Socialismo de clase al que el Partido se debe históricamente, que podría conducir al PSOE a un giro más a la derecha. Eso lo convertiría en un Partido Socio Liberal del tipo del “Partido Demócrata” en EEUU, aunque otros sectores se oponen a recorrer ese camino, sobre todo la corriente Izquierda Socialista y los Socialdemócratas de izquierdas.

Estas cuestiones se abordarán en un Congreso más temprano que tarde y los componentes de ese ala más moderada liderados por Felipe, Susana y demás baronías, podrían verse tentados a retomar la táctica de aquel dramático Comité Federal que derrocó a Pedro Sánchez, echándole un pulso en esta ocasión más contundente,  pero si eso ocurriese nos encontraríamos con dos salidas.

a.- Si triunfase la corriente socialdemócrata liderada por Pedro Sánchez tendría que ser a base de preparar un programa socialista que refleje el importante giro a la izquierda que la militancia y votantes del Partido han venido reclamando. Eso requeriría intentar previamente ganarse a la militancia, el apoyo crítico de IS y los sindicatos de clase. Quedaría la duda si vencida la Corriente Socio Liberal no declarada, decidiría continuar derrotada en esas condiciones u optaría por pedir su declaración estatutaria o salir del Partido.

b.- Si la corriente vencedora es la que recibe el apoyo de las baronías, dirigida por Susana, Felipe y demás destacados cuadros, la corriente Socialdemócrata liderada por Pedro y sobre todo Izquierda Socialista,  tendrían los días contados, porque la integración se haría casi imposible lo que también podría acelerar una escisión por la izquierda.

El pegamento del poder es lo que podría aplazar estos procesos con un gobierno estable dado que la Moción de Censura que derrotó a Rajoy significó una esperanza para las izquierdas y debería haber provocado un auge de UP pero los errores de su dirección capitaneada por Pablo Iglesias están provocando lo contrario.

El giro a la moderación de Iglesias es una táctica errónea al querer asumir el espacio de la “socialdemocracia” queriendo derrotar al PSOE disputándole el mismo sector de votantes, lo cual está consiguiendo cavar su propia tumba. Eso representa un desastre para entendimientos tácticos de las izquierdas, tan necesario para batir a las derechas. La oscilación entre el oportunismo y el sectarismo es la conducta de adaptación al cretinismo parlamentario, error que UP acabará pagando.

La táctica más correcta de una fuerza como UP y su precondición necesaria para ser coherente con lo que declaraban que querían lograr,  hubiese sido adoptar una política y un programa marxista,  que se diferenciase por la izquierda del PSOE, ofreciendo al mismo tiempo un apoyo crítico, desde fuera,  para un Frente Común de Izquierdas, político y sindical, votando la investidura y pasando a la oposición, valorando críticamente el programa de Gobierno.

Explicando que es insuficiente pero que estarían vigilantes para hacerlo cumplir ya que es un programa mínimo con respecto a UP Asimismo resaltar las diferencias con un método compañero, didáctico, pedagógico y formativo, como correspondería a tan “Doctos Profesores”, a la vez que se harían llamamientos a los sindicatos, organizaciones sociales y partidos políticos en pro de la Acciones Unitarias para combatir a las Derechas.

Insistir a su vez en la necesidad de avanzar hacia el Frente Común contra la reacción,  como la mejor manera de ganar a los votantes de izquierdas y progresistas que necesitan luchar por conseguir una auténtica alternativa. Nada sería más positivo en las condiciones actuales en esta difícil etapa que los dirigentes sindicales se implicaran a fondo en las luchas por el giro a la izquierda.

Tanto UGT, CCOO, SAT, CGT, S.E. y demás colectivos tendrían que reivindicar unitariamente un verdadero programa que desmantele las duras Contra-Reformas, recortes de Rajoy y las reminiscencias del franquismo. Pero cualquier intento está condenado al fracaso, si no se actúa con firmeza y unidad.

Si no se consigue un cierto entendimiento de NO agresión entre las izquierdas y sindicatos, que es difícil pero necesario, ya que tendríamos que rectificar los errores y excesos cometidos, la política de Paz Social y desmovilización a las que las direcciones de izquierdas han estado acostumbrados, saltará por los aires y se abriría rápidamente un nuevo proceso de conflictividad social espontáneo y sin dirección clara.

La tasa anual de crecimiento económico alcanzada y estimada del PIB español es descendente:

2017 = 3,1%  Alcanzada.

2018 = 2,6%. Alcanzada.

2019 = 2,4% Estimada.

2020 = 2,1% Estimada.

2021 = 1,7% Estimada.

(Fuente:Bankinter).

Alemania: El PIB 2/T 2019 se hunde al 0,1 % e Italia crece un 0,2%; esos datos amenazan crisis pero disfrazan la situación real, ya que, si no se toman medidas urgentes y drásticas, la próxima recesión europea golpeará muy duramente y podría dejar al descubierto la cruda realidad del capitalismo español, basado en el “monocultivo del Turismo”, sosteniendo la estructura del sistema actualmente, corroído por la corrupción y las pútridas cloacas del Estado que habría que haber desinfestado.

Si se impide formar Gobierno y vamos a elecciones ganando el “Trifachito”, cuando llegue la crisis, las direcciones políticas y sindicales de izquierdas se verán obligadas a luchar, pues solo queda el camino de dar la batalla en defensa de los intereses de la clase mayoritaria que son los trabajadores asalariados, pensionistas, juventud  y sectores empobrecidos por la anterior crisis.

De la batalla firme y organizada renacerán y crecerán los ideales izquierdistas, los métodos compañeros y solidarios, las tradiciones de lucha por un programa auténticamente socialista y profundamente democrático, recuperando la fuerza de los trabajadores decididos a llevar a cabo la transformación de la sociedad, avanzando hacia la Igualdad, la Justicia y la Libertad, porque bajo el capitalismo no hay salida para las izquierdas.

Los votantes del PSOE sufren insultos constantes

Si fuese cierta la leyenda que se cuenta de Job y su infinita paciencia, ésta quedaría ensombrecida por la paciencia que manifiestan los votantes del PSOE en los últimos tiempos. Acosados a derecha e izquierda, esos más de siete millones de personas que depositaron su voto en las urnas en favor del partido socialdemócrata sufren día tras día las burlas, chanzas e insultos de los partidarios de los demás partidos y de la casi totalidad de la prensa española. Una minusvaloración del contrario que atenta contra toda lógica republicanista y de respeto a las opiniones y opciones de los demás miembros de la ciudadanía.

Algo similar han sufrido los votantes del PP, tanto a su derecha como a su izquierda, por lo que lo que se muestra es que la democracia no está plenamente asentada en España desde su misma base. Bien es cierto que al vivir una transición donde las masas fueron excluidas intencionadamente y una clase política (con sus respectivos partidos) que poco o nada han hecho por la formación ciudadana, se hace complicada la convivencia sin insultos y sin desprecios. Es lógico que entre votantes de derecha e izquierda haya una confrontación más áspera, pero lo sorprendente es la “mala leche” que se gasta en las discusiones intrabloque. Entre los puros y los verdaderos progresistas tienen atormentados a los votantes socialdemócratas. Precisamente en el momento en que son mayoría, las minorías no tienen en cuenta el respeto que se pide hacia ellas como lo que son minorías. Son minorías y parece ser que también seres celestiales o elegidos por el espíritu de la Historia.

Ya que el PSOE se sitúa en el centro-izquierda vemos que por su derecha, quienes se reclaman de centro-liberal (Ciudadanos), acusan a los votantes del PSOE de sustentar la quiebra de España, apoyar a ETA (que ya no existe pero ellos insisten), de acabar con la economía española y de no votar al verdadero líder de la nación, Albert Rivera. Ese elegido por los dioses del Ibex-35 que ha llegado a la política española para salvarla por la vía del odio. Ciudadanos ese partido cuñadista que carece de moral y ética pero que pretende dar lecciones éticas, las cuales en realidad sólo están encaminadas a acabar con la clase trabajadora y todo lo que signifique ser algo más que una masa amorfa y sometida al totalitarismo de Rivera o del capital. Estas críticas son asumidas por los votantes socialdemócratas como lo que son, producto de la carencia de humanidad de una secta.

Pasamos, entonces, a los insultos que la minoría de la izquierda, autodenominada como “verdadera izquierda”, aunque más bien habría que decir “única izquierda” lo que conlleva un poso totalitario mayor y que no sólo se muestra contra el PSOE sino contra Alberto Garzón y los pocos que ya le apoyan dentro de IU, contra los comunistas de toda la vida, contra los anticapitalistas, contra los partidarios de Errejón, contra los anarquistas y, en general, contra todas las personas que no siguen al pie de la letra los deseos de “amado líder”. Son muchas menos personas en número que las que apoyan al PSOE pero siempre están en posesión de la verdad. Son como esos testigos de Jehová que intentan convencer de que se está equivocado y que sólo ellos tienen el conocimiento de la verdad. Da igual que se intenten utilizar argumentos racionales, históricos o empíricos, jamás tienen razón los demás y su “amado líder” no se contradice jamás, ni en Podemos se reparten los cargos en comandita y por efecto de amores o desamores.

Acusan desde Podemos a los votantes socialdemócratas y a la propia militancia de ser unos vendidos al capital que soportan que siempre les engañen. Es decir, les llaman estúpidos e incapaces de ver con claridad la realidad. Esa misma realidad donde los dirigentes de Podemos jamás han rechazado ministerios, ni se han reunido con la cúpula de CEOE. El PSOE es el Ibex-35 (ayer mismo lanzaron su lema en redes “Las marionetas del Ibex” que no ganaba al “Florentino dimisión” por cierto) y sus votantes permiten esa tropelía provocando que la clase trabajadora (cuando todos ellos son pequeño-burgueses en su mayoría como dicen los análisis sociológicos) siga encadenada a sus amos. Acusan a los votantes del PSOE de no luchar para quitarse las cadenas de la opresión. Lo que no dicen es que las cadenas del populismo y la chabacanería izquierdista están a la vuelta de la esquina. Es de todos conocido que quien disiente de “amado líder” acaba en el limbo, purgado y excluido de Podemos. Al menos no hacen juicios de contrición como en los terribles años del estalinismo.

Acusan a los votantes del PSOE de no ser de izquierdas, de no suficientemente anticapitalistas, de no lanzarse a la calle a seguir a la vanguardia de la bohemia burguesa (por tanto pertenecientes a otra clase, pero esto es mucho pensar en Podemos) para lograr ¿el qué? Porque cuidado que dan la tabarra con sus mágicas propuestas pero jamás ofrecen una alteridad que sea distinta al mismo capitalismo que sufren las personas. ¿Montar una algarada contra Salvini libera al proletariado de sus cadenas? No. Ni antes, ni ahora, pero queda muy bien en las redes sociales y con el amigo Ferreras. Si se fijan bien, en Podemos jamás han tocado la cuestión del monarca y han dejado eso a Garzón o Eva García Sempere de IU. Pero ellas y ellos, salvo regalarle unos DVDs, poco más que decir que nunca le han votado cayendo en una grave contradicción.

Incluso se permiten decirles a los socialdemócratas cómo han votado y qué significado tiene su voto, insinuando de esta forma que han introducido la papeleta en la urna medio babeando por un lado cual Homer Simpson. Tienen tal desparpajo en el insulto que siempre sacan los mismos mantras: que si el GAL y la cal viva (cuando desconocen, como contamos hace un tiempo, la implicación de la verdadera izquierda de la época o de uno de sus asesores actuales); que si el PSOE no ha hecho nada, como si el corto Estado de bienestar hubiese aparecido de la noche a la mañana en España; que si Pedro Sánchez es un fraude y tendrían que rebelarse frente a él. Viendo el camino electoral de una formación y otra, casi que los que habrían de cambiar de jefe igual, sólo igual, son los de la formación morada. Si Ramón Espinar dice que hay que volver a pensar el proyecto se le tacha de traidor y errejonista, cuando es de los pocos que sigue creyendo en el proyecto. Si Raúl Camargo dice que esto es un fin de ciclo y hay que recomenzar todo desde abajo, le acusan de traidor (el traidor que no falte) y de trotskista, quintacolumnista y muchos más males. Si Garzón dice que mejor un acuerdo programático y sentarse a analizar las cosas, es un entregado a Carmen Calvo y al PSOE que busca su cargo. ¡¡¡Los que no quieren más que cargos acusando de eso a los demás!!!

La verdad es que tienen insultos para todos, todas y todes, pero en donde han gobernado no se ha visto un mínimo de mejora en las personas. No se ha visto que hayan hecho algo distinto a lo que podrían haber hecho PSOE o IU. Bueno sí, cargar la gomina a los gastos de representación o dejar tirados los barrios obreros tipo Carabanchel o Usera en Madrid. Las hordas de Pablo Echenique y Alberto Rodríguez señalan a todas las personas que no acatan los mandamientos de “amado líder” cebándose con las del PSOE especialmente. Poco se les ve atacar al PP, a Ciudadanos o a Vox con la saña que utilizan para con los socialdemócratas. Con la derecha no pasan de fascista, desgastando el verdadero significado del fascismo, pero con el PSOE sacan a relucir hasta una mala palabra que le dio Indalecio Prieto a Santiago Carrillo. Los adanistas del nuevo evangelio de la verdadera izquierda tienen cansados a los votantes del PSOE, pero no por argumentos racionales (son incapaces de usarlos en su gran mayoría), sino por cansinos. Claro que esto mismo les pasa a más personas que no son del PSOE y sí del PCE o Anticapitalistas, que están cansadas de ver cómo desde Podemos están llevándose por delante la construcción de una izquierda alternativa a la izquierda del PSOE. De verdad que pareciera que en Podemos estuviesen bajo la órdenes de la clase dominante ¿lo estarán realmente? Lo veremos en breve.

Monedero está dificultando un acuerdo de gobierno

El ínclito profesor Juan Carlos Monedero ha abandonado la senda de la intelectualidad (se añoran los tiempos en que escribía cosas interesantes como El Gobierno de las palabras de la editorial Fondo de Cultura Económica) para centrarse en la pura práctica. El problema es que se ha dejado por el camino la epistemología, la teoría, la filosofía como arma revolucionaria, para centrarse solamente en lo publicitario. A esto cabría añadirle que distorsiona la realidad para acomodarla a su discurso publicista y que la formación a la que defiende, Podemos, nunca aparezca como equivocada, errática o excesiva. Siempre son los otros, los demás, los que carecen de una percepción correcta de la realidad, olvidando que la realidad tiene distintas caras y es el ámbito perfecto de la subjetividad. Por eso a Monedero habría que pedirle aplicar la ciencia social al análisis de la realidad y no dejarse llevar por el discurso de aliento a las masas.

El otro día ya advertimos de que Pablo Echenique y él trataban de engañar a todas las personas negando lo evidente, que Podemos había rechazado la propuesta del PSOE de un gobierno de coalición tal y como demandaban. Ahora, viendo que ya no cuela el seguir negando lo real, Monedero y la portavocía de Podemos nos llevan al siguiente nivel de la añagaza. No es que lo rechazasen porque les parecía poco o no les gustaban los ministerios, sino porque esos ministerios y vicepresidencia no tenían contenido alguno. Estaban vacíos de competencias. Monedero, como altavoz de su partido, ha insistido mediante un corte televisivo en el nuevo mantra podemita de la carencia de competencias y la dificultad de negociación en cuarenta y ocho horas.

Respecto a lo segundo, para ver cómo confunden realidad con propaganda, hay que advertir que el PSOE comenzó las negociaciones definitivas, pues llevaban cruzando numerosos mensajes, seis días antes de la última votación. Es curioso que acusen a los socialistas de manipuladora de documentos (falso, porque sólo cambió el título como han reconocido en Podemos) y ahora afirmen sin que se les mueva el rictus facial que sólo hubo 48 horas. Al final nos obligan a pensar que en Podemos creen concienzudamente que los españoles y las españolas son estúpidas. Si acusas de manipulación de documentos de negociación cinco días antes de la última votación sólo hay que calcular las horas para saber que no son 48 sino 120 como mínimo. Esto lo oculta Monedero porque le conviene introducir un sesgo discursivo para que las personas piensen que no hubo tiempo para concretar los matices y que por ello pasó lo que pasó. En este sentido podría explicar por qué Podemos dejó de negociar la tarde anterior a la última votación de la investidura (lo del uso de Telegram es para estúpidos porque de ser cierto les incapacita para la vida política seria), algo que obligó a Alberto Garzón, al que habían excluido de las negociaciones, a establecer el diálogo con el equipo del PSOE y conseguir una nueva oferta. Oferta que, ¡caramba!, es la que ellos mismos piden en la actualidad.

También miente cuando dice que les ofrecieron una vicepresidencia sin competencias y ministerios que surgían de secretarías de Estado. La vicepresidencia tenía el encargo de trabajar en todo el marco gubernamental de lo Social. Monedero debería saber que las vicepresidencias no tiene por qué tener competencias en sí. Alfonso Guerra tenía unas más amplias (al principio, porque luego le redujeron el radio de acción), Mariano Rajoy otras mucho más limitadas, y Soraya Sáenz de Santamaría algunas muy importantes. Pero estamos hablando de la vicepresidencia primera, no de una segunda vicepresidencia que, por lógica, no quita competencias a la primera sino que asume otras como dirigir el marco social del Gobierno. Algo que hubiese permitido a Irene Montero, porque tenía que ser ella y sólo ella ya que así lo exigieron desde Podemos, no sólo trabajar con los ministerios podemitas sino también los socialdemócratas que también tienen competencias sociales.

Desde el equipo negociador del PSOE afirman y prueban que sí había competencias en los ministerios negociados, también lo reconoce alguna fuente del interior de Podemos, cuestión bien distinta es que ahora Monedero y el resto del equipo quieran otras competencias (plasmadas en su última propuesta) y se justifiquen de esta forma. Pero haberlas las había. Lo que tampoco se entiende es el desprecio de Monedero, haciéndose la víctima para que las personas sientan pena de ellas y ellos, hacia los ministerios ofrecidos al ser derivados de secretarías de Estado. Monedero conoce perfectamente, no es ignaro en este tema, que aquí ha habido ministerios que pasaban a ser secretarías de Estado y al contrario. Cultura, Consumo, Vivienda o Igualdad, por ejemplo, son algunos de esos espacios gubernamentales que han cambiado de una categoría a otra dependiendo del Gobierno. En tiempos de UCD llegó a haber un ministerio de Universidades que desapareció pasando a secretaría de Estado y ahora vuelve a tener rango ministerial aunque compartido. Por tanto, Monedero en su desprecio ministerial sabe que está mintiendo y falseando la realidad.

Y ¡qué decir del discurso de las competencias y el porcentaje a gestionar! Es tremebunda la forma en que Monedero oculta la realidad de la capacidad ejecutiva de los ministerios que les habían sido otorgados. Curiosamente con los ministerios que rechazaron podían haber condicionado la acción política de las administraciones autonómicas en la dirección de la perfección suprema que dicen poseer en Podemos. Por de pronto, podrían haber mejorado la vida a todo el personal sanitario de España y el control sanitario de la producción (algo importante como se demuestra en lo sucedido en Andalucía con la listeria) o haber puesto en marcha acciones contra la violencia machista. Pero no, Podemos quiere manejar más dinero para establecer redes clientelares (tal y como han hecho en algunos ayuntamientos) y poder vencer a parte de la prensa a su total favor. Esto no lo contarán con estas palabras pero está en su documentación de partido.

Lo que, en el discurso de Monedero va más allá de la hipocresía y roza con la desvergüenza total es cuando afirma, con un tono de bastante enfado, que un Gobierno no se puede negociar sin un apoyo programático, sin conocer para qué se coaligan, sin una base de consenso. Y tiene razón, esa es la postura lógica. Justo la que Podemos decidió no tomar y optar, como ha quedado patente a lo largo del tiempo transcurrido, sólo por hablar de cargos. Desde abril hasta mediados de agosto Podemos no presentó ni un solo documento que se pueda llamar programático. Eso sí, presentó un documento de cargos y más cargos con muchas competencias, tantas como para dejar al PSOE sin ellas, porque su interés pretérito, como el actual, es tener un sillón donde aposentarse. Una canonjía para las posaderas de los y las elegidas por el sumo hacerdor morado. Y en todo este camino intentan engañar a la opinión pública (la publicada de la derecha se lo compra) haciéndose las víctimas de lo programático, cuando ni contestaron al PSOE en su momento como han reconocido en ¡¡¡su propio documento!!!

Las mentiras de Monedero hacen, por tanto, imposible cualquier acuerdo que tenga en el horizonte una coalición de gobierno. No piensen que porque Monedero mienta en el PSOE ya no negociarán cargos, sería sumamente infantil. La figura del profesor es tomada como símbolo de lo que todos y cada uno de los miembros de la cúpula de Podemos dicen. Quiten el nombre de Monedero y pongan el de Ione Belarra, Yolanda Díaz,  Noelia Vera (desde la cúpula quieren que derribe a Teresa Rodríguez y por ello han lanzado una campaña en redes pero que carece de apoyos reales y contables), Juan Manuel del Olmo o del resto de la “chupipandi” que controla en comandita Podemos y dirán lo mismo. Ni tuvieron interés en los programático antes, ni lo tienen ahora, todo se centra en las canonjías. Por eso han silenciado en la coalición a Garzón, quien intervino en la negociación ante el pasotismo de Echenique y pidió un acuerdo programático como mínimo, y han puesto a Enrique Santiago (conocido hacedor de camas del PCE). No quieren nadie que opine distinto al núcleo irradiador. En el PSOE afirman que los cargos se perdieron y que sólo programa algo que espanta a Podemos, que ya no podrá hacerse publicidad institucional, ni colocar a los fieles. Lo curioso es que Monedero dice que es el PSOE el que miente y que la población votó entendimiento. La ciudadanía votó por su partido preferido para que ganase o por cuestión ideológica (que no excluye el ganar), como sabe perfectamente el profesor de Ciencia Política, pero que eso no impida una buena campaña de mentiras alimentada por la derecha mediática.

Ciudadanos, el odio y su trato a las mujeres

Si no hablasen y sólo comunicasen a través de las cartulinas que les dan para aprenderse sus tres o cuatro eslóganes, así sean muy raros en ocasiones, los dirigentes de Ciudadanos tendrían mucho hecho para superar al PP. Para su desgracia son humanos y hablan utilizando su cabeza o tecleando sus pensamientos en las redes sociales. Para suerte del resto de personas nos permite ese rasgo humano que veamos lo que pueden llegar a ser. Al final su discurso del odio, su desprecio por el ser humano en sí y para sí, su nacionalismo populista del sistema y su negación de la negación aparecen ante nuestros oídos y ojos. Al final escuchamos y leemos que son la gran mentira constituida desde la clase dominante para acabar con todo aquello que pudiese alterar el statu quo. Son los cuñados del sistema.

Tras alentar el odio contra los catalanes, vascos y valencianos por malos españoles, ahora se proclaman como los defensores del progreso alentando, paradójicamente, legislaciones regionales antiodio y señalando a las mujeres de la clase trabajadora. Unas veces lo hacen de forma sutil, otras mediante lobby interpuesto y algunas les surgen del inconsciente, lo que revela realmente sus ideas. Quien ha finalizado la semana mostrando que desprecian a las mujeres que no son de su clase ha sido Ignacio Aguado en ABC (excelente Sara Medialdea sacando el inconsciente). Al dirigente naranja madrileño, incapaz de responder a preguntas que se salen de sus parámetros mentales, no le gusta eso de la paridad en los cargos gubernamentales porque en Ciudadanos “no somos muy partidarios de la cuota, sinceramente”. Esto significa que cuando hay que repartir el poder real las mujeres quedan en la trastienda, pero cuando hay una manifestación las mandan allí para aparentar. Una actitud sumamente machista que, inconscientemente porque estas cosas salen en las fases inconscientes, excluye a la mujer de los símbolos del poder real, de los órganos de decisión real.

Aguado, que ya hemos comentado que pese a los muchos estudios que dice poseer nunca los demuestra, ha rematado el desprecio a la mujer haciendo una apostilla clasista: “Es que para poner ‘pajines’ o ‘aidos’ en un gobierno prefiero no hacerlo, prefiero potenciar y tener en cuenta el mérito y la capacidad de los perfiles que están en nuestro entorno”. Pero lo peor no es eso, sino que Aguado reconoce (en la parte final del párrafo) que en Ciudadanos no hay ninguna mujer (salvo Marta Rivera, evidentemente) que tenga capacidad para gobernar. O lo que es lo mismo, en Ciudadanos las mujeres están para adornar y porque les obliga la legislación electoral. ¡Este es el feminismo liberal!

Siendo lo más escandaloso no ha sido lo peor de Ciudadanos esta semana. Como saben, ya que lo hemos contando en multitud de ocasiones, la formación naranja cuenta con el apoyo del potente lobby gaycapitalista, que son los que le han preparado la ley de vientres de alquiler y son los que se mosquearon cuando el resto del movimiento no quiso a Ciudadanos en la fiesta del Orgullo. Esos mismos que vienen impulsando que se considere como delito de odio el hablar de las familias por vientre de alquiler como lo que son. Algo que conviene bastante a la clase dominante de la que la formación naranja es su brazo político. Hablando de progresismo, sin saber qué significa la palabra, intentan colocar la explotación de la mujer (en su vertiente reproductiva) como algo que está relacionado con la libertad. Una falsedad, como veremos, pero que intentan disputar en la lucha ideológica. Y para ello, de forma interesada, desde Ciudadanos utilizan empresas de venta de bebés, asociaciones de explotadores reproductivos y famosos, tanto del lobby gaycapitalista como del heterocapitalista.

La semana pasada Tamara Gorro, célebre por haber estado en un programa como MHYV, un programa de «carácter antropológico» donde se demuestra que las personas sin un mínimo de materia gris pueden llegar a relacionarse (expresarse bien no, quede claro), debía estar aburrida y avisada por el lobby de compra bebés se inventó que la habían insultado en las redes sociales por haberse comprado un bebé. Curioso que se moleste porque se hable de compra bebés cuando ella misma, como otra de esas personas de los programas de «alto contenido intelectual», han reconocido que les han costado los bebés una gran cantidad de dinero. Nada de altruismo, sino talonario y compra de un bebé con cierto aporte genético. Todo es una mentira porque a quien se insultaba y se deseaba desde el lobby gaycapitalista que sus hijos (estos concebidos y paridos sin compra mediante) se muriesen era a la feminista Gemma Bravo. Justo después de una entrevista a esta mujer, la cual, tuvo amplia repercusión aparece la famosa de turno en busca de espacio televisivo, que en el caso de este tipo de personajes no es más que búsqueda de estipendio, a buscar la forma de sacar su exclusiva, su minuto de gloria y la aparición de Ciudadanos al final del recorrido.

Una vez que el victimismo estaba montado bajo una mentira, lo que hacen en Ciudadanos siempre, la diputada Patricia Reyes (que no ha dicho nada de la entrevista de su amigo Aguado) surgió para defender a la famosa, a la que nadie ha insultado, y de paso volver a insistir en los vientres de alquiler y el ensañamiento que dice tiene el PSOE. Con el aditivo de que, tal y como reclama el gaycapitalismo, se debería establecer una legislación contra los “subrófobos”. Una invención de este tipo de organizaciones y políticos del establishment que quieren hacernos creer que denunciar la explotación de las mujeres y la compra/venta de niños es tener fobia a alguien cuando lo que es, más bien, es delito según la legislación española. Más bien la fobia a las mujeres viene del otro lado, pero mediante esta estrategia intentan colar con pena, ya que lo del altruismo no cuela y las personas se han dado cuenta del tipo de negocio que es, el crimen feminista que están perpetrando.

Con esta cuestión de la subrofobia no es que se busque por parte de Ciudadanos y el lobby gaycapitalista un debate ético. Debatir sobre lo bueno o lo malo de alquilar el cuerpo de una mujer para que una personar satisfaga sus deseos de procreación genética (ya que se puede adoptar sin problemas) no les interesa. A los gaycapitalistas porque saldrían malparados y a Ciudadanos porque el debate que está inmanente, propio de toda lógica capitalista, es el de la explotación. Producto del mito fundador del liberalismo/capitalismo del contrato libre, ese mismo que esgrimen los compra bebés y Ciudadanos, se oculta la explotación del ser humano por el ser humano. Algo que actúa contra toda lógica progresista, por cierto. No hay libertad en la contratación, como sabemos desde hace casi dos siglos gracias a Karl Marx, sino una dominación de clase. Una dominación que lleva siglos intentando ocultar el Capital de diversas formas. Cuando se habla de subrofobia se trata de ocultar la explotación (reproductiva) de una mujer (ser humano) por medio del poder de clase/dinero.

No hay tal libertad contractual de la mujer y libre disposición de su cuerpo, primero por la venta del producto, que ya muestra una necesidad que empuja a la explotación y, en segundo lugar, por las condiciones contractuales que justamente lo que hacen es negar la libertad en lo más profundo del ser humano, su propio cuerpo (si los pagadores lo desean debe abortar, debe comer lo que establezcan en el contrato, etcétera.). Durante el modo de producción esclavista, el cuerpo del ser humano-esclavo era propiedad del amo, con los vientres de alquiler el cuerpo es de los consumidores genéticos. Si el capitalismo, más allá de las cuestiones éticas (que no suele tratar salvo que sean en su beneficio), decide apoyar este tipo de explotación no es sólo por el negocio (restringido a una clase y sus esbirros) ya que se apoya la comercialización de todo en el libre mercado (órganos o bebés), sino porque no desea hacer visible su modus operandi, la explotación de un ser humano por otro.

De ahí que haya una persecución a los activistas contra la explotación reproductiva, con enormes apoyos desde el mundo de la política, necesitan ese victimismo para poder insertar su mecanismo de distracción dominación desde los aparatos ideológicos que controlan. Al no estar en el poder político y no poder implementar la dominación ideológica desde lo jurídico, deben utilizar los medios de comunicación y los partidos políticos que les son afines. Ya explicó Daniel Bernabé, sin entrar en el meollo, cómo la diversidad se utiliza para poner en primera plana los derechos civiles, muchos producto del deseo más que de la justicia, y ocultar los derechos sociales. Lo que hace Ciudadanos con las mujeres es parte de esa trampa que llevan siglos ejecutando contra las mujeres y las demás personas que no son de su clase social, les niegan derechos sociales y hasta humanos (doble dominación género y clase) en favor de unos supuestos derechos civiles inexistentes. Y como la sociedad se ha percatado de lo que es la compra de bebés con los vientres de alquiler, como van perdiendo cada vez más la batalla, que no sólo es de las mujeres sino de la clase trabajadora también, acuden a la mentira y victimismo. Si alguien no quiere que le digan que se ha comprado un bebé, se llame Pepe o Cristiano Ronaldo, que no lo compre. Nadie les señalará por comprar pan, pero el tráfico/compra-venta de seres humanos no es una barra de pan.

Demuestran no ser liberales sino anarcocapitalistas que, para engañar a las personas, utilizan una pose de progresismo, de querer cosas sociales (siempre gestionadas por lo privado que el negocio es el negocio, aunque el servicio sea lamentable y peor que en lo público), recurriendo a algo tan sentimental como el nacionalismo con tintes populistas, jugando en el terreno de lo agonístico y el odio al distinto (catalanes, sanchistas, comunistas…), pero con el único objetivo de destruir la sociedad tal y como se la conoce para convertirla en un mercado persa. Un mundo donde todo se pueda comprar y vender y si es mediante una App se podrá aparentar que el mundo progresa. El realidad en Ciudadanos no tienen ni idea de gestionar algo, ni de nada que no sea una cuenta de resultados, por eso su jefe Albert Rivera quita del calendario agosto (es un mes donde no tienen ingresos). Hoy quieren legalizar la compra/venta de bebés, mañana la de órganos humanos, pasado mejor ni pensarlo (pero siempre intentando dar lástima).

Los “más republicanos” piden al rey que les meta en el Gobierno

¡Cómo estarán las cosas que hasta los que se proclaman como los únicos republicanos de España piden al rey que les arregle lo suyo! Expresado en otros términos, las gentes de Podemos piden a Felipe de Borbón que borbonee en su favor y utilice la Constitución para forzar a Pedro Sánchez a negociar con ellos y meterles en el Gobierno. La última idea de la factoría de Pablo Iglesias es que, acogiéndose al artículo 99 de la CE, el jefe del Estado, como si fuese un capítulo de Juego de Tronos, le diga al presidente del Gobierno en funciones que negocie con los demás partidos o que diga que va a elecciones. La parte del borboneo es que el monarca, como solía hacer su padre, medie con Sánchez para darles ese cargo que rechazaron pero que realmente querían.

Como bien cuenta Luca Costantini en VozPopuli, la estrategia podemita ahora es utilizar al monarca para dejar mal al secretario general del PSOE y doblarle el brazo de alguna forma. Lo paradójico es que sean los “más republicanos” de España, aunque como contamos son falsos republicanos al no saber distinguir legitimidades, los que van de rodillas a solicitar al jefe del Estado la intercesión. Imaginen algo así. “Majestad, soy Pablo Iglesias, le llamo para ver si pudiera convencer a Pedro Sánchez para que pacte con nosotros” (diría majestad porque los reconvertidos son los más pelotas). “A ver señor Iglesias, le puedo hacer el favor e intentarlo con el señor Sánchez, pero a cambio nada de hablar de República o mi nuevo coche de medio millón de euros” diría Borbón. “Claro que sí, lo que usted quiera majestad. Sólo haremos un poco de teatro en redes para hacer que presionamos y así no perder más votos. Que la cosa está muy mala. Sólo el artículo de Javier Pérez Royo que tampoco le hace a usted daño sino que le refuerza” aceptaría Iglesias.

Los podemólogos ya están preparando el terreno. El catedrático de derecho Constitucional pidiendo un poco más de acción por parte del monarca al hilo del artículo 99 y el podemólogo mayor del reino (ya que ahora son monárquicos) Juan Carlos Monedero diciendo que el rey debe dejar de borbonear y obligar a Sánchez a que se decida. Que ya lleva mucho tiempo “sanchezeando” y no quiere sentarse con aquellos que rechazaron lo mismo que hoy exigen. Que lo de julio debió ser una broma, aunque para el PSOE fuese de mal gusto y esto no lo han comprendido. En breve, como decía Costantini, las redes moradas lanzarán la campaña de presión sobre el monarca y los distintos portavoces “acreditados” de Podemos hablarán y no pararán durante la semana con el monotema. Quienes antes se vestían con la bandera republicana y comunista, tipo Enrique Santiago, ahora hablarán hasta aburrir de la necesidad de la intervención monárquica.

¿Hablará Alberto Garzón? Pues igual no le dejan ya que es de los pocos que tienen un sentido republicanista y republicano de toda esa mezcolanza de partidos, individualidades y movimientos que es lo poco que queda de Podemos. De momento Iglesias le ha hecho la cama colocando a su amiga del alma Yolanda Díaz (quien es de Podemos. IU o Galicia en Común, según le convenga a ella y a su amigo) y a Santiago (secretario general del PCE) como negociadores de Unidas Podemos. No vaya a ser que la mente racional de Garzón quiera un acuerdo programático y no los cargos para colocar a los fieles. Díaz y Santiago, que son más podemitas que las gentes de Podemos (como dicen desde la propia IU), no tienen problemas en participar de esta estrategia. El caso es intentar vender que Sánchez es malo porque, sin percatarse de lo paradójico de su pensamiento, no quiere darles lo que les ofreció y ellos rechazaron. Es que no tiene sentido del humor deben pensar, o que los españoles son estúpidos.

Por su parte, Borbón puede utilizar este apoyo inesperado para venderse como “nuevo rey de los republicanos”, algo que aceptarían en Podemos con tal de trincar poder o poder ganar el relato ante su clara descomposición. O puede decir que es un problema que tienen los partidos políticos y que bastante ha hecho con afirmar que si no hay apoyos a él que no vayan a molestarle y resuelvan sus problemas de la mejor manera posible. Aunque podría llamar a Sánchez y propiciar una conversación así: “Buenas Pedro. Mira que me ha llamado el chaval ese de barbas”, “¿Quién Casado?”, “No hombre, ese que está en un partido que son cuatro”, “¿Abascal?”, “No hombre, que ese es colega de mis sobrinos y le conozco bien, especialmente a Espinosa de los Monteros. Te hablo del chaval ese que está siempre teniendo hijos y que me regala DVDs”, “¡Ahhh! Iglesias”, “¡Ese!”, “¿Y?”, “Que me ha dicho que te diga que a ver si pactas con él, que si le das algo y le das cariño. La verdad que me ha entrado la risa y no veas cuando se lo cuente a mi padre, que igual se le van los by-pass. Y me lo pide sin darme comisión. ¡Qué tío!”.

No dejan de ser unas conversaciones imposibles pero que sí nos sirven para reflejar lo irrisorio en que se ha convertido la política española. Después de rechazar unos cargos, piden los mismos insultando además a las personas con las que quieren compartir gobierno. Y lo más loco es que quieran utilizar al jefe del Estado para presionar y dejar en evidencia al presidente en funciones del Gobierno de España. No sabemos si todas esas series que ven les han dañado la sesera, o si están fuera de la realidad de los propios hechos, o si desconocen la palabra contexto, o si se creen que gobernar el país es como ser guionista de una serie de televisión, o es la simple soberbia y el culto al líder, sea como fuere, todo se nos aparece como esperpéntico. Los estertores del 15-M son tan  trágicos que comienzan a dar pena. Y lo peor es que se están llevando por delante la posibilidad de algo a la izquierda del PSOE racional o meramente normal (no, Errejón está a la derecha del PSOE).

El día que Semprún ajustó cuentas con Guerra

Entre las batallas políticas, o micropolíticas, que nos deja la reciente historia de España, existe una que con el paso del tiempo parece quedar en el olvido, parece como una ensoñación y que realmente jamás se llegó a producir, pero sin embargo fue de las más crueles (o cañeras por utilizar una terminología más actual) que se recuerdan. Una pelea entre el escritor Jorge Semprún y Alfonso Guerra debía tener como arma, más allá de las declaraciones a los medios de comunicación, la literatura cuando menos. Semprún disparó con crudeza y mucha mala leche al centro de la figura que Guerra se había construido de sí mismo. Pues el otrora temible vicesecretario general del PSOE es un hombre hecho a sí mismo, tanto que se creó un mito sobre su figura política, ese mismo mito que el intelectual hispano-francés ayudó a demoler con el mazo de las letras.

Con brevedad cabe recordar que Semprún fue un intelectual de cuna burguesa, de los Maura de toda la vida, que luchó en la Resistencia, fue hecho preso por las SS y sobrevivió al campo de exterminio de Buchenwald. Por si eso fuese poco, afiliado al PCE del exilio, sirvió desde 1953 a 1963 de enlace entre el exilio y el interior. Bajo su identidad de Federico Sánchez ayudó a la oposición clandestina del PCE en su lucha contra la dictadura hasta que fue expulsado del partido (o el Partido como él mismo escribiría describiendo el componente carismático) junto a Fernando Claudín por revisionistas dos minutos antes de que Santiago Carrillo abjurase de las directrices soviéticas para unirse al Eurocomunismo y poner la bandera de España en la sede central madrileña nada más ser legalizado. Hizo incluso más de lo que pedían Semprún y Claudín, pero tendría su respuesta con la novela, ganadora del Premio Planeta, “Autobiografía de Federico Sánchez”. Nominado al Oscar en dos ocasiones como mejor guionista por “La guerra ha terminado” de Alain Resnais y “Z” de Costa-Gavras, Felipe González decidió que sería un buen ministro de Cultura en España, más cuando era una personalidad en el ámbito europeo de la Cultura y el país se había incorporado a la CEE apenas dos años antes.

Desde luego, la intención de González no era poner a un intelectual para molestar a Guerra dentro del Gobierno sino a una persona con capacidad y cultura probada, aunque seguramente no sospechaba que, en ciertos temas que decía controlar el vicepresidente, habría algún que otro choque. Y lo hubo terrible y enconado por el “caso Juan Guerra”. Ante la mínima sospecha de que alguien hablase de su “henmano” el vicesecretario general del PSOE había lanzado a sus redes de informantes por todo el partido para frenar críticas. Quería que todo el partido le apoyase sin rechistar pues bastante tenía con aguantar a los renovadores que ya empezaban a asomar la cabeza desde Madrid. Semprún, utilizando un pensamiento ético y racional, no se contuvo y criticó lo que ocurría con el despacho del vicepresidente que utilizaba su hermano para sus negocios. Un hermano que había estado a sueldo del partido como asistente del vicesecretario general hay que recordar. Semprún pisó el callo a Guerra y éste no se lo perdonó. Día sí, día también alimentaba las críticas a una gestión bastante buena, todo sea dicho. Como González no quería problemas acabó por quitar a Semprún en 1991 poco después de ser relevado Guerra como vicepresidente.

Con toda la vida hecha, con un gran prestigio como escritor e intelectual en España, Francia y Alemania, Semprún volvió a sus quehaceres pero se la guardó a Guerra. Masticó la venganza de forma sibilina y publicó “Federico Sánchez se despide de ustedes”, ensayo memorístico donde desgranó con fineza la figura impostada del vicepresidente del Gobierno. Reconoció que el juego de los gemelos (uno bueno y otro malo) funcionaba a la perfección por el reparto de funciones: “Guerra poseía el control, si no sobre las grandes opciones de estrategia política, que pertenecían a Felipe González, al menos sobre la ejecución y articulación en el día a día de aquéllas. Sobre la realidad gris o brillante del poder, de hecho: listas electorales, prebendas y privilegios, puestos claves de la Administración civil. […] el reparto de poder y la división de trabajo entre ellos era la clave del sistema hegemónico que funcionaba, por la voluntad mayoritaria de los electores, para terminar de consolidar la democracia española” (pp. 56 y 57). Lo que el asesinado por ETA Ernest Lluch catalogó como la “santísima dualidad”. Pero tras reconocer mérito, se lanzó al cuello de Guerra.

No actuó sobre el poder casi total que se le asignaba, pues sólo lo tuvo como fiel intérprete de los deseos de González ya que cuando se le opuso cayó; no hizo sangre con los tejemanejes internos del partido, pues bastante conocía el funcionamiento interno Semprún; bien al contrario de lo que era habitual entre los periodistas, se lanzó a por la propia imagen de hombre capaz e intelectual que transita por la política sin darse importancia. No tuvo que recurrir a la defensa que hacía a finales de los años 1970s de la Dictadura del Proletariado, Guerra ya estaba en la sociedad postindustrial de los Encuentros de Jávea por esos años, pero sí que desmontó su imagen de intelectual que sabe más que nadie. Como ningún otro se ha atrevido, Semprún hace una descripción de Guerra, cual cardenal en su despacho, con libros siempre entreabiertos de Tusquets dando la imagen de estar absorto en sus lecturas trascendentales: “Pero no utilizaba sólo documentos a guisa de accesorios para sus escenificaciones del viernes por la mañana. También libros. Incluso cuando hacía como si estudiara algún dossier, Guerra colocaba ostensiblemente en el brazo de la butaca un libro abierto y vuelto al revés, de manera que pudiera leerse el título. Nunca era una obra de ficción”. Desgranó con fiereza esa estética de Guerra (y el guerrismo se podría añadir) de parecer más de lo que se es. Alguien que llegó al socialismo por Antonio Machado y sus palabras sobre Pablo Iglesias en un mundo universitario contracultural, marxista (en sus diferentes variantes) tiene que ser un verdadero esteta como reflejó Semprún.

Curioso que se les escapase a Semprún, estaba a otras cosas más interesantes en esa época, el pequeño plagio que hizo Guerra de Louis Althusser sobre teoría y práctica en su muy afamado, porque él mismo se encargó de que fuese afamado recordándolo o incidiendo en ello a sus hagiógrafos, artículo “Los enfoques de la praxis”. Toda vez que Semprún siempre ha peleado con Althusser en sus libros, nada mejor que haberlo hecho por persona interpuesta en la figura del ex-vicesecretario general. El novelista disfrutaba más bajando del pedestal a Guerra y situándolo como un intelectual de café que mucho habla y poco escribe. Lo tezanesco de sus intervenciones más intelectuales fascinaba a Semprún, pero aquellos comentarios de Guerra que narraba que hacía el amor frente al mar mientras escuchaba a Mahler y después se ponía a leer a Kavafis dejaron de piedra al intelectual madrileño. “Era todo tan impostado que no podía ser real” llegó a afirmar.

Guerra gustaba de aparentar ser algo más de lo que era: un hombre de poder. Y en

 

 

 

eso, como hemos visto, Semprún lo valoraba hasta el momento en que la democracia del debate desaparecía y la corrupción entraba por la puerta. No ha soportado, incluso él mismo se ha flagelado por algunos momentos que era así, el dogmatismo Semprùn, por lo que Guerra no podía caerle bien. De ahí que se divirtiese cuando le recordaban que Guerra había otorgado el lema Socialismo o Barbarie a la “derecha reaccionaria” cuando cualquiera sabe que es de Rosa Luxemburgo. Un centenar de páginas le valieron a Semprún para acabar con la figura de Guerra y vengarse de las críticas que el órgano supremo del guerrismo “El socialismo del futuro”, revista que aceptaba el neoliberalismo, le lanzó. Por suerte no dependía de Guerra para ser reconocido como un escritor de categoría con obras que quedarán para la posteridad. El paso del tiempo engrandece la figura de Semprún y empequeñece la de Guerra en una suerte de venganza. Mientras el primero deja su producción intelectual (especialmente la dedicada al recuerdo del exterminio), el segundo será recordado como un político que salió por la puerta de atrás. De hecho Guerra es hoy situado a la derecha incluso por los propios socialdemócratas. De defender la dictadura del proletariado, el humanismo y lo que se le ocurriese en el momento a ser monárquico, defensor del sistema económico y poco más. Siempre le quedará Kavafis porque a Semprún seguro no lo volvió a leer.

¿Por qué quiere pactar Monedero si el “PSOE no es de izquierdas”?

Dentro de este maremágnum dialéctico que han abierto desde Podemos para intentar presionar al PSOE con la intención de establecer un gobierno de coalición, ayer destacó el politólogo Juan Carlos Monedero. Allende los mares, pues se encuentra como bien ha publicitado en Colombia dando unas charlas, el insigne podemólogo de Pablo Iglesias nos ha querido instruir sobre los más áridos análisis de la Ciencia Política y su relación con Podemos y el gobierno de coalición. Como podrán suponer, el artículo ha hecho furor (menos del acostumbrado eso sí) entre las disminuidas huestes moradas, las cuales han querido ver una luz, como la de un faro, en sus deseos de alcanzar el gobierno. O en caso de no satisfacer esos deseos tener claro que la culpa siempre será de los otros.

En su artículo, titulado “Ciencia Política, gobiernos de coalición y una magdalena”, Monedero ha comenzado criticando a los colegas de profesión por la utilización del método comparativo en sus análisis sobre la factibilidad de un gobierno de coalición o no en España. Con rabia científica acierta el profesor a señalar el error que cometen estos politólogos ya que el comparativismo es erróneo pues los hechos comparados tienen un contexto que se desprecia. También es verdadero afirmar que las ciencias sociales siempre tienen un sesgo ideológico. Nada nuevo porque la estructura ideológica está dentro de los aparatos ideológicos del Estado, como es la Universidad. Y si la ideología burguesa es la dominante, también los politólogos están constreñidos por esa ideología.

Dejando de lado el ajuste de cuentas con los colegas (los que niegan cientificidad a los analistas críticos con el sistema) hay que reflejar que esta misma crítica que hace a la comunidad politológica podría aplicársela a Podemos. Lo explicamos. Monedero explica perfectamente que es el contexto el que contamina (mucho más que determinar) o provoca que las comparaciones sean odiosas ya que, dada la especificidad del mismo, lo que puede ser bueno en un lado, en otro puede ser terrorífico. Completamente de acuerdo, de ahí que no se entienda la constante comparación desde las filas púrpuras con Dinamarca, por ejemplo, donde hay un gobierno de coalición de las izquierdas. Que allí lo haya no es indicativo de que tenga por qué haberlo en España. Es más dicen que la mayoría de países del entorno europeo tienen gobiernos de coalición. Pero ¿es el contexto similar en todas las variables que intervienen?

Comete otro error Monedero pues, después de criticar a la comunidad científica por rechazar los análisis críticos, incurre en el mayor de los errores cual es utilizar el individualismo metodológico para referirse al contexto especial español. Todos los pensadores críticos han abjurado de la Teoría de la Elección Racional o de la Teoría de Juegos, pero Monedero cae en el psicologismo barato para afirmar que no hay coalición porque Pedro Sánchez es soberbio y cabezota. ¡Acabáramos! No es entonces el contexto sino las cualidades de una persona las que impiden el acuerdo, como si el resto de la ejecutiva, los militantes y el entorno del PSOE fuesen algo a descartar. Como si el contexto no importase (aunque, como veremos, luego lo retoma). Igual es que está muy acostumbrado a que las decisiones las tome una sola persona en su entorno, pero no puedes criticar a la Ciencia Política para caer en el subjetivismo total. Tampoco dice que Pablo Gentili está siempre con la teoría de juegos en sus elucubraciones estratégicas sin pensar en el contexto.

Si esa parte del análisis falla, como parece, nos ofrece Monedero otra cuestión que hace imposible el acuerdo. En realidad no se puede llegar a acuerdos con el PSOE porque no es antisistema. Y es cierto que no lo es. Tan sólo es un partido reformista que obtiene su ideología, como pasaba con el tradeunionismo del movimiento obrero, de la espontaneidad. No tiene un fuerte sustento ideológico detrás, salvo ser socialdemócrata con todo lo que ello implica, pero eso no es nuevo desde hace muchos años, casi un siglo. Para Monedero el PSOE, realmente, siempre va a estar al servicio de los poderes constituidos como la cara dulce de la clase dominante, un partido sistémico con un títere del establishment a la cabeza. En este punto habría que preguntarle a Monedero ¿es Podemos antisistema? No se rían por favor que vamos a hacer otra pregunta ¿por qué Podemos ese partido que encarna la verdadera izquierda de la postmodernidad desea entonces entrar en el Gobierno?

En la respuesta a ambas preguntas observaremos las contradicciones en las que entra Monedero y todo Podemos en sus análisis. Si Podemos fuese antisistema entraría en el Gobierno con la intención clara de acabar con el sistema y propugnar no se sabe bien qué. Si Podemos es antisistema y el PSOE es pro-sistema es lógico que no quisiese pactar con la formación morada pues la defensa del sistema es su primer objetivo. Si esos fuesen las variables a considerar queda claro que la coalición sería siempre y en todo momento imposible. Y ¿por qué les ofreció una vicepresidencia y tres ministerios el PSOE? Básicamente porque los bohemios burgueses de Podemos no son antisistema, son populistas y demagogos sin más.

Aún quedan unas preguntas que hacer a Monedero. Puesto que piensa que el PSOE no es de izquierdas sino la cara amable del sistema ¿por qué insisten en Podemos en caer en la impureza de cogobernar con reformistas socialdemócratas? ¿Acaso piensan que sus mentes privilegiadas van a tener capacidad de llevar al PSOE a la izquierda pura sólo si están en el Gobierno? O realmente ¿será que sólo desean los cargos para que el chiringuito no se les caiga y tener esos cargos y acceso a las prebendas para nutrir a esa pléyade de oenegés que les circundan? No verán respuesta a estas preguntas seguramente porque las primeras son incapaces de responderlas sin farfullar y la segunda es una evidencia que no desean que se vea plasmada. Lo curioso de todo esto es que, en sus distintas variantes de gestión, jamás se les conoció propuestas antisistémicas. Populistas y demagógicas a decenas (como los falsos presupuestos participativos). Como advertía Louis Althusser (que tampoco le gustará a Monedero a pesar de ser crítico), en Podemos se han manejado bajo la ideología de la clase dominante/burguesía y dentro de esos parámetros se han manejado abandonando cualquier hipótesis de alteridad sistémica. Lo máximo ha sido denunciar los desmanes del propio sistema, algo que se ha hecho desde otras posiciones ideológicas (como Juan Manuel de Prada desde el tradicionalismo).

El dilema ideológico que plantea Monedero sería suficiente para no querer pactar con el PSOE y mantenerse en la pureza antisistémica de la bohemia burguesa. Nada de un frente popular con más fuerzas políticas (y eso que se comparó la renuncia de Iglesias con la de Marchais, secretario general del PCF, en Francia), porque esa especie de frente popular con fuerzas, digamos para no alterar a Monedero, progresista se propuso y se rechazó. Sí, se rechazó entrar en el Gobierno del PSOE, ese mismo que no es de izquierdas. Por tanto, ¿por qué insisten en aceptar la misma propuesta que rechazaron? Es ilógico o se demuestra que fueron de listos en julio pensando que tenían al PSOE cogido por las gónadas y podían hacer lo que quisiesen en cualquier momento. Y parece que no, que en el PSOE no son tan estúpidos y tienen una carta que Podemos no tiene. El pastel ya no está disponible.  Todo se produce porque dijeron no a lo que hoy reclaman como si fuese un derecho adquirido. El barco partió de puerto y no admitió más cargas, por muy de izquierdas que estas sean.

Monedero es muy sibilino y por si fallasen las explicaciones “científicas” de lo personal y lo ideológico, nos lleva a un análisis del sistema de partidos donde, como se verá, falla en algunos datos que aporta. ¿Cuál es la nueva excusa que interpreta Monedero para que el PSOE no quiera pactar con Podemos? La pérdida de la hegemonía de la izquierda. No se rían que igual está manejándose con datos de 2015 y no de 2019. Resulta que para Monedero el temor de Pedro Sánchez es dejar la hegemonía en la izquierda y que se la quite Pablo Iglesias. Tras desaparecer como partido de más de media España resulta que Podemos está en disposición de disputar la hegemonía al PSOE en la franja de la izquierda. La verdad es que más que análisis lo de Monedero es puro voluntarismo que roza con lo sectario. Según este análisis todos los concejales y diputadas que tuvo Izquierda Unida en sus buenos años debía ser casi como la toma del palacio de Invierno. De hecho, Podemos ha destruido por un tiempo cualquier posibilidad de una izquierda alternativa y contrahegemónica. Siendo científicos y utilizando los datos disponibles Sánchez debería desear tener a Podemos en el gobierno porque, como ha pasado en Castilla-La Mancha, tenerlos al lado supone su desaparición total y quedarse como único partido de la izquierda. Una jugada redonda que no se sostiene como no se sostiene el análisis de Monedero.

Y, para terminar, si fuera poco todo lo dicho, aparece en el texto del podemólogo una insinuación conspiranoica ya que el Ibex-35 no querría a Podemos en el Gobierno por estar entregado a la clase dominante. Ante esto habría que preguntar ¿por qué lo quería en julio? El caso es que para Monedero el rechazo del PROGRAMA VERDADERO tiene que ver con el rechazo del establishment a él. Por eso no quiere el PSOE la derogación de la reforma laboral y demás iconos pop de Podemos. Ese partido que ha dejado pudrirse a barrios obreros donde han gobernado para lograr lo máximo en los carriles para patinetes eléctricos. Siempre les quedará el recurso a decir que ellas y ellos en realidad no estaban en esos gobiernos, por mucho que los apoyasen, los publicitasen y nos metiesen hasta en la sopa como “otra forma de gobernar”… en favor de la clase dominante les falta decir (recuérdese la Operación Chamartín). Siguen sin entender que, utilizando el subjetivismo, el PSOE, Sánchez, sus ministros, la militancia, los votantes y hasta muchas personas que votaron Unidas Podemos están dolidos porque rechazaron entrar en el Gobierno en las mismas condiciones que ahora piden. Más bien, en vez de atacar a los demás, podemitas y podemólogos podrían responder una sencilla pregunta ¿por qué rechazaron en julio lo que hoy piden? Cuando lo respondan con sinceridad igual se puede volver a hablar de forma seria.

El cuento del pastelero que no entienden en Podemos

Un pastelero obtuvo gracias a una votación el mejor local para tener una pastelería en una muy concurrida calle por la que transitaba mucha gente y él estaba especialmente contento pues sus pasteles eran apreciados. Sin embargo, no conseguía que los transeúntes entrasen en su pastelería con la asiduidad necesaria para que el negocio funcionase bien. Así, comentado el problema con otros pasteleros que tenían mucha presencia en medios de comunicación pero estaban al borde de la quiebra por su soberbia (decían tener los mejores títulos de maestros reposteros), pensó que podía pedirles consejo sobre la elaboración de los pasteles. Éstos le dijeron que mejor que los pasteles debía comenzar a hornear tartas. Eso sí, para hacer esas tartas debía darles parte del “pastel”, lo que significaba abrir la sociedad y repartir beneficios.

El pastelero, sabiendo que estaban al borde de la quiebra, pues ya se les había marchado con buenos resultados un maestro pastelero, les dijo que mejor le ayudasen desde afuera. Les pidió apoyo exterior y a cambio les permitiría hacerse publicidad gracias a sus logros. Como era evidente el acuerdo resultaba imposible pues sólo salía ganando el pastelero de la tienda en buen lugar. Algunos amigos le hicieron ver al pastelero que lo mejor era compartir recetas con los otros, que les presentase un recetario y acordasen alguna fórmula donde esos “famosos” pudiesen entrar al negocio. Unos encargándose de la masa, otros de las compras, pero todo el proceso controlado por el pastelero. Tampoco les pareció bien y exigieron entrar en la empresa controlando todo y que el pastelero quedase para atender al público asumiendo todo el riesgo.

Visto que no había acuerdo, que se acercaba el día en que debían presentar al pueblo la tarta que habían prometido unos y otros, el pastelero cedió pero les pidió que el primer negociador no se incorporase a la empresa, que le dijesen cuál iba a ser el relleno y qué había que comprar para la tarta. Los “famosos” le pidieron que tenían que estar ellos cocinando también. El pastelero, con reticencias, les ofreció hacer la masa, sustento y que él ya se encargaría de adornarla. Le dijeron que no, que debía haber cuatro de ellos en el horno y a pocas horas de llegar el acto de presentación accedió, siempre y cuando se encargasen de la masa. Permanecieron callados y le dejaron en la estacada y sin poder enseñar la tarta al pueblo. Le dijeron no y los días posteriores estuvieron publicitando que la culpa era del pastelero, le insultaron a él y a toda persona que osó defenderle. Le llamaron mal pastelero. Pero al transcurrir de los días, mientras el pastelero había vuelto a sus pasteles abandonando las tartas, acudió este grupo de titulados a decirle que aceptaban sus condiciones para hacer tartas. Furioso el pastelero les dijo que si querían apoyarle aportando recetas, perfecto, pero que le habían obligado a comprar ingredientes que se echaron a perder y no pensaba volver a las tartas.

Esta historia no la entienden en Podemos. No sabemos si por una falta de capacidad cognitiva; si por una incapacidad para analizar los hechos; no sabemos si porque la fantasía persiste en sus mentes y siguen pensando que los productos del pastelero, con todo el daño que le han estado haciendo, siguen ahí en perfectas condiciones. No entienden la historia, ni entienden la realidad. Para Podemos y sus podemólogos de turno todo lo que es proyectado por el sanedrín púrpura es real, es la única verdad, es dogma de fe. Mientras, la realidad va inexorablemente caminando por caminos que desconocen en la formación morada. Por caminos que una vez dejados atrás ya no pueden a transitarse porque en el inconsciente han dejado una huella de dolor. Cuando alguien se acerca a esos caminos, sólo de verlos, siente rechazo y aversión.

Son incapaces de entender que tuvieron la oportunidad de haber estado en el Gobierno, de haber sido partícipes de algo que les trascendía a ellos mismos como personas. Tienen muchas dificultades en entender, como le pasaba a los famosos que querían cocinar con el pastelero, que una vez que los productos se han echado a perder es imposible hacer algo con ellos. Si antes de ofrecer a Podemos una vicepresidencia y tres ministerios había recelo en el PSOE respecto a la formación morada, hoy no es que haya recelo es que no los quieren ver ni cerca por la faena realizada. Y tienen la soberbia de acudir a decir que lo que les ofrecieron y rechazaron ayer, hoy sí les vale. Ahora que han visto que van a tener que poner el cartel de liquidación en la puerta del despacho vienen, tras insultar a cualquier persona que hablase bien del gobierno (militantes, periodistas, una señora que pasaba por allí), a pedir árnica. Pues el frasco se agotó y las pocas gotas no las piensan compartir como es lógico.

Pablo Echenique o Pablo Iglesias en televisión, porque no pueden de dejar de aparecer en las televisiones para seguir con su función y sus chistes ya ajados, insisten en que quieren retomar la relación donde la dejaron. Y les pasa como a esas personas que no aceptan la ruptura con la persona amada. Salvo que en este caso no es que amasen al PSOE sino a los cargos y las prebendas a ellos adjuntas. Les gusta la canonjía pero no para transformar la base de la sociedad capitalista, sino por el mero hecho de la estancia en el poder. Por el boato, la pompa y la circunstancia que diría un británico. Lo que les molesta es que son conocedores que sin cargos Podemos pasa de la quiebra técnica a la desaparición. Claro que tener cargos no es óbice para mantener la pastelería abierta, como se comprobó en Castilla-La Mancha, lugar donde no se conoce acción de gobierno a destacar en el tiempo que estuvieron. Y luego está la soberbia que sobrevuela todas las palabras, tuits o mensajes de trolls que lanzan contra el PSOE o todo aquello que “ose” defenderlo.

Las teorías de la propaganda instan siempre a buscar a un enemigo

En toda esta incapacidad cognitiva de Podemos y sus podemólogos han decidido acabar con Carmen Calvo a quien acusan de ser la causante de que no estén en el Gobierno. Ya mintieron sobre la manipulación del documento con la miríada de cargos que solicitaban. Cierto es que cambiaron el título, pero el contenido quedaba intacto. Sólo por eso lanzaron a sus hordas de trolls en redes a pedir la dimisión de la vicepresidenta haciendo ver que habría cambiado hasta el contenido. Falso. Más que una moneda de tres euros. Da igual, en el universo morado todo lo que digan desde la cúpula es verdad incuestionable. Aun así, la guerra contra la vicepresidenta persiste porque, pese a que ella aceptó la vicepresidencia y los ministerios, pese a que le hicieron el feo de tenerla esperando en el hotel porque al señor Echenique le parecía estratégico, deben cazar una presa que ofrecer como trofeo a su cada vez más exigua tropa.

Ayer mismo decidieron que Calvo es peor incluso que Matteo Salvini y Santiago Abascal juntos. La vicepresidenta dijo en la cadena SER que el barco Open Arms será sancionado por ejecutar acciones de rescate marítimo para el que no tiene permiso. Esto es, el barco no tiene permiso para actuar como rescatador de personas en alta mar, no que quede eximido del rescate de náufragos que es una cuestión bien distinta. Las leyes marítimas, en su tradición, recogen que cualquier barco que esté cerca y tenga capacidad para ello rescate a personas que han naufragado o están en una situación de zozobra. Eso es así. Pero el barco Open Arms no hace eso. No es que esté navegando por el mar y reciba aviso de naufragio, sino que directamente usurpa las funciones de salvamento marítimo y va en busca de pateras, chalupas y demás embarcaciones en las rutas de las mafias. Y para esas funciones ni tiene permiso, ni tiene un barco adecuado. No ha dicho más la vicepresidenta.

No han tardado podemitas y podemólogos en saltar a pedir la cabeza de Calvo acusándole de ser una mala persona, desconocer el derecho marítimo y estar al servicio del fascismo europeo. Ione Belarra le ha acusado de no haberse atrevido con Salvini: “Ojalá Carmen Calvo hubiera sido la mitad de dura son Salvini de lo que está siendo con el Open Arms y con las personas migrantes. Equivocar el enemigo es muy peligroso”. Y todo porque piensan multar a la oenegé con 900.001 euros por lanzarse a la búsqueda de pateras sin tener un barco acondicionado. Si Trump se metiese en cuestiones internas de España seguramente Belarra expresaría que deben respetar la soberanía del Gobierno español ¿por qué quiere que Calvo no respete la soberanía italiana por muy asqueroso que sea Salvini? Básicamente porque en Podemos reparten carnets de la izquierda. Y eso sí que es “equivocar el enemigo”.

Quien más ridículo ha hecho ha sido Irene Montero: “Si Carmen Calvo no rectifica estas declaraciones, al menos el Gobierno sí debe hacerlo [parte de repartir carnets] Urge apostar por un salvamento marítimo público y con recursos suficientes y proteger a quienes apuestan por la solidaridad y por garantizar los Derechos Humanos que esta Europa pone en juego”. Percátense del párrafo en negrita. Parece ser que Salvamento Marítimo no existiese en ninguno de los países europeos y se le haya ocurrido a Podemos crearlo. El problema es que, como no ven más allá de la demagogia implícita en su política espectáculo, no son capaces de vislumbrar que los distintos salvamentos marítimos actúan en sus límites, no recorren todo el Mediterráneo salvando náufragos. El barco Open Arms no apuesta por la solidaridad porque son conscientes de que las personas que salvan, en un 98% de los casos, son devueltas a sus países de origen. Es muy humanitario salvar vidas sin duda, pero es inútil y alienta a que las mafias persistan en su negocio paradójicamente. Por eso debe ser la Unión Europea la que tome cartas en el asunto no sólo salvando a quienes se meten en las pateras, sino actuando en los propios países que han ayudado con sus políticas militares y económicas a destruir. Pero esta segunda reflexión no se la oirán a Podemos y sus podemólogos porque estamos en el terreno de la demagogia.

En Podemos han convertido a la vicepresidenta en su enemiga porque les han dicho que no quieren un gobierno de coalición con ellos. Algo que es normal para cualquier persona que tenga la capacidad racional sin alterar por dogmatismos, fiebres mesiánicas o el culto a la personalidad. Si hace un mes no querías algo, por mucho que lo pidas hoy o bien ya no está disponible, o bien hiciste la gracia debido a una fórmula estratégica imposible de sostener. En el caso de Podemos podría decirse que reúne ambas posibilidades. Cuando lanzaron una campaña mediática contra ellos desde el establishment para que Pedro Sánchez pactase con Albert Rivera a primeros de junio lo denunciamos, hoy ya ni el establishment lanza campaña porque saben que Podemos ha caído presa de la oligarquía que se ha hecho con el movimiento y no piensa soltar hasta que yazca en el olvido. De hecho los utilizan para atosigar al PSOE porque tampoco están seguros con unas más que factibles elecciones. Algunos dirán que todo esto que está llevando a cabo el PSOE (reuniones, propuestas y demás) es para ganar el relato a futuras elecciones y no para pactar un gobierno. Y tendrán toda la razón, pero es tan legítimo como lo que hacen los demás, con el añadido de que ya ofrecieron los cargos y se rechazaron. Y en política, como en la vida, a veces no hay segunda oportunidad.

La propuesta (rechazada) de Podemos muestra sus miedos

Cuando la intensidad de lo mediático descendía por el caso del barco Open Arms, Podemos decidió dar un paso adelante y volver a situar en primer plano las “posibles” negociaciones sobre una investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Una posibilidad que no es factible en sí por mucho que se venda como necesaria. En esta ocasión ha sido una propuesta programática con una adenda sobre cuatro posibilidades de cargos y sus competencias. Esta oferta para comenzar las negociaciones, sin embargo, muestra más los miedos de Podemos que las necesidades reales del PSOE. Muestra más el temor hacia el futuro de la formación morada que la necesidad del PSOE por mantenerse en el gobierno en coalición.

Decimos que muestra los miedos de Podemos porque se presenta lo programático cuatro meses después de las elecciones, casi dos meses después de que el PSOE hiciera su propia propuesta de acuerdo y como reacción no al proyecto presentado por los socialdemócratas, sino a los encuentros del PSOE y del presidente del Gobierno con diversas asociaciones y colectivos sociales. Se sigue por tanto en la batalla de lo espectacular (lo que llaman relato), pero admiten en esta ocasión desde Podemos su posición subalterna respecto al PSOE como a lo programático. Así se explican en la entrada del documento: “Tras haber mantenido reuniones con cerca de 300 colectivos de la sociedad civil y haber recogido sus demandas y basándonos en el documento programático que nos hizo llegar el PSOE”. Quieren, por un lado, no ser menos en las reuniones y, por otro lado, admiten que lo programático les dio lo mismo en la primera investidura. Porque responder dos meses después a una propuesta deja bien a las claras las primeras intenciones, la coalición sin importar sobre qué trabajar.

https://twitter.com/pnique/status/1163747622441684993

Puede salir en Twitter Pablo Echenique a mentir, como viene haciendo últimamente pensando que en los medios de comunicación y en la sociedad las personas son estúpidas, diciendo que en la anterior vez en tres días no pudieron acordar cosas de programa que por eso las entregan ahora. En la anterior ocasión sólo les importaban los cargos porque tiempo de sobra tuvieron para hablar de programa. Así se lo hizo ver Alberto Garzón desde junio al menos, aunque el coordinador federal de IU parece que ya no está tan bien visto en la casa morada. Miente Echenique en lo relativo a lo programático y aprovecha que parte de la derecha les apoya (como viene haciendo Francisco Marhuenda en lo mediático y Pablo Casado en lo político) para intentar colar ahora “EL PROGRAMA”. Aunque, al final, vuelven a colar los cargos como veremos, pero muestra de forma latente que hay miedo en Podemos.

La propuesta de la formación morada contiene un 80% de propuestas perfectamente asumibles por el PSOE, ya que muchas son relecturas de lo propuesto por los socialdemócratas, y algunas cuestiones que se han introducido en el mismo como elemento de negociación. De hecho, desde el propio PSOE han admitido que, habiendo discrepancias en algunas cuestiones, son propuestas que asumirían. Por ejemplo, ¡por fin!, se muestran claros en Podemos en el rechazo de los vientres de alquiler como explotación reproductiva (que tomen nota en IU, por cierto), en recuperar derechos laborales (salarios de tramitación, aclaración de términos como las “causas económicas, técnicas, organizativas y productivas” de los despidos, revisión de los contratos de interinidad o recuperar la preponderancia de los convenios colectivos macro). En el laicismo se quedan cortos, como también hace el PSOE, salvo en la parte de quitar los conciertos a los colegios que segreguen. En vivienda recogen experiencias que llevan años implementando gobiernos locales de PSOE e IU con éxito y se acierta en declarar al taxi como “servicio público de interés general” (algo que, aunque no lo ven en Podemos, es fundamental para el entorno rural). Respecto a la España rural (seguimos diciendo que eso de vaciada puede ser muy kitsch y literario pero es un insulto a lo rural) siguen, como en el PSOE, sin ver las cosas claras, de ahí que propongan “Centros Culturales Ciudadanos” en las cabezas de comarca, cuando ya existen en la mayoría de ellas, como si eso solventase los problemas más acuciantes de despoblación. Pero son propuestas asumibles.

¿Dónde se encuentra entonces el problema? En pensar que todo el mundo ha olvidado o tiene mala memoria. ¿Qué habría que olvidar? Que lo que hoy piden respecto a los cargos fue rechazado en su momento. Las diputadas Gloria Elizo y Victoria Rosell se hacen cruces al ver la prontitud con la que el PSOE ha rechazado su propuesta. Extrañeza en Podemos porque piensan que el mundo gira en torno a ellos y ellas y el resto deben ser incapaces de analizar y recordar. Ya dijimos hace poco que Juan Carlos Monedero y Echenique (lanzando a las masas contra el PSOE y quienes les defiendan) tenían problemas de memoria porque habían rechazado un Gobierno de coalición. Una fórmula de pacto que ya no volvería a estar encima de la mesa por dos cuestiones. Una, que es la racional, si se quieren los mismos ministerios que ahora se piden (que llevan pidiendo desde el día después más bien) ¿por qué se rechazaron entonces? Cuando no se quiere una cosa y se rechaza uno no puede exigir que ya no esté cuando ha llegado a la conclusión de que sí que la quería. La segunda cuestión tiene que ver con lo emocional. ¿Entienden que en el PSOE y las personas que han votado por ese partido se sientan humilladas, enfadadas y hasta rabiosas por haber rechazado una oferta que posibilitaba estar ya gobernando en coalición? Pues parece que en Podemos no lo entienden con todos los títulos que sacan a pasear en cuanto pueden. Normal que los socialdemócratas estén cabreados. Primero porque la política no es como una serie que si un capítulo no ha quedado bien resuelto cambias el guión del siguiente para arreglarlo (desconexión con la realidad). Y, segundo, porque tienen más certezas sobre el futuro que en Podemos.

Esto no lo han comprendido en Podemos o siguen en su lógica del voluntarismo como motor de la historia. Salvo que han olvidado que “son las masas las que hacen la historia” y no la simple voluntad. Que se han quedado en Nietzsche y en Gramsci sin avanzar un poco más, sin entender que las acciones traen consecuencias y por mucho que griten, al final, sólo quedan como gritones y no como portadores de verdad alguna. Y en Podemos, últimamente, gritan mucho porque tienen miedo. Miedo a que Íñigo Errejón se lance de verdad al ruedo estatal y les deje con cuatro diputados. Miedo a que sus alianzas desaparezcan porque estratégicamente se equivocan un día sí y otro también. Por mucho que se piensen como la “verdadera izquierda” igual las personas no les vean como tal. Y Santiago Abascal no cuenta porque ve radical hasta a Ciudadanos. Si Izquierda Unida pudiera (dinero) y supiera (valentía de algunos cuadros) hace tiempo que se habrían marchado de su lado porque no piensan igual. Garzón, con una mentalidad más estratégica (debe ser que ve menos series) adivinó hace tiempo que coaligarse en el Gobierno podía ser más peligroso. Y también entendió que si se habían rechazado los ministerios ahora ponerse a pedirlos es de niños maleducados o políticos mediocres.

Si alguien en Podemos ha pensado que con la propuesta volvían a estar en la pomada para tener ministerios, con la excusa de lo programático tardío, es que no conocen a Pedro Sánchez, ni al ser humano. Aunque la realidad es que el proceso de descomposición de la formación morada o de pérdida de capacidad analítica es enorme. Hasta los Anticapitalistas parecen tener las cosas más claras. Son conscientes de que les queda poco en política, por errores propios o fuerza del establishment, y esos miedos les impiden actuar coherentemente. Quien dirige las operaciones es el PSOE y ya dijo que no volvería a ofrecer ministerios por lo que “mejor buscar otras fórmulas”, si es que Sánchez se acaba lanzando a una nueva investidura. El PSOE según los sondeos, por muchos que los cargue el diablo, volverá a ganar y Podemos no tiene relato al que agarrarse. El que utiliza es de consumo interno para que no se les vayan más votantes y alimentar al ejército de trolls. La correlación de fuerzas ayer les favorecía, hoy siendo la misma tiene un valor menor tanto político como social… mañana igual ni entran en la valoración. Y a esto le tienen miedo, mucho miedo. Así que preparen las urnas…

El verano de los becarios

Estamos en el verano triunfal de los becarios, especialmente en el ámbito mediático. Tras un extenuante comienzo de año lleno de elecciones, trifachitos, coaliciones perversas, negociaciones inútiles y políticos con capacidades anuladas, los medios de comunicación y los partidos políticos han decidido dejar paso a sus becarios para llenar de colorido los meses estivales. Algunos han logrado el estrellato por todo lo contrario a lo que deberían ser las buenas prácticas, esto es, por su incapacidad para seguir en la profesión que les gustaría. Verdaderas meteduras de pata que muestran cómo se está conformando la sociedad actual y la podredumbre del pensamiento que habita en la misma.

Comenzó la actuación de los becarios con uno echado al monte y buscando hueco en la panoplia mediática de Florentino Pérez (sector futbolístico). Un becario de un medio deportivo lanzándose al cuello de Diego Pablo Simeone, tras vencer 3-7 al Real Madrid, y pidiendo que le echasen del banquillo rojiblanco, como ya expusimos en su momento. Su pecado, ser cholista y jugar con el resultado durante los partidos. El chico debió pensar que de esta forma cualquier medio de comunicación del florentinato le daría cobijo en cuanto terminase sus cursos. Pensaba que dorando la píldora al poder constituido en el fútbol, le llamarían desde las oficinas de ACS. Lo peor no es que pergeñase esa estrategia quien escribió sino que contase con la aprobación para publicar el artículo del redactor jefe. Imbuido del peloteo al glorioso jefazo Pérez ni se percató de la sarta de improperios que se decían.

Tampoco se han quedado atrás, en una especie de competencia por ver quién aporta más al espectáculo mediático y a la ignorancia supina, en una radio que todo el mundo conoce de qué pie cojea pues el empresario es ni más, ni menos que la Conferencia Episcopal. Una cadena vaticanista y contraria a cualquier partido de izquierdas, especialmente si hacen hincapié en el laicismo y quitarles las prebendas tradicionalistas, y entregada no a la difusión de la piedad cristiana, a la evangelización o al logro del bien común sino a dar cabida a todas las propuestas de derechas reaccionarias. En esta cadena el becario de turno, ha soltado la perla del mes al afirmar, con toda rotundidad, que “Podemos se apropia de una de las canciones de La casa de papel y las redes estallan con la formación de Pablo Iglesias”. La canción a la que hacen referencia es Bella Ciao que, como todo el mundo sabe, ha sido compuesta exprofeso para la serie ¿o no? Evidentemente no, pero eso el becario no lo sabía ya que no ha tenido la buena praxis del oficio de verificar al menos la procedencia. Le ha faltado decir que el PSOE se ha apropiado de La Internacional, esa canción que sale en una película de Ken Loach. Además la bronca en las redes ha sido por otro motivo que no explican, por cierto.

La radio, después de comprobar el error, ha rectificado pero ha debido ser otro becario al retitular la noticia de la siguiente manera: “Podemos se apropia de Bella Ciao, de nuevo popular gracias a La casa de papel”. El caso es mantenella y no enmendalla. Si hubieran analizado el porqué del risorgimento de la canción verían que no es por la serie de televisión sino por el auge del neofascismo en Italia con Salvini y en España con Vox. Esto va contra la ideología de la propia cadena y no puede ser argumentando como retorno de la popularidad de la canción de los partisanos antifascistas. Hay que ocultar el fascismo ya que siempre se llevó bien con los vaticanistas, especialmente en España, y les colmó de prebendas. Si la primera nota era producto de la incultura, la segunda es producto del marco ideológico. Eso sí, siempre malmetiendo contra un partido de izquierdas que no se apropia de la canción pues esta es parte de su acervo. Y si la iglesia fuese realmente católica vería que el internacionalismo de la izquierda asume las luchas de los compañeros/camaradas del mundo.

Y llegamos al becario de la política. Marcos de Quinto lleva unos meses muy crecido. Ha debido pensar que ser diputado le exime de mostrar cierta capacidad analítica o de no mostrarse soberbio, más cuando se supone que es una persona que conoce a la perfección el mundo de lo publicitario-espectacular. Este becario de la política ha llegado como elefante en cacharrería llamando “bien comidos” a los inmigrantes del buque Open Arms, insultando a siniestra (porque a diestra todo son parabienes) y mostrando un clasismo como no se ha visto desde el conde de Romanones. No sólo no le gustan los del barco sino que recomienda al IMSERSO que se lleve a Cristina Almeida. O clama contra la “izquierda fascista” que es un recurso de los verdaderos neofascistas para diluir la negatividad del concepto pero poder cometer los actos que van ligados al mismo (totalitarismo).

Lo que hace con todas estas cuestiones De Quinto es mostrarse como un verdadero ignorante que no sabe distinguir que la lucha de la Nueva Izquierda postestructuralista fue la que sostuvo los derechos LGTBi, el Feminismo y la Ecología. O que es tan nesciente como para no saber que “liberal” en EEUU es sinónimo en Europa de socialdemócrata, por tanto de izquierdas. La nueva clase política de la derecha asoma su pata de liquidadora de todo aquello que tenga que ver con el bien común, con lo social, con la propia sociedad y no le importa que sus becarios muestren lo que realmente son. En el verano de los becarios la ideología de la clase dominante campa a sus anchas.