viernes, 9 enero, 2026

Gobierno mediocre en Madrid

Normalmente las personas cuando depositan su voto en las urnas suelen desconocer la capacidad de las personas cuyo nombre se encuentra impreso en la papeleta. Salvo que estén ya en el Gobierno, existe una especie de condescendencia con los candidatos y candidatas. Cuando quedan formadas las cámaras se va teniendo una idea mayor de las capacidades personales, las cuales se conocerán a lo largo de la legislatura (si se está algo pendiente o con los políticos más mediáticos) y a los cuatros años hacer balance. Si existe una alta ideologización o se tiene un pensamiento de masa (el contrario al crítico) siempre se verá a los propios como lo más grande que ha parido madre y a los demás como peligrosos o inútiles. Lo peor que puede suceder es que se sepa de antemano y se les apoye nuevamente como ha sucedido en la Comunidad de Madrid.

Si lo quisiésemos contar tipo novela diríamos que negras nubes se ciernen sobre la Comunidad de Madrid debido al mal que ha lanzado el destino sobre las vidas de los sufridos habitantes de ese trozo castellano-manchego expulsado en su día de la compañía de sus hermanos regionales. Pero como lo literario no nos ha sido concedido como virtud sólo cabe decir que la Comunidad de Madrid será gobernada en comandita por Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado. No por el PP y Ciudadanos más el apoyo externo de la ultraderecha. No. Sino por dos personajes que en su vida pública lo único que han demostrado ha sido una incapacidad enorme que puede hacer dudar hasta de sus facultades personales. Ambos no han destacado por nada en política, más allá de ciertos retoques estéticos. Y cuando decimos en nada, se afirma la nada más absoluta como cuando un agujero negro desaparece o parecido. En cuestiones chabacanas y decir necedades sí, una porque es así y el otro porque es cuñado máximo.

Cuando Díaz Ayuso leía su discurso y mostraba carencias que ni una chica o un chico de 6º de Educación Primaria tendría, con una dicción horrorosa al pronunciar palabras esdrújulas o con más de tres sílabas, se plasmaba lo mediocre. Una persona incapaz de leer un discurso, de trabajárselo algo antes de ir a la Asamblea, muestra que tiene carencias graves en la función comprensiva-cognitiva. Si se le saca de los mantras habituales del PP (“Y tú más”, “Venezuela”, “Socialismo malo”, “No sé de quién me habla”), las carencias son evidentes. Lo que lleva a no ofrecer una capacidad suficiente para dirigir un gobierno. Que alguien no sepa leer con su edad, su clase social y los años que lleva viviendo de las canonjías es imperdonable y muestra bien a las claras que carece de las virtudes necesarias para gobernar. Aunque esto era ya evidente por su propia carrera política.

Tremendo ha sido cuando ha acusado a la izquierda de “llevar a cabo una campaña machista contra su persona”. Trivializa la cuestión del patriarcado, de la violencia machista para ocultar que realmente ni hay campaña, ni hay nada más que dudas sobre presuntos delitos que podría haber cometido en su vida personal y política. Eso no es actuar de forma machista sino ética que es una cuestión distinta, pero como no tiene la capacidad de comprender la distinción, utiliza lo que parece más espectacular y puede dar más pena que lo que le condena. Que Ángel Gabilondo en dos minutos haya destruido su discurso de la libertad es lo normal, que ella no sepa lo que ha dicho el diputado del PSOE, ni sepa qué significa el concepto de libertad es asumido. Pero todo ello no son más que mantras vacíos. Lo de la “tendencia ilícita de armas” que ha proferido en la tribuna o los “hospitales con personas dentro” lo dejamos para otro día.

David Pérez, el mismo que calificó a las feministas como “frustradas, amargadas y rabiosas” y tiene problemas con el movimiento LGTBi, dicen que será Consejero de Justicia, lo cual muestra bien a la claras que no existe preocupación por mejorar las condiciones de las mujeres maltratadas en ese ámbito. También comentan que Javier Fernández-Lasquetty (al que hay que poner una paguita porque en Génova tienen las arcas vacías y ya no hay sobres en B) iría a Educación. El que ya destruyó la Sanidad madrileña produciendo una merma en los servicios y una deuda descomunal por las subcontrataciones a empresas privadas de los amigos del PP (que salen más caras que gestionarlo directamente), viene con la intención de no dejar ladrillo sobre ladrillo educativo público en la región, algo que han reconocido en campaña todo sea dicho de paso.

Saltemos al lado de Ciudadanos. Aguado no se ha destacado por un discurso coherente nunca. Cuñadismo más Venezuela, Cataluña y populismo es todo lo máximo que han logrado escuchar quienes le han prestado atención. No le verán jamás hacer una valoración pensada; no le encontrarán una frase que se salga del manual de perfecto cuñado que le mandan de vez en cuando desde la sede de la calle Alcalá; no le verán hacer nada más que hablar de centro y liberalismo cuando desconoce realmente lo que eso significa. Y no debería porque dice tener dos carreras, pero confunde los conceptos con mucha frecuencia, tal vez porque viva alejado de la realidad día tras día. Es una persona capaz de decir que el Gobierno de Cifuentes es lo peor que le ha podido pasar a la Comunidad pero votar siempre a su lado y mantener al PP por tres ocasiones mientras salen los casos de corrupción.

Tampoco extraña porque apoyó a un concejal que se dedicaba a acosar a personas discapacitadas y no le hizo dimitir. Se vanagloriaba de la política llevada a cabo en Valdemoro mientras eran capaces de lo insólito: quebrar un ayuntamiento ya quebrado. Es la persona que cuando le preguntas algo incómodo te mira como ausente, como si la película no fuera con él, como si estuviera en ese momento en una realidad paralela. Y esta persona será consejero de Presidencia. Y por si fuera poco, amenazan con poner a Ángel Garrido de Consejero de Transportes. Será para terminar de destruir el Metro y poderlo privatizar de una vez. O para acabar con los autobuses interurbanos y que Madrid se llene de coches.

Cuando la mediocridad se pone al frente de un gobierno puede pasar cualquier cosa. De hecho, si hacemos caso a los discursos de Ayuso y Aguado no sería de extrañar que se declarase la guerra a Cataluña, porque venden la región central como si hubiese una guerra civil y ellas y ellos tuvieran la capacidad de hacer algo. Y son incapaces por capacidad y por carencia de competencias. ¿Se imaginan a Díaz Ayuso con capacidad de movilizar parte del Ejército? Cuatro años negros para las madrileñas y madrileños, no porque sean de derechas, sino porque sus actos hacen buenos a los de Vox, que hacen y dicen lo que piensan con conocimiento de causa. Los otros no y eso da pánico.

¿Debemos los medios contar los romances y líos de la clase política?

Es profundamente una cuestión tradicional la que a los medios de comunicación impide contar los amoríos de la clase política. No se hizo en su momento, bien por apoyar la supuesta seriedad de la clase que surgía de la transición, bien porque no se ha querido caer en lo frívolo, al estilo británico. En todo caso se ha impuesto un velo de la ignorancia sobre las conductas amorosas de la clase política, salvo algún caso aislado (tipo Malú-Albert Rivera), en el entendimiento de que es algo que no interesa a las masas. Pero si en vez de pensar en masas, como hacen los oligarcas, pensásemos en términos de ciudadanía o de militancia ¿se podría romper esa barrera del silencio?

Mientras que ocultar los amoríos, salvo los que son evidentes por culpa de los propios protagonistas, en los medios de prensa “seria” es algo tradicional, no ocultarlos cuando afectan a cuestiones esenciales para la ciudadanía o la militancia de un partido es un cuestionamiento ético. En todos los partidos cuecen habas y en todos hay flirteos, escarceos, amoríos, amantes (heterosexuales, bisexuales, homosexuales o lésbicos) y sus rupturas. Son como cualquier ser humano, eso humanos y no se quedan fuera de las pasiones que desarrolla cualquier persona. El problema es cuando esos flirteos, amoríos y amantes dan pie a una serie de prebendas, problemas y canonjías basadas en lo sexual-afectivo. En Podemos, Ciudadanos, PP y PSOE se han establecido candidaturas por la “fuerza del amor”.

El caso más relevante fue cuando a Tania Sánchez se le mandó al fondo del hemiciclo tras romper con Pablo Iglesias. Lo hicieron tan evidente que no hizo falta chismorreo. No sólo es que el dirigente morado haya situado a su pareja como número dos, sino que la decapitación de Sánchez puede haber provocado problemas internos/externos a Podemos por una simple ruptura amorosa. Lo mismo puede decirse de ciertas candidatura dirigidas en favor de las parejas de otros y otras dirigentes de Podemos. Por influir en los cambios (en algún caso desde lo antisistémico hasta la oficialidad) y la propia concepción de la democracia igual contar esos amoríos y que sean más públicos puede ayudar a la militancia de los partidos para conocer qué les proponen elegir teniendo el conocimiento de todos los factores. En el PP y el PSOE ha pasado con hombres y mujeres en numerosas ocasiones a lo que habría que añadir los deseos de algunas órdenes eclesiásticas. Que la prelación sea producto de un amorío debería ser conocido por la militancia ¿o no?

Si dentro de un partido tiene importancia el conocimiento de lo amoroso-electivo, ya les decimos que los casos abarcan todo el arco parlamentario y todo el espectro sexual, en los nombramientos públicos mucho más. Hay personas que han hecho carrera mediante la utilización de lo sexual-afectivo (hombres y mujeres), siendo amantes, pareja con derecho a roce, amigovios y cambiando de una cama a otra si las cosas venían mal dadas. Y en estos casos, en muchas ocasiones, las personas para estar cerca y tapar el flirteo/lío han sido nombradas para cargos en los que no estaban realmente capacitados. De diputado o diputada las carencias pasan más desapercibidas, de hecho entran también chaqueteros, familiares, esbirros e inútiles de toda especie, pero en un cargo de alta responsabilidad, donde se gestiona dinero público, lo ético indicaría que se desvelasen los amoríos. Al menos la ciudadanía tendría conciencia de lo que pasa. Imagen un Hospital dirigido por el amante de un alto cargo de un partido que, además, oculta su homosexualidad/bisexualidad.

En política, aunque no se hayan enterado realmente, ha habido crisis provocadas por amoríos. En todos estos casos y más que han ocurrido ¿deberían los medios de comunicación contar los amoríos en favor del buen uso de lo público? Si se hace con familiares y amigos ¿por qué impedir lo amoroso? La prelación de los méritos, como ocurre con los demás enchufados, queda desterrada en estos casi también. Que el sexo determine el rumbo de una comunidad autónoma, ayuntamiento o partido y no se diga es muestra de la pobre democracia que se tiene en España.

En Podemos no saben distinguir entre monarquía y República

Ha causado gracia y perplejidad el video de la dirigente de Podemos y vicepresidenta del parlamento balear Gloria Santiago donde se muestra muy republicana, muy poco súbdita y muy lista con las cosas monárquicas. Total por vestir pantalón frente a Felipe de Borbón y así querer saltarse las normas de protocolo (cuando las ha cumplido a la perfección sin querer) y luego hacer la gracieta en Twitter. Realmente son todos tan listos y todas tan listas que, al final, realmente muestran desconocer los principios sustentadores de la monarquía y la república. Son tan inteligentes que acaban por dar razón a ciertos monárquicos y no potenciar lo republicano. De tan listos que son la república está más lejos.

La “cargo público votada por la gente” dice, haciendo la gracia, que Borbón no ha sido elegido en voto por nadie. Tiene razón pero parece desconocer que a los reyes y reinas no se les elige en sí mediante votación. No es lo propio el votar un rey, una dinastía o a alguien por su histórica sangre. Lo que se vota, cuando se vota, es la instauración o confirmación de una institución, en este caso la monárquica, la cual tiene como regla establecida que domina por el vínculo sanguíneo. Esto es, sólo los que portan la misma sangre y, por ende, tienen vínculos familiares puede acceder a ocupar el cargo máximo. Igual como en España nos dio por traer un rey de fuera, Amadeo de Saboya, se han pensado que eso siempre es así, que se puede elegir rey como se elige al resto de la clase política. El pedir que sea electo es tan estúpido que demuestra no saber lo que es realmente una república.  Aunque igual no nos hemos percatado de su inteligencia sobrehumana y lo que quieren es instaurar una república monárquica, en el estilo de la utopía de Platón donde había un filósofo-rey que gobernaba, pero no era electo salvo por un grupo muy pequeño de filósofos. Vamos que quedarían fuera todas las personas.

Realmente la instauración de una monarquía parlamentaria sí se votó con la Constitución de 1978. Lo colaron de rondón sí, pero se votó. Ante esto los ilustres podemitas nos sueltan que ellos y ellas no lo hicieron y que quieren votar si quieren o no una monarquía. Supongamos que se produjese esa votación y ganase el sí a la institución monárquica ¿sería más democrática por haberla votado?, ¿habría alguna diferencia con la situación actual? No en ambos casos. La institución monárquica, por muchas votaciones que se hagan, nunca será democrática porque elimina de la elección a la gran mayoría de la ciudadanía. Por ejemplo, si se hubiese elegido en vez de a Juan Carlos de Borbón a Carlos Hugo de Borbón y Parma (candidato carlista y partidario del socialismo autogestionario) no tendríamos una mejor democracia por muy monarquía socialista que fuese. Pues los insignes dirigentes de Podemos erre que erre con querer votar y no acabar con la monarquía como principio.

Un republicano o una republicana jamás apoyaría una monarquía por principios. No quiere que la sangre, la clase o el género sea motivo de exclusión de la participación democrática. Un republicano no quiere un referéndum sobre la monarquía, directamente no quiere una monarquía, sin más. Por muchos votos que reciba una casa real jamás estará bien vista por el republicanismo. Y eso parecen no entenderlo en Podemos pues no sólo es Santiago quien habla de votar al monarca sino que hasta Pablo Iglesias lo ha hecho en más de una ocasión (y se ha gastado un dinero en regalarle una colección de DVDs). Se votó la instauración de una monarquía en 1978 y por muy adanistas, neoleches y postmodernos que se crean no hay que votar sobre ello sino instaurar una república sin más. El republicanismo aborrece cualquier tipo de institución como la monárquica.

Eso sí, la vicepresidenta de tan lista y republicana que se siente, además de ególatra por la persistencia en sus videos, llama a la ciudadanía “la gente”. Ese elitismo, ese clasismo que se denota en llamar a todo el cuerpo de la república como gente, muestra bien a las claras que sí que son platónicos. Piensan que sólo una élite puede gobernar (en este caso ellas y ellos) mientras que el resto de las personas, la gente, deben quedar para ser explotados en distintos trabajos o ser guardianes de la pureza del Estado que queda representado en ellas y ellos. La utilización de la palabra “gente” es significado de clasismo y de no ser republicanos. En una república las personas son ciudadanos y ciudadanas lo que implica no sólo la posibilidad de gobernar, sino una serie de aspectos éticos, de lucha contra cualquier tipo de opresión y distinción, que no se observan por ningún lado en los discursos de Podemos.

No son más que populistas y para los populistas la ciudadanía es, al fin y al cabo, masa. Y como masa sólo tienen el derecho a elegir a la élite de la pureza suprema, esto es, ellas y ellos. Lo que no es más que un pensamiento oligárquico que intentan ocultar con referéndums y consultas baldías que ni se acercan a la democracia directa. Las masas en el podemismo sólo tienen el derecho a contestar la pregunta, mientras que en el republicanismo la ciudadanía tiene el derecho a preguntar. No saben distinguir, en el fondo, las diferencias esenciales entre monarquía y república, tal vez porque son aristócratas del adanismo, del postmodernismo o de la política espectáculo. Lo que queda claro es que en cuanto rascas un poco se ve que la pintura es de mala calidad.

Este mundo se descompone por momentos

Cualquier persona que siga la prensa diaria o vea los telediarios los últimos tiempos llegará a la misma conclusión que el título de esta reflexión, que nuestro mundo se degrada, se descompone, a un ritmo vertiginoso.

Las barbaries ocurridas en El Paso y Dayton confirman que en EE.UU. algo muy profundo está fallando, ayudado por la locura de su máximo mandatario que lo anima sin descanso.

Resulta curioso que cuando se protegían blindándose de los peligros externos, descubran asombrados que realmente el enemigo lo tenían en casa, en la habitación, o el edificio de al lado. Y no son peligrosos musulmanes fanatizados sino blancos impolutos con superior grado de locura.

Ya se sabe que cuando el imperio estornuda el resto del mundo experimenta una epidemia de gripe gravísima y en esta ocasión no están siendo simples estornudos sino algo de mayor importancia.

Pero no sólo tenemos que mirar allí, en Rusia los acontecimientos se desbordan, en Hong Kong algo parecido, y los habituales conflictos en Siria, Palestina, o Sahara no acaban de resolverse.

Si además entendemos que lo que está sucediendo con el clima, obedece a señales inequívocas de que el planeta se agota por nuestra culpa, la cosa se complica aún más.

Los polos se derriten, Alaska o Groenlandia pierden a marchas forzadas su masa de hielo, Siberia arde, al igual que Portugal, o España, por no hablar de la locura de otro mandatario para ingresar en un psiquiátrico como Bolsonaro en Brasil, que nos está dejando sin el pulmón al planeta.

En lo político si a estos tres locos, Trump, Putin y Bolsonaro sumamos al recién elegido primer ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson, y Salvini en Italia el panorama no puede ser más desolador.

La extrema derecha avanza sin prisa pero sin pausa por Europa, mientras la izquierda ni está ni se la espera y en nuestro país, todos al unísono se mantienen en una deriva suicida.

Un ejemplo de esa deriva es que el pasado 1 de Agosto en el Parlamento de Navarra la actual portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, tuvo la osadía, por definirlo de una manera suave, de enumerar los nombres de los socialistas asesinados por ETA, entre ellos el de mi compañero y amigo Juan Mari Jáuregui, que precisamente hacía unos días 19 años, el 29 de Julio de 2000, caía asesinado a manos de unos desalmados de ETA.

Resulta insultante escuchar su nombre en boca de una señora que estaría a años luz de Juan Mari si viviera y por eso que gente así esté en la cúspide de la política es otro síntoma más de esa degradación.

Mientras en la sociedad más cercana, la de nuestro país, esos síntomas de decadencia y degeneración nos invaden de N a S y de E a O. La proliferación de las “manadas”, de las agresiones sexuales, asesinatos de mujeres por sus parejas o ex parejas, o las constantes noticias de abandono de ancianos -muchos fallecen solos y abandonados- nos llevan a un paisaje terrible.

El peligro de las imágenes de la chulería de los jóvenes magrebíes de la “manada” de Bilbao al salir del juzgado, pueden fomentar el racismo que ya se anima desde algunos colectivos sociales y políticos.

Existe un debate entre quienes son partidarios de levantar muros cada vez más grandes, que eviten la entrada de emigrantes que huyen de una África desbastada por guerras, hambrunas y epidemias y quienes defienden que Europa ha sido tradicionalmente tierra de acogida y debe abrir sus puertas a estas gentes desesperadas.

Ambas posiciones tienen su coste, moral y ético la primera y de presión social la segunda. Sería más honesto evitar la utilización espuria de este debate para obtener rentabilidad electoral y conseguir un gran pacto de estado consensuado.

¿Visión de un pesimista? Suelen decir que un pesimista es un optimista bien informado. Quizás ese sea el problema, que para no caer en el desánimo y la depresión y como medida de protección lo mejor será no enterarse de lo que pasa, meter la cabeza debajo del ala como parece que hace la mayoría de la población.

Pero lamentablemente, ese acto que ayuda a poder pasar por la vida con una cierta tranquilidad, no soluciona los problemas. ¿Cómo debemos enfrentarnos a ellos entonces? Bueno, pues los políticos, especialmente los que debieran ser más sensibles ante ellos, los de izquierdas, cogiendo el toro por los cuernos, poniéndose manos a la obra para al menos solucionar los que tienen capacidad de hacerlo y al mismo tiempo sumar fuerzas para afrontar los que tienen un carácter global.

¿Están capacitados para ello? Parece que no, al menos después de los últimos acontecimientos. Porque hemos tenido la mala suerte de que esta difícil y compleja época, nos ha coincidido con la generación de políticos más inútiles y con falta de altura de nuestra reciente historia.

Alguna vez lo hemos comentado que quizás la única esperanza que nos quede sea, que mirando hacia atrás nos podemos dar cuenta de que detrás de la Edad Media vino el Renacimiento. Si la historia se repite después de esta II Edad Media que estamos viviendo casi sin enterarnos podría pasar lo mismo.

El problema es que quizás para entonces todos estemos calvos.

Veremos………

¡Disfrute de sus vacaciones! Igual son las últimas

Parece que la distopía hecha realidad se acerca a pasos agigantados. Estas vacaciones, como las cosas se tuerzan un poco, podrían ser la últimas que disfruten en España millones de personas. Lo distópico nuclear es lo más improbable pero estando detrás de las armas nucleares alguien como Donald Trump no se debería dormir con tranquilidad. A los generales estadounidenses se les tiene una fe, frente al presidente, pero no es que sean de fiar mucho más por sus actuaciones en las últimas 5 o 6 décadas. Frente a un tigre con colmillos nucleares y poderío económico como China, una potencia que realmente puede quebrar la mamandurria financiera sobre la que se asienta el capitalismo globalizado en cuanto se lo proponga un poco. Pero pensar en esta situación distópica de lucha nuclear no es tan previsible como otras cuestiones que sí vienen rondando la cabeza de la clase dominante.

Desde hace muchísimo tiempo ningún trabajador puede disfrutar de un mes de vacaciones continuado. Salvo quienes aún trabajan en la industria y tienen un cierre de la fábrica, que tampoco son demasiadas, el resto de la clase trabajadora a penas disfruta de quince días seguidos de descanso. Una medida con la cual no se consigue desconectar del todo, que es lo buscado por el bloque en el poder para seguir en la biopolítica real (no la inventada a derecha e izquierda). La clase trabajadora ha de descansar lo justo para gastar y consumir pero no más allá de la desconexión total que recarga las pilas. Esta no es buena porque permite tomar conciencia de las cosas que suceden alrededor e, incluso, leer algo más profundo que una novela histórica (donde se reinvente la historia para que los buenos del sistema sigan siendo los buenos).

Son numerosos los estudios que nos van presentando en los medios de comunicación con cierta periodicidad en los cuales se acusa a la propia clase trabajadora occidental como poco productiva. En España son clásicos los estudios sobre la materia induciendo a que estamos ante un país de vagos. Jamás se dirá que los procesos productivos son malos o ineficaces, la culpa siempre recae en la masa trabajadora que, además según los mismos estudios supone un coste productivo. Quien genera la riqueza en realidad, la clase trabajadora, siempre está en una posición negativa frente a la clase extractora. Total porque puso un dinero en un principio pero que sin trabajadores sería incapaz de generar riqueza alguna. Tampoco se hacen estudios sobre el porqué de las millones de horas extras, impagadas por supuesto, que no generan mayor rendimiento/riqueza. Eso sí, los autoexplotados para que el dinero se lo lleven los demás (eso que llaman emprendedores, sin conocer ni el origen y significado de la palabra en economía, algo que les llevaría a John Stuart Mill y la imperial Compañía de la India, o a Joseph A. Schumpeter) son hoy en día el modelo a seguir. Y estos emprendedores son aquellos que verbigracia ni tienen vacaciones al uso. Trabajan 365 días al año prácticamente.

Se genera un caldo de cultivo con estos estudios, frente a los cuales ni sindicatos, ni partidos de izquierdas tienen la valentía de ofrecer alternativas (las oenegés viven del dinero público y no se arriesgarán a señalar cuestiones materiales más allá de lo que tenga una clara carga moral para ellas), mediante el cual las personas van asumiendo que las vacaciones largas no son buenas o no son moralmente deseables ya que no se genera riqueza. Cargando toda la culpa en el trabajador (¡qué decir de esas peticiones de la patronal para que no se den bajas por enfermedad!) se le adoctrina en el trabajo como única función en la vida. Se le despoja de su persona en sí y se le niega la capacidad de ser libre como tal. Adoctrinamiento mediante el cual poco a poco la persona asume los deseos de quienes controlan el sistema. Trabajar cuanto más mejor y con menos vacaciones hasta que dejen de existir las mismas.

Y el camino que nos señalan desde la clase dominante para la clase trabajadora occidental es sencillo, si se quiere competir contra los otros países no puede haber vacaciones, ni altos salarios. Proposición completamente falsable (a ver si los neoliberales piensan que no conocemos a Popper) porque en Occidente casi no se trabajan las mismas industrias que allende las fronteras. Desde hace muchos años las centrales siderúrgicas, por ejemplo, siguen en Europa y EEUU pero las fábricas están distribuidas por toda Asia. Incluso los coreanos del sur ya deslocalizan sus fábricas en Vietnam. Lo que queda en Occidente son las industrias de cercanía y el I+D+i. Pero se mete en la cabeza de la clase trabajadora que la globalización obliga y hay que apretarse el cinturón, dejar de tener vacaciones o trabajar más de lo saludable porque es inmoral y poco patriótico. De ahí que quieran realmente un entramado de falsos autónomos para que ni descansen si hace falta (véase Glovo, Uber, etcétera).

Por ello, lo mejor es que disfruten este año de sus vacaciones no vaya a ser que no haya forma de que la izquierda forme gobierno y gane el trifachito acabando con las vacaciones. Sólo hay que ver cómo critican al presidente en funciones que se vaya unos días de asueto, mientras ellos eso sí bien que descansan y vacacionan. Lo curioso es que esto se haya criticado por parte de personas que se dicen de izquierdas y se supone defienden los derechos laborales (ellos también vacacionan mientras tuitean), porque no hacen más que insistir en el mantra oficial de la clase dominante, hay que trabajar y trabajar hasta que se muera unido al ordenador, la fresa o el tractor. Eso sí, mientras tanto nos venden que se puede ser libre comprando fetiches a millones por esas cadenas de distribución mundiales. Quitarán las vacaciones y nadie habrá para protestar, bien porque ya estará todo el mundo abducido, bien porque habremos muerto trabajando. Y cuando lleguen los robots de verdad veremos incluso si nos dejan vivir.

La clase trabajadora no puede comer carne, ni protestar

Existen negacionistas del cambio climático pero también negacionistas de la existencia de una, hoy en día, soterrada lucha de clases. Los que interpelan contra la segunda se extienden por toda la izquierda advirtiendo de que eso es una antigualla. Como sumo hoy en día están los de arriba, los poderosos, y los demás que no tienen poder alguno. Esto es, establecen la diferenciación social en base a no se sabe bien qué misterioso poder. Son conscientes de que hay un grupo de domina, pero esconden el porqué de esa dominación. Y todo por no reconocer que sí, que dominan por su control de los medios de producción, por el control que ejercen como capitalistas y que ostentan su poder de clase porque explotan a la clase trabajadora. Esto para muchas personas en la izquierda es casi anatémico y con un tufo marxista que asusta.

La lucha para acabar con la dominación (incluso hablan de la libertad como no dominación de carácter republicana) se tiene que dar en los derechos civiles propulsados, en muchas ocasiones, por el simple deseo; contra el cambio climático; y en favor de la diversidad. Básicamente en esa triada caben todas las demandas postmodernas porque, esto no lo reconocen, han entregado cualquier otro tipo de lucha material y contra la base sistémica. No es nuevo que se diga que o hay pensiones privadas (dinero en manos de la fracción financiera), o los sistemas públicos no se sostienen. En la derecha lo tienen claro por estar en el lado de la clase dominante, pero muchas personas que se autonombran como vanguardia progresista se lo piensan y hasta intentan justificarlo. Pura lucha de clases.

Ahora la clase dominante ha decidido meter otro gol a la clase trabajadora, mediante un informe sobre el cambio climático la ONU ha decidido que sólo los ricos pueden comer carne ya que mantener vacas y cerdos provoca muchas emisiones contaminantes que acabaran con la vida en el planeta. La clase trabajadora debe comer, cuando puede comer con los nutrientes suficientes, lentejas, garbanzos, mazamorra o gachas, dejando sólo a los privilegiados el consumo de las proteínas animales. La ONU se sabe que no es más que un organismo burgués del buenismo al servicio de la clase dominante. Un parapeto de buenas acciones que esconde aberraciones y matanzas cuando le interesa. Y como órgano de la estructura de poder ha decidido que ya no comamos carne porque acabaremos con el planeta en el que quieren seguir viviendo la clase dominante, sus huestes y los esclavos que puedan necesitar. Lucha de clases pura y dura.

Si las fuerzas militares de Estados Unidos contaminan más que 140 países del orbe terrestre hay que callarse por dos motivos. Uno, el ideológico, están para salvaguardar la democracia liberal. Dos, el que se oculta, las fuerzas imperiales pueden hacer lo que quieran y la ONU no puede decir nada. Y si lo dice, como pasa en Israel, no se le hace caso. Lo del cambio climático es culpa de la clase trabajadora que ¡hasta come carne! Aunque no lo parezca con este tipo de informes lo que se echa por tierra son años y años de lucha desde la izquierda por condiciones de vida dignas (comer carne entre ellas), por una vida explotada pero sin penurias al menos. Hasta esto se quieren llevar por delante desde la clase dominante. Se han visto con fuerzas, han calibrado que la correlación de fuerzas les favorece y se han lanzado al cuello de la única clase que les puede confrontar.

¿No se lo creen? Aquí tienen a Marcos de Quinto, quien tiene muy claro que su clase está en guerra total contra la clase trabajadora, señalando a sus enemigos. “Trabajadores visibilizando sus reivindicaciones mediante la típica patada en el culo de otros trabajadores…” ha dejado por escrito. En primer lugar al hablar de visibilización, ese término de la izquierda postmoderna y blandita, se niega que la confrontación sea parte de la lucha por unos derechos. Son meras reivindicaciones como quien se queja de las aceras de su barrio. Una nadería que, en segundo lugar, además molesta a otros trabajadores que se van de vacaciones. Así se acaba con la fraternidad y la solidaridad entre las personas de la clase trabajadora. Se dice de forma directa, con la suficiente sutileza para que se inocule la mentira, que protestar es malo, que luchar por los derechos laborales es dañar a las demás personas, que no hay que insistir en la lucha de clases. Mejor rendirse hasta en lo mínimo.

El problema es que muchas personas hacen caso de este tipo de mensajes, da igual que la huelga sea de aviones, trenes u hostelería. La destrucción de la solidaridad de clase en la lucha desaparece. La fraternidad deviene enemistad. Y ¿qué dicen los partidos de izquierdas? En la mayoría de las ocasiones nada. Como mucho un meme, pero no se hace nada para contrarrestar la manipulación y la ofensiva contra la clase trabajadora. Luego se quejan que se les llame izquierda caviar, burguesía bohemia (bobos), traidores o izquierda cobarde. Pura lucha de clases lo que hacen desde la clase dominante que no tiene respuesta de algún tipo por la supuesta izquierda. Mientras tanto, la clase dominante, también alienta a los raritos y los defensores de causas peregrinas (veganos, antivacunas, animalistas, homeópatas y demás), pero que conectan con las pautas marcadas por el poder de clase. Ya saben ahora ni pensiones, ni sanidad, ni carne, ni protestar, sólo dejarse morir para que el planeta sea disfrutado por unos pocos.

La pregunta que tiene a Twitter buscando el significado

Ha causado furor en Twitter una pregunta que se realiza durante un curso de verano. Casi convertida en trabalenguas, la pregunta, si es que se puede decir que era pregunta (está por ver), aúna en ella misma todo lo negativo del academicismo mal entendido, de la bohemia burguesa con títulos y lo estrafalario de la comunicación humana que se produce en algunas ocasiones. Pareciera que más que preguntar, o transmitir una opinión contraria o complementaria, quien habla sólo hiciese un ejercicio de aparentar (típico de la sociedad del espectáculo) cayendo en la contradicción propia de quien juega a eso.

Twitter se ha devanado los sesos, tanto como puede hacer Twitter lo que es bien poco, intentando entender lo que esa mujer quería decir. Aquí intentaremos descifrarlo con las explicaciones, si es que son posibles, necesarias para ver qué había en esa mente cuando hablaba. “La problemática que surge en la economía actual –ha comenzado-, la concepción de una biopolítica a nivel foucaltiano. Bueno foucaltiano no, ¿barresiano? ¿valeriano? ¿barthiano?, y la imposibilidad de evadir el carácter corporal de la performatividad”. ¿Asusta verdad? ¿Qué quiere decir? Nada, es un batiburrillo de inconexiones muy culturetas pero que juntas no llegan a ningún tipo de significación. La Biopolítica de Michel Foucault incide en el control no sólo ideológico sino también corporal de las personas en las sociedades. Si no es foucaltiano entonces, ante la imposibilidad de saber a quién se refiere, ¿lo corporal persiste? Parece que sí pero en un giro imposible pasamos a lo semiótico mezclado con el cuerpo.

https://twitter.com/J_Cummings__/status/1159386821245251584

Lo performativo es un cualidad del habla que nada tiene que ver con el cuerpo. Son expresiones que tienen la capacidad de convertirse en expresiones y transformar la realidad. Quien primero lo desarrolló fue el filósofo John L. Austin, aunque seguramente le habrá llegado a esta mujer vía los análisis de Roland Barthes (de ahí nuestra duda al quitar a Foucault en lo biopolítico) o, aquí está la solución, Judith Butler que habla de la capacidad de cada persona para diseñar su propio cuerpo. Pero la performatividad está en las expresiones de “género” y “sexo” no en el cuerpo como afirman en la teoría queer. Esta mujer, ha mezclado la biopolítica de Foucault, por aquello del control corporal, de la misma forma que Butler, hablando de la violencia cultural mediante las normas que rigen el género y/o el sexo. Una mezcla de conceptos que no se entienden en esa primera parte y que no llevan a ningún sitio que sirva de algo.

Posteriormente, comienza a hablar de cuerpos de mujeres, la plataforma de afectados por la hipoteca, un recuento de votos y nos descubre que Podemos ha quedado bastante de lado en esa plataforma. También descubrimos que ha hecho una tesis (no sabemos si de fin de grado, master o doctorado, y no queremos pensar) sobre la psiquiatrización del cuerpo, pero lo terrible es que no hay nadie de Podemos en el Orgullo Loco, un colectivo que tiene una horizontalidad y una calidad de “haber ligado la economía al control del cuerpo de la mujer”. La segunda parte es incoherente porque son balbuceos de una persona que quiere quedar bien, protestar y parecer intelectualilla de golpe. Más curioso es lo que dice para terminar.

Muchas son las feministas que vienen estudiando la relación entre patriarcado y capitalismo/liberalismo. No es nada nuevo. Pero aunque pueda sorprender a les queer ¡también ejerce su violencia contra el del hombre! ¡Vaya por dios! Los análisis marxistas de violencia contra los cuerpos de las personas de la clase trabajadora parecen no haber sido escritos nunca. La dominación de clase, algo que resulta extraño al mundo queer, al gaycapitalista y al populismo que se vende de izquierdas, sí que es performativa. También es puñetera y violenta con los cuerpos de las personas. A diferencia de la diversidad postmoderna y neoliberal, que se entretienen con juegos de palabras y luchas asimilables por el sistema (por tanto estériles), la clase dominante no ve ni género, ni sexo, ni les, ni nada, las personas no son más que números o instrumentos al servicio de la acumulación. Nada nuevo, salvo que hay una generación de pseudoizquierdistas que insisten en hablar raro, en hablar para ellos para parecer más listos. Al fin y al cabo, quieren cambiar una élite por otra pero no cambiar la base de dominación.

Cuando Louis Althusser hablaba de la Filosofía como arma de la revolución no se refería al oscurantismo lingüístico. El cual es antiperformativo ya que no consigue que las expresiones tornen en transformaciones. Pero ellos y ellas se recrean en el nucleo irradiador, en lo performativo, en lo biopolítico y en cualquier palabro oscuro que sirva para distraer lo importante. Nunca les verán utilizar conceptos como lucha (“de clases” es imposible) porque no son lo suyo, sino pontificar desde una atalaya, en un buen barrio y con piscina a ser posible. Después acuden a una charla a Carabanchel, al sitio más bohemio y burgués que se encuentre, para que parezca que se mezclan con la clase trabajadora. Aunque siempre será mejor disputar el género en Malasaña entre gintonics con todas las especias del mundo. Si no han entendido lo que se dice en el vídeo, no se preocupen, no tiene que ver con usted al 99%. Es más, si alguna vez caen en una conferencia que empiezan a utilizar palabras semejantes, huyan.

Barclays certificó en mayo de 2017 había apetito en el mercado para una ampliación del Popular

En diciembre de 2017 Diario16 publicó en exclusiva que Barclays Bank realizó una propuesta de ampliación de capital que garantizaba 2.000 millones de euros y que podría llegar a otros 2.000. Es decir, que en total el banco británico ofrecía a Saracho la posibilidad de una operación que podría haber alcanzado los 4.000 millones de euros. Esta propuesta fue remitida a Miguel Escrig, el director general financiero que Saracho contrató, el día 3 de junio, es decir, en la misma fecha en que se reunieron Saracho, el FROB y la JUR para iniciar el proceso de resolución del Banco Popular.

Según afirmó Emilio Saracho en el Congreso de los Diputados, esa comunicación de Barclays no era más que publicidad. Sin embargo, tal y como podemos ver en el encabezamiento de la misma se afirma lo siguiente: «Strictly private and confidential. Subject to Contract», es decir, Estrictamente privado y confidencial. Conforme a contrato. Evidentemente, una carta «publicitaria», como afirmaba Saracho, no incluye esos términos. Se trataba, efectivamente, de una propuesta real.

Carta íntegra con la oferta de ampliación de capital de Barclays Bank

Sin embargo, el día 18 de mayo de 2017, Barclays realizó un informe en el que se concluye que, teniendo en cuenta la capacidad de generar beneficios del Banco Popular, la estrategia de venta de la entidad por parte de Saracho es errónea y que hay otras soluciones como, precisamente, una ampliación de capital.

Así lo indica el informe pericial del Banco de España entregado a la Audiencia Nacional: «sobre la capacidad de generar ingresos de Banco Popular queremos señalar que, en un informe de Barclays, de 18 de mayo de 2017, se concluye que un posible comprador va a ofrecer un precio por debajo de los niveles de mercado mientras que Banco Popular puede sanearse con una ampliación en torno a 2.900 M€. Barclays estimaba que esta ampliación era posible puesto que había apetito en el mercado para una empresa que, como en el caso de la ampliación propuesta del Banco Popular, presentase ingresos recurrentes y una valoración atractiva. Así concluye que una ampliación como la propuesta era viable puesto que ofrecería un retorno atractivo para los inversores».

Por lo tanto, el Popular tenía fortaleza suficiente como para haber captado una ampliación de capital suficiente como para haber logrado recuperar la situación, unido todo lo anterior a la aplicación del Plan de Negocio de 2016. Sin embargo, Saracho no hizo caso a ninguna de las ofertas de ampliación de capital de Deutsche Bank ni la de Barclays o la de Credit Suisse.

Según Barclays el mercado estaba preparado e interesado en ello puesto que se trataba de una entidad que tenía capacidad para generar beneficios, tal y como demostraron los resultados del primer trimestre de 2017. Si en vez de haber puesto a la entidad el cartel de «SE VENDE», como hizo Saracho, se hubiese anunciado una ampliación de capital y la venta de los activos no estratégicos, el Popular no habría sido resuelto ni hubiese llegado la ruina para más de 305.000 familias.

El día que Froilán sea rey de España

Nos guste o no reconocerlo, tenemos una Constitución machista que prima a los varones en la línea sucesoria al trono en detrimento de las mujeres. Un texto legal que en su artículo 57 parece más propio de un país de la Edad Media que del siglo XXI. La solución para corregir ese anacronismo pasa por una reforma de la Carta Magna que ningún partido político parece querer abordar en la actualidad. Otra alternativa para corregir el defecto legal, según algunos expertos, sería acudir al Tribunal Constitucional e instarle a que dicte jurisprudencia haciendo prevalecer el derecho a la igualdad (en este caso a la igualdad de sexos) por encima incluso de los aspectos que regulan el funcionamiento de la Corona.

Existen diferentes opciones para enmendar una distorsión que consagra una flagrante desigualdad de género en la ley principal de nuestro ordenamiento jurídico pero parece que al Estado español no le interesa subsanarla pese a que puede provocarnos graves problemas y conflictos en el futuro y a que coloca a nuestra Constitución entre las más retrógradas de Europa, ya que el sistema sucesorio que privilegia al primogénito varón como heredero a la Jefatura del Estado solo se emplea ya en dos monarquías europeas: Mónaco y Liechtenstein.

En efecto, según el artículo 57 de la Constitución Española “la sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos”. Tal redacción choca de lleno con uno de los pilares sagrados de la Carta Magna: el artículo 14 que garantiza la igualdad de los españoles ante la ley “sin que pueda prevalecer discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión u opinión”.

Solo José Luis Rodríguez Zapatero, en el año 2004, se mostró dispuesto a abrir el melón de la reforma constitucional, no solo en lo referente a la línea sucesoria, sino también a la reforma del Senado, el modelo territorial y la integración de la Constitución Europea en nuestro ordenamiento jurídico. La maquinaria para corregir el histórico “error sálico” parecía ponerse en marcha por fin, e incluso el Consejo de Estado elaboró un informe a favor. Pero la cosa quedó ahí cuando la reina Letizia dio a luz a su segunda hija, Sofía de Borbón, en 2007. En ese momento la suerte quiso que el bebé fuera una niña porque de haber sido un varón la polémica hubiera llegado hasta nuestros días. La infanta Leonor habría quedado privada de sus derechos por ser mujer en una página de nuestra historia que habría resultado vergonzante para un país que se supone democrático y avanzado. Finalmente el destino siempre caprichoso jugó a favor de la concepción patriarcal de la Constitución y la necesaria reforma volvió a guardarse en un cajón. Allí debe seguir años después.

Sea como fuere, lo cierto es que a fecha de hoy la legítima sucesora al trono, la infanta Leonor −princesa de Asturias−, aún no tiene garantizado que pueda reinar algún día. De hecho, si en los próximos años los reyes tienen un descendiente varón quedaría desplazada automáticamente. Pero el embrollo sucesorio por no haber abordado antes la reforma constitucional puede llevarnos a situaciones aún más absurdas. Por ejemplo, en el supuesto de que Leonor y su hermana Sofía decidieran renunciar a la responsabilidad del reinado se abriría una incierta sucesión dominada por las carambolas genealógicas que podría terminar dando el trono de España a Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón, primogénito de la infanta Elena, hermana del rey. La simple idea de que pueda reinar algún día un muchacho que ha sido capaz de pegarse un tiro en el pie −aunque sea de forma accidental−, y de cosechar un expediente académico cuajado de malas notas y rebeldías propias de un enfant terrible debería hacer reflexionar a los partidos políticos sobre un asunto tan trascendental como es el de la persona más idónea para ostentar la jefatura del Estado. No parece digno de un país serio que la magistratura más alta del poder quede en manos de alguien que se beneficia de un rebote dinástico, como en los años medievales. Conviene no olvidar que el vacío de poder en una monarquía puede llevar a una disputa dinástica entre familias, como ocurrió por ejemplo en la Guerra de Sucesión (1701-1713), un conflicto que el país pagó durante siglos. Es por ello que muchos expertos reclaman que tras culminarse la reforma de la Constitución se tramite una Ley de la Corona que regule y aclare de forma exhaustiva no solo la igualdad de derechos a la sucesión sino el funcionamiento y atribuciones de la Casa Real, sus incompatibilidades, retribuciones, inviolabilidades, responsabilidades penales y las posibles regencias en caso de minoría de edad del rey o la reina.

El problema que se plantea ahora es que cualquier reforma que afecte al núcleo duro de la Constitución (ordenamiento del Estado, derechos fundamentales o la Corona) debe hacerse mediante el conocido como “procedimiento agravado”: aprobación por una mayoría de dos tercios en Congreso y Senado, disolución de las Cortes y celebración de elecciones para que el nuevo Gobierno tramite la propuesta con mayoría absoluta en ambas cámaras. Finalmente la reforma debe ser sometida a referéndum para su ratificación por los españoles. Una misión que se antoja casi imposible por la situación de bloqueo que vive el país, donde nadie es capaz de llegar a acuerdos de Estado con nadie.

A falta de un referéndum sobre monarquía o república −que por desgracia parece lejano pero que sería lo más lógico en pleno siglo XXI para que sean los españoles quienes elijan libremente el régimen político que quieren otorgarse−, sería deseable desarrollar al menos una ley orgánica sobre derechos y obligaciones de la Corona que quizá nos habría evitado episodios de infausto recuerdo como el escándalo Urdangarin o el caso Corinna. Pero para eso los españoles deberíamos ser un país serio. Y no gente que lo deja todo para el final.

Un cliente incendia una oficina del Santander tras tener problemas con la entidad

A pesar de que me encuentro de vacaciones, ha llegado a mí esta información y es de una importancia que me he visto con la obligación moral de sentarme ante mi ordenador para publicarla. Ha sucedido en Barcelona, en La Rambla. Un cliente que ha tenido graves problemas con el Santander y se ha presentado en su sucursal antes de la hora de apertura. Como no ha podido entrar, ha provocado un incendio con unas baterías de patinete eléctrico.  Según ha informado El Periódico de Cataluña, el hombre, tras prender el fuego, en lugar de salir a la calle se ha quedado en el interior de la oficina y ha golpeado la puerta para intentar acceder. Los trabajadores de la sucursal se han negado a abrirle. Finalmente, ha salido a la calle donde, posteriormente, ha sido detenido. Los empleados pudieron salir tras la acción de un empleado de un hotel cercano que redujo la intensidad de las llamas con dos extintores.

En otro orden, trabajadores del Santander consultadas por Diario16 —no de los empleados de esta oficina de Barcelona y cuya identidad mantendremos en el anonimato porque su puesto de trabajo está en juego—, se quejan de las malas condiciones laborales que están sufriendo, sobre todo los antiguos empleados del Popular. Las mismas fuentes hacen mención al cambio de trato para con los clientes, lo que está generando que muchos se vayan de la entidad cántabra a otras. «11.000 millones por 1 euro, no necesita más esfuerzo que llenar la bolsa y salir corriendo», afirman estas fuentes.

Clientes del Santander procedentes del Popular también se han quejado a Diario16 respecto del trato que están recibiendo. Nos refieren que en el banco cántabro no saben tratar a la pequeña y mediana empresa y que se sienten desatendidos, razón por la que se están marchando a otras entidades. Respecto a los empleados, no se atreven a hablar, porque están controlados. Los trabajadores con los que ha hablado este medio afirman que se sienten avergonzados del trato que se da a algunos clientes muy antiguos del Popular, que se están marchando. Por otro lado, inciden en el hecho de que tanto la relación como el ambiente interno son muy malos. Ante esta situación, y sin justificar la acción del cliente de Barcelona porque la violencia nunca es justificable, ¿qué situación le habrán generado en el Santander para que esta persona haya tomado la decisión de incendiar la sucursal con los trabajadores dentro?

Las quejas de los clientes respecto a sus entidades bancarias se incrementan a unos niveles inexplicables que dan una idea de cómo los abusos de la banca se van incrementando casi al mismo nivel que aumentan año a año sus beneficios. Un informe de la consultora Oliver Wyman afirma que «un 44% de los clientes no recomendaría su banco, dos tercios han sufrido algún problema con su entidad en el último año, y hasta un tercio ha tenido más de tres experiencias desagradables». En España hay más de 10 millones de personas afectadas por diferentes casos de cláusulas abusivas o de operaciones corporativas: IRPH, Santander Valores, Banco Popular, cláusulas suelo, preferentes, etc.

La banca española tiene la costumbre de comercializar primero sus productos y, posteriormente, verifica la legalidad de las mismas. Este hecho sólo puede ser posible si existe una connivencia o una permisividad excesiva por parte, no sólo de las autoridades políticas, sino de los organismos encargados de supervisar esos productos que, finalmente, la Justicia europea, que no la española, suele declarar nulos.

Esto es sólo posible por la acción de diferentes lobbies sobre la Justicia. Un ejemplo de ello lo tuvimos en la presentación del libro Se vende banco por un euro, donde se concentraron en un mismo lugar representantes de los organismos de Justicia (Baltasar Garzón, Dolores Delgado o Fernando Andreu), de las empresas del IBEX y de la banca (Florentino Pérez (ACS), Juan Manuel Cendoya (Santander) o Ángel Corcóstegui (ex presidente del BCH)) y de la política (Pablo Casado). Todos ellos unidos en torno a la figura del abogado Manuel Medina, quien ha trabajado como asesor y lobista del Santander y que, según fuentes consultadas por Diario16, tiene mucha influencia en la Audiencia Nacional.

Mientras la Justicia acude a la fiesta social del librero de Medina, está dejando y alargando la toma de decisiones jurídicas de la operación diabólica del Estado en genetal, de Luis de Guindos, de Nadia Calviño, de Dolores Delgado del Banco de España, de la CNMV, de las dictaduras del IBEX35, de Florentino y similares que se están gastando miles de millones en los clubes de fútbol de las grandes ligas europeas, los afectados comienzan a suicidarse social y físicamente.

Mientras esto siga ocurriendo, la Justicia no podrá ser justa, puesto que estará en manos de los intereses de las grandes empresas y de las dictaduras privadas. Mientras los lobbies al servicio de las élites financieras, económicas y empresariales continúan controlando a la Justicia a través de personajes como Medina o por medio de sus despachos de abogados, los afectados de los abusos de la banca comienzan a suicidarse.