lunes, 12 enero, 2026

¿Qué gana Garzón por la fusión fría con Podemos?

Estos días llenos de bastones mando sobrepoblando la política, de política espectáculo al nivel local y autonómico, esperando que su santidad de la Moncloa decida algo, está pasando desapercibida la fusión fría que se va a producir entre Izquierda Unida y Podemos, o cuando menos intentar. Ya lo advertimos cuando terminó la Asamblea Política y Social de la coalición de izquierdas, pero cada día lo que allí se votó con el 70% de los asistentes (que no eran ni casi un tercio de los miembros) va tomando cuerpo. Que Gaspar Llamazares y Francisco Frutos hayan sido entrevistados por ABC muestra que la derecha mediática tiene más vista de lo que se está cociendo en el seno de IU. No es que estas dos personas representen un sentimiento arraigado en la coalición pero ahí está el debate.

En la dirección de IU, y lo más extraño del PCE, parece haber consenso respecto a la fusión fría, esto es, un acuerdo de mezcolanza donde unos ganarían sedes y estructura regional, y los otros pagar deudas. Porque quitando esa razón, y tal y como está ese campo abierto del post-15M y movimiento del cambio más, no se comprende que se acuda a una fusión que a los críticos, que son más de los que parecen, les parece una barbaridad a tenor de los hechos. Una rendición de toda una tradición de lucha que se entrega así, sin más. Por ello, y conociendo que la famosa ley de hierro de la oligarquía funciona, sólo cabe preguntarse ¿qué gana Alberto Garzón con la fusión? Si el problema fuese de dinero con vender la sede central igual hasta valdría. De ahí que las preguntas deban ir más allá.

Hala izquierda del PSOE y su alboroto de McMadrid se está postulando la creación de un marco de trabajo mucho más amplio que los partidos políticos en sí. Algo que, tomando como modelo Adelante Andalucía, genere un espacio común sin entreguismos, con respeto al discrepante, con mucha más democracia interna y con unas ideas más claras y definidas, no el totum revolutum que es Podemos todavía. Una izquierda alternativa donde quepan radicales, anticapitalistas, comunistas del PCE, ecosocialistas y diversas confluencias en aquellos lugares donde haya un movimiento más regionalista. No un Podemos II, ni una IU III, sino algo nuevo que responda realmente a la defensa de los intereses de la clase trabajadora y de otros colectivos que estén en el camino de la transformación del capitalismo. Digamos que un espacio donde la lucha, la praxis real, sea la que permita obtener el conocimiento suficiente para poder articular los programas electorales y las teorías alternativas frente a los aparatos ideológicos de la clase dominante. Esto lo han dicho desde Raúl Camargo de Anticapitalistas hasta numerosos críticos del PCE. Pero esto no es lo que realmente quiere Alberto Garzón sino fusionarse con Podemos a las bravas y con algo de mando en plaza.

Según algún analista y lo que han contado desde dentro de Podemos, a Pablo Iglesias le vendría muy bien la infraestructura de IU y sumar apoyos en la ejecutiva con garzón y algunos otros miembros de IU. Garzón se quitaría la losa de IU (deudas y menos notoriedad mediática) y pasaría a ser uno de los nuevos referentes de Podemos. Esto debería refrendarse mediante votación presencial y electrónica y nadie garantiza que lo ganase. Pero hay caminos que apuntan a cierto deseo de ganar en presencia mediática, a tener algo más de peso en la política estatal y poder acudir a las reuniones importantes y no sólo a ver al ciudadano Borbón. Una cuestión de egolatría es lo que apuntan algunos medios “progres” además de lo económico. Aunque no debe ser eso, sino que debe haber algo más. Porque siendo así lo sencillo sería bajar de la coordinación federal a Garzón y a otra cosa.

¿Electoralmente gana algo la fusión? Más allá de locura de siglas, no hay datos empíricos que digan que ese tipo de apuesta vaya a garantizar más votos de los obtenidos en las últimas generales. De hecho los datos muestran que en algún que otro lugar donde se ha ido por separado, a IU no le ha ido tan mal y donde han ido unidos, quitando en Andalucía que ha salvado la cara, en ningún sitio se ha sacado un gran resultado. Y no es tanto cuestión de que Iglesias caiga mal al votante de IU como que son los propios dirigentes regionales o locales de Podemos los que han terminado por ahuyentar a los votantes de IU. Eso ha ocurrido en Castilla-La Mancha, por ejemplo.

Todas esas cosas de la diversidad mal entendida, de las gracietas de las magdalenas y el amor como seña de identidad no calan salvo en cierto tipo de votante de la bohemia burguesa o recién salidos de la Universidad. Mientras los barrios marginales o periféricos aumentan su marginalidad y su exclusión. ¿Es homófoba o racista la clase trabajadora? No pero pasan de esas luchas subalternas que no les resuelven los verdaderos problemas. Garzón, no sabemos sin consciente o no, ha dejado de lado el lenguaje propio de la clase trabajadora para abrazarse a la postmodernidad estética que prevalece en el mandarinato cultureta de Madrid. Allí donde se hablan de los problemas reales de las personas curiosamente, IU gana más… y Podemos también. El resultado de 42 diputados de las últimas generales no se ha ganado con reclamos a lo populista o lo estético sino con defensa de derechos fundamentales y lucha contra la clase dominante. Hoy parecen estar tras el cargo.

¿Quiere ser ministro Garzón? Igual sí dirán lo malévolos y los críticos. Si lo desea o no tampoco es algo que vaya a quitar el sueño a la clase trabajadora, pero debería recordar lo que decía Althusser hace unos años, se puede estar hasta en los gobiernos por una cuestión coyuntural pero no se puede, ni debe, abandonar la lucha contra la clase dominante. Y sinceramente ni el PSOE, ni el establishment actual permitirían ese tipo de acción. Si están moviendo Roma con Santiago para acabar con Rivera, con Garzón no dejarían ni que llegase a prometer el cargo. Ya hemos visto a lo largo de la historia cómo revolucionarios de izquierdas se ahorcaban en comandita en una cárcel todos a la vez. O cómo se les endosaban crímenes no cometidos. Ni llegaría a pisar la moqueta de la Zarzuela como ministro. Así que a día de hoy nadie entiende qué se gana con la fusión fría salvo comodidad y popularidad.

García Sempere quiere que el Gobierno explique la “privatización encubierta” de trámites de la DGT

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La diputada de Izquierda Unida Eva García Sempere ha registrado dos iniciativas parlamentarias para que el Gobierno del PSOE explique la ‘privatización encubierta’ de buena parte de los servicios vinculados a la mayoría de trámites administrativos que se siguen en la Dirección General de Tráfico (DGT)

Entre otras cuestiones, García Sempere exige al Ejecutivo que aclare “cómo se compaginan las competencias y responsabilidades de la DGT con el hecho de que la inmensa mayoría de matriculaciones, transferencias y bajas de vehículos ya no pase por las manos de ningún funcionario y tampoco lo haga la verificación de los datos”.

La parlamentaria en el grupo de Unidas Podemos apunta en la primera de sus iniciativas que el artículo 5 del Real Decreto Legislativo 6/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial “establece que serán competencias del Ministerio del Interior, ejercidas a través del organismo autónomo de la Dirección General de Tráfico, entre otras, la matriculación y expedición de permisos y licencias de circulación de vehículos a motor, remolques, semirremolques y ciclomotores, los cambios de titularidad y la baja temporal o definitiva de los mismos”.

García Sempere denuncia que lo que ocurre hoy en la práctica es que “la inmensa mayoría de esas actuaciones ya no pasa por las manos de ningún funcionario y, por lo tanto, tampoco la verificación de los datos”.

Ocurre que “hasta el archivo de los trámites de vehículos o la impresión y expedición de los permisos de circulación son gestionados por los Colegios de Gestores, cuyo personal ahora es el único custodio de la mayoría de documentaciones. Este personal incluso se lleva de las Jefaturas de Tráfico las cajas de paquetes de permisos de circulación en blanco”.

En la misma línea, en la segunda de las iniciativas, la diputada de IU detalla que en el centro estatal de Tratamiento de Denuncias Automatizadas de León “operan desde hace años empresas privadas que se dedican a grabar los boletines de denuncia de la Guardia Civil y a manipular todo la gestión y envío de notificaciones a los ciudadanos sancionados”.

“Desde hace algún tiempo -añade- también han empezado a digitalizar allí los documentos de identidad y demás circunstancias de las personas que se presentan a las pruebas para obtener los distintos permisos conducción. Todo esto se debe, entre otras razones, por la deliberada falta de personal en las jefaturas provinciales de Tráfico para hacer estos trabajados”.

Por ello, Eva García Sempere reclama al Gobierno que explique “con cuántos empleados públicos cuenta el centro estatal de Tratamiento de Denuncias Automatizadas de León para hacerse cargo de los trabajos que la falta de personal impide realizar en las distintas jefaturas provinciales de Tráfico” y qué trabajos “se están derivando a la empresa o empresas privadas que operan en ese centro”.

Tributación injusta: la Banca paga de media 2,8 % y los trabajadores (IRPF) 19%, 24%, 30 %….

Una de las cuestiones que nos gustaría conocer es cuál de las dos clases fundamentales ha soportado mayor coste de la crisis, si los trabajadores o los capitalistas y quién paga más impuestos proporcionalmente,  aunque en líneas generales, la mayoría de la ciudadanía lo sabe en abstracto pero es difícil llegar a lo concreto y  preguntarse: ¿Estoy económicamente mejor o peor que cuando empezó la crisis hace más de diez años? ¿Es cierto que los ricos son más ricos y los pobres más pobres?

Las matemáticas, (se ha dicho siempre), son una de las ciencias más exactas aunque no gustan mucho al pueblo trabajador y menos a los capitalistas, que ocultan sus cifras, porque la exactitud dependerá en realidad,  si los datos que se barajan son correctos o son engañosos. Partiendo de los datos obtenidos de los organismos (in)competentes, vamos a realizar cálculos que nos permitan sacar algunas conclusiones.

Empecemos por analizar someramente la pobreza y también las riquezas acumuladas: Según datos de “expansión.com/economía/2018/10/6/”: “El porcentaje de la población en riesgo de pobreza y exclusión social, que se encuentra por debajo del umbral a partir del cual se considera que existe ese peligro, se ha situado en España en 2017 en un  26,6 %, por encima del 23,8 % registrado en 2008, cuando comenzó la crisis económica. Suman 12,2 Millones de personas”.

Poco antes de comenzar la crisis en 2007/8 había en total en España 8.784.000 personas en situación de riesgo de pobreza, lo que resulta que en esos diez años de crisis, se han “producido” 3.416.000 pobres. El capitalismo se ha convertido en una enorme “fábrica de producir pobres”, mientras que las fábricas industriales siguen desapareciendo.

Por el contrario, mientras la política económica aplicada por el Gobierno Rajoy (PP)  empobrecía a los asalariados y a las clases menos favorecidas, con sus recortes y medidas de austeridad, desmantelando el incipiente Estado de Bienestar que nos habían prometido, “El número de millonarios se ha disparado en España un 76 % desde 2008, coincidiendo con el inicio de la crisis económica, y abarca ya a 224.200 personas y una fortuna global del entorno de los 565.700 millones de euros, de acuerdo con el informe Mundial de Riqueza publicado por la consultora Capgemini. Sólo en el último año, el número de grandes patrimonios se ha incrementado en España un 10,9  % con respecto a 2016, lo que equivale a 22.100 millonarios más. Con este nuevo incremento, el número de millonarios en España encadena ya SEIS AÑOS consecutivos al alza y escala hasta la cifra más alta desde 2008” (…). (Fuente: expansión.com/economía/2018/06/19/5b. 19-6-18).

“España es el tercer país de la Unión Europea con mayor tasa de pobreza infantil. El 28,3 % de los niños españoles vive en riesgo de pobreza,  una tasa 10 puntos mayor que hace una década”. Fuente: www.20minutos.es/noticia (6-5-19). El grado de desigualdad sigue creciendo y la corrupción es una lacra que oculta la realidad, pues aparte de la economía sumergida, que se afora por algunos expertos entre un 25 % y un 30 % del PIB, junto al grado de explotación de la mano de obra y la evasión de capitales, las cifras de lo ocultado son incalculables.

Por otra parte, el Producto Interior Bruto en nuestro país en 2018 ascendió a 1 Billón y 208.248 Millones €, creciendo un 2,6 % con respecto al año 2017. En el año 2008 el PIB alcazaba 1 Billón 116.225 millones €.  Se ha generado un aumento de 92.023 millones € en plena crisis, lo que representa en torno al 11 %.  Fuente: (datosmacro.expansión.com/pib).

De acuerdo con datos obtenidos de la Agencia Tributaria:

1.- En 2018 los Ingresos Tributarios alcanzaron la cifra de 208.685 Millones de euros.

2.- Analizando y desglosando la cifra anterior, tenemos que en 2018 los ingresos tributarios por Impuestos de Sociedades ascendieron a 24.838 Millones de euros.

3.- Por otra parte, los ingresos tributarios por Impuesto de Rendimiento de las Personas Físicas (I.R.P.F.) ascendieron a la cantidad de 82.859 millones de euros. (Los trabajadores tributaron más del triple que los empresarios solo por este concepto, pero hay más…).

4.- Los ingresos tributarios por el Impuesto del Valor Añadido (I.V.A.) ascendieron a 70.177 millones de euros.

5.-Los ingresos tributarios por Impuestos Especiales alcanzaron la cifra de 20.528 millones de euros.

6.- Los ingresos tributarios de otras figuras distintas a las primeras expresadas, ascienden a 10.284 millones de euros. (Rentas de no residentes, medioambientales, sobre el tráfico exterior común, sobre las primas de seguros, tasas diversas y otros impuestos). (Las cifras pertenecen al ejercicio de 2018).

Resumiendo: 

Los Empresarios pagaron:

35.122 MM€  desglosado como sigue:

2.- Por Impuesto de Sociedades…………24.838 MM €.

6.- Figuras distintas a las principales…… 10.284 MM €.

 

Los Trabajadores pagaron:

173.564 MM €  desglosado en,

3.- Por I.R.P.F………………………………     82.859 MM€

4.- Por I.V.A. …………………………………..  70.177 MM€

5.- Por Impuestos Especiales……………      20.528 MM€

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TOTAL TRIBUTADO…………..  208.686. MM €

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Los empresarios pagaron a Hacienda globalmente la cantidad de 35.122 MM € y los trabajadores cerca de 5 veces más, es decir 173.564 MM €. (4,94 veces, para ser más exactos).

Teniendo en cuenta que el PIB total ascendió en 2018 a 1.208.248 millones de euros, la carga impositiva conjunta representa un 17,17% sobre el Producto Interior Bruto.

De acuerdo con un informe del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, GESTHA, (20-5-19), “Las empresas aportan un 10 % menos de ingresos al Estado que hace una década. La aportación del IVA prácticamente se ha duplicado (…) Los datos que publica la Agencia Tributaria a través del Ministerio de Hacienda constatan que la salida de la crisis económica de España se ha asentado sobre la clase trabajadora, como por otra parte han advertido en reiteradas ocasiones técnicos (Gestha) y estudios sobre la materia”. (…) Fuente: http://www.gestha.es/index.php?seccion=actualidad&num=606

El Tribunal de Cuentas, en una noticia aparecida el pasado 11-6-19, indica que empeora su “diagnóstico sobre la situación económica del sistema de la Seguridad Social y  certifica que se encuentra en su conjunto en quiebra técnica tras registrar 100.000 millones de pérdidas acumuladas desde 2010”, mientras que en esta “pseudodemocracia burguesa” se ha venido encubriendo la corrupción y las injusticias.

El viernes pasado 14-6 se reanudaba el Juicio contra el PP por la destrucción de los ordenadores del Caso Bárcenas, de esa cadena interminable de “Gúrteles”. Pero nunca se sabrá cuantos millones se llevaron esos “herederos de la Alianza Pandillar” fruto de las mordidas de sus empresarios afines, que pagaban astronómicas comisiones a cambio de suculentos contratos públicos, dinero procedente de nuestros impuestos.

Es una vergüenza y una enorme estafa que la Gran Banca solo pague una media del 2,8 % de sus beneficios en el Impuesto de Sociedades; las Grandes Constructoras tributan en torno al 3,5 % de media;  Una SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable) junto a sus “mariachis” que pueden ser hasta 99,  solo pagan al 1 %, cuando declaran una inversión  en torno a 2.5 millones de €. Se benefician de una Ley, que parece hecha adrede, para favorecer a los grandes defraudadores, que ningún Gobierno se ha atrevido a eliminar,  lo cual es aberrante e indignante para cualquier trabajador o jubilado, pues nos hacen pagar entre un 19 % mínimo,  y un 24 % si supera un salario de 1.443 €/mes, o un 30 % si sobrepasa esa cantidad y la tabla sigue… mientras a esos potentados capitalistas se les favorece con ese “Raquítico UNO por CIENTO”. .

La SICAV es más bien un Paraíso Fiscal legalizado y se escudan tras sociedades de inversión de capital variable, que es el instrumento utilizado por las grandes fortunas, tanto en el Estado español, como en Suiza, Italia, Francia, etc,  y ese tipo de sociedad representa una herramienta “asquerosamente legal” para evadir impuestos, pues les permite ejecutar fuertes inversiones depositando sus recursos económicos para ocultar el pago de los impuestos, gracias a la creación de una Sociedad destinada únicamente a invertir en activos financieros, mayormente dedicados a la especulación.

Esas empresas SICAV son muy comunes no solo entre los grandes capitalistas porque en nuestro país se paga un 1 % por el impuesto de los beneficios que obtienen, pero incluso hay países como por ejemplo,  en Luxemburgo,  donde tributan una cantidad residual del 0’01 POR CIENTO. ¿Acaso no es eso producto de la Dictadura del Capital, que masacra, roba y explota al pobre en beneficio de los ricos?

A la clase dominante les resulta bastante rentable promocionar a esos ladrones de guante blanco, aplicando leyes que favorecen a la burguesía y así protegen la impunidad de los archimillonarios y poderosos, mientras las vidas de millones de trabajadores y jóvenes,  sin futuro y esclavizados con salarios de miseria, se han visto sacudidas y golpeadas por esta situación económica devastadora, que nos hundió en la desesperación del paro masivo y los ataques salariales que han  hecho perder entre un 30% y un 40 % del nivel de vida de las clases medias y trabajadora en los últimos dos lustros, instalándose esta terrible precarización que impide que la juventud pueda emanciparse.

Son muchas las calamidades y desigualdades que sufre la clase trabajadora por la explotación, la opresión, el injusto reparto de las cargas de este sistema contaminado por las Cloacas del Estado, infectas por el remanente del antiguo régimen. Han sido profundas y catastróficas las políticas “neoliberales capitalistas”, aplicadas por el PP, que ahora recibe refuerzos de C’s y Vox, formando el Bloque Azul del Trifachito, que tenemos que frenar y derrotar.

Por ello, la clase trabajadora  necesitamos reconstruir y potenciar, (y lo haremos más temprano o más tarde)  un factor subjetivo consciente y necesario, basado en la ideología de izquierdas y un programa basado en la solidaridad y en la justicia, mejorando la organización y basado en la unidad y en las luchas sociales con el objetivo de la transformación socialista de las caducas estructuras actuales, combatiendo la corrupción.

Para ello tenemos que ganar girando a la izquierda,  el apoyo democrático de la mayoría de la población trabajadora, que es como mejor podremos iniciar la superación efectiva de este modelo injusto y opresivo, para que podamos salir de la situación actual y afrontar la nueva crisis cíclica que se avecina,  marchando hacia la construcción de un nuevo modelo más Justo, Libre y Solidario.

Debemos entrar de lleno en la batalla ideológica en líneas de clase, porque la polarización y la desigualdad entre  los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más numerosos, es un modelo que no se sostiene a largo plazo.

Tenemos que abarcar todos los frentes, principalmente el cultural y formativo, tanto en lo político, social, económico,  ecológico, feminista,  pensionistas y demás campos de la lucha social y el conocimiento. Se hace más necesario que nunca marcar claro el objetivo de las izquierdas, porque las derechas siempre defienden su hoja de ruta, que son sus beneficios, anteponiéndolos al bienestar de la ciudadanía.

El compañero Pedro Sánchez, como Presidente de un Gobierno Socialista, tiene la obligación de legislar y actuar con audacia y firmeza erradicando esas injusticias, cortando de raíz tanta corrupción, haciendo pagar más al que más tiene, que es lo que mucha gente entiende que representa el giro a la izquierda prometido en la campaña electoral, pero él solo no podrá, sino que tendrá que basarse en la lucha social del pueblo, junto a sindicatos y organizaciones sociales en la batalla por ese mundo mejor que la Humanidad necesita.

Israel destruye un barrio de Jerusalén y deja sin hogar a 550 palestinos

El gobierno de Israel continúa con sus políticas de apartheid y va a demoler un barrio entero en Jerusalén Este, zona de control palestino, según indican las resoluciones de las Naciones Unidas. Esta ha sido la denuncia que ha realizado la ONG israelí B’Tselem, una organización de defensa de los derechos humanos.

Según la oenegé el barrio de Wadi Yasul alberga a más de 70 familias palestinas. El Ayuntamiento jerosolimitano ha emitido órdenes de demolición para todas las viviendas del vecindario. Por tanto, más de 550 personas quedarán sin hogar y serán expulsadas de allí. No es la primera vez que ocurre, puesto que en el mes de abril ya fueron derribadas dos viviendas y las personas que lo habitaban, expulsadas.

Según B’Tselem, el barrio de Wadi Yasul construido junto a un bosque y en una zona adyacente a unas tierras que en el año 1.970 fueron expropiadas ilegalmente a sus propietarios palestinos. Hace 15 años Israel rechazó la autorización retroactiva de esas viviendas mientras, al mismo tiempo, daba su autorización a la organización ultra sionista de colonos El-Ad para ampliar sus campamentos en la misma zona que ocupa el barrio que será derribado y para construir, además, atracciones recreativas.

 

Saracho y JP Morgan no contemplaron jamás una ampliación de capital para el Popular

El día 5 de junio de 2017 fue clave para la caída del Banco Popular. Ya se habían iniciado el proceso de resolución puesto que a las cinco entidades españolas se les había comunicado el día anterior las condiciones del Proyecto Hipócrates a través del asesor externo del FROB. Ese mismo día se estaban produciendo salidas masivas de depósitos, sobre todo de organismos y administraciones públicas, tal y como ya hemos informado en Diario16 a través de las órdenes de transferencia publicadas.

Sin embargo, ese día se firmó entre el Popular y JP Morgan un contrato de asesoramiento, al que ha tenido acceso este medio, en el que en ningún momento se valora ninguna operación de ampliación de capital. Sólo se tiene en cuenta la venta.

Ese contrato fue firmado por Enrique Piñel, jefe del sector financiero (Financial Institutions Group, FIG, como se le conoce en la terminología financiera) de JP Morgan para la Península Ibérica. Se da la casualidad de que uno de los jefes de Piñel en el banco de inversión americano fue el propio Emilio Saracho.

Ese mismo día, Emilio Saracho ya disponía de las ofertas de ampliación de capital de Deutsche Bank y de Barclays, entre otras, y que tenían un valor garantizado de 2.000 millones de euros cada una.

Saracho, además, ya sabía a la perfección que el Popular iba a ser resuelto el día 7 de junio, tal y como se puede verificar en el documento del FROB en el que se expone con claridad el cronograma de la resolución y del proceso de subasta, un proceso que, finalmente, se realizó fuera del plazo estipulado en el Proyecto Hipócrates.

Estamos pues ante un capítulo más de la diabólica trama que acabó con la ruina de 300.000 familias accionistas del Popular. Del análisis de la documentación se verifica que las dos ofertas tienen fecha posterior a la celebración del Consejo en que fue elegido JP Morgan. Además, la oferta de JP Morgan es un día posterior a la Merril Lynch, por lo que fácilmente JP Morgan, «tan cercano a Saracho», pudo conocer las condiciones del competidor. Además, las ofertas de uno y otro no son comparables.

La documentación aportada a la Audiencia Nacional sobre la contratación de JP Morgan arroja otra sorpresa y una constatación:

  • El 5 de junio de 2017, casi mes y medio después de haber sido contratado, JP Morgan y el Popular firman el contrato de asesoramiento. En ese documento no hay rastro de potencial ampliación de capital y sólo se habla de la posible venta del Banco.
  • El 8 de junio, resuelto el Banco, JP Morgan comunica que nada va a cobrar al Popular por los trabajos realizados. Hay un pequeño detalle: el Popular ya había sido vendido por un euro al Santander y el Santander es un buen cliente de JP Morgan. ¿quién habló de conflictos de intereses?

PP y Ciudadanos se someten otra vez a las exigencias antidemocráticas de Vox

Madrid bien vale una purga. Es un pensamiento que habrá pasado por la mente de los dirigentes de Partido Popular y Ciudadanos para poder gobernar en el Ayuntamiento de la capital. Por esta razón cualquier cosa que pidieran los ultras de Vox iba a ser acatada, tal y como se demuestra en los documentos del pacto alcanzado para que José Luis Martínez-Almeida fuera investido como alcalde y Begoña Villacís fuese nombrada como número dos del gobierno municipal.

Albert Rivera afirmó que ese acuerdo convertía en un gran día la investidura del político del PP: «Se pone fin a cuatro años de populismo en el Ayuntamiento y se abre una nueva etapa con un gobierno liberal, sensato y moderado desde el que Begoña Villacís trabajará para todos los madrileños y devolverá su prestigio a la capital de España». Por su parte, Teodoro García Egea, dijo que el acuerdo entre las tres derechas de la Plaza de Colón significaba «un gobierno por la libertad».

¿Conocen el Partido Popular y Ciudadanos el significado de una antítesis? ¿No se dan cuenta que Vox y libertad son palabras antitéticas? Pues, al parecer, no lo conocen, salvo que su concepto de libertad parta de la liberación de los conceptos mínimos de una democracia.

El poder convierte hace perder la cabeza y el entendimiento a las personas. Para lograrlo Albert Rivera y Pablo Casado han vendido el alma democrática que tradicionalmente tienen sus partidos al diablo de la ultraderecha. Y les da igual, sobre todo a Ciudadanos porque, tras leer las correcciones y ampliaciones implementadas por los ultras en el acuerdo firmado entre los de Rivera y los de Casado, el partido naranja, si tuviese un mínimo de respeto a la democracia, hubiera hecho pública la ruptura del pacto con el PP. Sin embargo, como dijo Rivera, «¿lo oyen? Es el silencio». Pues eso.

Vox ha impuesto su ideología ultra fascista en los puntos del acuerdo de gobierno para el Ayuntamiento de Madrid. Lo podemos comprobar en el punto en el que se afirma que «Pondremos en marcha una auditoría de todas las subvenciones concedidas durante los últimos cuatro años y fiscalizaremos cualquier acto administrativo que se hubiera aprobado con informes con reparo de la Intervención General. Suprimiremos todas las subvenciones a entidades cuyo fin sea ideológico y no quede acreditado un interés público y/o social».

Este punto es un ataque directo a las políticas de igualdad y de diversidad implementadas, no sólo por Manuela Carmena, sino también, en menor medida, por los gobiernos del Partido Popular. Para Vox los organismos dedicados a la defensa de los derechos de las mujeres, la lucha por la igualdad o las medidas contra la violencia machista tienen un carácter ideológico y carecen de interés público. Para Vox los organismos encargados de defender la diversidad, luchar contra la xenofobia, los delitos de odio o la homofobia tienen carácter ideológico y carecen de interés público.

Por tanto, el Partido Popular y Ciudadanos aceptan que se suprima cualquier organismo que defienda la libertad, la verdadera, no de la que hablaba García Egea. ¿Esto es democrático? No. ¿Esto es leal con las esencias democráticas de los partidos conservadores demócratas o liberales? No. ¿Han aceptado esta ignominia por conseguir el poder? Sí.

Lo peor es que en el propio texto del acuerdo se cita claramente que se harán purgas entre los funcionarios que trabajan en esos organismos que Vox califica de ideológicos, tal y como ha ocurrido en Andalucía. ¿Accederán Rivera y Casado a estas limpiezas ideológicas? No pondrán ningún problema.

¿Qué ocurrió en Alemania en la década de los 30 del siglo pasado? Göring lo dijo en los juicios de Nuremberg: aquellos funcionarios que eran calificados de sospechosos, fueron despedidos y enviados a los primeros campos de concentración o de «reeducación».

En referencia al respeto del medio ambiente y de lucha contra el cambio climático, Vox ha colado en el acuerdo firmado entre PP y Ciudadanos la eliminación de las restricciones al tráfico en el centro de Madrid, en contra de lo que vienen haciendo las capitales europeas. Teniendo en cuenta que la lucha por el cambio climático es una de las prioridades de todos los países del mundo, salvo los gobernados por ultras negacionistas patológicos como Donald Trump o Viktor Orban, y que fue la propia Begoña Villacís la que afirmó que no se debía cerrar Madrid Central pero sí hacer una revisión del proyecto, ¿por qué Rivera aún no ha convocado una rueda de prensa o ha emitido un comunicado rompiendo el pacto en el Ayuntamiento de Madrid?

En consecuencia, sorprende que quienes han utilizado en los últimos años a la Constitución como arma política, arrogándose la propiedad de algo que es de todos los españoles, de todos, no duden en pactar con quienes desprecian todo lo que está incluido en la Carta Magna. Sin embargo, la decencia política y democrática se demuestra con los hechos y, de momento, en los dos partidos de la derecha el respeto a nuestro modelo político se ha perdido por unas migajas de poder.

Vox pasa la factura de los pactos a PP y Cs e insiste en gobernar

En una nota de prensa publicada en las últimas horas en su página web, Vox se jacta de haber hecho efectivos “gobiernos de libertad y orden constitucional” en todo el país. El secretario general de la formación, Javier Ortega Smith, ha celebrado el acuerdo alcanzado entre “Partido Popular, Ciudadanos y Vox para la consecución de un objetivo: evitar que la izquierda sectaria pueda gobernar en los Ayuntamientos”.

“Este acuerdo –ha explicado Ortega Smith– se materializa hoy en la primera fase, la de la investidura”. A partir de ahí, “y en los próximos 20 días naturales”, Vox anunciará “cómo se concreta ese acuerdo con un objetivo –y esa es la otra parte del acuerdo–: el de que Vox tenga representación en todos los gobiernos, en todos los entes municipales, de acuerdo al mandato de los ciudadanos, es decir, de acuerdo al porcentaje de votos y, por tanto, de concejales, que hemos tenido en los ayuntamientos”.

“Es una satisfacción –ha añadido el secretario general de Vox– saber que esa coalición de voto para la investidura y para los próximos gobiernos entre PP, Cs y Vox garantiza que el mandato de los españoles respecto a la capacidad de decisión en los gobiernos municipales, capacidad de voto y de participación en los presupuestos, se haga conforme al porcentaje de votos que libre y democráticamente los españoles han decidido otorgar a las distintas fuerzas políticas”, añade el comunicado.

De esta manera, la formación ultraderechista avisa de que no cederá en su pretensión de influir en todos aquellos ámbitos políticos en los haya decidido pactar con PP y Cs. Tal como era previsible, el partido de Santiago Abascal pasa la factura a sus socios, advirtiéndoles de que no va a aceptar ser una mera comparsa, una simple muleta de acompañamiento sin ningún valor real. Vox va a tratar de influir desde el principio en las políticas que se impulsen desde los ayuntamientos y gobiernos regionales donde tengan presencia y ahí es donde radica el gran fracaso de la derecha clásica y la gran victoria de la ultraderecha. El partido más pequeño, el que menos implantación tiene en la sociedad española, va a terminar acumulando cuotas de poder, planificando políticas y afectando a la vida de millones de personas con sus recetas del pasado y sus postulados antiguos y rancios que ya estaban superados. Cabe preguntarse cómo van a reaccionar PP y Cs ante esta especie de chantaje de Vox, que se comporta como si hubiese ganado las elecciones.

De momento, con este acuerdo tripartito, Vox dice cumplir con el “compromiso adquirido con sus votantes de propiciar gobiernos de libertad y orden constitucional, como ha ocurrido ya en la Junta de Andalucía y, más recientemente, en la mesa de la Asamblea de la Comunidad de Madrid”.

“Tras el compromiso alcanzado este sábado, se abre ahora un nuevo periodo de trabajo para estructurar los distintos gobiernos municipales. Periodo de trabajo en el que Vox hará valer, de forma proporcional a sus resultados electorales, el programa de gobierno con el que la formación se presentó a las elecciones”.

Y aquí es donde surge la gran pregunta: ¿acaso no es un fraude al electorado y a la democracia que los partidos mayoritarios se vean obligados a rectificar sus programas electorales para dar satisfacción al partido bisagra? ¿No sería necesaria una reforma urgente de nuestra Constitución, con acuerdos de los principales partidos políticos, para que la voluntad de la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles se vea reflejada finalmente en los gobiernos municipales y regionales, evitándose así esta especie de gran estafa donde el minoritario lo condiciona todo, lo bloquea todo y acaba imponiendo su voluntad en todo merced a un chantaje intolerable? Empecemos a reflexionar sobre qué tipo de democracia tenemos, sobre las cosas que no funcionan y sobre lo que es preciso arreglar cuanto antes si queremos que nuestro modelo de convivencia tenga futuro.

¿El PSOE pide a Iglesias que renuncie a sus principios?

En un simple editorial que parecía encaminado a criticar a los dirigentes de la derecha por no tener calidad de estadistas y ser meros agitadores (“Estadistas vs. agitadores” se llama el editorial), el PSOE mediante su órgano de difusión de las actividades de Pedro Sánchez y su equipo, El Socialista, ¿acaba pidiendo a Pablo Iglesias que modifique sus principios para poder formar gobierno?

“En medio de este clima, es una buena noticia el primer paso dado por PSOE y Unidas Podemos para avanzar hacia un Gobierno de colaboración que impulse una agenda social, en línea con el mandato de los electores. Esa fórmula progresista tiene en la experiencia del último año su mejor base. No obstante, ni socialistas ni morados deben perder de vista que sus fuerzas, incluso unidas, no alcanzan la mayoría absoluta. Bien harían, por tanto, en priorizar en su pacto las propuestas que puedan atraer a otras formaciones en lugar de anteponer los intereses particulares que dificulten la suma de voluntades” es el último párrafo incluido en el editorial y que marca el camino para Iglesias. “Atraer a otras formaciones” como mero mecanismo eufemístico de abandonar todas aquellas propuestas que incomoden al establishment. Que la correlación de fuerzas es la que es, nadie lo discute, pero desean que Podemos pierda sus principios fundacionales, como viene haciendo el PSOE cuando cumple 140 años de historia.

¿Para qué renunciar a las propuestas que inciden más en la estructura del sistema? Para acercarse al PNV debe ser porque en buena medida Compromís (1 voto), el PRC (1 voto) y ERC (14+1 votos) no rechazan los postulados más ásperos al establishment de la formación morada. ¿Quieren que Iglesias se haga socialdemócrata como ellos y ellas para que no se incomode a los poderosos? ¿Por qué si Sánchez dijo ser de izquierdas? La respuesta la dan en el propio editorial: “[Se necesitan] cuatro años de grandes acuerdos para afrontar los desafíos pendientes en materias como la digitalización de la economía, la transición ecológica, la lucha contra la desigualdad y el fortalecimiento de la convivencia y el proyecto europeo”. No quieren en el PSOE un programa, aunque sea de mínimos, de fuerte carga ideológica  porque tienen claro que con Podemos sólo las cuestiones sociales que no sean excesivas.

¿No se lo creen? Lean esta parte del editorial de El Socialista tras criticar a Rivera y Casado de agitadores que poco hacen por España: “Sólo se podrán pactar soluciones duraderas si los partidos se abren a dialogar y negociar, y el bloqueo no beneficia a nadie: ni a los votantes de las formaciones que renuncian a hacer valer sus escaños, ni a la necesaria estabilidad política”. ¿Quieren una legislatura, por tanto, donde las grandes reformas se van a pactar con la derecha, esa misma a la que critican por blanquear a la ultraderecha cobarde? Entre ellas el Estatuto de los Trabajadores, la consolidación de las pensiones, la reforma educativa y demás grandes intenciones que quieren en Moncloa para encumbrar al Olimpo de los grandes hombres de la Historia a Sánchez. Desde esa perspectiva, normal que quieran que Iglesias abandone sus pretensiones de izquierda para moderarse, para hacerse un socialdemócrata postmoderno que abandone cualquier intento de transformación del capitalismo español. En otras palabras quieren un Pedro Sánchez con coleta y vaqueros.

“Un editorial para gobernarlos a todos” es lo último de la factoría de grandes pensadores de la calle Ferraz. Un editorial para reforzar al sanchismo y a la vez nutrir del discurso necesario para acribillar en las redes a la dirigencia de Podemos. A Juan Carlos Monedero le soltarán ese argumento cuando clame contra el PSOE y no sería extraño que Adriana Lastra lo acabe utilizando como leitmotiv personal. Moderar a Iglesias para que desaparezca o poderle culpar de unas nuevas elecciones, sin tener en cuenta que le piden que renuncie a sus principios. Normal en quienes carecen de ellos realmente, salvo dos o tres conceptos cogidos con el hilo de coser de Susana Díaz, la cúpula socialista es populista del sistema. Gatopardismo puro y duro con rostro social.

Adiós a Marta Harnecker, la última musa del marxismo

El sábado falleció la gran pensadora Marta Harnecker a sus 82 años, gran parte de los cuales dedicó a la lucha contra el capitalismo, uniendo como recomienda la ciencia marxista teoría y praxis. Muy conocida por aquellas personas que llegaban a los partidos socialistas y comunistas de los años 1970s en España ya que sus Cuadernos de Educación Popular eran casi el manual de entrada y aceptación para ser parte de los mismos. Igualmente marcó a toda una generación de personas de izquierdas su libro Los conceptos elementales del materialismo histórico (Siglo XXI editores) que escribiría bajo la protección de su maestro Louis Althusser.

En ese su primer gran libro dejaba claras las intenciones de lo que debía ser la lucha de clases: “El objetivo de este libro es, procurar (a los militantes revolucionarios) instrumentos de trabajo intelectual, es decir, los conceptos teóricos necesarios para el conocimiento científico de su realidad concreta, ya que sabemos que sólo un conocimiento científico de ella permitirá transformarla”. Teoría científica (que es lo que es el marxismo) y praxis revolucionaria (o cuando menos el intento como escribiría Althusser años después) para transformar la sociedad concreta. Algo que se olvida en demasiadas ocasiones al tomar el marxismo como ideología e intentarlo aplicar tal cual independientemente de los condicionantes contextuales y del análisis científico. Lo que ella misma percibió y expuso sin rubor en la edición de 1984: “Haciendo ahora un balance de su eficacia pedagógica comprobamos que, a pesar de nuestro esfuerzo por orientar al estudiante hacia una visión científica, antidogmática del marxismo (lo que implicaba una lectura crítica y una aplicación creadora de lo aquí aprendido), no pudimos evitar que, en ciertos casos, se cayera en un estudio memorístico y en una repetición mecánica de su contenido”.

Pasó buena parte de su vida en el exilio cubano debido a que en Chile la dictadura de Pinochet hubiese acabado con su vida al ser miembro del gobierno de Allende. Allí se casó por primera vez, descansó de las cuestiones intelectuales y tuvo a su hija.  Esto no empeció para mantener su actitud crítica con el sistema y con el propio desarrollo de la estructura de las sociedades, señalando cómo en muchos lugares se había abandonado en la izquierda marxista la función de construcción del sujeto político revolucionario pensando, como en el leninismo de la revolución rusa, que dependiendo de los contextos el sujeto puede cambiar y nunca ser el propio partido. En nuestros días donde en la izquierda se alaba al dirigente máximo y se pone al partido, una estructura al fin y al cabo de los aparatos ideológicos estatales, por encima de la lucha y la construcción del sujeto.

Sin sonrojarse supo poner el acento en cuestiones nada despreciables de las malas interpretaciones analíticas de los partidos de la izquierda marxista: “Por otra parte, durante muchos años las organizaciones de izquierda, influidas por el acento que Lenin puso en la dictadura del proletariado, desdeñaron otro de sus planteamientos: que el socialismo debía concebirse como la sociedad más democrática, a diferencia de la sociedad burguesa que es democrática sólo para una minoría”. No es de extrañar que buena parte de la izquierda latinoamericana actual, al menos en la teoría, tomase su otro gran texto La izquierda en el umbral del Siglo XXI. Haciendo posible lo imposible (Siglo XXI editores), como un manual de resistencia y revolución. Cuestión diferente es que no le hiciesen caso y haya ocurrido lo que ha ocurrido. Teoría y praxis nuevamente y por toda su vida.

Leer a Harnecker hoy en día, porque escribió hasta finales de 2018 en numerosos medios, sigue siendo refrescante para las mentes y deja en ridículo a muchos teóricos de izquierdas que acaban tapando cuestiones como la Ley de Hierro de la Oligarquía, el sectarismo izquierdista, la vanguardia, etcétera. “Cada organización disputaba el título de ser catalogada la más revolucionaria, la más justa, etcétera. Lo que importaba era la secta, la camiseta, y no la revolución. De ahí el sectarismo en que cayó la mayor parte de ellas” escribió en 2003 (Acerca del sujeto político capaz de responder a los desafíos del siglo XXI) y suena con arrebatadora fuerza hoy en día. Divisiones y más divisiones por ser más puros y ejercer de vanguardia de la lucha cuando, explicaba Harnecker, el carácter de ser la vanguardia revolucionaria se consigue en la propia lucha, no por abstracciones o procesos electivos partidistas.

Se casó por segunda vez con el filósofo marxista Michael A. Lebowitz en cuya obra Más allá de El Capital: La economía política de la clase obrera en Marx (Akal) intenta paliar la carencia de una economía propia de la clase trabajadora en su lucha contra la economía del lucro del capitalismo. Obra en la que se puede ver la influencia de la pensadora chilena en esa pretensión de ciencia marxista y práctica de lucha. Democracia interna, lucha y pensamiento como premisas fundamentales de un partido de izquierda marxista. Entendía la revolución como algo más abierto que los revolucionarios de cátedra o de sillón ministerial que han pululado por Europa. Una revolución cuyo sujeto no podía ser solamente la clase trabajadora, sino la alianza de las clases subyugadas por el capitalismo. Nada de ser diversos y postmodernos, sino luchar como primera premisa de cualquier movimiento revolucionario.

Post Scriptum: Nos hubiese gustado ofrecer apreciaciones de diferentes políticos y políticas de izquierdas del panorama español ante la pérdida de la gran pensadora que nos ha dejado, pero ha sido arduo el trabajo. Entre los postmodernos y los demás personajes de izquierdas que no leen, la verdad es que no se encuentran lamentos. Algunos y algunas ni sabrán quien es, ni la importancia histórica que ha tenido, ni la influencia en España y Latinoamérica, pero como muchos y muchas son de izquierdas de boquilla para qué leer. O son de la izquierda postmoderna del tuit fácil, de la política mirando a Ferreras de reojo y de dejar la lucha aislada porque ¿quién se va a mezclar con la clase trabajadora salvo en las campañas electorales? Lo decimos porque iban a arreglar lo del Alcoa y ahí los tienen de caminata hacia Madrid porque les han engañado… otra vez.

La neolengua de la derecha y la McIzquierda

La destrucción de las palabras es algo de gran hermo­sura. Por supuesto, las principales víctimas son los verbos y los adjetivos, pero también hay centenares de nombres de los que puede uno prescindir. No se trata sólo de los sinónimos. También los antónimos. En realidad ¿qué justificación tiene el empleo de una palabra sólo porque sea lo contrario de otra? Toda palabra contiene en sí misma su contraria. Por ejemplo, tenemos «bueno». Si tienes una palabra como «bueno», ¿qué necesidad hay de la contraria, «malo»? Nobueno sirve exactamente igual, mejor todavía, porque es la palabra exactamente contraria a «bueno» y la otra no. Por otra parte, si quieres un reforzamiento de la palabra «bueno», ¿qué sentido tienen esas confusas e inútiles palabras «excelente, espléndido» y otras por el estilo? Plusbueno basta para decir lo que es mejor que lo simplemente bueno y dobleplusbueno sirve perfectamente para acentuar el grado de bondad. Es el superlativo perfecto. Ya sé que usamos esas formas, pero en la versión final de la neolengua se suprimirán las demás palabras que todavía se usan como equivalentes. Al final todo lo relativo a la bondad podrá expresarse con seis palabras; en realidad una sola. ¿No te das cuenta de la belleza que hay en esto, Winston? Naturalmente, la idea fue del Gran Hermano” (George Orwell, 1984).

Nuestras sociedades se vienen viendo afectadas por la neolengua del sistema desde hace tiempo. El neoliberalismo y la izquierda cobarde han ido estableciendo un tipo de lenguaje, más allá de las mentiras o las medias verdades típicas del lenguaje político, que generan la inviabilidad de las respuestas críticas y alternativas al propio sistema. En un mecanismo constante de autopoiesis, los significantes (las palabras) son desideologizados para evitar que en la lucha antagónica, entre los mantenedores del sistema y los críticos, se genere alguna posibilidad de transformación y superación de ese sistema dado. Como indicada George Orwell en su magnífica distopía 1984 (aunque allí criticaba los totalitarismos) hoy la clase política, los medios de comunicación e, incluso, la clase dominante en sí utilizan todos esos significantes vacíos de significado para impedir que el proceso dialéctico de contradicción o bien sea leve (se aceptan críticas al sistema como las proferidas por esa constante en crecimiento diversidad), o bien se imposible. La negación de los ejes ideológicos que contienen las palabras, como diría Noam Chomsky, impiden los pensamientos contrarios al sistema. Ernesto Laclau sería feliz al ver como todos los significantes están vacíos, por lo que no es raro que sus pupilos españoles de McMadrid pronuncien esas diatribas de la transversalidad y la competencia virtuosa. En el mundo de la negación de la transformación sistémica, de la negación de cualquier posibilidad dialéctica, el mcpensador es el rey.

En España, más allá de las mentiras, donde Pablo Casado domina la especialidad, cada vez más, por aquello de sumarnos alegremente a la globalización y la tontuna del pensamiento políticamente correcto, las palabras están perdiendo su significado. No es el recurso a eufemismos, que no serían en sí neolengua sino ocultamiento, sino la pérdida de valor ideológico de las palabras. Da igual el partido de la derecha del que se hable todos se catalogan como liberales. Y no es porque entiendan la palabra desde distintos puntos de vista del liberalismo, al contrario en muchos casos ni saben que tienen esos significados ideológicos, sino porque es un significante vacío que intenta catalogar a la derecha entregada a la clase dominante de una forma aséptica. Liberal siempre ha sonado mejor que conservador (pobre Gregorio Luri intentando hacer ver que el conservadurismo tiene cosas positivas), que tradicionalista (por mucho que Juan Manuel de Prada lo defienda), o que fascista. Estas últimas palabras son significantes con un fuerte significado ideológico y por ello se evitan en favor de liberal. Incluso en lo específicamente intelectual se ocultan bajo neologismos como microárquico, anarcoliberales, árquicos y macroárquicos (con respecto a la extensión del poder del Estado y su amplitud con respecto al individuo). No es extraño, entonces, que digan que los gobiernos del trifachito sean liberales, según su visión y la de millones de personas lo son.

Tampoco extraña que desde derecha e izquierda haya una disputa por otro de esos significantes vacíos que tan del gusto de la neolengua se utilizan desde hace un tiempo: progreso. Ser progresista hoy es reclamado por la mayoría de partidos que existen en España y, bajo el prisma de la neolengua, es cierto que lo son. La idea de progreso que nació con la Ilustración ha perdido toda su carga ideológica y ha quedado solamente para definir un avance tecnológico, de derechos diversos y el aumento de la generación de riqueza (sin establecer quiénes se llevan la mayoría de esa riqueza). Ciudadanos se llaman progresistas porque quieren más capitalismo y tecnología deshumanizadora; el PSOE es progresista porque quiere más tecnología deshumanizadora, más riquezas (aunque algo distribuidas mediante impuestos) y más derechos subjetivos; el PP es progresista porque quiere más riquezas, más tecnología deshumanizadora y que la acumulación por desposesión sea mayor; Vox es progresista porque quiere más riquezas; y Podemos es progresista porque quiere más derechos subjetivos. Todos son progresistas porque la neolengua les da la razón pero ninguno, o casi ninguno, habla del progreso humano que es la verdadera fuente del concepto. Un ser humano que progrese en el aspecto individual y grupal hasta alcanzar la plenitud humana, que nada tiene que ver con lo que se nos cuenta desde los partidos políticos. Tan sólo algunas ramas de los verdes hablan de este tema y de la relación del ser humano con la transformación de la naturaleza. En el liberalismo alguna corriente también trata el tema con lateralidad cuando habla de la bioideología de la izquierda. Pero no deja de ser un eufemismo utilizado para ocultar que todas las ideologías en sí provocan cambios en el ser humano.

Otro concepto que viene perdiendo su significado para estar vacío es libertad. En este caso no hay, como en el texto de Orwell, un antónimo político tipo esclavitud o explotación. La libertad, que todos los partidos defienden, es un significante vacío que se lanza contra las políticas del otro. En general libertad es utilizado por la izquierda casi como símil de libertarismo moral y en la derecha como antiburocracia. No ha dejado de tener algo de carga ideológica pues es uno de esos conceptos fuertes y que son complicados de desideologizar, aunque tal y como hablan unos y otros, la acción de la clase dominante para que quede convertido, como concepto, en algo meramente técnico que facilite la autopoiesis del sistema está casi completada. Al carecer de antítesis en el discurso, ya nadie clama por los explotados o alienados del sistema, la libertad ve reducidas sus aristas ideológicas a poco más que lo diverso y lo burocrático. Ni la izquierda es capaz de analizar, en términos materialistas, la dilemática de la libertad. Marx, pese a que muestren cara de sorpresa, dijo que la sociedad socialista sería el reino de la libertad. No de la igualdad, ni de la fraternidad. Bien sabía que, estando el ser humano por medio y sin finalizar el proceso ilustrado, eran conceptos idealistas. La libertad, en la neolengua, ha perdido toda su materialidad para convertirse en una pieza más del idealismo del sistema de dominación.

La McIzqueirda, frente a lo que se podía esperar, no ha hecho nada por evitar la extensión de la neolengua. Es más la alimenta día a día con frases, típicas de Íñigo Errejón, como “hay que oponer el amor al odio” y luego “todes” a comer magdalenas. Como dijimos al afirmar que la izquierda de antes molaba más, estas excursiones de la diversidad, que dejan fuera como elemento central el análisis materialista para ver cómo nos domina la clase dominante y las posibilidades de transformación del sistema, sólo sirven para afianzar la neolengua vacía de alternativas. Incluso han desideologizado la palabra democracia. Como elemento para no parecer demasiado a la derecha y de paso entretener a las masas, a las que consideran como eso, masas, se inventan los referéndums populistas. Se les obliga, en un espacio de tiempo tan corto que se hace imposible el debate y la reflexión, a decidir mediante códigos binarios (sí/no) cuestiones para las que carecen de todos los datos necesarios para tomar una decisión al menos racional. ¡Ah pero es democracia directa! No, no lo es, la democracia directa es participar activa o pasivamente, pero en directo, del debate y la toma de decisiones. Eso es un engaño que sirve a los dirigentes políticos, que tienen acceso a los medios de comunicación, para refrendar la decisión que ya habían tomado con todos los datos necesarios. Para muestra un ejemplo, el 80% de la militancia del PSOE aceptó el acuerdo con Ciudadanos, en el cual Rivera sería vicepresidente y con sólo ciento veinte y pico escaños. Hoy, con más datos, igual no lo harían y son las mismas personas. Y para la derecha la democracia no deja de ser un procedimiento para elegir a quienes ocupan cargos públicos, ya que saben que al final del camino quienes mandan son gentes que están fuera.

No hay lugar o concepto político, social y cultural que no esté siendo desideologizado y transformado en parte de la neolengua. Inciden más desde la derecha porque, frente al caso existente en el capitalismo, son quienes más están interesados en que la sociedad del espectáculo, que no deja de ser una dictadura del capital, siga su reinado impidiendo la transformación del sistema y cualquier alternativa al mismo. Bien con el empirismo idealista, bien con el idealismo nacional, bien con la neolengua, bien con la rendición de buena parte de la izquierdas, el caso es que cada vez más las palabras pierden fuerza explicativa al perder su carga ideológica. A lo que se suma la banalización y vaciamiento de conceptos como socialismo (hoy significa lo que hacen los dirigentes de los partidos socialdemócratas), comunismo, lucha de clases, clase social, etcétera. Hay que infantilizar a la sociedad, que el ser humano deje de progresar (habría que recuperar la diferencia de Hanna Arendt entre labor y trabajo), que no piense y de esta forma acabar con la publicidad de las contradicciones sistémicas. Porque éstas existir existen ya que el progreso no deja de ser un proceso dialéctico continuado, algo que también se esconde con mojigaterías, aceptadas por la izquierda, de que no hay más posibilidad que el capitalismo y la cesión de soberanía a superestructuras institucionales. Lo que parecía una distopía cada vez más cerca y las personas más explotadas y esclavizadas (al consumo, al aparato electrónico, etc.).