jueves, 15 enero, 2026

El PSOE exculpa a Saracho de la crisis del Popular

Tras la inclusión dentro de los trabajos de la Comisión de Investigación sobre la Crisis Financiera del Caso Banco Popular, los diferentes grupos políticos que han participado en la misma han incluido sus conclusiones en diferentes votos particulares. Sorprende sobremanera cómo el Partido Socialista Obrero Español ha exculpado directamente a Emilio Saracho de la responsabilidad de llevar a la sexta entidad financiera española a ser resuelta, a ser vendida por un euro al Banco Santander y a la ruina de más de 305.000 familias.

En ese voto particular, firmado por Rafael Simancas, y no por ninguno de los portavoces que han intervenido en la Comisión, el Grupo Parlamentario Socialista afirma que «el Banco Popular actuó en algunos aspectos como algunas cajas de ahorros (incremento del pasivo, recurso excesivo a los mercados mayoristas, entrada en operaciones imprudentes, etc.).

» Además, los reiterados ‘suspensos’ en los test de estrés de las autoridades europeas fueron solventados por vías privadas (ampliaciones de capital) y Banco Popular tampoco utilizó la vía de transferir sus activos a la Sareb. La falta de una solución adecuada y a tiempo acabó lastrando los resultados de la entidad hasta un punto de no retorno, y aunque la causa última de su final fue la falta de liquidez, detrás de ello subyace un problema de solvencia y de falta de credibilidad por la poca transparencia respecto de la situación real de su balance (particularmente en relación con las refinanciaciones)».

Esto es todo lo que el PSOE incluye en referencia al Caso Banco Popular tras haber comparecido, entre otros, los ex presidentes Ángel Ron y Emilio Saracho, Rodrigo Echenique (Santander), Luis María Linde (Banco de España), Elke König (JUR), Jaime Ponce (FROB), Sebastián Albella (CNMV) o Luis de Guindos (gobierno de Rajoy).

En primer lugar, el Partido Socialista obvia toda la documentación que Diario16, a través de diferentes grupos parlamentarios, ha aportado a la Comisión de Investigación y donde se puede comprobar que el Popular era solvente (hecho reconocido por todos los organismos implicados en la resolución, por el Santander y por los datos internos del banco) y que fue resuelto por una crisis de liquidez que en ningún caso escondía ningún problema de solvencia. Es más, las propias cifras de la entidad reconocían que a día 31 de mayo ni siquiera se habían incumplido las ratios regulatorias de liquidez (LCR), hecho que se consumó tras la salida masiva de depósitos que se produjo tras las declaraciones de Elke König en Bloomberg, la filtración de Reuters y la fuga de liquidez de instituciones y organismos oficiales después del inicio del Proyecto Hipócrates que inicializaba la resolución (3 de junio).

En segundo término, sorprende que el Partido Socialista hable de «reiterados ‘suspensos’ en los test de estrés de las autoridades europeas» cuando unos meses antes de la ampliación de capital de 2016, el Banco Popular lo superó sin ningún problema y dio unos resultados similares a los de Banco Sabadell o Bankia, entidades que, a día de hoy, no han sido resueltas.

En tercer lugar, el Partido Socialista hace mención la «falta de una solución adecuada y a tiempo» que «acabó lastrando los resultados de la entidad». ¿No conocen el plan de viabilidad planteado por el Popular en 2016 que incluía, además de la ampliación, el Proyecto Sunrise y que fue paralizado por el Ministerio de Economía de Luis de Guindos tras la llegada de Saracho a la presidencia?

Documento interno plan de negocio Banco Popular

En cuarto término, el PSOE habla de falta de transparencia en el balance del Popular, alineándose con quienes pretenden culpar de la crisis de la entidad a la ocultación de datos fiables de las cuentas. Hay que recordar que existe un informe pericial del Banco de España donde se recogieron los siguientes documentos que certificaban que el balance del Popular era el correcto:

  • Informe de auditoría del Banco Popular del año 2.017 —ya Grupo Santander— analizado por Diario16 y PwC expone los estados financieros intermedios resumidos.
  • Los Acuerdos adoptados por la Junta General de Accionistas del 10 de abril de 2.017 donde se aprobaron las cuentas anuales.
  • El análisis solicitado por la Comisión de Auditoría a KPMG en 2.016 sobre la adecuación a la normativa de la documentación y los procesos seguidos en la ampliación desde un punto de vista mercantil, regulatorio, bancario y del mercado de valores, además de las conclusiones de KPMG remitidas al Popular y donde se declaraba que la ampliación se había realizado cumpliendo todos los trámites exigibles por la ley.
  • El informe de procedimientos acordado por Ernst & Young sobre provisiones, valoración de renta fija y valoración de activos fiscales diferidos.
  • La valoración independiente del despacho de abogados Linklaters sobre si la ampliación de capital era o no procedente.
  • El informe de PwC sobre el hecho relevante del 3 de abril de 2.017 sobre la revisión de las cuentas de 2.016.
  • El informe de procedimientos de KPMG sobre las provisiones, sus métodos de estimación y calidad de bases de datos y que concluyó con resultado positivo.

Por tanto, todos los argumentos presentados por el PSOE en su voto particular respecto a la crisis y resolución del Banco Popular no hacen más que remontarse a hechos anteriores a la presidencia de Emilio Saracho y, por tanto, exculpan a éste de toda responsabilidad. Debió de ser muy convincente la comparecencia con lenguaje «tabernario» del presidente que llevó a la resolución a la sexta entidad como para que un partido político que en sus siglas lleva las palabras «socialista» y «obrero» se haya alineado con la argumentación de quien provocó la crisis de liquidez que terminó con el Popular resuelto y vendido por un euro al Santander.

Rajoy, Soraya y Zoido: tres patriotas de boquilla

Rajoy, Soraya y Zoido han quedado “retratados”, como diría el periodista deportivo aquel, durante el juicio que se celebra estos días en el Tribunal Supremo. Los tres comparecían como testigos para dar explicaciones acerca de la gestión del Gobierno durante el referéndum del 1-O en Cataluña y los tres han dejado más dudas, más sospechas y más incógnitas de las que teníamos antes de iniciarse la vista oral. Para empezar, ninguno de ellos ha querido hacerse responsable de las brutales cargas que los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado llevaron a cabo en algunos colegios electorales de las cuatro provincias catalanas para mantener el orden constitucional supuestamente amenazado. De una manera o de otra, esa forma de actuar marca PP, esa dejación de responsabilidades, es algo que ya vimos en casos anteriores, como el Yak-42 o el 11M. Por ahí ninguna novedad.

La primera en prestar declaración en el Supremo fue la exvicepresidenta Sáenz de Santamaría, que aseguró que lo que vio aquel día “fueron murallas humanas, las agresiones y el lanzamiento de objetos” contra los agentes antidisturbios. Sin embargo, no aclaró la gran pregunta: quién dio la orden decisiva de cargar contra los votantes. “Los agentes cumplían con su obligación de acuerdo con el mandato judicial”, se limitó a decir lacónicamente a preguntas del presidente de la Sala, Manuel Marchena.

Tampoco Mariano Rajoy, que pasó por el estrado minutos después de su mano derecha, tuvo la gallardía de asumir la responsabilidad política de aquella desproporcionada actuación policial, como correspondería a un jefe de Gobierno y a un estadista. “Lamento muchísimo las imágenes que se vieron el 1 de octubre y no me gustan”, se limitó a decir el exjefe del Ejecutivo, que tildó de “previsibles” los enfrentamientos durante la jornada del referéndum y echó toda la culpa al Govern de la Generalitat: “Es normal que se puedan producir enfrentamientos, sobre todo cuando hay voluntad de que se produzcan”, alegó sin dar datos concretos sobre la Operación Copérnico, el gigantesco dispositivo policial de aquel día que costó a los españoles la friolera de 87,1 millones de euros.

Pero sin duda la declaración más vergonzante y bochornosa la protagonizó el tercer integrante de este nuevo trío de las Azores a la catalana incompetente y torpe que por lo visto no se enteró de nada de lo que pasaba en Cataluña y que con sus decisiones desafortunadas u omisiones insensatas (eso ya no es lo más importante) estuvo a punto de conseguir que se produjera alguna desgracia personal en los enfrentamientos entre agentes y manifestantes. Juan Ignacio Zoido, ex ministro del Interior, declaró entre titubeante y trémulo que él nunca supervisó nada de Copérnico. Una afirmación cuanto menos sorprendente viniendo de un ministro.

Con todo, su vergonzante declaración aún fue más lejos al culpabilizar públicamente a los mandos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional de lo que ocurrió aquella jornada negra del 1-O. A pesar de que resulta más que obvio que como ministro del Interior él era el último responsable de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, ni siquiera se interesó por el dispositivo que se había preparado al efecto. Es decir, ni se informó de lo que se iba a hacer en Cataluña aquella jornada de alto riesgo, ni repartió instrucciones, ni dio ni una sola orden de lo que había que hacer, ni cómo había que hacerlo.

Fue el día del amigo invisible, en este caso del ministro invisible. ¿Dónde estaba Zoido cuando estallaba un conflicto civil de proporciones gigantescas en una parte del Estado? ¿Qué hacía, ver la televisión, jugar al mus, leer La Razón? “No recabé ningún informe, me dijeron que estaban coordinándose y que estaban trabajando”, añadió lastimeramente. Y concluyó con una afirmación sonrojante que a buen seguro no olvidarán ni los guardias civiles ni los policías que fueron enviados a las barricadas aquella mañana. “Al igual que yo no di la orden de actuar ni dónde, tampoco la di para que dejaran de hacerlo. Los operativos decidieron dejar de actuar y ellos sabrán por qué”, ha aseverado Zoido, que insistió varias veces en que fueron sus subordinados, los mandos de los diferentes cuerpos policiales, quienes dieron la orden final de cargar contra los votantes.

La cobardía de Zoido al quitarse de encima cualquier tipo de responsabilidad fue aún más lejos de las explicaciones que le pedían los abogados independentistas, ya que señaló directa y abiertamente a las personas que, según él, estaban al cargo de todo el dispositivo de seguridad: el coronel de la Guardia Civil Pérez de los Cobos; el jefe superior de Policía; y los mandos de los Mossos d’Esquadra. Habrá que ver cómo ha sentado esa acusación sobre todo a Pérez de los Cobos, el oficial de la Benemérita designado por el ministerio para las “funciones de coordinación” en Cataluña. No hace falta decir que un guardia civil no perdona una traición.

Sin duda abrumado por el escenario del Tribunal Supremo y por las posibles consecuencias que su declaración podría acarrearle de cara al futuro, Zoido optó por una posición indigna, deshonrosa, vil: dejar en cueros a sus subordinados que solo cumplían órdenes de la autoridad judicial y de sus superiores, pasarles la patata caliente, cantar por soleares ante “el enemigo” y filtrar los nombres de los altos mandos a los abogados de los doce acusados soberanistas. Una actitud indecorosa en alguien que se jacta de ser un valiente patriota español y que no pierde la oportunidad de entonar el himno de la Legión, o sea El novio de la muerte, en la primera procesión de Semana Santa que pasa por la puerta de su casa.

El problema es que para ser un patriota de verdad y no de boquilla, para comportarse como un gobernante serio, digno y honesto que asume las consecuencias de sus actos y no como alguien que cae en el postureo del patriotismo de casino y de salón, hay que estar preparado, tener madera. Es fácil enviar a las tropas a la guerra. El mérito y la nobleza están en seguirlas hasta el final cuando llega el momento de la derrota. Decir “yo no sé nada, pregúntenle ustedes a la Guardia Civil”, es una salida desleal, humillante. Esa puerta de atrás del Supremo por la que han salido Rajoy, Soraya y Zoido y que conduce directamente a otra página infame de nuestra historia.

La Generalitat ejerce la acción popular en un caso de asesinato de una mujer víctima de la violencia machista en Planes

El gobierno valenciano  ha autorizado a la Abogacía General de la Generalitat para ejercitar la acción popular en el caso relacionado con el asesinato en Planes de Sheila, una mujer de 29 años, víctima de violencia machista.

El suceso, ocurrido el pasado 9 de febrero, constituye un caso de violencia de género, un problema de ámbito social público de interés general que obliga a los poderes públicos a actuar de manera activa con el objetivo de lograr la plena erradicación de los malos tratos.

El artículo 36 de la Ley 9/2003, de 2 de abril, de la Generalitat, para la Igualdad entre Mujeres y Hombres establece que la consejería con competencias en materia de mujer podrá proponer al Consell de la Generalitat el ejercicio de la acción popular, a través de la Abogacía General de la Generalitat, o de abogadas/os colegiadas/os, en los supuestos de agresiones físicas domésticas en los que se cause la muerte o lesiones graves a mujeres residentes en la Comunidad Valenciana.

La Ley Integral contra la violencia sobre la Mujer en el ámbito de la Comunidad Valenciana, 7/2012 de la Generalitat Valenciana, establece en su artículo 58 que la Generalitat ejercerá la acción popular en todos los procedimientos penales que se sigan por delitos de violencia sobre la mujer con resultado de muerte, así como en aquellos casos en los que se genere alarma social o produzca lesiones graves e invalidantes. En su caso, la Generalitat solicitará siempre la privación de la patria potestad del presunto agresor.

Asimismo, la Ley 10/2005 de Asistencia Jurídica de la Generalitat dispone que corresponda a los abogados de la Generalitat integrados en la Abogacía General de la Generalitat, la representación y defensa en juicio.

El Consell aprobó la propuesta de Actuación Institucional de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas en caso de asesinatos de mujeres víctimas de violencia de género, con el fin de aunar esfuerzos y visibilizar de forma conjunta el rechazo a los actos de violencia de género, en aquellos casos en que se produzca la muerte de una mujer o de sus hijos o hijas en la Comunitat Valenciana.

Red de Centros Mujer 24 horas en ámbito rural

Cabe recordar que la Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas acercará al ámbito rural la Red de Centros Mujer 24 horas, para garantizar una protección especializada a las mujeres frente el grave peligro que supone la violencia machista en un entorno no urbano, como en este caso del municipio de Planes.

A Xabier Arzalluz desde el respeto, de un socialista

Recibo con dolor la noticia de que acabamos de perder a un político de raza.  De los que ya quedan muy pocos, Xabier Arzallus.

En los últimos tiempos donde la lucha política dista mucho del respeto, e incluso de la buena educación,  que desde la otra orilla se hable bien de un contrincante no suele ser bien recibido.

Aunque ya se sabe que el momento de irte de este perro mundo las lanzas y puyas suelen transformarse en loas y cánticos de alabanza. Qué pena.

Arzallus fue uno de esos personajes que siempre generaba controversia,  que sus intervenciones nunca dejaban indiferente. Pero siempre de frente y con la verdad por delante. Era lo que se dice políticamente incorrecto. 9

Utilizaba la ironía de manera a veces cruel y contundente, y ya se sabe que eso sólo pueden hacerlo las personas inteligentes y él lo era y mucho. Un verdadero animal político de los de antes.

De esos que fueron capaces de liderar una compleja Transición de manera ejemplar.

Lamentablemente  nos han ido abandonando poco a poco empobreciendo el panorama actual. Adolfo Suárez,  Enrique Tierno Galván,  Santiago Carrillo, Marcelino Camacho, o Enrique Curiel y ahora Arzallus.

Precisamente le conocí a través de este último en Madrid hace muchos años, en otra época. Se notaba química entre ellos,  respeto y un punto de admiración.

Hablamos como no podía ser menos de un tema actual, las tensiones centro-periferia y también de la violencia de ETA. De cómo se podía frenar esa espiral de desencuentro  y tensión.

Fue una conversión potente, enriquecedora y hubo coincidencia casi plena en el diagnóstico y la solución.

Parecía que nos encontrábamos en orillas diferentes, pero los tres estábamos dispuestos a construir puentes por los que comunicarnos.

Arzallus se nos va y como socialista lo lamento, pero de corazón,  con absoluta sinceridad. No como muchos que en vida le despreciaban quizás porque le temían, o le envidiaban por su altura de miras.

Su pérdida ha coincidido en el tiempo con la declaración en el juicio del Procés del Lehendakari Urkullu, uno de los personajes digno heredero de aquellos de la Transición. Quizás el último.

Vivimos malos tiempos para la lírica y esta tarde quienes sentimos la política de otra manera estamos un poco más huérfanos.

DEP Xabier Arzallus, desde el cariño y el respeto de un socialista…….de los de antes.

La corrupción democrática lleva a España a ser un Estado fallido

En la cena de gala que dio inicio al Mobile World Congress, el Jefe del Estado español, Felipe de Borbón, no tuvo reparo en afirmar que, gracias a la Constitución de 1978, España era “una democracia plena”. Los discursos del monarca suelen estar escritos en la misma sintonía de alejamiento de la realidad como lo fueron sus palabras porque España, a día de hoy, tiene una democracia similar a una de esas obras que se paralizaron tras la explosión de la burbuja inmobiliaria: está el esqueleto del edificio levantado, pero aún falta mucho por hacer. Precisamente, es todo lo que aún no se ha hecho lo que está llevando a nuestro país a convertirse en un Estado fallido.

En primer lugar, hay que destacar que el mero hecho de que Felipe de Borbón continúe siendo Jefe del Estado ya genera una situación antidemocrática puesto que está ahí por la voluntad del dictador Francisco Franco y no por el voto del pueblo. Incluso, habría que recordarle al monarca las manipulaciones que desde el Gobierno de Adolfo Suárez se implementaron para evitar un referéndum sobre el modelo de Estado que querían los españoles y que el ex presidente reveló en una entrevista: “cuando la mayor parte de los jefes de Gobierno extranjeros me pedían un referéndum sobre monarquía o república…, hacíamos encuestas y perdíamos”. Para evitar dar la voz al pueblo español incluyeron la palabra rey y monarquía en la Ley de Reforma Política y así justificaron que ya se había hecho un referéndum, algo que, como se ve, no fue así. En segundo término, para terminar de culminar la manipulación, no dieron la oportunidad de que los y las ciudadanas españolas pudieran elegir el modelo de Estado en el referéndum de 1978 sobre la Constitución. Esto fue un trágala en toda regla porque se metió en el paquete de la Carta Magna también a la Monarquía.

En segundo término, los niveles de corrupción de este país están destruyendo el concepto mismo de democracia. No puede haber plenitud en nuestro sistema político cuando España sólo alcanza una puntuación de 58 en el barómetro de Transparencia Internacional en el que el mínimo exigido para poder ser valorado como una democracia plena se encuentra en 75. Por tanto estamos más cerca de la debilidad que de la plenitud.

En tercer lugar, hay que tener en cuenta que uno de los valores sobre los que se sustenta cualquier régimen democrático es la separación de los tres poderes fundamentales y en España no es así, lo que provoca que se cometan abusos hacia el pueblo por, precisamente, la interacción entre ellos. Si el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial son inválidos para regir el destino de la ciudadanía, entonces nos hallamos en una situación de Estado fallido.

En España no hay división de poderes sino un mal remedo de la teoría de los vasos comunicantes. El poder legislativo se ha convertido en el lugar de la defensa de los intereses particulares de cada uno de los partidos sin buscar ningún tipo de soluciones a los problemas reales del pueblo. El Parlamento español lleva demasiado tiempo sometido al egoísmo de la partidocracia mal entendida y a las necesidades de las dictaduras privadas o las élites del capital. Esto no es un mal provocado por la atomización de los dos grandes bloques ideológicos, sino que es algo ya endémico desde la segunda mitad de la década de los 80. Vemos cómo se bloquean leyes que favorecen a la ciudadanía mientras se legisla en favor de las grandes corporaciones; vemos cómo los letrados del Congreso quieren modificar dictámenes para no acusar a nadie después de una Comisión de Investigación; vemos cómo los asuntos que realmente importan a la gente quedan solapados por los intereses egoístas de cada uno de los partidos. Si no se legisla pensando en el pueblo sino en lo que más rédito le puede dar a cada cual, entonces no nos hallamos muy lejos de Somalia o Libia.

El poder ejecutivo definitivamente ha dado la espalda a su pueblo y se ha sometido tanto a organizaciones supranacionales como a las dictaduras privadas. Todos los gobernantes que ha tenido este país, hayan durado mucho o poco en el poder, fueran de derecha o de izquierda, han terminado por priorizar eso que han dado en llamar las “cuestiones de Estado” respecto a las verdaderas necesidades del pueblo porque, finalmente, aquéllas terminan coincidiendo con los intereses de las élites. En estos años hemos visto cómo se ha modificado la Constitución porque así lo ha mandado Europa, cómo un gobierno ha ejecutado leyes que iban en contra de las necesidades de la ciudadanía, leyes que han incrementado la desigualdad y la riqueza de los más ricos mientras bajaban los salarios y se destruían derechos laborales. Una democracia plena no puede permitir que el poder ejecutivo se convierta en cómplice de una operación de rescate de una entidad bancaria y que ha provocado la ruina de más de 300.000 familias.

Finalmente, el poder judicial tiene como máximo problema es que aún no ha pasado por ningún tipo de renovación como sí lo han hecho, con todas las limitaciones existentes, los otros dos u otras instituciones del Estado y, en ocasiones, está funcionando con parámetros decimonónicos, del Fuero Juzgo o del Liber Iudiciorum. Además de la propia conciencia conservadora que suelen tener los órganos judiciales, hay que sumar un hecho que no está siendo muy tratado en los análisis que se hacen sobre la situación de nuestra Justicia en referencia a la necesidad de una “revolución” inmediata de la misma: la influencia que tienen sobre ella los poderes económicos, empresariales y financieros puesto que, mientras que las transformaciones políticas que se produjeron tras la muerte de Franco no les afectaban, en referencia a la Justicia una transición hacia una democracia plena en su funcionamiento podría atentar contra el control que presuntamente tienen a la hora de que los tribunales españoles dictaminen sentencias que afecten a los grandes tótem de estos sectores que, poco a poco, están dominando el mundo. Por eso la ciudadanía sospecha constantemente del doblegamiento de los poderes judiciales a los poderes financieros, empresariales y económicos. Las injusticias de la Justicia son una consecuencia más de la presunta complicidad de algunos miembros del poder judicial con el capital y hacen, más que nunca, necesaria esa “revolución” pendiente de la Justicia.

En consecuencia, si ninguno de los tres poderes se ajusta a los criterios mínimos que funcionan en una democracia plena, la realidad indica que España se acerca más hacia la definición de Estado fallido que a la utopía expuesta por Felipe de Borbón.

Europa ya conoce lo que la banca española ha provocado con el IRPH

Ser español y enfrentarse a los bancos no es fácil, más bien es una operación casi suicida. De ello pueden dar fe muchas personas, muchas instituciones, muchas empresas e, incluso, el propio Estado. La Justicia española tiene la mala costumbre de, en las cuestiones que más quebranto pueden provocar al sector financiero, ponerse del lado de los bancos. En España se ha llegado, incluso, a crear doctrinas legales para evitar que Emilio Botín fuera condenado por las cesiones de crédito. Sin embargo, la Justicia y las instituciones europeas no sucumben a las presiones de las entidades bancarias como ocurre aquí. Ya lo hemos visto con las cláusulas suelo, por ejemplo.

En referencia al IRPH el pasado lunes pudimos ver cómo el Estado español se puso en contra de los afectados para defender los intereses de la banca porque, según la letrada que representaba al Reino de España, tendría graves consecuencias para el sector financiero que las entidades devuelvan el dinero cobrado de más a los clientes que contrataron hipotecas referenciadas al IRPH en vez de a Euribor.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha dado gran importancia al juicio sobre el IRPH ya que, en primer lugar, se habilitó la Gran Sala y el tribunal se ha formado con 15 jueces, algo reservado para los asuntos de mayor relevancia. El propio presidente del TJUE, el belga Koen Lenaerts, presidió la sesión, acompañado de la vicepresidenta, la española Rosario Silva de Lapuerta, y 13 jueces más. Entre ellos se encontraba el juez ponente, el croata Sinisa Rodin. También estuvo presente el abogado general asignado al caso, el polaco Maciej Szpunar, que ostenta el cargo de Primer Abogado General. Será él quien deberá redactar y hacer públicas sus conclusiones.

Los jueces ya son conscientes de que el IRPH no puede ser eximida del control de transparencia porque no es una cláusula obligatoria, además de conocer la mayoría de las peculiaridades del IRPH que suponen un perjuicio para el consumidor, y que por tanto, es necesario que las mismas fueran explicadas por parte de la entidad bancaria. Los jueces ya saben que el IRPH se calcula con tipos TAE y que, por tanto, incluye comisiones y gastos que el consumidor abona por duplicado salvo que se le aplique un diferencial negativo. La necesidad de aplicar un diferencial negativo fue fijada por el Banco de España en una circular, pero, según se expuso en la vista oral, todas las entidades han incumplido la instrucción. Además, el resultado del IRPH es influenciable por las entidades sin necesidad de que se pongan de acuerdo entre ellas, algo que fue reconocido por el propio Banco de España en un proceso judicial en Burgos. El hecho de tratarse de una media simple hace que las entidades con préstamos menos competitivos hagan subir el resultado, pues su peso en la media es el mismo que las entidades con mejores precios que, obviamente, tienen una mayor cuota de mercado.

A todo esto hay que sumarle que España no ha traspuesto el artículo 4.2 de la directiva 93/13 al ordenamiento jurídico español, lo que lleva implícito que no se pueda invocada para eximir al IRPH del control de abusividad. Esto fue en lo que se asentó la sentencia del Tribunal Supremo que dio por bueno al IRPH porque, al no estar traspuesto el citado artículo de la directiva europea estaba eximida del control de contenido, además de considerar suficiente indicio de transparencia que se trata de un índice oficial.

En el juicio, el abogado José María Erauskin, acusó al representante de la entidad bancaria de que era falso que una hipoteca referenciada a IRPH operara en condiciones más favorables que las del mercado ya que las comparativas que expuso al TJUE estaban realizadas en base a un tipo medio de las hipotecas que publica el Banco de España y que se refiere a préstamos con un periodo de revisión del tipo de más de diez años (en lugar de la más habitual revisión semestral o anual). El abogado subrayó que él jamás ha visto una hipoteca así, por lo que el dato presentado por la entidad bancaria no es representativo de la media.

La militancia del PSOE pide a Rivera que se lleve a unos cuantos más

Ahora que tan dispuesto está Albert Rivera al transfuguismo político, visto que no tiene a nadie en quien confiar entre las huestes naranjas, desde las filas del PSOE han hecho llegar al dirigente naranja unos cuantos nombres de dirigentes y ex-dirigentes del PSOE que se podría llevar. Tras anunciar el fichaje de Celestino Corbacho para la plataforma de Manuel Valls para el Ayuntamiento de Barcelona, a Joan Mesquida para la candidatura de Baleares, y los ofrecimientos a la ex-ministra María Antonia Trujillo, muchas personas se preguntan por qué no se lleva a otros y otras también.

No es que Rivera se esté llevando a grandes políticos de hoy en día, ni en su momento lo fueron en los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Trujillo, con toda la prepotencia del mundo, negó hasta que la echaron por la puerta de atrás que hubiese en España una burbuja inmobiliaria siendo ministra de Vivienda. Lo que es más delictivo en términos políticos. También tuvo un encontronazo en 13Tv con tintes xenófobos, así que para Ciudadanos es una candidata perfecta. Cuñadista y de derechas. Lo mismo se podría decir de Corbacho, quien en los últimos tiempos habla que parece de derechas. O igual siempre lo fue y se escondía muy bien. El caso es que todos los que se lleva Rivera del PSOE hace tiempo que mentalmente no eran ya del partido.

Pero la guasa que tiene la gente no se puede parar y así le han pedido que se lleve también a Joaquín Leguina, en disputa con su paso a las filas del PP, quien parece más preocupado por volver al Consejo Consultivo de ex-presidentes de la Comunidad de Madrid, con su remuneración y oropel incluido, que en defender posturas socialdemócratas. También piden que se lleve al ex-ministro José Luis Corcuera y a la ex-militante y polemista Martu Garrote. Aunque ya llevan tiempo fuera del partido. Más sorprendente han sido las peticiones para que se lleve a Felipe González y Alfonso Guerra, dos verdaderos factótums del PSOE e historia casi viva del mismo.

Entre los que aún tienen algo que decir en política, esto es, no están retirados, los dedos culposos han señalado a dos de los considerados grandes criminales por el sanchismo: Javier Fernández y Javier Lambán. Curiosamente Emiliano García-Page y Susana Díaz parecen haber sido olvidados un tanto y no han salido apenas sus nombres entre los que se podría llevar Rivera a Ciudadanos. Igual porque ella tiene una posición complicada y no se va a hacer más sangre y el otro porque esperan muchos y muchas que se pegue una piña en las elecciones autonómicas (aunque las encuestas le son muy favorables). Pero odio, odio a Lambán.

Si Rivera pensaba rascar dos o tres votos con esos fichajes, más los que le pide la militancia, parece ser que ha vuelto a cometer un error. Con los del PP igual tiene más suerte, pero olvida el dirigente naranja que, no habiendo de por medio una afrenta grave o una pelea interna, estos dirigentes son vistos como traidores no sólo por la militancia, sino también por la ciudadanía. De ahí que llenar el partido de traidores, con todos los cuñados y cuñadas que ya tiene dentro, no parece la mejor opción para mejorar unos resultados que se avecinan catastróficos.

Eso sí, su doberman para estas cosas, Juan Carlos Girauta, ya ha avisado que Ciudadanos es la “Casa Común”. Ni para inventar conceptos son capaces de no copiar. Claro que es una casa común de liberales y constitucionalistas. No siendo ellos liberales, como demostramos hace poco, y no queriendo socialistas sino constitucionalistas, pues la casa van a tener que pintarla azul más que naranja. O incluso negra y roja como la bandera de falange. El caso es que no preocupa lo más mínimo a la militancia o a los votantes del PSOE que se lleven a unos cuantos, querrían que se llevase unos cuantos más.

PP y Cs quitan alegría al Día de Andalucía

Pasar el expediente como un burócrata del siglo XIX y comienzos del XX, eso es lo que ha hecho el gobierno andaluz el Día de Andalucía. Mucho tuit, mucho meme, pero sin alegría. Envueltos en la bandera española, que en Andalucía nadie pone en disputa, han olvidado lo que supone el ser andaluz. Ya no es la pérdida de gracia, que eso se tiene o no, se sea andaluz o asturiano, sino la poca alegría en la celebración, en la conmemoración, en el sentir la región con orgullo. Ni Juan Manuel Moreno Bonilla, ni Juan Marín parecen sentir ese orgullo que en otras ocasiones se estilaba tanto en las celebraciones oficiales como en los actos distribuidos por toda la región.

Que alguien como Marín sea un sieso y más triste que la muerte de una madre no empece para que la institución a la que representan pase cumplida página al día grande de Andalucía. Cualquier andaluz de a pie se siente orgulloso de su tierra, como lo hacen otros españoles de las suyas, pero parece que el binomio gubernamental no. Al menos no se desprende así de sus palabras donde, como suele ser habitual, han recurrido a los típicos tópicos. Así Moreno Bonilla ha expresado que afronta con una «mezcla de ilusión, responsabilidad y expectativa» la tarea de luchar por el «bienestar del pueblo andaluz», lo que requiere «mucha exigencia, dedicación y audacia a la hora de tomar decisiones». Y eso, muchas personas se preguntarán, qué tiene que ver con Andalucía. El pacto con los neofascistas, que decían defender el flamenco pero quitan los dineros del Museo de ese mismo arte, les ha agriado el carácter y parece que deben justificarse a cada momento.

Susana Díaz tenía mucha más gracia y donaire en sus palabras. Puede que populista y demagoga, sí, pero en comparación con el dúo de la mentira transmitía cariño por “su” gente. Y, al menos oficialmente que no en preguntas de los plumillas, tampoco hacía proyecciones de Gobierno como los Presupuestos de 2019. Moreno Bonilla y Marín sí han tenido que sacar el tema sin percatarse que ayer no era día de política pequeña, sino de festividad y política grande. Mas quien es pequeño en todo no puede aspirar a ejercer el cargo que se ostenta con grandeza y altura de miras. Ayer no tocaba hacer campaña electoral, la cual acabó hace tiempo en Andalucía, sino en aportar alegría y vida a la Comunidad Autónoma. Aunque como ambos llevan puestos el traje de enterradores, de esos del Far West almeriense, se han propuesto liquidar lo que ha sido Andalucía estos 40 últimos años. La quieren sometida y puesta en manos de los nuevos señoritos. Por eso no enseñan sus presupuestos hasta después de las elecciones de mayo.

Y qué decir de Marta Bosquet, la presidenta del Parlamento andaluz de Ciudadanos. Sólo a una persona sin capacidad de analizar la realidad se le ocurre hacer un discurso contra la violencia machista (ya no porque no fuese el día apropiado, porque todos los días son apropiados para esa causa) cuando al lado y apoyándoles, en lo que supone la consagración del trifachito, tiene a los neofascistas que son negacionistas. Como ha dicho Mario Jiménez, quien se junta a Vox, para gobernar o en Colón, tiene poca legitimidad para hacer cuñadismo ideológico de tema tan grave. Usan siempre las instituciones y los días festivos para sacar temas que les puedan dar dos votos. Una cosa es que todos los políticos acuden a fiestas para que se les vea y hacer proselitismo, pero hacer campaña electoral supone insultar, en este caso, a los andaluces. Es obvio que les importa poco o nada Andalucía en sí. Sólo quieren sangrarla.

Garzón se compromete a llevar a la Fiscalía los papeles de la crisis

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El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha anunciado hoy en el Pleno del Congreso que el dictamen final de los trabajos de la Comisión de Investigación sobre la crisis financiera en España y el programa de asistencia financiera debería estar en manos de la justicia y, por ello, “haremos todas las gestiones necesarias para que pase a manos de la Fiscalía y que ellos vean lo que sea oportuno para esclarecer responsabilidades más allá de la comisión que hoy termina”.

Garzón señaló durante su intervención para mostrar el apoyo de su grupo confederal a este dictamen que “nos ha sorprendido que el Banco de España esté tan preocupado por este dictamen y por eso creemos que debería llevarse a la Fiscalía en el caso de que la propia Fiscalía entienda que hay indicios de delito que deben ser investigados”.

Explicó que “para nosotros es muy importante que el trabajo de esta comisión pudiera servir de base para esclarecer consecuencias penales en otro ámbito, porque sí ha habido responsable, a pesar de lo que diga el Banco de España”.

“Ha habido muchos responsables -detalló- y en nuestro voto particular apuntamos a ellos: entidades reguladoras, gobiernos, grandes bancos y cajas de ahorros; sus gestores son responsables de uno de los grandes saqueos y estafas en nuestro país”.

Alberto Garzón alternó en su resumen de estas conclusiones la contundencia con el agradecimiento y, en algunos casos, una ironía trufada de humor. Muestra de ello fueron las palabras en las que agradeció la participación de todas las personas que habían intervenido en la comisión, la “cordialidad” y el “clima de trabajo razonable” en la misma, “a excepción del señor Roldán (en referencia al portavoz de Ciudadanos, Antonio Roldán Monés) que en su última intervención estaba muy cabreado, pero que realmente no vino tanto a la comisión como para estar tan cabreado”.

Destacó la importancia de los temas investigados en la comisión, ya que “hablábamos de algo que verdaderamente rompe España, como es la crisis económica y los 60.000 millones de euros que al menos ya hemos perdido desde lo público”.

El máximo responsable de IU insistió en que “creo que el dictamen es bueno, a pesar de algunas cuestiones”. Entre ellas recordó que “no podemos olvidar que esta comisión de investigación nació amputada. Se pidieron una serie de comparecencias que fueron rechazadas desde el principio por PP y PSOE, como la de los grandes y las grandes presidentas en su caso de las grandes corporaciones y los bancos, o la de los presidentes del Gobierno de la época estudiada. Su ausencia está absolutamente injustificada en una comisión de investigación de estas características”.

A su juicio, “el dictamen es positivo y no engaño a nadie si anuncio que gran parte de él está basado en nuestro informe, que fue enormemente trabajado por nuestro grupo parlamentario, con un resultado muy por encima de las expectativas”.

El Gobierno de Zapatero: la clave para entender la relación Villarejo-BBVA

En marzo de 2004, José Luis Rodríguez Zapatero accedió al poder de manera inesperada. Miguel Sebastián fue nombrado director de la Oficina Económica del Gobierno. Pronto se supo que Francisco González no era del gusto del nuevo gobierno, hecho que llegaron a hacer público con declaraciones públicas en este sentido. El presidente de BBVA se defendía diciendo que ponerle en cuestión podría desestabilizar la entidad, algo que es cuestionable pensando en lo que había ocurrido con el banco sólo un par de años antes y de lo que hablaremos próximamente.

Según se supo, Miguel Sebastián con Carlos Arenillas, vicepresidente de la CNMV, planearon dar un golpe para desalojar a González del BBVA. Como recordó Manuel Conthe, el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores en aquel momento, se produjo una triangulación entre el gobierno, CNMV y el Grupo Prisa para atacar a Francisco González. «A nosotros nos llegó a través de un periodista de la cadena SER un dossier que decía que la CNMV investigaba irregulares en la venta de la sociedad FG Valores Bursátiles a Merrill Lynch en los años 90, cuando nosotros no investigamos nada, fue una manipulación total y absoluta por parte de una triangulación perturbadora entre la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno, la Cadena SER y el vicepresidente de la CNMV».

El periodista era Javier Ruiz, jefe de Economía de la SER que, años más tarde, reconocería que el dossier que relataba presuntas irregularidades en las operaciones de venta de FG Inversiones Bursátiles en 1996, había sido elaborado en Moncloa por la Oficina Económica del Gobierno.

Para ejecutar el plan de toma de control del BBVA se necesitaba financiación. Sacyr, una constructora en crecimiento, pero sin el tamaño suficiente para diversificar los negocios que exigen el volumen de capital que un banco como BBVA demandaba, fue la elegida para capitanear el plan. Su presidente, un ingeniero llamado Luis del Rivero, listo y osado a la vez, lanzó el órdago.

Sacyr y Banco Santander estaban conectados de antaño, cuando el Santander eligió a Sacyr para vender la inmobiliaria. Además, eran socios en la Empresa Nacional de Autopistas (ENA) que fue privatizada por la SEPI en 2003. Santander, además, había sido accionista de Sacyr hasta semanas antes del anuncio de la operación. El papel del banco cántabro era potencialmente decisivo porque, ¿quién podría financiar a Sacyr una operación de esa dimensión?

Además, en el grupo hostil a Francisco González se encontraba Juan Abelló que, en cuanto resultó descubierto por BBVA, se retiró. No obstante, Sacyr anunció su intención de comprar un 5% de BBVA, un porcentaje relativamente pequeño pero suficiente para ser el primer accionista del banco y, de este modo, le permitía entrar en su Consejo de Administración. Finalmente, no consiguió que nadie le acompañase en la ventura. A finales de noviembre de 2004, Sacyr comunicó a la CNMV su intención de tomar un porcentaje en el capital del banco y posteriormente informó de la compra del 3,1%, vía derivados.

Francisco González se defendió con uñas y dientes. Por las filtraciones de las grabaciones de Villarejo conocemos alguno de sus presuntos métodos. Por cierto, en estos documentos gráficos se escucha a la entonces vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, decir a un enviado de Emilio botín que el presidente del Santander no tenía que preocuparse por el asunto de las cesiones de crédito que estaban siendo instruidas en la Audiencia Nacional y que derivaron, finalmente, en la Doctrina Botín de la que fue ponente el juez Gómez Bermúdez, quien ahora trabaja en un bufete de abogados donde tiene entre sus clientes a la entidad cántabra.

Ante la imposibilidad de tomar el control del banco, Luis del Rivero intentó vender los derivados a los competidores de BBVA. Como nadie quiso entrar en la refriega, el 15 de febrero de 2005, Sacyr decidió desistir de su asalto al BBVA y vendió las opciones de compra con las que logró una plusvalía de unos 150 millones de euros.