viernes, 16 enero, 2026

Saracho también mintió a Europa con los planes de venta de activos inmobiliarios

Emilio Saracho es un hombre al que le gustan mucho los guiones cinematográficos y la carta que envió a Daniele Nouy, presidenta del Mecanismo Único de Supervisión, veinticuatro horas antes de la resolución es la confirmación de ello. Tal y como hemos publicado en Diario16, la visión que da a Europa en ese documento de lo que estaba ocurriendo en el Banco Popular muestra cómo cualquier parecido con la realidad es una mera coincidencia. Lo hemos visto con las ofertas de ampliación de capital, de venta de activos no productivos o de operación corporativa para que el banco fuera adquirido por otra entidad. Además, la información que da estaba totalmente adulterada, sobre todo si lo ponemos en el contexto de lo que realmente estaba ocurriendo esos días.

Una de las posibles salidas por las que el Popular podría haber logrado tanto capital como liquidez hubiera sido la venta de los activos inmobiliarios problemáticos con una operación similar a la que posteriormente cerró el Santander o entregándolos a Sareb. Sin embargo, Saracho no hizo nada, pero indicó a Europa que tenía planes: «También se están preparando planes de acción alternativos que podrían ayudar al banco a aumentar el capital y fortalecer su balance en un plazo razonable en ausencia de una alternativa de M&A, incluidas las ventas de carteras de REO para las cuales recibimos indicaciones de interés».

Es importante poner en el contexto temporal esas palabras de Saracho. Afirma que hay planes para la venta de esos activos inmobiliarios porque no hay ninguna alternativa a una venta de la entidad. ¿No había afirmado Saracho en la misma carta que existían ofertas de dos bancos y que otro había solicitado entrar en la Virtual Data Room? Una contradicción evidente que pone de manifiesto la intención de ocultar la realidad que se estaba gestando en España en esas últimas horas previas a la resolución que ya estaba prevista para el día siguiente según se indica en el cronograma enviado por el FROB a las entidades bancarias.

Por otro lado, Saracho oculta a Nouy el hecho de que hacía diez días que el Santander ya había iniciado las negociaciones con BlackStone para la venta del patrimonio inmobiliario del Popular que se certificó en el mes de agosto de 2017. Además, no se hace mención al hecho de que esos activos eran los que estaban incluidos en el Proyecto Sunrise y que él mismo paralizó una vez que llegó a la Presidencia.

Por tanto, en referencia a los activos inmobiliarios, Saracho no estaba diciendo la verdad a Europa que estaba recibiendo una imagen adulterada sobre la situación real a la que se había llevado a la entidad.

Además, el ex presidente que llevó al Popular a la resolución cita que iba a convocar una reunión de la Junta Directiva el día 9 de junio cuando sabía a la perfección que en la madrugada del 6 al 7 la entidad iba a ser vendida en una subasta y que el comprador sería el Santander porque en las comunicaciones que remitió el asesor externo del FROB, Arcano y Jefferies, a las dos entidades que decidieron participar en la subasta para adquirir Banco Popular (BBVA y Santander), se afirmaba en uno de los puntos lo siguiente:

En el momento en que el FROB, a través de Arcano y Jefferies, envía esta comunicación están dispuestos a entrar en la subasta el Santander y el BBVA.

Sin embargo, durante el proceso de estudio de la Virtual Data Room el FROB emite una carta en donde en el punto 2, se matiza que las condiciones del punto 6 anterior son solamente para el Santander, como confirmando que es el único que está interesado. Implícitamente el FROB le está diciendo al BBVA que se retire.

Eso es lo que realiza a posteriori el BBVA, cuando dice que está interesado, pero no ha tenido tiempo para estudiar las condiciones, algo que es la excusa para dejar el camino libre a la retirada de BBVA, puesto que en la carta el FROB, a través de Arcano y Jefferies, ya indican que el único interesado es el Santander aún sin saber si BBVA iba a presentar alguna oferta.

Podemos debería presentar su propia candidatura

Duele separarse de los amigos y amigas con los que llegaste a la política para querer cambiar el mundo, aunque igual ese mundo sea el que te ha cambiado a ti. Es indudable que el dolor de la separación está presente en muchos y muchas de las inscritas en Podemos al tener que decidir entre una u otra posición. Mayor dolor entre diputados y diputadas, concejales y concejalas, en las diversas instituciones porque han sufrido los ataques directamente. Unos más y otros menos, pero ataques el fin y al cabo. No es de extrañar que la reunión de diversos secretarios generales regionales de Podemos, que promovió el castellano-manchego José García Molina, haya acordado que se tiendan puentes de diálogo ahora o después (prefiriendo ahora). Separarse así, con esta virulencia es doloroso y traumático.

La estampida de Íñigo Errejón está causando un dolor tremendo en la organización morada. Acusaciones diversas en público, foros, canales de Telegram, producto de una decisión que nadie quería y que sitúa a Podemos en una posición muy complicada. Se quiere recomponer algo para ofrecer una alternativa a la sociedad y no llegar divididos a las elecciones de mayo. Loable intento de quienes deberían haber pensado mejor las cosas hace tiempo. Tanto unas como otras. Ahora cualquier decisión va a ser mala seguramente, aunque en manos de Pablo Iglesias está en decidir lo mejor. No porque sea una persona que tiene la capacidad única de encontrar el mejor camino y el acertado, ni por ser el secretario general del Podemos, sino porque contra él se han lanzado todas las pruebas de lo acontecido. Se le ha culpabilizado de lo sucedido desde los medios de comunicación y algunos foros morados, por tanto mayor responsabilidad le cabe. Al final la decisión final será del Consejo Ciudadano pero lo que diga o no Iglesias tendrá un peso y unas consecuencias decisivas.

En estos momentos todas las cabezas pensantes de Podemos estarán reflexionando en la búsqueda de la mejor solución, que podría ser la única. Según fuentes internas la decisión de presentar candidatura propia frente al errejonismo sigue vigente pero ha perdido algo de fuerza. La salida de un “oficialista” como Ramón Espinar, mucho más partidario del diálogo (es su carácter evitar problemas entre compañeros y compañeras, especialmente si has compartido batallas) que de la confrontación, ha podido calmar las aguas de la cúpula dirigente. Que se haya adelantado la reunión del Consejo Ciudadano indica que se quiere tomar la decisión con prontitud y que pase lo que tenga que pasar. Pero igual, sólo igual, la decisión de optar por una candidatura propia (a ser posible con IU, Equo y Anticapitalistas) sea la única probabilidad si se quiere salvar Podemos tal y como se conoce hasta el momento.

Que Pablo Echenique sea odiado por casi todos los sectores de Podemos es algo que puede tener arreglo, de hecho se puso como adjunto a Fran Casamayor para solventar los problemas que iba creando el secretario de Organización. Pero que la voluntad de las y los inscritos sea pervertida, pues no hay que olvidar que fueron las bases las que decidieron que Podemos debía presentarse con su marca, y de ahí el acuerdo de Unidas Podemos con Izquierda Unida, es algo que no se debería tolerar. La decisión de la absoluta mayoría no puede pisotearse por la acción de unas personas. Menos en una organización que hace gala de la democracia interna para la toma de decisiones. Lo lógico será consultar a las bases para reafirmar la posición que se decida, pero en momentos de crisis es cuando los liderazgos, de haberlos, se muestran y ejercen. De ahí que Iglesias deberá decidir y explicar.

Si decidiera integrarse en la candidatura de Errejón, y no seguir con el proyecto programático desde la base de Hacer Madrid en el que participan muchas organizaciones, sería certificar la desaparición de Podemos en sí. Quedaría como otro grupo más de izquierda que se integra en un movimiento líquido y con una cúpula que prefiere ir y venir de un significante a otro sin problemas, ni imposiciones de bases. Sería enterrar a Podemos sin siquiera unas palabras de recuerdo. Doblegarse ante un Errejón, que es consciente de que no ganará las elecciones, y saltarse la decisión en frío de las bases. Unas bases madrileñas que, por mucho que digan en los medios cavernarios y algunos no tan cavernarios, les costó aceptar a Errejón como candidato, no tragarían así como así con esa decisión y se quedaría en su casa. Como ya advertíamos hace unos días (justo al día siguiente del errejonazo), el Grupo Prisa y los demás medios de la derecha mediática ya se han aliado con Errejón, le están dorando la píldora y le presentan como víctima de un dictador implacable como Iglesias. Por muchos errores que haya cometido el dirigente morado, fue elegido por las bases en un Congreso legítimo y plural, cosa que los errejonistas no terminan de aceptar. Acusan a Iglesias de actuar como se actúa en los partidos políticos, mientras quienes conspiran lo hacen como se hace en los demás partidos políticos. Nada nuevo bajo el sol.

No sólo debería presentar candidatura propia por el mandato de las bases, o por la factible disolución de las bases, sino porque nadie ha dejado por escrito que sacaría un resultado peor que el errejonismo. ¿Dónde han metido los votos ya para que Podemos o Unidas Podemos no sumen más votos que Errejón? Por mucho apoyo que pueda obtener el candidato de Más Madrid en los medios de comunicación, nadie sabe a ciencia cierta que podría pasar de aquí a mayo. Ya se dijo que igual hacía más daño electoralmente al PSOE que a Podemos, especialmente, si la confluencia de Unidas Podemos más los Anticapitalistas se mantiene. Nadie puede decir que no pueda pasar, pero en IU deberían valorar que quienes siempre les ha negado el pan y la sal, incluso han atacado a Carlos Sánchez Mato en el Ayuntamiento de Madrid, les vayan a abrir su nueva casa con los brazos abiertos. Fue el errejonismo el que no quiso el “pacto de los botellines”, el que no quería como número dos a Sol Sánchez, el que veía a IU como rémora del pasado. Raúl Camargo de Anticapitalistas ya ha avisado de que no habría que fiarse de nuevas fórmulas que tienen poco de movimiento de base. Porque la apuesta de Más Madrid se constituye sobre dos personalismos, con su posicionamiento personalista (elegirán quién sí y quién no, qué sí y qué no) y el tufillo de un nuevo cesarismo/caudillismo/hiperliderazgo, como ya se denunció en estas páginas.

Debe presentar candidatura propia porque Más Madrid no es un Podemos 2.0, sino un PSOE populista. ¿No le extraña a nadie en Podemos que las bases del partido socialdemócrata cuando se pronuncian en las redes sociales se pongan del lado de Errejón? ¿No le extraña a nadie que Adriana Lastra le haya abierto las puertas del PSOE sin dudar por un instante (aunque no es que Lastra sea conocida por sus análisis)? ¿No le extraña a nadie que ahora se ponga por las nubes el proyecto errejonista de populismo transformador (sin que sepan bien qué es) denostando lo que representan Iglesias y Alberto Garzón? ¿No le extraña a nadie que la impugnación del sistema hecha por Podemos y su trabajo en favor de hacer girar a Pedro Sánchez hacia una socialdemocracia más de izquierdas no sea apoyada por el errejonismo? Es de suponer que sí, que se extrañarán de todas estas cuestiones. Por eso Garzón, que conoce al algunos de los que hoy rodean a Errejón (Tania Sánchez, por ejemplo) perfectamente, no se fie del proceso. Cuestión que no es incompatible con apartarse como dirigente de IU para dejar que la solución sea tomada a quien corresponde. Debe presentar esa candidatura que siga representando la impugnación del sistema capitalista desde diversas perspectivas.

Y debe presentar la candidatura por algo tan elemental como es no caer en la trampa del enemigo. Jugar con el miedo al posible abismo que pueda haber en Podemos, gracias a una gran presión de los medios de comunicación que dicen ser amigos (no digamos los enemigos), supone entregar las armas antes de competir. Podemos es capaz de sacar en solitario ese 5% necesario para tener 6 diputados (que serían más que los que daría el errejonismo). Si a ello se le suma IU y demás organizaciones (recuperar a Lorena Ruíz-Huerta sería un acierto), fácil sacarían un 15% de los votos. Nadie habla de ganar las elecciones, pero sí de disputar el espacio de la izquierda. Eso sería sobrevivir al golpe del errejonismo y luego ya se vería el diálogo. Pero conociendo todos las cartas que realmente se tienen. Por mucho dolor que haya con la separación, que es muy lógico; por muchos errores orgánicos que se hayan cometido, que los ha habido; al final el proyecto es más importante que las personas. Aunque el movimiento errejonista también tiene mucho de querer acabar con Iglesias. Y eso es lo que debería vender Podemos, programa frente a personalismo, porque ¿alguien conoce algo más que el dúo Carmena-Errejón? Como dice el profesor Vicenç Navarro, la radicalización de las derechas no es producto sino de la acción de las izquierdas en este corto espacio de tiempo. Y ha sido gracias al dúo Sánchez-Iglesias, no a otros dúos moderados.

Díaz Ayuso (PP) se posiciona contra el taxi

Dicen que los taxistas son principalmente de derechas, pues no saben la que le ha caído con sus tres partidos (Cs, PP y Vox) porque todos se han postulado en favor de las VTC. Ni uno ha declarado que el sector regulado del taxi deba ser protegido de la competencia desleal y desregulada de las fortunas que se encuentran detrás del alquiler de coches con conductor. La última en oponerse al sector del taxi ha sido la candidata del PP a la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso, más conocida por la “niña de la libertad”, quien no ha dudado en asestar el último golpe de gracia al sector mediante una serie de falsedades y eufemismos con los que ha tratado de esconder la realidad, la completa liquidación de los taxistas en favor del poder del dinero.

La candidata puesta a dedo por Pablo Casado expresó ayer que sí que apoyaba mucho al sector del taxi y que les iba a regalar un smartphone o algo parecido, pero que debían competir con las VTC y “a quien San Pedro se la dé, San Pedro se la bendiga”. “Pienso velar por el interés de todos los madrileños en su libertad para elegir el modelo de transporte que quieran, y por eso voy a ayudar al taxi y las VTC a adaptarse para competir en igualdad” ha expresado la señora Díaz Ayuso mostrando una vez más la capacidad de la derecha madrileña en mentir. No afirma que el alquiler de coches con conductor está usurpando el transporte de viajeros de regulación pública, pues no deja de ser un servicio público. Las VTC no son transporte de viajeros en el sentido de trayectos cortos o largos, sino transporte de personas que deberían (cosa que no sucede) haber alquilado coche con conductor. No es que los madrileños tengan libertad de elección, que la tienen, sino que las VTC están haciendo competencia desleal y no están cumpliendo con la ley. Eso lo esconden en el PP madrileño. Claro que cualquier persona puede alquilar un coche con conductor, toda la vida se ha hecho, lo que no dice Díaz Ayuso es que las VTC no hacen ni un solo contrato de alquiler, están suplantando al taxi.

Remata la frase la dirigente del PP haciéndose pasar buena persona y política capacitada al decir que las va a ayudar a “competir en igualdad”. Esto esconde que quiere que los taxistas utilicen una aplicación móvil, vamos que se incorporen a Uber o Cabify, para legitimar a las VTC. Lo curioso es que para poder competir en igualdad, siguiendo la idea mercantilista que tienen en el PP (y en Ciudadanos y Vox, por cierto), deberían regular el sector de las VTC y ponerles taxímetros, que los conductores pasasen exámenes, que tuviesen el carné B2, que sus vehículos pasasen todos los años la ITV, que tuviesen un cupo de vehículos para discapacitados, etcétera. Miente Díaz Ayuso porque eso no es lo que quiere, sino acabar con el sector del taxi como ha pasado en otras ciudades del mundo. Quieren que los más ricos sigan acumulando mediante la desposesión de espacios públicos, que mal que les pese, siguen funcionando. Quiere la dirigente popular no competencia en igualdad sino entregar el sector a la clase dominante.

Todo puede ser producto de la ignorancia, que no sería de extrañar dado el nivel que presentan en el PP, lo que diría muy poco de la candidata. Aunque la realidad más que ignorancia es querer poner todo en el mercado, querer destruir la sociedad, y el taxi es un registro social porque está bajo mandato público. Fíjense que la precariedad laboral del sector VTC le importa poco, le gustan explotados a la señora Díaz Ayuso. Y esto lo esconde con la palabra libertad. Que parece que no conoce otro concepto político que este último. En realidad no conoce ni lo que significa libertad, debe ser que no ha leído a Isaiah Berlin o a John Stuart Mill, entre otros liberales, porque a todo le antepone el concepto de libertad, pero en cuanto alguien obra con libertad (léase políticos independentistas, moción de censura, manifestaciones, etcétera) allí que acuden a amonestar e intentar sojuzgar. La libertad sólo es de la clase dominante, el resto, mediante eufemismos, deben ser explotados, reprimidos e individualizados para que el sistema no pueda ser transformado. Ahora le ha tocado al sector del taxi, mañana veremos a quién le toca.

“Viajes por Castilla-La Mancha”, rutas inspiradoras para conocer y recorrer parajes de la región

El Gobierno regional ha puesto en marcha la web Viajes por Castilla-La Mancha con el objetivo de facilitar propuestas de viajes realizables en una jornada, con sugerencias y recomendaciones de qué ver, qué visitar y qué comer en los pueblos y ciudades de Castilla-La Mancha. Se pueden sumar jornadas en función de la disponibilidad de tiempo que tengan los viajeros para su recorrido por la región, adaptándose así a la demanda del usuario.

Así lo ha avanzado hoy en el marco de la quinta, y última jornada, de FITUR la directora  general de Turismo, Comercio y Artesanía, Ana Isabel Fernández Samper,  que ha indicado que “se trata  de una herramienta que nace con vocación de seguir creciendo y de incorporar más planes para que podamos  llegar a la cifra de 1.000”.

En este primer momento se lanzan 101 viajes, si bien es un proyecto que en el que las propuestas van a crecer e interconectarse entre ellas: una se indica en el portal web el lugar de la región al que se quiere ir, en cualquiera de sus cinco provincias, este sugiere la información con datos de distancia en kilómetros y las etiquetas o tipologías de recursos turísticos que se encuentran en ese destino.

Son propuestas descargables en pdf, y cuenta con una potente herramienta de búsqueda, de forma que el usuario que visita el portal, pueda localizar también su plan buscándolo por temática alguna de estas temáticas: Románico; Cielos limpios y estrellas; Patrimonio de la Humanidad; Molinos de viento; Patrimonio Industrial; Zonas de baño; Dinosaurios; Miradores y vistas; Pueblos con encanto; Arte rupestre; Enoturismo; Observación de aves y Yacimientos Arqueológicos. Hay rutas para hacer en cada una de las cinco provincias de Castilla-La Mancha.

Crítica contra el golpe de Estado en Venezuela

Casi simultáneamente cuando el Presidente de la Asamblea Nacional Venezolana -opositor ultraderechista al Gobierno de Maduro- se autoproclamaba nuevo Presidente “encargado” de Venezuela, llegaba la noticia de que el Presidente Trump (EEUU), junto con Bolsonaro (Brasil), y demás elementos de derechas, apoyaban el Golpe y reconocían al autoproclamado “encargado-manijero” del capitalismo reaccionario que venía amenazando con golpismo desde hace tiempo.

Desde el Estado español,  líderes de la coalición de Casado (PP), Rivera (C’s) y Abascal (Vox) exigían a Pedro Sánchez que apoyara el golpe. Esos que nunca condenaron el Golpe de Franco,  apoyan el golpismo de derechas alineándose con la violencia antes que con la Democracia demostrando así su unidad  ultraderechista.

Por otra parte Alberto Garzón (I.U.),   Pablo Iglesias (Unidos/Podemos), y otras fuerzas de izquierdas, han  calificado lo ocurrido en ese país latinoamericano como “golpe de Estado” y han defendido la posición de pedirle al Gobierno de Pedro Sánchez (PSOE) que rechace la autoproclamación del Guaidó como Jefe de Estado de Venezuela.

Iratxe García, portavoz del PSOE (Parlamento Europeo) declaró que “Desde el minuto uno España está trabajando para que la Unión Europea tenga una posición común sobre Venezuela” y se niega a reconocer a Juan Guaidó como presidente de ese país y añade que “lo importante es trabajar para que el pueblo de Venezuela decida su futuro en unas elecciones con garantías”. 

Las fuerzas aliadas del imperialismo mundial, encabezadas por Trump manifestaron su apoyo al golpe que podría desencadenar una guerra civil, incluido algunos barones como Felipe González, que “ha pedido a los gobierno de la Unión Europea y de América que reconozcan al Presidente de la Asamblea de Venezuela, Juan Guaidó, como  Presidente encargado de la Repùblica de Venezuela, declaraciones que no han caído bien entre muchos militantes socialistas, incluido el que suscribe este artículo, lo cual rompe la disciplina partidaria que dará pie a que se agudice el debate interno en el PSOE entre los que estamos contra el golpismo y por la democracia y los que prefieren caer del lado de la negra reacción imperialista mundial.

La situación en Venezuela es sumamente crítica y ese golpe ha radicalizado aún más las posiciones, pues a ojos de las izquierdas aparece como un golpe planificado por el imperialismo y la derecha venezolana, para controlar el petróleo. EEUU en un rasgo autoritario, exigió a través del exdirector de la CIA, Mike Pompeo, (Secretario de Estado con Trump), “la renuncia inmediata” de Maduro. Asimismo Trump declaró: “tenemos todas las opciones sobre la mesa”.

Una destacada ultraderechista venezolana exigía la “dimisión de Maduro, si quiere salvar su vida”.  Con un servilismo colonialista, los gobiernos más reaccionarios, antisociales y derechistas de Latinoamérica hacen seguidismo de Trump y apoyan con entusiasmo el golpe, en vez de pedir democracia.

La oposición derechista de Venezuela aprovecha la desesperación e indignación que siente el pueblo, causado por el colapso de la economía y los recortes sociales que sufre el país, con caída del PIB  y  niveles de subsistencia de más del  50 % agravado por la situación de las alzas de precio y la escasez de los productos básicos. La inflación está  en torno a un 1.000 % al año.

La polarización a derecha e izquierda se acentúa gravemente, porque decenas de miles de personas, han respondido a los llamamientos de tomar las calles, tanto por Guaidó, como por Maduro, en un peligroso enfrentamiento que podría desembocar en una cruenta guerra civil, porque ambos líderes alientan a las masas a luchar en las  calles.  El Gobierno Bolivariano llamó al pueblo a concentrarse ante el Palacio de Miraflores, para mantenerse en vigilia y defenderse, como hizo Chávez en 2002, cuando el pueblo le salvó.

Maduro trata de imitar a Chávez pero existe una enorme diferencia, tanto en el prestigio político, militar y económico entre ambos.  La revolución bolivariana antes era apoyada con entusiasmo por las masas y rechazó con sus acciones el golpe contra Chávez, pero ahora la situación es diferente porque está ganando fuerza la corrupta, reaccionaria y parasitaria derecha venezolana, que lleva años hostigando e intentando dar el golpe pero ahora consigue movilizar a parte de la juventud, clases medias, profesionales y sectores diversos.

Importantes sectores de parados, jóvenes estudiantes, trabajadores indignados por las brutales subidas de precios,  se movilizan desde barrios populares, convocados por las derechas, que les prometen un cambio a mejor. Sobre esas bases objetivas de deterioro social la derecha está recuperando la iniciativa y ahora ha visto un momento propicio para lanzar un asalto definitivo al poder y piensan que lo podrían conseguir con el apoyo de EEUU y la reacción mundial.

Los venezolanos se sienten frustrados ante los incrementos salariales que la hiperinflación galopante anula antes de que se apliquen. Existe también un ambiente despectivo de la burocracia dirigente del Estado que siempre hablan en un tono de alabanzas al poder, despreciando a los que protestan, tildándoles de contra-revolucionarios y derechistas, sobre todo, cuando las masas, debido a la penuria económica y pérdidas de poder de compras, se ven forzadas a protagonizar huelgas defensivas que son brutalmente reprimidas por el aparato burocrático dominado por los militares.

Cuando Chávez dirigía el ejército, la gente lo defendía porque tomaba medidas sociales positivas. Ahora con Maduro y la revolución estancada y en retroceso, la evidencia de que la mayoría de esos burócratas corruptos que viven con privilegios y condiciones materiales de vida similares a la casta burguesa que decían combatir, se extiende el desprecio y la rabia de los sectores más empobrecidos.

Maduro aplicó en agosto pasado un Plan de Reactivación Económica, devaluando el bolívar y estableciendo una moneda nueva que llamó Bolívar Soberano (60 BS = 1 dólar). Como la economía venezolana no es socialista, sino capitalista, (por mucho que digan lo contrario),  la inflación es enorme, adquiriendo niveles insoportables. Anterior a esta crisis, el dólar se pagaba a 3.000 Bs y algunos analistas dicen que este año podría seguir aumentando.

La Sanidad Pública dio un salto importante cuando Chávez consiguió que Cuba ayudara con miles de médicos. Ahora está prácticamente en decadencia, sin medicinas, sin suficiente personal sanitario. Una consulta simple en una clínica privada es tan cara que solo las capas medias pueden pagarla. No está al alcance del trabajador pues en pocos días subió la consulta de 2.000 a 15.000 Bs.

También las empresas suben sus tarifas aplicándolas a productos y servicios que dependen de empresas públicas. El gobierno respondió para atenuar los abusos con una subida salarial de 400% pasando de 4.500Bs a 18.000Bs, pero su incremento representa 6 dólares, lo que es insuficiente para compensar el alza de precios de los productos básicos y lo que contribuye es a desorbitar todavía más la hiperinflación, que se traga los salarios por meses.

Dada la tensa situación bajo presión del golpe,  existen difíciles salidas: Si frenan el golpe continuando la “Dictadura Bonapartista Proletaria Bolivariano”, sufrirán nuevos ataques. La U.E. da 8 días de margen a Maduro para convocar elecciones o reconocerá a Gaidó, lo que significa apoyar a los golpistas. Esta opción representará que implantarían una “Dictadura Bonapartista Burguesa” de derechas pro-imperialista que no resolverá ninguno de los problemas sociales, al contrario, los agravará, porque el objetivo de EEUU que es quien mueve a sus marionetas, es hacerse con el control del ejército que derroque al régimen y elimine al que se oponga, siguiendo los parámetros del golpismo clásico

En el anterior intento de golpe de 2017, la reaccionaria derecha venezolana abrió una importante brecha en el aparato del Estado. Consiguió dimisiones de altos cargos y el apoyo de la Fiscal General Ortega. La causa de que la cúpula militar no fuese ganada a la estrategia de la oposición de derechas en aquella intentona golpista fue que no pudo conseguir que sus movilizaciones populares pasasen desde las urbanizaciones de capas medias a barrios obreros, pero ahora han avanzado en ese intento.

Aquel violento terrorismo aplicado por las bandas fascistas era rechazado por los trabajadores, que alarmados por la situación optaron, (aunque críticos con la política del Gobierno Maduro), darle una oportunidad al PSUV. Apoyaron a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), pero la situación de deterioro económico ha hecho fracasar la política.

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV),  que se dice Revolucionario, lleva una política reformista socialdemócrata que en su práctica no defiende en realidad el genuino socialismo democrático. Los potentes medios de comunicación burgueses en manos de la reacción presenta la política de Venezuela como el fracaso del “socialismo” pero aquello no es socialismo, pese a que la casta burocrática así se reclama. Ha aplicado una política desastrosa de pactos con los empresarios corruptos, hablando de “transición al socialismo”. La derecha ha utilizado el colapso de la economía para sembrar una alta tasa de confusión entre el pueblo trabajador.

El programa que aplica Maduro y su burocracia es una caricatura y está a años luz del socialismo genuino como esperaban millones de trabajadores, cuando votaron para que se mantuvieran los Planes Sociales y las Reformas iniciadas por Chávez, qué sí querían dar una alternativa y responder a los deseos y reivindicaciones de la clase obrera y los sectores más explotados y oprimidos de la sociedad.

Maduro cedió ante China, Rusia, Irán… aplicando la teoría de las dos etapas estalinista e intentó convencer a la burguesía venezolana y al imperialismo internacional de que ellos podrían gestionar mejor que las derechas la grave crisis capitalista.

Como hizo Rajoy y demás Gobiernos en Europa, Maduro aprobó recortes sociales y salariales muy duros, despidió a muchos trabajadores de empresas públicas. Impotente ante el fraude y la corrupción, lo que consiguió fue erosionar el apoyo social masivo que tuvo en su momento el PSUV, que como sus hermanos europeos, podría estar a punto de sucumbir.

La política reformista del PSUV, con careta revolucionaria, ha conseguido que burgueses y grandes empresas se beneficien de ayudas importantes, firmando acuerdos con el gobierno y maniobrando con los imperialistas para mantenerse y recuperar poder. Es el clásico “reformismo burocrático”, (no socialismo), de la parasitaria casta funcionarial, políticos y militares corrompidos, desmoralizados y derrotados, que se elevaron por encima de las condiciones de vida del pueblo incrementando sus privilegios. Han transitado hacia la desigualdad, lo que permitió el avance de la reacción de derechas.

No está todo perdido porque existen partidos de izquierdas que están haciendo llamamientos a organizar comités de acción y reorganización en fábricas, barrios y ciudades, para levantar un frente democrático, obrero y campesino que derrote al golpe y a la burocracia superando al capitalismo.

Los golpistas hablan de gobierno para todos, reconciliación y demás mentiras, pero si la derecha y las fuerzas que les apoyan llegan al gobierno, la clase trabajadora sufrirá una pesadilla terrible, sobre todo los pobres y los campesinos que están padeciendo la crisis. Aplicarán despidos, privatizaciones, recortes e intentarán exterminar a las organizaciones de izquierdas, reprimiendo los movimientos sociales y a los activistas más destacados incluso con una brutalidad fascista.

El Internacionalismo Socialista debe plantear seguir luchando, mediante elecciones limpias, por un programa de clase genuinamente socialista y democrático, que expropie a las grandes palancas de la economía, la banca y los monopolios, para planificar la economía bajo control social y acabar con la inflación, la corrupción y legislar para acabar con los privilegios y la desigualdad que engendra la burocracia bajo su  modelo capitalista y tomar el poder real en manos democráticas de la clase trabajadora, los explotados y los oprimidos.

Las derechas defienden sus intereses con golpes de Estado y las izquierdas no tienen otro camino que basarse en la solidaridad, rechazando la violencia golpista y exigiendo la democracia social para resolver los conflictos, empezando por Venezuela y  Latinoamérica que están bajo  amenaza.

Mi opinión es pedir a nuestro Presidente Pedro Sánchez que haga lo posible por evitar el baño de sangre que podrían provocar las derechas golpistas y los que les apoyan a escala internacional. Aquí PP, C’s y Vox, se han quitado la careta de demócratas y enseñan su horrible rostro ultraderechista. La opción del movimiento obrero debe ser un NO rotundo, tanto a dictaduras de izquierdas como de derechas y luchar por una democracia plena y limpia.

La clase dominante en campañas permanentes ha minado la moral de la clase trabajadora, desprestigiando los ideales socialistas. No ha permitido ni en Venezuela ni en ningún sitio la Democracia bajo control obrero y han desactivado todo lo que huela a una verdadera izquierda porque prefieren la Dictadura del Capital. Nunca habrá socialismo sin democracia,  ni democracia sin socialismo, pero la lucha continúa y mi total solidaridad con el pueblo hermano de Venezuela.

El caso Julen demuestra la necesidad de unos buenos servicios públicos

La tragedia de Julen, el niño de dos años fallecido tras caer al pozo de Totalán (Málaga), no solo ha venido a recordarnos lo frágiles que somos los seres humanos cuando la naturaleza desata todo su poder destructor −en este caso en forma de montaña cruel−, sino que nos ha puesto ante una oleada de solidaridad ciudadana y también del propio gobierno como pocas veces se había visto. El Estado no ha escatimado en medios humanos y materiales y durante los 13 días de búsqueda del pequeño se ha desplegado un dispositivo gigantesco formado por más de 300 efectivos de Guardia Civil, Bomberos, Protección Civil, mineros, ingenieros, geólogos, espeleólogos y psicólogos, entre otros muchos. Nada ha faltado, desde avituallamiento hasta tiendas de campaña, desde helicópteros, camiones pesados y grúas de gran tonelaje hasta mastodónticas excavadoras que no han parado de horadar el terreno día y noche en la vana esperanza de rescatar al niño con vida. La inversión ha sido millonaria pese a que se temía que lo más probable es que el niño hubiera fallecido al poco de precipitarse por ese maldito tubo de más de cien metros que debería haber estado sellado y no abierto, convirtiéndose en una trampa mortal.

Ahora es momento de enterrar a Julen y de que la Guardia Civil aclare las circunstancias de su muerte. Pero mientras tanto pensemos que de su tragedia podemos aprender algo importante como país y como sociedad: que tal despliegue de personas y maquinaria nunca podría haberse llevado a cabo sin eso que conocemos como Estado de Bienestar y que algunos pretenden liquidar de forma urgente. Un país es más avanzado cuantos más recursos dedica a fines sociales, asistenciales y humanitarios para la población. Nunca deberíamos perder eso de vista. Cuando se produce un incendio, una inundación, un terremoto o cualquier otra catástrofe natural lo primero que pensamos es cuánto tiempo tardarán en llegar los servicios de rescate. Y siempre, por muy duro que sea el escenario, acaban llegando. Evidentemente todo eso cuesta un dinero. Hay que costear vehículos, combustible, material apropiado, provisiones… Es necesario remunerar a los especialistas, a los médicos de urgencias, a los enfermeros, a los policías, a los bomberos, a los militares, etcétera. Sus sueldos salen obviamente de los impuestos de todos los ciudadanos pero solo un loco puede llegar a pensar que hay dinero mejor empleado que ese. Por supuesto, con un eficaz equipo de inspectores pagados por el Estado se podría haber detectado que mil pozos en todo el país presentan las mismas condiciones de inseguridad que el de Totalán.

Aun así, los detractores del Estado de Bienestar siempre esgrimen como argumento que en España pagamos demasiado por determinados servicios públicos, lo cual no es cierto. Y aunque lo fuese, estaría bien empleado, ya que cuantos más impuestos más probabilidades hay de que rescates como el de Julen tengan éxito y logremos salvar vidas humanas. De hecho, lo lógico en un Estado de Bienestar es que los ciudadanos exijamos pagar más impuestos para recibir más prestaciones a cambio. Lamentablemente esa filosofía política que resultó ser una conquista de la socialdemocracia hoy está en franca decadencia y surgen partidos de extrema derecha como Vox que pretenden convencer al votante de que puede tener unos servicios públicos de calidad sin pagar un solo céntimo. En realidad, estamos ante una nueva mentira, además de un imposible, a menos que lo que pretenda Vox sea dejar algo tan importante como la asistencia humanitaria en manos de empresas privadas que buscan el negocio y no del Estado, que a fin de cuentas en este tipo de accidentes siempre se mueve por fines altruistas. Está por ver si una compañía privada es capaz de destinar tal cantidad de medios a un caso perdido como el de Totalán. Se antoja más que factible que ninguna lo haga sabiendo que perderá una cantidad ingente de dinero solo para sacar el cuerpecillo inerte de un niño de entre las entrañas de la tierra.

Hoy numerosas unidades sanitarias, de rescate e intervención inmediata atraviesan por momentos difíciles, no solo por las privatizaciones a las que han sido sometidas sino por el abandono estatal en el que han caído. Es el caso de los agentes forestales o de los servicios de salvamento de la Guardia Civil o de la Unidad Militar de Emergencia. Los recortes de los últimos años a causa de la crisis han reducido notablemente su capacidad operativa. Sus medios se han quedado obsoletos, sus plantillas se han limitado al máximo y sus efectivos a menudo están mal pagados y desmoralizados. Algo parecido sucede con la Brigada de Salvamento Minero, esos ocho hombres que se han jugado literalmente la vida por bajar al pozo de Totalán y rescatar a Julen. Mientras los héroes se partían los brazos taladrando la durísima cuarcita que mantenía el cuerpo de Julen sepultado, uno de los ex jefes de la Brigada de Mineros de rescate de Hunosa hacía un llamamiento desesperado al Principado de Asturias para que invierta en esta unidad de élite, una de las mejor preparadas del mundo. El responsable aseguró ante las cámaras de televisión del programa de Ana Rosa Quintana que la brigada “camina a su desaparición porque la minería se está muriendo” y añadió: “No estaría mal que alguien se preocupe de que esta brigada centenaria pudiera sobrevivir a los tiempos y colabore con los cuerpos de seguridad”.

No debería caer en saco roto la propuesta del jefe de los mineros de rescate, ya que se ha demostrado que la profesionalidad y el valor de estos hombres resultan cruciales en situaciones límite como el triste suceso del pequeño Julen. Algún día, más pronto que tarde, otra tragedia de similares características nos sacudirá de nuevo y volveremos a necesitar del coraje y conocimientos de los mineros asturianos. ¿Qué haremos si esa unidad se ha desmantelado finalmente como consecuencia de las nuevas teorías neoliberales, a menudo falsas, basadas en la austeridad y en el control del déficit público a toda costa? Quizá entonces –ojalá nos equivoquemos– ya no llegarán los ‘ocho de Hunosa’ sencillamente porque la unidad se habrá disuelto por falta de presupuesto. Y quizá entonces nos lamentemos de nuestras políticas conservadoras mientras otro niño, o varios, o un grupo de personas agoniza allá abajo, en una cueva o bajo los escombros de algún edificio desplomado por un terremoto o una explosión.

Julen ya nunca más podrá salir al campo para jugar con su bolsa de gusanitos. Esa tragedia nos acompañará siempre en la memoria y en el corazón. Pero al menos aprendamos la lección que nos deja su desgraciada historia. Que su muerte no resulte en vano.

Por un Euro de conciencia

Intolerable e inexplicable actitud por parte de la Unión Europea y del gobierno de Pedro Sánchez con respecto a la situación de Venezuela. Si en los momentos más próximos a la ejecución del golpe de Estado perpetrado por Juan Guaidó fue Europa quien mantuvo la calma y buscó una postura común antes de tomar cualquier decisión, según parece, los principales países de la UE se han sumado al ultimátum dado por el presidente español a Nicolás Maduro: si en ocho días no convoca elecciones libres con todas las garantías, reconocerá al golpista Juan Guaidó como presidente de Venezuela.

De la misma manera que está ocurriendo en los movimientos políticos, con un crecimiento de la ultra derecha similar a lo ocurrido en Europa durante la década de los años treinta del siglo XX, parece que en el tema venezolano se han adoptado las injerencias antidemocráticas implementadas por Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría, cuando las dos potencias ponían y quitaban gobiernos dependiendo de sus intereses, sobre todo económicos.

Venezuela estalló con la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de la República, un golpe de Estado en toda regla puesto que su acto no tenía ningún tipo de legitimidad democrática. El rápido reconocimiento del golpista por parte de Trump o Bolsonaro y las presiones por parte de Pablo Casado y Albert Rivera (ambos con relaciones muy directas con los bolichicos corruptos que se hicieron millonarios bajo el paraguas del ex ministro Rafael Ramírez expoliando los recursos del pueblo venezolano) puede ser interpretado como que quienes acudieron raudos a reconocer a Guaidó fueron los promotores del golpe.

La Unión Europea y España mantuvieron la calma en espera de una posición común. Sin embargo, el ultimátum dado a Nicolás Maduro por Pedro Sánchez, Emmanuel Macron, Angela Merkel y Theresa May por el que si no convoca elecciones libres en un plazo de ocho días, estos países reconocerán al autoproclamado Guaidó como presidente de Venezuela, es una injerencia antidemocrática porque lo que se pretende es imponer una decisión que corresponde en exclusiva a Nicolás Maduro en su condición de presidente electo. Es evidente que Venezuela necesita que se celebren unos comicios libres, con todas las garantías democráticas, sin imposiciones por parte ninguno de los dos bandos. Sin embargo, pretender que se haga por un ultimátum externo es una imposición de procesos políticos que sólo se recuerdan de los tiempos de Henry Kissinger o de Andréi Gromyko.

¿Qué interés hay en que Guaidó llegue a la presidencia? En principio, cualquiera que siga la trayectoria de Nicolás Maduro sabe que los ultimátum que se le lanzan le hacen colocarse en una posición defensiva y no atiende a razones, aumentando la represión o tomando decisiones que destruyen la poca legitimidad democrática que tiene.

La realidad es que Venezuela tiene demasiados recursos naturales como para que las grandes potencias económicas no hayan realizado ya un cálculo de los beneficios que obtendrían con un cambio de gobierno y quien ocupe el Palacio de Miraflores pertenezca a alguna de las facciones de la oposición que están siendo financiadas por estos poderes económicos. Tampoco hay que desdeñar la aportación de esos bolichicos con empresas energéticas y que ya gestionaron el suministro eléctrico de Caracas durante el chavismo. Muchos de quienes se hicieron millonarios bajo el paraguas de Rafael Ramírez ahora se han puesto del lado de los opositores y organizan reuniones, algunas de ellas con la colaboración de importantes abogados o ciudadanas de países del Magreb, en las que recaudan fondos para financiar a la oposición.

No se trata sólo del petróleo que podría generar pingües beneficios a empresas como Petrobras, Repsol, Shell o Haley Burton, sino que los fabricantes de tecnología precisan del «oro azul», del coltán, del que Venezuela tiene recursos por valor de más de 100.000 millones de dólares.

Sorprende sobremanera el cambio de posición de Pedro Sánchez con el ultimátum dado a Nicolás Maduro. ¿Ha habido presiones por parte de Repsol o de otras empresas energéticas? La Faja del Orinoco es uno de los mayores yacimientos de petróleo del mundo. Lo mismo podríamos decir del ministro Josep Borrell, quien fue consejero de Abengoa, empresa de ingeniería que podría tener interés en expandir su negocio en el país venezolano para el desarrollo de soluciones energéticas o de infraestructuras.

Ni la Unión Europea ni España pueden ser cómplices de un golpe de Estado. Nicolás Maduro no es la solución para Venezuela, más bien, cada minuto que pasa en la presidencia es un escollo para el pueblo.

En referencia a la política española, es realmente sorprendente cómo quienes están pidiendo que se pudran en la cárcel los políticos catalanes que declararon la independencia desde un Parlamento, ahora reconocen a Juan Guaidó, un político que se ha autoproclamado presidente de Venezuela sin tener legitimidad para ello, además de incumplir con la Constitución del país. Es la coherencia populista de esta derecha española. Rivera y Casado llaman golpistas a Junqueras o Puigdemont pero pretenden que se reconozca a quien ha dado un verdadero golpe de Estado. Pedro Sánchez no puede unirse a esta incoherencia y debe ponerse a la vanguardia para generar una mesa de diálogo en el que todos hablen desde la misma posición, sin imposiciones.

¿Encubre la Justicia militar a los corruptos y condena a los denunciantes?

¿Es necesaria una jurisdicción militar en tiempos de paz? ¿Por qué delitos que deberían ser juzgados por los tribunales civiles son tratados por los militares? Son preguntas que surgen y ante las que los órganos del Estado no pueden dar respuesta. La realidad es que la Justicia militar no tiene ningún sentido en una democracia con separación de poderes.

Las Fuerzas Armadas y las instituciones que se rigen por el código militar, como la Guardia Civil, tienen códigos internos de comportamiento que nada tienen que ver con la Ley: jerarquía, honor, disciplina. Sin embargo, este hecho no es justificación para que delitos de corrupción perpetrados por militares sean investigados o juzgados por los tribunales castrenses, porque dejan a los denunciantes a los pies de los caballos.

Son muchos los militares que tienen conocimiento de comportamientos corruptos de sus superiores y, sin embargo, no los denuncian por temor a las represalias que se puedan tomar por los mandos. Además, quienes se atreven a dar el paso y poner en conocimiento de los tribunales la corrupción, se encuentran con la expulsión de sus respectivos cuerpos, con terribles represalias que les destrozan la vida y que sirven para ejemplarizar e intimidar a toda la tropa, sea del cuerpo que sea, tenga la graduación que tenga.

En España tenemos muchos casos, algunos en los que estaban en juego los derechos de la mujer, tal y como ocurrió con Zaida Cantera, pero, en lo referido a la corrupción, nos encontramos con lo sucedido con el teniente Luis Gonzalo Segura y con la sargento de la Guardia Civil María Serrano. El primero, desde que fue destinado a la Subdirección de Operaciones de Red de la Jefatura de Sistemas de Información Telecomunicaciones y Asistencia Técnica del Ejército, Segura fue testigo de importantes irregularidades que, como decíamos anteriormente, denunció a sus superiores y, posteriormente, a la Justicia militar. Luis Segura descubrió que el sistema no funcionaba y fue donde se dio cuenta de que había denunciado a algo mucho más grande: la corrupción sistémica dentro de las Fuerzas Armadas. «Ahí fue cuando decidí denunciarlo públicamente», confirmó Segura a Diario16.

«La corrupción dentro del Ejército es mucho más sistémica que en el resto de las instituciones porque tenemos una jurisdicción militar propia y unos órganos de investigación propios. Desgraciadamente no funcionan correctamente», afirmó Segura a Diario16. Sin embargo, el propio teniente reconoce que el desconocimiento del poder que tienen esos elementos corruptos fue una de las causas de que sus denuncias no fueran tenidas muy en cuenta: «En principio no tuve dudas a la hora de denunciar. En ese sentido yo fui muy inocente porque denuncié primero a mis mandos pensando que eso se solucionaría y luego a los juzgados militares creyendo que resolverían. Incluso llegué a pensar que un juzgado militar sería mucho más duro que uno ordinario ante los casos que yo estaba denunciando», añade.

En el caso de la sargento María Serrano, una suboficial de vocación, con sangre verde en las venas, la cosa es más grave puesto que ella denunció a un subordinado, a un cabo, de quien comenzó a sospechar. Ella descubrió que este hombre estaba imponiendo sanciones por comercio ilegal de pesca a empresas ubicadas en Mercasevilla pero no todo era trigo limpio puesto que «él mismo era el que hacía los recursos de descargo para esas empresas», confirmó María a Diario16. En el propio equipo informático del cabo halló los pliegos de descargo que esas compañías presentaban en los juzgados para eludir sanciones de hasta sesenta mil euros. Serrano decidió poner en conocimiento de sus superiores estos hechos y ahí empieza su calvario. Preparó un informe que entregó a su superior inmediato, un teniente, quien ya le advirtió que se olvidara del tema, que lo obviara. María Serrano no podía quedarse parada y realizó más informes en su tiempo libre hasta que consiguió que se abrieran diligencias que imputaban al cabo. Sin embargo, el suboficial no fue apartado del servicio. Esta causa fue sobreseída porque los delitos habían prescrito. Incluso se lleva de testigo a un abogado de Mercasevilla para que afirme que él fue quien redactó los pliegos de descargo. «Que un abogado de Mercasevilla afirme que redactó esos informes en los ordenadores de la Comandancia de la Guardia Civil es muy fuerte», afirma Fermín Vázquez, el abogado de Serrano a Diario16. Se produjo un cruce de demandas entre la sargento Serrano y sus superiores y, siempre, desde la Guardia Civil, se intentó que el caso no llegara a la jurisdicción civil.

¿Por qué ocurre esto en un país democrático? ¿Por qué en la Transición no se eliminó la Justicia militar como ocurre en países como Alemania, Austria, Francia, Noruega, Holanda o Dinamarca? En España se produce un hecho que ya va en contra del propio espíritu de los órganos de Justicia y es que no queda del todo claro el delito que corresponde estrictamente al ámbito castrense, puesto que ahí puede entrar un caso de corrupción, abusos sexuales o un simple hurto en un cuartel.

Por otro lado, los denunciantes de corrupción pertenecientes a las Fuerzas Armadas o la Guardia Civil señalan la falta de imparcialidad y de independencia de la Justicia castrense, porque los jueces y fiscales deben ser militares, y, por tanto, entran esos conceptos de jerarquía y disciplina apuntados antes. ¿Se imaginan a un teniente coronel teniendo que juzgar y condenar a un coronel, un teniente general o un general? Es bastante habitual la endogamia que lleva a tener en cuenta aspectos como las amistades entre mandos, la posibilidad de promoción en el escalafón o la autoprotección. También se genera una desconfianza en el denunciante puesto que en muchos casos se le cataloga como alguien que ha roto el código de honor o la disciplina. Los ejemplos de los procesos de Segura y Serrano son evidentes. Por desgracia, hay muchos más.

De ahí que los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil que denuncian la corrupción de sus respectivos cuerpos tengan que llevar sus casos a Europa para que se les haga Justicia y, en algunos casos, demandar al propio Estado español ante el Tribunal de Derechos Humanos, como han hecho en estos días tanto Segura como Serrano.

¿Hacia dónde va Colombia?

La incertidumbre, cuando no la preocupación,se ha apoderado de la sociedad colombiana. El nuevo presidente del país, Iván Duque, parece que no le toma el pulso al país y muestra una notable ausencia de liderazgo, puesto a prueba en estos días tras un salvaje atentado terrorista en la capital colombiana. Se echa en falta una estrategia de comunicación, un discurso a la ciudadanía acerca de los verdaderos objetivos de su agenda política y, sobre todo, un mensaje conclusivo acerca de hacia donde se quiere ir. Duque no ha sido capaz de generar confianza ante una situación económica carente de dinamismo y numerosos conflictos de toda índole gravitando sobre el horizonte más cercano. Luego falta equipo, es decir, caras visibles que pongan respuestas a los problemas inmediatos y cubran las espaldas a un presidente con poco carisma y pocos contenidos de profundidad y calado. Su favorabilidad, en apenas unos meses, ha caído al 27%, aunque Duque, como otros presidentes, ya ha dicho que no cree en las encuestas.

El gobierno más que un equipo es una orquesta de músicos desafinados poco dados a dar la cara, hacer política verdaderamente explicando qué están haciendo (¿?) y mostrar solidez y robustez para hacer frente a los incontables problemas del país. Mas bien lo contrario: los ministros de Duque son absolutamente desconocidos para la mayoría de los ciudadanos y se muestran huidizos y escurridizos, incluso poco dados a las intervenciones en los medios y hacer política en las plazas públicas. Nadie los conoce, nadie sabe dónde están y qué están haciendo.

Esta ausencia de una línea política y una dirección adecuada para afrontar los problemas coincide en un momento en que se van conociendo numerosos datos y elementos que configuran una auténtica tormenta perfecta que anuncia una crisis segura en el corto plazo. La economía colombiana está absolutamente estancada y el año pasado apenas superó el 2%, una cifra muy baja y que muestra su escaso dinamismo. Pero hay indicadores aún peores, como la caída de un 14% en la inversión extranjera en términos absolutos el año pasado. Si bien la herencia recibida por el anterior presidente, Juan Manuel Santos, fue pésima en todos los sentidos si exceptuamos el proceso de paz firmado entre el gobierno de Colombia y la organización terrorista FARC, desde la llegada de Duque se ha echado en falta una serie de medidas para enderezar la economía y un verdadero programa con unas medidas concretas para hacer frente a una desactivación acusada en todo el cuadro económico.

Si los datos de la inversión extranjera son malos, tampoco lo son mejores los relativos al turismo, ya que según se informaba recientemente apenas 3,5 millones de turistas llegaron al país, una cifra bastante mediocre y por detrás de casi todos los países latinoamericanos si exceptuamos Venezuela, donde no va nadie debido a su compleja situación. Colombia se vende mal, no goza de una buena imagen exterior, sigue siendo un país muy inseguro en materia de orden público, carece de servicios turísticos de calidad y goza de unas infraestructuras prehistóricas.

Terrorismo, inseguridad pública y asesinato de líderes sociales

Para guinda de la tarta, el año comenzó con el brutal atentado terrorista del Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra una escuela de la policía en pleno centro de Bogotá y que dejó 21 muertos y casi un centenar de heridos. El gobierno de Duque se vio obligado a cancelar los diálogos con esa organización terrorista y a exigir a Cuba, país garante del proceso y sede de los diálogos, la entrega de los cabecillas del ELN presentes en la capital cubana para negociar con los interlocutores enviados por el gobierno colombiano. Sin embargo, la medida generó divisiones en un país donde un importante sector social, liderado por la izquierda, aboga por el diálogo en contra de la opinión de los sectores más duros de la derecha, claramente partidarios de la mano dura y abandonar las negociaciones con el ELN.

Este atentado, además, coincidió con los datos sobre la evolución de la seguridad pública en Colombia, que mostraban a las claras un crecimiento del 4% en los homicidios en el país -algo más de 400 el pasado año si lo comparamos con el 2017-, y un crecimiento en otros delitos, como el robo de teléfonos móviles, a pesar de que la mayoría de los colombianos casi nunca denuncian porque saben de la inutilidad de sus denuncias y porque casi todos los delitos quedan impunes. Los homicidios se situaron por encima de los 12.000 en Colombia, una cifra muy alta porque se esperaba que con la firma del proceso de paz y el cese de actividades terroristas por parte de las FARC se diera una reducción sustancial en esta cifra. Por ejemplo, España, con una población parecida a la de Colombia, el número de homicidios el año pasado se situó en cerca de los 300, ¡400 veces menos que en el país latinoamericano!

Un asunto ligado a la inseguridad que preocupa especialmente a la opinión pública colombiana es el asesinatos de líderes sociales, generalmente ligados a colectivos indígenas, organizaciones de derechos humanos o colectivos vulnerables, como grupos feministas o miembros de asociaciones de defensa de la causa LGBT. El año pasado, según fuentes bien informadas, fueron asesinados en total 226 líderes sociales y en lo que va de este año, según informaba el diario local El Tiempo, van asesinados ya diez líderes sociales sin que no se anuncien medidas eficaces ni planes de acción para poner coto a este flagelo. La impunidad es la tónica dominante en Colombia ante estos crímenes.

Para terminar, hay que reseñar que en el escenario más cercano el nuevo presidente, que ya lleva seis meses al frente del país, tendrá que hacer frente a nuevas protestas en el sector de la educación, por parte de docentes y estudiantes que reclaman un mayor gasto en este área; el conocimiento de nuevos indicios del caso Odebrecht en Colombia que apuntan a las más altas instancias, incluido el expresidente Juan Manuel Santos, que podría haber recibido dineros para su campaña de la empresa brasileña; el crecimiento masivo de los cultivos de coca -estaríamos hablando de cerca de 300.000 hectáreas-, sin que se anuncien medidas ni una estrategia decidida para luchar contra el narcotráfico y la concreción de una serie de medidas tendentes a poner en marcha una verdadera agenda política, todavía inexistente. ¿Hacia dónde va Colombia? Nadie lo sabe, quizá el presidente Duque y su corte de iluminados adláteres, que algún día nos revelarán sus planes, tengan la respuesta a esta gran cuestión.

La cobardía de Pablo Casado

El presidente del PP se muestra muy crecido haciendo de la política internacional una herramienta más de sus ataques contra Pedro Sánchez. Mientras está sentado en su sofá, calentito y viendo la televisión (nada cultural seguramente), acusa de cobardía al presidente del Gobierno alejado del peligro y de la lucha que se está llevando a nivel internacional por el tema de Venezuela o por otros temas igualmente peliagudos. Es fácil escribir en Twitter algo como: “Es lamentable que tengamos un presidente del Gobierno cobarde que no apoya la libertad en Venezuela. España debería liderar la acción de Europa frente a Maduro. Pero sus jefes de Podemos no le dejan. Solo arremete contra dictadores muertos, pero no hace nada contra tiranos vivos”. Lo dicho, desde el sofá de casa.

Mientras la Unión Europea, si es que se cree en ella realmente para algo más que la Europa de los Mercaderes (que es la Europa de Casado y otros que tanto hablan), cerraba una posición común que no haga genuflexión del Imperio, desde España los dirigentes del trifachito se lanzaban a ser más papistas que el Papa y reconocer a un señor que se esconde en una embajada y se ha autoproclamado presidente de un país en medio de una manifestación. Lo que se dice un acto de mucha valentía. En vez de enfrentar al tirano, lo mejor irse al refugio del ultraderechista Iván Duque, en cuyo país se asesina continuamente a activistas por los derechos humanos y poco o nada hace desde el gobierno. Ni todos son buenos, ni todos malos en el plano internacional.

Volviendo a la cobardía o no. Casado se desentiende de la Unión Europea para ponerse en fila detrás del Imperio de los EEUU. Sus razones tiene como hemos contado en estas mismas páginas. Oscuros intereses económicos más que políticos, como los de su amigo de pillerías Albert Rivera. Lo curioso es que ataca a Sánchez por hacer lo que debe hacer un presidente del Gobierno, lo primero mantener la calma y lo segundo activar la diplomacia y la acción internacional conjunta. Por mucho que reconozca al autoproclamado presidente sigue en un régimen dictatorial donde las armas las tiene el tirano. Salvo que se quiera, como es lo que suele hacer EEUU como potencia imperial, provocar un conflicto armado y una intervención militar. Algo que todos los presidentes estadounidenses utilizan como máscara en sus estadías en la Casa Blanca. La Guerra como arma económica. ¿Cambia algo reconocer a un señor presidente de un país no teniendo los aparatos represivos del Estado? No. Pero esto le da igual a Casado porque el dispara con la pólvora del rey, esto es, para él es gratis decir lo que sea porque está cómodamente en su casa viendo el fútbol. Si fuese valiente habría tomado un avión a Caracas a enfrentar al tirano, pero es demasiado cobarde para eso.

El tema no tiene más recorrido en sí, pero muestra a las claras dos cuestiones que sí son importantes. Una, que el PP vuelve a la mentira y la difamación de la época aznarista. Y dos las derechas españolas no son demócratas. Sobre el primer tema ya se habló en estas mismas páginas. Respecto al segundo cabe decir que el consenso sobre dejar actuar antes al Gobierno de criticarle no existe. Se inventa que es Podemos quien ejerce presión sobre Sánchez para apoyar a Maduro. ¿Se refiere Casado a ese Podemos que está a hostias y con una división interna que le está destrozando hasta los tuétanos? No parece que muy lógico que Pablo Iglesias le diga a Sánchez qué política exterior seguir cuando no sabe si sus propios diputados le apoyan o no. Igual la tardanza de la UE y del propio presidente del Gobierno tiene que ver con cuestiones que afectan a la economía del país. Imaginemos por un momento, tras el apoyo a Maduro de Vladimir Putin, que la UE y España en particular están en negociaciones para volver a abrir las fronteras de Rusia para los productos españoles que han sido boicoteados (lo que supone pérdidas millonarias para productores agrícolas de Andalucía, por ejemplo) y hay que saber medir los tiempos. Mariano Rajoy y su equipo permitió que España fuese perjudicada en Rusia y, tal vez, hoy se está camino de resolver el conflicto. Como Casado es un necio prefiere unirse al Imperio perjudicando a sus compatriotas. Sólo es cuestión de informarse (por cierto EEUU ha puesto aranceles contra productos españoles y Casado no ha dicho nada).

El problema es que la vida política de Pablo Casado se ha construido sobre una mentira que es la que acaba señalando su propia cobardía. O sus cobardías porque son varias las que jalonan el expediente político del niño de Esperanza Aguirre. Aquí dejamos unas cuantas cobardías, algunas vistas desde su propia perspectiva moral:

  1. No haberse enfrentado a la dirección madrileña, que le estaba dando de comer, cuando dentro del PP se sabía lo de la financiación autonómica.
  2. No haberse enfrentado a Mariano Rajoy cuando el presidente del Gobierno abría la operación diálogo con el gobierno de Cataluña. Si tan claro tenía que a los independentistas catalanes hay que darles caña, quitarles el poder y ponerles en la cárcel ¿por qué se calló siendo uno de los dirigentes principales?
  3. No pedir que España lanzase una invasión para sacar a Maduro del gobierno en unión a EEUU cuando el PP gobernaba. Si tan valiente es ahora ¿por qué no propuso eso hace un año?
  4. Es un cobarde porque no se atreve a reconocer que su apuesta política es en favor de los ricos, del establishment, que es quien le fija el programa y la agenda. Si no fuese un cobarde diría la verdad, pero debe mentir porque no les votaría nadie.
  5. Siempre actúa con colchón mediático detrás. Si analizan todas las intervenciones del dirigente del PP, no son propuestas lanzadas por sí mismo sino continuación de algo que han sacado en la Caverna.
  6. Habla de las víctimas del pueblo venezolano pero niega a las víctimas del dictador español. Y encima tiene la cara dura de recordarle en sus críticas a Sánchez.
  7. Habla de libertad para Venezuela, pero él votó en favor de la Ley Mordaza. Cuando las cosas son lejos nada mejor que proclamar libertades, en casa mejor que no haya ninguna.
  8. No ha sido valiente para establecer un cordón sanitario al neofascismo, sino que rápidamente se ha lanzado al pacto y su blanqueamiento mientras acusa al Gobierno y al resto de la izquierda de ser un peligro para la democracia. Más peligro que lo que representa Casado es casi imposible.
  9. Esta no es cobardía en sí, pero refleja la jeta que se puede tener cuando la clase dominante y sus aparatos de control mediático te protegen. Decir que el presidente del gobierno es un okupa y pedir la presidencia para alguien que no ha sido elegido es una paradoja aberrante que muestra claramente el valor que dan a la democracia estos reaccionarios. Niega carácter democrático a Sánchez, cuando las personas le votaron en la lista de Madrid del PSOE, y utilizó la constitución para arrebatar el poder a la derecha, y busca un resquicio legalista en una dictadura, según él, para que un señor sea declarado presidente en una formalidad que no sirve para algo más que generar aún más violencia. Jugar con las vidas de otras personas sin pensar.