sábado, 17 enero, 2026

2019, el año en que la Caverna irá a por la cabeza de Sánchez

Si en 2018 les ha parecido que los medios de comunicación no han sido justos con el presidente del Gobierno, aún no han visto nada. 2019, el año que acaba de comenzar va a ser el de la utilización de todo el arsenal disponible contra Pedro Sánchez. Desde todos los medios de comunicación controlados por el establishment financiero y empresarial se van a lanzar las invectivas más increíbles contra la persona que dirige el gobierno y sus adláteres. Quieren la cabeza de Sánchez y van a ejercer todo el poder como no pueden llegar a imaginar.

Controlan todos los grandes medios, da igual que se sitúen por aquello de la diversificación de lectores a izquierda o derecha, y a la mayoría de doxósofos/opinólogos más mediáticos. No hará falta que los directores de algunos medios, como sucedió con La Conspiración contra Felipe González, se reúnan para hablar y planificar los ataques. Cada uno sabe bien a qué juega en el tablero mediático. Cuando se intente desprestigiar a Sánchez por cualquier cuestión baladí o menor, el amarillismo de Eduardo Inda aparecerá en escena. Cuando sea algo más de disputas interministeriales El Mundo de Francisco Rosell, o incluso El País de forma sibilina, lo anunciarán a bombo y platillo. Cuando sea algo que afecte a una supuesta identidad de la patria española, entonces saldrá Francisco Marhuenda. Mientras tanto, desde las ondas radiofónicas, Federico Jiménez Losantos calentará la cabeza de la parte más rancia y Carlos Herrera de la más casposa. Todo lo que se les ocurra a estos medios será deglutido y devuelto en forma de lamento y crispación por Susanna Griso, Ana Rosa Quintana o Antonio Ferreras en televisión.

Han decidido en las altas capas del poder en España que Sánchez debe convocar elecciones ya. Y a ello van a dedicar todos los esfuerzos en una dura batalla en la intentarán coquetear con el apoyo más o menos sólido de Pablo Iglesias y Podemos. Si consiguen que la formación morada se venza hacia el lado de las elecciones, entonces el presidente del Gobierno se vería seriamente comprometido porque no podría gobernar ni con decretos ley. Esta fase del ataque al gobierno del PSOE, que en la Caverna catalogan como sanchismo, deben hacer tan insoportable la situación política y social que Iglesias y los suyos se echen atrás. Desean elecciones en el “Superdomingo” de mayo para que no quede ningún resquicio al poder del PSOE, salvo donde no lleguen.

No es que el establishment quiera a las baronías socialistas sino que las está utilizando para hacer ver que en el PSOE hay personas sensatas, patriotas y con sentido común. No les importaría, incluso, que venciesen en sus territorios en las elecciones autonómicas porque ello ayudaría a nutrir el relato de que los buenos socialistas vencen y los malos sanchistas son devorados por la soberanía nacional. De hecho, ciertas palabras que pronuncian esas baronías, no tanto respecto a Cataluña, como a la estabilidad del sistema son las propias de quienes están absorbidas por el entorno que se está creando contra el PSOE. Sí, porque no es un ataque sólo a Sánchez, es contra todo el PSOE aunque lo vendan interesadamente como sólo contra esa parte del partido. De momento ese relato, ese discurso mediático del sanchismo se ha llevado por delante a Susana Díaz que de sanchista nada tenía. Pero intentan engañar de esa forma porque quieren un PSOE derrotado, pero no tanto como para que pudiese surgir de los rescoldos algún tipo de socialismo más radical.

¿Cómo conseguir un estado de opinión favorable al adelanto electoral y la derrota de Sánchez? Decía el sociólogo francés Pierre Bourdieu que los sondeos de opinión eran en realidad una forma de violencia simbólica. Una forma de afectar a las personas de forma violenta porque nadie sabía realmente cómo se diseñan los sondeos, más allá de la cocina embrujada. Y no hay nada más violento para dominar, en parte a las personas, que indicarles que lo que piensan votar cada vez es menos popular. Que es, incluso, hasta inmoral. Por ello las empresas de sondeos, más tras el fracaso del método Tezanos, comenzarán a hacer caer al PSOE en la intención de voto, así no sea verdad en sí. De ahí los tertulianos, que son los mayores inoculadores de la doxa (estado de opinión), extenderán el discurso sobre las pretensiones de Sánchez de agarrarse a la silla de Moncloa. Y comenzará una bola de nieve que se irá agrandando con más y más posverdades y mentiras distribuidas como se dijo anteriormente.

Lo que pretenden en la Caverna en sí es violentar la capacidad de las personas para lograr que la realidad encaje en los deseos de los poderosos. No hay idealismo en todo ello, que sería lo que se produce con el síndrome de Procusto, sino ejercer el poder llevándose por delante la soberanía popular, la democracia real y lo que haga falta. Así, 2019 será un año terrible para todas aquellas personas que se sientan identificadas con el PSOE o Pedro Sánchez, porque la presión y la violencia simbólica que se va a ejercer podrían llegar a hacer caer el propio sistema democrático. Sólo la valentía que demuestren en Moncloa, en Podemos, en IU y demás partidos y movimientos de izquierdas, más la vuelta a la razón de los secesionistas catalanes (porque el PNV veremos hacia dónde se mueve, si con los de su clase o sus intereses identitarios), podría ser una forma de frenar los ataques contra el gobierno socialdemócrata y la democracia en sí.

Post Scriptum: En el PP tampoco deberían hacerse los valientes porque su partido también está en el punto de mira del establishment. Sólo observen de dónde les están llegando las noticias poco beneficiosas y comprenderán que los medios antes amigos (como El Mundo) hoy ya no lo son tanto.

La implementación de Sunrise hubiera evitado la caída del Popular

La ampliación de capital de 2.016 del Banco Popular era una más de las medidas de un plan de negocio que fue paralizado por Emilio Saracho, con la complicidad de Antonio del Valle, José María Arias y Reyes Calderón y que hubiera supuesto la salvación del Banco Popular. Una de las medidas principales de ese plan era el Proyecto Sunrise que fue paralizado por el ministerio de Economía de Luis de Guindos una vez que Saracho accedió a la presidencia del Popular.

Ante las crecientes exigencias de capital y de provisiones, el Popular tenía que anticiparse, fortalecerse con un Plan de Negocio y reforzar su banca comercial, especializada en pequeñas empresas, profesionales y familias, negocios en los que era líder. Esa visión, pese a la destrucción del banco en los meses posteriores, se ha visto reforzada por los acontecimientos posteriores.

La doctrina europea de proteger a los grandes es una receta para el desastre, no es posible demostrar lo indemostrable y no es posible por tanto decir que un banco grande, con operaciones en países inestables como México, Brasil, con gobernantes inconsistentes como Estados Unidos, o en situación de alta volatilidad como el Reino Unido o Turquía, sean mejores o tengan menos riesgos que los enfocados a la banca comercial en un país, como era el caso del Popular. Todo ello, además, cuando sus negocios fuera de Europa eran menores pero valiosos: TotalBank o Vepormás.

El Popular ejecutó su Plan hasta que llegó Saracho, que paralizó la segregación de los activos inmobiliarios –Sunrise– y la venta de activos no estratégicos –el banco norteamericano Totalbank, la participación en Vepormás o la venta de Wizink. Esto que Saracho paró, lo han hecho los demás bancos, la venta de esos activos hubiesen generado fuertes plusvalías –superiores a 500 millones– e impactos positivos en capital de 1.500 millones. Ejecutando el plan, Popular seguiría hoy en pie. Es inexplicable que se adjudicase a Santander por un euro, tras una crisis de liquidez, provocada por Saracho con la difusión de noticias negativas para bajar el valor de la acción.

Por su parte, José María Arias y Antonio Del Valle estaban dispuestos a que el plan no se cumpliese: el primero por falta de visión estratégica y miedo a ser descubierto por las acusaciones de blanqueo en el Banco Pastor; el segundo por avaricia, por querer quedarse un banco de 11.000 millones de euros por poco. Arias y Calderón siempre estuvieron en manos del mexicano y éste confió en Saracho, que, como se vio posteriormente, tenía su propio plan y su propio amo.

La bajeza moral de Donald Trump no tiene límites

La ignominia de Donald Trump ya ha cruzado demasiadas líneas rojas. En medio del combate que mantiene el presidente de los Estados Unidos con el Congreso para lograr cinco mil millones de dólares para financiar la construcción del muro de la frontera sur, Trump ha pretendido politizar la muerte de dos niños migrantes que estaban bajo custodia del Departamento de Seguridad Nacional.

A través de su canal de comunicación favorita, Twitter, Trump afirmó, en primer lugar, que los dos niños ya estaban enfermos aunque el asunto aún está bajo investigación por parte de las autoridades federales. En segundo término, el presidente culpó al Partido Demócrata de las muertes por sus «patéticas políticas de inmigración», olvidándose de que fueron los republicanos los que han vuelto a legislar para reducir la capacidad de los migrantes para entrar legalmente en el país. Por supuesto, Trump no mostró ningún tipo de empatía con las familias de los niños ni asumió responsabilidad alguna.

Estos tuits de Trump se produjeron en medio del enfrentamiento con los demócratas por un proyecto de ley de financiación que venció hace días, lo que obligó a un cierre parcial del gobierno. El presidente se ha negado a aceptar un proyecto de ley que no incluya al menos dos mil quinientos millones de dólares para el muro fronterizo, pero los demócratas han dicho que no superarán los mil trescientos millones para las disposiciones de seguridad fronteriza que, por supuesto, no incluyen un muro.

La muerte de los dos niños migrantes ha provocado indignación entre los demócratas y los grupos de derechos de los inmigrantes. Las investigaciones sobre los incidentes están en curso, y la causa oficial de muerte en ambos casos no ha sido anunciada, por más que Trump dijera en sus tuits que ya estaban enfermos.

A la niña y su padre no se les proporcionó agua cuando estuvieron recluidos durante ocho horas en una estación fronteriza en Nuevo México, según afirmó el abogado de la familia, y la niña comenzó a vomitar durante un viaje en autobús de 90 minutos. Su condición se deterioró rápidamente y murió de deshidratación y conmoción, dijeron las autoridades.

El niño muerto y su padre fueron retenidos en una instalación en Alamogordo, Nuevo México, en la víspera de Navidad, tras ser trasladados durante varios días de una instalación de la Patrulla Fronteriza a otra. Esperaban que el gobierno de los Estados Unidos estuviera a punto de liberarlos para esperar una audiencia de deportación, tal como lo habían prometido los contrabandistas. En cambio, el niño vomitó y tuvo fiebre. Murió en un hospital de Nuevo México.

Trump afirmó en sus tuits que los demócratas apoyan las políticas que «permiten a las personas hacer el largo viaje pensando que pueden ingresar ilegalmente a nuestro país. Ellos no pueden ¡Si tuviéramos un muro, ni siquiera lo intentarían!».

La ley de los Estados Unidos permite a los migrantes buscar protecciones de asilo y, en la mayoría de los casos, obtener el derecho a una audiencia ante un juez de inmigración. El sistema judicial de inmigración tiene largos retrasos, y los migrantes a menudo son liberados en el país para esperar sus audiencias. La administración de Trump tiene muchas ganas de cerrar lo que llaman «lagunas legales», detener a los inmigrantes por más tiempo y acelerar las deportaciones. Los demócratas, por su parte, han afirmado que cualquier cambio de este tipo debería ser parte de una revisión más exhaustiva de las leyes de inmigración y se han opuesto a revertir los derechos para los migrantes

Más de 3,5 millones de viviendas vacías pueden caer en manos de fondos buitre

¿Puede un país protegerse de los peligrosos fondos buitre? ¿Qué puede hacer un Estado acosado por el endeudamiento para escapar a las prácticas especulativas de estas siniestras corporaciones que acumulan ya tanto o más poder que el país más potente de la Tierra? En España sufrimos un vacío legal que permite que este tipo de gigantescas entidades financieras globalizadas inviertan, compren, vendan y, en general, hagan negocio con total impunidad a costa de la maltrecha economía nacional. La ausencia de una legislación apropiada permite que los fondos buitre puedan hacerse con importantes paquetes de acciones de bancos y empresas en crisis, prestar créditos al interés fijado por ellos, absorber grupos empresariales autóctonos y grandes promociones urbanísticas e incluso adquirir deuda soberana, hipotecando el futuro de nuestro país. La toxicidad de estas entidades ha quedado al descubierto tras la reciente resolución del Tribunal de Cuentas que ha condenado a la exalcaldesa de Madrid, Ana Botella, y a su equipo de gobierno, por malvender casi dos mil viviendas públicas a varias sociedades vinculadas con el fondo buitre Blackstone. Como consecuencia, decenas de familias han visto cómo el precio de sus cuotas y alquileres se disparaba o eran directamente desahuciadas, infringiéndose así el derecho constitucional a una vivienda digna.

Mercedes Revuelta, portavoz de la Plataforma Contra los Fondos Buitre, recuerda que al menos 3,5 millones de viviendas vacías están en manos de los bancos en España. En ese stock se incluyen pisos de compradores desahuciados, gente que se hipotecó y no pudo terminar de pagar sus cuotas, promociones de constructoras quebradas, cientos de urbanizaciones sin terminar… “La inmensa mayoría de esas viviendas están pasando a manos de los fondos de inversión” −fondos buitre−, “porque los bancos tienen la obligación, dictada por los organismos europeos, de vender todo ese parque inmobiliario antes de enero de 2019”, asegura en una reciente entrevista en nuevatribuna.es.

Los fondos buitre son un auténtico cáncer para las economías nacionales, tal como demuestran los informes de la ONU. Los expertos de Naciones Unidas −que han advertido sobre las prácticas de riesgo de estas opacas entidades que actúan en la sombra, moviendo los hilos de las economías occidentales y de los países en vías de desarrollo−, aportan una serie de recomendaciones sobre las medidas que cualquier Estado debería adoptar antes de que un fondo buitre termine fagocitando todo su sistema económico y financiero. Una vez más, nos encontramos con que en España estas recomendaciones no se han puesto en práctica todavía ni se han incluido en nuestro ordenamiento jurídico como cordón sanitario ante las actividades especulativas de estas peligrosas organizaciones.

De entrada, los expertos de Naciones Unidas advierten de que los fondos buitre son “intrínsecamente explotadores”, puesto que tratan de obtener ganancias “desproporcionadas y exorbitantes” en detrimento del pleno ejercicio efectivo de los derechos humanos, particularmente los derechos económicos, sociales y culturales y el derecho al desarrollo.

El Comité Asesor de la ONU recomienda a los Estados miembros que aprueben cuanto antes una legislación destinada a restringir las actividades “predatorias” de los fondos buitre dentro de su jurisdicción. Las leyes nacionales no deberían limitarse a los países miembros sino abarcar a un grupo más amplio de países y aplicarse a los acreedores comerciales que se nieguen a negociar toda reestructuración de la deuda. Las demandas interpuestas por los fondos buitre que sean “manifiestamente desproporcionadas” al monto inicialmente pagado para comprar la deuda soberana “no deberían tenerse en cuenta”, advierte la ONU. En ese sentido, las leyes de Bélgica y el Reino Unido proporcionan “valiosos ejemplos” a los otros Estados para la elaboración de leyes nacionales destinadas a limitar las prácticas de los fondos buitre.

La ONU es clara y rotunda en este aspecto, ya que aconseja a los países que adopten medidas para limitar los “litigios desestabilizadores” iniciados por los fondos buitre en su jurisdicción. Los tribunales o los jueces nacionales “no deberían hacer efectivos los fallos extranjeros” ni poner en práctica procedimientos de aplicación en favor de los fondos buitre que traten de obtener “beneficios desproporcionados”. “Es una buena práctica la de limitar el monto de las demandas de los fondos buitre al precio reducido pagado originalmente por los bonos”, avisa Naciones Unidas.

Además, se insta a los estados de la ONU a que “aumenten y promuevan la transparencia”, velando por que “se divulgue la identidad de los propietarios y los accionistas de los fondos buitre” y que estos sean sometidos a una “tributación apropiada”. Por otro lado, se debería garantizar “particularmente la transparencia en materia de deuda soberana en el mercado secundario”. Además, los tribunales y las autoridades nacionales competentes “deben tener acceso a todos los documentos pertinentes y a la información sobre los montos y la identidad de los acreedores que compran la deuda soberana de un país”.

Finalmente, los Estados como España −donde los fondos buitre ya han entrado con fuerza, poniendo en grave riesgo la independencia económica de nuestro país−, deberían “velar por que los órganos jurisdiccionales integren en sus prácticas el deber de evaluar en una etapa preliminar la buena fe de las demandas de los fondos buitre”, así como la condición del demandante, “exigiendo la divulgación de los detalles de la deuda”.

Por último, España debería vigilar que el principio de buena fe quede “adecuadamente reflejado en la legislación nacional y sea aplicado por los tribunales nacionales en relación con los litigios relativos a los procesos de reestructuración de la deuda soberana, disponiendo que los acreedores abusadores no disfruten de un trato mejor que los acreedores cooperativos que actúen de buena fe”.

La ONU recuerda que las actividades especulativas de los fondos buitre, como tratar de obtener el reembolso de la totalidad de la deuda soberana de un Estado que ha suspendido sus pagos o está por hacerlo –tal como suelen hacer estas poderosísimas entidades multinacionales– suponen un “objetivo ilegítimo”. Lamentablemente, ningún gobierno se ha atrevido a legislar todavía en España para protegernos contra estas corporaciones capaces de comprar países enteros.

Abascal y Rivera en el fondo se aman

Una ópera bufa es lo que están protagonizando Albert Rivera y Santiago Abascal, que es lo mismo que decir la derecha extrema y la extrema derecha, o los nacionalistas y los ultranacionalistas, o los cuñados y los neofascistas. Una farsa política de peleas y reproches que en realidad esconde un profundo amor y una decidida apuesta para ser partenaires políticos en un futuro no muy lejano. Peleas de enamorados que, al final, no son más que una representación para animar el espectáculo político y esconder que ambas formaciones divergen muy poco en lo fundamental. Son hijos del establishment con la misión de privatizar España. Patriotas de 2,50 euros (que es lo que cuesta una bandera de esas que cuelgan en sus balcones) al servicios de los poderes económicos globales. No son más que, por decirlo fraseología, los mamporreros necesarios para la lucha de clases global.

En los últimos días el dirigente de Vox, Santiago Abascal, ese mismo que no ha trabajado en su vida pero que quiere que la clase trabajadora española sea explotada, se ha dedicado a proferir insultos a Albert Rivera. Todo a cuenta de calificar a Vox como populistas con los que no se debe pactar. Un fariseísmo más del cuñado mayor del reino pues poco o nada ha tardado en acostarse con el populismo de derechas en Andalucía, ya que sus ansias de poder son mayores que su estómago y su ética. El caso es que Abascal se ha enfadado por calificarles de populistas y le ha dicho al dirigente naranja que “te crees Bismarck pero ves un extranjero y te postras, petit Macron henchido de cosmopaletismo. Sigue así. Yo prefiero seguir siendo un español de pueblo, sin complejos”. Y todo porque calificarle como populista le asemeja a Podemos. Y claro para un neofascista que le comparen con los “peligrosos rojos de mierda” es superior a sus fuerzas.

¡Cómo se le ocurre a Rivera compararlos con Podemos! Unos son populistas de Laclau, algo que no han escondido nunca, y Vox es un partido neofascista. Ambos antisistema sí, pero no es lo mismo. También ha exagerado Abascal al decir que Rivera quiere ser como Bismark. Rivera seguramente no sepa realmente quién es y parece que Abascal tampoco. Pero bueno, ya es casi normal, como se refleja en estas páginas día tras día que los dirigentes de la derecha de historia conozcan lo justo. Aunque sí es cierto que Rivera es un petit Macron hoy, mañana igual quiere ser cualquier otra cosas porque ya le hemos visto abrazarse a unas cuantas figuras políticas (John Fitzgerald Kennedy, Adolfo Suárez, José María Aznar, Emmanuel Macron…). Es tan grande su ego que cualquier personaje de la historia parece reencarnarse en él, menos Bismark por favor. No hay que pelearse por la imaginería política, uno puede ser Primo de Rivera y el otro Ramiro Ledesma. Total están al servicio de los mismos personajes del Ibex-35.

Ambos son patriotas (“Aspiramos a liderar gobiernos patrióticos con rumbo claro y sin veletas” ha dicho Abascal en clara referencia al cuñadismo ideológico) y se juntarán en el camino. Porque ambos se aman y se quieren desde hace tiempo. Son el mismo funesto personaje con distintos vestidos. Son como una barbie a la que se puede cambiar el traje y ser muchos personajes pero no deja de ser una encarnación plástica de un prototipo de mujer sumisa. En el caso de Rivera y Abascal son la encarnación de la transposición postmoderna de los monstruos del pasado. Dos personajes que sólo quieren destruir no construir. Dos seres amorales que se disfrazan de postmoderno y diverso uno, y de tradicionalista el otro. Eso sí, con banderita de España en la muñeca y luchando en favor de los patriotas que tienen sus cuentas en paraísos fiscales. O arrastrándose por los suelos ante los amos imperiales. Aunque tienen que escenificar una obra de teatro para que no se note que se quieren y van a acostarse en la misma cama política.

Al final todo es mentira. Ya saben y han hablado sobre la necesidad de pactar, pero si juegan a no quererse igual lo que están haciendo para quitarle los votos al PP. Como éstos se acuestan con quien sea políticamente no se dan cuenta que, en el fondo, Vox y Ciudadanos lo que están recreando es una tragedia para el PP. Con esas peleas tipo Manolo Caracol y Lola Flores lo que consiguen es dejar en el medio y siendo espachurrado a un PP que no sabe hacia dónde ir. No hay nada mejor que sacar a Isabel Díaz Ayuso, que como todo el mundo sabe no tiene ni idea de Ciencia Política, para reubicar al mundo político español. Ciudadanos al centro izquierda, PP al centro derecha y Vox a la derecha extrema pensando que los españoles son tan estúpidos que se tragarán ese trágala. Intenta el PP que no le quiten el sitio en el tablero político pero Vox y Ciudadanos ya hace tiempo que lo hacen. De ahí que Pablo Casado, que no se pelea con nadie, unos días parezca Mussolini y otros Fraga. Pero para fascista ya está Abascal y para pseudoliberal Rivera.

A diferencia de lo que ocurre con el PP, Vox y Ciudadanos se necesitan porque se retroalimentan y complementan. Mientras uno, el neofascismo, puede inocular odios racistas, machistas o antiestatalistas, el otro puede inocular odios más políticos. No dejan de ser en ambos casos odios y necesidad de quebrar el sistema actual para reconformarlo a la conveniencia de los poderes financieros. Desde la tradición y el europeísmo mercantilizado tienen el mismo camino, acabar con la España plural, libre y socialdemócrata. Todo el esfuerzo regeneracionista que lograron UCD y el PSOE se quiere derribar para recortar, cuando no soterrar, la soberanía popular. Ellos la quieren nacional porque así, mediante ese ente abstracto (al menos más abstracto que el otro), doblegarán a los españoles y españolas. Ambos partidos son contrarios a la democracia liberal y los derechos derivados de la voluntad popular. Quieren entregar, sin que haya posibilidad de levantamiento, España al Imperio y sus metrópolis continentales.

Hay que retomar a Guy Debord para analizar todo lo que está detrás de estos tipejos que quieren engañarnos. Esas peleas por una supuesta pureza no son más que el encubrimiento espectacular con el que pretenden hacernos creer que están en una batalla agonística entre ellos, cuando la realidad tras el velo de lo espectacular demuestra que realmente están de acuerdo en todo lo esencial. No es que sean hijos de Aznar como suelen hacer de forma interesada y de ocultamiento también los medios de comunicación, sino que son los esbirros más peligrosos del capital, especialmente la fracción financiera que es la dominante en ese bloque en el poder que domina nuestras vidas en gran medida. Ambas organizaciones responden a los mismos intereses ocultos pero juegan con la ciudadanía  mediante un efecto espectacular. Juegan con la identidad España (como otros con otras identidades) para amortizar a la razón y así poder llegar al subconsciente colectivo de la emotividad irracional que es la puerta para que reine lo espectacular-mítico y así ejecutar una serie de políticas que, de otro modo, no podrían.

España sigue destruyendo su sector industrial

El crecimiento que indican las cifras macroeconómicas no es sentido por la ciudadanía, no llega a la sociedad y no se percibe que sea sólido, sostenible y justo. Lamentablemente, la evolución industrial española registra un ritmo inferior al de la media europea, al caer la cuota de mercado un 2%. A partir del segundo trimestre de 2018 experimentó un brusco frenazo y se ralentizó la tasa anual de crecimiento del empleo, pese al retraso que ya registraba frente a los países de nuestro entorno. Además, existe una sentida incapacidad para generar una industria propia, dado que España se limita a ser un proveedor de productos intermedios.

La industria española se caracteriza por una especialización productiva de sectores tradicionales, es intensiva en mano de obra y registra una baja productividad por empleado. También tiene una escasa dimensión empresarial, un bajo nivel de internacionalización y padece carencias en la articulación de las infraestructuras, sobre todo del transporte de mercancías. A esto hay que añadir que España es el tercer país de la UE con el sistema energético más caro, tiene sectores de baja intensidad tecnológica y poca inversión I+D+i, que se refleja en un escaso gasto del sector privado. Los últimos datos indican que únicamente el 46,7% del total es financiado por las empresas y que el sector financiero es muy conservador.

Las cifras también confirman que el número de personas asalariadas se redujo en la industria un 9,8% en una década, al pasar de los 2,6 millones de 2.008 a los 2,4 del tercer trimestre de este año. En los últimos cuatro años creció casi un 15%, un 3,2% desde 2.017. Cada nuevo puesto de trabajo que se crea acumula 25 contratos y el empleo a tiempo parcial se extiende en una actividad donde siempre fue escaso. A un 45% de las personas que tiene este tipo de contrato le desagrada. Además, el índice salarial es un 9% inferior al de 2.008. En la media de la Unión Europea la situación es la contraria, ya que supera en un 18,5% al de hace una década.

A finales de noviembre, el Ministerio de Industria presentó el “Programa de Reindustrialización” que, tradicionalmente, han ofrecido los sucesivos gobiernos y que se dirige a las comunidades autónomas. Hay serias dificultades para evaluarlo porque nunca se ha hecho un seguimiento del mismo. En diciembre aprobó el “Real Decreto para el impulso de la competitividad económica en el sector de la industria y el comercio en España”, que recuerda que “el sector industrial se configura como uno de los principales motores de nuestra economía con un gran potencial para combatir las desigualdades sociales, originadas por los bajos salarios y el desempleo”. Sin embargo, la profusión de reales decretos y la presentación de agendas sectoriales refuerzan la incapacidad del Gobierno para entender que las respuestas a las debilidades de la industria solo se pueden abordar desde el diálogo social.

Susana Díaz: un discurso partidista y de perdedora

Hasta el último respiro la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía se caracteriza por patrimonializar lo público para lanzar un discurso partidista, más bien personalista, que demuestra el mal carácter de perdedora que posee. Susana Díaz ha querido despedir el año a los andaluces y andaluzas siguiendo el patrón de sus propias miserias. Un discurso no para que Andalucía sienta su andalucismo, al menos, sino para enfrentar y señalar como peligros generales los personales. Un discurso de una perdedora que sale por la puerta indicando que sólo ella es la solución a los problemas que ella misma ha generado. Al menos ha vestido el negro de luto riguroso por la pena que siente por dejar San Telmo.

“La amenaza de los populismos crecerá si logran imponer su criterio los que apuestan por vaciar nuestra autonomía y mutilar nuestras competencias. Eso significaría una regresión histórica, volver al centralismo más rancio” ha dicho la casi ex-presidenta. El problema es que no ha especificado qué populismos porque, acostumbrados a que los populistas fuesen las gentes de Adelante Andalucía, no se sabe bien si los sigue incorporando a ese peligro. Debería haber hablado de extrema derecha o neofascistas para que las personas de bien entendiesen el significado porque decir populistas sólo supone blanquear a quienes quieren romper la convivencia. Lo peor es que habla de un vaciamiento que, constitucional y jurídicamente, no se puede producir sin el consentimiento de las izquierdas. Como siempre ha hecho habla de peligros inventados para hacerse la mártir, salvo que ahora Andalucía, esa que quería que fuese “su” Andalucía, le ha dicho que ya no cree en sus lágrimas de cocodrilo.

Si Andalucía está en peligro, aún más lo está Europa y España. “»Europa es un espacio de libertad y derechos que siempre nos ha servido como espejo. Esos ideales están seriamente amenazados por el auge de los populismos y de los nacionalismos egoístas. Ni Andalucía ni España son ya ajenas a ese peligro» ha advertido. Y dale con los populismos que no son tales sino neofascismos. ¿Por qué no querrá decir esa palabra o extrema derecha? Porque su odio con Podemos sigue muy presente sin darse cuenta que mirando sólo a los cuñados naranjas, que es lo que ella anhela, quienes además la han abandonado como a la zarzamora, los peligros que le afectan tanto hoy, hace dos meses no, van a seguir presentes. Y lo del nacionalismo deja fuera al nacionalismo excluyente español evidentemente. El nacionalismo étnico de PP, Vox y Ciudadanos, nada que ver con otros tipos de nacionalismos, es tan amenaza para ella como el catalán. El problema es que sigue sin darse cuenta que su derrota en escaños se produce por culpa de ella misma y su forma de gestión, de su chulería, de su soberbia, de su “mala follá”. Que es a ella a la que no quieren los andaluces y andaluzas, no a un señor a 800 kilómetros.

No contenta con eso, comienza a hablar de valores que traspasan las fronteras de su propia institución: “Mantener el terreno conquistado, sostener los derechos y libertades y continuar avanzando para alcanzar mayores cotas de igualdad es algo que se logra día a día gracias a la acumulación de esfuerzo de una generación tras otra”. Justo unos derechos y libertades que ella no es que haya sido la más defensora en la propia Andalucía o en España. Sólo hay que pensar en la “máxima autoridad” para darse cuenta de que las libertades sólo las respeta cuando no le afectan a ella. La secretaria general de un PSOE-A que es como la mafia calabresa donde al discrepante se le saja el cuello sin dudarlo, donde al que de buena fe avisa de peligros en la gestión se le condena a galeras, o donde sólo funciona el ordeno y mando. Cuando se habla de valores democráticos hay que demostrarlos. Por eso Andalucía le ha dicho adiós.

El resto del discurso, que pueden ver en las redes sociales, el típico autobombo de Díaz situándose en un altar político. Un altar que ella no ha visto que le han quitado las andaluzas y andaluces. Un altar que ella ha perdido por su mala cabeza, por querer ser más papista que el papa. Cuando los chicos y chicas andaluces sufrían un calor terrible en las aulas, porque ella no les ha puesto refrigeración y se gasta el dinero en tonterías de autobombo, le estaban señalando el camino de salida, por ejemplo. Pero esto aún no lo ha aceptado. Es tan soberbia que, tras la derrota (porque no parece que vaya a gobernar), sigue sin ver todas aquellas acciones personales y de gobierno que le han puesto en la salida. Aún no es capaz de admitir que su tiempo en política está a punto de acabar pues, por mucho que ella piense lo contrario, no tiene capacidad para más. Ha demostrado cómo lograr que el PSOE deje de gobernar en Andalucía. Después de eso sólo le cabe presentar curriculums para ver si tiene suerte y la cogen en algún lugar. Ella y sus conmilitones claro, que tampoco se han enterado. Porque, por su discurso ayer, parece que la culpa es de otros (como siempre), o lo que es peor, es culpa del pueblo andaluz. Está tardando.

Garzón felicita las fiestas a IU, pero no a Llamazares

En ocasiones sólo hace falta leer entre líneas para reconocer que ese texto lleva un aroma especial, que se está refiriendo a alguien, que se lanza esa puyita guardada y esto ocurre al leer la carta que ha mandado Alberto Garzón a la militancia de Izquierda Unida. Más abajo disponen del texto completo para que puedan analizar por ustedes mismos el contenido, pero desde luego la misiva militante tiene efluvios de Gaspar Llamazares. Tras la disputa, más por una parte que por la otra, entre el ex-dirigente y el nuevo mandatario debido a la argucia de Llamazares con Actúa, el dirigente comunista ha sacado la ironía para dejar bien claro lo que hizo su antecesor.

“Cuando fue elegida en la XI Asamblea en 2016, esta dirección heredó una deuda de diez millones de euros, cuya principal magnitud se generó entre 1995 y 2008. La actual dirección de IU ha acometido un importante esfuerzo de austeridad que hoy nos permite anunciar que hemos reducido dicha deuda un 18% en apenas dos años, lo que hace aún más valioso el esfuerzo político” expresa Garzón. Este tiro, que llega hasta Francisco Frutos que también ha lanzado alguna puya a la actual dirección y Cayo Lara, señala que la bancarrota que sufre la formación de izquierdas ha lastrado las posibilidades de acción que tanto reclaman algunos desde sus púlpitos mediáticos. Tener 10 millones de deuda cuando los ingresos derivados del Estado no cubren casi nada, no sólo impide, salvo por la voluntad de la militancia, realizar acciones políticas al modo en que son implementadas por otras formaciones, sino que es necesario otro tipo de alianzas para tratar de sobrevivir.

Esto es lo que critica Llamazares, que esas alianzas están terminando por fagocitar a IU dentro de Podemos. Eso sí, sin querer ver que la situación que habían dejado a la formación de izquierdas era tétrica. Que Garzón, Eva García Sempere, Ricardo Sixto, Yolanda Díaz o Vanessa Angustia estén hoy como representantes de IU (y sus diversas ramificaciones regionales) en las Cortes es gracias a ese acuerdo. Mucho mejor tener 8 diputados y dos senadores que sólo los dos de Llamazares. Ha intentado hacer de la necesidad virtud asumiendo, como ha contado en numerosas ocasiones que existe un peligro mediático de verse tapados por Podemos. Pero frente a eso la presencia de Garzón, Díaz, García Sempere o Esther López Barceló en los medios de comunicación es habitual, muy habitual. Casi tanta como la del propio Llamazares para hablar de su propio partido. Incluso en este mismo medio se han indicado las iniciativas propias de IU, que han tenido especial beligerancia en temas relacionados con el oscurantismo institucional.

Y la última puya: “Un proyecto colectivo de un valor político incalculable que siempre estará por encima de personalidades y de cualquier interés que no sea el de la clase trabajadora y los sectores populares”. Advierte Garzón que antes que las personas el sujeto histórico de cambio. Y antes que los intereses personalistas, aunque ha olvidado la odiosa manía del otro Garzón de estar en todas las salsas, los intereses de la clase trabajadora. Un esfuerzo de una nueva generación de personas comprometidas con la lucha de clases y que son conscientes de que pueden ser subsumidos en muchas ocasiones en la otra formación política. Pero algo así pasaba con Iniciativa per Catalunya y no se tiraba nadie de los pelos (de las barbas). El caso de Adelante Andalucía, que tampoco ha gustado, ha sido ejemplar en mantener las esencias de las dos principales organizaciones de la confluencia de izquierdas. Y, si se miran las estimaciones de Podemos a nivel estatal, no han salido tan mal parados. Hubo algún que otro fallo, pero IU no acabó más subsumida que Podemos, es más seguramente IU hizo más por apoyar Adelante Andalucía que la formación morada.

Para quienes tengan interés en conocer todo el texto, aquí se lo dejamos.

Estimada compañera, estimado compañero:

El año 2018 ha sido de gran importancia para nuestro país, pues han tenido lugar una serie de acontecimientos que han modificado bruscamente el escenario político. Si bien hace cuatro años los vientos soplaban hacia la izquierda, hoy parecen soplar hacia la derecha. Y, sin embargo, no hay nada escrito de antemano y el futuro depende de la capacidad de la izquierda social y política para tomar decisiones adecuadas. El examen del trabajo durante este año nos da razones para sentirnos muy orgullosos de nuestra organización y también para creer que hay motivos para ser optimistas.

En 2013 presentamos una querella contra el PP por los «papeles de Bárcenas» y, cinco años después, nuestro trabajo ha dado sus frutos: la Justicia nos dio la razón en mayo, definiendo al Partido Popular como una “organización criminal” apoyada en un “sistema de corrupción institucional”. La condena ha avalado el trabajo de nuestro equipo jurídico, el cual durante años ha canalizado la lucha de IU contra la corrupción, y ha confirmado nuestras sospechas de que el PP es una trama de corrupción que se presenta a las elecciones. No obstante, no podíamos imaginar que esta sentencia sería el detonante de una moción de censura que acabaría echando al PP del Gobierno.

Desde IU y desde nuestro espacio político de confluencia actuamos entonces con responsabilidad histórica y desde el compromiso con las clases populares: poniendo las propuestas programáticas por delante, fieles a lo mejor de nuestra tradición. Esto nos permitió, más adelante, conquistar un acuerdo presupuestario en el que –entre otras cosas– arrancamos una subida del Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros; subida que entró en vigor el pasado 21 de diciembre. Así, nuestra incesante lucha social, jurídica e institucional ha permitido a las familias trabajadoras empezar a vislumbrar pequeños y humildes cambios que para muchas familias son, sin embargo, sencillamente revolucionarios. Si eso lo hemos conseguido con la fuerza y presencia actual, qué no podremos conseguir si somos capaces de ganarnos la confianza de mucha más gente.

Por eso este año también ha sido el de trabajar para mejorar nuestra organización, para hacerla más útil para la consecución de nuestros objetivos políticos. La Asamblea por un Nuevo Modelo Organizativo fue un hito importante en esta dirección: establecimos por primera vez en la historia de IU la obligatoriedad del sufragio universal para la elección de las responsabilidades orgánicas y las primarias para la elección de nuestros representantes institucionales. En definitiva, realizamos un trasvase de poder hacia la militancia: en vosotras y en vosotros radica la verdadera fuerza de Izquierda Unida.

No obstante, no quisiera pecar de ingenuidad o voluntarismo. Como se sabe, desde 2014 nuestra organización ha atravesado momentos difíciles que hemos conseguido superar tras mucho esfuerzo. Esto no ha sido designio divino, sino el resultado de un esfuerzo consciente por parte de toda la organización. Aún recuerdo que, cuando fui elegido candidato para las elecciones generales de diciembre de 2015, numerosas encuestas nos situaban por debajo del 3% e incluso del 2%, y el clima mediático nos había convertido en unos muertos prematuros. Algunos oportunistas saltaron del barco, y otros se escondieron. Pero fue nuestra militancia organizada la que consiguió dar la vuelta a esa situación y obtener, contra viento y marea, casi un millón de votos (sin contar Galicia y Cataluña), aunque se tradujeran injustamente en sólo dos escaños (cinco, si incluimos los que formaban parte de las dos confluencias). Aquel ejercicio de levantar la organización a pulso sólo fue posible gracias a un trabajo inmenso desde abajo. Tres años más tarde, desde nuestros cinco escaños en el Congreso (ocho, con las confluencias) y otros dos en el Senado, seguimos trabajando en todo el país para que nuestro programa se haga realidad en beneficio de las clases populares. No obstante, incluso desde antes de aquellos tiempos, arrastramos una ingente deuda que lastra nuestra capacidad de acción. Cuando fue elegida en la XI Asamblea en 2016, esta dirección heredó una deuda de diez millones de euros, cuya principal magnitud se generó entre 1995 y 2008. La actual dirección de IU ha acometido un importante esfuerzo de austeridad que hoy nos permite anunciar que hemos reducido dicha deuda un 18% en apenas dos años, lo que hace aún más valioso el esfuerzo político.

Y, mientras tanto, nunca hemos dejado de formar parte de todas las distintas luchas que impregnaron de dignidad a nuestro país. Podemos presumir de una militancia que ha estado presente en todos los conflictos y en todas las movilizaciones, curtida en mil y una batallas en defensa de los derechos democráticos de la clase trabajadora y los sectores populares. Conjugando la lucha en la sociedad civil y en las instituciones hemos conseguido algunas victorias importantes, como la alcanzada por nuestros compañeros y compañeras en el Ayuntamiento de Rivas frente a los abusos bancarios respecto al Impuesto de las Hipotecas.

Sin embargo, 2019 es un año que se presenta complejo, entre otras cosas por el avance de una derecha radicalizada que intenta superar la crisis actual en una dirección reaccionaria: acabando con todas las conquistas democráticas, muchas de ellas cuestionadas desde el inicio de la crisis. En este contexto, nos marcamos tres retos principales para el ciclo político-electoral de 2019:

  • Consolidar el bloque histórico de cambio y un espacio nítidamente de clase.
  • Fortalecer nuestra presencia institucional, consiguiendo que haya más y más militantes de IU en las instituciones defendiendo nuestro proyecto político.
  • Reforzar nuestra organización, incrementando la afiliación, mejorando los mecanismos participativos y haciendo sostenible las finanzas.

Estoy seguro de que cumpliremos estos objetivos porque nuestra organización está a la altura que exige un momento histórico como el actual. No es fácil, pero tenemos una brújula infalible: un proyecto colectivo de un valor político incalculable que siempre estará por encima de personalidades y de cualquier interés que no sea el de la clase trabajadora y los sectores populares.

Salud, República y feliz año.

La especulación de los fondos buitre atenta contra los derechos humanos

Los fondos buitre, esas siniestras corporaciones con las que la exalcaldesa de Madrid, Ana Botella, mantenía estrecha relación comercial −según ha sentenciado el Tribunal de Cuentas−, no solo se dedican a desestabilizar las economías de los países practicando una especie de “terrorismo económico”, sino que atentan directamente contra los derechos humanos. Un informe del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos elaborado por la ONU alerta sobre las actividades de estas entidades multinacionales que se infiltran en las economías domésticas y acaban devorándolas como un cáncer.

Según el informe, las actividades especulativas de los fondos buitre contra países pobres con niveles insostenibles de endeudamiento tienen efectos “negativos directos sobre la capacidad de los Gobiernos de esos países para cumplir sus obligaciones en materia de derechos humanos, especialmente de derechos económicos, sociales y culturales, y en particular los derechos a la salud, al agua y el saneamiento, a la alimentación, a la vivienda y a la educación”. Precisamente una de las consecuencias de la nefasta operación de venta de pisos de protección pública a fondos buitre planificada por el equipo de Gobierno de Ana Botella es que decenas de familias madrileñas se vieron endeudadas de la noche a la mañana, ya que se les incrementó la cuota de alquiler hasta niveles inasumibles para su poder adquisitivo. Algunos inquilinos incluso llegaron a perder sus casas.

Esas prácticas aberrantes de un mercado descontrolado, amparadas por determinados poderes públicos, chocan directamente contra la Constitución Española, que garantiza el derecho a una vivienda digna. De ahí que la ONU haya tomado cartas en el asunto al alertar a todos los Estados del mundo sobre las consecuencias nocivas que para los derechos de los ciudadanos supone comerciar con fondos buitre.

“Mediante litigios prolongados y costosos, los fondos buitre contribuyen a desviar recursos de los Estados desde los ámbitos del desarrollo, el bienestar social y los derechos humanos, donde las necesidades son más acuciantes”, asegura el informe de la ONU. Estas actividades especulativas pueden causar importantes retrasos en la resolución de la crisis de la deuda y limitar la capacidad de un Estado para asignar sus recursos y realizar los esfuerzos necesarios a fin de salir de su mala situación económica. Las alevosas maniobras de los fondos buitre agravan también las ya importantes consecuencias financieras de la crisis y dan lugar a políticas que “afectarán gravemente” al disfrute de los derechos humanos.

El completo estudio de Naciones Unidas desglosa, uno por uno, los riesgos de tratar con estas corporaciones globales que parecen campar a sus anchas sin que nadie las regule. En primer lugar, según el informe de la ONU, los fondos buitre menoscaban la capacidad del Estado para hacer efectivos los derechos económicos, sociales y culturales de sus ciudadanos. Las condiciones leoninas de los préstamos y el tipo de interés elevado y abusivo que suelen imponer pueden dificultar en gran medida la amortización de dicho préstamo. Al tener que reembolsar una suma mucho mayor que la tomada originalmente en préstamo, el Estado puede verse obligado a reorientar al servicio de la deuda recursos anteriormente asignados a servicios públicos esenciales, así como a recortar el gasto público. De esta manera, el fondo buitre es el principal enemigo del Estado de Bienestar. “Ese proceder menoscaba la capacidad del país para hacer efectivos los derechos económicos, sociales y culturales (es decir, adoptar las medidas apropiadas para lograr su pleno ejercicio) y, en última instancia, afecta al crecimiento económico de ese Estado”, afirma el informe. El caso de Malawi es paradigmático. En 2002, el Gobierno de aquel país decidió vender el maíz de su organismo nacional de reserva alimentaria para obtener fondos con vistas a reembolsar los préstamos que había suscrito con fondos buitre. A raíz de la mala cosecha registrada ese año, 7 millones de personas −sobre una población total de 11 millones−, se enfrentaron a una grave crisis de escasez de alimentos.

En segundo término, las actividades de los fondos buitre ponen en peligro las iniciativas internacionales de reducción de la pobreza. La capacidad de los fondos buitre para comprometer los objetivos del FMI y del Banco Mundial es “sorprendente”, según el estudio de la ONU. Un buen ejemplo es el caso de la República Democrática del Congo. En 2014 un tribunal de distrito de los Estados Unidos falló que ese país tenía que pagar a un fondo buitre casi 70 millones de dólares por una deuda de 18 millones adquirida en 2008, que se remontaba al régimen del exdictador Mobutu Sese Seko en la década de 1980.

En tercer lugar, las actividades de los fondos buitre contribuyen a aumentar la deuda pública de un país. La carga de la deuda menoscaba la protección de los derechos económicos y sociales no solo porque se desvían fondos destinados a fines sociales para asegurar el servicio de la deuda, sino también por la situación de dependencia en la que se coloca a los Estados deudores. Se ha observado que esa dependencia podría dar lugar a una pérdida real de soberanía sobre sus políticas económicas y sociales y a la imposición de otras políticas con consecuencias potencialmente negativas para la protección de los derechos sociales.

Por último, las actividades de los fondos buitre menoscaban la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible. Los juicios iniciados por los fondos buitre contra los Estados endeudados pueden desacelerar los progresos realizados tanto por los países desarrollados como por los que se encuentran en vías de desarrollo, pese al firme apoyo de las instituciones financieras internacionales.

Rivera y Casado traicionan a la Constitución, a la democracia y a España

Los dos partidos de la derecha teóricamente democrática han demostrado, una vez más, su deriva hacia el populismo de ultraderecha que está ascendiendo en toda Europa. En menos de veinticuatro horas tanto Albert Rivera como Pablo Casado han atentado contra la democracia, la Constitución y España con la confirmación de su pacto con Vox y el veto en el Senado a la senda de déficit marcada por el Gobierno de Pedro Sánchez.

El ansia de poder de dos de los tres hijos políticos de José María Aznar ha tenido como consecuencia que la teórica derecha democrática se haya salido de los cauces constitucionales y del respeto a los derechos humanos para lanzarse a los brazos de un partido que desprecia los elementos mínimos de la democracia. Pablo Casado ya afirmó que un pacto con Vox era «una gran oportunidad» y se congratulaba al confirmar su deseo de que lo ocurrido en Andalucía fuera el reflejo del futuro mapa político en España. Albert Rivera, por su parte, ha intentado que no se le vinculara al partido ultrafascista pero sin éxito. Su estrella mediática y futuro candidato a la alcaldía de Barcelona, Manuel Valls, dio una lección de dignidad democrática a todo el partido naranja al afirmar que «Es mejor perder votos, o incluso el gobierno, que traicionar las propias convicciones y los valores democráticos» o «Todo acuerdo programático o de gobierno con Vox sería, en cambio, un error político y una incongruencia moral. Sería incompatible con los valores europeos que muchos de nosotros defendemos». Sin embargo, nada ha frenado a Rivera para permitir que Juan Marín se apoyara en Vox para entrar en el futuro gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla.

La derecha española cada día se aleja más de la democracia, de la Constitución que utilizan como ariete en su discurso ultra patriótico, del espíritu de la Transición que ponen como escudo para evitar las reformas imperiosas que precisa el país. Por esta razón, el pacto con Vox de Rivera y Casado no es más que una traición a las propias esencias de la democracia porque llegar a consensos con quien, precisamente, pretende destruir el sistema político de libertades y derechos, no es otra cosa que una versión actual del recibimiento de Bruto y Casio a Julio César en las puertas del Senado romano.

Por otro lado, tanto el PP como Ciudadanos tienen que explicar a sus millones de votantes cómo han vetado la senda de déficit marcada por el Gobierno para, entre otras cosas, aumentar los recursos de la sanidad, la educación, las pensiones, etc. La influencia de Vox se hace ya patente en esta decisión puesto que atacar de esa manera a los derechos que están reconocidos en la Constitución no es más que el reconocimiento de que para Rivera y Casado nuestra Carta Magna sólo tiene validez en los artículos de los que ellos pueden sacar tajada electoral.