sábado, 17 enero, 2026

En el Mediterráneo no hay Navidad

El pasado viernes el barco de Proactiva Open Arms realizó en alta mar un rescate a unas cincuenta millas náuticas al noroeste de Trípoli, Libia. Según ha confirmado la propia ONG, durante la operación se unió a ellos una patrullera libia que, sin previo aviso, abandonó el lugar. Open Arms intentó ponerse en contacto con las autoridades del país norteafricano sin obtener respuesta, lo mismo que ha ocurrido con Francia, Italia o Túnez. Por su parte, el gobierno de Malta denegó el desembarco en sus costas.

El barco de Open Arms mantiene a bordo a más de trescientas personas entre las que se encuentra un bebé recién nacido y varias mujeres embarazadas.

La ONG anunció el pasado mes de noviembre su regreso al Mediterráneo por la inacción manifiesta de la Unión Europea a la hora de buscar soluciones para la actual crisis migratoria que está dejando miles de muertos en el mar. Ante esta situación, los riesgos que se asumen por la deriva xenófoba de Italia y Malta al denegar puertos seguros, Open Arms volvió al mar y en sólo 24 horas se encontró con las tres embarcaciones de goma en las que viajaban los trescientos migrantes.

Ante la falta de respuesta de Libia, Francia, Italia, Túnez y la negativa de Malta, Open Arms ha contactado con Salvamento Marítimo y el gobierno ha autorizado al barco a que se desplace a aguas territoriales españolas.

En el Mediterráneo no hay Navidad, no hay alegría, no hay turrón, nadie descorcha champán. Sólo hay esperanzas montadas en lanchas de la muerte que caerán al fondo del mar. Los hombres y mujeres siguen subiéndose a embarcaciones de goma para intentar alcanzar las costas europeas en busca de un futuro. Sin embargo, la xenofobia está ganando terreno a la humanidad y está creando naciones indignas que degeneran los valores democráticos que dicen defender. Han tenido que ser las organizaciones de la sociedad civil las que mantengan la dignidad para evitar que los seres humanos se conviertan en náufragos que, según la expresión de Manuel Domínguez Moreno, no tienen puerto.

Las veces que el PP traicionó a España

Están como locos en el Partido Popular gritando que Pedro Sánchez ha traicionado a España, que la humilla con el tema catalán, que “bla, bla, bla”. Un discurso que a una persona fuera de España puede hacerle ver que se está a punto de un conflicto armado o de una involución democrática. Realmente los verdaderos involucionistas están en las filas de la familia de la calle Génova. Y son los que más deberían callar pues, siguiendo su nivel de análisis, son los que más veces han humillado y traicionado a España en los últimos cuarenta años.

Desde la propia fundación, cuando se llamaba Alianza Popular y era el partido de los siete magníficos por los ministros del dictador Franco que estaban a la cabeza, comenzaron atentando contra España. De momento 5 de los 16 votaron en contra de la Carta Magna (Gonzalo Fernández de la Mora, Alberto Jarabo, José Martínez Emperador, Pedro de Mendizábal y Federico Silva) y otros tres se abstuvieron (como el famoso Álvaro Lapuerta). La mitad no estaba a favor de la Constitución por mucho que ahora la palabra no se les caiga de la boca. Así se traicionaba a una España que avanzaba hacia una democracia liberal. ¿Saben por qué esas reticencias que hasta Manuel Fraga expresaba continuamente? Por el tema de la plurinacionalidad y las Comunidades Autónomas. Lo mismo que ahora, como dicen en el PP y en su hijo bastardo Vox.

Una segunda traición a España, según su ideología, fue su apoyo a la abstención en el referéndum de la OTAN en 1986. Fraga pensando que así desgastaría a Felipe González y a él le llevarían las masas a la Moncloa, propuso abstenerse en el referéndum lo que ponía en peligro los fondos europeos de desarrollo que tanto ayudaron en infraestructuras modernas para el país. No es que la permanencia en la OTAN no la quisiesen, ni votar o abstenerse sea una traición en sí, lo que suponía esa postura era traicionar a España por inversiones extranjeras, fondos estructurales y modernización económica. Y ¿por qué? Porque Manuel Fraga y sus conmilitones pensaban que ganarían las siguientes elecciones y, en efecto, pasaron 11 años hasta que llegaron a gobernar con mil y una broncas interiores antes. Tal y como hace hoy Pablo Casado que sólo piensa en su carguito y no en el futuro del país.

La tercera traición a España llegó con la llegada al gobierno de José María Aznar que se bajó los pantalones, los calzoncillos y hasta los calcetines, mientras hablaba en catalán en la intimidad, para acordar su mayoría parlamentaria con el president de la Generalitat Jordi Pujol. Curioso que hoy Casado no recuerde esos tiempos ya que tampoco estaba estudiando como todo el mundo sabe y él se encarga de demostrar cada vez que habla. Mediante el pacto del Majestic Aznar entregó nuevas competencias al gobierno catalán, entre ellas el control del tráfico por los Mossos. Esto último tiene cierta importancia porque cuando los CDR cortan las carreteras y los Mossos no actúan, la culpa es de Aznar. Además aumentó la financiación de Cataluña y terminó apoyando a CiU para que siguiese gobernando tras las elecciones de 1999, entregando la cabeza de Alejo Vidal Cuadras en bandeja de plata.

La cuarta traición a España, también bajo mandato de Aznar, fue integrar a España en la estructura militar de la OTAN. Ello contravenía lo aprobado en el referéndum de 1986, donde se decía claramente que no se entraría, y ponían a España en la necesidad de un gasto militar más alto quitando esos dineros de cuestiones sociales por ejemplo. Además, en ese acuerdo, donde Aznar se hacía muy amigo de los EEUU y bien que se lo están pagando, permitía a EEUU instalar, almacenar y/o introducir armas atómicas en territorio español. Eso supone que se está bajo la amenaza nuclear en el propio territorio de un país extranjero e imperialista. Suponía poner a España bajo el Imperio norteamericano y el peligro de destrucción nuclear. Igual con Obama alguien no podía pensar en un ataque o amenaza nuclear ¿y con Trump? Casado tampoco entiende esto como una traición parece porque no se le oye decir algo.

La quinta traición a España fue aliarse con Bush y Blair (los Tres de las Azores) para acudir a una guerra de Iraq por unas supuestas armas de destrucción masiva que nunca hubo. Metió Aznar a España en una guerra que el pueblo (daba igual de izquierdas que de derechas) no quería como demostraron las masivas manifestaciones, pero que sí le venía bien a él particularmente. Hoy en día su presencia en News Corp., la gran empresa de medios de comunicación, es un pago por aquella ayuda que realizó en su momento traicionando a España. Una España que vio cómo 200 personas perdían la vida y miles de ellas quedaban con una vida marcada por el terror por esa participación. No hay peor traición que entregar a tu ciudadanía a la muerte por propio deseo. Y encima mintiendo sobre la autoría del execrable crimen.

Traición a España es toda la corrupción que ha tenido el Partido Popular para financiarse y que sus altos cargos cobrasen sueldos que las personas a pie de calle ni siquiera podrían aspirar a la mitad o una cuarta parte. Que surja algún corrupto en algún lugar no es culpa de partido alguno en sí. Pero que desde la oficina central se establezcan ciertos mecanismos para hacer recaudación y autofinanciarse por encima de las propias posibilidades y llenando las cuentas corrientes de sus altos cargos es atentar contra España. Miles de millones que no fueron a la recaudación estatal y los servicios públicos. Además, utilizando fundaciones de víctimas del terrorismo para ello, dejando bien claro que no tienen ninguna moral que pueda calificarse como tal. De ahí que no sea raro ver a Casado y sus conmilitones como seres amorales.

Y, según sus propios parámetros, la operación diálogo que estableció Mariano Rajoy, y que destruyó por incapacidad Soraya Sáenz de Santamaría, es un símil de traición que encaja perfectamente. Pero todo esto lo olvida Casado, quien es incapaz de recordar algo de sus años de estudios y lo allí aprendido, porque está a destruir todo lo que pueda y poner en quiebra si hace falta el Estado por su ambición. Salirse de las reglas del juego de la democracia liberal (no socialista o comunista, sino liberal) y aplastar cada día los valores democráticos es más traición que dialogar. Por mucho que los medios cavernarios intenten mostrar otra realidad mediante lo espectacular, la verdad es que Casado y el PP traicionan a España. Pero eso es algo habitual en el PP.

Post Scriptum. A todo esto el lector o la lectora puede añadir lo que también entienda como traición pues con el austericidio, el dinero a la banca, etcétera, tienen donde elegir.

El Muro de Trump paraliza a los Estados Unidos

Donald Trump ha logrado un cierre parcial de la administración norteamericana por su insistencia en pedir miles de millones de dólares para la construcción del muro en la frontera con México para evitar la entrada de migrantes. Mientras se escribe este artículo ya habían pasado más de 17 horas desde que la administración cerró y sin previsiones de una resolución rápida del asunto.

A lo largo del sábado se celebraron reuniones personales entre representantes demócratas y republicanos. Sin embargo, la solución no se ve cercana y es muy probable que hasta el próximo jueves no se reanuden las conversaciones.

Donald Trump ya ha advertido que no firmará ningún tipo de legislación migratoria si no se incluyen los más de 5.000 millones de dólares que necesitaría para llevar a efecto uno de los proyectos que vendió durante la campaña electoral: la construcción de un muro en la frontera con México. Sin embargo, el presidente populista se ha encontrado con la oposición del Partido Demócrata que dispone de suficientes votos en el Congreso como para impedir cualquier asignación para la construcción del muro xenófobo de Trump.

El presidente sabe que se encuentra ante su última oportunidad para que la Cámara de Representantes le otorgue los fondos necesarios para la construcción del muro ya que, tras las elecciones de mitad de mandato celebradas el pasado mes de noviembre, los demócratas tendrán mayoría en el Congreso.

El cierre parcial que ha provocado Donald Trump afecta a numerosas agencias federales como, por ejemplo, Parques Nacionales, Seguridad Nacional, recaudación de impuestos o transporte, que se quedaron sin fondos. Más de 400.000 trabajadores deberán permanecer en sus casas sin sueldo hasta que se alcance un acuerdo. Los servicios quedarán paralizados sine die hasta que vuelva a abrirse la administración.

Docenas de parques nacionales y monumentos fueron cerrados en el día de ayer. La Comisión de Bolsa y Valores ha publicado una lista de los servicios que pronto quedarán suspendidos. El Departamento de Justicia, el Departamento de Comercio y el Servicio de Impuestos Internos se están preparando para mantener a miles de trabajadores en sus hogares sin salario.

Por otro lado, los empleados de las agencias que se consideran esenciales seguirán trabajando sin remuneración, incluidos muchos trabajadores de la Administración de Seguridad del Transporte que se ocupan de la afluencia de viajeros de vacaciones. En cierres anteriores, el Congreso aprobó una legislación para pagar retroactivamente a los empleados.

El resto del gobierno, incluido el ejército, está financiado hasta septiembre por una legislación separada que el Congreso y Trump aprobaron a principios de este año.

Moreno & Marín: el pacto de la mentira

Nada más terminar la reunión intentaron vendernos que tenían un acuerdo para gobernar. No. Luego resultó que era para los primeros 100 días de gobierno. Y parece que tampoco es para gobernar en sí, sino que todo son intenciones, abrir cajones y colocar a los suyos en la administración paralela. Y para más inri, quien acaba defendiendo el acuerdo es un señor de Barcelona que conoce Andalucía por ir de turismo. La realidad es que Juan Manuel Moreno Bonilla y Juan Marín (o José Manuel Villegas que es quien realmente mandaba en el acuerdo) han mentido a los andaluces y las andaluzas, y lo saben. Sólo tienen claro que hay que echar a Susana Díaz.

Quieren regenerar las instituciones andaluzas y para ello quitarán a todos los cargos públicos, suyos se supone, que estén imputados. Esto es, a nadie porque en esa situación no se conoce alguno que lo esté a día de hoy. Y de los otros partidos no pueden. Primera medida inútil. Además, quieren quitar los aforamientos en estos 100 primeros días. Mentira porque no pueden. Para eso hace falta reformar el Estatuto de Autonomía y no cuentan con los suficientes apoyos para ello y, aunque sólo sea por molestar, ni PSOE-A, ni Adelante Andalucía se van a embarcar en una reforma en los primeros 100 días. Mentira otra vez porque no pueden. Así que las dos grandes medidas de regeneración son una mentira.

Gracias Toni Roldán y su artículo en El País, comprobamos que siguen mintiendo porque quieren reformar la “administración paralela” sin tocarla en sí. Como bien explica el economista catalán, experto en temas internacionales pero no andaluces, van a valorar lo que pueda servir de todas esas entidades, fundaciones, extensiones y demás para ver lo que sirve y no sirve. Y todo ello lo pondrían bajo el manto protector de una nueva institución que se crearía tipo SEPI. Esto en 100 días ya es sorprendente, pero en términos políticos ni el señor Marín, jefe del clan de la manzanilla, ni el señor Moreno Bonilla van a dejar escapar la ocasión de tener sus propios paniaguados y redes clientelares. Intentarán cerrar las que no les sirvan, las otras las llenarán de amigos, primos o cargos de partido. Sólo hay que preguntar a Marta Bosquet de Ciudadanos y lo que ha hecho en Almería, por ejemplo.

Otra ocurrencia es hacer una auditoría de todos los gastos de la Junta por medio de la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal española), un organismo que no se dedica a comprobar en sí los gastos, algo que hacen los Tribunales de Cuentas y Hacienda. Más bien intentan que los presupuestos y las inversiones no se establezcan fuera de las normas. Auditar las cuentas de toda la Junta les llevaría unos dos años si pudiesen aceptar el encargo. Así que, el intento de quedar bien para demostrar que se abren cajones, es relativamente imposible tal y como la plantean. No es su cometido auditar gastos. Claro que Roldán es el mismo que pedía que se igualasen todas las indemnizaciones por despido a 20 días por año trabajado, así que está más pendiente de otras cosas que cuentas públicas. Por eso lo que sí proponen es bajar los impuestos a todo el mundo, especialmente a los más ricos y las empresas. Y concertar con la sanidad privada, eso lo dejan claro.

Resulta que después de tantos días de negociaciones que parecía que estaban preparando un programa de gobierno increíble, sólo han aprobado 21 medidas para 100 días de gobierno. Son tan incapaces que no les da para un programa de gobierno. O saben que se van a repetir las elecciones y pasan de trabajar más. El caso es que han tenido a la ciudadanía andaluza pendiente de sus reuniones y son incapaces de presentar incluso un simple reparto de consejerías y demás altos cargos. Algo que sirva para hacerse una idea sobre lo que quieren hacer en Andalucía, salvo lo que todo el mundo sabe que es favorecer a los que más tienen. La nulidad total es lo que han presentado porque saben que dependen de Vox para gobernar y como Ciudadanos no se quiere manchar, pero sí sacar el beneficio de los acuerdos a los que llegue el PP, dejan este mini-acuerdo mentiroso que no sirve para nada. Porque no conocen Andalucía en sí, ni saben lo que necesita. Eso sí, ambos están en manos de los neofascistas y bien que les gusta aunque no lo digan.

Por cierto, ¿se han dado cuenta de que no han aparecido juntos en rueda de prensa para presentar el acuerdo? Curioso. Y que Elías Bendodo diga que las propuestas de Vox son las del PP también indica la posición de su propio partido respecto al neofascismo.

El SESCAM impulsa la colaboración de los Comités de Ética Asistencial de sus gerencias

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El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) ha celebrado recientemente la I Jornada regional de Comités de Ética Asistencial, donde se ha profundizado en la importancia de avanzar hacia un trabajo más colaborativo de estos organismos con los que cuentan todas las gerencias que forman parte del servicio de salud regional.

Según ha recalcado el director general de Asistencia Sanitaria del SESCAM, José Antonio Ballesteros, durante la inauguración de la jornada, “poner en común las experiencias de los distintos equipos permitirá analizar quiénes somos y qué estamos haciendo, poniendo sobre la mesa formas diferentes de enfrentarse a situaciones similares y abriendo nuevas vías de colaboración”.

En este sentido, ha recordado que el trabajo colaborativo de corte asistencial entre las distintas gerencias del SESCAM puesto en marcha durante la actual legislatura ha ofrecido resultados muy positivos.

“Son más de 1.000 los pacientes que han sido intervenidos quirúrgicamente y de forma voluntaria en un hospital distinto al suyo de referencia; más de 5.000 pruebas diagnósticas se han realizado en un área distinta a la de pertenencia del paciente y más de 10.000 son los pacientes que, habiéndose realizado una prueba diagnóstica en un área, el diagnóstico se emite en otra”, ha recordado, y ha animado a los comités de ética a poner en marcha iniciativas de colaboración que beneficiarán al conjunto del sistema.

Además, el director general ha señalado que “no podemos obviar que problemas relacionados con la ética asistencial se dan a diario en todos nuestros centros, y, sin embargo, son pocos los que acaban pasando por las manos de los comités”, por lo que la labor de los Comités de Ética no puede ceñirse solo al asesoramiento, sino también a la concienciación.

Así, ha invitado a los participantes en estas jornadas a “aunar fuerzas para que la ética y la bioética impregnen todos los protocolos asistenciales en los que se está trabajando en las distintas gerencias”, incorporando además el prisma de la humanización, uno de los pilares de la transformación del sistema sanitario promovida por la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha.

Los Comités de Ética Asistencial comenzaron a crearse en el SESCAM a partir de 2006 como órganos consultivos e interdisciplinares, constituidos por profesionales de Atención Primaria y Atención Hospitalaria, con el fin de analizar y asesorar en los conflictos éticos que pudieran suscitarse de la práctica clínica.

El objetivo último de la creación de estos comités es mejorar la calidad de la asistencia sanitaria que se presta en los centros del SESCAM, así como colaborar en la actualización de los conocimientos del personal sanitario en materia de bioética.

¿Después del 21-D la ilusión?

El 2-D en Andalucía resultó un crochet directo a la mandíbula de Sánchez y el socialismo y sin apenas pausa para reponerse le venía otra situación compleja, la convocatoria sorprendente de una reunión del Consejo de Ministros el 21-D en Barcelona, en medio de una Catalunya convulsionada.

La reacción inmediata de los sectores más radicales del independentismo, acabó transformando lo que parecía un acierto como medida de distensión con Catalunya en un peligro para todo el Estado. ¿Error de cálculo o bisoñez política?

Al Presidente le llovieron las críticas desde uno y otro sector. El PP, Cs y VOX oliendo sangre de lo que o bien podría parecer una “bajada de pantalones”, o una confrontación violenta de orden público. Pasara lo que pasara se relamían ante el rédito electoral que les podía reportar.

Ante ese peligro el sector más sensato del socialismo y del independentismo, de ERC y parte del PDeCAT, se pusieron en comunicación de manera discreta para intentar minimizar los daños.

A veces en política una situación adversa inteligentemente trabajada se puede convertir en justo lo contrario. Así el peligroso anuncio sin haber sido cocinado de reunión entre Sánchez y Torra, ha podido ser amortiguado concretándose la tarde del jueves gracias a las gestiones de Junqueras a través del vicepresidente de la Generalitat Pere Aragonés, o de una Artadi reconvertida al bando sensato. Esa imagen distendida de Sánchez y Torra significa mucho de cara al futuro.

Al mismo tiempo justo a tiempo, el llamamiento de ex presidentes de la Generalitat y ex presidentes del Parlament han conseguido desactivar una peligrosa bomba,  como era la huelga de hambre de 4 de los políticos presos suspendida a las pocas horas. La cocina estaba dando sus frutos

Sánchez volvía a tener suerte y de nuevo le salvaba la campana. Nadie apostaba hace una semana que saldría vivo de esta, pero lo ha conseguido. Aunque debe ir sacando conclusiones. En ese vaivén constante en el que parece sumido, debe optar de manera definitiva por una dirección clara y definitiva. Con valentía, audacia, imaginación y generosidad, al igual que fue capaz de hacer Zapatero con el denominado “conflicto vasco”.

Leer con atención la última entrevista del ex Presidente le puede indicar esa senda. El conflicto catalán no se resuelve con fórmulas a lo Casado, Abascal, o Rivera, tampoco con el sistema Rajoy.

Sólo será posible aceptando que existe un 80 % de su población que se manifiesta a favor del derecho a decidir, que los políticos presos salgan a la calle y tengan la menor sentencia posible en el próximo juicio al Proces.

Si añadimos un nuevo acuerdo sobre fiscalidad y una mayor comunicación entre los gobiernos podremos buscar puntos de encuentro. También trabajando a largo plazo para que este país se convierta en un Estado Federal Plurinacional, una nación de naciones.

El mundo independentista por su parte debe flexibilizar sus inamovibles posturas actuales, entendiendo que la vía unilateral les conduce al desastre. La alternativa si ayudan a hacer fracasar el proyecto de Sánchez ya saben cuál es, 155 a la mañana, tarde, noche y hasta de madrugada. Dureza máxima, ataque al Estado de las Autonomías, más liberalismo en el mercado de trabajo, o la vivienda y políticas regresivas en lo social o derechos civiles.

Estos dos días han estado llenos de imágenes y gestos positivos, el cese de la huelga de hambre de los 4 políticos presos, la reunión Sánchez-Torra, la foto de ambos con sus ministros y consellers Calvo, Batet, Artadi y Aragonés.

También la aprobación en ese Consejo de Ministros que el aeropuerto de Barcelona se denomine a partir de ahora Josep Tarradellas, la suspensión del juicio a Companys. Por último y quizás el más importante el voto de los independentistas catalanes al techo de gasto abriendo la puerta a la aprobación de los presupuestos.

El peligro había pasado, hubo movilización pero mínima, incidentes pero asumibles con una participación sensiblemente inferior a la prevista. La inmensa mayoría del independentismo ha roto con los sectores radicales.

Así la decepción del 2-D se transformaba a la hora de escribir este artículo en la esperanza del 21-D. Se abre una nueva etapa ilusionante.

Se habla mucho de la necesidad de abrir una II Transición. La primera nos dejó sin solucionar las tensiones centro-periferia, quizás si somos capaces de resolverlas con aquel espíritu podamos abrir de nuevo con éxito este nuevo periodo.

En estos momentos es cuando se demuestran los verdaderos estadistas. ¿Estarán dispuestos a asumir ese papel los Sánchez, Iglesias, Junqueras, Navarro, Artadi y compañía?

Veremos……….

Los graves errores de gestión del Banco Pastor

Los problemas del Banco Pastor venían de lejos, pero era cortejado por distintos bancos españoles, interesados por su implantación en Galicia, tierra de ahorradores y con baja morosidad. La entidad se caracterizaba por una implantación muy enraizada en la Galicia interior, con una potente captación de depósitos, a la vez que mantenía una presencia consolidada en las principales ciudades españolas.

José María Arias heredó una situación complicada. En lo personal sufría las comparaciones con otros empresarios y colegas locales desde Amancio Ortega en Inditex –con el que mantuvo una relación cercana, casi familiar durante años, hasta que se rompió por motivos desconocidos-, pasando por Manuel Jove, de Fadesa, y el omnipresente José Luis Méndez, presidente de Caixa Galicia. Era una concentración de estrellas rutilantes, ante las que Arias tenía poco que hacer. Sin carácter para enfrentarse a los desmanes de Méndez, sin coraje para desarrollar una estrategia como Ortega y sin visión sobre el futuro del sector. Su pasado, su apego para mantener la posición de la Fundación Barrié, que presidía y de la que es usufructuario, le impedía buscar soluciones a su banco más allá de conservar el poder, aunque fuese diluyéndose.

En el plano financiero, la cosa no pintaba bien. Tras varios intentos de hacer crecer el Pastor sin éxito, con fichajes de Consejeros Delegados externos —se recuerda especialmente el de Guillermo de la Dehesa, que pasó por el puesto con más pena que gloria. En 2002, Arias optó por fichar a Fulgencio García Cuéllar, ex consejero delegado de Popular, al que nombró Vicepresidente y Consejero Delegado. Entró en el banco como caballo en cacharrería, introduciendo al Pastor en una espiral de crecimiento feroz —muy fuerte el de la red del banco fuera de Galicia, especialmente en áreas de costa del este y del sur de España— multiplicando la exposición del Banco al sector promotor.

García Cuéllar había salido sólo unos meses atrás del Popular, por una gestión de personal disparatada, y por una gestión de riesgos excesivamente alegre. Luis Valls lo echó para evitar que soliviantase al personal que no comulgaba con sus formas y evitó, en último extremo, que García Cuéllar, con el apoyo de un par de accionistas, diese un golpe de mano en el Popular. Arias desoyó las voces que desde el Popular le desaconsejaban ficharle, hecho que tuvo fatales consecuencias.

El nuevo consejero delegado reventó las costuras del Banco Pastor en pocos meses. Se enfrentó con todo el mundo, decía que el Banco tenía una gestión anticuada y que se gestionaba con el paternalismo de una empresa familiar, incompatible con su carácter de empresa cotizada. Eso, que probablemente era cierto, le sirvió de argumento para sus fines: ejecutar una política de personal basada en el terror, una política de crecimiento desmedido y un claro afán de control del banco, que pasaba por la dilución rápida de la Fundación Barrié. Las chispas saltaron rápidamente, Arias dejó a García Cuéllar sin atribuciones pasados unos trimestres desde su llegada, pero no lo despidió hasta pasados unos años, porque el Pastor no podía hacer frente a la indemnización que habían pactado en caso de cese.

Fuentes del antiguo Banco Pastor han confirmado a Diario16 que la desesperación de Arias era creciente y visible al ver que García Cuéllar estaba repitiendo la maniobra que había intentado en el Popular de los Valls: crecimiento muy fuerte, dilución de los accionistas, intento de cambio de control a través de un golpe de mano, etc. En definitiva, todo lo que Luis Valls y Rafael Termes le habían advertido. Arias llamó a García Cuéllar a su despacho, al lado de la sala en la que se reunía, lustros atrás, el Consejo de Ministros de Franco en verano, y trató de frenarlo. García Cuéllar exigió el cumplimiento íntegro de su contrato y, en caso de cese, una pensión del orden de los 900.000 euros, al parecer el doble de lo que el Popular le había pagado hasta su marcha al Pastor.

García Cuéllar había sembrado la semilla del destino del Pastor, multiplicando en un corto espacio de tiempo las sucursales y la exposición inmobiliaria, abriendo guerras con colegas porque necesitaba dotar humanamente las nuevas oficinas, sumiendo al banco en el descontrol. Mientras los beneficios crecían, el riesgo se incrementaba y las necesidades de capital en plena bonanza se multiplicaban, por lo que el Pastor necesitó ampliar capital para soportar ese brutal crecimiento. Eso fue un toque de atención para Arias que no supo ver que la obstinación en mantener el control del Banco a través de la Fundación era una pretensión vana. El crecimiento como antídoto para compensar el veneno de la bajada radical de los tipos de interés, condenaba a la Fundación a poner más y más capital a medida que el Banco crecía. Por otro parte, las autoridades todavía no habían comenzado a exigir más capital a las entidades financieras. La tormenta perfecta empezaba a asomar por el horizonte.

A García Cuéllar le sucedió Jordi Gost, un directivo que aquél se había traído del Popular. Con menos personalidad que su antecesor, se plegó a los deseos de Arias, pero no se produjo cambio en la línea estratégica, reduciendo, eso sí, el infernal ritmo de crecimiento implantado por su antecesor.

Con Jordi Gost al mando, el Pastor se adentró en la crisis financiera. En un vano intento por conservar su independencia, el Banco de deshizo de su participación en Unión Fenosa, pero no pudo evitar sufrir los efectos de las crisis.

Pedro Sánchez, el saco de boxeo de todos los extremismos

Pedro Sánchez se lleva puñetazos y golpes de todos los lados en el asunto catalán, algo que es injusto puesto que está intentando abrir vías de diálogo en una guerra que ni él ni una parte importante de su partido iniciaron.

El Procés catalán se encuentra en un momento de extrema polarización entre ambos bandos. Tanto unionistas como independentistas pretenden imponer sus bases de manera unilateral lo que, en definitiva, es contrario al espíritu de cualquier democracia moderna. En algunos aspectos esa división extrema se ha transformado en odio, sobre todo por el ascenso que está teniendo la ultraderecha que, en parte, representa Vox pero que alientan desde el Partido Popular y Ciudadanos. Ante una situación de enquistamiento de las posiciones, donde el odio de los unos alimenta el de los otros, apareció Pedro Sánchez buscando una solución dialogada, pactada, consensuada, democrática. Desde su posición de presidente del Gobierno es su obligación intentarlo. Sin embargo, se ha encontrado con la negativa a avanzar tanto de los unos como de los otros.

Por un lado, el bando unionista —mal llamado constitucionalista porque la Constitución no es propiedad de nadie sino de la totalidad del pueblo español— no tiene intención de encontrar una solución. Para ellos no puede haber ningún acuerdo que no supere la rendición absoluta, la humillación y la aniquilación del separatismo catalán. Esto lo vemos todos los días cuando se le exige a Pedro Sánchez la imposición de una interpretación salvaje del artículo 155 que convertiría Barcelona en una especie de Belfast del siglo XXI, la ilegalización de los partidos independentistas o reformar la ley electoral para que las formaciones nacionalistas no tengan representación en el Parlamento español. Buscan el sometimiento absoluto del independentismo olvidándose de que la historia ya ha demostrado que eso no funciona. ¿Acaso funcionó la prohibición de hablar catalán durante el franquismo? No. No se puede someter una idea o un pensamiento y esto, precisamente, es lo que pretenden desde la ultraderecha y sus satélites azul y naranja.

Exactamente lo contrario es lo que predican desde el independentismo: la imposición de una República, olvidándose de que un movimiento de independencia no tiene legitimidad si no es aprobado por más del 75% de los ciudadanos. Cuando un territorio pretende autodeterminarse necesita tener la aprobación de la gran mayoría de la ciudadanía porque después hay que gobernar ese nuevo Estado y la imposición de una mitad a la contraria no hace más que generar situaciones que la historia nos ha demostrado que no terminan bien, al menos para el pueblo que es, al fin y al cabo, el que vierte la sangre en las calles.

Imponer, someter, humillar o conquistar no son términos sinónimos de democracia, más bien son antónimos. Por esta razón, ambos bandos están absolutamente enfrentados y sin atisbos de que se vayan a sentar en una mesa a dialogar para alcanzar un acuerdo tácito en el que, evidentemente, tanto los de un lado de la mesa como los del otro deben ceder.

Sin embargo, nadie se mueve de sus posiciones. En estas se produce una moción de censura en la que hay un cambio de gobierno. Pedro Sánchez, desde el primer momento, se encontró con una situación en la que, a pesar de buscar soluciones a través del diálogo, nadie parece que esté interesado. Eso sí, todos los golpes se los lleva él, como ocurre con la persona que intenta mediar en una pelea de bar. Los unionistas se envuelven en la bandera de España y le piden que solucione el problema catalán a través de la imposición, de la ejemplarización y de la violencia, acusándole, además, de ser cómplice del independentismo. Los independentistas, por su parte, se arropan con la estelada exigiendo a Sánchez que tome medidas que, con la ley vigente, serían ilegales y un presidente del Gobierno no puede cruzar esa línea roja.

¿Qué solución intenta dar? El diálogo. Sin embargo, cuando no hay intención de hablar, discutir o negociar, la solución se convierte en utopía. El patriotismo, precisamente, se demuestra con los hechos, no con las palabras o envolviéndose en un trapo de colores. No obstante, no hay patriotismo por parte de ninguno de los bandos. Sólo intereses.

La estrategia de Sánchez para Cataluña podrá ser acertada o equivocada, pero, al menos, intenta llevar adelante un proyecto basado en el diálogo que no le está reportando más que ataques cruzados de unionistas e independentistas que, precisamente, son los que, de momento, no han presentado más estrategia que la de la confrontación y el odio. Así no.

Las cifras de la protección del Estado a la banca

Las instituciones bancarias y financieras gozan de un respaldo de los distintos gobiernos y organismos públicos que las hace inviolables. No sólo son intocables, sino que es la propia banca la que ostenta el poder real en muchos de los países denominados democráticos. Ese poder es traspasado bien a través de lobbies de presión, bien a través de las puertas giratorias que ponen al servicio de los políticos o de los representantes de la Justicia en activo para cuando abandonan sus actividades.

Y no solo los favoritismos son en la gestión, sino, mucho más importante, en la contribución social a cada uno de los Estados. Mientras que el Impuesto de Sociedades supone para todas las grandes empresas un 30% sobre beneficios, la banca española paga un Impuesto de Sociedades efectivo del 1,4%, engañando constantemente a los ciudadanos y llorando por ser la que más impuestos paga en toda Europa y que eso genera una presunta falta de competitividad con la banca de los demás países. La trampa se encuentra en el hecho de que en el cómputo del pago que realizan a las arcas de Hacienda incluyen tanto los impuestos directos como los indirectos, así como gastos sociales, cosa que no incluyen en los datos que aportan sobre los gastos que soportan los bancos en los demás países de la Unión Europea.

Si nos centramos en cifras, vamos a destacar cuales son las consecuencias más importantes para los ciudadanos de esa protección de los gobiernos españoles a la banca.

  1. Número de personas afectadas por productos tóxicos:
  • Preferentes: 850.000 afectados
  • Banco Popular: 305.000 familias afectadas
  1. Número de personas afectadas por cláusulas abusivas en su hipoteca:
  • 4M de hipotecas con cláusula suelo – promedio 12.000€ / afectado
  • 1’3M de hipotecas con IRPH – promedio 33.800€ / afectado
  • 000 hipoteca multidivisa – promedio 60.000€ / afectado
  • SWAP unos 18.000 afectados – promedio de 24.000 euros
  1. Número de desahucios en 10 años (2008-2018):
  • 259 familias desahuciadas
  • 000 procesos de ejecución en vía judicial.
  1. Coste económico aportado por los ciudadanos españoles en clausulas y pagos injustos a la banca española:
  • 750.000.000,00 Preferentes
  • 835.000.000,00   Banco Popular
  • 000.000.000,00 Clausulas Suelo
  • 940.000.000,00 IRPH
  • 000.000.000,00   Multidivisas
  • 000.000,00     SWAP
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A cambio, ¿que han recibido los ciudadanos de la banca española en estos últimos diez años? Las cifras de desahucios anteriormente expuesta.

Con esos números, sólo se puede confirmar que la banca española ha contribuido a una mayor desigualdad social, al empobrecimiento de los ciudadanos para enriquecerse ella y a ser una lacra social, por no solo estar rescatada por el Gobierno, sino ser rescatada con el esfuerzo y el sacrificio obtenido durante toda una vida. Como contrapartida los ciudadanos reciben, vía impuestos, las migajas que la banca ha querido pagar a Hacienda, con el cumplimiento de la legalidad.

La linde se acabó y Rivera sigue

“Los radicales separatistas con Torra a la cabeza han secuestrado hoy Cataluña. La obligación de Sánchez es aplicar el art. 155 de la Constitución y proteger a los ciudadanos. Si no quiere, que convoque elecciones ya y lo haremos los constitucionalistas” afirmó ayer Albert Rivera. No se puede reunir en un mensaje tanto odio y mentiras como hace el dirigente de Ciudadanos. Como al tonto del dicho, al jefe de la secta naranja se le ha acabado la linde (Constitución y valores democráticos) pero él sigue. Posverdades que los medios de comunicación del establishment difundirán para nutrir el mensaje de odio de una persona que no ha encontrado su lugar en el mundo y quiere que lo pague la ciudadanía española. Ni han secuestrado Cataluña, ni se puede aplicar el artículo 155. Pero eso le da igual a Rivera no le importa no tener ya linde.

Es un unionista bajo una España inventada por él mismo y que defiende la libertad de la clase dominante para seguir saqueando lo público en beneficio propio. Una libertad de los que mandan para seguir explotando a la mayoría. Una falsa libertad que esconde la utilización del conflicto catalán para no rescatar a las personas que han ido cayendo por culpa de la crisis del capitalismo financiero. Nunca le habrán escuchado a Rivera quejarse de las ayudas a la fracción financiera dominante (como en el caso del Banco Popular y su entrega al Banco de Santander), pero sí que está con el tema catalán todo el día en la boca. Eso sí, sin hacer nada más que hablar y pedir a los demás que ejecuten acciones que, al minuto, son criticadas por él mismo por pusilánimes o poco democráticas. Si estuviese en el Gobierno seguro que haría mucho menos que Rajoy y Sánchez, entre otras cosas, porque le conviene que exista este conflicto político. Su único discurso es el del odio y sin conflicto no puede odiar y que le hagan caso.

Peor que el secuestro de Cataluña es el secuestro que quiere él para todo el conjunto de España. No piensa en otra cosa desde que se levanta. El blanqueamiento de Vox, el terror en las calles, la nulidad gubernamental, la humillación y todas esas posverdades que la Caverna y la derecha mediática están insuflando a los cerebros de las personas, mediante una estrategia de desinformación tremenda, no le molestan a Rivera. No le preocupa, por mucho que diga, que la democracia española s está resquebrajando más por sus actos que por la petición de la independencia de los secesionistas. Y aún tiene guardado el ataque a los supuestos privilegios de los vascos y los navarros, que es lo que quiere decir cuando habla de igualdad. No es igualdad entre las personas no, sino entre los territorios para el mejor pillaje de la clase dominante.

Pedro Sánchez y el sanchismo inherente a su acción de gobierno son para Rivera una lacra total. Por eso insiste en la convocatoria de elecciones. Si ustedes se dan cuenta Rivera y su gregaria Inés Arrimadas todo lo arreglan con elecciones. Puigdemont tenía que convocar elecciones. Quim Torra tiene que convocar elecciones, Pedro Sánchez tiene que convocar elecciones. Todo el mundo tiene que convocar elecciones por el deseo expreso del señor de la secta naranja. ¿Hay algún motivo más allá de las expectativas electorales propias? No. Porque eso de que el Gobierno está gobernando con comunistas, populistas, nacionalista, secesionistas, etarras y personas de mal vivir no es más que una posverdad de la derecha. Recuperan la anti-España fascista cuando carecen de argumentos y opciones que poner encima de la mesa. Y aunque las pusiesen ya se sabe que su palabra no tiene valor alguno. Y sólo quieren elecciones para ver si logran gobernar ellos, los naranjas, y así se consuma el deseo megalomaníaco de Rivera.

Como le dijo Aitor Esteban, además de parecer un teleñeco, el artículo 155 no se puede aplicar porque no hay acción punible de la Generalitat. No hay un enfrentamiento directo con la administración central del Estado y el Gobierno. Pero eso le da igual, Rivera una vez que ha dejado la linde atrás se salta hasta la constitución si hace falta con tal de acabar como sea con sus enemigos. Y así nutre al propio secesionismo en un juego de vasos comunicantes en el que los dos ganan con el enfrentamiento y los dos pierden por vaciamiento sino hay odio de por medio. Los valores democráticos de racionalidad, debate y consenso (ese que no se cansan de loar como mecanismo generador de la democracia actual) son para las derechas entre ellas. La anti-España no tiene derecho a esos valores. Pueden observar que sus propuestas iliberales esconden un poso dictatorial tremendo ya que sacan del sistema a la mayoría de españoles.

Mal que bien, estos días pasados el gobierno de España ha intentado sofocar el fuego y bajar la tensión. Pero justo los que no quieren eso porque no son demócratas han salido a hablar de humillación, a cortar algunas carreteras, a minusvalorar al Gobierno porque son realmente iguales. Ningún valor democrático jalona a Rivera, Pablo Casado o los CDR. Ni tienen sentido de Estado tampoco. Si a Manuel Fraga, en frase maliciosa y elogiosa a la vez de Alfonso Guerra, le cabía todo el Estado en la cabeza, a sus nietos no les entra ni la puerta del Congreso de los Diputados. En cualquier país del mundo, o como hizo el PSOE cuando gobernaba el PP, ante una situación como la planteada por los secesionistas en Cataluña responderían con apoyo. Nada de eso ha tenido Sánchez por parte de estas personas incultas, soberbias y muy pagadas de sí mismas. No sólo destruye el Estado Torra, sino que Rivera es quien más ayuda a ello.

Se acabó la linde democrática y constitucional y Rivera sigue, como el tonto, con su odio, odio, odio y más odio. Lo peor es que gracias a la Caverna mediática, que cada vez es más amplia, sus palabras antidemocráticas tienen eco y son amplificadas por opinólogos, sabiondos de salón y politólogos de la levedad. Nadie le dice a Rivera que miente, que su discurso atenta contra la democracia, que ya hace tiempo que dejó la linde atrás, que España será lo que quieran los españoles y españolas no lo que él haya idealizado en sus ratos libres o tomando cubatas. El peligro para la democracia se llama Albert Rivera, el que dejó atrás la linde.