domingo, 18 enero, 2026

Se cierra el círculo de la trampa diabólica de Saracho a los accionistas del Popular

Las informaciones publicadas por Diario16 en los pasados días han cerrado el círculo que desentraña los aspectos más importantes que tumban la estrategia de quienes piensan que, en primer lugar, el Popular debía ser resuelto y, en segundo término, de quienes pretenden exculpar a Emilio Saracho de su responsabilidad en la caída de la sexta entidad financiera del país.

El Banco Popular era solvente, eso es algo que han reconocido casi todas las autoridades, tanto españolas como europeas. Por lo tanto, la declaración de inviabilidad que Saracho remitió al BCE no tenía sentido puesto que dicha solvencia hubiera sido garantía suficiente como para haber obtenido más liquidez de emergencia por parte del Banco de España (BdE) y del BCE. Sin embargo, hubo quien no presentó las garantías de las que disponía y las que sí entregó tenían defectos de forma, tal y como se indica en el informe del BdE presentado en la Audiencia Nacional. De haber entregado dichos colaterales correctamente el Popular habría accedido a una ELA de 9.500 millones, lo que habría reforzado su liquidez. Sin embargo, no se hizo nada.

El Banco Popular tenía liquidez suficiente para poder continuar con su actividad el día 7 de junio. Así lo indicó el mismo documento del Banco de España. En concreto, contaba con 600 millones de euros, lo que habría permitido haber recibido la línea de emergencia y ganar tiempo para ejecutar las operaciones que Saracho tenía paradas. Sin embargo, no se hizo nada.

Lo anterior incide en el hecho de que el Popular habría dispuesto de tiempo suficiente para iniciar la ampliación de capital que se estaba negociando con Deutsche Bank (aunque Saracho quiso paralizarla con su carta al presidente del banco alemán publicada en Diario16) o para vender activos no estratégicos como WiZink o TotalBank para los que también había ofertas.

Sin embargo, el artículo de ayer de Manuel Domínguez Moreno, cerró el círculo de las actuaciones de Saracho. Tal y como hemos podido comprobar en las cartas que remitió tanto a Elke König como a Daniele Nouy, los datos que transmite a Europa son absolutamente subjetivos y nada que ver con los presentados en el Consejo de Administración del 18 de mayo de 2.017, en el que se indicó claramente que el Popular estaba siendo monitorizado. Por este hecho la resolución es un hecho más grave de lo presentado hasta ahora puesto que se realizó en base a lo que Saracho indicaba a la JUR o al BCE, no sobre los datos reales y objetivos.

Un afectado nos indicaba que «Así es como se maneja Europa en todos sus asuntos de forma apresurada y sin comprobar nada … Si Saracho les dice que se tiren por la ventana, se tiran».

Por tanto, hay una clara responsabilidad en la gestión ya que la situación del Popular era consecuencia, precisamente, de la negligencia de Emilio Saracho quien no buscó soluciones, sino que se ciñó al plan. En esos días desde que recibe las instrucciones de Uría y Menéndez hasta la resolución y venta de la entidad por un euro, se pudo haber revertido la situación pero no se hizo nada. Se permitió la salida de activos de organismos públicos que recibieron, presuntamente, información privilegiada de quienes disponían del conocimiento de lo que iba a ocurrir el día 7 de junio; se impidió el acceso a la totalidad de la línea de liquidez por presentar garantías con defectos de forma o de ocultar otras que se podrían haber entregado; no se cerraron los acuerdos para ampliar capital o para vender activos; no se transmitieron datos objetivos; la JUR actuó en base a su plan a pesar de estar monitorizando al Popular. Por tanto, el círculo se ha cerrado. Ahora le toca a la Justicia.

España ya es republicana

Uno de los cánticos que más se corea en las manifestaciones en favor de la III República es «España, mañana, será republicana». Sin embargo, las últimas consultas populares celebradas en diferentes ciudades y universidades españolas están mostrando que, en primer lugar, la ciudadanía quiere un cambio de modelo de Estado y, en segundo término, que prácticamente la totalidad de los votantes quieren que se celebre un referéndum oficial sobre la Jefatura del Estado. En consecuencia, España ya es republicana.

Más de cien mil personas han votado libremente y un 92,2% lo ha hecho a favor de la República y en contra de la Monarquía. Sin embargo, un dato muy importante ha sido el hecho de que un 98,4% están de acuerdo con la celebración de una consulta con validez jurídica sobre el modelo de Estado. Los y las ciudadanas que eligieron la opción monárquica también se decidieron por la celebración del referéndum porque «los reyes necesitan la legitimidad del pueblo».

Estos resultados se suman al barómetro realizado por La Sexta por el que más de la mitad de los españoles sería partidario de convocar un referéndum sobre monarquía o república en España. Según la encuesta, un 50,7 por ciento estaría a favor de la consulta, frente a un 44,7 que no la desea, de manera que el debate sobre la forma de Gobierno está en su momento más álgido en cuatro décadas de democracia.

El movimiento republicano es ya un hecho, no la anécdota de los años del juancarlismo. Sin embargo, los nostálgicos de hoy son los que defienden a capa y espada el modelo impuesto a los españoles en la Transición. El propio discurso de Felipe de Borbón durante los actos de conmemoración del 40 Aniversario de la Constitución fue el mejor ejemplo de ello y no tenía otra intención que hacer apología de un modelo que los españoles de hoy no quieren. La Transición tuvo su función en los años 70. No obstante, los españoles conocen la manipulación que se hizo desde el Estado para que no se eligiera sobre la monarquía porque «salían perdiendo». En primer lugar, Adolfo Suárez reconoció en una entrevista cómo había manipulado las cosas en el referéndum para la reforma política de diciembre de 1.976. En concreto, el ex presidente dijo que «cuando la mayor parte de los jefes de Gobierno extranjeros me pedían un referéndum sobre monarquía o república…, hacíamos encuestas y perdíamos». Para evitar dar la voz al pueblo español incluyeron la palabra rey y monarquía en la Ley de Reforma Política y así justificaron que ya se había hecho un referéndum, algo que, como se ve, no fue así. En segundo término, para terminar de culminar la manipulación, no dieron la oportunidad de que los y las ciudadanas españolas pudieran elegir el modelo de Estado en el referéndum de 1.978 sobre la Constitución.

 

Partido Popular: el albacea de la voluntad de Franco

Ante este movimiento republicano, el Partido Popular ha sido quien más se ha opuesto a que los españoles voten. La monarquía, por mucho que se quiera disfrazar, es el cumplimiento de la voluntad de Franco y el PP se ha convertido en el albacea del testamento del dictador al colocarse en contra de las consultas populares.

En Leganés pidieron explicaciones al alcalde, el socialista Santiago Llorente —quien ha declarado que si se celebrara un referéndum legal sobre esta cuestión él votaría en favor de la República—, sobre la cesión de espacios públicos para emitir documentales en contra de la Monarquía o que se permita que en diferentes puntos de la ciudad haya mesas informativas que promocionan la consulta porque se pone en entredicho el ordenamiento jurídico español. Además, amenazaron con denunciar al alcalde si permitía la celebración del referéndum.

En Miranda de Ebro, los populares tiraron del argumentario de Génova para atacar a la consulta cuando afirmaron que lo que se buscaba era desacreditar a la Constitución de 1.978. Fue la vicesecretaria de Comunicación, Isabel Díaz Ayuso la misma que acudió a la manifestación organizada por Vox en Madrid el día 1 de diciembre calificó como un acto de odio las consultas populares por la República porque lo que se pretende es «sembrar la discordia intentando imponer un falso relato para buscar un rechazo a la Transición y a la Constitución. Porque aquí no se trata de opinar sobre uno u otro sistema, algo completamente legítimo, sino de desgastar el pacto que nos dimos en el 78 y que año a año se imponga la duda sobre la Corona para España vaya irremediablemente a una Tercera República». A los dirigentes del Partido Popular se les ha ido la cabeza al afirmar que estos referéndums populares están organizados por la extrema izquierda catalana.

En el debate monarquía-República el PP vive de espaldas a la sociedad, exactamente igual que en el tardofranquismo lo hacían los procuradores en Cortes, a los que el propio Suárez les tuvo que decir, cuando se debatía la reforma de asociaciones políticas, que «había que dar la categoría política de normal a lo que a pie de calle es normal». Según Díaz Ayuso, cuestionar a la Jefatura del Estado es un ataque a la monarquía, lo que, en definitiva, significa que para el partido de Pablo Casado es un tema tabú que no debería salir de la intimidad de los hogares. Por tanto, para el Partido Popular ejercer los derechos democráticos es un sinónimo de odio.

Cómo manipuló el Estado al pueblo para imponer la Monarquía

La Iglesia sigue sin facilitar datos sobre abusos a menores

Según datos recogidos por el Instituto de la Mujer, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, más de medio millar de menores son víctimas del delito abusos sexuales cada año. El drama tiene datos, nombres y apellidos que aparecen en las estadísticas anuales. Sin embargo, y pese a que se trata de un problema grave que también afecta a la Iglesia católica, nadie sabe cuántos niños son sometidos a abusos a manos de sacerdotes y eclesiásticos. Todo son especulaciones, conjeturas, sin que ningún organismo oficial facilite esa información. Por supuesto, la Iglesia católica tampoco está por la labor de airear los datos.

La falta de transparencia en este asunto es casi total y cuando un medio de comunicación se dirige a la Conferencia Episcopal Española (CEE) para solicitar las estadísticas suele recibir una negativa o una mala excusa, como que la Iglesia no dispone de datos centralizados, ya que es cada diócesis la que recopila los historiales. La opacidad de la CEE en este asunto contrasta con la información que ya están facilitando las iglesias católicas de otros países como Estados Unidos o Alemania, donde la magnitud del problema –los casos de abusos a menores se cuentan ya por miles– ha obligado a las autoridades eclesiásticas a facilitar todos los datos de que dispongan. Solo en la diócesis norteamericana de Pensilvania se han contabilizado más de 1.000 menores víctimas de pedofilia y 300 curas implicados. El propio papa Francisco –el primer sumo pontífice que se ha mostrado verdaderamente concienciado con el drama que han sufrido miles de niños en todo el mundo– ha dado órdenes a sus obispos para que no oculten la situación y denuncien todos los casos de los que tengan conocimiento.

Esa orden del Vaticano parece que todavía no ha llegado a España, donde la Conferencia Episcopal parece ir por libre, pese a que ha anunciado la puesta en marcha de una comisión para actualizar los protocolos de actuación contra los abusos sexuales cometidos en su seno. Lástima que esa comisión haya nacido con el cartel de “reservada”, es decir secreta. Tampoco ayuda demasiado que al frente de esa comisión, compuesta por diez expertos, haya sido colocado el obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, que instruyó las agresiones sexuales prescritas de un sacerdote de La Bañeza (León), un caso que fue ocultado a la opinión pública, según informó El País en su edición del pasado 17 de octubre.

La jerarquía eclesiástica se ha comprometido con esta comisión a “proteger a todos los menores y adultos vulnerables seleccionando cuidadosamente a todos aquellos con alguna responsabilidad” en su seno, lo que incluye la “supervisión y remisión a las autoridades apropiadas a cualquier miembro de la comunidad eclesiástica que se sabe que ha cometido un delito contra un menor, joven o adulto vulnerable”.

La creación de una comisión de seguimiento es sin duda un paso adelante para detectar casos de pederastia cometidos por sacerdotes en ejercicio de su ministerio pero de momento la curia sigue sin cumplir con una parte importante del problema: facilitar los datos concretos sobre el número de menores que han sufrido esta lacra en los últimos cuarenta años. Resulta evidente que la Iglesia católica española ha silenciado las denuncias durante décadas y probablemente lo sigue haciendo porque, de facilitar tal información, quedaría al descubierto que no estamos hablando de unos cuantos episodios aislados y de unas cuantas manzanas podridas, sino de un auténtico crimen masivo cometido contra cientos de niños que han sufrido abusos. Probablemente el dato es demasiado terrible como para que la Iglesia pueda afrontarlo con valentía, pero es mucho peor que la sombra de la sospecha siga extendiéndose sobre una congregación religiosa que debería predicar con valores como la verdad, la dignidad y la justicia.

Operación Kitchen: ¿habría que ilegalizar el PP?

Todo gira alrededor del antiguo casetto del PP Luis Bárcenas. Comenzó todo con el verdadero “capo di tutti capi”, José María Aznar, quién pretendió controlar la organización desde fuera situando a la cabeza de misma a Mariano Rajoy y ahora ha logrado volver al centro de operaciones con su nuevo Don Pablo Casado. Lo que no podían sospechar los españoles y españolas es que se hubiera llegado al máximo extremo de utilizar todos los instrumentos a su disposición (incluyendo los del Estado) para actuar como una verdadera «banda criminal». Se conocían los turbios negocios de financiación irregular gracias al saqueo de las arcas públicas (con las mordidas precisas para todos los intervinientes) por los casos Gürtel, Púnica, etc. Pero que se llegase al espionaje y al intento de secuestro de su propio casetto (contable) utilizando el ministerio de Interior es nuevo. Las diferencias entre la Cosa Nostra, la mafia siciliana, y el PP se desvanecen.

Según se ha publicado en la última semana, bastante silenciado por la prensa de la derecha en su mayoría, la operación Kitchen se habría constituido desde el ministerio de Interior de uno de los sottocapos del PP, Jorge Fernández Díaz. Se habría utilizado el poder del Estado y los servicios de la policía nacional, en concreto los servicios de José Manuel Villarejo y otros altos cargos, para espiar, controlar y acabar secuestrando a Bárcenas y su familia. Todo con la intención de callarle y que no hablase contra el don, el padrino y demás sottocapos en las instrucciones de los diversos casos de corrupción que asolan al PP. El doble juego del chofer de Bárcenas (gióvane d’onore) Sergio Ríos, lo que le ha costado hoy en día un expediente disciplinario de la policía, tampoco deja en muy buen lugar al ministerio.

Todo comienza y termina con el verdadero padrino de la organización que sigue siendo Aznar. Se enfrentó al anterior don, Rajoy, e hizo como que se apartaba, mientras comenzaba a influir y alimentar otras ramas familiares naranjas y verdes. Pero una vez decapitado por la vida política del país, vuelve a estar en el centro de la actualidad dando su bendición al don Casado y a sus diversos nuevos miembros de la familia genovesa.

La Justicia debería comenzar el proceso de ilegalización del PP, no sólo por haber utilizado los dineros de todos los españoles para enriquecerse como partidos y dirigentes de ese partido, sino por utilizar los aparatos estatales para resolver sus propios problemas judiciales, policiales y de partido. Con todo lo que está apareciendo en los medios de comunicación estos últimos días la Fiscalía General del Estado debería actuar de oficio y aplicar la Ley de Partidos y el código penal contra esta organización. No se olvide que Juan Manuel Moreno Bonilla, a quien intentan vender como un nuevo barón poderoso del PP, estaba enterado de todo lo de la financiación por ser uno de los caporegime. No hay que dejarse engañar, por mucho que cambien las caras, la famiglia es la famiglia.

Reggaetón: la reacción del patriarcado frente al feminismo

En los últimos años la mayor reacción por parte de la sociedad patriarcal se ha producido a través de uno de los fenómenos que más influyen sobre todo en los jóvenes: la música. No se trata sólo de que haya géneros en el que se cantan canciones machistas, sino que el propio poder de la industria musical que es capaz de lanzar al mercado grandes éxitos internacionales con un claro sesgo machista o misógino. En la era digital en la que estamos, además, la facilidad de acceso por diferentes vías hace que la música se haya convertido en una de las herramientas fundamentales que el patriarcado está utilizando para reaccionar ante el feminismo.

El género que se lleva la palma en lo referido a machismo y misoginia es el reggaetón, el último éxito de la industria musical, que, incluso, ha hecho que cantantes de otros géneros se hayan pasado a cantar este tipo de música, músicos tales como el melódico Luis Fonsi, con su exitazo «Despacito» (más de cinco mil millones de reproducciones en YouTube), una canción que está plagada de referencias machistas, tal y como reconoció la musicóloga y consultora de género Laura Viñuela: «Representa estereotipos de cortejo como el hombre que ‘caza’ y la mujer como trofeo. La mujer tentadora y el hombre que debe conquistar. Aunque la letra es bastante más suave si comparamos con otras. Si nos atenemos a una primera lectura, la letra de ‘Despacito’ es machista».

Aunque, poco a poco, van apareciendo reggaetones sin ningún tipo de machismo en las letras o, incluso, con referencias feministas, tal y como ocurre en la canción de Aitana War «Lo malo»: «yo decido el dónde, el cuándo y con quién», algo que no debería ser sorprendente pero que, por desgracia, lo es en este género que mueve miles de millones de euros y que escuchan también miles de millones de personas, sobre todo jóvenes que aún están formando su personalidad, su ideología y su forma de entender la vida.

El reggaetón mueve miles de millones de euros y lo escuchan miles de millones de personas, sobre todo los jóvenes

Hay cantantes de reggaetón que también están reaccionando y han dejado claro que el machismo no debe ser lo que caracterice al género, sino que debe ser poco a poco arrinconado porque, digámoslo claro, el reggaetón puede perfectamente ser un tipo de música que puede mantener su éxito actual sin necesidad de recurrir al machismo o la misoginia. Sin embargo, parece que hay interés en que así no sea. Los colombianos Cali & El Dandee fueron muy contundentes al hablar de ciertas letras y, por extensión, algunos artistas: «las letras machistas del reggaetón están trasnochadas. Nosotros estamos orgullosos porque nuestra música lleva matices románticos y urbanos. Tratamos de escribir historias para que la gente las haga suyas».

No obstante, pueden ser pocos o muchos, pero es un hecho de que, a día de hoy, los grandes éxitos del reggaetón están caracterizados por letras machistas, sexistas y misóginas. Lo vemos en una canción de Alexis y Fido en la que su letra dice: «Ella le gusta que le den bien duro, así que dale, dale, dale un nalgazo», un claro alegato a la sumisión sexual de la mujer. En este sentido, el cantante Jiggy Drama va un paso más allá: «Si sigues con esa actitud, voy a violarte». Dos de los grandes cantantes de reggaetón, Daddy Yankee y Nicky Jam, también hacen un alegato a esa sumisión y a la violencia en las relaciones sexuales: «A ella le gusta que le den duro y se la coman».

Don Omar tampoco se libra y en su canción «Loba» hace una referencia clara a uno de los aspectos más característicos del machismo: el sentido de propiedad y las amenazas. La letra de este tema es clara: «Cuídate de los cachorros y su puntería porque esta noche vas a ser mía, y si te pillo y te pongo la cocolía, loba, aúlla en la mía». Los estereotipos machistas respecto al perfil de belleza femenina y la humillación de la mujer por su aspecto físico tampoco podían quedar fuera de las letras del reggaetón y la canción de Lui G «Eso en cuatro no se ve» es muy clara: «Apaga la luz y quítate la ropa, es que en verdad no quisiera verte en pelotas, esta media gordita, pero chupa chévere».

Hay otros cantantes que directamente atacan a las mujeres libres que deciden cómo se visten o cómo van por la vida sin necesidad de depender del criterio del hombre. La canción de Ñejo y Dálmata «Mujeres Talentosas» es un claro ataque a la libertad de la mujer: «Se visten enseñando los muslos y las tetas, se tiran de espalda y se les ven las nalgas, entonces dicen que uno es un bellaco y no respeta».

Cuando se critica el contenido machista y misógino del reggaetón sus intérpretes suelen ser bastante violentos en la defensa de sus creaciones. J Balvin dejó muy clara su misoginia al afirmar que «la culpa del machismo del reggaetón la tienen las mujeres». Farruko intentó defender a Maluma, el machista por excelencia, con una reflexión llena de profundidad y de serrín: «Creo que el público es ignorante en esa área, no pueden hacer eso. Peores cosas se ven en la televisión y yo creo que lo están juzgando porque no hacía ese tipo de música desde sus comienzos lo ven como que uuuuy».

Sin embargo, cantantes de otros géneros que han caído en la tentación del éxito del reggaetón, como el colombiano Carlos Vives, reconocen que existe machismo a pesar de que él mismo ha llegado a colaborar con el propio Maluma: «Hay canciones malas y no puedo creer que tengan tanto éxito. En el reggaetón esas canciones son precisamente las que tienen más oportunidades que las de otros artistas que tienen mensajes más amorosos y con mayor calidad».

Aumenta la adopción de animales en la Comunidad de Madrid

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El número de animales adoptados en la Comunidad de Madrid en los nueve primeros meses del año asciende a 4.614, lo que supone un incremento del 30 % respecto al mismo periodo de 2017. Del total de animales adoptados el 55 % son perros y el 45 % restante gatos.

Así lo ha puesto de manifiesto el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Carlos Izquierdo, que ha presentado hoy la campaña navideña ‘No es un juguete, es una vida’, con el objetivo de concienciar a los madrileños de la tenencia responsable de animales de compañía, especialmente en esta época festiva, para evitar que se regalen animales que puedan ser abandonados en los meses siguientes. “El objetivo del Gobierno regional es promover la adopción frente a la compra de animales como regalo de Navidad”, ha señalado el consejero.

En la Comunidad de Madrid hay 95 centros de acogida de animales: el Centro Integral de Acogida de Animales (CIAAM), perteneciente a la Comunidad de Madrid; 21 centros de acogida permanentes de carácter municipal, situados en otras tantas localidades; 49 centros de acogida temporales y municipales, que alojan animales hasta su traslado al CIAAM; y 24 albergues privados, de los cuales 12 están gestionados por sociedades protectoras.

La tendencia de las adopciones ha demostrado ir mejorando de forma sostenida en los últimos años, sobre todo desde que en 2005 se pusieran en marcha medidas específicas por parte del Gobierno regional. Entre los años 2005 y 2017 se adoptaron 90.048 animales en la región procedentes de todos los centros de acogida de animales, de los cuales el 70 % eran perros.

Asimismo, Izquierdo ha resaltado los buenos resultados que están experimentando las campañas de concienciación contra el abandono de animales. De todos los animales que entre 2005 y 2017 entraron en centros de acogida, 92.089 constaron como abandonos (solo se incluyen los perros, puesto que los gatos son mayoritariamente silvestres). “Y en 2017 los abandonos alcanzaron los 4.143 perros, un 20 % menos que en 2016, lo que supone la cifra más baja desde que se tienen registros”, ha añadido.

De esta manera, la tasa de adopción de animales abandonados y recogidos por el CIAAM supera ya el 85 %. A este respecto, el consejero de Medio Ambiente ha subrayado que el CIAAM, que nació para reforzar e incrementar los centros de acogida de animales de compañía de la Comunidad y ofrecer los servicios de recogida y acogida de animales abandonados en municipios de hasta 5.000 habitantes, se ha convertido en un referente en la región.

Protección y cuidado de animales.

El Gobierno regional tiene un firme compromiso con la protección y el cuidado de los animales abandonados. Además de poner en marcha el CIAAM, hace dos años se presentó la aplicación MascoMad para que los ciudadanos, a través de sus teléfonos móviles o dispositivos electrónicos, puedan acceder a consejos antes de adoptar, buscar al animal que más encaje con sus preferencias y necesidades, o avisar en caso de que haya uno extraviado.

En los casos de pérdida de animales, se trabaja estrechamente con el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, quien gestiona el Registro de Identificación de Animales de Compañía (RIAC), a través del cual se facilita la rápida y fácil recuperación de un animal de compañía correctamente identificado que haya sido perdido o extraviado a través de localización de su propietario.

Igualmente, la Comunidad de Madrid ha abierto perfiles en redes sociales (@AdoptaCMadrid) con consejos sobre cuidados de los animales de compañía y perfiles de animales adoptables en los centros de acogida de mascotas que gestiona el FAPAM. Por otro lado, en el portal de la Comunidad de Madrid y en la web Madrid Adopta se ofrece toda la información sobre adopción y protección de animales de compañía.

Además, ya es posible viajar con perros en Metro de Madrid, al igual que sucede en otras grandes ciudades europeas, siempre cumpliendo una serie de normas. “Esta medida forma parte del conjunto de actuaciones impulsadas por el Gobierno de la Comunidad de Madrid para modernizar el marco normativo referido a los animales de compañía”, concluyó.

Al final se repiten las elecciones andaluzas

Verán cómo al final se acaban repitiendo las elecciones andaluzas. La irrupción de los neofascistas de Vox, que propició la alegría de las fuerzas de las derechas andaluzas, parece que está tornando en pesar y tensión. Ya no es tan obvio que lo que parecía sencillo hace una semana hoy lo sea. Al presidente de Ciudadanos ya le han advertido esta semana sus colegas europeos que si se acerca al neofascismo se olvide de volver por allí, que mejor vuelva a juntarse con la gente de Libertas. Deslegitimar de esa forma a Albert Rivera supone intentar otras vías que están completamente cerradas. Al PP de Juan Manuel Moreno Bonilla, empero, no le importa juntarse con Vox. Ni juntarse, ni coaligarse, ni rebozarse, ni nada con ellos. Los considera los chicos rebeldes del PP y cuentan con el respaldo del verdadero factótum conservador José María Aznar. Tras  esta tesitura la probabilidad de la repetición de elecciones está sobre la mesa, incluso otras salidas.

Rivera dice que nada con populistas. O lo que es lo mismo, ni con Adelante Andalucía, sus verdaderos enemigos, ni con Vox, por presiones de arriba. Eso deja la posibilidad de juego en un trío. Pero Susana Díaz no quiere tener nada que ver con PP y Ciudadanos si no es ella la que sigue en la sede de San Telmo. El PSOE-A es el partido más votado de Andalucía, con mucha diferencia, y no aceptará ninguna salida a tres que no sea con su secretaria general en la presidencia. La propuesta infantil y estúpida de Rivera pidiendo la abstención del PSOE-A para que gobierne la derecha es eso infantil y estúpida. Infantil porque es la muestra papable de que el dirigente naranja no piensa cuando habla sino que dice lo primero que le pasa por la cabeza. La cual no es que esté en muy buen estado intelectual. Y es estúpida porque sólo a Rivera se le puede ocurrir pedir a quien más votos tiene y gobierna en funciones que se vaya a su casa apoyando a los partidos de la derecha. Los cuales, además, han amenazado con levantar alfombras y fiscalizar los años de gobierno de Susana Díaz. Es como pedir a un condenado a muerte que se traiga la guillotina de casa.

Por su parte el PP andaluz, como no tiene problemas para juntarse con Vox, ya ha comenzado el diálogo justo en el momento en que Juan Marín decía que ellos con los populistas (neofascistas) no negocian, ni pretenden aceptar un gobierno con apoyos de Vox. Eso es lo que se llama poner los cuernos antes de la boda. Marín no es que pinte mucho en las negociaciones, para eso está el comisario político Juan Manuel Villegas, pero como portavoz naranja de los deseos de Madrid se las cuelan todas. Seguramente si fuese por él mismo, y con tal de mantener el clan de la manzanilla, se abrazaría a Vox con la misma efusividad de Moreno Bonilla. Pero el mandato de arriba, que es el que vale, le impide incluso acercarse y pactar la mesa del Parlamento. Eso sí, el PP presionando por la derecha para poder culpabilizar a Ciudadanos de no generar un gobierno de cambio. El acuerdo programático es una filfa porque se sabe que ambos programas son iguales: recortes y privatizaciones. Pero lo político de juntarse a Vox y que parte de su electorado más moderado salga huyendo les provoca pánico.

La primera piedra de toque va a estar en la conformación de la mesa del Parlamento y la presidencia de la misma. La izquierda tiene 50 escaños que pueden ser mayoría realmente si los otros tres partidos no consiguen un acuerdo. Si Rivera ha dicho que nada de juntarse con Vox, Ciudadanos podría pactar con la izquierda pero no podría pactar con el PP. Y salvo que se llegue a un acuerdo a cuatro o a tres (PSOE-A, PP y Cs) no va a ser sencillo. Al menos en términos políticos, porque todos señalarán a Marín como el amigo de los neofascistas, en Sevilla, en Madrid o en Antequera. Y es clave tener el control de la mesa porque es ella la que hace las proposiciones de candidaturas a la presidencia de la Junta. Si la ganase el PSOE-A propondría a Díaz como más votada y los demás se retratarían. Si fuese el PP sería Moreno Bonilla y Ciudadanos tendría que juntarse a Vox.

En esta tesitura, mucho más complicada que la de hace cuatro años, no sería extraño que volviesen a repetirse las elecciones andaluzas. Algo que no desean en el PP porque saben que no se van a ver en otra igual. Y que están deseando en el PSOE-A porque esperan recuperar a los abstencionistas. Y Ciudadanos no sabe, no contesta, pues estaría sin estrategia clara en la segunda votación y a merced del PP y Vox. En Adelante Andalucía tampoco les vendrían mal unas nuevas elecciones aunque igual podrían perder más votos por nuclearlos la ciudadanía en el más votado de la izquierda. Un carajal enorme que nadie sabe cómo va a acabar.

¿Necesitamos una II Transición?

Al hilo de lo que está sucediendo en los últimos tiempos en la arena política, de los plenos desarrollados el pasado 12 de Diciembre en el Parlamento y en el Parlament, o lo que pueda ocurrir el próximo 21 en Barcelona cabe hacerse la pregunta del titular de esta reflexión.

Vivir el final del franquismo y la apasionante Transición da para mucho. Entre otras cosas para haber conocido una etapa de nuestra historia en la que se puso muchas dosis de imaginación, audacia y generosidad.

Parecía impensable pero el tránsito desde el franquismo se hizo de manera ejemplar, a pesar de las críticas de unas nuevas generaciones ignorantes de lo que allí pasó. A veces esa ignorancia se convierte en insensatez y  estupidez.

Una de las características de aquel momento fue el talante de una clase política repleta de estadistas, que supo llevar a nuestro país de una dictadura cruel a una plena democracia sin apenas heridas.

Cierto es que hubo errores y desaciertos, quizás los más importantes una Ley de Amnistía, que incluyó a unos cuerpos represivos que se fueron, gracias a ella, de rositas de aquella oscura época, o dejar sin resolver las tensiones centro-periferia.

Volver la vista atrás y contemplar coincidiendo en el tiempo a gentes de la talla de Adolfo Suárez, Felipe González, Santiago Carrillo, “Pasionaria”, Tierno Galván, Solé Tura, Enrique Curiel, Marcelino Camacho, Herrero de Miñón, Pasqual Maragall, Arzallus, e incluso a su manera Manuel Fraga, indica que gracias a esa conjunción estelar anduvimos aquel complicado camino.

Ahora algunos niñatos que se piensan llegan sabidos a la arena política, desprecian esa etapa y plantean que debemos abrir una II Transición siendo ellos los protagonistas. Efectivamente es así, pero da la sensación que su talla no llega ni de lejos a la de los personajes de la primera y por lo tanto la posibilidad de éxito es cuando menos dudosa.

Por poner solo un ejemplo, Santiago Carrillo fue capaz de sacrificar una parte del ADN ideológico del PCE para poder ser legalizado y seguir en las mismas condiciones que el resto. Bueno, realmente no eran las mismas pero se aproximaron bastante.

Renunció a la República, o a la bandera tricolor, con altura de miras, con generosidad a pesar de las presiones internas que conmocionaron el partido. Nuestra respuesta después del mazazo de los asesinatos de Atocha salvó esa deseada democracia. Que no lo olviden las nuevas generaciones.

Al igual que Adolfo Suárez tuvo la audacia de tomar otras decisiones y juntos con imaginación sacar adelante una Constitución de consenso y unos Pactos de la Moncloa absolutamente imprescindibles.

Resulta cuando menos curioso que esos jóvenes críticos ahora, añoren partes de aquella época cono el Estatuto de los Trabajadores, los derechos sociales, las formas de contrato, e incluso la revisión de las pensiones. Creo que al menos necesitan un curso acelerado de historia específica de aquel apasionante momento, para ver si aprenden algo y así poder aplicarlo a este.

Las gentes de la I Transición supieron actuar aparcando la táctica esterilizarte sustituyéndola por una visión estratégica, de largo alcance, incluso anteponiendo los intereses del país al del propio partido como fueron los casos de Suarez y Carrillo.

UCD acabó desapareciendo y el PCE se quedó bajo mínimos, pero dejando un profundo legado histórico. Ahora cabe exigir lo mismo, especialmente a las gentes de la izquierda.

Por eso se deben poner en activo valores como los que intenta aplicar el propio Sánchez. Imaginación para buscar soluciones de este tipo al  conflicto en Catalunya y generosidad para ser capaces de dejar todos “pelos en la gatera”.

Una mirada retrospectiva al tiempo de 1976-79 sería recomendable para todos los actores actuales. Allí hubo mucha “cocina”, contactos discretos, cafés, o comidas, porque también en estos temas son importantes las relaciones humanas, la empatía con el “otro”.

 

Sólo por poner un ejemplo gráfico ¿Por qué no recuerdan y copian los discretos contactos Carrillo-Suarez? ¿Por qué no poner en práctica ese ejemplo y dejar ya la exposición pública ente los medios de comunicación? ¿Por qué no apagar durante unos días la aparición constante en las televisiones y utilizar ese método a través de reuniones buscando la síntesis?

¿II Transición? Es probable, pero para ello se necesita aplicar aquellos principios, aquellos valores. Señores de la izquierda, periférica o central, pongan ustedes mucha audacia, mucha imaginación y toneladas de generosidad porque su base social se lo está pidiendo a gritos.

Pónganse de acuerdo, comuníquense, dedíquenle horas de conversación (los convenios se firman a altas horas de la madrugada justo el día de ruptura), aporten esfuerzo y sobre todo estén a la altura de las circunstancias.

La historia les recordará o no por lo que sean ustedes capaces de hacer ahora. Es el momento de los estadistas. Ojalá tengan el valor y el acierto de hacerlo.

¿Aceptará Garzón defender los intereses del ex ministro chavista Rafael Ramírez?

Rafael Ramírez, ex presidente de la petrolera venezolana PDVSA y ex ministro con Hugo Chávez, podría afincarse en España en las próximas semanas ya que su visado en el Principado de Mónaco caduca en el presente mes y no se lo van a renovar. Por esta razón, un hombre que está reclamado por la Justicia de varios países, sobre todo en Venezuela y Estados Unidos, por presuntos delitos relacionados con la corrupción y el lavado de dinero, necesita un país donde residir, un país donde sabe que tiene la protección política de la derecha y la empresarial de los socios a los que hizo millonarios y que están afincados en España donde viven con total impunidad a pesar de que muchos de ellos están incursos procedimientos judiciales por, entre otras cosas, estafa, blanqueo de capitales, administración desleal y corrupción.

La situación de Ramírez en España, sin embargo, tampoco sería fácil desde el punto legal y, por esta razón, además de la protección política y empresarial necesita la judicial. Para ello, a través de su lugarteniente Nervis Villalobos que salió de la cárcel de manera intermitente durante los meses de septiembre y octubre para, precisamente, intentar que Ramírez tuviera la misma impunidad de la que disfrutan sus correligionarios corruptos.

Para ello, según fuentes consultadas por Diario16, el entorno de Ramírez se habría puesto en contacto con el ex juez Baltasar Garzón para que intentara llegar a un acuerdo con la Justicia española. Según las mismas fuentes, la influencia y la experiencia del ahora abogado en asesoramiento de importantes personalidades latinoamericanas relacionadas con tramas corruptas fue un argumento que el entorno de Ramírez tuvo muy en cuenta. El acuerdo que se estaría negociando en la actualidad pasaría por la entrega del ex presidente de PDVSA a las autoridades españolas, aceptar un año de cárcel y luego la libertad disfrutando de la totalidad de la fortuna que amasó a costa del pueblo venezolano.

La corrupción que se generó en Venezuela a través de Rafael Ramírez hizo multimillonarios a muchas personas, algunas de ellas familiares directos —como es el caso de su cuñado Baldo Sansó— y otros asesores, abogados —como Jorge Neri—, socios —como Nervis Villalobos—, etc.  Son muchos los corruptos venezolanos que huyeron del país cuando murió Hugo Chávez y llegó al poder Nicolás Maduro. No había razones de persecución política, como algunos intentan vender ahora, sino una cuestión económica. Ramírez era la persona que decidía qué contratos se licitaban, la cantidad y a quién se concedían. Todo dependía de quiénes estaban decididos a pagar sobornos y cuánto. Ahí se encontraba la verdadera licitación.

En Diario16 ya contamos cómo, en el año 2.006, importantes constructores españoles dispuestos a concursar en una licitación de un proyecto energético de 1.500 millones de dólares llegaron a Venezuela. Se les anunció que serían recibidos por Rafael Ramírez. Sin embargo, cuando llegaron «a la suite presidencial del JW Marriott Hotel en Caracas, quien los recibió no fue Ramírez sino su primo, Diego Salazar» quien, al dirigirse a los empresarios, fue directamente al grano: debían pagar, al menos, 150 millones en sobornos porque, «si no, deben regresar al aeropuerto». Unas veces se exigían sobornos, otras veces comisiones que se imputaban en el precio final del contrato, es decir, que las pagaba el pueblo venezolano.

Respecto a los corruptos afincados en España continúan con inversiones que tienen como único fin el presunto blanqueo y lo hacen a través de redes de empresas fantasmas ubicadas en Hong Kong, Islas Vírgenes Británicas, Luxemburgo, Bahamas y Panamá. Es curiosa la tendencia que algunos de ellos tienen a la hora de comprar empresas españolas y, una vez cerrada la operación, llevar la sociedad de inmediato a Luxemburgo, Andorra, Suiza o Liechtenstein.

Algunos de estos corruptos venezolanos siguen en libertad, viviendo en La Moraleja, La Finca, La Florida o Montepríncipe, con un elevado tren de vida, y haciendo elevadas inversiones inmobiliarias en los barrios más exclusivos de Madrid o en zonas de costa como Marbella. Sin embargo, ya son varios los que tendrán que lidiar con la justicia española, como hemos afirmado anteriormente. Algunos de estos venezolanos han logrado a ganarse la amistad de algunos de los jóvenes nuevos líderes de la derecha española a los que les esculpen los músculos en los locales cercanos al Parque del Retiro. Por otro lado, hubo intentos de colocar 12 millones de dólares procedentes de la red de sociedades fantasmas en el Banco Popular, operación que esta entidad se negó a aceptar y que, presuntamente, ese dinero se quedó en Luxemburgo.

Esas redes de amistades al más alto nivel alimentan la impunidad de los corruptos venezolanos afincados en España. Sin embargo, se encuentran con que tienen mucho dinero, pero poca influencia como para llegar a alcanzar acuerdos beneficiosos para su «jefe» Ramírez con la Justicia española. Por eso es fundamental Baltasar Garzón quien, además de su propia influencia, cuenta con amistades que tienen mucha influencia como, por ejemplo, el abogado Manuel Medina quien, además, tiene lazos importantes con personas como Ángel Corcóstegui, tal y como se pudo comprobar en la presentación de su último libro. Los venezolanos acuden a estas personas para entrar en contacto con importantes despachos de abogados que tienen contratos con las más importantes entidades bancarias y las familias que las controlan, como, por ejemplo los Botín, quienes, a su vez, también tienen amistad con banqueros venezolanos como José Antonio Oliveros Febres-Cordero, quien, según informan distintos medios venezolanos, estuvo presuntamente involucrado en operaciones contra el blanqueo de capitales y que, además, se encontraba en los Papeles de Panamá. Además, Oliveros es el cuñado de Jorge Neri, el abogado-socio de Rafael Ramírez que está afincado en Madrid. Esta asociación quedó corroborada por la presencia de Neri junto a Baldo Sansó en Malasia.

Garzón, la querella de los condenados por Gürtel y otras chapuzas de la Justicia

La Justicia española sigue dando que hablar. Al fiasco de la instrucción del procés y al bochorno de la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las hipotecas se une ahora un nuevo dislate: los supuestos errores del juez Baltasar Garzón en la instrucción del caso Gürtel que pueden suponer la anulación de todo el procedimiento. Pablo Crespo, el número 2 de la trama corrupta condenado a 37 años de prisión, ha interpuesto una querella contra el magistrado con el fin de echar por tierra miles de folios de investigación, años de trabajo policial y una sentencia que costó la moción de censura a un presidente del Gobierno. De lograr su objetivo, la querella de Crespo permitiría salir de prisión a todos los condenados. Otro escándalo mayúsculo.

Los expertos en Derecho penal ven ciertamente remota la posibilidad de que la acción que han emprendido los abogados del cabecilla de la trama pueda lograr la anulación de todo el procedimiento por errores en la instrucción. No obstante, aunque el porcentaje de éxito para las tesis de Crespo es relativamente pequeño, nadie niega que el titular del Juzgado de Instrucción Número 50 de Madrid, que ha admitido a trámite la querella, podría tomar en consideración las pretensiones de los encausados y revisar si la instrucción de Garzón se llevó a cabo con todas las garantías procesales.

Solo el hecho de pensar que existe un resquicio legal, aunque sea mínimo, para que el gigantesco caso Gürtel pueda derrumbarse por un defecto formal resulta espeluznante. La imagen de una banda de mafiosos saliendo de la cárcel entre vítores y aplausos supondría la puntilla final para una Justicia, la española, seriamente afectada en su credibilidad. Seguramente no sea el momento de pensar en ese escenario desastroso para España, un país que en los últimos años ha proyectado una imagen de Estado bananero que no respeta las mínimas garantías procesales, tal como ha resuelto el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en varias ocasiones. Pero sí es el momento al menos de hacer una serie de consideraciones sobre la forma de trabajar de la obsoleta Administración de Justicia española.

Si la instrucción del caso Gürtel se viniera abajo como un castillo de naipes ello sería debido a la forma de hacer las cosas de un grupo de profesionales de la Audiencia Nacional que quizá no tomó todas las precauciones necesarias para evitarlo. Y eso nos lleva irremediablemente a aquella nefasta comida en la que participaron, además del propio Baltasar Garzón, el siniestro comisario José Manuel Villarejo y la entonces fiscal y hoy ministra de Justicia, Dolores Delgado, amiga y estrecha colaboradora del controvertido magistrado. Hoy podemos decir sin temor a equivocarnos que nunca antes un almuerzo para tres había salido tan caro a un país.

De aquella reunión, supuestamente grabada por el comisario de la boina sin que sus compañeros de mesa y mantel lo supieran, no salió nada bueno. Ya se sabe, porque el contenido de las conversaciones ha sido publicado por la prensa, que al calor desinhibido de los cafés Delgado soltó una serie de comentarios homófobos contra su compañero y juez Fernando Grande-Marlaska. Además, también insinuó que algunos magistrados de altos tribunales se dejaron acompañar por menores de edad durante unas jornadas judiciales celebradas en Cartagena de Indias, un truculento episodio que nadie ha investigado y sobre el que se ha echado tierra encima con el fin de ocultarlo.

Pero la cosa no queda ahí, ya que la querella de Pablo Crespo viene a decir que en aquella comida (que quizá no debería haberse celebrado nunca, dada la cantidad de despojos que generó) se preparó la operación Gürtel cuando las diligencias policiales aún no habían sido remitidas al juzgado. No sabemos si eso fue así o no, será el juez de Plaza Castilla quien lo dirima. Mientras tanto, debemos seguir creyendo la versión de Garzón de que no hizo nada irregular y de que en todo momento cumplió con los artículos establecidos en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Nadie es tan ingenuo como para tragarse las fabulaciones de un corrupto como Crespo condenado a 37 años de prisión por delitos muy graves, mayormente porque todo lo que pueda decir, verdadero o falso, tiene un solo y único objetivo: salir de la cárcel cuanto antes y a costa de lo que sea. Lo malo es que en un Estado democrático la ley es igual para todos y hasta el más avezado aprendiz de Al Capone posee derechos constitucionalmente reconocidos que deben ser salvaguardados, como cualquier otro ciudadano.

No obstante, más allá de que la querella de Crespo no tenga el menor recorrido y más allá de que su versión de los hechos sea absolutamente parcial e interesada (y por tanto con escasa credibilidad) cabe preguntarse si el famoso “trío de la Audiencia Nacional” –Garzón- Villarejo-Delgado–, incurrió en una intolerable chapuza judicial a las puertas de un asunto tan delicado y complejo como la trama Gürtel, el mayor caso de corrupción de la historia reciente de España. De entrada, no parece que un restaurante, taberna o cafetería (da lo mismo si es de dos, tres o cuatro tenedores y si figura o no en la Guía Michelin) sea el lugar más apropiado para mantener un reunión secreta en la que se van a debatir los asuntos de Estado de la mayor trascendencia. Para eso están los despachos oficiales de los juzgados, esos lugares donde suelen tratarse estas cosas “sensibles” en los países llamados “serios”. Por lo visto, parece que Spain sigue siendo different también en lo judicial, y entre pincho de tortilla y plato de croquetas se ordena una diligencia, se acuerda una comisión rogatoria internacional o se desmantela una banda organizada.

Pero lo peor de todo no es el escenario elegido para debatir asuntos tan serios, sino que Garzón no fuese consciente en aquel arriesgado ágape de que estaba tratando con un hombre a todas luces abyecto y de poco fiar como José Manuel Villarejo, a quien en círculos policiales ya se le conocía la trayectoria de hábil “emprendedor” experto en los negocios. Y ahí es donde radicó el mayor error del juez, en dar por supuesto que hablaba con gente leal. Fue Bryce Echenique quien dijo aquello de que mi patria son los amigos. Ahora Garzón ya sabe que hay amigos capaces de vender a la patria.

De modo que parece evidente que un magistrado de talla y experiencia como él, un profesional de la judicatura que ha instruido los casos más sonados de la historia de la democracia, un juez que ha estado amenazado por ETA y sobre el que habían puesto la diana sus enemigos políticos del Partido Popular, nunca debió caer en la trampa de aquella reunión festiva en la que todo quedó grabado para siempre. Ni debió permitirse hablar tan relajadamente en un lugar público, ni debió convertir una reunión de trabajo tan fundamental en una comida de amiguetes, ni debió dar por supuesto que Villarejo era uno de los suyos (en realidad antes de abrir su corazón al comisario debería haber ordenado a agentes de su confianza que lo investigaran a fondo). Sin embargo, lejos de tomar unas mínimas precauciones, Garzón consintió debatir abiertamente con el comisario sobre casos delicadísimos. Habló con él sobre investigaciones que se perfilaban como auténticas cuestiones de Estado. Y por lo visto todo transcurrió como si los comensales estuviesen contándose el último capítulo de cualquier serie de Netflix.

No caeremos aquí en el error de dar credibilidad a testimonios de gente como Pablo Crespo o Villarejo. Preferimos seguir creyendo a Garzón; preferimos seguir pensando que el magistrado no sabía con quién se estaba jugando los cuartos. Aunque produzca extrañeza y estupor que el hombre que derribó el felipismo con la procelosa investigación del caso GAL se comportara de una forma tan bisoña como poco profesional.