sábado, 25 abril, 2026

La política no es una serie

La política no es una serie de televisión (o plataforma televisiva) es algo bastante más importante. La teatralización del mundo del poder ha sido una constante a lo largo del tiempo. El juego de máscaras ha servido a los poderosos desde hace mucho tiempo para esconderse tras artefactos ideológicos. Ora la religión, ora la cultura, ora el humanismo-liberalismo. De hecho cierta teatralización de la política es hasta saludable para no caer en el tedio de una élite que, casi siempre, se regodea en sus cosas de políticos. No hace falta llegar a la pompa de origen protestante, especialmente anglosajón, pero hacer amena y comprensible la política mediante juegos simbólicos es parte de su ser. Lo que existe en estos tiempos es un salto cualitativo hacia la completa separación de los órdenes sociales en el plano simbólico y, por ello, humano. Al transformar la política en una serie televisiva, algo que conviene a la clase dominante, se pierde todo el sentido lógico que debería ser el principio rector de la misma.

Hoy en día no hay discurso político que se sostenga más allá de una semana. En ocasiones el discurso no aguanta ni días en virtud de una sobreactuación que busca solamente la emotividad del espectador. Y como cualquiera que haya frecuentado algún teatro o haya visionado alguna película, el personaje que sobreactúa hace gracia al comienzo y acaba por ser odioso al finalizar la obra. Así es como es cansancio abate las almas y se distancia del mundo político. La desgana, la indiferencia o la desidia siempre son antesala de tiempos oscuros. Lo fueron en la Edad Media cuando se esperaba la llegada del apocalipsis y la segunda venida de Cristo. Lo fueron en la época contemporánea antes de la llegada de los fascismos. Y comienzan a serlo hoy en día, en mitad de pandemias y crisis económica permanente (para los de abajo), cuando no se sabe bien qué llegará. Algo que no parece mejor que lo actual. Robotización que expele al ser humano de la producción. Algoritmos que eligen por cada ser humano. Riqueza sostenida sobre una base completamente imaginaria (no otra cosa es la valoración bursátil y la generación de dinero de forma artificial). Sociedades destruidas por la censura de la diversidad de los ofendidos…

En el plano español y en términos políticos la situación es de una absoluta decadencia. No es que el “régimen del 78” se esté derrumbando para dar paso, de forma transformadora o revolucionaria, a un nuevo régimen que se atenga a una mayor profundización democrática. Es que se camina hacia ningún sitio. Desde la caverna mediática se señala que son los partidos de izquierda los culpables de caminar hacia un régimen totalitario. Tendría su lógica si no fuese porque desde el PSOE se viene trabajando en el mantenimiento del sistema económico y la estructura de poder. Tendría su lógica si no fuese porque desde Podemos se está luchando por sostener algunos derechos –aunque desde el feminismo se les critica, con toda la razón, de conceder privilegios a cambio de destruir a la mujer como sujeto social-. Tendría su lógica si hubiese una multitud respaldando un proceso de cambio radical, cuando a lo máximo que se llega es a pedir un referéndum sobre la república. Si se quita las arrobas de paja que existen en la política actual, el gobierno está sosteniendo al régimen del 78. El problema es que, en algunas ocasiones, están sobreactuando y teatralizando todo y se pierde el hilo argumental. Si es que existe en realidad y no es sino un trasunto de emotividades al gusto del camarlengo monclovita Iván Redondo. Si de algo se puede acusar a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias es de conservar el sistema sin discurso.

Bien al contrario, son los actores secundarios los que están tomando el mando del proceso teatral. Cambian la trama constantemente haciendo que los protagonistas –al menos quienes deberían ser los protagonistas- se plieguen a sus trampas argumentales. Desde la ultraderecha reaccionaria atacan en una batalla cultural para la cual el gobierno carece de bases sólidas y se deja enmarañar con tramas no principales. Desde el PP, Pablo Casado, un actor sobreactuado siempre, junto a una actriz histriónica como Isabel Death Ayuso, acaban llevando siempre a su posición a los protagonistas. El problema es que hay una completa ausencia de discurso y nadie señala que hoy dice una cosa y mañana la siguiente Casado. Ayer no quería renovar el CGPJ, hoy pone condiciones y mañana a saber qué propondrá. Como esas series en las que hay giros del guión día tras día y acaba por no entenderse nada, el PP ha tomado el hábito de vivir en un macguffin permanente, mientras por detrás va destruyendo las bases del régimen del 78. Fíjense que Carlos Herrera ha renovado su contrato con COPE vinculado a que siga el gobierno de coalición en el poder. Si cayese en cualquier momento, entiende que su personaje en la serie ya no tendría sentido. Y no es porque se luche por sostener el régimen del 78, sino ciertos privilegios mientras el resto del armazón se entrega al expolio de la clase dominante.

Casado, como en las obras de restauración, deja la fachada pero cambiar completamente el armazón del edificio. Un cambio que sólo reporta beneficios a la derecha, como es lógico. Sin necesidad de discurso, de guión estable, pero con cargas de profundidad ideológicas, va captando el protagonismo de la serie, mientras los protagonistas siguen su estela en lugar de sostener una fuerte posición ideológica. La clase dominante, desde su palco, observa con tranquilidad esa obra, aburrida, pero tan emotiva que les acabará reportando numerosos beneficios. No se dejen engañar, la destrucción del sistema que ha dado a España sus 40 años más estables y democráticos no es culpa de Sánchez, es de la derecha. Son malos actores y actrices pero su histrionismo acaba captando la atención a la par que destruye la función. Un juego simbólico que, empero, deja su poso en la mentalidad de las personas.

A todo ello hay que sumar que, todos y cada uno de los intervinientes, han tomado como ejemplo político las series televisivas. Nada de ver el mundo real, nada de analizar la materialidad. Redondo piensa que está en The war room. Casado que está en House of cards. Santiago Abascal piensa que es el protagonista de las novelas de machotes de Arturo Pérez Reverte. Iglesias a saber porque ve tantas series que un día se siente protagonista de Juego de tronos y otros de Veneno. El problema es que en las series los personajes pueden fallecer y aparecer en otras series. El ser humano detrás del personaje no muere, pero en la vida real los personajes mueren, pasan hambre, tienen problemas para acceder a un trabajo digno y suficiente, sufren por el futuro de las hijas e hijos… viven una materialidad que nada tiene que ver con las series de televisión que tanto gustan a la clase política. La política no es una serie, es algo más importante porque está en juego el bien común. Y el principal bien común es la vida misma.

Libro destacado: Los viejos creyentes, de Peskov

Comienza una nueva sección semanal en la que se destacarán ciertas obras, novela o ensayo, entre aquellas que sean novedad durante la semana (o el mes, según la editorial). En esta ocasión se ha seleccionado como destacada la obra de Vasili Peskov, Los viejos creyentes de la editorial Impedimenta. Más abajo tienen lo que la editorial destaca, en este caso además con un booktrailer, pero de forma subjetiva y sin haber podido leer aún la obra, con total probabilidad será un libro bien construido, con una buena historia (al menos así parece) y que viene avalado por una editorial que escoge de forma precisa lo que publica. Quienes trabajan en Impedimenta cuidan hasta el mínimo detalle la edición de cualquiera de sus obras. En alguna ocasión puede que no les atraiga la temática, en otras puede que no les guste el autor, pero sin duda siempre sus obras suelen tener aroma a novela añeja, a buena escritura, a calidad literaria por delante de otras consideraciones. Una novela que “tiene buena pinta” con el choque cultural que se atreve a vislumbrar en sus primeras páginas,

Lo que cuenta el editor sobre el libro:

Su existencia, su supervivencia y su resistencia a un clima de una adversidad inimaginable son solo anécdotas de una de las más extraordinarias aventuras del ser humano del siglo xx.

A finales de los años setenta, un piloto ruso que sobrevolaba un tramo remoto de la taiga siberiana descubrió, en medio de una escarpada zona boscosa, una cabaña. Poco después, un grupo de científicos se lanzó en paracaídas sobre el terreno para advertir con estupor que en la primitiva choza de madera habitaba una familia, los Lykov, pertenecientes a la secta de los viejos creyentes, cuya vestimenta, noción de la vida y lenguaje se habían congelado en el siglo XVII, en tiempos del zar Pedro el Grande.

Para cuando Vasili Peskov, prestigioso periodista del Pravda, conoció esta historia, no habían contactado con nadie en casi cincuenta años, rezaban diez horas al día, no habían probado la sal y no podían siquiera concebir que el hombre hubiera pisado la Luna. El único miembro que quedaba tras la muerte de sus padres y de sus hermanos era Agafia, la hija más joven de la familia.

En Los viejos creyentes, Peskov narra la lucha épica de los Lykov contra una naturaleza salvaje e indomable, al tiempo que rinde homenaje a un hábitat natural que pronto podría dejar de existir.

Sobre el autor:

Vasili Mijáilovich Peskov nace en 1930 en Orlovo, región de Voronezh, muy cerca del sur de Ucrania.  En 1960, publicó su primer libro de ensayos, Notas de un fotógrafo, libro al que le siguieron los siguientes títulos: Steps on Dew (1963), obra que le granjeó el Premio Lenin de Literatura en 1964; White Dreams (1965); End of the World (1967); The Roads of America (1973); Birds on Wires (1982), y Los viejos creyentes (1994), ahora en Impedimenta, traducido del ruso.

A lo largo de su vida, fue galardonado con el Premio del presidente de la Federación Rusa y de manera póstuma, en 2013, con el Premio del Gobierno de la Federación de Rusia en el ámbito de los medios de comunicación. Terminó sus días la noche del 12 de agosto de 2013 a los ochenta y cuatro años, en Moscú, tras una larga enfermedad. A su muerte, deseó que sus cenizas se esparciesen por un campo cerca de su pueblo natal, al borde del bosque.

Traducción del ruso de Marta Sánchez-Nieves. Licenciada en Filología Eslava por la Universidad Complutense. Ha sido profesora de ruso en la Escuela Oficial de Idiomas de Zaragoza y en la de La Laguna y lleva quince años traduciendo literatura rusa al español. Algunos de los libros que ha traducido son Relatos de Sevastópol de Lev Tolstói, Mónechka de Marina Paléi, Refugio 3/9 de Anna Starobinets o Noches blancas de Fiódor Dostoievski, premio Esther Benítez 2016. Además ha participado en antologías de obras de Nikolái Gógol o Anna Ajmátova (Ediciones Nevsky), o en otras temáticas sobre duelos de honor y la Navidad (Alba Editorial).

Páginas: 264.

PVP: 20,50 €

Libros, libros, libros I

Aquí les mostramos los libros que son novedad esta semana. La sinopsis del libro es la propia de las editoriales, el cribado de obras se ha realizado antes de transcribir siguiendo un método completamente subjetivo: no tenían buena pinta. La división en secciones no es la que suelen encontrar en los listados de más vendidos donde se suelen mezclar churras con merinas, se intenta hacer una división que permita acudir a las preferencias lectoras y evitar lo que no guste.

NOVELA.

Las barbas del profeta de Eduardo Mendoza. Seix Barral. 18 €

Como muchos niños de la posguerra española, Eduardo Mendoza estudió en el colegio una asignatura denominada Historia Sagrada, resumen e ilustración de algunos pasajes de la Biblia que hicieron nacer en él la fascinación por la palabra escrita y por los mundos de ficción, además de enseñarle a distinguir entre lo real y lo imaginario. «No exagero al afirmar que la Historia Sagrada que estudié en el colegio fue la primera fuente de verdadera literatura a la que me vi expuesto», recuerda Eduardo Mendoza en la introducción a esta edición revisada de Las barbas del profeta.

De la combinación de dos temas, el deleite infantil ante la Biblia, considerada estrictamente como obra literaria, y la reflexión sobre la influencia de la ficción en la formación de un escritor de vocación temprana, nació este libro. Basado en sus recuerdos de infancia y en la certeza de que una sociedad se explica mejor si no se desvincula de sus mitos fundacionales, Eduardo Mendoza emprende un viaje formidable por la tierra de José y sus hermanos, de Salomón, de la Torre de Babel y de Jonás, y paga así su deuda, o parte de ella, con el muchacho que entonces fue para seguir siendo el escritor que ahora es.

Comentario: Mendoza con sus cosas, sus fieles y sus detractores.

El tren de los niños de Viola Ardone. Seix Barral. 19 €

Nápoles, 1946. El Partido Comunista italiano consigue trasladar a setenta mil niños con el fin de que se alojen temporalmente con familias del norte y conozcan una vida diferente lejos de la miseria que los rodea. El pequeño Amerigo se ve forzado a abandonar su barrio y sube a un tren junto a otros niños del sur. Con la mirada acerada de un chico de la calle, Amerigo nos sumerge en una Italia fascinante que vuelve a levantarse en la posguerra y nos confía el relato conmovedor de una separación, de un dolor que marca a fuego, al tiempo que nos obliga a reflexionar, con delicadeza y maestría, sobre las decisiones que acaban convirtiéndonos en lo que somos.

Viola Ardone firma una de las novelas más sobresalientes de los últimos años: ha seducido a cientos de miles de lectores y a la crítica, cautivada ante una historia insólita, auténtica y universal que recuerda a las de grandes nombres como Elsa Morante o Elena Ferrante. Inspirada en hechos reales, la fuerza de esta red de solidaridad en tiempos difíciles ha hecho que esta novela se convierta además en un fenómeno internacional en veinticinco países.

Comentario: Muy recomendable.

A prueba de fuego de Javier Moro. Espasa narrativa. 19,90 €

Nueva York 1881: en uno de los barrios más populares malviven el pequeño Rafaelito y su padre, Rafael, un reputado maestro de obras valenciano que lucha por demostrar su talento en la gran urbe. Lo acecha la ruina absoluta. Pero gracias a su genio infatigable, ese hombre alcanzará fama y fortuna al construir los edificios emblemáticos que han dado su perfil a Nueva York. Javier Moro nos presenta al singularísimo Rafael Guastavino, un auténtico genio de la construcción que deslumbró a los grandes magnates norteamericanos, conquistados por las técnicas que empleaba en sus obras para evitar los incendios, el mayor mal de las megalópolis del siglo XIX. Tuvo una vida jalonada de éxitos: de su estudio salieron construcciones tan «neoyorquinas» como la Estación Central, el gran hall de la isla de Ellis, parte del metro, el Carnegie Hall o el Museo Americano de Historia Natural.Comentario: Para fieles.

NOVELA HISTÓRICA.

El declive de Fernando Martínez Laínez. Ediciones B. 20,90 €.

Las fronteras del imperio español se tambalean ante unos enemigos cada día más fuertes y mejor organizados. Con el propósito de aliviar la presión del ejército francés sobre Cataluña, los tercios de Flandes, con Francisco de Melo al frente, invaden el norte de Francia y sitian la ciudad de Rocroi.

En una batalla que parece ganada de antemano, los españoles se ven rodeados por las tropas del joven Luis de Borbón. Por primera vez, los tercios se enfrentan a una posible derrota, pero esta no será razón suficiente para que ningún soldado deje de luchar con la valentía y heroicidad por las que se convirtieron en leyenda. Esta novela recrea de forma magistral la fuerza y el carácter de los tercios de Flandes y culmina una trilogía en la que queda reflejado cómo se convirtieron en Historia.Comentario: Otra novela sobre los tercios (no los de cerveza).

CIENCIA-FICCIÓN.

El cielo de medianoche de Lily Brooks-Dalton. Blackie Books (Premio Pulitzer 2017) Traducción de Carles Andreu.

Augie es el último astrónomo en el Ártico. Todos los demás se han ido. Quedarse ya no es seguro, pero Augie no piensa irse a ningún otro sitio. Hasta que aparece Iris, una niña poco habladora y ajena al fin que parece acercarse, y las cosas cambian. ¿Cómo sacará a la niña de la región helada? Su única esperanza es una vieja radio, pero nadie recoge la señal…

Sully está́, junto a sus colegas astronautas, perdida en el espacio. La misión espacial Aether lleva dos años en órbita y ahora espera instrucciones para el regreso a Tierra. Salvo que esas instrucciones no llegan, solo hay silencio. ¿Por qué́ todo el mundo en la Tierra parece haber desaparecido?

Puede que, a estas alturas, Augie y Sully sean las únicas personas delante de una radio. Si tan solo consiguiesen contactar, tal vez lograsen ayudarse el uno al otro. Tal vez, con suerte, Sully e Iris podrían volver a casa. Y Augie encontrar la suya.Comentario: Para amantes de los apocalipsis… George Clooney hará película.

ENSAYO.

Ser feministasde Alicia H. Puleo (ed.). Cátedra. 15 €

Pensamiento y acción se unen y refuerzan mutuamente en el feminismo. Las consignas escritas de las pancartas y coreadas en las manifestaciones y los textos de las teóricas no son mundos separados. Por el contrario, son dos formas de la fuerza transformadora del mundo que llamamos «feminismo». ¿Qué puede ser mejor para festejar los 30 años de la Colección Feminismos que un libro aniversario en el que más de 40 autoras y autores de reconocido prestigio reflexionan a partir de lemas y citas que nos son familiares? En los últimos años, caracterizados por un nuevo auge del movimiento, estos lemas y citas circulan por las redes sociales y acompañan las movilizaciones del 8 de marzo y de otros momentos clave de las reivindicaciones de las mujeres ante la injusticia patriarcal. Un extenso tapiz que entreteje teoría y acción en la praxis emancipatoria se despliega desde el «Votes for Women!» de las sufragistas hasta los actuales «#MeToo, Yo te creo» y «Ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista». Citas y consignas famosas se vinculan a conceptos clave del feminismo que han ido emergiendo poco a poco por esa inmensa tarea conjunta. Este libro los recoge junto con inspiradas imágenes artísticas realizadas expresamente para cada uno de ellos, en un homenaje a quienes, desde el anonimato o la celebridad, desde el activismo o el trabajo intelectual, han sido y son capaces de superar los prejuicios sexistas y androcéntricos para asomarse al futuro de una sociedad más igualitaria, libre y justa.Comentario: Obra editada por una reputada feminista.

Críticos, monstruos, fanáticos y otros ensayos literarios de Cynthia Ozick. Mardulce. Traducción de Ariel Dilon. 15 €.

Tan sólo hace falta mencionar que aquí nos reencontramos con su increíble elegancia para la prosa de ideas, sus ironías ácidas frente a los lugares comunes de la época, su gusto por los autores que funcionan como puente entre la tradición centro-europea y la norteamericana, el humor judío y una erudición asombrosa.Comentario: Para seguidores de Ozick.

El día después de las grandes epidemias de José Enrique Ruiz-Domènec. Taurus. 15,90 €

El coronavirus ha despertado el presagio de que el mundo podría ser distinto, y hoy nos preguntamos con insistencia cómo será esa nueva realidad. José Enrique Ruiz-Domènec, un historiador clave, nos invita a mirar al pasado para encontrar las respuestas.

A la plaga que asoló el Imperio bizantino en tiempos de Justiniano y Teodora siguieron el primer esplendor del islam y el nacimiento de Europa. De la terrible peste negra del siglo XIV surgió el Renacimiento. Los contagios provocados por la llegada de los españoles a América en 1492, y la viruela que acabó con el Imperio azteca, propiciaron la creación de las bases de la construcción de una identidad latinoamericana reconocible todavía hoy.

Más adelante, en pleno siglo XVII, las pestilencias llevaron a Europa al borde del colapso, pero el espíritu revolucionario impulsó un mundo nuevo, ilustrado. Y finalmente la mal llamada “gripe española”, que desafió al confiado siglo XX, exigió una acción guiada por el conocimiento científico, artístico y literario.

Estos episodios generaron un nivel de angustia que hoy nos es familiar, pero, aunque hubo aciertos y desatinos, las sociedades supieron tomar decisiones a la altura. ¿Seremos capaces de afrontar de forma positiva las dificultades, tomando estos modelos históricos, y de vencer, una vez más, a una gran epidemia? ¿Cómo han encarado las sociedades el «día después» a las grandes epidemias de la historia?Comentario: Para los que gusten de la historia.

BIOGRAFÍAS.

Bécquer de Joan Estruch Tobella. Cátedra. 25 €

La leyenda de Bécquer no solo ha afectado a su biografía, que ha quedado convertida en un verdadero arsenal de tópicos acerca del «poeta del amor y del dolor», del «sentimentalismo casero». La mitificación ha distorsionado también la interpretación de sus obras. Durante muchos años quedaron silenciados todos sus textos políticos, porque no encajaban con la imagen angelical del poeta. Esta biografía sitúa esas actitudes en su contexto histórico. Hora es ya de releer las obras de Bécquer, limpias de falsos oropeles, con toda su complejidad, la de las obras maestras.

CINE.

Películas para la diversidad. Aprender viendo cine, aprender a ver cine de Íñigo Marzabal (ed.). Cátedra. 25 €

Partiendo de la idea de que la diferencia existe, pero que la alteridad se construye, la pretensión de este libro es la de ofrecer a formadores y personal docente, a madres, padres y alumnado de los últimos años de educación secundaria obligatoria, bachillerato y formación profesional básica un manual de apoyo susceptible de ser utilizado en eso que podríamos denominar como «educación en y para la diversidad». Pocas vías existen tan potentes como las narraciones audiovisuales a la hora de, precisamente, construir y expandir estereotipos y prejuicios sobre aquell@s que no se nos parecen. De ahí la necesidad de deconstruir esos relatos mediante el análisis de 20 películas que ponen en escena cuestiones como la discriminación por razón de raza o nacionalidad, de género u orientación sexual, de origen o religión, de estatus social o edad, de discapacidad física o trastorno mental.

El cine después de Auschwitz. Representaciones de la ausencia en el cine moderno y contemporáneo de Jaime Pena. Cátedra. 18 €

En los años del cambio del milenio aflora una tendencia cinematográfica de gran repercusión, sobre todo en el circuito internacional de festivales. Películas en las que abundan los largos movimientos de cámara, los paisajes desiertos y los personajes ensimismados, un «cine de la ausencia» cuyas raíces se pueden rastrear desde medio siglo antes en las imágenes de los campos de concentración; o más bien en la polémica filosófica y estética en torno a la representación del exterminio que culminará en Shoah (1985). La influencia de la película de Claude Lanzmann en los documentales posteriores es indiscutible (Chantal Akerman, Rithy Panh, James Benning), pero tampoco son ajenas a este debate las ficciones que experimentarán con formas similares (de Michelangelo Antonioni a Gus van Sant, pasando por Marguerite Duras o Tsai Ming-liang). Este libro rastrea estas dos genealogías que confluirán en los mismos años en que se produce la eclosión del cine digital y la globalización de la cinefilia.

ARTE.

Guía visual de la arquitectura en el Mundo Antiguo Prehistoria, Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma de Lorenzo de la Plaza Escudero, Javier Lizasoain Hernández y José María Martínez Murillo. Cátedra.

A lo largo de la historia y en todos los lugares han existido diversos modos de vida, de relacionarse, de sentir o de afrontar la muerte. El objetivo de esta obra es comprender, a través la arquitectura, cómo el ser humano se ha relacionado con el espacio que ha habitado, y cómo lo ha modificado y enriquecido a través de sus construcciones. El libro propone al lector conectar con la arquitectura y su contexto histórico a través del texto y las imágenes que lo acompañan. Está estructurado en cuatro partes diferenciadas: Prehistoria, Mesopotamia, Antiguo Egipto y Mundo Clásico (Grecia y Roma principalmente), cada una de ellas precedida de una breve introducción que explica su contexto temporal y cartográfico, lo que nos permite ubicarnos temporal y geográficamente en todo momento. Miles de personas han dedicado su vida a rastrear los restos, descubrirlos, catalogarlos o interpretarlos. Los autores de este libro han buceado en múltiples fuentes, conectando con los protagonistas a través de su legado y con la aportación de decenas de investigadores. Quede patente nuestro agradecimiento a esos estudiosos que, con su trabajo, han hecho posible esta obra.

Genealogías de la mirada de Agustín Sánchez Vidal. Cátedra. 30 €

Las imágenes distan de ser transparentes, están plagadas de sobreentendidos y códigos, tienen etimologías, dialectos y jergas. La visión no es solo un fenómeno óptico, implica también pactos y procesos sociales. La adopción de hormas mentales derivadas de la perspectiva renacentista o el empleo de artefactos como la cámara oscura o la linterna mágica estuvieron cargados de consecuencias. Y la enunciación de la mirada contemporánea supone suscribir, consciente o inconscientemente, un complejo aluvión de atavismos asentados en nuestro ADN cultural, desde Altamira hasta la Capilla Sixtina o las actuales pinturas callejeras. Este libro, profusamente ilustrado, muestra algunos de esos itinerarios. Por sus páginas desfilan Leonardo, Brueghel, El Bosco, El Greco, Rembrandt y Arcimboldo; Cervantes y Borges; Goya y Solana; Einstein, Escher y Moebius; Eisenstein, Orson Welles, Hitchcock, Pasolini, Godard, Buñuel y Dalí. Pero también otros eslabones menos conocidos, que han configurado nuestra vivencia espaciotemporal y hoy nos permiten trasvasar a las tramas audiovisuales las últimas teorías sobre el cosmos.

OTRAS LECTURAS.

Nosotras, enfermeras de Héctor Castiñeira (Enfermera Saturada). Plaza & Janés. 14,90 €

Este es el testimonio de una enfermera que luchó contra el coronavirus en primera línea, armada con una bolsa de basura y una mascarilla reutilizada. Pero, en realidad, es también la historia de todos los enfermeros y las enfermeras que plantaron cara al virus, esos a los que la sociedad llamó héroes, y por quienes aplaudía a las ocho, mientras ellos y ellas vivían con el miedo pegado a su espalda. Es el testimonio de sus lágrimas, temores y sacrificios, y a la vez de la inmensa felicidad que sentían cada vez que apagaban un respirador y entregaban el alta a un paciente.Comentario: Narración tipo periodística… con todo lo que ello conlleva.

¿Afectará la pelea por la disolución de IU al Gobierno?

Como se contaba en estas páginas hace unos días, la disolución de Izquierda Unida ha sido decidida por la cúpula del PCE con la consiguiente salida de la coordinación de Alberto Garzón. El ministro de Consumo tiene los días contados al frente de la coalición de izquierdas a la que él mismo ayudó a disolver en la inanidad, todo sea dicho. Enrique Santiago y Willy Meyer parecen haber pactado la fusión completa de la coalición –la única forma de incluirse en Podemos salvaguardando las siglas del PCE- entregando toda la infraestructura de sedes, fundaciones y militancia (cada vez más reducida por la actuación de sus dirigentes) a cambio de cuarenta monedas de plata (cargos para seis o siete).

Pablo Iglesias encantado porque obtiene, a cambio de casi nada, una infraestructura estatal que puede utilizar para intentar asentar Podemos en todo el territorio más allá de la militancia electrónica. Estar cerca de las personas físicamente, el sueño húmedo de Juan Carlos Monedero desde el comienzo de la aventura morada, se puede cumplir sin necesidad de esfuerzo económico alguno y sin depender de cesiones de espacios por las instituciones públicas. Paradójicamente, buena parte de la militancia podemita, que llegó abandonando IU, se preguntará si para este viaje eran necesarias estas alforjas. Pensarán que se ha perdido un tiempo maravilloso para haber organizado un partido “más formal y asentado”, el cual habría disputado en el momento cúspide con mucha más fuerza la hegemonía de la izquierda al PSOE.

Santiago, Amanda Meyer, Sira Rego y tres o cuatro más han decidido apuñalar a Garzón en las puertas del Congreso (aunque se duda que éste diga aquello de Tu quoque, fili mi?). Ahora que, no se dejen llevar por algunas filtraciones interesadas, la deuda ya estaba controlada, se entregan las armas a Iglesias a cambio de seguir en el machito. Dentro de IU sin lugar a dudas se va a plantar batalla a la decisión del PCE con la unión de diversos grupos que siempre se han mostrado contrario, incluso, a la unión electoral. Los apoyos que puedan reunir José Antonio García Rubio, Cayo Lara, Francisco Guarido y demás personas, a día de hoy, son muy estimativos porque en este caso no se trata de una unión electoral sino de la disolución práctica (desbordamiento dicen en tono cursi desde el PCE) y eso es harina de otro costal. Garzón por su parte, con lo poco que pueda reunir, sin duda intentará acercarse a esos grupos contrarios pese a haber sido quien los sacrificó en el altar del electoralismo. Un drama que irá de gira por España desde ya mismo hasta enero, si el coronavirus no lo impide.

Es una batalla interna de IU que a Podemos beneficia y, en principio, no perjudica –aunque quien con traidores se acuesta…-, por lo que Iglesias puede dormir tranquilo por ese lado. Si Santiago y sus compinches logran hacerse con el control mejor, pero si no lo consiguen tampoco habrá mucho problema pues el control mediático, saben en Podemos, lo tiene quien lo tiene. Ahora bien, esta pelea, con sus correspondientes puñaladas –como buen proceso congresual que es- ¿perjudicará al Gobierno?

Pueden plantearse varias hipótesis. La primera es que no afectará en nada porque dejar caer a Garzón e IU no desequilibrará la relación de poder. Si, como se rumorea, Garzón es candidato a salir del gobierno en una futura remodelación, que se dice ordenada por Bruselas para reducir gastos superfluos, su caída en IU hasta podría ser una buena noticia para el gobierno en general. Un tipo menos que aguantar y amordazado como diputado… o eso se piensa. En realidad, Garzón fuera del gobierno y de IU pasaría a ser, salvando las distancias, un Gaspar Llamazares para los medios de comunicación. Una especie de oráculo de los medios de derechas para señalar y punzar, en este caso, al gobierno de las izquierdas. Pedro Sánchez, tan preocupado siempre de la cosa mediática antes que de la práctica, debería pensarlo un tanto.

Una segunda hipótesis es que la bronca sea utilizada por la prensa de derechas -¿cuándo no ha aprovechado estas cosas?- para elevar a los altares de la ética, del compromiso constitucional al grupo contrario a Meyer y Santiago, haciendo perder apoyos al gobierno en general. Una salida de Garzón anterior a esa batalla incidiría en el discurso de la caverna sobre el carácter autoritario de Sánchez e Iglesias, los cuales serían vendidos como los ajusticiadores del repensador de la izquierda. De ser señalado como un republicano peligroso pasaría a ser una víctima “más” del dúo de dictadores que gobierna España –y la victimización suele funcionar-. Eso sumado a que muchas personas no entienden, ni comprende el porqué de esa disolución y ven en el monaguillo a un buen chaval, el perjuicio al gobierno en general sería plausible.

La tercera hipótesis es que Sánchez, una vez tenga presupuestos aprobados –lo que se espera en semanas-, trabe alianza con Garzón y Yolanda Díaz –que está muy callada al respecto, aunque sólo milita en el PCE- y eche un pulso al Iglesias para la renovación de los ministerios. Con esos presupuestos en la mano y con las encuestas a su favor frente a Podemos, podría incluso ir a elecciones generales en enero-febrero y así deshacer la coalición gubernamental y pactar de otra forma, seguramente sin inclusión de la formación morada en el consejo de ministros. Entonces ¿para qué habría servido la disolución de IU si ya no hay cargos que repartir? Es más, llegados a ese límite ¿se presentaría IU por su cuenta y riesgo a unas elecciones como piden los críticos y temen en Podemos?

Sin duda todo lo anterior es especulación sobre pasiones humanas y estrategias que, en un tiempo tan espectacular-veloz, pueden cambiar del día a la mañana. Lo curioso es que ideológica y programáticamente la disolución de IU en Podemos no haya tenido debate. Se asume que todo eso lo gestiona Iglesias y su gente mientras que los que llegan de IU sólo aspiran al cargo, a la prebenda, a salir cinco minutos en televisión. En el terreno de la praxis tampoco lo ha habido porque, como es lógico, ese desbordamiento es una fusión fría de la que ya se habló largo y tendido en estas páginas. El único giro en el guión ha sido que a Garzón le han acuchillado por el camino. Lo importante es que esto no acabe afectando al Gobierno que bastante tiene con lo suyo.

Aumento de los alucinógenos en la derecha española

Empieza a ser sospechosa la actitud de buena parte de la derecha española, no por la bravuconería, algo usual, sino por la distorsión constante que hacen de la realidad. La deformación de la situación más simple, esa que a ojos de cualquiera es la que es, sólo puede tener detrás dos opciones: ideológica o vinculada al consumo de estupefacientes. Ideológicamente, dicen desde la derecha, no están influenciados sus análisis. Son meras confirmaciones de lo que es usual hacer y decir. Si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hace una visita a Bruselas para pelear por una serie de fondos necesarios para sacar a España de cueva económica del coronavirus, lo usual es que escape del control parlamentario. Si la Comunidad de Madrid esconde resultados de pruebas coronavíricas para bajar los casos, lo usual es pensar que las medidas que había impuesto el gobierno madrileño son eficaces. Lo usual, ya saben.

Esto que es precisamente usual en los medios de comunicación cavernarios, casi todos, no está condicionado ideológicamente según los propios actuantes y firmantes pero es la prueba más clara de una determinación ideológica. Siempre están de parte. Da igual para qué. Lo preocupante es, empero, lo que dicen y escriben respecto a otras cuestiones. Ahí, al no haber determinación ideológica, sólo cabe el consumo de sustancias psicotrópicas que afecten la comprensión de lo real, lo que conlleva también una actuación errática o extraña cuando menos. Debe ser que la correlación entre el aumento de consumo eléctrico y producción de marihuana en la Cañada Real también se vincula a las estupideces que se suelen escuchar y leer entre la derecha española. Excepto en algunos casos, que todos ustedes conocen, en los que venían ya así de fábrica, especialmente entre las huestes verdes.

Nada mejor que comenzar por Francisco Marhuenda. El que en su momento fuese denunciado como mamporrero del PP, lleva cerca de una semana escribiendo columnas de director que en todos los casos parecen influenciadas por el consumo de drogas –porque ya saben que lo ideológico no tiene nada que ver-, hasta la de ayer mismo donde interpreta una sentencia del Tribunal Supremo, en la que ratifica la condena al PP por el caso Gürtel, como la confirmación de que M. Rajoy no tuvo nada que ver, ni su partido se benefició de la trama corrupta para financiar las campañas electorales. Una de dos, o ha tomado alguna sustancia que le ha provocado la distorsión de la lectura de la sentencia, o ni la ha leído y se ha lanzado a escribir lo que le apetecía. Cherry picking que dicen los anglosajones.

Tampoco es ideológico el ver una pistola en vez un señalamiento desde la bancada postmoderna en la Asamblea de Madrid. O han jugado poco de pequeños a los vaqueros, o han tomado alguna sustancia que propicie elevar la imaginación al nivel del absurdo. Es el caso de portavoz del grupo del PP en la Asamblea, Alfonso Serrano, quien ha denunciado la “actitud chulesca y matona” de Mónica García, persona que habla con “bilis y sectarismo”. Señalar con el dedo ahora, según Serrano, es un “gesto amenazante” y por ello pide a Íñigo Errejón que castigue a la diputada y que esta misma se disculpe con los diputados y consejeros a los que ha señalado. El LSD seguramente provoque ver pistolas donde hay dedos y les invite a denunciar el gesto. Curiosamente, algo que callan en sus mensajes en redes sociales es el gesto de robar que realmente les ha dolido… aunque exista una sentencia corroborada que diga que sí, que en el PP han robado. Claro que El mundo que ofrece tal estupidez como noticia debe ser una tapadera de las triadas porque no se entiende salvo por motivos ideológicos o que sean el BOE del PP, algo que siempre niega su director Francisco Rosell.

También es sospechosa de vivir en el país de los elefantes rosas y los viajes astrales la presidenta de la Comunidad de Madrid. Isabel Death Ayuso, que está muy preocupada porque si se cierran los bares las personas se van a sus casas a infectar de coronavirus a las familias. Según esta mente preclara de la ciencia en los bares no hay posibilidad alguna de contagio. Son lugares donde las personas, una vez entran dentro, dejan de ser portadoras del virus, dejan de ser seres humanos abandonando el virus justo a la puerta. Un virus que se queda ahí hasta que llega una persona a la que se acopla para contagiar a las familias en las casas. Lo mismo sucede con los centros de trabajo donde jamás hay contagios, ni virus que entre. Se desconoce si existe algún fumadero de opio cerca de la puerta del Sol porque declaraciones así, no siendo producto de la ideología, no pueden ser otra cosa que producto del consumo de psicotrópicos.

Por último hablar de todos esos columnistas, todólogos y expertos de la confusión que, abandonando la ideología según reconocen –todos y todas dicen escribir en favor de la Verdad-, que vienen insistiendo en que en España está cometiéndose un cambio de régimen, un proceso hacia el autoritarismo o una dictadura encubierta de las fuerzas del mal. Curioso que muchos de ellos ya tenían esa conspiranoia en tiempos de Felipe González con los mismos argumentos, pero añaden el peligro socialcomunista (que también tiene efluvios de tiempos fascistas). Estas personas dicen que el PP “no bloquea” la renovación del CGPJ y que la ley que pretende el Gobierno sacar adelante es una clara demostración del totalitarismo que viene. No siendo lo ideológico, sólo pueden ser las drogas las que impidan ver que Casado no quiere renovar el CGPJ en estos momentos. Hasta en tres ocasiones, como el apóstol, ha negado al presidente la reunión para reemplazar a los vocales, los cuales han pasado con creces su período de nombramiento.

En este somero análisis se habrán percatado de una ausencia de la derecha, Pablo Casado. Como se dijo en párrafos anteriores algunas personas vienen así de fábrica y Casado es una de ellas. En su caso no hay influencia ideológica, ni consumo de sustancias extrañas, es así por naturaleza por eso lo que diga o haga no está mediatizado salvo por como es en sí. También podrían pensar que faltan personas de la izquierda, pero como desde la derecha ya acusan de consumir drogas de todo tipo a sus miembros pues no hay aumento del consumo, si acaso habrá un descenso del mismo. Más ahora que parece que en la derecha, por su poderío económico, se están llevando todo el material. Tampoco está el sospechoso habitual en pasarse de la raya pero como abandonó, con el rabo entre las piernas, la política de partidos, no hay que meter el dedo en la herida.

“En Madrid no hay subvencionados salvo Florentino Pérez”

En uno de los programas de la carroña mañanera, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha acudido a por su ración de peloteo. Todo con tal de malmeter contra el Gobierno central, demostrando una vez más que aquello del respeto a la división del poder territorial sólo vale cuando es el PP quien ocupa en máximo poder. Isabel Death Ayuso no sólo ha recibido su masaje de la lambiscona mayor del reino monárquico-pepero sino que ha tenido tiempo para atacar a su propio compañero de partido, Juan Manuel Moreno Bonilla, al afirmar que al contrario de lo que sucede en Andalucía, en Madrid acude la gente que no quiere vivir subvencionada… Una falta de respeto hacia los andaluces más por parte del madrileño-centrismo cultural y una gran mentira en realidad. Porque en Madrid, en la Comunidad de Madrid, esa misma que está bajo gobierno pepero desde tiempos inmemorables, no hay más que subvencionados.

En la mente de los muy mucho liberales del PP madrileño existe un mecanismo, que es insertado desde que se afilian o comienzan a trabajar para el partido, el cual les impide valorar el sentido del concepto subvención. Si es un empresario el que pide la subvención se llama fomento del emprendimiento. Si es un cargo del PP que está saltando del cargo público a la empresa pública, del ayuntamiento a la comunidad, de la comunidad al congreso, del asesoramiento al chiringuito cultural y así hasta pasar cuarenta años mamando del dinero público, se llama servicio leal al Estado. Un mecanismo curioso que suele ser insertado en otros cerebros de patronal, judicatura, columnismo-todología, siempre y cuando sean próximos a la derecha. Por el contrario cuando aparece una persona a exigir un derecho se le llama subvención.

Por ello, como oculta Death Ayuso, el mayor subvencionado es Florentino Pérez. ¿Recuerdan lo que sucedió con las autopistas cuando se rescataron? Subvención que fue al bolsillo del viudo con gafas. ¿Recuerdan que en vez de gestionar el hospital de campaña de IFEMA por parte de la Comunidad se entregó a Clece por 11 millones de euros y pagando hasta por un servicio que no se ofreció? Subvención que fue al bolsillo del señor de ACS. ¿Recuerdan todos esos servicios sociales que se han privatizado como casas de recogida de mendigos, por ejemplo? Subvención al bolsillo de Pérez. ¿Recuerdan todas esas obras innecesarias de restauración de oficinas, estaciones de metro, cocheras municipales o simplemente un parque (en barrio rico eso sí)? Subvención al bolsillo del dueño de Dragados. ¿Recuerdan esos hospitales gestionados con sobrecostes que algún día se supone volverán al capital público? Subvención al mismo de siempre, quien además hace negocio con ellos vendiendo la participación a fondos buitre. Más subvencionado que Florentino Pérez no existe en España ni una sola persona. Carlos Slim de FCC anda detrás, pero sin llegar al extremo del presidente de los españoles en la sombra, junto a Ana Botín.

Cuando la subvención cae en manos empresariales, como sucede con los ERTE, es patriotismo y emprendimiento. Menudo emprendimiento sin arriesgar un solo euro dirán algunos, sin embargo los liberales lo celebran como generación de riqueza. Falso, la riqueza ya estaba y se podría gestionar públicamente y sin degradar el servicio. La típica acumulación por desposesión que los economistas no liberales conocen perfectamente. Y verán que cuando lleguen los miles de millones de la UE, si es que llegan, no lo llaman subvenciones sino ayudas al emprendimiento o financiación para el progreso. ¿Por qué creen que está Pablo Casado zascandileando en la UE para que los fondos los controlen “organismos independientes”? Para subvencionar a las empresas amigas y que las PYMES y autónomos no vean un solo euro. ¡Hay que seguir subvencionando a Florentino Pérez y otros! Y luego se quejan que si George Soros financia medios como eldiario.es u organizaciones de la diversidad mágica. En el PP hacen lo mismo, salvo que suele salir beneficiada gente más casposa como Enrique Cerezo.

Eso por no hablar de las constantes subvenciones a la enseñanza del Opus Dei –cediéndoles terrenos públicos-, a empresas de educación privada, a empresas de sanidad privadas y siempre quitando recursos de lo público –que más que gestionado está abandonado por el PP-. Se podría decir: «En Madrid señora Ayuso hay más subvencionados que en Andalucía». Con una diferencia, mientras que en la región andaluza el dinero se reparte entre miles de personas, en Madrid se lo quedan siete u ocho. Por no hablar de los más de 300 militantes del PP que llevan casi toda su vida sin saber lo que es ganar una nómina en el sector privado, incluyendo a la propia presidenta. Subvencionados. Vivales de la mamandurria. Y todo esto, porque interesa y mucho, siempre ha silenciado por los medios de comunicación cavernícolas… ¡Ah! ¡Espera! Que también están subvencionados por el PP de la Comunidad de Madrid.

Esto que sucede en Madrid, se repite milimétricamente en el resto de Comunidades gestionadas por el PP. Con empresarios regionales o con el viudo con gafas que siempre está.

No cambiarás una ley que te pueda perjudicar a futuro

Existe una máxima en política: “Nunca cambiarás una ley política que pueda volverse en tu contra”. Esta máxima que no es producto de la especulación, de la imaginación o del voluntarismo sino de la práctica política de siglos parece que no la conocen en Moncloa, ni en el Grupo Parlamentario del PSOE. Es una máxima que aparece en los intersticios de El príncipe de Nicollò Machiavelli, ese libro que dicen todos los que están en los altos cargos haber leído con fruición… Ahora se entiende que leer, lo habrán leído, pero no lo han entendido. Son más de memes y de frases hechas, cosa que el escritor florentino desconocía y, como buen materialista, hubiese utilizado para amansar a las multitudes.

El PSOE y Unidas Podemos han presentado una proposición de ley orgánica a fin de cambiar el método de selección de los vocales del Consejo general del poder judicial (CGPJ) y así pasar de la elección con la aprobación de 3/5 del Congreso a mayoría de la mitad más uno. En el caso de la coalición morada es obvio que tiene un interés temporal, del ahora mismo, para poder colocar a más de sus peones judiciales en el órgano de dirección de la judicatura. Con ese cambio legislativo podrían obtener dos o tres mientras que con el sistema aún vigente optarían a uno (lo mismo que tiene IU del último cambio cuando mandaba Cayo Lara). No hay que irse a especulaciones peregrinas como las mantenidas por la derecha mediática sobre el intento de Pablo Iglesias de cambiar los jueces para que no le imputen por sus cuitas en el “caso Dina”. Si le tienen que empurar lo harán y si se pide el suplicatorio el Congreso lo dará. Como son conscientes de que eso no va a ocurrir es algo menor, no descartable en el fuero interno, pero menor. Ahora bien tener unos cuantos electos de su cuerda hoy mismo, en previsión de lo que pueda ir mal a futuro, seguro que es lo que les mueve.

En el caso del PSOE, que es el que realmente interesa como partido con aspiraciones a gobernar en cada elección, es un error terrible dejarse llevar a ese cambio en una ley política que en el futuro puede ser perjudicial a sus intereses de partido. Actualmente, con la mayoría cualificada, cualquier máximo dirigente del PSOE tiene garantizado estando en la oposición optar a un cupo bastante nutrido de vocales. Si cambia la ley y vale la mayoría de la mitad más uno de los votos se puede encontrar con ningún candidato o candidata propuesto. Hasta el momento se repartía, más o menos, proporcionalmente a los escaños y cediendo los dos grandes partidos unos puestos a las minoría mayoritarias representadas en el Congreso. Cambiando la ley el partido que reúna una mayoría suficiente se quedará casi con todo el pastel.

Piensen que hoy cambian los vocales pero las siguientes elecciones gana la derecha mediante una alianza PP, Ciudadanos y Vox. Con obtener 176 escaños entre los tres podrían cambiar las vocalías y repartírselas entre esos tres partidos. Peor aún, que el partido vencedor fuese Vox y optase  a la mayoría de las vocalías y dejase el resto para los partidos que le apoyan. Ni un solo miembro del sector progresista. Todos rancios jueces que miran antes a la biblia que al código civil, a la posición de clase antes que al código penal, al carné del partido antes que al estatuto de los trabajadores… Habría proporcionalidad (incluso darían un vocal a los cántabros, a los asturianos y a los carlistas navarros) y todo un CGPJ más vetusto que las ruinas romanas de Mérida.

¿Van comprendiendo la situación? Ustedes seguramente, Iván Redondo y sus miríadas de asesores ni la han visto venir. Y qué decir del Grupo Parlamentario del PSOE donde Rafael Simancas, que dice saber mucho –de aparaterías y cerraduras bastante-,  tampoco lo ha visto venir. Están tan absortos en sus propias mentiras e idealismo que han descuidado algo tan simple como hacer una proyección a futuro, una simple simulación de escenarios posibles. Pedro Sánchez está a punto de proponer un cambio legislativo que podría perjudicar a su propio partido en un futuro no muy lejano. Tantos asesores, tantos bien pagados, tantos colegas colocados en cargos para no percatarse de algo tan sencillo y tan peligroso. Salvo que piensen, y por ello habría que internarles, que van a estar en el Gobierno para siempre, ese cambio perjudica políticamente al PSOE. De primero de política práctica.

Es terrible escribir esto cuando en realidad hay mecanismos democráticos, mucho más democráticos, que podrían utilizarse para la renovación periódica del CGPJ y que no tienen que ver con la votación directa de las personas que componen el poder judicial, tal y como se explicó aquí. Que el poder político debe tener un mecanismo para controlar al judicial, siguiendo la estela del espíritu de Montesquieu (otro al que citan todos sin haberlo leído, ni entendido), sí. Que el cambalache actual no se sostiene, también –aunque en otros países es casi peor el mecanismo de selección, como en EEUU-. Pero una vez que el sistema es el que es, lo suyo es que un partido que se autocalifica de Gobierno no se haga el harakiri cambiando una ley para ganar hoy lo que mañana puede perder. Y los listos de Moncloa y el grupo parlamentario intentando dar lecciones. Debe ser que piensan jugar al ajedrez sin fichas o no tienen ni idea.

En defensa de Page y la tradición del PSOE

Cada vez que el presidente de Castilla-La Mancha hace uso de la palabra para defender el orden constitucional vigente, incluyendo a la monarquía, se alzan las voces que intentan acallarle no sólo desde posiciones casi inexistentes en su región, sino desde su propio partido. Si sale en un video piden directamente que se le queme en la plaza pública con capirote en la cabeza. En el seno del propio PSOE le juzgan y condenan y piden de todas las formas posibles su expulsión del partido. Algo que contradice lo que era el pablismo, la tradición del partido y la propia historia del partido más antiguo de España. Bien por desconocimiento, bien por cuitas personales, se acaba intentando que no hable y si lo hace que lo haga fuera de las fronteras del partido, con él al exterior se entiende.

Emiliano García Page no sólo tiene el derecho sino la fuerza de la tradición socialista detrás para hablar como lo hace. Tiene el sentido democrático que parece haberse extinguido en el PSOE. Tanto como para hacer de los años del felipismo, con Alfonso Guerra como controlador, la panacea democrática. A Felipe González se le dijo, a la cara y en los medios, que nanay la OTAN, que nanay la reconversión industrial, que se apoyaba la huelga general, que el GAL era una vergüenza, que sus propuestas económicas estaban más a la derecha que las del papa Juan Pablo II. Evidentemente hubo alguna que otra purga, alguna que otra separación de los cargos, pero existía el debate cuando menos. Y para qué hablar de los años anteriores a 1979. Peleas dialécticas entre Besteiro, Prieto, Araquistaín, De los Ríos, Largo Caballero, tercerinternacionalistas, socialdemócratas, etcétera. Si algo ha caracterizado al PSOE, además de su carácter ácrata o porculero, era el debate en plena libertad.

Esa tradición parece haberse esfumado (así lo cuenta el escritor Daniel Múgica) a la vez que se ha instaurado un ordeno, pienso y mando donde no caben ni matices diferenciales. Ya piensan otros por todos. Agrupaciones cerradas o sin actividad –no sólo por el Covid-19-, aclamación constante en los órganos de dirección, comités que sirven para aplaudir antes que debatir y silenzio stampa. Defender el posicionamiento de García-Page, aun cuando se discrepe con él en lo que pueda decir, es un acto democrático y de lucha por el debate. En el momento en que haya un debate serio, con fundamento, sin memes y se tome una decisión se puede pedir a la militancia cierre de filas, pero si no se deja hablar y al que discrepa, acertada o erradamente, se le condena igual es otra cosa y no un partido socialista.

¿Están de acuerdo con estas palabras del presidente manchego: “el debate no es entre monarquía y república, el debate de verdad es entre los que estamos por el pacto constitucional, por la estabilidad, por la lealtad con lo que decidió el pueblo español por la normalidad democrática o por los que cifran sus expectativas políticas en poner todo patas arriba”? Todos los que quieren que la república se implante ya ¿han visto la relación de fuerzas? ¿Han pensado que llegaría una república burguesa similar o peor a lo que existe en la actualidad? ¿Han calculado que más de 40% de los votantes del PSOE no apoyarían la república? Que está muy bien hacer el activista en redes y defender principios democráticos pero si se carece de análisis concreto todo lo demás es idealismo. Es pensar que se tiene la verdad absoluta y que esa se debe imponer a los demás porque sí. Así muchas personas que puedan disentir de la línea oficial, sin tener abiertos los canales partidistas, con un reglamento hecho para acabar con cualquier discrepancia, acaban callando. Incluyendo los que tienen algo de poder institucional o partidista. Bien por pusilanimidad, bien por carecer de opinión, bien por “no me voy a meter en esa batalla que bastante tengo con lo mío”, todos suelen callar. Por eso cuando sólo hay uno que habla choca, aunque haya muchas personas que piensen igual o parecido.

La máxima más acertada sobre la libertad de expresión, o sobre la libertad en general, la produjo John Stuart Mill: “Si toda la humanidad menos una persona, fuese de la misma opinión y una sola persona fuese de la opinión contraria, la humanidad tendría justificación en silenciar a esa persona, así la sola persona, si tuviera el poder podría justificar a la humanidad” (Sobre la libertad). Intentar callar, por las buenas o las malas, a García Page no supone un avance en favor del progreso o del socialismo, sino un baldón porque socava el mínimo de libertad que debe existir, más en un partido político en el que se autocatalogan de socialistas. Se puede discrepar de su postura pero no impedir que la tenga y la exprese. Ni sobre él, ni sobre nadie evidentemente. Porque en los últimos tiempos se señala a Madina, a Carmona, a Díaz, a cualquiera que discrepe de los deseos de la dirección. Dentro de un partido que en cien de sus 140 años se ha situado en el posibilismo monarquía-república, que haya alguien que defiende el orden constitucional incluyendo la monarquía es hasta normal.

Los amanuenses de Gil preparan la escena del crimen

Si ustedes poseen cuenta en la red twitter vayan a la historia de @loloutlaw y recojan todos los memes que quieran con el eslogan “No va a venir nadie”. Así podrán utilizarlos hasta el mes de enero en relación al no-fichaje del Atlético de Madrid pese al clausurazo de Thomas Partey. Porque venir, pese a los rumores de supuestos intentos por dos jugadores, no va a venir nadie como explican los amanuenses al dictado de Miguel Ángel Gil.

Las explicaciones se mezclan unas con otras para que no se noten demasiado las “órdenes” de la superioridad. En unos casos se habla de la deuda, en otros de canteranos disponibles y que vienen a ser el sucesor de Maradona o poco más y en lo últimos la resignación del Cholo Simeone que es consciente de todas las premuras y pesares que rodean las cuentas de la SAD. De momento, en un caso para guardar enmarcado, se han atrevido a señalar que por culpa del Covid-19 esta temporada ha habido 115 millones de pérdidas. Lo que puede ser cierto pero que suena a excusa cuando el desarrollo del artículo va por otros lares. En otras palabras, que no habrían ofrecido esa cifra, la podrían haber ocultado como hacen en otras ocasiones, de no haber ingresado la cláusula de 50 millones.

Una deuda que jamás se paga. Desde los tiempos de Vicente Calderón, pasando por Alfonso Cabeza y todo el gilato la deuda no ha hecho más que aumentar. Pese a que se vendió el Calderón en una operación que calificaron de maravillosa para acabar con la deuda por esas mismas personas creada, pese a la constante venta de jugadores con potencial o estrellas, pese a haber invertido sólo 17 millones de euros en la última década, pese a todo eso la deuda sigue estando presente y amenaza toda planificación deportiva… o eso al menos no hacen creer desde las columnas de los amanuenses del gilismo. Leer esas cosas no debe gustar a Carlos Slim, principal acreedor de la SAD, pero es mejor dar una mala imagen que asumir la incapacidad manifiesta de los gestores. Esos mismos que en dos o tres semanas aparecerán en sus programas nocturnos de radio a que les hagan el lavado de cara. José Ramón de la Morena ya comenzó al advertir que esos “50 millones les vienen mejor al equipo que a los fichajes”.

El problema viene cuando los amanuenses acaban diciendo la verdad sin querer. En un artículo en Marca directamente dicen lo siguiente: “Con el dinero que dejó el Arsenal en las arcas del club hay que pagar las fichas de los jugadores que han ido renovando al alza en los últimos años”. Deben tener un problema gordo de flujo de caja para tener que destinar ese dinero a pagar la nóminas de los jugadores y del CEO, porque siempre ocultan los buenos millones que se lleva Gil (¿Se habrá apuntado al ERTE o bajado el sueldo?). Por eso nos dicen, en el periódico del viudo con gafas, el recambio a Thomas ya está en el propio equipo, gracias al fichaje que han hecho de Ismael Gutiérrez. Y el escribiente, que jamás dirá como Bartleby “prefiero no hacerlo”, vuelve a decir una verdad sin darse cuenta: “Así, quizá es momento de mirar parar abajo. Al igual que en la Selección no le tiembla el pulso a Luis Enrique para poner a jóvenes como Ansu Fati o Ferran Torres, no sería raro que Simeone pudiera contar con Ismael Gutiérrez para las citas que vea conveniente”. Traducido, a Simeone no le queda otra que tirar de cantera porque no va a venir nadie.

Lo mismo sucede con el otro medio capitalino, el controlado por la dueña del Santander, donde mezclan el “agujero económico de la pandemia”, con la recuperación –que parece más utopía- de Thomas Lemar y con tirar de la cantera. En el aspecto de lo económico, más allá de la pérdida por la ausencia de conciertos, se intenta dar un contenido social por las pérdidas que ha sufrido el barrio… Intentan que no se recuerde que en realidad tan sólo quedaban siete partidos por jugarse en el Metropolitano y que eso no suma 115 millones. Y si en Marca situaban a Gutiérrez como eje del equipo, a falta de refuerzos, en AS señalan a Simeone que no debe olvidar a Germán, el delantero estrella del filial. Visto que Šaponjić no tiene nivel y que los otros dos delanteros son veteranos, mejor que vaya preparando al chaval para ganar la Champions que exigirán en sus columnas de opinión. Y por el camino hay que recuperar a Lemar, entre otras cosas, para venderlo en enero a ser posible y que entren euros en la caja. Lo del francés se ve que es prioritario en el palco porque Mundo Deportivo también insiste en el tema.

En estos días que quedan hasta que realmente el Atlético no pueda fichar, marearán con unos jugadores u otros. Unos días será que Campaña mata por llegar a vestir la rojiblanca. Otros días se comentará que Meriton acepta cobrar 11 millones por Kondogbia ya que tiene que sanear las cuentas para vender su paquete accionarial. Y así hasta que pase el tiempo y nadie se acuerde de que existía la posibilidad de fichar a alguien. Si los resultados acompañan medianamente, si Torreira gusta, si João Félix hace diabluras y no se pierden partidos, no vendrá nadie. Salvo que el equipo no tenga algún que otro traspié, no se fichará. Eso sí, la campaña contra Simeone del cocinero y el descendido en el trabajo no cesarán porque también son necesarias para el palco. Mientras se ataca al entrenador no se ataca a los dueños. Por cierto ¿han visto que al portugués su seleccionador le pone en banda y nadie protesta? Un nuevo crimen en el Atlético de Madrid… con los sospechosos habituales.

“¡Viva el rey!”, último acto de la ópera bufa de España

Problemas de los españoles y las españolas.

1. Pandemia de coronavirus.

2. Relaciones laborales inestables y precarias.

3. Economía desfasada y pobreza real.

4. Discriminación y violencia de género.

Los problemas que se reflejan con anterioridad son reales. Afectan a la materialidad de la vida de las personas. Están ahí. No se pueden obviar… Salvo que sean la clase dominante española, incluida la troupe política, que está a otras cosas mucho menos preocupantes. Un nutrido grupo de intelectuales, empresarios, políticos, ex-políticos y personajes de la farándula han concertado un video en defensa de Felipe de Borbón, o de la monarquía, o de la Constitución, o de las tres a la vez –pues no queda muy claro qué defienden en realidad- en respuesta a los ataques que la persona, la institución, la transición o “vaya usted a saber qué” ha recibido por parte del conglomerado del 12% de Unidas Podemos. Un video al que acompaña, como no podía ser menos, un casi especial de ABC en defensa de Borbón, la monarquía, la constitución, el Estado o “vaya usted a saber qué”.

A algunos les ha sentado mal que Emiliano García Page estuviese en el vídeo, a otros que se pueda hacer un vídeo así y a otros pues les molesta porque les molesta todo, hasta que Rafael Nadal vuelva a ganar Roland Garros. Será que no han leído las siguientes palabras del manchego que hoy se publican en numerosos medios de comunicación: “Amanece un nuevo 12 de octubre y aunque este año el coronavirus se empeña en pintar todo de un tono diferente, uno más gris y apagado, tengo el convencimiento de que el carácter cálido, el coraje y la pasión de la ciudadanía española contribuirán a volver a pintar nuestros días de rojo y gualda. Unos colores con enorme significado para todos aquellos que nos sentimos españoles de corazón, ya que en el fondo lo que simbolizan es la unidad de España, que es la que garantiza que cada ciudadano o ciudadana de este país, con independencia del territorio en el que haya nacido o en el que viva, pueda ser igual a cualquiera de sus compatriotas”.

En realidad no es más que otro acto, se espera que el último, de la ópera bufa en que han convertido a España unos y otras. Los problemas reales, lo acuciante, lo vital queda aparcado tras el escenario para poder representar una obra que intenta ser emotiva pero que, de seguir así las cosas, se quedará sin público asistente. Unos por muerte coronavírica, otros por muerte por hambruna. Si unos, como se criticó aquí, se lanzan a la búsqueda de una república –para la que no han hecho pedagogía, no han representado los supuestos valores republicanos, para la que no han presentado una formulación clara-; los otros acuden a rancios pensamientos, en muchos casos, para defender el sistema que dicen está amenazado. Mientras tanto españolas y españoles mirando absortos la mala obra que les han preparado. Igual es una acción de fomento de la lectura porque, salvo eso, no cabe la menor duda de que entre asesores áulicos y demás patulea están ofreciendo una paupérrima representación teatral.

Los republicanos.

A causa de la corruptela del Borbón emérito, algunos han creído ver la posibilidad de traer una república a España. O ¿será que con esta táctica están tapando su mala gestión gubernamental? ¿Será que ante la asunción de la ideología dominante (burguesa) intentan, más allá de sus cuitas de la diversidad, taparlo con republicanismo de andar por casa?

Paradojas 1. En la mayoría de los casos, el grupo de los republicanos, lo primero que hacen es no actuar bajo los principios del republicanismo que dicen defender. Da igual el partido de izquierdas que usted valore (en los de derechas más), la democracia interna es un bello sueño de las noches de verano donde todo puede pasar. Mediante primarias, votos electrónicos y reducción de la posibilidad del habla en los partidos sólo queda una opinión, la del jefe o el asesor de turno, y las palmas del resto. Estas personas son las que dicen que es más democrático elegir un presidente de la república –o no, según el tipo de república que se elija- que un monarca impuesto. Sin duda es más democrático elegir que no, pero en la práctica puede llegar a ser más peligrosa. Juan J. Linz ya estudió esto hace muchos años y quien lo desee puede acudir a sus textos para comprobarlo.

Paradojas 2. Personajes de la política, porque en el caso de Íñigo Errejón su situación es casi de político ya casi inactivo, aducen que es algo reaccionario, antiquísimo defender la monarquía constitucional. Es más señala que, al ser la derecha la que defiende la monarquía y el sistema surgido de la transición, la institución ya es de parte, no de todos. Un doctor en Ciencias Políticas diciendo que la monarquía es de parte a la vez que pide que la izquierda apoye la llegada de una república –en su caso de los significantes vacíos, el agonismo, los sentimientos, la compra-venta de bebés y arriquitaun-. No se lo digan que igual él mismo llega a la conclusión. Luego se extrañará que no le voten ni sus padres. Como se comentó en estas mismas páginas sin pedagogía y con frentismo se acaba destruyendo las posibilidades de una república de todos y haciendo una monarquía de parte. Salvo que quieran una revolución… Vale, no es bueno poner chistes en cosas serias.

Los monárquicos.

Paradojas 1.  Aquellos que están todo el día con la defensa de la libertad en la boca –casi siempre en términos económicos para que la mano invisible, ese espíritu de la historia inexistente, actúe-, acaban defendiendo que no exista libertad para la ocupación de la jefatura del Estado. Estas personas te contarán que si se esfuerzan, si emprenden, si se superan día a día podrán lograr lo que sea, salvo ser jefe del Estado en España. Algo que queda reservado, y lo esconden de esa forma, para un linaje por intermediación de la tradición, la fantasía o “vaya usted a saber qué”.

Paradojas 2. Defender un sistema porque sería mejor que una república, según comentaba ayer en ABC Almudena Martínez Fornés, es un supuesto apriorístico indemostrable. Una república puede ser tan buena o mala como una monarquía constitucional dependiendo de cómo se estructure, cuáles sean los contrapesos a los poderes -incluido el económico que a esta gente se le olvida en demasía- y cuáles las reglas del juego. Parlamentos existían en España pero no había democracia. Parlamentos existían en dictadura y no había democracia. Parlamentos bajo monarquías ha habido a lo largo de la historia pero no era democracia. Apriorísticamente no es mejor una monarquía constitucional que una república democrática y viceversa. La caspa intelectual hay que dejarla antes de ponerse a escribir.

Mediocridad 1. El famoso vídeo que, ni editado por el enemigo, puede ser peor, como bien ha señalado Edu Galán, no servirá para sumar dos apoyos más a la causa monárquica, ni para restarlos como cree Manuel Mata. Es verdad que para ser algo medio organizado ha quedado cutre y con una serie de personajes que la mayoría de los españoles ni conocen. Igual haberle puesto debajo el nombre y lo que hayan hecho en su vida hubiese sido una buena idea.

Mañana nadie se acordará de ello porque la pantomima del espectáculo pasará a los pleitos judiciales del PP, de Pablo Iglesias o de la novena tontería que las aves carroñeras de la mañana generen. El problema de fondo, hablando en términos ideológicos, es la sensación que se está generando en España de estar ante un Estado fallido. En la izquierda se dice cuando jueces del sistema realizan actos judiciales que no gustan. En ese momento se habla de Estado fallido. También cuando se quiere actuar contra una Comunidad Autónoma y se necesitan recovecos jurídicos y legales. A sensu contrario, la derecha habla de intento de Estado fallido porque el Gobierno socialcomunista intenta poner a su disposición a los poderes del Estado. Básicamente dicen eso del poder judicial, mientras olvidan que gracias al ser de los suyos algunas cuitas pasan por el tamiz de lo evanescente –como es el caso del máster de Pablo Casado-. Así algunas personas entenderán el porqué de la libertaria María Blanco cuando afirma en el vídeo que es republicana pero lanza su viva al Borbón. Una disputa teatral en la que al final del todo los que acaban mal son los españoles. La izquierda llama fallido lo que no es más que una dictadura de clase, que se decía antes; por la apropiación de todos los poderes estatales por parte de la clase dominante, en sus distintas fracciones. La derecha cuando habla de fallido sólo está defendiendo sus intereses de clase… como toda la vida.

Son personajes, además, mal trabajados por los autores. Sin personalidad. Con un diálogo banal, flojo, mediocre, lleno de lugares comunes… En toda esta ópera bufa no habrán encontrado, en los actores y actrices protagonistas, un discurso con valores, con ética, con republicanismo o tradicionalismo, con discrepancias fundadas… No es más que un “y tú más” espectacular que deja indiferente al espectador. Incluso le produce sonrojo y aversión. Una más de la política de instagram o youtube  donde se acaba escondiendo la realidad material, el gran problema de todos los españoles (republicanos, monárquicos y medio-pensionistas), donde la ideología dominante no sufre ni un mísero arañazo, donde no hay prácticas de transformación sino sumisión total al orden establecido. En los márgenes que permite la clase dominante es donde hace aparición esta ópera bufa porque a los poderosos que exista o no una monarquía les trae sin cuidado si en la alternativa también mandan ellos. Pero hoy, en España, el problema lo tienen las personas del común.