jueves, 1 enero, 2026

¿Vuelven los viejos errores o tienen alguna razón los Anticapitalistas?

Como se avisaba hace unas semanas en estas mismas páginas, la escisión de Anticapitalistas de Podemos es un hecho. Recuerda esto a las peleas que mantuvieron en su tiempo Jorge Semprún y su hermano Carlos Semprún, donde el primero, durante años miembro del politburó del PCE, acusaba al segundo de saltar de escisión en escisión dentro de la izquierda en búsqueda de la mayor pureza ideológica y estratégica posible. Semprún junto a Fernando Claudín fueron purgados por revisionistas por Santiago Carrillo, quien acabaría por aceptar las tesis eurocomunistas de aquellos poco tiempo después. Por tanto nada nuevo en esta escisión actual, pero como sucedió en el PCE de los años 1960s-1970s ¿podrían tener algún tipo de razón los que se van o solamente es una vuelta a los viejos errores de la izquierda? Aparentemente todo apunta a ese error de tener la razón en el papel que mantiene la pureza intacta de un materialismo que acaba tornando en religión.

En los años 70, como se ha contado en otras ocasiones, dentro del Partido Comunista Francés (también del PCE o el PCI) se produjo un intenso debate no sólo por el abandono de la dictadura del proletariado como fórmula transitoria en el camino al comunismo (fórmula que Étienne Balibar señaló como momento socialista), lo que suponía detonar el leninismo oficial por la base, sino por la política del Frente Único de la Izquierda que George Marchais impuso. En aquel momento, como bien dejaron por escrito Louis Althusser y alguno de sus discípulos, el PCF era el partido de la clase trabajadora en Francia y los críticos señalaban que el pacto con el recién fundado Partido Socialista Francés acabaría provocando el traslado de ese apoyo a los socialdemócratas guiados por François Mitterrand. Desde luego se provocó una división que acabó con el abandono de muchos de esos intelectuales que más que pureza señalaban el error estratégico. A principios de los años 1980s se formó un Gobierno de Coalición entre socialistas y comunistas (con un programa de nacionalizaciones financieras y productivas, por cierto) que acabó por las evidentes contradicciones de gobernar con un programa transformador pero mirando siempre a la derecha. El contexto internacional de pleno auge del neoliberalismo (especialmente financiero) ayudó poco y en cuatro años el PSF y el PCF estaban fuera del Gobierno y bastante dañados. Años más tarde Lionel Jospin y Robert Hue volvieron a formar gobierno de coalición, con unas intenciones bastante más moderadas, y en esta ocasión los comunistas antes que los socialistas terminaron casi por desparecer. De hecho, buena parte de los supuestos radicales de la izquierda francesa, como Mélenchon, surgen de la socialdemocracia y no del comunismo de partido.

Es esta la base histórica que sustentan los Anticapitalistas para criticar la inserción de Podemos dentro del Gobierno de coalición junto a Pedro Sánchez. Podrían tener razón en temer por la posibilidad de que la formación morada acabase por sucumbir, como ha mostrado la historia, y presa de no poder cabalgar las contradicciones desaparecer como proyecto. La historia muestra que existen esas posibilidades, pero también que no hay nada escrito y dándose una coyuntura distinta igual sí hay salida para Podemos. Esta es la posición de Pablo Iglesias, quien tras analizar la coyuntura actual, pensó que era mejor entrar en un Gobierno de coalición no sólo por la experiencia de poder, por poder ser ejecutores de políticas públicas que defiende Podemos, sino también por la propia salvación de la formación morada. No tiene hoy Podemos los setenta y pico escaños de hace pocos años sino la mitad y eso es un serio aviso. La necesidad de cierta estabilidad política para retomar el impulso del partido empujaba hacia la inserción en el Gobierno social-liberal. ¿De forma subalterna como dicen en Anticapitalistas? Sí, pero también como eje radical que impida a Sánchez desplazarse hacia la derecha. Más que gobernar, Iglesias pretende aprender y vigilar. Puede salir mal o puede salir bien, pero la fórmula de aupar al poder al PSOE y quedarse plácidamente en la impugnación desde una eximia representación parlamentaria, más cuando los medios de comunicación van cerrando los espacios, podía ser incluso más suicida. No es la mejor forma, ni la más maravillosa, pero a diferencia del caso francés (que es el italiano también) las circunstancias y la base de apoyo no son las mismas.

quedarse plácidamente en la impugnación desde una eximia representación parlamentaria, más cuando los medios de comunicación van cerrando los espacios, podía ser incluso más suicida

Porque esa es otra cuestión que en Anticapitalistas no han valorado. A Podemos no le vota la clase trabajadora mayoritariamente. No lo hizo a Izquierda Unida tampoco. Su principal base es la pequeña burguesía de izquierdas, postmoderna y con aspiraciones altermundistas. Una pequeña burguesía que siente miedo a perder los privilegios adquiridos (por eso insiste tanto Iglesias en defender la Constitución de forma literal) y su estatus social de élite cultural (por eso la dureza en el enfrentamiento contra la ultraderecha y la ultra ultraderecha). Al PCF sí le apoyaba una base trabajadora de cuello azul y blanco, a Podemos no. Esta es una contradicción que en Anticapitalistas no han sabido aceptar en toda su magnitud, de hecho muchas de sus defensas, como la legalización de la prostitución, son derivados del postmodernismo de la ideología dominante. No es la Liga Comunista Revolucionaria de antaño sino un melting pot de postmoderneces (luchas coloniales, altermundismo y demás neo-ismos) y el añadido de la visión marxista de la IV Internacional. En general lo que defienden en Podemos o en IU pero con una visión de la revolución permanente de cuño trotskista. Ese entrismo o ese estar en todas las luchas por paradójicas que sean, como aconsejaba Daniel Bensaid, frente a la línea estratégica de Iglesias de aguantar de momento para poder dar el salto a futuro. Con el riesgo de ser subsumidos por el PSOE siempre sobrevolando sin lugar a dudas. Ya lo ha advertido Juan Carlos Monedero, hay que apoyar al Gobierno pero sin dejar de mirar de reojo.

Por tanto ¿estamos ante una nueva pelea de familia por dos o tres cargos o en busca de la pureza fuera de la caverna? Para Monedero es lo segundo. Para las bases de Podemos es lo primero pues han señalado que ninguno de los “anticapis” ha dejado su escaño. Ni son el Frente Popular de Judea, ni unos apesebrados. Son simplemente políticos con una visión particular de la vida política. No son tan ingenuos como los ha presentado Monedero que debe llevar años sin leer literatura trotskista, no piensan que haya una revolución a la vuelta de la esquina, ni un acontecimiento por estallar (esto era lo propio del PCE de 1960s), bien al contrario entienden que el trabajo de base no se puede perder porque el peligro está en el abandono de la lucha de clases. Algo con lo que la mayoría de las personas que son de izquierdas defenderán sin problemas. No es Monedero muy de la teoría del encuentro por lo que no merece la pena insistir en la acusación de exceso de teorización, más viniendo de quien se ha autoadjudicado el papel liberador del pensamiento constituyendo una FAES de izquierdas. Ha cambiado Monedero tantas veces de estrategia y posición que no entiende a las personas que se mantienen en los principios propios. Recuerda Monedero a E. P. Thompson cuando se lanzó infundadamente a señalar a Althusser como un estalinista del pensamiento, algo que provocó la reacción de Perry Anderson para decirle que más bien todo lo contrario y que si había problemas era en su teoría de la autoidentificación inmanente como clase de la clase trabajadora.

Hay momentos en los que es más prudente callar y dejar hacer (mientras no se traspasen ciertos límites) en espera de una coyuntura favorable.

Se marchan por su camino, quedándose los tres cargos que tienen, con la melancolía de haber contribuido a un proyecto que ha acabado no como ellas y ellos querían. Lo han hecho sin dar gritos, ni portazos como siempre ha sucedido en las escisiones de la izquierda. Mientras dejan el poso, extensible a todo partido de izquierdas español, de que el libre combate de ideas y estrategias está satanizado. En el PSOE, por ejemplo, tienen un reglamento que impide expresarse en sentido contrario a los dictums de la Ejecutiva. Añádanle que tienen secuestrada a la corriente marxista desde la propia Ejecutiva y queda un páramo donde sólo se escuchan voces de derechas (Ejecutiva y baronías). Lo mismo va a suceder en Podemos donde sólo quedará una voz, la de la Ejecutiva. Y en esto tienen razón Anticapitalistas, las formaciones de izquierdas, sin necesidad de que sean coaliciones, necesitan para no caer presas de la ideología dominante de debate interno, de exposición de distintas opiniones, de disparidad de criterios, de democracia interna, justo lo que las élites partidistas no desean. Al contrario que la derecha, donde se tiene claro que manda la clase dominante y sólo son mera extensión política de aquella, en la izquierda siempre ha habido distintas visiones de afrontar la realidad, distintas estrategias y pluralidad expresiva. Cercenar eso supone abandonar la izquierda transformadora. Desde luego dado el contexto actual hay que apoyar por activa y pasiva al Gobierno, pero no tragarse todos los sapos (como bien ha dicho Raúl Camargo), ni dejar de señalar las contradicciones. Para hacer de amanuense ya está Alberto Garzón.

El peligro de desaparición que ofrece la realidad histórica está ahí y son bien conscientes en la dirección de Podemos, como lo son en los bordes del PSOE donde no tienen consigo todas y piensan que la coalición a largo plazo favorecerá más a Podemos. Todo podría pasar en el contexto actual donde la prensa ha dejado de hacer periodismo para dedicarse a la extinción de la izquierda en este país. De ahí que haya que apoyar al Gobierno hasta cierto límite y señalando las carencias absolutas de democracia interna en las dos formaciones. En los antiguos Comités Centrales había más debate, como en aquellos Comités Federales que duraban dos días en el PSOE. Anticapitalistas tienen razón en el miedo y en las carencias democráticas, pero ni era el momento (¿igual antes que después?, esa eterna duda bensaidiana), ni la luchas por venir son más importantes que las luchas por ofrecer hoy mismo. Hay momentos en los que es más prudente callar y dejar hacer (mientras no se traspasen ciertos límites) en espera de una coyuntura favorable. Esto no lo han sabido valorar en Anticapitalistas por haber errado en el análisis del hoy. Y eso que siempre habían sido los más lúcidos en el análisis situacional, que es lo que realmente le molesta a Monedero en todo esto. Vuelven los viejos errores a la izquierda en busca de la razón verdadera, la más pura y maravillosa, olvidando que la lucha de clases la van ganando los malos, esos que están infiltrados en los partidos de izquierdas también.

Titulares que la prensa no se ha atrevido pero ha pensado

Desde que ciertos intelectuales se dedicaron a reflexionar sobre el papel de la prensa como aparatos ideológicos en el Estado (aunque ahora se sabe que hay aparatos ideológicos globales), sabemos que una de las mejores formas de transmisión de la ideología dominante es mediante el uso de estos aparatos. Posicionándose en diversos receptáculos simbólicos con aroma a una u otra posición política, la prensa en general es un aparato al servicio de la causa de la clase dominante. Da igual si miran a su derecha o a su izquierda. La muestra más palpable es el blanqueamiento que ha hecho el pasado fin de semana de la ultraderecha ese que muchos dicen periódico progresista, El País. Cuando intervienen los suyos, es decir, la dirigencia política del sistema y la élite económica los titulares se vuelven amables, con algún matiz espectacular. Cuando sólo es un artículo dedicado a ofrecer una noticia de los otros, aquello torna a algo parecido a un aquelarre ideológico. Y esto con partidos que no ponen en cuestión la base misma del sistema de extracción.

Ayer se reunieron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el jefe de la minoría mayoritaria que llaman oposición, Pablo Casado. De repente todos los medios de derechas (que son casi todos) han cambiado las formas de titular por estar implicado uno de los suyos. Titulares y crónicas, en muchos casos, ajustados al canon periodístico para ofrecer una información parcial pero sin que llegue a notarse mucho. Ninguno ha destacado cuestión alguna en favor del dirigente del PSOE y sí han dedicado alabanzas al que, de momento, está al mando de las operaciones. Han dejado el salvajismo de las últimas fechas para no arrastrar con la podredumbre periodística la figura del protegido. Incluso en las cloacas periodísticas y panfletarias de OkDiario se han contenido y no han vomitado mentiras, odio o clasismo a raudales. Bien es cierto que siguen en la caza y captura de podemitas y eso les tiene entretenidos, pero el encuentro entre los dos mandamases ha quedado reflejado en un escueto “Casado ofrece apoyo a Sánchez si rompe con los separatistas y anula la mesa negociadora”. Hasta Público hubiese utilizado ese tipo de titular. Lo mismo ha sucedido en El Mundo, ABC o La razón. Como hay uno de los suyos rebajan el tono.

La realidad es que esos titulares son ficticios y producto de un ego reprimido porque, de no estar trabajando en favor de sus intereses de clase, habrían generado titulares como los siguientes: “El felón Sánchez entrega España pese a la ayuda ofrecida por el valeroso Casado” (OkDiario); “El traidor Sánchez prefiere entregarse a Torra que a los patriotas” (El Mundo); “Casado hace alarde de sentido de Estado frente al entreguismo del socialcomunismo” (ABC); o “Sánchez e Iglesias venden España al mejor postor” (La razón). Ninguno de los directores o jefes de redacción han pensado algo, más próximo a la realidad, como “Casado pide a Sánchez que siga haciendo la política de Rajoy”. Porque, quitando el tema catalán, Casado ha actuado no como un patriota sino como el agente de la clase capitalista que realmente es. Ha pedido al gobierno socialdemócrata que no suba los impuestos, que no derogue los dos o tres puntos de la reforma laboral, que se entregue a la política exterior de EEUU… ¿Han visto esto reflejado en titulares o artículos? Seguramente no porque esas partes no les interesan.

El domingo, un catedrático emérito de Derecho Constitucional llamado Jorge de Esteban utilizaba como destacado en su tribuna en El Mundo lo siguiente: “Son una pandilla de incompetentes” (Un gobierno disolvente). Y no. No se refería a Javier Negre, condenado por inventarse entrevistas y mentir en diversos artículos, sino al Gobierno. No es que De Esteban haya destacado tampoco por una profilaxis científica a lo largo de su carrera, más bien se ha dedicado a copiar las teorías de otros con aderezos folklóricos, pero siempre a un  personaje universitario se le pide cierto nivel. Por eso coge fuerza la tesis que hemos expuesto en párrafos anteriores, si hasta un catedrático se lanza a berreas así, lo normal es que la taxonomía mental de los directores y jefes de los medios de derechas actúe siempre. Si está uno de los suyos hay que ofrecer alabanzas, mucho más ahora que la corrupción del PP va a volver a pasear por los pasillos judiciales. Si sólo está ese gobierno socialcomunista que quiere destruir España barra libre. Y no, no piensen que sólo lo hacen desde los medios de noticias políticas, sino que en los deportivos también se actúa de esa forma. Si Atlético de Madrid golease hoy al Liverpool, no se extrañen que en Marca acaben titulando El Atleti vence al representante de la pérfida Albión, con un destacado tipo “El hispano-argentino Simeone acaba con el cuento del rojo Klopp”.

Arrimadas ha perdido el contacto con la realidad

Si alguien tenía alguna esperanza de que Inés Arrimadas emprendiese un camino distinto al que había marcado su antecesor, es que no ha seguido la vida política de la dirigente naranja. Albert Rivera, dentro de su cuñadismo y soberbia (rasgos que han acabado con él), al menos mantenía un hilo de conexión con la realidad circundante. Mal que bien sabía el camino que pisaba aunque oponerse a los deseos de la clase dominante le han acabado costando el puesto, pero Arrimadas ni eso. No siendo aún la presidenta de Ciudadanos se permite marcar el camino de todo el partido pero en total desconexión con la realidad, con los hechos objetivos y montada en su pollo contra el mundo. Es como esas niñas consentidas que si algo no les encaja con su mundo particular, ese que se han creado en la cabeza, se ponen coloradas, lloran, protestan y acaban diciendo que el mundo se ha vuelto contra ellas. Una niña mimada que en el camino a la edad adulta carece de los mínimos mecanismos de protección que tienen las personas del común y se acaba notando.

Ciudadanos es ese partido que sigue ahí, con sus diez diputados situados en el altillo del Congreso, pero que cada vez más resulta molesto al resto. No porque ejerzan de conciencia de la derecha, del país o del liberalismo (eso sería algo bueno), sino porque están todo el día metiendo el ojo a los demás sin gracia alguna. Ahora le ha tocado al PP sufrir a la niña mimada (esa a la que llevaron a Bilderberg por si sonaba la flauta). Piensa Arrimadas que su partido tiene la fuerza suficiente para hacer torcer la voluntad de un partido que no les necesita para nada y que bastante tiene con lo que hay a su derecha. De hecho, salvo El Confidencial, nadie hace ya caso a sus propuestas de alianza electoral para las próximas elecciones en Euskadi o Galicia. Nunca han tenido gran respaldo en esos lugares y la caída a los infiernos de la nimiedad ha provocado que sean un partido extraparlamentario y molesto. ¿En qué momento ha pensado Arrimadas que Alberto Núñez Feijóo necesita de su apoyo para vencer el Galicia? Las encuesta ya le pronostican una victoria por mayoría absoluta sin necesidad de tener colgado del hombro a nadie. Es más, unirse a Ciudadanos puede provocar hasta que pierda votos y la mayoría. ¿Está haciendo Arrimadas el juego al BNG y al PSOE? No, es que es así de soberbia e incapaz de ver la realidad. Lo normal, incluso, sería que el presidente de la Xunta acabe captando el voto naranja.

Lo mismo puede decirse de lo que acontece en Euskadi. Jamás han llegado al 3% del voto en aquellos lares. Son una fuerza residual por no decir inexistente. Pero eso no arredra a Arrimadas para pedir que el PP vasco haga una alianza con ella y los que cuatro que quedan en su partido. Por el bien de España y contra los populismos y los nacionalismos dice la mujer. ¿En qué momento ha pensado que Alfonso Alonso necesita de sus tres votos? Como sucede en Galicia, formar una plataforma nacionalista-españolista con seguridad les quitaría votos. Y no están en el PP como para regalar los pocos que les van quedando en Euskadi. El pueblo vasco es muy suyo y no le suele gustar que les quiten sus instituciones históricas, se sientan españoles o vascos. Eso lo saben en el PP y no van a permitir que una unión con los naranjas les deje fuera de las instituciones y pasen a ser extraparlamentarios. Lo curioso es que, apoyada en la lástima que sienten algunos medios de comunicación (que ha recibido la noticia de que la clase dominante sólo quiere un partido) por su partido, insista en el error de pedir alianzas donde Ciudadanos resta antes que sumar.

Como no podía ser menos, Juan Carlos Girauta se ha sumado a ese “no te ajunto si no haces todo lo que quiero” y ha escrito que o pacto en todos los lugares o en ninguno. Y va a ser en ninguno. En el PP tienen claro que en Galicia y Euskadi no les necesitan. Mientras, en Cataluña están recuperando posiciones, no de forma geométrica, y unirse a Ciudadanos supondría que muchos de sus votantes llenasen las urnas de votos para la ultraderecha. Arrimadas y Girauta lo que desean es pillar cargo en Galicia y Euskadi, donde no los han tenido jamás, ni los tendrán y que no se note demasiado la tremenda bajada que ya les pronostican en Cataluña. No es un intento de relación donde ganan ambos, sino donde sólo gana Ciudadanos. Han pensado que en el PP son estúpidos y se han encontrado con que los estúpidos igual están en la calle Alcalá de Madrid. Tan en descomposición están que ni alguien con algo de cerebro como Luis Garicano ha intervenido en tamaña fechoría política. No aceptar el destino en el que te ha puesto la ciudadanía es preocupante, pero situarse fuera de la realidad, del contexto y de la correlación de fuerzas es hacerte el harakiri con un cuchillo de sierra. Aunque realmente España bien puede vivir sin Ciudadanos.

¿Qué pasa por la cabeza de los columnistas de derechas antes de escribir?

En la sociedad del espectáculo multimedia parece tener cabida cualquier cuestión por estrafalaria que sea. Lo importante es estar en un espectáculo continuado donde el discurso, llámese, trascendental no existe. Por no existir, no existe el discurso sino que todo queda encuadrado en relatos. Relatos que vienen a ser como cuentos pero sin el simbolismo, la capacidad pedagógica o la transmisión de mitologemas de éstos. El espectáculo por el espectáculo dentro de una sociedad banalizada presa de la estupidez que destaque más. Así se hacen famosos youtubers, jugadores de videoconsolas y personajes de lo más variopinto. Esto se ha trasladado a la prensa en su transformación digital, dejando atrás la independencia de los distintos poderes convirtiéndose en meros actores de partido (da igual político o económico) y convirtiendo el artículo en un posicionamiento ideológico. Esto por lo que respecta al mero artículo informativo. Cuando se pasa a la columna de análisis y/u opinión se eleva a la décima potencia esa toma de partido.

Pueden pensar, con razón, de las columnas de análisis están destinadas a tomar parte. Sí, sin duda son eso (como sucede con estas mismas líneas). Pero no es lo mismo tomar parte desde un posicionamiento propio, sea ideológico o crematístico, y mantenerlo siempre en todas las columnas que se publiquen (gusten o no Juan Manuel de Prada, Julián Marías o Arturo Pérez Reverte se mantienen en sus posicionamientos ideológicos/éticos), que carecer de esos principios y estar al vaivén de los sucesos y los gobiernos. La mayoría de los columnistas en España toman parte desde la simpleza de autoubicarse en un lado partidista a derecha o izquierda. Hay columnistas del PP, del PSOE, de Podemos, de Vox, del PNV, de ERC e, incluso, de IU no por cuestiones de principios sino porque caen más o menos en los límites que les interesan para estar en la pomada. Así no sorprende que alguien como Antonio Pérez Henares “Chani” haya pasado de dirigir Mundo Obrero a situarse en las proximidades de la ultraderecha. Esto puede seguir viéndose normal. El problema en términos democráticos es que ese posicionamiento y los cambios según la moda provocan una guerra agonística donde si hay que mentir e inventar noticias se hace porque en la guerra de todos contra todas no existen los principios éticos, ni estéticos. No se parte de un análisis de lo que ocurre desde una serie de principios bien fundamentados, con una alta capacidad intelectual, aportando desde una auctoritas social, sino que se escribe desde la más absoluta necedad y contra quien esté en el poder en ese momento. Si en el poder está un partido o una coalición de izquierdas, desaparece cualquier límite moral y se pasa a la aberración de la mente.

Se llega así a la locura que se está viviendo desde hace un tiempo en España donde los tertulianos y columnistas de derechas afirman defender la democracia frente a un inventado intento de cambio de régimen de Pedro Sánchez y su Gobierno socialcomunista, pero están trabajando en la destrucción de esa misma democracia. En estas páginas es bien conocido que el presidente del Gobierno no es estimado por cuestiones intelectuales y políticas pero, más allá de esas fobias y que no es cuestión de hacer el caldo gordo a la clase dominante, no hay necesidad de inventar historias, ni transmitir maledicencias, ni ser apologetas de no se sabe bien qué. Eso no ocurre en la caverna mediática, por ello es lícito preguntar ¿qué pasa en la cabeza de estas personas para expresarse en el sentido en que lo hacen? ¿Hay algún trastorno psíquico? ¿Hay un interés monetario? ¿Qué hay en realidad? Porque tiene que haber algo en esas cabezas, más allá de la ideología dominante, para escribir lo que escriben. Porque, es bueno hacer esta precisión antes de mostrar las cosas que han dejado en las últimas semanas, mientras se habla se puede decir algo no bien pensado, pero para escribir y sentarse ante un folio en blanco hay que pensar mínimamente. Ese proceso de pensamiento es la clave de bóveda de todo.

Comencemos por el director de Opinión de El Mundo, Jorge Bustos, quien se sinceró en las redes sociales anunciando que pensaban cargarse al Gobierno cuanto antes. No porque carencia de acción política en favor del bien común, sino por el simple hecho de ser Sánchez. Un periódico que reúne entre sus columnistas a Fernando Sánchez Dragó, Arcadi Espada (el de las mujeres que mueren asesinadas por mera estadística), Federico Jiménez Losantos (para quien la izquierda siempre queda impune de los millones de atrocidades que cometen, no como la derecha que es prístina), Pedro Simón (preocupado por La hydra marxista), José Ignacio Torreblanca (que ya instigaba a Sánchez desde El País antes de que le echasen) o Lucía Méndez. Sin olvidar que el director, Francisco Rosell, es el inventor de las mayores fake news españolas (superando a Eduardo Inda) y tienen en plantilla a Javier Negre condenado por inventarse entrevistas y artículos (además de ser el tertuliano preferido del neofascismo español). Bustos, como responsable junto a Rosell, de los editoriales nos ha ofrecido durante las últimas semanas esto: “Sánchez degrada al ‘opositor’ Guaidó” (el mismo discurso de Trump);  “El Gobierno de la pompa y la vacuidad” (les parece mal que hayan ido a un retiro, cuando con Aznar eran jornadas de convivencia); “¿A qué está jugando el Gobierno con la dictadura venezolana?”; “Vox, a vueltas con el cordón” (blanqueamiento del partido ultraderechista); “Mar Menor: Sánchez castiga a Murcia” (como si los problemas de citado lugar fuesen culpa del presidente y no de varios gobiernos del PP); “El campo paga en empleo el precio de la demagogia” (culpando al gobierno del problema hasta que los propios agricultores ofrecieron la realidad); “La turbia relación con [Evo] Morales que salpica a Podemos” (ya saben que era un narcopresidente para Bustos y allegados). Y así día tras día. ¿Alguna reflexión? Ni una. Sólo señalar al Gobierno con mentiras.

Pasemos a Vozpopuli que es un medio cuyas columnas de opinión se mueven mucho y tiene su cupo de tertulianos. Si ustedes quieren saber realmente qué piensa la clase dominante y por dónde van sus intenciones es sin duda el periódico ideal. Dicho esto algunos columnistas se han subido a la moda de no pensar para escribir. Excepción hecha de Gregorio Morán o Jorge Vilches (conocido anarcocapitalista), se pueden encontrar a personajes como Miguel Ángel Belloso para los que la reacción es progresismo y marxismo escondido. “Un boicot infame a Vox” (blanqueamiento de los amigos); “Trump se mofa de la progresía mundial” (casi ná); “Sánchez también quiere chulear a Bruselas”; “Empresarios sodomizados, empresarios masoquistas” (no le gustó la subida del SMI); “Mi perro Manolo, el Gobierno perroflauta de Sánchez”; “En favor de la desigualdad” (que se mueran los pobres); o, por no asustar más, “El socialismo es veneno” son algunos de los artículos del señor Belloso. Como ven no es un problema ideológico sino algo más profundo y con una gran carencia de cultura, política es especial. Se dice liberal pero ni uno sólo de los principios de tal ideología es capaz de defender en sus artículos, porque en realidad es un ser autoritario, clasista y pagado de sí mismo.

Antes de finalizar nada mejor que ver los titulares de los columnistas de ABC, periódico paradójico porque tiene a personas brillantes (como Gabriel Albiac, De Prada y algún que otro más) pero hace de la columna un continuum de la mentira hecha noticia… y han fichado a Juan Carlos Girauta, quien se suma a Salvador Sostres, Carlos Herrera y el director Bieito Rubido (según el día está más o menos asalvajado). Ramón Pérez Maura lanzó una ignominiosa sospecha sobre las parejas de las ministras Calviño y Montero del PSOE, con un tufo machista normal en persona que es capaz de hablar de democracia y callar ante los 14.000 sindicalistas asesinados en Colombia (a la que pone como ejemplo frente al resto de países); Ignacio Camacho, más allá de su preocupación por la valija diplomática venezolana, tiene una fijación por la mentira extraña porque día sí, día también se preocupa por las que él piensa que cuenta el Gobierno pero alaba al trifachito aunque mienta, como en “Mentiras, imposturas, ficciones” donde intenta analizar la esencia del sanchismo; Isabel San Sebastián prefiere dedicarse a las teorías conspirativas y la agenda oculta del Gobierno, o a las humillaciones de Sánchez para aferrarse al trono monclovita; Ignacio Ruíz-Quintano supera a sus colegas de columnismo porque no hay día en que no destile odio a todo lo que se acerque a la izquierda.

Pequeñas muestras, se ha evitado OkDiario por cuestiones sanitarias como pueden entender, de una forma de actuar en el ámbito mediático (donde no ha habido espacio para algún columnista que se dice de izquierdas en medios que se dicen de izquierdas y dependen de Ana Botín o George Soros) que inocula en la población española (pues copan los medios de todo tipo) no odio, el cual sería más denunciable, sino lo más aberrante de la ideología dominante, la cual propicia una pérdida de afectividad a los valores democráticos. Unos valores que no defienden los partidos políticos de los que dependen, en muchas ocasiones, para escribir, ni ellos y ellas en sus columnas de opinión o artículos periodísticos. Mentiras, infundios y autoritarismo a partes iguales. Les gustaría una pseudodemocracia de dos o tres partidos (los suyos evidentemente), con una sociedad dominada e incluso reprimida si hiciese falta y a eso dedican sus esfuerzos. No hacen un favor a la democracia sino todo lo contrario, algo que están permitiendo desde las distintas fracciones de la clase dominante porque creen que así obtienen más beneficios económicos. También es cierto que la desafección está comenzando a desplegarse por la población. Y hay una base humana que acepta cualquier cosa que les digan (a izquierdas y derechas). No son columnistas, ni analistas sino todólogos al servicio del autoritarismo del sistema como mecanismo de precaución ante posibles rebeldías de una sociedad hastiada, maltratada y precarizada.

Las mentiras sobre el supuesto encuentro de Ábalos con Delcy Rodríguez, ya sólo falta que digan que hubo…

La prensa cavernaria, arrastrando a parte de la que se llama progresista, han contado todo con tal lujo de detalles que al final lo que parece es que es todo mentira. La verdad en sí es complicada de obtener. Eso lo debe tener cualquiera medio claro. Hay hechos objetivos o lo que suelen difundir desde los medios de comunicación, manipulaciones. Realmente que José Luis Ábalos y Delcy Rodríguez hubiesen tenido sexo durante el encuentro que mantuvieron, después de todo lo que se ha dicho y contado, parecería hasta normal. Pero no tuvieron sexo, ni las doscientas versiones que se han dado son ciertas tampoco.

Han podido leer y escuchar que la vicepresidenta venezolana habría contado a Ábalos secretos sobre la financiación de Podemos y que por ello la formación morada está muy moderada. También han dicho justo lo contrario que han pedido que no se investigue. Han podido leer que Rodríguez transportaba oro venezolano (como el oro de Moscú) para entregarlo en Turquía, no se sabe a quién o para qué. Han podido leer que Ábalos y Rodríguez estuvieron 20 minutos, 40 minutos y hasta más de una hora charlando en Barajas (de ahí que pudiese encajar hasta el encuentro sexual). Que se vieron en la sala VIP, en la cafetería, en los pasillos y les ha faltado decir que Ábalos subió al avión que le trajo a España a ella y al ministro de Turismo. También se ha dicho que Rodríguez no es que contara cosas de Podemos a Ábalos sino que les ha dado mucha documentación sobre la financiación del partido morado y sobre otras actividades de destacados dirigentes podemitas. Muy conspiranoico todo pero ahí están los artículos, especialmente los de OkDiario que cada día se inventa una nueva historia.

Como no podía quedar fuera, también se han inventado que Pedro Sánchez estuvo hablando con la vicepresidenta desde el teléfono de Ábalos y fue a Barajas para eso. Para utilizar el teléfono del ministro por si el de Moncloa estaba pinchado. Si el teléfono de Sánchez está pinchado ¿el de Ábalos es mágico y evita los pinchazos a pesar de ser un subordinado de aquel? Si se inventan una historia, al menos, que se esfuercen para que parezca creíble y no tomen a las personas por idiotas. O, en otra versión, Ábalos prestó el teléfono a Rodríguez para que le dijese a Sánchez que no recibiese a Juan Guaidó (el presidente encargado que nunca hace el encargo de convocar elecciones y lleva así más de un año). ¿Piensan que hay que hacerse casi 8.000 kilómetros en avión para decirle al presidente del Gobierno que no reciba al pelele de Washington? Igual se piensan que las líneas telefónicas con Venezuela están cortadas o no existen. Incluso los cables diplomáticos y cosas parecidas. Lo dicho, si inventan una historia que, al menos, tenga visos de veracidad.

Por si no fuera poco, y eso que la prensa de derechas trabaja en favor de la potencia imperial de EEUU, se les ocurre publicar que el Gobierno estadounidense no sabe cómo llegó Rodríguez a España. En avión habría que contestarles y haciendo escala que es algo que se permite para quien tiene pasaporte diplomático y está reconocida como vicepresidenta del Gobierno por la ONU (esto suelen callarlo, por cierto). Todas esas salidas y entradas que se han inventado (“Es que la han visto paseando por Barajas”) están permitidas a personal diplomático y gubernamental. De hecho si ustedes han hecho escala internacional saben que pueden pasearse por la zona Internacional de los aeropuertos sin problemas (sí donde están las Duty-Free shops), incluso salir a la calle si no es necesario tener visado. Más cuando se tiene la condición de vicepresidenta de un país. El veto a pisar suelo europeo no impide bajar del avión, pasear y hasta tomar un café (o tener sexo con Ábalos) en las zonas habilitadas. Pero esto le da igual a la prensa de derechas porque tienen que manipular e inventarse historias.

Entre esas historias ahora les preocupa lo que habría en las veinticinco (o cuarenta según otras versiones) valijas que se sacaron del avión donde vinieron la vicepresidenta y el ministro de Turismo venezolanos. ¿Habrá traído armamento nuclear? Ya lo traen los EEUU a sus bases sin que nos lo digan. ¿Habrán traído más oro? ¿Qué habrá en la valija diplomática? Realmente ¿a esta gente qué le importa lo que haya? Todo es generar dudas y sospechas alrededor de la vicepresidenta venezolana porque Venezuela es el mantra que usa la derecha cuando carece de argumentos para hacer oposición y la prensa cuando quieren inventarse cosas. Ya se probó que no hubo financiación a Podemos (el Tribunal de Cuentas controlado por el PP lo dejó claro) y si les dieron dinero como entes no políticos, habiéndolo declarado a Hacienda ¡como si los entierran en dinero! A nadie en España le importa el tema venezolano salvo a la derecha ¿será porque reciben financiación de los bolichicos que sacaron del país, según calculan, cerca de un billón de dólares o hay una alianza para desestabilizar al Gobierno? O ¿será porque son así de incapaces? Porque si es debido a que Ábalos pudo mentir, deberían comenzar por pedir la dimisión de un mitomaníaco como Pablo Casado.

Los dedazos de Zafra revientan Ciudadanos Madrid

El 11 de febrero pasado dos concejales de Ciudadanos en Móstoles (¿Dónde iba a ser si no?) presentaron su renuncia a estar en el grupo municipal naranja para pasar al grupo mixto. Una escisión que no ha gustado nada en Ciudadanos pero que no deja de ser algo normal pues en Pinto también se ha producido y en algunos municipios como Leganés o Getafe andan a manos todos los días. Usted que no sigue la actualidad municipal, salvo de su propio municipio, pensará que es producto de la descomposición orgánica que viene sufriendo la formación naranja. Puede pensar que son personas que están asqueadas por el trato de favor que están dando a la ultra-derecha; por la carencia de democracia interna en el propio partido; o simplemente porque sean personas que están buscando el cariño de otros grupos políticos. También, y esto es algo que intentan silenciar desde dentro de Ciudadanos, puede ser culpa de quien ha situado en esos puestos a personas que carecen de valores éticos. Esa persona, como pueden suponer, tiene nombre y apellidos: César Zafra.

El secretario de Organización de Ciudadanos, tal y como cuentan desde dentro de su propio partido, ha hecho y deshecho por filias y fobias en las listas municipales. A pesar de que la estructura orgánica se quiso diseñar para evitar que los dirigentes regionales tuviesen todo el poder de sus territorios, al final los secretarios de organización han acabado imponiendo sus voluntades allí donde había discrepancias. Esto ha pasado con Zafra en la Comunidad de Madrid. Si en Leganés permitió que el candidato se presentase aun conociéndose que tenía negocios extraños, con posibles delitos contra la Hacienda pública y odiado por sus propios compañeros pepineros, en Móstoles fue el propio dirigente naranja quien situó a Sara Isabel Pino en los puestos de salida. Buena amiga del candidato mostoleño y de la “cuerda de poder” del propio Zafra. Bien es cierto que esa ascensión se produjo porque la pareja de Pino abandonó la lista para irse a trabajar a una famosa productora televisiva según comentan en el interior del propio Ciudadanos Móstoles.

Una muestra más de transfuguismo en Ciudadanos ante la cual han distribuido entre sus afiliados el siguiente mensaje: “Seguramente a estas alturas sabréis que dos de los concejales de Móstoles han dejado el Grupo Municipal. Además se han dedicado a verter todo tipo de calumnias contra sus propios compañeros y el partido que les ha dado esta oportunidad. Desde el partido se les ha abierto expediente disciplinario con suspensión inmediata de militancia, este expediente se ha iniciado por varios motivos, entre otros ‘falta de compromiso con el proyecto, ausencias injustificadas e incumplimiento con el trabajo diario de grupo municipal’ y haber incumplido con su actitud ‘las directrices del partido’. Otro motivos es que ya no asistían a ni a los Plenos. Los Concejales adquirimos un compromiso y una responsabilidad cuando aceptamos nuestra acta de Concejal, con el partido y con nuestros votantes. Es inadmisible esta actitud y una vergüenza para todos los que trabajamos para Ciudadanos”. Más allá de no saber escribir de forma correcta, queda claro que desde la calle Alcalá se ha dado orden de acabar con estas personas de todas las formas posibles, sin aportar pruebas de que lo que dicen sea verdad. Además, ese abandono se produjo el día que Zafra había montado un acto contra el enchufismo en Móstoles. Él que, según cuentan dentro de Ciudadanos, enchufa a todo el mundo que haga falta.

Las malas lenguas, que haberlas haylas y aportan un argumento mejor que el ofrecido por Zafra y sus edecanes, dicen que cansados de que el portavoz municipal y la dos se estuviesen llevando a casa más de 50.000 euros anuales, mientras que ellos dos sólo 17.000 euros en vez de haber partido las liberaciones y cobrar todos lo mismo, habrían escuchado los cantos de sirena de la alcaldesa. Sí esa misma Noelia Posse que no se sabe si está o deja de estar en el PSOE según el día y el dedazo correspondiente. Según esas fuentes les habrían tanteado para salirse de Ciudadanos y tener una paga un poco mayor en el Grupo mixto. El tiempo dirá si esta rumorología es cierta, pero lo que no deja lugar a dudas es que los fichajes de Zafra suelen fallar casi siempre. Como aquel concejal de Alcorcón que se dedicaba a presionar a trabajadores municipales con minusvalías para proteger a sus amigos. O lo que sucede en Getafe donde se está investigando a una concejal que tiene una empresa que contrata con el Ayuntamiento (puso a su hija como administradora para evitar que se viesen los vínculos claramente), que también colocó Zafra. Donde vean que hay escisiones o problemas no piensen mucho, seguro que la mano del “niñato” (como le llaman los afiliados de Ciudadanos en privado) está detrás. ¿Dónde saltará la próxima liebre tras Móstoles y Pinto? ¿En Villaviciosa de Odón? ¿Otra vez en Valdemoro?

El inexistente debate sobre la eutanasia en la izquierda

Esta semana se ha dado comienzo al proceso legislativo que permitirá legalizar la eutanasia. Unos y otras se han llevado las manos a la cabeza con acusaciones de “carcas”, “asesinos” y demás estupideces propias de la política espectáculo en la que se encuentra instalado el país desde hace años (aunque ahora en su versión más bizarra o estrambótica). Una sarta de insultos o de imprecaciones que en nada favorecen el necesario debate sobre tema tan peliagudo. Un tema así no se puede despachar con buenismos, con maledicencias o con afirmación de derechos sobre la muerte como si unos u otros fuesen buenos y malos. Las declaraciones de la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, sobre el “derecho a la muerte” por muy “digna” que sea tienen detrás una concepción de la vida que en el ámbito de la izquierda debería molestar o hacer chirriar algunas conciencias. Y no por un sentido religioso de la vida sino por una consideración ética básica. Tanto a derechas como a izquierdas no existe un consenso sobre el sentido de la vida. La eutanasia puede ser todo lo progresista que la quieran vender pero no es en sí fundamento ético de la izquierda. Al menos de toda la izquierda, o de la izquierda no nihilista.

Cuando se ha señalado a cardenales y obispos católicos, se sabe que el calvinismo y el protestantismo suele tener un poco más de manga ancha con ciertas cuestiones, como carcas, que lo son en casi todas las cuestiones como es lógico, o como promotores del dolor insoportable, se esconde que defienden, con todas la reservas que se quieran, una concepción vital como hacen otras posiciones de la izquierda. Hay una cultura de vida y una cultura de muerte que son transversales a cualquier tipo de ideología. Una cultura de muerte arraigada en el hedonismo (ese que reclamaba desde la profundidad de la historia Friedrich Nietzsche), en un vivir en el baile y la borrachera, que diría Jacques Derrida (muy popular en la izquierda postmoderna) y que sueña con eliminar cualquier daño o dolor a las personas. La plena vida conlleva la plena muerte en el momento en que el individuo autónomo decida que hasta aquí ha merecido la pena. Una filosofía que no sólo prima el recurso a la eutanasia activa sino que promueve el suicidio legalizado a partir de ciertas edades en las que se entiende ya se ha gozado todo lo posible.

Esto lo defienden gentes de Ciudadanos, de Podemos, del PSOE, del PP y cualquier otra fuerza política europea de afines ideológicos. Unos por la supremacía de la voluntad individual, otros por una teoría de la justicia hedonista. Voluntad y placer están detrás de la defensa de la eutanasia. Una posición ética que piensa que ya que se vive para morir anda mejor que hacerlo de la forma más adecuada a la voluntad o el placer, que en el caso de la eutanasia es su reverso, evitar el dolor. No todos los casos de eutanasia activa tienen un fundamento doloroso físico, sino que en muchas ocasiones son psíquicos (aunque relacionados con alguna cuestión fisiológica). Si no se puede bailar y beber mejor no vivir, entendido en términos hedonistas. Esto es lo que llaman sentido progresista de la muerte digna y que parece que debe ser aceptada por todas las masas que, en cierto modo, se ubiquen en un sentido de la historia.

Ahora bien, existen concepciones de la izquierda y de la derecha que hacen apología de una cultura de vida. Desde luego el ámbito católico siempre se defiende la vida, al ser concedida por su dios como una forma de alegría en la que el libre albedrío siempre estará orientado a cumplir los mandatos divinos. El paraíso terrenal es aquí y ahora por lo que poner fin a una vida es contrario a los preceptos divinos. El protestantismo en general siempre piensa que la vida es un penar (de ahí su cultura de muerte) y que así se llegará al paraíso celestial. En el pensamiento católico no hay hedonismo en sí sino alegría por vivir pues es un don celestial, en el protestantismo sí hay cabida para el hedonismo. Una concepción, la católica, que está muy extendida en la derecha y en la izquierda, más en la primera que en la segunda pero que siempre llama a vivir la vida. Cuestión distinta es que esa vida no sea todo lo digna que debería, aunque encíclicas papales criticando al capitalismo por ser el sistema que impide la dignidad vital hay para dar y tomar, más allá de la vocinglera cardenalicia.

También existe una visión de izquierdas que defiende la cultura de vida y la defensa de una vida digna aquí y ahora. La corriente materialista de la vida (marxista o no) no concibe que unos estén todo el día bebiendo a costa del esfuerzo de otros. Lo del hedonismo está muy bien siempre y cuando sea para toda la sociedad. La cultura de vida es promover todas las acciones posibles, haciendo caer el sistema también, para que las personas vivan dignamente. La búsqueda de una plenitud vital que admite dolor y risas como parte de la vida porque sabe que la plenitud utópica sólo se logra mediante la lucha y a futuro. No existe un sujeto de la historia en sí sino que se va forjando pero en ese lento transcurrir siempre hay que promover lo vital. ¿Apoya esta corriente de la izquierda la eutanasia? Tanto como puede apoyar la investigación en nuevas curas, métodos paliativos más eficaces. La eutanasia para la corriente materialista de la izquierda es un mero instrumento temporal porque siempre se apoyará dotar de sentido vital a todas las personas. Es una cultura de vida y de lucha, por eso se sabe que hay dolor pero también camaradería, lucha por la igualdad y un respeto enorme por la libertad. Antes de legislar sobre la libertad de ofrecer una pastilla para un suicidio placentero desentraña las causas que llevan a alguien a no querer vivir para erradicarlas. No son contrarios a la eutanasia (no confundir con cuidados paliativos eficaces, ya que lo paliativo siempre es cultura de vida) pero albergan numerosas dudas y para casos muy concretos. No es más progresista quien defiende la cultura de muerte frente a la de vida desde una visión materialista. Igual son dos formas de ver el progreso. Una postmoderna y hedonista; otra moderna y vital.

Tezanos avisa del peligro de desafección política

Si usted es una persona que tiene preocupaciones sociales, tiene cierta conciencia política y gusta de informarse lo que puede por los aconteceres del proceloso mundo de la política, igual siente desde hace un tiempo cierto mal sabor de boca. Sin importar si se sitúa a diestra o siniestra, si tiene a alguno de los partidos políticos como favorito, si actúa como un fan respecto a cualquier dirigente político, lo que cada vez es más evidente es que la desafección por lo político se está extendiendo por el grueso de la ciudadanía. Cada día más personas se enfadan con los otros y los suyos porque la materialidad les apremia para mal o porque no aguantan el nivel de mentiras y medias verdades que se ha instalado como uso artístico de la política espectáculo. Desafección dentro de los partidos, extramuros de los mismos y una gran indiferencia por lo que se hace y se debate.

¿Piensan en la élite política realmente que a las personas les importa la memoria histórica, lo que pasa o deja de pasar en Venezuela, si hay o no vetos parentales, si las demandas de una minoría muy minoritaria respecto a unos supuestos derechos subjetivos deben ser el principal problema a discutir, por ejemplo? Igual sí porque no dejan de entablar debates y de situar temas en la agenda política que, en realidad, se encuentran muy lejanos de la mayoría de la ciudadanía. O igual es porque, dada la correlación de fuerzas, nadie se atreve a afrontar los problemas reales de las personas. Ayer se hablaba y no paraba del problema de los agricultores, se les prometen cuestiones por la derecha y por la izquierda y a los cuatros días surge el nuevo tema “más interesante” de la semana o la quincena y de los agricultores no se supo más. ¿Recuerdan el problema de los taxistas? Seguramente muchos de ustedes no podrán afirmar si se ejecutó alguna solución o no. De hecho en muchos lugares siguen de haciendo huelgas y en otros, como sucede con algunos taxis rurales, no les pagan el servicio público que realizan (transportes de personas con discapacidad, enfermos, etc.).

Seguramente ustedes piensan que no pueden tan malvados en la élite política para utilizar los temas que suelen utilizar a fin de no trabajar sobre los temas materiales que sí preocupan y mucho a la población, plegándose de esta manera a los intereses de la clase dominante. O pueden pensarlo porque están completamente hastiados de tanto trapicheo, tanto engaño y tanta promesa incumplida. ¿Creen que la ciudadanía de derechas siente una pasión enorme por Venezuela y por ello no se plantan ante sus jefes de partido para que hablen de problemas más cercanos? No. Las personas de derechas piensan igual que las de izquierdas, no sólo respecto a Venezuela sino a la Sanidad, el paro, la precarización. Pueden discrepar, y esto habría que ver hasta qué punto, en temas morales como la eutanasia y sus diversas formas. Incluso el aborto. Las diferencias ideológicas no les hacen a estas personas separarse de las cuestiones materiales. Difieren en las posibles soluciones, no en el problema en sí. Están tan separadas de las élites políticas como puedan estarlo en la izquierda. ¿Creen que la ciudadanía de izquierdas quiere la autodeterminación de Cataluña o que Euskadi rompa la caja única de la Seguridad Social? Claro que no. No son realmente los temas principales que hay en su mente.

José Félix Tezanos en un intento de salvar a la élite política de ser señalada como la principal causa de los problemas en España, escribió hace unos días un artículo en la revista de la Fundación Sistema. En el mismo comenta, desde el idealismo empírico, que realmente, con los datos agregados, la antipolítica (así lo nombra) es realmente la tercera preocupación de la ciudadanía española. Curiosamente en la exposición de motivos que apoyan su tesis acaba confirmando el peligro de la desafección política y el señalamiento de todas aquellas personas que, de un modo u otro, son parte de esa élite. Como problema en sí mismo la élite política es claramente el tercer problema, la contradicción que se encuentra en el análisis es que los dos primeros problemas observados por la ciudadanía son problemas políticos o de derivación política. Los problemas laborales como el paro, la precariedad laboral, la inestabilidad vienen provocados no por la estructura económica mundial, como quieren hacer ver desde los distintos gobiernos de izquierdas y derechas, sino por la legislación laboral básica que en España ha empobrecido y explotado a niveles de mediados del siglo XX a la clase trabajadora. Que una fábrica se lleve la producción a China es algo global sí, pero que el millón de empresas que no se van se ceben con los trabajadores y trabajadoras es problema de la élite política. Tras prometer en la izquierda que iban a derogar la legislación laboral que ha provocado esa situación ahora resulta que sólo quitarán el despido por enfermedad y volverán a la primacía del convenio estatal. ¿Normal que las personas se enfaden? Sí y no por algo etéreo sino por la acción política.

Los problemas sociales tienen una mayor diversidad de causas. Hay unos factores estructurales propios de España, otros globales e, incluso, algunos pocos personales. Pero en la inacción de los gobiernos del PP o en la deuda estatal generada para salvar al sistema financiero, por ejemplo, está la causa del mal estado de la Sanidad (que también ha contado con la ayuda de gobiernos de izquierdas en algunos lugares), de la mala financiación de la Educación, de los déficits entre unas autonomías y otras que desde los distintos gobiernos no se actúa para reducirlos. Que desde el Congreso se actúe con una visión donde priman cinco o seis capitales, se tenga una visión capitalina-centralista y no radial o se hagan inversiones públicas a corto plazo, olvidando la mirada larga y las posibilidades transversales que darían vida a la España vaciada, no es culpa de entes abstractos sino de personas muy concretas. Todas ellas con cargos políticos curiosamente. La desafección no entiende de ideologías, ni de partidos al final y ese es el peligro.

Los autoritarismo, disfrazados de mil formas, que están apareciendo por todo el mundo son hijos de esa desafección política que se genera desde el centro mismo del sistema por la evidente fractura que se produce entre la élite y la ciudadanía. Podemos captó en su momento la desafección parcial en la izquierda, como Ciudadanos en la derecha tras los casos de corrupción. Ahora bien, cuando comienza a cundir el desánimo en todas las capas sociales y sin distinción ideológica se abren las puertas del infierno y acuden los monstruos a la llamada. Si bien eso a la derecha le puede dar igual porque se adaptan a dictaduras o democracias, en la izquierda social, en la clase trabajadora puede tener un impacto que acabe por enterrar cualquier lucha o recuerdo de ella. Si en Francia el lepenismo consigue captar la atención de una parte de la clase trabajadora (con diferencias entre lo urbano y lo rural) significa que la pérdida de luchas materiales en la izquierda abre la puerta a desplazamientos peligrosos o un abstencionismo irrecuperable. En la izquierda se está, en demasiadas ocasiones, a lo subjetivo y no a lo material. Una vez se olvidaron del materialismo (así no sea histórico), sólo les quedan cuestiones muy etéreas y morales que no enganchan con los problemas reales que, como señala Tezanos, son las verdaderas preocupaciones. Una vez gastado el comodín de la momia del dictador toca transformar lo material. Los EREs siguen ahí, como los desahucios, como la falta de recursos en la Sanidad o la Educación, como la precariedad laboral, como la pobreza de personas que trabajan a jornada completa… La subida del SMI es un apaño, no la solución a tantos males como provoca el sistema capitalista.

Arrimadas pide a Sánchez aliarse contra el Gobierno de Sánchez

Las contradicciones son la parte fundamental de cualquier análisis que se quiera serio. Analizar los porqués, los cómos, los para qués resulta fundamental para entender un mundo lleno de complejidades, las cuales están imbricadas en esas contradicciones. Luego está el mundo de la política española que, más allá de la constante vulneración del principio de contradicción, parece instalado en la imbecilidad absoluta del ser humano. Ese espacio político parece haber dado una patada a la razón y a la deliberación para permitir la entrada en la pugna la estupidez y el espectáculo por el espectáculo, con la consabida merma para el resto de la ciudadanía. Y ya que hablamos de ciudadanía nada mejor que mirar a ese partido que se llama Ciudadanos y que tan poco hace por fomentar los valores que acompañan a tan republicano concepto. Se podía pensar que Albert Rivera y el resto de sus secuaces (Girauta, Hervías, Villegas…) habían llegado al límite no sólo de las contradicciones (de ahí que instaurasen el cuñadismo político) sino de la nula utilización de la razón o el cerebro. No. Parece que quienes aspiran a sucederles en la cúpula de esa secta naranja son capaces de elevar al absurdo el infranivel intelectual.

Inés Arrimadas, más conocida en las redes sociales como “la montapollos”, no ha tenido mejor ocurrencia que pedir al presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, una alianza electoral. Sin leer la misiva que le ha mandado al insigne y haciendo un borrado mental cualquier persona de bien podría pensar que una alianza en Euskadi, Cataluña y Galicia de fuerzas que, en principio, podrían compartir algún tipo de valores comunes (como sucede con socialdemócratas y liberales en la Unión Europea) es lógico. Para ello, como es evidente, habría que hacer un borrado completo de los insultos, patrañas y demás lindezas que han dedicado a “doctor Sánchez”, “al traidor” o “al egocéntrico”, además de olvidar que podrían haber evitado el Gobierno de coalición con populistas, nacionalistas y “demás ralea”, Juan Carlos Girauta dixit, si hubiesen pactado en mayo de 2019. Ya con sólo recordar esto, aquel famoso “con Sánchez no”, serviría para pensar que Arrimadas sufre algún tipo de trastorno psíquico con la consecuente visita médica especializada. La realidad es peor como verán.

La misiva la firma Manuel García Bofill, presidente de la gestora de Ciudadanos, una treta para librar a Arrimadas de la vergüenza de verse en primer plano por semejante estupidez, pero cualquiera que haya estado trabajando en el entorno de Ciudadanos sabe perfectamente que sin el consentimiento de la candidata a presidenta no se mueve un papel en la calle de Alcalá (como ha venido denunciando Francisco Igea). Si observan en las imágenes adjuntas comienza el texto quejándose de la mala situación de España por culpa de la formación de “un Gobierno con populistas y en manos de independentistas y nacionalistas catalanes, vascos y gallegos cuya hoja de ruta no puede ser más alarmante”. Igual no se han dado cuenta en Ciudadanos pero decirle que presidente del Gobierno (con copia a Miquel Iceta, Idoia Mendía y Gonzalo Caballero) que su Gobierno es un peligro para la sociedad no es la mejor forma de intentar establecer un diálogo. Decirle al PSOE que no sabe aliarse, más después de un dos años de insultos y desaires a ese mismo partido, igual no es lo más conveniente para establecer una posible alianza. Salvo que se tenga una mentalidad clerical de perdonavidas y almas, se tenga más cara que espalda o se sea completamente estúpido.

No contentos con eso señalan al Gobierno vasco como impulsor de un trabajo contra “la igualdad, la libertad y la unión de los pueblos españoles”. Lo dicen justo después de que su gerifalte madrileño se alíe con el PP y Vox y defienda las tesis de Isabel Díaz Ayuso de oponer el Gobierno de una Comunidad Autónoma al Gobierno de todas y todos los españoles. Es conocido que Ignacio Aguado está para lo que está, pero negar sus palabras es inventar un nuevo arte en la comunicación política. Más cuando están tan contentos de hacer dumping fiscal en todas las regiones donde gobierna el trifachito y donde no hay día en que se conozca una nueva medida política de gobierno encaminada a acabar con la igualdad de oportunidades de españoles y españolas (en el caso femenino incluso apoyando que se quiten ayudas a las mujeres maltratadas). Igual esto comparado con las bufonadas de la derecha catalana es un poco más peligroso para la igualdad, la libertad y la subsistencia de los españoles. Corramos un tupido velo por mor de seguir la narración.

Lo mejor llega después cuando le piden a Sánchez que se una a “Unidos Mejor”, una alianza partidista, con políticas transversales (como el errejonismo curiosamente) y abierto a la sociedad civil. ¿Para qué?, se preguntarán ustedes. Para acabar haciendo oposición al Gobierno del Estado que ¡¡¡dirige Pedro Sánchez!!! Hay que ser obtuso para pedir al PSOE que haga oposición al PSOE. Mediante el señalamiento de los “populistas” de Unidas Podemos, que son parte del Gobierno socialcomunista (concepto que no se les cae de la boca), y los nacionalistas (el PNV es socio prioritario) quieren que Sánchez les proporcione munición para que sus socios, con los que ha firmado acuerdos, le tiren abajo el Gobierno e incluso apoyen una moción de censura. O dejen a España sin presupuestos generales del Estado, tan necesarios para todas las Comunidades Autónomas (incluyendo aquellas donde gobiernan ellos), por una alianza con un partido que carece de representatividad en Galicia y Euskadi y que en Cataluña camina rápidamente hacia la extinción, que dirían Siniestro Total. Porque igual no se ha parado a pensar Arrimadas y su alegre muchachada naranja, pero si hacen una alianza para Galicia, el PP no apoyaría jamás unos presupuestos de Sánchez (más allá de que jamás lo vayan a hacer para salvar el cuello de Pablo Casado). A lo que habría que añadir que Unidas Podemos también diría según qué cosas porque se plantean alianzas con un gobierno en el que son partícipes.

Igual no lo han pensado bien, ni han leído la carta dos o tres veces antes de mandarla, ni son plenamente conscientes de su peso político real en toda España. ¿Qué suma una alianza con Ciudadanos a PSdG o PSE si no tienen casi votos y perderían más con esas alianzas nutriendo a otros partidos? ¿Le serviría esa alianza a Caballero para ganar a Núñez Feijóo? ¿Cuántas casa del pueblo cerrarían en Euskadi tras aliarse con un partido nacionalista-españolista y populista? Igual estas cosas no las han valorado, bien por desconocimiento de las coyunturas distintas, bien porque el nivel intelectual que queda en Ciudadanos es nulo. O porque la soberbia que gasta Arrimadas propicia que la imbecilidad política sea constante en sus formas, modos y discursos. Sólo a alguien carente de un mínimo de inteligencia política se le ocurriría pedir a un Gobierno hacer una alianza contra ese mismo Gobierno y sus aliados sin aportar un peso político similar. Sólo a Arrimadas y a los tontos.

Víctima y victimario; mi aportación al Foro Social

Según el diccionario de la RAE de las cinco definiciones que señala para “víctima” voy a utilizar para esta reflexión la última: “persona que padece la consecuencias dañosas de un delito“, añadiendo “por culpa ajena”.

Por otro lado define a “victimario” como “homicida” o “sirviente que encendía el fuego, ataba a las víctimas al ara y las sujetaba en el acto del sacrificio”. Quizás añadiendo aquí por acción u omisión.

Porque victimario por acción fueron de un lado los asesinos de ETA, por omisión quienes le ampararon, apoyaron, o simplemente callaron y del otro quienes desde sus puestos institucionales maltrataron, asesinaron, torturaron y por omisión aquellos que permitieron, callaron, o miraron hacia otro lado.

Llevo colaborando con el Foro Social Permanente desde su inicio, antes con Elkarri y Lokarri hasta su desaparición. El Foro Social inició su andadura en el Palacio de Aiete de San Sebastián el 22 de Octubre de 2016, formado por 14 entidades y 14 “personalidades” entre las que se encontraba el firmante de este artículo.

¿Por qué preguntarán algunos? ¿Por qué alguien que había sufrido las consecuencias del conflicto en la orilla “oficial”, o como se denomina ahora “constitucional”, decidió colaborar con colectivos en los que existía una mayoría nacionalista o independentista, que en su día simpatizaron de una u otra manera con el entorno de la izquierda abertzale, incluso desde su militancia allí?

La respuesta no parece fácil y menos para ser entendida más allá del Ebro y esa es la intención de este artículo, ideado en plena asamblea que el Foro celebró el pasado 25 de Enero en el bello pueblo alavés de Aguráin/Salvatierra.

Allí actualizamos nuestro trabajo como inicio de nuestra segunda fase, después de una primera fructífera en la que colaboramos, en mi opinión de manera decisiva, primero a lograr el desarme de ETA y posteriormente su disolución culminada en el acto de Cambó impulsado y organizado por el propio Foro Social.

Utilizando una definición clarificadora, construimos la pista de aterrizaje para que llegara la paz.

Algún día se escribirá esa historia y se hará justicia con Elkarri, Lokarri, Foro Social, Aliete I, Aiete II y Cambó, con quienes allí estuvimos y colaboramos.

Gentes diversas, aunque se debe reconocer que con mayoría proveniente del mundo de la izquierda abertzale, pero también otros que llegamos desde sectores cristianos, pacifistas, de izquierdas e incluso un pequeño sector del socialismo.

Nos separaban muchas cosas, especialmente en lo identitario, pero nos unía una fundamental; el deseo de acabar con aquella pesadilla que había durado demasiado tiempo. En el que nos enfrentamos duramente desde ambas orillas de aquel río de aguas turbulentas ahora remansado. Años en los que fuimos enemigos irreconciliables.

Ese pequeño grupo de socialistas que colaboramos en el Foro Social hemos sufrido de nuevo la animadversión, la incomprensión y a menudo el rechazo de quienes desde nuestras propias filas no entendían lo que hacíamos.

Se nos vio en el mejor de los casos como “tontos útiles”, cómplices, y a veces como traidores.

Pero visto desde el momento actual debemos sentirnos orgullosos de nuestra aportación, colaboración y esfuerzo.

Es probable que en algunos momentos y desde ciertas personas se nos haya utilizado (lo de tontos no encaja en este apartado), pero siempre ha sido con nuestro conocimiento, autorización y sabiendo que esa utilidad resultaba rentable para la pacificación.

A veces la reflexión te llevaba a la conclusión de que nuestra función sólo se podía entender viviendo aquí, en Euskadi o Navarra. Que “los de fuera” era difícil que lo comprendieran.

Para eso está escrito este artículo, para que esos de fuera a través de estas líneas puedan empatizar con el papel que cumplimos antes, durante y ahora en el Foro Social.

Colaboramos en lo que interesaba a “nuestra” orilla, el desarme y la disolución de ETA. Pero quedaba aún por resolver lo que interesa a la “otra”, la solución al tema de los presos y exiliados (acercamiento, medidas excepcionales para enfermos graves, aplicación de grados penitenciarios y negociar la vuelta de quienes están fuera).

Nuevamente nos enfrentábamos a una cuestión de justicia, de que no es admisible por un demócrata, más aún si es de izquierdas, que exista discriminación entre presos sean comunes o del anterior mundo de ETA. Que las normas se deben aplicar igual para todos, que las familias no tienen que pagar los delitos de sus maridos, hijos, o padres.

Después quedará aún seguir trabajando en la convivencia y lo más difícil, intentar consensuar un relato de lo sucedido, o cuando menos ponernos de acuerdo en un mínimo de dicho relato.

Por eso vamos a seguir en el Foro Social, para colaborar también en todo ello. Al comenzar un trabajo uno debe plantearse seguir hasta culminar el mismo y eso pretendemos hacer, al menos por mi parte.

Buscando a través de la labor pedagógica que los “nuestros”, incluso los “nuestros, nuestros” entiendan ese esfuerzo, y a ser posible acaben colaborando en el mismo.

Una labor que se mostró recientemente en las jornadas que organizamos en Pamplona los pasados 20 y 26 de Noviembre, en las que pusieron en común experiencias en la primera, tres personas relevantes de la sociedad civil y en la segunda dos víctimas, una de ETA y otra del Estado, con un denominador común; aportar energías que favorezcan la convivencia democrática.

Porque precisamente la convivencia democrática, resulta imprescindible para el correcto funcionamiento de una sociedad avanzada y libre y esas cinco personas, como antes otras que colaboraron con nosotros, aportaron con su testimonio, con su ejemplo su grano de arena para conseguirlo.

Poe eso siguiendo ese ejemplo, las gentes que como es mi caso nos educamos imbuidos de espíritu utópico, allí donde exista una injusticia debemos estar colaborando en que desaparezca. La situación de presos y presas lo es, como antes lo fuimos quienes sufrimos aquel terrible acoso.

Un mensaje final para quienes me leéis desde Madrid, Sevilla, Badajoz, Valencia, o Tarragona: interesaos por estos temas, investigar el trabajo de Foro Social y colaborar en extender su espíritu. Ayudarnos a que el resto del estado conozca lo que hemos hecho, lo que nos queda por hacer y sobre todo la razón por la que lo hacemos.

Porque en aquel terrible conflicto felizmente acabado, todos fuimos a la vez víctimas y victimarios y así debemos de situarnos para recorrer el camino que nos queda hasta la paz y la convivencia definitiva.

Víctimas porque sufrimos el acoso, el ataque y los zarpazos de los de enfrente. Victimarios porque los “nuestros, nuestros” también asesinaron, agredieron, dieron zarpazos, torturaron, o actuaron injustamente.

Sólo desde esa evidencia podremos escribir el relato con equilibrio y justicia.

Sólo desde el ver al “otro”, al de enfrente, su sufrimiento y sus justas demandas conseguiremos la ansiada convivencia democrática.

Veremos………..