lunes, 12 enero, 2026

El reglamento del Ejército de Israel permite disparar por la espalda a los niños palestinos

Adalah, organización de defensa de los derechos humanos con sede en Haifa, ha realizado a lo largo de los años diferentes informes y estudios centrados en su campo de acción: los derechos de los palestinos en el Estado de Israel. Este grupo mantiene una base de datos que contiene más de 65 leyes israelíes que discriminan al pueblo palestino, sobre todo porque desde la aprobación el año pasado de la «Ley Estatal de la Nación Judía» se ha incrementado el apartheid oficial.

Esa ley expuso de manera claras las motivaciones racistas de la legislación israelí: Palestina es tierra sagrada y pertenece sólo a los judíos.

Adalah obtuvo recientemente una serie de documentos oficiales que revelan los reglamentos de combate del Ejército de Israel y que son utilizados para justificar la violencia contra los manifestantes palestinos, principalmente en la Franja de Gaza. Estos documentos muestran cómo los soldados israelíes tienen derecho a disparar a los palestinos, incluso si van desarmados, por la espalda. No hacen ninguna distinción y, por tanto, también se incluye a los niños.

«Los francotiradores israelíes pueden disparar con fuego real incluso cuando [los palestinos] ya no participan en la protesta o están descansando», afirman desde Adalah.

Desde que comenzaron las marchas en marzo del año pasado, Israel ha asesinado a 207 palestinos, de los que 44 eran niños. Se han registrado en ese periodo más de 16.000 heridos, casi 4.000 niños.

Los documentos fueron presentados ante el Tribunal Supremo de Israel. La corte determinó el año pasado que se le permitió al ejército usar disparos contra los manifestantes desarmados, una medida que nunca utilizarían contra los manifestantes judíos.

El abogado de Adalah, Suhad Bishara, explicó que la categoría ficticia de Israel de «instigadores clave» fue «creada retroactivamente para justificar los disparos a personas que no representaban un peligro real e inmediato para los soldados o civiles israelíes. El documento del ejército intenta explicar el tiroteo indiscriminado contra manifestantes desarmados que resulta de un desprecio total por la vida humana».

Ante estas evidencias, ¿cuándo rendirá cuentas Israel por sus crímenes contra la Humanidad?

Donald Trump: nadie obliga a sentarse al pueblo español

Como se puede ver en el vídeo, Donald Trump indicó a Pedro Sánchez que «se sentara» en su sitio. El presidente español sonrió e hizo caso al estadounidense. Ese gesto de soberbia es intolerable para un país digno como es España. Nadie, ni siquiera el señor Trump, puede obligar a sentarse al representante de todos los españoles. Quizá le faltó cintura a Pedro Sánchez, tal vez por su juventud, pero en ese momento debió haber realizado algún tipo de gesto y devolverle la indicación a Trump para que supiera de con quién estaba tratando. Lo que no puede hacerse en ningún caso es callarse y de eso los asesores de Sánchez tendrían que haberse percatado.

Por otro lado, la versión de Moncloa, según la cual todo venía de una conversación anterior cordial y en un tono de broma, no hace más que ahondar en lo humillante del gesto. Según esa interpretación, Trump le estaba indicando a Sánchez la suerte que tenía España de tener un buen sitio en el salón donde se ha celebrado la reunión del G20, y que por eso ha señalado el lugar. Según Moncloa, esa es la razón de que Sánchez se riera.

¿Suerte de tener un buen sitio? El señor Trump, que no conoce ni sabe lo que es la dignidad política y humana, no es nadie para indicar si un sitio es mejor que otro, sobre todo porque el hecho de que la mesa sea circular iguala a todos. No hay nadie mejor que nadie. ¿Es que España no merecía ese sitio? El peso de España en el ámbito internacional es importante y por esa razón está representada en el G20.

¿Qué hicieron los superasesores de Sánchez? ¿Por qué no le han indicado que esas cosas necesitan una respuesta, que no se puede quedar impertérrito ante un desafío o una humillación de este tipo?

Un advenedizo, un inculto de la política, que está apoyado por, entre otros, el Ku Klux Klan, no tiene ninguna legitimidad para mandar sentar al representante de un país tan democrático, cuanto menos, como Estados Unidos, porque no estaba ordenando a Sánchez, lo estaba haciendo a todo el pueblo español.

Trump podrá hacer callar u ordenar sentarse ante él a las dictaduras privadas, las europeas incluidas, pero no al pueblo. Podrá utilizar las nuevas tecnologías para ser mal utilizadas con objetivos espurios, pero nuestra red de progreso es la humana, la humanista. Trump no podrá saber nunca lo que es la igualdad en ninguna de sus expresiones.

La indignidad que arrastra Trump allá por donde va parece no tener límites porque nadie se le enfrenta. Sin embargo, hay hombres y mujeres que no le tienen miedo, que se enfrentan a él en el ámbito que haga falta. Tenemos el ejemplo de los deportistas, tanto masculinos como femeninos. La estrella de la NBA, Lebron James, afirmó que «ir a la Casa Blanca fue un gran honor hasta que apareciste tú», en referencia a Trump. En el mismo sentido habló la capitana de la selección de fútbol de los Estados Unidos, Megan Rapinoe, cuando afirmó que no iba a ir a la «puta Casa Blanca», una guerra que se inició cuando se unió al jugador de la NFL Colin Kaepernick y su iniciativa de arrodillarse en la interpretación del himno americano como forma de respetuosa protesta contra la injusticia y el racismo en EE.UU. Rapinoe afirmó en un artículo en The Players Tribune que ella no había  «experimentado la brutalidad policial, ni racismo, ni nada parecido a ver el cuerpo de un familiar muerto en la calle. Pero no puedo permanecer como si nada cuando hay gente en este país que tiene que lidiar con este tipo de cosas. No hay forma perfecta de protestar. Sé que nada de lo que haga aliviará el dolor de esas familias, pero siento que arrodillarme durante el himno nacional es la forma correcta de proceder y haré lo que sea para ser parte de la solución». Esta es la dignidad humana que le falta a un Donald Trump al que sólo le falta la capucha blanca.

Desde luego el presidente de los Unidos jamás podrá callar a conciencias libres ni podrá ordenar sentarse a hombres y mujeres libres.

Trump es un hombre temeroso, desconocedor de que la vida es un préstamo que nos hace la muerte. Yo ya pagué el préstamo no temiéndola pero él tiene el miedo a morir porque sabe que, en algún momento, tendrá que pagar.

Mi más profundo desprecio a esta soberbia y que sepa el señor Trump que a mí no me sentará jamás, ni a este medio, ni, por supuesto, al pueblo español.

 

Tiembla Trump: Kamala Harris cada vez más cerca de ser su rival en 2020

Kamala Harris es la mujer que está llamada a derrotar a Donald Trump, y así lo está demostrando en los distintos debates celebrados entre los candidatos a las primarias demócratas, sobre todo por hacer ver al ex vicepresidente de Barack Obama, Joe Biden, que el legado dejado es, tal vez, demasiado conservador para lo que necesitan los estadounidenses.

Harris criticó la política de deportaciones de inmigrantes aprobada durante el gobierno de Obama, un tema que conoce a la perfección porque en esa época ella era Fiscal General de California e intentó contrarrestar las nefastas consecuencias de esa política migratoria. Además, atacó a Biden en el tema racial por unas declaraciones de éste en las que presumió de su buena relación con los congresistas segregacionistas.

Además, recordó al ex vicepresidente que había colaborado con los segregacionistas al oponerse a los programas orientados al transporte escolar para revertir las políticas de segregación de los años 70. «Una de esas niñas, era yo», dijo Harris.

Kamala Harris, una mujer afroamericana, hija de jamaicano e india, está planteando su campaña desde el prisma de mirar a las personas a los ojos para poder entender lo que el pueblo la exigirá si alcanza el sillón del Despacho Oval.

Durante sus años de senadora, Harris ha respaldado la sanidad universal para todos, la legalización de la marihuana recreativa, las ciudades santuario contra Trump, la aprobación de la Ley DREAM, y la reducción de impuestos para las clases medias y trabajadoras, así como el aumento de los impuestos a las corporaciones y al 1% más rico de los estadounidenses.

Harris lo tiene muy claro: hay que resolver los problemas que impiden a la gente conciliar el sueño, entender que la gente trabaja mucho pero que no llega a final de mes con dignidad. En una entrevista reciente, Kamala explicó esto de manera transparente: «Una gran parte de lo que hago, y lo que trato de hacer, es ver a la gente. Y eso requiere tener cierta curiosidad y preocupación por la condición de la vida de las personas que no sean uno mismo. Y luego, cuando haces las preguntas y escuchas las historias, ves cuáles son las oportunidades para aportar soluciones».

La senadora por California está planteando una campaña en la que el propio lema ya es una declaración de intenciones: «Para el pueblo» (For the people) y su máximo objetivo es ofrecer a los votantes soluciones tangibles, reales, no grandes reformas que finalmente no les benefician de manera directa.

Los puntos fuertes de su programa están en su apuesta por dar mayor calidad a los servicios públicos esenciales como, por ejemplo, incrementar el salario de los profesores para mejorar la educación. Harris, además, también implementará soluciones económicas de corte feminista como, por ejemplo, legislar para que todas las empresas paguen por igual a hombres y mujeres. Kamala está intentando ganarse la candidatura demócrata para que todos los ciudadanos que se quedan fuera de los grandes discursos o los grandes proyectos tengan prioridad en la agenda política, independientemente de su raza, su religión, de su género o de su condición sexual.

En referencia a la economía, Kamala Harris está apostando por realizar una política orientada a las familias, enfocando las medidas en ofrecer a la ciudadanía soluciones tangibles inmediatas y no resultados ponderados por las estadísticas o las hojas de cálculo porque la gente no entiende de eso, la gente comprende lo que le afecta directamente a sus vidas, no las grandes cifras.

La política americana no había visto un fenómeno así porque en toda su historia han encontrado una candidata que apueste claramente por romper los cánones actuales sobre la base de priorizar las necesidades del pueblo presentando propuestas que son tangibles, que no son utopías.

Poco a poco, se está convirtiendo en la favorita por encima de los que, a priori, pudieran partir como los más «presidenciables», como Bernie Sanders o el propio Joe Biden. Sin embargo, sus propuestas «Para el Pueblo» y su dureza contra Donald Trump la están catapultando hacia una posición de privilegio cuando se celebren en el mes de febrero de 2020 los caucus de Iowa. Los votantes demócratas tienen claro que necesitan a una persona capacitada para luchar contra el actual presidente, sin miedo y, sobre todo, con capacidad para ganar.

¿Aguantará Trump ser derrotado por una mujer negra?

Hace 40 años Felipe González enterró el socialismo en España

Las diversas contiendas electorales que se han producido en España durante los últimos meses han hecho pasar desapercibida una efemérides que tuvo consecuencias, ustedes valorarán si positivas o negativas, para el devenir de la política española. Hace cuarenta años se celebró el 28° Congreso del PSOE en mayo, el famoso Congreso del Marxismo, donde Felipe González, en la segunda vuelta, consiguió enterrar cualquier posibilidad de aplicación de un socialismo así hubiese sido gradualista. Después de ese congreso el PSOE se haría socialdemócrata hasta niveles jamás pensados, rayando con el más puro y simple liberalismo con tintes sociales en algunas ocasiones. Toda la esencia del partido más antiguo de España quedaría enterrada. De la austeridad como marca personal se pasaría a los consejos de administración y al cambio de las tres ces (casa, compañero/a y coche). Del socialismo se pasaría al regeneracionismo. Y de la democracia interna al cesarismo. Lo que vamos a narrar en estas líneas les sonará a las personas más mayores, pero gracias a este recuerdo verán que las cosas humanas cambian poco y podrán ponerles nombres y caras actuales.

Tras no lograr vencer en las Elecciones Generales de 1979 donde el PSOE cambió radicalmente su estrategia de campaña desde la luminosidad, gracias a los carteles de José Ramón, a la oscuridad y pretendida capacidad gubernamental de Pilar Miró. Se pasó del González juvenil e interclasista al González presidenciable con las patillas tintadas de blanco. Curiosamente la Fundación Pablo Iglesias utiliza en la celebración de los 140 años de existencia del PSOE el rojizo y plomizo cartel que le encargaron a José Ramón para esta campaña que resultó un verdadero fracaso. ¿No ha podido alguien avisarles o no queda alguien con un poco de conocimiento de la historia en la Fundación? El caso es que el PSOE quedó anclado en sus resultados electorales, algunos dicen que culpa del desencanto por la transición llevada a cabo de manera transaccional por las élites del país, otros debido al discurso del último día de Adolfo Suárez donde avisó del peligro de dejar gobernar a las “hordas marxistas”. En este sentido algunos ven en esta señalización del marxismo la apuesta de González por quitar el término y todo lo que representaba en el inminente congreso.

Nada más lejos de la realidad porque las pretensiones de eliminar el marxismo venían de tiempo atrás. El lunes 8 de mayo de 1978 andaba Felipe González por Barcelona y durante una cena en el hotel Colón, delante de Joan Raventós, Josep Maria Triginer y Josep Verde, afirmó que pensaba pedir en el próximo congreso del PSOE la desaparición del término marxista de las resoluciones del partido. La declaración en la misma cena fue impactante (incluso uno de los camareros, militante de la UGT, derramó el vino que estaba sirviendo). Evidentemente, al día siguiente todos los periódicos recogieron las declaraciones del primer secretario del PSOE, y las manifestaciones abarcaron desde la aprobación hasta la condena. Alfonso Guerra, en vista de las dudas e incertidumbres de muchos diputados, que se le acercaban en el Congreso de los diputados con gesto decaído preguntando si tenían que dejar de ser marxistas, ofreció una rueda de prensa para atemperar la más que factible crisis: “Nadie ha dicho en el partido que se vaya a abandonar el marxismo como factor ideológico; lo que ocurre es que ningún partido socialista de Europa se define específicamente como marxista, porque pasó la época de las sectas ideológicas; el marxismo no es un dogma, sino un método de análisis de la realidad y de la historia, y yo he dicho en otras ocasiones que ser sólo marxista es no ser marxista, y yo desde luego soy marxista”.

González insistió al día siguiente de las declaraciones de Guerra en querer quitar el término puntualizando que “en toda la historia del partido no ha aparecido el término marxista en sus resoluciones, aunque de hecho, y esto no podemos negarlo, nuestra forma de análisis siga siendo marxista”. Una verdad a medias porque el análisis de González no era ya marxista, aunque es cierto que el marxismo lo introdujo Guerra durante la celebración del último congreso, no producto de la sobreideologización de la dictadura, sino como estrategia de pasar por la izquierda incluso al eurocomunista PCE de Santiago Carrillo. Se negó y consiguió González que durante el 27° Congreso no se hablase de la dictadura del proletariado como fase previa a la consecución de la sociedad socialista (cabe recordar que en esos años había una disputa en ese sentido dentro del Partido Comunista Francés, para gran pesar de Louis Althusser), pero no dijo nada del marxismo. Fue el grupo de los “sevillanos” y el colectivo Pablo Iglesias, dirigido entre otros por Joaquín Almunia, quien paradójicamente defendería en el 28° Congreso la eliminación del término. Estrategia electoralista en 1976 y también en 1979. Los mismos que pasaban por la izquierda a todo el mundo en 1976 ahora estaban convencidos de ser socialdemócratas (“de mierda” como se decía en la época).

La celebración del 28° Congreso.

El “Bad Godesberg” español citaron posteriormente algunos medios (en referencia al congreso de la socialdemocracia alemana donde se abandonaron las premisas marxistas), aunque la realidad es que el marxismo en sí importaba poco o nada a los felipistas y a los críticos. La realidad es que había una fuerte crítica respecto a la forma de llevar la acción política del partido, interna y externamente, y el exceso de liderazgo que se percibía como nocivo. Siendo algunos marxistas en sí, la verdad es que los críticos a González y Guerra no defendían la ciencia marxista, el materialismo, nada de eso, sino que apelaban a las esencias del partido (democracia interna, austeridad, debate…) que veían que estaban siendo pisoteadas por la cúpula. Purgas de veteranos militantes para colocar a los afines, acuerdos en alcaldías sin debatir en las asambleas, excesivo protagonismo de González, una modelo de transición que dejaba fuera a la clase trabajadora y un acercamiento a la clase dominante que ya vislumbraban como peligroso. Ahí estaba la crítica que González quiso derivar hacia el marxismo y que se le volvió en contra en un primer momento.

González y Guerra levantando el puño

Pablo Castellano lo recordaba así: “Al Sr. González le ha gustado enormemente la táctica de la fuga hacia adelante, y sabía que en su próximo Congreso le iba a estallar ruidosamente la crítica por los desafueros orgánicos e incumplimientos políticos, pues aún era residualmente democrática y de base la composición de las delegaciones, en su mayoría enfrentadas a la dirección por haber sufrido en sus carnes y como militantes la práctica cesarista, caudillista, oligárquica y personalista. Esta crítica había que reconvertirla y desactivarla con una falsa polémica no ideológica sino ideologizante, sobre el bizantinismo nominalista de marxismo sí o no”. En otro sentido más historicista así lo entendió Santos Juliá: “Por debajo de ese término, lo que se sometió a discusión, por última vez, fue la concepción misma del partido, la dirección política emprendida desde el anterior congreso, el juicio sobre la transición a la democracia y la definición de las tareas que en futuro esperaban los socialistas”.

En efecto más que sobre el marxismo se hablaba, o se pretendió hablar, sobre la concepción misma de la forma de organización del partido. El dúo González-Guerra quería un partido interclasista, lo que en ciencia política se conoce como catch-all party, un partido con una ideología liviana que no asustase a la clase dominante y pudiese caminar por el centralismo político con total libertad. Un partido socialdemócrata como esos mismos que en el resto de Europa estaban caminando hacia la revolución neoliberal mientras defendían el Estado de bienestar en materias sociales. A ello había que añadir que la cúpula dirigente del PSOE tenía una visión de la política de tipo regeneracionista, de llevar adelante la nunca lograda revolución burguesa en España. Desde una visión tendida hacia la izquierda, pero burguesa en sí. Mientras los críticos apostaban por un partido de masas, con una alta democracia interna, donde, asumiendo la existencia de ciertas oligarquías, se respetasen las distintas tendencias y se abriese un debate sobre las políticas a desarrollar. Un partido que aspirase, no sólo a la socialdemocracia/Estado de bienestar, sino a transformar la sociedad y aspirar a la sociedad socialista mediante un proceso gradual. Desprenderse del marxismo suponía para éstos, desprenderse de las esencias mismas del PSOE histórico. De ese PSOE que cumplía cien años y que huía como la peste del culto a la personalidad. Y eso que en tiempos de Pablo Iglesias había ciertamente un respeto mayúsculo.

Una tras otra, las enmiendas sobre el marxismo iban ganando terreno, hasta que llegó el debate en el Plenario del Congreso y se produjo la catarsis, como algún periodista tituló en aquella época. Almunia defendió con la gracia que le caracteriza, esto es ninguna, la retirada del término marxista apoyándose en Poulantzas y otros autores más modernos. A favor del marxismo habló Francisco Bustelo que con un discurso lleno de lugares comunes pero de tremenda emotividad logró que la permanencia del marxismo como base ideológica del PSOE permaneciese con un 61% del voto. En estas Guerra cambiaba los estatutos del partido sin que los críticos se percatasen pasando de un partido democrático desde la base (las delegaciones salían de las agrupaciones directamente) a un partido donde el jefe/jefa de delegación votaba por todos y todas. O lo que es lo mismo, cuando Guerra votaba su mano levantada a favor o en contra sumaba todos los votos andaluces en uno. Pero lo importante vendría al renunciar González a ser candidato a secretario general diciendo aquello de que no era un junco que se moviese al albur del viento, lo que en términos prácticos y más adelante se demostró como falso. Pues sí que fue un junco y cambió bastante.

Lloros por las esquinas, gritos de desesperación, insultos de los mismos delegados que habían votado en favor del marxismo contra los críticos, la irreflexividad corriendo por todas las esquinas del recinto y la sensación de haber matado al padre en muchas personas. Querían un PSOE marxista con González a la cabeza y al no poder ser se lanzaron a los brazos del dirigente político dejando de lado lo ideológico. Algo que no era contradictorio pues, como recuerda Antonio García Santesmases, “González nunca se había definido como partidario exclusivo de un socialismo no marxista; había afirmado que a su izquierda en el partido había muy poca gente, consideraba que en el partido cabían desde los marxistas rigurosos hasta los socialdemócratas consecuentes, pero nunca se había definido como perteneciente a los segundos”. Enterraban la ideología para entregarse a lo que dijese el líder, fuese lo que fuese. Enterraban la democracia internar para pasar a adorar al César. Sólo él podía marcar el camino y desde este día, hasta que abandonó la secretaría general, el PSOE y González eran lo mismo. Socialismo sería lo que dijese González y los que criticaban sólo querían la ruina del partido.

Luis Gómez Llorente durante el 28° Congreso

Aunque esto es adelantar acontecimientos porque tras abandonar la nave el líder provocando un Congreso Extraordinario, la clase dominante comenzó a mover sus hilos para que los críticos no tomasen el poder. Enrique Tierno Galván contó en su momento que recibió llamadas monárquicas para pedirle que no dieran el paso. Otros como Castellano también han contado que hubo presiones de los partidos socialdemócratas europeos y de banqueros que amenazaron con dejar seco el partido y reclamar todas las deudas si eliminaban a González de la ecuación. No fueron unos cobardes como ha dicho Guerra en muchas ocasiones, fueron consecuentes con su partido al que no querían ver después de cien años acribillado por el establishment. Quisieron aumentar la influencia de las personas con una vertiente más crítica respecto al análisis de la transición y de las luchas sociales que se debían dar, pero ahí estuvo la clase dominante para proteger a González (y bien que les devolvió el favor dirá alguno). Si hoy en día piensan que los medios son duros con Iglesias, Sánchez o Rivera, comparen con lo que les dijeron a los críticos, a fin de hundirles y que jamás volvieran a cometer la torpeza de intentar democráticamente tumbar a González.

El periódico Süddeutsche Zeitung de Munich calificó a Felipe González como “la primera víctima de la lucha de clases”, así por empezar con uno extranjero. ABC en su editorial del martes 22 de junio de 1979, titulado La incoherencia de un congreso y la coherencia de una dirección, exponía que “Felipe González forma parte de esa reducida categoría de políticos que anteponen la defensa de las propias convicciones a la ambición del poder por el poder. [La culpa de González] resulta mínima (los delegados no entendieron o no quisieron entender sus matizaciones clarificadoras ni el nítido enfoque de su discurso de apertura) comparada con la de quienes, en feliz expresión de un delegado, se lanzaron a la carretera sin rueda de repuestos”. Los delegados eran estúpidos, González el nuevo Prometeo venía decir y quienes propiciaron ese debate (Castellano, Bustelo, Tierno Galván y Gómez Llorente) unos ambiguos que “alentaron el fuego jacobino”. Tampoco se quedó atrás El País, que venía haciendo posiciones para ser el BOE de González, “pocas dudas caben de que el sector más radical del congreso fue víctima de un gigantesco embarque propiciado desde la comisión ejecutiva, donde el señor Gómez Llorente osciló entre la solidaridad corporativa, y la tentación de la secretaría general, y desde otras zonas de autoridad e influencia dentro del propio partido”. Se acusaba a los críticos de querer auparse al poder mientras se sabía que hasta el último momento estuvieron pidiendo a González que siguiese en el cargo.

La entronización de González y el felipismo en el Congreso Extraordinario.

Decía Robert Michels, en su clásico libro Los partidos políticos, que “La renuncia al cargo, en la medida que no es una mera expresión de desaliento o protesta, en la mayor parte de los casos es una forma de retener y fortalecer el liderazgo” (Un inciso, si esto lo hubiera leído Susana Díaz igual…). Eso es lo que hizo González, siguiendo al pensador alemán, dimitió para fortalecer su posición, la cual ya era fuerte de por sí, pero si se le añade que se comenzó a lanzar la consigna de haber matado al padre, de haber cometido un magno parricidio, normal que el liderazgo tuviese fuertes componentes carismáticos. Se totemizó, siguiendo el análisis de Freud, de tal forma a González que se volvió intocable. Comenzó el felipismo que inundaría durante casi dos décadas el PSOE. Un felipismo que significaba, según analizó Luis Gómez Llorente, “una identificación excesiva entre la sigla y un hombre. Entre la imagen del partido y la personalidad de un concreto afiliado; la personalización exagerada de las campañas electorales; la exaltación sistemática de un hombre. El montaje de actos públicos orientados a la exaltación de su personalidad. Los retratos, los gritos, las entradas calculadas, etc.; la concentración semimonopolista de la representación en solitario del partido; la concentración de la información también, la asunción de decisiones a nivel personal; el aparato especial en torno al superlíder creando un efecto psicológico de jerarquía; y todo esto desemboca a veces en la confusión entre la lealtad personal y la lealtad al partido. Entre la confianza al líder y la confianza al partido”. Seguro que les suena a sucesos actuales parecidos.

Intervención de Pablo Castellano

Cualquier crítica a las decisiones del dirigente sería tomada como una crítica al conjunto del partido, como un insulto a las esencias del socialismo que quedaban encarnadas de manera sacra en González. A los críticos de esos congresos se les haría la vida imposible en los años siguientes, algunos como en el caso de Castellano por ser excesivamente bocazas, pero los Gómez Llorente, Bustelo, Tierno Galván quedarían excluidos realmente de los núcleos de poder y de los cargos. Diario 16 llegó a titular a cinco columnas que Gómez Llorente se iba, no por querer la presidencia del Congreso de los Diputados como malévolamente difundieron los felipistas, sino porque había entendido que el socialismo, como movimiento de transformación del capitalismo había sido enterrado en 1979. Sabía que González iba a llevar adelante la revolución burguesa y no quiso participar de ello por una cuestión ética. Lo que vendría después serían días de vino y rosas, pero de un abandono de los principios fundacionales del PSOE. Muchos se siguen calificando de socialistas, o se habla del partido socialista, cuando no es más que un recuerdo de un partido socialdemócrata con todo lo que eso supone en la actualidad. En 1979 el PSOE socialista quedó enterrado, estos 40 años han sido socialdemócratas y en perfecta comunión con el establishment.

El PSOE hoy es un factor de sostenibilidad del sistema con una perspectiva social, para lo bueno y lo malo, pero no es ya socialista porque lo dejó bien enterrado González. Comenzó el felipismo, al que seguiría el zapaterismo y el sanchismo, como pueden observar se perdió el sentido de partido para entregarse a lo que decía Gómez Llorente, la confusión entre la lealtad personal y la partidaria. Dirán que hoy la política exige, debido a las redes sociales y demás mecanismos electrónicos, cierta personificación. Habría que recordar que eso mismo decía Alfonso Guerra en 1982. En 1979 se quitó la autoridad al partido como estructura de lucha para entregarla a una personalidad, los que ha venido después es más felipismo con mayor o menor fortuna, con mayor o menor farsa (por utilizar el dicho marxista). Para lo demás Carmen García Bloise se dedicó a purgar bastante bien el PSOE de críticos.

¿Estamos perdiendo el juicio?

Observo con desasosiego que me identifico con uno de los pocos filósofos vivos que nos queda, el italiano Gianni Vattimo, que opina: «lo único que espero es morir antes de que reviente todo».

Le falta sólo añadir que revienta el planeta (sólo nos damos cuenta cuando nos llegan olas de calor como la que estamos soportando), la política, la calidad de los políticos, la coherencia, la verdad, los valores de la sociedad y la propia sociedad.

Echar un vistazo al panorama actual desmoraliza, al menos a quienes tenemos ideas diferentes sobre lo que se debe o no hacer. Esa política líquida repleta de dirigentes insulsos, desprovistos de los valores de la política clásica, que funcionan sólo a golpes de impulsos, de eslóganes prefabricados por sus expertos, pero alejados de la necesaria altura de miras que cabe exigirles.

Así contemplamos el esperpéntico espectáculo ofrecido a la hora de negociar gobiernos, sean de Madrid, Navarra o España, en los que puede darse al final cualquier resultado por muy incomprensible e ilógico que pueda resultar.

Por otro lado cada día amanecemos con alguno de ellos lanzando improperios, en pleno desvarío producido por el sol abrasador que estos días nos castigó, cuando no insultos de extrema gravedad contra sus oponentes.

Suele decirse que cuando alguien carece de argumentos recurre al insulto y eso es precisamente lo que les está pasando a algunos. Desde que murió la ideología, desde que los que mandan no son los intelectuales sino los expertos demoscópicos y de marketing, esto se está dando con mayor asiduidad. El panorama actual es simplemente desolador.

Recuerdo que en los años de plomo, especialmente en Euskadi y Navarra, alguien aseguró que no necesitábamos más policía, que lo que realmente demandábamos con urgencia eran más psiquiatras. Creo que esa acertada frase se ha convertido en actual en estos nuevos tiempos.

Más Freud, más divanes, para una clase política a la deriva. Cambiar los expertos que asesoran a nuestros dirigentes por psiquiatras y psicólogos podría mejorar la calidad de nuestra deteriorada democracia.

Pero quería dedicar una parte de esta reflexión a un episodio que nos ha convulsionado en los últimos días; la entrevista que el pasado martes TVE hizo al dirigente de EH Bildu Arnaldo Otegi y que ha activado la “caja de los truenos”.

En este país nunca hemos sabido tratar un tema tan delicado como el terrorismo con altura de miras. Ahora que se habla mucho del relato, no hemos sido capaces de tratarlo con sinceridad, generosidad, sin tapujos ni manipulaciones. Se ha utilizado como arma arrojadiza contra el “otro”, sin ni siquiera ver a ese “otro”. Así ha sido y no iba a ser una excepción en este caso.

Los que hemos vivido en primera línea de fuego esa larga y dolorosa experiencia, observamos entre perplejos y escandalizados como todo el mundo se permite hablar sin pudor y los que es peor sin conocimiento, desde la mesa camilla de lo que tanto nos costó. A nosotros y a nuestras familias.

No sólo a hablar, también interpretar, opinar, describir en la mayoría de las ocasiones desacertadamente, como perfectos papanatas. Se ignora y manipula la verdad, los hechos y poca gente se atreve a exponer lo que realmente pasó sin miedo al linchamiento. Si te sales del guión establecido eres lapidado en la plaza pública. Falta coraje.

No suelo ser de los que se encoje, no lo hice con los “chicos” de ETA y sus gentes y no lo voy a hacer ahora con los de enfrente. Entremos pues en materia.

Conozco a Otegi hace muchos años, hemos estado en orillas diferentes y confrontadas, a menudo muy confrontadas, tenemos diferentes ideas, especialmente sobre la cuestión identitaria, independentista, aunque también tenemos elementos en común y no me sale urticaria al decirlo.

Pero a pesar de ello le reconozco el trabajo que durante los últimos años ha hecho en el seno de la izquierda abertzale, para abandonar a ETA y su violencia estéril y conducirles hacia un funcionamiento democrático.

Algún día se escribirá la historia del final de esa violencia, los actores que en una y otra orilla hicieron posible la construcción de puentes por los que comunicarnos, pero existe una realidad incuestionable, que a ETA no sólo se la podía derrotar con los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, con la justicia y la colaboración internacional, elementos estos imprescindibles.

Esos instrumentos eran necesarios pero sólo con la ayuda desde dentro eso se ha podido producir y ahí Otegi fue una figura imprescindible. Él y quienes con él impulsaron la iniciativa Bateragune en el seno de la IA. Fueron capaces en una hábil y arriesgada maniobra de engañar a la propia ETA y a un sector de su gente, para que se abandonara el apoyo a su violencia.

Sólo un dato ilustrativo. A veces miramos a Irlanda, a su terrible conflicto interno, pues allí el equivalente de Otegi, Martin Mc Guinness, fue co Primer Ministro de su gobierno con otro radical del otro extremo, Ian Paisley, como Primer ministro y se asumió con naturalidad desde la sociedad irlandesa y también británica.

Otegi es el líder de un grupo político legal, legítimo, al que apoyan miles de ciudadanos vascos, con el que se puede y se debe hablar, negociar y pactar. Otra cosa es que algunos creamos que debería pasar ya a un segundo término, porque esa decisión sería beneficiosa de cara al futuro, pero ese es otro debate.

La culpa de que se creen estos conflictos la tiene el temor del PSOE avasallado por la derecha y las víctimas de ETA, que son víctimas, que somos víctimas pero solamente eso, a hablar con naturalidad de estas cuestiones.

Esos sectores han ganado hasta ahora la batalla del relato, por eso ahora se debe intentar corregir ese error, porque de lo contrario seguiremos acomplejados y acobardados sobre un tema tan complejo.

Durante mucho tiempo, soy testigo directo de ello, se habló con ETA, con la IA, estando gobiernos del PSOE y del PP. Se habló, se negoció, se acordó y no hay que tener miedo a decirlo, a contarlo todo, TODO, porque probablemente eso hizo que se evitara mucho más sufrimiento. La sociedad española tiene derecho a saberlo, a saber toda la verdad porque así tendrá una visión global, real y sincera de lo que ocurrió.

En fin…..durante muchos años, 29 exactamente, participé de manera activa en la construcción de esos puentes, al mismo tiempo que era víctima de ETA y su mundo.

Así, doce años tuve que soportar tener que ir acompañado por dos escoltas para que no me mataran y en dos ocasiones estuvieron a punto de hacerlo. Por eso puedo hablar desde el conocimiento y la legitimidad, porque lo hago desde el lado de las víctimas, no de los verdugos. ¿Dónde estaban en los años de plomo algunos de quienes ahora chillan?

Pero a pesar de ello no me dejo llevar por la rabia y mucho menos por la venganza. Durante esos años vi al “otro”, su sufrimiento también, analicé sus razones incluso las irracionales, me comuniqué, intenté puntos de encuentro para acabar con la sinrazón.

Allí me encontré con Otegi en el instante de su tránsito, también con otros de su orilla mucho antes, por eso creo que la sociedad española tiene derecho a saber esa parte del relato y las gentes sensatas tenemos la obligación de ayudar a que sea así.

El escándalo montado con la entrevista a Otegi no tiene ningún sentido a día de hoy y sólo se puede explicar desde el intento de utilización espuria de los años de violencia sufridos.

O el PSOE no se achanta y actúa de manera valiente en este asunto, o esa batalla del relato la perderá de manera definitiva.

Veremos……..

Mañana se inaugura el curso de verano de la UCA «Feminismo: Igualdad Real»

La revolución por la igualdad real entre hombres y mujeres da un paso más y en el marco de la Universidad de Cádiz se iniciará en el día de mañana el curso de verano «Feminismo, Igualdad Real», organizado por la Escuela Superior de Feminismo, Humanidades, Comunicación y Cine, la Universidad de Cádiz y Foro16. A la inauguración, que tendrá lugar a el día 1 de julio a las 10 de la mañana, asistirán autoridades académicas como la decana y la vicedecana de la Facultad de Ciencias del Trabajo y autoridades locales del Ayuntamiento y la Diputación de Cádiz.

Los objetivos de este curso parten de la base de que ninguna de las dos acepciones de la Real Academia Española (RAE) del término «feminismo» sirve para aproximarse, ni por asomo, a lo que representa realmente en el mundo globalizado actual. Por ello, es necesario comprender de qué se trata el feminismo, cuál es su raíz histórica, sociológica y psicológica; y sobre todo, profundizar con enfoque crítico en el gran aporte multidisciplinario que el feminismo puede generar en diversas ramas de la ciencia como el Derecho, la Política, el Periodismo y los Medios de Comunicación, el Arte, la Medicina y el Deporte, y finalmente, la Educación, principal motor en la consolidación de una sociedad capaz de transitar de la igualdad formal a la real.

Este curso fue diseñado y creado por Manuel Domínguez Moreno con la colaboración de la catedrática del derecho mexicana Cecilia Palomo, que también forman parte del equipo lectivo y contará, entre otros, en el cuadro de profesores con figuras del feminismo como la periodista y escritora Lydia Cacho, doctores y doctoras universitarias como Carmen Vázquez, Carmen Ferradans y David Almorza, la ex jueza y abogada Elena Rabadé o el catedrático italiano de la Universidad de Nápoles Davide Borrelli.

El curso está estructurado en diferentes cuadros formativos que cubrirán el campo del feminismo y de la igualdad real:

  • Historia
  • Sociología
  • Psicología
  • Derecho y Política
  • Periodismo, Arte y Medios de Comunicación
  • Medicina, Deporte y Juventud
  • Educación, Feminismo y nuevas masculinidades

El curso tiene una duración de 100 horas lectivas con un número de 3 créditos formativos. Pueden conseguir más información en este link.

El muerto empieza a oler

Ha regresado del escondite en el que se metió Albert Rivera más prepotente que nunca y potenciando el aire chulesco de matón de barrio que viene utilizando en los últimos tiempos. La clase dominante, especialmente la fracción financiera, le ha puesto el cartel de “Se busca. Vivo o muerto”, pero eso a él, endiosado cada día más, no le importa. Es más se permite el lujo de enfrentarse a quienes les han financiado y les han dado canales mediáticos hasta la saciedad: “Nuestras decisiones tienen que ser libres y sin tutelas frente a los que les molestan las convicciones”. Seguramente hayan llegado estas palabras al despacho de Ana Botín o al de Josep Oliu y no les hayan gustado. ¡Cómo es posible que su criatura se rebele!

Este tipo de bravatas y bravuconadas suelen ser típicas de aquellos que saben que tienen los días contados e intentan hacerse los dignos cuando llevan arrastrándose ante los poderosos desde el primer día. Aguantará un tiempo porque la cúpula de Ciudadanos, en su mayoría, es lo más parecido a una secta y, además, tiene una organización totalitaria. Ha demostrado Rivera ser un dictador y un antidemócrata. Lo curioso es que manda fuera del partido a los que piensan distinto a la par que está hablando de ser un defensor de la libertad: “A algunos les molestan las convicciones, no les gusta la libertad y prefieren hablar de la izquierda y la derecha, pero yo amo la libertad”. Lo curioso es que hablar de izquierda y derecha no empece para hablar de libertad, es más, la derecha y la izquierda, en sus pluralidades, entienden la libertad de maneras muy distintas. Seguro, eso sí, es que ningún liberal apoyaría la ignominia de la negación de la palabra a los demás en el seno del partido. Eso sólo lo hacen aquellos que se creen tocados por los dioses y que muestran así su hybris por la que acabarán condenados. Algunos a penar en el Mediterráneo intentando volver a Ítaca, otros volviendo a vender preferentes en Caixabank.

Es loable su intento de acabar con el PP, que no es otro sino ese, y no convertirse en un partido bisagra. Lo malo es que la realidad ha puesto a Ciudadanos como partido bisagra, han sido los españoles con su voto los que han decidido. No sólo en las elecciones generales sino en las autonómicas y locales. También ha sido la propia ineptitud de Rivera quien, contrariamente a su estrategia, ha dado el suficiente poder territorial al PP para que no se hunda y siga siendo la alternativa gubernamental. Quiere liderar la oposición Rivera pero para eso no sólo hay que tener un discurso diferenciado con el PP, que no lo tiene en los temas importantes, sino que debe contar con el apoyo de la sociedad civil, que lo está perdiendo. Negarse a dar estabilidad al sistema con la que está por venir en forma de crisis le ha costado la cabeza. De hecho el cadáver está comenzando a oler ya. No habrá embalsamamiento tipo Lenin, ni expondrán sus cadáver en alguna plaza española, sino que irá al crematorio de los políticos liberales que desaparecieron de la noche a la mañana.

Ha escondido mucho tiempo su carácter dictatorial y ahora además ha logrado que España tenga 400 provincias. Sí, como lo leen. Embravecido en la retórica y expulsando el fuego fatuo no ha tenido mejor ocurrencia que Ciudadanos está muy bien, mejor que nunca porque gobierna en “400 capitales”. Así, sobrándose como buen cuñado que es. Igual cuenta todas las de sus sueños de imperialismo naranja que se extienda por el mundo. O igual tras viajar tanto, a cuenta del establishment, ha pensado que allende los mares es territorio conquistado por su imagen. Una metedura de pata más de un prepotente, un niño relamido, alguien que se ha creído el personaje que la clase dominante había diseñado para estos tiempos de política espectáculo. Ahora ha decidido enfrentarse al poder y el poder es poder precisamente porque tiene la capacidad de hacer que Rivera acabe haciendo lo que quieren. Le doblegarán y le tirarán a un contenedor. Y pondrán a Arrimadas, a la que vienen preparando para sustituirle. Lo dicho, el muerto comienza a oler.

La ultraderecha alimenta la violencia contra los menores inmigrantes

La diputada andaluza Maribel Mora persiste en el empeño de que en España se cumplan los derechos humanos. Una a veces infructuosa batalla que comenzó cuando era senadora pero que no piensa abandonar. La lucha defendiendo los principios en los que se cree, que muchos grupos políticos dicen defender pero tornan la mirada cuando la realidad se les viene encima, sigue presente en la política andaluza. En esta ocasión ha venido a denunciar los ataques de la ultraderecha contra los inmigrantes acogidos por la Junta de Andalucía en el centro la Macarena. Una nueva infamia del neofascismo campante en Andalucía gracias al apoyo del PP y Ciudadanos. O más claramente de Juan Manuel Moreno Bonilla y Juan Marín.

Desde las plataformas que conforman el entramado ultraderechista que tiene a Francisco Serrano como su máximo adalid, aunque ahora se haya cogido una baja por miedo, se pretende criminalizar a los MENAs que están en el citado centro. A esos chicos y chicas que, huyendo de la hambruna, de las guerras y de la miseria a la que les quiere condenar occidente y el capitalismo que apoya, han llegado a España de forma solitaria los quieren amedrentar y criminalizar desde la ultraderecha. Un grupo de juristas (Grupo 17 de Marzo) ya ha demandado a la fiscalía esas manifestaciones del odio al diferente que han sido convocadas por los que ahora se crecen y nadie para pues tienen el asentimiento de la derechita cobarde. El único motivo para expulsar a esos menores es de tipo racial y a esas manifestaciones han acudido, no sabemos si a caballo, los concejales sevillanos de Vox. Un racismo insoportable y denunciable para el que la Junta no tiene o no quiere tener una solución.

No le importa al gobierno Moreno-Marín esos casos de racismo y de instigación del odio. Son cómplices del racismo de la extrema derecha, no se sabe si por miedo (que sí) o porque piensan de igual modo. Lo cual no sería de extrañar vistos sus antecedentes en defensa de los derechos humanos cuando son miles los muertos que han tenido ante sus caras en las costas andaluzas y sólo se quejaban de los vivos. De ahí que Mora haya decidido señalar claramente al Gobierno, en la consejera de Bienestar Social, para conocer su respuesta. Le ha explicado la diputada de Adelante Andalucía que la presencia de los chavales en el barrio no ha supuesto ningún problemas (como ha reflejado asociaciones del barrio en un comunicado que pueden leer en la imagen de abajo), mientras que sí ha habido actos de violencia impulsados por la ultraderecha. “¿Se imagina una concentración apoyada por Vox delante de un colegio para amenazar a unos niños?” le ha cuestionado Mora. A lo que ha añadido que todo ello, además, por “el color de su piel”.

Comunicado de Asociaciones de la Macarena

No ha escondido Mora que estas graves situaciones están siendo apoyadas por algunos miembros de Vox que “se han dedicado a criminalizar a estos niños”. Y no se ha olvidado de recordarle que en la casa de acogida donde están hubo de ir la policía a custodiarla y a sacar a los “chiquillos” de allí para que no sufriesen el desalmado odio y racismo de la ultraderecha. En su paranoia sociópata, dicen los grupos alentados por Vox, que la presencia de esos menores va a alentar la prostitución, algo que no sabemos por qué les molesta si el diputado huido Serrano pedía utilizar la prostitución alegremente cometiendo dos infamias (criticar la sentencia de la manada y apoyar la trata de mujeres). ¿Qué medidas va a tomar pues la Junta de Andalucía? Más allá de las buenas palabras de oratoria parlamentaria escapista, la consejera ha dejado claro que poco más que ninguna. Tan poco es algo que extrañe ya que dado el nivel mostrado por el ejecutivo del trifachito andaluz igual hasta se acaba de enterar de que hay una casa de acogida a MENAs en el barrio de la Macarena. No lo descarten.

Más allá de las medidas que debería tomar la Junta de Andalucía, lo peor es la constante bajada de pantalones de los muy machos Moreno Bonilla y Marín con las astracanadas fascistas de sus socios de Vox. Ni una sola recriminación, ni una sola cara de desaprobación, nada que pueda ayudar a entender que sus pensamientos son distintos a los de la ultraderecha. Ellos ya están en el momio, tienen el chiringuito andaluz a tope y a vivir que son dos días sin trabajar demasiado no vaya a ser que se cansen. Eso sí, por el camino escuelas achicharradas de calor, dinero para colegios del Opus Dei, violencia fascista en las calles y menores acogidos que son señalados como seres distintos y una amenaza para la sociedad desde su más tierna infancia. No quieren que tengan una oportunidad en la vida porque no son como ellos, porque no son de su raza. El fascismo puro y duro que, eso sí, no dudará en utilizarlos de mano de obra esclava en sus fincas y mares de plástico.

Glovo y Uber se suman a los paros de Telepizza

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En estas semanas hemos mantenido diversas reuniones con la empresa en las que ésta se niega en redondo a aceptar nuestras demandas. Solamente ha ofrecido, fruto de la movilización y la huelga del pasado 31 de mayo, una subir de 0,5 euros/hora, algo muy lejano a lo que nos corresponde y que nos seguiría dejando como un sector que cobra por debajo del SMI.

En la reunión del SAMA de hoy nuevamente la empresa ha hecho gala de la más pura prepotencia. A pesar de que les hemos propuesto distintas formulas y combinaciones para pagar la subida salarial de forma que fuera razonable para las dos partes, la empresa se ha negado una y otra vez, tan siquiera a ceder en lo mas mínimo. Visto lo visto, nos vemos obligados a seguir con la segunda jornada de huelga convocada para el próximo 29 de junio, aunque la empresa tiene tiempo suficiente para proponer otras soluciones al conflicto.

Por tanto, ante este inmovilismo y esta prepotencia hemos aprobado un calendario de movilizaciones que arrancará en Zaragoza el próximo 29 de junio con una segunda jornada de huelga y otra manifestación junto a las plantillas de repartidores de Glovo y Uber para ese mismo día a las 19:30 desde plaza San Francisco a plaza España. De ese modo, y de forma histórica, los precarios de Telepizza, Glovo y Uber nos hemos puesto de acuerdo para hacer una jornada de huelga conjunta para apoyarnos mutuamente frente al despotismo empresarial.

Además, ese mismo día se realizarán concentraciones de apoyo a la huelga y las demandas de la plantilla en tiendas de Barcelona, Madrid y otras ciudades del Estado. La plantilla de Barcelona también está preparando una jornada de huelga para las próximas semanas en caso de que la empresa se mantenga en su posición de intransigencia absoluta.

Como parte de este calendario de movilizaciones, el Comité de Huelga hemos decidido organizar con los compañeros de diversas tiendas una Comisión LGTBI de Telepizza para que los huelguistas vayamos en apoyo a la manifestación del Orgullo del próximo 28 de junio, como parte de la lucha por unificar las demandas mas sentidas de la juventud y las personas asalariadas.

Desde las secciones sindicales de la CGT y UGT en Telepizza estamos llamando a los representantes de CCOO a que se sumen a la huelga. No entendemos su negativa a apoyar las movilizaciones mientras sostienen que comparten las reivindicaciones de las mismas o su secretario general, Unai Sordo, acaba de anunciar una campaña para denunciar las muchas empresas que se están negando igual que Telepizza a aplicar la subida del SMI.

Por último también nos dirigimos a los representantes políticos del PSOE y Unidas Podemos, que fueron quienes aprobaron dicha subida e hicieron buena parte de la campaña electoral presentándola. Ahora, cuando las empresas se niegan a aplicarla ¿qué piensan hacer?

La lucha que estamos llevando adelante en Telepizza entendemos que es una lucha compartida por otros muchos sectores de trabajadores y trabajadoras en situaciones idénticas o muy parecidas. El SMI no se está pagando en muchas empresas y en otras los niveles de precariedad dejan las manos libres al empresario para que haga y deshaga a su antojo, incumpliendo convenios, contratos o leyes sin el menor problema. Hay que ponerle freno a estos abusos y esta situación de precariedad galopante, y el único camino en la movilización y organización.

Por ellos llamamos a todas las organizaciones sindicales, sociales y de la izquierda a que nos apoyen en esta pelea y sean parte, junto con sus reivindicaciones, en las manifestaciones y protestas que tenemos previstas. También llamamos desde aquí a la juventud trabajadora a seguir el ejemplo de Telepizza y empezar a organizarse en los centros de trabajo para hacer frente a todo tipo de abusos laborales.

Las razones del «veto» a Podemos

Los días transcurren sin que haya fecha para la investidura y nos vamos enterando de nuevas cosas en los mentideros madrileños. También algunas filtraciones de partidos y altos cargos públicas, más las palabras de unos y otros, en especial de José Luis Ábalos que de tanto hablar y contradecirse termina por desvelar los porqués de la no presencia de Podemos en el Gobierno. Más allá de la estrategia de desgaste de Podemos y de querer todo el protagonismo para Pedro Sánchez, hay otras cuestiones más preocupantes en tanto en cuanto se fulmina la soberanía popular. Por mediocre que sea la representación en el sistema de partidos algo siempre hay de soberanía, pero en esta ocasión es su desaparición.

Nos cuentan que el problema mayor no es la presencia o no de ministros o ministras de Podemos. Pablo Iglesias habría aceptado tener secretarías de Estado (o incluso ningún cargo público gubernamental) a cambio de un compromiso fuerte en el marco programático. Es una táctica estar hablando de ministrables para poder hacer presión con las políticas desarrollar. El veto que le han marcado a Sánchez desde la clase dominante con los cargos morados no es un problema en sí. El presidente en funciones echa balones fuera de esta forma y se queda con todo el foco mediático. De esto es consciente Iglesias y por eso sigue insistiendo en los cargos para que Sánchez se moje respecto al acuerdo programático.

Desde el PSOE dicen que le han ofrecido a Podemos un acuerdo programático, una comisión de seguimiento y carguillos menores porque esos cargos carecen de valor pues puede haber veto superior. Pero lo que no dicen en el PSOE es que tampoco les parecen bien las propuestas que ha presentado Podemos. Y ello se produce por dos razones distintas, una estratégica y otra de relación con el poder. Estratégicamente el PSOE no desea un acuerdo fuerte porque quiere tener las manos libres para negociar con PNV, ERC y Eh Bildu algunas transferencias sociales a cambio de apoyo en la investidura y en los próximos presupuestos del Estado. Cuestiones como la ruptura de la caja única de la Seguridad Social para entregar parte a Euskadi, o como regar con millones las arcas de la Generalitat, impiden que algunas propuestas programáticas de Podemos se puedan implementar. Además de que en Podemos, empujados por el movimiento de pensionistas, no quieren la ruptura de la Caja Única. De hecho el intento de blindar las pensiones de forma constitucional es contrario a esa posibilidad que se está hablando con Euskadi.

Otros aspectos estratégicos son los proyectos que tienen adelantados del nuevo Estatuto de los Trabajadores, el cual no gusta ni a los sindicatos de clase, ni a Podemos, y que piensan negociar con Ciudadanos, PP y demás grupos parlamentarios. También la nueva ley de Educación la piensan llevar a cabo junto a Ciudadanos, menos con el PP aunque le sumen a la negociación, por compartir el espíritu de la misma en ambas formaciones políticas. De ahí que no puedan comprometerse con Podemos en algunas de sus medidas programáticas. Saben que con la formación naranja suman para “acuerdos de Estado” y no quieren atenazarse programáticamente. En el PSOE no han hecho propuestas de programa en sí, sino que han recordado peregrinamente tener un programa electoral y que en el pasado han hecho cosas sociales juntos. Quieren forzar desde Moncloa la máquina lo suficiente para que Iglesias ceda hasta en lo programático. El veto a los ministros es consecuencia directa de no querer un programa fuertemente marcado.

Respecto a las relaciones de poder, a Sánchez y demás miembros de su equipo les han dejado claro que España debe proseguir con algunos recortes para reducir la deuda, no hay problemas por subir la presión fiscal a los que más tienen, pero no les permiten bajársela a los que menos. Esto último sí lo han apoyado desde Podemos y de ahí las divergencias. Además la Troika ya ha señalado el camino económico y empresarial que deben seguir y con el que está de acuerdo el ejecutivo socialdemócrata. El PSOE sabe que está atado por sus compromisos con el establishment y la jugada que viene. Como hemos contado en infinidad de ocasiones a lo largo de los últimos meses, Albert Rivera tiene los días contados y desde la clase dominante ya “han dado orden” de acabar con él como sea. Por eso lanza el dirigente naranja a Inés Arrimadas a quemarse en televisiones mientras él se esconde. Quiere que su suplente dañe su imagen al defender el cuñadismo ideológico de su formación, aunque parece mentira que desconozca cómo le pusieron a él en primer plano. Con desaparecer de los desayunos de Griso y de Quintana y mandar a Arrimadas, más todo el movimiento mediático ya estaría hecho. Esto lo saben perfectamente en Moncloa porque el presidente tiene reuniones puntuales con muchos empresarios para departir sobre España y cuestiones internacionales y por ello están a la espera de formar gobierno con Ciudadanos. ¿Cuándo? En cuanto los primeros golpes de la crisis económica asomen por la ventana.

Si Podemos pelea por ministerios es porque saben que más pronto que tarde el guiso que ha sido cocinado por la clase dominante acabará por estar terminado. Si el PSOE no quiere a Podemos en el Gobierno es porque saben que a más tardar acabarán pactando con los liberales. Evidentemente hay cuestiones de egos (son humanos) pero el futuro y la estabilidad del sistema está encima de la mesa. Y los poderosos, más la Troika, piensan que es mejor estabilidad con los suyos solamente y no con seres extraños al poder dominante. Si Iglesias ha renunciado a los cargos a cambio de un programa fuerte es porque sabe que tampoco lo aceptarán en sí. Y si lo aceptan será, en buena medida, papel mojado. Lo sabe y quiere forzar el máximo para no verse perjudicado. Cuestión bien distinta es que lo esté logrando. Igual hubiera sido mejor estar más tiempo callado y meter presión en quien la debe tener, que parece que si no se mueve Podemos Sánchez ni saldría a pasear al perro.