miércoles, 14 enero, 2026

La III República se otea en el horizonte

El 14 de abril de 1931 el pueblo se echaba a la calle en las grandes ciudades para pedir la proclamación de la II República. Ante una monarquía que había jugado con el autoritarismo protofascista y que impedía el libre desarrollo de los derechos sociales y cívicos, el pueblo sabiamente puso boca abajo el régimen anterior (¿Les suena?). Ilusión en una República de la libertad, de la igualdad y la esperanza, ilusión en una nación que se quería fuese igual a las que había más allá de los pirineos. Aquello quebró por culpa de unos y otros en un contexto europeo donde las posibilidades se orientaban hacia el fascismo o el estalinismo, o lo que es lo mismo, dos formas autoritarias y negadoras de las libertades que se anhelaban en España. Lo que vino después ya es conocido, dictadura nacional-católica parafascista y una transición bajo la atención de los poderes fácticos generados por casi cuarenta años de régimen dictatorial, especialmente, el estamento militar.

Esa ilusión por las libertades que pervivía en el corazón de los españoles de buena fe permitió mirar hacia otro lado y tragar con la transición, que también tuvo sus momentos sangrientos por los padres de quienes hoy se presentan bajo la máscara de la derecha valiente. Ese callar por el bien menor ha sido tomado por las élites dirigentes como una especie de legitimación perpetua para todas sus voliciones, para poder hacer y deshacer situándose por encima de la propia ley sancionada en las Cortes. El establishment, la clase dominante, el gran capital o como quieran llamarlo, en estrecha alianza, como no podía ser menos, con la derecha política, esa misma que aún no ha aceptado el régimen limitado de libertades, se siente intocable y establece que sus deseos sean órdenes. Y cuando han visto peligrar esos privilegios no han dudado en acudir a cloacas o compras de voluntades políticas.

Se preguntarán “¿Y esto qué tiene que ver con el régimen monárquico?”. Muy sencillo. El actual jefe del Estado, Felipe de Borbón, se ha entregado a la causa de la derecha y el poder financiero con un entusiasmo contrario a las disposiciones  constitucionales que dice defender. No dudó, en su momento, en ponerse en contra de parte de sus súbditos y siempre en favor de los señores del dinero. Para que las trapacerías de su familia, empezando por el saqueo y fortuna de su padre Juan Carlos de Borbón, no estén expuestas en el foro público se han entregado a la derecha en busca de protección. Eso sí, no toda la derecha está con él como muestran las investigaciones sobre los actos lúbricos y monetarios de su antecesor. Ha tomado parte dentro del sistema para que pervivan sus propios privilegios y los de su familia.

Cualquier demócrata tiene claro que una monarquía es una verdadera afrenta a los valores democráticos pues su supuesta legitimidad deriva de la sangre, de la tradición, de todo aquello que la razón expele. Se es republicano porque la monarquía es el privilegio de la sangre, no del mérito, del esfuerzo, de la deliberación o de la elección racionalizada. Nada hay en lo monárquico que merezca la pena en un régimen plenamente democrático. Pero en el caso de España, aún hay menos motivos para sostener esa antigualla y mantener a una familia solamente por su nombre. Entre otras cosas porque, sirviendo para muy poco, la verdad es que es un lastre para la política internacional debido a sus lazos con muchas monarquías dictatoriales y sangrientas. La borbonada patria siempre ha mirado por sus propios intereses y ninguna vez por los del pueblo, lo que ya sería suficiente para mandarles al limbo de la Historia, pero hoy en día además se han puesto de parte de unos españoles contra otros.

¿Por qué se vislumbra la III República? No sólo por las trapacerías de la casa Borbón, no sólo se ha convertido en un monarca de parte, sino porque la solución para España, para la nación española sólo tiene un camino republicano. Después de tantas cosas buenas que han conseguido los españoles en los últimos años; después de tanto esfuerzo; después de tantos sacrificios; aparece ante nuestros rostros el gran mal de nuestra nación, que una parte de la misma no acepta, ni parece que aceptará una nación que no sea la que ellos quieren y desean, una nación de mercaderes y nacional-católica para el pueblo. No quieren una nación de naciones, cuando ese es verdaderamente el Espíritu que determina nuestro ser patrio. No quieren que haya movilidad social determinada por el mérito, sólo que sus familias sean las que manden. No quieren que la voluntad popular sea la base de la democracia, sino los deseos de una clase dominante  a la que no le importa llevar al hambre y la precariedad al pueblo. No quieren nada democrático, lo justo y necesario para aparentar. No quieren ni el liberalismo político por no querer.

El pueblo se ha dado cuenta de esto. El pueblo español cada día que pasa se rebela ante ese destino que le quieren imponen desde las estructuras de poder. El pueblo español, en su completa diversidad y pluralidad, quiere que le dejen vivir en libertad. El grito de fundación de la nación española en 1808 fue libertad y hoy sigue siendo lo que constituye la propia sangre nacional. Da igual que se sea catalán, gallego. Castellano o vasco, todos ellos quieren libertad dentro de una república donde se respeten los caracteres y donde todos contribuyan en el mayor acto de fraternidad posible a la buena vida de todos. Una República Federal donde, un día, al fin, el mérito, la libertad, la fraternidad y el deseo de vivir bien pueda verse reflejado. Una República donde quepan todas las personas así sean de derechas o de izquierdas, altas o bajas, gays o heterosexuales, catalanas o andaluzas. Una República para un pueblo que quiere libertad porque está en su genética nacional. Una República de todos y todas.

Iglesias: “No verán nunca un nombre de Podemos en un Consejo de Administración”

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos y candidato de Unidas Podemos a la Presidencia del Gobierno, ha participado este sábado en un acto en Las Palmas de Gran Canaria junto a Vicky Rosell, candidata de Unidas Podemos al Congreso por Las Palmas; Alberto Rodríguez, candidato de Unidas Podemos al Congreso por Santa Cruz de Tenerife; Meri Pita, candidata de Unidas Podemos al Congreso por Las Palmas; y Noemí Santana, secretaria general de Podemos Canarias y candidata a la Presidencia de Canarias.

La Plaza del Pilar de Guanarteme ha vuelto a recibir calurosamente al secretario general de Podemos, como ya hizo en diciembre de 2015. Iglesias ha animado a los presentes a llevar la Constitución Española en el bolsillo: “Estamos en unas elecciones constituyentes, no son solo unas generales, leamos todas los artículos que sirven para proteger a la gente: los que hablan del derecho a la vivienda y del derecho al empleo en condiciones dignas”.

Iglesias ha adelantado que si llega al Gobierno “un artículo de nuestra Constitución se va a poner de moda, el 128″, que establece que «toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general. Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica», ha recordado. «Este artículo sirve para bajar la factura de la luz, para hacer la transición energética que nuestro planeta necesita, para crear empleo de calidad y para poder convertir a Canarias en referencia mundial de energías renovables. ¿Cómo es posible que haya subido la factura de la luz un 90% en los últimos 15 años? Porque no se aplica la Constitución, por eso”.

Iglesias ha denunciado que “en España las empresas eléctricas se han comprado sistemáticamente exministros y expresidentes. Voy a leer una lista, a ver si sale en algún telediario. Endesa: Luis de Guindos (PP). Elena Salgado (PSOE). José María Aznar (PP). Manuel Pizarro (PP). Pío Cabanillas Alonso (PP). Rodolfo Martín Villa (PP). David Madí Cendrós (CDC). Miquel Roca (CDC). GAS NATURAL FENOSA (AHORA NATURGY): Felipe González (PSOE). Cristina Garmendia (PSOE). Guzmán Solana Gómez (PSOE). Víctor Pérez Pita (PSOE). Narcís Serra (PSOE). ENEL: Pedro Solbes (PSOE).  IBERDROLA: Ángel Acebes (PP). Fernando Becker (PP). Ramón de Miguel (PP). José Luis Olivas (PP). Manuel Marín (PSOE). Manuel Amigo (PSOE). Braulio Medel (PSOE). Felipe Romera (PSOE). Santiago Martínez Garrido (PP). Juan María Atutxa (PNV). Juan Pedro Hernández Moltó (PSOE).  ENAGÁS: José Luis Olivas Martín (PP). Joseba Andoni Aurreko (PNV), Ramón Pérez Simarro (PSOE).  ACCIONA: Javier Solana (PSOE). Carlos Espinosa de los Monteros (PP). ABENGOA: Josep Borrell (PSOE), Rafael Escudero (PSOE), José Domínguez (PSOE), Manuel De Vicente-Tutor (PP), Ricardo Martínez Rico (PP). HC ENERGÍA: Ana Palacio (PP)”.

«Y ahora yo me pregunto”, ha dicho Iglesias tras leer la extensa lista, “¿ese tal Soria representaba a los canarios o a Repsol? Si hasta los decretos cuya firma se atribuían a ese tal Soria venían redactados por Endesa… No verán nunca un nombre de Podemos en un Consejo de Administración. Ahora que se ha puesto tan de moda hablar de traiciones a la patria, os digo que traicionar a la patria es utilizar un ministerio o una presidencia para acabar en un Consejo de Administración, eso sí que es traicionar a España. Traicionar a la patria es privatizar la empresa pública».

“Detrás de las familias que padecen pobreza energética está la historia de las privatizaciones. Endesa era una gran empresa en la que los trabajadores podían presumir de salarios dignos y los beneficios de esa empresa estatal se podían traducir en servicios públicos. La privatizó el bipartidismo y ahora la factura de la luz es más alta, hay más familias que sufren pobreza energética, trabajadores con peores condiciones de trabajo… La solución no pasa solo por prohibir las puertas giratorias y establecer sanciones a las grandes eléctricas”, ha explicado Iglesias, la solución es «que la sociedad recupere el control y crear una empresa pública de energía que frene la subida de la factura de la luz, que asuma los retos que implica la transición energética en nuestro país y que dé respuesta a las reclamaciones de los jóvenes que nos gritan que no tenemos dos planetas».

Por su parte, Alberto Rodríguez ha llamado a la movilización el próximo día 28 de abril: “La corrupción no es un fallo ni una cuestión de manzanas podridas, es un mecanismo que tienen los poderosos para decidir sobre nuestras vidas sin presentarse a las elecciones”. Rodríguez ha pedido el voto porque “hay que fajarse para defender lo que tenemos”.

Vicky Rosell ha añadido que el día de la cita electoral no decidimos solo entre partidos políticos: “Tenemos que tener la mirada más larga y saber quién hay detrás cuando eliges quién te gobierna, porque eliges a quién le das el poder de verdad. Tenemos en este país unos autodenominados constitucionalistas que son, irónicamente, lo contrario de lo que defiende nuestra Constitución. Y tienen la cara dura de hablarnos de soberanía. Aquí en Canarias lo que queremos es soberanía energética y alimentaria. Las élites insularistas que nos metieron el impuesto al sol quisieron hacer luego prospecciones en el mar en el que vivimos y del que bebemos».

Finalmente, Meri Pita ha querido recordar durante su intervención que “si hoy en nuestro país no hay un Gobierno de progreso es porque al Partido Socialista Obrero Español se le cae la S y se le cae la O cada vez que llega al Gobierno. No le tiemblan las rodillas, sino que les tiembla hasta el pelo cada vez que tienen que defender a la gente. Pero cuando ellos despreciaron nuestros 5 millones de votos, nosotras seguimos trabajando», ha señalado. «En estos años hemos presentado dos mociones de censura y 95 proyectos de ley en el Congreso de los Diputados, propuestas que dibujan ese otro país donde las leyes y la economía se pongan al servicio de la mayoría social, porque ese otro país es posible. Y hace solo unos meses, le arrancamos al PSOE los presupuestos más sociales de nuestra historia. Lo hicimos y por eso sabemos que es posible, que sí se puede”.

El programa neofascista: la espada y la cruz

No piensen en Vox como un partido neofascista con grandes pensadores detrás. No. No hay un Giovanni Gentile, con su hegelianismo; no hay un Martin Heidegger; no hay un Carl Schmitt; ni saben quiénes son Hegel, Fitche, Sorel, Vázquez de Mella o Giménez Caballero. Sus cabezas dan para lo que dan, que es copiar cuatro o cinco cosillas que entroncan con un mitologema patrio, en este caso generado durante el franquismo, y en el resto abrazarse al capitalismo más neoliberal que existe. Como afirmó Sánchez Dragó, Santiago Abascal es un hombre de acción no es un intelectual (“Para eso estoy yo” debió pensar), un hombre para cambiar la Historia, aunque puede que la Historia acabe pasándole por encima.

No son los neofascistas españoles como los antiguos fascistas. Ni tienen un componente estético, más bien parecen sacados de la sección de caballeros de ciertos grandes almacenes; ni tienen un soporte ideológico que le sirva para confrontar con los demás partidos, al fin y al cabo, eso de la partitocracia les parece fatal. No hay corporativismo, son sionistas, son hijos putativos del capital financiero (¿Dónde queda la banca nacional o las empresas nacionales de Falange?) y la única base es la espada y la cruz. Con eso les basta para llamar a los patriotas de una España que nunca ha existido, ni en los libros de Historia serios (en los de tipos como Pío Moa o Federico Jiménez Losantos sí). La cruz y la espada para utilizar en la Cruzada contra las “hordas marxistas” y los malos españoles. Sí, sí, hablan de hordas marxistas quienes no saben ni lo que es el marxismo, ni cuándo se generó la nación española. Pero, en cierto modo les funciona.

Que Abascal haya acudido a visitar Covadonga no es sino producto de ese entronque con un mitologema que está en la cabeza de la mayoría de españoles después de tantos años de mala educación. Pelayo ni era rey, ni allí se apareció una virgen, ni se levantaron los españoles, ya que no existían. Como mucho habría visigodos y astures por aquellos lares. Pero como mito y comienzo del proceso de palingenesia es útil. Y como a este mito lo que hay que confrontarle otro y eso es muy largo, no vamos a insistir en ello. Aunque sí es necesario ver cuáles son las matrices sociales, de convivencia que aportan desde el neofascismo español. Porque eso sí que es peligroso para la convivencia.

La Espada y al autoritarismo.

Cuando hablamos de la Espada no hacemos referencia a la estupidez de las armas o la caza, eso es un tema que ni está en la cabeza de la mayoría de los españoles, ni es importante en sí. Cuando hablamos de la Espada hacemos referencia a los mecanismos autoritarios que hay detrás del discurso de Abascal y su gente, a esos mecanismos de destrucción de lo social para introducir una biopolítica en la sociedad y así poder someter a la población a los deseos de cuatro políticos ineptos e incultos y al poder de la fracción financiera del establishment. No son antielitistas, son antidemocráticos y, por tanto, cuando atacan a los demás partidos como vendidos o derechita cobarde, proponiendo a su vez una centralización de la estructura estatal de España, lo que quieren es acabar con los lugares de democracia más cercanos al pueblo. Al quitar cercanía, lo que quieren y provocan es ocultamiento del poder para someter por la fuerza de la ley o de los cuerpos de represión.

El honor que dice Abascal no es el de los compañeros de armas. No puede conocer ese honor porque se escaqueó del servicio militar y rápido se vino a Madrid a vivir del momio público huyendo del País Vasco. Ese honor de la lucha y confraternización es desconocido para Abascal y la mayoría de su cúpula dirigente. Más bien el honor se queda en lo nacionalista. El honor de ser de una estirpe española e Imperial que acabó con los mahometanos en la primera cruzada en suelo patrio (la segunda fue contra los marxistas y los judíos). Para Abascal el honor nacional no surge de la Guerra de Independencia, justo cuando España se constituye en nación, sino de un pasado muy desconocido y, por tanto, mítico. Lo quiere mítico, primero, para hablar a los que no tienen saberes, y segundo para no compartir con el liberalismo un mismo momento original. Al ser neofascista y renegar de todo lo liberal político no puede hablar de 1808 y la construcción de una nación, sino más lejos aún. De ahí que tenga orgasmos con un fracasado como Blas de Lezo (debe ser que ha hecho caso a Pérez Reverte y no han estudiado la verdadera historia de este hombre) y los Reyes Católicos (de los reinos de Castilla y Aragón, no de España).

La cruz y la moral autoritaria.

Ahora bien, con el mito del honor patriótico, con el autoritarismo estatal, no llega para controlar a la población, siempre debe haber algún tipo de urdimbre social. Y eso lo encuentra en la Cruz. No es sólo que las dos sectas católicas más carcas y preconciliares estén detrás de Vox (Opus y camino Neocatecumenal, lo kikos), es que quieren establecer una fórmula biopolítica de control de las personas. Una moral para aplastar conciencias. Es curioso que todos los pensadores del ala conservadora o parafascista citan a Bertrand de Jouvenel, quien afirmaba que la izquierda tenía una doctrina biopolítica para inducir a un comportamiento homogeneizador. En los casos más extremos se dice que los “maricones” lo son por culpa de esa biopolítica. Claro esto lo dicen quienes han venido aplicando una biopolítica, incluso con penas de muerte en la hoguera, desde hace casi dos milenios. Y esa biopolítica, esa moral del comportamiento es la que quieren establecer los neofascistas como cemento social.

Quieren imponer la moral de una parte del catolicismo, o del cristianismo, al resto de la población para que queden sometidos a su destino bajo el yugo opresor del autoritarismo y la extrema pobreza del capitalismo desaforado. No piensan, como los liberales, que en temas de individualidad la autonomía del ser humano es absoluta. No pueden aceptar eso porque significaría reconocer el matrimonio de personas del mismo sexo; sería reconoce a las personas trans; sería reconocer pluralidad religiosa o laicismo total; y claro eso es para ellos un imposible. Sin esa doctrina biopolítica de hace siglos, caen en el liberalismo y la autonomía moral. Demasiado spinozista para sus cabezas. Sólo cabe una cruz católica junto a la espada contra los infieles y las hordas marxistas. Así, también, esconden su xenofobia aporofóbica. O lo que es lo mismo, el odio a islamistas por infieles y pobres, porque a los jeques qataríes o a las monarquías saudí o alauí bien que no se enfrentan.

El problema, por mucho que le compren esa narración mítica las personas, es que quieren un ultraliberalismo sin ningún tipo de control. No quieren que haya derechos sociales, ni pensiones públicas, ni sanidad pública, todo debe ser entregado al mercado y el Estado quedar reducido a los meros aparatos de represión. Es comprar todos los postulados de Hayek y demás Chicago Boys que son los que llevaron a la casi quiebra del sistema capitalista que hubo de ser rescatado con el esfuerzo de las poblaciones. El mercado a su libre albedrío, como estuvo desde finales del siglo XIX y primer tercio del XX, llevó a Occidente a dos guerras mundiales. Que es algo que ocultan todos los liberales positivistas y popperianos. Si hasta los liberales y conservadores lanzaron las legislaciones laborales y sociales, que no fueron marxistas ni nada por el estilo, por algo sería. Salvo que Abascal y su troupe neofascista lo que quieras es una nueva guerra civil, que no sería de extrañar.

Y claro hay otra cuestión que estos no-intelectuales chicos de acción, de reacción más bien, no han podido analizar, como le pasa a los ignaros del PP por cierto, que el capitalismo es el que lleva en su propio seno la destrucción de los lazos sociales que ellos pretenden restañar. No es el marxismo, ni el feminismo, sino el propio capitalismo neoliberal el que necesita al individuo solitario y consumidor para generar una anomia social suficiente para poder seguir produciendo y produciendo mientras consumen y consumen, dentro de una sociedad del espectáculo. Cuantos más individualistas, menos lazos sociales y menos posibilidades de levantarse. Por tanto, quieren tapar con catolicismo que es comunitario, porque si no fenece, un sistema completamente individualista que propugnan por el otro. Por eso necesitan la Espada, pero sin cohesión social, ni la espada, ni las cadenas de whatsapp son útiles. Una paradoja que serán incapaces de resolver porque ni gentes más listas, o que se dicen más listas, lo han podido hacer tipo Lacalle y Rallo.

El PP de Níjar plagia la campaña a Podemos

Justo antes de la presentación de la candidatura de Adelante Níjar (la coalición de Podemos e IU), unos días antes, al PP de la localidad almeriense no se le ha ocurrido otra cosa que plagiar el eslogan de campaña. “Imagina Níjar” ha sido la apuesta de la coalición de izquierdas y poco tiempo le ha faltado al PP para apropiarse de la idea. En menos que canta un gallo, Antonio Jesús Rodríguez Segura, presidente del PP, ha sacado a la palestra de la muchedumbre (Twitter) una campaña con la misma propuesta. Como pueden ver en las imágenes que les presentamos, es la misma idea y el mismo tipo de mensaje el utilizado por Adelante Níjar y el candidato del PP a la alcaldía.

Tuit del PP copiando a Adelante Níjar

Nacido a los pechos de Gabriel Amat, no extraña que se adjudique eslóganes de otros partidos el señor Rodríguez Segura. Su padrino lo viene haciendo con los proyectos que presenta la oposición desde hace dos décadas. Lo curioso es que lo haga con tanto descaro, alevosía y claridad, justo cuando se presenta la candidatura de izquierdas. Según nos cuentan en el pueblo, podría ser que al compartir ambas formaciones imprenta, el susodicho “plagiador” haya visto por allí la idea al ir a recoger su propio material y se la haya agenciado para sí. Tampoco es que importe mucho porque los neofascistas seguramente le manden al ocaso de los sueños y ni diputado provincial pueda ser. Precisamente en esa Diputación ha pasado por alto este hombre la corrupción de Amat y el maltrato que se dispensa a los dependientes de la Residencia Asistida. Algo que podrían recordarle sus vecinos en el número de whatsapp que manda, por cierto.

Campaña de Adelante Níjar copiada

Como hemos referenciado en líneas anteriores, pues esto del PP de Níjar ya no tiene más que contar y como caminan hacia la destrucción menos, Adelante Níjar presentó su candidatura para las elecciones locales de mayo en el Centro de Artes Escénicas de Níjar. El acto acompañado de música en directo contó con las intervenciones del cabeza de lista Alexis Pineda, la número dos Noelia Márquez y la presidenta del Grupo Parlamentario de Adelante Andalucía Ángela Aguilera, que se desplazó al municipio para trasladar el apoyo de la confluencia andaluza a este proyecto municipalista.

Noelia Márquez tomó la palabra para mostrar en realidad qué es la coalición: “Adelante Níjar surge como una amalgama de personas que son reflejo de una sociedad en la que conviven personas de diferentes culturas, con diferentes lenguas, con diferentes costumbres, y esto lo vemos en el día a día de nuestro municipio, en nuestras calles, en nuestros centros de salud o en los educativos y de esta suma, entre todas, podemos ganarle el ayuntamiento de Níjar a las derechas de la miseria, del racismo, de la xenofobia, el machismo, de la opresión y al PSOE de la hipocresía y la mentira”. Toda una declaración de intenciones.

La diputada Ángela Aguilera quiso estar presente en la presentación porque la coalición en Níjar “da un ejemplo de inteligencia colectiva haciendo lo que las personas pequeñas hacemos cuando nos enfrentamos a grandes enemigos, que es juntarnos, que es unirnos, es dejar aparcadas nuestras diferencias, nuestras discrepancias, que son legítimas, y ser lo suficientemente inteligentes, nobles y generosos para juntarnos y ser más fuertes. Desde aquí mi reconocimiento y mis gracias a todas y cada una de vosotras por el esfuerzo, el pueblo de Níjar seguro que lo agradecerá”.

Cerraba el acto Alexis Pineda que quiso hacer un repaso del camino recorrido en estos cuatro años, donde ha desarrollado la labor de teniente alcalde y concejal de Turismo, Playas y Patrimonio Histórico, y plantear los retos que la confluencia tiene por delante: “En estos cuatro años hemos sacado algo de oro en donde solo había desierto. Nadie que quiere un cambio transformador va a tener la más mínima duda de que la candidatura que hoy presentamos es la que deben votar. Sabemos que hay muchas vecinas y vecinos en Níjar que quieren una alternativa a lo que ha existido hasta ahora, que se sienten progresistas y que quieren un cambio en nuestro pueblo, hoy nos presentamos aquí para plantear soluciones a los problemas cotidianos de los nijareños y nijareñas”.

Irene Montero: «El contrato indefinido debe ser obligatorio»

Irene Montero, número dos de Unidas Podemos al Congreso por Madrid, ha participado este viernes en un acto en Toledo junto a Alberto Garzón, coordinador federal de IU y candidato de Unidas Podemos al Congreso por Málaga, y Teresa Arévalo, candidata de Unidas Podemos al Congreso por Toledo.

Durante su intervención, en el Palacio de Congresos El Greco, Montero ha defendido las propuestas de programa de Unidas Podemos en materia de empleo como el contrato indefinido obligatorio, la jornada laboral de 34 horas, acabar con los falsos autónomos o la subida del salario mínimo interprofesional a 1.200 euros porque “no es de recibo que no podamos decidir las cosas más importantes de nuestra vida y que por el contrario sea las grandes empresas de este país, a las que nos ha elegido nadie en unas elecciones, quienes tomen las decisiones importantes de nuestra vida”.

También ha destacado que “cuando lo común se hace pequeño ¿quién lleva ese peso en sus espaldas? ¿Quién lo asume? Las mujeres. Por eso es hora de tomar el control, pero para legislar hace falta estar en el Gobierno”.

La número dos de Unidas Podemos al Congreso ha señalado que “el voto en estas elecciones tiene que ser un voto pensando que nuestra vida y en la de nuestros hijos e hijas, pensando en una vida más tranquila, con menos incertidumbre y con más certezas del presente y del futuro. Pero para eso hace falta retomar la palabra, contar cada cosa que hemos conseguido, desvelar las verdades aunque sean difíciles, porque los opresores y los caciques no avanzan porque tengan poder avanzan por nuestro silencio. Por eso es necesario retomar la palabra y para eso hay que votar”.

Por su parte, Teresa Arévalo, ha afirmado que “para Unidas Podemos llegar a fin de mes es una cuestión de Estado” y hace hincapié en la necesidad de “asegurar los servicios sociales de Castilla La Mancha para que nadie tenga que abandonar sus localidades”. Arévalo ha concluido diciendo que «ahora más que nunca estamos a nada de serlo todo”.

Finalmente, Alberto Garzón, ha añadido que “los sistemáticos recortes en los servicios públicos a la vez que se rescataban a los bancos, a las autopistas y a las empresas, no es una cuestión irreversible, se trata de una opción política” y subraya que “que sí es posible darle la vuelta a los recortes de los Gobiernos del PSOE y del PP. Nuestro proyecto político demuestra que sí había alternativas y que las hay”.

En el acto también han participado Daniel Velasco, candidato de Unidas Podemos al Congreso por Toledo; María Díaz, secretaria de Organización de Podemos en Castilla La Mancha; y Juan Ramón Crespo, coordinador general de IU en Castilla La Mancha.

Pedro Sánchez lo tiene todo a favor

Lo tiene a tiro y sólo cometer errores e imprudencias puede hacer que Pedro Sánchez no llegue a buen puerto con la nao PSOE. Aunque existe una alta volatilidad como demuestran las encuestas, el presidente del Gobierno tiene diversas opciones para seguir residiendo en la Moncloa. Sin confianzas para no dejar que sus votantes potenciales se queden en casa en día de la votación, pero con todo el viento a favor para vencer con holgura y mandar a sus principales rivales a la lona antes de tiempo. Tiene en su mano establecerse por un tiempo como partido hegemónico en España ya que hay una derecha dividida y parece que Podemos está más apagado. Pero si Sánchez no se controla igual el Titanic socialdemócrata podría chocar con el iceberg de la ciudadanía.

La polémica creada respecto a no querer un debate “cara a cara” con Casado es sumamente absurda porque no debe favorecer a ninguna de las tres partes del trifachito. Cuestión bien distinta es que no haya querido algún tipo de debate en la cadena pública cuando en su discurso es de defensa del servicio público. Pero esto se olvida en unos días y mañana Casado ya estará diciendo alguna de sus salvajadas. Sánchez tiene que procurar que nadie en el PSOE hable más de lo deseado, si Isabel Celaá no habla en la campaña mejor que mejor, así como algunos candidatos menores de los que se podría aprovechar la Caverna mediática. Sin un lema bueno y una cartelería muy mejorable, se ha comprobado que el PSOE sin meter la pata tiene el camino hecho.

Sánchez debe presentar propuestas y no entrar en debates sobre los que se muestra incapaz de analizar o peregrinos como las armas. Debe centrarse en las propuestas y en intentar trasladar una imagen de capacidad para seguir al frente de los destinos del país. No tiene que hacer más y en el debate que tenga dejar que los demás se peleen entre ellos sin entrar al trapo. No es su mejor virtud el debate, así que por ahí lo mejor ser propositivo sin entrar en mayores componendas. Y para los posibles pactos postelectorales ya tiene a Pixie y Dixie, o Adriana Lastra y José Luis Ábalos para decir cada uno que pactaría con la izquierda y la derecha. Así nadie sabrá qué es realmente lo que se hará o que pacto es preferido. Aunque se intuya la preferencia por un pacto más cómodo y con sólo dos partidos, como es el que desean más personas de la Ejecutiva (PSOE-Cs), no debe ser trasparente para que la movilización sea acorde a las expectativas y no pase como en Andalucía.

Porque el quid de la cuestión estará en esta ocasión en el grado de abstencionismo. La historia electoral de España demuestra que casi siempre que hay mucha movilización  y una abstención baja, gana la izquierda. Así que Sánchez debe seguir llamando al voto para el PSOE y dejar espacio a su derecha e izquierda para que no se desmoronen Unidas Podemos y Ciudadanos, como viene haciendo hasta el momento. Sus ataques se deben centrar en el tiro fácil que es Casado y el PP y el peligro neofascista que representa Vox. Esa debe ser su única línea de combate, el resto argumentación de las propuestas y escenificar que él es el más capaz de los que se presentan. Lo cual tampoco es que sea muy complicado.

Como afirmamos antes, el PSOE está en puertas de ser hegemónico durante un tiempo en España, más el arrastre que puede provocar en las elecciones municipales y autonómicas de un mes después, y para ello hay que evitar cualquier tipo de conflicto que no sea estrictamente deliberativo. En otras campañas (2015 y 2016) Sánchez se enredó en cosas como la plurinacionalidad y demás cuestiones que no domina o desconoce, en esta ocasión sólo con presentar su proyecto tendrá más que suficiente. El resto esperar a ver cómo se descuartizan en el trifachito por ser el más de lo menos. Si logra salvar las dos semanas sin ninguna nueva metedura de pata, podría estar cerca de la mayoría por sí sólo, pero para eso debe convencer de que España y las gentes de izquierdas necesitan un gobierno del PSOE, si no lo logra se verá con su amiga Susana Díaz llorando.

Unidas Podemos, el último bastión de la rebeldía del pueblo

Estamos ante una de las elecciones más competidas de los últimos tiempos y con mayor volatilidad a la hora de decidir a qué partido votar. En el espectro izquierdo parece que la victoria está decantada, aunque casi un 28% de los votantes de izquierdas no tienen claro (o no quieren confirmarlo, que es otra posibilidad) y están a la espera de la campaña y las propuestas para terminar de conformar su decisión. Otra cuestión a tener en cuenta es que una campaña electoral puede, si se dan una serie de condicionantes, cambiar hasta un 5% del voto. Por tanto Unidas Podemos aún puede recuperar la fuerza de hogaño y no quedar en la última posición a nivel estatal.

Desde el retorno de Pablo Iglesias, Unidas Podemos parecen haber recuperado el tono de rebeldía, de mala leche, de denuncia de las verdaderas estructuras de poder, de lucha por el respeto a los derechos constituidos y contra ese establishment que le ha perseguido desde las cloacas estatales y mediáticas. En realidad es el último bastión de rebeldía que le queda al pueblo español para no estar subyugado por el poder económico y clasista de toda la vida. El rebelde en el momento en que asume su rebeldía se libera de la esclavitud que le sume y en Unidas Podemos está ese último rescoldo de rebeldía antes de caer en la derrota total.

La buena pareja que hace Iglesias con Alberto Garzón, más el coraje de Irene Montero, Eva García Sempere, Yolanda Díez o Ione Belarra, son el mejor reclamo que puede tener la coalición. Además con un reparto de papeles sumamente lógico, Pablo más en temas de cierta trascendencia humana y Alberto más centrado en la lucha de clases. Las últimas subidas en los trackings y encuestas electorales confirman que el camino es obvio, sólo hace falta convencer a la muchedumbre de izquierdas de que no se deben quedar en casa. Que las traiciones de ciertos sectores (errejonismo) es algo coyuntural, pero que la fuerza, la rebeldía y la mala leche contra los poderosos siguen estando en la formación morada. Puede que buena parte del voto oculto de la izquierda sea de Unidas Podemos, así lo hemos supuesto hace poco, pero la acción de la campaña debe orientarse a evitar la abstención de las personas de izquierdas.

El llenazo de Málaga no debe confundir las cabezas de la dirigencia, y sabiendo que en los sitios donde hubo confluencias, salvo Cataluña, hoy ya no las hay, el voto rebelde es el de Unidas Podemos. No va a dar para ganar, de eso hay que ser consciente, pero la coalición debe ser clara al defender que el espacio de la izquierda no puede quedar sólo en manos de un Sánchez que está deseando pactar con Ciudadanos como cuadren los escaños. Que sin la rebeldía de Unidas Podemos lo social queda en manos de los empresarios de turno, del capitalismo de amiguetes. Que sin un buen número de diputadas y diputados que acompañen a Iglesias y Garzón no habrá pacto por la izquierda.

La verdad que con un debate donde el trifachito se despellejará y el PSOE hará de partido gubernamental, Iglesias puede volcar a una gran parte de esos indecisos que hace dos años y medio se agolpaban en las urnas para introducir un voto morado. El voto útil no es situar, deben dejar claro, al partido socialdemócrata como primera fuerza y muy mayoritaria, sino a los defensores de los derechos de todos a los que suelen callar la voz, sea con la ley mordaza (que el PSOE se resiste a quitar), sea con la ley laboral. El voto útil de la izquierda es que haya un gobierno que mire hacia esa dirección y eso sólo se conseguirá si Unidas Podemos es una fuerza suficientemente fuerte en el Parlamento. Esta es su misión, además de seguir denunciando a los poderosos y sus tejemanejes, habrá que esperar a ver si lo consiguen.

Rivera está ante su última oportunidad electoral

Estamos ante una de las elecciones más competidas en el arco de la derecha española y con mayor volatilidad a la hora de decidir a qué partido votar. En el espectro diestro hay mayor cantidad de personas que aún no han decidido su opción entre las tres que tienen a elegir. Cerca de un 40% de los votantes de derechas no tienen claro (o no quieren confirmarlo, que es otra posibilidad) y están a la espera de la campaña y las propuestas para terminar de conformar su decisión. Otra cuestión a tener en cuenta es que una campaña electoral puede, si se dan una serie de condicionantes, cambiar hasta un 5% del voto. Ahí es donde Ciudadanos aún tiene la oportunidad de no ser el último del trifachito y pasar al primer puesto.

Albert Rivera es consciente de que su cabeza pende de un hilo y que la élite dominante está a la espera de dar la patada a la silla o volver a situarle entre sus preferencias. Comenzó la precampaña cometiendo un pequeño error como es negarse en rotundo a pactar con el “PSOE de Sánchez” para dar un bandazo y echarse al monte de la ultraderecha. Cuando su discurso se establece en el liberalismo y el constitucionalismo no puede seguir afirmando que pactará con PP y Vox, porque los últimos son iliberales y por tanto contrarios a los postulados que dice defender. Ha perdido por el centro una cantidad infinita de votantes con esa estrategia, pero aún está a tiempo de recuperarse quitando voto al PP, cierto voto moderado que tiene dudas de votar al ignaro Casado.

No tiene que abandonar el cuñadismo que le ha dado fama sino sólo esconderlo y no meter la pata con las propuestas o con alguna bravuconada producto del calentamiento electoral. No debería mirar hacia su derecha neofascista y sí centrarse más en el discurso Cataluña-liberalismo-progreso. Que lo consiga es harina de otro costal porque, al final, la cabra tira al monte y como sienta que está perdiendo protagonismo en la campaña soltará alguna de la suyas. Aunque, todo hay que decirlo, en los últimos tiempos está más centrado en las propuestas (nos ha sido difícil sacarle en portada con alguna boutade), que podrán ser más o menos debatibles o reales, como sucede con los demás partidos porque una campaña es tiempo de promesas, pero propuestas.

No tiene un discurso que sea capaz de fijarse en algún tipo de mitologema de los que trazan el juego político en España, es cuñadista y eso que puede permitirte remar en ambos sentidos lo que provoca es que gires sobre ti mismo. Ha hecho fichajes consecuentes con sus postulados neoliberales pero le falta un punto que no acaba de lograr para sacar rédito de la pelea descarnada que se vive en la derecha. Como la Historia de España demuestra los postulados liberales siempre parecen bonitos y lógicos pero los políticos que los tienden a encarnar se acaban disipando entre el miedo a parecer menos valiente y entre la incapacidad de crear un “relato” coherente. Siempre en el péndulo entre muy estatalista o muy economicista. Y eso le pasa a Rivera.

Si logra contenerse y contener a personajes como Juan Carlos Girauta, ya que parece que ha decidido que el papel de ogra le toca a Inés Arrimadas, Rivera tiene en su mano dar la vuelta a muchas encuestas. Casado está haciendo todos los días el gili y provocando la sorna y la befa de la ciudadanía. Con no imitarle e incluso atacarle como derecha inconsciente tiene el partido ganado. Un 5% de cambio del voto no es tan complicado y le supondría la salvación y la elevación a los altares de la derecha como máximo representante y jefe de la oposición. Pero la experiencia nos dice que Rivera suele venirse abajo en las campañas, que es incapaz de llegar al público (a pesar de contar con buena parte del aparato mediático), que se desmorona. Tiene en el debate, si no se enzarza en batallas estúpidas por postulados ideológicos que no domina, una oportunidad magnífica de desnudar a Casado y los neofascistas. Dudamos que sea capaz de ello aunque a España no le vendría mal.

¡Ojo con los neofascistas!

Estamos ante una de las elecciones más competidas en el arco de la derecha española y con mayor volatilidad a la hora de decidir a qué partido votar. En el espectro diestro hay mayor cantidad de personas que aún no han decidido su opción entre las tres que tienen a elegir. Cerca de un 40% de los votantes de derechas no tienen claro (o no quieren confirmarlo, que es otra posibilidad) y están a la espera de la campaña y las propuestas para terminar de conformar su decisión. Otra cuestión a tener en cuenta es que una campaña electoral puede, si se dan una serie de condicionantes, cambiar hasta un 5% del voto. Dentro de este contexto hay que seguir muy de cerca la evolución que pueden llegar a tomar los neofascistas de Vox.

Santiago Abascal, sin necesidad de grandes alharacas, está llenado allí donde acude. En Leganés (Madrid) es sencillo encontrar a 8.000 personas que llenen la plaza de toros, por densidad poblacional es factible, pero que suceda lo mismo en todos aquellos lugares donde acuden es para pensar que hay algo más que un apoyo tibio como reflejan las encuestas. Es muy posible que gran parte del voto oculto, que antes era PP o Cs, hoy esté decidido en favor de la formación neofascista. Las visitas por la España Vacía que está haciendo el candidato dan muestra de ese fervor que parecen haber despertado entre la población. Muchas personas que quieren mano dura y menos inmigración, por mucho que sean bulos y todo lo que ustedes quieran, han encontrado en los neofascistas esa derecha “con cojones” que echan de menos. No es que los votantes sean neofascistas, para nada lo son, pero sí tienen un sentimiento conservador y patriótico acentuado que entronca con las propuestas de Vox.

Los neofascistas de Vox han conseguido, porque su estrategia se basa en el control de lo digital como contamos hace meses, ir inoculando en la población potencialmente favorable sus mensajes xenófobos, patrióticos, antielitistas e iliberales. El goteo de mensajes contundentes, basados en bulos y falsedades sí, pero con visos de ser sentidos como reales, está haciendo la campaña por ellos. No necesitan entrevistas en televisión, ni en prensa escrita, basta con lanzar un argumento por peregrino que sea en una web sin casi audiencia para que el establishment mediático se lance a hacerlo tema del día o la semana, caso las armas. Esto va sumando adeptos poco a poco, pero con la clara conciencia de estar ante una derecha valiente que frene todas las cosas malas de los rojos y los independentistas. Y nada mejor que hacerlo en España, ese país que diría Larra, que suele autodestruirse una y otra vez.

Abascal, como ha dejado claro en el libro con Sánchez Dragó y con Zenda Libros, tiene una estructura de pensamiento que se basa en la teoría de los grandes hombres de Carlyle, en el honor patrio y personal del hombre, en lo patriótico, en todos los mitologemas típicos de la derecha española. No ha inventado nada, no tiene esa capacidad ni lo ha buscado, sino que ha tomado esa corriente intrahistórica que está ahí desde hace muchos años en el inconsciente colectivo de buena parte de la población española. Cuando afirma que el momento histórico más importante de España es la Reconquista está ofreciendo una señal clara de sus pensamientos. No es la Guerra de Independencia que es cuando surge la nación española realmente, sino cuando se expulsa a los mahometanos. Una España limpia y cristiana. No busquen más pies al gato.

Lo paradójico es que a esa colectividad patriótica y moral le añaden lo que es su verdadero programa, un neoliberalismo individualista que quiere plegar a la población completamente. Que les apoyen desde el establishment no es extraño, Griso, Quintana o Ferreras trabajan para el poder económico como enmascaradores y putrefactores de las mentes de las personas. Y ahora les toca poner a Vox a todas horas. Ya dijo Otto Bauer en 1936 que “los capitalistas y terratenientes no confiaron a las hordas fascistas el poder del Estado con el fin de protegerse de una amenazante revolución proletaria, sino con el fin de reducir los salarios, destruir los logros sociales de la clase trabajadora, suprimir los sindicatos y las posiciones de poder logradas por la clase trabajadora; no para aniquilar el socialismo revolucionario, sino para destruir los logros de socialismo reformista”. Curiosamente hoy pasa lo mismo. Sólo hay que ver quiénes están detrás de los neofascistas. Un establishment que quiere sangrar completamente a los españoles y que tiene a un grupo autoritario para virar todo el escenario político a la derecha y poder quitar derechos sociales, laborales y políticos.

Todo esto no empece para señalar que sí que llenan por donde van y eso es indicativo de que no es un fenómeno peregrino o minoritario. Entre votar a alguien que parece estúpido como Casado o a alguien que lanza mensajes cortos, sencillos e incrustados en un mitologema patriótico parece que la decisión es sencilla. Y no, no piensen que los votantes de Vox son todos memos e incultos. Habrá muchos de esos, pero también hay mucho cabreado y mucho pequeño y mediano empresario que ha sido acosado y hostigado por el poder financiero y al que abandonó el PP hace muchos años, salvo para poner el cazo. Por ello ¡ojo con los neofascistas!, no vaya a ser que el voto oculto esté ahí precisamente.

El PP sólo tiene una oportunidad: que se calle Pablo Casado

Estamos ante una de las elecciones más competidas en el arco de la derecha española y con mayor volatilidad a la hora de decidir a qué partido votar. En el espectro diestro hay mayor cantidad de personas que aún no han decidido su opción entre las tres que tienen a elegir. Cerca de un 40% de los votantes de derechas no tienen claro (o no quieren confirmarlo, que es otra posibilidad) y están a la espera de la campaña y las propuestas para terminar de conformar su decisión. Otra cuestión a tener en cuenta es que una campaña electoral puede, si se dan una serie de condicionantes, cambiar hasta un 5% del voto. En este panorama el Partido Popular tiene una oportunidad para seguir siendo la primera fuerza del trifachito pero tiene un gran hándicap: el candidato.

Pablo Casado, según se demuestra en encuestas, en el pálpito de la calle o en la simple contemplación de sus actos y palabras, es un enorme hándicap para su partido. No sólo tiene tras de sí la sombra de la duda respecto a sus títulos universitarios, sino que es capaz de confirmar que lo máximo que ha leído en su vida es un tebeo de Mortadelo y Filemón, pues sus butades geográficas, sus mentiras constantes, su falta de tino, sus propuestas irracionales y su mediocridad personal no son las propias de quien dice ser tan docto. Un mitomaníaco capaz de negar y llamar bulo a algo que había dicho por la mañana y que ha quedado registrado, no es un candidato fiable. En otros tiempos con sólo un partido en la derecha donde elegir hubiese tragado el electorado, pero hoy cuando se puede decidir entre otras dos alternativas, esa escasa fiabilidad en la persona es un lastre.

La única posibilidad del PP es que su candidato no vuelva a hablar más en toda la campaña. Hacer una campaña sin candidato. Le pueden inventar una enfermedad o que sufra un accidente que le lastre para quince días, total al PP se le mueren los implicados en corrupción que da gusto, y así evitar pasearle por la península ibérica. Incluso esto podría servir de revulsivo por aquello de la pena. Desde luego no va a pasar y es obvio que hablará. La incontinencia verbal es una de características personales y como tiene en su cabeza un esquema completo de un mundo diferente al que vivimos los demás seres humanos, pues alguna que otra perola acabará soltando. Normal que el presidente del gobierno no quiera un “cara a cara” (Rajoy tampoco lo quiso en 2016), con semejante botarate cualquiera se pone ante las cámaras. Alguien que es capaz de negar lo que ha dicho hace dos minutos no es fiable para una propuesta deliberativa. Y que como las facultades intelectuales tampoco acompañan, pues mejor dejarle que se queme él solo a lo bonzo.

Podría sacar el PP sus “grandes fichajes” pero, por el momento, ya han escondido a Adolfo Suárez Illana, más conocido por hablar de neandertales sin conocer o de asesinatos de bebés recién nacidos en Nueva York que no se producen. Vamos otro igual de inteligente que su elector y que mancha el nombre de su padre cada vez que abre la boca. Podría apoyarse en algún candidato como Isabel Díaz Ayuso, pero como esta mujer no piensa cuando hace sus propuestas y sólo dice “libertad” aunque el tema trate de metalurgia, parece que no incidiría en mejorar al propio candidato. Y si pensamos en Isabel Bonig…, mejor no pensar en semejante esperpento político, capaz de acusar al gobierno de lo mal que lo hizo el PP durante las décadas que gobernó y robó a mansalva en Valencia. Y todo porque el PP ha pasado de ser un partido serio, derechita cobarde si quieren, a ser el partido de la mentira constante.

Cuando los candidatos no son de fiar, cuando se sabe que existe un programa oculto en favor del poder financiero y contra la ciudadanía, la gente que tiene un agudo sentido común, incluso más en la derecha por aquello de ser conservadores, abandona el barco. Tampoco es que los otros partidos sean la panacea pero no son una cueva de mentirosos, de personalidades ávidas de poder pero carentes de intelecto, no tienen en términos generales a una persona como Pablo Casado al frente. Un señor que en su fuero interno gustaría de llevar camisa azul con las flechas y el yugo bordado en rojo, no por fascista sino por estética, pero es cobarde porque sabe quién tiene realmente el poder, el establishment. Ya que no van a tener la valentía en el PP de esconderle o inventar un accidente, que no se quejen el día 28 de abril por la noche.