lunes, 30 marzo, 2026

Page debe escindir el PSCM del PSOE sanchista

No sería la primera vez en la historia del PSOE aunque, visto que el PSOE ha desaparecido como institución histórica en las manos del sanchismo, la escisión es casi la única salida digna que le queda a Emiliano García-Page. Hasta el momento el presidente castellano-manchego se ha venido quejando de todas las trapacerías que venía cometiendo Pedro Sánchez para mantenerse ÉL en el poder. Si hay que mentir, se miente. Si hay que bajarse los pantalones antes los etarras, se los baja. Si hay que entregarse al secesionismo catalán, lo hace. Y si hay que dejar escapar a un prófugo de la Justicia, lo deja.

Por mucho que Salvador Illa sea presidente de Cataluña, la situación de desigualdad y de persecución de los españoles, la política lingüística excluyente, la falsificación de la Historia y los deseos secesionistas persisten. Decía Illa, al tomar posesión, que aspiraba a un gobierno de mezcla entre la socialdemocracia y el humanismo cristiano y, sin dudar de su fe, no era más que un engaño. El PSC ha sido siempre nacionalista catalán, con claras tendencias secesionistas —muchas de ellas alentadas por José Luis Rodríguez Zapatero, quien odia la España constitucional—, por eso jamás quisieron integrarse en el PSOE cuando se produjo la fusión de diversos partidos catalanistas y socialistas (o parecido). Siempre ha querido ser independiente pero mandar en Madrid.

Felipe González y Alfonso Guerra les tenían calados, como los tenía Alfredo Pérez Rubalcaba, por eso apoyaron otras constituciones de partidos “nacionalistas” como el PSE (tras la fusión con Euskadiko Ezkerra), el PSOE de Andalucía (que debía servir de contrapeso), el PSdeG o el PSPV. Al menos la nomenclatura se permitió aunque algunos siguiesen siendo federaciones hasta que Zapatero comenzó a independizar cada territorio del PSOE, así desaparecían las federaciones para dar paso a los partidos regionales, salvo Asturias. De un partido unido y federal a la confederación de partidos, pero controlados desde Madrid todo lo posible, algo que se consiguió con un CIF único, pese a estar registrados como partidos, y la centralización de las cuotas de afiliados. Con el dinero, vamos. Zapatero no solo destruyó la base ideológica socialdemócrata para pasarse al liberalismo estadounidense con toques del postestructuralismo francés, sino que puso las bases para la destrucción del partido.

Tras ese tsunami que fue el leonés (más tonto de la historia), Rubalcaba le bajó los humos al PSC y estos aguardaron para vengarse. Algo que pudieron hacer, con Miquel Iceta al mando, con la segunda venida de Pedro Sánchez. A cambio de dejarle hacer y deshacer en el resto del partido, el PSC se lanzó a su vorágine “nacionalista”, la cual no pudo consumarse en una primera vez por la existencia de Ciudadanos y el auge secesionista. En cuanto la clase dominante dio cuenta de Cs y el tiempo arrumbó a buena parte del secesionismo, llegó el momento PSC de hacer independentismo sin proclamarlo… de momento.

Es en este tiempo y en ese juego de Sánchez para controlar el partido y España donde García-Page sigue siendo un grano en las posaderas. No puede hacer las listas, aunque haya colado a algún fiel, pero sí tiene una mayoría absoluta en su región que le permite señalar todo lo que se desvía Sánchez de los postulados socialdemócratas. Salvo el contencioso constitucional que ha presentado, poco más puede hacer salvo escindir al PSCM del PSOE. Una medida que tendría un impacto menor en Castilla-La Mancha y pero sí en el sanchismo inilustrado.

La escisión se puede completar de forma sencilla: convocar un Congreso Extraordinario regional y obtener un CIF para el PSCM. El Congreso probablemente se ganaría. Salvo los cinco sanchistas que hay dentro, el resto de la militancia apoyaría esa medida de forma muy mayoritaria. Muchos alcaldes y concejales saben que sin Page se van al paro y con Sánchez también. Muchos diputados y senadores saben que permaneciendo con Sánchez tienen asegurado no repetir en las siguientes elecciones por voto popular, y después de tantos sin pegar un palo al agua no se arriesgarían.

Con la escisión el PSCM tendría, como poco, siete de los diez diputados actuales y la mayoría de senadores. Un número suficiente para conformar grupos propios y no depender los salarios de los gustos del señor de la Moncloa. Serían 6 o 7 votos que deberían ser negociados en cada votación porque sin ellos no obtendrían mayoría. Page pasaría de ser un tocapelotas a tener un as en la manga, además de garantizarse la renovación de su mayoría absoluta. Estos actos de valentía y honor son muy valorados por las personas normales. Eso sí, tendría en contra a toda la prensa sanchista y a la pepera (sí, el PP no quiere que Page deje de ser el Pepito Grillo) de fuera de la región.

No hay otro camino que la escisión. Y si en el futuro hubiese un cambio no solo de personas, igual podría considerarse algún tipo de acuerdo como el del PSC. Mientras tanto el sanchismo perdería los diputados manchegos ahora y en futuras elecciones, porque por mucho que les quieran contar, si sobrevive el PSOE en Castilla-La Mancha no es por Sánchez precisamente.

Analistas que no han visto tres partidos del Atleti lo califican de defensivo

El mamatorium de los fichajes del Atlético de Madrid esta pretemporada está dejando muchos análisis graciosos: está la policía de los fichajes; la vuelta de la policía de las celebraciones; y el analista que no ha visto jugar al Atleti desde 2015. Sobre la policía de los fichajes ya se ha hablado en estas páginas y solo cabe recordar que se han desgañitado diciendo que el equipo rojiblanco no podía hacer esos fichajes por esas cantidades. Da igual radio, periódicos o televisión han salido con los ojos fuera de las órbitas negando la realidad.

Normal que se hayan inventado que hay una oferta, hoy, ahora mismo, en la mesa del nobel del racismo por 1.000 millones de euros. Paradójicamente callan que esa oferta se realizó en diciembre de 2023; callan la cantidad ofrecida al equipo del Mahatma futbolístico; y callan que es todo una estratagema que se activó nada más se hizo público que Julián Álvarez, objeto de deseo del señor de Pío XII, fichaba por los rojiblancos, quitándoselo al todopoderoso Manchester City. Normal que los tontoslaschampions hayan salido a decir que ya no es el equipo del pueblo.

También ha reaparecido la policía de las celebraciones, compuesta en buena medida por los mismos que hacen parte de la policía de los fichajes, para señalar que el Atleti no puede presentar sus fichajes en el Metropolitano —todos estos agentes del totalitarismo florentino siguen diciendo Wanda, demostrando lo…— y que no podrán llenarlo como sus aficionados llenan el generador de ruidos de la Castellana. Parece que sí se va a llenar y no con uno sino con varios e Indi. Pobres entes.

Lo mejor de todo esta orgía del biberón es que al analizar el encaje de este o aquel fichaje saltan todos con el mantra de que el Atleti es un equipo ultradefensivo. ¿Hace cuántos años no ven todos los partidos del equipo rojiblanco? Como solo ven uno o dos de los que tocan contra su equipo —donde no hay que hacer el juego al bloque bajo (porque es bloque bajo y no defensivo) y patadón al Mahatma— pues ocurre que no saben cómo juega. En términos generales no saben de fútbol, pero tienen una visión reducida de lo que pasa en La Liga u otras competiciones porque solo ven a su equipo. No es algo inhabitual pues muchos aficionados no ven más que a su equipo, pero no son analistas/periodistas y les pagan por ello. Bueno, en realidad, les pagan por hacer propaganda, como sucede en casi todos los medios con los analistas o doxósofos, pero aún así habría que trabajarse un poco en terreno.

El Cholo Simeone se quedó con el cliché de ser defensivo y, sin embargo, uno de los equipos que más ocasiones generó el año pasado fue el Atleti. Eso los partidos donde decidían jugar porque en los que estaban tocándose los dídimos, ni defendían. También son los que piensan que en la Premier se juega al pelotazo; en la Bundesliga todo es correr; en la Serie A catenaccio y en la Ligue 1 todo son granjeros. Los clichés de siempre porque no les gusta el fútbol, no saben de fútbol (ni de baloncesto, que para ellos es fútbol con las manos), solamente saben de su equipo y si gana. Mientras tanto actúan a la voz de su amo.

Y encima estamos ante el Atleti de los guapos.

Tres eran, tres, los fichajes del Atleti

Mucho “¡ji, ji, ja, ja!” con la araña; mucho trabajo del equipo de marketing —en parte para luchar contra los aparatos ideológicos— con sus videos; mucha ilusión vendida desde todos los canales de redes sociales; pero la realidad es que el Atlético de Madrid ha fichado a tres jugadores. Tres eran, tres, las hijas de Elena, aunque en esta ocasión parecen que sí son buenas. Rubén Uría elevó el número hasta cinco fichajes, pero la realidad es que el equipo sigue con carencias más que evidentes para cualquiera que analice los partidos de pretemporada sin pasión.

Actualmente, inscritos en La Liga hay 23 jugadores (no están ni Julián Álvarez, ni el senderista luso, ni Samu Omorodion). 23 jugadores de los que Le Normand y Sørloth son las únicas novedades. De esos son carne de cañón o cesión/venta Carlos Martín, Mouriño y (cada vez menos) Galán. A estos habría que sumar al senderista y a Omorodion. Por lo tanto se quedaría una plantilla donde, con Julián, habría 21 jugadores. Carlos Bucero ha hecho un gran trabajo eliminando altos sueldos y jugadores muy lejos de sus buenos años, pero no se ha terminado ese cupo de salidas.

Parece que podría salir el senderista luso, más le vale a su representante Jorge Mendes después de reventar la operación trueque Gallagher-Omorodion, y dejar más espacio salarial en el Fair Play Financiero (FPF). Lo que sí parece es que pocos negocios más va a hacer con el Atleti a este ritmo (y que su cartera de jugadores ha bajado mucho de nivel). Más hueco supone permitirse alguna sorpresa o alguna oportunidad de mercado fuera de los cauces trazados por la nueva dirección deportiva, no que no se puedan realizar fichajes como el de Conor Gallagher. El Atleti sigue teniendo FPF, según fuentes de La Liga, para acometer esa operación independiente pese a lo que cuentan algunos por ahí. Lo que pasa es que no están a las jugarretas mendesianas.

Esto es el estado actual de la plantilla para el primer partido de liga el próximo lunes frente al Villarreal en su casa. Prácticamente los mismos jugadores que el año pasado daban pena lejos de casa con el cambio de Sørloth por Morata (algo mejora) y Le Normand por Savic (o el que estuviese disponible). No hay más. Los mismos que el año pasado sufrieron para ser cuartos y con algunas de las mismas carencias que se pudieron adivinar en el partido contra la Juventus en Gotemburgo. Sí, porque pese a las supuestas alabanzas por el triunfo, con goles del senderista y Correa, durante todo el partido la Juventus pasaba, por físico, al medio campo rojiblanco y entraban por las bandas de la misma forma que el año pasado. En los corners se sufrió menos por la presencia de las dos torres fichadas, pero ni el marido de Érika está bien físicamente, ni Koke y De Paul tienen capacidad defensiva suficiente sin las ayudas de los de arriba.

En algún jugador se siguió observando el mismo pasotismo y eso solo se resuelve con competencia de verdad. Es por ello que el Atleti necesita un fichaje claro en el mediocampo, uno físico, uno con presencia suficiente para cubrir lagunas. Tampoco la construcción futbolística fue enorme. Hubo un buen control del partido en algunas fases pero sin generar demasiado peligro y con poco juego hacia el delantero centro, que sí fijaba centrales y no estaba en fuera de juego. La presión tras pérdida, que sí se vio más en Hong Kong, no fue empleada demasiado y cualquier pelotazo a las espaldas de los centrocampistas generaba peligro.

Tal y como están conformándose las plantillas de primera división, muchos equipos no pueden aguantar a sus jugadores medio-altos y algunos no tienen ni 20 jugadores inscritos, es posible que el Atlético de Madrid pudiese obtener una tercera plaza con menos problemas que el año pasado. Incluso, sin cosas raras, podría quedar por encima del FC Barcelona, pero a 15 puntos en febrero. El equipo necesita dos o tres fichajes más, buenos de verdad para poder competir en liga, Champions y Copa; con Julián, por bueno que sea, no es suficiente. Algunos jugadores están muy acomodados y necesitan que les peleen el puesto para elevar el nivel competitivo. Por este mismo camino, la ilusión de hoy serán lágrimas mañana porque se sigue tropezando con la misma piedra.

Por qué el Atleti sigue siendo el equipo del pueblo

Antes de entrar en lo sustancial del artículo hay que decir que se podría cambiar el nombre del Atlético de Madrid por otros equipos de La Liga, exceptuando los del duopolio, especialmente el Valencia de comienzos de siglo que les peleó todo lo que pudo y le dejaron. Cada equipo que lucha contra el mal es merecedor de ese reconocimiento romántico, el problema es que cada vez son menos los que deciden competirles. Algunos por graves problemas económicos, otros por inutilidad de sus dueños, algunos por falta de coraje. La mayoría prefiere ser casi un filial y esperar a ver si les caen las migajas que dejen. Pero ir a confrontar al mal, parece que solo queda uno.

Como bien dice Pepe Pasqués, el Atleti debe volver a ser ese equipo que provocaba el fallo de los integrantes del duopolio. Siendo esto lo deseable y lo que se vislumbra con los pocos fichajes de este año, el Atleti no compite tan solo en el terreno de juego sino que debe hacerlo más allá. Siendo el FC Barcelona algo más regionalizado y por ello necesario para sustentar el duopolio establecido desde las más altas cúpulas económicas, políticas y sociales, la realidad es que el innombrable es el equipo de la clase dominante. De hecho es clase dominante en sí. Dando igual que lo dirija el señor de Pío XII u otra persona de similar posición.

Luchar contra el equipo-clase dominante no supone solo competir con menor capacidad económica —el Atleti no puede dar 130 millones de prima de fichaje (ni el Barça actual)—, es que además debe competir contra toda una estructura de poder que ocupa los lugares de decisión deportiva (RFEF, CTA, La Liga, UEFA, FIFA) y política (regalar un negocio de 500 millones o recalificaciones); los lugares de decisión económica (el Atleti está vetado en algunos grupos de inversión); y lo que de ello se deriva: el control de los aparatos ideológicos. Lo económico acaba influyendo, en última instancia, pero toda esa estructura social e ideológica que acaba conformando el nacionalmadridismo es un muro complicado de derribar.

Los medios de comunicación, de cualquier tipo, están entregados a esa clase dominante, monopolísitica y autoritaria, que es el innombrable. Da igual que lo haga bien o mal, todos se pliegan a los deseos de la coalición dominante que no solo conforma el señor de Pío XII sino otros elementos situados en su misma posición de clase. Un caso claro sucedió ayer. A las pocas horas de oficializarse el fichaje por el Atlético de Madrid del campeón del mundo y de la copa América Julián Álvarez, se filtró al New York Times (fíjense hasta donde llega el poder) que a un jugador del innombrable le habría ofrecido 200 millones de euros al año.

El artículo del medio estadounidense fue replicado inmediatamente por los medios españoles ocultando la gran y verdadera noticia del día. Paradójicamente la existencia de aparatos ideológicos no quiere decir que sean utilizados por personajes lúcidos, por ello se descuidaron afirmando que el Fondo de Inversión de Arabia Saudí había cerrado el grifo de los millones al equipo que presuntamente quería fichar a ese jugador. No se percataron que si le habían cerrado el grifo de los petrodólares no podría pagar. A más, a más, tampoco contaron lo que sí venía en el medio estadounidense, que la oferta había sido realizada en diciembre de 2023, con lo que la supuesta exclusiva perdía toda su fuerza o actualidad. Ofertas reciben muchos jugadores desde Arabia.

Lo importante no es que las noticias fuesen un invento o no correspondiesen con al realidad, lo importante era opacar la noticia de que “el equipo del pueblo” había fichado a Julián Álvarez. Un jugador diferencial al que han sido capaces de arrancar de las odiadas manos de Josep Guardiola (algo que debería ser motivo de alegría) y el equipo-Estado Manchester City. Así actúan los aparatos ideológicos para convertir a los seres humanos en meros títeres de los poderosos, de la clase dominante. En el fútbol y en la vida normal. Ya llevaban toda la semana lanzando el bulo de que el Atleti no podía gastarse dinero en fichajes porque no lo tenía, dando igual que periodistas hiciesen las cuentas y mostrasen que hasta sobraban céntimos para más.

La Conmebol sacó un mensaje en redes sociales felicitándose de que Álvarez llegue a un equipo que tanto y tan buenos jugadores sudamericanos ha tenido en su historia y esto no es posible, hay que derribarlo. Javier Tebas nada ha dicho, pese a que, supuestamente, este fichaje serviría para potenciar esa empresa que dirige. Solo le valen los fichajes del innombrable y de su Némesis, el FC Barcelona. No puede tener aficionados más allá de las fronteras españolas —y dentro que sean contados— porque impide a las empresas de la coalición dominante tener garantizado su mercado de captación.

Por todo ello, porque se lucha contra una potente estructura de poder político-económico, es por lo que se dice que el Atleti es el equipo del pueblo. La rebelión de la clase media si lo prefieren. Es del pueblo porque no está dentro de esa estructura de poder (algunos lo están en sus estructuras regionales); porque lucha no solo deportivamente sino contra mecanismos del poder que condicionan desde un arbitraje hasta una noticia en cualquier medio; porque supone una rebelión contra el orden establecido. El Atleti no tiene aparatos ideológicos —aunque dentro de la rebelión están las plataformas de outsiders como el Club Uría y tantas otras, como los podcasts— pero está ahí, molestando hasta el punto de acabar por condicionar el discurso dominante por tres fichajes, ¡¡¡tres!!! Igual mañana es el Valencia, o el Sevilla, o el Villarreal el equipo del pueblo, de momento, hoy, lo es el Atleti y lo es por todo lo anterior.

Entre el senderista, los insiders y la gitana me estáis dando el verano

Ilusión no, pero ver que por una vez parece, y solo parece, que las cosas se pueden hacer bien en el gilcerezismo, siempre me genera algún tipo de expectativa. Los fichajes de Le Normand, Sørloth, Gallagher y Julián Álvarez son un buen camino para un Atleti competitivo. Lo he dicho en innumerables ocasiones y este verano no podía dejar de recordarlo. Las salidas han sido correctas, especialmente la de Morata, y quedan unas cuantas más; como llegadas todavía son necesarias. En estas últimas el gilcerezismo hará de las suyas y no podrá terminar lo que bien había comenzado. Son así desde que se apropiaron del Atleti sin poner un euro.

Ahora bien hay cosas que me ponen frenético, me desquician, me soliviantan en este mercado del Atlético de Madrid. La primera, los insiders, esos supuestos seres que dicen tener información o que la copian y pegan del más flipado que está por las redes sociales. Quitando a los italianos, que ya se sabe para quién o qué trabajan, los del Atleti van dado palos de ciego y han llegado a ofrecer cerca de 110 nombres distintos de fichajes. Les utilizan representantes o les chulean desde dentro del propio club. Da igual, pero eso de la confirmación por dos fuentes distintas no lo llevan bien y sueltan lo primero que les llega. Los primeros días tienen su gracia hasta que dejan de tenerla. Al menos Juantxito se lo trabaja aunque le cuelen algún gol que otro. Insufrible porque acaba por distorsionar totalmente la realidad, la verdad.

Luego está lo del senderista. ¿En qué momento alguien en su sano juicio llegó a pensar que ese tipo debe quedarse en el Atleti? En sus perfiles de redes sociales, al menos en Twitter, sigue con la camiseta de otro equipo. Por no hablar de cuando se agarró los huevos para celebrar un gol al equipo rojiblanco. Algunos dicen que tiene mucha calidad. También la tenían Pepe de la Sagra o Avy Nimny, pero no les daba para jugar en un equipo grande de Europa. Hacer un partido bueno y siete malos, hasta yo cuando era joven podía hacerlo. Rubén Uría está dando el coñazo todo el día con ello y si a ustedes les parece exagerado, imagínense lo que me toca aguantarle por whatsapp. Es una pedrada que le ha dado. ¿Jugador perro que haya triunfado? Romario, el resto se lo ha tenido que currar de alguna forma. Y el senderista ni se lo curra, ni lo demuestra. Fuera mañana. A Birmingham o a Arabia.

Y ya para rematar la faena, la vuelta a la canción gafe de la temporada pasada. Todos los partidos cantando “la gitana” y casi ni nos clasificamos para Champions. Pues ahí la tienen otra vez presente en la llegada de Julián Álvarez a Madrid. ¿No se saben otra canción argentina para darle la bienvenida? Ya le están gafando al pobre chaval. ¡Ojo! Que a mi no me importa que vayan con un sol de justicia a intentar verle, cada cual es libre y no deja de ser una locura maravillosa, pero, mamones, cantad algo que no sea gafe que ya lo veo todo oscuro y de forma negativa. La cancioncilla esa está prohibida ya porque es gafe. Muy gafe.

Que estamos disfrutando de las personas desnudas corriendo por las calles de España, del Atleti de los guapos, de las risas con la policía de los fichajes, no vengáis a joder.

Post Scriptum. Otra cosa, de menor importancia, que me tiene alucinado es toda esa gente que dice que no se puede hacer una presentación de algún fichaje porque eso es atentar contra la historia o nosequé honor. Pues yo he visto presentar a unos cuantos jugadores en el Calderón y no pasaba nada. Incluso al nefasto Pato Sosa. También es cierto que antes se presentaba a la plantilla en el Villa de Madrid y ahí veías a todos los fichajes. Pero a Lukic pude ir a verle dando sus toques en el césped y no ha sido ni gloria, ni nada del Atleti. A ver si los que no conocen la historia…

Post Scriptum 2. Los pantalones rojos con el uniforme normal del Atleti también me exasperan.

Prueba de fuego real para el Atleti

Se acabó el tiempo de los doce mil canteranos disputando encuentros que solo servían para ir cogiendo ritmo. La caída de la gira por Asia, que también ha afectado a equipos italianos, ingleses y al PSG, ha provocado que el Atlético de Madrid se vea en la obligación de llegar a su tercer partido amistoso sin rodaje pero con la imperiosa necesidad de no hacer probaturas más allá de algún detalle. Los que jueguen esta noche contra la Juventus tienen muchas probabilidades de ser titulares frente al Villarreal dentro de una semana.

Será un partido con la intensidad necesaria para replicar lo que va a ser el debut liguero. Sin los esperados refuerzos —Gallagher va a obtener la pensión de jubilación antes de oficializarse— y con más déficits de lo esperado al comienzo de la pretemporada. El Cholo Simeone se lleva para el partido un número de jugadores similar al de un partido de competición. Los que tiene disponibles, en realidad. Oblak sigue con las molestias de la Eurocopa. Giménez está siendo cuidado con especial esmero por ser un futbolista de cristal, lo que sucede de igual forma con Lemar y Molina (en este caso debe haber llegado en mal estado físico). Vermeeren, Carlos Martín y Galán apuntan a salir (dos cedidos y el otro ¿vendido?) en breve y se protegen. Y no hay más.

Pese a lo que se vende desde las altas esferas, con esta convocatoria quedan claras las carencias del Atleti. Una defensa con lo justo, o menos de lo justo, donde Le Normand es la única alta y el resto jugadores mayores a los que no habría que exigir demasiado. El resto para cubrir huecos, jugadores del filial verdes aún. En el medio del campo la situación tampoco es para echar cohetes pues es obvio que dos jugadores, o más, serán carrileros y no mediocampistas. Quedan cuatro, eliminando a los dos chicos del filial, dos que sí deberían llevar la manija, uno que saldrá seguro por carecer de calidad suficiente para un equipo como el Atleti y un cuarto que no se sabe dónde jugará. La delantera es lo único decente, aunque con uno que se quiere largar (senderista portugués) y veremos si uno o dos que acaban saliendo.

A pesar de ese panorama, el Cholo va a disputar el encuentro como si fuese casi de competición. Va a exigir a los que jueguen que aprieten los dientes como si fuera un partido de Champions. Es un partido con fuego real y ese puede ser el problema en realidad. Sin Julián Álvarez, ni el inglés todavía, el equipo se enfrenta a sus propios miedos y vergüenzas del año anterior. Es una prueba que puede arañar —tampoco se puede decir dañar tan pronto— el ánimo de la hinchada respecto a lo que vendría a ser la temporada, especialmente para mal. Porque si fuese para bien, mediante algún tipo de goleada, al final sería para mal porque Miguel Ángel Gil podría entender que no hacen falta más movimientos y dejar al equipo con esa cojera que se ve perfectamente en la lista de convocados.

No es un partido amistoso más. De esos de simple preparación. En esta ocasión hay mucho más en juego. Algunos se lo perderán porque seguramente vayan en masa al aeropuerto para ver la llegada del delantero argentino, pero los que queden viendo el partido estarán analizando todo al detalle. Lo del año pasado, ese dejarse llevar porque sí en algunos partidos, no se puede permitir este. Al Cholo se le mirará con lupa si tiene al equipo preparado, más allá de que se incorporen realmente los dos nuevos fichajes, para el comienzo. Y se calibrará al marido de Erika por si está por jugar o por hacer unas risas. De todos, Sørloth es el que menos peligro corre, salvo que falle lo que no hacía Morata, algo casi imposible. Prueba con fuego real a una semana del comienzo de La Liga.

El fútbol salva las olimpiadas

El COE ya ha salido a fardar de 17 medallas olímpicas, las cuales serían las mismas en cantidad que las conseguidas en Tokio. La realidad es que de oro solo son cuatro. Una en los barquitos, otra en la marcha mixta, otra en los saltos largos de chicos y la última del fútbol masculino. Ya está. Esa es toda la pesca buena. Para los deportistas de plata y bronce será algo para recordar toda su vida, pero del segundo no se acuerda nadie y del tercero aún menos. Por no hablar de los diplomas olímpicos. Todo ello sirve para renovar becas y está muy bien por el esfuerzo de los deportistas, pero no deja de ser un fracaso para un país como España.

Como sucedió durante un tiempo con el baloncesto, en estas olimpiadas el fútbol masculino será el salvador, de cara a los españoles, del evento deportivo. Al final la gente se acordará más del oro futbolístico que de Diego Botín y Florian Trittel (¿saben quiénes son?), o de María Pérez y Álvaro Martín, o de Jordan Díaz Fortún. Primero porque España es muy futbolística y ese peso emotivo vence a la alegría de ver saltar casi 18 metros a un chaval de 23 años. Segundo porque el propio COE se esconderá, otra vez, detrás de esa victoria para no afrontar que la mayoría de medallas han sido por chiripa y en deportes minoritarios para la mayoría de españoles.

El fútbol gana porque se puede practicar con cualquier objeto que ruede. Comprarse una canoa, o un barquito —pese a todos esos que fardan en Facebook o Instagram subidos a uno, que no es suyo— no está al alcance de cualquiera. El atletismo es más popular pero muy minoritario por culpa de las federaciones y la administración pública.

Será la olimpiada en que España ganó el oro en fútbol aunque al no tener jugadores de ese equipo innombrable igual se pasa rápido a otra cosa. Aunque no se lo puedan creer, no hay ningún jugador de ese equipo. Los hay de casi todos los buenos equipos de primera e incluso del PSG, pero de ese no. Y todo porque invierte en la cantera brasileña y francesa y desprecia a la española. El “equipo de España” o el falso “equipo del pueblo” resulta que se fabrica en Brasil y Francia. Mientras tanto Fermín, Cubarsí, o Barrios son producción propia y jugarán en primera división. ¡Qué cosas!

El Atleti de los guapos

Enfrascados en fichajes de renombre y calidad, esos mismos que no le han gustado a la policía de los fichajes, ha pasado desapercibido que este Atlético de Madrid está gestando algo que también tiene su importancia en estos tiempos. La construcción del Atleti de los guapos es una puerta del marketing que habría que explotar. Esos apolíneos jugadores tienen un mercado interesante, el cual puede y debe ser explotado para esos ingresos atípicos que son fundamentales en todos los equipos de fútbol.

Yu, la Community Manager del Atlético de Madrid, se ha dado cuenta del tirón y los comentarios que generan las imágenes de un buena parte de los jugadores. Las groupies de Azpilicueta, que no tienen rubor alguno en valorar a otros jugadores, son ya conocidas, pero también Marcos Llorente o el recién fichado Robin Le Normand están teniendo un tirón más que interesante. Los fichajes realizados, además de lo futbolístico, tampoco son desechables en el aspecto estético. Sørloth tiene esa belleza vikinga que está entre lo exagerado y lo grecolatino. Conor Gallagher, pese a esa coleta corta que gasta, no es un jugador feo.

Cansadas (y cansados) de estar siempre con jugadores que parecen salidos de una prisión o de la parte latina del Bronx, por esos excesivos tatuajes, al Atleti están llegando otro tipo de perfiles estéticos que parecen haber captado la atención de las féminas rojiblanca… y de las que no lo son. Otros equipos pueden presumir de trofeos o jugadores carísimos, pero estéticamente están muy por debajo del Atlético de Madrid. Lo varonil, que en nada se debe confundir con lo machista, comienza a estar de moda, especialmente entre las consumidoras con más recursos, y ahí el Atleti tiene un buen nicho de mercado.

De hecho el Atleti tiene el mejor atractivo para ese nicho de mercado. No solo es alegrarse la vista de vez en cuando, sino poder sacarle partido mediante publicidad. Atrae siempre más un agraciado estéticamente que uno que no. Y da igual la raza, Lino no es feo, por ejemplo, el caso es tener ese atractivo necesario para ser un recurso económico más. Las atléticas son las más agraciadas, por aquello de estar más pendientes de su equipo, pero no hay que desestimar profundizar en el mercado. Al final la colonia que se compra al novio, amigo, amante o marido —al marido menos— tiene su nicho deportivo. Las camisetas de cada uno de ellos tampoco son despreciables para una compra, irracional en muchas ocasiones.

El Atleti de los guapos solo compite en lo deportivo, en lo estético gana por goleada al resto de equipos. Seguro que las groupies están de acuerdo.

Utilizar Venezuela para otros fines

¿Alguien ha escuchado al PP o a Vox preocuparse por las dictaduras que existen en otros países del mundo que no sean Venezuela o Cuba? Algún raspón a Rusia o a China pero callados con todas las dictaduras islámicas, las de derechas o los asesinatos de cristianos en numerosos países, incluyendo Israel. Tampoco en Podemos se ha escuchado defender los Derechos Humanos salvo en Venezuela o Nicaragua. Al final, en España, están haciendo el juego venezolano porque les interesa para su batalla política interna. Venezuela, en sí, les importa entre poco o nada. A algunos les interesa por cuestiones económicas personales.

Que José Luis Rodríguez Zapatero está haciendo el ridículo constantemente con el Grupo de Puebla es obvio. El expresidente del Gobierno siempre ha sido un muñeco de las posiciones más estúpidas que se podían encajonar a la izquierda. Vientres de alquiler, allí que va a defenderlos por activa y pasiva. Pseudodictaduras latinoamericanas, allí que está defendiéndolas. Buen dinero debe estar sacando porque hacerlo gratis es para ponerle dos medallas, una de badulaque y otra para que no se le olvide. Tampoco piensen que es el único, José María Aznar también defiende otros intereses que le reportan pingües beneficios y son perjudiciales para España.

Se comprende que The Objective haga de Venezuela una gran causa, al fin y al cabo, sus dueños son millonarios venezolanos, pero el resto de periódicos ¿qué? Utilizan Venezuela para atacar al Gobierno o para defenderlo. ¿Les interesa Venezuela? No. Y existen pruebas de ello. Cuando el autoproclamado Guaidó había que utilizar Venezuela contra Podemos, luego años sin saber qué pasaba en el país sudamericano. Ni sus peleas con Guayana, ni nada. No interesaba porque no daba posibles réditos españoles. A Pedro Sánchez, por cierto, esto ni fu ni fa y además le hacen luz de gas de sus tropelías, como subir la edad de jubilación por la puerta de atrás.

Incluso los que se tienen por los más católicos de España, más en Vox que en el PP, han salido a criticar al papa Francisco por su supuesta tibieza contra el dictador venezolano y las trampas electorales —por cierto, si saben que es un dictador ¿a qué viene decir que es un cacicada lo de las elecciones? Lo normal en una dictadura almas cándidas, salvo que pretendan hacer, que las hacen, comparaciones—. Tan católicos son que ni saben qué dice la doctrina de la Iglesia, ni entienden las palabras del romano pontífice. ¿Qué querían que dijese, que se levantasen todos a matar a Maduro y que no quedase vivo ninguno? Ya prevenía hace casi sesenta años José Jiménez Lozano sobre este tipo de católico. El Papa debe fomentar la paz y la concordia, más entre cristianos. Pero los católicos protestantizados españoles son de coger el látigo con mucha facilidad pero olvidarse constantemente de la caridad.

Mañana, cuando Carlos Puigdemont aparezca por la frontera, se olvidarán de Venezuela, de los venezolanos y del sursuncorda. Aquí lo leyeron primero.

Policía de los fichajes ¡Here we go!

No se sabe a ciencia cierta el motivo pero es obvio que el Atlético de Madrid se ha lanzado a la captura de buenos fichajes en este verano. Acostumbrados a la mediocridad, los rodillas raras y las cesiones de amigos, los aficionados rojiblancos llevan dos días corriendo desnudos por las calles. El jeque Mochilo, esto es, Miguel Ángel Gil, ha sacado la billetera y parece que nadie le va a parar. Bien porque Simeone le haya echado la bronca (supuesto menos claro); bien porque los fondos de inversión Quantum y Ares —que también está en el Chelsea, por si interesa— le han apretado por aquello de la venta (como les contamos); bien porque una vaquilla en Valdeolivas le haya dado un topetazo —aunque dicen que está por Sancti Petri—, hay fichajes increíbles.

Poder quitar a equipos ingleses, más si tienen propiedad de Emiratos Árabes, jugadores de calidad, no está en la mano de cualquier equipo. Cuando menos si son españoles. El jeque Mochilo lo está haciendo y sorprende a la par que parece molestar. ¿El porqué? No está claro pero podría ser por un caso de gataflorismo —término de Rubén Uría que parece haber salvado la memoria de sus ancestros— o de pura envidia. Si no se fichan se quejan de baja calidad de la competición y si se fichan se quejan de nula capacidad financiera. El caso es quejarse o envidiar no estar en el foco mediático después de haberte gastado 190 millones. Porque, pese a lo que digan algunos, se han gastado 190 millones para solo dos y por esa cantidad el Atleti trae a cuatro, cinco o seis.

Hubo muchas risas con la triquiñuela del agente de Dovbyk y su salida rumbo a la Roma; con la negativa de Merino a venir porque, decían ambos, no hay proyecto deportivo. Eso lo han retransmitido y repetido hasta la saciedad. Hoy con toda esa tormenta de fichajes, que no ha terminado, tras ver alegría y portadas (en realidad huequillos en las portadas) y ver el cachondeo en las redes sociales porque, hasta ayer, uno de los fichados tenía un sueño desde niño que parece no haberse cumplido, ha aparecido la policía de los fichajes.

En su mayoría ese cuerpo policial mediático y de redes es el mismo de la policía de las celebraciones, de las pausas de hidratación, de los vídeos que pueden subir los equipos… Lo extraño, en esta ocasión, es que se están sumando policías de otros lares como Donosti o Bilbao. También los hay de Barcelona pero, parece, que es más por cabreo con Joan Laporta, ergo cierta envidia, que por algún sistema de represión. Desde Valencia también hay ojeadores pero por enfado con Peter Lim en su mayoría.

Una policía que, con pocas luces, viene a quejarse y a intentar reprimir cualquier tipo de celebración o festejo con el añadido de poner en cuestión los propios fichajes. Lo de los tontoslaschampions, especialmente su sección de Tegucigalpa, es un clásico permanente, ahora aparecen los periodistas diciendo que es imposible que se puedan hacer o encajar todos esos fichajes porque ellos saben las cuentas del Atlético y es imposible. No saben la deuda de su equipo como para conocer la de los demás; no saben cómo funciona el Sistema Financiero de La Liga como para saber qué encaja y qué no; no saben matemáticas como para hacer sumas y restas, pero como buena policía de los fichajes está presta a la represión.

El padrino del fútbol pensaba fardar por toda España (que puede hacerlo) e imponer su sistema totalitario. El problema es que jeque Mochilo con los fichajes de Julián Álvarez y Conor Gallagher (con un tirón mediático y comercial mucho mayor de lo que se piensa en España) le hace sombra, le tapa, le impide ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro (aunque cada día está más cerca de esto por lógica biológica). Mientras los fichajes eran Le Normand y Sørloth, completamente menospreciados pese a su calidad, todo eran bromas. Ahora con los dos jugadores arramplados a la Premier, ya no hay risas. Tras gastarse cerca de quinientos millones en cuatro años, le parece mal que alguien gaste casi lo que no ha invertido en ese mismo período.

La policía de los fichajes seguirá haciendo mal las sumas, quejándose del equipo del pueblo —por cierto, nada tiene que ver con dinero, pero no lo llegan a entender—, poniendo en duda todo porque, en realidad les molesta que a los demás les vaya bien. No se entiende eso porque el añadido bilbaíno y donostiarra no tiene sentido, salvo que se hayan creído que podían echar del escalón alto de La Liga al Atleti para siempre.