La presencia de Luis Abinader, actual presidente de República Dominicana, en los «Pandora Papers», ha provocado una verdadera conmoción en el país caribeño. Sin embargo, tanto a través de un comunicado oficial como en su respuesta al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), Abinader ha sido transparente, no se ha escondido y ha reconocido que lo que incluyen esos documentos es cierto, pero que no existió ninguna actividad contraria a lo indicado por la ley cuando lo hizo.
Sin embargo, a pesar de este ejercicio de transparencia, el presidente Abinader ha sufrido una dura campaña por parte del partido de la oposición, el PLD, que durante años ha ocupado la Presidencia y ha protagonizado los mayores casos de corrupción de la historia de República Dominicana, principalmente todo lo relacionado con el Caso Odebrecht. Incluso, tal y como publicamos en exclusiva en Diario16, el candidato a las elecciones presidenciales de 2020, Gonzalo Castillo, y sus empresas estuvieron presuntamente implicadas en actividades supuestamente corruptas.
Esta dura respuesta del PLD ha provocado la reacción inmediata del Partido Revolucionario Moderno (PRM), al que pertenece Abinader y, a través de un comunicado ha rechazado los ataques «irresponsables y falsos señalamientos sobre la declaración jurada de patrimonio del Presidente de la República, Luis Abinader Corona».
El PRM, además, señala que el PLD durante años ha disfrazado la corrupción «secuestrando al organismo de control» y no cumpliendo con los mínimos de transparencia exigidos a un gobierno democrático. «Además ha realizado un ejercicio irresponsable de la política durante décadas», señala el comunicado que incide en el hecho de estos hechos han mermado la credibilidad ante el pueblo dominicano por «la falta de transparencia, la pobre rendición de cuentas y los evidentes casos de corrupción que salpican a su alta dirigencia».
Por otro lado, el partido de Abinader señala diez cuestiones por las cuales se pondera la transparencia con la que ha actuado el actual presidente dominicano respecto a su presencia en los Pandora Papers. En primer lugar, se señala el cumplimiento por parte de Abinader de lo exigido por la ley a la hora de depositar su declaración jurada de su patrimonio y del compartido con su familia.
Abinader, por otra parte, para lograr la desvinculación total de la gestión de los bienes y del patrimonio familiar, constituyó un fideicomiso de administración, siguiendo lo indicado por las leyes dominicanas. En este sentido, el actual presidente de República Dominicana se desvinculó de la administración y gestión de todas las sociedades controladas por la familia y ya no forma parte de ninguno de los órganos de gestión de las entidades referidas, ya sean compañías dominicanas o constituidas en el extranjero.
«Con respecto al señalamiento de las sociedades Padreso S.A y Littlecot Inc están incluidas en la Declaración Jurada del presidente Abinader a través de Estella y los documentos anexos depositados en la Cámara de Cuentas. Estas compañías, que sólo poseen inmuebles en la República Dominicana, tienen RNC y pagan el IPI desde su fundación», señala el comunicado haciendo referencia a la transparencia de Abinader que ponderaron varios medios internacionales, entre los que se encontraba Diario16.
A continuación, el PRM señala que, por el contrario, ni el PLD ni ninguno de sus dirigentes dieron importancia alguna a la transparencia en sus casi dos décadas de gobierno continuado. Más bien al contrario, «se ocuparon de secuestrar a todos los organismos de control para no tener que rendir cuentas ante los ciudadanos. Ante esta declaración visiblemente politiquera y promoviendo el ejercicio de una política diferente como nos ha caracterizado, el Partido Revolucionario Moderno rechaza las declaraciones de un partido que ha realizado un ejercicio irresponsable de la política por décadas y cuya credibilidad ante la Nación ha estado mermada precisamente por la falta de transparencia, la pobre rendición de cuentas y los evidentes casos de corrupción que salpican a su alta dirigencia», afirma con contundencia el comunicado.
Finalmente, el PRM lanza un reto a todos los partidos dominicanos y, concretamente, al PLD: «que todos los dirigentes de los partidos políticos del país sean sometidos a una investigación patrimonial internacional realizada por una Comisión especializada de la Organización de Naciones Unidas y Transparencia Internacional y en consecuencia retamos al Partido de la Liberación Dominicana a aceptarlo».- Publicidad –
Cuando te piden desde el periódico que saques algo de Castilla-La Mancha, vamos, que te dicen eso de “mira a ver si puedes tragarte el debate sobre el estado de la región y hacer un análisis, comienzan a caerte sudores fríos por la frente. “¡Joder! Si esto no lo leen ni los interesados” dices. “Nada, nada, te lo ves y miras si hay que rascar. Como sucede en Madrid que están a hostias todos los días” te contestan. Y piensas para dentro, si ya es aburrido un pleno en la Asamblea de Madrid, esto debe ser mortífero. Más que nada porque en la Asamblea hay gentes inteligentes a ambos lados del semicírculo y en la Cortes no hay nada en la bancada de la derecha. “Tocará echar un vistazo a lo que digan” asumes con jesuítica paciencia. Y pasa lo que pasa, que le caen hostias al PP como si un hubiera un mañana.
El PP de Castilla-La Mancha, para que ustedes se hagan una idea, es algo así como una reunión de imitadores de Chiquito de la Calzada pero sin gracia. O lo que es lo mismo, les mandan un ideario para debatir desde la calle Génova (donde la inteligencia brilla por su ausencia, como ya saben) y lo sueltan sin ver si encaja en la región o no. Eso sí, se gastan unos buenos euros en bots para saturar las redes sociales contra el presidente manchego, llegando incluso a llamarle sinvergüenza desde el PP de Albacete. Cuando se carece de argumentos, embisten que diría Machado (no les digo cuál de los dos –Antonio o Manuel- porque no es que le importe mucho a los cabestros). Normal que Emiliano García-Page tome esto como un entrenamiento porque de donde no hay, no se puede sacar.
Explicó el primer día el presidente lo que ha hecho (bastante) y lo que le queda por hacer (otra buena cantidad), encuadrando todo dentro de la crisis vivida y con datos en la mano. En la bancada pepera caritas. Bueno eso se presumía por los alzamientos de cejas ya que iban con mascarilla, algo que no es malo porque si las gentes de derechas les reconociesen por la calle igual acababan en el pilón. Posteriormente le tocó el turno a Francisco Núñez, el imitador de Pablo Casado -¡coño si vas a imitar a alguien busca algo mejor!-, que comenzó a hacer aspavientos, a contar que iba a mejorar la sanidad (cuando ha dicho por activa y pasiva que la quiere privatizar completamente) y que Page era muy malo porque no defendía a España, ni a la región, ni a los Estados Unidos de América. Bueno esto último no lo dijo, pero entienden la exageración.
Ahí Page se vino arriba, se arremangó y comenzó a repartir leches que ni en una película de Terence Hill y Bud Spencer (especialmente del tipo Spencer a mano abierta en toda la quijada). Le recordó al sinsorgo pepero que él ha defendido a Castilla-La Mancha frente a todo y frente a todos, incluyendo a su partido, el PSOE. Cosa que el achantado no había hecho porque, entre otras cosas, se ha callado con el robo continuado de los trasvases. Le ha recordado que, casi al fin, el gobierno actual había conseguido bajar la deuda mil millonaria que la sospechosa Cospedal había generado en cuatro años de recortes. De hecho hubo un momento en que le faltó a Page desabrocharse el cuello de la camisa, desanudarse un poco la corbata, pedir un White Label con hielo y apoyarse en el estrado con un codo diciendo: “Mira chaval, aquí se viene aprendido y con los deberes hechos. Que no estamos para tonterías”.
Normal que saliese Page de las cortes con la chorra fuera, camino de la presentación del libro de Madina y Sémper, mientras los peperos se quedaban refunfuñando y llorando sus penas a alguno de los muchos cristos que hay en Toledo. Desnudo puede ir el presidente con esta recua de incompetentes que hay en la derecha manchega. Muchos peores que el casadismo, para que se hagan una idea. Normal que Page dijese que le importa un pimiento si se enfrenta al PSOE, que él defiende lo suyo (CLM) y a España. Así, con la rojigualda en el cuello y con la chorra al aire. Algo que le ha recordado al señor Núñez que no hace, que ni a España, ni a CLM defiende. En Madrid se habrán asustado al verle desnudo, pero habrá dicho, “¡Na! Que vengo del debate del estado de la región con los imitadores de Casado” y todo el personal lo habrá entendido. Hasta Cuca Gamarra que se ha sentado sonriente a su lado y, como quien no quiere la cosa, ha echado una miradilla impúdica.
Aumentando el porcentaje de apoyos hasta situarse en el 15% y en franca pelea con Marine Le Pen por pasar a la segunda vuelta de las presidenciales francesas de 2022, Éric Zemmour está llamando la atención fuera de su país de origen. “¿Quién es Zemmour?” se preguntan las personas con algo de interés por la política más allá de la nacional. Así, de pronto, sin pensar mucho, se podría decir que es lo que Girauta, Bustos o Pérez Reverte querrían ser pero no se atreven. Mejor aún. Sería un Federico Jiménez Losantos, con toda la visceralidad posible que es capaz de sacar de ese diminuto cuerpo, presentándose a las elecciones. En realidad es algo más porque, a diferencia de los españoles, suele pensar bastante más y tiene un discurso estructurado. Que puede dar asco al buenismo, pero estructurado. No es producto del cabreo del día, es algo más y por ello está captando la atención de los medios dado el elevado número de apoyos que está consiguiendo en tan poco tiempo. De hecho, aunque se da por hecho, no ha confirmado oficialmente que se presentará.
Antiguo estudiante de la prestigiosa facultad parisina de SciencesPo, Ciencias Políticas en español, ha dedicado buena parte de su vida laboral a los medios de comunicación (de ahí que algunos le cataloguen de periodista, pero no) y de ahí viene el conocimiento que le tiene la población francesa. Calificado, por un envidioso como Daniel Lindenberg, como parte de los Nuevos Reaccionarios (donde cabían personas como Alain Finkielkraut –republicano- o Alain Badiou –comunista-) representa perfectamente la tradición bonapartista y reaccionaria de la política francesa. Él mismo se ha calificado de gaullista-bonapartista. Un discurso contra la postmodernidad y todas las consecuencias que tiene para el hombre (sí, no el ser humano, sino el hombre blanco heterosexual occidental), la familia, la nación y la cultura (donde se incluye el factor religión que es sumamente importante en su pensamiento). Aquí no hay rojipardismo, aunque se muestre anticapitalista en cierto sentido; aquí no hay neoliberalismo, aquí hay una muestra de una derecha conservadora sin ningún tipo de pelos en la lengua.
La alianza del feminismo y lo LGTB contra el hombre blanco heterosexual
Uno de los puntos de batallas de Zemmour ha sido la alianza entre el movimiento feminista y el LGTB que habría cambiado radicalmente el mundo. Un feminismo que, como dejó por escrito en su libro El primer sexo (Homo Legens), se habría convertido en rehén de los homosexuales. “Han ligado su suerte a la de sus enemigos” acaba diciendo. En el mismo panfleto se expresa lo que supone ese cambio de mentalidad: “Se sugiere la evidente superioridad de los ‘valores’ femeninos, la dulzura sobre la fuerza, el diálogo sobre la autoridad, la paz sobre la guerra, la escucha sobre el mandato, la tolerancia sobre la violencia, la precaución sobre el riesgo” (pág. 19). El hombre ha quedado feminizado tanto que se desliga de la dialéctica de Eros y Tánatos como fuerza motriz de la política. Le han castrado incluso de sus impulsos genético-animales. Lo que en España se llama charocracia.
Esto ha provocado, insiste Zemmour, un lenguaje eufemístico donde las guerras son intervenciones humanitarias, pero el dolor y el enfado por la muerte sigue presente. Al contrario que la Iglesia, que pretendía canalizar lo sexual, el feminismo, dice, se ha convertido en un nuevo puritanismo, una nueva generación de beatas (pág. 69). Lo de las “miradas impúdicas” de la ministra de Igualdad de España encaja perfectamente en la beatería denunciada por el francés. También tiene su parte de misoginia cuando afirma que “la tradición judeocristiana está basada en esta distinción esencial, hombres y mujeres separados, en funciones y roles” (pág. 38). Lo que le preocupa es la destrucción que se opera sobre la familia (se opuso con rotundidad a los matrimonios de homosexuales y lesbianas), no tanto por el divorcio (que tampoco le gusta mucho) como por la pérdida de núcleo de educación (“el lugar de las transmisión, de la herencia cultural y material”), comprensión del mandato y la generación de críos exigiendo derechos pero no asumiendo deberes. Vamos, niños malcriados. Tanto que cuando van creciendo se “rehúsan las responsabilidades que acompañan al poder, sólo quieren imponer su moral. Son sacerdotes” (pág. 125).
La deconstrucción del hombre como sujeto sexual y lo que deviene de ello (entronización del género fluido y la multitud de identidades) no sólo ha sido criticado por Zemmour sino por algunos otros intelectuales franceses (de esos que califican como reaccionarios), así François Bousquet en El puto san Foucault (Ediciones Insólitas) señala al filósofo francés como el intelectual que dio aura de veracidad a toda la teoría de género: “Todo el camelo en torno al género, habría tenido sumas dificultades en salir de los circuitos fundamentalistas LGTB” (pág. 115) sin la mano de Michel Foucault. La no existencia de sexo en sí sino sexualidades flotantes, inestables, indeterminadas que tanto critica Zemmour salen de ahí, de Foucault, Derrida, Deleuze, Guattari… Tanto como para haber afectado a los muy mucho revolucionarios trotskistas (los Anticapitalistas españoles, como pueden comprobar): “Hasta los trotskistas, antaño los puros y duros de la Revolución, descubren la ternura: ‘Amar es compartir. Hacer la revolución también. La revolución es lo contrario a la violencia, es un afectuoso compromiso’” (pág. 56).
La inmigración y sus problemas
Derivado del pensamiento sesentayochesco está el problema de la inmigración. Se queja amargamente, en esto comparte discurso con la Agrupación Nacional (Rassemblement National) lepenista, de los problemas que la diversidad, producto del universalismo utópico de los pijos progres de mayo del 68, genera en las sociedades occidentales. El antirracismo salvaje ha acabado forjando, dice Zemmour, sociedades en las que cada cual sigue sus costumbres, sus raíces, su ley religiosa. Así los problemas de determinados barrios islamizados vendrían por culpa de ese tratamiento de la diversidad: “Todos los instrumentos de asimilación que permitieron la integración de generaciones de inmigrantes provenientes de toda Europa fueron rechazados en nombre del respeto a las culturas y el prestigio de la diversidad”. Consecuencia que denuncia Zemmour, hay banlieues en donde impera la sharia, donde el macho islámico impone su fuerza a la mujer (sin que nada digan las feministas). Pero lo peor, afirma el francés, es que se está sacrificando a los pueblos europeos “en el altar del mestizaje generalizado”. El peligro del Islam es uno de sus leitmotiv clásicos.
La alianza entre los pijos progres y el capitalismo neoliberal genera este problema que afecta a toda Europa dice Zemmour. La falta de nacimientos, algo lógico porque nadie se atreve a tener más hijos ante la escasez y la incertidumbre del capitalismo, se está cubriendo con la importación de mano de obra barata, como demuestran las mafias de neoesclavos que lanzan al Mediterráneo, con un nuevo ejército de reserva –dice siguiendo a Marx al que da la razón en muchos de sus artículos- que no sólo baja los salarios de las clases populares sino que, al no haber mecanismos de asimilación y si mucha diversidad, está provocando problemas de seguridad y pobreza. De hecho, tras las famosas manifestaciones de protesta de los inmigrantes que asolaron Francia no hace mucho, Zemmour se mofaba de los “antifascistas de boquilla” franceses porque en esas protestan habían podido comprobar el fascismo en estado puro y bien que lo habían apoyado. El totalitarismo del Islam. La diferencia del candidatable no es que diga lo que dicen muchas personas de derecha a izquierda (a algunos los califican de rojipardos), Alain de Benoist lo ha explicado en numerosas ocasiones, sino que lo dice a las bravas. Si les parece que Santiago Abascal es brusco hablando, al lado de Zemmour es una hermanita de la caridad.
Capitalismo, neoliberalismo, patria y demás temas
Zemmour, paradójicamente, se muestra como un furibundo anticapitalista y ha dejado auténticas perlas en sus artículos y programas televisivos, también frente al capitalismo y el neoliberalismo, que como denunciara Bousquet, no es más que el pensamiento único de las gentes del sistema (de izquierda a derecha). El capitalismo estaría destruyendo todo el pasado que le molesta (las raíces, la tradición, la cultura arraigada), pero, avisa, también acabará derruyendo las propias columnas que le sustentan. Señala a las élites francesas de mandarines y políticos por querer americanizar y protestantizar al pueblo francés, algo que no ha llegado a suceder completamente y que él quiere impedir. Les critica que hablen tanto de República cuando lo que realmente están haciendo es hacer desparecer a Francia, “para ellos el patriotismo comienza y termina con el sistema político que resulte acorde con su opinión del momento” (¿no les suena a lo que hacen por aquí todos los partidos que dicen que es en beneficio de España o del pueblo?). La democracia ha devenido, entonces, en “el poder del juez, en el nombre del derecho, para las minorías”.
“No hay nada natural, todo es social. No hay nada biológico, todo es cultural” es otra de sus quejas constantes (les sonará bastante a las feministas españolas). Frente a los vientres de alquiler ha sido muy duro: “Una madre es una mujer que quiere a un hijo. El parto es superfluo. La técnica proveerá”; o “El camino está libre para la eugenesia más cruda y más rentable, los niños en catálogo como los muebles de Ikea”. Cuando se autocalifica de gaullista es porque ha dejado escrito que Charles De Gaulle ha sido “la última encarnación de la nación antes de la disolución de la nación, el último hombre antes de los adolescentes afeminados”.
Muchas de las críticas que ha lanzado Zemmour están en muchos otros intelectuales, no son privativas de él solo, sino que hay una cierta razón de pensamiento en Francia muy crítica con lo que está pasando en estas sociedades postmodernas. No agrupan todo lo que dice Zemmour, ni Le Pen se atreve con algunas cuestiones, pero se pueden ver críticas similares de Francia en De Benoist, Bousquet, Regis Debray, Finkielkraut, Jean-Claude Michéa, Chantal Delsol, Philippe Muray, Christophe Guilluy y tantos otros. También por Europa se escuchan voces similares como el italiano Diego Fusaro o los españoles Dalmacio Negro (imprescindible su Lo que Europa debe al cristianismo, Unión Editorial) o Ignacio Gómez de Liaño (Recuperar la democracia o Democracia. Islam. Nacionalismo); en EEUU un católico como R. R. Reno también ha lamentado partes del discurso de Zemmour. Eso sí, ninguno con la lengua viperina del candidatable francés del que han dicho en las últimas horas que representa la “ignominia política” (Barbara Lefebvre en Marianne) o que es un “soberanista y bonapartista despreciable” (Corriere de la sera). Asqueados los medios franceses por la irrupción de Zemmour, como sucede con la prensa del espectáculo, que podría sumar un 30% junto al lepenismo en una segunda vuelta, ninguno se ha preguntado por qué tiene esa atracción un misógino, xenófobo, patriota, bonapartista y reaccionario. Igual el problema no es Zemmour en sí, sino lo que ocurre en las sociedades occidentales.
No hay nada más lamentable en esta vida que un tipo indocumentado, en el templo del saber que es una Universidad, intentando dejar por los suelos a quien tiene como oficio, no analizar el contenido en sí sino la forma en que el contenido es distribuido. Cuando el profesor universitario califica de espectáculo un programa como El chiringuito –al que el pueblo con su sabiduría eterna califica de Chirincirco– no está hablando del contenido sino del formato del canal emisor. El periodismo tiene sus mecanismos, sus formas, sus canales y sus estilos no porque le haya salido de las partes a alguien, sino porque la experiencia ha demostrado que son los mejores para transmitir la información veraz y así poder acercarse hacia algo que se puede llamar verdad. Nunca absoluta evidentemente, pero en consonancia con la realidad.
Y lo que se hace en el programa de las noches es de todo menos periodismo y sí es muy mucho de espectáculo. Como forma espectacular acaba intentando transformar la realidad para que encaje en el espectáculo. Decía Feuerbach en el prólogo de La esencia del cristianismo que la sociedad de su época, comienzos de la modernidad, prefería la imagen al objeto en sí, la representación a la realidad, la apariencia al ser. Una época, que no deja de ser la actual en esencia, para la que “lo único sagrado es la ilusión, mientras que lo profano es la verdad. Es más, lo sagrado se engrandece a medida que disminuye la verdad y aumenta la ilusión”. Eso es lo que hace Josep Pedrerol, transformar la realidad en ilusión dejando la verdad de lado. El ejemplo más palpable es cuando dicen ser líderes de la noche deportiva cuando tan sólo está ese programa deportiva en su franja horaria. Ilusión, espectáculo, para pervertir la verdad.
Dice Pedrerol, en la mayor mamarrachada que se recuerda, que lo suyo es periodismo porque dijo en su programa que Mbappé sólo iría al Real Madrid en la ventana de fichajes del verano y así ha sido confirmado. Una que aciertan de seis mil que yerran. O ¿ha olvidado el tic-tac de la nada? Aquí mismo se dijo en marzo que el equipo blanco no ficharía ni a Mbappé, ni a Haaland, y así ha sucedido. Y no por tener mejor información sino porque leyendo lo que dice la prensa extranjera y utilizando el raciocinio basta para sacar las conclusiones. Tampoco el susodicho es que haga una labor de investigación para sacar la información, algo que reconoce él mismo programa tras programa sin percatarse de lo tonto que se puede llegar a ser, sino que se la dicen desde el club. ¿Quién? Pues lo normal es que sea José Ángel Sánchez sino es el mismo Florentino Pérez quien le guioniza lo que debe decir. En el mundillo se sabe, como lo que le dijo José Joaquín Brotons a Joaquín Maroto, que trabajaba para un individuo… el viudo con gafas.
Se jacta Pedrerol de una exclusiva, pero todas las informaciones y exclusivas que o bien no se han cumplido, o las han dado como propias cuando eran de otros periodistas (como lo del marido de Erika al Atlético de Madrid), u ocultan el nombre y la misma persona de los que logran exclusivas (como sucedió con la entrevista de Rubén Uría a Messi, donde recortaron el cuerpo mismo del periodista). En realidad lo que hacen en el programa nocturno es leer lo que dicen los medios extranjeros y colarlo como exclusiva propia, eso sí, siempre y cuando encaje con el espectáculo y la ilusión como motor del mismo. Decía Guy Debord, respecto a los pedreroles de la sociedad del espectáculo, que “se han convertido en grandes hombres a fuerza de descender por debajo del umbral de la más mínima vida intelectual, y ellos lo saben” (La sociedad del espectáculo, Pre-Textos, pág. 66). Claro que Pedrerol lo sabe y por eso le molestan las palabras del profesor de universidad cuando le desnuda y le sitúa en ese umbral por debajo del mínimo intelectual. En la respuesta está implícita la culpa.
Claro que El chiringuito es un espectáculo. De hecho la gente lo ve por ese mismo motivo, salvo los que están por debajo el umbral mínimo y suelen ser de cierto equipo. ¿Cuándo tiene más espectadores? Cuando palman el Real Madrid o el FC Barcelona. Para ver llorar a Tomás Roncero o Jota Jordi; para ver la vena hinchada de José Luis Sánchez; o las broncas de Jorge D’Alessandro y Alfredo Duro. Nadie lo ve para disfrutar de análisis futbolísticos, algo que es inexistente, ni para ver ecuanimidad en el análisis de las jugadas dudosas (siempre caen del lado del equipo blanco), lo ven por el espectáculo y, la mayoría del madridismo, ilusionarse y superar la quiebra con la pura realidad. Pedrerol jamás ha destacado por ser un buen periodista, en los audios del ser superior hasta se desliza cómo le colocaron en TVE, pero sí ha sido un buen esclavo de su señor.
Por eso el formato espectacular, para embrutecer las mentes de los madridistas, primero, y del resto después. Ha intentado desestabilizar al Atleti en infinidad de ocasiones, pero los rojiblancos en general (que de todo hay en la viña del señor) están por encima del umbral mínimo. Han dicho que Simeone en todos de los últimos siete años. Van a la puerta 5 del Metropolitano a malmeter (y cualquier día les dan un capón). Pero como no entienden el sentido de pertenencia no hay nada que rascar. Y lo hace por órdenes de la superioridad, como bomba de humo, como elemento de distracción espectacular… pero no lo consiguen. En el Atleti lo espectacular no funciona porque son muchos años de comerse realidad.
Retomando a Debord se puede decir que Pedrerol, como especialista del poder espectacular, un poder que es absoluto en los sistemas de expresión, está “absolutamente corrompido por su experiencia del desprecio y del triunfo del desprecio, pues encuentra la confirmación de su desprecio en el conocimiento de ese hombre despreciable que es el espectador” (pág. 160). O lo que es lo mismo, saben que sus espectadores están por debajo del umbral y abusan de su poder despreciándoles. Es la táctica espectacular del olvido inducido para que no se enfaden con el ser superior, para que no recuerden lo que se dijo ayer, para que se ilusionen con mentiras, para vivir en el puro espectáculo. Luego la realidad es que se la pasan comiendo pipas en la mayoría de las ocasiones, por no hablar de los biberones y palanquitas. El profesor universitario, por mucho que le jodiese a Pedrerol, tenía razón, lo que hace es espectáculo y acierta por exceso de exclusivas (muchas copiadas) y porque le guionizan algunas palabras. Espectáculo que nada tiene que ver con el periodismo de información o analítico. Y para los picores, nada mejor que Hemoal.
Usted que se levanta cuando las calles aún no están puestas. Usted que echa horas como un desgraciado sin que se las paguen. Usted que se desloma limpiando hospitales, oficinas o poniendo ladrillos de sol a sol. Usted que aguanta gritos de un jefe o una jefa (que en esto no hay diferencias sexuales, ni de género) por una miseria porque tiene que llevar un jornal a casa. Usted que a sus treinta y tantos sigue compartiendo piso porque con la miseria que gana no le da para vivir en soledad. Usted que es periodista y sabe que no tiene horarios, ni casi vida. Usted, sí, usted que pertenece a las clases populares (trabajadora, media, autónoma, pequeña empresa) no tiene tiempo para quejarse, no tiene vida para cuidarse, no tiene respaldo para tocarse los huevos o los ovarios a dos manos mientras le dan un sueldo. Usted ¿qué piensa cuando personajes del mundo de la política dicen que deben parar porque no dan más de sí?
Estamos ante unas generaciones de políticos, asesores, mangurrianes y demás fauna que rodea el poder que son verdaderos mierdecillas. No unos mierdas, que sería una calificación distinta. Sino mierdecillas. Personas sin capacidad de aguante, sin capacidad de esfuerzo, sin capacidad de entregarse a un monipodio con solvencia. No todos son así. De hecho muchísimas personas que forman parte de la fauna hacen esfuerzos encomiables, no para mejorar las cosas que también, sino para aguantar en los cargos matando a quien sea, pisando a los demás o aparentando ser popualres o muy comprometidos… Bien es cierto que suelen ser personas sin un lugar donde caerse muertos o con un trabajo precario, pero no todos suelen ser unos mierdecillas. Aunque haberlos haylos como Noelia Vera e Iván Redondo.
A descansar para ir a la tele
La ex-secretario de Estado de Igualdad (o algo por el estilo) solicitó el cese de su cargo a la ministra del ramo, Irene Montero, porque el cuerpo le había dicho basta. Porque estaba agotada de trabajar en un ministerio con casi todas las competencias transferidas y que básicamente tiene un trabajo de muchas reuniones y de tomar té rooibos. No es el ministerio de Interior en la época sangrienta de ETA. Ni el de defensa en tiempos de guerra. Ni nada parecido a una ingeniería cuando el tiempo de entrega de un proyecto se acerca peligrosamente. Ni una auditoría. Ni nada que suponga un estrés particular. Es un ministerio para tumbarse a la bartola y hacer muchos contactos sociales. Pues eso parece que acaba pasando factura y por ello hay que pedir el cese (para cobrar algún tiempo el “paro político”, 6.000 eurazos a la buchaca).
Se podría entender que enfadar a todas las feministas de España con la ley transgenerista lleva mucho desgaste, pero en verdad eso no es tan complejo cuando se vive en el mundo de las identidades sentidas. El brilli-brilli por lo que parece desgasta mucho. Y luego las lágrimas de la amiga ministra, como si se estuviese muriendo o se hubiese muerto. ¡Joder que se ha dado cuenta que el trabajo cansa! Salvo enfermedad grave, que no es lo que han comunicado, seguramente se largue del ministerio no tanto por cansancio sino porque están montando teleMesías y necesitan a la chupipandi para llevarlo a cabo.
Redondo, el ego débil
Caso distinto es el de Redondo. Trabajar al lado de un enfermo del trabajo como Pedro Sánchez (se cuenta que las jornadas en Moncloa pueden durar hasta las cuatro de la mañana) puede desgastar. Son muchas las horas que hay que dedicar a que aprenda de esto o aquello y que todo salga a la perfección. Ahí puede haber mucho desgaste físico, pero en este caso no parece que haya sido lo físico lo que ha primado sobre lo psicológico. Resulta que Redondo dice que asumió que debía parar porque, esto se tiene que sonsacar de las entrevistas, realmente no mandaba todo lo que quería en el seno del PSOE. Esa queja respecto a Félix Bolaños dice mucho de su psique. Acostumbrado al PP de la periferia donde se calla y consiente lo que sea, verse frente a un partido de verdad y una parte de la militancia que no se calla algunas cosas (y a la que no pueden ajusticiar como le gustaría), le debió molestar mucho. ÉL que había ganado las primarias… ¡Perdón! No tiene cara ni nada el gachó. No va y se apunta la victoria. Igual la militancia tiene algo que opinar (y algún día se contará la historia de Redondo malmetiendo en las primarias).
Era curioso entrar en el despacho de Redondo en Moncloa y ver un ejemplar de las memorias de Julio Feo (Aquellos años), el que fuera jefe de gabinete de Felipe González. Bien, pues Feo no se queja jamás de cansancio psíquico o físico (que seguro lo sufrió) y eso que tuvieron que modernizar la jefatura de gobierno para adecuarla a los estándares occidentales. Incluso cuando deja espacio a las “cosas del partido”, lo hace con sarcasmo y comprensión. Redondo no parece que haga eso, se quita de en medio en las derrotas (ahora parece que ÉL no tuvo nada que ver en la campaña de la Comunidad de Madrid), y señala al partido como un lastre. Cuando le comparaban con Richelieu se equivocaban, el cardenal fue un valido como otros tantos, el malvado y totalitario avant la lettre fue Mazarino. Y Redondo quería ser Mazarino y controlar todos los aspectos y que todos se rindieran a los deseos de Sánchez, siendo ÉL el intérprete de esos deseos.
Tampoco entendió que todo lo que ha copiado de EEUU y otros lugares en lo que respecto a la mala comunicación política es válido en sistemas presidencialistas. En Europa el peso de los partidos en los sistemas parlamentarios no se puede obviar. Y eso que España es bastante fulanista, bastante personalista, pero aun así queda esa estructura mental del partido. Además hay que contar que Sánchez carece de “carisma” y capacidad discursiva arrebatadora, lo que supone un contratiempo para activar ciertos mecanismos no racionales que no son simplemente emotivos. Aquella frase de “primero me emociono y luego pienso” le perseguirá toda su vida como mal jefe de gabinete. Se retira por cansancio psicológico como un mierdecilla incapaz de aguantar lo que es la política al más alto nivel. O igual es que es verdad que le echaron. Porque decir que le ofrecieron un ministerio y que lo rechazó es para pensar que es mentira, ya que de ser verdad Sánchez hubiese provocado una guerra civil en su propio partido. Y esto lo saben Sánchez y Bolaños perfectamente.
Ahora ya tiene lugar donde vivir del cuento en La Vanguardia a la espera de que le llamen desde EEUU para dar conferencias o llevar campañas electorales. O no, porque ese salirse del plano del poder es indicativo de aguantar poco la presión y eso en el país del exceso no es bien visto. También es verdad que la entrevista del domingo viene enlazada con la presentación del libro de Toni Bolaño, una hagiografía en la que ha participado gustoso el interfecto, esta misma semana. Darse autobombo y venderse como una persona que es más de lo que es y que ha hecho menos de lo que dice haber hecho. Ahora será articulista y podrá emocionar a quien tenga ganas de leerle. También podría dedicarse a estudiar y aprender sobre el ser humano, igual así no se cansa psicológicamente tanto. Vamos que no es el trabajo más duro del mundo. A la política se llega llorado, cagado, comido y con una muda por si las moscas, el trabajo duro es en otra puerta.
Diez años, sí, ya han pasado 10 años desde que empezó esta aventura llamada Ediciones del Subsuelo con su primera publicación, Sátira y profecía, las voces de Karl Kraus, de Jacques Bouveresse, quien lamentablemente nos ha dejado este 2021. Precisamente a raíz de esta publicación conocí a Adan Kovacsics, que ha sido y sigue siendo, como traductor y autor, un amigo que me ha acompañado todos estos años. Con un inicio así ¿qué podía fallar?
En los primeros años tuve la suerte de contar con personas increíbles a las que quiero agradecer su dedicación, conocimientos y entusiasmo. Personas como Xavier Grass y Carmen González, que contribuyeron a que este proyecto empezase a andar.
Diez años con un solo objetivo: publicar obras de ensayo y narrativa de autores que, inéditos en español en muchos casos, considero realmente interesantes y que pueden ser una enriquecedora aportación para los lectores.
En esta década de vida, Ediciones del Subsuelo ha publicado a novelistas como Sigismund Krzyzanowski, Borís Yampolski, Miklós Szentkuthy, Gert Jonke o Werner Kofler. Todos ellos, autores de referencia en sus respectivos países. Y a escritores españoles, desgraciadamente poco conocidos hasta ahora, pero que indudablemente suman una nueva voz a la literatura en lengua española, como Xavier Franquesa o José Carlos Rodrigo Breto. En el apartado de Ensayo, con autores como Jean-Yves Tadié, Jacques Le Rider, Jean-Pierre Cometti o Wilfried Stroh, por citar solo a algunos, siempre he intentado casar el rigor con el afán de acercar las principales obras de la cultura a nuevos lectores y aportar visiones diferentes a los que ya las conocen.
El trabajo de estos años y la experiencia acumulada servirán para seguir alimentando un catálogo que ha adquirido vida propia, de tal forma que a menudo decide por sí mismo quién formará parte de él y quién no. Los que sí se incorporarán de inmediato a este insaciable catálogo son dos de los grandes que también están de aniversario: Fiódor Dostoievski (200 años) y Paul Valéry (150 años). Ediciones del Subsuelo se suma a estas celebraciones publicando sus apasionantes biografías. Diez años, sí, diez años de gracias a los lectores que han confiado en esta pequeña pero ambiciosa editorial cuya única aspiración es aportar ideas y claves para que el conocimiento, en todas sus vertientes, evolucione y no volvamos a caer en la oscuridad de épocas pretéritas.
La pasada semana en la Convención del PP el muy mucho liberal y demócrata Mario Vargas Llosa advirtió que, en la América Latina, en numerosas ocasiones se vota mal. No es un problema de elecciones libres –que sobre ello tendría mucho que callar-, dijo, sino de personas que votan mal porque no votan lo que el señor escritor entiende que es lo bueno. ¿Qué es votar bien? Votar a sus amigos y a los elegidos por la NDE (la CIA para entendernos). El resto es votar mal. Si se vota al liberal Juan Manuel Santos en Colombia es hacerlo mal porque termina con el conflicto armado y se fastidia el negocio armamentístico. Si se vota en Colombia por el liberal Iván Duque es hacerlo bien aunque se asesine desde grupos paramilitares y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado a sindicalistas (llevan ya cerca de 500), activistas y personas que protestan. Un mismo país, dos presidentes del mismo uribismo liberal y cómo se vota bien o mal según Vargas Llosa.
En términos generales lo de Vargas Llosa, sin hacer caso de los ejemplos, es una verdadera boutade. Algo propio del tipo de pensamiento aristocrático o elitista. Todas las personas votan bien y de acuerdo a sus preferencias. Las cuales, por cierto, pueden y deben ser distintas a las de otras personas, no siendo mejor ni peor ese voto. Quien vota en blanco, o nulo, vota bien en tanto en cuanto muestra cierta rebeldía hacia bien el sistema, bien la clase política que ejerce en sufragio pasivo en ese momento. Incluso la abstención, que sería un no-voto en sí, es tan buena y válida como la votación. Si alguien prefiere quedarse en casa, ir al fútbol o al pueblo antes que ir a votar sus motivos tendrá. En cualquier elección libre nadie vota mal y si a alguna de las partes del sistema político, en sentido amplio, le parece que el pueblo vota mal, lo que debe hacer es no acusar señalando con el dedo y preguntarse por qué no han votado lo mismo que uno o a su partido. Es posible que la culpa no esté en el pueblo sino en la élite. De hecho es lo más normal.
Son mucho más graciosos los conspiranoicos que los elitistas enfurruñados. Al menos se inventan historias sobre empresas de recolección de datos que cambiarían los votos (¿A que sí podemitas?), influencias de potencias extranjeras, la posición de los astros o cualquier otra ocurrencia. Estas personas, aunque resulte paradójico, pueden estar más cerca de la verdad (salvo excepciones) que los elitistas que dicen que el pueblo ha votado mal. ¿Por qué? Muy sencillo, porque no echan sobre los hombros del pueblo errores a causa de la ignorancia, sino que entienden que ha habido algún tipo de conspiración que ha engañado al pueblo. El pueblo no se equivoca es engañado por poderes misteriosos. En este tipo de casos no entran los peones negros (¿recuerdas Girauta?) porque sabían que mentían. En realidad las personas votan por muchos factores y los aparatos ideológicos, que todos utilizan, son fundamentales para la composición mental.
El discurso de Vargas Llosa no es nuevo, se puede encontrar en la Antigüedad en Homero, Platón, Herodoto o Tucídides, llegando hasta nuestros días. La visión de que las multitudes, el pueblo, son idiotas (idiotés) y no se las puede dejar a su libre albedrío pues acaban votando mal. Da igual si es lo que no le gusta a Vargas Llosa o es la invasión de Sicilia sin conocer la isla, la cual te lleva a una derrota estrepitosa. Toda la psicología de masas (Le Bon, Freud, Moscovici, Ortega y Gasset o Canetti) acaba señalando al pueblo-masa como un conjunto de ignorantes que no saben votar, ni ser autónomos. Por ello, dice el discurso oligárquico, nada mejor que dejar la política en manos aristocráticas o de los mejores. De ahí que la política actual no sea más que un juego cutre de lucha entre oligarquías, donde hasta no hace tanto se intentaba respetar al pueblo.
Los progres también son elitistas
No todos los que votaron a Hitler eran ignorantes, ni analfabetos, ni seres despreciables, bien al contrario le auparon insignes filósofos y juristas, pastores protestantes, etc. Por ello ese sentido elitista donde “los algunos” (por seguir la línea analítica de Chantal Delsol) siempre aciertan y tienen en su cabeza la única verdad posible y universal, no sea más que un engaño. Pura demagogia en muchas ocasiones. Una persona titulada puede ser tan incompetente o prudente como una persona ignara.
Vargas Llosa muestra su elitismo… y la progresía también. El discurso de desprecio al pueblo o a la clase social (incluyendo la militancia dentro de los partidos) no sólo se sitúa a la supuesta derecha ideológica. La progresía es parte de esa élite dirigente que insulta al pueblo. ¿No se lo creen? Hace poco más de seis años Carolina Bescansahablaba de retirar el derecho al voto a las personas mayores de 70 años porque no sabían votar. Vamos que no les votaban a ellos. Las cuentas trolls de Juanma del Olmo insisten semana tras semana que las personas que votan al PSOE están equivocadas porque la verdadera y única izquierda es Podemos. Antonio Maestre siempre señala a cualquiera como fuera de la izquierda, y por tanto fuera de la verdad, que no apoye lo que él dice, aunque sea una estupidez. Los intelectuales progres son bastante elitistas y sienten estar en la única verdad… bueno las doscientas mil verdades en que acaban muchos de ellos divididos. Desde el PSOE se ha dicho en más de una ocasión que no hay nada más tonto que un obrero que vota a la derecha. No es, por tanto, un pensamiento propio de una parte del espectro político sino que se expande. Al final intelectuales y activistas de uno u otro lado acaban señalando al pueblo como culpable de votar mal.
Ninguno de esos intelectuales, partidos o malvaviscos televisivos se preguntan sobre el porqué del voto del pueblo. Por qué las clases populares acaban votando partidos de extrema derecha o populistas. En general los intelectuales son elitistas, pero la clase política también y todos cometen el mismo error, cargar las culpas sobre el pueblo mientras que “ellos, ellas y elles” (con estas gilipolleces normal que no les vote nadie) se sitúan en una posición de observación tan alta que no ven la realidad. Influyen cuestiones materiales, racionales, ideológicas, comunales y, principalmente, capitalistas. En realidad nadie puede poseer la verdad ya que ésta es una búsqueda constante, pero en temas humanos ciertamente todos dejan bastante que desear. Es llegar al cargo o vender cuatro libros y situarse por encima del resto de seres mortales. Por eso es normal que las revoluciones comiencen por la purga de este tipo de personas. Les dicen que votan mal y se lo recuerdan gracias al señor Joseph Ignace Guillotine.
“No tengo nada contra Iberdrola ni contra Carmona. Pero si se confirma la noticia de su fichaje, me parece un mal mensaje el que emiten ambos” ha dejado por escrito en redes sociales el secretario de Organización de facto del PSOE contra un militante de su partido. Al albur de la caza de brujas montada desde el podemismo contra un militante del PSOE, Santos Cerdán se ha lanzado al cuello de Antonio Miguel Carmona por su posible contratación, que no fichaje (eso ocurre en los deportes), por la empresa energética Iberdrola. Para conseguir dos “me gustas” y aparentar ser de izquierdas tiene que poner en tela de juicio la capacidad y la integridad no sólo de Carmona sino de cualquier militante del PSOE.
¿Acaso no pueden los militantes del PSOE ser vicepresidentes de cualquier compañía? Porque en realidad Carmona no ha tenido más cargos que diputado regional y concejal, que eso y un mojón es lo mismo. No ha sido ministro. No hay puerta giratoria porque jamás ha estado en un cargo público que le procurara proximidad a la clase dominante. Ha sido profesor de Universidad (últimamente en la privada CEU) y poco más. Una persona así ¿no tiene derecho a mejorar y prosperar? ¡Ah! Que sale en televisión y por ello ya no debe ser nada que el PSOE no quiera ¿no? Pues francamente ese es un pensamiento totalitario. Jamás se ha ocultado como socialdemócrata (de mierda se decía antiguamente en el seno del PSOE), como ahora hace el propio Cerdán, si es que asume la ponencia del 40° Congreso, por tanto no se ha posicionado nunca como elemento revolucionario (en realidad nadie lo hace en el PSOE salvo cuatro). Reformista asumiendo el capitalismo como… ¡anda! toda la ejecutiva del PSOE.
No tengo nada contra Iberdrola ni contra Carmona. Pero si se confirma la noticia de su fichaje, me parece un mal mensaje el que emiten ambos. https://t.co/i09Aa4AgIC vía @el_pais
Lo que ocurre es que Carmona era el último susanista que quedaba con cierta prédica mediática. El último susanista y el último tomasista que también tiene su porqué. Realmente la mala baba de muchos es por este motivo, porque Carmona defendió a Susana Díaz y a Tomás Gómez, porque no le ha bailado el agua a Pedro Sánchez, porque opina según su entender la socialdemocracia sin plegarse al mandato de Ferraz, porque ejerce su libertad como cualquier militante sin insultar al partido. ¿Cuál es el mal mensaje que emite Carmona a decir de Cerdán?
En la ponencia del 40° Congreso dice el punto 548 que hay que garantizar las oportunidades para que todos “puedan optar al loro social, a la adquisición de habilidades y competencias que nos empoderan”. Carmona ¿no puede optar al logro social o sólo lo pueden hacer los que tienen carnet especial? Carmona ha desarrollado sus habilidades y competencias (es doctor en Economía por Universidad pública, no como otros), por ser del PSOE que no le gusta a la Ejecutiva ¿ya no puede optar a ser vicepresidente de una gran compañía? ¿Se pasa por el forro de los mismos Cerdán la ponencia cuando habla de un militante del PSOE de un sector no sanchista? Cuando en la ponencia (artículo 355) proponen fomentar el “emprendimiento innovador” (por cierto esto es una gilipollez intelectual porque el emprendimiento o es innovador o no es –lean a John Stuart Mill o a Joseph A. Schumpeter padres del concepto-) ¿es válido para todo el mundo menos para Carmona? ¿Quién dice que no pueda llegar a implantar un sistema de codecisión en la empresa al estilo sueco o mejorar la gobernanza de la misma?
Curioso que se señale tanto a Carmona, un militante conocido pero militante, y se calle la gestión de Beatriz Corredor en Red Eléctrica Española. Esa persona puede llevárselo crudo al decir de Cerdán, pero Carmona no puede trabajar en una eléctrica. Ya. Es curioso que en el propio mensaje ya haya incluido el porqué del mensaje tan mezquino. Ese yo no tengo nada contra Carmona ya es indicativo de que sí lo tiene, de que le jode que a un susanista le vaya bien en la vida. Porque si lo dicen porque un socialista sea contratado por Iberdrola, con la que está cayendo sí (aunque Teresa Ribera trata a las personas como idiotas que no saben comprar lavadoras), están destilando una mentalidad totalitaria de control de las personas francamente preocupante. Mucho hablar de la libertad como no dominación en la ponencia del 40° Congreso y resulta que quieren dominar hasta los trabajos de sus militantes.
Les presentamos las novedades de las pequeñas y medianas editoriales. Como siempre, se hará un corta y pega de las notas de presentación de las obras tal y como llegan u ofrecen las editoriales sin ningún tipo de apreciación sobre ellas, salvo la elección de unos u otros títulos.
Novela
Ibrahima Balde, Hermanito, Blackie Books, 17,90€
Esta historia arranca así: «Estoy en Europa pero yo no quería venir a Europa». Ibrahima Balde nació en Guinea, pero se vio forzado a abandonar su casa para ir a buscar a su hermano pequeño. Una mirada ingenua, castigada, arrebatadoramente poética y, en definitiva, única. La de quien ha sufrido todo y, sin embargo, tiene el poder de convertirlo en algo útil. En algo bello.
Lisa Taddeo, Animal, Principal de los Libros, 18,90€
Joan ha pasado toda su vida soportando la crueldad de los hombres. Cuando uno de sus amantes se pega un tiro delante de ella tras descubrirla cenando con otro hombre, huye de Nueva York en busca de Alice, la única persona que puede ayudarla. En las colinas de Los Ángeles, Joan recorrerá sus recuerdos en busca del terrible momento que marcó su infancia y que la ha perseguido desde entonces.
Meg Rosoff, El deslumbrante Kit Godden, Siruela, 15,95€
En una casa soleada junto al mar, la familia vuelve a reunirse en el caos feliz de cada verano, dejando atrás la rutina urbana londinense. Una novela iniciática y excitante, tan poderosa y atemporal que se inscribe entre los clásicos de la mejor literatura contemporánea para todas las edades.
Goliarda Sapienza, Al filo del mediodía, AltaMarea, 18,90€
Publicado por primera vez en 1969 y hasta ahora inédito en castellano, esta obra relata la experiencia psicoanalítica vivida por la autora de «El arte del placer» como consecuencia de un periodo de depresión que desembocó en un intento de suicidio. Con una prosa magmática y vehemente, estas páginas describen el complejo y doloroso proceso de un despertar personal y universal.
Pablo González Sánchez, Los que sufren, Dosmanos, 18,90€
Desde El Puerto de Santa María llega esta explosión literaria llamada Pablo González Sánchez (1994) con «Los que sufren”, la historia de un parricidio en un escenario de carente moral. Nuestro protagonista se aferra a un mundo habitado por unas mentiras que no se condenan. ¿Le suena a usted de algo?
Anne Stern, Luces y sombras en Berlín, Maeva, 20,90€
Una apasionante novela histórica ambientada en el Berlín de la década de 1920, época de nuevos comienzos, con una protagonista inolvidable
Berlín, 1922. Hulda Gold es una comadrona intrépida, tenaz y muy apreciada en el barrio donde reside. La Primera Guerra Mundial ha dejado a su paso profundas heridas y, aunque la joven República se caracteriza por una atmósfera de renovación, también está marcada por una gran pobreza. Caracterizada por su talante comprometido, Hulda es propensa a meterse en problemas. Cuando una de sus pacientes se muestra muy afectada por la muerte accidental de una vecina, la joven no puede evitar inmiscuirse. ¿Por qué el distante comisario de la Policía Criminal se interesa por este caso? Ella inicia sus propias pesquisas y desciende poco a poco a las profundidades de una ciudad en la que las luces y las sombras están estrechamente unidas.
Ray Eleanor, Los secretos de Amy, Duomo, 18,50€
Hace once años, el mundo de Amy se vino abajo y decidió empezar a coleccionar objetos, cosas que le recordaban a las épocas felices de su vida. Ahora es una acaparadora compulsiva y su casa se ha convertido en un almacén repleto de tazas, jarrones y un montón de cosas que, en realidad, no necesita. A este ritmo, acabará enterrada bajo una montaña de trastos en su propia casa.
Afortunadamente, la llegada de unos nuevos vecinos la obligará a plantearse su modo de vida. Y por casualidad, un descubrimiento fortuito le devolverá aquello que tanto ansía. Porque Amy todavía tiene un futuro que la está esperando.
Rachel Cusk, Segunda casa, Libros del Asteroide, 17,95€
Una mujer invita a un prestigioso pintor a pasar una temporada con ella y su familia en una casa de invitados que acaban de construir junto a la remota marisma en la que viven; profundamente conmovida por su pintura, alberga la esperanza de que la particular mirada del artista ilumine desde una nueva perspectiva su propia existencia. La visita alterará la quietud de su vida y le revelará aspectos tan singulares de la existencia humana como la distancia que separa la realidad de las ficciones que nos construimos, las sutiles dinámicas de poder que dominan nuestras relaciones, en especial entre hombres y mujeres, o lo difícil que resulta ser auténticamente libre.
Segunda casa añade una pieza clave a la admiradísima obra novelística de Rachel Cusk, una autora capaz de seguir sorprendiendo a sus numerosos lectores con la inconfundible originalidad, profundidad y penetración psicológica de su literatura. Una novela de una asombrosa perfección formal que, a través de la meticulosa indagación en nuestros deseos y contradicciones, nos demuestra que el arte puede ser tan salvífico como destructivo.
Stig Dagerman, Niño quemado, Nórdica, 22,50€
Después del éxito internacional de su colección de artículos de la Segunda Guerra Mundial, Stig Dagerman fue enviado a Francia con la misión de continuar esta tarea periodística. En cambio, se refugió en un pequeño pueblo francés y en el verano de 1948 creó lo que sería su novela más personal, conmovedora e impactante: Niño quemado.
Ambientada en un barrio de clase trabajadora en Estocolmo, la historia gira en torno a un joven llamado Bengt, que cae en una profunda confusión privada por la muerte inesperada de su madre. Mientras lucha por hacer frente a su pérdida, su desesperación se transforma lentamente en rabia cuando descubre que su padre tenía una amante. Pero cuando Bengt jura venganza en nombre de la memoria de su madre, también se ve arrastrado a una relación febril y conflictiva.
Albert Pijuan, La gran ola, Sexto Piso, 17,90€
Hay días en los que la vida es bella, bellísima; hay otros, en cambio, en los que parece un verdadero infierno. Es lo que están a punto de descubrir tres primos, hijos de los tres hermanos fundadores de un grupo turístico con hoteles por todo el mundo. A los dieciocho años, disfrutan como nunca y como nadie de la inauguración de un nuevo hotel en Sri Lanka: fiestas, alcohol, submarinismo, paisajes exóticos, lujo asiático… Embriagados por la inconsciencia de la juventud y por las facilidades económicas a su alcance, muestran la actitud de quienes se saben los futuros dueños del cotarro.
Pero las cosas cambian drásticamente cuando una alerta de tsunami se difunde por todos los rincones del océano Índico. En cuestión de minutos, deberán dejar atrás la isla y todas las barbaridades que han cometido. Es el año 2004 y aprenderán que todos los actos, para bien y para mal, tienen consecuencias, y que muy probablemente esta no será la última gran ola que arrase con todo en sus vidas.
Ganadora del Premio Nacional de la Crítica de narrativa en catalán, La gran ola es una novela adictiva que se mueve entre lo apocalíptico y lo carnavalesco, y que revela a Albert Pijuan como un autor de enorme inteligencia narrativa y virtuosismo estilístico. Pijuan nos brinda una obra frenética y delirante que no deja títere con cabeza, y que esconde, tras su humor incisivo e irreverente, una crítica implacable a una élite indolente y voraz, y a la visión del mundo como resort.
Kanae Minato, Confesiones, Nocturna, 15€
El último día de clase, la profesora Yuko Moriguchi anuncia a sus alumnos que deja la escuela. Todos saben el motivo: no han pasado más que unos días desde que su hija de cuatro años apareció ahogada en la piscina del colegio, en apariencia por accidente. Sin embargo, Yuko sabe que la verdad es muy distinta: la mataron dos alumnos de esa misma clase.
Y a ella no le interesa buscar justicia. En realidad, prefiere venganza.
De esta última lección de Yuko nadie saldrá sin cicatrices; al fin y al cabo, todo el mundo tiene algo que confesar.
Confesiones es es el impactante thriller lleno de giros que catapultó a Kanae Minato a las listas de más vendidos en Japón, donde ha ganado premios como el de los libreros y el director Tetsuya Nakashima lo adaptó al cine. Después de leer esta novela, nunca volverás a smo modo una clase.
Flora Thompson, Heatherley, Hoja de Lata, 19,90€
Una cálida tarde de las postrimerías del siglo pasado, una muchacha de unos veinte años atravesaba los límites de Hampshire desde uno de sus condados limítrofes. Llevaba un vestido de lana de color marrón y un gorro de piel de castor adornado con dos pequeñas plumas de avestruz colocadas a ambos lados de su cabeza como signos de interrogación. Esa muchacha es Flora Thompson, alias Laura, y el pueblo en cuestión, Grayshott, donde Flora se estableció en 1898 como encargada de la oficina de correos. Un nuevo capítulo en la vida de esta maravillosa mujer, siempre dispuesta a contarnos, con una reconfortante serenidad, su entorno natural y sus gentes, pero también las diferencias de clase, los prejuicios contra las mujeres o los modernos «bohemios» del momento en un mundo rural cambiante que las nuevas cámaras Kodak empezaban a fotografiar para la posteridad.
William Beckford, Vathek, Reino de Cordelia, 24,95€
A finales de 1781, para celebrar su vigésimo primer cumpleaños, William Beckford (1760- 1844) se encerró en la vieja mansión de Fonthill en compañía de su amante George Pitt, su hermana Harriot y varios amigos íntimos. Del recuerdo de aquella celebración entre lo teatral y lo orgiástico surgió la inspiración de «Vathek», obra celebrada por Byron, Mallarmé, Gide, Lovecraft o Borges. Escrita originalmente en francés, se halla entre la nouvelle gótica y el cuento orientalizante, la crueldad y el erotismo, la luz y las tinieblas. Raúl Arias ilustra a color este clásico que se adelantó a los surrealistas, basándose en una nueva traducción de Victoria León que sigue los últimos estudios sobre la obra incorporados a las ediciones más recientes publicadas en Francia y el Reino Unido.
Ilustrados
VV. AA., Relatos de vampiros, Alma, 15,95€
Los vampiros son los más sugerentes de los seres fantásticos, y tal vez los más antiguos. Existen en los folclores de casi todas las culturas, si bien la imagen que tenemos de ellos ha evolucionado y, paradójicamente, se ha humanizado con el tiempo. En esta antología se nos muestran 12 ejemplos de ese tránsito de criatura bestial a sofisticada mujer fatal o caballero de atractivo sobrehumano.
Sara Mesa, Perrita Country, Páginas de Espuma, 17€
Algunas historias difuminan o emborronan su origen. A partir de ahí la vida se contempla. Una joven profesora reinicia su vida en una nueva casa, lejos de otra época, probablemente acompañantes de otro hogar. Pero no está sola. Esa contemplación es compartida por el trasiego y la quietud, las miradas y los silencios de dos especiales, una perra y un gato.
Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas, Alma, 9,95€
«El corazón de las tinieblas» recoge parte de sus experiencias a bordo de un barco de vapor en el río Congo. Las enigmáticas últimas palabras de Kurtz, «El horror! El horror!», nos hablan de dos de las grandes preocupaciones del autor: los excesos de la colonización europea en África y la amoralidad intrínseca del ser humano.
Novela histórica
Luis Mollá, La batalla de las especias, Almuzara, 17,95€
Alentado por el éxito comercial de la expedición de Magallanes tras el regreso de la Victoria cargada de clavo al mando de Juan Sebastián Elcano, Carlos I decide enviar a Las Molucas una segunda flota más ambiciosa a las órdenes de don García Jofre de Loaísa, secundado por el propio marino de Guetaria. Si en la primera expedición la división entre marinos españoles y portugueses estuvo a punto de dar al traste con los objetivos más importantes, en esta segunda será la división de clases entre los nobles capitanes castellanos lo que pondrá los resultados en el filo de la navaja, pues si por una parte considerarán a Loaísa falto de los conocimientos náuticos suficientes para encabezar la flota de siete barcos, por otra despreciarán a Elcano por no reunir la hidalguía suficiente para mandarlos. Desde la salida de La Coruña en julio de 1525 la desconfianza y los recelos irán minando el necesario espíritu de equipo que requiere una expedición de siete naves, lo que terminará por traducirse en desobediencias, deserciones, abandonos y motines, un maremagno de infortunios en el que tanto Loaísa como Elcano encontrarán la muerte en aguas del Pacífico.
Otras lecturas
Carlos Alberdi Alonso, Ciento un autobuses de Madrid, Abada, 24€
Este libro se ha escrito a lo largo de varios años. Durante ese tiempo la ciudad no ha dejado de cambiar. Tampoco las líneas de autobuses que cada tanto transforman sus trayectos. Ese no parar, ese cambio permanente está en el adn de la ciudad y es al mismo tiempo encantador e insufrible. Es probable que el lector pueda decir lo mismo de este pequeño diccionario de líneas de autobús madrileñas.
Bolsillo
Agnes Grey, Anne Brontë, Alba, 12€
«¡Qué maravilloso sería convertirse en una institutriz! ¡Salir al mundo… ganar mi propio sustento… Enseñar a madurar a los jóvenes!» Este es el sueño de la hija de un modesto vicario, un ideal de independencia económica y personal, y de entrega a una noble tarea como la educación. Una vez cumplido, sin embargo, los personajes de este sueño se revelan más bien como monstruos de pesadilla.
Fiodor M. Dostoievski, Humillados y ofendidos, Alba, 14,90€
El narrador de la novela es un escritor cuya primera obra le ha valido reconocimiento, pero que, poco amigo de la sociedad y de la adulación, parece incapaz de proseguir su carrera. Nietzsche decía que Dostoievski era «el único psicólogo del que tenía que aprender algo» y en esta novela asistimos en verdad a un insólito y sorprendente análisis de los recovecos de la bondad y el perdón, de la soberbia y la maldad.
Les presentamos las novedades de ensayos, historia y otro tipo de lecturas (que pueden ser interesantes) que se publican en España. Se incluyen grandes, medianas y pequeñas editoriales. Como es usual, la presentación de las obras se hace mediante un corta y pega de las notas de presentación de las obras tal y como llegan u ofrecen las editoriales sin ningún tipo de apreciación sobre ellas, salvo la elección de unos u otros títulos.
Ensayos
Alex Ross, Wagnerismo, Seix Barral, 25,90€
Para bien o para mal, Wagner es la figura más influyente en la historia de la música. Creaciones tan colosales como El anillo del Nibelungo, Tristán e Isolda y Parsifal sirvieron en el arte como modelos de obras osadas en la forma, como ejemplos en la creación de mitos, la libertad erótica y especulación mística. En Wagnerismo, Alex Ross restaura la magnífica confusión de lo que significa ser wagneriano: un pandemonio de genios, locos y profetas que luchan por el legado multifacético del compositor, y convierte la experiencia de lectura en un constante descubrimiento a través de esas figuras, de Nietzsche, Van Gogh, Dalí y Buñuel a Baudelaire, Virginia Woolf o Proust.
En muchos sentidos, Wagnerismo cuenta una historia trágica. Un artista que podría haber rivalizado con Shakespeare en alcance universal se ve arruinado por una ideología de odio. Aun así, su sombra perdura sobre la cultura del siglo XXI y sus motivos míticos recorren películas de superhéroes y fantasía. Ni una apología ni una condena, Wagnerismo es una obra de apasionante descubrimiento, que nos ofrece una idea más honesta de cómo actúa el arte en el mundo.
Jordi Agustí, Genes, cerebros y símbolos, Tusquets, 20€
En algún momento del pasado, nuestros ancestros australopitecinos abandonaron la protección de los bosques y se aventuraron a caminar erguidos por las sabanas africanas. Aquellos primeros pasos, unidos a una creciente ingesta de carne y al uso de las primeras herramientas, iniciaron una carrera evolutiva que, cerca de cuatro millones de años más tarde, ha permitido al Homo sapiens extenderse a lo largo del planeta y colonizar todos los ecosistemas. Este libro cuenta la fascinante historia de los hitos que han jalonado la evolución del linaje humano en la Tierra: desde el bipedismo, la pérdida del vello corporal y el aumento de la masa cerebral hasta el comportamiento cooperativo, la «invención» de la infancia y la adolescencia, la solidaridad grupal con los enfermos y ancianos, y el desarrollo de un lenguaje altamente complejo y del pensamiento simbólico.
Genes, cerebros y símbolos es una extraordinaria aportación a la historia de nuestros orígenes, una esclarecedora descripción de la naturaleza humana, del lugar que ocupamos en la biosfera y de los retos planteados a nuestra supervivencia como especie.
Fernando Vallespín, La sociedad de la intolerancia, Galaxia Gutenberg, 19€
Entre las dimensiones de crisis de la democracia liberal hay una particularmente aguda: la creciente falta de respeto por la opinión de quienes no forman parte de nuestro grupo de referencia. El objetivo de este libro es tratar de levantar acta de este fenómeno, describir dónde y cómo se manifiesta, cuáles pueden ser las causas de esta transformación en la cultura pública de las sociedades democráticas, y cuáles son sus consecuencias.
Christina Lamb, Nuestros cuerpos, sus batallas, Principal de los Libros, 22,50€
Durante milenios, el cuerpo de la mujer ha sido un arma con la que ejércitos, terroristas y milicias han humillado, oprimido y castigado a sus adversarios. Christina Lamb, corresponsal de guerra de larga trayectoria, nos ofrece en este libro una crónica de la extraordinaria tragedia de la guerra, centrándose en los abusos cometidos contra mujeres y sus traumáticas consecuencias para las supervivientes.
Anselm Jappe, Hormigón, Pepitas de Calabaza, 17,90€
El hormigón encarna la lógica capitalista. Es el lado concreto de la abstracción mercantil. Como ella, anula todas las diferencias y es más o menos siempre lo mismo. Producido de forma industrial y en cantidades astronómicas, con consecuencias ecológicas y sanitarias desastrosas, ha extendido su dominio por el mundo entero, asesinando las arquitecturas tradicionales y homogeneizando todos los lugares con su presencia.
Byung-Chul Han, No-cosas, Taurus, 13,90€
Hoy en día, el mundo se vacía de cosas y se llena de información inquietante como voces sin cuerpo. La digitalización desmaterializa y descorporeíza el mundo. En lugar de guardar recuerdos, almacenamos inmensas cantidades de datos. Los medios digitales sustituyen así a la memoria, cuyo trabajo hacen sin violencia ni demasiado esfuerzo. La información falsea los acontecimientos. Se nutre del estímulo de la sorpresa. Pero este no dura mucho. Rápidamente sentimos la necesidad de nuevos estímulos, y nos acostumbramos a percibir la realidad como una fuente inagotable de estos. Como cazadores de información, nos volvemos ciegos ante las cosas silenciosas y discretas, incluso las habituales, las menudas y las comunes, que no nos estimulan, pero nos anclan en el ser.
El nuevo ensayo de Byung-Chul Han gira en torno a las cosas y las no-cosas. Desarrolla tanto una filosofía del smartphone como una crítica a la inteligencia artificial desde una nueva perspectiva. Al mismo tiempo, recupera la magia de lo sólido y lo tangible y reflexiona sobre el silencio que se pierde en el ruido de la información.
Mario Barcellona, Entre pueblo e Imperio, Trotta, 32€
Impolítica e irrepresentable: así define este ensayo la sociedad del presente con la vista puesta en varios procesos complementarios que han discurrido durante las últimas décadas. Entre estos procesos cabe mencionar: la expulsión de masas de trabajadores de la producción y su sustitución por robots; el dominio de los poderes financieros globales sobre la voluntad de las poblaciones; la desagregación social como consecuencia del imperativo individualista; la recomposición oligárquica de la estratificación social, y la profundización de la crisis ecológica. Un marco insolidario y cerrado a la imaginación colectiva que se ha convertido en la crisis sistémica de un capitalismo hiperproductivo pero sin empleo suficiente, y por consiguiente con escasez de demanda, en el que el autor sitúa la emergencia de formas populistas de agregaciónde la insatisfacción masiva.
En estas condiciones, emergen como tareas prioritarias recuperar el sentido fuerte de la política e inventar nuevas instituciones que permitan representar democráticamente las aspiraciones a una vida digna.
Frente al olvido sistemáticamente organizado, la contribución de este volumen consiste en recuperar los esfuerzos que se han dado en el campo de lo que antes se entendía como izquierda para avanzar sobre un horizonte más igualitario, así como en formular, en diálogo con algunas tendencias emancipatorias del presente, un programa de mínimos que parte de la necesidad de recuperar la centralidad del conflicto en torno al trabajo y la distribución de la producción social, y de hacer frente a los grandes riesgos ecológicos.
La pregunta es: ¿Por qué los votantes siguen depositando su confianza en políticos corrompidos, deshonestos, malvados, ineptos…? La respuesta más probable es: porque tienen una fe religiosa en ellos. Porque esos electores, más que ciudadanos, son creyentes. Si la ideología sustituyó a la religión en las sociedades modernas a partir de la Revolución Francesa, y si la separación Iglesia-Estado tuvo como consecuencia un impulso de adelanto y bienestar para Occidente, podemos suponer que apartar la ideología del gobierno de los Estados reactivaría el progreso de la humanidad en un momento en que la democracia está desapareciendo. La idea de ateísmo ideológico, que se formula en estas páginas, puede ser una pieza fundamental para combatir la corrupción, el autoritarismo y la miseria económica y moral, que aumentan ahora que la democracia, tal y como un día la concebimos, ya no existe. Se presenta aquí la posibilidad realmente factible de separar de forma definitiva la ideología del gobierno de las ciudades y las naciones por ir en contra de los intereses generales. Estamos ante una propuesta rompedora y sorprendente que podría cambiarlo todo. Una lectura urgente para desencantados y escépticos de la política, pero también para fanáticos y radicales, es decir: para los «creyentes».
Giorgio Agamben y Jean-Baptiste Brenet, Intelecto de amor, Adriana Hidalgo, 9,90€
En ese camino, aquí se analiza, por una parte, el poema más oscuro del más conceptual de los poetas italianos, Guido Cavalcanti, “primer amigo” de Dante según la Vida nueva. Y, por la otra, el pensamiento de Averroes, el más difícil e influyente de los filósofos árabes de la Europa medieval, cuya corriente, el averroísmo, marcó el pensamiento occidental.
Historia
Peter Neumann, La república de los espíritus libres, Tusquets, 19€
La Revolución francesa no solo hizo tambalear la política europea de su tiempo; en la ciudad alemana de Jena, una generación de jóvenes poetas, filósofos y escritores decidió, hacia 1800, repensar de nuevo el mundo. Los hermanos Schlegel junto con sus esposas, filósofos como Schelling, Fichte o Hegel, y poetas como Novalis o Tieck se congregaron en la pequeña ciudad universitaria para edificar una «república de espíritus libres». Además de cuestionar las tradiciones y la sociedad, contribuyeron a transformar nuestra comprensión de la naturaleza, la libertad y la entera realidad humana. Peter Neumann relata la portentosa existencia de esta comunidad de hombres y mujeres libres que sentaron las bases para la irrupción de la modernidad.
Mary Beard, La civilización en la mirada, Crítica, 20,90€
Toda civilización se configura en torno a unas imágenes compartidas colectivamente. Sus miembros se caracterizan por un modo peculiar de ver el mundo en que viven, de modo que la diferencia de las percepciones marca la diversidad de cada civilización. Mary Beard lo ilustra con una doble y fascinante exploración. Su primera parte se refiere al arte del cuerpo: a las diversas visiones del cuerpo humano a través del tiempo y del espacio, desde las gigantescas estatuas de los faraones a los guerreros de terracota de China. La segunda aborda un tema todavía más complejo: el de las imágenes acerca de los problemas que todas las religiones, antiguas o modernas, han tenido para representar lo divino.
A. C. Grayling, Historia de la filosofía, Ariel, 39,90€
En esta obra colosal, A. C. Grayling examina el enraizamiento histórico de la filosofía tal como la conocemos hoy. Empieza antes de la era de Buda y Confucio para sumergirse después en las antiguas escuelas griegas, el dominio del cristianismo, el Renacimiento y la Ilustración, cuando el desarrollo de las ciencias naturales y las ideas sobre el estado moral de los individuos tuvieron un enorme impacto. Posteriormente se centra en filósofos modernos cuyas reflexiones dieron paso a las ciencias sociales, así como en las principales preocupaciones filosóficas que impulsaron el auge del cálculo y la ciencia cognitiva. Y como cualquier historia de la filosofía que se precie, esta no puede ser vista solo desde Occidente, de modo que se aproxima también a las grandes tradiciones de la India, China, el mundo islámico y el continente africano.
Este decisivo catálogo —que abarca la epistemología, la metafísica, la ética, la estética, la lógica, la filosofía de la mente, del lenguaje…— nace de un amplio ejercicio retrospectivo que concluye preguntándonos qué hemos aprendido a partir de este antiguo cuerpo de pensamiento.
Berna González Harbour, Goya en el país de los garrotazos, Arpa, 18,90€
Mientras Goya pintaba su presente, también retrataba el nuestro. Por ello es considerado el padre de la modernidad. Berna González Harbour emprende un viaje personal a la vida de Goya, pisa sus territorios y analiza muchos de los misterios, cotilleos y fake news que han rodeado su figura. Un viaje biográfico original y fascinante por los episodios íntimos y familiares del pintor poco o nada conocidos.
Patrisse Khan-Cullors y Asha Bandele, Cuando te llaman terrorista, Capitán Swing, 18,50€
Un libro de memorias poético y poderoso sobre lo que significa ser una mujer negra en Estados Unidos y la co-fundación de un movimiento que exige justicia para todos en la tierra de los libres.
Criada por una madre soltera en un barrio empobrecido de Los Ángeles, Patrisse Khan-Cullors experimentó de primera mano el prejuicio y la persecución que sufren los afroamericanos a manos de las fuerzas del orden. Para Patrisse, las personas más vulnerables del país son los negros. Perseguidos deliberada y despiadadamente por un sistema de justicia penal que funciona según la agenda de privilegios de los blancos, los negros están sujetos a un categorización racial injustificable y a la brutalidad policial. En 2013, cuando el asesino de Trayvon Martin quedó libre, la indignación de Patrisse la llevó a cofundar Black Lives Matter con Alicia Garza y Opal Tometi.
Condenadas como terroristas y consideradas una amenaza para Estados Unidos, estas amorosas mujeres fundaron un hashtag que dio origen al movimiento para exigir responsabilidades a las autoridades que continuamente hacen la vista gorda ante las injusticias infligidas a las personas de piel negra y morena.
Patrisse, que defiende los derechos humanos frente al racismo violento, es una superviviente. Transformó su dolor personal en poder político, dando voz a un pueblo que sufría la desigualdad y un movimiento impulsado por su fuerza y amor para decirle al país —y al mundo— que Black Lives Matter.
Cuando te llaman terrorista es la reflexión de Patrisse Khan-Cullors y Asha Bandele sobre la humanidad.
Nicolás Kwiatkowski, Bárbara y guerrera, Katz, 13€
Si en tiempos premodernos las mujeres fueron consideradas físicamente inferiores a los hombres, se insistía en su irracionalidad y se las recluía a la vida doméstica, eso no significa que todas ellas estuvieran privadas de capacidad de decisión ni que sus vidas fueran irrelevantes para la cultura y la sociedad de su tiempo. Aunque fueron experiencias minoritarias, hubo mujeres que se destacaron en el ámbito público, e incluso otras heroicas, símbolos de la virtud femenina, la justicia y la fortaleza.
La historia de Tomiris es, precisamente, una de esas anomalías: reina de los masagetas (siglo VI a. C.), ante una amenaza exterior contra ella y su pueblo, actuó con inteligencia, valentía y singular justicia.
Este libro se ocupa tanto de su historia como de la vida póstuma de su figura, de las fuentes de quienes la contaron y de las apropiaciones y usos que hicieron de ella. Recorrer esos caminos nos permite descubrir también algunas de las expresiones culturales y sociales que se opusieron a la emancipación de las mujeres, así como las que propusieron, justificaron y posibilitaron un papel distinto para ellas en el pasado.
Gonzalo Pontón, España, Pasado y Presente, 35€
Por primera vez, una historia de España escrita desde los intereses y percepciones de las clases populares, es decir, de la inmensa mayoría de la población de España. De aquellos hombres y mujeres que han vivido, trabajado y sufrido en nuestro país desde la revolución neolítica hasta el coronavirus. Este libro es el único que cubre en un solo volumen toda la historia de España hasta los tiempos de la covid-19. Desde el análisis y la crítica de los textos fundamentales de cada periodo histórico, este libro pone al descubierto las mentiras y los mitos que durante tantos años han contaminado nuestro conocimiento de la historia de España. Una narrativa pensada para cualquier lector, sin estereotipos, con sentido del humor. Con más de cien textos de época que nos ayudan a comprender cómo vivieron los hechos sus contemporáneos.
Esther Peñas, De la estirpe de las amazonas, Wunderkammer, 14€
¿Qué son las amazonas? Una tribu legendaria, un pueblo indómito, un mito incandescente. Un lugar fuera de los mapas. Se dice de ellas, en poemas, textos, vasijas y esculturas clásicas: que mataban –o mutilaban, dejándolos ciegos o cojos– a sus hijos en el caso de que alumbrasen varones; que se amputaban (o quemaban) un pecho (el derecho) para utilizar con mayor precisión el arco y la jabalina; que mataban a los hombres después de haber retozado con ellos… Las amazonas y su estirpe son ante todo un símbolo que ha perdurado hasta hoy. Este brillante ensayo persigue su rastro en la historia, en la literatura, en el arte y en el imaginario de nuestra sociedad.
Otras lecturas
Oscar Caballero, Una historia de la Nouvelle Cuisine, Planeta Gastro, 22,50€
La historia de la nouvellecuisine que conquistó el mundo, como nunca se ha contado, del invento de la cocina mediterránea en la alta gastronomía y de su gran emperador actual, Alain Ducasse.
En este libro caben dos revoluciones gastronómicas: el nacimiento de la nouvelle cuisine francesa, en los 1960, entre una ensalada loca y un salmón con acedera, en platos de 33 cm, y el nacimiento de la alta cocina mediterránea, en 1987, en Montecarlo.
Los líderes de la primera —sin la cual no habría habido nueva cocina española— se llamaban Guérard, Troisgros, Bocuse, Gault, Millau. Y la religión que fundaron y a la que se convirtió medio mundo, tuvo incluso decálogo. Lo lanzó, en 1973, la revista Gault et Millau, que a su vez revolucionó la crítica gastronómica.
En cuanto al fenómeno mediterráneo de 1987, que por primera vez plantó una botella de aceite de oliva entre manteles de hilo y platería, tuvo sus ideólogos (Roger Vergé, Louis Outhier, Jo Rostang), sus eminentes discípulos (Bruno Cirino, Jacques Maximin) y sobre todo un codificador, Alain Ducasse.
Hoy, Ducasse dirige más de 50 cocinas en tres continentes y es líder mundial en número de estrellas Michelin.
Curiosamente, y hasta este libro, nadie había contado la historia de la nouvelle cuisine francesa en detalle, con la vida de sus protagonistas, ni la manera en la que la propia historia de Ducasse llegó a imbricarse en la de la nouvelle cuisine.
Este libro atraviesa el siglo XX —con un alto incluso en el París ocupado y la colaboración con los nazis de un luego famoso crítico— y llega hasta hoy, cuando Guérard anuncia que la gastronomía nunca muere y Ducasse, que había vuelto a innovar con la cocina naturalista, se reinventa.
Michaela Coel, Marginados, Temas de Hoy, 11,90€
En 2018, desde el estrado del Festival Internacional de Televisión de Edimburgo, Michaela Coel pronunció un apasionado discurso que orbitaba en torno a la dificultad de ser diferente, ya fuera con motivo del género, la raza o la clase. De todas las personas que estaban allí y que ese día volvieron a sus casas impactadas por lo que acababan de escuchar, fue la propia Michaela en quien más resonaron sus propias ideas. Ahora parte de ellas para desarrollar una visión personal del mundo que comparte aquí, trufada de anécdotas personales y bellas alegorías. Marginados recoge su camino desde su infancia en una urbanización de protección oficial en uno de los barrios más ricos y agresivos de Londres hasta su descubrimiento del teatro y de una pasión por contar historias que la ha llevado a la élite de la industria audiovisual.
Agresivamente honesto, agudo y conmovedor, Marginados es un manifiesto para todos los que alguna vez se han sentido diferentes. Una proclama en favor de la empatía, la transparencia y la necesidad de cuidar de uno mismo y de los otros.
Julian Bell, Van Gogh, Elba, 22€
Mediante la meticulosa observación de sus cuadros -de los modelos, las técnicas y los colores- y una sensibilidad extraordinaria para trazar correspondencias entre su obra pictórica y su escritura, Julian Bell construye un retrato atípico del genial pintor. El resultado es una aportación análoga a la que supuso la entrada de Van Gogh en la pintura.
Eduardo Madina y Borja Sémper, Todos los futuros perdidos, Plaza & Janés, 19,90€
Este libro comienza con el recuerdo de un día feliz, el 20 de octubre de 2011, en el que la banda terrorista ETA anunció su cese definitivo. Diez años después de aquella fecha histórica, un centenario caserío en Aretxabaleta, cercano a Mondragón, albergaba esta emocionante conversación sobre uno de los episodios más oscuros de nuestro pasado reciente.
Eduardo Madina y Borja Sémper eligieron un simbólico cruce de caminos en el corazón de Euskadi porque la suya es una historia de vidas paralelas con muchos puntos de conexión. Nacidos en Bilbao e Irun con apenas unas horas de diferencia, su compromiso les convirtió desde muy jóvenes en objetivos de la violencia. Ambos vivieron los años más duros del terrorismo en primera línea y desde distintas formaciones políticas. Nunca se plantearon renunciar, a pesar del coste que supuso en sus vidas.
Todos los futuros perdidos es un conmovedor testimonio contra el miedo, el silencio y el olvido. Un libro imprescindible que reivindica la memoria colectiva de un pasado que no debió existir al tiempo que celebra la mayor de las victorias, la de todos los futuros que se ganaron.
Leonardo Padura, Los rostros de la salsa, Tusquets, 19€
Un fascinante recorrido por el ritmo latino por excelencia y por los clubes de Nueva York que lo popularizaron.
Las verdaderas y más íntimas crónicas del Caribe las han narrado las canciones. Y eso lo sabe bien Leonardo Padura, que en esta obra le ha tomado magistralmente el pulso a un género, el de la salsa, que ha sido discutido desde su propio nacimiento, a comienzos de la década de los setenta. Conversando con los músicos que lo acuñaron y con sus más célebres intérpretes, el autor nos regala un bellísimo retrato de las trayectorias de personajes tan fascinantes como Mario Bauzá, Cachao López, Papo Lucca, Juan Luis Guerra, Rubén Blades, Willie Colón, Johnny Pacheco y Juan Formell, con —no podía ser de otro modo— los célebres Celia Cruz y Tito Puente como telón de fondo. Y logra un panorama único con los ritmos que conformaron la cultura musical latina de finales del siglo XX.
Václav Havel, Sobre la política y el odio, Rialp, 10€
A pesar de sufrir personalmente las consecuencias del odio en su país, Václav Havel se aproxima a él como intelectual y como observador inquieto, examinando el deseo de absoluto que esconde esta pasión como odio personal y también como odio colectivo. En el segundo capítulo trata sobre la política y la conciencia, reflexionando sobre los fundamentos espirituales de la civilización moderna, y las causas de su crisis.
Willy Ronis, Aquel día, Periférica y Errata Naturae, 26,50€
«Recuerdo todas mis fotos, conforman la urdimbre de mi vida y a veces, por supuesto, se hacen señas unas a otras a lo largo de los años. Se responden, dialogan, tejen secretos». Artista luminoso y tierno, a través de más de cincuenta fotografías con sus textos, el gran fotógrafo humanista Willy Ronis esboza su semblanza. A los noventa y seis años, su memoria es impecable: rememora cada instante, lo acompañamos en sus paseos por París, por las orillas del Marne, o por un pequeño pueblo del sur de Francia. Aquel día es un autorretrato como Me acuerdo de Perec. Sus fotografías son momentos detenidos de la vida, pero también los relatos del día en el que se tomaron. Un pequeño tesoro que nos muestra los bastidores de la inspiración y el entusiasmo de un artista apasionado que comparte con nosotros su mirada deslumbrante.
Carl Schmitt, Glossarium. Anotaciones desde 1947 hasta 1958, El Paseo, 35€
Toda la literatura de Carl Schmitt está siempre cimentada sobre sus célebres “arcanos”, que han contribuido a desdibujar sus límites, con toda su carga de lucidez y de peligros, hasta el punto de ser reivindicado a derechas e izquierdas del pensamiento crítico con la cultural liberal y “como representante señero en Alemania de la crítica a la Modernidad y a las tradiciones de la Ilustración” -como afirma Jürgen Habermas. De esta forma, su literatura “confesional” se ha convertido en una clave interpretativa muy importante para desentrañar su obra y permitir una revisión de su pensamiento. Quizás el paso más significativo en este sentido lo supuso la publicación de Glossarium, en edición definitiva de 2015.
Stevie Van Zandt, Flechazos y rechazos, Libros del Kultrum, 23,50€
Cuenta la leyenda (y protagonista de esta a odisea) que las chanzas de este sin par consigliere del rock and roll hunden sus raíces en las entrañas de un dormitorio sito en algún suburbio de la Nueva Jersey de principios de los sesenta y restriegan su inconcluso desenlace por algunos de los escenarios más atronadores del globo –no solo en la industria del entretenimiento sino también en materia de activismo– mostrando al universo mundo cómo el rock y el soul comparten la revolucionaria virtud y el gran poder de cambiar el mundo.
El primer latido sísmico que sacude la conciencia del narrador acontece en el momento en que la devoción de Van Zandt por la iglesia bautista da paso una herética obsesión por el rock. Cuando apenas era un guitarrista imberbe, conoció a Bruce Springsteen, alma gemela, inadaptado, paria de ideas afines y un verdadero creyente que se convertiría en uno de sus mejores amigos y compañeros de armas. Y al atender al sobrenombre de Miami Steve, se le acusó, con fundamentos, de crear el sonido “Jersey Shore” con Southside Johnny & The Asbury Jukes y de catapultar a la E Street Band a las más altas cotas del rock and roll.
A principios de los ochenta, la vida de Van Zandt daría un giro impactante cuando el destino reveló a este que tenía más planes para él que los brindados por el cómodo camino por el que transitaba hacia la fama y la fortuna comandando la E Street Band. Dejaría la banda y se transmutaría en un nuevo artista, en lo que iba a ser la primera de muchas otras transformaciones, y mientras el pequeño Steven se convertía en cantautor y agitador político, trasladaría sus inquietudes y desvelos a algunos de los lugares más conflictivos del orbe.
Ya en los noventa, Van Zandt cargaba con dos vidas a cuestas: una como roquero y otra como activista. Llegado había el momento para una tercera reencarnación. David Chase invitó a Van Zandt a ser parte de Los Soprano, en la persona Silvio Dante, el leal consigliere que se sentó a la derecha de Tony Soprano.
En los prolegómenos de la presente centuria, Van Zandt lanza un innovador programa de radio, funda un sello discográfico y desarrolla un plan de estudios para dar a conocer la historia de la música. Ahí es nada. Y, por si fuera poco, se reincorpora a la E Street Band. Fechazos y rechazos desgrana los galopantes vuelcos de la acrobática peripecia vital del Van Zandt más metamórfico e polifacético. Es el mejor libro entre sus pares porque no hay otra obra como esta.
Alberto Giordano, El tiempo de la improvisación, Candaya, 18€
El tiempo de la improvisación es un libro conversacional y fragmentario, atravesado, a la manera amable de Montaigne y de los moralistas franceses, por la escritura de lo cotidiano y de la vida mínima. Desde su apuesta, no exenta de melancolía y de juego, por un “intimismo espectacular” que reelabora sus posteos de Facebook durante dos años, Alberto Giordano, reconocido teórico de las “literaturas del yo”, construye una poética de las reconciliaciones, en la que casi todo tiene cabida: conversaciones con su hija; notas de lectura que van componiendo un mapa muy personal de la literatura argentina contemporánea (Juan José Becerra, Edgardo Cozarinsky, Sergo Chejfec, Elvio Gandolfo, Martín Kohan, Tununa Mercado, Diego Meret, María Moreno, Guillermo Saccomanno, Edgardo Scott…); deslumbramientos musicales (la pasión por el jazz casi siempre); disquisiciones ensayísticas sobre crítica y teoría literaria; memorias rescatadas de infancia y juventud, en las que se adivina a veces el temblor de los ajustes de cuentas; el registro de los paseos por Rosario, su ciudad y de unos cuantos viajes; y algunas reflexiones, perplejas y muy impactantes, sobre el duelo, la culpa, la paternidad, el poliamor, la depresión o el suicidio.
Habitado por presencias diversas, ya sean escritores fundacionales como Barthes, Blanchot, Puig, Aira o Saer, o del entorno cercano del autor –Judith, la esposa; Emilia, la hija; Darío y Adriana, los amigos–, El tiempo de la improvisación es, sobre todo, un intento de “armonizar con el horizonte moral de una época” sin renunciar “a las propias inactualidades”, una tentativa que tiene también algo de pulso, crepuscular y discretamente escéptico, por la alegría.